Voy a leer, ustedes tienen ahí
sus notas, vamos a empezar. Dice, trabajaré en armonía con
mis hermanos en la continuación de un ministerio evangélico fiel
en esta iglesia, manteniendo su culto, ordenanzas, disciplina,
doctrinas y propagación del evangelio. A la vez, contribuiré regularmente
con alegría para el sostenimiento del ministerio, los gastos de
la iglesia, la propagación del evangelio en todas las naciones
y la ayuda a los pobres y la ayuda a los pobres. Yo quiero
primero pensar en una palabra que al menos el pastor Eduardo
en las notas que nos mandó hizo énfasis, que aquí no se menciona en esta verdad, pero tiene que
ver exactamente con esta parte que dice continuación del ministerio
y en otras palabras es con el mantenimiento de este ministerio. Quiero empezar diciendo esto. Los que tienen un vehículo o,
bueno, no necesitas tener un vehículo para saber esto, para
que un auto ande en buenas condiciones, hay que realizarle a menudo o
periódicamente ciertos mantenimientos, ¿sí? Como cambios de aceite,
revisión de frenos, etcétera. Y si uno no realiza este tipo
de mantenimientos, el deterioro del carro se irá notando cada
vez de manera más acelerada. Eso lo sabemos. De la misma manera,
lo que nosotros queremos tener en esta confesión es, estamos
buscando una iglesia saludable, una iglesia saludable. Y para
nosotros tener una iglesia saludable, nosotros tenemos que hacer ciertas
cosas ciertos mantenimientos para que podamos llegar a tener
una iglesia saludable. Y eso tiene que ver con el compromiso
que acabo de leer, que nosotros acabamos de firmar. Cuando nosotros
hemos firmado ese compromiso y los que también recién van
a firmar, nos estamos comprometiendo en esta área de mantenimiento
que lo Y que si no lo hacemos, lo que va a pasar es que vamos
a ir notando el deterioro de la iglesia cada vez más. Y de
hecho, si muchos de nosotros ya podemos ver algunas áreas
que están débiles en esta iglesia, es porque estamos dejando de
hacer estas cosas que en este último punto está diciendo. Al
no haber un mantenimiento, el deterioro se va a ir notando.
Y si eso no pasa, entonces, recuerdan lo que hemos hablado en Apocalipsis,
llega al punto donde la iglesia casi está muerta. ¿No? Casi está muerta. Entonces, ahora
para el mantenimiento de una auto, por la comparación que
hago, hay ciertas habilidades que uno debe tener para realizar
un mantenimiento de una auto. Pero en cuanto a la iglesia,
¿qué tipo de habilidad tiene que tener una persona para realizar
su mantenimiento? En otras palabras, lo que decía
Sergio hace rato es, ¿qué puedo yo hacer para ayudar en ese mantenimiento? Ahora, hemos estado hablando,
y lo voy a mostrar, hemos estado hablando acerca de este pacto
de membresía, Y yo he tenido un versículo esta semana que
hasta veces, no necesariamente con el pacto, pero quiero que
puedan ir a Salmo capítulo 50, versículo 14. Salmo 50, versículo
14, no es el único, hay varios de estos, pero hay uno ahí que
me hizo pensar en algo. Salmo 50, 14 dice, ofrece a Dios
sacrificio de acción de gracias y cumple tus votos al Altísimo. Cumple tus compromisos. No sé ustedes, pero dejando a
un lado, por así decir, el pacto, pensar el pacto de membresía,
cuando tú has hecho algún compromiso o alguna promesa, y vez tras
vez te vienen versos como estos, cumple. Estoy esperando que cumplas. Cumple tu promesa. Cumple tus
votos. Y estas semanas, me vino varias
veces textos como este, cumple tus compromisos, dice cumple
tus votos al altísimo. Y a veces hasta el hecho de que
Dios te recuerde esto, decir cumple tus compromisos, nos da
la idea a nosotros de que es algo muy pesado o es algo que
tal vez debí pensar antes de hacerlo. Sin embargo, Algo que
me gustaría resaltar acerca de esto, porque nosotros no queremos
hacer lo que decir, les queremos recordar para decirles a ustedes
que deben cumplir, y ciertamente deben cumplir, porque es un compromiso,
como decía Sergio Arrato, que han hecho primero con Dios y
después con su iglesia. Pero qué frío suena, tengo que
hacerlo porque ni modo, pues me he comprometido y lo tengo
que hacer, tengo que cumplir mi promesa. No queremos llegar
a ese punto de tener ese tipo de frialdad, pero cuando Dios
está diciendo acá, cumple tus promesas, hay algo que debemos
recordar, y por el tiempo solo voy a mencionar la cita. Si ustedes
leen Éxodo capítulo 5 y el 6 en adelante, no pasen ahí, se los
voy a decir. En Éxodo capítulo 5, versículo 6, es cuando Dios
le está mandando a Moisés para que libere al pueblo, ¿sí? Y para que deje salir al pueblo
de la esclavitud que tenía en Egipto. Y entonces Faraón cuando
se enteró y cuando escuchó que ellos estaban saliendo para Egipto
o estaban pidiendo salir para Egipto, ellos eran esclavos y
hacían ladrillos. En ese tiempo, ¿qué hizo Faraón?
Les dijo, no les voy a dejar ir. ¿Y entonces qué hizo? Les
dijo, ¿qué les das para el ladrillo? Paja. Entonces les dijo Faraón,
quítenles la paja, pero sigan pidiendo la misma cantidad de
ladrillos que estaban haciendo. Entonces el pueblo ya no se le
provee la herramienta, la materia prima para hacer ladrillo, pero
sigue pidiendo, Faraón, la misma cantidad. Y el pueblo va y se
queja a Moisés, es decir, desde que has empezado a pedir, nos
está yendo peor a nosotros. Ahora tenemos que producir la
misma cantidad, pero ya no nos dan paja como antes. Ellos tenían
que salir y buscarla. Y recordé esto, ¿por qué? Cuando
Dios nos está pidiendo que cumplamos nuestros compromisos, no es como
Faraón, que pide más y da menos, ¿no? O que pide lo mismo y ya
no da lo que está haciendo, ¿no? Pido lo mismo, pero ya no les
doy paja. Es decir, Dios no es así, no es como Faraón. ¿Por
qué digo esto? Quiero animarles, y Dios me animó
a eso porque Hay algo pendiente que ves tras ves, yo postergo,
postergo, postergo y Dios viene y dice, cumple tus votos, cumple
tus votos, cumple tu compromiso. Y entonces empecé a sentir a
Dios como algo como pesado, siempre el mismo texto, no puedo evadirlo.
