00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Este es el cuarto estudio sobre
el contentamiento cristiano. En el primer estudio vimos el
significado o definición del contentamiento cristiano. Vimos
que es una disposición o actitud interna que se somete con gozo
a la voluntad de Dios y todo lo que Él disponga para mí. En
el segundo estudio vimos que el contentamiento cristiano es
algo misterioso, es un gran misterio. Es un misterio en primer lugar
para el mundo que nos rodea, porque no entienden cómo un creyente
puede estar feliz y contento en medio de sufrimiento y pruebas.
También es un misterio para los creyentes inmaduros. Hasta que
lo aprenden es algo misterioso, es algo secreto, que no viven
y no gozan hasta que aprenden el secreto, ¿no? En el tercer
estudio vimos que Dios tiene a cada creyente cursando en lo
que llamaríamos la escuela del contentamiento. Vimos siete materias
que tenemos que cursar todos en esa escuela. Así que ese fue
el estudio pasado. Vamos a repasar rápidamente cuáles
fueron estas materias que todos estamos cursando en la escuela
del contentamiento cristiano y luego vamos a ir al estudio
de hoy. Entonces, vimos en primer lugar
que Dios quiere que cada creyente aprenda a negarse a sí mismo. Esa es la primer materia en la
escuela del contentamiento. El mundo sólo puede ser feliz
mientras Dios haga lo que ellos quieren, pero el creyente aprende
a negar lo que él quiere, aprende a tomar su cruz, aprende a negarse
a sí mismo. para ser feliz con lo que sea
que Dios haga en su vida, con todo lo que Dios hace, sea cual
sea su porción, en cada área de la vida el creyente aprende
a estar feliz y contento con eso, negándose a sí mismo. La
segunda lección a aprender en la escuela del contentamiento
es que nada Satisface sin Dios. Sin Dios nunca vas a ser feliz. Lo que tenemos que entender y
aprender, si ya somos creyentes, es que para ser más felices,
para tener más contentamiento, tenemos que concentrarnos en
nuestra relación con Dios. Esa tiene que ser la prioridad
número uno de nuestras vidas, para ser más felices y más contentos. Aprender a cultivar nuestra relación
con Dios cada día. La tercera materia que tenemos
que cursar o aprender es ser peregrinos y soldados. Tenemos
que aprender a ver nuestra vida como un peregrinaje, como una
momentánea y leve tribulación. Según Hebreos 11, los creyentes
somos extranjeros y peregrinos en la tierra. Este no es nuestro
hogar permanente. Buscamos una ciudad mejor, la
que ha de venir. Y por lo tanto un soldado, un
peregrino, no puede esperar su mejor vida ahora. Un creyente
no puede esperar su mejor vida ahora. Más bien anticipa pasar
dificultades, carencias, incomodidades. Y nuestro problema como creyentes
es que perdemos esa perspectiva. Tenemos que andar por la vida
recordándonos todo el tiempo, recordando estos versículos,
recordando soy peregrino, nada más estoy de paso, no estoy buscando
mi mejor vida ahora. Eso no puede ser cierto si soy
creyente. olvidamos por qué seguimos aquí, olvidamos para qué seguimos
aquí, olvidamos a dónde vamos y empezamos a querer todo lo
que quieren todos los demás, todo lo que quiere mi vecino,
todo lo que quiere mi compañero en el trabajo, que son cosas
terrenales, circunstancias favorables y mi mejor vida ahora, y eso
en el creyente sólo lleva descontento, igual que en el inconverso. La
cuarta lección en la escuela del contentamiento es aprender
a examinarte y conocerte a ti mismo. Un creyente que realmente
se examina, que realmente se conoce y es honesto consigo mismo,
encuentra que lo que lo hace infeliz es su propio pecado. Eso es lo que lo hace infeliz.
Eso es lo que le quita el gozo. Su propio corazón rebelde, no
las circunstancias que lo rodean. Eso no es lo que lo hace infeliz.
