00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Hoy vamos a estar mirando el
amor fraternal. Le voy a invitar, hermano, que
tome su Biblia conmigo y la abra a Romanos 12, y de ahí vamos
a estar leyendo la palabra del Señor. Y esta es la palabra de
Dios, su santa inspirada palabra para sus hijos, para su iglesia.
Y mire lo que dice, empezando en el versículo 9 de Romanos
12 hasta el 11, y dice así, el amor sea sin hipocresía. aborreciendo
lo malo, aplicándoos a lo bueno. Sed afectuosos unos con los otros,
con amor fraternal, con honra. Daos preferencia los unos a los
otros. No seáis perezosos en lo que
requiere diligencia, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor. Esas son las palabras del Señor
Dios. Padre te damos gracias y pedimos
Señor en esta tarde que tu Espíritu Santo venga y que el Señor use
estas palabras Señor frágiles que yo voy a hablar y que Él
las aplique Señor a nuestro corazón. Sin tu Espíritu, Señor, nosotros
no podemos hacer nada. Necesitamos el Espíritu que da
vida, el Espíritu que vive dentro de nosotros, Señor, que nos regeneró
como nuevas criaturas. Es a través del poder de Él que
Tu Palabra viene y nos habla y nos motiva, Señor, a vivir
como Tú nos estás pidiendo aquí en Romanos 12. Pido, Señor, que
Tú me ayudes a mí a poder explicar Tu palabra y que bendiga, Señor,
este tiempo juntos. En el nombre de Jesús, Tu Hijo,
lo pedimos. Amén. Entonces, hemos llegado al lugar
en donde el cristianismo se convierte real, en donde la fe se convierte
en acción, en donde el cristianismo doctrinal se convierte en el
cristianismo práctico. O sea, de tanto que hemos estado
aprendiendo aquí de romanos, ya casi toda la carta, ya estamos
al final. Hemos estado mirando toda una
gran suma teológica de lo que Dios ha hecho. Y en base a eso,
Pablo ya está empezando a tirarnos flechas. Así vivir, así vivir,
así vivir. Aquí es donde lo que es cierto
de mí, de ti por dentro, se empieza a ver por fuera. La gente de
afuera lo puede empezar a ver. Es donde la verdad de Dios sale
del lugar del estudio. y sale y comienza a mirar por
las calles y por las casas, o sea, empiezas a vivirlo. Es donde
el púlpito, del púlpito se predica, se enseña, se instruye, llega
a ti, a ti en tu banca, y de ahí de tu banca, Dios, el Espíritu
Santo, hace un cambio en ti Te da la habilidad de hacer esto
y tú sales y Dios te motiva a hacer ya vivir como Él quiere que vivas. Lo pone un comentarista, Donald
J. Grey Barnhouse, es donde el verdadero amor deja el escenario
y corre el camino de la vida real. Todo lo que Pablo nos ha
estado enseñando hasta este punto, todo lo que Dios le dio a Pablo
para que nosotros crezcamos en fe, todo lo que Dios nos ha mostrado
aquí en Romanos del 1 al 12, es una enorme fundación teológica,
doctrinal, donde se expuso el Evangelio de Dios para cimentarnos
en la verdad de Cristo. en el poder de la cruz, el poder
del evangelio para poder vivir conforme a la verdad del evangelio. Por eso Pablo lo escribió así.
Imagínense cómo fuera si Pablo hubiera empezado esta carta a
los romanos de esta manera, con el saludo diciendo Pablo, Pablo,
siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para
el evangelio de Dios, para los amados de Dios que están en Roma,
llamados a ser santos, gracia, a vosotros y paz de parte de
Dios vuestro Padre y de nuestro Señor Jesucristo y luego rápidamente
empezar a Pablo nomás a exhortarnos diciéndonos cosas el amor sea
sin hipocresía imagínese si esa fuera la carta pues no Pablo
primero empezó saludando y luego después expuso el evangelio las
verdades en las que nosotros nos asimentamos y entonces sí
después de que creemos esas verdades de lo que Dios ha hecho Porque
acuérdese, es una salvación que Dios ha alcanzado. Ahora sí,
Pablo está diciendo, de esta manera van a vivir. O sea, esa
salvación transforma tu vida, transforma tu mente, transforma
tu manera de caminar y empiezas a vivir conforme a la verdad. Si Pablo solamente hubiera dado
un saludo y no hubiera fundado Nuestro entendimiento en verdades
sólidas de Cristo Jesús de la cruz de Cristo del Evangelio
de Dios y todas las promesas que vienen y todas las misericordias
que él en lista aquí en Romanos hubiera sido un desastre pero
no Pablo nos coloca las verdades y en virtud a esa verdad ahora
si Pablo nos está diciendo de esta manera O sea, fue para prepararnos
para vivir de cierta manera. Entonces, podríamos decir que
esta es la parte esencial a la que Pablo quería llegar con esta
carta. O sea, él dio todo el resumen
al principio, pero Pablo quería llegar a esta a esta parte práctica
de cómo se debe de vivir el cristiano, cómo debe de vivir el cristiano
el evangelio, cómo debe de reflejar a Cristo en su manera de vivir. Entonces podríamos decir de que
apenas Pablo apenas va empezando. Pablo apenas va agarrando vuelo,
es como si todo lo demás fuera introducción y ahora llega Pablo
al corazón del asunto. Entonces estamos en el corazón
de esta carta. Aquí comienza y la intención
de Pablo en escribir esta carta, esta epístola, fue para solidificar
nuestra fe en el Evangelio de Dios, para llamarnos a vivir,
a nosotros los creyentes, el Evangelio, como Dios quiere que
lo vivamos. La semana pasada miramos el amor
de Dios. ¿Se acuerda la semana pasada?