Y algo vino en ese ejemplo que di, Dios no es como Faraón. Si
Dios te está pidiendo que cumplas tus compromisos, es porque Él
te quiere ayudar a cumplirlos. Eso es importante entender. Cuando
Dios nos está diciendo algo, no sólo en esta confesión importante
o en este pacto, sino en nuestra propia vida, de cosas que hemos
prometido hacer, y Dios que no olvida bien y te recuerda, no
es porque sólo quiere ser incesante en eso, es decir, tienes que
cumplir, si no, es porque Él también quiere ayudarte a que
lo hagas. Quiere que pongas el pie en el
agua y entonces el agua se va a abrir después. Entonces eso
puso Dios en mi corazón, en cuanto a esto también de los compromisos.
Hablábamos en el liderazgo y decíamos, Primero hablemos de ejemplos
de nosotros antes de hablar de la iglesia, porque creo que cuando
ahí leemos este pacto, como decía Sergio otra vez, hay varias cosas
que ni nosotros estamos cumpliendo. Pero Dios está diciendo, cumplan,
yo les ayudo. Cumplan, yo les ayudo. Entonces,
Vamos a estar hablando acerca de cuando dije, cuando firmamos
ese compromiso, nosotros nos hemos enlistado a ese equipo
de mantenimiento para esta iglesia. Y empieza diciendo, vamos a trabajar
en armonía con mis hermanos. Trabajaré en armonía con mis
hermanos. Y lo primero que quiero ver ahí,
pensando cómo es idea principal dentro de ese equipo de mantenimiento
que estamos, es la palabra trabajar. Trabajar. Aunque todos entendemos
qué significa trabajar, me gustaría leérselos dos definiciones de
trabajar. Trabajar, ocuparse en cualquier
actividad física o intelectual. Otra definición dice trabajar
es tener una ocupación remunerada en una empresa. ¿Sí? Ahora, ¿qué se requiere para
trabajar? Se requieren al menos, bueno,
varias cosas, pero al menos dos cosas importantes se requieren
para un trabajo. Se requiere tiempo y se requiere
esfuerzo. Tiempo y esfuerzo. Y hace rato
se preguntó, y quiero enfatizar en eso porque yo no lo estaba
haciendo así, es cuando nosotros hacemos, nosotros algunos no
somos de planificar algunos, pero algunos de nosotros, aunque
mentalmente planificamos, decir, ok, a este tiempo, a este trabajo
que voy a agarrar, le voy a dar tal tiempo, después a mi familia
este tiempo, y después con mis hijos este tiempo, o algo así.
Hacemos alguna planificación, aunque mental, pero algunos sí
lo hacen una planificación aún escrita. Cuando tú, siendo casado
o siendo soltero, una pregunta que me hacía era, ¿qué lugar
ocupa la iglesia dentro de tu planificación, sinceramente?
Ahora, yo decía, hay dos requisitos que se necesitan para trabajar
en la iglesia, tiempo y esfuerzo. Por ejemplo, alguien una vez
me dijo algo que yo no me había puesto a pensar, es que, decía,
el trabajo que ahora tengo se está robando todas mis energías
y cuando llego a mi casa, ya no tengo energías para mi esposa
ni para mis hijos. Yo nunca había pensado en eso
porque yo parecía que de aquí para allá, de allá, o sea, nunca
había pensado, pero lo cierto es que eso es real. Hay trabajos,
cuando uno tiene, que llega hasta la casa y estás muerto, ya no
hay tiempo, aunque quisieras jugar con tus hijos, estás cansado.
¿No? No tienes tiempo ni siquiera
de poder escuchar una conversación con tu esposa porque realmente
lo único que quieres es descansar. Entonces, cuando nosotros pensamos
en trabajar, como dice acá, trabajaré, trabajaré en armonía con mis
hermanos, yo requiero, primera cosa, tiempo. Tiempo y después
necesito energía, necesito esfuerzo. Y como he dicho, a veces la iglesia,
cuando hacemos esa planificación, no ocupa un lugar de prioridad
en nuestros pensamientos, en nuestra planificación. Pero ahí
decía una definición de trabajar, decía, es ocuparse de manera
física o de manera intelectual. Otra cosa que es importante tener
en cuenta en este trabajo, como digo, es que te va a costar.
Requiere esfuerzo, voluntad, disposición a hacer las cosas.
Así como tenemos energía para nuestra familia, para nuestro
trabajo secular, la iglesia requiere tiempo y requiere energía. Una de las cosas que yo siempre
he observado es algo que ahora a mí me está pasando. Yo decía,
¿por qué en la iglesia, por qué en Cochabamba no tenemos iglesias
como, por así decir, en República Dominicana, la del pastor Sugel
o la de Miguel Núñez u otros pastores. ¿Por qué no tenemos?
Y yo creo que podemos dar varias razones. Pero estando ahí en
la UC cuando yo estaba ya y estando dentro de las directivas, en
las reuniones, yo me di cuenta de algo. La mayoría de los pastores
acá, al menos de esa denominación a la cual yo pertenecía, eran
pastores y tenían dos o tres trabajos más aparte de ser pastores
de la iglesia. Y yo siempre les preguntaba,
¿y por qué tienes este otro trabajo o este otro negocio? Y la razón
era porque lo que la iglesia me da, no me alcanza. Entonces
yo tengo que buscar otros fondos para hacer. Y claro, esa persona,
en pocas palabras, a la iglesia no le daba su tiempo, sino le
daba lo que le quedaba de su tiempo. Y entonces venía a predicar,
no un sermón preparado de semanas ni de horas, sino tal vez del
día o lo que le ha quedado. Y entonces, cuando uno piensa
de esa manera, y la mayoría de los pastores viviendo de esa
manera, no vas a poder tener una iglesia como este tipo de
iglesias a las que yo estaba comparando, porque esos pastores
son pastores a tiempo completo. Se dedican completamente a la
obra, ¿no? Entonces, acá dice, que nosotros
tenemos, es algo que nos va a costar, es algo que demanda energía.