Examinándote y conociéndote a ti mismo a la luz de la palabra,
vas a poder atacar tu infelicidad y tu descontento desde la raíz. Vas a identificar que el problema
es tu pecado, que lo que te hace infeliz es tu pecado. Y si no
estás haciendo guerra en contra de tu pecado, si no lo estás
mortificando, vas a seguir siendo infeliz y más infeliz. Y otro
efecto de conocernos a nosotros mismos, de examinarnos, es que
van a mejorar nuestras oraciones. Porque vamos a pedirle a Dios
que cure y cambie el problema real. Es decir, mi corazón. En
vez de andar por la vida. Señor, ya por favor quítame de
esto. Señor, ya esta prueba ya no la aguanto. Señor, cambia
esta bronca que tengo en el trabajo. Vas a andar por la vida pidiéndole
al Señor, dame paciencia. Señor, dame longanimidad. Señor,
ayúdame a ser sufrido. Señor, aumenta mi fe. Ayúdame
a confiar más en ti. La quinta lección es aprender
a evaluar el mundo que nos rodea y los inconversos que nos rodean
a la luz de la palabra. Vimos que vivimos en la edad,
en la época de las redes sociales, donde todo mundo se centra más
que nunca en venderte, que su vida es increíble. Si lo único
que viéramos fuera el perfil de Face, hermano ya te estás
viendo muy viejo, bueno, el perfil de Instagram entonces. Si lo
único que viéramos fuera el perfil de Instagram, de todos los que
nos rodean, pensaríamos que su vida es fabulosa. Pensaríamos,
¿yo por qué no tengo su vida? Y eso es lo que pasa. La mayoría
de la gente en este mundo se la pasa viviendo y pensando,
¿yo por qué no tengo la vida de fulanito? ¿Por qué no gozo
de esa vida, de esas circunstancias? Y se dio una noticia tremenda
esta semana porque Instagram está haciendo experimentos con
retirar los likes. Hacerlos invisibles. O sea, tú
vas a ver un post de una celebridad y no vas a tener idea cuántos
likes tiene. Los únicos que van a poder verlo
es el dueño del post. O sea, si llega... ¿A quién ponemos
de ejemplo? Trump. y hace un post, o bueno,
Trump no usa Instagram creo, pero si tuviera Instagram y usara
Instagram y pusiera un post, el único que vería cuántos likes
tiene es él. Yo no lo podría ver, ningún otro usuario lo podría
ver. Entonces las celebridades ya están reclamándole a Instagram,
están amenazándolos. Si hacen esto, me voy de la plataforma.
¿Qué tiene? Pues tú vas a ver cuántos likes
tienes. No, no, no, eso no es lo que quieren. Quieren que todos
los demás vean cuántos likes tienen y cuántos shares. Bueno, creo que no hay shares
en Instagram. Sí, exacto. Van a tener que encontrar la
manera de darle la vuelta, ¿no? Pero bueno, cada día que te quiera
vender un inconverso que su vida es increíble y tiene todo lo
que tú quisieras tener, Dios garantiza que eso no existe fuera
de Cristo, que no son felices, como dicen, que no tienen satisfacción,
como dicen. Entonces, Tienes que recordar
que esa persona está autoengañada y tienes que dejarte de autoengañar
a ti mismo también. Tienes que ver el mundo y los
que te rodean a la luz de la palabra para ver que esas personas
están autoengañadas y para tú no seguir en ese autoengaño también.
La sexta lección es que tenemos que aprender a dejar de pensar
que vamos a obtener todo lo que queremos. El creyente no debe
de andar por la vida pensando, si y cuando tenga tantos años
voy a ir y voy a cursar la maestría y cuando termine eso voy a tener
un puestazo y voy a ganar muchísimo y me voy a comprar la casa de
mis sueños. Así creciste, así el mundo te educó a vivir y pensar
de esa manera, pero el creyente no tiene todo lo que quiere.
Como creyentes tenemos que aprender y confiar que Dios mismo no va
a dejar que obtengas todo lo que quieres. Dios no va a permitir
eso. Si lo permitiera, si permitiera
que todo saliera según tu voluntad, sería un castigo, no sería una
bendición. Y la última lección que vimos
es que tenemos que pedirle a Dios que incremente nuestra fe en
su soberanía y su providencia para con nosotros. Ninguno de
nosotros es capaz de comprender todo lo que Dios está haciendo
en nuestras vidas. Nos van a venir cosas y situaciones en las que
pensamos, ¿qué está pasando? ¿Qué es lo que Dios está haciendo?
