00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
saludos, que Dios nos bendiga
en este hermoso día que el Señor ya nos ha regalado. Tenemos entonces
razones más que suficientes para nosotros exaltarle, glorificarle,
y qué bonita la oportunidad que podemos tener en esta noche de
tener un tiempo devocional delante de su presencia. En esta noche
yo quiero compartirles a ustedes lo que es el devocional a este
devocional que estuve adquiriendo y que estuve compartiéndole la
semana pasada, se me escapa el nombre, pero yo le invito que
por favor se prepare a escuchar, prepárese a escuchar estas hermosas
palabras que tenemos acá en este devocional y al finalizar el
mismo, pues vamos a leer todos el Salmo 127, así que acompáñame
por favor. El devocional de este día se
titula La obra del Señor y está basada en el pasaje bíblico que
nosotros encontramos en Colosenses capítulo tres verso diecisiete
que nos dice de la siguiente forma y todo lo que hagan de
palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús,
dando gracias por medio de Él, a Dios, el Padre. Y la meditación
de este devocional, pues dice de la siguiente forma, hoy tú
y yo tenemos una obra que realizar En su primera carta a los corintios,
cuando el apóstol Pablo instruyó a la iglesia a dar una cálida
bienvenida a Timoteo en la comunidad, no fue porque Timoteo estuviera
intentando hacerse un hombre para sí mismo, ni porque tuviera
algún título importante, ni porque estuviera buscando ser reconocido. No. Simplemente fue porque Timoteo
hacía la obra del Señor, como leemos en 1 Corintios 16, 10. La obra del Señor es cualquier
cosa que puedas hacer con tus manos o pensar con tu mente que
sea agradable a Dios a medida que trabajas para Él y no para
impresionar a otros. Colosenses 3, 23. Esto puede
ser dentro del cuerpo de Cristo o en servicio al mundo a nuestro
alrededor. Pablo incluye a propósito la
frase, todo lo que hagan en el versículo 17. El todo del servicio
cristiano significa que en todas nuestras ocupaciones, con la
ayuda del Espíritu Santo, debemos buscar colocarnos de tal manera
que podamos participar con eficacia en el ministerio del Evangelio. ya sea que estemos ayudando a
un vecino, saludando a nuevos visitantes en la puerta de la
iglesia, o como voluntarios en la comunidad. Todo tipo de servicio
es una oportunidad para apuntar a otros hacia nuestro Salvador. ¡Qué privilegio es saber que
hemos sido colocados aquí en la tierra para participar en
ver a los incrédulos volverse seguidores comprometidos de Jesucristo! Dentro del cuerpo de Cristo debemos
reconocer que nuestro crecimiento espiritual es resultado del servicio
de otros al Señor. Pablo consideraba de manera correcta
a los Corintios un resultado de su labor en el nombre de Cristo
y escribió, ¿no son ustedes mi obra en el Señor? Primera de
Corintios 9.1. La misma existencia de la iglesia
en Corinto era gracias a que el apóstol estaba realizando
la obra del Señor. Pablo no era ni irrelevante ni
preeminente en cambio él había recibido una responsabilidad
específica con un propósito Como cristianos, no sólo somos llamados
a sentarnos y a aprender, sino a crecer y a ir, a pescar y a
alimentar. Dios asigna a cada creyente una
responsabilidad específica dentro del ministerio y servicio cristianos. y ésta incluye en trabajar para
Él en cualquier circunstancia y oportunidad que se nos presente
hoy, porque estas cosas no vienen por azar, sino por disposición
divina. Pablo nos modeló esto de manera
admirable a través de su obediencia al llamado de Dios al reconocer
que él era instrumento escogido para llevar el nombre de Dios
en presencia de los gentiles, de los reyes y de los israelitas. Eso quedó registrado en Hechos
9.5. Pablo siempre tomó en serio la
obra del Señor. Nosotros también deberíamos hacerlo. Todos somos llamados a honrar
a Dios en dondequiera que estemos. Considera qué podría cambiar
en tu pensamiento y en tu actuar si en cada momento te preguntaras,
ahora, ¿qué querría Jesús que yo haga aquí? ¿Cómo puedo alabar
su nombre y traerle satisfacción a él en este momento? hoy tienes el privilegio de tener
una obra que realizar para el fin de la cita. Este ha sido
el devocional del día de hoy. Hay mucho que aprender de lo
que extraemos de este devocional. Si te has perdido una sección,
no entendiste de qué estaba hablando, te invito que antes de proseguir
con este tiempo de oración y este tiempo de lectura de las Sagradas
Escrituras, te animes y devuelvas atrás. transmisión para que vuelvas
y escuche ese devocional, porque tienes mucho que aprender, tienes
mucho que aprender, y este devocional tiene mucho que enseñarnos. Este
devocional está basado en ese libro que se se llama Verdad
para Vivir, trescientos sesenta y cinco devocionales diarios. Así que, considéralo, considéralo,
analízalo, y ojalá el Señor te dé pues esa esa esa gracia de
