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salmos capítulo 31 y vamos a
leer el versículo 15 la primera parte del versículo 15 Nos dice la palabra en Salmos
31, versículo 15, la primera parte. En tu mano están mis tiempos. Amén. Señor, al meditar en tu
palabra ahora queremos que tú nos bendigas y de una manera
especial trate con la ansiedad de nuestros corazones. y que
al dar un vistazo profundo a la doctrina de la providencia divina,
nosotros podamos con el salmista cantar que en tu mano está nuestro
tiempo. Bendícenos en ello, Señor, pues
te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén. Este es Salmo 31,
hermanos, aunque veremos algunos versículos de él, pero nuestra
concentración mayor estará en el versículo 15 y sobre todo
en la primera parte. como el Salmo es titulado aquí
dice al músico principal Salmo de David en la versión Reina
Valera podemos ver esos subtítulos ahí arriba y este es simplemente el título
que le pusieron ahí al redactar la Biblia pero Charles Spurgeon
dice en los Tesoros de David acerca de este Salmo él dice
correctamente La dedicación al músico principal prueba que este
cántico de sentimientos mezclados y lazos alternativos de dolor
y aflicción era para ser cantado en público. Así que David da
un golpe mortal a la sensación de su tristeza y nos guía a que
nada sino solamente la alabanza debe ser cantada a Dios en medio
de nuestro dolor. No hay una referencia, hermanos,
en este salmo definida de cuando David lo escribió. Regularmente
podemos situar algunos de esos salmos en algún momento en la
historia de la vida del rey David. Sin embargo, este salmo no pudiéramos
ubicarlo en un momento concreto de su vida. Si se tiene que fue
cantado por el salmista David como una expresión de que en
medio de su dolor su conciencia y su corazón estaba aferrado
a Dios, de que a pesar de la profundidad. De su dolor, él
tenía una confianza profunda y personal en Dios y sobre todo,
hermanos, en las misericordias continua de Dios para con él. Así que en este salmo nosotros
podemos ver de una manera especial la providencia divina gobernando
el corazón de David en medio del sufrimiento. Así que lo que
propongo en esta mañana es ver a la luz de este salmo primero
la providencia de Dios en acción como título general. y dividirlo
en dos aspectos. En primer lugar, ver la definición
e implicación que tiene la providencia en nuestras vidas. Y en la segunda
parte, ver las aplicaciones prácticas. O sea, la mitad del mensaje serán
las aplicaciones prácticas que podemos extraer de este Salmo
31 y en especial de este versículo 15. Así que Veamos en primer
lugar la definición e implicación de la providencia de Dios. Algunos autores han definido,
dentro de ellos Jerry Bridge, han definido la providencia o
han descrito la providencia como la soberanía de Dios sobre todas
las cosas. La soberanía de Dios sobre todas
las cosas. al moverla de acuerdo con su
voluntad. Pero nuestra confesión de fe
también define parcialmente la providencia como el acto donde
Dios dirige, cito, dirige, dispone y gobierna a todas las criaturas
y cosas desde la mayor hasta la más pequeña por su grandísimo
conocimiento y santísima providencia con el fin para el cual fueron
creadas. Así define la confesión de fe
de manera simple. Bridge añade a esto, la providencia
de Dios es su cuidado, guía y gobierno sobre las personas, circunstancias
y eventos en el pasado, en el presente y en el futuro. que nos enseña entonces la providencia
aparte de su definición que implicaciones tiene la providencia en nuestras
vidas. Amados hermanos, la primera implicación
de la providencia es que no hay casualidad. No hay tal cosa como
la casualidad Mateo 10 versículo 29 nos dice No se venden dos
pajarillos por un cuarto, con todo, ni uno de ellos cae a tierra
sin vuestro Padre. Habla, revela el control de que
el accionar de las cosas no son por casualidad. Oye, que casualidad
que nos encontramos. Que casualidad que ocurrió tal
cosa. Hermanos, en el lenguaje del creyente no existe tal cosa
como la casualidad. ¿Qué hay? Providencia. Dios organizando
y moviendo los eventos y cosas para que ocurran como define
la confesión de fe de acuerdo con el fin para el que fueron
creada. Pero en segundo lugar, podemos
decir que la providencia implica que la suerte no es un elemento
que determina las cosas. Oye, qué suerte tiene que consiguió
ese trabajo y que le pagan tanto. Y nada más va de lunes a jueves. Suerte. Suerte. Y hermanos, alguien que no esté
preparado para un puesto como ese se lo darán. Si hubiera una
suerte, yo diría, miren, alguien sin ninguna preparación logró
el puesto y se lo ganó yo diría. Como que tiene más sentido pensar
en la suerte en ese ámbito, pero eso no se da hermanos. ¿Y saben
por qué no se da? Porque no hay tal cosa como la
suerte. No hay tal cosa como la suerte. La suerte no es un
elemento que determina las cosas. La suerte no es un elemento que
gobierna la vida del creyente. Mira, mira, casi le da. Ah, lo
iba a chocar. Wow, qué suerte. Suerte. La mano de Dios obrando para
guardarnos de ese accidente. Pero hermano, la mayoría de la
gente no va a ver eso. Pero tú y yo sabemos que no es
suerte. Es nuestro Dios en acción. Es
nuestro Dios gobernando, dirigiendo. Frenando el carro cuando había
que frenarlo. Dándonos la agilidad, la adrenalina
para saltar cuando teníamos que saltar. Es el Señor dándonos. Aquello para la cual nos ha ido
preparando o quitándonos Aquello que no es para su gloria y que
tampoco nos va a hacer bien Hermanos te he escuchado poca gente decir
cuando pierde un trabajo que suerte tuvo fulano que perdió
el trabajo ¿Y saben que hermano? Porque
para eso la suerte no existe, la suerte no existe para lo bueno,
para los que creen en lo bueno. Ahora nosotros sabemos que muchas
veces Dios nos quita cosas que deseamos, que queremos, que nos
sentimos cómodos ¿Por qué? Porque en su bendita providencia
sabe que no es buena para nosotros. Por lo tanto esa implicación
está patente No hay un elemento como suerte. Cuando la suerte
se menciona en la Biblia, se dice que es echada en el regazo.
