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Usted está escuchando una traducción de una prédica de Richard Cadwell, pastor y maestro de Founders Baptist Church en Spring, Texas. Esta traducción fue realizada en vivo y sin edición. Nuestro mayor interés es avanzar la verdad de Dios para la gloria de Dios. Usted puede colaborar con nosotros compartiendo esta prédica con sus amigos a través de las redes sociales como Facebook, Twitter, Google Plus y Pinterest.
Mateo 5.43 Nuestro Señor dijo, Oísteis que fue dicho, amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo, amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y olad por los que oltrajes nos persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que esté en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? No hacen también lo mismo los publicanos. Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? No hacen también así los gentiles. ser vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Vamos a orar y pedir la bendición de Dios. Padre Celestial, es un gozo cantar alabanzas a Ti, expresar con nuestros labios lo que está en nuestro corazón. Gracias por aquellos que con habilidad nos lideran en cantar. Es un gozo poder orar juntos, poder vernos y exhortarnos al ver que el día se acerca. El día en que esta era, este tiempo en el que vivimos habrá pasado y todo será nuevo y veremos a Jesús cara a cara. Ese día viene y viene pronto. Gracias Señor por estos días que tenemos ahora. Recordarnos que ese día se acerca y exhortarnos a la luz de ese día. Este día necesitamos la buena alimentación de tu palabra para nuestra alma. Debemos ser limpiados con agua pura. Necesitamos ser corregidos, pero necesitamos también ser fortalecidos y motivados. lo que está en nuestro corazón sobrenaturalmente porque tú nos has salvado. Y sin embargo, a veces tenemos dificultades en hacer lo que tú quieres porque la carne débil. Así que corrígenos, Señor, pero también motívanos. que a través de tu palabra nos puedas llevar en el camino, en la senda en que debemos andar como tus hijos. Oramos por los que me escuchan y que no conocen a Jesús. Te pedimos que los salves, que abras ojos, abras corazones y que ellos puedan prestar atención a las cosas que hablo al declarar a tu Hijo y sálvalos para tu gloria. Lo pido por su bien y lo pedimos todo en el nombre de Jesús. Amén.
Una de las evidencias claras de la pecaminosidad del hombre es la manera superficial en que piensa acerca del pecado. Aunque el Señor nos ha salvado, me temo que esto aún nos ataca. Uno de los efectos del pecado es la manera en que pensamos acerca del pecado. Un ejemplo de esto es la tendencia de pensar en el pecado en términos casi exclusivamente de comisión, raramente en términos de omisión. El Señor nos ha salvado, nos ha dado un entendimiento correcto del pecado, pero aún, podría decir yo que a veces en nuestra vida pensamos en nuestra pecaminosidad, en nuestros actos de pecado, no por lo que no hicimos, sino solo en términos de lo que sí hicimos. Yo pienso en lo que te hago, pero no pienso en lo que te debo. Pienso en lo que te doy de una manera incorrecta. Te di algo que no debía haberte dado, actitud, comportamiento, pero no pienso lo que retuve de ti. Pienso en lo que te digo, pero no pienso en lo que rehúso expresarte, que debería expresarte. Se me olvida que el pecado no solo es acción, sino que el pecado también puede ser falta de acción. Y hay mucho que podemos decir acerca de esto, pero la razón por la que lo tengo en mente es porque los versículos que vemos esta mañana, mientras Jesús contrasta, continúa contrastando la justicia falsa de los escribas y fariseos, una justicia que no te salvará, una justicia que condenará a cualquier persona.
Contrastando esa justicia falsa con la justicia verdadera, ahora venimos al tema del amor. Él enfatiza de qué es responsable el amor, cómo el amor debe pensar, cómo el amor debe comportarse con otras personas. Y específicamente, él trata en estos versículos con el hecho de que el amor de Dios no se retiene a sí mismo, basado en daño personal, solo porque alguien te ha maltratado. Como hijo de Dios, nunca te da una justificación para detener tu amor para con ellos. El amor no puede ser omitido porque ha sido maltratado. Aun personas que nos han maltratado a propósito, aun nuestros enemigos, se nos manda que amemos.
La justicia falsa no quiere creer eso. La justicia falsa no va a aceptar eso. La justicia falsa es extranjera al amor de Dios. No conoce, en realidad, independientemente de lo que dice, independientemente de lo que profesa, no conoce el amor sobrenatural de Dios. No lo entiende. y por lo tanto no lo demuestra. Y no lo demuestra porque no lo posee, no lo tiene.
