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Estoy seguro de que todos hemos
tenido la experiencia en algún momento de que se nos ha dormido
alguna parte del cuerpo, ¿verdad? A mí me pasa a menudo. Tengo
una confesión de una debilidad mía, mi rodilla. Desde los 9
años tuve ahí un accidente gimnástico. Estaba haciendo piruetas y no
salieron muy bien. Este, me golpeé la rodilla fuerte
y no hubo tratamiento al respecto, no tengo nada contra mis padres
por eso, pero estaban muy ocupados ellos. Y el punto es que desde
entonces y hasta la fecha, yo si me pongo de cuclillas sobre
esta rodilla, se me duerme. Si duro mucho, se me duerme la
pierna entera. Entonces es bien feo, ¿verdad? Es bien feo cuando cuando se
duerme una parte del cuerpo y no está funcionando adecuadamente
y es feo cuando una parte del cuerpo no hace lo que debería
hacer o no se siente como debería sentirse o no funciona como debería
funcionar y yo creo que podemos estar de acuerdo en que lo mejor
para nosotros en cuanto a nuestro cuerpo es que todas las partes
del cuerpo funcionen y hagan bien su trabajo. Bueno, algo
muy parecido ocurre con la iglesia. Romanos 12, del 3 al 5, dice
así, Digo pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que
está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el
que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a
la medida de fe que Dios repartió a cada uno. porque de la manera
en que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros
tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos
un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. Oremos. Padre bueno, te rogamos
que por medio de tu Santo Espíritu, que inspiró esta palabra, la
ilumines, la hagas vivir en nuestros corazones, de tal manera que
podamos ser transformados al meditar en ella, al escucharla,
al reflexionar, al seguir regresando a ella durante la semana. Ayúdanos,
oh Padre Santo, a aprender lo que tú quieres que aprendamos,
a cambiar lo que tú quieres que cambiemos. Enséñanos, oh Dios,
tu verdad y guíanos sobre todo a contemplar a Cristo Jesús en
estas páginas. Te lo pedimos en su nombre. Amén.
Muy bien. Pablo ya arrancó el cambio de
tema, ya se dio, ya lo vimos el domingo de Acción de Gracias,
vimos el último sermón de Romanos 11 y el primer sermón de Romanos
12, y se nota el cambio, porque ha pasado ya de la doctrina a
lo práctico, empezó inmediatamente diciéndonos que debemos presentar
nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios,
y que debemos ser transformados en nuestro entendimiento. Y ahora,
entonces continúa en el versículo 3 en línea con esta misma idea,
dice, digo pues... o dando continuidad a toda la
anterior, ese pues es como uniendo, ¿verdad?, con lo que acaba de
decir. Les digo, lo siguiente, una forma de introducir los puntos
prácticos ya desmenuzados, ¿verdad?, uno por uno. Digo pues, por la
gracia que me es dada, por medio de esa gracia o a través de esa
gracia, o incluso podríamos decir por causa de la gracia que me
es dada. ¿Y qué es esa gracia? Pablo es consciente de quién
él es, y aquí vamos a darle este entendimiento a la gracia en
estos pasajes que vienen, porque son más sinónimos de los dones
de Dios, o el trabajo que Dios está haciendo, o el llamado de
Dios a la persona. Entonces, entendamos la gracia
en este sentido. Por supuesto que va muy unido
a la salvación, pero viene apegado a la parte más práctica de la
salvación. Entonces, podríamos decir que Pablo está diciendo,
consciente de quien soy por gracia. Les digo lo siguiente. Entendiendo
quién soy. ¿Y qué es eso? ¿Quién es Pablo
Porgracia? Bueno, es creyente, es hermano
de aquellos a quienes les está escribiendo, es compañero de
ellos en su caminar, en su andar, pero también es apóstol. tiene
la autoridad de apóstol, y les está escribiendo desde esa autoridad,
y les está diciendo, esta gracia, ¿verdad?, en el ministerio que
Dios me ha dado a mí, ahora por esa gracia, o por razón de esa
gracia, yo voy a empezar a hablar con ustedes. Parte de los dones
y el llamado que Dios le había dado a Pablo, incluía el don
de enseñar. Si él es apóstol y se le ha dado
a conocer la Palabra de Dios, y él tiene que comunicar esa
Palabra, él enseña a través de sus predicaciones, a través de
sus largas sesiones de enseñanza, donde algunos hasta se quedaron
dormidos. y también a través de sus muchas cartas que tenemos
hasta hoy, ¿verdad? Entonces, Pablo incluye entonces,
en ese término gracia, el llamado que tiene como apóstol, los dones
que ha recibido para llevar a cabo ese llamado, y esto va a ser
más evidente, yo sé que ahorita casi no se nota, pero más adelante,
a partir del versículo 6, ustedes van a notar el mismo vocabulario
aplicado a los creyentes, eso no lo vamos a ver hoy todavía.
