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Marcos 5, versículos 21 a 43. Pasando otra vez Jesús en una
barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud,
y él estaba junto al mar. Y vino uno de los principales
de la sinagoga, llamado Jairo, y luego que le vio, se postró
a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo, mi hija está agonizando,
ven y pon las manos sobre ella para que se salve y vivirá. fue
pues con él, y le seguía una gran multitud y le apretaban.
Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de
sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos y gastado todo
lo que tenía, y nada había aprovechado, antes liba peor. Cuando oyó hablar
de Jesús, vino por detrás entre la multitud y tocó su manto,
porque decía, si tocaré tan solamente su manto, se le salva. Y enseguida
la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que estaba
sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí
mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud,
dijo, ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron, ¿Ves
que la multitud te aprieta y dices, ¿Quién me ha tocado? Pero él
miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la
mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que le había sido
hecho, vino y se postró delante de él y le dijo toda la verdad.
Y él le dijo, hija, tu fe te ha hecho salva, ve en paz y quede
sana de tu azote. Mientras él aún hablaba, vino
de casa el principal del senador y diciendo, tu hija ha muerto,
¿por qué molestas más al maestro? Pero Jesús, luego que oyó lo
que se decía, dijo al principal de la sinagoga, no temas, cree
solamente. Y no permitió que le siguiese
nadie, sino Pedro, Jacobo y Juan, hermano de Jacobo. Y vino a casa
el principal de la sinagoga y vio el alboroto y a los que lloraban
y lamentaban mucho. Entrando les dijo, ¿por qué alborotáis
y lloráis? La niña no está muerta, sino
duerme. Y se burlaban de él. Pues él, echando fuera a todos,
tomó al padre y la madre de la niña, y los que estaban con él,
y entró donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña,
le dijo, Talita Kumi, que traducido es, niña, a ti te digo, levántate. Y luego la niña se levantó y
andaba. Pues tenía 12 años. Y se espantaron
grandemente. Pero él les mandó mucho que nadie
lo supiese. Y dijo que se le diesen de comer. Amén. Hemos escuchado la Palabra
de Dios. Vamos a orar que Él ahora la
aplique a nuestros corazones. Padre, damos muchísimas gracias
por Tu Palabra inspirada y perfecta. Damos gracias por esta historia.
Y Tú sabes, Señor, cuánto la necesitamos hoy. Entonces, quita
toda distracción. Abre nuestros corazones. Abre
nuestras mentes. Ayúdanos a entender lo que quieres
decirnos hoy. En el nombre de Cristo. Amén. De vez en cuando me gusta recordarnos
de la importancia de nuestra creencia en la predicación expositiva
de la Palabra de Dios, como Él la usa en su soberanía para guiarnos
como Iglesia. Nosotros creemos en la Biblia
como nuestra única autoridad de fe y práctica, y por eso la
estudiamos en su contexto, domingo tras domingo, estudiando diferentes
libros de la Biblia en su totalidad y confiando que Dios nos va a
enseñar lo que quiere enseñarnos. Y mientras hemos estado estudiando
este Libro de Marcos, y especialmente estos últimos pasajes, yo creo
que ha sido muy obvio que Dios ha permitido el estudio de esta
parte de Marcos por una razón. Dios nos guió a estudiar el Libro
de Marcos en ese tiempo porque es lo que necesitamos. Es siempre
impresionante cómo Dios controla todo en la predicación de Su
Palabra. Porque yo no escojo un pasaje
para cada domingo basado en lo que estamos pasando con la iglesia,
o basado en lo que yo pienso que necesitamos. Pero Dios siempre
sabe exactamente lo que necesitamos recibir de Su Palabra para nuestras
vidas. ¿Nos hemos dado cuenta de eso?
sin duda por las pruebas que todos nosotros estamos enfrentando
ahora en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestra iglesia.
Hemos necesitado mucho esas historias en cuanto al poder divino de
Cristo, en cuanto a la soberanía de su poder divino para hacer
cualquier cosa y proteger a su pueblo. Hemos estudiado que Cristo
puede calmar la tormenta en la vida, que la permiten, como parte
de su plan, y siempre está con nosotros en su poder divino para
protegernos. También estudiamos que Cristo
tiene poder sobre Satanás y los demonios, que ni tenemos que
temer las huestes de maldad, porque no tiene absolutamente
ningún poder sobre nosotros, nada. Con nada más su palabra,
Cristo puede vencer a Satanás y los demonios y restaurar a
su hermano. Y hoy nos toca el tema del poder
divino de Cristo sobre la enfermedad y la muerte. Sobre las pruebas
que son resultados de lo que sucede en nuestros cuerpos. Vimos
en la historia de Cristo calmando la tormenta, en Marcos 4, que
Él no se entiende, ¿recuerdan? En ese momento Su cuerpo estaba
tan agotado que físicamente Él no podía. Ya no pudo y podía
más. Estaba durmiendo durante una
tormenta cuando iba a morir. Y aquí podemos ver que el poder
de Cristo también se extiende a controlar lo que sucede en
nuestros cuerpos. Él controla las enfermedades
y Él hasta controla la muerte. Entonces esto es muy importante
y de mucha aplicación por nuestra iglesia hoy. Porque muchos de
ustedes han pasado o están pasando por pruebas muy fuertes ahora
en relación con su salud, lo que está pasando en sus cuerpos.