Pero no necesitamos que Dios nos responda eso, solo necesitamos
más fe en su soberanía, más fe en su providencia. No necesitamos
que Dios nos explique cada suceso en nuestras vidas. Y terminamos
con esta frase de Lutero, ¿no? Vimos que Lutero decía, este
es el camino de Dios. Primero nos humilla para poder
levantarnos, nos mata para poder vivificarnos y nos doblega para
poder glorificarnos. Ese fue el resumen. Ahora vamos a Filipenses capítulo
4, por favor, antes de orar y pedir la ayuda de Dios. Filipenses 4.11 es nuestro texto
de cabecera en toda esta serie, dice, he aprendido a contentarme,
Pablo nos dice, he aprendido a contentarme, cualquiera que
sea mi situación. Vamos a hablar. Padre, te agradecemos
otro miércoles que nos das vida y aliento para reunirnos aquí
en torno a tu palabra, buscando tu presencia, para aprender más
acerca de este gran secreto, este gran misterio del contentamiento.
Señor, te pedimos que si hay alguien aquí sin Cristo, que
pueda ver su necesidad de perdón, que pueda sentir el vacío y la
eternidad que has puesto en su corazón, que sólo tú puedes llenar,
Señor. Te pedimos que los que están
aquí, que son creyentes, Señor, podamos aprender a vivir con
contentamiento, que podamos aprender el secreto. Señor, te rogamos
que esta serie lleve fruto en nuestras vidas. Ayúdanos a meditar
lo que estamos viendo, lo que estamos aprendiendo, aplicarlo
verdaderamente a nuestros corazones para vivir agradándote, señor,
conscientes de que somos extranjeros y peregrinos, y que solo en ti
podemos encontrar la felicidad y la satisfacción que buscamos.
Te pedimos que nos ayudes a hacer guerra, mortificando nuestros
pecados, y te pedimos que seas con nosotros esta noche. En el
nombre de Cristo Jesús, amén. Bueno, hoy vamos a ver los beneficios
del contentamiento en la vida del creyente. ¿Cuáles son los
beneficios de ser un creyente feliz con contentamiento? ¿Por
qué quiere Dios que seamos felices? ¿Qué beneficios, qué bendiciones
nos traen ser felices? ¿Por qué te conviene como creyente
ser feliz y vivir con contentamiento? Sabemos que Dios quiere que vivamos
así, ¿pero por qué? Obviamente no vamos a abarcar todo lo que
pudiéramos decir sobre esto, pero vamos a atacarlo brevemente. Primero, el primer beneficio
es que un creyente feliz puede adorar a Dios como debe, como
merece. Dos versículos que supongo que
todos conocemos o deberíamos conocer son 2 Corintios 9,7 y
Colosenses 3,23. Son dos versículos importantísimos
que deberíamos conocer y tener en nuestro corazón y vivir a
la luz de ellos todos los días. Voy a leerles primero 2 Corintios
9,7 dice Está hablando, el contexto de este pasaje es en cuanto a
dar a Dios, darle algo a Dios, dar diezmo, dar lo que sea a
Dios. Dice, cada uno de como propuso en su corazón, no con
tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre. Y luego Colosenses 3.23. Dice,
todo lo que hagáis, hacedlo de buen ánimo, como para el Señor,
y no para los hombres. Dios quiere que vivas para Él,
que le sirvas a Él, que hagas todo para Él y con un corazón
alegre. O sea, no quiere nada más de
ver, no quiere nada más robots, no quiere nada más soldaditos
que van ahí con caras tristes haciendo todo lo que Dios dice,
pero sin un corazón alegre. Dios no quiere ver un corazón
obligado, Un corazón quejumbroso, un corazón descontento. Dios
no quiere que les sigas solo por cumplir. Y vamos a tomar,
esto aplica a toda tu vida, pero vamos a tomar el ejemplo de los
domingos. El ejemplo de acudir a la iglesia
los domingos. Un creyente que acude a la iglesia en domingo
con tristeza, por obligación, de mala gana, ¿puede decir que
realmente está guardando el cuarto mandamiento? ¿Puede decir que
está cumpliendo con guardar el cuarto mandamiento? ¿Dios quiere
que vengas así a la iglesia? ¿A una cita, como hemos visto
en otras ocasiones, a una cita con Él? ¿A adorarle a Él? ¿A santificar el día domingo?
Claro que no. Claro que no. Si te presentas
y cantas y escuchas, pero todo el tiempo con un corazón descontento.
