Bienvenidos a esta edición del
martes de Por Cristo y Su Palabra con el pastor y maestro Enrique
Zaria, pastor de Iglesia del Valle Central en Ceres, California. que describe el sermón acerca
de las bienaventuranzas. Primero, todos los cristianos
son descritos en las bienaventuranzas. Todos los cristianos son descritos
en las bienaventuranzas. Yo tengo ocho. Hay unos que dicen
que son nueve, pero yo encuentro ocho en el capítulo cinco. no
tiene que ver lo que el señor jesucristo está diciendo con
un grupo selecto y diferente de creyentes no es como lo que
ha hecho la iglesia católica romana cuando canonizan a ciertas
personas entre ellos y lo que han hecho es que han establecido
una división entre quienes están más cerca de Dios y quienes no.
Y reprendo aquí a los que piensan que mi oración llega más fácil
a Dios que a la suya. Que el Señor lo reprenda y usted
se arrepienta de eso. Mi oración y la suya no tienen
ninguna diferencia. igual que usted necesito yo del
señor igual que usted la gracia del señor está sobre mí ningún
predicador ningún líder tiene ninguna preferencia delante del
señor tiene responsabilidad y tiene que dar el ejemplo pero no hay
ninguna diferencia no piense que yo puedo tener más iluminación
que usted no piense que yo puedo orar mejor que usted es lo mismo
eso se lo dejamos a la iglesia católica romana que no está en
la verdad y se mueve en sus tradiciones pero nosotros queremos seguir
lo que el señor nos enseña y en las bienaventuranzas el señor
está describiendo el carácter de cada uno de sus hijos sin
excepción todos entran en esta descripción en las bienaventuranzas
cada creyente no hay división los fariseos hipócritas ellos
se levantaban el cuello haciéndose a sí mismos más espirituales
y eran una piedra de tropiezo para alguien que quería conocer
de Dios. Hoy en día las iglesias cristianas,
muchas, levantan sus estrellas espirituales, tienen sus líderes,
tienen sus ídolos en las canciones, tienen sus ídolos que les llaman
según apóstoles y profetas, yo les digo rateros, creo que es
más apropiado. consideran que están más cerca
de Dios. Esto ofende al Señor. Esto ofende al Señor. Esto niega
y pisotea la obra y lo que el Señor Jesucristo enseña que Él
ha hecho. Mire, Pablo cuando le escribe a los corintios, lo
que le dice la iglesia de Corinto en el capítulo 1, vamos a ir,
capítulo 1 verso 2. La iglesia de Corinto era una
iglesia que estaba muy mal. Era una iglesia que tenía muchos
problemas morales. No tenían problemas doctrinales
fuertes, pero moralmente era una iglesia que estaba muy mal.
Y mire cómo Pablo se refiere a ellos. Vamos a leer el 1 y
el 2. Pablo llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad
de Dios y el hermano Sóstenes a la iglesia de Dios, está hablando
en general, que está en Corinto. a los santificados en Cristo
Jesús llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar
invocan el nombre del Señor Jesucristo de nuestro Señor Jesucristo Señor
de ellos y nuestro ¿está haciendo alguna distinción Pablo aquí?
¿no dice? ¿santos quiénes? todos los que creen en el Señor
¿quién es santo? el que cree en el Señor ¿por
qué? porque vive como Dios vive porque se parece a Dios No estoy
diciendo que es Dios. Se parece a Dios. Siempre su
inclinación es ser como el Señor. Así que las bienaventurazas describen
no una posición dentro de la religión cristiana, sino una
descripción del carácter de los creyentes en general. Lo describe
a todos. No solamente está describiendo
a un Richard Wombran, William Tyndale, Hudson Tyler o Casiodoro
de Reina, sino que son la descripción de cada creyente. ¡Gloria a Dios
por estos hombres! Héroes de la fe. Gente digna
de ser admirada. Por su oración y la mía es la
misma y la suya. No hay diferencia delante del
Señor. El mundo hace divisiones. El
mundo levanta a unos y los pone en una tarima. El Señor no. El
Señor pone a todas las personas en el mismo nivel y a sus hijos
los presenta como del mismo carácter. Eso habla las Bienaventuranzas.