Algunos de aquí siguen sufriendo con problemas y enfermedades
constantes. Otros están pasando por problemas
de salud que son nuevos. Otros ni saben lo que está pasando
en sus cuerpos. Algunos a veces piensan que voy a morir, es el
fin. O tal vez tienes familiares así,
seres queridos así, y no sabes qué hacer para ayudarlos. Dios
sabe. Dios sabe, y por eso Él permitió
el estudio de ese Libro de Marcos. Él nos ha permitido llegar a
esta sección de Su Palabra en esta semana por una razón. Y
hoy te ha traído aquí, a esta iglesia, para escuchar este mensaje
por una razón. Queremos gracias a Dios, quien
escucha nuestros regos y quien hoy va a responder a tu oración
y lo que necesitas. En ese pasaje podemos ver el
poder de Cristo sobre la enfermedad y la muerte, y la lección es
que Dios puede rescatarnos de cualquier cosa, cualquier problema
en su tiempo, cuando confiamos en Él. Se aplica a problemas
físicos, también se aplica a problemas espirituales, a todo. El ser
humano es sin poder y sin fuerzas, pero Cristo es todopoderoso.
Cristo puede y está dispuesto a ayudarte. Necesitamos la fe
para creer que Cristo tiene poder sobre todo incluyendo la enfermedad
y la muerte. Vamos a considerar este tema
hoy por medio de considerar la fe de Jairo, el hombre de esta
historia quien se acercó a Cristo para ayuda. En primer lugar vemos
la fe de Jairo en su petición. La fe dejaron en su petición.
Vemos aquí en Marcos 5, empezando en el siglo XXI, que Cristo regresó
con sus discípulos al otro lado del mar de Galilea. Tal vez llegaron
a Capernaúm, otra vez, donde habían estado antes, pero la
razón de la gente era igual, en el siglo XXI. Dice, se reunió
alrededor de él una gran multitud. y ha estado junto al Maestro.
Otra vez, todos quieren ser sanados, todos quieren algo de Cristo.
Y dice, en ese momento, inmediatamente vino uno de los principales de
la sinagoga, llamado Jairo. Ese líder judío vino a Cristo
y se posturante, le rogaba mucho, diciendo, mi hija está agonizando,
ven y pon las manos sobre ella para que se salva y vivirá. Aquí,
la palabra agonizando no comunica correctamente la idea aquí. Literalmente,
Jairo está diciendo, mi hija está al borde de la muerte. Está
a punto de morir. No hay nada más que los doctores
puedan hacer para salvarla. Jesús, tú eres mi última esperanza. Entienden bien esto, porque no
es simplemente que esta hija estaba muy enferma. No solamente
que estaba pasando un momento muy difícil de salud. Iba a morir,
y rápido, si Cringestone no hiciera nada. Por esto Jairo vino a Cristo. Vino en su desesperación. Vino
buscando la ayuda que no podía encontrar en ningún otro lugar.
Tenía entonces un poco de fe. Tal vez no mucha, tal vez no
completa, pero por lo menos llegó a la persona correcta. Y dijo
que creía que Cristo solo tenía que venir y poner sus manos sobre
ella para que fuera salva y viviera. Es interesante que Jairo era
un líder judío, un principal de la sinagoga, porque por lo
que leemos en los Evangelios, personas así normalmente no querían
la ayuda de Cristo, ¿verdad?, querían matarle, destruirle,
o por lo menos no tener nada que ver con Él. Aquí tampoco
leemos que Jairo era discípulo de Cristo, ¿no es lo que dice?
