vamos entonces a continuar con
el capítulo nueve, el el título es la justicia propia frente
a la justicia de Dios, los escrituras van a estar saliendo en la pantalla,
mi recomendación es que usted tenga un un cuadernito que dedica
a la predicación, que sea su cuaderno, y usted llena lo que
quiere tomar de notas. Entonces, vamos a orar, padre,
señor, queremos pedirte dirección, iluminación en tu palabra, hay
una responsabilidad que me has dado de presentar este texto
Señor y ruego junto con mis hermanos que así sea presentado como fue
escrito por Pablo y la intención que tuvo en su corazón al dar
estas escrituras, inspirado por Tu Santo Espíritu y nosotros
aquí Señor Es una iglesia muy ordenada en la manera como funcionamos. Ayúdanos a entender. Háblanos al corazón. Y ayúdanos
a ir más allá, en las casas, Señor. A procurar, buscar en
ese texto, conocer, entender mejor, llegar a dominarlo para
hacer discípulos en base a lo que aprendemos y a vivir de acuerdo
a esto. Te lo pedimos en el nombre de
Jesucristo y te damos las gracias, Señor. Amén y Amén. Entonces,
el título es la justicia propia frente a la justicia de Dios. En el capítulo nueve, Pablo muestra
la soberanía de Dios. Él comienza hablando de un deseo
y una tristeza profunda que tiene en su corazón, pero se enfoca
rápidamente en la soberanía de Dios en la elección. Eso lo vimos
desde el principio, él trata de contestar esas preguntas. Y cuando concluye el capítulo
nueve, Pablo está mostrando que aunque Dios es soberano en la
elección, él no espera en una persona, él no depende de una
persona para elegir a quién va a salvar, eso le pertenece a
él. Pero hay una responsabilidad del ser humano, el ser humano
tiene que tomar una decisión frente a la palabra del Señor,
eso le queda al hombre. Entonces, es una acción voluntaria
y Pablo la incluye en este capítulo y muestra así la responsabilidad
del ser humano en la salvación. Y lo hace al comparar al final,
la fe de los gentiles contra la falta de fe de Israel. Los gentiles fueron aceptados
por su fe, Israel fue rechazado por querer buscar las cosas a
través de la ley. Entonces, Dios es soberano. Pero él no va a salvar a una
persona a menos que esa persona tome la decisión de creer en
su Hijo Jesucristo. Este es un acto de la voluntad
humana. Esto es una paradoja, pensar en la soberanía de Dios
y la responsabilidad del hombre, pero la Biblia sí nos lo presenta. Entonces vamos a estar en Romanos
9, de 30 al 33, viendo la conclusión de este capítulo. Vamos a ver
en tres partes. Los que iban tras la justicia,
no la alcanzaron. Los que no iban tras la justicia,
la alcanzaron. Los que sí iban tras la justicia,
no la alcanzaron. Y la necesidad que todos tienen
de creer. Esos tres puntos vamos a ver.
Entonces, comencemos allí en el primer punto. No iban tras
la justicia, pero la alcanzaron. Verso 30. Y Pablo allí en el
verso 30, hace una pregunta. ¿Qué diremos entonces? Obviamente
se está refiriendo a algo que ha estado diciendo cuando da
esa pregunta, pero Pablo... Bueno, está refiriéndose al verso
diecinueve en adelante, pero quiero que miremos, y he estado
tratando de hacer esto, de revisar las veces que Pablo presenta
preguntas en este capítulo, porque básicamente así es que presenta
el tema. Verso catorce dice, ¿qué diremos entonces? ¿Que hay
injusticia en Dios? De ningún modo. Entonces, ¿cuál
es la respuesta de que Dios es soberano en la elección? Pues él es Dios. El verso 19
dice, ¿Dios es injusto? No, Dios no es injusto. Dios
es Dios. ¿Y quién es usted para que le
pregunte a Dios? Y de nuevo en el verso 30 hace
esta pregunta, ¿qué diremos entonces? Se está refiriendo a lo que acaba
de decir del 19 hasta el 29 como lo cubrimos la semana pasada.
Y así concluye el capítulo. Entonces dice, verso 30, que
diremos entonces que los gentiles que no iban tras la justicia
alcanzaron justicia, es decir, la justicia que es por fe. Su enfoque aquí en los gentiles,
pero quiero que miremos en el verso, él menciona a los gentiles
antes, en el verso veinticuatro. Es decir, nosotros, a quienes
también llamó, no solo entre los judíos, sino también de entre
los gentiles. De ahí leímos la profecía de
Oseas, la profecía de Isaías, el enfoque fue este. La profecía
de Oseas no es de los gentiles. Aunque dice un pueblo que no
era mi pueblo, yo le llamaré pueblo, unos que no me buscaban,
yo los acogeré. Es Israel, porque Israel se separa
de Dios, eso lo vimos en Oceás, acuérdese. Isaías. Isaías fue
escrito también para los judíos. Entonces está hablando de los
judíos. Pero acá en el verso 30, entonces él habla de los
gentiles. Aquí sí está hablando de los
gentiles. Dice que los gentiles que no iban para la justicia
alcanzaron justicia, es decir, la justicia que es por fe. que no iba a entrar a la justicia,
la manera como Pablo lo escribe, ese verbo, quiere decir, cuando
alguien está de manera intensiva, intencionalmente, y agresivamente
detrás de algo, lo que dice es que los gentiles no hacían esto,
para querer buscar a Dios. Y Pablo describe a los gentiles,
en primera de Corintios seis, porque oímos el término gentil,
es obviamente los que no son judíos, pero el judío tiene un
concepto muy claro de quién es un gentil, y Pablo lo describe
en primera de Corintios seis, de el verso nueve al once. O no saben que los injustos,
estos son los gentils, los que no buscan a Dios, no heredarán
el reino de Dios, no se ni los ídolatras, ni los adulteros,
ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros,
ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores, heredarán
el reino de Dios. Entonces, da una lista de lo
que practican las personas que no buscan a Dios. En el pero fueron lavados, pero fueron
santificados, pero fueron justificados en el nombre del Señor Jesucristo,
en el espíritu de nuestro Dios. Entonces, no buscan a Dios, pero
muestra cómo pueden venir a la fe, dice alguno de ustedes, esto
es lo que eran. Y los judíos así ven a los gentiles
en el contexto que estamos viendo de Romanos nueve. Ellos se refieren
a los gentiles como los pecadores. los que no tienen parte en el
reino de Dios, son gente que no son pueblo de Dios, gente
sin ley, gente sin esperanza y sin futuro, porque sin la ley
no hay manera de ser guiados a Dios, así lo ven ellos. Entonces,
cuando dicen gentiles, a eso se está refiriendo el apóstol
Pablo. Entonces, estos gentiles que
no habían buscado una posición de justicia delante de Dios,
es decir, ser justificados ante el único juez justo, ser inocentes
delante de él, ellos no buscaban la justicia. Ellos que no la
buscaban, dice Pablo, alcanzaron justicia, es decir, la justicia
que es por fe. Aunque ellos, los gentiles, ¿por
qué hago énfasis en esto? Porque Pablo en este capítulo
se refiere a Israel, el Israel étnico, la nación de Israel,
la raza de los israelitas. Él lo hace en todo el capítulo.
