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Usted está escuchando una traducción de una prédica de Richard Cadwell, pastor y maestro de Founders Baptist Church en Spring, Texas. Esta traducción fue realizada en vivo y sin edición. Nuestro mayor interés es avanzar la verdad de Dios para la gloria de Dios. Usted puede colaborar con nosotros compartiendo esta prédica con sus amigos a través de las redes sociales como Facebook, Twitter, Google Plus y Pinterest.
Por favor, abran su Biblia al libro de Romanos en el capítulo 11. Vamos a leer nuevamente en los versículos del 33 al 36, la doxología de este capítulo 11. Romanos 11, 33. Pablo escribe, ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.
para que podamos comprender la altura, la anchura, la profundidad, que podamos admirarte y celebrar quién tú eres, y obra en nuestros corazones y mentes y vidas de tal manera que esto pueda representar no solo crecimiento en esta área de nuestra vida, sino que pueda contribuir a que nosotros vivamos esto diariamente. Que podamos notar de tus atributos, notar tus perfecciones. No hay nada más importante o un tema más vasto o profundo que este, que estudiar quién tú eres.
Por favor, habla a nuestros corazones a través de la declaración de tu santa palabra, para que podamos irnos de este lugar fortalecidos y donde necesitemos que seamos corregidos y retados, y que podamos salir de este lugar con mente y corazón llenos de alabanza a ti, que los que no te conocen puedan ser salvos, y que tú obres poderosamente en la salvación de los pecadores, y lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
Los atributos de Dios, sus perfecciones, nos llaman a la admiración y la celebración a nosotros como sus criaturas. Para esto fuimos creados, o al menos el hombre fue diseñado, para darle gloria, alabanza y celebrar. la gloria y la grandeza de nuestro Creador. Cuando no hacemos esto, cuando las criaturas inteligentes de Dios, lo que sabemos acerca de los hombres y los ángeles, cuando no hacemos esto, es únicamente por los efectos tan ruines del pecado.
me deleito en decirlo, que no hay falta de belleza en cuanto al carácter y las obras de Dios. No debería ser difícil alabarle, no debería ser difícil celebrar a Dios. Si eso falta en nuestra vida, el problema está completamente en nosotros.
y pienso en aquellos que se sentían molestos por lo que estaba ocurriendo. Lucas 19.37, cuando llegaban ya cerca de la bajada del Monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto, diciendo, ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas! Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron, Maestro, reprende a tus discípulos. Él respondiendo les dijo, os digo que si estos callaran, las piedras clamarían.
Esto es correcto. Esto es lo que nuestro Salvador se merece. Esto es lo que debe estar ocurriendo. Al contemplar a nuestro Dios, la alabanza es adecuada. No es la voz de alabanza lo que es extraño, es la ausencia de alabanza. Y eso es lo que tenemos en esta doxología. Tenemos a un escritor redimido, Pablo, exaltando las perfecciones de Dios que nos ha dado los ojos para ver esas perfecciones. Y eso es cierto de nosotros. Eso es lo que nosotros debemos hacer como creyentes. Nos ha dado Dios ojos para ver. Y aunque sentimos aún nuestra pequeñez y nuestra pecaminosidad, podemos ver su carácter maravilloso. Y lo que es correcto hacer al ver su belleza es adorarla. No solo es lo correcto, sino que es lo seguro.
Mencioné esto en la mañana. Esto es lo que nos da salud espiritual. Cuando nuestras vidas no tienen mucha alabanza, puedes estar seguro que hay peligro en cuanto a las tentaciones. Cuando estás más vulnerable en la tentación, son ocasiones en que tu mente y corazón no están llenos de alabanza a Dios. Así que esto no es algo adecuado y correcto, sino que es seguridad espiritual. tomar nota del carácter maravilloso de nuestro Dios y darle la alabanza que se merece.