Tenemos la justicia falsa, personas perdidas que no tienen el amor de Dios, aunque sean religiosos. Primera de Juan 3, 17 dice, pero el que tiene viene de este mundo y ve a su hermano tener necesidad y cierra contra él su corazón. La pregunta es, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Ese es el tema. Algunas personas tienen el amor de Dios y algunas personas no tienen el amor de Dios. Si puedes ver a un hermano en necesidad y no tienes deseo alguno de suplir esa necesidad, ¿cómo puedes decir que el amor de Dios permanece en ti? ¿Tienes tú realmente el amor de Dios? ¿Tienes tú realmente el amor de Dios? ¿Quién tiene el amor de Dios? Aquellos que tienen al Hijo de Dios. Aquellos que han recibido el Espíritu de Dios. Cuando el Señor te salvó, Él derramó Su amor en tu corazón. Tú ahora tienes un amor que no tenías antes. por el Espíritu Santo que nos fue dado.
Cada persona salva que me está escuchando en estos momentos, tú tienes el amor de Dios. Él derramó en tu corazón el día que te salvó cuando recibiste de Su Espíritu. Las personas que no poseen ese amor pero quieren creer que son justos y quieren que otras personas crean que ellos son justos, tratan de encontrar maneras de justificar su falta de amor. Encuentran maneras de justificarse a sí mismos. Esto es lo que el legalismo siempre hará. Trata de reducir la obra de Dios a un nivel de su propio entendimiento. Viven de acuerdo a lo que tiene sentido para ellos. El legalismo reduce la palabra de Dios al nivel de su propio comportamiento. ¿Qué es lo que he hecho? ¿Qué es lo que estoy dispuesto a hacer? Tragamos la palabra de Dios al punto en que yo creo que tiene sentido, los mandatos de Dios, reduzcámoslos a lo que yo ya hago, o lo que yo estoy dispuesto a hacer. Eso es lo que los escribas y fariseos habían hecho con el amor de Dios. Y eso es lo que nuestros versículos describen, lo que ellos habían hecho con el mandato de Dios en cuanto al amor.
y porque hicieron eso, había tres áreas donde se habían equivocado en cuanto al amor. Noten estas tres áreas porque Jesús habla de estas cosas y aquí es donde nosotros batallamos. Primero, la pregunta de la obligación. ¿Se me requiere realmente amar? ¿Dios espera que yo ame? ¿En todo momento? ¿En cada circunstancia? Los escribas y fariseos dirían, no siempre. No siempre es una obligación amar.
Segunda pregunta, la pregunta de grado. ¿De qué manera estoy yo obligado a amar? ¿Qué tipo de amor? ¿Cuál es la naturaleza del amor que yo debo expresar? Ellos hubieran dicho, hasta el grado que tiene sentido. Quizás no hubieran usado esas palabras, pero esa es la esencia de lo que creían. Al punto en que tenga sentido para mí, entonces, en ese grado, yo estoy obligado a amar.
Pregunta de obligación, pregunta de grado, tercera pregunta, la pregunta de la esfera de responsabilidad. ¿Con quién estoy obligado a amar? Ellos hubieran dicho, personas como nosotros, pero nadie más. Una de las demostraciones más claras de lo perdido que estaban los escribas y fariseos era su punto de vista insuficiente, su punto de vista tergiversado de lo que el amor de Dios requiere de su pueblo. Tergiversaban las Escrituras para hacer que su falta de amor pareciera justificable. Ellos trataban de hacer que su falta de amor se viera como algo santo. Eso es lo que vemos hoy.
Así nos examinamos a nosotros mismos. Esta es la pregunta para ti y para mí. ¿Estamos nosotros amando según el estándar de Dios? ¿Estamos nosotros amando según el estándar de Dios? Alguien que me escucha que está tratando de justificar su falta de amor. Quizás aún citando la escritura. Tratando de argumentar que no tienes obligación de amar. Tratando de argumentar que tú ya mostraste el tipo de amor que estás obligado a mostrar. Tratando de argumentar que por lo que esa persona, quién esa persona es y lo que ha hecho y lo que se merecen, la obligación de amar ha terminado. ¿Estás tratando de justificar falta de amor? ¿O estás viviendo tu vida según el estándar de Dios en cuanto a este tema?
Tres puntos esta mañana. Como siempre comenzamos en estos ejemplos que Jesús ha dado. En primer lugar, lo que las personas estaban escuchando. Versículo 43, oísteis que fue dicho. amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Recuerden que Jesús está dando seis ejemplos de una justicia falsa de los escribas y fariseos. Todo comienza en el versículo 20 del capítulo 5. Porque os digo que si vuestra justicia no fuera mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Lo que ellos representaban y lo que poseían no era algo salvador. No era una obra sobrenatural de Dios.
Toma Jesús, lo que ellos estaban enseñándole al pueblo, cómo ellos habían distorsionado la verdadera justicia en su entendimiento de la escritura, en su explicación de la escritura, a veces reduciendo la escritura, a veces expandiendo la escritura, dando más permiso de lo que la escritura daba. Y en todas estas cosas, ellos estaban distorsionando la verdadera justicia. Y Jesús da otro ejemplo acá. Esta era una opinión popular en ese momento. Eso no quiere decir que cada escribio fariseo individual enseñaba esto, pero este era el entendimiento común del tema. Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Esto era popular entre las personas y es resultado de la influencia de los escribos y fariseos.
