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La carta que Pablo escribió a
los hermanos de Galacia. Capítulo 3. Versículos 6 a 9. Vamos a leerlo
y luego vamos a orar pidiéndole al Señor que nos ayude y bendiga.
Así Abraham creyó a Dios y le fue contado como justicia. Por
consiguiente. Sabed que los que son de fe Estos
son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que
Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció de antemano
las buenas nuevas a Abraham, diciendo, en ti serán benditas
todas las naciones. Así que los que son de fe son
bendecidos con Abraham, el creyente. Amén. Vamos, hermanos, a orar. Oh Dios y Padre bondadoso, gracias
te damos por tu palabra. Concédenos confirmar nuestra
esperanza en la fe de nuestro Salvador. Como aquel siervo tuyo,
Abraham, ayúdanos a perseverar en dicha fe y a confiar de que
ciertamente tu palabra es verdad y nuestra esperanza está asegurada. en Cristo Jesús, en su nombre
te lo pedimos. Amén. El título del mensaje es
Todo el que crea a Dios es tu justificado y es bendecido con
Abraham. Y la idea exegética, como decíamos
en el mensaje anterior, es que conforme el testimonio de las
escrituras, todo el gentil que crea a Dios es hijo de Abraham
y bendecido junto con él. Pablo está trayendo esta verdad.
Recuerden que él está luchando con esa ese mal testimonio que
dio Pedro. Pablo está trabajando para que
los hermanos entiendan que no es por las obras de la ley, es
por la fe. Y ahora pone delante de ellos
un testimonio, una verdad, hermanos, que ningún judío ni ningún gentil
podía negarse. Vemos aquí que él les dice, y
veíamos en el mensaje anterior, que el testimonio de la escritura
en Abraham es veraz, y los que creen como él. El testimonio de las escrituras,
Pablo lo trajo a estos hombres. Miren Abraham, versículo 6. Así
Abraham creyó Y dice así porque está conectando la idea con lo
que él viene diciendo. Vine hablándole, amonestando
a estos hombres y demostrándole que su salvación fue por fe,
no fue por las obras. De igual manera como ustedes,
Abraham también fue por la fe que Abraham creyó, creyó a Dios
y le fue contado por justicia. Aquellos que son de la fe, esos
son como Abraham, hijos de Dios. Y veíamos la implicación que
esto traía a nuestras vidas. Pero ahora vamos a estar viendo
los versículos 8 y 9. Recuerden que aquí estamos viendo
un testimonio que Él da y una conclusión. Un testimonio y una
conclusión. todos los que son de la fe de
Abraham son hijos de Abraham decíamos pero ahora vamos a ver
en segundo lugar que el testimonio de las escrituras el testimonio
las escrituras y los que son bendecidos con Abraham es decir
que él va a traer otro ejemplo otra evidencia Pablo va a traer
el versículo ocho y nueve nos quedamos allí dice el texto y
la escritura previendo que Dios justificaría
a los gentiles por la fe anunció de antemano las buenas nuevas
a Abraham diciendo en ti serán benditas todas las naciones así
que concluye así que los que son de fe son bendecidos con
Abraham Y aquí vemos, hermanos, las promesas de la palabra de
Dios, de la escritura. Las escrituras previenen a Abraham. La primera causa o razón de que
los gentiles creerían no fue por Abraham. Fue por el plan
eterno de Dios. Dios había determinado salvar
a pecadores. Y Dios se lo informó a Abraham. Dios se lo reveló a Abraham. Se lo mostró lo que él había
preparado. ¿Qué él le había dicho? Recuerden
bien, en Génesis 3, 15, a Adán y a Eva. Lo que él le dijo a
Adán y a Eva, Dios, que la simiente de Eva iba a pisar la cabeza
de la serpiente, Hermano, Eva no sabía eso, ni Adán tampoco,
pero Dios se los reveló miles de años antes de que pasara.
