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Vamos a buscar nuestras Biblias
Galatas y voy a comenzar a leer del capítulo tres, versículo
diecinueve, y brincarnos continuamente hasta el cuatro siete. Bien,
Galatas tres diecinueve hasta el cuatro siete. Ustedes, si
son tan amables, sigan con sus vistas, con reverencia, la escritura
de Dios. Entonces, ¿para qué sirve la
ley? Fue añadida a causa de las transgresiones hasta que veniese
la simiente a quien fue hecha la promesa y fue ordenada por
medio de ángeles en mano de un mediador. y el mediador no lo
es de uno solo, pero Dios es uno. Luego la ley es contraria
a las promesas de Dios en ninguna manera, porque si la ley dada
pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
Mas la escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa
que es por fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. Pero antes
que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados
para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley
ha sido nuestro agio para llevarnos a Cristo a fin de que fuésemos
justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos
bajo haya, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo
estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego, no
hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos
vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo,
ciertamente el linaje de Abraham sois herederos según la promesa. Pero también digo Entretanto,
que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es
señor de todo, sino que está bajo tutores y curadores hasta
el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando
éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rendimientos del mundo.
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo,
nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese los
que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción
de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios
envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual
clama Abba Padre. Así que no eres esclavo, sino
hijo. Y si hijo, también heredo de Dios por medio de Cristo. Cuando estaba estudiando para
predicar, nos enseñaron que la introducción del sermón, una
de las funciones es informar a la congregación el tema que
se va a estudiar. Pero esta tarde no tendremos
una introducción, puesto que ya sabemos que vamos a estudiar.
Hoy es Navidad. Vamos a estudiar algo, por supuesto,
de Navidad. Y hay varios pasajes, muchos
pasajes, de hecho, que nos hablan acerca de la Navidad. Pero sin
duda alguna, Galatas capítulo 4, el versículo 4 y el versículo
5, es el mejor texto para aprender el significado de este día. Galatas 4, versículo 4 y 5. Pero
cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo,
nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a
los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la
adopción de hijos. Ustedes que son amas de casa
o hombres también que lavan ropa o lavan trastes, saben que hay
ciertos detergentes que venden ahora modernos que son muy concentrados. Y se ponen unas gotitas, ¿verdad?
Y es todo lo que se necesita para lavar los trastes. O se
pone un poquito, una tacita para lavar todo lo que está en la
lavadora. No se necesita mucho, tan solo
unas gotitas. Pero así es este versículo. Así
es este texto. Es muy concentrado. En muy pocas
palabras nos enseña lo que realmente pasó en esa primera Navidad en
Belén de Judea, desde el punto de vista de Dios. Muy importante
esto, desde el punto de vista de Dios. Vamos a estudiar este
texto según el orden de sus frases. Galatas 4, 4 comienza con la
frase, pero cuando vino el cumplimiento del tiempo. Se debate mucho entre
los comentaristas cuál fue la fecha exacta, el tiempo, del
nacimiento del Señor y se debate si realmente fue un diciembre
24, un diciembre 25. Bueno, de hecho se sabe que se
hicieron errores en el calendario. Se equivocaron por 4, 5 o 6 años,
así que no están seguros ni siquiera en el año en que nació nuestro
Señor Jesucristo. Probablemente fue en el año 4.
Pero el cumplimiento del tiempo aquí no se refiere al calendario
humano, al calendario gregoriano, el que se usa en nuestros días.
