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leer en el salmo número 30 38
versículo 9 hasta el 15 salmo 38 versículo
9 al 15 Salmo 38, versículo 9. Señor, todo mi anhelo está delante
de ti y mi suspiro no te es oculto. Palpita mi corazón, mis fuerzas
me abandonan y aún la luz de mis ojos se ha ido de mí. Mis
amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga. y mis parientes
se mantienen a distancia. Los que buscan mi vida me tienden
lazos. Los que procuran mi mal hablan
de mi destrucción y traman traición todo el día. Más yo, como el
sordo, no oigo. Soy como el mudo, que no abre
la boca. Sí, soy como el hombre que no
oye y en cuya boca no hay réplica. Porque en ti espero, oh Señor. Tú responderás, Señor, Dios mío. Amén. Aquí podemos notar en este
salmo desde el versículo 1 que comenzamos a leer hace un tiempecito
que el salmista oraba para que el señor les restaurara en su
condición espiritual él veía que no había salud en su cuerpo
salud en sus huesos no había salud en sus huesos ni en su
corazón porque él lo veía así porque había pecado, versículo
3, a causa de su pecado. Sin embargo, las iniquidades,
los pecados de él, aunque eran la consecuencia directa
de su mal, esto lo llevó más bien hacia el Señor. Este dolor,
esta tristeza que produjo el pecado, es lo que debe llevarnos
a nosotros a Cristo. Cuando un pecador siente la carga
triste, penosa de su pecado, él debe de acudir a Cristo para
limpiarse, para sanarse, para restaurarse. El pecado no se
puede lavar con jabón, no se puede limpiar con ácido, usted
no puede vencer al pecado porque el pecado more en su propio corazón
ni siquiera con un trasplante de corazón porque su pecado more
en toda su naturaleza humana por eso el salmista iba a dios
señor todo mi anhelo está delante de ti es decir que él fue a dios
en oración y él clamó al Señor, él había visto la consecuencia
de su pecado y le estaba sufriendo y a veces en muchas ocasiones
cuando estamos sufriendo la consecuencia de nuestro pecado y estamos solos
recibiendo la carga de nuestro pecado estamos solos recibiendo
la vergüenza de nuestro pecado a veces no solamente esa soledad
es en el corazón sino que también la gente llega a dejarte solo y esto es también parte de la
consecuencia del pecado dice el versículo 11 mis amigos y
mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga cuál era la plaga
que él tenía la de su pecado la maldad o la impiedad que le
había cometido era tal que hasta había hecho que sus familiares
y amigos más cercanos se alejaran de él es decir que el pecado
Tiene consecuencias en el alma. Tiene consecuencias en nuestro
cuerpo, la parte física. Tiene consecuencias en nuestro
intelecto. Pero también tiene consecuencias a nivel social.
Tiene consecuencias a nivel social. Él habla de los que buscan su
vida. Él habla de los que procuran su mal. De los que traman traición
contra él. Y esto es una consecuencia que
se añade al pecado en sí. Cuando un hombre o una mujer
peca contra Dios, hay consecuencias directas del pecado. Pero muchas veces Dios añade