La última vez que estuvimos juntos. El amor de Dios que Él derramó
nuestros corazones. Y cómo el amor cristiano debe
ser dentro de mí hacia otras personas. El amor viene siendo,
mire, una vez escuché una excelente ilustración y mire cómo lo ponen.
El amor viene siendo como el aceite de un motor de carro.
Ustedes nunca han tenido poquita mecánica y se han dado cuenta
de que sin aceite Un motor no funciona para nada. El aceite
viene siendo la sustancia más importante para la vida de cualquier
motor. Sin aceite, hasta un motor nuevo,
un motor Ferrari, un motor Bugatti, de los mejores motores, sin aceite,
un motor avanzado, potente, rápido, se echa a perder, se engrana
de tanta fricción y de tanto calor si no hay aceite. Pero cuando un motor tiene buen
aceite y está condicionado con un buen aceite, la fricción disminuye. Hay protección en el motor en
contra de la corrosión. Se mantienen los máximos caballos
de fuerza. Se prolonga la vida de un motor
por tanta lubricación que este aceite hace todas las partes
de un motor bien lubricado con un buen aceite. se mueven y operan
y funcionan como deberían. Los cilindros, las válvulas,
los valeros, las cadenas. Es indispensable esta sustancia
para un motor, para que trabaje y funcione a su capacidad. Es
muy importante tener aceite. Pues, ¿sabe qué? Entre la familia
de Dios es muy importante el amor. Sin el amor, el cuerpo
local va a mirarse de que es como un motor sin aceite. El
cuerpo de Cristo sin amor rápido se dará cuenta que sus partes
están descomponiendo. El cuerpo de Cristo sin amor
rápido se dará cuenta de que no hay unión en fuerza. El cuerpo
de Cristo rápido se dará cuenta de que no hay protección en contra
de tanto calor y de tanta fricción. El cuerpo de Cristo sin el amor
que Dios nos da y como nosotros no relacionamos los unos con
los otros. Luego, luego nos vamos a dar
cuenta y se empezará a calentar y se amarrará y se dejará de
funcionar. El amor Lo une todo dentro de
la comunidad de la fe. Pablo en Colosenses 3.12 dice
esto. Entonces, como escogidos de Dios,
santos y amados, revestidos de compasión, bondad, humildad,
mansedumbre y paciencia, soportándoos los unos a los otros, perdonándoos
los unos a los otros. Si alguno tiene queja contra
otro, como Cristo os perdonó, así hacedlo también vosotros. Y sobre todas estas cosas, miren
lo que Pablo dice en el 14, sobre todas estas cosas, vestíos de
amor, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad. Entonces pues, La vez pasada
concluimos de que este amor que Pablo está hablando aquí, que
va a empezar a hablar y va a empezar a explicar, se encuentra su origen
en Dios. Dios define que es amor. Dios
dice que es amor. Nosotros no lo definimos. Ese
amor es el amor que Dios mostró en Cristo Jesús. Por ejemplo,
Segunda de Corintios 5, 14, Pablo dice esto, pues el amor de Cristo
nos apremia. habiendo llegado a esta conclusión
de que uno murió por todos por lo siguiente todos murieron y
por los todos murió para que los que viven ya no vivan para
sí sino para aquel que murió y resucitó por ellos ahí miramos
el amor de Dios viene de Cristo Jesús nosotros ya no vivimos
para sí Este amor de Dios viene por el Espíritu Santo. Este amor
busca extenderse a otros y busca el bien de los demás. Este amor
no es para que yo me ame a mí y para que yo me adore a mí.
No, este amor que Dios derramó en mi corazón es para yo dártelo
a ti. Tú, el amor que Dios derramó en tu corazón es para dármelo
a mí. O sea, es un amor que nos une.