Cuando menciona a los gentiles, son los etnos o todas las naciones,
todos los que no son israelitas. ¿Por qué es importante aclarar
esto? Porque en 9, 10 y 11 de Romanos, así habla. y afirma
que Israel es el pueblo de Dios. Eso es esencial para interpretar
correctamente estos textos, siguiendo el pensamiento de Pablo. Entonces,
los gentiles, que no son israelitas, y voy a referirme a un texto
que Pablo dice al principio del capítulo 9, pero lo voy a usar
al revés, porque Pablo dice que los israelitas son estos, pero
los gentiles, que no son israelitas, de ellos no les pertenece la
adopción como hijos. De ellos no es la gloria. De
ellos no son los pactos. De ellos no es la promulgación
de la ley. No es el culto, no son las promesas.
De ellos no viene ningún profeta ni ningún patriarca y mucho menos
de ellos provino el Cristo. Pablo dice esto de Regresemos allí, porque lo usé
y creo que estoy obligado a explicarlo. En el capítulo 9, versos 4 y
5. ¿Por qué? Pablo dice, porque son israelitas. Dice, son. Fíjense la manera
como lo usa el verbo para entender lo que Pablo está diciendo. A
quienes pertenece, no dice perteneció, pertenece la adopción como hijos.
La gloria, los pactos, la promulgación de la ley, el culto de las promesas
de quienes son, no dice que fueron o eran, dice, son los patriarcas
y de Pablo está afirmando que todo
esto le pertenece a Israel cuando empieza ese capítulo está afirmando
Israel es el pueblo de Dios todo esto es de Israel no dice que
era de Israel y cuando habla de los gentiles cuando llegamos
aquí en el verso treinta él nunca está infiriendo que los gentiles
están tomando el lugar de Israel jamás por eso quise usar los gentiles no son el pueblo
de Dios, de ellos no es la gloria, ni los pactos, ni la promulgación
de la ley, ni el culto, ni las promesas, de ellos no viene ningún
profeta, ningún patriarca, y mucho menos de ellos ha venido el Cristo. Eso es de Israel. Porque en Pablo
está dando esa distinción. Entonces, los gentiles no tienen
nada que ver con eso, ni a ellos se les ha otorgado nada de eso.
Nada, eso es de Israel. Y Dios así lo Entonces diríamos, ¿Por qué Israel
no está en la fe? ¿Por qué el pueblo de Israel
ha sido rechazado? Pablo aquí lo está explicando.
Los gentiles que no buscaban, que no tenían nada de esto, y
no buscaban esta ley, ellos han recibido justicia. Ellos han
recibido la gracia de Dios. Los que no tenían manera de buscar
a Dios, porque no tenían la ley, Ellos son los que han alcanzado
la justicia de Dios y no Israel, no la nación de Israel. ¿Qué
pasó con los gentiles para que ellos recibieran la gracia de
Dios? Simplemente se les predicó el mensaje del evangelio. ¿Y
qué pasó con ellos? Creyeron. tuvieron fe y por eso
recibieron justicia, no tenían ley, pero recibieron justicia,
no tenían ninguna herencia, pero recibieron justicia, fueron justificados
delante de Dios, adoptados como hijos, hechos herederos de la
promesa de la vida eterna. Pedro le dice a ustedes que no
eran nación, ahora son nación escogida, nación santa, pueblo
escogido por Dios. ¿De dónde? Si no tienen ninguna
herencia, una justicia que por fe, que
es por fe, no por obras. Es decir, los gentiles no tuvieron
ninguna oportunidad jamás de hacer nada de lo que Israel tuvo
la oportunidad de hacer. Una justicia que no dependía
en lo absoluto de algo que pudieran haber hecho. Una justicia que
no se derivó de la ley, pues nunca conocieron la ley. Los
gentiles entran a la salvación sin tener la ley. entra a la
salvación por la pura gracia de Dios, porque ellos creyeron
cuando escucharon el mensaje que les predicaron del Evangelio
en Cristo Jesús. Estamos claros en esto, esto
es importantísimo. Esto es muy importante en la
explicación que Pablo está haciendo. Miremos la descripción del Evangelio
en Romanos 1, 17. Porque en el Evangelio la justicia
Dios, se revela por fe y para fe, como está escrito, más el
justo vivirá por la fe, por la fe vivirá. Nunca dice que vivirá
por la ley. Nunca dice que llegará a la salvación
por la ley. Dice que por la fe, por la fe
vivirá. Y la ley de Dios, la justicia
de Dios, perdón, se revela por fe y para fe, como está creyeron porque tuvieron fe,
y Dios les dio su justicia. Creyeron en el mensaje de la
salvación a través del sacrificio del Señor Jesucristo. Es en Cristo
que se cumple la ley, no en ninguna persona. Ellos, los sentiles,
creyeron y fueron justificados delante de Dios, fueron encontrados
perdonados e inocentes, sin ninguna deuda que Miremos Romanos cinco uno. Queremos
afirmar bien este punto, Romanos cinco uno. Por tanto, habiendo
sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por
medio de nuestro señor Jesucristo. No hay ley ahí en ese texto.
