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Muchas gracias, hermanos, por
visitarnos. Nos extrañamos y gracias por bendecirnos en esta mañana
con los cantos y su presencia. Y seguimos también orando por
nuestro pastor Ramón, que está de viaje. Ore por él y su familia,
que el Señor los use allá, los proteja y que nos traiga de regreso. Ya los extrañamos. Pero bueno,
hoy me toca a mí predicar la palabra y estaremos en Hebreos,
capítulo 12, versículo 1. al dos. Hoy cubriremos solamente
el versículo uno pero queremos leer la unidad junta versículo
uno al dos y oramos de nuevo. Dice así la palabra de Dios Por
tanto, nosotros también, teniendo enredor nuestra tan grande nube
de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos
asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Puesto los ojos en Jesús, el
autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante
de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra
del trono de Dios. Vamos a orar. Señor, venimos
ahora pidiéndote por tu ayuda en la palabra de Dios, tu palabra,
Señor, que nos ayudes a oírla, a recibirla, Señor, y ayúdame,
Padre, a poder explicarla y que sea claro en nuestra mente, señor,
que no haya dudas, señor, pero que estemos con los ojos fijos
en ti como leímos y que podamos avanzar en esa carrera de fe.
Por más difícil, señor, que nos parezca, señor, tú nos has dado
y nos das de tu gracia todos los días para poder correr esa
carrera, para vivir esta vida cristiana. Gracias te damos,
te pedimos que tu espíritu santo, señor, nos ayude en esos momentos
y me ayudes a mí a poder predicar tu verdad, Señor. Gracias te
damos en el nombre de Jesús. Amén. Bueno, hermanos, cuando
leemos algo así y pensamos en la declaración, en la declaración,
la vida cristiana es difícil. ¿Cuál es su reacción cuando oí
algo así? Algunos dicen, no, no, no es
tan difícil como que queremos hacerlo un poquito más fácil,
¿verdad? Pero la verdad es que es verdad. Es verdad, la vida
cristiana es difícil, ¿verdad? Así que, no sabía que no tenían
micrófono, pero ahora sí me escucho. Bueno, la vida cristiana sí es
difícil. Y la palabra de Dios Este, no
lo esconde, ¿verdad? Y eso no contradice la realidad
que en Cristo tenemos gozo y paz y toda bendición espiritual,
¿verdad? Que Él nos ha dado. Pero la realidad
es que somos llamados a vivir en el camino angosto, ¿no? Estrecho. No podemos decir que es fácil. Pero hay que entender a lo que
Dios nos ha llamado a vivir. O sea, no es solamente decir
qué difícil es, yo no puedo y me rindo. Eso es algo que no es
el Señor. Él nos llama con esperanza, nos llama con gozo. Nos llama
con más de no más decir la vida cristiana es difícil. A ver cómo
le haces tú, a ver cómo le averigües para sobrevivir. Y desafortunadamente
muchas veces así lo tomamos. Lo voy a tratar de averiguar,
a ver cómo le hago para para avanzar, para madurar. Y tristemente
no estamos a veces buscando lo que la palabra nos dice para
vivir la vida victoriosamente. La victoria no siempre se siente
como victoria. A veces se siente como que estamos perdiendo la
carrera. Pero lo que no estamos viendo es lo que Dios está haciendo
en nosotros. Lo que Él está trabajando en nuestras almas. Y si usted
se fija aquí en el versículo uno, Describe en la última parte
del versículo uno, describe aquí la vida cristiana como la carrera. Esa carrera, qué concepto de
usar para enseñarnos la vida cristiana, verdad? Aquí la carrera
literalmente es en hebreo, disculpe, en griego es agon. Y si usted
Puede sonar esa palabra agon, suena mucho a la palabra donde
derribamos agonía, ¿verdad? Y ese es exactamente de donde
viene la palabra. Agon, agonía, ¿verdad? Entonces,
esa carrera Es difícil y a veces también puede ser agonizante.
Entonces hay que tener en mente que el llamado a la vida cristiana
no es un llamado para cobardes. Es un llamado a ver que tenemos
que pagar un precio en morir a nosotros, no en pagar a la
salvación. pero sí en el hecho de que necesitamos rendirnos,
necesitamos morir a nosotros mismos, tomar nuestra cruz todos
los días y morir y continuar. En ese sentido, tenemos que morir,
tenemos que agonizar la carne que nos jala, nos detiene, nos
frena. La comparación aquí es de un
corredor que tendría que esforzarse a extenderse para ganar y llegar
a la meta. Ese es el esfuerzo de la agonía
de poder terminar y cruzar la línea, la meta. Entonces aquí
podemos entender que la vida cristiana se requiere un esfuerzo
agonizante. Y no nos gusta muchas veces oír
esas palabras. No nos gusta pensar que es difícil
y por eso tenemos la tentación de rebajar el evangelio, rebajar
Las palabras como disciplina, como esfuerzo, como ocuparse
en su salvación, porque no nos gustan esas ideas. Y a veces
en nuestra mente queremos que no se oiga la gracia como si
no fuera gracia. Queremos pensar la gracia es
gratis, es un regalo de Dios. Y por esa razón batallamos con
esa tensión. Pero la palabra de Dios no pide
disculpas. No se retrae de declararnos las
verdades tal y como son. Y tal y como Dios ha ordenado
para nosotros. Entonces hay que tener en mente
esto. Porque aunque no estemos pasando
como los hermanos, los hebreos que estaban pasando por persecución
y otras cosas. Tal vez no estábamos pasando
por esto mismo. Si vamos a sentir aflicción, problemas, tentaciones,
pruebas. Vamos a pasar por ahí. Vamos
a ser probados. Entonces tenemos que estar listos
y a veces cuando viene la prueba la reprobamos porque no estamos
listos. No nos hemos preparado en la
palabra. No estamos listos como otra metáfora
que usa una guerra espiritual. Aquí se está enfocando en una
carrera. Una carrera que requiere esfuerzo,
una carrera que no es fácil. Entonces tenemos que esforzarnos. Pero hermanos necesitamos ser
exhortados. La carta a los hebreos es una
serie de exhortaciones. Esta exhortación en el capítulo
12 viene después de varias. Creo que hay como unas 30 exhortaciones
en todo el libro. Pero la realidad es que necesitamos
ser exhortados a perseverar. Y en sí no es A veces es agradable
oír que se oye tal vez como regaño, pero necesitamos que nos despierte
los sentidos del Señor y nos recuerde que estamos en una carrera,
estamos en una guerra. No podemos simplemente descansar
espiritualmente, necesitamos estar al tanto de lo que está
pasando en nuestras vidas. No hay circunstancias que sean
por accidente. O sea, algo está pasando y necesitamos
estar corriendo la carrera de la fe. Entonces, si vemos, por
ejemplo, el capítulo 10 y el 11, en estos capítulos va a haber
las exhortaciones, la necesidad por ser exhortados. Por ejemplo,
vamos al capítulo 10, versículo 19 al 23. Veamos porque necesitamos perseverar. La primera razón es que tenemos
una gran salvación en Cristo. Tenemos una gran salvación en
Cristo y no debemos descuidarla. Fíjese en el versículo 19 hasta
el 23. Así que, hermanos, teniendo libertad
para entrar en el lugar santísimo por la sangre de Jesús, por el
camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto
es de su carne. Y teniendo un gran sacerdote
sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero. En plena
certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia
y lavados los cuerpos con agua pura, mantengamos firme sin fluctuar
la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Amén. Esto es un gran llamado,
una gran salvación. Nunca antes podíamos tener acceso
a la presencia de Dios y ahora que Cristo nos ha traído esta
libertad tenemos acceso para entrar en el lugar santísimo
por la sangre de Jesucristo. Este es un gran privilegio, una
gran salvación y qué triste que a veces no la valoramos como
debemos. Entonces necesitamos ser exhortados
a recordar que tenemos una gran salvación y por esa razón tenemos
que perseverar, tenemos que recordar y valorar nuestra salvación.
