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Nos dice así la palabra del Señor. Llegaron a Jerusalén y entrando
Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban
en el templo, volcó las mesas de los que cambiaban el dinero
y los asientos de los que vendían las palomas, y no permitía que
nadie transportara objeto alguno a través del templo. y les enseñaba
diciendo, no está escrito mi casa será llamada casa de oración
para todas las naciones, pero ustedes la han hecho cueva de
ladrones. Los principales sacerdotes y
los escribas oyeron esto y buscaban cómo destruir a Jesús. pero le
tenían miedo, pues toda la multitud estaba admirada de su enseñanza. Cuando atardecía, Jesús y sus
discípulos solían salir fuera de la ciudad. Dios bendiga su
palabra. Vamos a orar, vamos a pedirle
al Señor que ilumine nuestros corazones en esta mañana al ser
expuestos una vez más a su palabra. Soberano Dios y Padre, Tú que
moras en las alturas de los cielos, en esta mañana, al acercarnos
a Ti y recibir Tu Palabra, queremos suplicarte que Tú tengas misericordia
de nosotros, Señor, para que podamos estar atentos a escuchar
Tu Palabra, no solamente de manera física, sino que nuestro ser,
intelecto, emociones, señor, pues puedan estar en armonía
para recibir lo que tú has revelado en ella y las enseñanzas prácticas
que podemos extraer de esta santa palabra. Quebranta nuestras vidas,
en todo aspecto, en ella que no esté andando conforme a ella,
pero acércanos a ti, Señor, por ese gran amor que tú has mostrado
al enviar a tu Hijo a morir en nuestro lugar. Eso te lo pedimos,
Padre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y Amén. Templo Santo para Dios. El gran rey David tuvo en su
corazón hacer un edificio en el cual morase el arca del pacto
que representaba la presencia de Dios. Nosotros vimos esa arca
en Éxodo cuando estudiamos a Éxodo. Dios no mandó nunca a ninguna
tribu a que hiciera esto. pero le concedió al rey David
que un hijo suyo lo hiciera. Así que el rey Salomón, su hijo,
con los recursos acumulados por su padre David, más los recursos
que él mismo recaudó, hizo una gran, espléndida obra que llenó
de gran gozo, de gran esperanza el corazón de Salomón y de todo
el pueblo de Dios. Tenga eso siempre pendiente,
mis hermanos. que Dios siempre mueve a personas
a hacer ese trabajo que busca glorificar a Dios. Así Dios lo
ha determinado. Nosotros sabemos que Dios siempre
ha estado en medio de su pueblo, pero a través de esta obra, El
Señor les daba una señal para que ellos pudieran ver con sus
ojos, valga la redundancia, y asegurarse que Dios estaba con ellos a través
de ese templo que Dios le dio el honor, el privilegio a Salomón
de construir. Este templo tardó siete años
en construirse, pero después de estos siete años, nosotros
leemos que Salomón ora y esa oración es escuchada por Dios
al consagrar esta obra como un templo santo para Dios. Y tengamos en cuenta este título,
Templo Santo para Dios, pues precisamente así se describe
nuestra reflexión en esta oportunidad. Y es de obligada referencia,
mis hermanos, antes de seguir avanzando un poquito más adelante,
que nosotros leamos las citas que hacen referencia a este magno
acontecimiento que se dio en la inauguración de este templo.
