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Mateo capítulo 14 versículo 22
al 36 Enseguida Jesús hizo a Sus discípulos
entrar en la barca e ir delante de Él a la otra ribera, entre
tanto que Él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió
al monte a orar aparte, y cuando llegó la noche, estaba
allí solo. Y ya la barca estaba en medio
del mar, azotada por las olas. porque el viento era contrario. Más a la cuarta vigilia de la
noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos,
viendo el andar sobre el mar, se turbaron, diciendo, un fantasma,
y dieron voces de miedo. Pero enseguida Jesús les habló,
diciendo, Tened ánimo, yo soy. no temáis". Entonces le respondió Pedro y
dijo, «Señor, si eres Tú, manda que yo vaya a Ti sobre las aguas». Y él dijo, «Ven». Y descendiendo
Pedro de la barca andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero
al ver el fuerte viento tuvo miedo, y comenzando a hundirse
dio voces diciendo, «Señor, Al momento Jesús, extendiendo
la mano, hació de él y le dijo, «Hombre de poca fe, ¿por qué
dudaste?». Y cuando ellos subieron en la
barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la
barca vinieron y le adoraron, diciendo, «Verdaderamente eres
Hijo de Dios». Y terminada la travesía, vinieron
a tierra de Genezaret. Cuando le conocieron los hombres
de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor,
y trajeron a él todos los enfermos, y le rogaban que les dejase tocar
solamente el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron quedaron
sanos. Vamos a nuestro Señor en oración
juntos, Padre Celestial. Gracias por cada alma reunida
en este lugar delante de mí. Sabemos, Señor, por Tu Palabra,
el amor que Tú tienes por las criaturas que Tú has hecho por
la humanidad. La mayoría de las personas que
están delante de mí hoy son Tuyas, por fe en Tu Hijo Jesucristo,
por la obra de redención. No hay duda que algunos delante
de mí están perdidos aún. en delitos y pecados. Y te doy las gracias que están
aquí hoy. Te pido que los salves, salves algunos. Nos reunimos
como tu iglesia, como tu pueblo, porque necesitamos esta obra
a través de tu palabra. Las motivaciones, las palabras
que corrigen, las palabras que lavan Necesitamos esto. Que tu palabra logre todo lo
que tú quieres que haga. Haz tu obra en nuestra vida,
Señor. Gracias por tu fidelidad para
con nosotros, que es perfecta. Hemos cantado que no solo nos
has tomado, sino que nos verás, que lleguemos a ti hasta el final.
Te pedimos que bendigas este tiempo de predicación. Lo pedimos
en el nombre de Jesús. Amén. El Hijo de Dios llega a sus discípulos
caminando en el mar de Galilea en la cuarta vigilia de la noche
en medio de una gran tormenta. Viene a sus discípulos. Los vientos soplaban tan fuertes
que no podían progresar en la barca. Todavía le faltaba bastante para
llegar al otro lado. Y llega el Señor Jesús caminando
sobre el agua, como dije la semana pasada. Es increíble cómo Mateo
apunta estas cosas, que Él iba caminando sobre el agua. Algo que nunca se había visto
antes y que nunca se ha visto desde entonces. Digamos la semana
pasada que en estos versículos, esta fue una prueba de fe orquestada
por Jesucristo. Todo en esta situación aclara
que ha sido orquestado por el Señor para una enseñanza. Jesús insiste en que ellos entren
en la barca y se vayan y lo dejan a él solo. Versículo 22 dice
que Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca. Así que él
insiste en que ellos se vayan y es... Mientras Él ora, ellos se encuentran
con una gran tormenta y los deja ahí por un tiempo a sus discípulos,
aparentemente que estaban teniendo problemas con la tormenta. Y Jesús oró hasta entre las tres
y las seis de la mañana, que fue que Él llegó a sus discípulos.