Segundo, todos los creyentes manifiestan todas las ocho características
descritas en las Bienaventuranzas. Todos los creyentes están descritos
en las bienaventuranzas y todos los creyentes contienen o manifiestan
en su vida las ocho características de las bienaventuranzas. Esto
es un todo. En mi clase en la mañana aprendimos
la palabra holístico, quiere decir completo, todo, un cuerpo,
no se puede dividir, no se puede separar. Entonces al mirar una
de las bienaventuranzas, los pobres en espíritu, El que es
pobre en espíritu va a llorar delante del Señor su pecado.
El que llora delante del Señor su pecado es manso, es humilde. El que es humilde es una persona
que tiene hambre y sed de justicia. Y el que tiene hambre y sed de
justicia va a ser una persona misericordiosa. El que es misericordioso
seguramente es porque tiene limpio su corazón delante del Señor.
y esta persona como es misericordioso va a ser un pacificador que más
adelante vamos a ver esto en detalle como el señor lo explica
y siendo un pacificador seguramente que está dispuesto a padecer
persecución por causa de la justicia las ocho características le pertenecen
a cada creyente y las bienaventuranzas describen a todos los creyentes
en todo lugar del mundo como Pablo le dice a la iglesia en
primera de corintios Son un todo, no se pueden dividir. Ahora la
proporción en que se manifiestan las ocho características tal
vez en unas personas se note algo más que en otras. Eso depende,
pero las ocho están allí. Se parece mucho cuando Pablo
en Gálatas habla de los frutos y da una lista de la inmundicia
de lo que es el pecado. y después da una lista de nueve
características que describen el fruto del espíritu y es bien
importante Pablo no dice los frutos del espíritu como si pudiéramos
agarrar uno aquí otro de allá dice el fruto del espíritu es
un solo fruto que se manifiesta en el creyente que contiene nueve
características Amor, gozo, paz, paciencia, venenidad, bondad,
templanza, mansedumbre, fe. Contra tales cosas no hay ley.
Eso describe al creyente que tiene todas esas características
porque tiene el Espíritu de Dios. Tercero, ninguna de estas características,
de estas ocho, son una tendencia natural en nadie. Ninguna. Cuidado con esto. Porque a veces
usted puede conocer una persona y dice, yo he escuchado a veces
y me molesta cuando oigo esto. Oh no, yo conozco una familia
que son mejores que los cristianos. ¿En base a qué está diciendo
eso? ¿De cuáles cristianos está hablando? Yo conozco cristianos
de los que me quito el sombrero delante de ellos por su vida
de santidad delante del Señor. Yo sé que el estándar de Dios
es uno solo. Hay gente que pretende ser cristiana, entiendo eso.
Hay cristianos que pueden ser débiles, carnales, descuidados,
también entiendo eso. Pero un mundano no puede, por
más que quiera, reflejar ni uno solo de estas ocho características. Usted dirá, pero yo conozco gente
que es bien pacificadora. Sí, pero de acuerdo a la palabra
del Señor, las obras que hace una persona en conversa Todas,
sin excepción, son obras muertas. Ninguna de sus obras complace
a Dios, porque son hechas pasando por alto el sacrificio del Señor
Jesucristo. Y hay gente que se niega a creer
lo que la palabra dice, que rechaza al Señor Jesucristo, pero vive
una vida moral correcta, son ordenados, son limpios, son admirados
en su comunidad por lo que hacen. pero no tienen nada de vida espiritual
y nada de eso es agradable para Dios. Sin Cristo, son obras muertas. Ahora, el que está en Cristo,
las obras que hace son obras vivas, es espiritual lo que sale
de él, el verdadero creyente. Así que nadie nace con ninguna
de estas características. Eso es obra, es producto, es
gracia de Dios, el Espíritu Santo, en aquellos que Él bautiza en
el cuerpo de Cristo. Las personas lo que puede pasar
es que son diferentes en su manera de ser. Unos hablan siempre en
voz alta, otros apenas se les entiende o es más humilde. Otros
son agresivos y energéticos, otros son lentos e introvertidos. Pero esto no califica a ninguna
persona de acuerdo a las bienaventuranzas, en ninguna persona. Por ejemplo,
hay personas que pueden tener apariencia de humildad en su
manera de hablar o comportarse. Pero delante de Dios, no califican. No califican. Porque lo que nosotros
llamamos humildad, no es lo que Dios califica como humildad.