Vámonos al Antiguo Testamento, vámonos a Segunda de Crónicas,
capítulo 6. versos 20 y 21, y manténgase
allí porque le leeré otras citas más que también está en este
libro. Segunda de Crónicas, capítulo
6, verso 20 y 21. Nos dice así la palabra del Señor. Que tus ojos estén abiertos día
y noche sobre esta casa, sobre el lugar del cual has dicho que
allí pondrías tu nombre, para que oigas la oración que tu siervo
hará hacia este lugar. Y escucha las súplicas de tu
siervo y de tu pueblo Israel cuando oren hacia este lugar. Escucha tú desde el lugar de
tu morada, desde los cielos, escucha y perdona. Capítulo 7, allí mismo, poquito
más adelante, verso 1 al 3. Cuando Salomón terminó de orar,
descendió fuego desde el cielo y consumió el holocausto y los
sacrificios, y la gloria del Señor llenó la casa. Los sacerdotes
no podían entrar en la casa del señor porque la gloria del señor
llenaba la casa del señor y todos los israelitas viendo descender
el fuego y la gloria del señor sobre la casa se postraron rostro
en tierra sobre el pavimento y adoraron y alabaron al señor
diciendo Ciertamente Él es bueno. Ciertamente su misericordia es
para siempre. Verso 12, allí mismo en el capítulo
6 o 7, perdón. Verso 12. Y el Señor se apareció
a Salomón de noche y le dijo, He oído tu oración, y he escogido
para mí este lugar como casa de sacrificio. Si cierro los
cielos para que no haya lluvia, o si mando la langosta devorar
la tierra, o si envío la pestilencia entre mi pueblo, y se humilla
mi pueblo, sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, y buscan mi
rostro, y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo iré desde
los cielos, perdonaré su pecado, y sanaré su tierra. Ahora mis ojos estarán abiertos
y mis oídos atentos a la oración que se haga en este lugar. Pues
ahora he escogido y consagrado esta casa para que mi nombre
esté allí para siempre y mis ojos y mi corazón estarán allí
todos los días. En cuanto a ti, si andas delante
de mí como anduvo tu padre David, haciendo conforme a todo lo que
te he mandado y guardas mis estatutos y mis ordenanzas, yo afirmaré
el trono de tu reino como pacté con tu padre David, diciendo
no te faltará hombre que gobierne en Israel. Pero si ustedes se
apartan y abandonan mis estatutos y mis mandamientos que he puesto
delante de ustedes y van y sirven a otros dioses y los adoran,
yo los arrancaré de mi tierra que les he dado y echaré de mi
presencia esta casa que he consagrado a mi nombre. y la convertiré
en refrán y escarnio entre todos los pueblos. Y en cuanto a esta
casa que ha sido exaltada, todo el que pase cerca de ella se
asombrará y dirá ¿Por qué ha hecho así el Señor a esta tierra
y a esta casa? Y responderán, porque abandonaron
al Señor Dios de sus padres, que los sacó de la tierra de
Egipto y tomaron otros dioses, los adoraron y los sirvieron. Por eso Él ha traído toda esta
adversidad sobre ellos. Esa es la lectura que nosotros
tenemos de lo que fue la consagración de este templo. Que fue que estuvo
en el corazón de David, pero que fue construido por Salomón.
Tristemente, mis hermanos, este templo fue saqueado en varias
oportunidades, precisamente por lo que el señor decía y al final
de nuestra lectura en varias oportunidades por los enemigos
de Israel hasta ser completamente destruido. Luego, cuando el pueblo
de Judá retorna del cautiverio babilónico, inicia la reconstrucción
del templo una vez más sobre los fundamentos del anterior,
pero no llega a ser tan majestuoso como ese primer templo. Y adivinen
que mis hermanos, posteriormente vuelve a ser saqueado. Hasta
que Herodes el Grande Hubieron varios Herodes, por lo menos
tres familiares que llevaban el nombre de Herodes. Herodes
el Grande emprende la obra de ampliación y construcción del
templo. Una obra tan majestuosa que esa
construcción del templo de Herodes tomó 46 años en ser terminada. Era una obra que tenía ilustraciones
de oro tenía paredes de roja blanca y estaba dirigida en posición
hacia el sol, que hacía que cuando la gente se acercaba al templo
y el sol estaba saliendo, resplandecía. por las paredes blancas que tenía
con la luz del sol, estaba embaldosado en mármol y estaba construida
en secciones cada vez más ascendentes. El atrio de los gentiles, que
era el que quedaba más afuera, el atrio de las mujeres, el atrio
de los sacerdotes, el lugar santo y el lugar santísimo. Y eso inspiraba
un termo reverente. Eso lo conocemos en la historia
de cómo estaba construido ese templo que construyó Herodes.
