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Esta mañana vamos a ver la segunda
parte del mensaje que vimos la semana pasada. Estuvimos viendo
los primeros seis versículos en Hebreos capítulo ocho. Estamos
viendo los primeros seis versículos en ahí. Y el título es Jesús,
mediador de un mejor pacto. Jesús, mediador de un mejor pacto. Y lo que vimos, vamos a recapitular
algunas cosas del primer punto que hemos visto en un momento. Pero eso, este pasaje que estamos
viendo, viene después de Hebreos 7. en el cual nos enseña que
Jesús ha sido instalado como sumo sacerdote conforme al orden
de Melquisedec. Y Él es sacerdote eterno. Y para confirmar eso, el autor
va citando el Salmo capítulo 100, con referencia a Génesis
ahí, que Dios mismo había profetizado otro sumo sacerdote, no conforme
o en la línea de los sacerdotes levíticos, sino en la línea o
conforme a la orden de Melquisedec. Vamos a dar lectura a Hebreos
capítulo ocho esta mañana, los trece versículos de Hebreos capítulo
ocho para el contexto esta mañana. Hebreos capítulo ocho y vamos
a leer todo el capítulo. Ahora bien, el punto principal. De lo que se ha dicho es éste.
Tenemos tal sumo sacerdote que se ha sentado a la diestra del
trono de la majestad en los cielos como ministro del santuario y
del tabernáculo verdadero que el Señor erigió, no el hombre. porque todo sumo sacerdote está
constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es
necesario que este sumo sacerdote también tenga algo que ofrecer. Así que, si él estuviera sobre
la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes
que presentan las ofrendas según la ley. los cuales sirven a lo
que es copia y sombra de las cosas celestiales. Tal como Moisés
fue advertido por Dios cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo,
pues dice Él, haz todas las cosas conforme al modelo que te fue
mostrado en el monte. Pero ahora Jesús ha obtenido
un ministerio tanto mejor por cuanto Él es también mediador
de un mejor pacto establecido sobre mejores promesas. Pues
si aquel primer pacto hubiera sido sin defecto, no se hubiera
buscado lugar para el segundo. Porque reprochándolos, Él dice,
miren que vienen días, dice el Señor, en que estableceré un
nuevo pacto con la casa de Israel, con la casa de Judá. No como
el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano
para sacarlos de la tierra de Egipto. porque no permanecieron
en mi pacto y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Porque este es el pacto que yo
haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor. Pondré mis leyes en la mente
de ellos y las escribiré sobre sus corazones. Yo seré su Dios
y ellos serán mi pueblo. Ninguno de ellos enseñará a su
ciudadano, ni ninguno a su hermano, diciendo, Conoce al Señor. Porque todos me conocerán, desde
el menor hasta el mayor de ellos. Pues tendré misericordia de sus
iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados. Cuando Dios dijo
un nuevo pacto y se hizo anticuado al primero, y lo que se hace
anticuado y envejece está próximo a desaparecer. La verdad principal
es el tabernáculo y los sacerdotes terrenales solo eran una sombra
de la realidad celestial, del sacerdocio perfecto de Jesucristo
en el nuevo pacto. Por medio del ministerio mejor
de Jesucristo hemos llegado a formar parte del pueblo verdadero de
Dios. Así eso es, tanto el pasaje el
contexto y la verdad principal. Antes de entrar el sermón, vamos
a entregar este tiempo una vez más al Señor, pedirle su ayuda. Gracias, Señor, otra vez por
esta mañana y este pasaje que hemos leído ahorita, lo que vamos
a estudiar. Te pido que tú me ayudes a entender
o a comunicar bien lo que tú dices aquí y que puede haber
entendimiento, Señor, de parte de los que me están escuchando.