Pero los dones que tenemos se basan en la gracia de Dios. El
llamado que tenemos se basa en la gracia de Dios. Realmente
esto es parte de la salvación, ¿verdad? Hemos sido hechos nuevas
criaturas para servir a Dios. Entonces, eso está allí incluido.
Entonces, ¿qué es gracia aquí? ¿Los dones o el llamado de Dios?
Y eso es lo que Pablo está aplicando. Y él dice, bueno, yo tengo el
privilegio y la obligación o la responsabilidad o también la
autoridad de ser apóstol y de enseñarles lo que he recibido
o aprendido de Dios. Así que vayamos pensando en estos
temas. Nosotros fuimos salvos por gracia. salvados de algo, pero salvados
también para algo. Entonces, va en el mismo paquete.
No se trata simplemente de que nos salvó del infierno y listo,
sino que ahora nos salvó para Él, para servirle a Él. Y el
hecho de que yo esté aquí, en el púlpito, en este momento,
es por gracia. La posibilidad de hablarles y
de tratar de explicar o enseñar lo que está enseñando Pablo en
este pasaje, eso es por gracia. El llamado al ministerio de la
Palabra es por gracia. El llamado a cualquier oficio
dentro de la iglesia es por gracia. Los medios para realizar cualquier
llamado al que Dios nos haya convocado es por gracia. Entonces, ¿dónde lo ha puesto
a usted la gracia de Dios? ¿Dónde lo ha colocado a usted?
¿Qué dones les ha dado Dios? ¿Dónde lo está llamando a servirle?
No tiene que ser dentro de la iglesia. A veces lo limitamos
a estas cuatro paredes. Por supuesto que somos llamados
a servir dentro de la iglesia, pero no quiere decir esto que
lo que hagamos fuera de la iglesia no sea servicio a Dios. Entonces,
¿dónde Dios nos está pidiendo que apliquemos todo esto? ¿Dónde Dios nos está pidiendo
que respondamos con el deber de ver la gracia de Dios detrás
de nuestro llamado y de atender a ese llamado con responsabilidad
y con decisión, ¿verdad? Es lo mismo que Pablo está haciendo
solamente en este versículo, nos está diciendo, yo soy consciente
de lo que tengo que hacer y aquí voy, ¿verdad? Soy consciente
de que soy apóstol, por la gracia de Dios tengo que enseñarles
y eso es lo que voy a hacer a continuación. Nosotros debemos tener esa misma
conciencia, esto es lo que Dios me ha llamado a hacer, esto es
lo que Él pide de mí, voy a hacerlo. Voy a hacerlo para la gloria
de Dios, voy a hacerlo para la edificación de la iglesia, voy
a hacerlo para la edificación del mundo. Pablo sabía que tenía
este llamado a enseñar. Y por eso les dice lo que dice,
y se los dice con autoridad, se los dice como un mandato solemne,
no se los está dando como, vean, tengo una buena idea, o esta
es una sugerencia. No. El les está hablando como
apóstol, con la autoridad de Dios mismo, con la autoridad
de Cristo. Les está diciendo lo que tienen que hacer. Así
que Pablo ejerce su don y su llamado de enseñar. ¿Y a quiénes
enseña? Dice, a cada cual. ¿Qué está
entre vosotros? A cada persona entre ustedes
Iglesia de Roma, no está pensando solamente en los ancianos, no
está pensando solamente en los adultos, está hablando a cada
cual. Esta carta iba a ser leída desde
el frente, y lo iban a escuchar todos, así como hoy todos me
están oyendo, en diferentes contextos, diferentes edades, ¿verdad? Hombres, mujeres, adultos, jóvenes,