Pero al final, ¿de quién es la decisión? Dice que la decisión
es de Dios. Es de Dios. Pero en tercer lugar,
la tercera implicación que tiene la providencia es que el control
de la circunstancia que nos rodea no está en la mano del hombre. Hermano, nuestras circunstancias
no están en las manos del hombre. ¿Saben qué? Nuestras circunstancias
no están en la mano de Putin. No están en la mano de Zelensky.
No están en las manos de Biden. Ese ni sabe lo que tiene en la
mano. Pero no están en las manos de él. No están en las manos
de los reyes de esta tierra. Nuestro cuidado, amados hermanos,
nuestras circunstancias no están en las manos de Luis Abinader.
No están en las manos de ningún político en nuestro país. Amados hermanos, el control de
nuestras circunstancias, de todo lo que nos rodea, sigue estando
en las manos de Dios como lo ha estado desde el principio.
Por lo tanto, amados hermanos, tu bien no está en las manos
de tu empleador tampoco. No está en las manos de tu empleador.
Tu empleador es un medio que Dios ha usado para proveerte
de lo necesario. Pero ¿saben qué? Si no es él,
Dios proveerá a otro. Si no es ella, Dios proveerá
a otro. Si no es en ese trabajo, Dios te dará otro trabajo. Pero
a veces nos aferramos tanto a eso y olvidamos que nuestras circunstancias
no están en las manos del hombre. Es interesante ver que José,
uno de los ejemplos más amplios que pudiéramos estudiar, y que
en una escuela dominical estudiamos la vida de José a la luz de esto,
José le dice a sus hermanos en Génesis 50, 20, ustedes pensaron
mal contra mí. Ahora, ¿cuál era el elemento
que determinaba la suerte de José? Los hermanos, su papá,
Rubén, Bueno, pudiéramos decir, bueno, sí, porque Rubén evitó
que lo mataran y lo echaran en la fosa. No, no, no, hermanos.
En la mente, en el corazón de José, estaba muy claro quién
gobernaba sus circunstancias. Él le dice a sus hermanos, ustedes
pensaron mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien. Para hacer lo que vemos hoy. O sea, él había llegado a la
conclusión De que no fue la casualidad, no fue la suerte Ni tampoco fue
que sus hermanos controlaban sus circunstancias Ni siquiera
Faraón, sino que eso estaba en las manos de Dios Y fue Dios
quien lo encaminó Claro, es muy bonito verlo en el capítulo 50,
cuando ya José ha pasado todas las vicisitudes de su vida. Ha
sido tirado de cisterna, ha sido vendido, había sido preso, había
salido. Tal vez en ese momento José no
estaba tan seguro de poder decir estas palabras, pero vemos que
Dios fue formando su carácter y mostrándole que todo estaba
en la mano de él. Ni siquiera de aquel panadero
y copero al que le dijo, mire cuando estén allá, su amigo,
Hermanos, se olvidaron y Dios trajo una aflicción a Faraón
para traer a la mente nuevamente a José. Así que la declaración
de José nos enseña que nada ocurre por azar. A mí me encanta la
palabra que viene con azar. Hermanos, nada ocurre azarosamente.
Nada ocurre por azar, ni por casualidad. podemos afirmar que
ocurren porque en su providencia divina Dios cuida, guía y gobierna. No creer ese círculo de verdad
es no creer en la soberanía de Dios. Muchas veces decimos Dios
es soberano pero yo soy que decido si me salvo o no me salvo. Bueno,
yo no sé que Dios soberano es ese, que no puede aún inclinar
el corazón de los hombres a creer. Pero para la mente de José estaba
clarísimo. Ahora, José declara también en
esta verdad tres principios que definen muy bien la providencia
divina. Que es ese cuidado, esa guía
y ese gobierno de Dios en primer lugar sobre las personas. Vamos
a Génesis capítulo 45 y veamos los versículos 5 al 8. Bien interesante
lo que declara la palabra de Dios allí. Génesis 45 versículo
5. José está todavía hablando con
sus hermanos. Esa declaración del versículo
45 es previa a la que leímos. La que leímos está en el capítulo
50, versículo 20. Y esta conversación que se registra
aquí es previo a esa declaración. Dice José, dice la Palabra de
Dios. Ahora pues, no os entristezcáis. Recuerden que el contexto, José
está hablando con sus hermanos. Ni os pese haberme vendido acá. Porque para preservación de vida,
me envió Dios delante de vosotros. Y observen el lenguaje, hermanos.
O sea, no le pese haberme vendido. Lo primero que deja claro, la
responsabilidad de ellos. Ellos lo vendieron. Y tendrán
su consecuencia por eso. Y ellos tendrán que dar cuenta
por eso. Pero en la mente de José, lo
que determinó su suerte no fue que lo han vendido. Porque Él
dice, porque para preservación de vida me envió Dios, no ustedes. Mis circunstancias no están en
sus manos. Mis circunstancias no están en sus manos. Versículo
6. Pues ya había dos años de hambre
en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales
ni habrá arada ni ciega. Y observen el verso 7 con detenimiento. Y Dios me envió delante de vosotros,
Dios me envió, para preservaros posterioridad sobre la tierra
y para daros vida por medio de gran liberación. Así pues, que
no me enviasteis acá vosotros, sino Dios. que me ha puesto por padre de
Faraón y por Señor de toda su casa y por gobernador de toda
la tierra de Egipto. Hermanos, ¿qué vemos en el pasaje?