Gracias, Señor, en tu nombre. Amén. Vimos el primer punto la semana
pasada. El sumo sacerdote en el tabernáculo
es celestial, que es el verdadero. Y vamos a recapitularlo brevemente. El sumo sacerdote eterno se ha
sentado a la diestra de Dios porque ha presentado el perfecto
y último sacrificio necesario para tratar con el pecado. Esto porque él es el ministro
perfecto quien ministra en el santuario celestial que fue erigido
por Dios mismo. Y en los primeros versículos
vimos que dice, en versículo uno, tenemos tal sumo sacerdote,
tal sumo sacerdote. ¿Y qué es tal sumo sacerdote? Es lo que se había explicado
en los últimos versículos de capítulo siete. Un sacerdote
que no transfiere su sacerdocio a otro, sino que conserva su
sacerdocio hasta la eternidad. ¿Por qué? no muere, como los
otros sacerdotes. Un sacerdote que es poderoso
para salvar para siempre, porque vive perpetuamente para interceder
por ellos. Los sacerdotes anteriores no
vivían perpetuamente para interceder. Un sacerdote que es santo, inocente,
inmaculado, apartado de los pecadores. Él es completamente puro y sin
mancha. Tal sacerdote también ha sido
exaltado más allá de los cielos cuando entró a la presencia de
Dios Padre. Tal sacerdote es uno que no solo
es sacerdote, sino también es sacrificio. Se ha ofrecido a
sí mismo el sacrificio perfecto. Y es un sacrificio que nunca
necesita repetirse. Y tal sumo sacerdote ha sido
hecho perfecto por todo lo que él vivió, su muerte y su resurrección,
cumpliendo perfectamente la voluntad de Dios. Luego, en versículo
uno dice que él se ha sentado a la diestra del trono en la
majestad. Y pensamos brevemente en lo que
eso quiere decir. Y les hice la pregunta, cuál
es el mueble que no se encontraba en el tabernáculo terrenal? Una silla, una silla no se encontraba
ahí. Y la razón Porque la obra de
los sacerdotes terrenales nunca terminaba. Nunca podían decir,
ya está. Nunca más necesitamos otro sacrificio. Pero con el sacrificio de Jesucristo,
Él pudo decir, ya se terminó, está completo, ya no se requiere
otro sacrificio, y por eso se ha sentado a la diestra del trono
de la Majestad. También porque Él, de esa posición,
es la posición de honor, también de poder, y del cual
también Él intercede por nosotros. Es el lugar más cercano al Padre. No necesitamos la Virgen, no
necesitamos los santos. Tenemos el mismo Salvador que
está sentado a la diestra del Padre y Él es quien intercede
por nosotros. Versículo dos habla del que él
es ministro del santuario, del tabernáculo verdadero que el
Señor erigió y no el hombre. Hicimos la pregunta, ¿cuál es
más real? Lo que nosotros estamos tocando,
viviendo, viendo, o el santuario celestial. ¿Cuál es más real? Y aquí En versículo dos, ¿cómo
dice? Ministro del tabernáculo verdadero. Es decir, un tabernáculo que
permanece para siempre. Y en la eternidad nosotros vamos
a estar viviendo la realidad. Muchas veces en esta tierra nosotros
vivimos en el engaño. Y en sí solo meditamos brevemente
en que cada no creyente vive en el engaño, no vive en la realidad. Porque niega la verdad más básica
de su existencia, de que es criatura de Yahweh Dios quien merece toda
su honra y la gloria y su servicio y todo. Y así la eternidad va a manifestar
la realidad, lo que es real y lo que permanece para siempre. Y eso es lo que es el tabernáculo
celestial. Jesucristo es quien entró el
tabernáculo celestial, que es el verdadero. Y también estos
versículos en versículo cinco dice lo terrenal Es lo que sirve
como copia y sombra de las cosas celestiales. Y cuando hablamos
de una sombra, cuando vemos una sombra, ¿estamos viendo la realidad? No. Estamos viendo algo que refleja
otra cosa. Está apuntando a otra cosa. Y eso es lo que es lo terrenal. Lo celestial es lo verdadero. Hicimos varias preguntas. ¿Quién
es el constructor de los dos tabernáculos? ¿El terrenal? Moisés
y los hombres. ¿El celestial? Dios mismo. ¿Dónde están ubicados? Bueno,
el terrenal aquí en la tierra. ¿El tabernáculo celestial? En
el cielo. Ya hemos comentado de la relación
entre los dos tabernáculos. El terrenal estaba apuntando,
era una sombra de lo del verdadero. Estaba apuntando a la realidad
y al cumplimiento final y perfecto en el celestial. Y tal como Jesús
tanto en su ministerio de sumo sacerdote, como en su sacrificio
es el cumplimiento perfecto de todo el sacerdocio, de todos
los sacrificios del primer pacto, así también el tabernáculo celestial
es el cumplimiento final y perfecto del tabernáculo terrenal. Y así, si alguien va pensando
Que sería de agrado a Dios que, por ejemplo, los judíos hoy día,
¿no? En Israel, en la nación de Israel,
construyera un tabernáculo, un templo para Dios. No es así. Porque serían volviendo atrás. En muchas maneras. Porque el
tabernáculo celestial ya está. Ya no necesitamos la sombra. Y finalmente, en esos versículos
2 y 5, y también los versículos 3 y 4, vimos quiénes son los
que ministran en cada tabernáculo. ¿Quiénes son los que ministran? Y obviamente, en La en el primer tabernáculo que
dicen los versículos tres y cuatro, todo sumo sacerdote está constituido
para presentar ofrendas y sacrificios. Y si había la ley, esos versículos
