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Apocalipsis 15, y si Dios lo
permite, vamos a considerar desde el versículo 5 hasta el versículo
8. Apocalipsis 15, desde el versículo
5 hasta el versículo 8. Ahora, quiero empezar leyendo
el texto. Dice, después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto
en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio. Y del templo
salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos
de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho
con cintos de oro. Y uno de los cuatro seres vivientes
dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira
de Dios. que vive por los siglos de los
siglos. Y el templo se llenó de humo
por la gloria de Dios y por su poder. Y nadie podía entrar en
el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de
los siete ángeles. He leído Apocalipsis 15 desde
el versículo 5 hasta el versículo 8 y esta es la última escena
antes de que llegan estas últimas siete plagas que vienen de la
mano de Dios para castigar a la impiedad. Lo que nos resalta
aquí en el libro de Apocalipsis es que la maldad no se va a salir
con la suya. el impío o el rebelde, el malo, piensa que puede escapar,
¿no? Piensa que puede robar en la
oscuridad cuando nadie está mirando y que nadie le va a pillar. Piensan
que pueden oprimir quizás a sus trabajadores y pagarles menos de lo que merecen
o dañarles de alguna manera y que nadie les va a juzgar. Muchos intentan distorsionar
la verdad aún en los juicios. Hay tanta maldad que nos rodea
en este mundo y sería fácil desesperarse. Sería fácil tirar la toalla y
decir, bueno, si la maldad persiste, pues mejor ser parte de ello
a que se aprovechen de mí, ¿no? Sería muy fácil mirarlo de una
manera incorrecta. Pero aquí en Apocalipsis resalta
vez tras vez que el mal va a ser juzgado. El que es rebelde contra
Dios no se va a salir con la suya, sino que viene el día de
juicio. Y aquí en Apocalipsis estamos
llegando justo al final, en la culminación de la ira de Dios
derramada sobre los rebeldes y ya ha habido varias plagas,
ya ha habido varias varias revelaciones que el apóstol Juan ha recibido
comunicando la importancia de que el hombre debe de arrepentirse
de su maldad. Dios ha sido muy paciente queriendo
que todos se arrepientan y que le busquen y que le sirvan. Hoy
en día, las personas temen un montón de cosas, pero lo que
Jesús exhorta a temer es aquel, nos dice en Mateo 10, 28, dice, aquel que puede destruir el alma
y el cuerpo en el infierno. Eso es Mateo 10, 28. Entonces,
por eso Jesús dice, no temáis a los que matan el cuerpo. más
el alma no pueden matar. Temed más bien aquel que puede
destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Hechos Mateo
10, 28. Y es porque Dios está airado
contra el impío. Nos dice Salmo 7, 11. Y por eso debemos de prepararnos
para la eternidad. Y es que el juicio final vendrá
en el momento que Dios ha establecido. ¿Estás preparado? O sea, ¿estás
preparado? Porque el juicio viene, lo quieras
o no. ¿Qué es lo que haces cuando estás,
quizás de vacaciones, estás en un lugar exótico y en una playa
y de repente escuchas, ¡viene un tsunami! ¿Qué es lo que haces? ¿Vas en busca de la cámara de
fotos para estar ahí en la playa, estar preparado para tomar la
foto del tsunami mientras te viene encima? No creo. Bueno, espero que no. ¿Qué es
lo que haces? Te preparas para salvar tu vida.
Aún si estás más cerca de casa, ¿no? Estás en un edificio, estás
en algún lugar y dicen ¡Fuego, fuego! ¿Qué es lo que haces?