Pero tanto el templo inicial de Salomón como el nuevo templo
construido por Herodes tienen algo en común. que debe traer
enseñanza a nuestras vidas hoy como Iglesia del Señor, que somos
nosotros en este tiempo templos del Dios vivo, que nosotros somos
columna y sostén de la verdad. Como nos dice Segunda de Corintios
6, 16 y primera de Timoteo 3, 15. Hermanos, tengamos esto en
claro, muy presente. Nosotros somos ahora templo santo
para Dios. donde Dios viene a reunirse con
su pueblo. En las citas que nosotros hemos
leído, Encontramos el deseo del pueblo de Dios de poder estar
en la presencia del Señor en un lugar donde Dios se reúna
con ellos. Ese fue el deseo que nosotros
vemos de David y de Salomón. Y nosotros podemos decir que
también es el deseo de todo aquel que es pueblo de Dios de reunirse,
de reunirse en su nombre. y agradó a Dios porque de esta
manera el Señor se serviría de un medio físico para señalar
grandes verdades espirituales a los suyos. Allí en aquel templo
Dios le hablaría de que él es santo, santo, santo, que él es
majestuoso, que él es glorioso, que él es inmenso, pero a la
vez también misericordioso, que él es un padre tierno que ama
profundamente a los suyos, que les ofrece salvación a los suyos.
Eso es lo que nos asegura a nosotros el hecho de que Dios venga a
reunirse con su pueblo. Cuando nosotros nos reunimos
como iglesia, Eso es lo bello, eso es lo que
Dios desea y anhela que nosotros vengamos a disfrutar de ese tiempo
con el Señor. Adán y Eva supieron de esa gran
verdad. Los patriarcas adoraron a Dios
y creyeron su promesa. Moisés halló descanso en el hecho
de la presencia de Dios con él. David halló consuelo en la presencia
del Señor toda su vida. Salomón no podía gobernar si
Dios no estaba con él dándole la sabiduría necesaria. Vimos
en las escrituras, mis hermanos, que Dios aprobó la obra realizada
por Salomón a través de que cuál fue la señal de que Dios estaba
aprobando esa obra? El fuego, el fuego que consumió
la ofrenda que se había preparado al señor y por medio de una nube. que descendió sobre aquel templo
que recordaba perfectamente al pueblo como Dios estuvo con ellos
al sacarlo de Egipto. Y el señor le señalaba su presencia
a través de noche en las noches, a través de que cuando iban por
el desierto columna de fuego y en el día una nube. Aún en el desierto, cuando Moisés
edificó el altar del Tabernáculo, Dios apareció en la nube mostrándole
al pueblo que Él estaba en medio de ellos. Entonces, mis hermanos,
aprenda esto. Dios viene al encuentro de su
pueblo manifestando su presencia. Decir por esa razón nosotros
nos reunimos. El Señor está en medio nuestro de una manera especial,
tal cual nunca le estará. cuando nosotros estamos solos,
tal cual nunca lo estará también, lamentablemente, cuando estamos
viendo una transmisión o una grabación. Por eso es tan importante
el congregarse, por eso es tan importante venir delante de su
presencia en la comunión de otros hermanos en la fe. Y nosotros
vemos en la lectura previa de Segunda de Crónicas que Dios
aceptó la ofrenda de Salomón, manifestó su agrado. Dios escuchó
la oración de Salomón y Dios prometió escuchar la oración
de su pueblo en ese lugar. Tanto el templo erigido por Moisés
como el templo construido por Salomón fueron consagrados a
Dios a través de sacrificios para limpiar al pueblo de Dios
de sus pecados y permitirles así estar en la presencia de
Dios. En el templo construido por Herodes, el pueblo también
podía acercarse al señor por medio de sacrificios que apuntaban
a aquel que les daría la seguridad plena de que sus pecados serían
perdonados y podrían ser vistos con agrados por parte de Dios.