Es el cumplimiento del tiempo del calendario divino. De eso
se trata aquí. Hay personas que escriben mucho
sobre, ah, fue un tiempo exacto para la humanidad. que nació
Cristo, pues hasta ese entonces habían vivido los filósofos griegos,
los filósofos romanos y ellos no pudieron resolver los problemas
de conciencia del hombre y fue exactamente después de ellos
que Cristo nació un tiempo perfecto. Se demuestra así la vanidad de
las filosofías humanas. Fue un tiempo perfecto, dicen,
porque Alejandro el Magno había conquistado el mundo conocido
de ese tiempo. Y el griego, el idioma griego
ayudó mucho para que se escribiera en Nuevo Testamento en griego,
y muchos podían predicar en griego. Los misioneros pudieran salir,
los romanos habían invertido mucho en las carreteras por el
imperio, se podía viajar muy fácilmente. Y hablan de todo
eso. Pero si de eso se tratara, aquí el cumplimiento del tiempo,
pues hubiera convenido más que Cristo hubiera nacido en nuestro
tiempo, después de las guerras mundiales, donde se demostró
así la depravación del hombre, se demostró así la vanidad de
las filosofías modernas. Si Cristo hubiera nacido en nuestro
tiempo, pues hubiera nacido en un hospital moderno, en Tel Aviv
o en Jerusalén. Pudiera haber tenido una cuenta
de YouTube. Podría haber tenido Instagram o Twitter, ¿verdad? Billones. Todo el mundo podría
haber visto sus milagros en vivo por la televisión o por el Internet. Podríamos pensar eso. Podríamos
pensar también en el pasado. ¿Por qué no vino Cristo antes
del diluvio? Y así no hubiera muerto tanta
gente. ¿Por qué esperar 4.000 años después
de la entrada del pecado en el mundo para nacer en Belén? 4.000 años después de que Daniel
y Eva pecaron. ¿Por qué? Bueno, esas preguntas
son desde el punto de vista del calendario humano. Pero Cristo
nació en el cumplimiento del tiempo de Dios. De Dios. O como dice en el versículo 2,
en el tiempo señalado por el Padre. El cumplimiento del tiempo
aquí es de acuerdo del calendario divino. Un tiempo perfecto, por
supuesto, porque así se cumplían los propósitos perfectos de Dios,
quien sabe el pasado, el presente y el futuro de todos nosotros,
los billones y billones de humanos que existimos y todas las circunstancias
posibles. Pero Dios no planea según nuestros
ideales. Él planea según sus propósitos. sus pensamientos no son nuestros
pensamientos nos dice el profeta Isaías. Bueno, Dios planeó el
nacimiento de su hijo según su historia, lo que más le daba
la gloria. Eso se trata esta frase. Y aquí
me permiten algo de la imaginación. Yo sé que algunos de ustedes
no les gusta la fantasía y la imaginación, pero estaba pensando
que y lo comenté en esta mañana, ¿Verdad? Que a lo mejor hay calendarios
eh de alguna manera en el cielo, los cuales están asfixiados de
lo que ha sucedido en la historia. Y, por supuesto, notamos que
muy probablemente, por supuesto, el 24 de diciembre, el día de
Navidad estaba en rojo, un día súper especial. Y así como nosotros
a través del año, ¿verdad? Los niños y no pocos adultos
contamos cuántos días faltan para Navidad, ¿verdad? Y yo estoy
seguro muchos de los niños del mundo mañana van a comenzar,
mami, cuántos días faltan para la otra Navidad, ¿verdad? Cuando
menos yo me acuerdo cuando yo era niño es lo que pensábamos,
después de la Navidad otra vez, otra vez vamos a contar y emocionados
por la... Pero imagínense, imagínense a
los ángeles Imagínense a los ángeles, emocionados en la eternidad,
viendo el calendario de Dios, contando, por así decirlo, los
milenios, los siglos, y luego los años, y luego los meses,
y luego los días que faltaban para que naciera el Cristo en
Belén. Y podríamos en nuestra imaginación
pensar de los anuncios de los púlpitos celestiales. Va a haber
un coro para ese día. Ya se acerca el día. ¿Quién quiere
cantar en el coro? Va a haber un coro. Va a haber
unos pastores cerca de Belén. Y va a haber un coro. Se va a
aparecer en el mundo. ¿Quién quiere cantar en ese coro? Yo me imagino a todos los ángeles
levantando la mano para cantar en ese gran coro. Bueno, dejemos
la imaginación. Pasemos a la segunda frase de
nuestro texto. ¿Qué pasó entonces? Nos dice,
Dios envió a su hijo. Pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su hijo. Esto recalca que la Navidad es
algo de Dios. Cristo nació porque Dios envió
a su hijo, a su hijo. La iniciativa de redimirnos,
de salvarnos fue de Dios. Si hay Navidad es por Dios. Ahora, la palabra envió es muy
fuerte aquí. Dios envió a su hijo. Vamos a suponer que usted trabaja
en MR. o alguna destruidora eléctrica,
vende refacciones. Y un cliente quiere algo y usted
le llama por teléfono al cliente y le dice, sí, te voy a enviar
el transformador en esta fecha. Ese es un tipo de envío. Usted
está enviando un transformador, una parte eléctrica. Pero si
usted va a donar un riñón, a un paciente del Seguro Social en
Obregón. Y usted le dice, te envío mi
riñón. Eso ya es algo muy personal.