Es un amor que debe ser sin hipocresía. sino auténtico, genuino, sincero,
este amor. no es moralmente neutral. Miramos
la semana pasada, sino que aborrece lo malo y se aplica, se amarra,
se pega a lo bueno. Nosotros, los creyentes en Jesús,
demostramos al mundo la autenticidad de nuestra fe. ¿Sabe cómo? Por
la autenticidad de nuestro amor. Es como la gente perdida va a
ver esa persona realmente creen Jesús realmente le sigue porque
porque nuestro amor le va a dar validez a nuestra fe que tanto
profesamos si la gente no mira el amor que viene detrás de esa
fe que viene en Cristo Jesús últimamente no van a mirar ellos
nada del evangelio de Cristo por tu vida porque ahí es donde
se mira entonces Esto aquí que miramos la semana pasada empieza
conmigo, empieza dentro de mí. Este amor que Dios derramó dentro
de mí lo doy a los demás. Ahora, en el versículo 10, no
solamente se trata de mí, sino se trata de se amplía, se extiende
dentro de la familia de Dios. y Pablo dice ahí en Romanos 12
10 mire vaya conmigo y Romanos 12 10 sed afectuosos unos con
otros o sea esta es una orden acuérdese Pablo está dando puros
imperativos sed afectuosos unos con otros con amor fraternal
ahora usted ha escuchado a alguien expresarse de esta manera hay
A ese hermano lo amo, sólo porque Dios me pide amarlo. ¿O no ha
escuchado a gente que diga, yo amo a ese hermano en el Señor,
pero no lo paso? ¿Usted no ha escuchado a gente
expresarse así? Ese hermano lo amo solamente porque Dios me
lo pide, pues ¿sabe qué? Expresiones así suelen significar
que personalmente yo no soporto a mi hermano, pero estoy bajo
obligación celestial. Pero ¿sabe qué? Así no trabaja
la cosa, por lo que Pablo dice aquí. ¿Sabe por qué? Pues porque si usted no lo sabía,
el mismo Señor que te salvó a ti de la condenación, que me salvó
a mí de la condenación, es el mismo Señor que tiene la autoridad
de ordenarnos como debemos también no solamente hacer sino también
sentir el uno por el otro. Y aquí Pablo está usando palabras
de sentimiento, de afecto. Y Pablo está diciendo, sed afectuosos
los unos con los otros con amor fraternal. Dios en su palabra
nos está diciendo que la vida juntos que vivimos aquí debe
de vivirse en amor. Y ese amor de Dios que Él requiere
de nosotros, Dios también nos dice que ciertas emociones debemos
tener con ese amor. No es un amor que solamente,
oh, si yo a mi hermano y nomás lo dices, pero nunca haces nada. No, Pablo aquí él está diciendo
que tenemos que tener ciertas emociones. O sea, este amor se debe de sentir. No solamente decir, no, pues
este hermano sí lo amo, sí, ok, lo sientes. Pablo aquí está usando
palabras de sentir, palabras de emoción. Y para aquellos que
dicen que los cristianos reformados es puro intelecto y puro conocimiento
y pura doctrina y nada de emoción, pues ahí les va. Aquí Pablo está
señalando de que nosotros debemos de sentir amor. sin tener un
afecto de amor por los hermanos, por la gente allá afuera. Esta
palabra aquí traducida, afectuosos, vienen siendo dos palabras en
una, pero es muy interesante porque esta palabra aparece solamente
una vez en toda la Biblia. Pero la idea opuesta a esta palabra
aparece en 2 Timoteo 3, Del 1 al 3, cuando Pablo le dice que en
los últimos días, le dice a Timoteo, vendrán tiempos difíciles porque
los hombres serán amadores de sí mismos, ábaros, jactanciosos,
soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes. Y el versículo 3 está esta palabra,
sin amor, o sea, pero dándolo opuesto, sin amor que se traduce
sin afecto natural. O sea, esta palabra tiene que
ver con afecto. Esta palabra tiene que ver con
un amor que sientes. Y sigue diciendo Pablo ahí en
su instrucción a Timoteo, sin afecto natural, implacables,
calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecidores de lo
bueno. Pues, ¿sabe qué? Pablo aquí está
diciendo que en los últimos días, no está diciendo al final del
mundo. Los últimos días empezaron cuando Jesucristo ascendió a
gloria y Pedro dijo que estamos en los últimos días. También
el escritor de Hebreos dice que estamos en los últimos días.
