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Muy bien, vamos a comenzar nuestro
tiempo de estudio bíblico. Hoy continuamos con el tema El
Banquete del Padre. Esta es la segunda parte y la
última de esta serie y de este libro. El domingo pasado nosotros
comenzamos a ver que la salvación es algo experimental. Es decir, es algo que experimentamos
con los sentidos. no tan solo es algo intelectual,
está ligado con el aspecto intelectual, pero no se queda allí solamente.
El Salmista, en el Salmo 34, 8, nosotros, entre otros pasajes,
nosotros vimos cómo el Salmista nos invita a que nosotros probemos
y veamos que el Señor es bueno. necesitamos probar y ver con
los sentidos que el Señor es bueno. Entonces la salvación
comienza con eso, hay que experimentarlo, hay que vivirlo, no es solamente
algo que yo tengo en el intelecto, no es un conocimiento adicional
que yo he adquirido, sino es algo que yo también lo estoy
experimentando, eso fue lo primero que vimos el domingo pasado.
También nosotros vimos el domingo pasado que la salvación es material,
¿Y qué quiere decir con que la salvación es material? Que involucra,
lo que esto quiere decir es que involucra la restauración de
todas las cosas, de todo el universo, al estado original en el que
fue creado. Es decir, nosotros debemos de
añorar también y debemos de ser personas que propugnen para que
todas estas cosas vuelvan a ese estado original en el cual se
encontraba la creación antes de la caída de Adán y de Eva,
entonces la salvación es material, involucra todas las cosas. Número
tres, también nosotros vimos que la salvación es individual,
A pesar de que el Señor nos salva en una comunidad, en un grupo
de personas, una comunidad de fe que es la Iglesia, yo debo
de manera personal, de manera individual, en esforzarme, en
alimentarme constantemente del Evangelio. Debo de hacerlo, debo
de hacerlo, debo de esforzarme individualmente. Y por último,
el domingo pasado nosotros comenzamos a ver cómo funciona todo esto,
todo eso que les acabo de decir. Vamos a continuar viendo algunos
ejemplos prácticos de cómo podemos lograr vivir con la mirada puesta
en lo que Dios hizo, en lo que Dios está haciendo y en lo que
Dios hará por nosotros. Vamos a ver eso. Entonces, quizás
acá podamos tomar como referencia el aspecto del matrimonio. quizás
alguien desea fortalecer su matrimonio, pues en Efesios 5 nosotros nos
encontramos a Pablo hablando a los matrimonios, aunque está
hablando especialmente a los maridos, Muchos de los lectores
de Pablo trasladaban al matrimonio malas actitudes que provenían
de su trasfondo pagano. El matrimonio en la sociedad
dominante de aquella época se veía tan sólo como una transacción
comercial. tenías que casarte lo mejor posible
según tu nivel social y económico, eso se veía en aquel entonces.
De hecho, en honraciones eso también se sigue viendo en estos
tiempos, pero no con tanta fuerza como se veía en aquellos tiempos. Además, se enseñaba en aquella
cultura a los hombres, la cultura no judía sino la cultura pagana,
se enseñaba a los hombres a menospreciar a las mujeres y no considerarlas
como iguales o amigas. Sin embargo, nosotros nos encontramos
con que Pablo quiere animar a los maridos no solamente a ser fieles
sexualmente hablando a sus mujeres, sino también a amar, a honrar
a sus esposas y ayudarlas a crecer personal y espiritualmente hablando. Y esa era una actitud totalmente
nueva respecto al matrimonio que era conocida en la cultura
no judía de aquellos tiempos. Pero observemos cómo motiva Pablo
a sus lectores a hacer esto. De nuevo, nosotros nos encontramos
con que Pablo no les amenaza, no tan sólo les exhorta, no hace
alusión a un gran ejemplo al que imitar, nada de eso, nada
de eso, estamos en Efesios 5. En lugar de eso, presenta de
forma vívida la salvación de Jesús como un amor sacrificial
y conyugal. Vámonos a Efesios 5. Efesios capítulo 5, vamos a leer
el verso 25. Nos dice así, Efesios 5, 25. Maridos amen a sus mujeres, así como