No importa que el transformador cueste miles de pesos. El riñón
es mucho más valioso. Es algo muy personal. Es parte
tuya. Te envío mi órgano, mi riñón. Cuando dice aquí, Dios envió
a su hijo. La palabra que se usa no es como
si enviáramos un transformador, alguna cosa, una refacción. La
palabra que se usa aquí en el original es enviar algo de uno
mismo, algo muy personal. Y esto hace de estas palabras
lo más maravilloso de la Navidad. Dios envió a su Hijo. o como dice literalmente a su
propio hijo esto es tremendo esto es increíble algo de dios
es el hijo de dios como veíamos en esta mañana un hijo nos es
dado por eso la estrella por eso el coro de miles de miles
de ángeles que confirmaron su nacimiento en Belén Otro teólogos,
otro pensamiento aquí. Dice que Dios envió a su hijo. Esto quiere decir que él ya existía
antes de nacer en Belén, por supuesto. Jesús es el Dios Muerte,
el Padre Eterno, como dice en Isaías, ¿verdad? Él no comenzó
a existir en Belén. Él ya existía. Dios envió a su
hijo. También es de pensarse que Dios
no envió a un ángel o un arcángel, nos envió a su Hijo. Como dice
el autor de Hebreos en el capítulo 1, Dios habiendo hablado muchas
veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en esos
posteros días nos ha hablado por su Hijo. Esto es maravilloso
y es de mucha bendición, es un gran privilegio, pero también
nos empuja a pensar en la gran responsabilidad. Fue una gran
cosa, una gran responsabilidad si Dios hubiera mandado un ángel,
un arcángel, un querubín, pero nos manda lo máximo. Es como
la parábola de los labradores malos, ¿se acuerdan que tenemos
el cuento de nuestro señor Jesucristo, esa parábola que un hombre plantó
una viña y levantó una torre y se acuerda y la rentó a unos
labradores para que vean su fruto y luego se ausentó mucho tiempo
dice y luego dice que mandó a uno de sus siervos para recoger lo
que le tocaba y lo hirieron a otros le mandó a otros y le golpearon
en la cabeza y a otro mataron y luego dijo él voy a mandar
a mi hijo y luego hay que subrayar en un evangelio dice mi hijo
amado Voy a mandar a mi hijo amado. Quizás le tengan respeto. Tendrán respeto a mi hijo. Y eso es aquí este gran privilegio
que Dios envió a su hijo, pero también una gran responsabilidad.
Es por eso que el autor de Hebreos también nos advierte. Por tanto,
es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos
oído. No sea que nos deslicemos. Porque
si la palabra dicha por medio de ángeles fue firme, y toda
transgresión y desobediencia recibió justas de atribución,
¿cómo escaparemos nosotros, cómo escaparemos nosotros si descuidamos
una salvación tan grande, la cual fue anunciada por el Señor?
De eso se trata esto, y es un gran privilegio, por supuesto,
pero también es una gran responsabilidad. Ahora, nos dice que Dios envió
a su hijo. Tenía que ser un hijo, el hijo
de Dios, porque no podía ser un ángel, no podía ser un hombre.
