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Bueno, sean todos bienvenidos. Vamos a volver a nuestro texto
de Primero a los Corintios, capítulo 11. Ahora vamos a leer sólo el
verso 27 y 29. Primero a los Corintios, capítulo
11. Verso 27 y 29 al 29. nos dice la palabra del Señor. De manera que cualquiera que
comiera este pan o bebiera esta copa del Señor indignamente,
será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto,
pruébese cada uno a sí mismo y cómase del pan y beba de la
copa, porque el que come y bebe indignamente Sin discernir el
cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Amén. Señor, rogamos tu guía y asistencia
en esta hora para que tú hable a nuestros corazones. Nos muestre
la realidad y la importancia que tiene en la vida del creyente
el venir a la mesa a comer el pan y a beber de la copa. Concédenos
la gracia maravillosa de poder entender a plenitud este significado
y que nuestras almas sean animada al ver tu obra en la Cruz del
Calvario, al ver que hoy anunciamos no solamente tu muerte, sino
que también celebramos tus resurrección, pues te lo pedimos en el nombre
de Jesús. Amén. Hermanos, como hemos estado leyendo
desde la lectura la utilizaba como un buen preámbulo para contextualizar
lo que el texto está enseñando. Y aunque en la primera parte
del mensaje trataré de explicar qué significa tomar indignamente
la cena del señor, lo que quiero que quede en vuestra mente es
cómo nosotros nos preparamos, nos preparamos para tomar la
cena, cómo nos preparamos para venir a la mesa del Señor. Este texto, el texto que precede
a estos pasajes, es el que leemos en cada Santa Cena al momento
de nosotros tomar el pan. y beber de comer el pan y beber
de la copa. Y el apóstol Pablo inicia todo
el capítulo 11 hablando primero de la tabía de la mujer y en
la segunda parte, que es la parte mayor, se concentra en todo lo
que estaba pasando en la iglesia de Corinto y el problema de la
santa cena. Como ustedes pudieron observar
en la lectura que tuvimos, mucho iba allí a darse un banquete. No iban con una conciencia clara
de lo que significaba en su vida la santa cena, pero muchos hoy
somos similares a esto que iban allí. No venimos ahora a darnos
un banquete, pero venimos de conectado del significado real
que tiene la santa cena en nuestras vidas y de cómo esto contribuye
a nuestro crecimiento espiritual, a nuestro crecimiento en la fe. Como decía ahorita, la diferencia
no es el banquete, sino el corazón, la conciencia, nuestro entendimiento
acerca de la verdad que celebramos cada primer domingo del mes cuando
nos juntamos para comer la cena del Señor. Es evidente que el
apóstol Pablo expresa su molestia porque la santa cena es una ordenanza
divina y la santa cena tiene un orden y la santa cena envuelve
dignidad, una dignidad que cada creyente debe guardar a la hora
de acercarse a este momento sagrado, a este momento santo. Por lo tanto, mis amados hermanos,
nosotros no podemos venir a la Santa Cena como si vinieramos
a cualquier actividad. La Santa Cena no es el ágape.
La Santa Cena no es cualquier actividad que la iglesia organiza. La Santa Cena envuelve en sí
mismo un manto de misterio, un manto de cercanía, un manto de
entendimiento de lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz
del Calvario, asimilarlo, entenderlo y con esa conciencia acercarnos
a Dios en ese momento especial en el cual nosotros no solamente
recordamos su muerte, sino que nos gozamos y alegramos al celebrar
su gloriosa resurrección de los muertos. Por lo tanto, hermanos,
nosotros debemos tener en nuestra conciencia qué es lo que debemos
hacer para prepararnos, para alistar nuestra mente, apretar,
echarnos con todos los principios y en nuestro corazones antes
de sentarnos a la mesa del Señor. Debemos considerar lo que significa. Debemos considerar lo que costó. Debemos considerar cada uno de
los elementos que envuelven el que tú y yo hoy gocemos de tan
grande privilegio. Es un privilegio inmerecido. Es un privilegio que tú y yo
no, no, no teníamos la capacidad de ganar por nuestros méritos.
Es un privilegio, hermano, sentarse a la mesa del Señor. Cuando el
Señor preparó aquella cena, aquel banquete e invitó a muchos y
no fueron, no eran dignos de estar en la mesa del Señor, pero
mucho menos digno eran los que salieron a buscar por los caminos
y por los vallados. Eso ni siquiera tenían una ropa
adecuada para el banquete, pero Dios en su gracia no solamente
los llamó al banquete, sino que los hizo partícipe de él. Entonces,
amados hermanos, cuando venimos a la Santa Cena debemos tener
claro en nuestras mentes que esto que estamos celebrando no
es solamente un evento histórico, no es únicamente un evento histórico,
sino la transacción espiritual más importante del mundo. Qué celebramos en la Santa Cena?