Así que no solo los envió a la tormenta, sino que los dejó en
la tormenta por un tiempo. hasta el punto en que ellos estaban
exhaustos y que sabían que ellos no podían salir de esa tormenta
por ellos mismos. Y luego llega a ellos de una
manera que solo Dios podía hacer. ¿Quién puede caminar en el agua
como en la tierra? ¿Quién es el que puede hacer
eso? Solo Dios, como dice el libro de Job. Así que vemos la
identidad de Cristo desplegada y cómo sus discípulos y nosotros
necesitamos al Señor. Nosotros necesitamos saber que
necesitamos al Señor. Nosotros necesitamos reconocer
la debilidad de nuestra propia vida. Desesperadamente, nosotros necesitamos
al Señor en cada momento de nuestra vida. Y luego vemos la ternura
de Cristo, la fidelidad tierna de Jesucristo. Él calma sus temores con Su voz. Le dice que no teman, que es
Él. Que estoy acá, le dice. Yo soy,
no temáis. Esta es una prueba de fe o enseñanza
de fe orquestada por Cristo. Pero ahora vemos a partir del
versículo 28 que nuestra fe no solo es probada, sino que es
zarandeada. Desplegado en estos versículos,
encontramos tanto lo que está presente en Pedro y los otros
por la gracia de Dios en ellos. Hay algo en Pedro que solo puede
ser explicado por Dios. Eso habla de la realidad de su
fe. la genuinidad de su experiencia
de la gracia de Dios en su vida, pero al mismo tiempo vemos lo
que falta en su vida, de tal manera que Jesús lo exhorta y
lo desarrolla a Pedro. Y eso somos nosotros. No solo
nos encontramos con situaciones por el diseño de Dios que prueban
nuestra fe, sino que nos encontramos en situaciones que nos exponen. Exponen lo que está presente
en nosotros que solo Dios pudo hacer, pero también expone lo
que está presente en nosotros que aún no ha sido terminado.
Dios está obrando, el Señor continuará obrando y está haciéndolo para
conformarnos a la imagen de Jesucristo. Se nos coloca en una situación
donde no solo se nos prueba, sino que se nos desarrolla, se
nos arandea, por así decirlo. Jesús aparece, los discípulos
tenían miedo. Jesús se da a conocer. No temáis tener ánimo, yo soy.
La pregunta es cómo van a responder. ¿Cómo van a responder? Y el hombre
que está puesto delante de nosotros al frente en el centro es Pedro.
Versículo 28, Entonces le respondió Pedro, y dijo, Señor, si eres
Tú, manda que yo vaya a Ti sobre las aguas. Y porque el Espíritu Santo ha
puesto a Pedro delante de nosotros en este texto, quiero que pensemos
en este hombre por un momento. ¿Qué podemos decir del apóstol
Pedro? Lo primero que quiero decir esta
mañana es que es un discípulo representativo. Cuando vemos
a Pedro, no solo vemos a Pedro, en un sentido vemos a los demás
discípulos. Una y otra vez en los evangelios,
él habla por el grupo. Está como líder. Así que cuando
vemos a Pedro, con lo que nos encontramos es con la expresión
de lo que otros pensaron, dijeron, quizás lo hablaron privadamente,
pero aquí está aquel que frecuentemente lo expresaba, lo decía. Y una de las cosas más maravillosas
de nuestro Señor para nosotros esta mañana es reconocer cómo
es que Él trató con Pedro, cómo es que Él trató con sus discípulos.
Porque lo que se despliega una y otra vez es una gran paciencia,
y bondad, y gracia, y amor. Jesús amó a sus hombres. Jesús fue un maestro paciente
con sus hombres. Y cuando pienso en esto, pienso
en cómo nosotros nos vemos unos a otros. Pienso en cómo Cristo
trató con Pedro y cómo muchos de nosotros que estamos involucrados
en entrenar a otros para el ministerio, vemos nosotros hombres que están
siendo preparados para el ministerio de la manera en que Jesús vio
a sus hombres. Porque yo creo, cuando vemos a Pedro, vemos algo
que retará muchos entrenadores para el ministerio. Tú y yo podemos
ver a alguien con Pedro y decir, no estoy seguro que él tiene
lo necesario para confiarle el ministerio a esta persona. ¿Qué vemos en Pedro? En primer
lugar, vemos su pecado y su debilidad en los evangelios. Él es el que habla. Él habla
por el grupo. Y quizás a veces no debería estar
hablando. Pedro, sería mejor si estuvieras
callado. Pero ahí está, hablando. Lo que
esté en su mente. En algunas situaciones, argumenta
con el Señor. Diciéndole al Señor que está
equivocado. Que no va a ser de esa manera,
sino que va a ser de otra. y siendo reprendido, y se le
enseña quién es el que llena su boca de esos desacuerdos,
dice, vete de mí, Satanás. Y también Pedro es impulsivo. Este es un hombre lleno de pasión.
En esta ocasión, Señor, Si eres tú, manda que yo vaya
a ti sobre las aguas. Qué gran idea la que tuvo Pedro.