Esta mañana, en el versículo 33, vimos la maravillosa mente de Dios declarada, o profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios, lo vasto de la mente divina, la profundidad de las riquezas tanto de la sabiduría y de su conocimiento. Pablo celebra esto y dice cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos. Notamos que la sabiduría de Dios es más rica más allá de toda comprensión. Hablamos de lo que es esa sabiduría. Dios teniendo todas las metas perfectas de todo lo que ha hecho y todos los medios perfectos para lograr esas metas. Y como esa sabiduría perfecta está completamente informada o constantemente informada de conocimiento perfecto, las metas, los medios, toman en cuenta todo lo que Dios conoce y eso es todo. todo lo actual, todo lo posible, todos los efectos de lo que Dios ha escogido hacer en cada ámbito de la creación, todo tomado en cuenta, al decidir Dios qué es lo que va a hacer y al ejecutar lo que Él ha decidido.
Y eso habla de sus juicios y de sus caminos. juicios, sus decisiones, caminos, la ejecución de sus decisiones, su sabiduría perfecta expresada en sus juicios y caminos. Y todo esto se suma a darle a su pueblo gozo y seguridad, porque podemos estar seguros que todo lo que ocurre en nuestra vida, en cada día, en cada momento, está ordenado y la mano que nos sostiene con seguridad, que guía cada uno de nuestros pasos, es la mano del Dios que es totalmente sabio y todo lo conoce, y perfectamente bueno, y que nos ama.
La maravillosa mente de Dios declarada en el versículo 33. Ahora llegamos al versículo 34, y lo lleva un paso más allá. No solo está declarando que la mente de Dios es maravillosa, Él está asombrado del conocimiento y de la sabiduría de Dios, sino que ahora Pablo empieza a demostrarlo. Y lo demuestra por contraste. Él contrasta quién Dios es con quién son todos los demás. Compara a Dios a sus criaturas. Compara a Dios a los ángeles. Compara a Dios a los hombres. Y lo que ves es que Dios es único. como un ser maravilloso y no hay nadie como él.
Notamos esta mañana y quiero revisitarlo brevemente. Dice que sus juicios son insondables y que sus caminos son indestructibles. Ambas palabras tienen que ver con la misma idea, y esa idea es que lo que Dios hace, y por lo que lo hace, en alguna medida va más allá de nuestra capacidad de comprensión. Lo cantamos esta mañana, terminamos el servicio, Le estaba diciendo que quien escribió esa canción fue un buen teólogo, porque en la canción dice que usa inescrutable. y que no se puede trazar. Eso es lo que el léxico griego dice, que no se puede trazar, que no se debe trazar. No puedes ascender lo suficientemente alto, no puedes ir suficientemente profundo para poder comprender este concepto de la serviduría y la ciencia de Dios representada en sus juicios y en sus caminos.
Y si tú entiendes esto, puedes comparar quién Dios es contigo o con alguien más. Y Pablo empieza a demostrar esto con una serie de preguntas. Y estas preguntas son un eco de cosas que se dicen en el Antiguo Testamento. Es el versículo 34. ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero para que le fuese recompensado? Esas preguntas las encuentras en el Antiguo Testamento, Isaías 40, 13. ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová o le aconsejó enseñándole? Job 41, 11. Dios habla, ¿Quién me ha dado a mí primero para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío. y en la boca de Elihu, Job 35, 7 leemos, si eres justo, ¿qué le darás a él? O ¿qué recibirás de tu mano? Y cuando Elihu dice esto, él está en lo correcto. No está siendo conducido equivocadamente en lo que le está diciendo Job. Si tú eres justo, ¿qué le darás a él? ¿O qué recibirá de tu mano?
Así que estas preguntas que Pablo nos da en los versículos 34 y 35, son preguntas del Antiguo Testamento, son preguntas bíblicas, son preguntas que no tienen edad. Y luego dice en el versículo 36, porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. Tomas estas preguntas, y en esa última declaración en el versículo 36, podemos resumir lo que se nos está haciendo enseñado bajo cuatro categorías, bajo cuatro preguntas que quiero que consideremos. Las cuatro preguntas representan las declaraciones de estos versículos.
Pregunta número uno, ¿Quién entiende a Dios? ¿Quién lo entiende? Versículo 34, ¿Por qué quien entendió la mente del Señor? ¿Quién ha conocido la mente del Señor? ¿Quién puede trazar los pensamientos de Dios? ¿Quién sabe lo que Dios sabe? ¿Quién posee su sabiduría? Únicamente Dios es omnisciente. Sólo Él es completamente sabio. No hay una pequeña brecha entre lo que Dios entiende y lo que Dios sabe, y lo que tú entiendes y lo que tú sabes. No es una brecha pequeña. Es una brecha infinita.