Tenía que ser divino para podernos salvar, para poder redimirnos,
como vamos a ver en unos momentos. Tenía que ser Dios para poder
resistir la ira justa de la justicia de Dios. Cancele usted la deidad
de Cristo y entonces la cruz no tiene nada de poder. La cristiandad
es vana. Si Cristo nada más fue un hombre,
un rabí, un filósofo, alguien muy sabio, muy bueno, su muerte
no sirve de nada. Tenía que ser Dios. Sí, si fuera
un hombre fuera un gran mártir, pero eso era todo. Su muerte
no nos salva a nosotros, pero Cristo es Dios. Cristo es Dios. Su sangre tiene un poder infinito
para cancelar nuestros pecados. Su intercesión es eficaz, es
poderosa, pero también Cristo tenía que ser humano, divino
y también humano. Es lo que nos dice la siguiente
frase, véanla. Nos dice nuestro texto, nacido de mujer y nacido
bajo la ley. Pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su hijo. Nacido de mujer y nacido bajo
la ley. El Señor nació de la Virgen María. Ahora, en sí, el nacimiento virginal
es un milagro tremendo, por supuesto. Pero el gran milagro de Belén
no fue que nació de una virgen, es un milagro, por supuesto.
Pero el gran milagro de la Navidad fue que Cristo nació. Dios se
hizo carne. Lo infinito se hizo finito. Lo eterno se hizo temporal, vivió
entre nosotros. Eso es el gran milagro de la
Navidad. Bueno, el punto es que Cristo
tenía que nacer de carne y hueso como nosotros para poder morir
en la cruz. Dios no puede morir. Tenía que
ser humano para poder morir por nosotros. Y como ser humano también,
Es una gran bendición esto. Se puede comparecer de nosotros
como humano. Vamos a ver más de eso en unos
momentos. Y también, ya que Él es humano, hombre como nosotros,
nos da la esperanza segura de la resurrección de nuestros cuerpos
humanos. Porque Él vive como humano. Nosotros también viviremos. Tenemos esperanza para la resurrección
final de nuestros cuerpos. Y luego nos dice aquí que Cristo
nació bajo la ley. Y eso es esencial para nuestra
salvación. Cristo se hizo hombre para obrecer
la ley de Dios en nuestro lugar, como nuestro mediador. Y él sí
cumplió con los mandamientos de Dios. De eso se trata esta
ley. Es la ley de Dios, los mandamientos de Dios. Y Cristo no falló en
ningún mandamiento de Dios. Absolutamente en nada. Y esto
es el Evangelio. Dios nos recibe porque Cristo
sí cumplió su ley como nuestro representante. Lo positivo, es
decir, obedeció todos los mandamientos, y lo negativo, es decir, Él recibió
en sí las multas, los castigos de la ley. Por eso dice la siguiente
frase, para que redimiese a los que estaban bajo la ley. Cuando vino el cumplimiento del
tiempo, Dios envió a su hijo, nacido de mujer, nacido bajo
la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley. ¿Qué
es redimir? Un redimir es salvar, específicamente
rescatar, dando un pago. Es como si alguien está secuestrado. Alguien lo redime, es cuando
da ese pago, el rescate. Ahora, hay que tomar en cuenta
aquí, al decir que estábamos bajo la ley, estábamos obligados,
por así decirlo, como lo menciona aquí el apóstol, estábamos encerrados
a cumplir la ley, pero incluye más esto. Eso es muy importante. El apóstol ya lo había escrito,
por eso no lo repite, pero vean el capítulo 3 y el versículo
10. Cuando dice que estamos bajo la ley, esto implica mucho para
nosotros. Vean el capítulo 3 y el versículo 10. Porque todos los
que dependen de las obras de la ley están bajo Maldición. Pues escrito está, maldito todo
aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el
libro de la ley para hacerlas. Si nosotros fallamos en un punto
de la ley, fallamos en todo, nos dice Santiago. Y nosotros
somos malditos. Cuando aquí dice que estamos
bajo la ley, quiere decir que estamos bajo la maldición de
la ley ya a nosotros. Ahora, tal vez cuando ustedes
escuchan la palabra maldición, no sé ustedes, pero yo cuando
era niño y escuchaba maldición, yo pensaba en una mala palabra,
es lo que pensaba yo, una mala palabra. O también ya después
cuando empecé a leer y ver programas y cosas... ¿Cómo lo explico? Bueno, por
ejemplo, la maldición de la bomba egipcia. Me daba miedo ver la maldición
de la momia egipcia. Y tal vez cuando nosotros escuchamos
la maldición de la ley, podemos escuchar malas palabras o algo
mágico, supersticioso. No, no, no. La maldición de la
ley aquí es la condenación de la justa ira de Dios. el desobedecer su ley. No tienes
la bendición, por supuesto, de Dios, sino es su maldición, que
al final esto es el infierno eterno si no te arrepientes.