¿Te quedas en tu hogar haciendo lo que estabas haciendo o sales
del edificio corriendo? El punto de esas ilustraciones
es que nos demos cuenta de la insensatez de no prepararnos
para el día de juicio. El saber que viene, el saber
que hay peligro, el saber que tenemos que hacer algo, o sea,
que tenemos que buscar a Dios, buscar al Salvador, saber que
viene el día de juicio y no hacer nada. Es insensatez. Y aquí, en Apocalipsis 15, realmente
es un interludio que nos está preparando para el derramamiento
final de la ira de Dios, aquí que vemos en las copas, en capítulo
16, y aún cuando por fin lanza a A todos. A todos los rebeldes,
a todos los malévolos, a todos los que no confían en Jesús como
Señor y Salvador, les lanzan el lago de fuego para ser castigados
por toda la eternidad. Y Dios ha demostrado su gran
paciencia. Nos dice 2 Pedro 3, 9, que es
paciente, Dios es paciente no queriendo que ninguno perezca.
sino que todos procedan al arrepentimiento. Eso es 2 Pedro 3, 9. O sea, Dios
ha sido muy paciente y aún aquí llegando al fin, aquí que nos
está hablando el libro de Apocalipsis de estos eventos que aún están
en el futuro, nos está preparando y nos está alertando de que viene
el juicio. ¿Pero estás preparado? ¿Estás
preparado para que venga el juicio? Aquí vemos a... en el texto que
estamos considerando aquí en Apocalipsis 15, del 5 al 8, a
siete ángeles, ¿no? Son los personajes principales
en esta visión, y esta visión nos prepara para el derramamiento
de estas últimas siete plagas, y vemos como Dios equipa a estos
ángeles y les da la autoridad para los juicios, para derramarlos,
y les vemos derramándolos ahí en capítulo 16 de Apocalipsis, Y por ello, aquí vemos esta visión,
nos dice del siglo V, después de estas cosas miré, ¿no? Está viendo, en esta visión,
dice, y aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo
del testimonio. Entonces, tenemos que entender
varios conceptos aquí, especialmente si no tienes un gran trasfondo
en el Antiguo Testamento, aquí menciona el Templo del Tabernáculo
del Testimonio. Ahora, en este contexto, aquí
vemos el Templo del Tabernáculo, entonces, ese término templo
se está refiriendo al lugar santo que está dentro del Tabernáculo,
Y la expresión tabernáculo del testimonio, que nos menciona
ahí en versículo 5, se refiere a la tienda, ¿no? Se refiere
al tabernáculo, en especial cuando recordamos en el Antiguo Testamento
el tabernáculo del testimonio, que es lo que Dios le dio el
plano o el modelo para edificar a Moisés, si recordáis ahí, cuando
salen de Egipto, y construyen el tabernáculo, y entonces se
está refiriendo a este tabernáculo, pero no al terrenal, sino al
que, al celestial, ese modelo celestial que Dios le reveló
a Moisés para poder construir el tabernáculo del testimonio.
Ahora, la razón por la que se le llama Tabernáculo del Testimonio
es porque tenemos, dentro del Tabernáculo, se encontraba el
Arca del Testimonio, en el Antiguo Testamento, como por ejemplo
en Éxodo 25-22, se le llama el Arca del Testimonio, porque era
el Testimonio de la Ley de Dios, porque dentro del Arca estaban
las tablas, las dos tablas del testimonio que incluían la ley
de Dios, los diez mandamientos. Y en Éxodo 32, versículo 15,
nos menciona esas dos tablas del testimonio, ¿no? Se hablaba
de esa manera porque estaban escritas y contenían los diez
mandamientos. Entonces, las tablas del testimonio
que contenían los 10 mandamientos están dentro del arca del testimonio
en el lugar santísimo nos lo dice hebreos 9 hebreos 9 del
3 al 4 dice tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo
llamada el lugar santísimo el cual tenía un incensario de oro
y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en las
que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de
Arón que reverdeció y las tablas del pacto. Esos Hebreos 9, del
3 al 4, donde nos indica que en ese arca, que representaba
la presencia de Dios, ahí en el Antiguo Testamento, Dentro
del arca había, nos menciona ahí en el texto que acabo de
leer, Hebreos 9, específicamente en el versículo 4, había una
urna de oro que contenía el maná. El maná era la comida que Dios
proveó para los hijos de Israel mientras estaban en el desierto.