Hablando de Jesucristo. Entonces, hermano, aquí encontramos
que también Abraham, Dios les reveló lo que él iba a hacer,
como se lo dijo a Adán y a Eva. Antes de que pasara. Abraham,
en ti serán benditas. Esa es la revelación de Dios
a Abraham de su plan eterno en ti serán benditas todas las naciones
es decir que Dios está mostrando su plan, su propósito, su pacto
eterno a un siervo suyo llamado Abraham y se le informa Es la
buena noticia. Eso es, hermano, lo que se llama
evangelio. Una buena noticia. La palabra
evangelio está dividida en dos, una palabra compuesta. Eu, buenas. Helio, noticias. Buenas noticias. Y aquí se le está dando una buena
noticia. Abraham, te voy a bendecir tanto
que a través de ti voy a bendecir las naciones de la tierra. Y
Abraham se lo creyó, hermano. todito todo todo todo lo creyó
lo confiado que lo que Dios le confió habrán lo abrazó y lo
saludó dice la carta a los hebreos habrán saludó las promesas de
Dios como su bendición Pablo está aplicando aquí a los gentiles
que la salvación es por fe basado en qué en la promesa que Dios
había dado a Abraham en la revelación del pacto de Dios en la revelación
de la obra que él iba a hacer a través de Abraham muchos se
preguntaban cómo serían salvos los gentiles los judíos se preguntaban
eso Los judíos pensaban que para que un gentil se salvara, tenía
que recibir la ley de Moisés, tenía que circuncidarse conforme
a la ley, tenía que guardar toda la ley, como nosotros. Pero hermanos,
ellos olvidaron que Abraham recibió el perdón de sus pecados sin
la ley. Ellos olvidaron esta promesa,
Génesis 15.6. donde Dios le dijo a Abraham
voy a bendecir a todas las naciones no solamente al pueblo judío
no es a Israel a todas las naciones todas las naciones son benditas
por la gloria que Dios revela a través de Jesucristo, a través
del Evangelio. Muchos se preguntaban cómo serían
sábados los gentiles, pero esta confusión era porque partían
de que la salvación era por las obras de la ley. Todavía al día
de hoy mucha gente dice no, porque en el Antiguo Testamento la salvación
era por obra. Génesis capítulo 15 versículo 6 dice que es una
verdad. Abraham creyó. ¿Dónde está la
sobra? ¿Qué hizo Abraham? Nada. ¿No
obro? ¿Abraham creyó? Hermanos, en
el Antiguo Testamento, para que todo me apunte, y en el Nuevo
Testamento, la salvación es por fe, y sólo por fe. Desde el padre
de la fe, porque recuerden que no se le llamó Abraham el padre
de la ley, a Abraham no se le llamó el padre que obedeció fielmente,
Se le llamó el Padre que creyó a Dios y salió sin nada a buscar
la bendición de Dios. ¿Abram, para dónde tú vas? No,
yo no sé. Dios me dijo que fuera para allá. Para allá voy. ¿Pero
dónde es? Él me va a decir. Eso es seguro,
mi hermano. Él me sacó y me va a llevar.
Y así lo hizo. Queridos hermanos, Pablo dice,
aquí está su bendición. Mírenla aquí. Ustedes siempre
han estado en el plan de Dios. Siempre. Nunca, nunca la salvación
de los gentiles vino porque Pablo se arrepintió. No, el que piensa
eso es ignorancia. Eso es ignorancia de lo que enseña
la palabra de Dios y muchos lo dicen. No, porque la salvación
de los gentiles vino con Pablo. Pero mi hijo, ¿Cómo tú dices
eso? ¿Tú no has leído que en Génesis,
a través de la promesa que Dios le ha dado a Barán, los gentiles
serían salvos? ¿Está claro ahí? Y en la evidencia
que Pablo trae a Pedro, a los gentiles, en la evidencia de
las Escrituras, él prueba que la salvación es por fe, usando
las Escrituras en el Antiguo Testamento. Ni siquiera en el
Nuevo, el Antiguo Testamento, porque esa es la Escritura que
ellos tenían en la mano. Muchos se preguntaban eso. Pero la salvación
para Abraham fue por fe. Juan Calvino dice algunos pensaban
que se les exigía circuncidarse y guardar la ley. y que de lo
contrario quedaban excluidos, es decir, de no circuncidarse
y no guardar la ley, quedaban excluidos de la participación
en la alianza. Pero Pablo muestra, por otra
parte, que por la fe llegan a la bendición y por la fe deben ser
injertados en la familia de Abraham. Mire, usted quiere ser salvo,
usted tiene que convertirse en judía, usted tiene que convertirse
en judío. ponen su manto, ponen su mantilla en la cabeza y ya
con eso usted va a ser salvo Sara no llevaba mantilla Abraham no llevaba mantilla y no había ley hasta los días de Moisés fue
por la fe y quiero hermano que usted vea Cómo esta verdad nos
abre a todos la esperanza de llegar a los chinos, de llegar
a los maometanos. Ellos también van a ser bendecidos
con el Evangelio de Cristo. La gloria de Dios, el conocimiento
de la gloria de Dios, es decir, el Evangelio, Cristo, es lo que
va a llenar las vidas de esa pobre gente. Todas esas guerras
se acabarán con Cristo Cristo en sus vidas En ti serán benditas
todas las naciones Dice el apóstol Pablo Allí se está dando por
primera vez La buena noticia a Abraham Estas palabras recuerdan
incuestionablemente Que todos deben ser bendecidos De la misma
manera que Abraham ¿Cómo fue bendecido Abraham? Por fe ¿Cómo
serás bendecido tú? Por fe. Mira que yo he sido fiel
y he cumplido con mi diezmo, es por la fe. Somos bendecidos
por fe. Si usted no hace la obra de Dios
por fe, usted no va a ser bendecido. Hasta hermano, hasta el diezmo
que usted entrega, hasta el sacrificio que usted hace para servir, si
no lo hace por fe, no le sirve de provecho. ni la palabra que
aquí se está predicando. Usted la desprecia. Hermano,
usted no va a ser bendecido. Usted no va a ser bendecido.