Un evento histórico? No, hermanos, no únicamente.
la transacción espiritual más importante de este mundo porque
es en esa transacción espiritual de su muerte, pasión y resurrección
que tú y yo tenemos vida en Cristo Jesús en el día de hoy. es allí
donde se cumplió la promesa dada por Dios a sus hijos y es allí
donde tú y yo miramos para ser salvo bien dice el himno 210
fue en la cruz en la cruz do primero vi la luz y qué fue lo
que pasó allí pues las manchas de mi alma él lavó Fue allí por
la fe donde aquella transacción entre el padre y el hijo se llevó
a cabo, donde Cristo estaba llevando al padre todos aquellos que el
padre le había dado. Es allí donde Cristo lo presenta,
presenta su sacrificio y le dice al padre aquí la ofrenda de paz. por todos esos que están sentados
en iglesia bíblica de la Trinidad y que han creído en mí. Por eso le digo hermano, no es
únicamente un evento histórico. es la transacción espiritual
más importante del mundo Dios estaba reconciliando consigo
mismo a los pecadores a través de quien de la sangre de aquel
cordero del que Juan ya había dicho y en el cual iban a ser
perdonados los pecados de todos lo que creen en él. Así que cuando
nosotros venimos amados a la santa cena, estamos recordando
su muerte y eso es algo serio. Porque cuando usted recuerda
la muerte de un pariente cercano que usted ha amado, usted se
alegra. Usted no se alegra. Hay un semblante de tristeza.
Hay un semblante de traer a la memoria las cosas que vivimos
con esa persona, sobre todo aquello que hemos perdido a uno de nuestros
padres. Cuando esas memorias llegan a usted, ¿qué se da en
usted? Se da un estado de tristeza,
de melancolía, de pensamiento. Porque usted está pensando en
algo que es serio. Para nosotros la muerte de Cristo
fue algo muy importante, muy serio. Su muerte profetizada
por Isaía era la señal inequívoca. Oye bien, la señal inequívoca
de que Dios estaba cumpliendo su promesa. Cuando Cristo fue entregado por
Judas, ya ahí había una señal inequívoca del cumplimiento de
las promesas de Dios. Era una señal inequívoca de que
él estaba cumpliendo su promesa. ¿Cuál promesa? ¿Cuál promesa? que fue lo que el profeta Isaías
profetizó que enviaría un salvador al mundo y como llamarían su
nombre Jesús porque él salvaría a su pueblo de sus pecados que
estaba siendo Cristo en la cruz del Calvario al morir estaba
salvando a aquellos que el Padre ya le había dado desde la eternidad
pasada entonces hermano la muerte de Cristo es muy seria porque
nos indicaba y les indicaba a todos en su época que Cristo era el
cumplimiento de la profecía que había recibido del profeta Isaías
Cuando nosotros leemos en la Biblia que sorbida es la muerte
en victoria. ¿De qué estamos hablando hermanos?
Estamos hablando del cumplimiento de esa promesa. Estamos viendo
el cumplimiento de esa promesa. Isaías ya lo había profetizado. Y el que cumplió la primera parte
de que ciertamente moriría. Cumpliría también la segunda
de que él se levantaría. De que él se levantaría. Era
una señal inequívoca de ese cumplimiento, hermanos. El que hizo lo primero,
entregar a su hijo, también haría lo segundo. Por eso Cristo le
dijo una y otra vez a sus discípulos cuando le hablaba de su resurrección.
Todavía no han entendido, no han entendido. Y qué era lo que
no entendía? Que al tercer día él se levantaría
de la tumba. separaría de allí y declararía
la total victoria sobre el pecado sobre satanás y sobre todos aquellos
que se burlaron de él no es eso lo que nos enseña Isaías perdón
primero a los corintios capítulo 15 versículos 55 y 56 vamos allá
se cumplirá la palabra que está escrita 1 Corintios capítulo 15 versículos
55 y 56 se cumplirá la palabra que está
escrita sorbida es la muerte en victoria y el versículo 55
es maravilloso hermanos que dice ¿Dónde está o muerte tu aguijón? ¿Dónde o sepulcro tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte
es el pecado Y el poder del pecado la ley Mas gracias sean dada
a Dios Hermanos, al Padre Gracias sean dada a Dios Que nos da la
victoria por medio de Jesucristo ¿Y dónde fue esa victoria, hermanos?