vivir de una forma digna del evangelio, vivir de una forma
que declara ese evangelio es de supremo valor, ¿verdad? No
es algo sencillo, no es algo que simplemente tengo un boleto
para ir al cielo. Tengo mi boleto, ya voy al cielo,
ya oré una vez, levanté mi mano, ya soy salvo. Eso no describe
una gran salvación. Una gran salvación, como hemos
estado estudiando, es al descubrir el glorioso evangelio, es lo
que Cristo ha hecho para abrir ese velo de separación, esa pared
de separación, y ahora nos permite estar en la presencia de nuestro
Dios y conocer a Dios. y un pueblo que no era su pueblo,
ahora le pertenecemos a él. Así que dice el 23, el versículo
23, mantengámonos firmes sin fluctuar la profesión de nuestra
esperanza porque fiel es el que prometió. O sea, él no va a fallar
sus promesas, entonces debemos de valorar nuestra salvación.
También necesitamos perseverar Porque hay una expectación temerosa. Una expectación temerosa para
aquellos que rechazan la obra de Cristo. Ahí mismo, si ve abajo,
en el versículo 26 hasta el 31. Y esto está con la intención
de infundir temor, hermanos. Porque entre ellos había, habían
aquellos que no aceptaban a Jesús como superior o suficiente. ¿Verdad? Por doctrinas que ellos
creían. Entonces, teniendo el conocimiento
de Dios y ignorando esta gran salvación, fíjese lo que dice
aquí el autor de Hebreos. Dice, porque si pecamos voluntariamente
después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya
no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación
de juicio y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés
por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis
que merecerá el que pisoteara al Hijo de Dios y tuviera por
inmunda la sangre del pacto en el cual fue santificado, e hiciere
afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo, mía
es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez el
Señor juzgará a su pueblo. Horrenda cosa es caer en manos
del Dios vivo. Horrenda cosa es caer en manos
del Dios vivo. Dios nos ayude ¿verdad? Y discernamos
la salvación y el evangelio que Dios nos ha dado ¿verdad? Es
cierto que tenemos un gran gozo por poder acercarnos a nuestro
Dios. Pero a veces queremos evitar
las verdades serias o difíciles porque queremos el corto camino
para el gozo, los beneficios. O sea, queremos, como se dice,
el paquete, queremos a veces el regalo de la salvación, no
tanto el regalo que está adentro, sino todo la envoltura, el papel
que es atractivo. Entonces, esa es una trampa a
veces, que evitamos ver que lo valoroso o el valor del evangelio
está detrás de, a veces, las invitaciones que se dan hoy en
día. que a veces no salvan porque falta el evangelio completo. Bueno, entonces necesitamos perseverar
también porque necesitamos saber si somos cristianos. O sea, perseverar
nos indica que nuestra fe es verdadera. No que somos perfectos,
o sea, es algo que hay que estar claro, pero el perseverar es
parte de la salvación de Dios. Dios no nos salva de nuevo solamente
para dejarnos entrar al cielo, sino que nos salva para poder
darnos salvación hoy en día, para perseverar, para no hacernos
atrás. Entonces es necesario que seamos
exhortados a perseverar por esta razón. Vea conmigo ahí mismo
en el versículo 35 hasta el 39 dice así, No perdáis pues vuestra confianza
que tiene grande galardón. Porque os es necesaria la paciencia. Escuche, os es necesaria la paciencia
para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito y el que
ha de venir vendrá y no tardará. Mas el justo vivirá por fe. Y si retrocediere, no agradará
a mi alma. Dice el 39, pero nosotros no
somos de los que retroceden para perdición, sino los que tienen
fe para preservación del alma. Fe para preservación del alma. O sea que en otras palabras todo
verdadero creyente va a vivir por fe. Y si va a vivir por fe,
de acuerdo a la promesa de Dios, vamos a terminar por fe. Esta
es la clave. La clave en las Escrituras es
que nuestra salvación es solamente por fe. El capítulo 11 ya continúa
y nos da más entendimiento sobre qué es la fe. Nos ilustra cómo
se vive por fe. Pero el versículo 6, si ve conmigo
el versículo 6 en su Biblia, Dice, pero sin fe es imposible
agradar a Dios porque es necesario que el que se acerca a Dios crea
que le hay y que él es galadornador de los que le buscan. Él recompensa
a los que le buscan porque lo buscan a Él. El hombre natural
no quiere buscar a Dios porque no se identifica con Dios. Pero
la persona que ha sido regenerada, que es nacida de nuevo, va a
desear buscar a Dios y buscarlo por fe. Y sin fe es imposible
agradar a Dios, ¿verdad? O sea, no hay manera de poder
agradar a Dios si no es por fe. Y bueno, esto viene siendo el
fundamento de lo que estamos estudiando. Tenemos que entender
el contexto para saber por qué llegó esta exhortación en el
capítulo 12, ¿verdad? En el capítulo 11 vemos vez tras
vez tras vez, por fe, por fe. Por fe, o sea que el caso que
está haciendo el autor es que entendamos que esta vida solamente,
esta vida ante Dios que agrada a Dios, solamente se puede vivir
por fe. Confiando en quien es Dios y
confiando lo que Él ha dicho y sus promesas. Confiamos en
lo que Dios ha dicho. Y sin fe es imposible, imposible
agradar a Dios. Por más que sintamos algo especial,
por más que queremos pagarle algo al Señor, aun cuando nos
desviamos en pecado, Nunca podemos arreglar las cosas con nuestros
méritos. Siempre va a ser por reconocer
que aún Cristo murió por esos pecados. Yo confío en Él porque
Él ya lo hizo. Él ya terminó la obra. Por fe