No dice que Jairo creía en Él, o que le amaba, nada así. Jairo
se acercó a Cristo solamente por su necesidad, porque no tenía
otra opción. Y muchas veces, el ser humano
hoy en día hace lo mismo. No había pensado mucho en Cristo
antes, no había vivido por Cristo antes, no puede reclamar ni amarle
ni ser su discípulo, pero viene Cristo en el momento de desesperación,
cuando no encuentra ninguna otra solución. Y por un lado, deberíamos
ir a Cristo primero, no solamente después de que todo lo demás
haya fallado. Pero por otro lado, a veces Dios usa situaciones
así en nuestras vidas, o miedos incrédulos, para impulsarnos
hacia Él. Nos permite llegar al punto de
la desesperación, para que dejemos de confiar en nosotros mismos,
para que ya dejemos de intentar arreglar nosotros solos. sino
para que busquemos la ayuda en Él. Es lo que cada ser humano
necesita, y en primer lugar, la salvación. A veces Dios trae
personas aquí a la Iglesia que no son salvas, que no están muy
interesadas en Dios tampoco. Pero vienen a la iglesia porque
están desesperados. El matrimonio está rompiéndose. Los hijos están muy mal. Y vienen
a la iglesia, nos visitan, están pidiendo ayuda. A veces se quedan,
a veces no se quedan. ¿Pero qué pasa? Dios está usando
algo en sus vidas para impulsarles a Cristo. Para que entiendan,
tú no puedes. Necesitas a Cristo. todos hermanos
sin esperanza, sin capacidad, sin la salvación en Cristo. Entonces,
primero necesitamos orar que Dios use situaciones desesperadas
en las vidas de nuestros hermanos, de nuestras familias sin creerlos,
o amigos sin creerlos, para impulsarles a buscar a Cristo. El problema
es que nosotros a veces oramos por su salvación, oramos, Dios,
por favor, sálvales, pero sin permitir que pasen por cosas
muy fuertes, ¿verdad? y no a veces la única cosa que
va a quebrantarse el corazón la cosa más difícil en su vida
Dios va a usarlo para que busque a Dios entonces no tengan miedo
de orar por eso también Dios tienes que hacer lo que sea para
saber a mi hijo mamá mexicana ¿estás dispuesta a orar así?
por tu hijo y en creerlo lo que sea Dios quebrántele completamente
cualquier cosa para tu hermano o tu papá, tu amigo, sé quien
sé confiamos en Dios o no y a veces Dios necesita usar cosas así
tan fuertes mi hija está muriendo y solamente por eso buscó a Cristo
aquí en primer lugar vemos la petición de Jerónimo el inicio
de su fe, tiene un poco de fe Suficiente fe para impulsarle
a buscar ayuda en Cristo. Pero Cristo no estaba satisfecho
con eso. Cristo quería que Jairo tuviera una fe más estable, una
fe verdadera en Él. Y por eso Cristo probó su fe. La segunda cosa que vemos aquí,
la fe de Jairo probada. Cristo iba a probar la fe de
Jairo en dos maneras. En primer lugar, Menos Cristo iba en camino
a la casa de Jairo, dice el versículo 24, que le seguía una gran multitud
y le apretaban. Durante ese tiempo, leemos que
cercó una mujer con una enfermedad, un flujo de sangre. Significaba,
en la cultura judía, debido a la ley de Dios Levítico XV, que
esta mujer era inmunda. Esta mujer no podía tener contacto
con nadie en la sociedad, porque cuando tocó a una persona, le
hizo también inmundo. Si es, se entonecía. Tenía que
ser limpiada antes de usarla por otra persona. Esta mujer
era básicamente como una persona leprosa. Separar a la gente,
marginar la sociedad. Y por eso se estaba arriesgando
mucho entrar a la multitud. No tenía derecho a estar en una
multitud. Y más, intentar tocar el manto de Cristo. No fue permitido.
pero estaba también desesperada. Así como Hiram. Leemos aquí que
había sufrido mucho de muchos médicos y gastado todo lo que
tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor. No había cura
en ese entonces por su enfermedad. Algunos médicos habían intentado,
tal vez con las mejores intenciones, tal vez nada más intentando aprovechar
su dinero, pero nada había funcionado. Ya no tenía dinero, ni esperanza. No podía estar con la gente en
la sociedad. Ella había tocado fondo. Por eso se acercó a Cristo. Leemos de que ella había huido
de Cristo, por eso vino por atrás entre la multitud y tocó su manto.
Y leemos por qué lo hizo en el versículo 28. Porque decía, si
tocaré tan solamente su manto, seré salvo. Es interesante que
ella tenía también un tipo de fe Bueno, primero, un tipo de
conocimiento de Cristo. No le conocía, pero había oído
de Él. Pues se acercó. Pero ella no
sabía quién era. Y no sabía cómo funcionaban sus
milagros. Ella tenía la idea, como muchos
otros en ese entonces, de que había algo de poder en la ropa
de la persona haciendo milagros, como un tipo de poder, como energía
mágica en su ropa. Y por eso ella tocó el manto
de Cristo. Y leemos en el versículo 29,
enseguida la fuente de su sangre se secó y sintió en el cuerpo
que estaba sana de aquel azote o aflicción. Ella decidió sanada.