Esa oración, amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo, es una distorsión de la verdad. en ambas mitades de la oración, en ambas juntas de la oración. Tomemos la primera parte, amarás a tu prójimo. Esa es una distorsión. Levítico 19.18 es de donde habían tomado la enseñanza, no te vengarán ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo, que él dice luego, como a ti mismo. amarás a tu prójimo como a ti mismo. Noten que Jesús resume en la enseñanza popular del momento, hay dos palabras que están omitidas, como a ti mismo, dos palabras en inglés. Amarás a tu prójimo, decía la enseñanza de ellos, pero la palabra de Dios dice amarás a tu prójimo como a ti mismo. Ese es un estándar diferente. Decir que amarás a tu prójimo es una cosa. Amarás a tu prójimo como a ti mismo es un estándar más alto.
¿Qué quiere decir amar a alguien como a ti mismo? Quiere decir que tú no te pones al frente de ellos. Quiere decir que no tienes más amor por ti que el que tienes por ellos. Quiere decir que los vas a tratar como tú quisieras ser tratado. Lucas 6.31, y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también hacéis vosotros con ellos. Eso es amar a tu prójimo como a ti mismo. Los prefieres a ellos. Los pones antes que a ti. Amar a alguien como te amaras a ti mismo, tú tienes tanta preocupación por ellos como la que tendrías por ti mismo. No vas delante. No te pones a ti primero. los amas a ellos.
Y como los fariseos hicieron muchas veces, redujeron las demandas de la ley, de tal manera que no se mencionó convenientemente como a ti mismo. Una cosa es decir, te amo, y otra cosa es decir, te amo como a mí mismo. Aun cuando lo incluían como a ti mismo, Trataban de reducir la demanda de la ley, preguntando, y entonces, ¿quién es mi prójimo? Yo debo amar a mi prójimo como a mí mismo, pero ¿quién es mi prójimo? ¿De quién soy responsable de amar de esta manera?
Lucas 10, 25 dice, Y aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo para probarle, Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo que esté escrito en la ley, como lees. Aquel respondiendo dijo, marás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente y a tu prójimo como a ti mismo. Este escrito en particular incluyó el como a ti mismo en lo que le dijo a Jesús y estaba en lo correcto. Jesús le dijo, bien has respondido, haz esto y vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús, ¿y quién es mi prójimo? Quiso justificarse a sí mismo. La palabra de Dios trae convicción. La verdad nos enfrenta cara a cara con nuestro pecado. Este hombre Él no vivía al estándar de la ley de Dios. No puede decir que ha completamente, de una manera salvadora, guardado la ley. Él sabe esto. Si se enfrenta al estándar verdadero, ¿qué trata de hacer? Trata de reducir la demanda del estándar de Dios. Sé que soy responsable de amar a mi prójimo como a mí mismo, pero no todos son mi prójimo. ¿Quién es mi prójimo?
Respondiendo, Jesús dijo, un hombre descendía de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron, e hiriéndole se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino y viéndole pasó de largo. Pasó a un lado. Así mismo un levita llegando cerca de aquel lugar y viéndole pasó de largo. Pero un samaritano que iba de camino vino cerca de él y viéndole fue movido a misericordia. y acercándose, vendó sus heridas echándoles aceite y vino, y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él. Otro día, al partir, sacó los denarios y los dio al mesonero, y le dijo, cuídamele, y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres, te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo, el que usó de misericordia. Cuando entonces Jesús le dijo, ve y haz tú lo mismo.
La pregunta no es quién es mi prójimo, sino si tú eres un prójimo. ¿Quién amó a ese hombre? ¿Quién era prójimo a ese hombre? Todos son tu prójimo y tú estás llamado a amarlos.
Distorsionaron esa porción de la palabra de Dios. y aborrecerás a tu enemigo, dice Jesús, que ellos enseñaban en aquel entonces. Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Eso no se encuentra en ningún lugar en el Antiguo Testamento.
Y quiero que noten que no solo permiten aborrecer a tu enemigo, sino que lo ponen al mismo nivel como amar a tu prójimo. Han Hecho es una obligación, así como uno está obligado a amar a su prójimo, según su enseñanza, también hay una obligación de aborrecer a tu enemigo.
Imagínate hacer algo virtuoso, aborrecer a tu enemigo. ¿Cómo podría alguien hacer tal cosa? Aun en nuestra cultura, vemos a personas tener esta actitud. Se burlan del estándar de amor del cristianismo. Eso es como tú tratas con eso, pero ellos se pueden quemar en el infierno.
Habiendo visto lo que yo he visto, sabiendo lo que han hecho, si tú quieres tener compasión de ellos, pero que no se encuentren conmigo. Y en un sentido lo que están diciendo es, ellos son más virtuosos. Si realmente te molestaría lo que las personas hacen, entonces no los estarías amando. Así se burlan de la religión cristiana.