Vemos las tres cosas. Ni fueron los hombres, ni fue
la suerte, ni fue la casualidad. Dios gobernando, dirigiendo guiando
a las personas. Al principio de la historia no
podíamos imaginarnos qué iba a pasar. No podemos imaginarnos qué iba
a pasar, pero al finalizar la historia nosotros vemos que José
no le quitó despropósitos a sus sufrimientos. ¿Quién iba a pensar
que ser el hijo querido de su padre iba a provocar que fuera
la envidia de sus hermanos, vendido, llevado a Egipto y que todo lo
que pasó en la vida de él iba a pasar porque Dios tenía un
propósito, no por suerte. Pero algunos pueden mirar la
historia de José y dicen, ese loco fue un dichoso. Primero se salvó de
los hermanos, luego se salvó de la cisterna, luego se salvó
de la mujer de Potifar y de Potifar también. Hermanos, se salvó de
los dos. Luego, cuando ya creía que tenía
el asunto resuelto, habla con su amigo, el panadero y el copero,
y los dos se olvidan de él. Oye, qué suerte, hermano, no
vemos la suerte así, ¿verdad que no? No lo vemos así, no la
declaramos así. José pudo ver a Dios obrando
perfectamente conforme a su voluntad, y por lo tanto él ve su vida
en las manos de Dios. ¿Ven lo que decía el salvista?
Él ve su vida a través de toda su trayectoria en las manos de
Dios, controlando su tiempo y su circunstancia. José estaba convencido
de que sólo Dios pudo haber hecho que todo esto aconteciera. No podía ser una coincidencia
de hombres. No pudo haber sido una conflagración
de circunstancias. Ni tampoco de que José era el
hombre más sortudo en toda la historia. No, hermanos. La Biblia es muy clara en afirmar
que aún las personas están sujetas al control y la soberanía de
Dios. Sean buenos o sean malos. De hecho, proverbio 21 versículo
1 que nos dice que el corazón de la persona está en las manos
de Dios dice claramente en las manos del señor el corazón del
rey es como un río sigue el curso que el señor le traza esa declaración
es importante a la luz de nuestro salmo David dijo mis tiempos
están en que en tus manos y proverbio nos está diciendo que es Dios
quien traza el curso es Dios quien dirige el curso lo que
nos lleva a ver que la providencia implica cuidado y guía también
sobre las circunstancias y sobre los eventos de nuestras vidas
cuando el apóstol Pablo escribió a los romanos Pablo le expresa
en el capítulo 1 y versículo 10 el deseo de ir a Roma y Pablo
dice rogaba que de alguna manera tenga al fin la al fin por la
voluntad de Dios un próspero viaje para ir a Roma ese era
el deseo de Pablo un próspero viaje para ir a Roma ahora hermanos
si seguimos de cerca la vida del apóstol Pablo en hechos sabemos
que tuvo que sufrir de todos. O sea, su viaje fue todo menos
como él lo planeaba. Un próspero viaje. Porque si
esto es prosperidad, nadie va a querer la prosperidad. Porque
observen todo lo que Pablo pasó para llegar a Roma. En primer
lugar, fue encarcelado dos años. Hermanos, ya el vuelo tenía dos
años de retraso. Ustedes saben lo largo que era
ese vuelo, porque eso era barco. Así que no era un vuelo, era
el mar. Dos años estuvo preso. Después fue llevado a Roma en
un barco que sosobró, así que tampoco fue que llegó cómodamente
a Roma. Y finalmente, tras varias dificultades,
Hechos 23 nos muestran que Pablo llegó a Roma. Ahora, Dios respondió
la oración del apóstol Pablo en llegar a Roma. Él llegó a
Roma. Ahora pregúntese, ¿llegó Pablo
en la circunstancia que él quería llegar a Roma? ¿En el tiempo
que él quería llegar a Roma? En la forma que él quería llegar
a Roma. Hermanos no. Ahora no fue porque todo el mundo
se compuso para que Pablo no llegara allí. Simplemente Dios
ordenó y guió la circunstancia para que Pablo llegara a Roma
cuando él quería que llegara a Roma. No cuando Pablo deseaba
llegar a Roma. Y aunque muchas veces las circunstancias
nos parecen adversas, debemos recordar que Dios continúa en
control. Hermanos, es triste escuchar
muchas veces oraciones en las que creyentes le piden al Señor
que tome el control de su vida. Y yo me pregunto, pero es que
si tú eres creyente, ¿quién se supone que tiene el control de
tu vida? Hermanos, debemos a veces revisar
nuestra oración a la luz de la providencia divina. Es que Dios
siempre ha estado en control. Dios no ha dejado de estar en
control. Dios no va a dejar de estar en control. Estamos viviendo tiempos difíciles. Y para algunos, pareciera que
Dios tomó vacaciones. Se fue de vacaciones y se olvidó
de esto. Pero amados hermanos, debemos
recordarle un principio muy claro en todas las escrituras. Dios
sigue teniendo el mismo control que tuvo desde Génesis 1.1. El
control, el cuidado y el poder de Dios no ha disminuido. No
ha disminuido. Ese cuidado, guía y gobierno
es evidente en todos los tiempos. Desde Génesis hasta Apocalipsis y vamos a decir
verdad y nosotros en el medio. Del pasado, del presente y del
futuro. Romanos capítulo 11 versículo
32 nos da claramente la idea de cómo Dios ha permanecido con
toda su creación bajo su control. Nos dice porque Dios sujetó a
todos en desobediencia. Dios lo sujetó. para tener misericordia
de todos que revela esto hermano control de Dios desde cuando
desde el principio y cuando Pablo da esta declaración fíjense su
expresión siguiente en el versículo 33 está en admiración Pablo dice
oh profundidad de la riqueza de la sabiduría y de la ciencia
de Dios cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus
caminos porque quien entendió la mente del señor o quien fue
su consejero Él está describiendo, hermano, que para nosotros es
difícil entender y comprender cómo a pesar del avance del mal
en la sociedad, Dios sigue teniendo el mismo control y poder que
ha tenido desde el principio. Hermano, si no podemos preguntar
esto. Cuán insondables son tus caminos,
Señor. Yo no entiendo esto. Pero yo creo lo que dice tu palabra.