Cristo amó a la iglesia y se dio él mismo por ella. Eso es
lo primero. Verso 27. ¿Qué nos dice Rachel? Verso 27. Página 1205 en nuestra
Nueva Biblia de las Américas. A fin de presentársela a sí mismo,
¿una qué? una iglesia en toda su gloria
sin que tenga mancha ni arruga. Jesús no nos ama, mis hermanos,
porque seamos preciosos. Nosotros nos volvemos preciosos,
oiga bien, a través del amor sacrificial de Jesús. Es por
eso, mis hermanos, Es por eso, por eso yo siempre tengo como
esa reserva de que alguna persona le diga a otra, tú tienes un
alma linda que salvar. ¿Qué alma linda va a tener que
salvar si es un adultero, un fornicario, un mentiroso, un
blasfemo? ¿Qué alma linda va a tener? Porque
de dónde sale el adulterio, de dónde sale el pecado. ¿Es del
corazón? ¿Es del alma? No tiene una alma
linda que salvar. Esa alma se vuelve linda, ¿ustedes
saben por qué? A través del amor sacrificial
de Jesús. En el Evangelio, Cristo es el
supremo esposo para nosotros. y nosotros somos su esposa para
el Señor Jesucristo. Entonces, mis hermanos, la solución
a nuestra forma, a nuestra mezquina forma de actuar es que nos reorientemos
hacia la generosidad de Cristo en el Evangelio, donde Él dio
toda su riqueza por nosotros, por usted y por mí. es reorientarnos
hacia Él, que Él se ha dado por completo para nosotros, entonces
ya no tenemos que preocuparnos por el dinero, ya que la cruz
demuestra que Dios nos cuida y que nos da la seguridad que
necesitamos y debemos de descansar en esas promesas, el amor y la
salvación de Jesús nos confieren, nos dan un nuevo estatus Uno
que el dinero no puede darnos. La solución a un matrimonio roto
es reorientarnos hacia el intenso amor conyugal que tiene Cristo
en el Evangelio. Es hacia ello, es ver cómo Jesús
se ha entregado por nosotros, por su pueblo. Cómo es paciente
para con nosotros. cómo ha manifestado su amor para
con nosotros. Y cuando nosotros leemos este
pasaje que nos dice, este mandamiento, no cometerás adulterio, tiene
sentido en el contexto del amor conyugal de Jesús, sobre todo
en la cruz donde Él fue fiel a nosotros por completo. Y por
lo tanto, sólo cuando nosotros conocemos el amor conyugal de
Cristo, tendremos la fuerza suficiente para luchar contra la lujuria.
Su amor nos satisface, y eso nos va a mantener alejados de
buscar en el sexo lo que únicamente Jesús nos puede dar. pero eso
solamente lo hace el Evangelio. Lo que nos hace fiel o generoso
no es un esfuerzo doble por seguir las normas morales porque eso
nos convertiría en personas religiosas como cualquier católico romano
o cualquier testigo de Jehová para darle dos ejemplos. Más
bien, mis hermanos, todo cambio se produce por un entendimiento
más profundo de la salvación de Cristo y poniendo en práctica
los cambios que este entendimiento produce en nuestros corazones.
Es viendo lo que Cristo hizo, cómo se entregó por nosotros.
La fe en el Evangelio da nueva forma a nuestras motivaciones,
nuestro conocimiento de nosotros mismos, nuestra identidad, nuestra
perspectiva del mundo, todo eso cambia cuando entendemos el Evangelio. Un comportamiento conforme a
las reglas, sin una transformación del corazón, va a ser algo breve
y va a ser algo superficial. Si no hay esa transformación
del corazón, no pasaremos de ser meras personas religiosas,
igual que cualquier otro religioso, igual que cualquier otro filántropo
en la sociedad, hasta un ateo, puede ser una persona honorable
en la sociedad. Tiene que haber una transformación
del corazón para que realmente comencemos a ver una nueva perspectiva
de lo que es el Evangelio, de lo que Cristo ha hecho por nosotros,
por qué razón lo ha hecho y cómo lo hizo. Cuando nosotros hablamos
del Evangelio, no estamos hablando del Evangelio como el ABC de
la vida cristiana, no es eso, no es el ABC de la vida cristiana,
le voy a decir que el Evangelio es la A y la Z de la vida cristiana,
no es el inicio, es todo, es todo, tenemos que vivir el Evangelio.