En la cruz del Calvario. Cuando se efectuó esa transacción
histórica entre el padre y el hijo, donde el hijo pagó la culpa
por el pecado de los que creen en él. Tú y yo hoy o mañana no
seremos condenados. ¿Saben por qué? Porque Cristo,
el Cordero de Dios que quita el pecado, pagó por tu pecado
y por mi pecado. Y la historia no termina ahí,
hermano. Lo maravilloso de todo eso es que él pagó mis pecados
pasado, presentes y futuros, porque nadie, absolutamente nadie
nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Eso garantiza, hermano, perdón
futuro de nuestros pecados. perdón futuro de nuestros pecados. Y eso es lo que hoy recordamos
y celebramos. Ahora, ¿cómo nos preparamos para
este encuentro? Somos muy osados cuando no tomamos
el tiempo necesario para una correcta preparación. Debemos
prepararnos para eso, porque Pablo advirtió acerca de esta
preparación en el texto que leíamos. Y Pablo no solamente advierte
de que hay que tener cuidado de venir a la mesa del Señor
sin la dignidad necesaria o habiendo preparado nuestro corazón, sino
que Pablo dice que ese juicio. Que esa advertencia más bien
envuelve un juicio. envuelve un juicio de manera
que cualquiera que come este pan y bebe la copa del señor
indignamente será que culpado será culpado y el versículo 29
dice porque el que come y bebe indignamente sin discernir el
cuerpo del señor juicio come y bebe para sí O sea, la advertencia
de Pablo envuelve un juicio y no estar preparado para este momento
podría traer consecuencias en nuestras vidas. Consecuencias
serias. El texto en el capítulo 11 al
final habla de que muchos estaban enfermos y muchos. Ya dormían. Hay una advertencia del Señor
allí y esto tendrá consecuencias en nuestra vida presente y aún
en nuestra vida futura. Hermanos, cuando nosotros no
estamos conscientes del significado de la Santa Cena, cuando no entendemos
las implicaciones que tiene el discernir, el entender, el comprender
todos los elementos de este sacramento, corremos un gran peligro de acercarnos
a ella de una manera inadecuada. de una manera inadecuada. Comemos indignamente la cena
del señor cuando aún estando en pecado, venimos y participamos
de este sacramento sin haber confesado adecuadamente esos
pecados delante de Dios. Y como dije, adecuadamente. Lo hice a propósito. Porque una
cosa muy distinta es usted estar consciente de la confesión de
su pecado y otras cosas a la hora de tomar la santa cena.
Señor, perdóname de todos los pecados que he cometido, aún
de lo que están en ignorancia. Hipócrita, mentiroso. Cuál es
el arrepentimiento? Cuál es el tiempo de la reflexión
para tú experimentar un arrepentimiento adecuado delante de Dios? Muchos
de nosotros usa eso como una muletilla que traerá sus consecuencias
en sus vidas. La santa cena, hermanos, es algo
muy serio para que usted lo tome vano o de una forma baladí. No tengase mucho cuidado. Téngase
mucho cuidado con pegar esa coletilla cuando le dan el pan y el vino.
30 segundos. Amén. Hermanos, No sé si lo habían
pensado de esa forma, pero esa es una manera de tomar indignamente
la cena del Señor. No hay un discernimiento correcto
de las implicaciones que tiene para nuestras vidas cuando lo
hacemos de esa manera. Es muy serio Si estamos en pecado, la palabra
nos da los medios para acercarnos a la mesa y lo veremos un poco
más adelante. Pero también participamos indignamente
de la cena del Señor cuando sabemos que estamos caminando desordenadamente
en el contexto personal y familiar. Cuando tu marido tiene situaciones
por resolver con tu esposa, cuando tú no estás dispuesto a pedir
perdón, a reconciliarte, a guiarla, te resiste el liderazgo bíblico,
mi hermana, en tu hogar y vienes y te sienta a la mesa como si
nada está pasando en tu casa. No, ya no está pasando nada.
La santa cena es un asunto aparte y los pastores nos han dicho
una y otra vez que no debemos obtenernos de la santa cena.
Sí, eso es verdad, pero eso tiene su contexto y lo veremos más
adelante. Pero si usted está caminando
desordenadamente. Y no ha puesto en cuenta su situación
con Dios. Juicio come y bebe para sí. Juicio estás comiendo y bebiendo
para sí. Cuando tú como creyente no ejercitas
el dominio propio sobre tu carácter o sobre tu temperamento y te
limitas a decir, es que yo soy. Ya te saben lo que viene después
de verla. Así y como yo soy así y Dios me conoce. No, no, es que las nuevas criaturas
no son así. vestido del nuevo hombre, el
que conforme a la imagen del que lo creó, se queda igual. No, no se queda igual. Si se
queda igual, usted es lo que es un inconverso. Usted no ha
experimentado un nuevo nacimiento. Usted no ha experimentado la
misericordia, la bondad y el perdón de Dios. Porque lo que
la han experimentado se van renovando conforme al conocimiento tal
que alcanza que un pleno conocimiento, un conocimiento maduro, un conocimiento
verdadero de la verdad. Pero cuando nosotros sabiendo
que estamos caminando desordenadamente, que no tenemos control sobre
nuestras pasiones, sobre nuestro carácter y venimos y nos sentamos
en la mesa del Señor como si nada está pasando en mi vida.