niños, ancianos, padres, madres, esposos, esposas, casados, sorteros,
viudas, ricos, pobres, todos, a cada uno, dijo Pablo, a cada
uno de los que están entre ustedes. Así que si usted calza dentro
de esa palabra cada uno, preste atención, esto es para usted,
¿verdad? Entonces, básicamente, si usted
es persona humana y está aquí escuchando, esto aplica a usted,
escuche. Quien quiera que usted sea, está
en la iglesia, así que preste atención. ¿Y qué es lo que dice
Pablo lo primero? que no tenga más alto concepto
de sí que el que debe tener. Hay tres cosas que saltan a la
vista de esta frase. Primero, lo más obvio, es que
podemos tener un concepto más alto, de nosotros mismos, eso
es lo primero. Pero luego dice también que sí
existe un concepto que debemos tener. ¿verdad? O sea, hay un
concepto alto, y hay un concepto que debemos tener, y por lo tanto,
yo creo que también existe un concepto bajo. Hay un concepto
alto, un concepto bajo, o podríamos decir conceptos equivocados,
y está el concepto que debemos tener. El más evidente y al que
Pablo se refiere es el concepto alto, primero. Entonces, ¿cuál
es el concepto alto? Vean, yo he pasado por muchas
iglesias. Tengo escuela, ¿verdad? Crecí en la iglesia, y no solamente
en una iglesia, sino que anduve por muchas iglesias, en la providencia
de Dios, y he visto muchas cosas dentro de la iglesia. En ocasiones,
problemas muy similares, que se dan en todas las iglesias.
Y entonces, estos ejemplos que voy a mencionar ahora, del concepto
alto, del concepto bajo, y todo eso, Se desprenden más de lo
que he visto en el pasado que de lo que estoy viendo aquí ahorita,
para que no crean que estoy lanzando piedras. Quiero que eso quede
claro, ¿verdad? Pero sí es mi oración que esto no se repita,
porque son tendencias humanas. Podemos caer en esto mismo. Y
quizá, yo no lo estoy viendo, pero ustedes dicen, ay, yo podría
estar Tengo tendencias, tal vez, hacia esto. Entonces, si usted
se ve reflejado aquí, eche para su saco y corrija, ¿verdad? Pero les estoy hablando de mi
experiencia en el pasado. Entonces, las cosas que he visto
del concepto alto, por ejemplo, personas que se creen indispensables. Eso es un concepto alto. Que
yo, qué sé yo, solo yo puedo hacer lo que hago. ¿verdad? Entonces,
si yo no estuviera, no se hace esto. Soy indispensable, irreemplazable,
¿verdad? Nadie puede hacer lo que yo estoy
haciendo, nadie puede tomar mi lugar. Eso es un concepto alto
que uno puede tener de sí mismo, y es errado, porque es Dios quien
reparte los dones, y es Dios quien da a cada persona lo que
necesita, y de esa manera él provee lo que la iglesia necesita.
Entonces, si Dios lo tiene que quitar a usted y poner a otra
persona, Él lo puede hacer. No tiene ninguna dificultad para
dar esos dones a cualquiera, porque son suyos, para compartirlos
como Él quiere. Entonces, no tengamos esa idea de creernos
también superiores a los demás, como que tal vez hay otros que
lo pueden hacer, pero nadie lo puede hacer como yo. ¿verdad?
Tal vez hay varios que tengan el mismo don, pero nadie lo hace
tan bien como yo. Entonces, si no lo hago yo, no
va a salir bien. Ya hemos escuchado eso, estoy seguro, en muchos
lugares, ¿verdad? Entonces, prestemos atención.