continúan diciendo la ley estableció la línea y a los descendientes
de Levi. para ser los ministros en el
tabernáculo terrenal. Y Jesús no era de la línea de
Leví, era de otra línea. Y por eso, Dios estaba diciendo
que ya no necesitamos del sacerdocio anterior de Leví. y ha establecido un sacerdote
para siempre según el orden de Melquisedec. Y este sacerdote fue instalado con un juramento. Los otros sacerdotes llegaron
a tener su sacerdocio por su ascendencia, por ser descendientes
de Leví. Pero Jesús específicamente fue
nombrado por Dios mismo con un juramento. Y así, íbamos viendo que varias
de esas verdades, el contraste entre lo terrenal y lo celestial. Y quiero recapitular algunas
verdades de capítulos 7 y 8, hasta ahí donde hemos visto antes
de entrar al segundo punto que vamos a enfocarnos esta mañana. ¿Recuerdan En capítulo siete
habla de que el Hijo ha sido hecho perfecto para siempre,
habiendo experimentado toda dificultad, toda tentación humana. El Hijo,
Jesucristo, no transfiere su sacerdocio a otro, porque conserva
o conserva su sacerdocio porque vive perpetuamente. Él es poderoso
para salvar. Él es perfecto. Él ha sido exaltado
sobre los cielos. ¿Cuál otro sacerdote o sumo sacerdote
ha sido exaltado sobre los cielos? No, ninguno. Él se ha ofrecido
a sí mismo. En capítulo ocho dimos, hasta
ahí donde hemos visto, él, este sumo sacerdote, ministra en el
tabernáculo verdadero construido por Dios. Un tabernáculo que
es eterno. Un tabernáculo que es el tabernáculo
final al cual el terrenal apuntaba. Y recuerden lo que vimos también,
de que puesto que tenemos tal sumo sacerdote, debemos tener
toda confianza en él. Y dice, recuerden en Hebreos
4, 14, teniendo pues un gran sumo sacerdote que trascendió
los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote
que no puede compadecerse de nuestras flaquezas. sino uno
que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos confianza
al trono de la gracia y recuerden, este sumo sacerdote ha sido o
se ha sentado a la diestra del padre. Por eso podemos acercarnos
al trono de la gracia para recibir misericordia y gracia en el momento
que lo necesitamos. Vamos a pasar al segundo punto
esta mañana. Lo que veremos, enfocamos esta
mañana. Jesús, el mediador de un mejor
pacto establecido sobre mejores promesas. Y vamos a enfocarnos
en versículo seis. El nuevo pacto incluye la garantía
absoluta de recibir todo lo prometido, por ejemplo, el perdón, el Espíritu
Santo, la herencia eterna, etc., a todos los que están incluidos
en este pacto, es decir, los que tienen sus pecados perdonados
y han sido transformados por el poder de Dios. ¿Por qué? porque se basa en el ministerio
perfecto del mediador perfecto. Muchas veces cuando compartimos
el evangelio o cuando le preguntan a alguien, ¿tienes la seguridad de tu salvación? ¿Cuál es la respuesta? Dicen,
bueno, sí. Y le preguntan, ¿por qué? Bueno,
porque yo he hecho una oración. Yo he ido adelante en una campaña
de evangelismo. He sido bautizado. ¿Cuál es la respuesta bíblica
que podemos tener la seguridad? La respuesta bíblica está aquí,
porque tenemos un mediador perfecto, que tiene un ministerio perfecto,
que estamos incluidos en el pacto, el nuevo pacto que es perfecto,
establecido sobre estas promesas de Dios. Es decir, nuestra seguridad
se basa en Cristo y lo que Él ha hecho, no en lo que nosotros
hayamos hecho. Hebreos 8 6 dice Pero ahora Jesús
ha obtenido un ministerio tanto mejor por cuanto él es también
mediador de un mejor pacto establecido sobre mejores promesas. Ha obtenido un ministerio tanto
mejor por cuanto él es también el mediador de un mejor pacto
establecido sobre mejores promesas. Y este versículo es un versículo
clave en toda la Biblia, porque en este pasaje continúa explicando
tal sumo sacerdote como vimos en versículo uno y fundamenta
o nos explica cuáles son las diferencias entre el primer pacto
y el nuevo pacto. Y cómo es que todo es infinitamente
mejor por este nuevo pacto en la sangre de Cristo. Y estas
diferencias van a seguir explicando tanto en este pasaje, en las
próximas prédicas, vamos a estar viendo el resto del capítulo
ocho, luego nueve y diez, que hacen, bueno, continúan explicando
por qué es mejor el nuevo pacto en la sangre de Cristo. Respecto
al ministerio de Jesús, dice, Jesús ha obtenido un ministerio
tanto mejor El comentarista Kistemaker dice lo siguiente, ¿cuál es el
ministerio que Jesús ha recibido? La palabra ministerio está relacionada
con el trabajo en el tabernáculo o el santuario terrenal. Si Jesús hubiera cumplido simplemente
con las responsabilidades del sacerdocio arónico, con su sacrificio
personal, su labor estaría incompleta. Jesús cumplió con las obligaciones
del sacerdocio levítico e introdujo la era del sumo sacerdocio según
el orden de Melquisedec. El viejo sistema ha cedido su
lugar al nuevo. Y en ese nuevo pacto, Jesús se
ha convertido en el mediador. En los tiempos del Antiguo Testamento,
los sumos sacerdotes servían de mediadores entre Dios y el
hombre. Eran mediadores en base al antiguo
pacto que Dios había hecho con su pueblo. Pero este pacto había