Si Dios ve tu corazón y ve que estás insatisfecho, que estás
lleno de quejas, Es imposible que estemos adorando como debemos.
Ahora, claro que aún en ese estado es mejor venir que no venir. Hay muchos que no son creyentes
o muchos que son creyentes muy débiles que cuando se levantan
y sienten que están en este estado descontento y lleno de quejas
y todo, dicen, no pues mejor no voy, mejor no ir así. Pero
ese también es un error. Debes de venir. Tal vez escuches
algo que Dios use para sacarte de ese estado y esa condición
en el que estás. Pero si asistes a la iglesia
con este tipo de corazón de caído, descontento, quejumbroso, no
vas a adorar a Dios como se merece, como Él quiere. Sólo con contentamiento,
sólo con alegría puedes adorar a Dios plenamente. Adorar a Dios
va de la mano con obediencia. Pero para adorar a Dios, tienes
que hacer lo que Él quiere, sí, obedecer, hacer lo que Él quiere,
pero hacerlo también como Él quiere. No es sólo obedecer,
no es sólo ser un robot, tienes que hacerlo como Él quiere. Un
corazón descontento, quejumbroso, no está listo para adorar a Dios.
Pero un corazón agradecido, con contentamiento, es un corazón
listo para adorar. Porque Dios ama al que le sirve
con un corazón. alegre y vimos el ejemplo del
domingo pero esto aplica a todo el versículo dice todo lo que
hagáis te levantas en la mano en la mañana vas al trabajo con
un corazón alegre vas a servir a Dios ahí en el trabajo con
un corazón alegre te levantas a trapear y a limpiar la casa
con un corazón alegre eso es lo que Dios quiere ver entonces
el primer beneficio de un creyente contento feliz es que va a poder
servir a Dios correctamente va a poder adorar a Dios con su
vida correctamente El segundo beneficio, los creyentes felices
y contentos son los que hacen el mejor uso de los dones espirituales
que Dios concede. ¿Nunca les ha impactado ver y
escuchar a un creyente que está pasando por dificultades pero
está lleno de fe, tiene el don de fe, está ejerciendo el don
de fe y además feliz? Espero que sí, espero que tengan
suficiente comunión con creyentes para haber visto esto, ¿no? Cuando
ves a un creyente que está pasando por una situación terrible, pero
está confiado en Dios y además feliz, tú te sientes como un
enano espiritual. Tú te sientes así como que, no
hombre, ¿de dónde, no? ¡Guau! ¿Cómo es que yo no soy
ese tipo de creyente? ¿Cómo es que yo no estoy viviendo
así? O sea, es una cosa tener fe. Muchas veces escucho a hermanos
que dicen, ¿cómo estás, hermano? No, pues mal, más o menos, ahí
vamos. Pero Dios proverá, ejerciendo
el don de fe, Dios va a sacarme, pero está como que luchando,
no está tan contento, está quejumbroso. Eso no es del todo lo que quisiéramos.
Quisiéramos ejercer el don, pero felices. Impacta mucho ver a
un creyente en medio de una mala situación, pero feliz. porque
confía en Dios, porque cree sus promesas. Te hace cuestionarte,
a cualquiera le hace cuestionarte. ¿De dónde sale eso? ¿Cómo puedo
tener eso? A mí me tocó hace muchos años
visitar al Pastor Weldon, cuando estaba muriendo de cáncer. Vino
a México un par de veces hace unos 20 años. No sé, tal vez
ni uno de ustedes se acuerde del Pastor Weldon. No sé, creo
que ya tiene un buen rato. Pero bueno, estaba muriendo.
Yo fui con el hermano Daniel, el hermano Tomás y otro hermano
que no conocen. Fuimos a su casa a visitarlo. Le habían dado algunos
meses para vivir. Estaba muy debilitado. Yo en
esos tiempos tenía más o menos como 18 años. Me acuerdo que
lo saludé, y pues ya acostumbraba a saludar muy fuerte, y casi
tumbo al hermano, ¿no? Y dije, ay, no. O sea, me dio
mucha pena que lo había saludado con mucha injundia, me daba gusto
verlo, lo quería, pero casi lo tumbo, ya estaba muy débil. pero
estaba muy feliz. O sea, ya estaba cerca de la
muerte, con poco tiempo en este mundo, pero estaba feliz, estaba
confiado en Dios, estaba confiado en sus promesas, y eso te asombra. Te asombra ver a una persona
con una sentencia de muerte que está feliz. que tiene contentamiento. Ver a alguien ejerciendo el don
de la fe, sí, pero contento, sin quejas, con contentamiento,
eso te impresiona. Y es lo mismo, estoy hablando
de la fe, es lo mismo con todos los dones espirituales. Un creyente
feliz, contento, hace mejor uso de la fe, mejor uso del don de
la humildad, el amor, la paciencia, la sabiduría, la esperanza. Un
inconverso te ve paciente, Un inconverso que te ve sabio, que
te ve humilde, amoroso, esperanzado y al mismo tiempo feliz. O sea,
no con este mensaje optimista, falso, que ves todo el tiempo.
