00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
por qué debemos predicar, qué
es el propósito de la predicación y por qué necesitamos la predicación. Es una pregunta muy importante
porque muchas iglesias hoy en día están pensando, a lo mejor,
no es tan importante o tan necesaria la predicación. Y a lo mejor,
algunos de ustedes han pensado alguna vez, ¿por qué necesitamos
la predicación? Es un poco aburrida, un poco
larga, Es mucho mejor. Ahora hay muchas películas, hay
muchas cosas de televisión acerca de Dios, enseñanzas muy buenas,
muy bien hechas. ¿Por qué no solamente miramos
algunos videos? O a lo mejor, como algunas iglesias,
¿por qué no hacemos solamente más dramitas que son más interesantes
y tocan más el corazón? Otras iglesias enfatizan mucho
las cosas más visuales. y enciendan velas, y tienen solamente
lecturas especiales, y enfatizan mucho la Cena del Señor cada
domingo, y tienen un servicio más lo que llamamos litúrgica,
que es más solamente los sacramentos y cosas así que son más de emoción. Y otras iglesias piensan, a lo
mejor, sí debes tener un poco de plática sobre la Palabra de
Dios, Pero, ¿por qué no son solamente cinco o seis amigos sentados
en una mesa platicando sobre la Palabra de Dios y mejor solamente
todos hablando en vez de solamente ese pastor aburrido hablando? Otros piensan, bueno, a lo mejor
el pastor tiene la educación y el tiempo para estudiar, entonces
él puede pararse adelante. Pero, ¿por qué no solamente enseña?
¿Por qué tiene que siempre estar tan duro y hablar de que tienes
que cambiar eso? ¿Tienes que hacer eso? ¿Debes
hacer eso? ¿Por qué no solamente sea una
enseñanza y entonces dejar a las personas decidir qué quieren
hacer con eso? ¿Por qué tiene que ser una predicación
en vez de solamente una enseñanza? Y es una pregunta muy importante
porque, otra vez, hay muchas iglesias que han decidido que
esos otros métodos son mejores, especialmente hoy en día, como
muchos, especialmente la próxima generación, están creciendo y
tienen atenciones muy cortas. Muchas veces les cuesta poner
atención a una plática más larga. Entonces, ¿por qué no usar otros
métodos? Y no estoy diciendo que nunca
esos métodos son malos. No es malo mirar una película
cristiana. A veces tenemos una reunión especial
con los jóvenes o algo y mostramos una película cristiana, o como
vamos a tener en algunas semanas, tenemos un servicio de música
y de drama y cosas así de vez en cuando. Pero, ¿por qué no
usamos esas cosas en vez de la predicación? ¿Por qué necesitamos
la predicación? Y el Segundo de Timoteo capítulo
4 nos dice por qué. Y la razón es muy simple. Porque
Dios lo ha mandado. Y hablamos en el Instituto de
no solamente este pasaje, pero otros. Nosotros vamos a enfocarnos
en este pasaje. Pero la razón es porque Dios
requiere la predicación fiel a la Palabra. Y eso es lo que
Pablo está recordando a Timoteo en ese pasaje, que Dios requiere
la predicación fiel de su palabra. No es una opción para una iglesia
decidir si quieren tener predicación o no. Es un mandato de Dios. No es para nosotros decidir cuál
método es mejor. Es para nosotros obedecer lo
que Dios nos ha dicho en su palabra. Y empieza aquí en segundo de
Timoteo capítulo 4 y versículo 1 diciéndote, encarezco delante
de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los
muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra,
que instes a tiempo y fuera de tiempo, redargulle, reprende,
exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo, cuando
no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comenzón de
oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,
y apartarán de la verdad del oído y se volverán a las fábulas. Pero tú, sé sobrio en todo, soporta
las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. Ya para los que han estado aquí,
van a recordar que el libro de Segundo de Timoteo, creemos que
es la última carta que Pablo escribe antes de morir. Solamente
no sabemos cuánto tiempo, pero muy poco después que termina
a escribir ese libro, según la tradición, él es matado por el
emperador Nerón. Entonces, cuando él está escribiendo
ese libro, como vamos a ver más luego en 2 Timoteo 4, él sabe
eso. Él mismo dice que mi partida
está cerca. Él mismo reconoce que pronto
va a morir. Y para todos, si nosotros sabemos
que vamos a morir, y Timoteo aunque no fue su hijo en la carne,
fue su hijo espiritual, y vamos a decir algo a la persona que
más amamos, va a ser lo que creemos que es lo más importante. Las
últimas palabras que decimos a nuestros seres queridos son
las cosas que son las cosas más cercanas a nuestro corazón, las
cosas más importantes. Entonces, es muy interesante
y muy importante poner atención a lo que Pablo está diciendo
aquí, porque lo que está diciendo aquí son sus últimas palabras.