Entonces, era testimonio de la provisión de Dios y del cuidado
de su pueblo. También la vara de Arón que reverdeció
Indicando que Aarón era la persona y el linaje que Dios había escogido
para ser sus sacerdotes. Entonces, esa vara. Y luego,
las tablas del pacto, que se refiere a esas tablas del testimonio,
que son las tablas de piedra donde se escribieron los diez
mandamientos. Y entonces, eh, vemos, eh, este,
aquí nos menciona en Apocalipsis 15, versículo 5, que el apóstol
Juan, quien está recibiendo estas visiones y las está escribiendo,
dice, después de estas cosas, estos Apocalipsis 15, 5, mire,
y aquí fue abierto en el cielo, el templo, o sea, el lugar santo,
del tabernáculo del testimonio, Y entonces, viendo este tabernáculo
celestial, ¿no? El apóstol Juan usa el tabernáculo
de testimonio como el equivalente del celestial, porque el tabernáculo
del desierto solamente es un punto de referencia, para que
nos demos cuenta de lo que está hablando, está hablando del lugar
celestial, del santuario celestial, Y se abre, se abre este templo,
o sea, el lugar santo del Tabernáculo Celestial, ¿para qué? Para permitir
que los siete ángeles salgan. Entonces, ellos están en la presencia
directa de Dios y ellos salen. Lo que hace es indicar el origen
de estas plagas. O sea, Dios es el que derrama
su ira. ¿Contra quiénes? Contra los malos. Incluso nos dice en Romanos 1.18,
en Romanos 1.18 nos dice, porque la ira de Dios se revela desde
el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que
detienen con injusticia la verdad. Dios está airado contra el impío
y él derrama su ira contra la maldad. De eso era Romanos 1.18.
Y aquí vemos el origen. Volviendo aquí a Epocalipsis
15.5, el origen de estas plagas viene de Dios. O sea, es Dios.
Y Dios demuestra que está preparado para castigar a los rebeldes.
¡Ha sido muy paciente! Pero ya es tarde, ¿no? Ya llega un tiempo cuando ya
no hay posibilidad de arrepentimiento, ya no hay posibilidad de recibir
perdón. Y el énfasis está en la presencia
de Dios quien manda a estas plagas sobre los rebeldes. Demuestra
que Dios está en contra del pecado. Y Dios ha sido muy paciente,
pero aún así los rebeldes persisten en menospreciar los mandamientos
de Dios. Porque si volvemos atrás, al capítulo 9, Apocalipsis 9,
versículo 20, justamente después de... unas
de las plagas que recibe la Tierra, nos dice, versículo 20, y los
hombres que no fueron muertos con estas plagas, entonces Apocalipsis
9, 20, ni aún así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni
dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata,
de bronce, de piedra, y de madera, las cuales no pueden ver, ni
oír, ni andar. Y no se arrepintieron de sus
homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus
hurtos. Ahí vemos esa constante rebeldía,
no quieren obedecer, no quieren someterse al plan de Dios, no
quieren aceptar los mandamientos de Dios, sino que los rechazan.
Aunque Dios ha sido muy paciente y constantemente les anuncia
de antemano, por medio de sus profetas, por medio de predicadores,
de que viene el día de juicio, muchos no quieren recibirlo.