Yo creo lo que dice tu palabra. Que tú tienes control cada ojiva
nuclear que tienen. esas potencias nucleares que
hoy se quieren explotar. Y yo sé, señor, que ahí no se
va a explotar una sola ojiva nuclear sin que tú así lo permitas. Hermanos, eso es control de Dios
aún en el tiempo presente. Eso nos lleva continuamente a
pensar, amados hermanos, en el decreto de Dios, el decreto de
Dios Es claro en cuanto a su control soberano y la providencia.
Sin el decreto no hubiera providencia ni tampoco soberanía. Pero Dios
decretó desde el principio. Dios tiene control desde el principio. Y cuando hablamos del principio
hermano no estamos hablando únicamente de la creación del cielo y de
la tierra. Dios siempre ha tenido control
de toda su creación. Siempre ha tenido control de
toda su creación. Él mueve cada persona y acción
de acuerdo a sus propósitos. Y cosas que sucedieron tal vez
400 años tienen un efecto hoy, de acuerdo con los planes de
Dios y tú y yo no lo entendemos, ha trascendido por generaciones.
Y en ocasión, amados hermanos, nuestro corazón se llena de dudas
y muchos por qué, preguntándonos por qué. ¿No le ha pasado a usted,
hermano? Yo me he preguntado muchas veces, ¿por qué? ¿Pero
por qué esto, señor? ¿Y por qué aquello, señor? Yo
no comprendo. Hermano, mire, aprenda a ser sincero con Dios.
Cuando usted no entienda algo, vaya a Dios y dígale, yo no entiendo
esto, señor. Ayúdame. Pregúntese, cuestionese. No está malo cuestionarse, hermano.
Del por qué. Y buscar respuesta en Dios. ¿Saben
qué está malo? No confiar en la respuesta que
Dios da. Muchas veces le decimos a nuestros hijos que hagan algo
y ellos no comprenden. ¿Y cuál es nuestra reacción? Hazlo aunque
tú no lo entiendas porque mañana tú sabrás la razón del por qué
te digo eso. Pero nosotros no aplicamos eso en nuestra vida
para con Dios. No, nosotros queremos aplicar
con nuestros hijos. Pero no nos olvidamos de que nosotros somos
hijos también. Y que si Dios no nos quiere dar
la explicación de algo y simplemente mandarnos a hacerlo, debemos
hacerlo. Dios manda y nosotros debemos
obedecer aunque no entendamos pero se levantan hermanos esto
porque nuestros pensamientos no entendemos a veces la tormenta
de aflicción por la en la que nos hemos envuerto nuestra fe
se ve afectada tan afectada hermanos que a veces entramos en una depresión
profunda en la que aún llegamos a dudar de si somos salvos o
no seré yo realmente salvo Seré yo un hijo de Dios. ¿Pero saben
por qué cuestionamos eso? Por la vara de Dios sobre nosotros. La aflicción continua de Dios
sobre nosotros. Y el mundo entonces nos dice,
pero si tú eres hijo, ¿por qué sufres tanto? Y así es que Dios
trata a sus hijos. No porque ellos piensan en un
papá malcriado, como decíamos ahorita. Que le permite a los
hijos lo que quiera. No, amados hermanos. Dios no
nos va a dejar vivir como nosotros querramos. Nosotros vamos a vivir
como el ordenado que vivamos. Y para ponernos en ese camino,
si tiene que sonar, no bien sonado, nos va a sonar. Y muchas veces nuestra vida espiritual,
hermanos, está en el piso, sucumbimos ante la tentación. Las dudas
nos gobiernan. Y no hay algo que cause más desesperación,
falta de sueño y desesperanza. Hermanos, que cuando caemos en
esa depresión en la que sentimos que ya no podemos hacer nada, es como si nos dejaran sin vida
en un mueble. Los que hemos tenido que cargar
a algún muerto sabemos por qué los muertos pesan tanto. No hay
forma de que su cuerpo se componga, ha perdido toda vitalidad, toda
fuerza. ¿Saben qué? A veces parecemos eso. Y a veces,
en ocasiones, Dios tiene que llevarnos ahí para que entendamos
cuáles son sus propósitos para nosotros. Muchas veces las aflicciones
van en aumento a pesar de que estamos siendo fieles. De que
hemos tratado de andar como el Señor espera que andemos. Y a
pesar de la fidelidad, vienen las aflicciones. Y nos preguntamos,
pero y entonces, ¿cómo es el negocio, señor? Vaya, pregúntele a Job, que le
enseñe. ¿Cómo Job, siendo un hombre como era, es Dios mismo
quien lo pone en el ojo de Satanás? ¿Usted, hermano, se ha percatado
de eso en la lectura del libro de Job? ¿No fue Satanás que llegó
y le dijo, mira, Vi a Miguel del Cristo en Santo Domingo. Déjamelo a mí. Y tú verás que
te voy a mostrar que él cree de ti en balde. Hermano, no fue
así que Satanás llegó donde Dios. Se registra en Job. Y no has
considerado a mi siervo Job. Y habla del carácter piadoso
de Job. Ahora hermanos, Dios había preparado
este hombre y Dios sabía, porque él es su dueño, él es su creador,
que al final de su vida, Job iba a permanecer fiel y iba a
dar la gloria a Dios en todo su proceso. Porque para Job,
Dios siempre estuvo en control. No dejó de tener el control.