¿Saben qué estamos haciendo? Comiendo. indignamente la cena
del señor comiendo indignamente la cena del señor debemos ejercer dominio propio
no te comporte como un inconverso sino como un creyente en tus
relaciones con los demás muchas veces tan pésimo el testimonio
que damos que si alguien nos viera tomando la santa cena mire
¿Cuántas cosas pasarían por su cabeza? ¿Cuántas cosas pasarían
con su cabeza? Y cuando a pesar de esas situaciones
venimos campante y sonante, como si nada está pasando, estamos
hermanos, faltando al principio de discernir el cuerpo de Cristo. También se toma indignamente
la cena del Señor cuando te ausenta de los cultos de la iglesia sin
justificación de vida, perdiéndote así la oportunidad de ser edificado
con el cuerpo de Cristo. Hermanos, una constante inasistencia
a los cultos revela una condición espiritual deplorable, triste,
Y es preocupante que mucha gente o algunos aquí que faltan a muchos
cultos al que no quieren faltar. Adivinen cuál es al de la santa
cena. A ese no, pero yo puedo faltar
a todos los otros y aparecerme ahí a cada primer domingo y tomar
la cena del señor. Qué dirá el señor? Qué pensaría
el señor? ¿Cómo no estar, mis amados hermanos,
en la casa del que ama mi alma? Dicen las Escrituras. ¿Cómo es
posible que yo digo que amo al Señor, pero no voy donde Él ha
prometido su bendición, su presencia, donde Él imparte su alimento
espiritual, donde voy a tener un encuentro gratificante para
mi alma, donde mi alma será instruida, amonestada, enseñada, corregida
y preparada para tomar entonces el pan y el vino con una conciencia
correcta de lo que ella significa. Pero mi amado hermano, si usted
se ausenta continuamente de la iglesia, si usted se ausenta
de ese lugar donde Dios ha enviado su maná espiritual cada domingo,
¿Cómo pues te presentarás el día de la santa cena y tomarás
de ella como si nada está pasando? Eso es tomar indignamente la
cena del Señor. Y pudiéramos pasarlo hermano
toda la noche citando muchas otras formas en la cual nos inhabilitamos
a la hora de tomar la cena. Y debemos, amados, tener cuidado
cuando nos acercamos a esta santo deber, a esta, a este sacramento
de una manera muy reverente, muy reverente. Todos los cultos son reverentes
hermanos, pero la santa cena de una manera muy especial. La
santa cena de una manera muy, muy especial. El apóstol dice
que aquellos que participan indignamente de la mesa del señor juicio come
y beben para sí. Todo aquel que actúa así será
culpable del cuerpo del señor. O sea que en lugar de honrar
el sacrificio de Cristo están participando con lo que lo apedrearon.
Eso es lo que está diciendo, hermanos. En vez de participar
de la honra, participan de la deshonra. Y aquellos que participan de
la deshonra sufrirán consecuencia. Pablo induce aquí, hermanos,
a que los creyentes participaban sin discernir lo que significaba
la mesa del Señor. No la distinguían algunos de
ellos y lo que iban era jartarse a la iglesia. Pero muchos de
nosotros venimos como que es un compromiso al que no podemos
faltar, aunque faltemos a todos los demás. Si es así que lo había
pensado, ten cuidado. Porque puede resultar muy peligroso
para ti. En el caso de los corintios,
su conducta, su actitud, su insensibilidad y egoísmo revelaban la división
interna de la que había ahí adentro. Por eso el apóstol Pablo cuando
comienza en el versículo 17 que le dice que no le alaba, él dice
he oído que hay entre ustedes esas cosas y yo no lo dudo. El
apóstol Pablo sabía. El calibre del corazón de muchos
hombres allí y esos obviamente que se vuelven objeto de la ira
de Dios. En otras palabras, los que participan
indignamente de la mesa del Señor se condenan a sí mismo. se condenan a sí mismo. No habrá
bendición para ellos. No habrá bendición para los que
toman vanamente la mesa, la cena del Señor, sino que habrá un
juicio. El juicio de Dios se cernirá
sobre su cabeza. Por eso es tan serio el momento
en que venimos a tomar la mesa, la cena del Señor. Habiendo visto
entonces el significado de la santa cena y considerando la
advertencia del apóstol Pablo a no tomar indignamente la mesa
del señor, consideremos ahora al menos cuatro o cinco principios
que han de preparar nuestro corazón para venir a la santa cena. El versículo 28 nos da una pista
y el versículo 31 de cómo prepararnos para la cena del señor. Por tanto,
Pruébese cada uno a sí mismo y coma así del pan y beba de
la copa. Y el verso 31 nos dice, si pues
nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. Así que
observen cómo Pablo nos induce a un autoexamen. Y este autoexamen
tiene que ver, hermano, con tomar los principios de la palabra
de Dios y examinarnos a la luz de ello. Esa es la razón por
la que deberíamos prepararnos para la comunión. íntima con
Dios, un momento de introspección hacia dentro de mí, un momento
de confesión de mis pecados, un arreglo de las diferentes
cosas y áreas en mi vida, ajustarla a la que Dios manda. Estas acciones,
mis amados hermanos, removerán las barreras que afectan tu relación
con Dios. porque en la medida que tú meditas
íntimamente los principios y ve tu vida la luz de ellos contrastándolo
con ellos hermano tú verás cuáles son tus faltas tus debilidades
tus pecados y podrás confesarlo o no fue eso lo que le pasó a
Pablo cuando vio la ley cuando Pablo vio la ley que dijo huepa yo no conocí el pecado hasta
que la ley No me dijo lo que era pecado. Si la ley no lo hubiese dicho,
Pablo hubiese seguido como yo no sé. Pero son los principios,
hermanos, lo que nos llevan a examinar nuestra vida a la luz. De esas
verdades. No a la luz de lo que piensa
Argelis. No a la luz de lo que piensa Francisco, a la luz de
lo que piensa Dios. Y cuando usted lo pegue ahí,
Mire, de ahí salen dos cosas, aprobado o reprobado, porque
los principios no cogen soborno. A los principios no podemos engañarlos,
a los principios no podemos hacer nosotros los locos, pero al final.