Y eso obviamente hablaba en el tema de pastores, pero para nosotros
también esto es importante. Esto es importante cuando hablamos
de voy a trabajar en la iglesia, necesito separar tiempo y necesito
separar energía. A menudo venimos a la iglesia,
de la misma manera como ha explicado Rato, como a veces vamos a nuestras
casas, estoy cansado. A veces hasta el hecho mismo
de limpiar la iglesia, para nosotros es pesado. De hecho, estoy hablando
no de ustedes directamente, sino de nosotros, porque también estoy
en el rol de limpieza de esta iglesia, pero muchas veces, y
creo que lo he manifestado alguna vez a un hermano, he sido muy
animado al ver cómo ha limpiado la iglesia, porque me daba cuenta
que yo no lo hago de esa manera, y lo hago como que más bien lo
estoy haciendo, ¿no? Pero Rosner venía acá ayer y
me decía, ¿Quién ha hecho todo eso? ¿Tú, Jaime? ¿En tu imprenta
lo han hecho todo? Le dije, no. ¿Quién lo ha hecho? ¿Quién ha pagado todo eso? Yo
le dije, no sé. ¿Tú sabes, hermano? Te aseguro
que tú tampoco sabes. Alguien lo ha hecho. La iglesia
no está pagando. Alguien lo ha hecho. Y esas cosas,
Yo le estaba diciendo a mi esposa, nos animan, nos animan. No solo
que te están diciendo, mira, tienes que limpiar así, sino
te están mostrando cómo debes limpiar. Requiere esfuerzo, requiere
energía. Muchas veces, ¿cuándo fue la
última vez que yo me hice esta pregunta, que te fuiste cansado
de la iglesia? No hoy día, porque hoy día estamos
cansados todos, pero te fuiste cansado porque hemos predicado
hoy día, hemos caminado mucho. Hoy hemos limpiado hasta no poder.
Estamos cansados. No muchos días es así. Y aquí
está diciendo, para trabajar necesitas tiempo y necesitas
esfuerzo. Solo quiero leer algo y no para
poner más culpa en ustedes o en nosotros, pero si no otra vez
con esa mentalidad de animarnos, era ver cómo trabajaba el apóstol
Pablo en las iglesias donde él trabajaba o a las iglesias que
él servía. Voy a leer estos textos. en segunda corintios capítulo
11 del 23 lo mencioné en varios lugares pero aquí lo encontré
como más consistente más claro mejor dicho no segunda corintios
capítulo 11 versículo 23 dice son servidores de cristo hablo
como si hubiera perdido el juicio yo más en muchos más trabajos,
en muchas más cárceles, en azotes sin número de veces, con frecuencia
en peligro de muerte, cinco veces he recibido de los judíos 39
azotes, tres veces he sido golpeado con varas, una vez fui apedreado,
tres veces naufragué, he pasado una noche y un día en lo profundo,
con frecuencia en viajes, en peligro de ríos, en peligro de
salteadores, en peligro de mis compatriotas, peligro de los
gentiles, peligro de la ciudad, peligros del desierto, peligros
en el mar, peligros entre falsos hermanos, en trabajos, en fatigas,
en muchas noches de desvelo, en hambre, sed, con frecuencia
sin comida, en frío y desnudez. Y como algún pastor decía acá,
si hay algo que se puede ver de estos versículos es que la
vida cristiana es peligrosa. Pero aquí también resata hasta
qué punto llegaba Pablo a servir. Hasta qué punto, dice, muchos
días sin comer, muchos días sin dormir, con muchas fatigas, con
frío, con desnudez. Y como he dicho, eso es no para
poner más peso en nosotros, pero cuando podemos preguntar en cada
una de estas partes, es decir, ¿cuándo fue la última vez que
yo he estado en esa situación? Por la causa de la iglesia, por
mi trabajo en la iglesia. Pero esto es el ejemplo que nosotros
tenemos en la Biblia. Pero también dice nuestro pacto,
trabajaré en armonía con mis hermanos. Esto no es un trabajo
individual, es un trabajo con mis hermanos. Me ayudó mucho,
hermanos, y espero que ustedes también. Cuando en la primera
sesión yo estaba escuchando a Eduard, y él dijo una parte como que
hay personas que hay problemas en la iglesia y simplemente no
quieren tratar los problemas para mantenerlos así, para mantenerse
así entre hermanos. Y eso a veces hasta se ve en
las familias, ¿no? Pero estamos tratando a veces a la iglesia
como lo hacemos en nuestras casas. Y me animó mucho porque cuando
volví a leer otra vez esto dice, voy a trabajar en armonía con
mi hermano. Esta iglesia tiene cinco años.
No hemos vivido demasiado todavía nosotros como para ya tener problemas
unos con otros, pero ciertamente ya hemos tenido algunas cositas.
Pero una iglesia, mientras más años tenga, más oportunidades
de problemas entre nosotros va a haber. Pero nunca tenemos que
olvidar que con el que estoy trabajando es mi hermano. Me ayudó. Esta semana estaba
pensando en una persona y esta frase dijo, es tu hermano, es
tu hermano. El problema se va a arreglar,
pero pon la base, es tu hermano. Y el resto, con esa visión de
tu hermano, entonces se arregla de una manera correcta, no de
una manera contenciosa. No estás compitiendo con él.