No es como el programa este de radio y el anuncio que vamos
todos a los optimistas. Ya ni me acuerdo cómo era. Únete
a los optimistas. No, eso no es. Todo está pésimo,
pero hay que verlo optimista. Únete a los optimistas. No, es
tengo una esperanza real y estoy feliz. Y un inconverso que te
vea así quiere saber qué tienes tú que otros no tienen. Y si
no estás feliz, no tiene el mismo impacto. Tú puedes estar seguro,
tú puedes ser un creyente, tú puedes estar seguro de tu futuro
eterno en Cristo, pero no estar feliz, no mostrar el contentamiento
y felicidad que deberías al mundo. Ver a personas que sufren, pero
están felices y no se quejan, es algo muy raro. No lo ves todos
los días. Solo un creyente puede hacerlo
realmente. Tenemos que aprender eso. Tenemos que aprender el
secreto de eso. Para que podamos decir con Pablo, Segunda Corintios.
Vamos a leer Segunda Corintios capítulo 4, por favor. Segunda Corintios 4, 7. Dice, tenemos este tesoro en
vasos de barro para que la excelencia del poder sea de Dios y no de
nosotros. Estamos atribulados en todo,
pero no angustiados. Perplejos, pero no desesperados.
Perseguidos, pero no desamparados. Abatidos, pero no destruidos. En tercer lugar, Dios quiere
que estemos felices. El tercer beneficio de estar
felices y contentos en Dios. Dios quiere esto porque esos
son los creyentes que más le agradan. Esos son los creyentes
que más le agradan y son los creyentes que están preparados
para recibir bendiciones de su mano. Vean, este es un punto
muy interesante. Muchas personas, muchos creyentes
están en esta vida preguntándose ¿Por qué Dios no me ha dado una
pareja? ¿Por qué Dios no me ha dado un trabajo? ¿Por qué Dios
no me ha dado salud? ¿Por qué Dios no me ha dado esa
posesión que necesito, que realmente necesito? Así andan, son creyentes,
pero se preguntan esto y se quejan por esto. Puede ser que no estás
preparado para recibir la bendición. Un creyente que no está quieto,
que no está contento, que no está feliz, muchas veces no está
listo para recibir bendiciones de la mano de Dios. Y esto tampoco
es el evangelio de prosperidad, no es una promesa de que si estás
feliz vas a ser millonario. No, no estamos diciendo eso.
Estamos diciendo que si tú no vives con contentamiento, si
tú no vives feliz en Dios, Dios puede estar deteniendo cosas
buenas que no te puede dar porque no estás listo. Y Dios nunca
quiere ver creyentes que se comportan como niños caprichosos, que se
ponen a gritar y patalear y hacer un berrinche cuando las cosas
no van como quieren. cuando no tienen lo que quisieran
pero a veces nos comportamos así como creyentes a veces así
nos encuentra el señor pataleando y haciendo un berrinche porque
no tenemos lo que queremos porque no tenemos una bendición que
creemos que merecemos un padre sabio le va a dar algo a su hijo
si está haciendo un berrinche y está pataleando porque no le
diste la paleta está ahí en el piso pataleando y gritando y
haciendo un berrinche porque no le diste el dulce Un padre
que no es sabio va a ir y le va a dar el dulce. Un padre sabio
va a decir, ah no, ahora entonces nada. Ahora nada. Claramente
no estás preparado para recibir lo que estás pidiendo, lo que
quieres. Un padre sabio nunca va a ceder a eso. Entonces los
creyentes que le piden algo a Dios y al poquito tiempo están deprimidos
y desesperados y haciendo un merrinche porque no les llegó,
encuentran que Dios los hace esperar mucho más. Los hace esperar
hasta que aprendan contentamiento, hasta que aprendan a estar quietos,
pacientes, sumisos. Si vives con descontento, si
vives infeliz, muy seguramente estás frenando algunas de las
bendiciones que Dios tiene para ti. ¿Qué les puedo decir, hermanos?
