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Mateo, capítulo 6, versículo 19. Nos acumuléis tesoros en la tierra,
donde la polilla y la esrumbre destruyen. y donde ladrones penetran
y roban, sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la orilla
ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban. Porque donde esté tu tesoro,
allí estará también tu corazón. Amén. el título del mensaje es
manteniendo nuestro corazón en el reino de los cielos manteniendo
nuestro corazón en el reino de los cielos y la idea que el evangelista
mateo está procurando transmitirnos La idea que el evangelista Mateo
está procurando transmitirnos es que Jesús nos manda a mantener
nuestro corazón en el reino de los cielos. Y por esto nos regula,
nos regula lo que debemos atesorar. Vamos a estar viendo esta idea
mucho más amplio en dos puntos. El primero es el mandato y la
regulación a poseer tesoros. Hay un mandato y hay una regulación,
versículo 1 y 2. Y veremos, en segundo lugar,
la causa de que Jesús regule el tener tesoros. la causa la
razón nosotros hasta aquí hemos estado viendo que Jesús nos habla
de la piedad personal no es sencillo ser cristiano
y Jesús nos está explicando cómo podemos ser cristiano para gloria
de Dios qué recompensa debemos de estar buscando la de Dios
¿Y qué recompensa tenemos que desechar? Echar a un lado, la
de los hombres. No podemos estar buscando la
gloria de los hombres y la gloria de Dios al mismo tiempo. Tenemos
que elegir por una. Y Jesús nos manda, en lo que
hemos visto hasta aquí, que busquemos la gloria de Dios siempre, en
todo. No busques la gloria pasajera,
vana y hueca de los hombres. No pierdas tu tiempo en eso.
el cristiano debe de entender esto que al orar debe buscar
la gloria de dios el reino de dios que se cumpla la voluntad
de dios que dios perdona sus pecados el debe de perdonar a
su prójimo eso lo vimos el mensaje anterior al hablar del padre
nuestro pero también vimos que al orar al dar ayuda, ofrenda
al ayunar tenemos que hacerlo para la gloria de Dios y no para
los hombres hoy que veremos a partir de hoy vamos a estar viendo las
conclusiones finales de este capítulo 6 vivir para la gloria
de Dios es el motivo, el objetivo de nuestra vida Si juegas, si
comes, si trabajas, hazlo todo para Dios y su gloria. Hazlo
con excelencia, hazlo bien, pero teniendo en cuenta que tú lo
haces para Dios. Hoy veremos las conclusiones
finales, donde la primera es que debemos hacer tesoros en
el reino de los cielos. Porque nuestro destino final,
como hijos de Dios, es el reino de los cielos. Por eso nuestro
tesoro y nuestra inversión debe ser allí. Vamos a ver, amados
hermanos, nuestro primer punto. El mandato y la regulación a
poseer tesoros. El versículo uno y dos. En esta primera parte de las
conclusiones finales de la sección del Sermón del Monte, encontramos
un mandato negativo y positivo. Y en estas conclusiones, que
hoy veremos solamente una, vamos a ver otras, en estas conclusiones
siempre va a haber una comparación, y es una forma que los judíos
utilizaban. Siempre hacía un contraste entre
el sabio y el necio. Usted lo puede ver fácilmente
en el libro de proverbios. Siempre hacía una diferencia
entre el hombre prudente y el hombre no prudente. Entre el
que buscaba el reino y el que desechaba, despreciaba el reino.