Es necesaria la fe. Estas palabras recuerdan incuestionablemente
que todos deben ser bendecidos de la misma manera. No hay diferencia. Hay un solo modelo. Hay una sola
regla que hay que observar universalmente. La fe en Jesucristo. Ahora bien
Él obtuvo la bendición por la fe y de la misma manera deben
obtenerlo todos los hombres Es decir que todos aquí vamos a
ser bendecidos no por lo que hagamos sino por lo que creemos
y por lo que creemos y hacemos Hermano, la fe obra, la fe sirve,
la fe trabaja, la fe ama. ¿Y por qué somos bendecidos en
todas esas cosas? Porque lo hemos hecho con fe.
No es un servilismo ciego. Ay, hermano, esta parte es importante
porque usted no se puede imaginar cómo se engaña la gente. Hay
que servir al Señor, hay que servir al Señor. y la pobre gente
va como los borregos. Hay que servir al Señor, hay
que servir al Señor. Y se burla de la gente. Venga
a la iglesia, a barrer la iglesia para servir al Señor. ¿Qué tiene
que ver eso con la fe? Venga, entrega todo su dinero.
Vamos a poner una sábana aquí para que usted entregue su dinero
y Dios lo bendiga. ¿Qué tiene que ver eso con la fe? Hermano, ¿hay un servilismo ciego
que se enseña en las iglesias? ¿La gente no sabe por qué hace
las cosas? Sí, es importante servir al Señor
y trabajar en la obra de Dios. Y es importante bajar la iglesia,
porque si no, la vamos a encontrar sucia. Y es importante hacer
un esfuerzo, pero es por fe que hacemos esas cosas, esperando
la bendición de quién, creyendo en quién, confiando en quién,
En el Señor. Mano, una de las primeras cosas
que yo aprendí como diácono, en la iglesia, era cuando yo
llegaba, antes de yo hacer cualquier cosa, antes de yo servir la iglesia,
yo oraba. Antes de usted hacer un trabajo,
hermano, tenemos que orar, porque por fe, no es por vista, Señor,
voy a limpiar la iglesia, voy a arreglar este hoyo en esta
habitación. Señor, ayúdame, dame sabiduría,
glorifica tu nombre. Bueno, yo recuerdo como diácono
en iglesia bíblica de la Trinidad, que un día yo fui a la iglesia,
había un hoyo grandísimo en un baño. Miren qué cosa. Había una
división, una pared que dividía el baño de las mujeres, el baño
de los hombres, y había un hoyo en el medio. El cualquiera hacía
así y miraba. Yo decía, eso no puede ser, tenemos
que tapar ese hoyo. Hermano, yo pedía al Señor sabiduría,
dame sabiduría, ¿qué puedo hacer? Dame dirección y oré antes de
empezar a hacer el trabajo. Y Dios me permitió conseguir
algo bien, tapar el hoyo con clavos, ta, ta, ta, bien quedó.
Hermano, Yo duré tiempo largo viendo ese pedazo de pliego,
de cartón, de madera que yo puse ahí. Y cada vez que yo entraba
a ese baño, veía eso. Yo decía, gloria a Dios, que
Él ha mantenido eso ahí pegado. Mi trabajo sencillo, mi trabajo
sencillo, Dios lo mantiene ahí con la mano agarrada. Y eso me dio mucha alegría. Cada
cosa que hacemos por fe fortalece nuestra alma. Por eso es que
no podemos hacer las cosas sin pensar. ¿Por qué hacemos eso?