Y no temes que a veces subestimamos esto, que creemos a veces que nosotros sabemos mejor. A veces nos imaginamos que la brecha no es tan grande. Nosotros entendemos que hay una brecha en el ámbito humano en cuanto a conocimiento. ¿Por qué le prestas atención a un bebé? ¿O por qué lo cuidas? ¿Por qué lo mantienes cerca de ti? ¿Por qué no dejas que hagan lo que quieran los bebés? Porque tú sabes que si haces eso, ellos van a estar emproblemados. Tú sabes que ellos necesitan tu conocimiento superior, tu fortaleza superior muchas veces para que puedan estar seguros. Tú los cuidas, tú piensas por ellos, tú los proteges hasta que llegan a un punto de madurez en el que ellos pueden estar a tu nivel. Están lo suficientemente cerca de tu nivel y ya no tenemos que cuidarlos tanto.
Pero realicemos que la brecha entre Dios y su criatura no es la brecha entre un adulto y un infante. Es una brecha infinita. Y nunca vamos a crecer de tal manera que lleguemos a ser como él. Podemos crecer para funcionar como Dios quiere que funcionemos, pero nunca vamos a ser iguales a Dios. Nunca vamos a ser su colega. Nunca vamos a estar a la altura de su mente. ¿Quién entendió la mente del Señor y cuál es la respuesta? Nadie. Nadie. Podemos hacer una segunda pregunta. ¿Quién le ayuda a Dios? ¿Quién lo entiende? Esa es la primera pregunta. La segunda pregunta es ¿Quién le ayuda?
Versículo 34 lo dice, ¿O quién fue su consejero? ¿Quién fue su consejero? Como Isaías lo dice, ¿Quién ha dirigido el Espíritu de Dios? ¿Quién le dice a Dios Todopoderoso, esto es lo que debes hacer? ¿Quién ha dirigido el Espíritu del Señor? Isaías dice, ¿O le aconsejó enseñándole?
Si vamos a la ilustración que usé, no tomamos nuestro consejo de infantes, por ejemplo. Aún así nosotros aprendemos cuando interactuamos con nuestros hijos. Creo que padres podemos decir que hemos aprendido mucho en nuestra interacción con nuestros hijos. Pero Dios aprende, no aprende nada. al interactuar con nosotros o de sus criaturas. Dios no aprende algo de nada ni de nadie, porque Él no necesita aprender. Él lo sabe todo.
¿Hay algo que se le haya añadido a Dios? Porque a él nunca le ha faltado nada. Absoluta y completo entendimiento. No necesita información adicional. No necesita que alguien afuera de sí mismo le aconseje. Nunca pregunta nada a Dios porque él tiene conocimiento perfecto.
¿O quién fue su consejero? ¿Quién le ha ayudado a Dios? y yo me temo que a veces no reconocemos esa brecha que existe y creo que queremos ser el consejero de Dios. Señor, esto es como deberías hacer eso. A veces piensas así, Dios, si esto es lo que vas a lograr y este es el camino directo, hazlo de esa manera. Por ejemplo, oras por la salvación de uno de tus hijos. y quizás son adultos y oras por la salvación de ellos. Si el Señor los salva un día, es probable que sea usando medios que fueron menos directos de lo que tú hubieras querido. Tú quieres levantar el teléfono y predicar el evangelio y que ellos digan, me arrepiento y creo. Si el Señor los salva un día, Probablemente no va a ser de esa manera tan directa como tú lo esperas.
De tal manera que los caminos de Dios toman en cuenta algo que tú no estás tomando en cuenta. Si eso es lo que Él va a hacer, entonces no es la manera en que tú quisieras o que tú lo hubieras planeado. No es la manera en que tú piensas porque hay algo más que Dios está tomando en cuenta y lo hace de la manera que es mejor a sus ojos. A nosotros no nos gusta eso. Nosotros queremos ser el consejero de Dios. Queremos decirle a Dios cómo debe hacer las cosas. Queremos resolver los problemas nosotros. Pero debemos humillar nuestros corazones delante de Dios y cerrar nuestras bocas y realizar que nosotros no sabemos lo que Él sabe y Él no necesita nuestro consejo.