Siempre hay esa forma de comparación y Jesús va a usar esa forma judía
para enseñarnos. Usted debe de evitar, debe de
dejar de buscar cosas, dejar de hacer cosas para concentrarse
en buscar las del reino. Hay mandatos negativos y mandatos
positivos. No hagas esto, haz esto. ¿Con qué fin? ¿Por qué Jesús
va a desarrollar estas conclusiones de vivir en el reino de esta
manera? Bueno, para que nosotros entendamos que hay cosas que
si tú vas a caminar en el reino, tienes que dejarlas. Si no las
dejas, no vas a llegar. Hay peligros. en la vida, que
si tú caes en uno de esos peligros, nunca más vuelves a salir. O
si sales de ahí, sales acabado, destruido. Hay cosas en la vida en las que
tienes que enfocarte y perseverar y ser fiel hasta el final. Jesús
quiere que nosotros seamos prácticos. Jesús quiere que nosotros tengamos
una doctrina correcta, pero también quiere que tengamos una práctica
correcta, sin los vicios, sin el orgullo, sin buscar la vana
gloria. Aquí se nos ha enseñado hasta
el momento cómo orar, cómo ayunar, pero se nos ha dicho qué no hacer
en el ayuno y qué no hacer en la oración. para que crezcamos
sin problema, para que crezcamos fuertes como creyentes. Por lo
tanto, Jesús quiere que seamos no solo oidores que olvidan,
gente que se sienta en la iglesia, oye lo que el pastor va a decir,
se para y se va, y se olvidó todo lo que se dijo. Eso Jesús
no lo quiere, porque ese tipo de personas no son parte de su
reino. todo aquel que oye y no obedece Jesús lo compara con
una persona que hace una casa sobre la arena y cuando viene
tribulación y angustia se cae no vuelve mal la iglesia ese
es el que oye y no hace nada Jesús quiere que nosotros escuchemos
aprendamos y apliquemos la doctrina sana la sana doctrina tiene que
aplicarse al corazón y a nuestra vida veamos entonces el primer
versículo, versículo 1 el versículo 1 perdón Génesis 6, 19 versículo
19 no versículo 1 versículo 19 dice no os acumuléis tesoros
en la tierra no acumuléis o no atesores Y esta primera frase
es una orden. Según el idioma original, es
un imperativo, es una orden. Jesús a sus hijos, hombres y
mujeres creyentes, hombres y mujeres de fe, hombres y mujeres que
están dispuestos a tomar su cruz y seguir a Cristo, Jesús les
ordena, no hagan tesoros en la tierra. No atesoren en la tierra. La palabra atesorar es acumular,
amontonar. Como cuando alguien va recogiendo
cosas de la calle y la lleva a un lugar o a su casa. Todo
el mundo aquí tiene un lugar donde amontona cosas. Una habitación. Tal vez una esquina en el patio,
algún lugar. Mírase, se dañó este abanico,
este ventilador. No bote el aspa porque nos puede
servir para otro ventilador. Y venimos y guardamos el aspa.
Guardamos. ¿Se rompió una silla y quedó
algo bueno de la silla? Guardamos eso de la silla. Eso
es acumular, guardar. Jesús nos está diciendo aquí,
no acumules tesoros en la tierra. Miren la orden, el mandato. Aquí
se señala el lugar, la tierra. Aquí se señala el hecho de que
no debemos de afanarnos, de llenarnos de tantos trabajos y afanes con
el fin, el objetivo de acumular cosas en la tierra. Cosas que
llenan nuestros ojos. cosas que llenan nuestro corazón
de vanidad cosas que nos llenan de pensamientos vanos el señor
nos dice cuidado de llenarte de vanidad y de cosas que no
son necesarias no olvidemos que Jesús está hablando aquí a hombres
y mujeres que pertenecen al reino de los cielos y si tu viaje empieza
aquí con Jesucristo y termina en el reino Jesús te está diciendo
no acumules cosas en la tierra donde no es tu parte, donde no
te vas a quedar razón, mira lo que dice el versículo 19 ¿por
qué no debes de acumular tesoros en la tierra? La polilla, el
hollín o el herrumbe, el ócido, dañan esas cosas. Usted guarda
una camisa nuevecita, no se la pone y cuando va a ponérsela
huele mal, huele a humedad. Si le cayó polilla, la polilla
es una pequeña mariposa, parece como una forma de mariposa, pero
ella se… se sube la ropa, ella pone sus huevos en la ropa. Y
cuando las polillitas nacen, se comen la ropa. Usted ve, se
llenó de polilla y la ropa se dañó. Eso es lo que dice el texto. Hay tantas cosas aquí que dañan
como la polilla. Destruye la mejor ropa, el ócido,
la herrumbre. Destruye los metales, las casas.
¿Usted tiene una casa y no la habita y comienza a dañarse?
Yo no entiendo eso. Tengo una casa cerrada y cuando
va, cuando usted va a ver la casa llena de ratones, de cucarachas,
ahí tiene todos los geckos del mundo entero, familia de geckos,
alacranes, culebras, de todo encuentra en esa casa vacía.
Y la casa hecha un desastre, sucia. Eso es lo que dice el
texto. En este mundo, en la tierra,
las riquezas terrenales se pierden. A la mejor ropa, usted la mete
tres, cuatro, cinco veces en la lavadora y comienza a perder
el color, la forma, la elasticidad. Hay personas que ven, yo he visto
personas que le encantan tener como sombreros. Y tienen un sombrero
de cuando eran chiquitos. Y ese sombrero está viejo, desgastado. Eso es lo que le pasa a la ropa.
A los bienes terrenales le pasa eso. Jesús dice, no pongas tu
corazón en estas cosas, porque además de esto, polilla y el
ócido que destruye todo, también hay ladrones. Los ladrones entran,
se roban tus zapatos, se roban tu ropa, se roban tu riqueza,
tu celular, tu carro, tus bienes terrenales. Si pones tu tesoro
en la tierra, de seguro perderás toda esperanza y gozo. Tu trabajo
se perderá. ¿Por qué? Porque has puesto toda
tu fuerza en las cosas pasajeras que se dañan. que se pierden
y que las roban. Este es el primer punto. Esta
es la parte negativa. No hay tesores en la tierra.