¿Y sabe qué? Lo que Pablo está haciendo aquí
es de que nos está mostrando a los creyentes completamente
opuesto a lo que le escribe en Timoteo 3. En Timoteo 3 dice
cómo van a ser los hombres en los últimos días. Pero aquí,
Pablo, en Romanos 12 nos está diciendo cómo deben ser los hijos
de Dios en los últimos días. Podríamos ponerlo así. Incrédulos
pueden ser todas estas cosas, amadores de sí mismos, ávaros,
jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos,
irreverentes y sin amor. Pero nosotros que hemos recibido
las misericordias de Dios, debemos ser completamente opuesto a estas
cosas los que han recibido las misericordias de Dios Son amadores,
pero no de sí mismo, de los demás. No amando al dinero, sino dadivosos. No jactanciosos, sino humildes. No soberbios, sino simples. No blasfemos, sino aquellos que
ofrecen su cuerpo como sacrificio vivo a Dios, como culto racional,
obedientes a nuestros padres. No ingratos, sino agradecidos
por las misericordias de Dios. no irreverentes, sino honorables. Y con amor, con un amor, con
un afecto natural del uno por el otro. Esto tiene la idea de
ser afectuoso los unos con los otros, con amor fraternal. Esto tiene la idea de tener un
amor especial los unos por los otros. Pablo no solamente está
diciendo ámense con un amor sin hipocresía, Pablo aquí solo está
definiendo este amor, es un amor especial, es un amor devoto,
es un amor afectuoso, es un amor cálido, lleno de ternura el uno
por el otro, particularmente afecto familiar. Esto también se puede traducir
de esta manera, se puede poner en estos términos, esta clase
de amor. ¿A usted nunca se le ha muerto un perro que usted
quiere mucho? ¿O un animalito, una mascota que usted quiere
mucho y le duele? Es un afecto que usted le tiene
especialmente a esa mascota. O sea, es como si fuera de la
familia. Se puede traducir de esta manera también. Es un amor
que es un amor dentro de un ambiente familiar. O sea, afecto de delicadas
atenciones que se prestan mutuamente a los que se tiene con un afecto
natural como padres e hijos, hermanos, hermanas, dentro del
vínculo familiar. Y Pablo nos está diciendo, si
el amor de Dios sea sin hipocresía, aborreciéndolo malo y apegándose
a lo bueno, pero ¿cómo se va a practicar dentro de la comunidad
de la fe? Con un amor de hermandad. Así como tú amas a tu hermano
de la carne. Por ejemplo, yo tengo tres hermanos
y yo daría mi vida por esos tres. Pues ya son hombres, ya no son
chavos. Es un amor que nunca nos va a poder separar. Pablo
está diciendo ese amor dentro de la comunidad de la fe debe
ser así. Un amor entre hermanos. Entonces
el amor implica no solo deber, sino también sentir. Si solo
haces tu deber y lo haces sin sentirlo, de nada te aprovecha. ¿Se acuerda cuando miramos 1
Corintios 13? Pablo dijo esto cuando él explicó
el amor. Él dijo, y si diera todos mis
bienes para dar comer a los pobres y si entregara mi cuerpo para
ser quemado, pero no tengo amor. O sea, si no lo hago yo con un
afecto, si no lo hago yo con un sentir por mi hermano, pero
solamente hago el deber. Si solamente hago el acto que
parece amoroso, pero si no tengo yo realmente afecto, algo genuino
que viene de adentro hacia afuera. ¿Sabe qué dice Pablo? De nada
me aprovecha, de nada me sirve. Eso lo miramos en el corazón
de Jesús. Jesús no solamente amó, sino
que miramos de que Él mostró amor y Él sintió compasión. ¿Cuántas veces los evangelios
nos muestran que Jesucristo no solamente hablaba de amor, sino
que Él sentía, sentía compasión por las multitudes, sentía compasión
cuando la gente lloraba, Jesucristo lloraba con ellos y Él mostraba
emociones de verdadero amor. Así debes de hacerlo tú con tu
hermano. Por ejemplo, ya viene el día
de San Valentín, ¿no? En unas dos semanas vienes a
Valentín, ¿verdad? Pues, ¿qué ustedes varones? ¿Qué si ustedes?
Vamos a ponerlos ustedes, nosotros los varones. ¿Qué si tú reservas
un restaurante favorito de los dos? ¿Compras un arreglo de flores
que te cuesta como 100 dólares? que ahora ya son muy caras las
flores, le compra una joya a su esposa muy bonita, llega el día
y salen a comer y le demuestras que todavía sigue siendo especial. Y tu esposa te dice, ay, mi hijo,
todo esto, mi amor, esto es maravilloso. Y tú volteas con una cara toda
media pálida y toda seca, toda seria y aburrida, y le contestas,
pues es mi deber. ¿Acaso no me casé contigo y acaso
no prometí serte fiel, cuidarte? Yo hice votos, es mi deber. Estoy
cumpliendo con mi deber. ¿Qué crees que pasaría? ¿Qué
crees que pasaría? Estoy seguro que ese ramo de
flores te lo agarran y te dan una cachetada con él. ¿Por qué?
Porque el amor no es solamente un deber. El amor que tú debes
de tener, especialmente por tu mujer, No es un deber, aunque
sí hiciste votos y yo sí en mis votos le dije, ¿sabes qué? Prometo
cuidarte, prometo serte fiel, prometo amarte. ¿Pero de qué
sirve que yo solamente haga mi deber y no sienta el amor? Pues de esa misma manera, de
nada te sirve que tú tengas un amor que Dios da y que Dios te
lo dio por su Espíritu Santo y está en ti. Y no debe ser con
hipocresía, sino que se apega a lo bueno y rechazando lo malo.
Y ese amor de nada sirve, no tiene ningún afecto. El amor
Para que seas sincero, tiene que ser un amor sentido. O sea,
tienes que sentirlo. Pedro, en su primera carta, capítulo
4, versículo 8, dice, sobre todo, ser fervientes en vuestro amor
los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados. Pablo dice, sed afectuosos, o
sea, siéntelo. Un amor especial los unos con
los otros. Estamos en el contexto de la
familia de Dios. Ya más adelante Pablo va a mirar
cómo nosotros nos relacionamos con la gente de allá afuera. Pero es como si Pablo se estuviera
repitiendo en este texto. Pablo, si se podía traducir así,
sean afectuosamente amorosos los unos con los otros con un
amor de hermanos. Pablo quiere que nosotros nos
consideremos, tú y yo, los que estamos aquí, que somos creyentes,
que creemos en Cristo Jesús y confesamos a Cristo Jesús. Él quiere que
nosotros nos consideremos como miembros de la familia de Dios.