Y ahora mucho más, porque tú eres el pastor y él es tu hermano. Y dice, voy a trabajar en armonía
con mis hermanos. Es un trabajo que vamos a hacer
en equipo. Y ciertamente, a algunos de nosotros
nos cuesta trabajar en equipo. Edward siempre me dice a mí que
yo soy más persuasivo de todos en el liderazgo. Yo ya no estoy
creyendo tanto eso, y le he dicho, ¿verdad? Pero ciertamente no
me he dado cuenta, a veces lo soy. Es decir, yo quiero que
mis ideas prevalezcan. Pero ya estoy aprendiendo, porque
tal vez me he equivocado ya muchas veces, es que he aprendido que
mejor daremos caso a lo que ellos están diciendo. Y me he dado
cuenta que trabajar en equipo es algo que se tiene que ir aprendiendo. Y a veces, él lo dijo desde el
púlpito, ahora yo lo voy a responder, dijo, Jaime no hace las cosas
como yo quisiera que haga, y tal vez para él yo no hago las cosas
como él quisiera que haga, y somos diferentes. Somos muy diferentes
en esas cosas. Pero ya, ya cada vez más, yo
escucho de él decir, ¿así piensas, Jaime? Ok, así lo haremos. Edward,
¿estás de acuerdo? Sí, así lo haremos. Y eso es difícil. porque quisiéramos que todos
lo hagan a nuestra manera. Y algunos somos tan egoístas
que a veces hasta cuando se hace una convocatoria para colaborar,
prefiere hacerlo solo antes que trabajar entre todos. Y eso se
ha ido demostrando también en nuestra iglesia mucho. Y no lo
digo por, otra vez, lo digo por nosotros, en el liderazgo, como
decía Sergio, no estamos ahí. Y nos daba pena compartir esta
confesión porque le decíamos en una reunión que hemos tenido,
sería lindo que hubiéramos tenido unos tres años como pastores
para decir, hemos dado ejemplo de eso como el pastor Eduardo
y ahora les estamos también diciendo a ustedes que nos imiten, pero
estamos o igual o a veces un poco peor a veces que ustedes
en estas áreas. Pero lo que nosotros queremos es animarnos en esto
y decir, tenemos que aprender a trabajar en equipo, porque
trabajar con mis hermanos. Y para eso, por eso decía otra
vez Sergio, si el pastor Eduardo casi pensó en toda esta relación,
creo que algunas cositas hemos hecho sugerencias nosotros, pero
más que todo lo hizo él. Y como él dijo, casi está llegando
a un nivel de una confesión de fe porque está, lo ha pensado.
Tienes que trabajar, tienes que trabajar con tus hermanos, pero
para trabajar con tus hermanos vas a necesitar, ¿qué? Armonía. Tienes que aprender a hacerlo
en armonía. ¿Y qué significa la palabra armonía
que nosotros tenemos ahí en nuestra confesión? Acuerdo, concordancia. Aquí hay una definición, decía,
el término puede utilizarse para nombrar la combinación de sonidos
simultáneos que aunque diferentes, resultan acordes. Trabajar en
armonía. No como esa expresión que aparece
en jueces capítulo 21 y se repite varias veces en el 25 y en otros
donde dice, cada uno hacía lo que bien le parecía a sus ojos. No, trabajo en armonía es tomar
en cuenta la opinión del otro, respetar sus decisiones, tomarle
en cuenta, como dice obviamente en filipenses, estimarle a cada
uno como superior. Y una pregunta que yo me hacía,
¿y qué necesitas para trabajar en armonía? Tres cosas. Hoy día
en la comida, la segunda perdimos algunos, ¿no? Y perdón, hermanos,
hemos esperado harto, ¿sí? Pero yo les trataba de animar
y decíamos, no se olviden que les he dicho que es una iglesia
evangélica que viene a comer. Y podríamos perder el control
ahí, ¿no? Podríamos perder el control y decir, es que ya es
mucho. No se olvide. Y para trabajar en armonía, se
necesitan tres cosas. Humildad, paciencia, y gracia,
humildad para reconocer que no siempre nosotros tenemos la razón,
paciencia porque no lo va a hacer tal vez a nuestra manera, pero
yo creo que sobre todo lo que se necesita es gracia, gracia
para entender cuánta paciencia ha tenido, cuánta gracia Dios
tiene con nosotros para extender la misma gracia hacia otros.
Una persona que vive amargada, que esté enojado todo el tiempo
con un hermano o algo así, es una persona que no entiende eso
todavía. Obviamente, como decía Sergio, la idea no es apuntarle
tampoco a él, porque ahí nosotros tampoco estaríamos teniendo gracia,
pero sí podemos decirlo, no esté entendiendo la gracia y hay que
tener la paciencia hasta que la persona empiece a entender
cuánto Dios tiene paciencia con nosotros, igual tenemos que sobrellevar
a este hermano. Entender que soy parte del equipo,
no todo debe girar alrededor de mis ideas. Trabajar con mis
hermanos en armonía. Y después de eso dice en las
áreas en las que hay que trabajar. En el culto, cómo podemos ayudar. En las ordenanzas, es decir,
la Santa Cena, algunos hermanos ya han notado que ya hay otros
hermanos que están repartiendo. Hay algunos hermanos que ya se
brindan para lavar las tacitas. en disciplina, en la iglesia,
cómo podemos cuidar eso, en las doctrinas, cómo podemos, esto
de una manera informal, viendo que un hermano, por ejemplo,
yo le contaba ayer a un hermano, le decía, yo la iglesia que yo
venía allá, la primera iglesia en la zona sur donde yo estaba,
una vez había un hermano que empezaba el culto y dejó su trufi
con las ventanas abiertas. Entonces yo salí y le dije, hermano,
tus ventanas, era una iglesia reformada. Y le dije, hermano,
tus ventanas están abiertas, es peligroso. Y él decía, Dios
es soberano. Dios es soberano. Hermano, pero
también tú eres responsable. No, pero acaso, y todavía, y
me decía, no, y acaso si me van a robar, ¿me vas a decir que
eso no estaba preordenado, predestinado ya por Dios? ¿Qué notas ahí? Hay un problema de doctrina. Entonces, hay un hermano que
no está entendiendo algo. Entonces, yo voy a ayudarle al
hermano a comprender este tema de la soberanía de Dios de mejor
manera, porque no lo está entendiendo. Y le compartí otro ejemplo también,
cuando fui a Oruro una vez a una campaña evangelística, nos invitaron,
y ellos también, una iglesia reformada en Oruro, y fuimos
a predicar por distintas calles en Oruro, Y un día le estábamos
predicando y yo le empiezo a predicar y terminando el llamado de predicar
el evangelio, le digo a una persona, debes creer y debes arrepentirte. Y si crees y te arrepientes,
entonces Dios te promete perdón de pecados y vida eterna. Y acabó
ese día y nos fuimos a su iglesia y dos hermanos se me acercaron,
líderes de la iglesia, y me dijo, ¿por qué le has dicho que debe
arrepentir si debe creer? porque la Biblia dice que la
obra la hace totalmente el Señor, el hombre no hace nada. ¿Y por
qué tú le estás diciendo que tiene que creer? Si cree y se
arrepiente, entonces ya está haciendo algo. Entonces, ¿cómo
es esto? Me dice, entonces, estás mal
hermano, no le tienes que decir eso, Dios hace toda la obra,
no le tienes que decir arrepentirte y creer. Ahí hay otro ejemplo
de un problema de entendimiento de doctrina, ¿sí? Son ejemplos. Y después dice
la propagación del Evangelio. Me voy a comprometer, voy a estar
en eso periódicamente, todavía como iglesia todavía no hemos
hecho algo así, pero la idea es esta, ¿no? hacer estos mantenimientos en
estas áreas para que la iglesia llegue a ser una iglesia saludable.