Así que algo similar está ocurriendo acá. ¿De dónde tomarían esta idea? De que en algunas instancias es virtuoso aborrecer a tu enemigo. ellos probablemente lo tomaron de la Palabra de Dios, pero tergiversando la Palabra de Dios. Lo tomaron de la Palabra de Dios, pero tergiversándola.
En los Salmos, por ejemplo, Salmo 31.6, aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias, mas yo en Jehová he esperado. Salmos 119, 113. Aborrezco a los hombres hipócritas, mas amo tu ley. Salmos 139, 121. ¿No odio a los que te aborrecen y me enardezco contra tus enemigos? Salmo 26.5, aborrecí la reunión de los malignos, y con los impíos nunca me senté.
Toma esos versículos fuera de su contexto, del contexto de esos salmos, del contexto de todos los salmos y del Antiguo Testamento, Léelos por sí mismos y puedes tener la idea de que tú te está permitido, o quizás hasta es virtuoso, aborrecer a tu enemigo.
Pero si lees esos versículos cuidadosamente, lo que verás es que ninguno de esos versículos hablan de un odio por una animosidad personal. No es que tú me maltrataste y por eso yo te aborrezco. Tú te has hecho mi enemigo y por lo tanto yo te aborrezco.
Cada uno de esos versículos enfatizan ser celosos por el nombre de Dios. Ser celosos por el honor de Dios era una expresión que nosotros decimos, ven pronto, Señor Jesús. Eso quiere decir juicio para el mundo. ¿Acaso no sabes que eso quiere decir que las personas van a ser separadas de Dios para siempre?
La venida de Jesucristo quiere decir que termina la oportunidad que las personas sean salvas. En su venida, Él va a separar las ovejas de los cabritos. los salvos entrarán en su reino y los que no serán condenados por siempre.
¿Eso quiere decir juicio? Sí, yo lo entiendo. Sin embargo, puedo decir del mismo corazón y de la misma boca, y decirlo con todo mi corazón, yo anhelo que los pecadores sean salvos, pero anhelo porque Cristo sea honrado. Yo anhelo que los pecadores sean salvos, pero anhelo que el pecado sea juzgado. de una manera que Cristo se ha exaltado y el nombre de Dios tenga un gran honor. ¿No anhelas tú lo mismo?
Eso es diferente de decir, tú me has hecho algo y por lo tanto yo te odio. No tengo amor por ti. Eso es un tema totalmente diferente. Si lees el Antiguo Testamento, es claro que los salmos imprecatorios, los que hablan de este tipo de versículos que leímos, no quiere decir que los creyentes aborrecen a otras personas por maltrato personal. Eso no es de lo que los salmos imprecatorios hablan.
Piensen en cómo Dios trató a Nineveh y la lección que Jonás tuvo que aprender acerca de la compasión de Dios. aún con paganos. El deseo de salvar, el deseo de mostrar misericordia y el derecho que tiene Dios de mostrar misericordia porque son su creación. Onás tuvo que aprender esa lección.
Pero tenemos frases en el Antiguo Testamento que deberían aclarar este tema. Para nosotros lo leímos la semana pasada. Exodo 23.4, si encontrares el buey de tu enemigo o su asno extraviado, vuelve a llevárselo. Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás sin ayuda? Antes bien, le ayudarás a levantarlo. Eso es amor en acción. Es tu enemigo el que necesita tu ayuda y tú debes ayudarlo.
Y los Proverbios dicen lo mismo. Si tu enemigo tiene hambre o tiene sed, le da de comer y de beber. El Antiguo Testamento enseñaba el amor aún a tus enemigos. Dios se lo demuestra en el mundo y el pueblo de Dios debía demostrarlo en el mundo.
Pero esto es lo que la falsa justicia hace. Trata de justificar de la escritura las obras de la carne. Para justificar lo que no se puede justificar para evitar lo que quiere evitar. Nosotros debemos conocer esto porque aunque Dios nos ha salvado y nos ha dado una nueva naturaleza, nuestra carne es tan perversa como nunca. Y nuestra carne busca justificación, a veces, de lo que no queremos practicar. Lo que Dios ha mandado, pero nosotros no lo queremos practicar.
Nuestra carne argumenta para tener permiso para no amar, basado en las circunstancias. No sabes tú lo que ha pasado. Tú me dices que yo los ame, pero tú no entiendes todas las circunstancias. Permiso para no amar basado en lo que ese amor demandaría de nosotros. Eso iría demasiado lejos. Bajo circunstancias normales, yo entiendo que debería amarlos, pero tú no entiendes. Esto demanda demasiado de mí. Esto demanda demasiado de mí. O basado en la persona. Esta es una persona malvada. Tú me estás pidiendo, a la luz de la Palabra de Dios, me estás pidiendo que los ame, pero no entiendes qué tan malvada es esta persona.