Es lo que él piensa que es lo más importante que Timoteo recuerda
antes que Pablo muera y ya Timoteo tome su lugar. Y recuerda que
Pablo ya ha mencionado a Timoteo en capítulo 3 que ya estamos
en los últimos días. Recuerda que los últimos días
empezaron cuando Cristo vino a la tierra la primera vez y
desde entonces estamos en los últimos días. Y en esos últimos
días va a haber muchas pruebas, muchas dificultades y muchas
personas van a apartarse de la fe. Y por eso terminamos la semana
pasada mirando que una de las cosas más importantes que Pablo
recuerda a Timoteo es que la palabra de Dios viene directamente
de Dios. No son opiniones de hombres,
es perfecta y es lo que necesitamos para estar preparados. Entonces,
obviamente, si la palabra de Dios es tan importante, si estamos
en los últimos tiempos y si es la es el arma más importante
para tener, entonces compartir esa palabra es algo de suma importancia. Y eso es lo que Pablo está diciendo
a Timoteo aquí otra vez bajo la inspiración del espíritu,
diciéndole Mira, Timoteo, estás empezando la obra. Yo estoy terminando
la obra. Y quiero decirle bajo la inspiración
del Espíritu Santo con la autoridad de Dios, Timoteo vas a estar
tentado a dejar la predicación. Ya hemos visto que parece que
Timoteo fue un poco tímido. Tenía un poco de miedo de otras
personas, y a lo mejor escuchando las críticas de otros, a lo mejor
escuchando las sugerencias de otras personas supuestamente
sabias, tendría la tentación de decir, a lo mejor debo dejar
de predicar tanto, a lo mejor debo usar otros métodos, o a
lo mejor debo hacer algo un poco diferente. Y Pablo dice a Timoteo,
mira, en esos últimos días, Tienes que reconocer que que Dios nos
manda a predicar y no puedes dejar de predicar. Dios requiere
la predicación fiel de la palabra y empieza en versículo uno. Otra
vez regresando a lo que miramos. Versículo uno dice Te encarezco
delante de Dios y del Señor Jesucristo que juzgará a los vivos y a los
muertos en su manifestación, en su reino que prediques la
palabra. La primera cosa que vemos aquí
es que Pablo otra vez está a punto de morir. Entonces, él está bien
consciente de que en unos días o semanas, no sabemos exactamente
cuándo, pero muy pronto él va a estar cara a cara con el Señor
Jesucristo. Y va a tener que rendir cuentas
de cómo vivió su vida. Y dice a Timoteo, mira, tú también
no sabemos cuándo, a lo mejor va a estar cuando todavía vives
y el Señor va a regresar antes de que mueres o vas a morir.
Y cuando mueres, un día vas a estar cara a cara con Dios y con el
Señor Jesucristo y Él te va a juzgar. Ahora, Timoteo, tú ves tu congregación. Tú ves las críticas de las personas
que están por allí. Tú ves a los otros, las otras
iglesias y lo que están haciendo. Tú puedes ver los resultados
ahora. Tú puedes ver las personas ahora,
pero no puedes ver la persona más importante. Pero te encarezco
como él estuviera aquí. Está diciendo igual como el Dios
está a su lado, porque está ahí, aunque no puedes verlo. Y como
el Señor Jesucristo está en su presencia delante de ellos, estoy
diciéndoles prediques la palabra, porque un día vas a estar delante
de Jesús y vas a tener que rendir cuenta. Cuando él te pregunta,
cumpliste el trabajo que te di de predicar, Y vas a tener que
decir, si fui fiel o no, es que es tal hermano o tal hermana
me dijo que mejor hacer otra cosa. O es que me criticaron
mucho. Es que nadie quería escuchar
y todos estaban dejando la iglesia. Y Pablo dice, no, un día estarás
delante de Cristo y Él te va a juzgar. Y en vez de mirar lo
que puedes mirar ahora, piensa en este día. Y cuando estás tentado
a dejar de hacer lo que Cristo te dio, el trabajo que Cristo
te dio para hacer, recuerda que Cristo juzgará a los vivos y
a los muertos en su manifestación y en su reino. Él es rey. Ahora
no todos le reconocen como rey, pero él es rey. Es tu trabajo
a exaltar ese rey y a apuntar personas a ese rey. Y un día
todos van a ver que él es rey. Y como dice Felipe 2, todos van
a doblar la rodilla y todos van a adorar. Y en ese día, cuando
él está en su trono y él está reinando todo el mundo y tú vienes
delante de él, vas a querer decir, aunque muchos no querían que
yo lo hiciera, cumplí la tarea que me diste. Predique la palabra,
predique la palabra fielmente. Entonces, la primera cosa que
vemos aquí es para, como Dios requiere la predicación fiel
de la palabra para hacer eso, tenemos que mantener nuestra
mirada en el juicio final. Tenemos que mantener nuestra
mirada en el juicio final. Cuando los jóvenes están en la
universidad, y recuerdo cuando yo estaba en la universidad,
hay muchas cosas divertidas para hacer en la universidad. Cada
noche yo tenía amigos que estaban en el gimnasio jugando baloncesto.