Entonces, cuando nosotros hemos firmado eso, nosotros nos estamos
comprometiendo a trabajar juntos, trabajar con nuestros hermanos,
hacer que esto funcione. Y obviamente, la base de todo
esto es el Señor, que Él es el que sabe lo que su iglesia necesita.
Ahora, hace rato yo decía, Cuando uno hace un mantenimiento de
un auto, uno tiene ciertas habilidades para hacerlos. Pero en la iglesia,
a veces, muchos de nosotros no hemos ido a un seminario o no
tenemos muchos conocimientos, no mucha madurez. Pero algo que
me llamó la atención cuando estaba pensando eso es que, en realidad,
lo que Dios quiere es que demos un paso al frente. Porque Dios
quiere, como es el título de ese libro, que nosotros seamos
instrumentos en sus manos. Dios quiere usarnos y en realidad
no importa si nosotros, bueno sí importa, pero Dios nos quiere
usar y lo que importa es que Él sabe lo que necesita su iglesia
y en qué áreas nos puede usar. Lo que Dios quiere con esto que
estamos hablando es que nosotros demos una disposición a querer
trabajar por su iglesia. Y otra vez, no es una queja o
algo así, pero queremos ser realistas en lo que estamos pasando. Yo
estaba pensando en este compromiso donde dice, trabajaré en la iglesia.
y pensaba trabajar en la iglesia. Eso presupone que la iglesia
ya se congrega, ya viene, ya es fiel y ahora tiene que trabajar. Pero a veces nosotros todavía
estamos luchando con estar aquí en ciertas reuniones, no estar.
Yo me ponía a pensar, y yo no quiero ser malo con ninguno de
ustedes si le ha pasado o como alguien ha dicho, al que le quede
el saco que se lo ponga, no, no quiero hacer eso. Pero yo
me he puesto a pensar en algo que que a lo largo, y esto es
experiencia y creo que estoy en lo correcto, a lo largo de
todos estos años que yo estoy en la iglesia evangélica, ya
son muchos, he visto algo que también a veces lo veo en esta
iglesia o lo he visto en otras iglesias. era que, por ejemplo,
si era grupo de jóvenes, los jóvenes venían por un tiempo,
pero después tenía la universidad, que la tesis, que lo otro, y
se perdían, y no aparecían, y siempre estuvimos los mismos, los mismos,
y no era que no estudiaban, bueno, algunos sí estudiaban, pero trataban
del esfuerzo de estar acá. Algunos decían, mi trabajo, que
ha llegado un pariente, que ha hecho esto. Y algunos llegaban
al punto de decir, se convertían, pero decían, no, es que todavía
mis familiares no son creyentes y de a poquito los tengo que
ir dejando, no tiene que ser de golpe. Un día un hermano compartió
algo que en el seminario, que creo que lo he compartido acá,
lo vuelvo a repetir. Él dijo, un día yo fui a predicar
a una iglesia y cuando prediqué en esa iglesia, había un joven
que entendió el Evangelio y se convertió a Cristo. Pero el joven
se acercó y me dijo, Pastor, desde el domingo que viene, porque
era sábado eso, al día siguiente había culto, le digo, desde el
domingo que viene voy a empezar a asistir a la iglesia fielmente.
Creo que Madaí o Cristian me recordará, porque un viejito
era Getulio Paca, ya no debe estar vivo, él nos compartió
esto, y él dijo, me dijo ese sábado, desde el domingo que
viene, porque hoy día he aceptado a Jesús y esto y lo otro, desde
el domingo que viene voy a ser fiel miembro en esta iglesia,
pero hoy día más me quiero ir a despedir de mis amigos. Y ese
pastor, habían pasado 15 años y él nos decía, todavía se sigue
despidiendo ese joven de sus amigos. Y lo que yo digo con esto es
que hay muchas cosas como estas, como familia, trabajo, estudio,
y hemos ido pasando y hemos visto que todos siempre ponen, y no
estoy diciendo que alguna vez no puede pasar, pero casi se
puede notar, hermanos, en algunas personas que mi familia, que
justo mi familia me ha dicho, este domingo, siempre vas los
domingos a la iglesia, este domingo quédate con nosotros. No he podido
decirles que no. Eso puede ser una excepción,
pero algunos de ahí empieza esto, lo otro, y al último se vuelve
su nuevo estilo de vida para con la iglesia. Entonces, cuando
pensamos en trabajar en la iglesia... apenas estamos asistiendo. ¿Cómo vamos a trabajar? Primero
vamos por lo primero. Empecemos teniendo fidelidad
en la iglesia y después trabajar. Y esto lo digo con un ánimo,
otra vez, a que nosotros podamos comprometernos con esta iglesia
y hacer ese esfuerzo. Algunos de nosotros hemos puesto
muchas cosas antes que la iglesia. Muchas cosas. Y un día, Esta semana, ayer mi esposa nos
dijo que un joven que nos venía a comprar la librería, tal vez
alguno de ustedes lo conocía también, reformado, murió, joven,
mucho más joven que nosotros, 36 años tal vez tenía. Su esposa recién creo que se
casó, un chiquitito, murió. Y esta noticia me hizo pensar
en varias cosas. y las fotos y todo lo que él
dejó y todo eso, y pensamos en que realmente una de las cosas
en el cielo de las que nos vamos a arrepentir. no es de haber
ido tanto tiempo a la iglesia o de haber dado tanto, sino más
bien al contrario. De tantas veces que no hemos
estado aquí para servir, para comprometernos. Si algo podemos,
algunos queremos decir, al menos al final, si es que nos llega
pronto la muerte, decir hemos estado ahí. Hemos usado lo que
nos has dado. Hemos servido. Y así creo que