Así como los escribas y fariseos, estamos buscando razones para no tener que obedecer el mandato de Dios para amar y lo tomaban de la escritura. Así que, aunque el Señor nos ha salvado, si no tenemos cuidado, nos podemos encontrar haciendo lo mismo. Esto es lo que estaban escuchando. Esta era la enseñanza a la que estaban expuestas las personas.
¿Entonces qué es lo que la verdadera justicia requiere de nosotros? Versículo 44, pero yo os digo, ahí está nuestro Salvador con la autoridad del que da la ley, con toda la autoridad para decirnos qué es lo que Dios quiere decir con lo que dijo, pero yo os digo, amad a vuestros enemigos. Bendecido, orad por los que os maldicen. Esto no es un estándar más alto que Jesús está presentando. Él no está diciendo que hubo un tiempo en que podías amar a tu prójimo y aborrecer a tu enemigo y ahora te voy a dar un estándar más alto. No, no está diciendo eso. Este siempre ha sido el estándar de Dios. Está interpretando Jesús correctamente a la escritura y aplicándolo correctamente. Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, para que seáis hijos de vuestro Padre, que estén en los cielos. Y hace salir su sol sobre malos y buenos y que hace llover sobre justos e injustos.
Detengámonos ahí. Lo que nos da acá puede ser descrito de tres maneras. Nos da el mandato de amar. Luego nos da la manifestación del amor. Luego provee la motivación para amar.
Comienza con el mandato. Amar a tu enemigo. amar a vuestros enemigos y orar por los que os maldicen. Esto viene con fuerza de imperativo. Esto es un mandato. Esto no es opcional. Esto no es una sugerencia. Esto es un mandato.
Cuando alguien nos maltrata, tenemos la opción. Cuando alguien nos considera su enemigo y quieren hacer que nuestra vida sea difícil, y lo hacen a propósito, Lo que nosotros debemos escoger es obedecer a Dios amándolos o desobedecer a Dios rehusando amarlos. Son nuestras únicas dos opciones. Porque se nos manda que amemos a nuestros enemigos, así que voy a obedecer ese mandato y amarlos o voy a desobedecer el mandato al rehusar amarlos. Es así de fácil de entender lo que eso está diciendo.
Así que quiero hacerle una pregunta. ¿Con quién tienes tu dificultad de amarlos en tu vida? ¿A quién no estás amando? Quiero que noten que el mandamiento no se cumple simplemente tolerando a las personas. Creo que estoy bien, pastor. Estoy tolerándolos. Eso no es lo que Jesús manda. No se cumple el mandato al evitarlos. No se cumple el mandato, simplemente siendo cordiales con ellos. Estoy bien cuando estoy alrededor de ellos, yo tengo una sonrisa en mi boca y les hablo de una manera suave, pero que es lo que está ocurriendo en tu corazón. No se te manda que los toleres, sino que los ames. y amarlos de una manera que está de acuerdo con el segundo gran mandamiento, amarlos como a ti mismo. No vas a ponerte delante de ellos, aunque son tus enemigos. Vas a buscar lo que es mejor para ellos, pero desde un punto de vista eterno. Vas a preocuparte por su alma.
Lo que nos lleva al segundo punto, no solo manda el amor, sino que habla de la manifestación del amor. Amar a vuestros enemigos y bendecir u orar por los que os persiguen. ¿Cómo sé si estoy amando a alguien como debería? Una de las maneras que puedes saberlo es que tú oras por ellos. ¿Puedes tú orar por ellos? ¿Se te dificulta orar por ellos? Tenemos claridad en lo que Jesús quiere decir con enemigos porque usa la palabra perseguir o maldecir. Personas que nos buscan para maltratarnos. Aún personas que lo hacen a propósito. Ya sea que lo hagan de una manera suave o dura, se nos manda que oremos por ellos y de esa manera los amamos. Esta quizás es la primera manera en que los amamos, la manera fundamental en que los amamos. Si no puedes orar por una persona, tu corazón no está abierto a ellos.
Es cierto que el amor no es simplemente una emoción. Es cierto que el amor no es un efecto emocional. El amor es devoción, eso es cierto. Pero no puedes divorciar el amor de tu hombre interior. Es devoción, pero requiere tu corazón que esté abierto hacia la persona. Amar a alguien del corazón quiere decir que yo deseo para ellos aquello que complace a Dios. Quiero para ti lo que sea placentero para el Señor. Si el amor fuera solo una acción, Entonces podrías decir que cumpliste tu mandato porque hiciste algo por ellos, pero el amor es más que la acción. 1 Corintios 13, dice, y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres y si entregase mi cuerpo para ser quemado y no tengo amor, de nada me sirve. Si el amor fuera solo la acción, pero eso es amor. Estoy dando todo lo que tengo y incluso daría mi cuerpo para ser quemado al calzón. No, cumples el mandamiento. Pero el apóstol Pablo distingue entre aún los grandes actos de sacrificio de lo que el amor es en su esencia.