No existe la ley. Si habiendo sido justificados
por la Estos gentiles no iban tras la
justicia de Dios. ¿Pero qué pasó con ellos? La
alcanzaron. No andaban buscando por ser gentiles,
pero la alcanzaron. Dios, en Su bondad, en Su misericordia,
permitió que escucharan el mensaje del Evangelio, sin conocer la
ley, y vinieron a ser justificados delante de Él. Usted seguramente
ha escuchado el mensaje. Si usted no está en Cristo, considere.
Usted no necesita cumplir ninguna ley. Eso es una mentira. Si alguien alguna vez le dice
a usted que necesita cumplir una ley para venir al Señor,
es mentiras. Es falso. Es una falsa doctrina
y debe ser rechazada como tal. Pablo aquí lo está presentando
en un texto tan importante como este. Mostrando la distinción
entre gentiles e Israel. Y haciendo el énfasis que la
salvación es solamente por fe. Todo lo que usted necesita hacer
es creer. Crea en el mensaje del evangelio. Crea que Cristo
Jesús vino para pagar por sus pecados. Ahora miremos qué pasa
con los que tratan de cumplir la ley. Punto dos. iban tras
la justicia, pero no la alcanzaron. Entonces, el primero es los que
iban, los que no iban, los que no buscaban la justicia, ¿qué
pasó con ellos? La alcanzaron, porque tuvieron
fe. El segundo grupo, esos eran los
gentiles, iba a entrar a la justicia pero no alcanzaron. Versos 31
y 32. Verso 31 dice en nuestro texto base que es Romanos 9.
Pero Israel que iba tras una ley de justicia no alcanzó esa
ley. Suena como una contradicción.
Suena como una contradicción, cuando leemos el Antiguo Testamento,
pareciera como que Pablo está contradiciendo lo que dicen las
escrituras en el Antiguo Testamento. Porque en el Antiguo Testamento
dice, el que viva por la ley, el que obedezca la ley, vivirá
por la ley. ¿Qué quiere decir eso? Vamos a ver qué dice. Porque
Israel ciertamente tenía la ley, y por medio de la ley buscaban
la justicia, pero nunca la pudieron alcanzar. Y esta es la razón
por la que Israel ha sido rechazado hasta el día de hoy, no completamente,
pero por ahora están así. Entonces está el contraste, los
gentiles no buscan la justicia y la hallan, pero Israel, que
sí la buscaba, no la encuentra. Buscan ser hallados delante de
Dios, pero no lo logran. Ser hallados justos delante de
Dios, pero no lo logran. ¿Cuál es? Mire, una pausa aquí.
¿Cuál es la definición de paz que la Biblia nos da? Porque
Israel está buscando paz. La definición de paz es estar
en paz con Dios. Esa es la paz. Una vez que una
persona está en paz con Dios, la persona tiene paz y puede
vivir en paz en general. porque de ahí viene la paz, estar
en paz con Dios. Los gentiles no buscaban esa
paz. Enemigos de Dios, alejados de las promesas, sin ley, y encuentran
esa paz. Son justificados. No hay deuda
que pagar delante de Dios. Israel queriendo eso, a través
de la ley, no lo logra. No lo logra. Pablo se describe
a sí mismo, mire, Filipenses 3, 6, como uno que buscaba esto. Filipenses 3, 6. Él está dando
testimonio aquí. está dando testimonio porque
está contrarrestando a los judaizantes que quieren imponer la ley sobre
los cristianos y Pablo dice esto en el verso seis en cuanto al
celo perseguidor de la iglesia ok una pausa allí celo celo de
qué celo de la ley de la ley. Había sido entrenado
en como un conocedor de la ley, y como conocedor de la ley, eso
le llevó a perseguir a la iglesia del señor. Dice, en cuanto a
la justicia de la ley, es la justicia de la ley, es lo que
busca Israel. Hallado y reprensible. ¿Qué quiere decir esto? Que Pablo
es irreprensible en cuanto a la justicia de la ley. Que Pablo
se esforzaba y era un ejemplo en cumplir todo Pero no tenía la salvación. Pablo
dice que él considera esto como basura. Él describe esto como
estiércol. Esa es una de las cosas que él
describe como estiércol en su vida. porque nunca pudo llegar
a Dios a través de eso. Él describe esta obra de su fidelidad
a la ley como una obra carnal y luego lo define como basura
o pérdida con tal de seguir a Cristo. Tuvo que perder eso. ¿Para qué? Para poder seguir a Cristo. Sigamos
viendo la explicación. Porque algo importante aquí es
entonces la ley es mala. No, la ley no es la ley no es el problema. El
problema es la manera equivocada en que se en que Israel se relaciona
con la ley porque esperaban ser libres por medio de la ley. La ley no libera a nadie. ¿Sabe
qué hace la ley? Condena. La ley condena solo
que la ley se hace. Condena y muestra a la persona
que es esa Por sí misma no es justificada. Por sí misma, por medio de la
ley, la persona no es justificada. Entonces Israel la toma a la
ley como el medio para hacer buenas obras y así asegurar su
aceptación delante de Dios, lo cual es imposible. ¿Por qué lo
hacen? Porque se puede ver. cumplir
la ley se puede ver, es algo observable, ellos lo hacían y
tenían cientos y miles de rituales para obedecer la ley. Entonces,
aparentemente ellos eran el pueblo de Dios, viven como el pueblo
de Dios porque están cumpliendo la ley, pero resulta que nadie
puede cumplir la ley. Es imposible obedecer la ley
de Dios como está escrita. Estamos hablando de más o menos
seiscientos treinta, seiscientos, seiscientas treinta leyes. Y
si miramos los diez mandamientos, cada uno de nosotros queda condenado
ante los diez mandamientos. Ni qué decir de seiscientas treinta
leyes. Es decir, Israel pretendía que
cumpliendo la ley, haciendo esas obras que les indicaban, ellos
se ganaban el derecho de la justicia de Dios sobre sus vidas. Y se
consideraban así el pueblo de Dios y a los gentiles, los pecadores, tú no comes con
un pecador, tú no te sientas con un pecador, así hablaban
ellos. Por eso cuando Jesús se sienta con ladrones y prostitutas
y gente malvada, le dicen, ¿por qué se sientas con pecadores?