quedado obsoleto. Y eso es lo que dicen en el versículo
13 de este mismo capítulo. Y un nuevo pacto había tomado
su lugar. El escritor da una razón previa
acerca de por qué el nuevo pacto es mejor que el antiguo. Dice,
está fundado en mejores promesas. Y por implicación, llegamos a
la conclusión de que las promesas hechas por Dios a su pueblo en
los tiempos antiguos eran inadecuadas. Las promesas del antiguo pacto
marchaban junto con la ley de Moisés. Las promesas del nuevo
pacto incluyen la incorporación de la ley de Dios a la mente
de su pueblo y escrita en los corazones del mismo, la enseñanza
del conocimiento de Dios y el perdón del pecado. Así que este
cambio de sacerdocio repercute en muchas cosas. Redefine qué
es la adoración verdadera. Como dije, si pensamos que sería
buena idea reconstruir un tabernáculo, un templo para adorar a Dios,
como algunos, hasta algunos cristianos piensan, ¿Eso sería adoración
verdadera a Dios? No. Volver a lo anterior no es
adoración verdadera a Dios. Y en ese tiempo, recuerden, esta
carta fue escrita a creyentes hebreos para animarles, exhortarles
y advertirles a no volver atrás a los sacrificios anteriores,
porque los sacrificios anteriores ya no tenían lugar para Dios. No tenían por decir, no agradaban
a Dios, porque el sacrificio perfecto y final de Jesucristo
ya se había hecho. Y así que eso es lo que el autor
está diciendo. Ya hay una nueva base de adoración
verdadera en el nuevo ministerio de Jesucristo en el tabernáculo,
quien sirve en el tabernáculo verdadero. Vamos a ver esta mañana algunas
cosas respecto a este nuevo ministerio de Jesús y de versículo seis,
que también va a ser de adelante, adelantando lo que vamos a estar
viendo en las próximas predicas también. Y la razón por la cual
realmente no quiero correr sobre este pasaje Es porque muchas
veces no entendemos el nuevo pacto. Tomamos muy ligeramente
el nuevo pacto en la sangre de Cristo. No entendemos la gravedad
del pecado. No entendemos cuánto Dios ha
dado en dar a su hijo. También el hijo en sacrificarse
a sí mismo. Y también las diferencias entre
el primer pacto y el nuevo pacto en Cristo. Porque esas diferencias
se explican aquí en este pasaje que vamos a estar viendo tanto
hoy como los próximos domingos. Así que vamos a hacer algunas
preguntas respecto a Hebreos 8.6. ¿Qué significa el ministerio
y la mediación de Jesucristo en este mejor pacto? ¿Qué significa
el ministerio y la mediación de Jesús en este mejor pacto? Y aún si ustedes pueden responder
esta pregunta, y estas preguntas, está bien. Vamos a ir reforzando
lo que ya saben. Si no saben, vamos a ir enseñando
algunas cosas nuevas. La segunda pregunta es, ¿cuáles
son algunas de estas mejores promesas en este mejor pacto? Mejores promesas, ¿cuáles son? Y la tercera pregunta es, ¿quién
está incluido en este nuevo pacto para recibir estas mejores promesas? ¿Quién o quiénes están incluidos
en este nuevo pacto? Y como dije, solo vamos a tocar
brevemente estas preguntas que vamos a estar viendo en las próximas
prédicas. Y también para esto voy a estar
usando varios materiales de los sermones de James White, porque
también él ha explicado muy bien este pasaje. ¿Qué significa,
la primera pregunta, qué significa el ministerio y la mediación
de Jesucristo en este mejor pacto? Pensemos otra vez en el concepto
de mediador. ¿Qué es un mediador? Bueno, aquí
realmente hay muchos que piensan que la Virgen es mediadora, ¿no
ve? Los santos son también, ellos
son medidores entre nosotros, Dios y Jesucristo. Un mediador se pone en medio
de dos partes para mediar y llegar a un acuerdo que es aceptable
a las dos partes, ¿no?, en sentido general. Un mediador se pone
en medio de dos partes. Pero cuando pensamos en lo que
necesitamos nosotros para con Dios, muchas veces las dos partes
pueden ceder un poco, ¿no?, para llegar a un acuerdo. tal como
está pasando en los bloqueos de este momento. Se espera que
las dos partes van a ceder a algo. Pero pensamos en nosotros y Dios. Dios necesita ceder terreno a
nosotros y decir, bueno, yo me voy a acercar un poco a los hombres
y darle un poco más de lo que ellos quieren. No. Nosotros en
sí, la mediación bíblica es que nosotros estamos mal, totalmente
mal. Y así, Dios, necesitamos alguien
que intercede a nuestro favor delante de Dios. ¿Quién es? Todo justo y todo bueno, todo
correcto, todo santo. Es por medio de este medidor
que nosotros, quien es Jesucristo, nosotros recibimos la gracia,
la redención, el perdón y todo lo que necesitamos para estar
reconciliados con Dios. Así que Dios necesita ser o la
ira de Dios necesita ser aplacada y Él necesita manifestar su compasión
para con nosotros. Recuerden Hebreo 6, 17. Hebreo
6, 17 dice, por lo cual Dios deseando mostrar más plenamente
a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito
interpuso un juramento. Y la palabra interpuso o garantizó
ahí apunta a una garantía inmutable y también apunta, no sé si recuerden,
pero apunta a alguien que es mediador. ¿Quién está garantizando
eso? ¿Quién es el garante? Y recuerden,
mediador, el garante es alguien que es fiador, que garantiza