yo creo en Él y vivo. Por sus méritos y su justicia,
no la mía. Entonces es por fe. Así que los
que viven por fe son los que terminan la carrera, los que
pueden terminar, los que van a terminar y los que pueden agradar
a nuestro Señor. Ahora sí llegando al capítulo
12 ya que entendemos el flujo aquí de la fe y cómo se llega
a este punto. Entonces ya entendemos en el
versículo 1 a 2 que nos exhorta a perseverar en la carrera de
la fe por medio de Jesús y su obra victoriosa, como leímos,
versículo 1 a 2. Entonces a la luz de esta verdad
que somos llamados a perseverar, ¿cómo es que este pasaje nos
enseña a perseverar? Hoy veremos el versículo 1, y
parte del 2 y la siguiente semana, si Dios permite, estaremos en
el versículo 2 para terminar. Entonces, la primera exhortación,
viendo que aquí vamos a ver cuatro exhortaciones como subdivisiones. Primero nos exhorta a perseverar
con convicción. También con disciplina, con confianza
y con una fe verdadera. Lo repito. Nos exhorta a perseverar
con convicción, con disciplina, con confianza y con una fe verdadera. La primera exhortación, hermanos,
es perseverar con una convicción transformadora. Una convicción
a veces se toma muy a la ligera. Y pensamos que, por ejemplo,
yo he oído muchas veces decir, ¿cómo me trajo convicción este
mensaje? Y nos dice mucho esto porque
lo que significa es que nos está persuadiendo de algo. Y a veces
pensamos que hasta ahí terminó, ¿verdad? Una convicción bíblica
es una convicción que nos transforma. O sea, no es solamente una convicción
de decir, ay, cómo me llegó y lo sentí y ya. No significa eso
que ya fue convencido. No, no por completo. Tal vez
entendió, tal vez se emocionó, tal vez hasta lloró. pero no
hubo una transformación radical de corazón. Entonces si ve aquí
el versículo 1, ve en su Biblia, por tanto dice, nosotros también
teniendo en derredor nuestra tan grande nube de testigos,
despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos
con paciencia la carrera que tenemos por delante. Esa primera
parte, por tanto, nosotros también, teniendo deredor nuestra tan
grande nube de testigos. Ahí nos quedamos para esa primera
exhortación, para perseverar con convicción. Entonces al decir
aquí, por tanto, nosotros también, El autor está apuntando al capítulo
10, 11, el flujo del pensamiento que está argumentando. Está llegando
a un punto final donde está explicando que ya vieron la importancia
de vivir por fe. Ya vieron por qué deben de perseverar
por fe. Ya vieron cómo deben de vivir
por fe. Y lo que se ha hecho por fe.
Tienen un legado de fe. Tienen un legado de fe, esa es
su familia de fe. Y dos mil años después ha habido
más legado de familia de fe. Como en la reforma, como en los
puritanos, tenemos un legado que continúa, ¿verdad? Y podemos
ver este legado y ver que es posible vivir por fe y nos pone
a cuentas a nosotros qué vamos a hacer ahora. Nos está dando
un argumento completo, ¿verdad? En todo el libro de Hebreos,
de exhortaciones, en aquí el capítulo 10 y el 11, hablando
que es posible vivir por fe, porque Dios lo hace posible,
¿verdad? Porque Dios es el que nos da la fe. Entonces, ¿qué
vamos a hacer, hermanos? ¿Cómo vamos a responder? ¿Estamos
persuadidos de que esto es verdad? ¿Estamos persuadidos de que lo
que nos enseña aquí la palabra se aplica a nosotros? ¿Que Dios
nos está llamando a cada uno de nosotros individualmente a
vivir por fe? Espero que sí. Necesitamos ser
convencidos de que Dios ha hecho lo posible por proveernos tanto
el Espíritu Santo para responder como la verdad que Él inspiró
para que respondamos con convicción, ¿verdad? Como dice, puede ver
por ejemplo en Hechos 2, que nos habla cómo llegó la palabra
que Pedro predicó y los cortó hasta el corazón. Y dijeron esos
hombres judíos, hermanos, ¿qué haremos? ¿Qué haremos? Esa es la respuesta que Dios
quiere de nosotros. Es cierto, ya lo veo en la palabra. ¿Qué de mí? ¿Qué hago ahora?
¿Qué es la convicción que me falta tener? Entonces necesitamos
tener una convicción verdadera para perseverar. Entonces al
responder a esa exhortación es reconocer, es ser persuadido
y a veces toma más tiempo que una mañana. A veces tenemos que
meditar y ser honesto con el Señor. Señor me falta convicción. Si siento emoción, si te amo,
pero necesito tener convicción. Convicción sobre mis pecados,
convicción sobre la verdad que tú ya has revelado, que no la
tomo en serio como debo de tomarla. Y a veces por eso no entiendo
lo que estás diciendo en tu palabra. Algo me está atrasando ¿verdad?
Algo me está haciendo daño. Entonces debemos tener convicción
hasta el punto de certeza. Esa es la convicción bíblica.
La convicción del mundo es sentirse mal y lleva tal vez a remordimiento. La convicción bíblica lleva a
la certeza, lleva a la fe, lleva al arrepentimiento porque vemos
la verdad que está en la palabra de Dios y nos convence. Cuando
alguien se convierte En realidad, no hay duda cuando estamos recibiendo
la palabra con un corazón dispuesto, convencido de la verdad de Dios,
¿verdad? Convencido de la verdad de Dios.
Entonces, no importa lo que esté en el camino entre nosotros de
obedecer a Dios, una comisión bíblica va a hacer al lado todo
lo que se impone, todo lo que está en el camino para impedir
que podamos obedecer a nuestro Señor. Puede ser mi carne, puede
ser tentación, puede ser el mundo, puede ser el temor del hombre,
puede ser las pruebas. Tenemos que estar persuadidos.
Y aquí el escritor en Hebreos 12 menciona nuestra gran nube
de testigos. Nuestra gran nube de testigos.