¿Eso significa que no vas a trabajar? No, tienes que trabajar para
comer. ¿Eso significa que no voy a tener una casa? Si puedes
comprar tu casa, cómprala. Si puedes tener un negocio, ten
tu negocio. El pasaje está poniendo un equilibrio
en las personas que son creyentes, pero viven con una eterna preocupación
por tantas cosas que al final y al cabo se pierden y se dañan. Cuidado con llenarte de esa preocupación
vana y hueca que al final y al cabo se pierde por el tiempo,
por el ócido. Si tú vas al reino de los cielos,
no pongas tu corazón en estas cosas úsalas si tienes un carro
úsalo pero cuando tenga que dañar cuando esté dañado no te mueras
porque es un bien que se daña hay que cambiarlo luego si tienes
una camisa úsala pero no pongas que no eso no sea tu tesoro que
de allí no dependa tu alegría y tu gozo Que de allí no dependa tu esperanza.
Esto es importante, hermanos. Porque nuestro tesoro es donde
ponemos el corazón. Lo que es tu tesoro es donde
tú pones tu esperanza. ¿Y qué dice el texto aquí? No
pongas tus tesoros, tu esperanza en la tierra. Y en las cosas
que están en la tierra. No pongas tu tesoro y tu esperanza
allí. ¿Qué dice el texto? Versículo 2. Versículo, perdón,
20. sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla
ni la herrumba destruyen y donde ladrones no penetran ni roban.
Y aquí el segundo mandato. O sea que este también está en
imperativo, es una orden. La primera orden fue negativa,
no hay tesoros en la tierra. Pero la segunda orden es positiva. Sí hay tesoros. Sí, llénate de
riqueza, trabaja, pero por los tesoros del reino de los cielos. Enfócate en entender que tu objetivo
debe de ser acumular, amontonar riquezas, pero en el cielo. En el cielo. Haz del reino de
los cielos tu prioridad. Que todo trabajo que tú tengas
sea para el reino de los cielos. Que aún lo que tú ganes económicamente,
la casa que tú tienes, los bienes materiales que tú tengas, todo
lo uses para acumular riqueza en el reino de los cielos. Observen
la forma en que Jesucristo está mostrando el enfoque que tú y
yo debemos de tener. Dios te dio una casa que bueno
disfrútala pero no olvides que esa no es tu casa tu verdadera
casa está en la presencia de Dios en el reino de los cielos que no te de un infarto si la
casa un día se le hace un hoyo esa no es tu esperanza ese no
es tu tesoro ¿cuál es tu tesoro? el reino de los cielos amados
hermanos aquí se nos está diciendo que nuestro corazón Debe de atesorar,
¿pero dónde? En el reino de los cielos. Por
eso, una de las primeras cosas necesarias es atesorar la salvación. ¿Eres salvo? Si no eres salvo,
para Dios tú eres pobre. Para Dios tú estás desnudo. Para
Dios tú estás condenado. Lo primero que tienes que estar
preocupado, lo primero que tienes que preocuparte es por ser parte
del reino de los cielos, de tener riquezas en el reino. Y la primera
riqueza es ser parte de ese reino. Cuando Jesucristo vino, y lo
estudiamos en Mateo, y comenzó a predicar el Evangelio, le dijo
a los hombres, arrepentidos, el reino de los cielos está aquí
a la mano arrepentidos creed en el evangelio por eso hermano
lo primero mi amigo que me escucha lo primero que tienes que hacer
es tener en tu corazón la seguridad del reino de los cielos lo primero que tú debes tener
de seguridad es el reino hermano está el reino de los cielos en
tu corazón eres cristiano joven eres cristiano si tú no
eres cristiano tú no perteneces al reino de los cielos tú no eres un hijo de dios asegura tu entrada al reino,
hazte rico para con Dios, camina con Dios, crea en Jesucristo,
Él es la puerta para entrar al reino ¿Por qué tenemos que hacer
tesoro en el reino de los cielos? el texto lo dice en el versículo
20 allí no hay polilla, allí no hay ócido ni herrumbre allí
no hay ladrones que roben ni hurten el reino de los cielos
es perfecto lleno de paz de gozo de leite abundante lleno de un
eterno gozo para todos nosotros Jesús nos dice que allí todo
es seguro y eterno por eso tú necesitas separar tu corazón
de el mundo y las cosas que el mundo da y unir tu corazón a
Cristo y los bienes que Cristo da ¿Qué vino a hacer Jesús al mundo?