Eso es la maldición de la ley, la muerte. Eso es lo más feo
y lo más horrible. Y el versículo nos dice, Cristo
vino para redimirnos, para rescatarnos de esa horrible maldición de
la ley. ¿Cómo hizo esto? El apóstol ya
nos había explicado esto, por eso no lo repite, pero vean el
versículo 13. Cristo, 3.13, 3.13, subrayenlo si no lo han subrayado
antes. Cristo nos redimió de la maldición
de la ley, hecha por nosotros maldición, porque está escrito,
maldito todo el que es colgado en un madero. Cristo ¡Fue hecho
por nosotros! ¡Maldición! En la cruz, por así
decirlo, la ley atormentó a Cristo con toda su furia, todas sus
maldiciones, como si Él hubiera pecado, como si Él hubiera sido
blasfemo, como si Él hubiera sido un blasfemo, un ladrón,
un adúltero, un mentiroso, un flojo, uno que no adoró a Dios,
uno falto de oración, y todos los pecados con los cuales suele
pecar el hombre, como dice en Deuteronomio. Entonces, Es por
la redención de Cristo que nos perdona esas maldades. ¿Por qué? Porque Él fue hecho maldito en
nuestro lugar. Es por eso que ese tremendo grito
de la cruz, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Él estaba sujeto a todo el castigo
y la maldición de la ley. De eso se trata esto. Ahora,
lo que quiero enfatizar esta tarde. es que su redención, su
rescate, fue eficaz. Cristo vino para redimir y Él
cumplió con ese propósito. Cristo no vino para ver la posibilidad
de redimirnos, para ver si podía rescatarnos. No, no, no, no.
En el camino a la cruz, Él dijo a sus discípulos, yo no he venido
para ser servido, yo he venido para servir y para dar mi vida
en rescate por muchos. Él vino para pagar ese rescate. Estábamos secuestrados por la
ley, por nuestros pecados, pero Él vino y pagó el rescate, y
Él fue hecho maldito en nuestro lugar, y eso no fue en vano. Por eso que Isaías 53 nos dice
el pasaje de la cruz, nos dice que Él verá el fruto de la aflicción
de su alma y que quedará satisfecho. Su rescate fue eficaz. Con razón, el padre de Juan,
el bautista, cantó, y nuestro hermano David Josué mencionó
esto en su oración. Fue el padre de Juan, el bautista,
que cantó, Dios nos ha levantado a un poderoso Salvador. De eso se trata aquí. Para eso
vino Cristo. La última frase en nuestro texto
describió otra gran bendición de la Navidad. a fin de que recibiésemos
la adopción de hijos. Pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su hijo nacido de mujer, nacido bajo
la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin
de que recibiésemos la adopción de hijos. Ahora, el apóstol escribe
esto por el tema que él está explicando en los versículos
anteriores. Pero este no fue el único propósito
de Dios al mandar a su hijo. Este no fue su propósito final. El propósito final fue la alabanza
de la gloria de su gracia, como nos dice tres veces en Efesios
capítulo uno, unas páginas después. Pero el punto aquí en este pasaje
es que Dios no tan solamente nos rescató, éramos esclavos,
pero nos rescató, pero también nos adoptó como sus hijos. Yo creo, y lo ha mencionado,
yo creo que, cuando menos yo, no sé usted, Pero yo estuviera
satisfecho, contento, que después de que Dios me hubiera perdonado,
de que Él me dijera, tú vas a ser un esclavo, tú vas a ser el esclavo
del ángel Gabriel. Yo estuviera satisfecho. Hubiera
sido más que suficiente, verdad, para mí, ser un esclavo de un
ángel después de que el Señor me ha perdonado todos mis pecados.