Tenemos un solo padre. Dios es nuestro padre. Y todos
somos hermanos y hermanas. Todos los que creemos en Cristo
tenemos un padre. Y todos somos, dentro de la familia
de Dios, hermanos y hermanas. Todos nosotros que creemos en
Cristo Jesús fuimos adoptados a esa familia. Romanos 8 nos
enseñó eso. Hemos nacido de nuevo en esta
familia. Primera de Juan 3 nos dice eso. Y los lazos que nos unen a ti
y a mí, que creemos en Cristo Jesús, son mucho más duraderos
y más seguros que aún tu familia natural. ¿Sabías eso? Hay lazos más profundos dentro
de la comunidad de la fe que dentro de tu familia natural.
¿Por qué? Porque esa familia nunca dejará
de ser. Esa familia continuará en la
eternidad. Por lo tanto, debemos estar unidos
en un amor que alcanza más allá. Es un amor que morará y llegará
hasta la eternidad. Mira a tu alrededor. Tú vas a
compartir la eternidad con todo aquel que profesa a Cristo Jesús.
Y ¿sabes qué? Más vale que empieces a mostrar
este amor aquí, porque los vas a tener allá. Aunque unos digan
chistes medios malos, aunque unos hagan caras medias raras,
¿sabes qué? Aunque unos estén más feos, aunque
unos estén más guapos, no importa, son tus hermanos y más vale que
nos llevemos bien aquí. Dios no solamente nos está pidiendo
algo fuera de serie. Dios nos dio ese amor con quien
Él nos está diciendo que debemos de amar. Dios nos lo dio para
que nosotros lo demos a los demás. Entonces, todos los que estamos
dentro de esta familia espiritual deberíamos hacer todo lo que
es posible para ser y permanecer afectuosos los unos con los otros,
con un amor tierno de hermandad. porque somos verdadera familia,
con verdaderas emociones y con verdaderos afectos. Ahí lo tengo
escrito en sus notas. Primera de Tesalonicenses 4.9,
mire lo que le dice a Pablo, a esta nueva iglesia, recién
bebé iglesia, les dice, más en cuanto al amor fraternal, o sea,
ese amor especial entre la comunidad de la fe. No tenéis necesidad
que nadie nos escriba, porque vosotros mismos habéis sido enseñados
por Dios. O sea, Dios es el que enseña
que debes de vivir así, porque Dios te da ese amor. porque en
verdad a lo que practicáis con todos los hermanos que están
en toda Macedonia pero os insistamos hermanos que abundáis en ello
más y más o sea Pablo quería que ellos abundaran en amor entre
ellos más y más así como Dios les estaba enseñando cómo amarse
Dios nos enseña a amar de esta manera primera de Pedro 3 8 Pedro,
mire lo que dice. En conclusión, sed todos en un
mismo sentir, compasivos, fraternales. Ahí está esa palabra de amor
de hermandad, misericordiosos y de espíritu humilde. Es como
si los apóstoles se repitieran en todas las ordenanzas que ellos
nos dan. Nomás lo dicen de diferente ángulo,
lo dicen de diferente manera, lo miran de diferente ángulo,
pero todo lleva a lo mismo. Segunda de Pedro, mire lo que
dice al principio Segunda de Pedro en su segunda carta. Por
esta razón también, obrando con toda diligencia, añadida a vuestra
fe virtud y a la virtud conocimiento y al conocimiento dominio propio,
al dominio propio perseverancia, a la perseverancia piedad, a
la piedad fraternidad, a la fraternidad amor. Amor. Entonces regresamos a Romanos
12, versículo 10, Pablo dice, sed afectuosos los unos con los
otros con amor fraternal, con honra, daos preferencia los unos
con los otros, daos preferencia. En aquel entonces, ¿sabe quién
eran los únicos que tenían honra, que recibían honra, que eran
dignos de honra? La gente rica, la gente poderosa,
la gente que era de la sociedad de arriba, los elites, eran los
únicos que tenían eso de recibir honor. Y aquí, y no solamente
aquí, el Evangelio cambió todo esto. Pablo aquí nos está enseñando
que la preferencia Es para otros, para los creyentes. No es para
darte preferencia a ti, sino darle preferencia al hermano,
darle preferencia a tu prójimo, darle preferencia a alguien más,
honrar a la otra persona. La idea aquí es de ser pronto
para dar honra. La idea es de elevar a la otra
persona. retratar a alguien como digno
en aquel entonces el evangelio cambió las cosas porque en aquel
entonces solamente había la gente de arriba y los los esclavos
los esclavos no recibían nada de honra y aquí Pablo nos está
enseñando tu hermano que es parte de la familia, de la comunidad
de la fe, merece honra. Aunque sea esclavo, aunque sea
amo, aunque sea dueño, no importa si es tu hermano y lo podemos
mirar en la carta que Pablo le escribió a Filemón. De que, hey,
sí, tú eres amo, míralo como tu hermano, ámalo como tu hermano. El Evangelio cambió ciertas cosas
y aquí apenas está empezando el Evangelio a tomar forma de
cómo se debe de practicar. Esto se hace evidente de que
tú honras y que das prioridad a tu hermano. ¿Sabes cuándo?