Ese sacrificio perfecto que en esta lectura vemos que ocurriría
dos o tres días más adelante. Pero ahora, mis hermanos, ese
personaje quedaría su vida en expiación por los pecados de
su pueblo. Estaba en medio de ellos. Aquí
en esta lectura de Marcos, no solo en el templo, sino en la
misma presencia del Señor Jesucristo, manifestando la presencia de
Dios y el agrado de su pueblo. ¿No era acaso eso, mis hermanos,
lo que había pedido Salomón en su oración al dedicar el templo
santo a Dios? ¿No es acaso eso, mis hermanos,
lo que Cristo trae a los suyos con su presencia cuando nosotros
nos reunimos en su nombre, en este lugar, en esta casa? ¿Acaso no es lo mismo? Es lo
mismo, mis hermanos. Es lo mismo. El pasaje paralelo
de esta historia que estamos leyendo en Marcos, el pasaje
paralelo en Mar, en Mateo, capítulo 21, verso 12 al 17, nos complementa
que otras cosas hizo Jesús cuando llegó allí al templo. Nos dice
que cuando Jesús llegó al templo, se acercaron a él los ciegos,
se acercaron los cojos y dice que los sanó. Los sanó. Antes, cuando todavía no había
templo, pero el arca de Dios estaba en un lugar especial del
pueblo de Israel, donde la gente acudía a ofrecer sacrificios
y oraciones. Allí nosotros conocemos la historia
de una mujer, una mujer que oró a Dios con gran aflicción en
su corazón, pero Dios la escuchó. Y así Ana, que es la mujer a
quien estamos siendo referencia, pudo tener un hijo que llegó
a ser un gran profeta y un gran juez en Israel. ¿Cuál fue el
hijo de Ana? Samuel. Samuel. El profeta Samuel. Primera de Samuel 1, 16 al 18. Primera de Samuel 1, 20. Allí
nos hablan. Entonces la pregunta que tenemos
que hacernos, oiga bien, oiga bien, ¿en qué otro lugar nosotros
podemos encontrar consuelo, restauración para nuestra vida, si no es en
la presencia de Dios, especialmente cuando estamos reunidos como
Dios manda? en este lugar santo, en esta
hora, en este momento. En qué otro lugar usted puede
encontrar consuelo de parte del Señor? Dios asegura su presencia
en medio de su pueblo. Que, como hemos dicho, ya es
su iglesia. Ahora somos su templo santo a
Dios. Nosotros venimos a reunirnos
como pueblo. ¿En qué otro lugar podemos encontrar esto? Ahora,
claro está, si usted viene como hacía Israel en aquel entonces,
se acercaba a Dios, pero su corazón estaba lejos de Dios, pues evidentemente
no va a haber ninguna diferencia el reunirse hoy o no reunirse. Por esa razón hay personas que
les cuesta trabajo reunirse. ¿Por qué? Porque están físicamente
en el lugar, pero su corazón está. En los quehaceres que tienen
que hacer ahorita, en las diligencias que tienen que hacer mañana,
en las consultas médicas que tienen que hacer. Y por esa razón
no hay mal, no hay diferencia en su vida cuando se congrega
o no lo hace. Aprovechemos el tiempo que el
Señor nos da cuando nos reunimos en su nombre, cuando él nos promete
por su palabra, pues no soy invento mío, él lo ha dicho. Ahora, ¿usted
duda de la palabra de Dios? ¿Usted duda de la Biblia? Porque
si es así, entonces me gustaría Orar por usted para que el Señor
le dé la fe salvífica. Esa fe que le lleva a creer a
sus promesas. El Señor lo ha prometido. Dios
nos ofrece esta oportunidad para que en compañía del pueblo de
Dios podamos adorar a nuestro Señor, para que nosotros podamos
ver manifestada su presencia. para que nosotros podamos hallar
consuelo, para que nosotros podamos hallar restauración. Cree usted de todo corazón que
cuando usted se reúne con el pueblo de Dios, Dios está en
medio nuestro en este momento de una manera especial, porque
quizás por la mente le está pasando la idea de que es que Dios está
en todas partes. Sí, Dios está en todas partes, pero él dice
que cuando nos reunimos en su nombre, Él está allí de manera
especial en medio nuestro. Muy diferente a cómo sería si
estuviéramos haciendo otras cosas. Dios está allí también, pero
Dios está de manera especial cuando nos reunimos en su nombre. En segundo lugar, Otra enseñanza
que este pasaje nos da acerca del Templo Santo para Dios es
que Dios demanda reverencia. La segunda parte del verso 15
de Marcos 11, si usted no lo ha cerrado, véalo allí, nos dice
lo que Jesús hizo al entrar al Templo. muy seguramente él entró
a esa sección conocida como el atrio de los gentiles o el patio
de los gentiles. Nos dice la palabra que en aquel
entonces acostumbraban a tener allí toda clase de mercadería. para dar a los peregrinos, los
que viajaban de regiones remotas de Jerusalén, la opción de comprar
animales que cumplieran con los requisitos de perfección para
el sacrificio y donde pudieran también ellos allí cambiar el
dinero que traían en moneda extranjera, cambiara ese dinero a la moneda
local para pagar el impuesto del templo y hacer allí sus donativos,
traer sus ofrendas. Es decir, mis hermanos, que cuando
nosotros vemos que esta gente estaban allí en el patrio, en
el patrio, patrio va. Exactamente, de los gentiles,
el atrio de los gentiles. Ellos estaban haciendo algo que
desde el punto de vista humano era correcto. Estamos ayudando
a la gente. Estamos ayudando a la gente.