Esta es una multitud de creyentes fieles. Multitud de creyentes
fieles. Este es nuestro legado. ¿Verdad? Y esto nos pone a cuentas que
es posible vivir por fe. Esto no nos indica hermanos que
los santos están mirándonos como espectadores. No son, en ese
sentido, nuestros fans. No están tanto echando porras,
sino que nos testifican, esta gran nube de testigos, nos testifica
que es posible vivir por fe y nos pone a cuenta para que estemos
motivados para lo que motivó a ellos, agradar a Dios. Esto
de agradar a Dios no es algo natural. aún en la idolatría,
en las religiones falsas del mundo, la razón, la motivación
nunca va a ser realmente agradar a Dios, al Dios de la palabra. Agradar a una idea falsa de Dios,
agradar a su propia conciencia o aplacar su conciencia, pero
la motivación o la convicción no es la convicción bíblica.
Entonces queremos ver un ejemplo Aquí en Abraham, si voltea una
página atrás me imagino, en el capítulo 11, versículo 8 al 10, mire el ejemplo de Abraham en
cuanto a convicción. Obviamente está dando ejemplo
de lo que es vivir por fe y dice así el versículo 8 al 10, Por
la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar
que había de recibir como herencia, y salió sin saber a dónde iba. Escuche de nuevo, y salió sin
saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero
en la tierra prometida, como en tierra ajena, morando en tiendas
con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa. porque esperaba
la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor
es Dios. Él es el que prometió y será
fiel. Él es el que estaba como arquitecto
y constructor. Y Abraham tenía la convicción,
estaba convencido que esto era verdad, al punto de que Abraham
obedeció, dejó su comodidad, dejó por decir su patria. sin
saber a donde iba. Eso nos indica algo de la convicción. Que yo ser convencido no depende
de lo que yo pueda ver para entender. Sino de lo que Dios ha dicho
aunque no lo vea. Entendiendo que Dios va a cumplir
sus promesas aunque yo no lo vea con mis ojos físicos. ¿Verdad? Entonces la convicción
bíblica va a obedecer, va a responder, se va a humillar ¿verdad? A pesar
de lo desconocido, a pesar de no saber cómo van a ser las condiciones
en las que voy a estar. Lo que no requiere fe es lo predecible
¿verdad? Lo predecible, yo ya sé en qué
vivo, ya sé dónde trabajo, ya sé lo que me gusta, sé dónde
me gusta comer, sé cómo me gusta relajarme. Todo eso no requiere
tanta fe, ¿verdad? Se requiere que yo ya sé lo que
va a pasar porque yo ya soy de ahí, yo ya descanso ahí. Pero aquí nos habla una convicción
sobrenatural, una convicción bíblica. Aquí la frase, una gran
nube de testigos en Hebreos 12 nos pone a cuentas ante Dios
para hacernos la pregunta. ¿Realmente estoy viviendo por
fe? ¿Realmente deseo agradar a Dios? Si es así, voy a vivir
por fe. Voy a agradarlo por fe. No es
ciega la fe. Yo voy a confiar en Él por lo
que Él ya dijo. Eso no es ceguedad, hermanos.
Esa es la habilidad de ver más allá de lo que podemos aquí en
este mundo. Es tener vista más de 20-20.
Es tener vista para ver las cosas que Dios ha visto que son realidad. Y nos toca a nosotros ser parte
del plan de Dios. Amén. La segunda exhortación
es persevera con una disciplina determinada. Persevera con una
disciplina determinada. Y esa parte no nos gusta, ¿verdad?
Porque esa es la parte que toma esfuerzo. Ya entendí que por
fe estoy persuadido que esto es cierto. Pero ahora me toca
el trabajo, ¿verdad? El trabajo que Dios me da para
correr en esta carrera de la fe, para vivir esta vida cristiana
como Él lo manda, ¿verdad? Aquí si se fija regresando al
capítulo 12, Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor
nuestra tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del
pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que
tenemos por delante. Aquí la carrera que menciona
es una carrera particular. No es una carrera de velocidad para ver quién gana. No estamos en competición en
contra unos con otros. No es para ver quién lo hace
más rápido. Es para poder perseverar hasta
el final. O sea, está describiendo un maratón.
O sea, este agón, esta carrera es un maratón. Y usted y yo tal
vez no nos identificamos, con un maratonista, más probable,
¿verdad? No sé quién de aquí corra maratones, pero yo no.
Y la verdad, no disfruto la idea de pensar de correr un maratón
de 20 millas, de 30, no sé, se me hace imposible, ¿verdad? Y
le puedo garantizar que la mayoría de los lectores hebreos tampoco
eran maratonistas. De cualquier forma, aquí nos
da el ejemplo porque ellos entendían y veían que había esos Juegos
Olímpicos. Ellos entendían que para ser
un campeón, atleta, se requería una disciplina especial. Se requería abstenerse de cosas
del día a día, cotidianas, cosas que no se nos hacen como ningún
problema. Pero se requería una disciplina
muy especial. Y así es también necesario que
en la vida cristiana tengamos una disciplina determinada para
ganar, para terminar la carrera. Y creo que a veces no estamos
pensando en la vida cristiana con el contexto o en el contexto
de terminar la carrera y terminarla bien, ¿verdad? No terminarla
batallando con pecados, sino madurando, avanzando, creciendo
y viendo que llegamos hasta el fin de la línea, hasta la meta,
descansando que sirvimos al Señor. con una conciencia limpia y en
paz, sabiendo que hemos hecho lo que el Señor nos ha mandado
hacer en este mundo. Cualquiera sea que sea nuestro
ministerio, nuestras oportunidades en la vida para servirle en el
trabajo con nuestras familias como luz, como sal, como testimonios
a este mundo. Ahora nos toca a nosotros Nos
toca a nosotros cargar ese testimonio, ese legado y aplicarlo a nuestras
vidas para que nuestros hijos y las generaciones que vienen,
que van a venir más y más pruebas, puedan mirar hacia atrás, ver
el legado de capítulo 11 y ver el legado de la historia y ver
el legado de su familia, de sus padres, de mí y de usted y vean
que hubo verdadera fe. Que en verdad perseveramos porque
nos disciplinamos. No suena como una palabra muy
espiritual. Pero si es espiritual, le voy
a decir por qué. Porque Dios la ordenó. Dios la
estableció para nosotros. Así es como se experimenta la
gracia de Dios en nuestras vidas. No es porque se siente solamente
la gracia. es porque creemos a Dios, descansamos
en él y su gran salvación obra en nosotros para desear agradarle
y obedecerle. Entonces el legado que dejamos
hermanos ya no va a ser un legado de un trasfondo carnal de aún
en lo máximo en este a éxitos de la vida, en su carrera, sea
lo que sea en que haya realizado en su vida, ese no es el legado
que nos llama el Señor a tener. No es que sea mal o pecado que
tenga ese legado, ¿verdad? Es una gran bendición muchas
veces tener esos legados militares o de academia, de talentos, pero
aquí la carrera satura todo esto. Toma control de todo esto, regula
todo esto, domina nuestras vidas. Entonces ahora tenemos que vivir
con una disciplina determinada. Dice aquí versículo 12, disculpe,
capítulo 12, versículo 1, la segunda parte, dice despojémonos
de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia
la carrera, ahí hasta ahí. despojémonos de todo peso y del
pecado que nos asedia. Y esto hacía un campeón atleta,
es hacerse, hacer al lado todo impedimento, toda carga, aún
la ropa se tenía que quitar, hacerla al lado, despojarse de
ella para poder correr esta carrera y poder ser campeón, poder resistir
hasta el final. ¿Verdad? Para poder perseverar
Continuamente. Y a veces, por no hacer esto,
nosotros batallamos más de lo debido. ¿Verdad? Y repetimos
las lecciones. Pero aquí nos dice, primeramente,
que perseveremos con paciencia también, ¿verdad? Entonces, la
paciencia aquí está llevando en conjunto con las disciplinas.