Y nuestros problemas surgen, ¿ustedes saben por qué? Porque
nosotros no volvemos continuamente al Evangelio para dejarle trabajar
en nosotros y para llevarlo a la práctica. No dejamos trabajar
ese concepto de lo que el Señor hizo por nosotros, lo que el
Señor está haciendo por nosotros. Cómo el Señor se entregó, no
lo hemos asimilado, no lo hemos interiorizado, quizás se ha quedado
aquí en la mente. Y si se queda en la mente, fracasamos. Martín Lutero escribió al gran
reformador la siguiente frase, que se la dejo ahí para que usted
medite en ella. La verdad del Evangelio es el principal artículo
de toda doctrina cristiana. La verdad del Evangelio es el
principal artículo de toda doctrina cristiana. Por tanto, urge la
necesidad de conocer este artículo a fondo, enseñarlo a otros e
inculcarlo continuamente. Vuelvo y lo repito. La verdad
del Evangelio es el principal artículo de toda doctrina cristiana. Por tanto, urge la necesidad
de conocer este artículo a fondo, yo conocerlo, enseñarlo a otros
e inculcarlo continuamente. Eso dijo Martín Lutero. Entonces,
quizás alguna persona se puede preguntar, porque eso es algo
que también hasta en tiempo atrás me surgía esa duda, esa inquietud,
esa pregunta, y es esta pregunta ¿Usted me está diciendo que para
poder crecer en Cristo te dices a ti mismo cuán graciosamente
amado y aceptado eres? ¿Es eso lo que le estoy diciendo?
Y quizá usted podría pensar, bueno esa no es la mejor manera
de progresar. Y esa es la mejor manera de progresar,
es inculcándole miedo a la gente. Si tú haces esto, te vas a ir para
el infierno. Si tú no haces esto, te vas a perder. ¿Pero qué produce eso cuando
se pierde el miedo a perderse? cuando se ve algo lejano. ¿Qué
produce eso una persona? Apatía. ¿Eh? ¿Cómo digo? ¿Eh? No, al contrario. Cuando se pierde el miedo a perderse,
produce apatía, produce indiferencia. ¿Por qué? Porque la gente vive
subyugada bajo el miedo. Subyugada, asustada por lo que
le puede pasar. Y si Cristo viene ahora y te
quedas, Y tiene que estar así como asustado. Y se pierde el incentivo de vivir
una vida de obediencia, ¿por qué? Eso está tan lejos. Eso tarda demasiado. A fin de cuentas todo el mundo
lo hace. Entonces lo que debe de motivarnos
a nosotros es tener fe. No es el miedo a la condenación
como tal. No es eso, mis hermanos. Lo que
debe de movernos a permanecer en lo que hemos recibido
en el Evangelio es amor agradecido y reverente. Un amor que agradece. Un amor que agradece. un amor
que se da por completo independientemente, independientemente de cualquier
otra cosa. Hay una historia que hace el pastor Tim Keller cuando
él era pastor, él dice, de la siguiente forma
se lo voy a decir tal como está escrito en el libro, Hace unos
años conocí a una mujer que comenzó a venir a la iglesia de la que
soy pastor. Me contó que en su infancia había
ido a una iglesia en la que siempre se había mantenido que Dios solo
nos acepta si somos lo suficientemente buenos y éticos. Nunca había oído el mensaje que
estaba escuchando ahora de que podemos ser aceptados por Dios
por pura gracia a través de la obra de Jesús, sin importar lo
que hacemos o hubiésemos hecho. Su respuesta fue, de la señora,
esa es una idea que da miedo, es una idea buena, pero al fin
y al cabo sí que da miedo. Su comentario, sigue narrando
Tim Keller, su comentario me dejó intrigado y le pregunté
entonces qué era lo que daba tanto miedo de la gracia gratuita
e inmerecida a ella. Contestó algo así, si me salvase
por buenas obras entonces tendría que existir un límite a lo que
Dios me pide o por lo que me hace pasar. Sería como un contribuyente
con derechos. habría hecho mi trabajo y ahora
merecería cierto nivel de vida. Pero si realmente es cierto que
soy una pecadora salva por pura gracia, asumiendo Dios ese enorme
coste, entonces no hay nada que no me pueda pedir el Señor. Fin de la cita. ¿Qué es lo que
está diciendo, mis hermanos? Que la salvación por gracia es
una espada de doble filo. Por un lado, nos quita a nosotros
cualquier miedo que nos esclaviza. Yo no tengo miedo de que me voy
a perder, porque la salvación no depende de mí. Si dependiera
de mí, sí viviera asustado, porque constantemente le fallo a Dios.
Por un lado, me quita ese miedo. Dios nos ama sin reservas, a
pesar de nuestras debilidades y fracasos. Sin embargo, si yo tengo esto
en claro de que Él hizo todo por mí y lo hizo con un amor
sublime, un amor que no ve en mí mis defectos y mis metidas
de pata, entonces, si entiendo eso claramente, también debo
de entender o debería de entender también de que no existe nada
en la vida que el Señor no me pida a mí y que yo no esté dispuesto
a dárselo. Es decir, si yo fui comprado
a un alto precio no hay nada en esta tierra que el Señor me
pida a mí que yo no esté en condiciones de dárselo o de poner excusa.