Hay una razón bíblica. En último lugar, ¿qué dice aquí
el pasaje? Los que son bendecidos por la
fe porque viven por la fe, los que son bendecidos porque actúan
por fe, porque hacen las cosas confiando en el Señor, porque
cada cosa que hacen lo hacen por fe, hermanos son bendecidos
con Abraham junto a Abraham igual que Abraham somos bendecidos no con Abraham el circuncidado
ni con un derecho a jactarse de las obras de la ley, ni como
hebreo, ni como confiando en su propia excelencia, sino con
Abraham el padre de la fe. Quien solo por fe obtuvo la bendición,
solo por fe. Usted no necesita un título para
ser una mujer de fe, ni un hombre de fe. No necesita un título,
ni un gran apellido, ni un carro grande, ni una casa nueva. No. El hombre y la mujer de fe
solo debe de creer en Jesucristo. Solo. Y para Dios es una gran
mujer, un gran hombre. Y usted será colocado, al igual
que Abraham, Noé, y otros hombres en Hebreo 11. Ahí está. Vamos a Hebreo 11 para que usted
vea. Hebreo 11. Ahora bien, la fe es la certeza
de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. ¿De dónde
se sacó esa definición, ese concepto de fe? ¿O de los hombres y las
mujeres de fe que pasaron por ahí? La fe es la certeza. Miren Abraham,
miren Abel, miren Enoch. Versículo 4 Por la fe ofreció
a Dios un mejor sacrificio que Caín. Versículo 5 Por la fe Enoch
fue trasladado al cielo para que no hubiera muerte. Versículo
7 Por la fe no es siendo advertido por Dios acerca de cosas que
aún no se veía. con temor preparó un arca para
la salvación de su casa por la cual condenó al mundo y llegó
a ser heredero de la justicia que según la fe por la fe Abraham
por la fe Isaac por la fe Sara y ahí añada su nombre por la
fe Carolina por la fe José por la fe Yami por la fe Es por fe
que somos colocados en esa lista de hombres y mujeres de fe. No
es porque tú seas la mente inteligente, ni porque seas la mamá más buena.
Mira, esa hermana es la madre más buena del mundo. No es por
eso. Es por la fe. Sara no tenía fuerza. Tenía 90 años. No tenía fuerza para pujar y
parir a ese muchacho. Y por la fe recibió, recibió,
recibió por la fe, fuerza y parió a Suiza Ak, una señora de 90
años. Eso sin fe no se podía hacer,
mi hermano. Noé, por fe, hizo un arca cuando nunca había llovido,
nunca había caído tanta agua como la que se estaba prometiendo.
Y lo creyó, lo creyó y se puso a hacer su arca. ¿Sabe qué pasó? Todo el que no entró se condenó. Murió. Hermanos, nuestros nombres
Son escritos en un libro, el libro de la vida. ¿Sabe cómo
se escribe ese nombre suyo ahí? Por fe en Cristo. Por fe en Cristo. Allí están escritos los nombres.
En Apocalipsis 20 aparece que se abren libros. No hay tantas
obras. Y se abre el libro de la vida.
Y el que no está escrito en el libro de la vida es echado al
lago de fuego. Por la fe es que somos salvos. Amados hermanos, somos bendecidos
junto con Abraham por fe. Hemos recibido la adopción como
hijos por fe. El Espíritu Santo muere en nosotros
por fe. La muerte de Cristo a nuestro
favor fue por fe. El pertenecer al reino de los
cielos es por fe. No hay nada que se reciba de
otra manera que no sea a través de la fe del Señor Jesucristo. Entonces, ¿es importante o no
es importante la fe? Es importante la fe. ¿Qué no
te crees? Es importante. Amados hermanos, eso es lo que
Pablo quería demostrarle a estos gentiles. Esto es lo importante. Las obras de la ley es una pérdida
de tiempo. Los que quieren obligarlos a
ustedes a circuncidarse, lo están poniendo a perder tiempo. Es
por la fe. Miren a Abraham. Su bendición
está allí. Ustedes van a dejar la bendición.