Y esa verdad caló tan grande y tan potente en su corazón,
que Job llegó a decir, aunque sea deshecha esta mi piel, aunque
yo sea un cadáver, con esto mis ojos yo he de ver a Dios. ¿Qué
reflejaba esto hermano? Su confianza inquebrantable De
que todas las aflicciones por las que él estaba pasando, todo
el dolor por el que él estaba pasando, todas las enfermedades
por las que pasó, la muerte de sus hijos, la pérdida de su riqueza,
nada de eso estaba en manos de Satanás, sino que Dios en su
santa voluntad lo había permitido. Él no podía cuestionar a Dios
en el por qué. Y su corazón se preguntó por
qué. Pero a la luz de los pasajes y del final de su vida vemos
que había una clara convicción de que todo estaba en las manos
de Dios. Hermanos eso es confiar en la
providencia de Dios. En medio de nuestra desesperación
nos preguntamos ¿Por qué? ¿Por qué me está pasando? Y saben
que hermanos es bueno que cuando esas preguntas vengan no la responda. Con tu propia experiencia, no
la responda con tu propia sabiduría, ve a la palabra de Dios. Ve a
la palabra de Dios para que tu puedas ver a Dios moviendo sus
fichas como un juego de ajedrez. Para que tu puedas ver a Dios
moviendo cada elemento y el efecto que esa doctrina aporta al creyente. Amados hermanos nosotros necesitamos
entender y creer que Dios es soberano y que ese Dios soberano
es mi Dios. Podemos afirmar entonces que
la providencia de Dios es su cuidado y su guía y su gobierno. que él ejerce sobre la creación,
la cual es obra de sus manos. No olviden eso hermanos. Dios
no está gobernando, dirigiendo y creando una cosa que él no
creó. No. Es su propia creación. Incluyendo uno a nosotros como
creación suya. Ahora en segundo lugar, consideremos
maneras particulares hermanos, en la que el Salmo 31, volvamos
allá y vayamos viendo las implicaciones prácticas que tiene en nuestras
vidas esta doctrina. David está muy triste en este
Salmo 31 el texto deja ver que estaba sufriendo persecución
y el versículo 8 dice versículo 3 del capítulo 31 no Me entregaste en mano de mis
enemigos. Verso 2. Inclina a mí tu oído
y líbrame pronto. Versículo 5. En tu mano encomiendo
mi espíritu. Hermanos, Él está dirigiendo
su aflicción, Él está dirigiendo su dolor. Aquel que tiene control
sobre estas cosas. Y esto nos habla de la tristeza
que estaba consumiendo a David, su espíritu estaba realmente
agobiado. Y en tales momentos, Él utiliza
el mejor recurso que hay para el dolor. Pues Él afirma en el
versículo 14 del Salmo. Mas yo en ti confío, oh Jehová,
tú eres mi Dios. Yo confío en ti, Señor, tú eres
mi Dios. No tenía otro refugio, David.
¿Dónde se iba a refugiar? ¿En sus lágrimas? ¿En sus penas? ¿En su sabiduría? No. Él declara en el verso 14, más
yo en ti confío, o Jehová, digo tú eres mi Dios. Él había encontrado
en su fe en Dios la fortaleza que le llevaría a estar en las
manos de Dios. Y es por eso que en el versículo
15 él declara, en tus manos está mi tiempo. O sea, líbrame de
las manos de mis enemigos y de mis perseguidores. Ahora esas
verdades de David expresadas aquí, nos enseñan a nosotros
de manera muy práctica hermano, el efecto que tiene la doctrina
de la providencia en nuestra vida. ¿Qué es lo primero que
podemos aprender de este Salmo? Hermanos, que la doctrina de
la providencia es un hecho alentador en la vida del creyente. Es una
verdad alentadora en la vida del creyente. Póngase a pensar
detenidamente en esto, vuélvase filósofo. La filosofía es buena,
hermanos, cuando la usamos correctamente. Pero la filosofía le busca respuesta
a todo. Póngase a pensar en el hecho
de que tus tiempos están en las manos de Dios. Y póngase a pensar,
¿qué implica eso? ¿Qué aplicaciones tiene para
mi vida el hecho de que mis tiempos están en las manos de Dios? Y
si usted se pone a filosofar en eso, al principio tal vez
no le va a encontrar más de una o dos respuestas. Pero hermano,
después de media hora pensando en eso y leyendo el mismo pasaje,
seguro que van a empezar a brotar. De su corazón, aplicaciones prácticas. Esto para él es un hecho sumamente
alentador y debe serlo para nosotros. Él no tenía temor de sus circunstancias,
lo que ya hablábamos, porque sus circunstancias no gobernaban
su condición. la gobernaba Dios. Conclusión,
entonces estoy en la mano de Dios. Y muchas veces hermano
nuestra expresión acerca de nuestra condición no revela esa verdad
de que nuestros tiempos están en las manos de Dios. Más bien
pareciera que nuestro tiempo y nuestro bienestar está en nuestras
propias manos. Bueno pastor, pero el Señor no
nos manda a ser diligentes. Sí, pero eso es otra cosa. Aún Ser
dirigente tiene que ver con la bendición de Dios. Yo pude ser
todo lo dirigente que sea para hacer algo. Si Dios no abre la
puerta, no voy a obtener el resultado. No voy a obtener el resultado.
El caballo se ha listo para la batalla, fue dirigente. Ahora
eso le garantizó la victoria. No. Es Jehová quien da la victoria. Debemos ser diligentes, debemos
apretar nuestras manos, debemos prepararnos, pero debemos hacerlo
con la conciencia clara de que si Dios quiere, Él abrirá la
puerta, tendremos la victoria. Si Dios quiere, no la tendré. Si Dios quiere, iré. Y si Dios
no quiere, no iré. Eso es una conciencia clara de
que mis tiempos están en las manos de Dios. ¿Por qué Dios
no me dio tal cosa? Porque mis tiempos están en sus
manos y Él es el que sabe. Así que esta es la gran verdad
en todo lo que concierne al creyente. Tú como hermano, tú como creyente,
tú como hijo de Dios, todo está en las manos de Dios. Hermanos, los tiempos cambian,
los tiempos varían el amor de la persona varía el aprecio de
la persona cambia saben que no va a cambiar hermanos que estamos
en las manos de Dios Esa maravillosa declaración del apóstol Pablo
en el capítulo 8 de Romanos pone de manifiesto esta gran verdad
de que nuestros tiempos, nuestro tiempo está en las manos de Dios.
Él habla claro allí de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir.
Y termina diciendo ninguna de esas cosas nos podrán separar
del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Ahora pregúntese por qué.