Pero también era un negocio. Y un negocio que le daba muchos
beneficios a los cambistas, a los vendedores de animales y seguramente
también a los sacerdotes que eran los encargados de certificar
que esos animales cumplían con los requisitos que Dios había
establecido en la ley para poder ser ofrecido como sacrificio.
Todo un negocio redondo había en aquel lugar. Y eso se hacía
en el templo dedicado como un templo santo para Dios. Y esa práctica que aparentemente
tenía buenas intenciones, era una evidencia de la falta de
reverencia de la gente para con Dios. Tanto vendedores como compradores
eran culpables de esto y por esa razón Jesús los echa del
templo y les desaloja su mercadería. Insistiendo así el Señor, que
donde Dios se reúne con su pueblo es un lugar santo, dedicado a
Dios. Nosotros leemos en el Antiguo
Testamento que cuando Moisés se encontró con el Señor en la
zarza ardiendo, ¿qué fue lo que Moisés tuvo que hacer? Quitarse
la sandalia de su pie, porque allí estaba manifiesta la presencia
de Dios y hacía aquel lugar santo y debía de rendirse por completo
a él. Era la presencia de Dios la que
hacía santo el tabernáculo y el templo, la presencia de Dios. ¿Y qué es lo que hace santo este
lugar en este momento? donde nosotros nos reunimos como
su iglesia, como su pueblo. ¿Qué es lo que hace santo este
lugar? La presencia de Dios que se ha manifestado a través de
su Espíritu Santo que habita en el corazón de aquellos que
él ha salvado. Es así, mis hermanos. El templo
no era lugar para mercadería, no era para negocios. aunque
dicha actividad en algún momento haya sido lícita, había espacio
para ello en otro lugar, no en el patio de los gentiles, no
en el patio del templo. ¿Por qué tenía que hacerlo en
el templo, en el santuario de adoración? Hermanos, hoy también
hay espacio y tiempo para cada actividad lícita, para ganar
dinero, para suplir nuestras necesidades y las necesidades
de los hermanos. Pero no es durante el tiempo
de adoración a Dios, no es durante el tiempo de compañerismo con
con su pueblo, que el Señor tiene que nosotros debemos de hacer
estas cosas. Este no es el tiempo para ello. Todo tiene su tiempo y su lugar. ¿Se imaginan ustedes el desorden
que había en aquel lugar con esa casa llena de animales? ¿El mal olor? ¿El grito de la gente haciendo
negocios? ¿Ustedes creen que ese era el mejor escenario para
que los asistentes del templo meditaran en Dios y se prepararan
para ofrecer un sacrificio por fe al Señor? La respuesta es
no. ¿Eso era adecuado en aquel entonces?