Y para los que me conocen, si yo podría hacer lo que yo quisiera,
yo también estaría ahí. Porque si yo podría hacer lo
que yo quisiera hacer, cada noche yo estaría jugando baloncesto.
Pero aunque ellos estaban ahí cada noche, yo tenía amigos que
cada noche estaban allí. Si yo estuviera ahí, mis notas
no serían tan buenas. Y yo estaba pensando no en lo
que me gustaría hacer en esta noche, más bien estaba pensando
en un día cuando yo estaría delante de mi juez o mis jueces, mis
padres. Y ahí en mi graduación, si yo
estaba ahí delante de miles de personas, de mis maestros, de
mis padres, de mis amigos y yo no estudié, yo no puse el tiempo
necesario para graduarme y todos mis amigos estaban recibiendo
sus diplomas, pero yo no estaría muy avergonzado. Entonces cuando
yo en estas noches, cuando no quería estudiar y quería salir
para jugar baloncesto o quería dormir o quería salir con mis
amigos o para llegar a conocer otras muchachas antes de llegar
a conocer mi esposa. En esos días yo tenía que pensar
más bien en el día de juicio, en la graduación. Y tenía que
pensar, aunque yo no puedo ver esa graduación, aunque cuando
yo estaba en la universidad en Cali del Sur, miles de mías de
mi familia no podía ver a mis padres. Yo tenía que imaginar
ese día cuando iba a estar en frente de todas esas personas
y que se iba a estar avergonzado porque no estudié y no recibí
mi diploma o que iba a estar orgulloso de haber cumplido el
trabajo que me habían dado. Y tenía que pensar y meditar
en ese juicio final para mantenerme fiel en el trabajo que tenía
que hacer para esa noche. Por qué? Porque en esa noche,
ese martes por la noche, en medio del semestre, cuando tenía un
examen el próximo día y todos mis amigos me estaban diciendo
vamos a ir a jugar en el gimnasio. El gimnasio era mucho más interesante
y mucho más presente en mi visión que la graduación dentro de tres
años. Y mis amigos estaban mucho más
presentes en mi visión que mis padres, que estaban por miles
de millas en el otro lado de los Estados Unidos. Pero yo tenía
que pensar en el futuro. Y lo mismo con cada uno de nosotros.
Cada uno de nosotros tenemos que pensar más bien en ese último
día de juicio más que el día de hoy. Ahora, no todos nosotros
somos llamados a predicar. Obviamente ese pasaje está enfocado
en la predicación, pero aplica a todos los que queremos compartir
la Palabra de Dios con otros. Y a veces no queremos decir la
verdad a otros. No queremos compartir la verdad
con compañeros de trabajo o con familiares. Por qué? Porque podemos
ver sus reacciones y podemos ver cómo nos van a tratar. No
podemos ver a Jesús. No podemos ver ese día final,
pero vemos de las consecuencias inmediatas ahora. Pero Pablo
dice a Timoteo, aunque puedes ver ahora esas personas que van
a rechazar tu predicación o no quieren escuchar tu predicación,
Recuerda que estás en la presencia de Cristo. Y te encarezco delante
de Dios y del Señor Jesucristo, quien te va a juzgar un día en
su manifestación en su reino, que prediques la palabra. En 2 Corintios capítulo 5, Pablo
habla más de eso y nos dice en 2 Corintios 5-6, así que vivimos
confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en
el cuerpo, estamos ausentes del Señor, porque por fe andamos. no por vista, pero confiamos
y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo y presentes al Señor. Por tanto, procuramos también,
ausentes o presentes, serle agradables, porque es necesario que todos
nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que
cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en
el cuerpo, sea bueno o sea malo. Tenemos que andar por fe. No
vemos el juicio ahora. Si vemos a los amigos y familiares,
si vemos los resultados malos de predicar, de compartir la
verdad del evangelio, pero tenemos que vivir por fe sabiendo que
viene el juicio. Ahora, especialmente como líderes,
pastores, los que enseñan a los niños o otros, nos dice en Santiago
capítulo 3 que tenemos que tener mucho cuidado porque dice, hermanos