Si esa es una tendencia que hay en mi corazón, tenemos que erradicar
eso. Eso es un concepto más alto.
Buscar el protagonismo. Yo quiero estar al frente. No
me gustaría servir en donde nadie me vea. Yo quisiera ser el centro
de atención, ¿verdad? Y de ahí... Creo que todos podríamos
aportar ejemplos de eso, ¿verdad? En las iglesias donde hemos estado,
qué sé yo, los que cantan, que quieren cantar todos y hacer
solos, ¿verdad? Y dar a conocer sus talentos
musicales, o incluso el que está al frente enseñando, el que está
predicando, puede endiosarse, ¿verdad? Y sentirse mejor que
los demás. Incluso cuando somos llamados
a algún oficio dentro de la iglesia, creernos superiores porque, ah,
es que yo soy anciano, ah, es que yo soy diácono, ah, es que
soy pastor, entonces yo tengo la última palabra, ¿verdad? Y
ya empieza a crecer una idea de superioridad más para que
nos sirva a uno que para servir, ¿verdad? Estoy más para que me
sirvan que para servir. Y otro matiz o otra cara de esta
moneda es subestimar a otros. Que tal vez ellos tienen un don
que yo no tengo y aún así lo critico. ¿Verdad? Porque ellos
lo están haciendo y tal vez lo están haciendo lo mejor que pueden
y todos tenemos que pulir nuestros dones, todos tenemos que trabajar
en eso, mejorar, pero tenemos que ser conscientes de que nadie
lo va a hacer perfecto. Entonces, si alguien está haciendo
algo que yo no puedo hacer, debo evitar criticarlo. Si en primer
lugar yo no lo puedo hacer, y puede ser que no lo esté haciendo lo
mejor que pueda, o lo mejor que uno pensaría, pero debemos ser
pacientes también en eso, porque, bueno, Dios ha repartido esos
dones también. Entonces, si otras personas lo están haciendo y
no lo están haciendo tan bien, bueno, recuerde la gracia, recuerde
la gracia. Recuerde que todos tenemos que pulir nuestros dones
y que es la gracia de Dios la que nos ayuda a crecer. Nadie
nace aprendido, ¿verdad? Nadie lo hace perfectamente desde
la primera. Entonces, tengamos esa conciencia. Esos algunos ejemplos de concepto
alto, pero también está el concepto bajo. El concepto bajo es bien
complejo porque puede parecer humildad. Pero no es humildad. Puede parecer humildad, pero
más bien yo creo que se acerca a la incredulidad más que a la
humildad. Y ya les voy a decir por qué.
No entender quiénes somos en Cristo, no entender que Él nos
salvó y nos hizo nuevos para servirle y que Él nos ha dado
dones, y eso es parte del trabajo que Él está haciendo en cada
uno de nosotros, puede ser una señal de incredulidad. Yo no
creo que Dios me pueda usar a mí. Yo no creo tener nada que ofrecer
a la iglesia. Yo no creo tener ninguna capacidad, ningún don
especial, nada que pueda ser útil. Eso es incredulidad, porque
Dios dice que Él ha dado dones a todos sus hijos para la edificación
del reino. Y también creo que puede ir por
un concepto errado de lo que se hace en la iglesia, y si yo
no calzo en ninguna cosa que se haga en la iglesia, entonces
pienso que no estoy sirviendo a Dios. Recordemos que va más
allá de eso, va más allá de la iglesia. Entonces, ¿cómo podemos
tener un concepto bajo? Bueno, tal vez niego o ignoro
mis dones. La parábola de los talentos nos da un muy buen ejemplo
de eso, ¿verdad? El que recibió sólo uno y dijo,
lo voy a enterrar, y ahí lo dejó enterrado, ni siquiera produjo
intereses y al final del día su señor le reclama. No debemos
ignorar nuestros dones, aunque sea sólo uno. Usted dice, yo
solamente sirvo para esto o esto, me inclino hacia esto. Bueno,
púlalo, trabájelo, hágalo cada vez mejor, hágalo con excelencia,
procure crecer en eso. E incluso, parte de lo que Dios
hace muchas veces, es que si uno es fiel con lo poquito, le
da más, ¿verdad? Entonces, tengamos esa conciencia
también. Quizá usted piensa que no es
bueno para nada, que no es útil en el reino. Bueno, recuerde,
Dios le ha dado dones. Otra cosa es fijarse demasiado
en sus debilidades. Todos tenemos debilidades, todos
tenemos flaquezas, todos tenemos pecado, eso es cierto, tenemos
faltas y muchas veces faltas muy graves. Pero si sólo me enfoco
en mis debilidades y en mi incapacidad, estoy olvidando lo que Cristo
vino a hacer y lo que Él está haciendo a través de personas
rotas. ¿Cuándo no ha trabajado el Señor Jesucristo a través
de una persona rota? Nunca, porque todas las personas
están rotas. Y hay una imagen bien bonita
de esto. Yo no sé si ustedes la han escuchado en algún momento.