No. ¿Sería adecuado ahora en estos tiempos? Tampoco. dondequiera
que se reúna hoy el pueblo del Señor por ser por ser nosotros
un templo santo a Dios. Debe de haber reverencia porque
allí está Dios en medio nuestro. Debe haber sumo gozo, pero también
debe de haber profunda reverencia. Siguiendo la instrucción del
apóstol Pablo, que muchas personas en estos tiempos se olvidan Se
olvidan de ese pasaje bíblico que encontramos en 1 Corintios
14, 40. ¿Quién se lo sabe? ¿Quién se
sabe 1 Corintios 14, 40? Pero hágase y con orden. Pero que todo se haga decentemente
y con orden. Muchas iglesias en estos tiempos
han olvidado ese pasaje bíblico. se han olvidado de la reverencia
que demanda en nosotros acercarnos al Señor. Y precisamente por esa razón
es que el Señor Jesús denuncia la falta de reverencia en ese
lugar consagrado a Dios. La falta de reverencia a Dios
mismo, en realidad a quien iban a adorar en ese lugar, porque
ellos habían cambiado el propósito de la adoración por la injusticia,
por la explotación. Imagínense usted un peregrino
que venía de lejos cuando no habían las facilidades que tenemos
hoy en día de tener transporte, que viajan grandes distancias
en corto tiempo. Un peregrino que tenía que venir
desde lejos, que traía esos animales para ofrecer, pues prefería,
claro, esta un animal que pudiera sufrir algún algún accidente.
Prefería entonces venir mejor con el dinero y ofrecer ese dinero
para comprar el animal para así poder ofrecer el sacrificio.
Pero lo que ocurría entonces era que era una mafia que se
había convertido aquel lugar. porque entonces la gente tenían
la ventaja de que ese peregrino que venía de lejos prefería ya
después de viajar grandes distancias, dar lo que le pidieran para poder
ofrecer el sacrificio de los animales. Entonces ese lugar
se había convertido en un área de negocios. Cuánto me da por
una cabra, por una oveja, por por por palomas? Cuánto me da
tanto? Por eso es mucho. Eso está demasiado
caro. Yo te puedo dar tanto, yo no
tengo tanto. Un negocio se había convertido
aquel lugar. Y qué es lo que sucede, mis hermanos,
en muchos lugares que se dicen ser iglesias cristianas en estos
tiempos. Cuántas personas quienes sinceramente,
sinceramente buscan acercarse a Dios, pero no saben cómo desean
que Dios los bendiga y se encuentran con mercaderes que hacen negocio
con la fe de la gente. Y cuánta gente también va solamente
con el deseo de cumplir con un deber religioso para ganar algo
de parte de Dios y tolera los abusos de los mercaderes y cambistas
modernos auspiciados por aquellos que se dicen ser ministros del
señor. Eso abunda muchísimo acá en nuestro
país. Pero la gente se deja engañar.
y se deja arrastrar por ello. Cuando se reúne la Iglesia del
Señor, que es un templo santo para Dios, hay un tiempo y hay
un lugar dedicado para Dios y para expresar la comunión del pueblo
de Dios entre sí y para con su Dios. Por eso debe, desde que
se inaugura el culto, con la lectura de las palabras hasta
la última oración y bendición final. Debe de haber suprema
reverencia en este lugar. En unas horas dejará de ser un
lugar santo, pero mientras estamos reunidos en su nombre es un lugar
santo y por lo tanto no hay espacio para nada. que le quite el lugar
reverente que merece este santo lugar al participar de esta santa
convocatoria. No hay lugar. La Iglesia del
Señor es un templo santo para Dios. No es un supermercado donde el
cliente busca el mejor producto. ya sea de calidad o el mejor
producto que está en promoción. No es eso. No es un lugar donde
los dueños de ese lugar maximizan exponencialmente sus ingresos. No es una plataforma tampoco
para hacerse famosa o famoso o figurar, figurear. no es un
club social para asistir cuando nos parezca y reunirnos con quien
mejor nos parezca. No es un club social donde yo
busco reunirme con aquellas personas con las que me llevo bien. Es
el pueblo de Dios comprado por la sangre de Cristo, donde Dios
mora por medio de su Santo Espíritu. Este es el lugar. La tercera enseñanza sobre este
templo santo para Dios nos dice que es dedicado a la oración
y devoción al Señor. Y a eso apunta la declaración
del Señor Jesús en Marcos 11, 17, que es una cita del profeta