No te estoy amando si mi corazón está cerrado a ti. No importa cómo me comporto. Y una de las maneras en que yo sé que el corazón, mi corazón está abierto a ti, es que yo genuinamente estoy orando por ti. Genuinamente estoy orando por tu bienestar eterno. Y estoy dispuesto a servirte de tal manera que yo te voy a preferir y voy a dar lo mejor de mí para beneficiarte. No pagando mal por mal, sino pagando con bien el mal. Ese es el amor de Dios en acción.
Esteban modeló esto cuando estaba siendo asesinado. Estaban tirándole piedras, apedreándolo. Versículo 60 de Hechos 7, Y, puesto de rodillas, clamó a gran voz, Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.
Contrasta esto con los resentimientos que tú y yo tenemos. No les tomes en cuenta este pecado. Hay alguien en tu vida que tú estás reteniendo algo. Está en tu alma y tú lo sabes. Una de las maneras en que yo sé que tú lo sabes es que tienes dificultad de morir por ellos. por quienes tú no estás orando. Ese es alguien que no estás amando.
En este punto alguien puede decir, pastor, tienes razón, hay alguien en mi vida con lo que estoy teniendo dificultades. Si soy honesto, no quiero estar cerca de ellos. Yo quisiera evitarlos. Tengo dificultad en ser cordial con ellos. Encuentro difícil orar por ellos. Pero sé que no está bien y yo amo a Cristo. Y estoy dispuesto y quiero que eso cambie. ¿Puedes darme algo que me motivará, que me ayudará?
Gracias a Dios, Cristo nos da lo que necesitamos. Nos da motivación, no solo un mandato, no solo un ejemplo de cómo ese mandato se ve, la manifestación del amor, sino que nos da motivación. Razones por las cuales nosotros, los hijos de Dios, queremos vivir de esta manera.
Versículo 45. Para que, amad a vuestros amigos, bendecid a los que os maldicen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Esta es la motivación positiva que Jesús da. Cuando dice en el versículo 45, para que seáis hijos de vuestro padre, él no está diciendo que nosotros tenemos mérito de estar en la familia de Dios por amar a nuestros enemigos. Si amamos, entonces llegamos a ser hijos de Dios.
Lo que sí está diciendo es que este tipo de amor demuestra que tú le perteneces o perteneces a la familia de Dios. Que Dios en los cielos realmente es tu padre. Esta es una de las marcas de la salvación. El amor de Dios está en ti. ¿Tienes tú el amor de Dios en ti? Esta es una de las evidencias de la salvación, que tú deseas honrar a tu padre, aun cuando está siendo maltratado. Deseas ser como tu padre, aun cuando estás siendo maltratado. Esta es una demostración del discipulado. Eres un discípulo de Jesús.
Juan 13, 35. En esto conocerán todos que sois mis discípulos si tuvierais amor los unos con los otros. ¿Quieres ser tú como tu padre? cómo es Él, versículo 45, que hace salir su sol sobre malos y buenos. Sabemos que Dios tiene un amor particular por los elegidos. Dios ama a su pueblo de una manera que no ha amado a todos. Pero hay un amor general que Dios tiene por el mundo. Y ese amor general se despliega cada día. Cuando el sol salió esta mañana, el amor de Dios fue desplegado. Cuando la lluvia cayó, el amor de Dios se desplegó. Porque el sol no solo está brillando sobre esta iglesia y otras iglesias como la nuestra. Está brillando sobre las casas de los ateos, de los agnósticos. Está brillando sobre personas que persiguen a la iglesia del Señor. Y la lluvia ayer cayó no solo sobre personas buenas, como Dios definiría buena. No cayó la lluvia sobre personas buenas, sino también sobre personas malas. No solo las personas justas, sino personas injustas también.
Hay una organización quiástica aquí enfatizando la manera no discriminatoria de la expresión del amor de Dios. Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Lo malo, bueno, bueno, malo. Ahí brilla el sol y cae la lluvia.
Dios ama a sus enemigos. Dios es absolutamente santo y sin embargo Su santidad no niega Su habilidad de amar a Sus enemigos. Quiero que entiendas esto, que lo escuches. Es una de las mentiras que nuestra carne nos dice. Cuando nosotros decimos o a otros Yo los amaría, pero no entiendes lo que ellos han hecho. Yo los amaría, pero no entiendes cómo ellos son. Lo que estás diciendo es, eres demasiado santo para amarlos. Eres mejor que ellos. Eres muy bueno para amarlos. Si ellos estarían en tu nivel y pensaran como tú piensas actuarán, como tú actúas, los amarías. Pero si yo entendiera cuán viles ellos son, yo entendería por qué no se les puede amar. Eres demasiado santo para amarlos.