Tercera pregunta que podemos hacer Versículo 35, ¿Quién enriquece a Dios? ¿Quién enriquece a Dios? Versículo 35, ¿O quién le dio a Él primero para que le fuese recompensado? Mira a tu alrededor y pregúntate, ¿Qué es lo que tú tienes que Dios no tiene? ¿Qué es lo que tú le puedes dar que le añadiría a Dios más de lo que él posee. Este era el punto de Dios en el libro de Job. Le dijo a Job, todo lo que está bajo el cielo es mío.
Esto nos humilla a todos. A veces es increíble cómo es que la arrogancia y el orgullo pueden entrar en nuestra vida, aún en nuestro conocimiento teológico y en nuestro servicio religioso. Tomas nota de tu servicio y dices, esto es lo que yo he añadido a la obra de Dios. Mira lo que yo he dado, cómo yo he servido al sacrificio que yo he hecho. Mira mi contribución. Puede ser en el ámbito financiero, en el ámbito del tiempo, en cualquier ámbito. A veces estamos tentados a pensar, Dios, yo te he dado esto. Y de alguna manera, y sí le damos a Dios, pero entiende que lo que tú le das a Dios es simplemente lo que tú debes. ni siquiera llega a la medida de lo que tú debes. Nunca le podemos dar a Dios lo que Él se merece, así que lo que le damos es menos de lo que deberíamos darle. Constantemente estamos en deuda con Dios, pero Él nunca está endeudado con nosotros. Nunca le hemos dado algo que Él nos tenga que repagar o recompensar.
Este fue el punto de León en Job 35.7. Si eres justo, ¿qué le darás a él? ¿O qué recibirá de tu mano? Es interesante lo que le dice a Job. Si eres justo, ¿qué le darás a él? Lo que pasamos como creyentes a un sufrimiento, ¿Es acaso un maltrato de parte de Dios? He vivido una vida justa. Ahora tú me debes a mí una buena vida. No, si tú eres justo, ¿qué le darás a Él? ¿O qué recibe de tu mano? Él no nos debe nada. De tal manera que nadie ha puesto a Dios en deuda. Nosotros estamos en deuda con Él.
¿A quién necesita Dios? Solo Él posee autosuficiencia. ¿En quién depende Dios o de quién depende Dios? Él existe, tiene autoexistencia. ¿A quién le debe Dios? Él creó todas las cosas, sostiene todas las cosas, da todo lo que es dado y posee todo de tal manera que nadie ni nada lo puede enriquecer más. ¿Quién es como Dios? ¿Quién es el colega de Dios? ¿Quién es el semejante a Dios? Hay una gran mentira en el orgullo cuando hablamos de esa brecha entre el Creador y la criatura.
La mentira es que de alguna manera nosotros podemos estar cerca de ser como Dios. Génesis 3.5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal". Es una mentira. ¡Qué ceguera! ¡Qué decepción en la mente de pensar que la criatura puede ser como su Creador, en términos de ser igual a Él! Esto es algo satánico. Isaías 14, 14. Sobre las alturas de las nubes subiré y seré semejante al Altísimo.
Aun en el ámbito humano, la arrogancia es reprendida. Cuando tú te quieres poner a un nivel en el que no estás frente a alguien, eso te gana una reprensión. Proverbios 25.6, no te alades delante del rey ni estés en el lugar de los grandes, porque mejor es que se te diga sube acá y no que seas humillado delante del príncipe a quien han mirado tus ojos. Estás en una función donde está el príncipe y te sientas en un lugar importante y el príncipe te dice, no, tú tienes que irte para atrás. ¿Qué ha pasado? Tu arrogancia ha sido reprendida.
Yo me pregunto entonces qué audacia es cuando no reconocemos que Dios es completamente diferente a nosotros, y nosotros nos ponemos a su nivel, ya sea que tenga que ver con lo que Él sabe, o dándole algún tipo de ayuda nosotros, o teniendo que ver. o poniéndolo a Dios como que sí está en deuda con nosotros. Esto es orgullo, esto es arrogancia, esto es ceguera. Y los hombres hacen esto. Lo mencioné esta mañana. Los hombres a veces cuestionan a Dios. Lo que es triste de eso es que a veces nosotros somos los que hacemos esas preguntas. Hacemos esto con cosas que no nos gusta, que no tienen sentido para nosotros, que nos molestan, que nos preocupan. No descansamos bien. No nos sometemos bien.