En el versículo 30 a 32 leemos, luego Jesús conociendo en sí
mismo el poder que había sido de él, volviéndose a la multitud,
dijo, ¿quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron, ves
que la multitud te aprieta y dices, ¿quién me ha tocado? Pero él
miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces Cristo
reconoció que alguien le había tocado con la intención de ser
sanado, y que había sido sanado. Entonces pregunta, ¿quién ha
tocado mis vestidos? Y los discípulos responden con
un poquito de sarcasmo, ¿no? Dicen, mira, ¿cuánta gente está
alrededor? ¿Estás pidiendo o preguntando
quién te tocó? Pero Jesús preguntó esto por
una razón. No porque Él no sabía. sino para forzar a la mujer a
presentarse ante Él. ¿Por qué? Porque ella necesitaba
ser salvada, no solamente sanada. Ella necesitaba saber quién le
sanó y cómo le había sanado. Y por eso leemos en Misículos
33 a 34, y Él le dijo, Hija, tu fe te ha hecho salva. Ve en paz y queda sana de tu
azote. Entonces vemos lo que Cristo
hizo aquí. El punto es que ella no podía ser sanada en secreto
y después salir pensando que algo mágico hubiera sucedido.
Ella necesitaba estar de pie ante Cristo y decir lo que había
hecho. Ella necesitaba tener su fe informada. Es decir, necesitaba
entender lo que había pasado. Por eso Cristo aquí enfatiza
a ella que su fe le había salvado. Enfatizó que Él le había sanado,
no su manto. ella tenía que saber lo que había
sucedido. Es muy interesante porque obviamente aquí esta mujer
tenía un tipo de fe, pero una fe un poco equivocada, ¿verdad?
Ella pensaba que había algo mágico en Cristo, algo mágico en su
manto. Pero a veces, por lo menos, si le dijo a la persona correcta,
aún con una fe débil y un poco equivocada, y aún así, Cristo
la sanó. ¿Qué podemos aprender de eso?
Muchas veces personas se acercan a Cristo, se acercan a la iglesia
y no entienden mucho. ¿Creen en Cristo, aunque su teología
está equivocada en algunos asuntos? ¿Creen en Cristo, aunque está
todavía confundida en conocidas doctrinas? Está bien, no hay
problema. Que vengan, que crean, que estén
aquí con nosotros, que no les desanimemos porque no pueden
explicar todo al principio. Muchas veces la fe de una persona
que está buscando a Dios, la fe de una persona nuevamente
salva, está muy mezclada con errores y confusión. Es como
mal. Uno no necesita una teología
completamente estructurada y madura para poder acercarse a Cristo.
Necesita acercarse a Dios primero, y después Él va a instruirnos
en cuanto a lo que debemos creer. Lo que pasó aquí, ella vino y
Cristo no le instruyó antes de sanarla, que la sanó y después
le enseñó un poco más. Entonces que no desanimemos a
personas que vienen a Cristo porque no entienden todo todavía.
Tampoco queremos que personas vengan y nunca aprendan nada.
También la fe necesita ser informada y fortalecida, como Cristo hizo
aquí. Pero ante toda esta conversación
con la mujer, Jairo estaba esperando, desesperadamente esperando. Ustedes
le habían olvidado, ¿verdad? Este pobre hombre está muriendo
ahí dentro para continuar caminando, porque sabe que el tiempo es
esencial, que su hija podría morir en cualquier momento. Podemos
imaginarle muy frustrado por el retraso. Su hija está a punto
de morir. Tenía mucha prisa, pero Cristo
se paró para hablar con esta mujer, esa persona que no era
nadie. No hay duda de que aquí su fe estaba siendo probada y
mucho. Pero no es solamente el retraso
que probó su fe, sino que también su mayor temor se hizo realidad. En el siglo 35, mientras él aún
hablaba, vinieron a casa del principal del sinagogue diciendo,
tu hija ha muerto. ¿Para qué molestas más al maestro? Puedes ponerte en los zapatos
y dejarlo aquí. ¿Por qué seguir adelante? Este retraso había costado la
vida de mi hija. Tal vez pensaba, ¿por qué intenté? Nunca iba a funcionar. Tal vez
se enojó con la mujer, o con Cristo. Tal vez iba a ir a su
casa, a su cama, y nunca moverse jamás hasta que la muerte le
alcanzara, como lo hizo su hija. No sabemos. Pero su fe fue muy
probable. Y en el momento de su más profunda
desesperación, Cristo le habló, Cristo le animó. Versículo 36.
Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal
al sinagoga, no temas, cree, solamente. Luego, luego, Cristo
le habló. Inmediatamente después de que
recibió esas noticias, Cristo le animó. No permitió que pensara
mucho, sino le dijo, Jairo, Jairo, mírame en los ojos, mírame. No
temas. No temas. Créeme. Y después Cristo
se fue y mostró su poder divino, como vamos a ver en un momento.
Pero otra vez, primero, que pensemos en este hecho de la fe siendo
probada. hermanos, a veces pasamos por
lo mismo. A veces estamos en una situación
que es en verdad desesperada. Un problema familiar, un problema
de salud, un hijo que parece que va a morir o que está pasando
por algo y no podemos ayudar. Primero, vamos a Cristo para
ayudar. Pero a veces parece que Él no
llegó a tiempo. La cosa se empeora, se oscurece
más. Estamos en el momento de la más
profunda desesperación de nuestras vidas. Y en este momento, no
antes, en este momento, Cristo nos habla y nos dice, no temas,
cree solamente. Eso nos anima. Cristo muestra
Su Deidad en nuestras vidas y brilla la luz de Su poder en nuestras
vidas. Lo que vemos aquí en último lugar, la respuesta a la fe de
Jairo. ¿Cuál fue la respuesta de la
fe de Jairo frente a esta prueba de fe? Pues es interesante que
no leemos de ninguna palabra de Jairo aquí. Entonces, después
de las palabras de Cristo, no leemos nada de Jairo, excepto
en el versículo 40, cuando leemos que Cristo entró a la casa con
el Padre y la Madre. Aunque no tenemos las palabras
de Jairo en respuesta a Cristo, vemos que ellos continuaron a
la casa, que Jairo permitió a Cristo entrar, y después vio la sanación
de su hija. Entonces, la respuesta de Jairo
era continuar confiando. Todo parecía perdido. La verdad
es que parecía como que ya no hubiera razón para seguir confiando,
porque su hija ya estaba muerta. Pero en fe, y solamente por fe,
siguió adelante. Como siempre, la Biblia no es
la fuerza de la fe, ¿me acuerdo? Sino el objeto de la fe. Heidel
no continuaba porque pensaba, bueno, creo que todavía hay esperanza
aquí. Heidel continuaba solamente porque
Cristo le dijo, vamos. Su fe estaba en Cristo. No era
la fuerza de su fe. No estaba pensando, yo creo que
todavía va a funcionar. Sino que estaba confiando en
Cristo. Probablemente Heidel no creía
tanto. Posiblemente había perdido toda
su confianza, pero por lo menos no empezó a quejarse y a acusar
a Cristo. no empezó a ayudar, a decir a Cristo que no iba a
la casa, su fe continuaba, en medio de la desesperación, aún
frente a la muerte. Y Cristo le dio el poder para
continuar. Y en este momento, cuando parecía
que ya no había más esperanza, Cristo llega a la casa, dice
que la niña no está muerta, sino que duerme. Estaba muerta, ¿no
ve? Pero Cristo estaba diciendo que
no iba a permitir la muerte y ser un obstáculo a lo que Él quería
hacer. Iba a resucitarla. Todos allá en la casa se burlan
de Él, pero Él echa fuera a todos menos el papá, la mamá y Pedro,
Jacobo y Juan. Y con nada más dos palabras en
arameo, el lenguaje que estaban hablando en ese tiempo. Talita
kumi. Es decir, niño, niña, a ti te
digo, levántate. Resucitó a la hija de Hidalgo. La fe de Hidalgo recibió su respuesta
en el momento más oscuro posible. Cristo fortaleció su fe. Hidalgo
no tenía ese tipo de fe. Cristo la fortaleció. Él probablemente
vino a Cristo con una fe muy incompleta, nada más buscaron
la última opción. Pero Cristo permitió la prueba
de su fe. Y después de permitirle pasar
por el momento más oscuro de su vida, respondió a la petición,
le fortaleció y resucitó a su hija. Y así es con nosotros. A veces tenemos fe hasta que
todo parezca completamente imposible. Y ya la fe empieza a disminuir
y a desaparecer. Pero es precisamente en esos
momentos que Cristo obra. Muchas veces nuestra fe recibe
su respuesta en el momento más oscuro posible, cuando todo parece
perdido, cuando parece que no hay razón para continuar. En
este momento de depresión, en este momento cuando tú has tocado
fondo, viene Cristo. Pero fíjense, no antes. ¿Me entienden? ¿Qué es el problema?