A morir por nosotros ¿Pero para qué él vino a morir? ¿Qué no
vino a dar? Salvación, es decir, esa salvación es eterna porque
pertenece al reino de los cielos. El tú ser salvo, el tú tener
a Dios como tu Dios, es el gran don, es el gran regalo. Por lo tanto, en vez de nosotros
estar tan afanados, tan afanados, tan turbados, por los zapatos,
por la camisa, por los pantalones. Esas son cosas que aparecen fácil.
¿Sabe lo que es difícil? Lo que es difícil es que seamos
perdonados nuestros pecados. Lo que es difícil es que tú entregues
tu vida a Jesucristo y que tú perseveres. Eso sí es difícil.
Porque la fe es un regalo que Dios da. Tú tienes que clamar
a Dios y tocar a su puerta hasta que Dios, por su Espíritu Santo,
te regenere, te salve. La gente a veces está en la iglesia
y lo único que está pensando es en sus afanes, en sus temores,
en lo que no tiene, en lo que le falta, en los frijoles que
dejó allá puesto en el fogón. ¿Qué es lo que dice aquí? Deja
todas esas cosas. Siembra para el reino. Trabaja
para el reino. Clama a Dios para que te haga
un hijo del reino. Ese es el mayor tesoro. Allí no hay ladrones. Allí no
hay corrupción. ¿Cómo podemos trabajar para el
reino? Bueno, lo primero es arrepintiéndonos. Lo primero es creer en Jesucristo. Lo primero es ser un hijo del
Rey de Reyes, señores, señores. Eso es lo primero. Creer en Jesucristo. Esa es la entrada al reino. Pero
luego de ahí, el texto o los textos que hasta ahora hemos
estudiado, nos habla que sembramos para el reino de los cielos cuando
damos a los necesitados. Tuve hambre, Mateo capítulo 25,
tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber. Cuando yo doy al necesitado estoy
invirtiendo en el reino, pero primeramente dije que tengo que
arrepentirme de mis pecados y creer en Jesucristo. no importa todo lo que tú des
Corintios capítulo 13 dice que si aún doy mi cuerpo por otros
y no tengo el amor de Dios en mi vida no he hecho nada es decir
que el dar al necesitado sin Jesucristo no es sembrar para
el reino no es acumular tesoro en el reino no el acumular tesoro
en el reino de los cielos empieza por la fe Empieza por creer en
Jesucristo, creer en el Hijo de Dios, arrepentirme de mis
pecados, vivir una vida transformada para gloria de Dios Cuando yo
he creído en Jesucristo, entonces el dar al necesitado es un medio
para yo acumular riqueza en el reino. El orar por la obra misionera,
orar por la iglesia, orar por los enfermos, orar por los encarcelados,
orar, ir allá a visitar a esos encarcelados, ayudar a los necesitados. servir en la iglesia, predicar
el evangelio todo eso es sembrar para el reino por una vez más
recalco lo que dije al principio la primera manera la primera
forma de sembrar para el reino de tu realmente atesorar en el
reino de los cielos es tu siendo creyente Ese es lo primero. Tú tienes
que arrepentirte de tus pecados. Un papá una vez me dijo a mí,
hermano, mire, que mi hijo ha dejado al Señor. Y yo miro al
muchacho y yo conocí al muchacho. Que tu hijo dejó al Señor. Pero
¿y cuándo tu hijo ha sido cristiano? Le pregunto yo a él. ¿Tu hijo
nunca ha sido cristiano? Yo llamé al muchacho y me dice
acá, fulano, ¿tú te has arrepentido de tu pecado? No. ¿Tú has creído
en Jesucristo? No. Yo le dije al papá, tú estás
equivocado. ¿Tú crees que tu hijo dejó de
ser cristiano? Tu hijo nunca ha sido cristiano. El gran problema de nosotros
es que pensamos que por venir a la iglesia somos cristianos.
No, no es así. Es un error. El gran problema
de nosotros es que pensar, es pensar que porque damos una ofrenda
ya estamos bien con Dios y no, eso es un error. El yo ayunar me hace estar con
Dios, no, mentira. El camino al reino de los cielos
empieza, inicia creyendo en Jesucristo y arrepintiéndome de mis pecados. Así empieza el camino. Si tú
no te has arrepentido y no ha entregado tu vida a Cristo, tú
no eres creyente. Entonces, no te engañes. Eso
es lo primero. A ese papá yo tuve que desengañarlo. Deja de
decir que tú eras cristiano. Nunca has sido cristiano. Comienza
a predicarle para que se arrepienta de verdad. Porque nunca ha sido
nada. Si tú no eres creyente, yo no
te acuso por eso. Si tú no eres creyente, no, yo
no te digo nada. Ahora, lo que sí te digo es,
cree en Jesucristo y arrepiéntete de tus pecados. Conviértete al
Señor. Porque Él ha prometido que si
confesamos nuestros pecados, Él es filijusto para perdonarnos. Él ha prometido que si yo me
arrepiento de mi pecado, Él es filijusto para limpiarme de toda
maldad. Entonces, tú no eres creyente,
ok, no hay problema. Necesitas a Jesucristo. Tú eres
un pecador que va para el infierno y si no te arrepientes, estás
condenado. Cree en Jesucristo y serás salvo. Ahora, después
de haber creído, amigo, hermano en la fe, ¿tú qué has creído?