Pero debemos reconocer que la raíz de eso es que no creemos ni confiamos que los pensamientos de Dios son infinitamente superiores a los nuestros y que son perfectamente buenos. Así que, pregunta número uno. ¿Quién entiende a Dios? Pregunta dos. ¿Quién le ayuda a Dios? Pregunta tres. ¿Quién enriquece a Dios? Y luego llegamos a la oración que hace, versículo 36, porque de Él y por Él y para Él son todas las cosas. Y podemos hacer la pregunta de esta manera. ¿Quién se compara a Dios? Quiero enfatizar esto. ¿Quién se compara a Dios? O dicho de otra manera, ¿Quién de nosotros puede hacer esa oración? ¿Puede decir que de Él y por Él y para Él son todas las cosas? Todo existe. Todo encuentra su significado en ti. Y la respuesta es, nadie puede decir esto. Somos criaturas, pero esto es cierto de Dios.
De Él son todas las cosas. Todo tiene su fuente en Dios. Todo lo que existe fuera de Dios le debe su existencia a Dios. Todo. Porque de Él son todas las cosas. No hay ninguna excepción. Todo es de Él. Y todo es por Él. Es decir, que todo lo que continúa existiendo le debe su significado y su existencia continua y su propósito a Dios. Es de Él y es por Él. Encuentra su significado en Él. Encuentra su existencia continua en Dios. Él es el creador y el sustentador. y Él que define todas las cosas, que define su significado y propósito, y todo encuentra su meta en Dios, y todo es para Él, de Él, por Él y para Él. Es decir, que todo lo que existe y continúa existiendo le debe su propósito en última instancia a la gloria de Dios, y todo al final existe y demostrar algo acerca de Dios. Dios está desplegándose a sí mismo a través de lo que ha creado.
Por eso el versículo 36 dice, a él sea la gloria por los siglos. Todo lo que es encuentra su fuente en Dios, encuentra su existencia continua en Dios y todo lo que existe encuentra su meta final la gloria de Dios, demostrar algo acerca de Dios. Todo. ¿Quién se compara a Dios? Así que la mente maravillosa de Dios es declarada, y luego la mente, el carácter y la naturaleza maravillosa de Dios es demostrada. por comparación. ¿Quién sabe lo que Él sabe? ¿Quién le ayuda? ¿Quién lo enriquece? ¿Quién es como Él? Y la respuesta es nadie. Dios es único y sólo Él es Dios.
La tercera cosa que quiero apuntar, hasta el final del versículo 26, dice AMÉN, la palabra AMÉN. La mente maravillosa de Dios es un deleite. Se celebra. No subestimes el poder de esa palabra, Amén. ¿Qué quiere decir la palabra Amén? Tiene que ver con afirmación, con una afirmación fuerte. Que sea así. Esto es verdadero. Yo estoy de acuerdo. Amén. En otras palabras, lo que vemos acá en la vida de Pablo y en la vida de cada creyente genuino, no hay resistencia. No negamos estas cosas, estamos de acuerdo con estas cosas. No las resentimos. Es increíble. Para mí cuando las personas dicen que son creyentes y lo que es cierto de Dios les molesta. Cuando tú dices que Dios es incomparable, que Él es digno, de tu alabanza eterna y que Él debe ser el enfoque, y eso es correcto, que todos se senten en Dios. Esto no debería ser molesto para un creyente. El creyente debe afirmarlo y debe deleitarse en él. Más allá de afirmarlo, uno debe gozarse en él. Estas son palabras de deleite. El creyente se deleita en esto. Cada persona que lo puede ver, que tiene ojos para ver lo que Pablo acaba de describir, debe poder decir AMÉN.