es una manera bonita de morir. Hemos dado nuestro tiempo y nuestra
energía para el Señor. Entonces, El trabajar a veces
parece como que muy lejos cuando estamos, como he dicho recién,
algunos comprometiéndonos a asistir, a esforzarnos, a estar, ¿no? Y lo otro que dice en esta confesión
es la otra parte es donde dice que voy a contribuir regularmente
con alegría al sostenimiento del ministerio, en los gastos
de la iglesia, la propagación del evangelio en todas las naciones
y la ayuda a los pobres. Y ya con esto, este es un punto
para terminar. Este es un tema, lo hablábamos
los que estábamos el jueves y los que han podido escuchar el jueves,
cada vez, al menos que en filipenses veíamos que Pablo hablaba de
dinero, ¿qué tenía que hacer? Tenía que aclarar, ¿no? Hablo
de dinero y tengo que aclarar porque van a decir, está pidiendo
dinero, por eso está hablando de dinero. Tristemente, hasta
el apóstol Pablo tenía que hacer eso. Pero acá nosotros nos hemos
comprometido en la parte económica. Y yo, no sé, pero yo les decía,
en la iglesia no tenemos diezmos, ¿no? Alguna vez lo hemos hablado,
hemos estudiado sobre este tema, pero sí tenemos ofrendas. Pero
me he dado cuenta que las iglesias que tienen ese tipo como nosotros,
bíblico, yo creo que es bíblico la ofrenda, no hay diezmo, hemos
estudiado sobre eso, la economía de las iglesias que están así
es muy baja. Porque como ya no hay diezmos y solo es ofrenda,
doy lo que, o doy cuando quiero, o si tengo trabajo, si no tengo,
¿cómo voy a dar? No hay diezmo. Obviamente han
llegado a un extremo en el otro lado, en los diezmos, hasta el
punto de averiguar cuánto gana el hermano y decir públicamente,
ganas tantos, deberías estar dando tantos, estamos viendo,
sabemos de eso. Pero lo que estoy diciendo es
que muchos de nosotros podemos pensar acerca de cómo
estamos en esta área apoyando a esta iglesia. De hecho, algún
consejo que antes de ver estos puntos me ha ayudado mucho a
mí es, cuando llega fin de un mes, cada mes, que tú das, tal
vez si lo haces mensualmente, es que a menudo, no sé si a ti
te ha pasado, pero nos olvidamos a veces de dar, o ya han pasado
dos meses, y parece que nos gusta olvidarnos de esas cosas, ¿no?
Entonces yo he pensado, mucho me olvido. Mónica siempre me
dice, ¿has dado? ¿Has dado? y porque me olvido,
como en otras cosas. Entonces he decidido hacerlo
semanalmente. Yo sé que no todos tienen la oportunidad de hacerlo
semanalmente, pero yo lo hago porque me olvido. porque me olvido
y me ayuda a hacerlo de esa manera en plazos más cortos. Pero el
punto acá es, hemos hecho un compromiso con la iglesia para
ayudar, para sostener, ¿no? Y otra vez, este compromiso no
es, hermanos, han dicho que van a dar y no están dando. Marcelo
Salazar me va a pasar el extracto y me dice que no están dando.
No, hermanos. Es para decir, no olviden esa
frase que yo dije, cuando Dios nos recuerda un compromiso, es
porque el mismo Dios nos quiere ayudar a cumplirlo. Señor, no
tengo trabajo, pero quiero dar. Ya no he dado. Dame algo de trabajo. Necesito ayudar a la iglesia.
Ahora, entonces, dar. Y voy a mencionar tres razones
que suceden cuando una persona da a la iglesia. Lo primero,
Dios nos ha dado el privilegio de dar para su gran obra. Hay
versos como este que hay en varias partes, pero lo leo uno en Salmos
50, verso 12, dice esto. Si yo tuviera hambre, no te diría
a ti, porque mío es el mundo y todo lo que hay en él. Está hablando acerca de los que
estaban pensando que le estaban dando gran cosa al Señor con
lo que estaban haciendo. Y el salmista dice, si yo tuviera
hambre, no te lo pido a ti. Todo el mundo es mío y todo lo
que hay en él. En otros versos dice, mía es
la plata, mía es el oro, el Señor hablando. Es decir, el Señor
no necesita de nuestro dinero. No necesita, él podría llevar
por sí mismo con sus ángeles y otro, lo hemos visto hasta
con cuervos y un montón de cosas, historias en la Biblia, no nos
necesita. Por eso he puesto, nosotros damos porque él nos
ha dado el privilegio de colaborar en su gran obra que él está haciendo. Dios no necesita, pero Dios nos
ha dado un privilegio. De hecho, en varios textos en
la Biblia dice, lo que estamos dando, de tu mano lo hemos recibido. de tu mano, lo recibimos. Otras
razones por las que, ¿qué pasa cuando uno da? Y he tomado este
camino para animar a dar, es que Dios nos cuida cuando nosotros
estamos dando. Ustedes conocen este texto, algunos
lo han escuchado muchas veces, en primera Timoteo 6, 10 dice,
porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual
codiciándolo algunos se extraviaron de la fe y fueron traspasados
de muchos dolores. Dios nos bendice con dinero y
no solamente nos dice en la Biblia, no lo ames, sino que nos da la
manera de cómo no amarlo. En muchas partes en la Biblia,
nosotros sabemos que tener dinero no es malo, sino el amor al dinero. Entonces, una manera como Dios
nos cuida no es solamente diciéndonos, no ames el dinero, sino dándonos
la solución para no amar el dinero. ¿Y cuál es la solución para no
amar el dinero? Dándolo. dar, dándoles una forma. Muchos hermanos sabemos que esto
es una realidad en nuestras vidas, lo sabemos. Muchos de nosotros
hemos llegado a amar el dinero y tenemos luchas con el dinero.