Porque estamos en las manos de Dios. y nadie puede ir a la mano
de Dios y decirle déjame quitarlo el Señor Jesucristo mismo dijo
nadie los arrebatará de mi mano hermano ven como esa verdad aplicado
a nuestro corazón nos da otra perspectiva nos alienta mis tiempos
están en sus manos y los resultados de todas las
cosas que hagan en mi vida están en las manos de Dios cualquier
cosa que resulte en mi vida está en la mano de mi Padre Celestial
De ahí que yo puedo afirmar con toda seguridad que todo lo que
ha sucedido, está sucediendo y sucederá. Ha sido ordenado
por Dios y Él mueve las personas y las acciones de acuerdo con
sus propósitos soberanos. Hermano, pero eso parece conformismo.
Tú lo puedes creer como quieras, ese no es mi problema. Mi problema
es decir esta gran verdad. Y yo no creo, hermano, que le
dé una conciencia clara de que estamos en las manos de Dios
y que Él es quien dirige cada paso de nuestra vida. Es un asunto
de conformismo. Es más bien un asunto de sabiduría. No creer que yo soy el que tengo
el control de mi vida, sino que Dios está en control de mi vida.
Los tiempos de David estaban en las manos de Dios en todo
el sentido. Es decir, por fe, David había
confiado todo a su Dios. Observen cuidadosamente el versículo
5. del capítulo 31 en tu mano encomiendo mi espíritu tú
me has redimido oh Jehová Dios de verdad cuál era hermano el
consuelo adicional que tenía David que si Dios lo había redimido
ya él estaba seguro en las manos de Dios eso es lo que está diciendo
el versículo 5 ya él estaba seguro en las manos de Dios Que nuestro
tiempo estén en las manos de Dios, hermano, ha de significar
no solamente que están a disposición de Dios, sino que están ordenados
por su sabiduría. La mano de Dios nunca yerra y
si nuestros tiempos están en su mano, nuestros tiempos estarán
ordenados correctamente y perfectamente. Pero en segundo lugar, No solo es un hecho alentador
pensar en esto, sino que da gran tranquilidad. Es alentador, pero
también nos da una gran tranquilidad. Y a veces es difícil entenderlo,
hermanos, pero aquí debemos actuar como niños. Un bebé no puede
entender la sabiduría de su padre, pero confía en él. Un bebé no
entiende la sabiduría de su padre, no está en la capacidad de comprender
todo eso. Decía Jason hace unos días, predicando aquí, que si
él fuera su propio padre a la edad, que él mismo se hubiese
dado su pela. ¿Qué significa esto hermano? Y lo pongo de ejemplo,
que a esa edad él no entendía la sabiduría de su madre. Simplemente
obedecía, obedeció, le gustara o no le gustara, pero obedeció.
Lo mandaron o no lo mandaran. No le voy a recordar su dolor,
pero no fue. Pero primero los niños no entienden
la sabiduría del Padre muchas veces. Y esperamos que obedezcan
como ya decíamos. Nuestro Padre Celestial conoce
todo acerca de nosotros. ¿Por qué no confiar en Él? ¿Por
qué no tener la tranquilidad de que si nuestro tiempo está
en sus manos, Él hará conforme a su voluntad? En tus manos están mis tiempos. Es una garantía, mis amados hermanos,
de que nadie puede perturbar o pervertir el propósito de Dios
para nosotros. Nadie lo puede hacer. Hermanos,
los hermanos de José no pudieron cambiar el curso de lo que Dios
quería hacer con él. Ni siquiera los amigos de Job,
cuando vinieron, pudieron quitar de la mente de Job el que Dios
estaba en control de las cosas y que él podía gobernarla sabiamente
y saben que hermanos muchas veces nosotros mismo tratamos de envenenar
esa verdad revelado de Dios en la palabra otros a veces intentan
envenenar esa verdad pero nosotros debemos aprender a descansar
a tener tranquilidad en que Dios está y sigue estando en control
de todas esas cosas y ojo hermanos yo lo digo muy firme yo no estoy
diciendo que sea tan fácil porque no lo es no lo es verte en una sala de hospital
sin tu saber cual es el resultado tu corazón quebrantado y con
muchisimo otro mas problema tal vez no te ayuden a ver claramente
estas cosas pero estas verdades estan aqui para que cuando esos
momentos lleguen nosotros encontremos tranquilidad en la providencia
de Dios Isaías capítulo 26 versículo
3 dice tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento
en ti persevera porque en ti ha confiado ven porque el versículo
dice en tu mano encomiendo mi espíritu porque tú me has redimido
oh Jehová Dios de verdad El versículo 9 David revela la
condición enorme de su corazón y él dice ten misericordia de
mi Dios porque estoy en angustia. Era fuerte lo que David estaba
atravesando pero por más fuerte que sea nuestra prueba hay una
verdad imperturbable hermanos y es que Dios está en control. Y debemos repetirnoslos una y
otra vez Dios está en control. Ahora, la tercera aplicación
práctica que encontramos en este pasaje, hermanos, es que una
clara convicción de lo que significa la providencia de Dios y estar
en sus manos nos lleva a disipar el miedo a los hombres y a la
circunstancia. Y quiero poner una nota de balance
aquí, hermanos. Yo no estoy hablando de ser temerarios. Yo no estoy
hablando de ser temerario, pero debemos caminar, hermanos, como
si toda nuestra vida, cómo no debemos caminar. consciente de
que toda nuestra vida está en las manos de Dios. ¿Dónde podemos
ver eso? En la Palabra de Dios. Daniel
capítulo 3, versículo 16. Saber que estamos en las manos
de Dios, no sólo lleva a disipar el miedo, nos lleva a desafiar
el miedo. a desafiar el miedo, hermanos. Sadrach, Meshach y Abednego están
ante el rey. Tienen una orden de postrarse.