¿Sabes cuándo realmente se mira que una persona hace esto? Cuando
te alegras de corazón, cuando tu hermano triunfa, cuando tu
hermano es bendecido, te alegras. No te da envidia, no te da cosa,
no te da nada, sino que si tu hermano merece halago, tú le
das halago. ¿Sabes por qué? Porque estás
practicando con honra. Daos preferencia los unos con
los otros. Imagínense cómo sería la vida
dentro de la comunidad de la fe si siempre anduviéramos buscando
cualquier oportunidad para alogar al hermano, para honrar al hermano. Imagínense cómo sería la vida. Imagínense cómo sería si anduviéramos
buscando cómo puedo honrar yo a mi hermano hoy, cómo puedo
yo lagarlo, cómo puedo yo mostrarle ¿Qué si fuera una genuina competencia
de andar honrando y prefiriendo al hermano? Efesios 5, 20, mira lo que Pablo
dice. Dando siempre gracias a Dios
en todo, gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo,
a Dios el Padre, sometiéndoos los unos a los otros en el temor
de Cristo. es el honrar, sometiéndoos los
unos a los otros, honrando al hermano, dar preferencia al hermano. Filipenses 2.3 No hagáis nada
por egoísmo o por vanagloria, si con una actitud humilde cada
uno de vosotros considere al otro como más importante que
sí mismo. como más importante. O sea, el
Evangelio cambió relaciones que nunca se habían visto de esta
manera, dando preferencia, mirando al otro como más importante que
uno, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien
los intereses de los demás. Y Pablo dice aquí en Romanos
12, 11, No seáis perezosos en lo que
requiere diligencia, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.
A mí me gusta cómo lo interpreta una traducción, se llama la Nueva
Traducción Viviente. Mire cómo lo interpreta esta
traducción. No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero
y sirvan al Señor con entusiasmo. En otras palabras, Mira oportunidades
y no te quedes atrás. O sea, en lo que requiere diligencia
dentro de la comunidad de la fe, en lo que requiere algo que
se tiene que hacer en mostrar amor, en dar preferencia, no
te quedes mirando, no te quedes perezoso, sino que con diligencia,
con entusiasmo, con celo se puede traducir esta palabra sirviendo
al Señor a través de servir a tu hermano. ¿Tú quieres servir al
Señor? Sirve a tu hermano, ama a tu
hermano y estás sirviendo al Señor. O sea, para ponerlo en
mexicano, ahí le va, no seas flojo. Para no ponerlo más feo,
no seas flojo. ¿Sabe por qué? Pues porque el
verdadero amor no arrastra los pies. Si es verdadero, no va
a andar arrastrando los pies. ¿Por qué? Porque el amor verdadero
no es amor demorado. Si realmente amas a tu hermano,
no la vas a pensar doble para ayudarlo, para darle honor, para
preferirlo. ¿Se acuerda la palabra del buen
samaritano? que Jesús dice en Lucas 10. ¿Se acuerda de esa parábola?
Donde un hombre fue asaltado, fue golpeado, fue dejado en el
camino por muerto y más tarde pasaron por el mismo camino dos
personas religiosas de las más altas posiciones, un sacerdote
y un levita. Estos hombres quizás iban en
un burro y hasta leyendo la Biblia iban. Y hasta mirando y purificándose
su ser, orando a Dios. Y miraron a este pobre hombre
tirado ahí medio muerto. ¿Y sabe qué fue lo que hicieron?
Ay, no me vaya a acercar a este hombre que está todo contaminado.
Me voy a contaminar yo. Dios no me puede tener a mí así
todo contaminado. A este pobre hombre, pues hay
que Dios le ayude. Eso fue lo que miramos en esta
parábola. Dos hombres religiosos, quizás hasta piadosos, lo vieron
ahí y le rodearon para no contaminarse. ¿Y sabe qué es lo que Jesús dice?
En Lucas 10, 33, déjame se lo leo. Pero cierto samaritano que
iba de viaje, o sea, una persona que ni siquiera era judío y allá
lo consideraban como pagano. Ya ni dentro de la comunidad
de la fe lo miraban. Un cierto samaritano iba de viaje,
llegó a donde estaba él, y cuando lo vio, tuvo compasión. Y acercándose, le vendó las heridas. O sea, lo miró, se acercó, vendó
sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas, y poniéndole
sobre su propia cabalgadura, y lo llevó a un mesón y lo cuidó. Al siguiente día, sacando dos
denarios, se los dio al masonero y le dijo, cuídalo. O sea, todavía
sigue cuidándolo y todo lo demás que gastes en él, cuando yo regrese,
yo te lo pagaré. Este samaritano demuestra lo
que Pablo aquí está tratando de comunicar. De que él no fue
perezoso. Él miró de que su prójimo necesitaba
ayuda y él no se quedó pensando, ah, caray, pues no. ¿Lo ayudaré
o no lo ayudaré? ¿Si tendré suficiente dinero?
