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Consideramos anteriormente con
las damas el poder corruptivo y destructivo de la lengua y
su influencia infernal y sutil. Luego vimos la incapacidad del
hombre para domar la lengua, la causa de esta incapacidad
y su manifestación. Luego pasamos a enumerar los
pecados de la lengua. El odio que Dios siente hacia
esos pecados que el pecador es culpable de cometer. El odio que Dios siente hacia
el pecado se revela al pecado de la lengua se revela especialmente
en Proverbios, capítulo 6, donde Salomón, bajo la inspiración
divina, declara, versículo 16, seis cosas hay que odia el Señor
y siete son abominación para él, ojos soberbios, lengua mentirosa,
Manos que derraman sangre inocente, un corazón que maquina planes
perversos, pies que corren rápidamente hacia el mar, un testigo falso
que dice mentiras y que siembra discordia entre sus hermanos. ¿Qué es lo que Dios odia? Bueno,
entre las diferentes cosas, la lengua mentirosa. la lengua mentirosa, un testigo
falso que dice mentiras y que siembra contienda entre sus hermanos. Hoy pasamos a considerar la variedad
de prácticas relacionadas con la lengua del hombre. En primer lugar, el chisme. El chisme es un comentario o
un rumor con que generalmente se pretende disponer a unas personas
contra otras. o se murmura de esa persona en
su ausencia. El chisme es hablar con indiscreción
o malicia de alguien o de sus asuntos. Es el vicio de escuchar
y difundir rumores o información privada en la ausencia de la
persona que se habla. Alguien dijo en términos generales,
los chismes se pueden definir como rumores en los cuales se
habla de una persona que está ausente en el momento que se
da la información. En ese sentido el objetivo del
chisme es difamar, ablarmar, quejarse, murmurar en contra
de una persona. A veces presenta información
que no ha sido comprobada ni corroborada. Es por ello que
generalmente la información puede estar basada en hechos reales
que son Exagerados o distorsionados. Puede ser una noticia verdadera
o falsa sobre alguien que no debería comunicarse porque no
hay razones correctas ni justas para ello. Una fuente de información
dice que el chismoso es una persona que tiene información privilegiada
de la gente y luego revela esa información a personas que no
tienen que conocerla. El libro de Romanos revela la
naturaleza pecaminosa y la anarquía de la raza humana. Declara como
Dios derramó su ira sobre aquellos que rechazan sus leyes. Dios los entregó a mentes reprobadas. Entre el número de pecados que
estas personas cometen, Pablo menciona el chisme. Estas personas se encuentran
bajo el juicio de Dios, bajo la ira de Dios, y una de las
razones por ello es porque son chismosas. Y dice el texto en
Romanos capítulo 1 que los que hacen tales cosas son dignos
de muerte, de manera que el chisme Aunque en nuestra sociedad no
se toma como algo serio y odioso, para Dios lo es. Dios dice en su palabra que la
gente que se entrega a tal cosa dentro de el contexto que está
hablando y de quienes en particularmente habla dice que se han entregado
¿a qué? a toda injusticia, llenos de
toda injusticia y entre una de esas injusticias es el chisme
y Dios termina diciendo en ese pasaje son dignos de muerte. De manera que el chisme no se
puede tratar como algo liviano con indiferencia porque Dios
no lo ve ni lo trata así. La Biblia dice que el hombre