que recibimos con Abraham para irse detrás de la ley. Por favor,
ni Moisés que recibió los diez mandamientos en tablas que Dios
mismo escribió con su dedo. Hermano, ni él pudo entrar a
la tierra prometida porque pecó. A Canaán no pudo entrar por desobediente. No santificó el nombre de Dios,
hermano. Pero gloria a Dios que la salvación
no depende del cumplimiento de la ley. Moisés fue salvo porque
aunque no pudo cumplir la ley, otro la cumplió por él, Jesucristo. Y él creyó. Él creyó en Jesucristo
junto con el fiel Abraham. Y es interesante porque ahí dice
en el versículo 9 Así que los que son de fe son bendecidos
con Abraham el creyente También esa palabra creyente se puede
traducir como fiel Así juntos todos nosotros somos bendecidos
con el fiel Abraham Son bendecidos no con Abraham el circuncidado
Sino con Abraham el fiel, el Abraham que creyó Por la excelencia
de la fe Quien solo por fe obtuvo la bendición
Esta expresión es muy enfática Dice un siervo de Dios Es decir,
la fe es el rasgo prominente de su carácter Y de la cual el
resultado para todos los que en él la tienen Hermanos, cuando
se le llama Abraham, el fiel Lo está mostrando como un rasgo
de él La palabra fiel o el creyente es un rasgo de Abraham, es una
característica de Abraham. Él era así. Por eso es que al
que vive en la fe de Cristo, como leíamos en esta mañana,
se le llama cristiano. Ah, tú eres cristiano porque
tú crees en Cristo y tu fe y tu vida y tu acción es de acuerdo
a Cristo y su palabra. Por eso, amados hermanos, se
convierte en algo que nos caracteriza la fe. Somos hombres y mujeres
de fe igual que Abraham, como Abraham. ¿Y qué aprendemos, hermanos,
de estos versículos 8 y 9? En primer lugar, mejor dicho,
aprendemos que las promesas de las Escrituras se cumplieron
en Abraham y por la fe las recibió. Eso aprendemos. La promesa de
las escrituras se cumplieron en Abraham y él la recibió por
la fe. Y esta es la misma esperanza
que tenemos nosotros. Nosotros somos bendecidos como
Abraham. Él fue bendecido por fe y tú
serás bendecido por fe si crees y yo seré bendecido por fe si
creo y si obro por la fe. Creer en la promesa no es una
fórmula secreta. Gracias a Dios es el medio para
recibir el perdón y la bendición del Espíritu Santo. Tome nota
de eso. Creer en la promesa no es una
fórmula secreta. Mire que hay una bendición espiritual
muy grande para los que crecen. Porque en algunas iglesias hay
algunos que son cristianos a media y otros son súper cristianos.
Hay un desorden en ese tipo de enseñanza y un engaño. Hay un
engaño. Porque no es verdad que yo soy
más cristiano que cualquiera de los que estamos aquí. No,
porque tú eres pastor, tú tienes más fe. No. No. Y mil veces no. La fe en Cristo es la fe verdadera. Y puede ser mucha o poca, pero
sigue siendo verdadera. Y yo no soy más bendecido porque
sea pastor o porque tenga 30 años en el Evangelio. Hermano,
hay mucha gente que le gusta eso. Yo tengo 40 años en el Evangelio. Yo sí sé del Evangelio. Hay mucha
gente que se ufanan de eso. Se llenan de orgullo. y cuántas metidas de pata dan
los orgullosos. Hermano, la fe no tiene que ver
con edad, ni con tiempo. Obviamente, claramente, todo
aquel que está ejercitándose, todo aquel que practica la piedad,
mientras años más tiene, más robusta, más fuerte debe de ser
su fe. Claramente, el que tiene 30 años
debe de ser ya maestro de los que vienen atrás, que tienen
menos tiempo. Claramente, un hombre o una mujer
de más edad en el Evangelio debe tener más canas espirituales.
En eso yo sí estoy de acuerdo. Pero nunca las canas tienen,
como común denominador, una gran fe. Eso tiene que ejercitarse,
y tiene que orarse, y tiene que ayunarse, y tiene que estudiarse
las escrituras, y tiene que aplicarse la Biblia a la vida. Hay personas
que tienen mucho interés por el Evangelio, hermano, y están
sentados allí recibiendo la misma leche espiritual día tras día
y no crecen. No crecen porque tú lo ves que
no obedecen. Y pueden pasar 40 años y siguen
siendo los mismos niños espirituales. Entonces hermano, esa fe debe
de crecer y fortalecerse. Esa fe debe de aumentarse. Esa
fe debe de fortalecerse. Mientras más años hay en el Evangelio,
debe de ser correcto que tú crezcas más. Eso será siempre y cuando
tú apliques los principios y le enseñas a la Palabra. Si no lo
aplica, no vas a avanzar. Por eso, hermano, creer en la
promesa, igual que Abraham, no una fórmula secreta. Es nuestra
bendición y la Biblia lo dice claramente. El medio de bendición
es la fe en la promesa dada por Dios. Así que, amados hermanos,
traigamos ahora algunas aplicaciones. La fe o la incredulidad Es lo
que condena al mundo. Abraham condenó al mundo porque
tenía fe. Y el mundo no tenía. No fue culpa de Noé. Noé creyó
y los demás no creyeron. Sin embargo, amados hermanos,
debemos de hacer dos cosas. En primer lugar, orar para que
Dios nos conceda la fe. fortalecida y creciente. Fruto de que nosotros vivimos
una vida de santidad práctica, fruto de que nosotros trabajamos
con nuestro corazón, fruto de que nosotros estudiamos la Escritura.