Cuando Dios, que es absolutamente santo, nadie en este salón es santo cuando te comparas con Dios. Él ama a sus enemigos. Eso quita la excusa que tenemos. nos quita la justificación. Así que la pregunta permanece. ¿Quieres ser tú como tu padre? ¿Es Él nuestro padre? ¿Tenemos Su amor? ¿Queremos demostrar el carácter de Dios porque le pertenecemos a Él? Esa es la motivación positiva.
Pero en versículos 46 y 47 hay una motivación que nos empuja. Versículo 46, porque si amáis a los que os aman, quiere hacer unas preguntas aquí Jesús, porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿Qué es diferente acerca de eso? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? Mi prójimo es mi hermano judío, no tengo que amar a los gentiles. Mi prójimo es mi hermano judío, no tengo que amar a los samaritanos. Así que saludo a mis hermanos. ¿Acaso no estoy justificado de aborrecer a aquellos que te aborrecen? ¿De aborrecer a la asamblea de los impíos? Tomando esos versículos que tienen que ver con el honor del nombre de Dios y mentir, porque lo estoy usando para mi propia animosidad personal.
Si solamente saludas a tus hermanos, ¿Qué hacéis de mal? ¿No hacen también así los gentiles? ¿Cómo es eso diferente a un hombre inconverso y perdido? ¿Acaso no es eso lo que los perdidos hacen? ¿Aman a aquellos que les caen bien y aborrecen a aquellos que no les caen bien? ¿Aman a las personas que son como ellos y aborrecen a los que no son como ellos? Los gentiles, los publicanos, éstos eran las personas que los estivos y fariseos habrían aborrecido. Y Jesús les dice, cuando tú aborreces a los gentiles y a los publicanos, tú estás actuando justo como ellos, tal como ellos, porque eso es lo que ellos hacen. Este es el mundo en el que vivimos. Las personas se aborrecen unos a otros. Tito 3.3 dice, porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia. Viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y aborreciéndonos unos a otros. Esa es la humanidad perdida.
¿Quieres ser como tu padre y hay alguien adentro de ti que es diferente? Si realmente le perteneces a Dios y quieres complacerle, y quieres vivir una vida diferente a la del mundo, tienes que obedecer este mandato. Tienes que obedecer. Aún a los que se consideran tus enemigos.
Lo que estaban escuchando, en primer lugar, lo que el Señor Jesús enseña acerca de la verdadera justicia. Y tercer punto, ¿cómo se mide la verdadera justicia? Versículo 48. Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Esto nos ayuda a entender qué es lo que dice el versículo. Este versículo es mal entendido si no lo tomamos a su contexto. El estándar para nuestra vida no es nada menos que Dios mismo.
¿Cuál es el estándar? ¿Qué es lo que esperas de mí, Señor? ¿Cuál es el estándar de amar a otras personas? El estándar es Dios mismo. ¿Quieres saber qué es lo correcto, justo, santo? Mira a Dios mismo. Ahí está el estándar. Mira cómo Dios ama al mundo. Ahí está el estándar. Tú debes ser perfecto, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Sabemos que en este lado de la glorificación, nosotros no hacemos esto perfectamente. Nosotros esto es lo que buscamos. Esto no es donde estamos. ¿Alguien acá puede decir que todavía tenemos dificultades en amar a otras personas como debemos? ¿A mí? Aquí está el asunto. No debo justificar lo que es pecaminoso en mí. No debo justificar. Y no debo evitarlo. Cuando vemos nuestro pecado, no es placentero, pero no lo debo evitar. Debo dejar de medir lo que voy a hacer por lo que es común. por lo que tiene sentido para mí o para otras personas, lo que parece razonable, lo que parece posiblemente en lo humano. Se me llama a la santidad. Tú has llamado a la santidad. Debes ser santo como Dios es santo. Eso es lo que Dios nos dice. Y el estándar de esa santidad es el mismo. Y en el ámbito del amor es lo mismo. Ese es el estándar. la santidad de Dios. Y ese es nuestro caminar en la santificación progresiva. Ese es nuestro anhelo, porque Dios nos ha salvado. Queremos caminar en santidad y estamos buscando esto. Y esta es nuestra esperanza, que un día seremos conformados a esa imagen.
Hebreos 12.14 nos dice, Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Hay un tipo de santidad que pertenece al pueblo de Dios. El pueblo de Dios se conoce porque ellos siguen la santidad. Se esfuerzan por la santidad. No están tergiversando la escritura, no están tratando de justificar su pecado, sino que tú enfrentas tu pecado, lo confiesas y te alejas de él, y sigues nuevamente tratando de hacer lo que Dios quiere, porque se te manda obedecer y el estándar de la obediencia es Dios mismo.