Es así hasta que cuando no lo tenemos, hasta algunos de nosotros
no es que tenemos para el día a día, nos preocupamos cuando
ya nuestras cuentas en el banco están bajando o cuando donde
ponemos en nuestra casa el dinero ya no está ahí, ya nos empezamos
a preocupar. Nuestra confianza muchas veces
ya no está en el dinero, en Dios, sino en lo que tenemos. Entonces
una forma, a mí me ayuda mucho, de no amar el dinero es dar,
es dar. Estoy siguiendo el punto del
compromiso en la confesión de apoyar, pero estoy mostrando
que cuando damos somos privilegiados, cuando damos Dios nos cuida de
no amar el dinero. Y por último, y aunque eso no
esté en sus notas, el día jueves después de la meditación me di
cuenta que hay otra bendición que sucede cuando nosotros damos.
Y cuando nosotros damos, Dios nos bendice más. Yo no sé ustedes, pero estoy
seguro que todos ustedes han visto en la tele o han escuchado
del Evangelio de la Prosperidad y todo esto, ¿no? Pero lo cierto
es que a veces también esos textos están en la Biblia. a lo que
ellos obviamente le sacan todo un jugo distorsionado, pero esos
textos están en la Biblia. Me refiero a esos textos donde
dice Dios que cuando tú das, Él te va a bendecir. Cuando uno
siembra, vas a cosechar. Y claro, ellos lo hacen solamente
como causa y efecto. Si quieres más dinero, entonces
da más, obviamente. Pero esos textos están en la
Biblia. Y uno de esos pasamos esta semana, el día jueves, en
Filipenses capítulo 4, 14 dice, sin embargo, bien hiciste en
participar conmigo en mi tribulación, es decir, le habían mandado ofrendas
a Pablo. Y sabéis también vosotros, oh
filipenses, que al principio de la predicación del Evangelio,
cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en
razón de dar y recibir, sino sólo vosotros, pues aún a Tesalónica
me enviaste una y otra vez para mis necesidades. No es que busque
el dinero o las dádivas, sino que busco el fruto que abunde
en vuestra cuenta. Es decir, todo lo que ustedes
me están dando es un fruto que va a abundar a su propia cuenta.
¿Y de qué está hablando? Es las bendiciones que van a
venir para ustedes. Y en el verso 19 lo dice más
claro. Mi Dios pues suplirá todo lo que os falta conforme a sus
riquezas en gloria en Cristo Jesús. No siempre, pero muchos
de los hermanos que muchas veces pasan necesidad, es porque no
dan. Yo sé que eso se ha manipulado
y se ha hecho así como para decir, tienes que dar para que tengas.
Yo lo sé, pero la Biblia también muestra eso, que hay personas,
incluso hay algunos que piensan decir, ahora no tengo mucho dinero,
¿cómo puedo dar? Tenemos el ejemplo de esta viuda
que tenía lo último y lo dio. Y no lo decimos realmente, hermanos,
porque estamos pidiendo el dinero, porque ustedes saben que no hacemos
eso en la iglesia. De hecho, tenemos ahí la cajita
que es libre, voluntario. Pero lo que estoy diciendo es
que muchos de nosotros tenemos que volver a pensar en esto,
no solo por la iglesia, sino también por ustedes mismos, porque
al no dar, ustedes mismos se están volviendo como un pozo
que retiene, pero ya tampoco no entres, como una agua podrida
que está todo el tiempo ahí, y vez tras vez tienen problemas
económicos, financieros. Yo estoy diciendo que esta no
es la única razón, no se me malentienda, pero creo que es una de las razones
por las que la gente muchas veces no tiene dinero. Porque la forma
como administran es todo para sí, todo para sí, todo para sí.
Nunca es para dar una necesidad para la iglesia, quisiera ayudar
a la iglesia con esto, o a este hermano con esto. Entonces, esa
es una de las razones por las que Dios, por las que estos hermanos,
muchas veces, como digo, no tienen en su economía, una economía
bendecida. No es la única, puede ser otras
razones, pero esa es una. Entonces, cuando damos, somos
privilegiados. Cuando damos, nos cuida Dios
de no amar el dinero. Y cuando damos, Dios nos bendice
porque nos da más. Ahí en el principio hay un versículo,
ahí en el cuadrito que hizo Sergio, ahí al fondo, y hay un versículo,
el segundo versículo, el primero ya lo puso la hermana Sharon
en la carta de Pedro, pero el segundo era algo que Dios puso
en mi corazón esta semana, y me gustaría que cada vez que lo
veas, puedas recordar eso. Y ese versículo es de 2 Corintios
capítulo 12, versículo 14. 2 Corintios capítulo 12, versículo
14. Y tiene que ver otra vez con
esto del trabajo. Ustedes saben que Pablo ha llegado
a decir que una casa, si una persona no trabaja, entonces
que no coma. ¿Por qué? Porque se vuelve, ¿qué
se vuelve una persona que no trabaja? Se vuelve una carga,
una carga. Pero en segunda Corintios, capítulo
12, verso 14, miren lo que dicen. Miren, esta es la tercera vez
que estoy preparado para ir a ustedes y no les seré una carga, dice
Pablo, pues no busco lo que es de ustedes, sino a ustedes. Porque los hijos no tienen la
responsabilidad de atesorar para sus padres, sino los padres para
los hijos. Y yo con mucho gusto gastaré
lo mío y aún yo mismo me gastaré por sus almas. Si los amo más,
seré amado menos. Pero en todo caso, yo no les
fui una carga. No obstante, siendo astuto, los
sorprendí con engaño." Y esa parte donde dice, con todo gusto,
con mucho gusto, perdón, gastaré lo mío y aún yo mismo me gastaré
por sus almas. Un comentarista decía de este
versículo, cuando Pablo dice, me gastaré por sus almas, está
diciendo, voy a gastar mi salud, voy a gastar mis energías y lo
voy a hacer por ustedes. Yo no quiero ser una carga para
ustedes. Y evidentemente él está hablando
como un pastor le habla a una iglesia, pero cuando hablamos
de nosotros, que puede hacer un desafío para nosotros esto,
¿no? A veces, cuando estamos los días jueves, y no todos pueden
participar los días jueves, es de mucho desánimo a veces cuando
estamos dos o tres. Y entiendo que algunas razones
no se puede o algo así, pero a veces tenemos que, me gustó
otra vez, cuando miramos la iglesia, lo que dijo Eduard, cuando miramos
la iglesia y los problemas, o cuando miras a Corintio los problemas
que tenía, Pablo no se desanimaba ni estaba tan renegando y todo
eso. ¿Por qué? Porque su mirada estaba
en el dueño de la iglesia, que era Cristo. Eso es algo que Eduardo
nos empatizó también cuando se iba, ¿no? cuando estábamos preocupados,
y ahora se ve, Eduardo, ¿qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer?