Oye, es verdad, la Biblia dice que tengo que ser un hombre amable.
Yo pensaba que no. Mira, aquí dice claramente vuestra
gentileza sea conocida por todos. Mira, la Biblia dice claramente
que yo debo ser lleno de sabiduría. Mira, aquí la Biblia dice claramente
que yo debo ser una mujer sometida a mi esposo, no una soberbia. La Biblia lo dice claramente.
Entonces yo debo de orar por esto, porque mira, yo no lo veo
así. Déjame buscar más, más luz, más entendimiento. Señor, abre
mi entendimiento, dame sabiduría. Señor, tú dices tu palabra, esto
es verdad. Señor, ayúdame a confiar y a creer y a obedecerte. Ya
se convierte, la fe se convierte, hermano, en una relación tan
íntima con Dios. Ya entre tú y Dios la cosa. Ya
tú no le estás echando la culpa a la gente. que Marisabel me
dijo tal cosa y por eso yo pelíe con ella, por ella. No, ahora yo voy a la escritura
y digo no, espérate, ella me dijo tal cosa pero no, esa respuesta
yo le digo no estuvo bien, no estuvo bien porque Dios quiere
que yo haga otra cosa. La fe va a estar hermano examinándose,
examinándose ¿de acuerdo a qué? A las escrituras, Abraham te
voy a bendecir, Abraham, sale de tu tierra, deja tu casa. ¿Y qué hizo Abraham? Hermano,
obedeció a la palabra. ¿Fue fácil? No. ¿Usted cree que va a ser fácil?
¿Usted trabajar con su corazón? No va a ser fácil. Y mientras
más rebelde sea el corazón, más lucha usted va a tener. Pero
usted tiene la fe que mueve las montañas. Usted tiene la misma
fe de Abraham. Usted tiene la fe que mueve los
montes. Ejercítela. Ejercítela. Haga sus ejercicios espirituales.
Pídale al Señor que renueve esa fe. Que saque su pecado a la
luz. Señor, saca mi pecado a la luz,
sácalo, para yo verlo y tomarlo ahí mismo, agarrarlo y llevarlo
a la cruz de Cristo en arrepentimiento y fe. Sácalo, Señor. ¿Te va a
dar vergüenza? Sí, no importa. Sácalo, Señor.
¿Te va a doler? Sí, Señor. Sácalo, que me duela. Saca mi orgullo, saca mi odio,
saca mi rencor, saca mi soberbia. Sácalo, que se vea. Todo el mundo
se va a dar cuenta. Todo el mundo lo va a ver. Sí,
Señor. Te va a humillar eso. No te vas a ver como el Todopoderoso,
como te gusta verte, como el que no falla y no se equivoca. Tú tienes que tomar una decisión. O tú dices, sácalo aunque me
pase eso, aunque me humille delante de todo, saca mi pecado para
que yo le dé muerte por la fe. Tú no puedes convivir con el
pecado, hermano. Y con la fe también. No se puede. Tienes que tomar una decisión. Debemos de predicar la palabra
a los inconversos. Hermano, es por fe que es la
salvación. La bendición viene por fe. Abraham la recibió por fe. Y
a través de la promesa dada a Abraham, en ti serán benditas todas las
naciones de la tierra. Ahí tenemos nuestra oración. Señor, convierte a mi familia.