Usted podrá hacer toda la trampa que usted quiera en un examen.
Pero a la hora de la verdad. El chivo se descubrirá. El chivo
se descubrirá. Hermano, no permitamos. Que el no reconocer nuestro pecado
nos aleje de una comunión con Dios. Por eso el apóstol Pablo
dice examínate a ti mismo, examínate a ti mismo. Y es examinarme a
mí mismo, hermano. Es una evaluación. De todo lo que yo soy delante de
Dios. Y esa intropesión debe llevarme
a ver lo que Dios espera de mí, no la gente. Ese autoexamen no
es a la luz de otra gente. Déjame poner al hermano fulano
aquí y yo al lado para yo saber si yo estoy preparado para tomar
la santa cena, para yo saber si yo voy en forma correcta,
si yo voy como va ese hermano, mi hermano santo, mire. que hay que guayar la yuca, un
hombre maduro. Sí, pero tu parámetro está equivocado.
Tu parámetro no debe ser otro hermano, porque lamentablemente
cuando tomamos esos ejemplos, hermano, no lo tomamos para bien.
Déjame ver cómo vive este hermano, un hombre maduro para yo imitarlo.
No nos comparamos con los que están en otro problema, pero
si fulano toma la santa cena, yo puedo tomarla y no lo dicen
así. Saben cómo dicen si los patores dejan a fulano tomar
la santa cena y yo porque no la puedo tomar. Esa evaluación
no se hace a la luz de la parte positiva, sino hacia lo negativo.
Buscar a alguien que esté tan mal como yo para saber si yo
puedo hacerlo. Eso no es una evaluación correcta de mi persona,
no es un examen correcto de mí. Pablo dice, examínese, ¿quién?
Usted mismo, no a la luz de otros, perdón, sino a la luz de los
principios. no a la luz de mi hermano, sino a la luz de los
principios, no de lo que otros son o no son. Y esa es una tendencia
dañina que muchas veces nosotros queremos medir nuestra fe espiritual
a la luz de otros hermanos. No debemos medir nuestro nivel
espiritual o nuestra vida espiritual con otros hermanos, sino con
lo que Dios espera de nosotros. Te vas a medir con alguien, Sé
santo porque yo soy santo. Esa es tu medida. Esa es la medida
en la que tú debes caminar. Debe ser una evaluación seria
de mí. Es yo mirándome cara a cara como
en un espejo y un espejo con un buen zoom. ¿Usted ha visto
espejos que cuando nos miramos hasta el borde del hoyo de la
espinilla se nos ve? Esa es la palabra nosotros. A
veces ni nos gusta mirarnos en ese espejo porque esos espejos
ponen a uno. Esa es la palabra de Dios, lo que muestra la realidad
de nuestro corazón. Y una nota de balance aquí, hermanos,
porque este texto también ha sido mal interpretado. Cuando
habla de examinarse aquí, no se refiere a un examen diario.
Óigame bien, no se refiere a un examen diario de mi andar con
Cristo por parte de la gente para saber si yo soy digno de
tomar la santa cena. Observen cuál es el punto aquí
para saber si yo soy digno. Hermanos, la realidad es que
ninguno somos dignos. Ninguno somos dignos de acercarnos a
la mesa del Señor. Es su gracia lo que nos lleva
allí. Es su gracia, es por su gracia
por la cual nosotros podemos entrar a ese banquete espiritual. Lo que debemos asegurarnos es
que estamos viviendo acorde a esa gracia que nos abre de par en
par las mesas del señor. Así que participar en ella de
una manera digna es atribuir a la elección de Cristo todo
su valor. A la acción de Cristo todo su
valor es acudir a la santa cena confiado plenamente en su perdón. Es acudir confiado en su misericordia,
en su poder para restaurar, para fortalecer, para sanar al pecador. Entonces, cuando nosotros nos
abrazamos a esa verdad, entonces estamos preparado para ir a la
mesa del Señor. Debemos atribuirle a Cristo la
gloria y el honor debido a su nombre. Y yo debo empezar poniéndome
de acuerdo con él, poniéndome de acuerdo con Cristo. Cuando
yo reconozco que lo necesito, ya me estoy poniendo de acuerdo
con él. Cuando yo reconozco que necesito su perdón para poder
acercarme a la cena, ya me estoy poniendo de acuerdo con él. ¿Y
qué es en lo que me pongo de acuerdo con el Señor? Yo soy
un pecador. Eso es cierto. Señor, yo no estoy preparado
para ir a tu mesa. Eso es cierto. Señor, yo no soy
digno de acercarme a la mesa de mi padre. Todo eso es cierto. Pero es como si el Señor dijera,
pero recuerda, recuerda que todo eso yo lo he pagado en la cruz
del Calvario. Por eso venid, venid y sentaos a la mesa. No es en nuestros méritos, es
en los méritos de Jesús. Es en los méritos de Jesús. Así
que ese examen tiene que ver con esa evaluación de mi accionar
en todo el contexto de lo que soy yo como persona, mi trato
con la familia, mi trato con mi esposa, su trato con su esposo.