o la mujer perverso levanta contienda, conflicto, discordia y con sus
calumnias o chismes aparta a los mejores amigos. Proverbios 16,
versículo 28. Una de las cosas que usa el hombre
perverso Para lograr su objetivo es el chisme. Alguien dijo, aquellos
que se involucran en este comportamiento no hacen sino provocar dificultades
y causar ira y amargura sin mencionar las heridas entre amigos. Tristemente algunas personas
se benefician con esto y buscan oportunidades para destruir a
otros. Y cuando tales personas son confrontadas,
niegan las acusaciones y responden con excusas y racionalismos. En vez de admitir su error, culpan
a alguien o algo más, o intentan hacerlo sonar como si el pecado
que cometen no es algo serio, sino algo no tan malo. El que guarda su boca y su lengua,
dice la Biblia, guarda su alma de angustias. Proverbios 21,
23. Así que tenemos que guardar nuestras
lenguas y reprendernos del acto pecaminoso del chisme. Si nosotros rendimos nuestros
deseos naturales al Señor, Él nos ayudará a mantenernos rectos. Hermanos, que podamos entender
la seriedad de este asunto y fácilmente hablamos. Y en la multitud de
palabras dice la palabra, el pecado es inevitable. Hay veces
que sin darnos cuenta estamos hablando ligeramente pero estamos
realmente chismeando. Estamos dando a conocer lo que
no deberíamos dar a conocer porque no tenemos razones justas para
hacerlo. Y a veces decimos cosas que personas
no deberían saber, punto. El que una cosa es verdad o haya
sucedido no quiere decir que Dios nos haya llamado a estar
tomando esto y llevarlo de aquí a allá. En la iglesia esto causa contiendas. hiere a los hermanos. De momento
un hermano viene y le saca cierta información, aquí allá una persona,
esa persona pues ya se ve entre la espada y la pared, suelta
la información, va por aquí, va por allá y de momento se enteran
dos, tres o cuatro cuando no debían enterarse. Tenemos que aprender a amarrar
y a refrenar nuestra lengua. Eso es para todos nosotros. El que no lucha contra los pecados
de la lengua, Dios dice en su palabra, su religión es vana. La verdadera religión, la piedad,
el temor de Dios, el crecimiento en la gracia y el conocimiento
de Cristo se ve, hermanos, en el control de la lengua. Una
lengua descontrolada manifiesta que la enseñanza de la palabra
de Dios no está calando, penetrando en el corazón. y así nos dejamos
usar para el mal. Hay a veces una incoherencia
que no debe ser por una parte bendecimos a Dios con nuestra
lengua y por otra parte usamos la misma lengua para hablar mal
en contra de otro innecesariamente. ¿Te enteraste de lo que pasó
a los otros días? Mira que tal persona y mira esto y mira lo
otro. ¿Eres tú culpable de tal cosa?
Hay veces que tenemos que hablar. La ley de Dios demanda que lo
hagamos y no lo hacemos, pecamos. Pero hermanos, no todo el tiempo
es tiempo para hablar. El chisme indispone. El chisme
causa que otros piensen mal de personas que no saben que están
pensando mal de ellas. Y son tan sutiles las personas
que a veces se ponen como víctimas. Se presentan como que son la
víctima de otros. Y usando lo que ellos entienden
como aquello que se les ha hecho mal, se presentan como víctimas. Y cuando usted ve a una persona
como una víctima de algo, ¿cuál es la tendencia de usted? A oír,
a ver cómo puede ayudar, a indignarse sin previamente haber oído el
otro lado. ¿Qué le pasa a usted? ¿Usted cree que un cristiano