Primero dice, despojémonos de todo peso. De todo peso. Y aquí el peso es distinto al
pecado, ¿verdad? Sabemos que el pecado nos va
a atrasar, sabemos que el pecado nos va a impactar nuestro caminar,
nuestra carrera, ¿verdad? Pero aquí habla de un peso y
sabemos que un corredor no podía correr si estaba limitado o impedido
por más peso que estaba cargando, ya sea por tener que bajar de
peso para correr más veloz, más rápido, con más resistencia o
que tenía que hacerse al lado Cualquier ropa que impida que
se pueda mover. Tener movilidad, agilidad, ¿verdad? Para poder correr tenía que ser
al lado de esas cosas, despojarse, tirar de sí esas cosas que iban
a impedir que pudiera correr de forma eficaz. Aquí la palabra
peso es distinta al pecado por una razón. O sea, no nomás lo
está diciendo en conjunto, lo distingue por una razón. Dice
aquí en la palabra peso, se distingue del pecado porque nos habla de
cosas que no son necesariamente pecado, que nos puede llevar
al pecado, pero que tenemos que tener conciencia sobre esas cosas. Esta área en nuestras vidas es
una de las áreas que más se puede ignorar porque, especialmente
creo que en los Estados Unidos, Porque tenemos tantas comodidades,
tantas cosas fáciles. Y porque somos americanos a veces
pensamos, yo merezco, yo tengo derecho de esto. Y no pensamos
bíblicamente, ¿verdad? Entonces no preguntamos qué me
está atrasando, qué peso me está dilatando, frenando para no poder
avanzar en la carrera de la fe. Entonces yo creo que es una un
aspecto sumamente importante para nosotros como cristianos
en este país en donde estamos. Hay cosas que llamamos preferencias
personales, nuestros gustos. Son libertades, está bien. Pero como americanos o viviendo
en este país podemos pensar Pues yo puedo hacer con mis libertades
lo que me gusta. ¿Quién tiene el derecho para
decirme que eso no está bien? Y si me dice es legalista, ¿verdad? No nos gustan las reglas, no
nos gustan entender que hay cosas que nos están limitando. Son
áreas grises que dicen, bueno la Biblia no nos dice exactamente
que esto es pecado, entonces por lo tanto yo puedo hacerlo
así porque a mí me gusta. O a mí me gusta adorar a Dios
de esta forma, No está mal. La Biblia no dice que no lo haga
así. Pero no nos preguntamos preguntas claves. Por si algo
es un peso en nuestras vidas. Por si algo nos está afectando
para poder crecer en la vida cristiana. Entonces, por el bien
de nuestras conciencias, hermanos, tenemos que hacer unas preguntas
para reflexionar y explorar estas áreas. Ver cómo estamos en esas
áreas. Como categoría, ustedes saben
que una de las primeras va a ser el entretenimiento, ¿verdad?
Entretenimiento. ¿Cómo se entretiene? ¿Cómo se
entretiene? ¿Qué es lo que le gusta hacer
para escapar, para relajarse? Todos tenemos nuestra manera
de relajarse. A veces, yo creo que, si tomamos estatísticas,
vamos a ver que a muchos les gusta ver la tele, ¿verdad? Bueno,
no tiene nada malo aprender la tele, es cierto. Pero puede ser
un peso, ¿no? Los juegos de video. Video games,
las películas. Bueno, todo depende, ¿verdad?
Depende de lo que esté viendo. De acuerdo a la palabra de Dios,
depende de su conciencia, depende de sus debilidades. Son preguntas
que a veces no nos hacemos por querer proteger ese departamento
en nuestras vidas. No que nadie me diga acerca de
esto porque eso sería legalista y ponemos barreras para que no
nos digan nada. Pero la realidad es que todo
aspecto de nuestra vida le importa y le pertenece a nuestro Señor. Todo aspecto, no solamente lo
que el hombre ve, no solamente lo que me conviene, lo que es
fácil, pero también cada área que no se ve, cada área que es
preferencia, que es una área gris. Entonces, ¿por qué me entretengo
de esta forma? ¿Por qué veo esas cosas? Acuérdense
que como cristianos nuestro deseo es agradar a Dios, es un deseo. ¿De dónde viene el deseo de relajarnos
de tal forma que sea un peso? ¿Qué estamos valorando más que
el valor de agradar a nuestro Señor? que es digno, ¿verdad? Entonces, tenemos que hacer esas
preguntas difíciles. Esa es disciplina, hermanos.