Ellos son gentiles. Tú dijiste que las naciones iban
a ser bendecidas. Señor, convierte a mis hijos y predíquele a sus
hijos. Destifíquela a sus hijos. Hable
al corazón de sus hijos. Hermanos, sin fe tus hijos están
condenados. Tu familia está condenada. Nadie fuera de la fe de Abraham
entra al cielo, hermano. Hay que tener la misma fe de
Abraham. la misma fe en Jesucristo, la misma fe en la promesa de
Dios, la misma fe. Hermanos, sin esa fe no hay salvación. Considera eso profundamente en
tu corazón y ora, ora, no te canses de orar y de predicarles
y de invitarles porque se van a perder todos por la eternidad. Es por fe. Pero en segundo lugar,
amados hermanos, debemos de creerle a Dios. Oremos por nosotros mismos,
porque la incredulidad nos impide recibir todas las bendiciones
del pacto y predicarla también. Así habrán solo creyó. Entonces,
solo creer es suficiente. No permita que el temor a las
tradiciones de sus padres, a las tradiciones de su iglesia, de
donde viene, frustren el plan de Dios en su vida. Hermanos,
yo siempre recuerdo al pastor Guzmán que me decía, y que decía
en las perédicas, mire, es un edificio de cien pisos para arriba,
así de bendiciones. Ahora, Pídesela al Señor. Están ahí ese edificio lleno
de bendiciones. Pero se reciben por fe en oración. Y yo a un edificio, un edificio. Y lo que hay que orar. Ya me
remangarme. Voy a andar de rodillas. Clamando
por cada una de esas bendiciones. Y amados hermanos, sin temor, Mi bendición es que te voy a
mandar lejos de tu casa. Señor, aquí estoy, mándame lejos,
si ahí está tu bendición. Tu bendición es que voy a estar
contigo y voy a traer la palabra a tus hijos y los voy a humillar
delante del Señor para que se convierta. Señor, hazlo, humíllalos
para que se conviertan. Si mi bendición es que el Señor
es el que me va a dar esas aflicciones, ese dolor para fortalecerme en
la fe. Señor, Gracias por el dolor,
gracias por la aflicción por la cual tú me fortaleces y me
ayudas. Amados hermanos, Abraham creyó, creyó que cada bendición
era recibido por fe y no tuvo temor, obedeció, obedeció. Y en último lugar, toda buenadad
y bendición espiritual la hemos recibido por la fe. Toda promesa
que está en las escrituras la recibimos por la fe al momento
en que creemos. No es que tenemos que ganarla
para ser hijo de Dios. No, ya somos hijos de Dios al
querer en Cristo. No tenemos que ganarnos la entrada
al cielo. Ya tenemos esa entrada por medio
de Cristo. Ya la tenemos, hermano. Usted
tiene que estar, y una de las características de la fe es la
seguridad. En muchas iglesias, vida, tú
eres cristiano, bueno, tienes que mantenerte, tienes que fortalecerte,
y cuidado si te caes, porque si te caes ya te fuiste al infierno.
Pero ven acá, pero si yo yo creía en Cristo, ¿cómo que me voy al
infierno? Yo no entendía esa tontera. Porque había una contradicción. Cristo me salvó, pero si yo no
me mantengo y me mantengo firme ahí y agarro la cuerda por el
toro, por los cuernos, y mantengo ahí y me caigo, me perdí. Pero ven acá. ¿Soy salvo o no
soy salvo? ¿Cómo es la cosa? Era un desorden
en la enseñanza. Y trae confusión al alma. No,
hermano, usted es salvo por fe ya en Cristo Jesús. y tú no tienes
segunda, que hay que hacer una segunda oración para santificarlo
bien. Y ahora, venga Leding, que hay que volver a bautizarlo
en el espíritu para que usted crea bien, para que se abra el
mundo cristiano. Hermano, abusamos de enseñanzas,
enfatizamos cosas, y este es el problema, enfatizamos tanto
una cosa que perdemos de vista otras enseñanzas claras que nos
dan el balance. Por eso, amados hermanos, si
tú deseas avanzar y crecer, ya tú tienes la simiente, tú tienes
la semilla, tú tienes la fe en Cristo Jesús. ¡Avanza! ¡Avanza! No, pastor, que dígame cómo lo
hago. Lea y obedezca. Lea, crea y obedezca. Ahí está. Pastor, pero yo no
me quiero ir adelante. Gáname. Vete adelante. Corre. Avanza. Mire, Pastor, que yo no sé cómo
hay que hacerlo. Lea, crea y obedezca. Eso es. Pero que dígame, ¿pero
cómo es? Que lea. que crea lo que está
leyendo y obedezca lo que está leyendo. Es eso. Pero no hay
un toque especial, un toque del Señor Jesucristo. Que no hay
ningún toque. Que lea, lee y cree y obedece. Es eso. Entonces, hermano, no hay ningún
toque especial. Habrá no tuvo nada de especial.