¿Voy a tener que caminarlo? ¿Voy a tener que poner arriba
de mi burro o de mi caballo? ¿Qué? ¿Me voy a quedar? No, este
hombre lo miró, se le acercó. ¿Qué es lo que puedo hacer? ¿Cómo
te puedo ayudar? ¿Cómo te puedo mostrar amor? Y Jesucristo pregunta ¿Cuál de
ellos mostró? ¿Cuál de ellos? El que se acercó,
el que hizo esto. Él no fue perezoso en lo que
requería diligencia. Él fue ferviente en espíritu
y sirviendo al Señor sirvió a su prójimo que necesitaba amor. ¿Sabe qué? Creyentes flojos,
cristianos indiferentes, hermanos mediocres, son contradicción
de términos. ¿Qué crees que Dios te dirá en
aquel gran tribunal? ¿Qué crees que Dios te dirá?
¿A ti qué eres salvo? ¿Qué crees que Dios te dirá en
ese gran tribunal? Nomás solamente, sí, sabía todo,
pero nunca hice nada. ¿Qué crees que Dios te dirá en
ese gran tribunal? ¿Tú crees que Dios te lea la
cartilla y te diga, sabes qué, tú eras rebelde, malvado, traidor,
y yo te perdoné, estabas perdido, y yo te rescaté, ibas rumbo a
la condenación y yo te justifiqué, eras hijo de Adán y yo te adopté
dentro de mi familia, estabas muerto espiritualmente, yo te
di vida nueva, te di mi espíritu, te hice heredero del Dios viviente,
derramé sobre ti gracia, derramé sobre ti misericordia, sobre
misericordia y todo lo que pude producir en ti fue un creyente
indiferente poco entusiasmado, que se queja
cuando me sirve. ¿Tú quieres escuchar esas palabras
que Dios te diga eso? Yo no quiero escucharlas. Imagínese
qué vergüenza. Eso es lo que tú quieres escuchar.
¿Con eso te sentirías tú conforme? Pues, ¿sabe qué? Yo no quiero
escuchar esas palabras. Yo quiero escuchar solamente
esas cinco palabras que todo obrero de Dios quiere escuchar.
Bien, siervo, bueno y fiel. En lo poco fuiste fiel. En lo mucho te pondré. Entra
al gozo de tu Señor, como Jesús lo pone en Mateo 25. Pues creo
yo que para escuchar estas palabras de bien, siervo, bueno y fiel,
tienes que vivir de esta manera que Pablo está aquí mostrándolos. No seáis perezosos en lo que
requiere de diligencia, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor,
fervientes en espíritu. Tiene la idea de hervir de hervir
en espíritu. O sea, no vas a ser, hacer y
hacer y hacer como si alguien te programara, como si tú fueras
un robot programado. Ok, voy a servir, voy a servir.
Necesita esto, ok, lo voy a hacer. No como un robot programado,
sino como alguien que quiere, que de su corazón desea, que
su espíritu lo anhela, que está hirviendo. Por Dios, cuando lo
haces, mucha gente puede servir. ¿Sabía que hay mucha gente que
sirve y después de que sirve se queja? Ah, sí hice esto y
¿sabe qué? Yo también a veces batallo con
eso. O sea, les soy sincero, a veces sirvo y a veces me quejo.
Pablo está diciendo aquí, no, vas a servir. O sea, no vas a
ser perezoso en lo que requiere de diligencia, ferviente en espíritu,
sirviendo al Señor. Hay una fervencia, o sea, se
trata de sentir el amor, no solamente es decir, sí, yo amo a todo el
mundo. Y no haces nada ni muestras nada. Pablo nos está mostrando
de que el amor, de que se debe de salir del corazón y se debe
de sentir, se debe de ser un anhelo hirviendo cuando tú haces
a tales cosas por Dios. Y no lo estás haciendo tanto
por tu hermano, lo estás haciendo por Dios. Dios nos está llamando
que seamos como un esclavo, esta es la idea de esclavo, sirviendo
es de donde sale la palabra de ser un esclavo, sirviendo apasionadamente,
fervientemente, entusiasmadamente, intensamente a Dios a través
del hermano. John Piper lo pone de esta manera,
déjeme cito. Una y otra vez la Biblia dice,
la intensidad importa, el celo importa, la sinceridad importa,
no te conformes con menos, existimos para difundir la pasión por la
supremacía de Dios y no puedes propagar lo que no tienes. Pídeselo
a Dios en constante oración y saquea la palabra de Dios en búsqueda
de las maravillas que te hagan hervir por Cristo. O sea, el
mostrar el amor, no solamente el mostrarlo, sino que también
sentirlo, porque realmente no se lo estás haciendo al hermano.