míos, no hagáis maestros muchos de vosotros sabiendo que recibiremos
mayor condenación si no predicamos fielmente, si no nos mantengamos
en la palabra de Dios. y estamos influyendo a otras
personas, eso incluye a padres con sus hijos, eso incluye a
maestros de escuela medical, especialmente a pastores y líderes,
pero cualquier que tiene influencia sobre otro y no comparte la verdad
de la palabra y los guía a otro lado, tendrán mayor condenación
porque tenemos una influencia sobre otras personas. Entonces
tenemos que mantener nuestra mirada en ese juicio final, porque
Dios requiere la predicación fiel de la palabra. Regresando
a Señor de Timoteo capítulo 4, la segunda cosa que vemos es
no solamente tenemos que mantener nuestra mirada en ese juicio
final, pero en versículo 2 dice que prediques la palabra. Ahora,
¿qué significa eso que prediques la palabra? Bueno, sigue explicando
que instes a tiempo y fuera de tiempo redargulle, reprende,
exhorta con toda paciencia y doctrina. Entonces la predicación en primer
lugar no es solamente cuando nos da la gana. Para ser muy
honestos con ustedes, hermanos, hay veces los domingos por la
noche que no quiero predicar. Me gustaría mucho más solamente
sentarme y escuchar a otro hablar, o aún más a veces sentarme en
el sofá en la casa y tomar una siesta. No siempre quiero predicar. A mí a veces llego a pasajes
que no me gustan, porque son difíciles o porque me tocan a
mí demasiado y no quiero predicarlos. Y hay tiempos cuando hace frío,
cuando hay cosas pasando en la iglesia y llegamos a un tema
que a lo mejor no es muy popular. Y a lo mejor yo sé que algunos
no están de acuerdo con lo que la Palabra de Dios dice. Y a
veces no quiero predicar porque pienso que las personas se van
a ofender. Pero la predicación no pasa solamente cuando nos
da la gana y no solamente es lo que queremos predicar. Tenemos
que predicar en tiempo y fuera de tiempo. Tenemos que predicar
la Palabra de Dios. No solamente las cosas que nos
gustan. Tenemos que predicar toda la Palabra de Dios. Y por
eso en esta iglesia tratamos de predicar versículo por versículo
a través de los libros. Porque no queremos solamente
escoger los pasajes que nos gustan. Queremos predicar toda la Palabra
de Dios en su enteridad. Las pasajas que queremos predicar
y las pasajas que a lo mejor decimos no me gustaría predicar
eso por cualquier razón. Tenemos que hacerlo cuando nos
gusta, cuando no nos gusta. En qué entalla la predicación?
Pero en primer lugar, dice Red Arguella. Eso es lo que distingue la predicación
de la enseñanza. La enseñanza es solamente decir
eso es lo que la palabra de Dios dice. Y la enseñanza es importante,
es una parte de la predicación. Pero si solamente enseño lo que
la Palabra dice, no he predicado. Tengo que hacer lo difícil que
es redaguir a las personas, que es decir, lo que estás haciendo
es mal y dejas de hacer eso o vas a enfrentar el juicio de Dios
y tienes que hacer eso. Eso es redaguir, es corregir,
es hacer algo que muchas veces no nos gusta hacer, pero es una
parte importante. Usa esa misma palabra en Lucas
capítulo 3 y versículo 19. Y eso es lo que dice entonces
Herodes el Trarca siendo reprendido, la misma palabra en griego que
redarguir, por Juan a causa de Herodias, mujer de Felipe, su
hermana, y de todas las maldades que Herodes había hecho. ¿Qué
pasa aquí? El rey Herodes está haciendo
algo mal. Y Juan dice, Herodes, no debes
hacer eso. No fue fácil para Juan decir
eso. De hecho, le costó su cabeza,
literalmente. Y él sabía que hablar en contra
de un rey iba a ser algo muy peligroso. Pero él también reconoció
que si solamente enseñó y no redargulló, no iba a estar predicando. A mí, para los que me conocen,
a lo mejor no es cierto. Puede preguntar a mis padres
y mi hermana, en mi, en mi esposa y los que me han conocido. Pero
creo que para la mayoría que me conocen, yo no soy una persona
que a mí me gusta ir a personas y decirles estás haciendo mal.