Isaías. ¿Cómo nos dice Marcos 11, 17? ¿Lo puede leer conmigo? Nos dice
así. La segunda parte, no está escrito
Mi casa será llamada Casa de Oración para todas las naciones. al estar en la presencia de Dios,
nosotros hallamos descanso verdadero, satisfacción y profundo gozo
al contemplar lo que Dios es, pero también lo que Dios hace. Cuando nosotros oramos Padre
nuestro que estás en los cielos, nosotros reconocemos la majestad
y grandeza de Dios al tiempo que podemos regocijarnos y llenarnos
de esperanza en el hecho de que Él es nuestro Padre. Eso es lo bello. Cuando nosotros
pedimos, venga tu reino, reconocemos que Él es nuestro Rey. y nos ha hecho su siervo. Nos da el privilegio de gozar
de su favor, pues es un rey bueno, un rey justo, un rey clemente
que hace siempre, valga la redundancia, lo que es bueno, lo que es correcto. Cuando nosotros atendemos a la
palabra de Dios, nosotros escuchamos lo que Dios es y lo que Dios
hace. y tenemos oportunidad de reflexionar
en oración y ferviente devoción en las maravillas de Dios. Eso es lo que venimos a hacer
acá cuando nos reunimos. Por eso tenemos que hacerlo,
mis hermanos, con una actitud que no solamente involucre el
cuerpo físico, sino los sentidos, el corazón. Señor, aquí estoy
dispuesto a obedecer. ¿Y con qué fin? Pues precisamente
para manifestar la grandeza y misericordia del Señor. Así también lo contemplaba
el profeta inspirado por Dios. Al ser casa de oración para todos
los pueblos, hay oportunidad de manifestar a todas las naciones
la grandeza, la misericordia del Señor, para que todos vengan
y le adoren en el lugar que él ha señalado No piense usted que
cuando el cuando nosotros decimos tenemos que salir, compartir
un tratado, compartir un folletito, hablarle a la gente, que tenga
una forma de comunicarse, es un invento mío. Es que el señor
ya lo así lo ha establecido. Es así que el señor lo ha establecido.
Donde quiera que la iglesia se reúne, está llamada. Está llamada
a invitar a otros a que se unan, ven. Ven a la iglesia conmigo,
participa de esto. Dios nos permite reunirnos cada
semana para adorarle, para orar, para meditar en su palabra, en
lo que él es, en lo que él hace. Pero también, mis hermanos, para
que nosotros salgamos de este lugar en el poder de su Espíritu
Santo, a testificar al mundo entero de lo que Dios nos ha
concedido. de la grandeza y misericordia
del Señor que nos ha salvado. Ese es nuestro deber al salir
de aquí, es extender la invitación a otros y orar, y orar para que
el Señor obre en ese corazón y los traiga la verdadera fe
y los traiga el arrepentimiento. Somos el pueblo santo para Dios
y nuestra vida debe testificar que Dios es grande, que Dios
es santo, que Dios es justo, que Dios es misericordioso y
es hacia afuera que debemos de hablarlo. Así también otros van
a ser añadidos a su iglesia. A su templo se regocijarán en
Dios. Recuerde que el templo nos habla
de la presencia de Dios en donde nuestra alma encuentra refrigerio,
donde nuestra alma encuentra reposo, donde nuestra alma encuentra
satisfacción total en este lugar. En el templo físico, del cual
nosotros leemos aquí en Marcos, se ofrecían sacrificios, pero
esos sacrificios de animales apuntaban al sacrificio perfecto
de Cristo que realmente quita todos nuestros pecados ante el
cual no hay más grande regocijo ¿Por qué? Porque nos hace inocentes,
nos hace perfectos delante de Dios, nos hace aptos para estar
en la presencia del Señor por el sacrificio de Cristo. Yo nunca
seré perfecto, nunca seré inocente, nunca seré sin pecado, pero su
sacrificio, el de Cristo, me hace eso y más. el templo de
hoy, que es su iglesia, puede vivir. Podemos vivir, podemos
testificar con regocijo acerca de esa salvación. Esa es nuestra
visión como iglesia local, poder vivir con regocijo la nueva vida
en Cristo. Cada uno de nosotros como familia
particular, pero también como iglesia local, como iglesia local
en unión a la iglesia universal. y entonces, en consecuencia,
en el ámbito que nos rodea en nuestra comunidad local, testificar
con hechos ciertos y con nuestras palabras, nuestros labios, lo
que Dios está haciendo en nuestras vidas. ¿Por qué, mis hermanos?