Es diferente. Acuérdese, cuando el Señor Jesucristo
está predicando este mensaje, Él está presentando un estándar
que es contrario a la cultura, es contrario a la religión, es
contrario a todo lo que el hombre conoce. Por eso me tomo el tiempo
de traer esta introducción ya dos semanas. antes de entrar
allí. Las bienaventuranzas son producidas
por el Espíritu Santo, no por el hombre. Pablo dice, no somos
salvos por obras para que nadie se gloríe. Dios produce en nosotros
tanto el querer como el hacer por su buena voluntad. Es humanamente
imposible producir una sola de las bienaventuranzas en una persona.
¿Qué decir de las ocho? Nadie tiene esa capacidad. Nadie
nace con esas tendencias. Nadie puede aprender por la práctica
a llevarlas a cabo y complacer a Dios. Decírmela, voy a aprender
de memoria, voy a empezar a buscar hacer esto. No sucede así. No
es humano. El Señor Jesucristo, cuando está
frente a Pilato, Pilato le dice, yo te puedo soltar, yo tengo
autoridad hasta ese diálogo. El Señor Jesucristo le dice,
mi reino no es de aquí. Si fuera de aquí, mis siervos
me liberarían ahorita mismo, pero mi reino no es de aquí.
Es el reino de los cielos. Él es el rey. Él está presentando
el reino en su vida. Pero lo que Él representa es
celestial. Él es un hombre celestial. Nadie nace con esa... Tendencia, nadie tiene la capacidad
de practicar esto, llevarlo a cabo y complacer a Dios. Son características
de los hijos de Dios solamente por la obra del Espíritu Santo. Cuarto, las bienaventuranzas
describen la diferencia entre un creyente y un inconverso. Bien marcado. Bien marcado. Una línea aquí donde se diferencia
quién es quién. Cuando la vida de una persona
que es nacida de nuevo se compara, si se pudiera, yo creo que no
es correcto. Estoy usando nada más como un
ejemplo, ¿ok? Porque esto, hacer esto sería
producir orgullo y vanagloria. Pero si fuera así, comparar un
creyente al lado de uno que no es nacido de nuevo, la diferencia
es marcada. Su manera de hablar. Su manera
de pensar, su manera de actuar, su manera de percibir las cosas
que están a su alrededor, lo que sucede en su corazón son
cosas muy opuestas, bien diferentes. La vida misma del creyente va
a manifestar algo que es innegable, la vida de Dios en él. Por eso
el Señor mismo les dice aquí, poco más adelante, en el verso
13, vosotros sois la sal de la tierra. Después en el 14, vosotros
sois la luz del mundo. El mundo es insípido, sin sabor. El mundo está en la oscuridad.
¿Quién le da sabor? Los hijos de Dios. ¿Quién ilumina? Los hijos de Dios. ¿Por qué?
Porque la luz, que es Cristo Jesús, está en ellos. La vida
está en ellos. Tristemente, Aunque el Señor hace aquí la diferencia,
es bien claro el mensaje. Una gran parte de la iglesia
ha caído en la trampa de creer que tiene que limar las diferencias
entre la iglesia y el mundo. Que debe suavizar sus maneras
para que no se note tan marcadamente y entonces los que son inconversos
seguramente se van a sentir atraídos al evangelio, no se van a sentir
tan ofendidos. Tal vez si te viste como cierto
grupo de mundanos, seguro que alcanzas más fácil. Yo fui a
la prisión dos años y medio, nunca me vestí como un preso,
nunca he estado en la cárcel y si los estaba cansando, creo
yo, con la palabra del Señor. Si la música no es tan seria
y es más movida, o a lo mejor más personas van a querer venir
porque les va a gustar, o si el programa de los niños es bien
divertido, bien entretenido, entonces a lo mejor atraemos
más familias con niños. Esto es bien popular, no me lo
estoy inventando, es muy común. Miren, en la Segunda Guerra Mundial,
hombres de Dios que ministraban en medio de los soldados cometieron
este error. Fumaban porque los soldados fumaban,
se querían identificar con ellos. Tomaban porque los soldados tomaban
y querían como que no se notara tanto la diferencia. Hasta usaban
palabras sucias, como ellos usaban palabras sucias porque querían
identificarse con ellos según alcanzarlos. Y esperaban que
al final de la Segunda Guerra Mundial, grandes cantidades de
gente iban a llenar las iglesias. Ninguno de ellos llegó jamás
a esas iglesias. ¿Para qué? Yo me acuerdo cuando
yo era un mundano, si yo no veía diferencia de los cristianos,
¿para qué quiero eso? Yo soy mejor que ellos. Así piensa
el mundano, yo soy mejor. El Señor marca la diferencia,
bien marcada con esta enseñanza en las bienaventuranzas. Es un
error querer cambiar el mensaje o el estilo de vida para que
el inconverso no se sienta condenado. Debe sentirse condenado. Yo cuando
veo personas nuevas aquí me alegra en mi corazón y los animo si
usted es nuevo, por favor siga viniendo, pero siempre me pregunto
cuánto tiempo van a aguantar, porque la palabra del Señor es
dura. La Palabra del Señor trae condenación cuando hay pecado.