el cumplimiento de algo. Hebreos, Hebreos capítulo siete,
veintidós. Por eso Jesús ha venido a ser
fiador, la garantía de un mejor pacto. Hebreos 9, 15. Por eso Cristo es el mediador
de un nuevo pacto. a fin de que, habiendo tenido
lugar una muerte para la redención de las transgresiones que se
cometieron bajo el primer pacto, los que han sido llamados reciban
la promesa de la herencia eterna. Entonces, el mediador se ha puesto
para interceder por nosotros, y él es también el que garantiza la garantía
de que vamos a recibir lo prometido. Todos estos conceptos están interrelacionados. Y ese versículo, también ahí
en 9.15 dice, tal como 6, 8-6, hablando de
este nuevo pacto incluye la garantía absoluta, la garantía absoluta
de recibir todo lo prometido a todos los que están incluidos
en este pacto. Vamos a recibir, sin lugar a
dudas, todo lo prometido. ¿Por qué? Porque tenemos el perfecto
ministro y mediador. Pasamos a la segunda pregunta. ¿Cuáles son algunas de esas mejores
promesas en este mejor pacto? Vamos a leer Hebreos 8, 10 a
12 primero y luego vamos a ver otros. Hebreos 8, 10 a 12, porque
este es el pacto que yo haré con la casa de Israel después
de aquellos días, dice el Señor. Pondré mis leyes en la mente
de ellos y las escribiré sobre sus corazones. Yo seré su Dios
y ellos serán mi pueblo. Ninguno de ellos enseñará a su
conciudadano, ni ninguno a su hermano, diciendo, Conoce al
Señor, porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor
de ellos, pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más
me acordaré de sus pecados. Hay muchas promesas ahí. Solo vamos a enumerarlas en este
momento. Estas promesas son la ley escrita
en el corazón de cada miembro del pacto. Los miembros del nuevo pacto
ya tienen un corazón de amor para obedecerle a Dios. En el primer pacto, ¿dónde estaba
escrita la ley? En las tablas de piedra. Y en
el nuevo pacto, ¿dónde está escrita? ¿Ahí en un lugar físico por decir?
No, en nuestros corazones. ¿De quiénes vamos a estar viendo?
¿No? De todos los miembros. Dice, yo seré su Dios. Los miembros
tienen a Yahweh, Dios, en el centro de su vida. Los miembros
del primer pacto, ¿qué pasaba con ellos? muchas veces se desviaba
para adorar y servir a dioses falsos. Ellos serán mi pueblo. Esas son algunas promesas. Aquí,
¿quién está garantizando esto? Dios mismo, a base de la obra
perfecta de Jesucristo. Ellos serán mi pueblo. Yahweh
Dios cuidará tiernamente a todos los participantes en el nuevo
pacto. Y vamos a estar viendo en la
próxima predica que yo voy a dar, que ya hoy mismo se desentendió
de los miembros de su pueblo en
el primer pacto, porque ellos desobedecieron el pacto. Pero en este nuevo Yahweh Dios
nunca más va a hacer eso. Va a cuidar tiernamente su pueblo. Ellos serán mi pueblo. Luego,
cada miembro tiene una relación de íntima comunión con Yahweh
Dios. Como dice en versículo once,
ninguno de ellos enseñará a su ciudadano ni ningunos hermanos
diciendo conoce al señor y cuando dice conoce el señor no está
hablando de un conocimiento de como decir ay ay yo sé quien
es tal fulano no está hablando de eso está hablando de un conocimiento
íntimo de relación eso es lo que está hablando. Versículo doce también otra promesa
Yahweh tiene misericordia de todos los miembros como para
perdonarles sus pecados, de tal forma que Dios nunca más va a
sacar esos pecados en su contra, para condenarlos. En el primer
pacto, aún los miembros que eran fieles no tenían, por decir,
perdonados definitivamente sus pecados. ¿Por qué? Porque aún
sus pecados sí eran cubiertos por los sacrificios del primer
pacto, pero esos sacrificios apuntaban al sacrificio perfecto
de Jesucristo. Así que el sacrificio de Jesucristo
es lo que borró también completamente los pecados del primer pacto
de las personas que eran fieles en ese pacto. Hay otras promesas
también que tanto en el libro de Hebreos como en otros libros
que hay para los que están en el nuevo pacto, estas mejores
promesas. En Hebreos 4.1 habla de entrar
y permanecer en el reposo de Dios, el reposo eterno de Dios. El reposo del primer pacto fue
terrenal, temporal, solo por un tiempo. El reposo de Dios
que es eterno, es en el Nuevo Pacto. Otra promesa, el Espíritu
Santo. El Espíritu Santo dado a todos
los miembros del Nuevo Pacto. Todos los que están en el Nuevo
Pacto tienen el Espíritu Santo. Dice eso en Hechos 2, 38, y hay
otros pasajes que también dicen lo mismo. Otra promesa, y es lo que está
aquí cuando dice de recibir la herencia eterna, la herencia
eterna. En el primer pacto, ¿cuál fue su
herencia? Un pedacito pequeño de terreno. Los que estamos en el nuevo pacto,
Tenemos el mundo entero, el mundo entero, y vamos a leer en un
momento algo de eso. El mundo entero es prometido
a los que están en el nuevo pacto. Y todas estas promesas están
basadas en la obra poderosa de Dios por el ministerio de Jesucristo. Entonces la pregunta es, ¿Jesucristo
va a fallar? en este nuevo pacto para dar
estas promesas a todos los que están en este nuevo pacto? Y
la respuesta es no, porque él tiene un ministerio tanto mejor
que el primer pacto. Pasamos a la tercera pregunta.