Porque la realidad es esta, que esas personas, si siguen por
donde van, irremediablemente van camino a una eternidad en
el infierno. a una eternidad sin Cristo. Mientras
estén con vida, hay oportunidad de testificarle. Ellos tienen
oportunidad de venir en arrepentimiento y fe y disfrutar de la gracia
que el Señor le concede a través del sacrificio que hizo Cristo
en la cruz del Calvario. Pero si nos callamos, el Señor
nos pedirá cuenta, nos demandará su sangre, la sangre de esas
personas a nosotros, porque no le hablamos, porque no les dijimos. Ahora, si no quieren arrepentirse
después de haberles dicho e insistir con ellos, porque no es algo
que ya yo le dije, ya yo le dije, ya yo le dije. Hay que insistir. Hay que insistir. Hay que motivar
a la gente. No podemos cansarnos en el camino.
Es nuestro deber mientras estemos con vida. Ahora, después que
muramos, pues ya, ya. Ahí terminó todo. ¡A gozarnos
con el Señor! Pero mientras estemos aquí, es nuestro deber, es nuestra
responsabilidad seguirle hablando a la gente, seguir motivando
a la gente, seguir extendiéndole el mensaje a la gente, motivándole
a que tomen una decisión por Cristo. Hermanos, nosotros somos
templo santo para Dios. Eso lo pudieron entender los
creyentes del primer siglo en Roma, los creyentes de todos
los tiempos que han escuchado esta buena nueva en el Evangelio
de Marcos. Y nosotros en este tiempo también
debemos de entenderlo. Somos templo santo para Dios. Somos partícipes de la presencia
misma de Dios con nosotros. Cristo, quien está en medio de
nosotros, manifestando su agrado, trayendo consuelo, trayendo restauración
a nuestras vidas. Entonces, la pregunta que tenemos
que hacernos es ¿Qué reverencia manifestamos hacia la presencia
de Cristo el Señor en su templo? ¿Qué reverencia manifestamos? ¿Qué reverencia manifestamos
ante su palabra y ante lo que su palabra enseña sobre la iglesia
como la expresión de la comunión de los santos que están unidos
a Cristo? El templo en aquel entonces era
dedicado a la devoción a Dios y la oración. ¿A qué nos estamos
dedicando hoy como iglesia? ¿Qué tan importante es para nosotros
orar, no sólo por nosotros mismos, sino orar unos por otros? clamar
a Dios unos por otros. ¿Cómo hallaremos nosotros consuelo? ¿Cómo hallaremos dirección? ¿Cómo
hallaremos gozo en Dios si no oramos y meditamos en lo que
Dios es y en lo que Dios hace? Miremos a la obra de Cristo en
la cruz del Calvario, esa obra que nos dio acceso a la presencia
de Dios. Él mismo ha prometido estar con
nosotros. ¿Usted sabe cuándo? Todos los
días. ¿Usted sabe hasta cuándo? Hasta
el fin del mundo. Y Él nos ha hecho un templo santo
a Dios. Pidámosle al Señor que tenga
misericordia de nosotros y nos lleve entonces a entender esta
gran verdad. y a tener en alta estima este
privilegio que el Señor nos concede de reunirnos en su nombre en
este día especial. Estemos de pie y oremos al Señor.
TEMPLO SANTO PARA DIOS
Series MARCOS
Somos partícipes de la presencia misma de Dios con nosotros, Cristo está en medio de nosotros, manifestando su agrado, trayendo consuelo y restauración a nuestras vidas. ¿Qué reverencia manifestamos hacia la presencia Cristo, el Señor del Templo?, ¿Qué reverencia manifestamos ante su palabra, y ante lo que su palabra enseña sobre la iglesia como la expresión de la comunión de los Santos, que están unidos a Cristo? Acompáñame y envíame tus inquietudes en lo que respecta a este sermón basado en MARCOS 11:15-19.
| Sermon ID | 123242144256626 |
| Duration | 43:50 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Mark 11:15-19 |
| Language | Spanish |
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