No pueden entender eso. ¿Por qué? Porque ellos no cumplen
la ley. Israel, según ellos, sí la cumplen. Santiago dice
que el que rompe un punto de la ley se hace culpable de toda
la ley. Pablo dice que el que quiera
vivir bajo la ley es maldito. Todo lo que puede producir la
ley es eso. Una persona maldita, una persona culpable, la ley
es mala, no. No, la ley no hace problema.
Mire, Galatas tres veintiuno. Miremos allí en Galatas. Se estaba
en Filipenses, regresa a unos dos libros, esto lo hemos cubierto antes,
pero Pablo llega aquí otra vez, pues yo tengo que hacerlo, la
palabra lo está haciendo. Es entonces la ley contraria
a las promesas de Dios, de ningún modo, porque si se hubiera dado
una ley capaz de impartir vida, entonces la justicia ciertamente
hubiera dependido de la ley. Pablo está diciendo, la ley no
puede dar vida, no da vida. la justicia de Dios. Si se hubiera
dado una ley capaz de impartir vida, entonces, de cumplir la
ley, se lograría la justicia de Dios. Israel hizo eso, ¿Y
qué logró? Nada. No, no lograron nada. Los gentiles que nos estaban
tratando de hacer eso, lograron la justicia de Dios. Romanos
nueve treinta y ¿Sí? Verso treinta y uno dice,
pero Israel que iba tras una ley de justicia no alcanzó esa
ley. Ahora pregunta, ¿por qué? Y él responde, porque no iban
tras ella por fe, sino como por obras, tropezaron en la piedra
de tropiezo. Si hubiera sido posible como
ellos lo habían hecho, ¿qué hubiera pasado? Mire, pensemos en esto,
gentiles no buscan a Dios, no tienen la ley, no tienen Alejados completamente de Dios.
Y encuentran la justicia de Dios porque creen en el mensaje del
evangelio. Israel tratando de cumplir la ley. Si la ley los
hubiera podido salvar, esto es lo que hubiera sucedido. Preste
atención a esto. Para que usted se libere absolutamente
de cualquier concepto de pensar que la ley le puede dar algo
delante de Dios. de Dios. Si la ley les hubiera
dado la justicia de Dios, Israel hubiera quedado aprobado delante
de Dios, Dios hubiera quedado en deuda con ellos, y Dios hubiera
quedado obligado con ellos porque habían cumplido su ley para darle
la salvación y la vida eterna. Dios no tiene obligación con
nadie, por tanto, la ley no puede producir eso No puede producir
eso, y no hay Pero ellos pensaban que así era.
Cuando Jesús le dice, ustedes son hijos del diablo, le dice,
somos hijos de Abraham. Tú eres hijo de fornicación,
porque es hijo de María, que él quedó embarazada antes de
que fuera casada, entonces ellos acusan al Señor así. Y cuando
ven las obras del Señor, le dicen, tú las haces por Satanás. ¿Por
qué? Porque ellos su confianza la tienen en la ley sin fe. Es actuando en base a la ley,
pero sin fe. Dios no tiene obligación con
nadie, la ley no puede producir nada para que Dios entonces bendiga
a esa persona, no. Entonces, eso dejaría a Dios
sujeto a la obediencia a la ley por parte de Israel para entonces
salvarlos, entonces la salvación ya no sería por gracia, Dios
ya no sería soberano en la elección, todo dependería de ellos. Entonces,
no es posible, porque nadie obedece toda la ley. La letra los estaba matando a
ellos, porque tomaban la ley pensando que esa ley los podía
liberar. La letra mata, pero el espíritu
vivifica, es allí donde hay un cruce entre la verdad de Dios,
porque la ley no es mala, y lo que el espíritu puede hacer en
el corazón de una persona. Entonces, ir tras la ley por
fe y no por las obras, es igual a no poner la confianza en la
capacidad que usted pueda tener de obedecerla, sino en la capacidad
que ella, la ley, tiene de llevarle a reconocer su necesidad de un
Salvador. Así es. Usted va a la ley, allí
está la ley. Israel va a la ley. no confiando
en la ley, sino obedeciendo la ley, siguiendo las instrucciones
de la ley y el punto donde iban a llegar a que era. Necesitamos
un salvador. ¿Por qué? Si van a dar cuenta,
no podemos obedecer la ley. Entonces necesitamos a alguien
que nos salve. Porque si la ley no nos puede
salvar, estamos fritos. Estamos perdidos. Eso es lo que
la ley puede hacer. Entonces, no hay capacidad de
ninguna persona para obedecerla. Usted no puede obedecerla. puede
hacer es confiar en donde la ley le puede llevar. Ahora, usted
no necesita la ley para llegar a Cristo. Usted necesita a Cristo
para poder entender la ley después. Ahora, si Dios quiere usar algo
de la ley para llevarle a Cristo, está bien, pero la ley no da
salvación, la ley solamente condena y muestra esa necesidad. Entonces,