no puede hacer tal cosa? Y usted se lleva eso en la cabeza
y en su corazón y ya está mirando a esa otra persona de quien usted
oyó el chisme o la calumnia, según el color y el matiz que
aquella otra persona presentó. Y en lo que respecta a la Iglesia
y los pastores y los maestros, si usted tiene cosas en su mente
y su corazón, es a través del filtro de esa calumnia y chisme
que usted va a estar escuchando. Cuando Dios dice que al oír la
palabra pongamos aparte sospechas y todas esas cosas para que verdad
la palabra pueda ser un instrumento de bien y eficaz en nuestras
vidas. Hermanos, eso es diabólico. Usted es una víctima. ¿Qué dice
el Salmo 37? Encomiéndalo al Señor. No andes por ahí justificándote
y presentándote como la víctima. Para entonces ir a presentar
lo que tú quieres a fin de disponer a una persona contra otra para
que te apoye, te dé fuerza y te sientas vindicado. ¡Eso es diabólico! El chisme es destructivo y la
calumnia peor. Una iglesia no puede florecer
tranquila si se permite el chisme entre sus filas o la calumnia. Y no tiene que ser de aquí, puede
ser de otros lugares. que aprovechando el amor, la
caridad, la amabilidad y otras cosas buenas de nuestros hermanos,
que son inocentes de diferentes cosas, los agarran y allí van
y le infiltran el chisme, la calumnia. Y la gente empieza,
oye ven acá, oye han sido injustos con él o con ella, es un chisme. Eso no procede de Dios, aunque
la persona tenga la verdad. Eso no se hace. ¡Eso no se hace! Hermanos, cuiden sus corazones,
cuiden sus vidas, porque queremos que la iglesia, este espíritu
que hay hoy entre nosotros, sea conservado, sea conservado donde
podamos mirarnos unos a otros con una confianza real, porque
estamos andando en amor, eso es amor. Y hay personas que,
oiga, hablan amor, amor, amor, amor por un tubo, un tubo y siete
llaves. Pero si son culpables de estas
cosas, realmente ahí no hay amor. Amor es saber callarse y sufrir
el agravio. Amor es ir donde la persona que
te ha agraviado o que tú sospechas o piensas que te ha agraviado. Mateo capítulo 18. Vete donde
él, no donde otra persona que no conoce todos los hechos ni
lo que ha pasado y las razones de esto, aquello y de lo otro. ¿Ve dónde es esa persona? La
Biblia nos dice que no andarás como calumniador o chismoso en
medio del pueblo de Dios. Dios odia tal cosa. Para evitar
tal cosa, ve, si es necesario, si es necesario, si es necesario,
no estamos llamando aquí a la gente ahora, por cualquier cosa,
a reprender aquí y allá, cuando tiene que estar cubriendo las
cosas con un manto de amor, porque si no, ya bien, no vamos a estar
unos con otros, porque en qué matrimonio, en qué familia, en
qué iglesia, no va a haber pecado, no va a haber problemas. Tenemos que ser entendidos, hermanos,
Pero el diablo le gusta la calumnia y el chisme, son armas poderosas
en su arsenal y él sabe cómo usarlas. Nosotros tenemos, no se trata
de que si tiene razón o no tiene razón, es que yo no soy la persona
indicada para estar viviendo ese problema. Esa es una peste
la que tú me estás echando a mí y me estás involucrando en esa
peste. Y tan pronto yo recibe esa peste y me afecte, entonces
yo también apesto. Hermanos, prestemos atención
y apliquemos lo que la palabra de Dios nos dice. El que anda
murmurando revela secretos. Por tanto, no te asocies con
el chismoso. Pero es que mi amigo, mi amigo...