acumula riquezas en el reino de los cielos acumula riquezas
los bienes eternos son tuyos pero estos bienes eternos deben
ser acumulados trabajados con toda diligencia Jesús nos manda
el versículo 20 acumulaos tesoros en el cielo debemos de estar
trabajando aquí no me dice que simplemente
tú no tienes que hacer nada ya me arrepentí ahora voy a la iglesia
a sentarme no aquí nos manda es una orden trabaja en el reino
aquí en Juticalpa o donde quiera que estés trabaja para el reino
predica la palabra los inconversos Cada inconverso que se salva,
gloria a Dios, salvaste a un alma del infierno eterno, tú
estás trabajando para el reino. Cada persona que tú invitas a
la iglesia, aunque te digan que no, pero tú estás trabajando
para el reino. Tú estás acumulando tesoros en
los cielos. Cada vez que tú haces un bien
a una persona, aunque no te den ni las gracias, yo lo hago para
el Señor y para su gloria. Estoy trabajando para el reino.
Hermanos amados, no quitemos nuestra vista de la persona a
la que servimos. Servimos a Dios. En estos días,
que habrá muchas patronales, que ya pusieron el arbolito allí
en el parque, Qué bueno sería que usted fuera allá y regara
algunos tratados, invitaciones para la iglesia. Qué bueno sería
que fuéramos allá y predicáramos la palabra, compartiendo personalmente
con las personas. Es decir, yo te voy a poner un
ejemplo. El que no lo haga no está haciendo nada malo, pero
el objetivo es trabajar para el reino. personas que vienen
de lejos aquí a servirnos a nosotros. Como vimos esas jovencitas que
vinieron aquí la semana pasada, ellas vinieron a trabajar en
el reino de Dios. Hermanos, iglesia bíblica pacto de gracia es parte
del reino de Dios. Dejaron sus casas para venir
a servirnos a nosotros, a predicar a nuestros niños y jóvenes. Eso
es servir el reino. Así que, amado hermano, la salvación
eterna Es un tesoro. El amor eterno de Dios es un
tesoro. Las moradas eternas, guiar a los hombres a Cristo,
son tesoros. Pero vuelvo y recuerdo lo mismo
que dije hace un ratito, hace un momento. Yo no te estoy diciendo
que tú no debes trabajar. Tú tienes que trabajar para comer.
Si puedes comprarte un carro, cómpreselo. Puedes comprar una
casa, cómprala. Regalen una casa a su mamá, hágalo
también. Haga todo lo que le venga a la
mano, pero no ponga su corazón en esas cosas como si fueran
su tesoro. Usted es un hijo del rey. Su final, su camino no es
esta tierra, es la tierra pasajera. ¿A dónde vamos a vivir por la
eternidad? En el reino de los cielos. ¿Qué tú tienes en el
reino? Yo por la fe en Cristo tengo
una morada eterna. ¿Y tú qué tienes? Yo por la fe
en Cristo tengo salvación, gloria a Dios. ¿Y tú qué tienes? Yo
por la fe en Cristo tengo a mi Padre, al Espíritu Santo, lo
tengo en mi corazón, solamente por haberme arrepentido y creer
en Jesucristo. ¿Y tú qué tienes? Si tú no tienes a Cristo, no
tienes nada. Si no tienes a Cristo, lo que
está preparado para ti es el infierno eterno. Miren que hay
dos caminos. Son dos caminos. Y si usted no toma esto con seriedad,
su salvación con seriedad, el reino de los cielos con seriedad,
yo creo que para ti nada es serio. porque eso es muy serio. ¿Qué aprendemos de este primer
punto? Aprendemos que nuestra mejor inversión debe ser en el
reino de los cielos, donde tu recompensa es eterna y no se
pierde. Usa tus bienes terrenales para
acumular tesoros en el reino de los cielos. Usa tu carro para
buscar los impíos y llenar la iglesia de gente que escuchen
la palabra. Usa tu casa para invitarlos para
que escuchen el mensaje de salvación. Usa tu familia para guiarlos
a Cristo. Usa los medios terrenales que
Dios te ha dado para que el reino de los cielos sea extendido.