Y se van a perder. pero vemos cómo Dios hace todo
lo que puede hacer para que nos arrepintamos, para que le busquemos. Y entonces, aquí en versículo 6,
dice, y del templo salieron los siete ángeles, que tenían las
siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos
alrededor del pecho con cintos de oro". Ahora aquí vemos que
salen, ¿no? El versículo anterior nos dice
que el lugar santo, ¿no?, el templo en el cielo fue abierto,
y en versículo 6 nos dice que salieron, del templo salieron
los siete ángeles. Y estos siete ángeles, que no
han salido anteriormente en Apocalipsis, aquí salen con estas últimas
plagas, estas últimas siete plagas, que es la culminación de la ira
de Dios. Y, aunque, si notáis, el versículo
7 nos menciona que reciben las copas, aquí nos menciona en el
versículo 6 que tenían las siete plagas, pero expresa la gloria
celestial en la vestimenta de los ángeles porque aquí expresa
de cómo van vestidos dice vestidos de lino limpio y resplandeciente
y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro Y la descripción
de su vestimenta es similar a la que encontramos en la descripción
de la vestimenta de Cristo en el capítulo 1, Apocalipsis 1,
versículo 13, donde nos dice, y en medio de los siete candeleros
a uno semejante el hijo del hombre vestido de una ropa que llegaba
hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Pero
aquí vemos esta vestimenta que resalta su... su dignidad. Resalta su autoridad. Ellos sirven al Señor de señores,
al Rey de reyes. Ellos vienen encomendados, son
emisarios de Dios y por ello su vestimenta es apropiada a
su misión. Y están vestidos apropiadamente,
reflejando pureza, santidad, como representantes de Dios.
y muestra su posición honorable y sagrada. Muestra su acción
recta. Están haciendo lo recto al traer
estos juicios, al recibir estos juicios y derramarlos sobre los
rebeldes. Y en versículo 7 dice, y uno
de los cuatro seres vivientes vio a los siete ángeles perdón,
dio, dio a los siete ángeles siete copas de oro llenas de
la ira de Dios que vive por los siglos de los siglos y viendo a uno de estos cuatro
seres vivientes y cuando recordamos anteriormente les hemos visto
aquí en Apocalipsis y en especial en el capítulo 4 les vemos muy
cercanos al trono de Dios allí en Apocalipsis 4, versículo 6,
por ejemplo. Dice, y delante del trono había
como un mar de vidrio semejante al cristal, y junto al trono
y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos
delante y detrás. Y entonces empieza a describir
a estos seres vivientes, pero están cerca del trono de Dios.
Entonces, aquí vemos, volviendo a Apocalipsis 15, versículo 7,
a uno de estos cuatro seres vivientes que da a los siete ángeles siete
copas de oro. Les está entregando estas copas,
dando a entender que esto viene de Dios. Una vez más, resaltando
el origen de estas plagas. Vienen de Dios, vienen con autorización
divina, y estas copas realmente tienen conexión con el templo
terrenal. consideramos en Primero de Reyes
7.50, los menciona como tazas, pero ahí menciona estas copas,
eso es en Primero de Reyes 7.50, versículo
50, y también tenían asociación con los sacrificios, en Éxodo
27, versículo 3, los menciona otra vez, menciona estos tazones,
que son estas copas que se usaban en conexión con el templo, con
la adoración, con los sacrificios en especial. Pero estas copas,
que nos menciona aquí en Apocalipsis 15, estas copas vienen del santuario
celestial. Y si notáis, cada uno de los
ángeles recibe una de las copas, y al recibirlas, está recibiendo
la autoridad para usarlas. recibiendo el permiso para usarlas.
Luego ya, en capítulo 16, reciben el mandato de ir a derramar estas
copas, estas últimas plagas de juicio. Y estas plagas que están en estas copas, ¿no?