es evaluar mi vida a la luz de esos principios. Y cuando nosotros
evaluamos la luz a la vida de esos principios, nos ponemos
a cuenta con Dios y entonces venimos con una limpia conciencia
para tomar el pan y beber de la copa. Y hermanos. Hay situaciones en nuestra vida
complicada, en nuestra vida como hermanos, en nuestra vida como
parejas. en la cual debemos tener mucho
cuidado, porque hay un espíritu como de fiscales a veces dentro
de las parejas. Y se lo digo a los esposos y
a las esposas. Hay una situación particular
entre ellos. Y hermanos, muchas veces uno de los dos se reconoce
su falta, la confiesa, pero el conyugue no está satisfecho con
eso. Y si lo ven tomando la sangre, ¿y tú te atreves a tomar? Si el patrón supiera lo que está
pasando y tú. Hermana, óyeme, tú no eres el
parámetro para que tu esposo tome la santa cena, pero óyeme
bien, hermano, tú tampoco eres el parámetro para ella tomar
la santa cena. Y poco la nota de balance, hermano, porque muchas
veces. El que está al lado es el que quiere establecer cuáles
son los principios para tomar la santa cena. Mire, si usted se aseguró
de pedirle perdón al señor y usted le pidió perdón a su pareja,
Aunque ella no quiera perdonarlo, con limpia conciencia usted puede
participar de la santa cena porque no es bajo su criterio, es bajo
el criterio de Dios. Téngase mucho cuidado, hermanos,
con eso, porque muchas veces el de al lado es mirando lo que
está todo lo que usted hace para. Míralo ahí. Míralo ahí. Tomando la santa cena. Sin pedo,
sin pedo. Dios tenga misericordia de nosotros
hermanos, porque no somos Dios ni somos los dueños de la conciencia
de los hermanos. Y si con limpia conciencia, hermano,
tú fuiste y pediste perdón a Dios de todo corazón, hiciste todo
cuanto estaba a tu mano para solucionar la situación. Y la
otra persona aún se resiste. Mi amado hermano, con limpia
conciencia y delante del Señor, participa con nosotros del pan
y bebe así de la copa. No son nuestros parámetros con
lo que se viene a la santa cena, es con los parámetros de nuestro
Señor y salvador Jesucristo. Y luego que nosotros hemos hecho,
hermanos, ese ejercicio de intropección, lo segundo que debemos hacer
para prepararnos al venir a la mesa del Señor es disponiendo
nuestro corazón con anticipación. Yo no sé si ustedes han percibido
que muchas veces los miércoles previo a la santa cena ya estamos
orando por la santa cena. Y qué es lo que procuramos con
esa oración previa? Disponer nuestro corazón, prepararnos
para ese momento santo, para ese momento sagrado, para ese
momento tan especial en nuestras vidas. Hermano, no hay dos sacramentos
tan importante y especial en el Nuevo Testamento como el bautismo
y la santa cena. Son algo especial para nosotros,
entonces nosotros debemos iniciar nuestra preparación con anticipación,
no los tres minutos que damos para orar antes de tomar el pan
y el vino. Es que mi mente y mi corazón
durante la semana está concentrado en que el domingo yo tengo un
encuentro glorioso en el que no solamente mi alma se sentará
a la mesa del Señor, sino que voy a meditar en su obra para
conmigo, en su favor para conmigo, en su misericordia, en sus riquezas
para conmigo. Y eso, hermano, debe motivarnos
a sacar tiempo en la semana para orar para que el Señor prepare
nuestro corazón para la santa cena. Para que el Señor prepare
nuestro corazón para la santa cena debemos orar para que el
Señor en sus ricas y muchas misericordia nos asista, nos conceda gracia
identificándonos con el pueblo de Dios con los redimidos que
Dios haga que su iglesia sea recipiente de una bendición especial
el día de santa cena y yo no sé si usted se ha dado cuenta
hermano pero como que los domingos de santa cena son como que la
iglesia sería más fuerza tiene para cantar y si Buanderja está
dirigiendo mire como que dice el hermano que
salimos de aquí No es que los otros hermanos
no nos llevan hermano, pero a nuestros hermanos tenemos que atarles
el espíritu. Pero hermanos, ustedes no se han dado cuenta de que
ese día como que la iglesia canta diferente. Hay una motivación
extra. Y de qué viene esa motivación,
hermanos? De estar rodeado de ese ambiente, de la obra de Cristo
a favor nuestro. Hermanos, en la Santa Cena no
hay nada del hombre, todo es de Cristo. Todo es de Cristo. Observen como los signos están
seleccionados en la mayoría de la ocasión para exaltar que a
Cristo, su obra, su favor para con nosotros. Y así es como nosotros
disponemos nuestro corazón para esta fiesta especial. Así es
como debemos prepararnos para un encuentro especial con nuestro
Dios. Disponiendo nuestro corazón con
anticipación. Pero también, hermanos, confesando
al Señor tus faltas a fin de alcanzar misericordia, no una
oración coletilla, no una oración como un sello gomígrafo. Yo no soy media lengua, pero. No, hermanos. Es ir delante del
Señor. Señor, yo he pecado contra ti.