Queremos que Cristo venga antes de que yo tenga que tocar fondo. Queremos que Cristo venga antes
de que yo tenga que pasar por esta prueba tan fuerte. A veces
lo hacen. A veces esperan. Dicen, no, tú
tienes que esperar hasta tocar fondo. Y después vas a ver que
ahí estoy. Hermanos, digo todo esto con,
primero, la autoridad de la Palabra de Dios, después de mi propia
experiencia. Tu hijo muere. No puedes hacer nada. Es el momento
más impotente de tu vida. ¿No entiendes? Eres tentado a pensar que Dios
ya no te escucha. Pero te prometo, Te prometo que
precisamente en este momento tan oscuro, Dios está. En el momento, durante la tormenta,
Él viene a tu lado de manera diferente que antes. Utiliza
tu fe, anima tu corazón, te ayuda a ver que Él es un Padre perfecto
y amoroso quien hace todo para tu bien. es la verdad lo que la palabra
dice lo que yo he visto ¿cómo respondes tú? en momentos
así ¿cómo respondes cuando estás
listo a tirar la toalla en tu vida? porque ya no puedes más cuando Dios quita de tu vida
a alguien muy importante y tú crees que no puedes continuar.
¿Cómo respondes? ¿Cómo respondes a las tormentas
que Dios está mandando a tu vida? Aquí, desde la perspectiva humana,
¡no había esperanza! ¡Nada! Y en nuestras vidas, ya
sea con nuestra salud, o nuestro matrimonio, o algo con nuestros
hijos, o algo que generéis local, podemos a veces hacer la pregunta,
¿para qué continuar? ¿Para qué pedirle a Dios y buscar
más ayuda? Todo lo que yo he temido ha sucedido. Mi más grande miedo se ha hecho
realidad. ¿Para qué orar? Nada cambia. Nada va a cambiar. Es demasiado
tarde. Todo está perdido. Nunca deberíamos pensar que todo
está perdido. Dios está haciendo todo de manera
perfecta en su tiempo perfecto. Y tal vez Dios está permitiendo
esas cosas en tu vida porque necesitas la salvación en Cristo. Aquí estás. Dios te permitió
venir aquí hoy para escuchar este mensaje y reconocer que
tú ya no puedes más en ti mismo. Necesitas a Cristo joven, adulto,
visita. No puedes en Cristo. Y es muy
posible que la razón por la cual en tu vida todo va mal es porque
Dios está haciendo todo para impulsarte a Él, para que dejes
de confiar en ti mismo y confíes en Él, no solo para las cosas
materiales, sino para tu alma, para la salvación en Él. A veces
Dios quita todo para que solamente puedas ir a Él. O tal vez estás
pasando por esas cosas porque eres un cristiano. En verdad
eres cristiano. Y Dios quiere santificarte más. Dios quiere
hacerte crecer. Y la única manera, y sí, la única
manera en la cual vas a crecer como cristiano y ser más como
Cristo es por medio de sufre. No otra manera. Ya también llegamos
a la misma conclusión con esos mensajes pasados. El hecho de
que estás pasando por tu relación, y prueba, y tormenta, hasta lo
peor posible, muerte de una hija, no es porque Dios te ha olvidado,
sino precisamente porque te ama tanto, que quiere darte más crecimiento
en tu vida. con cristianos a veces caemos
en la tentación de pensar, estoy pasando por tantas cosas, Dios
me ha olvidado. Estoy pasando por eso, y no entiendo,
y no puedo más, ¡seguro que no soy cristiano! No, al revés. Es la prueba de que Dios está
obrando en ti. Por eso dijo Él que es lo mejor
para ti. Dios muchas veces deja a los mundanos en el mundo. Digo,
a veces hace cosas en sus vidas para que vengan a Cristo. Pero
si no van a venir a Cristo, allí están, contentos, sin problemas,
ricos, prósperos, ¿verdad? ¿Todos engañosos? ¿Por qué? Y
pensamos, no, yo quiero ser así. Dios no me está bendeciendo.
Dios es malo porque ellos son así y yo no. No, no, es al revés.
Ellos están malditos en sus riquezas y comodidades, y nosotros bendecidos
en la tribulación y sufrimiento. Tenemos todo al revés, hermanos.
La perspectiva que tenemos está boca abajo. Pensamos, todo bien,
con comodidad, sin problema, Dios está conmigo. Y si no, Dios
nos dice, no, no, está al revés. Por eso la elegían las iglesias
hoy en día que predican un Evangelio de prosperidad. Honestamente,
ellos también son iglesias malditas, maldecidas por Dios. Y oramos
que Dios quite personas de esas iglesias para que puedan escuchar
el Evangelio verdadero. por tanta confusión, ¿verdad?,
en la comunidad cristiana, tanta confusión. Por eso van a la iglesia
y escuchan el predicado. Si tú das mucho a Dios en la
ofrenda, si eres cristiano, no te va a pasar nada. Vas a parar
de sufrir. Es la iglesia, ¿no? Para de sufrir.