Pero el Señor no hace eso. Dios nos adoptó, y hace que los
ángeles sean nuestros esclavos. Hebreos 1.14 es lo que dice.
Ellos son ministros, ellos son nuestros sirvientes. Esto es
increíble, hermanos. Esto es un gran fruto de la Navidad. Hijos de Dios, qué privilegio. Esto incluye mucho, como dicen
los siguientes versículos, ahí en Altas capítulo 4 y versículo
6, Por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el
espíritu de su Hijo, el cual clama, Abba, Padre. Así que ya
no eres esclavo, sino hijo. Si hijo, también heredero de
Dios por medio de Cristo. Y ustedes se acordarán de nuestros
estudios romanos 8. Hijos de Dios, herederos de Dios,
coherederos con Cristo. Fabuloso, maravilloso. Creo que este es un tema por
supuesto, merece otro sermón. Es un tema que muchos cristianos
desconocemos. Hay que concientizarnos, por
decirlo así, concientizarnos que somos hijos de Dios. Hay una historia un tanto trágica,
por supuesto, en el Antiguo Testamento acerca de Amón, de los hijos
del rey David, Y su amigo aquí es en cuestión
y le dice ¿Por qué estás triste? ¿Que no eres hijo del rey? Eso me lo digo a mí mismo esta
noche. Piénsalo tú también. Como cristiano. ¿Por qué estamos
tristes? Sin esperanza. ¿Por qué nos falta
paz? ¿Por qué tanta ansiedad? Desesperados
muchas veces. somos hijos del rey. Somos hijos de Dios. Hay que
concientizarnos de esto, hermanos. Y y y así vamos a estar más alegres,
con más paz. Y por supuesto, vamos a depender
más de Dios, y lo vamos a amar más. Bien, vamos a terminar con
otras lecciones de lo que hemos aprendido de este versículo,
de este texto. Número uno, si lo que hemos visto es verdad,
número uno, reconozcamos que el tiempo está en las manos de
Dios. Reconozcamos que el tiempo está en las manos de Dios. El cumplimiento de todo tu tiempo
es señalado por nuestro padre celestial. El salmista no exagera
cuando dice que nuestros tiempos están en las manos de Dios. Hay una ilustración de esto precisamente
en este libro Galatas capítulo 1. Véanlo por favor. Galatas
capítulo 1 y el versículo 15. Bueno, voy a empezar a leer en
el versículo 13 el testimonio del apóstol Pablo. Para los que
no conocen, dice el apóstol Pablo en el versículo 13. Ya habéis
oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que
perseguía sobremanera a la iglesia de Dios y la asolaba. Era un
Torquemada, el primer Torquemada, el gran perseguidor, Saulo de
Tarso. en el judaísmo aventajaba a muchos
de mis contemporáneos en mi nación. Muy religioso, siendo mucho más
celoso de las tradiciones de mis padres. Pero, cuando agradó
a Dios, cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre
de mi madre y me llamó por su gracia, cuando agradó a Dios
revelar a su Hijo en mí. En esos tiempos están en las
manos de Dios a la perfección. Y esto en lo práctico es, como
dice el himno, piensa todo lo que pasa en mi vida aquí. Dios
me lo prepara para amar bien de mí. En los tiempos, todo,
todo. Número dos, confiemos que Cristo
se compadece de nosotros. Confiemos que Cristo se compadece
de nosotros. Increíble, pero cierto. Dios,
hombre. Cristo es Dios, hombre. Entonces, como dicen esos famosos
versículos de Hebreos 4, teniendo pues un grumo, un gran sumo sacerdote
que trascendió los cielos, Jesús, el hijo de Dios, retengamos nuestra
fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote
que no pueda comparecerse de nuestras flaquezas, de nuestras
debilidades, sino uno que fue tentado en todo como nosotros,
pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza
al trono de la gracia para que recibamos misericordia y hayamos
gracia para la ayuda oportuna. Entonces, hermana, hermano, concientízate
que Cristo entiende tus problemas humanos como humano. Él nos entiende
en nuestras debilidades, en las tentaciones, en los problemas
hormonales, en la depresión, en los anhelos, en todo como
humano. Él nos entiende, pero sin pecado. Entonces aprende de él. Sigue su ejemplo. Ora a él. Él te entiende. En tu frustración,
en el temor, en que tus hermanos no creen, en las traiciones que
has sufrido en tu vida. En todo eso, él nos entiende,
se compadece, tiene una gran empatía por nosotros. Podemos
hablar con mucha confianza entonces. En penúltimo lugar, apliquemos
el hecho que la ley ya no nos puede condenar. la ley ya no
nos puede condenar cristiano si algún día llega la ley a tu
conciencia y te dice tú eres un mentiroso tú eres un lascivioso
tú eres un y ahí tú llena la línea o que tu conciencia llene
la línea tú le puedes contestar es cierto tu acusación es cierta la ley Nos condena por los mandamientos
de Dios y todas las instrucciones que tenemos, por supuesto, nos
condena. Es cierto eso que dice la ley y tú contéstale a la ley.
Es cierto. Pero contéstale, Cristo nació
bajo la ley. La cumplió en mi lugar. Yo me
aferro a su vida perfecta. Él es mi justicia. Él cumplió
los mandamientos en mi lugar. Esa es nuestra defensa. Hoy,
en el día de la muerte, es lo que nos va a dar paz. Porque
te aseguro, en el día de tu muerte como cristiano, el diablo te
va a tirar con todo. y te va a hacer pensar hasta
de los pecados de tu niñez y los graves pecados de tu juventud
y todos los que cometemos como adultos y todo como ancianos
y te va a aventar con todo. Pero nuestra esperanza, nuestra
paz está en Cristo. Él cumplió la ley a la perfección
por nosotros, lo positivo y lo negativo. Todo el castigo que
merecía nuestros adulterios, fornicaciones, mentiras, robos,
etcétera. Todo eso, él lo sufrió, ya está
pagado. El rescate fue eficaz. Número
4, en último lugar, demos gracias a Dios que envió a su propio
hijo. Demos gracias a Dios que envió
a su propio hijo. Si alguien te da un regalo de
Navidad muy caro, vas a estar muy agradecido, por supuesto.
Muy agradecido. Especialmente si no lo mereces.
Muy agradecido. Dios nos dio el regalo, el regalo
más caro, más precioso, más maravilloso de todo el universo. Él envió
a su hijo. Hijo nos es dado. por pura gracia. No lo merecíamos nosotros. Es
más, nosotros no pedimos la Navidad. No le pedimos a Dios que mandara
a su hijo. Él tomó la iniciativa. Eso fue
algo de Dios. Salvaciones de Jehová. Oremos. Oremos.
La navidad en el calendario divino
Series Navidad
Exposicion de Gal 4:4. Estas palabras recalcan que la navidad es algo de Dios. Cristo nació porque Dios envió a Su Hijo. La iniciativa de redimirnos fue de Dios. Si hay navidad, es por Dios.
| Sermon ID | 123116039582 |
| Duration | 35:24 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Galatians 4:4 |
| Language | Spanish |
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