Yo quiero que todos me aman. No quiero redarguir mucho a las
personas. Mis estudiantes en la escuela
no estarían de acuerdo, pero Para la mayoría, no me gusta
hacer eso tanto. Pero si voy a predicar, yo tengo
que decir eso está mal. Y lo hago también, como dice
la próxima palabra, no solamente redargullendo, pero dice reprender,
reprender. Qué significa eso? Bueno, otra
vez usa la misma palabra en Marcos capítulo 8, versículo 30. Y ahí
eso es lo que dice. Hablando aquí a Jesús, a sus
discípulos, dice Pero él les mandó que no dejesen ser de él
a ninguno. Tiene la idea de un mandato. Tiene la idea de decir algo con
autoridad. Usa esa misma palabra muchas
veces cuando Cristo echa afuera los demonios y dice yo soy el
creador, el señor. Vaya afuera. Muchas veces dice
ahí que reprendiéndoles o o mandándoles. Por qué? Porque él tenía autoridad
sobre ellos. La enseñanza es solamente decir
aquí están los hechos. Ustedes deciden si es correcto
o no. La predicación es decir eso es la verdad. Si lo quieres
aceptar o no, no importa. Estás equivocado. Eso es la verdad. Cómo podemos hacer eso? Bueno,
yo no puedo hacer eso. Si yo estoy diciendo eso es lo
que yo creo. Tú estás equivocado. Eso es lo que yo creo. Yo estoy
en el correcto. Pero si estoy diciendo eso es lo que la palabra
de Dios dice. Y si digo la palabra de Dios
dice eso, No puedo decir Bueno, eso es lo que la palabra de Dios.
Si quieres aceptarlo, está bien. Si no estás de acuerdo, está
bien. Yo no soy nadie para juzgar. No tengo que decir con autoridad
la palabra de Dios, tu creador, tu Dios, tu rey te ha dicho que
tienes que hacer eso y tienes que hacer eso. Y tenemos que
predicar con autoridad. Otra vez, eso no es muy popular
hoy en día. Para la mayoría de las personas,
la única cosa que podemos decir con autoridad es que no puedes
decir nada con autoridad. Pero si queremos seguir el mandato
del señor cuando predicamos, si la palabra de Dios dice algo
claramente, no podemos decir bueno, creo que eso y si quieren
creerlo, no sé, pero no tenemos que decir. Dios dice eso es mal. No lo hagas o va a haber consecuencias. Tenemos que hacerlo con autoridad. Es cierto que hay algunas cosas
que no están claras en la Palabra. Y si hay algo que no es claro
en la Palabra, yo diré, eso es lo que creo que dice, pero no
estoy seguro, entonces no lo voy a decir con mucha autoridad.
Pero si hay algo que es claro en la Palabra y no lo digo con
autoridad, no estoy siendo humilde, estoy siendo desobediente. Porque
la Palabra de Dios dice que tengo que proclamar lo que la Palabra
dice con autoridad. Eso es lo que es correcto y eso
es lo que es malo. Pero entonces sigue diciendo
no solamente tenemos que redarguir y reprender, pero tenemos que
exhortar con toda pospaciencia y doctrina. Esa palabra exhortar
tiene la misma raíz del consolador, la palabra que uso para el Espíritu
Santo. Él tiene la idea de venir al lado de alguien para animar. Entonces la predicación si entalla
diciendo deja de hacer eso es malo con la autoridad de Cristo.
Eso es lo que es bueno. Eso es lo que es malo. Eso es
la verdad. Eso es la mentira. Pero también
hay veces que la predicación entalla solamente animar. Cristo
te ama. Él quiere que vengas a conocer
al Señor. Y esa palabra muchas veces tiene
la idea de emoción, de pedir con amor y con un deseo ferviente
de ver a la persona venir al Señor. Como un padre o una madre
rogando con sus hijos, por favor. Busque al Señor. Esa es la idea
de exhortación. Y lo hacemos con paciencia. Es
fácil para los pastores a veces frustrarnos, igual como padres
con sus hijos o como yo maestro con mis estudiantes. Decimos
algo y parece que no están poniendo atención y a veces lo tomamos
como es un insulto a nosotros mismos. Y empezamos a predicar
con ira y con frustración. ¿Por qué no están haciendo eso?
Yo ya les dije cien veces, pero tenemos que tener paciencia.
Reconocemos como la palabra de Dios dice, somos todos pecadores
y todos vamos a fallar. Entonces lo hablamos con autoridad,
pero también con paciencia. Y también es muy importante la
doctrina. Si decimos algo con autoridad,
tenemos que mostrar claramente que viene de la palabra de Dios.