De verdad, señor, que yo quería que mi guagua se vuelva un camión
para quitar ese carro público del lado mío. O nada más a mí, ¿qué me pasa? No, porque si es así, yo me empiezo
a sentir mal, o sea, como que vi alguna cara de patola. ¿Usted
ha pensado eso? Mano, he tenido que, señor, perdóname
por esa mente suicida, criminal. Pues suicida es el que se mata,
¿verdad? Por esa mente criminal, Porque hermano, mire, de verdad
que uno quisiera tener a veces una palanca para levantarlo,
sobre todo lo que vivimos en la Mendoza. Que tenemos que ver cómo ellos
se paran en medio de la calle a su transacción económica y
nosotros esperando detrás de ellos que los dueños del país,
de la calle, del mundo se quiten. Y todo eso para probar nuestra
paciencia, nuestro amor, ¿verdad? Ayer mismo yo tuve que decir,
ay, señor, átame mi lengua, mi corazón, mi conciencia. Hermanos, cosas como esas. Que
son, a veces la vemos insignificante, pero que van desarrollando en
nosotros. Miren, van sacando en nosotros. La corrupción de
nuestro corazón. La corrupción de nuestro corazón
y tenemos que ir allí, señor. Y amados hermanos, la confesión
antes de la santa cena o en los días previo a la santa cena es
algo que debe ser insustituible en nuestras vidas. No hay día que nosotros no pequemos.
Si alguien aquí ha pasado un día sin pecar, déjenos saber,
el pastor Guzmán y a mí, que nos interesa conocer el método
para nosotros también crecer en esa santidad y luego enseñárselo
a ustedes. Pero todos los días pecamos y
si todos los días pecamos, pues debemos sacar tiempo para la
confesión de nuestro pecado antes de venir a la mesa del señor. Confesar nuestras faltas por
nuestros malos pensamientos, pedir perdón por nuestra falta
de sinceridad, perdón por la desobediencia continua a su palabra
y pedir perdón, perdón y perdón al señor para que él nos capacite. Pero en cualquier lugar, mis
amados hermanos, también debemos prepararnos para participar siempre
de ella. Debemos prepararnos para participar
siempre de la mesa del Señor. Y es lo que le decía ahorita.
Más adelante lo veremos. Pastor, ¿y cómo concilio todo
lo que usted dijo ahorita de tomar indignamente con que debo
tomarla siempre? Déjame decirte una cosa muy importante,
hermano y hermanas. No hay una sola excusa para no
tomar la cena del señor. Y entonces, qué fue lo que usted
dijo ahorita? Algunos pueden pensar y entonces usted dijo
como 50 cosas por las que no se deben tomar. Y ahora me dice
que no hay una sola excusa para participar de la mesa del señor.
Si sabes lo que hay hombres y mujeres rebeldes, orgullosos que no están
dispuestos a confesar su pecado y a confiar en Cristo. Y cuando
usted se abtiene de la Santa Cena es porque usted no está
dispuesto a confesar su pecado. Usted no está dispuesto a arrepentirse
de su pecado. Usted no está dispuesto a confiar
en la obra y el sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario.
Y como tú no quieres, porque fue contra mí que pecaron. La gran cosa La razón por la que no participan
de la Santa Cena es porque no quieren arrepentirse de sus pecados.
No quieren abandonar sus pecados. Su orgullo no lo deja ir a Cristo
y decirle contra ti, contra ti he pecado y he hecho lo malo
delante de ti. Y como no quieren quebrantar
su corazón, ¿qué hacemos? Nos saltamos la Santa Cena. y
para que ni me vean en la iglesia que no lo voy a tomar ni voy
al culto de Santa Cena no vaya a ser que uno bloque tan al lado
le diga pastor pero fulano no está tomando la Santa Cena usted
no se ha dado cuenta a menos que usted no esté en
un proceso disciplinario en el que estén tratando con usted
con su alma y con su corazón usted no debe obtenerse de la
Santa Cena sino que usted debe acudir a Cristo, confesar sus
pecados, buscar el perdón del Señor y venir en los méritos
de Él y en esos méritos entonces participar con una limpia conciencia
de que Cristo ha perdonado todos tus pecados Finalmente nos preparamos para
la santa cena recordando la obra de nuestro señor a su a nuestro
favor, recordando la obra de nuestro señor a su favor. Y yo
creo, hermanos, que los himnos que entonamos los cantos que
entonamos en el contexto de santa cena nos ayudan bastante. Nos ayudan bastante a recordar
esa obra pero ven a la santa cena mirando allí el cuerpo y
la sangre de nuestro señor el cual fue partido por nosotros
para darnos a nosotros la salud espiritual que necesitábamos,
para reconciliarnos con el Padre, para unirnos nuevamente a aquel
Dios del cual no habíamos separado por causa de nuestros pecados.