La Palabra del Señor confronta. La Palabra del Señor le pega
fuerte a la conciencia. Y digo yo, ¿cuánto tiempo van
a estar? Y estoy orando. Ojalá que no se vaya. Porque
no hay ningún otro lugar donde van a encontrar la verdad que
no sea en la Iglesia de Dios. No aquí nada más. Cuidado con
eso. Me refiero a la Iglesia del Señor donde predican la Palabra
como es. En el mundo no hay. No está la
verdad de Dios. En la Biblia de Naturanzas el
Señor presenta la definición de un hombre y de una mujer de
Dios. El que es hijo de Dios tiene
estas ocho características y al tenerlas no se parece en nada
al que está en el mundo. El creyente y el inconverso son
distinguidos de una manera drástica en estas bienaventuranzas. Si
hay algo que va a atraer a un inconverso al evangelio es notar
que la iglesia se manifiesta como completamente diferente
a la vida que se conoce en el mundo y no al revés. Los creyentes
son completamente diferentes en cuanto a quién admiran. Sus
héroes no son los héroes que los mundanos admiran. Por eso
yo tengo problemas serios con los jóvenes, especialmente cuando
los oigo hablar de los actores que admiran, cuando los oigo
hablar de grupos musicales mundanos y conocen quiénes son y saben
de sus canciones. Tengo dificultad con eso. No
lo puedo aceptar. Es un choque para mí constante
con esto, es un choque. casas donde tienen el cable y
saben de todos los programas que hay en la televisión y fácil,
hablan de los programas, de los actores,
de los artistas, son impíos, son fornicarios, son adúlteros,
son mentirosos, son drogadictos, son gente inmunda que no tiene
nada que ver con el reino de Dios. El mundo lo busca, ¿y qué? Pues el mundo vive así, pero
la iglesia del Señor Por favor, bienaventuranzas, están definiendo
el sermón del monte, definen que hay una diferencia muy marcada,
es opuesto completamente. Y muchos creyentes no tienen
héroes de la fe, no pueden decir el nombre de un mártir reciente,
no pueden mencionar una nación donde son perseguidos los creyentes
bienaventurados porque padecen persecución. No levantan una
oración por un creyente que está perdiendo a su familia, a sus
hijos, lo que tiene y su vida por predicar el Evangelio. Cristo
hace una distinción aquí. Es marcado, es claro, es una
vida muy diferente. Los creyentes son completamente
diferentes. Sus héroes no son los héroes
de los mundanos. Los creyentes admiran al hombre
que es pobre en espíritu, mientras que el mundo lo considera a ese
como un débil, un perdedor. El mundo admira la autoconfianza
y la autosuficiencia y se complace en decir, tú puedes hacer todo
lo que tú quieras, lo que tú te propongas. Adelante, tú eres
el mejor, tú eres el número uno. Así habla el mundo. El creyente
admira al pobre en espíritu, quien reconoce sus limitaciones
y su dependencia total en el Señor. El mundo llama a héroes
a los que logran algún tipo de triunfo físico y aceptación general
y por su apariencia, sin importar si hay o no pureza en su vida.
Son populares, entonces hay que admirarlos. Así piensa el mundo. El creyente admira al que es
manso. y aunque ni es conocido, ni es
popular, es humilde, es misericordioso, es movido por la justicia de
Dios y su vida se caracteriza por la pureza de la santidad.
Usted se hace como las personas que usted admira. Usted así se
hace. El mundo en cambio admira al que tiene riquezas, al que
hace como quiere y cuando quiere, al que tiene publicidad, fama
y posición de renombre. El creyente lo que es descrito
por las bienaventuranzas no tiene nada que ver con esto. Al contrario,
admira al que se despoja por obedecer al Señor, al que sacrifica
su estatus y su posición a cambio del sufrimiento que puede traerle
el vivir conforme a la justicia de Dios, de ellos. Ese reino de los cielos, dice
el Señor, y ese es eterno, es permanente. El mundo dice los
hombres no lloran, el Señor dice bienaventurados los que lloran.