Hay muchos pastores que andan y dicen con autoridad eso es
lo que tienes que hacer, pero nunca muestran de dónde viene
de la palabra de Dios. Entonces, en qué se basa su su
predicación en nada? Tiene que estar basado en la
enseñanza de la palabra de Dios. Tiene que mostrar claramente
que la palabra dice eso y todos pueden ver que en verdad dice
eso. Y por eso estoy diciéndoles que
deben hacer eso. Entonces predicamos redargullendo,
reprendiendo, reprendiendo, exhortando con toda paciencia y doctrina. Y por qué es tan importante eso?
Bueno, si seguimos en versículo 3, porque vendrá tiempo cuando
no sufrirán la sana doctrina. Acaba de decir prediques con
doctrina. Por qué? Porque vendrá tiempo
cuando no sufrirán esa doctrina. sino que teniendo comezón de
oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias. ¿Y qué vemos hoy en día? Vemos
a iglesias que dicen, si quieres ser homosexual, está bien. No
hay nada malo con eso. Dios acepta a todos. Dios ama
a todos. Si quieres vivir con alguien
sin estar casados, está bien. El Señor acepta a todos como
están. Si quieres ser un mentiroso, si quieres maltratar a tu esposo
o tu esposa, está bien, Dios acepta a todos. No tienes que
seguir lo que la palabra de Dios dice. Y muchos van a seguir a
las iglesias. ¿Por qué? Porque dicen lo que
quieren escuchar. Yo quiero escuchar a las personas
que me dicen lo que estás haciendo. Está bien, sigues haciéndolo.
Voy a firmarte. Eso es una frase muy famosa hoy
en día. Voy a firmar, solamente afirmar
lo que tú quieres hacer. Y muchas iglesias solamente están
ahí para afirmar lo que ya estoy haciendo. No quieren ir a la
iglesia donde dicen lo que está haciendo es mal y si no cambias
vas a enfrentar la disciplina o el juicio de Dios. porque eso
no me gusta. Van a querer ir a iglesias que
dicen, como dice aquí, amontonarán maestros conforme a sus propias
concupiscencias. y apartarán a la verdad el oído
y se volverán a las fábulas. Quieren solamente escuchar historias
bonitas. Hay muchas iglesias donde los
pastores hablan muy bien, muy interesante, dan historias que
me hacen llorar, me hacen reírse y son muy interesantes, pero
nunca tocan mi conciencia. Siempre salgo contento. Si siempre sales de la iglesia
contento, o no estás escuchando o no están predicando la Palabra. Porque la Palabra de Dios es
una espada de dos filos que llega y penetra hasta lo más profundo
de nuestros corazones. Y muchas veces personas dejan
de ir a iglesias buenas y buscan esas otras iglesias. Y lastimosamente
algunos que antes estaban aquí en esa iglesia ya no están, no
porque han buscado otra iglesia buena. Algunos sí, pero algunos
no están aquí ya porque quieren ir a una iglesia donde no prediquen
la palabra, sino que solamente hablan las cosas que quieren
escuchar. Y la segunda cosa que vemos aquí como Dios manda que
nosotros prediquemos La Palabra de Dios, como Dios lo manda,
no solamente tenemos que mantener nuestra mirada en el juicio final,
pero en segundo lugar, tenemos que mantener nuestro mensaje
en la Palabra de Dios. Tenemos que mantener nuestro
mensaje en la Palabra de Dios. En Jeremías capítulo 6, Jeremías estaba hablando del
juicio que los israelitas iban a enfrentar. Y dicen Jeremías
capítulo 6 y versículo 13. Porque desde el más chico de
ellos hasta el más grande, cada uno sigue el habaricia y desde
el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores y curan
la herida de mi pueblo con livianidad, diciendo paz, paz. y no hay paz. ¿Se han avergonzado
de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado. Ni aún saben tener vergüenza.
Por tanto, caerán entre los que caigan cuando los castiga. Caerán,
dice Jehová. Hay muchos que quieren ir a iglesias
donde solamente les dice paz, paz. Dios te ama. Dios te va
a bendecir. No importa lo que haces en tu
vida. Dios está contigo. Todo paz. Y Jeremías dice no,
pronto van a venir los asirios y vas a estar matado y arrancado
de ese lugar. No va a haber paz si no te conviertes. Pero en vez de estar avergonzado
de su abominación, van a lugares donde dicen no está bien. No
tienes que avergonzarte de hacer el mal. De hecho, hay muchos
que dicen el problema es que te sientes mal por hacerlo mal.
El problema no es hacerlo mal. Tu problema es sentirse mal.