Mentira, engaño, herejía y blasfemia en contra de Dios. Porque Cristo
vino y no paró de sufrir. Cristo vino para sufrir y nos
dice que también vamos a sufrir con Él. Entonces los cristianos,
ustedes van a escuchar eso aquí en esta iglesia por todos sus
ocho años, pero recuerden, entiendan, hagan caso a la palabra de Dios.
Esas palabras son para su bien. Son porque Dios les ama, y mucho. Y esa es la razón por la cual
están pasando por esas cosas. Entonces, ¿cómo deberíamos pensar
después de escuchar este mensaje? Pues piensen conmigo en el contraste
entre Jairo y la mujer que fue sanada. Uno era un hombre, el
otro una mujer. Una distinción muy marcada en
ese entonces. Por eso, el trato de Cristo con
las mujeres en su ministerio era muy diferente que lo que
es normal en la cultura. Jairo era alguien importante.
Marcos aquí registra su nombre y su posesión. Y la mujer, ni
sabemos su nombre. Otra cosa interesante aquí es
la mención de 12 años. ¿Lo vieron? La mujer había padecido
su flujo de sangre por 12 años. La hija de Jairo tenía 12 años. ¿Coincidencia? No. No, esta mujer
había vivido por 12 años con esta enfermedad, aislada de los
demás, sin esperanza, mientras la hija de Jairo, de este líder
judío, había vivido 12 años, probablemente en comodidad y
sin problemas, pero las dos necesitaban a Cristo. Jairo y su hija, y
esta mujer, aunque indiferentes en casi todos los aspectos, tienen
una cosa en común, los dos necesitaban a Cristo. No importa quién eres,
hombre, mujer, rico, pobre, educado, no educado, no importa, necesitas
a Cristo. Niño o adulto, necesitas a Cristo. No tienes nada, tú no tienes
nada que te hace merecer el favor de Dios. Pero tampoco hay nada
en ti que puede estorbarte de recibir el favor de Dios, si
vienes a Él en arrepentimiento y fe. Tú puedes ser como el hombre
en esta historia, o como la mujer en esta historia, con todo o
con nada. Pero cada ser humano necesita
a Cristo desesperadamente y no tiene otra opción. No hay otra
solución al problema del pecado. Tu trabajo no te puede salvar.
Tu dinero no te puede salvar. Tu inteligencia no te puede salvar.
Esas cosas tampoco te pueden salvar de los problemas en tu
vida. Todos van a morir. Todos naturalmente están bajo
la condenación, no importa quién eres. Vemos en Hebreos 9.27 que
dice, de la manera que está establecido para los hombres que mueren una
sola vez, y después de esto, el juicio. No importa quién eres,
un día vas a enfrentar el juicio. Y lo vas a hacer con Cristo o
sin Cristo. Con Cristo, intercediendo por
ti, el Padre te va a aceptar en el cielo para siempre. Sin
Cristo intercediendo por ti, estarás condenado para siempre
en tus pecados. Entonces cree en Cristo. Él es Dios, todo poderoso, salvador. Tú y yo somos naturalmente como
la mujer con su enfermedad, intentando con todos sus recursos ser sanada,
pero no era posible. También cada ser humano naturalmente
quiere salvarse de sí mismo, pero no puede, no es posible,
no puedes ni sanar, ni salvarte a ti mismo. Tienes que creer
en Cristo, tener fe en su poder. Él se resucitó de los muertos,
mostrando que tiene poder sobre la muerte y sepulcro. Él es el
único que te puede rescatar de la muerte eterna. Y después,
con la salvación, obviamente, un día vas a estar en un lugar
perfecto, celestial, incorruptible, un lugar sin enfermedad y sin
muerte. Eso es esperanza, por eso cantamos
antes de esta predicación. Un día vamos a estar en el cielo
para siempre, con Dios para siempre. Pero mientras, la enfermedad
y la muerte parecen reinar aquí en nuestro mundo, debido al pecado. importante reconocer que el punto
de esta historia no es decirnos que vamos a ser sanados de cada
enfermedad en la vida. No nos enseña que cada ser querido
va a ser resucitado si tengamos suficiente fe. No ese es el punto
de la historia. De hecho, no queremos ser como
la mujer en su historia, al principio, pensando que el manto de Cristo
tenía algo mágico que le iba a sanar. Hoy en día, además de
decirles que venden cosas como agua del río Jordán, o pañuelos
supuestamente bendecidos por supuestos apóstoles, engañando
a la gente a pensar que esas cosas tienen poder para sanar.