Si no, van a estar echados en el horno de fuego. Hermanos,
yo no sé si usted se lo imagina, pero un horno es un horno. Uno habla de la estufa, está
haciendo una lasaña, o haciendo algo, y el fuego que sale de
ahí, mire. Lo que somos peludos, como yo,
de la mano, Nos da ese olorcito cuando se nos queman los vellitos
de aquí y ya ese olor es desagradable. Imagínese quemándose usted mismo.
Hermano, yo no sé si lo he imaginado, pero a veces cuando yo me quemo
los vellos, ese olor que me da me asusta. Porque pienso, usted
te imagina yo quemándome. Ni yo me lo imagino, pero es
tenebroso. Esa era la circunstancia que
ellos se enfrentaban. Hermanos, ¿cuál fue la conclusión
de estos hombres? Versículo 16 del capítulo 3 de Daniel. Sabra,
Mesaque y Abednego respondieron al rey Nabucodonosor diciendo,
no es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro
Dios a quien servimos puede librarnos. ¿Qué están declarando? Control
de Dios. Puede librarnos del fuego ardiendo
y de tu mano, o Rey nos librará. y si no nos libra no significa
que Dios no está en control sino que no quiso agrego yo no dice
el texto el texto dice y si no sepas oh rey que no serviremos
a tus dioses ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado
amados hermanos ellos estaban convencidos de que era mejor
negocio confiar en Dios que en los hombres Si su tiempo estaba en las manos
de Dios, ellos sabían que todo lo que allí pasara necesitaba
la aprobación de Dios, al Dios que ellos servían. Y es interesante
hermano, porque nos enseñan algo importante en esta declaración.
La gente solo quiere la primera parte de esta declaración. Dios
me librará, pues yo soy su hijo. Y si no quiere, ¿qué va a pasar?
Entonces ya no es Dios, ya no está Dios en control, ya Dios
dejó de ser lo bueno que era. No hermanos, un concepto correcto
que nos da tranquilidad y que disipa el temor frente al miedo,
es que si Dios había determinado que ese día Sadrach, Meshach
y Abednego iban a reunirse con Él en los cielos, ellos estaban
preparados para eso. Pero si a Dios no le placía reunirse
con ellos y lo iba a dejar en la tierra, Dios buscaría la manera
de librarlo del horno. Ellos no sabían cómo. De hecho,
hermano, no creo que ellos previeran la forma en la que Dios realmente
los libró. Porque sería muy atrevido y hasta
desafiante decirle, tíranos que ahí adentro nos salva, hermano.
Yo creo que ellos no iban a hacer eso. No todo el mundo es tan
atrevido como lo fue Elías en el Monte Carmelo. No todo el
mundo puede hacer eso. Por eso mi respeto para Elías.
Porque hermano, no se revela, haciendo un paréntesis, que Dios
mandara a Elías a eso. En ningún pasaje anterior y posterior,
no lo mandó. Así que estos hombres no se atrevieron
a osar de decir, Emma, mira si tú quieres tirarnos y tú verás
cómo nos vas a salvar. Ajá. Eso no sería tentar a Dios. Pudiéramos
entrar en el campo de la tentación cuando creemos que Dios solo
está para controlar y servir los propósitos que nosotros consideramos
buenos en nuestras vidas. Porque si Dios determinaba que
ese iba a ser el final de Sadrach, Meshach y Abednego, ¿quién podía
decirle a Dios que no lo hiciera? Ni siquiera ellos. Por tanto
su declaración es muy atinada hermanos, sepa oh rey que no
nos postraremos, Dios puede librarnos pero si no nos libra como quiera
no nos postraremos, eso es una conciencia clara hermanos de
que nuestro tiempo esta en las manos de Dios y cuando el quiera
lo termina, cuando el quiera lo puede terminar Todo lo que pasara allí necesitaba
la aprobación de Dios. Por lo tanto, no había mucha
cosa que hablar. No había que estar perdiendo
el tiempo. Si Dios, quien controla mi tiempo, en el que están mis
manos, Nabucodonosor no era más, hermanos, y me disculpan el término,
que un parásito delante de Dios. Él no podía determinar la suerte
de Sadrach, Mesach y Abednego por encima de la de Dios. estaban muy claro hermano de
que Dios es el grande es el verdadero y su Dios estaba en pleno control
en aquel juicio los hombres que lo rodeaban la circunstancia
que lo rodeaban no iban a infundir temor y miedo en el corazón de
estos hombres El saber que Dios estaba en control y que su providencia
estaba allí, los ayudó a ellos a ver esa aflicción como una
más en las manos de Dios y que Dios disiparía todo temor sobre
ellos. En cuarto y último lugar, amados
hermanos, le dije que me robaría unos minutos extra. Esta gran
verdad también es una cura para nuestra aflicción presente. La
providencia es una cura para nuestra aflicción presente. A
veces estamos muy preocupados y las aflicciones nos llevan
a la desesperación una y otra vez. Y hermanos, eso es natural
en nuestro corazón. Yo no estoy diciendo que eso
no pasa, nos pasa mucho más frecuentemente de lo que ustedes piensan. Aun
a nosotros, los pastores, los predicadores, decimos estas verdades
y todo el mundo puede decir, el pastor está muy convencido
de ellas. Pregúntele a mi esposa de mis
aflicciones. Pregúntele. Ella le va a decir si yo me aflijo
o no. Y hermanos, en mi momento de aflicción, yo no estoy tan
enérgico como estoy aquí en el púlpito. No. No. De hecho, miren, ni hablo. A
ni se da cuenta al vuelo. Media palabra no sale muchas
veces de nuestras gargantas. No sale. Somos atrapados por
el temor, la desesperación una y otra vez y somos arrastrados. Pero amados hermanos, la Biblia
tiene respuesta para esa condición en la que llegamos muchas veces. ¿Muchas son las aflicciones?