¿por qué Pablo porque no iban tras ella por
fe, sino como por obras y dice tropezaron en la piedra de tropiezo. Cuando Pablo llega allí, dice
que tropezaron en la piedra de tropiezo, está hablando del Señor
Jesucristo. Porque la ley indudablemente
allí va a llevar a Jesucristo. Entonces, un ejemplo de cómo
lo hacían y por qué tropezaron en la piedra de tropiezo lo vamos
a encontrar en Mateo diecinueve, versos dieciséis al veintidós. Los gentiles no buscaban la justicia
de Dios y la encontraron sin ley. Los judíos, temiendo la
ley, buscaban la justicia de Dios basados en esa ley, pero
se tropezaron en la piedra de tropiezo, quiere decir que la
ley los llevó a un lugar donde cuando llegaron a ese lugar,
allí ellos chocaron, ahí quedaron atorados. Mateo 19, 16 al 22. un hombre se acercó a Jesús,
este es el ejemplo de Israel, este hombre, es el ejemplo típico
de Israel, un hombre se le acercó a Jesús y le dijo, maestro, ¿qué
cosa buena? Miren la pregunta, presten atención
a la pregunta, ¿qué cosa buena haré? ¿En qué consiste esto? ¿Cuál ley voy a cumplir? ¿Cuál
ley voy a cumplir yo? Para obtener la vida La respuesta es obvia para nosotros.
Nadie puede obtener la vida eterna. ¿Por qué? Porque nadie puede
hacer nada para obtener la vida eterna. Pero este hombre está
pensando, como un buen israelita, como un buen judío, formado en
la religión que ellos han creado allí, y hace esta pregunta, ¿qué
cosa buena haré para obtener la vida eterna? Jesús le respondió,
¿Por qué me preguntas acerca de lo que es bueno? Solo uno
es bueno, pero si decías entrar en la vida, guárdalo en mandamientos.
Jesús no acepta la descripción de bondad de Él, porque viene
de pensar que al cumplir la ley, eso lo hace bueno. La ley no
hace bueno a nadie, créame. La ley nos restringe para que
no hagamos el mal, pero la ley no nos hace buenos a nadie. Y
Jesús se lo está diciendo. Entonces le dice, pero mira la
respuesta de Jesús. solo uno es bueno, pero si decías
entrar en la vida, guarda los mandamientos. Jesús sabe que
es imposible que guarde los mandamientos y le dice, le le está respondiendo
con el concepto que él le presenta a Jesús, guarda los mandamientos.
Y la respuesta de lo que produce en el corazón de una persona
que cree que puede obedecer los mandamientos de Dios, que puede
vivir bajo la ley de Dios. Esto es lo que produce en el
corazón de este hombre. Yo sé que los cumplo. ¿Por qué
me estás diciendo que cumpla la ley? ¿Cuál es? Y Jesús le
respondió, no matarás, no cometerás adulterio, no hurtarás, no darás
falso testimonio, ahorra a tu padre, a tu madre, amarazas a
tu prójimo, como a ti mismo. Y el Señor no usa los primeros
cuatro, sólo usa los últimos seis, que le llaman horizontal,
lo que tienen que ver en la relación con otras personas, no con Dios.
Porque Jesús sabe el corazón de este hombre. Pero está la
mentalidad de Israel. El joven dijo, todo esto lo he
guardado. Perfecto. Yo soy un hijo de Dios. Yo soy hijo de Abraham. Yo tengo
las promesas, yo tengo la ley, yo tengo los profetas. Yo tengo
la proclamación de la verdad. Eso es lo que él está diciendo
aquí. Eso es lo que Pablo está explicando en Romanos capítulo
nueve. Esta es una ilustración de la condición en que Israel
se encuentra hasta el día de hoy delante del Señor. el derecho
de ser bendecidos por Dios, Pablo dice, no, nadie tiene ese derecho,
lo vimos cuando cuando el abuelo de la soberanía de Dios en la
elección. Y dice, a mí, a esa huelga recién
que hicieron ellos para que se que me falta todavía. Si quieres
ser perfecto. de los pobres, y tendrás tesoro
en los cielos. Y ven, se me dice por Lo cual ese hombre no tiene.
¿Por qué? Porque ese hombre tiene dinero.
Él no tiene fe. No quiere decir que una persona
que tiene dinero no tiene fe. Pero él no tiene fe. Porque tiene
dinero, pero porque está confiando en la ley. En su propia bondad. Y así se acerca a Jesús. Y ese
es un problema de Israel, que desea acercar a Dios de acuerdo
a su propia bondad basada en la fe, y resulta que su bondad
basada en la ley les lleva a donde? A Cristo. Por eso dice, tropezaron
en la piedra de tropiezo. Esa postura llevó a muchos israelitas
a formar, pensando en la ley, su propio concepto del reino
de Dios. Tomaron la ley del Señor en lugar
de creerle a Él como Él decía, tomaron la ley y ellos crearon
su propio concepto de qué era obedecer la ley. Porque tendríamos
que ir a Mateo, ya lo vimos en Mateo 5, el Señor Jesucristo.