otras consecuencias al pecado. La vergüenza, el dolor que produce
el pecado Se añade también el hecho de que otros lo sepan,
murmuren, hagan un chisme, se alejen de ti, te miren con malos
ojos, te maltraten. Y eso es lo que el salmista está
diciendo aquí. Versículo 11, versículo 12, él, veía que su pecado había alejado
a sus mejores amigos o por lo menos a sus amigos, a sus compañeros
y hermano esto es importante verlo porque uno debe de luchar
contra el pecado si tú te entregas al pecado El creyente o la persona
que se entrega al pecado va a sufrir en su cuerpo y en su alma, pero
también va a sufrir en su asociación, en su relación con otros. El
pecado, cuando entra a la vida de una persona, destruye todo,
mata, roba. Roba la paz, roba la alegría,
roba el gozo, roba la esperanza y esa fortaleza que muchas veces
el creyente siente fruto de una fe que está siendo vivida en
la piedad se debilita también y también tú sientes la lejanía
de otros porque tu pecado ha afectado la vida de otros tu
pecado afecta la vida de otros Pero algo que hizo el salmista
es algo interesante. Versículo 13 y 14. Y versículo
15. Dios lo estaba disciplinando.
Dios lo estaba amonestando. Y en vez de él correr y irse
de la presencia de Dios, huir de la presencia de Dios, él más
bien se sometió más a Dios. se olvidó de lo que estaba sucediendo
en su exterior y se concentró con la primera persona contra
la que había pecado, contra Dios. Mas yo, versículo 13, como el
sordo no oigo. Soy como el mudo que no abre
la boca. Sí, soy como el hombre que no
oye y en cuya boca no hay réplica. Es decir que él soportó las consecuencias
de su pecado. Él sobrellevó las consecuencias
de su pecado. Él no replicaba. Replicar es
cuando tú le respondes a alguien. Mira tú, ¿qué tú quieres conmigo? Y tú le devuelves y pelea con
esa persona. Este hombre decidió no hacer
eso. Porque él sabía que lo que estaba viviendo era por su propia
culpa. Era por su propia culpa. Por
eso no replicó, se cayó. Aceptó lo que estaba sucediendo. Soy como el hombre que no oye
y en cuya boca no hay réplica. Él recibía toda la amonestación
y no hablaba. Era como David cuando, me parece
que era Simei, le gritaba y le maldecía y le tiraba piedra y
David iba con su cabeza abajo. David iba triste porque su propio
hijo lo quería matar. Él salió huyendo, David, avergonzado. Y ese hombre, un descendiente
familiar de Saúl... El libro lo va a romper. Un descendiente de Saúl lo estaba
maldiciendo y acabando con él. Y David se quedó callado. Aceptó. porque él sabía que eso
era la consecuencia directa de su pecado. Y eso es lo mejor que uno puede
hacer. Cuando usted ha dicho una mentira y su mamá la ha descubierto,
¿para qué usted habla diciendo más mentiras? Cállese, acepte
la reprensión. Cuando usted no cumple con su
trabajo y el jefe le llama la atención, ¿para qué discutir? si usted no está haciendo su
trabajo. Haga su trabajo en silencio, cumpla con lo que se le ha pedido.
Cuando usted es una persona que no cumple con su deber, no paga
sus deudas y le vienen a quitar la cama, a quitar la mesa porque
no la pagó. Usted puede gritar y pelear todo
lo que usted quiera, pero ¿dónde están los recibos de pago? No
están. Entonces, en vez de usted ponerse
a pelear, Póngase, acérquese al que usted le debe, mire, vamos
a entrar a un acuerdo y yo te voy a pagar eso. Da mucha ansiedad
tal día, yo te lo voy a traer, te voy a traer una parte, te
lo voy a traer todo. Es decir, vaya a un acuerdo, no se ponga
a discutir y a pelear. Eso fue lo que hizo el salmista,
no se puso a discutir y a pelear. Se quedó calladito porque sabía
que su pecado había traído estas consecuencias. Pero algo más
hizo él también, versículo 15. Porque en ti espero, oh Señor,
tú responderás, Señor, Dios mío. Observen esa última parte ahí.
Porque en ti espero, oh Señor, tú responderás. Y miren cómo
Luis repite, Señor, Dios mío. es decir que él está rogándole
al Señor, él está pidiéndole al Señor, él está clamando a
Dios, cuando un hombre ha pecado no se debe alejar de Dios, tiene
que buscar del Señor, tiene que llevar su pecado delante de Dios,
el que no confía su pecado no va a prosperar, le va a ir mal,
¿Tiene una mala conciencia? ¿Tiene una gran carga en su corazón? ¿Tiene la vergüenza de la familia,
de los amigos encima? ¿Qué tienes que hacer? Te vas
a quedar también con la separación de Dios porque tú mismo has pecado
contra Él y te has endurecido contra Él. Vas a permitir que
también Dios mismo te se aleje o te trate duramente no ve al
señor y arrepiéntete ve al señor y confiesa tu pecado ve al señor
y clama a dios en ti espero señor clama al señor pidiendo perdón
por tu pecado clama al señor pidiendo al señor que te restaure
en tu alma que el señor en esta tarde nos permita meditar en
esto hermanos no hay otra manera de tratar con el pecado si tú
lo escondes le va mal es una es un es una desgracia la desgracia
de la humanidad del pecado y el que encubre su pecado se muere
desde adentro hacia afuera, se pudre, se daña. Es como la infección
por dentro del cuerpo, comienza a caminar, llega hasta la sangre
y ahí se distribuye en todo el cuerpo y te mata. Eso hace el
pecado. Así que hermanos, no corramos,
no huyamos a las consecuencias del pecado. Dios trae las consecuencias
del pecado en nuestra vida, es para darnos sanidad si nos arrepentimos. Es para darnos perdón si nos
arrepentimos. Si usted no se arrepiente, no
va a haber sanidad. Si usted no confía en su pecado,
no habrá sanidad. Pero si usted lo confía y se
aparta, habrá sanidad. Habrá restauración. De esto habla
este salmo número 38 de la manera de tratar con el pecado y la
manera en la que tú como hombre o mujer de Dios tienes que buscar
respuesta delante de Dios.
Cuando el pecado aleja a todos de ti
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Cuando el pecado alejan a todos de ti
| Sermon ID | 122623748433319 |
| Duration | 15:07 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Bible Text | Psalm 38:9-15 |
| Language | Spanish |
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