Eso es algo impulsivo. Charles Spurgeon dijo, ¿qué quería
hacer Pedro caminando en el agua? Spurgeon sugirió que porque Pedro
se llamaba, el nombre significaba roca, le debió haber advertido que
como una roca llegaría hasta el fondo del mar. Spurgeon dijo,
ciertamente Pedro no sabía lo que decía. Este es un hombre
lleno de una personalidad conflictiva, a veces alumbra brillantemente
y a veces es vergonzoso y quieres cubrir tu cara al leer lo que
él está diciendo o haciendo. Y me pregunto, ¿cuánto de nosotros
diría que este es un hombre que no se le puede confiar al ministerio? Pero Cristo no solo es un hombre,
piensa Cristo de Pedro, que va a tener ministerio, sino que
va a liderar. ¿Cuántos de nosotros diríamos
que Pedro es orgulloso? ¿Cuántos diríamos que no es cuidadoso? ¿Cuántos de nosotros enfatizaríamos
sus debilidades en su personalidad? Pero no es así como nuestro Señor
trató con Pedro. Así que pensé en eso esta semana. ¿Qué pudo ver Cristo en Pedro
que tú y yo muchas veces nosotros no podemos ver en otros? ¿Cómo es que nuestro Señor vio
a un hombre, no solo por lo que era, sino por lo que llegaría
a ser? por lo que Él se convertiría. Y algo de eso podemos atribuir
al conocimiento perfecto de nuestro Señor sobre las personas, pero
creo que nosotros podemos aprender de la manera en que Jesús trató
con sus hombres. Debemos tener cuidado de no tener un punto
de vista muy alto de nosotros mismos. Nos encontramos con alguien
que no es como nosotros y por lo tanto concluimos que por lo
tanto no son el tipo de hombre que puede ser útil en el ministerio
porque no es como yo. Si fueras más como yo, entonces
serías útil, pero como no eres como yo, tu personalidad es diferente
de la mía, tus respuestas no son iguales que las mías, como
no eres igual a mí, entonces yo no creo o no veo cómo el Señor
te va a usar. Olvidándonos que el Señor nos
hizo a todos diferentes a propósito. Cada uno de nosotros está hecho
de manera diferente únicamente por la mano de Dios. Y a veces no tratamos las personas
como Cristo trató a sus hombres, porque no solo tenemos un punto
de vista muy alto de nosotros y medimos a otros con respecto
a nosotros, sino que muchas veces tenemos un punto de vista muy
bajo de lo que Dios hace en nuestro caso. Se nos olvida cuán paciente
el Señor ha sido con nosotros, olvidándonos cuántas veces, si
dependiera de mí, yo ya me habría ido de la fe. Pero Dios ha sido
bueno conmigo, paciente conmigo, ha llenado mi vida de su gracia.
Ha tomado tiempo para que yo llegue al lugar donde estoy y
ni siquiera he llegado a casa aún. que el Señor nos dé los
ojos para ver a las personas como el Señor Jesús vio a sus
discípulos, una esperanza santa. No estábamos hablando de justificar
el pecado, sino una esperanza santa que vea a las personas
con paciencia y que invitamos a otras personas y veamos lo
que Dios hace con esas personas y lo veamos con gozo mientras
el Señor los desarrolla. Así que lo primero que quiero
notar es que vemos el pecado y la debilidad de Pedro, pero
al mismo tiempo vemos gracia y fortaleza en Pedro. Eso es
lo que la paciencia del Señor produjo en Pedro y a sus discípulos.
Los discípulos en el tiempo, con el tiempo, dan evidencia
del desarrollo que Cristo tuvo con ellos y por ellos. Pedro
hablaba mucho, pero no era pretencioso. Él era genuino. Lo que vemos
en Pedro es la realidad. Él podía ser impulsivo, pero
siempre venía de un lugar de fe genuina. Él genuinamente ama
a Jesús. Quiere complacer a Cristo. Aun cuando promete demasiado,
esa promesa viene de una persona que ama a Jesús. Todos te pueden
negar, pero yo no te negaré. Él estaba equivocado. Él falló
vergonzosamente, pero él era sincero al decirlo. Quiero que recuerdes algo. Dios
hace a las personas con personalidades no para ser eliminadas, sino
para ser desarrolladas. La personalidad en sí no es pecaminosa,
sino que tiene que ser santificada. Pero el problema no es que tenemos
diferentes personalidades. El problema es que somos afectados
por el pecado de tal manera que nuestras personalidades reflejan
el pecado. Así que la necesidad no es arrepentirte
de tu personalidad, sino entregarte al Espíritu de Dios, a la obra
del Espíritu de Dios en tu vida, a la palabra de Dios, y permitir
al Señor que te transforme, incluyendo tu personalidad, en algo útil. Yo no veo a Jesús teniendo problemas
con la personalidad de Pedro, sino con el pecado de Pedro.