Han oído decir, no matarás, pero yo les digo, el que siente rencor
contra su prójimo y le dice, estúpido, idiota, es culpable
de la Corte Suprema, es culpable del infierno, es un homicida.
¿Dónde? En su corazón. Ellos no ven eso. Porque ellos han limitado la
ley a lo externo, a lo que se puede ver nada más. Y entonces
en base a eso crean su propia interpretación de la ley. Pero
donde la ley lleva en realidad es a Jesús. Y por más que hicieron
eso, Jesús viene y se presenta con ellos. Él es la piedra de
tropiezo. ¿Por qué? Porque ellos han ido
a la ley no por fe, sino basado en sus propias obras, como este
joven. Este joven viene y habla con
el Señor Jesucristo. Cuando Jesucristo le dice eso,
es pum, tropezó. Hasta allí llegó. Dice que se
fue muy triste. Porque se dio cuenta que de acuerdo
a las palabras del Señor Jesucristo, él no tenía entrada en el reino
de los cielos. Porque él confiaba en su propia justicia, basado
en el cumplimiento de la ley. Entonces, hasta allí llega Israel.
Ya no pueden pasar. Mira lo que dice el Señor Jesucristo
en Juan 14, 6. Un texto muy conocido, seguramente
se lo sabe de memoria, pero es necesario que lo leamos cuando
él dice del camino. Juan 14, versículo 6. Jesucristo dice esto de sí mismo. Jesús le dijo, yo soy el camino,
la verdad y la vida. nadie viene al padre sino por
mí. Esto excluye la ley, esto excluye
las buenas obras, esto excluye toda religión, esto excluye todo
esfuerzo humano, esto excluye toda bondad humana. Está excluido
en esta declaración. Yo soy el camino, la verdad y
la vida, nadie viene al padre sino por mí. Y los judíos tratándose
de la ley se encuentran con Jesús. Ellos se encuentran con Jesús,
entonces tropiezan en la piedra. Mire, la Biblia nunca dice que
alguien viene al Padre por medio de la ley. Jamás. Si usted es
fiel en estudiar bien la Biblia, se va a dar cuenta que no dice
eso. La función de la ley es llevar a la persona a reconocer
su necesidad de ser salvo. Le muestra lo perdido que está,
lo lejos que queda del estándar de Dios. Israel fracasa en su
intento de comprender la ley porque no reconocieron a Jesús
como la meta, como el lugar de llegada. La esencia de la ley
es Cristo Jesús. Jesús es la esencia de la ley,
¿Por qué? Porque Jesucristo viene, toma la forma de hombre, vive
bajo la ley, obedece toda la ley sin jamás pecar, él es la
esencia de la ley, él es, mire, Dios dio la ley para que se pero Israel se dio cuenta que
no la podían obedecer. Bueno, no querían darse cuenta.
Jesucristo viene y que hace, cumple el propósito de Dios.
¿Cuál era el propósito de Dios? Que su ley se cumpliera. Él dijo,
no he venido a quitar la ley, sino a cumplirla. Y él viene
y la cumple, propósito de Dios, al dar la ley se cumple en Cristo
Jesús. Pablo dice en primera de Corintios
uno veintitrés, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado,
piedra de tropiezo, Jesucristo crucificado es la
piedra de tropiezo. Eso es lo que ellos no podían
aceptar. Eso es lo que ellos no podían creer porque no tuvieron
fe. Entonces los gentiles no iban
tras la justicia, pero la alcanzaron sin la ley. Los judíos que iban
tras la justicia. Con la ley, no la alcanzaron,
porque no tuvieron fe. No creyeron en el propósito de
la ley que era Cristo, llevarlos a Cristo. Y por eso no la pudieron
alcanzar. Y tercero, y con este punto vamos
a cerrar, es un mensaje más corto. Es necesario creer, verso 33. tal como está escrito, de aquí,
pongo ención una piedra de tropiezo y roca de escándalo. El que crea
en él no será avergonzado. Entonces, ¿de dónde saca Pablo
esto? De Isaías veintiocho dieciséis.
¿Quién es Isaías? Un profeta que le predicó a Judá. ¿De qué está hablando? Hay una
piedra de tropiezo. Hay una roca de escándalo. que
no es nuevo en la biblia no es nuevo la incredulidad de Israel
porque por eso el señor dice que pone una piedra de tropiezo,
una roca de escándalo, el secretario dice que no se escandaliza de
mí porque se Entonces, la incredulidad de
Israel está predicada y anunciada desde el Antiguo Testamento,
es parte del plan de Dios que esto suceda así. Pablo lo está
demostrando en este capítulo. En su incredulidad, se fueron
a la ley, no quisieron llegar a Jesús. Un ejemplo que me gusta
usar y lo conocemos bastante es Simeón, y ojalá nos enamoremos
de ese personaje, Simeón. Yo lo estoy, es uno de mis personajes
favoritos en la Biblia. Lucas 2, 25-34. De nuevo, para
demostrar aquí el propósito de la ley, el resultado de la ley
cuando se cree con fe, que es muy diferente a Israel en general,
que buscaba la ley pero sin fe. Este hombre, Simeón Lucas 2,
25-34. Ya predicamos un mensaje aquí
en diciembre acerca de la vida de Simeón, mostrando lo bello
de la vida de este hombre por el lugar donde llega y es por
la fe que ha tenido en el Señor. Y él tiene la misma información.
Simeón es un israelita fiel que se ha dedicado a obedecer al
señor, ha seguido la ley, pero con fe, y esto es lo que hay
en el corazón de este hombre, en Lucas dos dice había un Jerusalén,
un hombre que se llamaba Simón, este hombre justo y piadoso,
esperaba la consolación de Israel. ¿Qué de qué dice esto? Justo
y piadoso, un hombre dedicado a servir al Señor, pero está
esperando. ¿Por qué está esperando? Porque
él no está no ha confiado en la ley, por eso dice, esperaba
la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él,
y el Espíritu Santo se le había y por el Espíritu Santo se le
había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Cristo
del Señor. ¿Qué es lo que conoce Simeón?