Estas copas están llenas de la ira de Dios. Y es porque Dios
es santo. Y al él ser santo, él tiene que
juzgar con rectitud. Él no puede dejar que la maldad
se salga con la suya, sino que él tiene que castigar a la maldad. Porque un juez, en un tribunal,
si él deja escapar al malvado, ¿es justo? No. tiene que castigar
la maldad. Y entonces, Dios, al ser juez
justo, tiene que castigar la maldad. Él es santo y puro, y
entonces no puede dejar pasar la maldad para siempre. Él es paciente, deseando que
todos se arrepientan, pero viene el día. Viene el día de juicio. Ahora, es interesante porque
hay unas copas anteriores, unas copas de oro, que aparecen aquí
en Apoclipsis, en otro contexto, en capítulo 5, versículo 8, y
tienen conexión con la oración. Nos dice en Apoclipsis 5, 8,
cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y
los 24 ancianos se postraron delante del cordero. Todos tenían
arpas y copas de oro llenas de incienso que son las oraciones
de los santos. Entonces, tienen conexión con
la oración. Y aparenta aquí que el apóstol
Juan está haciendo una conexión entre la oración y especial,
si recordáis, vemos a los mártires que han muerto por su fe Orando
a Dios que Dios haga justicia. Y eso es lo que está haciendo. Está haciendo justicia. Está
pagando a cada uno conforme a su obra. Les está dando lo que merecen
por su rebeldía y por su maldad. Entonces aparenta que el apóstol
Juan está haciendo una conexión entre la oración y castigo divino. Pero en este contexto, las copas
de oro están llenas de la ira de Dios. Sí, Dios ha refrenado
su ira santa contra el pecado durante un tiempo. Pero ahora,
¿no? Aquí el capítulo 15 nos está
diciendo que ahora es el tiempo. Ahora está el punto de derramar
su ira, porque están llenas, están llenas, las copas están
llenas de la ira de Dios y están llenas indicando la magnitud
del juicio divino y al mismo tiempo su efecto desastroso. Y es que el juicio divino es
final. Dios no tiene que castigar después
de esto. Esto lo completa. Dios ha estado mostrando mucha
paciencia y aún en sus juicios anteriores siempre ha dado oportunidad
para arrepentimiento. Pero en cuanto se derraman estas
últimas siete plagas ya no hay más tiempo para arrepentimiento.
Y entonces aquí nos dice en versículo 7 y uno de los cuatro seres vivientes
dio a los siete ángeles siete copas de oro llenas de la ira
de dios que vive por los siglos de los siglos y aquí está resaltando
con esa con esa frase que vive por los siglos de los siglos
está resaltando aquí la soberanía de Dios, que Él vive y es capaz
de ejecutar castigo sobre todos sus adversarios, Dios vive para
siempre y por ello, su ira contra la maldad no cesa, Dios es recto
y justo al juzgar la maldad. Y realmente es un contraste de
que Dios vive, es un contraste con todos los ídolos, los ídolos
de las naciones. Nos lo menciona en Salmo 115,
del 3 al 7, dice, nuestro Dios está en los cielos. Todo lo que
quiso, ha hecho. O sea, Él es el creador, Él es
el que vive, el creador, el que ha hecho absolutamente todo.
Pero en versículo 4, esto es Salmo 115, versículo 4, dice,
los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, más no hablan. Tienen
ojos, más no ven. Orejas tienen, más no oyen. Tienen
narices, más no huelen. Manos tienen, más no palpan.
Tienen pies, más no andan. No hablan con su garganta. Les
está resaltando que esos, los dioses de las naciones, no tienen
vida. Esa, esa idolatría es vana. Y aún está contrastando con esa
imagen de la bestia que vimos ahí en capítulo 13. En Apocalipsis
13, versículo 15, donde le tienen que dar aliento, y se le permitió
dar aliento, nos dice Apocalipsis 13, 15, se le permitió infundir
aliento, o sea, la segunda bestia le infunde aliento a la imagen
de la bestia para que la imagen hablase e hiciese matar a todo
el que no la adorase. Pero no tiene vida en sí mismo.