poder ser una persona de bien, como aquí está sugiriendo este
devocional. Pero sin pérdida de tiempo, por
favor, acompáñame en la lectura del libro de los Salmos, Salmo
127, que te dije al inicio, si llegaste ya cuando había iniciado
pues con más razón entonces debes de devolver esta transmisión
para que tengas una idea de qué es lo que yo estoy hablando. Mientras tanto, mientras tú lo
devuelves para atrás, yo voy a ir leyendo y ahorita tú me
alcanzas. ¿Qué te parece? ¿Sí estás de
acuerdo? Ojalá que sí y lo hagas así y sea de dedicación a tu
vida. Nos dice así la palabra del Señor,
Salmo 127. Si el señor no edifica la casa, en vano trabajan los
que la edifican. Si el señor no guarda la ciudad,
en vano vela la guardia. Es en vano que se levanten de
madrugada, que se acuesten tarde, que coman el pan de afanosa labor,
pues él da a su amado aún mientras duerme. Un don del Señor son
los hijos, y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas
en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre de que
de ellos tiene llena su aljaba, no será avergonzado cuando hable
con sus enemigos en la puerta. vamos a orar, vamos a orar al
Señor para que nos dé esa esa hermosa gracia de nosotros real
y efectivamente ser personas que estemos dispuestos a hacer
la obra del Señor y que nos dé la gracia también de poder entender
que no vamos para parte si el Señor no va con nosotros, no
vamos para parte si el Señor no está allí en la obra, si nosotros
no ponemos nuestros planes en las manos del Señor. Oremos al
Señor. Soberano Dios y Padre, tú que
moras en las alturas de los cielos, a Ti clamamos, a Ti clamamos
Señor, Tú eres nuestro Dios, Tú eres nuestro Padre, nuestro
Señor, nuestro Creador. Gracias Padre porque Tú nos das
este tiempo de acercarnos a Ti y clamar y gemir delante de Tu
presencia y suplicarte Padre que Tú fortalezca nuestras almas,
Señor, para que así podamos ser personas que estemos dispuestos
a hacer la obra tuya, Señor, que no dejemos, oh Señor, de
lado esa gran responsabilidad que Tú nos has dado, Padre. Sé
con nosotros, Señor. Sé con nosotros, Padre. Fortalece
nuestras vidas. Fortalece, oh Dios, todos nuestros
planes y proyectos que lo podamos poner a tus pies, Señor, y que
tú te estés glorificando, Padre. Que tú te estés glorificando,
Señor, en nuestras vidas. Obra, obra en tu iglesia, obra
en esta iglesia local visible. Obra en medio de este pueblo
que se reúne aquí, Señor. Tú conoces cuáles son los que
son tuyos, oh Dios. Padre, trabaja con estas vidas,
ayúdales a crecer, a madurar en tus caminos, a dar testimonio
de la fe, Señor. Te suplicamos esto, Padre. Ten
piedad de nosotros. Somos niños, muchas veces, niños
fluctuantes, llevados por todo viento de doctrina de hombres. condúcenos Padre a tus caminos
que tu palabra pueda ser eficaz en medio nuestro y que haga esa
obra grande esa obra de transformación esa obra de renovación de todos
los que somos Padre obra Señor obra en nuestras vidas Padre
gracias Señor por este tiempo gracias por este devocional permítenos
Padre acercarnos más seguido delante de tu presencia que dejemos
de lado las excusas, Señor, nos consagremos a ti, Padre, como
es debido, como tú mandas, Padre. Hazlo, Señor, en nuestra vida,
Padre, te lo suplicamos, Señor, en el nombre de Cristo Jesús.
Amén y Amén. Gloria al nombre del Señor. Qué bueno, qué bueno que podemos
orar, qué bueno que podemos leer una porción del devocional. qué bueno que podemos leer un
capítulo corto de las Escrituras. Menos de 15 minutos, incluso
tomando un tiempecito de una música de fondo, como ustedes
vieron al principio, y hemos estado en la presencia del Señor.
Eso es lo que queremos hacer, que usted pueda tener ese hábito,
y que ese hábito se pueda extender y se pueda multiplicar, que no
sea un hábito así corto, sino que usted pueda pasar tiempos
de calidad en la presencia del Señor. Así que Dios le bendiga,
Dios le guarde, esperaré su saludo, su motivo de oración, ojalá,
ojalá se anime y nos escriba, nos diga de dónde nos está, nos
está viendo. si tiene alguna acción de gracias
o alguna petición o algún saludo pues háganos, háganos llegar,
que esos saludos y esas palabras siempre son de mucha motivación
para mi vida. Que Dios les bendiga, que Dios
les guarde y nos veremos en otra próxima ocasión con el favor
de Dios. no no
BUSCANDO AGRADARLE A EL
Series Tiempos Devocionales
Les invito a que me acompañen a un tiempo breve devocional... Les aseguro que si se animan y se conectan, ese corto tiempo irá marcando un antes y después en su vida. Estoy teniendo tiempos cortos (15 a 20 minutos).
Hoy estoy leyendo un libro devocional que está desafiando mi vida, ojalá también tu puedas hacerlo de manera habitual conmigo y comenzarás a ver el cambio.
| Sermon ID | 12424173933362 |
| Duration | 14:04 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.