Yo me he preguntado muchas veces en mi vida cuántas cosas Dios
ha tenido que detener de mi vida porque yo no he estado contento
como debería, porque yo no he estado feliz con contentamiento
en el estado actual. Incluso algo que le pido regularmente
a Dios es no me dejes desperdiciar mi vida. No me dejes desperdiciar
las oportunidades que tengo para servirte, porque sé que yo mismo
soy capaz, no sólo de frenar a que Dios no me dé cosas o no
me dé oportunidades que podría darme, sino de echar a perder
lo que ya tengo. Así de fácil. Así de fácil. Dios no puede darte muchas cosas
hasta que estés listo, hasta que aprendas contentamiento.
Necesitamos todos aprender a vivir lo que nos manda el Salmo 46.
Vamos a ir rápidamente. Salmo 46, 10. Cada vez que estás
inquieto, que te estás desesperando, que no tienes contentamiento,
repítete esto, acuérdate de esto. Estad quietos y conoced. La versión
actualizada dice reconocer, reconoced que yo soy Dios. Estás en la
mano de Dios. Estate quieto, estate contento,
estate feliz y recuerda que Dios es Dios. La cuarta razón por
la que Dios te quiere feliz es porque los creyentes felices
son los más útiles en su reino. Si eres inestable, si eres inquieto,
si andas por la vida infeliz, no eres apto para servir a Dios.
Dios va a tener que trabajar contigo hasta que madures, hasta
que aprendas a tener contentamiento y ser estable para poder usarte. Entonces, entre más tiempo pases
en un estado sin contentamiento, Sin felicidad en Dios, más de
tu vida estás desperdiciando. Cada minuto que pases descontento,
infeliz, es tiempo de tu vida desperdiciado. Es un desperdicio. Si eres creyente, si conoces
a Cristo, estás aquí para servir a Dios. Hay muchas formas de
servir. Puedes servir como contador.
Puedes servir como ama de casa. Puedes servir como padre. Puedes
servir como pareja, como vecino. Hay muchas formas de servir.
Dios quiere que todos los creyentes usemos sabiamente todo lo que
tenemos de su mano para servirle. Ya leímos Colosenses 3. Todo
lo que hagas. hazlo de buen ánimo como para
el Señor y no para los hombres. Tanto Efesios 5 como Colosenses
4 nos mandan a redimir el tiempo porque los días son malos. Leemos en la parábola de los
talentos en Mateo 25 que Dios a todos nos da talentos, Dios
a todos nos da capacidades para servirle y espera que lo hagamos. Para servir a Dios no tienes
que ser un pastor, no tienes que ser un líder, no tienes que
tener capacidades super especiales, Ningún creyente debería pensar,
sólo soy una persona ordinaria, sólo soy una persona común y
corriente, no puedo ser usado por Dios. Pero lo que sí tienes
que pensar, si no tengo contentamiento en mi vida cristiana, no puedo
ser usado por Dios. ¿Soy un creyente descontento,
infeliz, quejumbroso? Tiempo desperdiciado. No puedes
ser usado. Dios te va a usar muy poco en
ese estado. Dios espera que le sirvas con todo lo que te ha
dado. Y las personas más felices y contentas en Dios son las personas
más usadas, son las personas más útiles. En quinto lugar,
los creyentes con contentamiento son los creyentes que están más
preparados para resistir las tentaciones y ataques del enemigo.
Al diablo le encanta verte ansioso. Al diablo le encanta verte descontento.