Yo sé que es como muy común, entonces no puedo decir exactamente
dónde la escuché. Pero nosotros somos como tinajas
rotas, desquebrajadas, ¿verdad? Espíritu Santo en nosotros, y
se deja ver más a través de las grietas. Si no tuviésemos grietas,
esa luz no se vería. Entonces, ese poder que se perfecciona
en nuestras debilidades, que cuando nosotros somos débiles,
Él es fuerte, dice Pablo, eso es. Entonces, si somos débiles,
si somos flacos, bueno, confiamos en Cristo. en la iglesia, cuando
Dios nos está llamando a algo, bueno, esto, yo creo que es muy importante,
porque cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios nos está
llamando a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios
nos está llamando a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando
Dios nos está llamando a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios nos está llamando
a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios nos está
llamando a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios
nos está llamando a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios nos está llamando
a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios nos está llamando a algo, cuando Dios
nos está llamando No fue intencionado, ¿verdad? Pero estamos en medio
de las dominaciones, se acercan algunas conversaciones, ¿verdad?
De nuevo, no estoy tirando piedras, pero debemos ser conscientes
de, si el Señor nos está llamando a ser responsables, tal vez yo
no me siento digno, no me siento preparado, no me siento como
la mejor opción, el mejor candidato. Pero si Dios le está llamando
a través de su iglesia, piensen en la imagen del cuerpo que Pablo
explora más adelante, y ahorita lo vamos a hablar un poquito
más, pero no dejemos el cuerpo manco. No dejemos el cuerpo tuerto,
no dejemos el cuerpo cojo, ¿verdad? Si Dios nos ha puesto aquí con
los dones que Él nos ha dado para servir a la iglesia, entonces
es porque eso es lo que Dios quiere. Ese es el cuerpo que
Dios quiere formar aquí en medio de nosotros. Entonces, no dejen
la iglesia manca. los dones que Dios nos da a través
de nosotros. Entonces, sigamos ejerciéndolos
o empecemos a ejercerlos si Dios nos está llamando a hacerlo.
Y, en última instancia, confiemos en Cristo, ¿verdad? Cristo nos
está haciendo nuevas criaturas, Cristo nos está transformando,
Cristo nos está salvando constantemente, incluso de esas debilidades,
de esas flaquezas, de ese pecado, y Él no deja nada medio palo.
Y eso es parte de su carácter, porque la obra que empieza la
termina. Entonces, confiemos también en eso. Sí, soy consciente
de mis debilidades, pero yo debería por lo menos ser capaz de ver
a mi yo de hace un año y decir, bueno, hay algo mejor. Tal vez
todavía hay flaquezas y hay debilidades, pero he avanzado. ¿Por qué? Porque
Cristo nos está haciendo avanzar. Es parte de su promesa. Él nos está haciendo crecer.