Tú eres un justo. Tú eres un hijo de Dios. Déjame
recordarte que muchas son las aflicciones. Muchas son las aflicciones. David estaba afligido, muy afligido. ¿Pero qué termina diciendo ese
pasaje? de todas ellas lo librará el Señor cuando estamos así cuál
debe ser nuestra relación Señor líbrame de mis angustias Señor
socórreme porque he confiado en ti Señor mira la turbación
de mi alma y de mi corazón no encuentro consuelo dame Señor
tú el consuelo a mi alma Cuando estamos así necesitamos
recordar que Dios sigue teniendo el control. Dios sigue teniendo
el control. Necesitamos recordar que su gobierno
sobre las criaturas, las circunstancias y las cosas no es temporal, es
para siempre. Es para siempre. Salmo 121 versículo
1 y 2. Alzaré mis ojos a los montes,
el mismo David. ¿De dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. ¿Qué está declarando? El que
tiene control, el que hizo todo lo que hay, el que sostiene todo
lo que hay. De ese Dios todopoderoso, creador
del cielo y de la tierra, vendrá mi socorro. Isaías termina diciendo, tú guardarás
en completa paz aquel cuyo pensamiento en ti perseveran. Leímos hace
un momento ese texto. Amados hermanos, esa paz viene
de saber que Dios está en control. Hermanos, quiero repetir eso
veinticinco veces, Dios está en control. Eso no significa que estemos
ausentes de problema. Esa tranquilidad de que no pasara
nada en mi vida que Dios no lo permita es algo que debe gobernar
nuestros pensamientos continuamente. No me pasara nada que Dios no
lo permita y si Dios lo permitió tiene propósito. Tenemos que
buscar ese propósito. Tenemos que ir delante de Dios
aún en medio de nuestras angustias. Hermanos, Satanás no pudo hacer
con Job nada que Dios no lo permitiera. Nada. En todas sus conversaciones
se registra que Dios le da permiso para hacer tal o cual cosa. Pero
saben qué? Nunca pudo hacer nada que Dios
no lo permitiera. Por eso no lo mató, porque si
no, lo mata. Si hubieses tenido el poder, Satanás, de actuar
fuera del control de Dios, fulminas, hombre. Pero mire, junto con
los hijos. Ni siquiera en el capítulo 15,
ni 16, ni 17. Lo liquida junto con los hijos. Tal vez decía
Satanás, yo sé como Dios cree en ese hombre, hay que matarlo
rápido. Tal vez pensaría, como el diablo está en diablo, de
no pensaría así. Pero hermanos, nada escapó del control de Dios
y no pudo hacer nada más allá de lo que Dios le permitió. Y
amados hermanos, vemos que su fin es una fe probada
en fuego, hallada en alabanza y una confianza inquebrantable
en Dios. Y ese control soberano de Dios
en su vida Me gusta como Pablo lo plantea en el capítulo 1 de
Efesios dice según nos escogió en él y observen hermanos como
este pasaje de manera particular es como una explicación del versículo
15 de Salmos 31. En mis manos, en tus manos, en
tu mano están mis tiempos dice el salvo verdad. Y Pablo como
dice en Efesios capítulo 1, según no se escogió en él antes de
la fundación del mundo, Dios no había escogido en él antes
de que todo fuese, antes de que todo había sido creado para que
fuésemos santos y sin mancha delante de él. habiéndonos predestinado
para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo según
el puro afecto de su voluntad para la alabanza de la gloria
de su gracia hermano que revela ese pasaje control de Dios desde
cuando desde antes de la creación del mundo y hasta el día que
nosotros estemos con él nuevamente y amados hermanos esta doctrina
de la providencia divina Cada texto que hemos visto en esta
mañana debe llevarnos a la conclusión a la que David llegó. En tu mano
están mis tiempos. Y esta verdad consoladora para
el creyente es también aterradora para los que no creen. Esto que
es una verdad consoladora para el creyente es una verdad aterradora
para el que no cree. ¿Sabe por qué? porque al final
los incrédulos tendrán que presentarse delante de Dios y ya Dios ha
determinado cual va a ser el castigo justo por sus pecados.
Así como Dios es fiel con sus hijos va a ser fiel aplicando
el castigo. Arrepentidos y convertidos para
que se han borrado vuestros pecados y vengan de parte del Señor tiempos
de refrigerio y con ese refrigerio saben que vendrá tranquilidad,
vendrá paz, vendrá una amistad con Dios que te permitirá estar
tranquilo a pesar de tus circunstancias pero fuera de allí te quedo en
horrenda expectación de juicio. Para los creyentes podemos citar
con David y terminamos con esta cita del Salmo 31 versículo 1
David dice en ti oh Jehová he confiado no sea yo confundido
jamás versículo 3 porque tú eres mi roca y mi castillo versículo
5 en tu mano encomiendo mi espíritu versículo 14 Mas yo en ti confío,
oh Jehová. Digo, tú eres mi Dios. Versículo
15. En tus manos están mis tiempos. Señor, gracias por tu palabra.
Gracias por confortar nuestros corazones. Gracias por animarnos
y alentarnos a mirar continuamente a la providencia divina. Oh Señor,
anímanos cuando estamos desanimados, tristes, cuando estamos cansados,
cuando no queremos dar un paso, cuando nuestra fe ha sido torpedeada,
minada por el pecado, cuando nuestra confianza en Ti ha sido
destruida, oh Señor, ten misericordia de nosotros. Ayúdanos a voltear
nuestras vistas, a poder ver que nuestra vida, nuestro tiempo,
nuestra circunstancia, nuestro bien, nuestro mal, todo está
en Tus manos, Señor, y que en Ti debemos confiar. que tú sigues
teniendo el mismo poder que tuviste cuando diste tus promesas a Abraham,
cuando confirmaste tu promesa a Jacob y a Isaac. Oh, Señor,
bendícenos y guíanos dándole una fe robusta que en medio de
nuestras aflicciones podamos ver tu mano obrando alrededor
nuestra. Ven, Señor, guíanos y bendícenos.
En el nombre de Jesús. Amén.
En tus manos están mis tiempos
En tus manos están mis tiempos
| Sermon ID | 12162456217401 |
| Duration | 59:35 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Psalm 31:15 |
| Language | Spanish |
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