¿Y qué es lo que estamos diciendo con esto? Sencillamente, mis
hermanos, que al Cristo dar su vida por nosotros, yo no tengo
derecho de pedirle nada a cambio porque yo no tengo
con qué pagar lo que Él ya hizo por mí. Y lo único que yo puedo
hacer, humanamente hablando, en agradecimiento al Señor, Eso
puede ser todo lo que Él ha mandado en su palabra. Con un deseo genuino
de decir, Señor, yo nunca podré pagarte, pero por favor acepta
este esfuerzo que yo hago. No quiero nada a cambio, porque
sé que es imposible recibir algo a cambio por lo que yo haga,
sino ten misericordia de mí, ten piedad de mí. Aquí estoy,
Señor. Me entrego por completo a Ti.
No hay cosa que Tú me pidas que yo no esté dispuesto a darte,
porque Tú lo has dado todo por mi vida. Eso es el Evangelio. Eso es lo que es amor agradecido
y amor reverente. Nosotros no somos dueños, si
realmente lo hemos aceptado y si realmente en el corazón eso está
trabajando, nosotros no somos dueños de nada. Mis planes, mis
metas, mis anhelos tengo que ponerlos a los pies del Señor. ¡Ay, yo quiero lograr esto en
la vida! ¿Pero con qué fin? para sentirme mejor, para sentirme
que he logrado la meta, satisfecho, o por el contrario, anhelo lograr
esto porque hay alguna forma que yo entiendo que puedo glorificar
a Dios con esto que logro. ¿Qué le parece a ustedes? Muchas veces vivimos la vida
como religiosos, religiosos que creen que la salvación es por
obras. Y piensan, bueno, si yo voy hoy a la iglesia, yo voy
a obtener esto. Y hay otros que ni siquiera lo
piensan. ¿Por qué? Porque no ha nacido eso en su corazón. Porque quizás ven la iglesia
como un medio para lograr algo, dejando a Dios de lado, solamente
utilizando frases de Dios para que encaje en el lenguaje religioso.
Pero en práctica Dios está allá, eso no tiene que ver. Eso no
es el Evangelio, mis hermanos. Ahora quizás algunas personas
han pensado, porque eso siempre se habla, siempre se habla, ah
pero si entonces yo creyese que soy salvo por gracia en vez de
por mis buenas obras entonces yo podría vivir como me diese
la gana y eso sería vivir como si la
parábola de Jesús solo consistiese en el acto uno y no incluye el
acto dos del cual nosotros hablamos en las semanas pasadas. La gracia
de Dios es gratuita, sí, pero también es infinitamente costosa. ¿A quién le costó? ¿A quién le costó la gracia de
Dios? A Cristo. Entonces, entender esa idea tiene
que transformar y lo hará nuestras vidas. Nosotros no podremos vivir
como personas egoístas y cobardes. Nosotros nos alzaremos en defensa
de la justicia de nuestros prójimos y no nos importará a nosotros
el precio que tengamos que pagar para seguir a Jesús cuando lo
comparamos con lo que Él tuvo que pagar para rescatarnos. ¿Entiendes
eso? Por eso que le digo que eso es
algo del corazón, mis hermanos. Una persona que entienda esto
y que haya sido transformada por el poder del Espíritu Santo,
siempre tendrá en alta estima lo que el Señor hizo por su vida
y anhelará vivir en constante agradecimiento al Señor viviendo
una vida en santidad. Eso es, el que lo ha entendido
en el corazón. tendrá al Señor en alta estima,
va a vivir en agradecimiento al Señor. ¿Y cuál es la forma
en que yo agrado al Señor? Guardando sus mandamientos, exacto.