¡No importa! ¡No haces bien! ¿O vas a andar
como una persona madura que estás buscando la gloria de Dios? Porque
el que se ha acercado, si se te ha acercado, no está buscando
la gloria de Dios, está buscando la gloria propia. Mira lo que
me han hecho. ¿Vamos a crecer espiritualmente o nos vamos a
quedar en pañales espirituales como los corintios? O como Pedro
que en un momento dado puso su mente y su corazón en las cosas
de los hombres y no en las cosas de Dios. Yo no quiero quedarme ahí, aun
yo mismo, donde sea que haya cometido algún pecado en este
asunto, no quiero quedarme ahí. Dios nos ha llamado a avanzar
hacia la madurez. Y el domingo pasado nos dijo,
dése de chismes, de calumnias y cualquier otra cosa, creced
en la gracia y el conocimiento del Señor Jesucristo. Ese es
el mensaje de Dios para esta iglesia. Y si tú estás en esa
onda, tú vas a ser bendecido, tú vas a crecer y tú le vas a
hacer de bendición al chismoso y al calumniador también. es
decir que con un tiro vas a matar dos pájaros bien matados y vas
a ayudar y vas a ser un medio no usado por el diablo para otras
cosas malas sino un medio para bien la gloria de Dios oh chico
deja eso mira lo que dice el salmo 37 encomienda tu camino
al señor y el hará resplandecer tu justicia hermano Si me fuera a sentar a explicarles
todo lo que la gente dice de mí y me preocupara por todas
estas cosas y las cosas que pretenden hacer y dicen que no son así,
no podría vivir conmigo mismo. ¿Dónde está mi confianza entonces
en Dios? Lo que yo tengo que hacer es
asegurarme de vivir con una buena conciencia delante de Dios y
de los hombres, sea que los hombres lo acepten o no. Tengo que vivir
para Dios con una buena conciencia. Eso es lo que importa, eso es
lo que dice el mismo Pablo en 1 Corintios capítulo 4 cuando
está siendo objeto de chismes, de las calumnias, de las malas
informaciones, de lo que los hombres dicen aquí y allá de
él, impostor. Así lo llamaron. ¿Qué le dice a los corintios?
Mi preocupación más grande no es lo que digan los hombres,
es la que dice Dios de mí. Yo tomo en poco lo que estén
diciendo por ahí de mí, porque En el último análisis de las
cosas, no es lo que dicen los hombres, sino lo que Dios piensa
de mí. No, no, yo no voy a ir por ahí
justificándome. Yo lo que tengo que hacer es
tratar con mi corazón corrupto, según las Escrituras, y entregarme
a lo que ustedes tienen que entregarse, crecer en la gracia y el conocimiento
del Señor Jesucristo. ¿Y sabe qué? El diablo le teme
a una iglesia así. No tendrán muchos likes en el
Facebook, pero el diablo le teme a una iglesia así. ¿Y de qué
vale tener muchos likes en el Facebook y en el YouTube cuando
la influencia sobre nosotros es la del mundo, la del pecado
y la del diablo? y no estamos creciendo en madurez. Queridos hermanos, dejemos de
ser niños. Al contrario, avancemos hacia
la madurez cristiana y el poder de Cristo se va a manifestar
en esta iglesia como nunca antes se ha manifestado. Seamos muchos,
seamos pocos. Lo importante es la presencia
de Cristo en medio de su iglesia. Tenemos eso, lo tenemos todo,
pero el Señor no se va a manifestar si estamos usando nuestra lengua,
¿para qué? ¿Para el chisme? ¿Para la calumnia? ¿Para dar falso testimonio? ¿Para
regar rumores por ahí? Sea entre nosotros o por donde
lleguen. Usted abre. La puerta al diablo
y no hay fin a eso. Fíjense lo que Octavio Hueslo, un predicador
evangélico prominente del siglo XIX, familia de Priscila, del siglo XIX, escribió. Era un hombre muy conocido y
también un hombre que se distinguió por la enseñanza de los Estados
Unidos, pero especialmente en Inglaterra. Él dice, hablando
de los chismosos, que triste y nada envidiable el carácter
del perverso hablador, del calumniador, murmurador, difamador y del chismoso. ¿Qué son ellos sino plagas domésticas
propagadoras de una peste moral social? Sepulcro abierto en su
garganta, engañan de continuo con su lengua, veneno de serpientes
hay bajo sus labios. Bajo este título debemos clasificar