Si no conoces a Cristo, si sabes que hará esto, te llevará a Cristo. Porque si tú no vas a ser salvo por Cristo Jesús, por su venida al mundo, por vivir Él una vida perfecta, crucificado, resucitado y ascendido. Si no estás viendo a Jesucristo resucitado para la salvación, para una justicia que tú sabes que no tienes, si no clamas por misericordia y gracia para una justicia que Dios te da como un don, una nueva vida, un nuevo corazón, una nueva naturaleza, si vas a estar delante de Dios basado en tu propio comportamiento a la luz de mandatos como estos, tú estás perdido y vas a estar perdido para siempre. porque tú no vives conforme a este estándar. Aún después que hemos sido salvos, tú no vives por este estándar. No puedo decirles cuántas veces en mi vida, después de ser salvo, yo he fallado de amar a las personas de la manera en que debería. Si tú te conoces a ti mismo, tú sabes que lo mismo es cierto en tu vida. Si yo fuera salvo por mi habilidad de amar, yo estaría perdido para siempre.
Pero yo he sido salvo por Cristo, perdonado, alejado de mis pecados tan lejos del oriente y del occidente, todos mis pecados pasados, presentes y futuros. Y habiendo Dios salvado, Dios me manda a amar porque Él me ha amado y ha derramado su amor sobre mí. Cristo Jesús me manda que te ame bien. Y el estándar es el amor de Dios, su perfección.
Sí, pero para traerlo al nivel en que nosotros podemos entenderlo, se nos da de un nuevo mandato. Cristo le dice a su pueblo, amados unos a otros como yo os he amado. Hemos visto el amor encarnado, el amor en una persona, el amor en la salvación. Ese es el amor que debemos demostrar.
¿Cómo es que Cristo me ha amado? ¿Cómo es que Cristo me ha amado a mí, Richard? Puedo describirlo de esta manera. Es amor por el que no se merecía ser amado. Es fidelidad al infiel. Es paciencia para aquel que continuamente lo necesita. Es devoción a aquel que no se lo merece. Y si Él me ama de esta manera, si me ha amado y me ama de esta manera, Nunca cantamos de eso, que el amor nunca nos deja. El amor de Dios nunca nos deja. ¿Cómo es que yo puedo rehusar amar a alguien? ¿Cómo puedo rehusarle amor a alguien? Así que viendo recibido ese amor, ¿cómo puedo rehusar vivir en ese amor?
Amarás a tu prójimo o irse con tu prójimo a aborrecer a tu enemigo, pero yo os digo, amad a vuestros enemigos. Bendecid a los que os maldicen. Prueba que eres hijo de tu padre que está en los cielos. Muéstrale al mundo que yo te he hecho diferente. No eres como un gentil o un publicano inconverso. Y no eres como un escritor fariseo inconverso. te he dado una capacidad nueva y vívela. Y el estándar es Dios mismo. El estándar es el amor de Dios para con nosotros. Vívelo de esa manera. Si el Señor te ha salvado, lo harás. A veces de una manera tropezante, y a veces sentirás que no lo has hecho bien, pero Él no te va a dejar solo. Mientras tú tengas resentimientos, Él no te va a dejar. En lugar de amar, estás practicando distancia, siendo cordial, simplemente tolerar a alguien. Dios no te dejará ahí hasta que tú ames.
Augustine dijo, muchos han aprendido cómo ofrecer la otra mejía, pero no saben cómo amar a aquel por quien son golpeados. Alguien me golpea, he aprendido a no golpear de regreso, pero he aprendido a amar a la persona que me golpea. Eso se requiere que Dios te salve.
¿Conoces a Cristo? ¿Te ha salvado Él? ¿Te ha dado Él, el nuevo corazón, que quiere obedecer esta enseñanza? ¿Te ha dado amor, de manera que tú tienes la capacidad de obedecer esta enseñanza? ¿Obedecerás tú esta enseñanza? Pregunté hace un momento, ¿a quién tienes dificultad de amar? Y quien vino a su mente, escoge amarlos. Te pregunto por quién nos ha estado orando. Te propondrás ahora a orar por ellos. Obedecerás a tu Señor y probarás que tú eres uno de sus hijos e hijas.
Y la iglesia dirá, menoremos.
Padre Celestial, lo que celebramos en esta temporada, Señor, en esta época, es una demostración de Tu amor para con los pecadores. Nacemos por naturaleza como Tus enemigos. Romanos 5, 8, nos enseña que demuestras Tu amor para con nosotros en que siendo pecadores, Cristo murió por nosotros. Amor por el que no se merecía ser amado. Amor por tus enemigos. Y esa es la historia de cómo es que pudimos ser parte de tu familia. Habiendo recibido tal amor, perdónanos por los momentos en que nosotros no hemos demostrado ese mismo amor a otros. Tráenos al lugar donde probamos que somos tus hijos. Que lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
Amando según el estándar e Dios
Series Spanish Translation
Oremos genuinamente por el alma de quienes nos lastiman , si tienes este tipo de amor es por que perteneces al pueblo de Dios.
| Sermon ID | 122021155485248 |
| Duration | 57:21 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Matthew 5:43-48 |
| Language | Spanish |
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