Recordar la obra de Cristo nos prepara de una manera especial
y dispone nuestro corazón para participar de la cena del Señor.
pasajes como el primera de Pedro capítulo 3 verso 18 dice porque
también Cristo padeció una sola vez por los pecados el justo
por los injustos para llevarnos a Dios siendo la verdad muerto
en la carne pero que vivificado en el espíritu primera los corintios
capítulo 5 versículo 17 de modo que Si alguno está en Cristo, nueva
criatura es. Las cosas viejas pasaron. He
aquí todas son hechas nuevas. Y me encanta el versículo 18
en adelante. Y todo esto proviene de Dios. Todo proviene de Dios. Pero no
termina ahí. Siga leyendo. Quien nos reconcilió
consigo mismo por Cristo y nos dio el misterio, el ministerio
de la reconciliación. Que Dios estaba en Cristo reconciliando
consigo mismo al mundo, no tomándole en cuenta a los hombres sus pecados. Y nos encargó a nosotros la palabra
de la reconciliación. verso 20 así que somos embajadores
en nombre de cristo como si dios rogase por medio de nosotros
os rogamos en cristo jesús reconciliados con dios al que no conoció pecado
por nosotros lo hizo pecado para que nosotros fuésemos hecho justicia
de dios en él hermanos nos prepara uno nos preparan estos pasajes
a la hora de sentarnos a la mesa del señor? Definitivamente que
sí, hermanos. Dos breves aplicaciones. Hermano,
la cena del señor es un evento especial para nosotros. Lo que
era la Pascua, lo que representaba la Pascua para el pueblo judío,
es lo que representa la cena del señor para nosotros. Qué
celebraba? Israel cuando celebraba la Pascua
hermano la liberación de Dios del yugo en la clavitud egipcia
así que cuando Israel celebraba la Pascua estaba celebrando como
Dios lo sacó con mano poderosa con milagros con portento de
la mano de Faraón lo sacó de la mano de Faraón para llevarlo
hacia la tierra prometida. Así que cuando Israel celebra
la Pascua está celebrando la gran liberación de Dios, donde
Dios mostró todo su poder, misericordia y bondad para con ellos. Y mi
pregunta es, hermano, qué es la Santa Cena? Qué es la Santa
Cena? Hermano, nosotros somos la expresión
más grande de la misericordia, la bondad y el poder de Dios
para salvar aquello que se han extraviado. Con mano poderosa
nos trae, con mano poderosa nos sostiene, con mano poderosa hermano
nos guía. Nos guía cuando celebramos la
santa cena, celebramos la victoria de Cristo en la cruz del Calvario,
liberándonos cual Egipto de que de la esclavitud del pecado,
de la esclavitud del pecado. Cuando entregó a su hijo en la
Cruz del Calvario, libertó a la iglesia de la esclavitud del
pecado. Ya no está y más bajo la ley,
sino bajo la gracia, bajo la gracia de un Dios poderoso. Hermanos, si nos gozamos cantando
sus maravillas en la Cruz del Calvario como cantábamos hace
un momento. Cuando caído en tentación y al
sentir condenación, cuántas veces no nos sentimos así en tentación
y en condenación. Pero el himno que cantábamos
seguía diciendo en su palabra encontré al inocente que murió. En su palabra encontré al inocente
que murió y por su muerte el Salvador ya mi pecado perdonó,
pues Dios el justo aceptó el sacrificio hecho por mí y por
ti. Amados hermanos, que la gracia
de nuestro Dios nos permita tener un discernimiento pleno de lo
que significa la mesa del Señor, que el Señor nos dé la gracia
de nosotros venir a la iglesia preparando nuestro corazón con
sinceridad, con obediencia, para que al participar de la mesa
lo hagamos con gozo, con placer, con santidad y reverencia delante
de nuestro Dios. Que Él os dé gracia en esto y
nos bendiga. Padre bendito te alabamos por tu maravillosa obra a favor
nuestro. Cuán bueno es saber que a pesar
de nuestro pecado podemos acudir a ti. Qué bueno es saber, Señor,
que la sangre de Cristo en la Cruz del Calvario es suficiente
para mí. Es suficiente para yo lavar allí
todos mis pecados. Es suficiente para aplicarlo
a mi corazón, cual mintel, que implica que hemos sido apartado
para ti. Oh Señor, gracias por Jesucristo
nuestro Señor, en quien no solamente tenemos redención por su sangre,
sino victoria por su victoria en la cruz del Calvario. Ven
con Señor y bendícenos y ayúdanos a poder participar con gozo,
con un discernimiento correcto, pero sobre todo con santidad
y reverencia de tu mesa. Te lo rogamos en el nombre poderoso
de aquel que murió en la cruz del Calvario para hacer firme
esta realidad. Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
¿Cómo prepararno para celebrar la santa cena?
Series Santa Cena
¿Cómo prepararnos para celebrar la santa cena?
| Sermon ID | 1262123113360 |
| Duration | 55:07 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 Corinthians 11:27-29 |
| Language | Spanish |
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