Eso es lo que debe ser en cada mañana, en las oraciones, en
su tiempo devocional, examinarse para avanzar en la carrera, para
no ser frenado por cosas así. Metas personales, metas personales. Yo tengo una meta de retirarme
y comprar una propiedad y estamos pensando en metas Podemos reemplazar
la palabra personal por egoísta. A veces es egoísmo. Estamos pensando en mis metas,
no la meta del plan de Dios en lo que nos ha revelado su palabra
para su iglesia. No somos independientes del cuerpo
de Cristo. No somos independientes de Cristo. Necesitamos ser totalmente dependientes
de Cristo. Necesitamos vivir para Él. Entonces, no hay metas personales
en ese sentido. Porque un cristiano tiene que
vivir para el Señor. Las metas que tenemos tienen
que ser, tienen que venir por motivación
de agradar a Dios. de exaltarlo, no con palabras
solamente, no por decir voy a hacer esto y lo otro para la gloria
de Dios. Y ya por eso automáticamente
es para la gloria de Dios. Si no va de acuerdo a la palabra
revelada de Dios, no es para la gloria de Dios, por más buena
intención que tengamos. Substancias que consumimos, ¿verdad? Comida, beber, cosas dulces,
no importa que esté pensando, cosas que nos gustan. Esa comida
hay que disfrutarla, es cierto. Dios nos dio estos regalos para
disfrutarlos, pero no para abusarlos. Entonces tenemos que ver qué
nos está haciendo atrás si descuidamos nuestra disciplina propia, nuestro
control o dominio propio. Porque esto es lo que llega al
problema, de lo que consumimos. no ejercitamos un dominio propio. Entonces, hay una área que el
enemigo sabe que descuidamos. Yo le puedo garantizar, de acuerdo
a lo que vemos en las tentaciones, en las escrituras y cómo funciona
el mundo espiritual, que el enemigo va a estar atacando esas áreas
que nos gusta evitar, nos gusta ignorar, ¿verdad? Pero tenemos
que hacer el trabajo difícil. Tenemos que disciplinarnos, despojarnos
primeramente del peso que nos frena, que nos hace atrás. Las
libertades que tenemos, hermanos, no son libertades para vivir
como queremos vivir. Son libertades para conocer a
nuestro Dios. Son libertades para gozarnos
en Él. Son libertades para poder servirle,
¿verdad? Con el propósito que nos ha dado
aquí en Cristo. Escuche lo que dice en 1 Corintios
6.12. Todas las cosas me son lícitas.
Mas no todas convienen. Todas las cosas son lícitas,
mas yo no me dejaré dominar de ninguna. Yo no me dejaré dominar
de ninguna. Entonces hagamos las preguntas.
¿Por qué me atraen esas cosas? ¿Es útil? ¿Me edifica? ¿Me están dominando en mi vida?
Y es interesante que si examinamos las cositas que parecen pequeñas,
en realidad nos estamos tropezando sobre oro, ¿verdad? El oro, el
tesoro de Dios, nos estamos tropezando sobre eso para recoger un penny.
O sea, mis ojos están enfocados en lo que menos valor tiene y
estoy descuidando y tropezándome sobre lo que más vale. ¿verdad? Entonces necesitamos perseverar
en la disciplina, examinar nuestras motivaciones, examinar por qué
esto es secundario, eso no importa. Aún la política es un pasatiempo,
¿verdad? Aún las doctrinas secundarias
pueden ser en nuestras vidas primarias porque les damos más
enfoque que lo que Dios quiere que hagamos y que pensemos, ¿verdad? Nos interesa más a veces debate
que la santificación. Entonces necesitamos crecer y
dejar también el pecado. En el versículo 1, la segunda
parte que dice despojémonos de todo peso y del pecado que nos
asedia o que nos envuelve, como una trampa mortal que nos puede
tumbar. Esto puede incluir, ya sabemos,
fornicación, chisme, defamación, mentira, robo, idolatría, Cualquier
supuesta adicción, ¿verdad?, que nos puede tomar. Y a veces
por falta de disciplina en esas áreas, nos quedamos como sin
esperanza. Yo no sé por qué no puedo. No
puedo. Y he tratado y no puedo. Y a
veces es difícil ver por qué no, pero si examinamos el por
qué, muchas veces, hermanos, es por falta de disciplina. Nos caemos. nos deprimimos, nos
alejamos, muchas veces por la simple falta de una disciplina
determinada. Entonces necesitamos determinar,
despojarnos del peso que nos frena, nos hace atrás, nos dilata
y también despojarnos del pecado. Y aquí la palabra pecado, si
se fija, está en el sentido singular, el pecado. No dice los pecados,
¿verdad? Y la razón es porque si usted
piensa el argumento que está haciendo desde 10, 11 y 12 ahora,
están los conceptos de la fe y de la incredulidad. Porque
todo pecado tiene su raíz en la incredulidad. Entonces, el
pecado que hacemos al lado, hermanos, es la incredulidad. La falta de fe, de no confiar
en Dios. Porque cada vez que pecamos en
contra de Dios, estamos faltando en fe. Estamos diciendo yo no
creo lo que Dios dijo sobre esto. Yo no creo que esto le ofende
a Dios. Lo voy a ignorar. Yo no creo
su promesa de esperanza. Yo no creo la certeza de mi salvación. Vamos creyendo mentiras ¿verdad?
Porque el pecado es engañoso. Entonces el primer pecado es
la incredulidad. Entonces podemos tratar de hacer
cosas para sentirnos espirituales, pero si no estamos confiando
y viviendo por fe nunca vamos a estar con una conciencia limpia
porque no estamos confiando, no estamos creyéndole a Dios,
¿verdad? No estamos viviendo por fe. Y dice aquí que tan fácilmente
nos asedia. nos envuelve. O sea, nos habla
de los pecados que ya tenemos como debilidades, ¿verdad? Que tenemos ya historia, que
podemos sentir ese pecado que nos tiende a jalar, nos tiende
a dañar, tendemos a pecar en esas áreas. El más común de todos
los días viene la impaciencia, ¿no? ¿Qué contradicción a perseverar
e impaciencia? Es otra cosa, ¿verdad? Que a
veces es como una puerta para salirnos de la perseverancia
en el Señor. Así que nos despojamos de la
incredulidad, pero nos despojamos también de todo pecado que viene
por la incredulidad, ¿verdad? Nos despojamos porque no queremos
seguir ya lo que era del pasado. Ahora somos de Cristo. Las cosas
antiguas han pasado, ¿verdad? Somos criaturas nuevas. Entonces,
si puede ir conmigo a Efesios para ver esto, Efesios 4, 4,
22 a 24. Dice así la palabra de Dios,
dice en cuanto a la pasada manera de vivir despojaos del viejo
hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos. Tome
nota ahí. A veces vivimos la vida diciendo
que creamos ciertas doctrinas, pero no las aplicamos. Fíjese
ahí, que está viciado, viciado conforme a los deseos engañosos. Y muchas veces nos tratamos a
nosotros mismos como si tuviéramos una naturaleza inocente, buena. Pero aquí dice que nos despojemos
del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos
y renovados en el espíritu de vuestra mente y vestidos del
nuevo hombre creado según Dios en la justicia y santidad de
la verdad. Hay que despojarnos y hay que
vestirnos del nuevo hombre en Cristo Jesús creado según Dios
en la justicia y santidad de la verdad. Así que tenemos esta
promesa de estar en Cristo así. Sabemos que la gracia de Dios
es un don de Dios, es algo que nos trae salvación y libertad,
pero la gracia de Dios no es permisiva, no es tolerante, ¿verdad? A veces pensamos que la gracia
de Dios Nos ayuda a tolerar, nos ayuda a tener paciencia,
a demostrar amor, pero la gracia de Dios no tolera el pecado.