Así que el problema con Pedro no es su personalidad. El problema
es que él es un pecador y que él tiene que crecer. Él es supremamente leal a Jesús. ¿Por qué sugeriría Pedro caminar
en el agua? Yo creo que hay una parte de
Pedro que ve a Jesús afuera de la barca y él quiere estar donde
está Jesús. Yo prefiero estar con Jesús en
la tormenta que estar en un lugar supuestamente seguro, pero solo
o con otros discípulos. Yo quiero estar con Jesús. Este no es la única vez en que
vemos este tipo de actitud en Pedro. Juan 21, 4, cuando ya
iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa, pero los discípulos
no sabían que era Jesús. Jesús ya había resucitado. Y
les dijo, hijitos, ¿tenéis algo de comer? Les respondieron, no.
Él les dijo, echad de la red a la derecha de la barca y hallaréis.
Entonces la echaron y ya no la podían sacar, por la gran cantidad
de peces. Entonces aquel discípulo a quien
Jesús amaba, dijo a Pedro, es el Señor. Simón Pedro, cuando
oyó que era el Señor, se ciñó la ropa, porque se había despojado
de ella, y se echó al mar. Y los otros discípulos vinieron
con la barca arrastrando la red de peces, pues no existaban de
tierra, sino como doscientos codos. Tenemos la imagen de que
en cuanto Pedro escuchó de Juan, que era el señor, él salta de
la barca para llegar a la orilla. Los otros llegan después a alar
la red, pero Pedro ya va en camino. Pero se pone en situaciones donde
él puede ser avergonzado, pero se pone en situaciones donde
él puede ser desarrollado. Y eso es lo que vamos a ver.
Lo primero que quiero notar es que él es un discípulo representativo.
En él vemos la fortaleza y la gracia que Dios produce en él,
pero también el pecado y la debilidad que le pertenece a él y que debe
de ser tratado. Y es tratado por Jesús. Y en
los discípulos vemos diferentes personalidades. Y lo que hace
el Señor no es cambiar sus personalidades, sino que transforma sus vidas.
Y ese es el diseño de Dios para cada uno de nosotros. ¿Tienes
tú una categoría para Pedro en la manera en que tú ves a las
personas? ¿O eres tú culpable de medir a todas las personas
por ti mismo? Y se te olvida cuánta paciencia tiene el Señor
contigo. Porque hay personas en congregaciones
donde no serán desarrolladas apropiadamente a menos que tengan
pastores y hermanos y hermanas que los den como el Señor los
dé. Hay una esperanza santa, una
gracia en esta congregación. Yo oro
que sea así. Pedro no solo es un discípulo representativo,
sino que es un discípulo atrevido. Versículo 28. Señor, si eres
tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo, ven. Y
descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir
a Jesús. vemos la gracia que Dios produce
en el alma, y aquí vemos una, la fe de Pedro. Él y los otros discípulos han
expresado su temor, han dicho que Jesús es un fantasma, pensaron
que era un fantasma, pero Jesús les dice, tened ánimo, yo soy
y no temáis. ¿Cómo respondió Pedro? La respuesta
de Pedro es, Señor, si eres tú, Señor si eres tú. Jesús trata la voz con respeto,
en caso es el Señor, pero luego pide una señal que confirme,
si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Yo no sé todo lo que está involucrado
en la petición de Pedro. Él tenía que creer que Jesús
tenía el poder y la autoridad de darle esa petición. Nadie nunca ha visto a alguien
caminar sobre el agua, pero la fe de Pedro era tal. que le dijo
a Jesús que si él podía caminar sobre el agua, entonces Pedro
también podía caminar sobre el agua. Imaginémonos que dice esto
sobre Jesús, lo que Pedro creyó de Jesús, que él tiene el poder
y la autoridad para que con el mandato, con la palabra de Jesús,
Pedro podría caminar sobre el agua. Esa es una fe atrevida. Pero adicionalmente, no solo
era atrevido en lo que creía que Jesús podía hacer, sino que
él fue atrevido en lo que él estaba dispuesto a hacer. No
le dijo a Jesús, manda que Juan camine sobre el agua, sino que
manda que yo camine sobre el agua. No solo creo yo que tú
puedes hacer eso, sino que yo estoy dispuesto a arriesgar mi
vida para demostrar que eso así es, si eres tú. manda que yo