Su Espíritu Santo que mora en nosotros nos está santificando. Entonces, no debemos tener un
concepto alto, no debemos tener un concepto bajo, sino, dice,
piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió
a cada uno, con sobriedad, con honestidad. Nos observamos a
nosotros mismos, nos examinamos con discernimiento. Aquí es donde
cae la verdadera humildad. Es en ese concepto que debemos
tener. Humildad de que soy consciente
de mis limitaciones y soy consciente de mi pecado, pero la gracia
de Dios obra en mi vida. Tiene que estar ese pero. Pero
la gracia de Dios obra en mi vida. Sí, acepto que tengo estos
dones y no me voy a comparar con otros. que Dios me ha dado. Eso es humildad. Voy a trabajar
en los dones que Dios me ha dado. No voy a buscar tener los dones
de otra persona. No voy a criticar los dones que
Dios ha dado a otras personas. Lo que yo tengo es lo que Dios
me ha dado. Voy a pulirlo. Voy a trabajarlo.
Voy a hacerlo cada vez mejor. Y si hay otros a mi alrededor
que tienen los mismos dones, voy a aprender de ellos o voy
a enseñarles, dependiendo de donde yo esté, ¿verdad? Pero
eso es humildad. Eso es humildad. Aprender de
los que van más adelante e enseñar a los que vienen más atrás. Dios
ha dado una medida de fe a cada uno. ¿A qué se refiere con esto? Se refiere, obviamente, no a
la fe salvífica, sino al camino de fe, a lo que estamos viviendo
como creyentes ahora. De nuevo, es una forma de expresar
la vida cristiana en santificación. Se refiere a los efectos de la
fe en cada uno de nosotros, cómo estamos creciendo, cómo estamos
avanzando. ¿Por qué? ¿Por qué se llama fe
en este sentido? Porque todo el tiempo tenemos
que estar ejerciendo confianza en Cristo. No hay un momento
en nuestro andar cristiano en el que nos independicemos, sino
que más bien la madurez cristiana se ve en cada vez mayor dependencia
de Cristo. La madurez como persona, humana,
se ve en cada vez más independencia, ¿cierto? Yo ya no dependo tanto
de mis padres, ya no dependo tanto de mis hermanos, ya puedo
valerme solo, puedo vivir solo, etc., etc. Eso es la madurez
en el mundo, pero la madurez cristiana es un crecimiento en
dependencia de Dios, es un crecimiento en dependencia de Cristo, cada
vez más consciente de lo poco que yo puedo hacer sin Cristo,
o de lo nada que yo puedo hacer sin Cristo. Entonces, vamos a
ir creciendo en ese sentido, creciendo en el ejercicio de
los dones con la confianza puesta en Cristo. Y aquí viene la imagen
que Pablo utiliza también en Corintios, y creo que en Corintios
la desglosa aún más, pero aquí él dice... Porque de la manera
que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros
tienen la misma función, ¿ustedes han pensado cuántos miembros
tenemos? Si yo les pregunto cuáles son las partes más importantes
del cuerpo, casi siempre podemos pensar en los brazos, las piernas,
las extremidades, el cerebro, el corazón, los pulmones, los
ojos, las orejas, aunque todavía sin ellos se puede vivir, pero
casi siempre esos son como los protagonistas. Pero si yo les
dijera a ustedes que en realidad tenemos más de 70 órganos en
nuestro cuerpo, muchos de los cuales ni tenemos idea qué hacen
nosotros conscientemente. Los científicos saben y los biólogos
saben, pero nosotros no estamos pensando cómo se estará desempeñando
ahorita mi páncreas todos los días, ¿verdad? No pensamos en
eso. Pero tenemos muchos órganos en nuestro cuerpo que están ahí
trabajando, que están ahí funcionando, de los que ni siquiera nos damos
cuenta. 78 en total. Puede que sean más, pero 78 es
el número que indagué. Entonces, cada parte del cuerpo,
tanto externa como interna, tanto vistosa como no tan vistosa,
tiene su función. Eso dice Pablo, cada uno tiene
una tarea, cada uno tiene una función. No todos hacen lo mismo. ¿Cierto? Entonces, es el deber
de cada parte hacer lo que le toca. Eso aplica a nosotros también.