La gracia de Dios no tolera, no acepta, no abraza el pecado. Si usted ve conmigo en Tito,
el libro de Tito, Tal vez ya conozca este pasaje también.
Dice el versículo, capítulo dos, versículo once a doce dice, porque
la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
enseñándonos que renunciando a la impiedad y a los deseos
mundanos, vivamos en este siglo sovia justo y piadosamente. La
gracia de Dios nos enseña a negar, a renunciar el pecado. hacer al lado el pecado. Así
que es imposible ser salvos por gracia y pensar que no tenemos
que o más bien no renunciar al pecado. La gracia de Dios no
va a tolerar el pecado, nos va a instruir a renunciar al pecado,
nos va a enseñar que es necesario renunciar al pecado. Así que
así continuamos a la siguiente exhortación. persevera con una
plena confianza en la soberanía de Dios. Bueno, entonces tenemos
convicción, tenemos disciplina, y ahora tenemos que tener una
confianza, una plena confianza en la soberanía de Dios. Y esto viene de una frase muy
pequeña, muy breve. Si usted regresa a Hebreos 12, y si se fija la última parte
del versículo 1 dice una vez más despojémonos de todo peso
y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia, con paciencia
la carrera, esa paciencia otra vez es perseverancia, esa paciencia
es resistencia y lo dice que tenemos por delante Hay que poner
atención cuando leemos la Biblia, ¿verdad? Porque leemos esta porción
y pensamos, oh, eso está ahí porque es una carrera, y pues
sí, está por delante. Pero aquí está, es muy a propósito esta
frase. Si usted ve versículo 2, Jesús,
cuando ponemos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,
el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz. la obra de Dios en predestinar
lo que Jesús iba a sufrir, cada detalle, cada sufrimiento, la
soberanía de Dios en la misma soberanía que pone nuestra carrera
por delante de nosotros. Creo que esta exhortación es
importante recordar porque pensamos yo ya no puedo, eso me está pasando
a mí, Nadie más está pasando lo que yo estoy pasando. Pero aquí dice que corramos con
paciencia la carrera que tenemos por delante. Está puesta por
delante y nunca vamos a sufrir más que Cristo sufrió. Pero debemos
saber que cada detalle de lo que está pasando en mi vida,
por más difícil que sea, está ordenado por Dios. No está nada
fuera de su control. Nada fuera de su control. Estas
verdades se nos hacen difíciles aceptar porque hacemos la matemática
carnal. La matemática carnal es, ah bueno
si Dios ordena todo entonces Dios hizo que me pasara algo
mal. Entonces, ¿qué eso dice de Dios? O sea, nosotros formulamos
cosas carnales que no entendemos las profundidades de por qué
Dios hace las cosas. Si usted ha leído el libro de
Job, va a ver que lo que Job tuvo que entender es de que no
entendía nada y que tenía que aceptar que Dios sabe lo que
está haciendo y sabe por qué lo hace. Y así, así quedó. Job tuvo que arrepentirse por
cuestionar a Dios. Entonces, nosotros Tenemos una
carrera que está puesta por delante de nosotros. Todos los detalles
están ordenados por Dios. Y es difícil, lo admito, es difícil. No queremos esconder esas verdades. Es cierto que es difícil. Pero
tenemos que aceptar que nuestro Dios es bueno. Tenemos que creer
que nuestro Dios es bueno. Y Él sabe por qué hace las cosas.
Y Él asegura esas verdades, y usted sabe muy bien, en Romanos Vaya
conmigo a Romanos 8. Vamos a leer dos versículos y
vamos terminando pronto. Dice el versículo 8, capítulo
8, versículo 8, 28 disculpe. Ya lo saben muchos ese versículo.
Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan
a bien. Esto es a los que conforme a
su propósito son llamados. Y después explica sobre tribulación,
sobre angustia y dice el 37, ve el 37. Antes en todas estas
cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó,
por medio de aquel que nos amó. En el 28 vemos que él nos ama
y por esa razón él nos llamó. Y es para nosotros como sus hijos
que todas las cosas nos ayudan para bien. En la Biblia de las
Américas dice cooperan para bien. Entonces lo que Dios nos llama
a entender es de que por más difícil que sea la carrera, por
más difícil que sean los problemas, el sufrimiento que estemos pasando,
por más personal que sea, Dios está ordenando todo y está trabajando
o cooperando para bien. Como un pintor ve toda su obra
de arte, tal vez nosotros con una vista miope vemos solamente
unas partes y nos atribulan, nos molestan. Dijimos, esto no
se va a ver nada bien. ¿Verdad? Vemos una parte y vemos
unas líneas y dijimos, esto está feo. No veo ninguna esperanza
en esto. Pero confiamos que Dios como
el gran artista, soberano, en control perfectamente de cada
detalle, va a terminar su obra. Y todo está trabajando para bien
y para su gloria. Amén? Todo va a terminar bien
y tal como Dios lo predestinó, tal como Dios lo está controlando. No hay detalle que Él no esté
controlando. Entonces, la cuarta y última exhortación es persevera
con una fe verdadera en Jesús. Este va a ser el eslabón entre
el mensaje de hoy y el próximo mensaje del siguiente domingo. Puestos los ojos en Jesús, dice
en Hebreos 12, 2. Puestos los ojos en Jesús, el
autor y consumador de la fe. Y bueno, ¿por qué fe verdadera? Una vez más, en el contexto de
los hebreos, había algunos que no tenían fe verdadera. Había
algunos que tenían la verdad, pero no habían abrazado la verdad.