Si solamente dejas de escuchar a esas personas que te dicen
que estás haciendo mal, ya no vas a sentir mal, ya no vas a
avergonzarte de esas cosas malas y puedes estar contento. Pero
dicen paz, paz cuando no hay paz, porque viene el castigo
de Dios. Si no nos convertimos, tenemos que mantener nuestro
mensaje en la palabra de Dios y para terminar regresando. Así
no lo tengo, tengo capítulo 4. Versículo 5 dice, Pero tú, ser
sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple
tu ministerio. Entonces Pablo otra vez dice
a Timoteo, Mira, vas a estar en el ministerio y vas a mirar
alrededor y vas a ver a otros pastores que son millonarios. que muchos van a sus iglesias,
que los más los famosos están yendo a sus iglesias y hablando
de cuán buenos son y tienen mucha gente y muchos libros. Y vas a decir quiero ser como
ellos y vas a mirar y a veces vas a. Personas van a estar dejando
de escucharte porque prediques la palabra, pero dices es sobrio
reconocer que ya Dios ha dicho que eso va a pasar. Y no solamente
eso, pero dice, soporta las aflicciones. Si prediques la palabra, no va
a ser fácil. Va a ser difícil muchas veces.
Tienes que soportar las aflicciones por la gente. Muchas no van a
querer escuchar la sana doctrina. Pero tú haz obra de evangelista,
predica el evangelio, cumple tu ministerio. La última cosa
que vemos como Dios requiere la predicación fiel en su palabra,
tenemos que mantener nuestra mirada en el juicio final. Tenemos
que mantener nuestro mensaje en la palabra de Dios y tenemos
que mantener nuestra mente en nuestro llamado divino. Timoteo
había sido llamado por Dios para ser un pastor y eso iba a ser
la única cosa que le mantenía fiel en su ministerio cuando
la gente no quería escuchar la palabra de Dios. cuando otros
estaban saliendo para hacer lo que a ellos les daba la gana. Dicen, muchos no saben si es
una historia verdadera o no, pero según las leyendas, en el
año 490 a.C. había una batalla grande en Grecia,
y se llamaba la batalla de Maratón. Y en esa batalla estaban peleando
los de Atenas en contra de los persos y habían ya casi ganado
la batalla los de Grecia contra los persos. Pero un soldado llamado
Filipedes miró un barco perso saliendo, escapando de la batalla
y yendo hacia Atenas. Y él pensó, a lo mejor ese barco
quiere llegar a Atenas para capturar a Atenas y mentir a ellos diciendo
que han ganado la batalla y Atenas va a rendirse no sabiendo que
en verdad habían ganado la batalla. Entonces él decide ir corriendo
hacia Atenas para avisar a todos que han ganado la batalla. En
camino, él deja todos sus armas y corre, corre, corre y llega
finalmente al momento preciso y clama hemos ganado, hemos ganado. No dejas ese barco entrar. Y
ahí muere. Y según la leyenda de eso, vino
el maratón de 26 millas que esa persona Corrió eso a esos amigas,
pero él estaba tan enfocado en su misión que dejó todo a un
lado. Y aunque estaba al punto de morir
por correr tanto, dijo yo tengo que cumplir porque ese mensaje
es tan importante y hasta dio su vida para entregar ese mensaje
porque era tan importante. Según la leyenda. Y cuanto más
nosotros que tenemos un mensaje mucho más importante que de una
batalla, el mensaje más importante, cuántos de nosotros rendimos
por razones más, mucho más pequeñas. Pero si el Señor nos ha llamado
y ha llamado a cada cristiano a compartir el evangelio, especialmente
a los que hemos sido llamados para predicar, a predicar el
evangelio, cuánto más nosotros tenemos que cumplir el ministerio
que Dios nos ha dado. En Hechos capítulo 20, Pablo
está hablando con los pastores de Éfeso y dice a ellos en Hechos
capítulo 20 y versículo 20, no sabiendo que si él va a verlos
más y de hecho no los vio más. Dicen 20 20. Y como nada que
fuese útil, he rehuido de anunciados y enseñados públicamente y por
las casas. Dice que él les dijo todo lo
que ellos necesitaban. Versículo 21 testificando judíos
y gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios. y de la fe en
nuestro Señor Jesucristo. Ahora he aquí, ligado yo en el
Espíritu, voy a Jerusalén sin saber lo que allá me ha de acontecer,
salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio
diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones, pero de ninguna
cosa hago caso. Mi estimo preciosa mi vida para
mí mismo con tal que acabe mi carrera con gozo. Y el ministerio
que recibí del Señor Jesús para dar testimonio del evangelio
de la gracia de Dios. Y ahora aquí yo sé que ninguno
de todos nosotros, entre quienes he pasado predicando el reino
de Dios, verá más mi rostro. Por tanto, yo os protesto en
el día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos. Al amor tiene en mente el pasar
en ese que él no me dice que si el. El que está velando, si no anuncia
al pueblo que viene el enemigo y viene y son amatados, que es
la sangre estará en sus manos. Versículo 27, porque no he reuido
anunciaros todo el consejo de Dios. Por tanto, hablando a los
pastores de Éfeso, mirad por vosotros y por todo el rebaño
en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar
la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.
Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de
vosotros lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros
mismos se levantarán hombres que hablan cosas perversas para
arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad acordándoos
que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar
con lágrimas a cada uno. Y ahora, hermanos, os encomiendo
a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreficarnos
y dar auserrencia con todos los santos. Pablo dice, lo más importante
es que he compartido con ustedes la palabra de Dios y toda la
palabra de Dios. Y terminamos pensando en, quiero
dejarles con tres diferentes cosas. Primeramente, Si usted lee esos pasajes, debe
reconocer la importancia de la predicación bíblica de todo el
consejo de Dios. Y quiero animar a cada uno que
se mantenga fiel a una iglesia que predique la palabra, que
te mantengas bajo la predicación fiel. Si esa iglesia deja de
predicar la palabra, deja esa iglesia. Si usted tiene que mudarse
a otro lugar, encuentre una iglesia no que te guste la música, no
que te guste la gente, no que te guste los chistes del pastor
o la personalidad de las personas, pero asegúrate de que cualquier
iglesia a la cual te juntes predique la palabra y toda la palabra. La segunda cosa que tenemos que
reconocer aquí es que nosotros tenemos que ser fiel con compartir
la palabra con otros. Es difícil que sea, especialmente
en el día de hoy. Tenemos que ser fiel en hacer
eso. Y finalmente, si hay alguno joven, adulto, hoy que a lo mejor
el Señor ha hablado en tu corazón y a lo mejor el Señor está llamando
a algunos como Timoteo a predicar y sientes esa carga en tu alma,
no rechazas ese llamado. Que buscas la preparación de
Dios para predicar la palabra de Dios. No va a ser fácil, pero
vale la pena. Entonces, Dios requiere la predicación fiel
de su Palabra. La pregunta para nosotros es,
¿vamos a ser fieles en ponernos debajo de la predicación? ¿En
estar en los servicios para escuchar esa predicación que Dios nos
ha llamado para hacer? Vamos allá. Padre, gracias por
tu Palabra. Gracias por llamarme a mí a predicar
tu Palabra. Yo sé que muchas veces no lo
hago como debo, pero Señora, ayúdanos siempre en esta iglesia
a mantenernos fieles en predicar la palabra, sea a dos personas
o a dos mil personas, pero a nunca rendirnos bajo la presión del
mundo, bajo la presión de los que están alrededor de caer a
predicar nuestras opiniones, nuestras ideas o dejar la predicación. Señor, ayude a los hermanos a
siempre ser fiel en una iglesia que predique la palabra, sea
esa iglesia o sea otra iglesia, pero que siempre reconozcan la
necesidad de estar debajo de la predicación fiel de la palabra
de Dios, porque es un elemento esencial para la vida cristiana. Es un mandato de Dios para cada
iglesia que predique la palabra. Señor que nos ayudes a siempre
seguir fiel a tu palabra para toda tu gloria. En nombre de
Cristo pedimos esas cosas. Vamos a terminar esta noche cantando
el himno 281 tiene un poco que ver con lo que acabamos de mirar. 281. Vamos a ponernos de pie
y terminar cantando. Como siempre, si tiene cualquier
pregunta, si quiere oración, siempre estamos aquí para contestar
cualquier pregunta. Después que terminamos, vamos
a tener la práctica del coro. Para los que están en el coro,
solo mencionar que vamos a estar dividiéndonos, las hermanas van
a quedarse aquí, los hermanos van a ir atrás al instituto.
No necesitan usar sus libros hoy porque vamos a darles unos
papeles para los hombres y las mujeres. 281, solamente la primera
estrofa. Ahí entonces después nos quedaremos
despididos y padres pueden buscar sus hijos. La palabra del Señor,
predica. La palabra del Señor Predicar,
predicar Con anhelo y oración Predicar, predicar Ante el mundo
burlador Sé testigos de su amor El poder del Salvador Predicar,
predicar Amén.
Predicando la Palabra
Series Epistolas Pastorales
| Sermon ID | 125221955203914 |
| Duration | 44:33 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | 2 Timothy 4:1-5 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.