Cuando tú estás descontento, él está feliz, está contento,
sabe que vamos a estar mucho más propensos a caer. Cuando
un creyente tiene que enfrentar sufrimiento, el diablo va a hacer
todo lo posible por convencerlo de que lo que está pasando no
es justo. Y me temo que en muchos casos
no le toma mucho tiempo lograrlo. rápido lo logra, convencerte
de que lo que estás pasando no es justo. Fácil nos convence
de que estamos pasando por injusticias. Si en vez de estar contento,
tú estás convencido que estás pasando por injusticias, ¿qué
puede pasar contigo? ¿Puede ser tentado a robar porque
las carencias que estás pasando no son justas? Puedes estar tentado
a mentir porque enfrentar las consecuencias que te van a llegar
o las cosas que estés enfrentando no son justas. Puedes estar tentado
a vengarte porque alguien te hizo algo injusto. Y vean, este
es un punto tremendo, de verdad, tremendo. Yo he visto a muchos
creyentes que quiero mucho, que por muchos años admiré, por quienes
he orado que prácticamente tiran sus vidas a la basura con este
punto. Muchísimos creyentes hoy día
son tentados a huir de sus circunstancias actuales, huir a otro país, huir
a otra iglesia, huir a otro trabajo. Yo he visto personas huir de
dificultades y pruebas que encontraron en la única iglesia sana en toda
su ciudad. Estoy hablando de personas que no... No estoy hablando
de personas aquí, así que, ni se preocupen. No estoy dando
un ejemplo de aquí. He visto a creyentes, que creo
que son verdaderos, huir de pruebas y dificultades que estaban pasando
en la única iglesia sana que estaba en su ciudad. No, ya no. No, ya no puedo con esto. Ya
me voy. Ya me harté. Ahí se ven, ¿no? De un día para
otro, renuncio mi membresía y ahí nos vemos. Voy a huir a otro
lado más fácil. ¿Ahora a dónde voy? Ah, pequeño
problema, ya no hay iglesias sanas en tu ciudad. ¿Ahora a
dónde vas a ir? ¿Te vas a mudar o qué? Y lo que Dios estaba haciendo
contigo donde estabas, lo vas a retomar, donde sea que te vayas.
Y tal vez lo vas a tener que retomar, pero ahora subiéndole
unos 20 grados, ¿no? Subiéndole al agua unos 20 grados.
Las personas que hacen eso huyen de sus circunstancias actuales.
Por lo general están yendo en contra de la voluntad de Dios.
Todo porque no me merecía lo que me estaba pasando. No me
merecía lo que estaba viviendo ahí. ¿Estás fuera de la providencia
de Dios? O sea, Dios ya perdió el control. ¿O cómo puedes justificar ese
tipo de pensamientos? Dios es soberano. El diablo logra descarrilar
a muchos creyentes así. Logrando que caigan en la tentación
de huir de sus circunstancias actuales, en su país, en su trabajo,
en su iglesia, ¡hasta en sus matrimonios! ¡Hasta en sus matrimonios! Muchas personas, no, ya no aguanto
mi matrimonio, ¡vámonos! Y sufren consecuencias muy tristes
y muy temibles. Si hacen eso, están huyendo de
circunstancias que Dios puso ahí para usar en tu vida. Se
convencen ellos de que están huyendo para mi propio bien.
Esto es lo mejor. Esto es lo que yo necesito. Pero
realmente están huyendo antes de aprender la lección que Dios
les tenía y pueden sufrir graves consecuencias. Los creyentes
felices con contentamiento son los que están mejor preparados
y armados para resistir estas tentaciones. El sexto beneficio
del contentamiento cristiano es que nos permite disfrutar
el aquí y ahora. Nos permite disfrutar realmente
de todo lo que Dios ya me dio. No de lo que Dios me va a dar.
No de lo que con lo que estoy soñando. Disfrutar realmente
de lo que Dios ya me dio. Disfrutar del aquí y ahora. Leemos
en el Salmo 103. Vamos a leer ahí rápidamente.
Salmo 103, versículo 2. Vemos a David recordando todo
lo que Dios ya le había dado. Bendice alma mía a Jehová y no
olvides ninguno de sus beneficios. Ninguno de sus beneficios. Si
eres creyente, tú ya tienes más de lo que tiene la gran mayoría
del mundo. Ya tienes más de lo que tiene
la gran mayoría de los que te rodean. Un creyente puede tener
mucho menos riqueza terrenal que su vecino y ser mucho más
feliz. porque en realidad tiene mucho
más. En la balanza eterna tiene mucho más. Y ha aprendido a vivir
satisfecho con lo que tiene en la balanza terrenal, en las circunstancias
terrenales. Si eres un hijo de Dios, salvado
por Cristo, la lista de bendiciones que ya tienes es increíble, es
incalculable. Por eso es tan ridículo que un
creyente piense que merece más de lo que tiene. Eso ya lo hemos
dicho muchas veces. Si se trata de lo que merecíamos,
pues estaríamos ya en la llama eterna, en el lago de fuego.