¿Quién está incluido o quiénes están incluidos en este nuevo
pacto para recibir estas mejores promesas? ¿Quiénes? Y vamos a leer, perdón,
versículo 8, Hebreos 8, 8. Miren, dice, porque reprochándolos,
él dice, miren que vienen días, dice el señor, en que estableceré
un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
Y otra vez vamos a ver más profundamente este versículo en las próximas. Pero este versículo dice con
la casa de Israel y con la casa de Judá. Entonces está hablando
solo de los descendientes físicos, Bueno, de Abraham. Debemos recordar que el cumplimiento
del nuevo pacto, todo lo del nuevo pacto en Jesucristo es
mucho mejor, más grande, infinitamente superior a lo anterior. Hemos
estado meditando, vamos a seguir meditando en el sacerdocio de
Jesucristo, que es mejor. Los sacrificios de Jesucristo,
o perdón, los sacrificios del Antiguo Testamento en comparación
con el sacrificio perfecto de Jesucristo. El cumplimiento perfecto
de Jesucristo de la ley en comparación con lo imperfecto del primer
pacto. Todo lo del primer pacto era
incompleto y miraba hacia adelante para su cumplimiento final y
perfecto en el Mesías verdadero. Así debemos entender que muchas
veces en el Nuevo Testamento usa citas y también terminología
del Antiguo Testamento mientras va apuntando a una verdad mucho
más grande. Y aquí está hablando de un grupo mucho más amplio de
lo que era antes. Antes era sólo el pueblo pequeño
de Israel. Y vamos a leer dos pasajes medio
extensos para explicar eso, así no van a salir de aquí con la
duda. de que estoy inventando algo. Romanos 4, y vamos a leer estos
dos pasajes que indican claramente para quienes son estas mejores
promesas y quienes están incluidos en este nuevo pacto. Romanos
4 y versículos 7 en adelante. Bienaventurados aquellos cuyas
iniquidades han sido perdonados, cuyos pecados han sido cubiertos. Bienaventurado el hombre cuyo
pecado el Señor no tomará en cuenta. Es, pues, esta bendición
sólo para los circuncisos, es decir, sólo para los judíos,
los israelitas. O es también para los incircuncisos,
porque decimos, a Abraham la fe le fue contada por justicia. Entonces, ¿cómo le fue contada,
siendo circunciso o incircunciso? No siendo circunciso, sino siendo
incircunciso. Es decir, antes de continuar,
¿cuándo fue justificado Abraham siendo judío, israelita, o siendo
gentil? Antes de recibir la circuncisión,
siendo, por decir, gentil. Es decir, no fue su circuncisión
lo que le dio esa justicia. Dicen, versículo 11, Abraham
recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de
la fe que tenía mientras aún era incircunciso para que fuera
padre de todos los que creen. Ya nos explica, todos los que
creen sin ser circuncidados, a fin de que la justicia también
se les tome en cuenta a ellos. También Abraham es padre de la
circuncisión, para aquellos que no solamente son de la circuncisión,
sino que también siguen en los pasos de la fe que tenía nuestro
padre Abraham, cuando era incircunciso. Entonces aquí tenemos los dos
grupos. Y los dos tienen fe. Los que son incircuncisos y los
que son circuncidados. Versículo trece. Porque la promesa,
y aquí dice, habla de la herencia. La promesa a Abraham o a su descendencia
de que él sería heredero del mundo. no sólo de un pedacito
pequeño de tierra, sino de todo el mundo. No fue hecha por medio
de la ley, sino por medio de la justicia de la fe. Porque
si los que son de la ley son herederos, van a resulta la fe
y anulada la promesa. Porque la ley produce ira, pero
donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por eso es por
fe. para que esté de acuerdo con
la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad. Y si quieren saber quiénes son
Israel, quiénes son los, el Israel verdadero, aquí nos va a decir.