Siembra en el reino, acumula tesoros. Veamos en segundo lugar
la causa de la regulación porque Jesús nos regula no esto no acumular
tesoro en la tierra si acumular en el cielo porque Jesús lo hace
versículo 21 porque donde esté tu tesoro allí
estará también tu corazón observa esto donde esté tu tesoro aquí Jesús nos dice el lugar
donde esté tu tesoro estará tu corazón si tu tesoro está en
la tierra amando los bienes terrenales amando la gloria de los hombres
deseando lo que el mundo da mundo tú eres un mundano y tú perteneces
a la tierra no perteneces a dios tu corazón está aquí está atado
las cosas de aquí si tú no buscas el reino de los cielos sino que
buscas atesorar la tierra tu corazón estará pegado a esto
y aunque diga que eres cristiano y que vas a los cultos tu corazón
está pegado a las cosas terrenales ese es tu peligro mira lo que
dice 1ª de Juan capítulo 2 versículo 16 1ª de Juan 2 16 porque todo
lo que hay en el mundo los deseos de la carne los deseos de los
ojos y la vanagloria de la vida no provienen del padre sino del
mundo mira lo que señala aquí se señalan los deseos de la carne
aquí se está hablando del mundo como algo contrario a Dios como
algo que va en contra del reino mientras nosotros estamos aquí
predicando la palabra el mundo te pone una bachata para que
tú comas ameniate y olvide lo que estás escuchando Mientras te decimos que el reino
de los cielos tiene que recibirlo, el mundo te dice no, tú eres
muy joven, te queda tiempo todavía, déjale
eso a los viejos, que ya se van a morir, nos engaña, nos miente. Es decir que el mundo aquí mostrado
por Juan es un mundo contrario, no se está refiriendo a la creación. no se está refiriendo a la creación
hermano la creación la playa es buena el jugar fútbol es bueno el comer es bueno la creación que Dios ha hecho
es bueno pero todo aquello que se utiliza
y se hace contrario a Dios. Es a lo que aquí se está refiriendo.
Cuando cogen el fútbol y ponen el juego a la hora del culto,
el fútbol no es malo, pero la gente que lo está poniendo en
ese horario no tiene temor de Dios y obviamente no se congrega. Aman el fútbol más que a Dios.
Eso se llama idolatría. Dios me ha mandado a jugar fútbol
y amarlo a él en primer lugar. Miren el orden. El mundo te dice,
no, el fútbol es primero. Te está mintiendo. El fútbol es un buen juego, pero
no va primero en mi vida. En primer lugar en mi vida es
Dios. Yo soy primeramente cristiano y luego todo lo otro. Soy papá,
mamá, hijo, futbolista, licenciado, todo lo que tú quieras. Pero
primeramente yo soy un hijo de Dios, hijo del reino de los cielos. Miren cómo Dios pone las cosas
en orden. El mundo que aquí el apóstol Juan está resaltando
es un mundo que va en contra de Dios, no está hablando de
la creación. Tú sabes lo bonito que es ir a la playa. Hermano,
yo nací en una isla, bañado de hermosas playas, playa azul,
verde, rosa, de 800,000 colores. Tenemos tanta playa y que tienen
tanto color diferente. Iba a decir rosada, pero no,
no es rosada ya. Pero oiga bien, la playa no es
pecado. Ahora, ¿qué tú haces en la playa
en el Día del Señor? Ahí sí hay problema. Ven como Dios regula las cosas.