No todos hacen lo mismo. Cada uno de nosotros debe hacer
lo que le toca hacer, lo que puede hacer. Y lo otro que también
es cierto en esta metáfora es que no necesitamos unos a otros.
Debemos participar de la vida del cuerpo. Si los pies caminan,
Los brazos no deben quedarse atrás, ¿verdad? Los pies van
caminando, todo el cuerpo camina con los pies, ¿cierto? Las manos
no pueden funcionar bien sin los ojos. Necesitan los ojos
para ver qué agarrar, las manos no pueden percibir, ¿cierto?
Entonces, necesitamos unos a otros aunque estemos haciendo funciones
muy diferentes, y esto es una realidad. Están las preguntas
que debemos hacernos. Dos. Uno, ¿está usted sirviendo
a los demás? Esa vez es más fácil de responder
que la que viene después. Está usted aprovechando los dones
de los demás. O sea, usted debe servir a los
demás, pero también debe dejarse servir. O sea, debe aprovechar
lo que los demás están haciendo también, y debe beneficiarse
de eso. Esa es la vida del cuerpo. Cuando
el estómago digiere la comida, no se la deja solo el estómago,
pasa a todo el cuerpo, pasa al torrente sanguíneo y llega a
todos los miembros. Entonces, lo mismo con nosotros, debemos
ser conscientes de que nos necesitamos unos a otros y debemos servirnos
unos a otros. El versículo 5 dice, así nosotros,
siendo muchos, Bueno, tal vez nosotros no somos tantos, ¿verdad?
Pero así también nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo,
y todos miembros los unos de los otros. Debo rescatar algo
aquí, porque sí es cierto que nosotros podemos pensar, somos
15 miembros adultos en esta Iglesia, y unos... varios niños, ¿verdad?,
y varios adolescentes ahí, somos pocos, ¿verdad? Pero Pablo no
estaba con los romanos cuando les escribí esta carta, él estaba
lejos, estaba en otra localidad completamente, y les dijo, somos
un cuerpo en Cristo. Entonces, no es que nosotros
somos un cuerpo en Cristo, la IPR, Solagato, nada más. Somos una parte del cuerpo de
Cristo, pero el cuerpo de Cristo es mucho más grande. Entonces,
aún como aprovechamos y como servimos en el Reino, no debe
quedarse encerrado en estas cuatro paredes, debemos ir aún más allá,
y también debemos aprovechar el servicio que están haciendo
otras iglesias y otros hermanos fuera de nuestra iglesia para
vernos edificados y beneficiados. No creemos esa idea de que esto
es el Reino de Dios, la IPR Solagate, o incluso solamente la Iglesia
Predeterminada Reformada de Costa Rica es el Reino de Dios. No.
Aprovechemos lo que otros hermanos fieles están haciendo y sirvamos
en la medida de lo posible. Y el Señor nos ha concedido vicariamente
a través de este servidor, hermanos, la posibilidad de servir a otras
iglesias. Entonces, seamos abiertos en
ese sentido, ¿verdad? Y sirvamos al cuerpo más amplio
de Cristo cada vez que nos dé esa oportunidad. Somos un cuerpo
en Cristo. Esto es muy, muy, muy importante.