Eso fue lo que dijo Jesús. ¿Usted ama a Jesús, Tana? Pues
tiene que guardar sus mandamientos, eso dijo Jesús. Si me aman, mis
mandamientos guardarán. Esa es la única forma que demostramos
que amamos al Señor, no es hablarlo solamente. Por eso es que hay
un entendimiento tan, tan, tan errado en el mundo que usted
ve estos artistas populares de estos movimientos que abundan
ahora, gente que son adúlteras, fornicarias, drogadictas, alcohólicas,
malapalabrosa, de todo. Y con todo y eso siempre viven
hablando de Dios. No, que Dios es bueno, que Dios es aquello,
que Dios es el que me está dirigiendo, me está encaminando por estos
caminos. Pero se le olvida que el Señor es claro en cuanto a
eso. No han entendido esto en el corazón, solamente se ha quedado
quizá en la mente. que si usan mucho a Dios van
a usar como un mantra, como una palabra mágica para que todos
los planes egoístas y proyectos que trabajen en su vida pues
se lleven a cabo y logren sus metas y logren sus objetivos
si tienen a Dios en los labios. Pero nosotros no podemos ser
así, No podemos ser como eso de voceros, ¿verdad que no, Rachel? No podemos enfocarnos solamente
en tanta maldad, tanta suciedad,
tanta basura que hay en nuestro tiempo. Dígame usted. Exacto. Exactamente y en la práctica
realmente son personas que son prosperadas y económicamente
hablando, eso lo sabemos, pero para que usted sepa que no todo
dinero que usted reciba pues necesariamente sea una muestra
del amor de Dios, de la misericordia de Dios, porque yo le aseguro
que ninguno de esos artistas ese tipo de artistas que andan
ahora pues ninguno de ellos realmente efectivamente están aportando
algo algún bienestar algún bien a la sociedad del mundo para
nada todo lo contrario están contribuyendo a la decadencia
entonces una persona así puede ser prosperada y no quiere decir
que sea señal de que Dios está con ellos pero ellos utilizan
la palabra Dios porque se le ha enseñado y ese es el error
también que muchas veces hasta nosotros como evangélicos enseñamos
a otra persona cuando le decimos por ejemplo ya me voy para me
voy a trabajar que la sangre de cristo te cubra pero la sangre de cristo donde
dice la biblia nos cubre de la ira de dios nos cubre de nuestros
los resultados, las consecuencias de nuestros pecados. Entonces,
la sangre de Cristo solamente cubre a aquellos que han venido
en arrepentimiento y fe, mis hermanos. Porque hay que leer
la Biblia y entenderla en su contexto. La sangre de Cristo
no es un mantra, no es como algo, ¿cómo le digo?, como un perfume
para quitar los malos olores. La sangre de Cristo no está para
eso, la sangre de Cristo es para cubrir toda iniquidad, todo pecado. y nos cubre de la ira de Dios,
porque la ira de Dios está sobre el pecador. Entonces yo no puedo
decirle a una persona que la sangre de Cristo te cura, no.
Le va la calle, ojalá este sea el día que el Señor te conceda
el don del arrepentimiento, ojalá este sea el día en que tú te
arrepientas. Porque ese es el fin del hombre, mis hermanos.
¿De qué le sirve al hombre prosperar y ganar si de aquí a mañana va
a morir? y se va a encontrar con una eternidad
en el infierno. O es que no creen en el infierno.
O eso está tan lejos como dicen mucha gente y por eso pierden
el temor al infierno. Porque también yo no debo de
vivir con temor al infierno, pero debo de tener claro de que
existe un infierno y que el Señor me ha librado, no por mis obras,
sino por Cristo. Amén. Un pasaje bíblico que transmite
muy bien esta idea es la parábola del sembrador que Jesús cuenta
en Mateo 13. El que predica el mensaje de
Dios, el Evangelio, es como el sembrador, es el que está sembrando
la semilla. Y hay tres grupos de personas
que reciben y aceptan el Evangelio. Tres grupos lo aceptan y lo reciben,
pero hay dos de ellos que no dan lugar a vidas transformadas. Un grupo de personas no tiene
la resistencia ni la paciencia para enfrentarse al sufrimiento
mientras que el otro continúa con una vida materialista llena
de ansiedad. Entonces recibieron pero no quedó,
no fue, no produjo fruto. el único grupo de personas que
produce vida transformadas no son las que han trabajado mucho
o han sido más obedientes. ¿Qué nos dice Mateo 13.23? ¿Dónde es que produce fruto esa
semilla? Busquen Mateo 13.23. Vamos a
ver, ahí nos da la respuesta. Mateo trece veintitrés ¿Quién lo tiene? Sí, léalo. Ahí lo deje, déjelo ahí. No son
las personas obedientes donde produce buena semilla, buenos frutos.