Y habían otros que batallaban con esa verdad. Y habían aquellos
que estaban perseverando en esa verdad. Entonces, es un grupo
completo dividido en tres, por lo menos tres porciones. Pero
entre ellos había aquellos que tenían una fe falsa. Una fe falsa. Entonces, cuando nosotros pensamos
en Jesús, la pregunta es, ¿cómo pensamos de Jesús? ¿Qué concepto
tenemos de Jesús? ¿Una fe verdadera va a estar
basada en quién es Jesús? Aceptamos que Él es suficiente
para salvarnos. Y cuando Él clamó desde la cruz,
consumado es, de telestai, es decir, todo está apagado, la
deuda está apagada por completo. Y el velo se rasgó desde arriba
hacia abajo, ¿verdad? Nos dejó expuestos a la presencia
de Dios. Nos da libre acceso por la gracia
de Dios acercarnos a Él. ¿Qué pensamos de Jesús? ¿Tenemos
una fe verdadera o una fe falsa? ¿Una fe que piensa, bueno sí,
Jesús me va a llevar al cielo? ¿Una fe superficial o una fe
basada en el conocimiento de que Cristo nos da a conocer al
Padre? Cristo es Dios. Como tarea, lea
Hebreos 1 y 2 y vea quién es Cristo. El autor ya estableció
su identidad. Los que no aceptan quien es Jesús
por quien el es, Señor y Salvador, el soberano del universo, el
creador de todo. De que no acepta a Jesús por
su identidad y por lo que el hizo y lo que el hace no lo ve
como suficiente. Entonces su fe puede ser que
no sea verdadera. Los ojos puestos en Jesús son
un regalo de Dios. La fe es un regalo de Dios. Dios
usó el mismo poder para crear el universo que usó para darnos
fe, para darnos vista espiritual. No es habilidad humana, no es
del hombre. Escuche lo que dice Pablo en
Corintios, 1 de Corintios 4, 6 dice pues Dios que dijo de
las tinieblas resplandeciera la luz Es el que ha resplandecido
en nuestros corazones para iluminar del conocimiento, iluminar del
conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Entonces,
Él resplandeció, así como la luz se declaró que fuera, Dios
declaró que fuera luz en nuestros corazones oscuros, donde no había
vida. No había esperanza, no había
conocimiento de Dios. Entonces, Él fue el que iluminó
nuestros corazones para el conocimiento de la gloria de Dios en la faz
de Cristo, para conocer a Dios por medio de Cristo. Usted ya
sabe en Efesios 2.8 nos habla de la gracia de Dios, la salvación
y la fe son parte de ese regalo de Dios. Poder ver la hermosura
y la belleza de Dios es un regalo de Dios que requirió el poder
de Dios para darnos vista y poder apreciar la grandeza de Dios,
la hermosura de Dios en la faz de Jesucristo, en la faz de Jesucristo. Para cerrar hermanos, Huesos,
ojos en Jesús, nos habla literalmente de apartar los ojos, apartar
los ojos de otras cosas para fijarlas en Jesús. Apartar los
ojos de otras cosas para fijarlas en Jesús, para ver a Cristo. O sea, no puede ver por un lado,
ni de reojo, ¿verdad? No puede ver de un lado las cosas
del mundo, y el afecto por el pecado y al mismo tiempo adorar
la hermosura de Jesús. Es imposible. O está mirando
hacia lo terrenal o está mirando hacia Cristo. Entonces, para
poder correr esta carrera con paciencia, con disciplina, con
convicción, necesitamos fijar los ojos en Jesús. Él es el autor
y consumador de la fe. Solamente por Él es posible que
lo hagamos. No es posible de otra forma.
Esa es una confianza sobrenatural en Cristo y nada más. En Cristo
y su palabra y nada más. No podemos adquirir fuerzas,
ni esperanza, ni promesas eternas por medio de nada y nadie más.
La verdadera fe hace al lado todas las distracciones que tomarían
el lugar de una plena confianza en Cristo. La verdadera fe, oiga
de nuevo, hace al lado todas las distracciones que tomarían
el lugar de una plena confianza en Cristo. Se ha oído el canto
que cuando veo a Cristo, fijo los ojos en Cristo, todas las
cosas empiezan a desvanecer. Esa es la idea, cuando hay verdadera
fe estamos enfocados en la persona de Cristo. Estamos entregados
en nuestra disposición y adoración a Cristo Jesús y todo lo demás
no tiene ya valor, ya no tiene sentido. Se vuelve como cuando
se enfoca en algo, un punto, todo lo demás se vuelve borroso.
Solamente la claridad, lo que vemos en claridad es Cristo Jesús. Amén. Así perseveramos, continuamos,
si Dios permite, la próxima semana en el versículo 2, oremos. Padre
Santo gracias por tu palabra gracias porque nos has redimido
nos has dado el don de poder verte y ver tu hermosura nos
llamas a esta gran carrera de la fe nos llamas a cuentas, a
tener convicción porque ya lo has hecho en otros. Pedimos que
ahora lo hagas en nosotros. Ayúdanos a examinar esas áreas
en los corazones que hemos dejado al lado, que no hemos examinado,
que no hemos sido aún honestos con nosotros mismos, ya sea por
falta de mansedumbre, falta de humildad, falta de amor por ti. Ahora te pedimos Señor que hoy
sea el día que confesemos nuestros pecados, que examinemos nuestros
caminos y que confiemos en la gracia que tú nos das para tener
fe. Aumenta nuestra fe Señor, que
nuestra adoración te exalte, que nuestra vida te exalte. que
podamos vivir por fe, no solo en palabra, pero también al tomar
pasos de obediencia de fe. Gracias te damos y te exaltamos,
Señor, en el nombre de Jesús. Amén. Ponemos de pie, hermanos y hermanas,
y vamos a cantar una vez más. Vamos a cantar por fe. Por fe debemos a nuestro Dios
En el plan que creó en la eternidad En la vida de los fieles que
llamó Vivir por fe y no volver Por fe el justo vivirá Con la
fe caminamos junto a él Como viento al invencible protector
Vivir por fe y no volver Sus promesas como rocas son Sus promesas
nuestro nos nos movemos Por fe, profetas hablaron fe
Por la fe, proclamaron la verdad El Mesías prometido en el Día
El que la muerte vinció en la cruz Por fe, la Iglesia se moverá
Con poder del Espíritu de Dios Y las fuestes del infierno no
podrán Dañar la obra de nuestro Dios Sus promesas como rocas
son Sus promesas cumple nuestro Dios,
nos movemos sólo por la fe. Por fe los montes se moverán
Si la fe permanece en Jesús El poder del Evangelio librará A
todo aquel que confía en Él Sus promesas como rocas son Sus promesas
cumple nuestro Dios Nos movemos sólo por la fe en Él Vivir por
fe y no por el Sus promesas como roca son Sus promesas cumplen
nuestro Dios Nos movemos solo por la fe en Él Vivir por fe
y no por rey Estamos despedidos hermanos y hermanas
Corriendo La Carrera Con Paciencia
| Sermon ID | 128222325353211 |
| Duration | 1:12:13 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Hebrews 12:1-3 |
| Language | Spanish |
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