Disfruta del bien que Él te ha dado, pero nunca pongas una camisa,
una pelota de fútbol, una playa, una comida, primero que Dios,
te ha convertido en un idólatra. ¿Eres un idólatra? No. El mundo quiere que dejemos a
Dios, pero nosotros somos hijos del reino. Por lo tanto, guarda
tu corazón. Estos pasajes nos están enseñando
que como creyentes tenemos que guardar el corazón. Proverbio
4.23. Léalo conmigo, por favor, rapidito allí. Ya se nos está
acabando el tiempo, pero quiero leer este texto. Proverbio 4.23. con toda diligencia guarda tu
corazón porque de él brotan los manantiales de la vida oye bien
con toda diligencia guarda tu corazón Jesús lo que está haciendo
en Mateo capítulo 6 es dando un principio importante guarda
tu corazón de la avaricia Hay gente que se quita, compra
una ropa, mujeres y hombres, compra una ropa hoy y ya mañana
no se la ponen porque ya está usada. Guarda tu corazón de la avaricia. Hay hombres que tienen un carro
hoy y ya están pensando en el otro que van a comprar. Guarda
tu corazón de la avaricia. Hay hombres y mujeres que compran
un celular hoy y ya están mirando el próximo de 2026. Guarda tu
corazón de la avaricia. No ponga tu corazón en los tesoros
de esta tierra. No hagas tesoros en la tierra. Haz tesoros en el reino de los
cielos. Oye bien, si usted se debe de comprar un celular caro,
si debe de comprárselo porque tu trabajo o tu vida te lo permite,
tus entradas económicas te lo permiten, cómpratelo. ¿Cuál es
el problema? Pero nunca, nunca pongas esas
cosas en lugar de Dios. Y el día que se rompa, ¿se rompió
ya? Porque eso no es tu tesoro. Ay,
se me rompió el zapato nuevo. Ay, me va de un infarto. Deja
tu idolatría. Mujeres que dicen, yo no tengo
ropa. Vaya, vaya ropero de ella. Vaya,
vaya donde ella guarda la ropa. Cajas de ropa. Deja tu idolatría. Deja de poner tu tesoro en la
tierra. Seis días para trabajar. Y el
Día del Señor, trabajan, pero vete a ver los demás días. Oiga
bien, mi amigo, yo soy un cristiano. Y si yo tengo que levantarme
a las 3 de la mañana todos los días a trabajar y acotarme a
las 7 de la noche, yo lo voy a hacer solamente para congregarme
el domingo. ¿Por qué? Porque seis días Dios
me dio para trabajar. Pero es un día que le pertenece
al Señor. Y un día que para mi reposo, para mi descanso. Hermanos, yo conozco unas personas
que son multimillonarias. con una cadena de supermercados
en una nación completa, una supercadena de supermercados. Y son cristianos
y no abren los domingos. Son cristianos y no abren los
domingos. No abren. Hermano, una cadena multinacional. Pero temen a Dios. Ahora trabaja,
miren, como burro. Trabajan hasta las 12 de la noche. Es decir que no comprometen el
día del Señor, pero no hay que ser un vago, porque la riqueza
que tienen no es por vagancia, es por trabajar. El trabajo es
bueno, pero yo no vivo para trabajar. yo vivo para la gloria de Dios
y mi trabajo es el medio que Dios me ha dado para yo glorificarlo
y yo proveer lo necesario para mi familia y para los que trabajan
conmigo es muy diferente la visión de Dios si tú metes en la vida
ese dinero si tú metes en la vida la popularidad entonces
tú acumularás riquezas en la tierra que amarás y le servirás
serás un esclavo del carro Ha habido gente que le pasa algo
al carro, invierten su comida para arreglar el carro. No le
dan a la mujer para la medicina, pero sí para su carro. Hay mujeres que invierten su
dinero en sus salones para estar hermosas. no invierte en su tiempo
para cocinar a sus hijos y a su esposo pero se invierte en su
dinero en esas vanidades ¿por qué? porque adoran esas cosas
se adoran a sí mismo Dios no es su Dios mi querido amigo si
tu tesoro está en los cielos buscarás hacer todo para la gloria
de Dios y tus bienes, tu sabiduría será para servir al Rey de Reyes
no me malinterpreten, no estoy hablando de derrochar no estoy
hablando de darle dinero a un pastor para que el pastor se
enriquezca porque hay de todo tristemente debo decir esto pero
hay gente que se aprovecha de los verdaderos creyentes Debemos
ser sabios en el uso de nuestro dinero. Atesorar para el reino
no es darle dinero al pastor, ni comprar una casa al pastor,
ni un carro al pastor. El pastor que trabaje cumpla con su deber
como cristiano y provea para los suyos. Porque si no lo hace,
es un impío, aunque sea pastor. Amados hermanos, acumula tesoros
para el reino. Usad vuestros bienes para hacer
bien a los necesitados, para predicar a los niños. Se oye
muy bonito orar por los niños, pero ¿a cuántos niños de esos
pobres te has llevado a tu casa a predicarles, a darle alimento? Qué bonito hablar de los enfermos
que están en las cárceles. ¿A cuántas cárceles tú has ido?
Qué bonito hablar de las misiones. ¿Cuántas horas misioneras tú
tienes abiertas? Invierte tu vida, tu dinero,
tu vida, tu esfuerzo, tu sudor. ¿Cuántas vacaciones tú vas a
tomar para servir a otros? Yo entiendo que tú tienes que
trabajar, pero tú también tienes vacaciones. Eso tiene vacaciones. Inviértelo con tu familia, pero
también lleva a tu familia a servir a otros. Hay muchas fórmulas
que servimos a Dios. José fue el segundo hombre en
Egipto y salvó a muchas personas. Era un político, José. Daniel
era un sátrapa, un político en Babilonia y salvó a muchas personas. Ni José en Egipto ni Daniel en
Babilonia usaron sus riquezas para que fueran sus dioses. No, la usaron para gloria de
Dios y la extensión del reino de Dios en el mundo. Amados hermanos,
nuestro corazón no puede servir a dos señores. O servimos a Dios
verdadero, o servimos a los ídolos de este mundo. ¿Dónde se va a
ver eso? ¿Dónde se va a ver a quién tú
sirves? ¿Dónde guarda tu tesoro? ¿Dónde tú guardas tu tesoro?