Al final del día no es el hermano, es a través del hermano, pero
al final del día tú estás sirviendo a Dios. El mundial ya viene, ¿no? Este
año va a salir el mundial. ¡Qué fácil nos hace hervir de
pasión la selección mexicana! Aunque siempre pierden, pero
servimos de pasión. Nuestros equipos favoritos, nuestros
hobbies, nuestros gustos, nos hacen hervir de pasión, que hasta
tiramos el control. En cuanto se trata de servir
al Señor, somos verdaderos perezosos. Como esos animalitos que les
dicen los perezosos. Así somos. Pablo nos está tratando
de mostrar que así no se vive la vida cristiana. Servientes
en espíritu, sirviendo al Señor. Todo finalmente se hace hacia
el Señor. Hacia el Señor se hace todo esto. El Señor está detrás de todo
el amor que mostramos. El Señor está detrás de todas
las cosas que hacemos. Él está detrás de todas las personas
a quienes servimos. ¿Sabe cómo? ¿Se acuerda cuando
leímos Mateo 25? Donde Jesús dice, cuando regrese
el Hijo de Dios con su gloria y con todos sus santos ángeles,
entonces se sentará en su trono de gloria y separará a los cabritos
de las ovejas y a las ovejas les empezará a decir, ¿sabes
qué? Acérquense a mí, benditos de mi Padre, porque cuando tuve
hambre me diste de comer, cuando tuve sed me diste de beber, cuando
estaba forastero me vestiste, cuando estaba en la cárcel viniste
y me visitaste y ellos se quedaron y preguntaron ¿cuándo nosotros
te vimos a ti? y Jesús que les dice en cuanto
lo hicieron a los más pequeños me lo hicieron a mí Colosenses 3.23 y todo lo que
hagáis hacedlo de corazón como para el Señor y no para los hombres
sabiendo que del Señor recibirás recompensa de la herencia es
Cristo el Señor a quien sirváis es a Él ¿No se puede resumir
más claro que eso? Pablo, cuando él da la gran enseñanza
en 1 Corintios 15 acerca de la resurrección del cuerpo y de
la venida del Señor, termina con estas palabras. Por tanto,
mis amados hermanos, están firmes, constantes, abundando siempre
en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor
no es en vano. No es en vano. Pablo cuando le
escribe a los Galacios antes de despedirse les dice esto en
Galatas 6 9 y no nos cansamos de hacer el bien puesto que a
su tiempo si no nos cansamos cegaremos así entonces hagamos
bien con todos según tengamos oportunidad especialmente a los
de la familia de la fe Estas virtudes del amor cristiano son
para que las vivas y vivas a través de ellas con todo el mundo porque
en el final del día todo el mundo allá afuera es tu prójimo ¿ok? Pero no todo el mundo es tu hermano
¿Quién es tu hermano? A que tiene a Dios como padre
y que en Jesús Vamos Señor. Primera de Juan nos dice, Primera
de Juan 2.23, Todo aquel que niega al Hijo tampoco tiene al
Padre, el que confiesa al Hijo tiene también al Padre. Entonces,
en tu alrededor que confiesa a Hijo, al Hijo de Dios, cree
en el Hijo, tiene también al Padre. Todo aquel que confiesa
a Jesús tiene también al Padre. Él es tu hermano en la fe. Él
es tu hermano, tu hermana en la gran familia de Dios. Y Pablo
nos está diciendo aquí, en cuanto tengamos oportunidad, especialmente
a los de la familia de la fe. Entonces, hermanos, como lo pone
el escritor de Hebreos, Hebreos 13, 1, permanezca, permanezca
dentro de nosotros el amor fraternal. que permanezca, que sea un amor
que se sienta, que sea un amor que se vive, que sea un amor
que haga no solamente porque es mi deber, sino porque es mi
querer, porque Dios el Espíritu Santo tiene el poder para cambiarte
y moldearte de tal manera que cuando tú amas a tu hermano,
lo ames de corazón. El amor sea sin hipocresía, sin
hipocresía. Aborreciéndolo malo, pero apogándose
a lo bueno. Entonces, que permanezca siempre
aquí el amor fraternal, el amor como familiar, el amor como hermanos
de la familia de Dios. Amén. Padre te damos gracias
Señor por tu palabra en esta tarde. Señor, pedimos que Tu
Espíritu Santo, Señor, venga y obre con nosotros, no solamente
por dentro, sino que por que Tu Palabra venga por fuera y
también nos cambie, Señor. Que venga, Señor, Tu Espíritu
Santo a obrar por dentro y que también Tu Palabra obre por fuera
hacia adentro para poder nosotros vivir hacia afuera, lo que Tú
nos pides. Ayúdanos porque somos flojos,
somos perezosos y en veces nos da miedo, nos da vergüenza. Ayúdanos
a amar así como tú nos amaste a nosotros. Amar porque también
nosotros fuimos amados por tu Hijo. Pido Señor que tú bendigas
tu palabra en el nombre de Jesús Señor. Lo pedimos. Amén.
El Amor Fraternal—según Romanos
Series El Evangelio según Romanos
| Sermon ID | 1312232933868 |
| Duration | 49:11 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Romans 12:10-11 |
| Language | Spanish |
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.