Es completamente opuesto. No tenemos nada que ver los creyentes
con el mundo. Nada. No quiero decir que nos
consideremos más que una persona que está en el mundo. No. Nos
consideremos más bien bienaventurados. Y si usted es bienaventurado
usted va a mostrar compasión y va a mostrar misericordia y
le va a decir a esa persona lo que le espera si no se arrepiente.
Usted no va a permitir que alguien le llame a usted hermano cuando
usted sabe que esa persona no obedece al Señor. Usted le va
a decir, no me llames hermano, no pertenecemos al mismo Padre.
Eso es amor, eso es humildad, eso es compasión, eso es ser
bienaventurado. No nos parecemos. Toda persona
que no llena estas características en su vida no pertenece al reino
de los cielos y no tiene ni arte ni parte con Dios, y la ira de
Dios está contra esa persona, dice Pablo. Y de nuevo hago el
énfasis. No es que fuchi por allá y ni
siquiera los vieron, no, al contrario. El Señor Jesucristo es el ejemplo,
el vino para alcanzar a los perdidos. Vino por los enfermos, no por
los que están sanos, dice él. Los hijos de Dios son bienaventurados. Los incrédulos son malditos,
por eso debe haber compasión. Los unos son ovejas, los otros
son cabritos. Los unos están a la derecha del
Señor y son llamados Su rebaño, mientras que los otros son lanzados
al lago de fuego. Si esta es la condición final
de una persona cuando termina su vida, el lugar de su paradero
es claro. Unos van al reino de los cielos,
bienaventurados por la eternidad, y los otros al lago del fuego,
malditos por la eternidad, separados para siempre del amor y de la
gracia de Dios. La iglesia del Señor no se parece
en nada al mundo. Sé que me estoy repitiendo y
lo estoy haciendo a propósito. El creyente considera a este
mundo como algo pasajero y está lleno de esperanza, más bien
poniendo la mirada en el reino del Señor y se prepara para recibir
a su Salvador. El incrédulo considera a este
mundo como todo lo que hay y de allí procura sacar el máximo
de provecho. Uno de los dichos favoritos en
el mundo es comamos y bebamos que mañana moriremos. Pablo lo
usa en primera Corintios 15. Otros tienen en sus bumper stickers,
el que muera con más juguetes es de gana. El rey Salomón logró
todo lo que él quiso. El hombre más rico de la tierra,
el rey más admirado, el más respetado, el que tenía más autoridad. Miles
de caballos de sangre pura, esos animales. Su castillo o su lugar
donde él vivía duraron 13 años en construir, una maravilla.
Construyó el templo para Dios, un lugar bellísimo. Venían de
lugares de lejos admirando su sabiduría y su conocimiento.
Tuvo una harén de mil mujeres, las mujeres más bellas de todo
el reino, traídas para él a su gusto, como él las quería. Tenía
más poder que cualquier otra persona, más conocido, más popularidad. Todo lo que el mundo califica
como el estándar de la felicidad, Salomón lo tenía. Y al final
de su vida, Salomón se arrepiente y dice, vanidad de vanidades,
¿de qué sirve todo este esfuerzo? ¿de qué sirve es correr detrás
del viento? ¿el fin de todo el discurso oído
es este? Teme a Dios y guarda sus mandamientos
porque esto es el todo del hombre. Y habla de que el hombre le va
a dar cuentas al Señor, es lo que Cristo describe en el capítulo
5. En el mundo no existe nada que pueda llenar el corazón del
hombre, nada. todo está en el reino de Dios
el Señor dice busca primero el reino de Dios y su justicia perfecta
y todo lo demás vendrá por añadidura Usted ha estado escuchando al
Ministerio Radial de Iglesia del Valle Central con el Pastor
y Maestro Enrique Zaria, Pastor de Iglesia del Valle Central
Ceres, California. Las enseñanzas del Pastor Enrique
están disponibles en nuestra página de Internet, iglesiadelvalle.com. Para más información o para recursos
gratis visite nuestro sitio web iglesiadelvalle.com o llame al
teléfono 209-872-9792 de martes a viernes de 9 a.m. a 1 p.m. La versión completa de este mensaje
fue predicado en la Iglesia del Valle Central en Ceres y lo puede
encontrar en nuestra página de internet en iglesiadelvalle.com El que amaba el pueblo, para
siempre es un ser rico.