Y él ves, tal vez nos decía, no es tu iglesia, es la iglesia
de Cristo, es la iglesia de Cristo. Entonces, muchas veces me he
dado cuenta, y en nuestra experiencia, los que estamos entrando a esta
vida en la iglesia, nos vamos a dar cuenta que va a haber personas
que no van a estar ahí. Estamos animándolos, estamos
diciendo que venga, pero con todo, no siempre van a estar
ahí. Y va a ser más o menos algo así.
No quisiéramos que sea, pero eso es lo que la experiencia
nos muestra. Y muchas veces vas a tener que, a pesar de eso,
animar y decir, bueno, esto lo hacía este hermano. Bueno, yo
lo voy a hacer. Yo lo voy a hacer. A veces hemos
estado nosotros a decir, no hay profesores para escolar militar.
Bueno, hay que cubrir eso. No hay esto, alguien más. Y otros
tienen que hacer más cosas porque no es que no haya, sino es que,
bueno, si no hay o no hay personas dispuestas a querer colaborar
en esto, ¿no? Y es porque es tiempo, porque
es energía. Pero aquí este verso dice, con
gusto lo voy a hacer, voy a gastar lo que es mío y aún yo mismo
me voy a gastar por sus almas. Y ese es el ánimo. Hace rato
yo decía que un trabajo, una de las definiciones de trabajo
es un estar ocupado con una remuneración. Y la pregunta es, ¿cuánto nos
paga el Señor por hacer todas estas cosas a nosotros? Obviamente en esta iglesia es
también de conocimiento público de todos los hermanos que los
que estamos en la iglesia tenemos una pequeña ofrenda, pero no
tenemos un pastor a sueldo completo o un misionero o algo así, no
tenemos. Eso es lo que deseamos a futuro.
Pero como iglesia, pensando como iglesia, ¿cuánto Dios nos va
a pagar por todo este trabajo que estamos haciendo? Porque
es su obra, es su iglesia, ¿cuánto paga el Señor? Lo que sí sabemos
es que Dios no es deudor de nada. Y en primera Corintios capítulo
15, quiero terminar con este versículo, dice, por tanto, mis
amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando siempre
en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no
es en vano. Sabiendo que su trabajo en el
Señor no es en vano. Hermanos, yo quiero animarlos
en eso, a pensar, como he dicho, con este hermano que murió, me
hizo pensar a mí, ¿estás usando tu tiempo, tu vida, tus recursos
para el Señor? Por ejemplo, si quieres un auto, no lo diga por mí, pero yo recién
me puse a pensar, muchos queremos auto, casa, ¿qué más queremos,
hermanos? dinero, obviamente, pero la pregunta
de todas estas cosas que, y son tal vez legítimas algunas cosas,
¿cómo usamos esas cosas? Por ejemplo, ¿alguno quiere tener
un auto? ¿O alguno tiene un auto? ¿Pero recuerdas cuándo fue la
última vez que ayudaste a un hermano de la iglesia para decir
ayudar? ¿O alguno tiene una casa grande,
quiere una casa más grande del lugarcito donde vivo? ¿Cuándo
fue la última vez que abriste tus puertas para decir, esta
noche te puedes quedar acá? La idea es que Dios nos pueda
bendecir con estas cosas y estas cosas poderlas usar para la iglesia,
para la iglesia. Entonces es un ánimo para todos
usar nuestro tiempo, nuestro dinero, nuestros recursos para
servir al Señor. Estoy casi seguro vamos a estar
hasta cuando un día nos toque estar en un velorio acá en la
iglesia, y ahí estas cosas van a caer fuerte por su propio peso
para decir cómo estamos aprovechando el tiempo que Dios nos está dando
para servir y para usar lo que Él nos ha dado en esta iglesia
local. Entonces, ese es mi ánimo, eso
es lo que dice este compromiso, pero como he dicho, si no lo
hemos estado haciendo, creo que es un buen tiempo para cobrar
ánimo, para hacerlo y saber que Dios también y en el interés
de ayudarnos. Voy a terminar orando esta parte.
Después de esto tenemos el tiempo de preguntas y respuestas y esperamos
que ustedes también puedan tener ese tipo de preguntas. Si no,
también como liderazgo nosotros queremos preguntarles algunas
cosas a ustedes como iglesia. Vamos a orar, hermanos. Señor,
gracias por este tiempo. Gracias por las meditaciones
de Eduard. Gracias por la meditación de
Sergio. Gracias, Señor, por el ánimo también que ahora nos das.
Ayúdanos, Señora. hacer usados por ti. Hemos escuchado
de que tú quieres que cumplamos nuestros compromisos, pero también
quieres ayudarnos a hacerlo. Hemos estado no dándote todo
nuestro tiempo o no necesariamente todo, pero es como que las obras,
Señor, muchas veces nuestras energías lo que nos quedaba,
no hemos preparado y no separamos. La iglesia muchas veces no está
cobrando, no está tomando un lugar que le corresponde. Ayúdanos,
Señor, a eso, a amar a los hermanos, a visitarlos más. Todas las cosas
que hemos estado hablando, a repetir, a repasar el pacto de membresía,
a ver esos versos que tenemos ahí en las paredes para decir
que queremos hacer eso, queremos estimularnos unos a otros y queremos
también gastar de lo nuestro, queremos a gastarnos nosotros
y gracias por los hermanos que lo están haciendo cada vez mejor
y que nos desafían que nos animan a imitarlos a hacerlo así señor
gracias te pido también por todos los que a veces en silencio ponen
el dinero ponen el tiempo que tú les bendigas y como dice acá
que que su trabajo no es en vano señor que tú les remuneres también,
Señor. Te pido también por la parte
económica, por la iglesia, que seamos una iglesia generosa,
una iglesia, Señor, que tome en cuenta la obra de poder ir a otros,
predicar, y de manera especial también te pido por Diego y lo
que podemos tal vez recaudar como iglesia para poder mandarle
y ayudarle, Señor. Gracias por este tiempo. Te agradecemos
en el nombre de Jesús. Amén.