Toda la iglesia es el cuerpo de Cristo. Nuestra identidad
en Cristo es clave. Somos uno en Cristo. En Cristo. No somos un club social. no somos
uno en la amistad que tenemos, o uno en que nos llevamos bien,
o uno en que tenemos experiencias similares, aunque muchas de esas
cosas nos unen y está bien disfrutarlas, pero recordemos que aun cuando
la iglesia, o algún hermano de la iglesia, o algo pasa en la
iglesia que a mí no me encantó, sigo siendo cuerpo de Cristo,
y sigo siendo uno con ellos. Entonces, debo ser consciente
de que la identidad de nuestra iglesia es lo que nos debe unir, Jesús. Es nuestra posición en
Cristo Jesús. Si usted es cristiano, usted
está en Cristo, y usted es lo que es en Cristo, tiene lo que
tiene en Cristo, hace lo que hace en Cristo. Y si no está
en Cristo, no está en el Cuerpo de Cristo, aunque se siente aquí
todos los domingos. Si no está en Cristo, no es parte
del Cuerpo. ¿Ok? Uno en Cristo, y lo otro, ¿De qué sirve una mano sin un
brazo que la mueva? ¿De qué sirve una mano sin un
brazo que la mueva? ¿De qué sirve una mano sin un
brazo que la mueva? ¿De qué sirve una mano sin un
brazo que la mueva? ¿De qué sirve una mano sin un brazo que la
mueva? ¿De qué sirve una mano sin un brazo que la mueva? ¿De
qué sirve una mano sin un brazo que la mueva? ¿De qué sirve una
mano sin un brazo que la mueva? La fantasía hace bastante para
ser sólo de la mano, pero ¿de qué sirve un ojo, por ejemplo,
sin párpados, que lo proteja? ¿De qué sirve una pierna sin
rodillas? No sirve de mucho. ¿Una boca
sin lengua o una boca sin dientes? En fin, el cristiano aislado
no va a poder crecer. El cristiano aislado no se va
a poder beneficiar. de la Iglesia y de lo que...
porque esto lo inventó Dios, o sea, Él sabe lo que está haciendo.
Cuando crea la Iglesia, cuando hace pacto con un pueblo, con
padres y con su descendencia, y siempre está pensando en comunidad,
siempre está pensando en pluralidad, Él sabe lo que está haciendo.
Él sabe lo que está haciendo, no es un capricho, hay sabiduría
detrás de esto. Así que hermanos, no podemos
andar como llaneros solitarios, no podemos andar aislados, no
podemos servir ni ser servidos si andamos solos, no podemos.
Entonces, la comunidad de la iglesia es clave, clave. Necesitamos
ponernos serios en ese sentido, crecer juntos, aprovechar cada
oportunidad que tenemos para crecer juntos, cada oportunidad
para participar en la vida de la iglesia. Yo sé que a veces
es difícil, tenemos horarios ajetreados, nosotros no tenemos
muchas actividades ocurriendo entre semana, ¿verdad? Pero debemos
ser conscientes de quiénes son nuestros hermanos y hermanas,
y estar pendientes los unos de los otros, y cada domingo vernos
aquí. salvo por razones mayores, ¿verdad? Sabemos que no es así... ¿cómo
se dice? No está prohibido absolutamente
faltar, hay circunstancias, pero en la medida de lo posible, cuando
está en nuestras posibilidades, cuando no hay nada que se haya
atravesado, que sea imposible de evitar, entonces vengamos
a negar. juntos, anhelemos este espacio
de comunión los unos con los otros y de vivir en lo externo,
la realidad interna, de que de lunes a sábado, aunque no nos
estamos viendo, seguimos siendo hermanos, y seguimos siendo uno
en Cristo, así como Pablo desde la cárcel, escribiendo la carta
a los romanos, era uno con ellos. Entonces, seamos conscientes
de esta unidad que tenemos con nuestros hermanos, y ejerzamos
nuestros dones en Cristo, y disfrutemos de los dones de los demás también
en Cristo. Y sigamos creciendo. Ese es el
desafío que nos va a plantear Pablo ahorita, ¿verdad? ¿Cómo
crecer como cristianos? ¿Cómo crecer en el ejercicio
de nuestros dones? Pero recordemos, somos el cuerpo,
sí, pero hay una sola cabeza, y esa cabeza es Cristo. Cristo es la cabeza de su iglesia,
y es de Él de donde obtenemos el crecimiento. es de Él desde
donde obtenemos nuestra identidad, es Él el centro de nuestra vida
como iglesia y así debe ser, para que la gloria por los siglos
de los siglos sea sólo para Él. Amén.
Un cuerpo en Cristo
Series Romanos
3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
| Sermon ID | 12152432616698 |
| Duration | 32:00 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Romans 12:3-5 |
| Language | Spanish |
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