¿Quiénes son? ¿El que oye qué cosa? ¿Y qué
cosa? Le entiende. Ok, esa es la clave. Entonces algunos teólogos, tomando
esto como referencia, insisten en que aquellas personas cuyas
vidas no cambian por la gracia de Dios, realmente no entendieron
su coste, el costo de la salvación y por lo tanto no han entendido
el Evangelio. Tenían una comprensión general
del amor de Dios, pero no entendieron realmente la seriedad del pecado
ni el significado de la obra de Cristo en nuestro lugar. Y
por esa razón no produce fruto esa semilla. Por eso es que podemos
hablar de personas que pueden estar hasta dentro de la iglesia,
pero esa palabra que está siendo predicada no la oyen a pesar
de que están físicamente y no la entienden y por lo tanto no
producen cambio, no producen transformación. Quiera Dios,
mis hermanos, que es lo que estamos aquí reunidos en esta mañana,
si realmente efectivamente esa palabra que se está escuchando
cada domingo y cada miércoles, pues usted la oiga y la entienda. Ahora, ¿qué debo yo de hacer
para oír y entender esa palabra? Suplicar al Señor, pedirle al
Señor, Señor abre mis oídos para oír Tu Palabra y no oídos espirituales
sino, perdón, al revés, no oídos físicos sino oídos espirituales. Ten misericordia de mí, que yo
oiga tu palabra y la entienda porque sería triste, lamentable,
penoso tener personas que toda una vida estuvieron en la iglesia
recibiendo la palabra y esa palabra no germinó, no produjo fruto
porque nunca la oyeron, nunca la entendieron. Y usted debe de pedirle al Señor
con anhelo, ore a Dios en su tiempo personal, devocional.
Eso es lo que nosotros pedimos cuando llegamos acá al templo,
háblame Señor. ilumina mi entendimiento. ¿Por
qué? Porque la única forma que esa
palabra puede germinar y crecer en nuestras vidas es cuando esa
palabra es oída y entendida, y eso solamente lo puede hacer
el Espíritu Santo, mis hermanos. Como dijo Martín Lutero, somos
salvos por la fe sola, no por obras, pero la fe que salva no
está sola. siempre traigo obras. Nada que
hagamos, mis hermanos, puede ganarnos la gracia y el favor
de Dios. sólo podemos creer que nos lo
ha dado en Jesucristo, la gracia y el favor de Dios y lo hemos
recibido por fe. Pero si creemos de verdad y confiamos
en Aquel que nos sirvió abnegadamente, Él nos transforma en personas
que sirvamos a Dios y que sirvamos al prójimo de manera sacrificial. Va a producir frutos en nosotros
lo que hay en el corazón. Si nosotros decimos, yo creo
en Jesús, pero eso no afecta a la manera en la que vivimos,
la respuesta no es tanto que ahora tenemos que añadir más
esfuerzo a nuestra fe, sino que no hemos entendido o creído de
verdad en Jesús. No es que tiene que esforzarte
más, no, es que no has creído en Jesús. No has creído en Jesús. Número 5. La salvación es comunitaria.
¿Se acuerdan que el domingo pasado les decía que la salvación es
individual? ¿Se acuerdan? Y ahora les digo,
la salvación es comunitaria. Y estamos hablando de banquete,
¿verdad? Un banquete. El banquete, ¿cómo que dice ahí?
El banquete del padre. Un banquete es comunitario por
naturaleza. Para usted participar de un banquete
usted no lo puede hacer solo. No hay ningún encuentro, no hay
ninguna reunión familiar, no hay boda, no hay otro acontecimiento
social que se aprecie, que no incluya una comida. ¿Verdad? Si no hay comida, eso
no está bueno, Wende. Debe de haber comida, Marta.
Pero eso no soy yo que lo digo. Eso lo dice el Señor. Lo pasado
que leímos el domingo pasado. Para los que no estuvieron acá,
yo lo invito a que vayan allá, vayan al sermón. Cuando nosotros
invitamos a alguien a comer con nosotros, es una invitación para
relajarnos un poco, para conocernos mejor, En muchas culturas comer
juntos es conceder su amistad, es decir, si alguien le invita
en una cultura a comer, le está diciendo que quiere mantener
y establecer una buena amistad. Nosotros vivimos en una cultura,
en la cultura de Occidente, no dominicana, solamente de Occidente,
en todos los países de Occidente, Europa y América, Vivimos en
una cultura en la que los intereses y los deseos del individuo son
más importantes que los intereses de la familia, del grupo o de
la comunidad. Y como resultado de eso, un gran
porcentaje de personas quieren crecer espiritualmente hablando
sin perder su independencia ante una iglesia o cualquier otra
institución organizada. Quieren ser cristianos a sus
usanzas, yo solo. Y muchas veces este es el significado
de afirmaciones que escuchamos en la calle de personas que dicen
yo soy espiritual pero no soy religioso. A mí me gusta Jesús
pero no el cristianismo. Y muchas personas dedicadas a
la búsqueda espiritual lamentablemente tienen malas experiencias con
las iglesias así que por esa razón no quieren tener nada que
ver con las iglesias. y no estoy diciendo que eso esté
bien. Esas personas están interesadas en una relación con Dios pero
no quieren tener esa relación con Dios si para ello tienen
que formar parte de una organización. Nosotros también hemos visto
durante el estudio el año pasado, cuando comenzamos este estudio,
de que puede darse el caso de que nos encontremos en iglesias
que están llenas de hermanos mayores. Y ese es un peligro
al cual podemos caer nosotros todos. ¿Quiénes son los hermanos
mayores? Aquel que está con el padre y
no está con el padre por agradecimiento al padre, sino porque quiere
heredar los beneficios, quiere recibir la herencia del padre.