La ley. Y los profetas. ¿Qué está esperando
Simeón? La consolación de Israel. ¿Qué
le dice el Espíritu Santo? Lo y cuando los padres del niño
Jesús lo trajeron para cumplir por el rito de la ley, Simeón
tomó al niño en sus brazos y bendijo a Dios diciendo, ahora señor,
permite que tu siervo se vaya, en paz, conforme a tu palabra,
porque mis ojos han visto tu salvación, ¿De dónde saca de
ese conocimiento? Si es un hombre que vive en el La ley lo llevó allí, pero es
que él tuvo fe en la ley. No en su capacidad de obedecer
la ley, sino en donde la ley lo iba a llevar. porque mis ojos
han visto tu salvación, la cual has preparado en presencia de
todos los pueblos, luz de revelación a los gentiles, y gloria a tu
pueblo de Israel, una declaración doble aquí de los gentiles de
Israel, como como el pueblo de como el pueblo de Dios, no reemplazado
por los gentiles, pero la promesa de la salvación es para Israel
también, aquí está. Y los padres del niño estaban
asombrados de las cosas que y dijo a su madre María, este
niño ha sido puesto para caída y levantamiento de muchos. El texto al que Pablo hace referencia
dice, pongo en Sion una piedra de tropiezo. Simeón dice, este
niño ha sido puesto para caída, piedra de tropiezo porque muchos
van a caer por él. Piedra, será puesto, ha sido
puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel, Está hablando
de Israel y para señal de contradicción. ¿Por qué señal de contradicción?
Porque Israel, buscando la justicia de Dios a través de la ley, confiando
en sus propias obras, cuando se encuentran con Jesús, es una
contradicción para ellos. porque Jesús no obedece la ley
como ellos la obedecen. Jesús obedece la ley como Dios
dice que es la ley, no como Israel ha dicho que es la ley. Ellos
han distorsionado el mensaje de la ley. Y Jesús, por eso es
el camino, la verdad y la vida. Para ellos es un punto de contradicción,
es una piedra de tropiezo cuando se encuentra con el Señor Jesucristo. Entonces, Simeón Es un ejemplo
de un hombre obediente a la ley, un hombre dedicado, un hombre
piadoso, pero lo hizo poniendo su fe en el que le dio la ley,
no en la ley misma, porque la ley no puede salvar a nadie.
Y lo que vemos aquí es, inclusive con la declaración de Simeón,
es la salvación es igual, tanto para gentiles como para Israel. No hay ninguna diferencia en
la salvación. Israel no tiene ningún derecho
a la salvación. de Dios. Ningún derecho. Y los
sentiles, ningún conocimiento. Entonces, todo depende de la
gracia de Dios. Sí, Israel que tiene la ley,
como Simeón, debieron haber llegado allí, pero no. Ellos pusieron
su confianza en su capacidad, no en la provisión de Dios. Y dice aquí pongo en Y termina así, el que crea en
él no será avergonzado. ¿A quién le dio Dios ese mensaje?
El que crea en él no será avergonzado. A Israel. A Israel. Los gentiles no tienen nada.
Es Israel. de Israel, pero la bendición
que podemos ver es que como Israel se endureció, se abrió la puerta
para que se predicara a los gentiles, y los gentiles sin ley han llegado
por millones. De Israel, que yo sepa aquí en
Estados Unidos hay más o menos 175 mil judíos creyentes. son muy pocos comparado con el
número de judíos que hay en el mundo. Y en el mundo creo que
son 300 mil los creyentes. Entonces, si hay judíos que creen,
¿qué indica eso? Que Dios siempre ha tenido un
remanente, algo que Pablo dijo ya en el capítulo 9. Dios siempre
ha tenido un remanente. Israel, aunque ha sido rechazado,
siempre ha habido gente de los israelitas que creen, hasta que
la nación completa sea restaurada a las promesas que Dios les dio. Entonces, miren, Dios Para concluir
este capítulo, no está siendo inconsistente a sus promesas
con Israel, sino que todo esto es parte de su plan redentor
para la nación de Israel. Mientras que ellos están endurecidos,
los gentiles están entrando, la invitación es igual para los
dos y de igual manera en el tiempo de Dios van a entrar los que
Dios eligió para salvación. Ellos van a mostrar fe, van a
creer en Jesucristo. Y al creer en Jesucristo, no
serán avergonzados. Una persona que confía en su
salvación por la ley, hoy en día, escúchela, esa persona no
va a hablar de Jesucristo, esa persona va a hablar de la ley.
Usted tiene que rechazar, eso es una falsa doctrina. Pablo
aquí lo está presentando. No hay salvación en la ley. Es
imposible. La salvación es en Cristo. Cuando
predicamos, predicamos a Cristo. Cuando predicamos, predicamos
la gracia de Dios, porque el mensaje dice, el que crea en
él no será avergonzado. El mensaje en Juan tres dieciséis
dice, de tal manera amó Dios al mundo. No dice que de tal
manera Dios le dio una ley al mundo. Dice, de tal manera amó
Dios al mundo. para que todo aquel que en él
crea, no dice que para que todo aquel que trate de cumplir alguna
ley, para que todo aquel que en él crea, no se pierda, mas
tenga vida eterna. La salvación es por fe, en lo
que Israel pasó por alto, una salvación que es por fe. Los
gentiles no buscaban la justicia de Dios, pero creyeron y fueron
salvos. Los judíos buscaban la justicia
de Dios, pero no por fe. sino a su propia manera, confiando
en sus buenas obras. Refugiados en su identidad como
israelitas, creyeron que tenían el derecho a la justicia de Dios
y no la alcanzaron. Los hijos de los creyentes sufren
con esto también. Mucho cuidado aquí. Es que crecen
en hogares cristianos y sus padres le dicen, tú eres cristiano,
tú eres hijo de Dios porque naciste en un hogar cristiano, lo están
maldiciendo. los están maldiciendo, así como los judíos. Se paran en maldición delante de
Dios al asumir que merecen la salvación sin creer en Cristo.