Noé no tuvo nada de especial. Moisés no tuvo nada de especial. Ahora, Dios hizo una gloriosa
obra en sus vidas. ¿Y sabe qué? Esa gente Trastornaron
al mundo, cambiaron su generación, condenaron a su generación. La
generación que no cambió por el trabajo de esos hombres se
condenaron. Pues va bien. El trabajo que
hizo Moisés fue tan grande por la fe que su generación fue transformada
de rebeldes a creyentes. Pero en el caso de Noé, su trabajo
fue tan grande y su fe fue tan firme, amados hermanos, que su
generación que no le importó y no creyó, él la condenó por
su propia vida de fe. ¿Eso es lo que hace la fe? Algunos
se van a condenar porque tú has creído y no es tu culpa, es que
yo han decidido no creer. Pero nosotros tenemos manos que
seguir avanzando. Tenemos que seguir creyendo y confiando en
el Señor. Por eso, mi querido joven, mi
querido amigo que nos visitas, si resumimos todo lo que hemos
dicho, todo lo que Pablo ha enseñado aquí, ¿qué tú necesitas para
ser salvo? Creer. ¿En quién? En Cristo Jesús. Tener fe en
Jesucristo. ¿Y cómo tú la adquieres? Bueno,
aquí está la palabra de Dios. Ora y pídele a Dios que te ayude
a entender. Y lee. Y obedece. Lee y obedece. Lee y cree. Cree y obedece. No hay fórmula
secreta. No hay fórmula secreta para ser
salvo. Si tú eres para ser salvo cuando tu mamá, tu papá cambien,
cuando sean una mejor familia, cuando el mundo cambie para que
sea un mejor mundo, eso nunca va a ser. No es así, es personal. Dios te llama a ti, a ti te llama
y no llama a otros. Dios te llama a ti y tú eres
responsable de responder. Y si tú respondes, tú eres salvo. Si tú no respondes, tú estás
condenado. No hay término medio. Por eso es que hay que tomar
una decisión. Abraham tomó la decisión de creer y obedecer. Tomó todas sus cosas y obedeció. Que Dios te dé esa fe. Así que
ya sabes. Aquí está. Lea. Crea y obedezca. Vamos a orar. Padre, gracias
te damos por tu palabra. Ayúdanos a poder ir a ella y
a beber de su agua fresca. Ayúdanos a ir a ella y comer
del pan del cielo a través de ella. Ayúdanos a ir a ella y
a conocer a Cristo por medio de tu palabra, Señor. A entender
que cada promesa es para mí. Cada promesa es para cada uno
de los que estamos aquí. Cada promesa es para uno de los
que oyen y creen. Y creen en ti, Señor. Creen en
Cristo. Y obedecen a Cristo. Oh, bendícenos. Y haznos hombres y mujeres de
fe para tu gloria. Por Jesús te lo pedimos. Amén. Hermanos, gracias, que el Señor
me les bendiga y que la gracia de Dios sea con cada uno de ustedes.
Recuérdense que, ah, quería dar una informacioncita. En el mes
de marzo vamos a tener un tiempo de ayuno y oración. Ya se pasó
casi dos meses de nuestro tiempo de ayuno, así que hermanos, tenemos
que retomar el tiempo de oración y ayuno para seguir con la obra.
Usted no crea que es por la fuerza de los hermanos que estamos aquí. Si el Espíritu Santo no le da
fuerza, hermano, usted, mire, usted no viene. Usted no viene. Si el Espíritu Santo no le fortalece
en su fe, óigame, usted se queda muy triste en su casa, nada más
pensando en problemas. Así que tenemos que seguir ayunando
y orando, hermano, porque queremos más, más poder, más sabiduría,
más fortaleza, más fe. Y hermano, eso tenemos que pedirlo
en oración y ayuno. Así que para el mes de marzo
tendremos nuestro tiempo de oración y ayuno congregacional, nuestro
segundo ayuno. Así que ánimo, esforcémonos y
seamos valientes para la gloria del Señor. Que el Señor me le
bendiga, hermanos. ¡Hola!
Todo el que cree a Dios es justificado y bendecido con Abraham parte 2
Series Epístola a los Gálatas
Todo el que cree a Dios es justificado y bendecido con Abraham
parte 2
| Sermon ID | 1230237696886 |
| Duration | 48:39 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Galatians 3:6-9 |
| Language | Spanish |
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