Entonces son personas farisaicas. Eso podría estar ocurriendo con
nosotros. y eso también puede provocar
a de personas que digan no yo no voy a esa iglesia porque está
llena de personas envidiosas, egoístas, personas chismosas y no quiero
tener nada que ver con esto. Pero debemos de entender algo
mis hermanos que no hay posibilidad no hay posibilidad de que nosotros
crezcamos espiritualmente hablando si no somos parte o no estamos
involucrados en una comunidad de creyentes, independientemente
de los errores, de las fallas que encontremos en la iglesia.
No podemos crecer espiritualmente hablando si no estamos involucrados
en una comunidad de fe, si no participamos de manera activa
de una comunidad de fe. No podemos llevar una vida cristiana
sin una familia de creyentes en la que podamos encontrar un
lugar donde desarrollar nuestros dones y nuestros talentos. Muchas personas dicen yo quiero
tener una relación más cercana con Jesús y permítame decirle
algo. Usted nunca podrá tener una relación
más cercana con Jesús con sus propias fuerzas o usted haciéndolo
de manera individual. Usted necesita estar involucrado
al 100% en la iglesia. Usted necesita estar involucrado
en una comunidad cristiana con estrechas relaciones de amor
y ante quienes también usted pueda rendir cuentas usted necesita de una iglesia. Solamente cuando usted forme
parte de una comunidad de creyentes que desee parecerse, servir y
amar a Jesús, solamente así usted podrá llegar a conocer y a parecerse
y amar a Jesús. La parábola del hijo pródigo
cuenta la historia entera de la Biblia y de la raza humana. En esa historia, Jesús nos enseña
que las dos maneras más comunes de vivir conducen a callejones
espirituales sin salida. Por un lado el hijo menor que
se va al mundo, malgasta todo lo que recibió y vive como un
impío, pero por el otro lado el hijo mayor que es el religioso,
el que está en la iglesia, pero que no ha experimentado la gracia
del Evangelio en su corazón. Entonces vive vida de apariencias,
vive vida hipócrita, vive vida escondida a los hermanos cuando
su corazón real y efectivamente desea vivir como el hermano menor. Entonces nosotros debemos de
saber que lo único que nosotros donde podemos encontrar un final
feliz es yendo y entendiendo la esencia de lo que es el Evangelio. Jesús dice, yo soy el pan que
descendió del cielo. Y Jesús nos señala que tanto
el camino del placer del hermano menor, el de la parábola, el
que se fue a un lugar lejano y malgastó la fortuna, como el
camino, entre comillas, ético del hermano mayor, son callejones
sin salida. Pero también nos enseña que hay
otro camino, y ese camino es a través de él. y entrar en esa
senda y comenzar una vida que se base en su salvación, en la
del Señor, nos llevará a la fiesta y el banquete supremos al final
de la historia. Nosotros podemos tener un anticipo
de esa futura salvación en todas las maneras presentadas en este
en este banquete, en este capítulo 7, el banquete del Padre, que
comenzamos el domingo pasado. ¿Cómo podemos tener un anticipo
de esto? En oración, en servicio a otros, en los cambios en nuestra
naturaleza interior que se van manifestando a través del Evangelio,
a través de las relaciones sanadas que Cristo nos ha otorgado ahora,
a través de la vida de comunión en la iglesia, anhelar estar
en la casa del Señor, participar del servicio, de los servicios,
de las reuniones. Por eso todo eso es tan solo
un anticipo de aquel estado glorioso que nos espera cada uno de nosotros. es un anticipo, es una previa,
como dicen en algunos canales de deporte, la previa es como
la parte antes de comenzar el partido. Entonces si eso no está ocurriendo
en nosotros, si no hay ese anhelo por las cosas de Dios, entonces
tenemos que pedirle al Señor, Señor necesito que Tú me des
hambre por las cosas Tuyas necesito comenzar a degustar de ese banquete
espiritual ahora en la tierra a través de esos medios que Tú
me has provisto para que Tú sea excelso por encima de toda cosa