al divulgador anónimo del mal. La pluma es un poderoso auxiliar
de la lengua y da permanencia a sus palabras como la prensa
da alas. El propagador anónimo del mal
debe ser clasificado entre los más peligrosos como las víboras
más infames de la comunidad. Hay algunos hombres y mujeres
que son unas víboras. Es un asesino oculto. ¿Qué podemos
decir de quien al amparo de la oscuridad busca así apuñalear
los sentimientos, la reputación o la esperanza de otro? Lo menos
que se puede decir en el lenguaje, en el fuerte lenguaje de la palabra
de Dios es que tal individuo es un hijo del diablo. Pero un creyente, un hijo del
diablo, el problema es este, que en el momento en que Pedro
utilizó su lengua, y quien la estaba dominando era
la sabiduría del mundo y del diablo, él estaba viviendo como
si fuera un hijo del diablo. ¿Y qué le dijo al Señor? Ay,
yo te voy a entender, yo sé que tus sentimientos son buenos y
tus intenciones también. ¡Apártate de mí, Satanás! Así es como nosotros tenemos
que reaccionar delante de alguna persona. ¡Apártate de mí, Satanás! Si tú eres un hijo de Dios, ¡actúa
como un hijo de Dios! ¡Refrena tu lengua y ayúdame
a refrenar la mía! Porque ambos podemos caer en
el mismo pecado. Este hombre, dice Octavio, o
mujer, hace su trabajo con el celo y la fidelidad de su padre,
el diablo. Menos que esto no nos atrevemos
decir del individuo que tiene inefable habileza de escribir
o propagar informes calumniosos y declaraciones falsas de un
semejante mientras trata de escapar de toda responsabilidad del acto
cobarde ocultando su nombre. Es una sociedad del tinte moral
más profundo que manca al asesino como un forajido de la sociedad,
dice Octavio. Todo hombre bueno y honesto así
lo denunciará. Nuestra verdadera liberación
del poder de tales personas es la oración. ¿Quién tiene una
oración tan adecuada como la de David. Él dijo, líbrame, oh
Señor, de los hombres malignos, guárdame de los hombres violentos
que traman maldades en su corazón y que cada día provocan guerras. Usted dirá, ay, pastor, yo no
sabía tal cosa y esto y lo otro. Tranquilo, porque yo también
estoy aprendiendo en estas cosas. Todos estamos aprendiendo. Dios
nos pone una escuela del dolor y la escuela del sufrimiento
y de la escuela donde nos va a hacer ejercitar todo lo que
somos. ¿Para qué? Porque nos ama. Él
quiere que nosotros actuemos correctamente, aprendamos la
lección y avancemos hacia la madurez para que podamos nosotros
reflejar al Señor Jesucristo que es el propósito por el cual
Dios nos salvó, porque Él nos predestinó. ¿Para qué? Para bailar
la salsa. La salsa se queda corta. Hay
otras cosas peores. Dios no nos salvó para eso. Dios
nos salvó para que reflejemos su imagen, la imagen de su Hijo. ¿Una imagen no sensual? ¿Y menos, y menos, la imagen
de un calumniador o chismoso? ¿Usted quiere conocerse como
un chismoso? David dice, librame, oh Señor,
de los hombres malignos. Agusan su lengua como serpiente,
veneno de víbora hay bajo sus labios. Versículo 11. Que el hombre de
mala lengua no permanezca en la tierra, que el hombre violento
lo persiga el mal implacablemente. ¡Mire qué serio es este asunto!
¡Mire qué clase de oración es esta! Muy bien. Yo no estoy enojado. Estoy haciendo énfasis. porque
es que hoy en día el chisme se trata muy livianamente. Y yo tengo que hacerles ver,
el hombre de Dios no es solamente Aquel que proclama la verdad
simplemente diciendo la verdad o pronunciando la verdad, sino
que el hombre mismo se convierte en un vehículo de esa verdad
que tiene que comunicar. Y aquí yo estoy diciendo, cuidado,
esto es serio. Y esto es diabólico. Y con el diablo usted no juega. Eva pensó que podía hacerlo.
Y mire el lío en que Eva nos metió a todos nosotros.
La actitud piadosa ante el chisme
Series La lengua
| Sermon ID | 126231321283664 |
| Duration | 31:35 |
| Date | |
| Category | Conference |
| Bible Text | Proverbs 6:16-19 |
| Language | Spanish |
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