vaya a ti y yo lo haré sobre las aguas. Pedro demuestra un entendimiento
que tenía que venir de Dios. Eso no provenía de él. No era
un entendimiento natural, sino sobrenatural. Mateo 16, 13, viniendo Jesús
a la región de César y de Filipe, preguntó a sus discípulos diciendo,
¿Quién dicen los hombres que es el hijo del hombre? Ellos
dijeron, unos Juan el Bautista, otros Elías y otros Jeremías
o algunos de los profetas. Él les dijo, ¿vosotros quién
decís que soy yo? Respondiendo, Simón Pedro dijo,
tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces, le respondió
Jesús, bienaventurado eres, Simón, hijo de Juanás, porque no te
lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. ¿De dónde obtuviste este entendimiento,
Pedro? ¿De dónde viene este tipo de
fe en el versículo 28 del capítulo 14? Señor, si eres tu, manda
que yo vaya a ti sobre las aguas. Creer esto de Jesús viene de
Dios. Su disposición de parte de Pedro
de dedicar su vida por la palabra de Jesús, eso es algo que viene
de Dios. Así que no solo vemos una fe
atrevida, sino que también vemos obediencia, versículo 29. Y Él
dijo, ven. No sé si Pedro esperaba esa respuesta,
pero el Señor Jesús le dijo, OK, ven. Pedro había dicho qué es lo que
iba a hacer, pero ¿qué haría al obtener esa respuesta? Ahí está
la tormenta. La tormenta es tan fuerte que
él se va a poner nervioso. Pero para Pedro obedecer el mandato
de Jesús, está zarandeando su fe, pero afirmado por Cristo. Pedro pide por el mandamiento
y lo que Jesús hace es afirmar lo que su propio discípulo le
está pidiendo para zarandear, agitar la fe del discípulo. Jesús
le dice, ven, ¿qué es lo que Pedro va a hacer? Pues Pedro
salió de la barca, salió de ese lugar de seguridad a un mar en
tormenta, sin que haya nada que lo pueda sostener sino la Palabra
de Jesús, de que Él no va a hundirse y ahogarse. Y Pedro lo hace. Pedro obedece. Esta es la naturaleza de la fe
verdadera. Dios habla. Nosotros escuchamos lo que Él
dice y podemos, por el Espíritu de Dios, tenemos la capacidad
de percibir quién Dios es. Percibimos Su majestad, percibimos
Su autoridad, percibimos Su veracidad. Lo que Dios dice puede ser confiado. Podemos confiar únicamente en
lo que Él dice y yo voy a salir de mi lugar de seguridad y hacer
lo que Él manda. Eso es fe. Dispuesto a arriesgar
la vida entera en nada más que la palabra de Dios. Pedro creyó que el mandato de
Cristo impartió una habilidad que él no tenía. ¿Pedro sabía
que los hombres no caminan sobre el agua? A menos que haya alguien
que camine sobre el agua como que es tierra y le dé a él la
habilidad de hacerlo. Así que Pedro, obedece el mandato
que sólo Jesús mismo le podía dar la habilidad para obedecer
ese mandato. Y quiero que reconozcamos eso
de nuestra fe. No sólo es la fe descansar y
entregar tu vida por la palabra de Dios. sino que tú estás consciente
de que tu habilidad y tu fortaleza nunca te permitiría obedecer
los mandatos de Dios. No solo crees, le crees a Dios,
sino que confías en Él a medida que caminas en el mandato que
Él te ha dado. Manda lo que tú quieras Dios,
pero dame la habilidad para poder cumplir tu mandato. Pedro comienza bien. Caminó sobre las aguas dirigiéndose
a Jesús, pero luego llega a un problema. Versículo 30. Pero al ver el fuerte viento,
tuvo miedo y comenzando a hundirse, dio voces diciendo, Señor, sálvame. Un milagro real que Pedro caminara
sobre las aguas y mientras sus ojos estuvieron fijos en Jesús,
Pedro estaba bien. Pero en cuanto él se distrajo
y empezó a ver los elementos alrededor de él, empieza a hundirse. Vio el viento, tuvo miedo y comenzó
a hundirse. Y eso es increíble también. Pensemos
en esto. Estás caminando sobre el agua.
La palabra de Cristo está siendo probada, verás. Me dice, ven,
y yo voy. ¿Por qué estaría yo temeroso
de algo más? El viento era fuerte cuando salí
de la barca. Ahora estoy en el agua. ¿Por
qué vería yo el viento y tener miedo? ¿Acaso nuestra duda tiene sentido?
No. Dios manda algo y ahí estamos
en la travesía bien. Nuestro Dios está siendo honrado.
Nuestra vida está bien. Las cosas van caminando bien.