¿En el reino de los cielos o aquí? En joyas, aretes, cadenas, carros,
negocios. Si tu tesoro está aquí, tal vez,
aunque tengas 30 años en el evangelio, tú no has entendido el evangelio. Tal vez seas cristiano, puede
ser que seas cristiano, pero tú no has entendido el evangelio. Queridos hermanos, nuestro corazón
nos dice dónde está nuestro verdadero tesoro. Cuando tu corazón está
atesorando aquí, tu corazón está aquí y no está en el cielo, no
te engañes. Cuando tu corazón está en el cielo con Dios, va
a ser evidente porque vas a estar trabajando, atesorando. ¿Dónde tú estás atesorando? ¿Dónde
estás guardando? Algunos niños dicen, voy a trabajar.
Consiguen trabajo. Y si tú le preguntas, ¿para qué
quiere trabajar? Para comprar un celular. Ese es su tesoro. Para comprar ropa, he ahí su
tesoro. Si trabajas, si comes, si sirves,
hazlo para el Señor. La vida de los que acumulan tesoro
en el reino de los cielos es diferente a la de los demás.
Cuando los demás, luego de un año de trabajo, van a tomar sus
vacaciones, los que están pensando en el reino han acumulado riquezas
para ir a dársela a los pobres, su riqueza para dar a los pobres. Los que han durado un año trabajando,
toman sus vacaciones y sus riquezas que han acumulado para ir a servir
a otras iglesias que están más necesitadas. Hermano, hay muchas
formas de servicio. Hay muchas formas de acumular
para el reino. ¿Dónde está tu tesoro? Donde esté tu tesoro, ahí está
tu corazón. No te engañes. Ay, no, que yo soy cristiano. ¿Cuál es tu tesoro? ¿Dónde está
tu tesoro? ¿Dónde está tu corazón? Jesucristo quiere que nosotros
examinemos nuestro corazón. Vimos muchos engañados, hermanos. El corazón representa todo el
ser del hombre. Y perderlo en lo terrenal significa
perderte eternamente. Pero si tu corazón, tú, en vez
de perderlo en lo terrenal, lo inviertes en el reino, tu corazón
se salvará. Y tú te salvarás y serás salvo.
Son dos caminos diferentes. Donde esté tu tesoro, ahí está
tu corazón. ¿Cuál es tu tesoro? ¿Es el reino
de los cielos? ¿Es Cristo? ¿O son estas cosas terrenales?
Si tu tesoro son tus hijos, llegará el día en que se van
a ir. Si tu tesoro es el carro, llegará
el día en que se va a dañar. Tendrás que cambiarlo. Si tu
tesoro es la casa, llega el día en que se daña, se pudre. Hay que mudarse. Si tu tesoro
eres tú mismo, llegará el día de tu muerte. ¿Y a dónde quedará
tu tesoro? busca el reino de los cielos,
búscalo es un tesoro perdido en este mundo de pecado pero
hallado por lo que de corazón sincero lo buscan, búscalo busca
a Cristo, búscalo con diligencia busca el reino de los cielos,
entra al reino haz tesoro en el reino de los cielos Y verás
cuán grandes cosas hará Dios contigo, con la iglesia y en
este mundo. Los hombres y mujeres que hacen
grandes cosas son aquellos que sirven a un Dios grande. Y que su tesoro está en ese Dios. Dios conceda que tú busques el
reino de los cielos y desees ese tesoro. Cuando lo encuentres,
déjalo todo por él. Vamos a orar. Hermanos, Señor
y Dios, te damos gracias, Padre nuestro, te damos gracias por
tu fidelidad, por tu palabra, por el reino que nos has dado,
un reino inconmovible, con una esperanza inconmovible. Danos
un corazón humilde para creer tu palabra, para entender tu
palabra. Danos un corazón temeroso de
ti y humilde para adorarte y honrarte. Danos un corazón dispuesto para
llenar nuestras vidas de ese tesoro del reino y acumular allí
riquezas. Haznos ricos en tu reino. Aunque por un tiempo seamos pobres
en la tierra, invertir nuestras vidas en el reino no es torpeza,
no es debilidad, es creer en tu palabra. Aumenta nuestra fe
para creer a tu palabra. En el nombre de Jesús te lo pedimos. Amén.
Manteniendo nuestro corazón en el reino de los cielos
Series Evangelio de Mateo
Manteniendo nuestro corazón en el reino de los cielos
| Sermon ID | 122241942564979 |
| Duration | 55:00 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Matthew 6:19-21 |
| Language | Spanish |
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