¿Quién es la posteridad de Abraham? No sólo los que son de la ley,
es decir, los por su ascendencia física, sino también a los que
son de la fe de Abraham, quien es padre de todos nosotros. Como está escrito, te he hecho
padre de muchas naciones delante de aquel en quien creo, es decir,
Dios, que da vida a los muertos y llama a las cosas que no son
como si fueran. ¿Puedo decir que Abraham es mi
padre? Sí, según la fe. Yo soy hijo de Abraham porque
compartimos la misma fe en Dios. Y Abraham recibió la justicia
de Jesucristo porque creyó en Dios. Y yo también creo en Dios
y así por la misma en la misma clase de fe creyendo en Dios. He llegado a ser parte a participar
en o ser de la posteridad de Abraham. Así que quién es? Yo soy heredero, según la promesa. Sí. Todos los que tienen la fe
de Abraham son herederos, siendo judíos físicos, voy a decir,
o gentiles físicos. Gálatas, capítulo 3. Bueno, en sí uno puede leer casi
todo el libro o la carta a las Gálatas y habla de este punto,
porque las Gálatas, ahí la controversia era diciendo, uno tiene que circuncidarse
primero para luego ser creyente. Es decir, primero pasar a ser
judío físicamente y luego ser creyente. Gálatas 3, 7. Otra vez, es muy claro lo que
este pasaje está diciendo. Por tanto, sepan que los que
son de fe, estos son hijos de Abraham. La Escritura previendo
que Dios justificaría a los gentiles Por la fe anunció de antemano
las buenas nuevas a Abraham, diciendo, en ti serán benditas
todas las naciones. Y así, no es algo nuevo en el
Nuevo Testamento. No debemos pensar. Ya está ahí
en el Antiguo Testamento. El autor está citando. Versículo
nueve, así que los que son de la fe son bendecidos con Abraham,
el creyente. Porque todos los que son de las
obras de la ley están bajo maldición. Pues escrito está, maldito todo
el que no permanece en todas las cosas escritas en el libro
de la ley para hacerlas. Y que nadie, incluyendo los judíos,
es justificado ante Dios por la ley es evidente, porque el
justo vivirá por la fe. Sin embargo, la ley no se basa
en la fe. Al contrario, el que las hace
vivirá por ellas. Cristo nos redimió de la maldición
de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros, porque escrito
está, maldito todo el que cuelga de un madero, a fin de que en
Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles,
para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe. Así que, ¿Quiénes están incluidos
ahí? Los gentiles, todos los que creemos
en Jesucristo. Estamos incluidos. Y dice el
final de ese capítulo, Gálatas 3, versículo 25. Pero ahora que ha venido la fe,
ya no estamos bajo el guía. Pues, todos ustedes son hijos
de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que fueron
bautizados en Cristo, de Cristo, se han revestido. No hay judío,
ni griego. No hay esclavo, ni libre. No hay hombre, ni mujer. Porque
todos son uno en Cristo Jesús. Y si ustedes son de Cristo, entonces
son descendencia de quién? De Abraham. Herederos según la
promesa. Esa es la palabra de Dios. Nosotros, todos los que creemos
en Jesucristo, participamos en este nuevo pacto. Somos herederos
según la promesa. Tenemos a Jesucristo como mediador
y estamos incluidos en este nuevo
pacto. Y recuerden lo que Jesús mismo
dijo a los líderes judíos que oponían su ministerio. Ellos
decían, somos descendientes de Abraham. Y Jesús les dijo, si
fueron descendientes de Abraham, harían las cosas que Abraham
hizo. Y Jesús les dijo, ustedes son de tu padre el diablo. Así que a veces algunas personas
dicen, no deben espiritualizar las cosas en la Biblia, ¿no?
Algunas promesas en el Antiguo Testamento, por ejemplo. Pero
la pregunta es, ¿quién es el que está espiritualizando esas
promesas? Son los mismos autores de las
Escrituras. ¿Quiénes son los hijos de Abraham?
Nosotros, los que creemos en el Mesías Jesucristo. Y él, este
Mesías, es la simiente a la cual estaba apuntando en Génesis 3.
Así que estos pasajes enseñan claramente que todos los que
creemos en Jesucristo son los participantes en el nuevo pacto. Sea gentil judío, no importa
ascendencia física. Somos hijos de Abraham y herederos
según la promesa. Y conforme a eso, podemos ir
haciendo la pregunta. ¿Quiénes, o algunas preguntas,
quiénes deben recibir la señal del nuevo pacto, es decir, el
bautismo? ¿Quién debe participar en la
ordenanza de la cena del Señor? Porque esos están incluidos o
están basados en la obra perfecta de Jesucristo. Y son cosas que
vamos a continuar pensando. Porque cuando celebramos nosotros
la Cena del Señor, ¿qué decimos? ¿Quiénes deben participar? Los
que se han arrepentido, los que creen en Jesucristo, y los que
han sido bautizados como una manifestación externa de lo que
ha pasado internamente. Y eso es porque ellos son los participantes. Y Dios es el único que conoce
el corazón. Así que nosotros creemos que esos son las personas que
deben participar. Y vamos a ir continuando viendo
estas nuevas, estas mejores promesas, todo lo que Jesús ha hecho en
el Nuevo Pacto. Y quiero leer, solo antes de
concluir, el versículo trece de Hebreos ocho. Hebreos y versículo
ocho trece. Cuando Dios dijo, un nuevo pacto,
y eso es lo que estamos hablando, hizo anticuado al primero. ¿Qué es anticuado? Que no sirve. Ya su vigencia, bueno, ha caducado
su vigencia. Ya no sirve. Y lo que se hace
anticuado y envejece está próximo a desaparecer. Y yo creo que esta carta fue
escrita antes de la destrucción de Jerusalén y el Templo. Y el autor de esta carta está
diciendo, por medio del Espíritu Santo, prediciendo la destrucción
del templo y lo que Dios iba a hacer con todo eso, diciendo
ya no necesitamos más el sacerdocio levítico, el templo con todos
sus sacrificios. ¿Por qué? El sacrificio perfecto
de Jesucristo. Tenemos el sumo sacerdote perfecto
en Jesucristo. ¿Quién ha ofrecido el sacrificio
perfecto? Sí mismo. ¿Ha llevado ese sacrificio
al tabernáculo verdadero? el Tabernáculo Celestial. Y Él
es nuestro mediador. Así que ya no necesitamos la
mediación del sacerdocio levítico jamás. Así que la pregunta es,
¿qué clase de sacerdote tienes? ¿Tú tienes el sacerdote perfecto
de Jesús? ¿Quién es Jesucristo? ¿Realmente
entendemos que tenemos el perfecto sumo sacerdote quien tiene el
ministerio perfecto establecido sobre el pacto perfecto con promesas
eternas? ¿Entendemos eso? ¿Dónde está
nuestra mirada? ¿En lo terrenal? ¿En lo que está
pasando? o en lo verdadero y lo que tenemos
con Dios. Que confiemos en nuestro eterno
y perfecto Sumo Sacerdote, quien ministra en el Tabernáculo Celestial
a nuestro favor. Recordemos la verdad principal.