Y luego nos distraemos y nos apartamos. Y tenemos dificultades. Dudamos. Y no tiene sentido. Puedo decirles, los tiempos de
los que tú te arrepientes en tu vida no son los momentos en
que tú obedeces al Señor. Los tiempos de los que te arrepientes
en tu vida son las ocasiones en que tú desobedeces. ¿Por qué
has desobedecido? Porque tú sabes y conoces la
realidad del pecado en tu vida. Lo que es fuerte en ti es la
fortaleza de Dios, y la debilidad en ti eres tú. Así que esa es la batalla, mantener
nuestros ojos fijos en Cristo, mantener una mente que está fija
en Él. Vivir en ese campo en el que Dios nos permite vivir,
en obediencia, en confianza en Él. Pero tenemos esa batalla,
con los elementos a nuestro alrededor, con el pecado en nosotros. ¿Por
qué dudamos? Porque aún en la fortaleza de
Dios nosotros seguimos siendo vasijas de barro. ¿Y qué vemos
entonces? Vemos la naturaleza increíble
de la fe de Pedro. Le pide a Jesús que haga algo
que solo Dios puede hacer y él está participando y cree la palabra
que Cristo le da. En medio de una gran tormenta,
él sale. Esto es fe increíble. Pero en la misma situación, lo
que se despliega, lo que se expone, es la debilidad de la fe de Pedro,
la fragilidad de la fe de Pedro. En versículo 31, Jesús no reprende
a Pedro por su petición. Eso es lo que hubiéramos esperado.
Hombre necio, ¿por qué me pediste que caminara sobre las aguas?
Le dice, hombre de poca fe, ¿por qué dudaste? No reprende a Pedro
por su petición, sino que él es reprendido de una manera exhortativa
por lo que le faltaba, tu fe es pequeña. Tu fe no ha sido
desarrollada completamente. Tu fe es débil. ¿Pero qué hace Pedro cuando está
temeroso? Al ver el fuerte viento tuvo
miedo y comenzando a hundirse dio voces diciendo, Señor, sálvame. Así que él entiende que la misma
persona que le mandó que caminara sobre el agua, es la misma persona
que ahora debe salvarlo mientras se hunde. Señor, sálvame. Lo que quiere
decir es que lo que vemos en Pedro no es una ausencia de fe.
La fe de Pedro aún está enfocada en Jesús. Cuando salió de la
barca, está enfocada en Jesús. Ahora que se está uniendo, él
aún entiende que su ayudador, su salvador, su liberador, su
necesidad es Jesús. Señor, sálvame. No es la ausencia de fe el problema,
sino la pequeñez de la fe, la debilidad de la fe. ¿Qué hace
Jesús? ¿Deja que Pedro se hunda y se ahogue? ¿Que esté un tiempo abajo del
agua y que aprenda la lección? ¿Que experimente un poco de tiempo
en el agua? No, eso no es lo que el Señor
hace. ¿Pedro clama, Señor, sálvame? ¿Y qué hace el Señor Jesús? Dice,
al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él. Asió de
él. Y le dijo, hombre de poca fe,
¿por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se
calmó el viento. Toma la mano de Pedro, lo levanta, y cumplió el deseo de Pedro.
¿Por qué Pedro quiere salir de la barca? Quiere estar con Jesús.
Y Jesús lo libera de su propia fe débil de una manera que el deseo de Pedro se cumple
porque Pedro está con Jesús y Jesús lo lleva a la barca. Esa es nuestra vida también.
Esto somos nosotros. Hemos sentido y experimentado
esta bondad de Jesús, le hemos creído y hemos dudado y nos hemos
empezado a hundir bajo el peso de nuestra propia falta de habilidad,
infidelidad, y hemos clamado a Él. Y Él no solo nos ha levantado
una y otra y otra vez, sino que nos ha liberado de tal manera
que nos acerca a Él de lo que estábamos antes de empezar a
hundirnos. Y durante todo ese tiempo, como
cantamos hoy por la mañana, hemos estado seguros en Su mano. Spurgeon observó que Pedro estaba
más cerca de Jesús después de que vio que se estaba hundiendo
que cuando estaba caminando sobre el agua. Caminando sobre el agua
está acercándose a Jesús, se empieza a hundir, clama a Jesús
y Jesús lo toma de la mano y está con él todo el camino hasta la
barca. ¿Cuántos de mis hermanos y hermanas
en Cristo han experimentado eso? Te has hundido y sientes que
has llegado hasta el fondo. Y el Señor, en Su gracia y bondad,
ha puesto Su mano sobre tu vida y te acerca a Él de una manera
fresca y renovada, y te lleva al lugar de seguridad, y estás
más cerca de Él en ese momento que antes que empezaras a hundirte. Así es como Jesucristo trata
con Pedro. Así es como Jesús trata con sus
hombres. Así que vemos una prueba de fe
orquestada por Cristo. Vemos Cristo afirmando su fe
a través de la prueba. y luego una confesión de fe que
adora a Cristo, versículo 32. Y cuando ellos subieron en la
barca, se calmó el viento. ¿Hay propósito para esta tormenta?