Le tienen que infundir aliento. Pero el Dios verdadero está vivo. Y él es capaz de ejecutar juicio,
de castigar a la maldad. Y él vence a todos sus adversarios
Él es soberano. Y es algo que el rey Nebuchadnezzar
de Babilonia tuvo que darse cuenta, que nos lo enumerá ahí Daniel
capítulo 4, cuando después de que se dio cuenta en capítulo
4 del 3 al, perdón, 34 al 35, Daniel capítulo 4 del versículo
34 al 35 dice, más al fin del tiempo yo, Nabucodonosor, alcé
mis ojos al cielo, mi razón me fue de vuelta y bendije al Altísimo
y a la vea y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio
es sempiterno. Su reino por todas las edades
y todos los habitantes de la tierra son considerados como
nada. Él hace según su voluntad en el ejército del cielo. Y en
los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano
y le diga, ¿qué haces? Eso es Daniel 4, del 34 al 35. Y es que Dios vive por los siglos
de los siglos. Y por ello, él derrama su ira contra los malvados,
no pueden escapar Porque él, él no deja de ser, y su ira contra
la maldad no deja de ser, entonces por ello, el castigo es eterno. Y aquí en Apocalipsis 15, versículo
8, dice, y el templo, se llenó de humo por la gloria
de Dios y por su poder y nadie podrá entrar en el templo hasta
que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles. Otra vez, subraya que las plagas
vienen de Dios, pero aquí vemos cómo Dios manifiesta su gloria,
manifiesta su poder, manifiesta su santidad, porque estos ángeles
salen del santuario y el santuario se llenó del humo de la gloria
y del poder de Dios. Y lo que indica es la presencia
de Dios en todo su poder, en toda su gloria para llevar a
cabo su juicio contra la maldad. Ahora, si recordáis, en el Antiguo
Testamento Dios también llenó el tabernáculo, nos dice éxodo
40 del 34 al 35 y también llenó el templo, ahí en segunda de
crónicas 5 versículo 14 donde vemos que la gloria de Jehová
llenó el tabernáculo o llenó la casa de Dios, el templo, Y
es que en el Antiguo Testamento, Dios revelaba su presencia con
una nube o con humo, como vemos en el monte Sinaí, en Éxodo 19,
18, nos dice, todo el monte Sinaí humeaba porque Jehová había descendido
sobre él en fuego, y el humo subía como el humo de un horno,
y todo el monte se estremecía en gran manera. Éxodo 19, versículo 18. Y es
que la nube envuelve, envuelve todo con su resplandor y señala
la presencia de Dios. Lo que hace es atestiguar que
Dios es el único soberano, es el único todopoderoso, Él es
justo y Él es digno de gloria. Y si notáis aquí en Apocalipsis
15, 8, nos dice, a la mitad del siglo,
y nadie podía entrar en el templo. O sea, no pueden entrar en el
santuario hasta que se completan los últimos juicios.
Está resaltando la santidad inigualable de Dios. Porque si notáis, ni
siquiera los ángeles pueden entrar. Los hombres no pueden entrar,
los ángeles no pueden entrar porque Dios es separado de toda
su creación, de todas las criaturas. Él es santo. Indica que los que
persisten en pecar y menosprecian la soberanía y la santidad de
Dios van a recibir juicio inminente. Porque ahí mismo nos dice nadie
podría entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las
siete plagas de los siete ángeles. Entonces, durante ese tiempo
de las siete plagas nadie va a tener acceso a Dios. Dios está
presente y Él está actuando contra la maldad porque está anunciando
el fin. Este es el juicio final. Aquí vienen las últimas plagas
de la tribulación. Y lo que nos está resaltando
es que va a haber un día cuando va a ser demasiado tarde para
arrepentirse. Yo enseño inglés a niños pequeños. Y enseñando a niños es muy importante
que ellos sepan cuáles son las reglas de clase. Porque ellos
fácilmente se desvían de las reglas de clase. fácilmente se
les olvida. Entonces, constantemente hay
que recordarles las reglas. Oye, no puedes morder, no puedes
tirar del pelo, ¿no? No puedes pegarle puñetazos o
patadas a tus compañeros. O sea, hay reglas que hay que
recordar, ¿no? Y muchas otras, ¿no? Pero el
punto es que hay reglas y les recuerdo las reglas. Y aún durante
clase les doy advertencias cuando algunos se van desviando de las
reglas, pero si persisten en su rebeldía, llega un momento
cuando ya es demasiado tarde para arreglar sus acciones. Ya es demasiado tarde para no