Así que al irnos a casa esta noche, quiero preguntarte, ¿cómo puedes tú decirle AMÉN a estas verdades? Mañana, y lo dije esta mañana, es fácil decir AMÉN en un servicio de adoración, pero es difícil decir AMÉN. en nuestras circunstancias cotidianas. No debería ser, pero a veces lo es para nosotros. Creo que no hay una sola persona en este salón que ha aceptado que no ha tenido dificultad con la voluntad y mente perfecta de Dios escogido para nosotros. ¿Cómo decimos amén a estas cosas?
Quiero darles seis cosas rápidamente y quiero exhortarles a que lo hagan esta semana al pensar en estos versículos.
En primer lugar, di amén a estas cosas al estar convencidos de que son ciertas. ¿Crees tú que la sabiduría y el conocimiento de Dios tienen tanta riqueza y profundidad que tú no lo puedes comprender? ¿Crees que esa sabiduría y ese conocimiento se expresa en todas sus decisiones y caminos? Estás convencido de que tu mente no se iguala a la de él y que él no necesita tu ayuda. Y no puedes ponerlo en tu carta de deudores porque él no te debe nada. Lo que recibes de él es gracia y misericordia. Estás de acuerdo que todo es de él y por él y para él. Y eso incluye tu propia vida. Esto es la razón por la que tú existes. Solo puedes decir amén a estas cosas si tú crees que son ciertas.
En segundo lugar, dices amen a estas cosas cuando tú y yo deseamos nada más que lo que Dios desea y determina. Porque estas cosas son ciertas, no hay nada que yo desee más que lo que Dios ha escogido, que lo que tú sabes, Dios, que es lo mejor, que lo que tú has decidido, y que las cosas se hagan como tú has decidido. Eso es lo que yo quiero. Eso es fe. Eso es un acto de fe cuando decidimos esto, cuando te dices esto a tu propio corazón. Es especialmente difícil cuando tú querías algo, muy fuerte, y quizás por mucho tiempo, y es claro que eso no es la voluntad de Dios, que eso no va a ocurrir. Puedes deleitarte en lo que Dios ha escogido para ti. Si Él te diera a escoger, ¿escogerías lo que tú querías o lo que Dios ha decidido que es mejor para ti? Yo solo puedo decir amén a estas cosas cuando yo deseo lo que Dios desea.
Tercer lugar, decimos amén a estas cosas confiando que lo que Dios ha decidido es bueno. Confiamos en la bondad de Dios en sus juicios y caminos. ¿Cuántas veces nos resignamos? Simplemente nos resignamos a la voluntad de Dios. Tú eres Dios, yo no. Tú eres poderoso, yo no. Yo no tengo la última palabra, tú la tienes. Así que esta es la manera en que tengo que vivir. Esto es lo que va a ocurrir. Y nos resignamos. En lugar de saber en nuestro corazón lo que Dios ha escogido para mí es bueno en términos de lo que Él ha diseñado. No necesariamente que bueno en sí mismo, pero Dios está obrando en mi vida, obrando todas las cosas para que todas las cosas me ayuden a mi. Así que su voluntad para mi vida es buena. La meta de lo que estoy viviendo y caminando va a ser algo bueno. Dios está obrando en su sabiduría, en su conocimiento. Confías tú en eso.
Cuarto lugar, digo amén a estas cosas, admirando lo que Él ha hecho en mi caso, en mi vida, y cómo eso contribuye a algo más grande que mí mismo. Hablamos de eso en la mañana. Cuando pensamos en la salvación, y raramente, creo yo, pensamos en la sabiduría de Dios en la salvación. ¿Cómo es que Él está obrando su salvación en las edades? La obra de Dios a través de los tiempos. ¿Tomamos tiempo para admirar lo que Dios ha hecho y está haciendo? y debemos entender que, aunque sea inimaginable para nosotros, que mi vida tan pequeña es parte de lo que Dios está haciendo a través de las edades. Y yo estoy maravillado de ello, cuando lo considero. ¿Admiras tú a Dios por lo que Él ha hecho?
Quinto lugar, digo amén a estas cosas cuando me deleito en su exaltación. Me deleito en su exaltación. Hablamos esta mañana. Una de las maneras en que podemos probarnos a nosotros mismos es cuando nos preguntamos cuántos pensamientos auto-exaltantes tenemos en nuestra mente. ¿Cuántas veces estoy alabándome a mí mismo? Tomando nota de mis obras, de mis servicios, de mis pensamientos, mi inteligencia, mis talentos, mis éxitos, mis logros. o defendiéndome a mí mismo frente a aquellos que me critican o que hasta me maltratan. ¿Cuántos pensamientos auto-exaltantes tengo yo?