¿Cumplió su propósito? ¿Pudo el Señor Jesús frenar esa
tormenta antes? Cuando ellos subieron en la barca,
se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron
y le adoraron. ¿A quién adoras? ¿A quién se
le adora? A Dios y únicamente a Dios. Jesús
no rehúsa la adoración que le dan. Le adoraron diciendo, verdaderamente
eres hijo de Dios. Hemos oído en el evangelio de
Mateo, a demonios confesar esto, pero ahora vemos a sus discípulos,
a los discípulos del Señor decir esto. Verdaderamente eres hijo
de Dios. El clímax no es que Jesucristo
caminó sobre el agua. El clímax no es que Pedro caminó
sobre el agua, que Jesús lo rescató. El clímax es esta confesión. Esto es lo que el Espíritu de
Dios quiere que veamos, que Jesús es verdaderamente el hijo de
Dios. Él vino a la tierra hace 2000
años. Dios vino a la tierra en forma humana. Vino a su propia
creación. Dios con nosotros, Emanuel, vivió
una vida sin pecado para salvar a los pecadores de sus pecados.
Murió en una cruz para salvar a los pecadores de sus pecados.
Resucitó de los muertos físicamente para salvar a los pecadores de
sus pecados. Ascendió a los cielos e intercede por todos los que
Él salva. Jesús ha hecho todo lo necesario
para salvar a los pecadores. Él es el que estaba caminando
sobre el agua, el que verdaderamente es el eterno Hijo de Dios, y
ahora ha tomado una naturaleza real humana sin dejar de ser
Dios. La mayor necesidad que tú tienes
es el perdón, y Jesús vino a la tierra e hizo todo lo necesario
para que tú fueras perdonado y para que tú pudieras ser Hijo
de Dios. Y los discípulos lo ven y lo
confiesan. Su entendimiento aún necesita
ser desarrollado. En estos momentos, ellos no comprenden
la resurrección. Aún después de la resurrección,
están procesando el evento, pero su fe está siendo informada,
está creciendo y la fe de ellos es genuina. Dios les ha dado
un entendimiento genuino de que Jesús es el Hijo de Dios. Y lo que ellos ven mientras están
en el agua, lo ven confirmado al salir del agua. Versículo
34. Y terminada la travesía, vinieron
a tierra de Genesaret. Esta es un área que estaba bastante
abandonada. No había mucha población ahí. en el noroeste del mar de Galilea. Esta sería un área donde sus
hombres podrían tener descanso. Pero el versículo 35 dice, cuando
le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticias
por toda aquella tierra alrededor. Y lo que vemos en Jesús, Él continúa
ministrando, no descansa. Las masas de personas vienen
a él, y trajeron a él todos los enfermos, y les rogaban que les
dejase tocar solamente el borde de su manto, y todos los que
lo tocaron quedaron sanos. La mujer que fue sanada del flujo
de sangre, ella dijo si solo pudiera tocar el borde de su
manto, y así todos los que tocaban el borde de su manto quedaron
sanos. ven señales que apuntan a la verdadera identidad de Aquel
que caminó sobre el agua. Jesús de Nazaret es el Hijo de
Dios. Lo que se ve en el mar se ve
en la tierra. Así que al terminar, quiero preguntarles. Quiero preguntarte, ¿tienes tú
una fe genuina? Puede no ser una fe muy grande,
puede ser una fe muy débil, pero es fe genuina. ¿Estás tú
descansando tu vida entera en la palabra de Dios? Y aún cuando estás hundiéndote,
tú sabes a quién clamar. y tú le amas. Creo que esta es la diferencia
real entre la fe demoníaca y la fe genuina. Se prueba en el fruto
y en las obras, pero creo que la diferencia básica Por ejemplo,
el apóstol Pablo dice, escribe, si alguien no ama al Señor Jesucristo,
sea anatema o sea maldito. Y ahí está la prueba. ¿Amas tú
al Señor Jesús? Por eso es que el Señor Jesús
cuestiona a Pedro tres veces. Le pregunta, Pedro, ¿tú me amas? Y eso es lo que quiero preguntarte.