evitar el castigo. ¿No? Sí, he sido muy paciente,
le he recordado, oye, ¿Estás hablando cuando no deberías? ¿O estás de pie cuando deberías
estar sentado? No, le voy recordando. Pero llega
un momento cuando es ya. ¿Ya te has pasado? Ahora hay
castigo, ¿no? Ve, siéntate en la esquina, no
puedes participar de la clase, no puedes participar de los juegos,
incluso toda la clase va a actuar como que no estás en clase. Hay
un tiempo, un momento cuando ya es demasiado tarde. Y lo interesante
es que ahí es cuando muchos de los niños intentan reformar,
intentan reformar rápidamente para intentar ponerse en gracia
una vez conmigo y decir, no, no, mira, yo me porto muy bien,
y se sientan bien, y doblan las manos, como que no van a hacer
absolutamente nada, pero ya es demasiado tarde. Y es la misma
idea, con el juicio divino. Dios es muy paciente. Dios desea
que nos arrepintamos. Incluso con el texto que mencioné
anteriormente, ahí en 2 Pedro 3, 9 nos dice, el Señor no retarda
su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que
es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca,
sino que todos procedan al arrepentimiento. Eso es 2 Pedro 3, 9. Dios es
muy paciente y aún en medio de los juicios permite que las personas
se arrepientan. Pero va a llegar un día, va a
llegar un momento, cuando ya es demasiado tarde. Y eso es
lo que nos está anunciando aquí este texto, cuando se derramen
estas últimas plagas de la ira de Dios. Y ya va a ser demasiado
tarde. Y por ello, en Hebreos mismo,
Hebreos 3, versículos 7 al 8, citando un texto del Antiguo
Testamento, pero nos exhorta, Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis
vuestros corazones. O sea, Dios constantemente se
ha comunicado con nosotros, aquí tenemos su palabra y Dios nos
la ha puesto delante de los ojos. O sea, la tenemos traducida en
nuestro lenguaje. Dios ha preservado su palabra
durante miles de años para que nosotros tuviéramos acceso a
ella. Para poder conocerle y conocer la salvación que él provee. Entonces, no persistas siendo
rebelde. No endurezcas tu corazón contra
Dios, porque te va a ir mal. Y si quieres saber cómo de mal,
solamente tienes que leer el libro de Apocalipsis, porque
vas a recibir toda la ira de Dios de lleno. Pero, si aceptas
el sacrificio de Cristo, porque Él tomó la ira de Dios por nosotros,
Entonces, tú ya no tienes que sufrir esa ira, porque Cristo
pagó por ti. Y por ello, eh, 2 Corintios 5,
21. Dice, al que no conoció pecado
por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos
justicia de Dios en él. O sea, él tomó la ira que nosotros
merecíamos. en Romanos 5, versículo 8, más
Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros. Entonces, no seas rebelde ante
el Evangelio, porque nos dice Romanos 6, 23, porque la paga
del pecado es muerte más la dádiva de Dios. es vida eterna en Cristo
Jesús, Señor nuestro. Tu eternidad depende de qué es
lo que haces con Cristo. Si le aceptas como Señor y Salvador
o no. Porque si no le aceptas como
Señor y Salvador, entonces vas a recibir la ira de Dios que
mereces. Y Dios está siendo justo al darte
el castigo que mereces. Y por eso en Juan 3.36 dice,
el que cree en el Hijo, está hablando de Jesucristo, el que
cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que rehúsa creer en el
Hijo, o sea, el que no quiere creer en el Hijo no verá la vida,
sino que la ira de Dios está sobre él. Y por ello debes de
considerar tu corazón, considerar qué es lo que estás haciendo
con Cristo, y creer en Él como Señor y salvado, nos dice Juan
3,16, porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a
su Hijo unigenito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. El juicio final vendrá. ¡Va a
venir! Y vendrá en el momento que Dios
ha establecido. Tú no sabes cuándo, yo no sé
cuándo, pero Dios sí sabe. Y en ese día va a ser demasiado
tarde para arrepentirte. Estás preparado para la eternidad. Vamos a terminar en oración.
El juicio final vendrá en el momento que Dios ha establecido; ¿estás preparado?
Series Apocalipsis
| Sermon ID | 123221639335643 |
| Duration | 40:34 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Revelation 15:5-8 |
| Language | Spanish |
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