El contentamiento cristiano te permite disfrutar las cosas que
Dios te ha dado en este mundo, disfrutar de tu pareja. Sólo
los creyentes pueden disfrutar realmente de su pareja, de su
trabajo, de su familia y de los bienes terrenales. El contentamiento
te da la capacidad de gozarte en lo que ya tienes y eso es
lo que el mundo no conoce. El séptimo beneficio, el séptimo
y último por hoy, de estar feliz y contento con lo que tienes
ahora, es que si has aprendido a vivir feliz y contento ahora,
lo vas a estar para siempre. Si tú conoces el secreto del
contentamiento en esta vida, Si has encontrado felicidad en
Dios en esta vida, lo vas a estar para siempre. Para siempre vas
a tener contentamiento. Puedes mirar al futuro, a la
eternidad, y saber que tus motivos para estar feliz nunca se van
a acabar. Sólo van a aumentar. Si has aprendido
a tener contentamiento y vivir feliz en este mundo, la eternidad
va a ser algo glorioso. No tienes que preocuparte porque
tu felicidad de repente se va a acabar. porque de repente te
van a apagar la luz. La verdadera felicidad que tienes
ahora sólo es una probada, sólo es el inicio, sólo es una breve
introducción. No tienes que vivir como el mundo
preocupado de que se van a acabar tus motivos para estar feliz.
No tienes que temer que llegue el día, el momento en que ya
no puedas tener contentamiento. Les voy a leer primero de Pedro
1, versículo 3. Bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia nos
ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva por medio
de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para una
herencia incorruptible, incontaminable e inmarcesible, inmarcitable,
reservada en los cielos para nosotros. Dios dice, estás en
Cristo. Le conoces, Dios dice, yo sé
los pensamientos que tengo acerca de ti. Eso dice Jehová, pensamientos
de paz y no de mal, para darnos el fin que esperamos. ¿Qué fin
esperamos? Felicidad, gloria, satisfacción
eterna. Eso es lo que vamos a tener.
Entonces, la pregunta es, ¿qué hay de ti? ¿Qué pasa contigo, con tu alma? ¿Ya conoces esta felicidad en
Cristo? ¿Has aprendido el secreto del contentamiento? ¿Estás gozando
de todos los beneficios? ¿Estás recordándote todos los
días? Recuerda todos sus beneficios para vivir feliz y contento.
¿Ya? ¿Hoy? ¿Ahora? ¿Con lo que tienes? ¿O andas como el mundo todos
los días? Voy a ser feliz cuando esto y
cuando tenga aquello y cuando Dios me dé esto. Vamos a orar. Padre, te damos gracias por el
poder de tu palabra, porque realmente alumbras nuestro camino, Señor.
Nos das luz para vivir en este mundo caído entre tantas personas
autoengañadas. Señor, nos ponemos cada uno de
nosotros en tus manos. Ponemos en tus manos a cualquier
persona que no te conozca aquí el día de hoy. Te rogamos, Señor,
que no pueda salir de aquí alguien sin conocerte, sin haberse entregado
a ti, sin haberse arrepentido para conocer vida eterna en Cristo. Y te pedimos, Señor, por los
que ya te conocemos, ayúdanos a dejar de desperdiciar nuestras
vidas. No nos permitas desperdiciarlas.
No nos permitas obstaculizar nuestro servicio y nuestras oportunidades
de servirte. Te pedimos que prepares nuestros
corazones y que nos hagas siervos útiles, contentos con la porción
divina que nos has asignado de todo. aquí, ahora, en este día,
en este momento, y todos los días que nos tengas aquí peregrinando. Te pedimos que nos lleves a todos
con bien a nuestras casas y te pedimos, Señor, que tu palabra
no te vuelva vacía. En el nombre de Cristo Jesús. Amén.
4 Beneficios del Contentamiento
Series El Contentamiento
Trae muchos beneficios aprender a vivir con contentamiento...
| Sermon ID | 13202111595411 |
| Duration | 34:50 |
| Date | |
| Category | Bible Study |
| Bible Text | Philippians 4:11; Psalm 103:2 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.