y no haya otra cosa que me quite el placer, el disfrute de estar
en tu presencia junto con mis hermanos en la fe. Mis hermanos,
cuando yo tomo tiempo para acercarme al Señor, para preparar estos
estudios, para buscar estos materiales, no lo hago porque alguien me
obligue a hacerlo. Nunca lo he hecho. Lo he hecho
sencillamente porque en mi corazón ha nacido ese anhelo. Y le digo
una cosa, que el Señor, a pesar de que el mayor regalo que yo
puedo tener es la satisfacción de estar haciendo las cosas como
Dios manda, a pesar de ello, Dios honra eso y Dios premia
por diversos otros medios esa dedicación y ese esfuerzo. Se
lo doy como un testimonio vivo. para que ustedes también puedan
entender que la gracia de lo que el Señor nos ha dado es mayor
mucho mayor que cualquier incentivo que el mundo me pueda dar pero
eso usted tiene que comenzar a experimentarlo y yo no se lo
puedo yo no tengo un bisturí para abrirle el corazón y meterle
eso el único que puede hacer eso es el Señor El único que
puede darle ese placer por las cosas de Dios es el Señor. Y
por eso es tan importante que oremos. Orar por nosotros mismos. Señor, dame este deseo por las
cosas tuyas. Que no haya nada en esta vida
que me desvíe la atención de las cosas tuyas. Que no haya
nada en esta vida que todas mis metas y mis anhelos más profundos
lo puede encontrar en ti, Señor. Que tú seas lo bello, lo hermoso,
lo bueno, lo saboreable, lo delicioso, el gusto mayor. Pero usted debe de orar así al
Señor. Yo le puedo ayudar, orando también,
dándole algunas enseñanzas, pero a fin de cuentas, quien debe
de anhelar y debe de pedir al Señor por eso, es usted. Claro
está que en el proceso en el proceso hay cosas que usted va
a tener que hacer sin que en ese momento haya el deseo de
hacerlo pero usted dirá esto es más importante, aunque no
lo sienta ahora lo entenderé después y lo voy a hacer no porque
lo quiera, no lo siento ahora, ahora no lo siento hacer pero
lo voy a hacer porque es lo mejor para mi vida y usted verá como
el Señor va a producir en usted el querer como el hacer por su
buena voluntad ¿Qué le parece? Quiero terminar en esta mañana
dejándoles un hermoso pasaje de las escrituras que nos habla
acerca de ese día glorioso, un pasaje precioso, se encuentra
en Isaías, busquémoslo todo por favor. Isaías capítulo 25 son
solamente tres versos, versos 6, 7 y 8. Isaías 25 Versos 6, 7 y 8. 25, 6 al 8. En la Nueva
Biblia de las Américas, página 716. ¿Lo tenemos? Léalo conmigo. El señor de los ejércitos preparará
en este monte para todos los pueblos un banquete de manjares
suculentos, un banquete de vino añejo, pedazos escogidos con
tuétano y vino añejo refinado, y destruirá en este monte la
cobertura que cubre todos los pueblos. el velo que está extendido
sobre todas las naciones. Él destruirá la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas
de todos los rostros y quitará el oprobio de su pueblo de sobre
toda la tierra, porque el Señor ha hablado. Vamos a dejarlo hasta
acá, mis hermanos, y vamos a tomar un tiempo. para meditar en ello,
en esto que hemos recibido, y si hay preguntas también, pues este
es el momento de usted hacerla.
El banquete del PADRE (2da. parte)
Series DIOS prodigo
El único grupo de personas que produce vidas transformadas NO son los que han trabajado mucho o han sido más obedientes, sino "es el que oye la palabra y la entiende" (Mateo 13:23). Algunos teólogos insisten en que aquellas personas cuyas vidas no cambian por la gracia de Dios, realmente no entendieron su coste y, por lo tanto, no han entendido el evangelio. Tenían una comprensión general del amor de Dios, pero no entendieron realmente la seriedad del pecado ni el significado de la obra de Cristo en nuestro lugar. Esas personas que nunca han cambiado por la gracia de Dios, NUNCA han nacido de nuevo y por lo tanto no son creyentes.
| Sermon ID | 19241247161392 |
| Duration | 51:48 |
| Date | |
| Category | Bible Study |
| Language | Spanish |
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