Y lo que es adecuado, los pensamientos que exaltan a Dios. No estoy hablando de una humildad falsa que dice que se pone a uno bajo para exaltar a Dios, supuestamente. Pablo hablaba de los talentos y habilidades que Dios da para que podamos exaltar a Dios. Aunque seamos algo, no somos nada delante de Dios, decía Pablo. Es posible vivir ese tipo de vida, y eso es lo que buscas tú. Si Dios escoge exaltarse a sí mismo en tu vida de una manera que te hace a ti no ser notado, entre las personas. ¿Eso está bien contigo? Si a Dios le complace usarte y la única persona que realmente sabe ese servicio es Dios, ¿entendemos que es correcto que Él se ha exaltado y no nosotros?
Debería ir un paso más allá y esto requiere madurez. Deberíamos desear que nuestros nombres perezcan, pero que el nombre de Dios sea exaltado. Que nosotros seamos olvidados, pero que su obra sea recordada. Esa es una meta por la cual buscar. Obra en mi corazón, Dios, que esa sea mi motivación. que la representación de nuestro servicio sea tal de que no sea mi nombre el recordado, sino el nombre de Dios.
Sexto lugar, decimos amén a estas cosas al reconocer que Él es todo lo que nosotros no somos. Él es todo lo que yo no soy. Él lo sabe todo, yo no lo sé. Él hace todo bien y yo no lo hago así. Él no necesita mi consejo. Él tiene autoexistencia, autosuficiencia, pero yo lo necesito cada momento de cada día. Así que Él está en lo correcto hacer todo acerca de Él mismo. y yo estoy en lo correcto únicamente cuando hago que todo sea hacia Él y por Él. Él es todo, y yo no lo soy.
De tal manera que en este caso, la escatología produce doxología, y la doxología correctamente aprendida nos humilla, humilla nuestro corazón, exalta a Dios, nos conduce a una vida de acciones responsables y confianza. Así es como se ve cuando aprendemos la verdad como debe de ser aprendido. no nos exalta, sino que nos humilla y llena nuestro corazón de alabanza. Y la iglesia dirá, Amén.
¿En quién tú eres? Y confesamos juntos con gozo que tú no nos debes nada y nosotros te debemos todo. Tú has tenido misericordia en nosotros. Has derramado de tu gracia sobre nosotros por medio de tu Hijo. Estamos maravillados ante la obra salvadora al perdonarnos nuestros pecados y estar bien para siempre delante de ti, porque nos has vestido con las ropas perfectas de la obra terminada y perfecta de Jesucristo. Nos has estacionado en tu gracia y nunca vamos a ser removidos de ahí. Nos has llamado tus propios hijos. Nos has hecho coherederos con Cristo. y nada de esto nos lo merecíamos y nada de esto lo hemos logrado nosotros. Tú lo has hecho todo y lo has traído a nosotros por el mensaje del Evangelio y nos has dado los ojos para ver y el corazón para creer.
Así que de principio a fin, todo considerado, toda la gloria es para ti por salvar nuestras almas. Y lo que tú has hecho con cada uno de nosotros da una historia más grande que nuestra vida, porque nuestra vida es una pequeña parte de lo que has hecho en tu obra salvadora a través de las edades, y tu gloria será desplegada por toda la eternidad. Enseñanos, Señor, a admirar estas cosas. Enseñanos. a vivir a la luz de estas verdades, de tal manera que confiemos en tus juicios, en tus caminos el día de mañana. Y pedimos estas cosas en el nombre de Jesús, nuestro Salvador. Amén.
La Maravillosa Mente de Dios - Parte II
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Pablo demuestra la mente maravillosa de Dios por contraste. Quien entiende la mente de Dios? Quien le aconseja? Quien lo enriquece? Quien es su igual? Nadie! Dios es único y a El sea la gloria por los siglos. Amen.
| Sermon ID | 12720146523916 |
| Duration | 44:01 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Romans 11:33-36 |
| Language | Spanish |
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