El tabernáculo y los sacerdotes terrenales solo eran una sombra
de la realidad celestial del sacerdocio perfecto de Jesucristo
en el Nuevo Pacto. Por medio del ministerio mejor
de Jesucristo, hemos llegado a formar parte del pueblo verdadero
de Dios. Así que si alguien te pregunta,
¿En qué te basas tu confianza? ¿De recibir la herencia eterna? ¿De tener tus pecados perdonados? Podemos decir, ¿por qué? Por
la mediación de Jesucristo en el nuevo pacto en su sangre. Toda la obra de Jesucristo. Y Él ha hecho eso a mi favor. Yo estoy confiando solo en Él. Leemos los primeros versículos
de Hebreos 8 para terminar. Hebreos 8, 1 en adelante hasta
6. Ahora bien, el punto principal
de lo que se ha dicho es este. Tenemos tal sumo sacerdote que
se ha sentado a la diestra del trono de la majestad en los cielos
como ministro del santuario, del tabernáculo verdadero que
el Señor erigió, no el hombre, porque todo sumo sacerdote está
constituido para presentar ofrendas, sacrificios, por lo cual es necesario
que este sumo sacerdote también tenga algo que ofrecer. Así que
si él estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote,
habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley, los
cuales sirven a lo que es copia y sombra de las cosas celestiales. Tal como Moisés fue advertido
por Dios cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo, pues
dice Él, haz todas las cosas conforme el modelo que te fue
mostrado en el monte. Pero ahora Jesús ha obtenido
un ministerio tanto mejor por cuanto Él es también un mediador
de un mejor pacto establecido sobre mejores promesas. Vamos a orar. Gracias, Señor,
por este pasaje. Gracias porque tenemos el perfecto
mediador que ha entrado el tabernáculo celestial. el tabernáculo verdadero
ha presentado su propio sacrificio, la sangre de su propio sacrificio,
ahí delante de ti, Señor. Y sabemos que por la mediación
de Jesucristo, quien está sentado a la diestra del Padre, Nosotros
podemos tener plena confianza de recibir todo lo que se nos
ha prometido. También podemos tener plena confianza
de entrar Tu presencia para la ayuda que necesitamos, Señor,
cada día. Gracias por todo lo que tú has
hecho. Gracias por estas promesas. Ayúdanos a entender que estas
verdades que hemos estado meditando son para el diario vivir, para
entender la realidad de lo que tú has hecho a nuestro favor,
de que tú nos has reconciliado a Dios por medio de tu obra perfecta. Y así, Señor, nuestro problema
más grave ha sido resuelto, que estuvimos en enemistad contigo,
pero ya hemos sido reconciliados por la sangre de Cristo. Gracias,
Señor, por toda Tu obra, Tu obra perfecta, Señor. Y ayúdanos a
seguir meditando, pensando en estas verdades, en medio de muchas
dificultades, tentaciones de esta vida. Gracias, Señor, por
quien eres Tú y lo que Tú has hecho. En Tu nombre. Amén.
Jesús, Mediador de un mejor pacto #2
Series Hebreos
Verdad principal: El tabernáculo y los sacerdotes terrenales solo eran una sombra de la realidad celestial del sacerdocio perfecto de Jesucristo en el nuevo pacto. Por medio del ministerio mejor de Jesucristo hemos llegado a formar parte del pueblo verdadero de Dios.
Escrituras tomadas de la Nueva Biblia de las Américas Copyright 2005 por The Lockman Foundation; usadas con permiso; todos los derechos reservados. www.NuevaBiblia.com
| Sermon ID | 12824190591145 |
| Duration | 1:03:59 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Hebrews 8:1-6 |
| Language | Spanish |
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