Los hijos de los cristianos no necesariamente son creyentes
porque son hijos de cristianos. El llamado es igual, la invitación
es la misma, el que crea en Él no será avergonzado. Usted tenga
cuidado cuando le habla a sus hijos. Yo creo que este texto
tiene muchas aplicaciones, pero esa es una vital para los hogares
cristianos. Para no formar un concepto erróneo
en el corazón de ellos que tienen el derecho de que Dios los salve.
Y usted no tiene ningún derecho de exigirle a Dios que los salve
tampoco. Lo único que podemos hacer es clamar por la misericordia
del Señor. Porque si Israel teniendo las
profetas, la ley, la tradición, teniendo las promesas, la tierra,
siendo escogidos por Dios, no tienen la salvación. Cuanto menos
los gentiles que no tenemos nada de eso. Es por gracia, es por
la gracia de Dios, no por la obra que una persona haga. Y
también la salvación de nuestros hijos no es por nuestras obras,
es por la gracia de Dios. Cuando ellos deciden creer, ellos
tienen que tomar esa decisión por sí mismos. Entonces, clamamos
a Dios por su misericordia, clamamos a Dios por su compasión para
con ellos, para que no se encuentre con una piedra de tropiezo. cuando
sean confrontados con Cristo, pero más bien que crean en Él.
Y para que su confianza no esté en su formación, aunque no deben
de dejarla, deben de cuidar su formación. pero allí no está
su salvación, la salvación está en Cristo, la formación debe
llevarlos, es como un tutor que los lleva allí y los presenta
delante de Cristo, pero ellos tienen que tomar esa decisión.
Este es el punto de esta porción cuando Pablo termina el capítulo
9. La justicia propia De una persona,
lo único que puede hacer es condenarla. Es todo lo que puede hacer, condenarla.
Nada más. Nunca nadie va a llegar al estándar
de Dios. Cristo es el único que lo hizo.
La justicia de Dios que buscaban los judíos, que no pudieron encontrar,
es a través de su Hijo Jesucristo. Y su sacrificio en la cruz. No
su capacidad de obedecer la ley. Jesucristo es la piedra del ángulo
que Dios puso. El que crea en él, ese será salvo. Vamos a hablar. ¿Por qué no nos
ponemos de pie? Y cerramos con una oración. Así terminamos el capítulo nueve
de Romanos. ¡Wow! ¡Qué jornada! La que hemos tomado
al entrar en el libro de Romanos. ¡Qué libro tan importante, hermanos! Tan esencial para nosotros como
iglesia, para el creyente. Señor, gracias por el mensaje
que tu palabra está acerca de tu amor por Israel, de tus promesas
por tu pueblo escogido. Pero qué alivio, Señor, qué aliento
cuando miramos que eso no les da ningún derecho. Necesitan
la salvación solamente por fe. Y nosotros que no éramos tu pueblo,
que no éramos una nación escogida, que no tenemos ninguna promesa,
que no tenemos ningún profeta, que no tenemos ninguna tierra
que tú hayas dado específicamente. A ti nos has dado, a nosotros
nos has dado, Señor, tu justicia, porque nos has mostrado quién
es Cristo Jesús. No teníamos una ley que obedecer,
no sabíamos de la ley. pero tú has querido salvarnos
a través de la fe, la fe que pusiste en nuestros corazones
y la hemos ejercitado al confesar a Cristo como el Señor y Salvador
de nuestras vidas. Oramos por Israel, una nación
que tratando de cumplir la ley Llegó a Cristo y tropezó con
Él. Fue una piedra de tropiezo. La piedra principal del edificio,
la que podía sostener todo, la rechazaron y se quedaron sin
nada. Por eso han sido rechazados hasta
ahora. Mientras que se cumple la entrada
de los gentiles para que entonces ellos puedan creer y vengan de
nuevo a Ti. señor gracias gracias señor porque
la salvación te pertenece a ti y solo a ti y los que la tenemos
nos doblamos ante ti dando gracias te damos a ti el honor y la gloria
y no tenemos ningún crédito en haberla alcanzado, ni tampoco
en poderla sostener, ni tampoco en llegarla a completar. Toda
es tuya, Señor. Tú nos has dado la fe para así
creer. Oramos, Señor, por quienes no están en Cristo y escuchan
este mensaje. Venga, Cristo. No se quede donde
Ud. está, no se vaya igual que como
llegó. Venga, Cristo. El que crea en Él no será avergonzado. Tendrá libertad, perdón de los
pecados, porque Cristo cumplió toda la ley para satisfacer la
justicia de Dios. Y entonces recibió la ira de
Dios en la cruz. Es el mensaje que Pablo dice,
predicamos al Cristo crucificado, que es piedra de tropiezo para
los que no creen. Pero usted puede creer. Usted
puede creer, venir a Él y tener la salvación y ser justificado
delante de Dios. Hoy, usted lo puede hacer si
Dios está hablando a su corazón. Señor, gracias, creemos que Tú
lo estás haciendo y oramos, Señor, que nuestro entendimiento de
la salvación por gracia nos fortalezca en nuestra fe y nuestra confianza
en Ti y nuestra habilidad para predicar Tu Evangelio. En el
nombre de Jesucristo. Amén y Amén.