Pero no. Un día, Dios va a erradicar toda
enfermedad. Pero ahora no. Un día no existirá
más la muerte, pero por el momento, sigue siendo nuestro enemigo.
Necesitamos aprender a vivir y ver con ojos espirituales. Necesitamos una fe que persevera,
aun cuando el dolor sigue, aun sabiendo que no necesariamente
vamos a siempre recibir la sanación que tanto queremos. Sadrach,
Meshach y el Bendigo, los amigos de Daniel, ¿se acuerdan de ellos?
Son un buen ejemplo para eso. Ellos rehusaron adorar al Hidro
que lo había hecho. Y cuando enfrentados con la pena
de muerte, ellos dijeron, y aquí nuestro Dios a quien servimos
puede librarnos, el hombre le fue agrediendo, en tu mano Dios
nos libera. Y si no, sepa sobre que no serviremos
de tus dioses, ni tampoco habremos la estatua que has levantado.
Es impresionante, es impresionante. Ellos dijeron que sabían que
su Dios les podía rescatar. Pero también reconocieron que
no necesariamente lo iba a hacer. Solo merecía su voluntad y ellos
no sabían lo que era su voluntad. Así es para nosotros hoy en día,
en cuanto a nuestras enfermedades, nuestros problemas, nuestras
pruebas. Necesitamos la fe que dice, sé
que mi Dios me puede librar de esta prueba de fuego, pero si
no, Seguiré confiando. Seguiré descansando, mi Dios,
porque su camino es perfecto. Porque lo dice en Job, Él conoce
mi camino. Me probará y saldré como oro. Cristo tiene poder sobre todo,
incluyendo la enfermedad de muerte. Que confiemos en Él. Que dejemos
que Él nos guíe. Que recibamos su poder divino
que tanto necesitamos. Vamos a orar. Nuestro Padre Celestial, damos
muchas gracias por esta historia. Por esta situación que sucedió
cuando tu hijo estaba aquí en el mundo. Damos gracias por el ejemplo
de Jairo, esta mujer. Y te pedimos, Señor, que en verdad
tú puedas enseñarnos lo que necesitamos aprender. Señor, estamos pasando
por muchas cosas. pruebas físicas, emocionales,
mentales y espirituales. Nuestra tendencia es querer tirar
la toalla, decir que ya no podemos más, pensar que nos has abandonado. Perdona, Señor, de responder
así. Danos más fe. Ayúdanos a tener nuestra fe basada
en Cristo, no nosotros. fundamentado sobre la roca quien
es tu hijo y no en las circunstancias de la vida. Te pedimos Señor
por aquellos aquí hoy que están pasando por cosas muy fuertes,
que han escuchado este mensaje y que en este momento se están
poniendo muy duros. En este momento están pensando,
pues eso no me aplica a mí, mi situación es diferente, es más
difícil, el pastor no entiende nada, es muy bonito pero no es
real. Señor, para la persona o personas aquí hoy que están
pensando esto en este momento, perdónales. Dales la fe para
reconocer que la palabra de Dios es para todos. Que esas no han
sido palabras humanas, sino palabras directamente de ti. Que tú puedes
sanar y salvar a cualquier persona. Y vas a hacer todo perfectamente
en tu tiempo. aquellos aquí señor que han escuchado
este mensaje y han sido convencidos que reconocen que no han respondido
correctamente pero ahora quieren pero no tienen las fuerzas te
pedimos señor que tú les des las fuerzas que en tu poder divino
señor que tú ayudes o fortalezcas que tú les llenes con tu Espíritu
Santo y con el poder que necesitan para obedecerte para salir de
aquí hoy señor Ya dejando de pensar, pobrecito de mí, sigo
pensando, gracias Dios por haberme hablado hoy por tu palabra que
fue predicada y que es exactamente lo que necesitaba hoy. Te pedimos
Señor que esta iglesia pueda ayudarnos unos a otros, que no
tengamos que sufrir solos. Señor, que estemos involucrados
en las vidas de otros, que estemos interesados en lo que otros están
pasando. darnos más amor y la capacidad para ayudar a nuestros
hermanos aquí en la iglesia. Toda tu palabra, Señor, aplícala
a nuestros corazones en poder. Te pedimos en nombre de Cristo.
Amén.
El poder de Cristo sobre la enfermedad y la muerte
Series Estudio de Marcos
Necesitamos la fe para creer que Cristo tiene poder sobre todo, incluyendo la enfermedad y la muerte.
| Sermon ID | 12219145592900 |
| Duration | 43:44 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Mark 5:21-43 |
| Language | Spanish |
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