¿Amas tú al Señor Jesús? No me digas que lo amas si no
quieres complacerle. Nadie está más consternado por
sus fallas que el creyente, porque en nuestra alma está el deseo
de complacer al Señor. No solo consternamos al Señor
y a otros cuando pecamos, sino a nosotros mismos, porque nosotros
deseamos complacerle. Deseas tú complacer al Señor
Jesús. Este es un momento de honestidad
necesaria de tu parte, porque si tú no eres honesto, Tú puedes
ser uno de aquellos que vas a estar crujiendo y llorando, crujiendo
los dientes y llorando cuando el Señor Jesús te diga, apártate
de mí, nunca os conocí, hacedores de maldad. El factor identificador no fue
solo el fruto, sino que la fuente de ese tipo de vida es amor a
Dios. Amas tú a Jesús. Es tu fe genuina. Y si tú dices que sí, que tú
conoces al Señor, Él te ha salvado, quiero preguntarte entonces,
¿a dónde ha estado tu fe débil? ¿Dónde te reprendería Jesús esta
mañana? Por tus dudas. ¿A dónde estás
tú dudando del Señor? Manda lo que tú quieras y ayúdame
a hacerlo. y luego tú empiezas a hundirte. ¿A dónde estás tú dudando? ¿Clamarás al Señor para que te
ayude, para que te salve, para que te fortalezca? Señor, yo
creo, ayuda mi incredulidad. ¿Confesarás tus pecados, te arrepentirás
de ellos, te levantarás de ahí y seguirás al Señor Jesús? y
seguirás al Señor Jesús. ¿Alabas tú al Señor por su fidelidad
para contigo? ¿Ves su fidelidad para contigo? ¿Su paciencia, su generosidad,
su bondad para contigo de una manera más esperanzadora de lo
que los hombres hacen unos para con otros? ¿Estás agradecido
por ello? Aún cuando Él te reprende, le das tú la alabanza? ¿Puedes tú decir con el salmista
que si el Señor no te hubiera exhortado o reprendido, tú estarías
desviado? ¡Qué dulces son las heridas de
nuestro mejor amigo! ¿Tienes tú conocimiento de este
tipo de agradecimiento en tu corazón? Lo que estoy preguntando
es si tú estarás comprometido a servir al Señor Jesús como
agradecimiento a su fidelidad para contigo. Él es bueno y paciente
contigo. Él te llena de gracia. ¿Qué tipo
de vida, entonces, debes tú vivir? Y diremos juntos, entonces, Señor,
tú nunca me has fallado. Yo te he fallado, pero tú nunca
me has fallado. Y lo que tú te mereces es lo
que tú mandas, que es amar al Señor tu Dios con todo tu corazón,
alma, mente y fuerzas. Señor yo te seguiré donde quiera
que vayas y en lo que tú mandes. conociendo que tú debes darme
la habilidad para poder cumplir lo que tú mandas. Así que yo
te creeré y confiaré en ti. Te comprometerás donde sea que
tú te has estado hundiendo o dudando, hundiéndote metafóricamente,
dirás tú, Señor, sálvame, que yo pueda caminar contigo al otro
lado de esta prueba. y la Iglesia del Señor dirá Amén.
Oremos. Padre Celestial, estamos abrumados
por tu fidelidad para con nosotros, por tu paciencia, tu gracia. Como decimos muchas veces, Si tú marcaras nuestras iniquidades,
¿quién podría estar delante de ti? Pero tú nos has perdonado
y has alejado nuestros pecados, como el oriente está lejos del
occidente. Señor, Tú nos ves vestidos en la justicia de Tu
Hijo, y así es como tratas con nosotros cada día. Tú eres un
Padre fiel que reprueba, corrige, exhorta a todo hijo que recibes. Aún es nuestra corrección. Señor,
hay gozo porque habla de Tu amor para con nosotros. donde hemos visto en este texto
las lecciones que las aprendamos bien. Inclamemos a Cristo y caminemos
con Él, sabiendo que Él es verdaderamente el Hijo de Dios. que gracia tan increíble es nuestra
por medio de él. Gracias por permitirnos conocerte
en Jesús. Y todo lo pedimos en el nombre
de Jesús. Amén.
Todos los beneficios de Dios para mi
Series Spanish Translation
El Señor nos mando a que sesamos leales de dia y de noche , El nos da la fuerza y fortaleza mediante su gracia y misericordia.
| Sermon ID | 1282211632227 |
| Duration | 51:39 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Psalm 116 |
| Language | Spanish |
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