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Los que están aquí por primera
vez, siéntase como en casa. Lo que hacemos es palabra en
los cantos, palabra en la apertura, palabra en la predicación. La
palabra es el fundamento que sostiene esta iglesia, porque
eso es lo que Dios dice, así que que sean edificadas sus vidas
con la palabra del Señor. Colosenses, en el capítulo 4,
vamos a estar en los versos 5 y 6. Versos 5 y 6. El título que le he dado al mensaje
es una conducta sabia y un hablar lleno de gracia. Una conducta
sabia y un hablar lleno de gracia. En los asientos hay una copia
que puse. Si necesitan extras allá en la
mesa, en la entrada, donde están las notas de la predicación.
No son todas las notas que se puedan poner, pero es una ayuda
y usted ahí le puede llenar en lo que es importante para usted.
Colosenses 4, versos 5 y 6 dice, anden sabiamente para con los
de afuera, aprovechando bien el tiempo, que su conversación
sea siempre con gracia, sazonada, como con sal, para que sepan
cómo deben responder a cada persona. Y Paulo aquí está continuando
en su instrucción a los colosenses y llega ahora a la parte final
de su instrucción. Esta vez, si notan, se está refiriendo
a la manera de hablar del creyente y a la manera como el creyente
anda o como vive su vida. Y esta instrucción que hemos
estudiado viene como resultado de la obra perfecta y perfeccionadora
de Cristo en la vida del creyente. ¿Por qué hago este énfasis? Porque
sin la obra de Cristo no tiene sentido estudiar esta parte.
Entonces, el oyente necesita a Cristo y necesita la seguridad
de que Jesucristo es suficiente. Si se fijan en los testimonios
del bautismo, no es Cristo y el bautismo, eso es erróneo. Ellos
se bautizan porque ya son salvos. Ellos se bautizan porque quieren
dar testimonio de una obra que ya está completa. Es suficiente
para ellos la obra que Cristo hizo. Pablo habla de esto. Pablo establece de una manera
sólida la suficiencia de Cristo en la vida del creyente y les
advierte, lo estudiamos en el capítulo 2, les advierte en contra
de las filosofías, filosofías de hombres que apuntan a conceptos
humanísticos y lo ponen como si fuera la norma o la medida.
para vivir la vida agradable a Dios. También les advierte
en contra del gnosticismo. Los gnósticos enseñan que hay
cierto conocimiento oculto, que lo alcanza cierto tipo de élite,
de personas especiales, y ellos tienen acceso a ese conocimiento,
es algo que se logra por ciertos procesos, emanaciones, hacen
a Dios como una emanación, le quitan la deidad al Señor Jesucristo. Pablo les advierte en contra
de eso. Pablo les advierte en contra del legalismo, Si se fija,
uno de los testimonios decía fui a recibir reglas y reglas
y reglas de qué hacer y qué no hacer. Ese legalismo está negando
la suficiencia, la suficiencia de Cristo y diciendo que el creyente
necesita a Cristo y una lista de cosas que tiene que hacer
y no hacer. No es cierto. La obra de Cristo es suficiente
y es completa y es perfecta y es eterna en aquel en quien él la
pone. Por eso podemos ir delante de
Dios, por eso podemos orar, por eso podemos cantar y exaltar
al Señor, por eso hay esa libertad en la vida del creyente, completa
libertad en Cristo. Ahora, la parte que hemos estado
estudiando es la responsabilidad del cristiano. El cristiano ha
recibido esa obra maravillosa a su favor, la obra de Cristo. Ahora tiene la responsabilidad
de vivir de acuerdo a lo que Cristo hizo, pero no es para
ganar puntos con Dios, no es para ganar algo en la salvación.
La obra ya está hecha. Ahora es viviendo como lo que
somos. Pablo dice en Filipenses en el
capítulo dos, ocúpense en su salvación con temor y temblor. Pablo no está diciendo, ocúpense
para que sean salvos. Pablo está diciendo, ocúpense
en lo que ya son, en su salvación. Con temor y temblor. ¿Por qué
temor y temblor? No temor a perder la salvación,
no temor a irle a fallar a Dios, sino temor a que es tan valioso,
tan grande, tan supremo, fuera de esta tierra, la obra de Cristo,
que debemos valorarla con temor y temblor. Porque es algo maravilloso
que Dios nos ha dado, y vivir de acuerdo a lo que significa
esa obra que Cristo ha hecho. Y es una obra que es efectiva,
es completa y es suficiente. Así que el creyente está completo
en Cristo. Y como está completo en Cristo,
está plenamente capacitado para vivir esta vida que está describiendo
Pablo, que lo hemos estado estudiando en el capítulo 3 y ahora en el
capítulo 4. Y ahora, con este mensaje, llegamos
a la parte final de la instrucción de Pablo, antes de que empiece
a despedirse en su carta. Y ya vimos la semana pasada acerca
de la oración, después de que estuvimos viendo la familia y
el trabajo. Y como la oración es tan importante, que ese es
el hablar. de la nueva persona en Cristo,
el hablar en privado, es decir, la oración es su tiempo con Dios,
es cuando usted abre corazón con Dios. Y Pablo habla allí
de la perseverancia, de orar, de la insistencia, y está hablando
de algo que se hace con fuerza, con dedicación, con pasión, con
un propósito claro y definido, el ir delante de Dios, a tocar
la puerta y pedirle al Señor por las necesidades que hay,
también habla. de hacerlo constantemente y no simplemente como estar consciente
de la presencia de Dios, pero más que eso es tomar cada oportunidad
para pedirle al Señor por su voluntad y por su propósito que
se cumpla. Entonces el creyente tiene en
su mente y en su corazón la voluntad y el propósito de Dios, no el
de él. Y todo el tiempo está orando,
suplicando. para que se haga como Dios ha
designado que Él quiere hacer. Y en esta parte vamos a ver cómo
Dios, cómo Pablo habla acerca de andar sabiamente, es el punto
número uno, y el punto número es hablar con gracia. Entonces,
el punto número uno dice andar sabiamente. El verso 5 de Colosenses
4, versos 5 y 6 de nuestro texto base. Vamos a movernos a otros
para complementar, pero este es nuestro texto base que estamos
estudiando el día de hoy. Dice, anden sabiamente para con
los de afuera, aprovechando bien el tiempo. Y el enfoque que Pablo
está dando aquí es en relación con quién. con los de afuera. Anden, anden sabiamente con los
de afuera. Acaba de terminar de hablar de
lo que es la relación del esposo y la esposa, el el hijo y los
padres, los padres y los hijos, la oración, el trabajo, y ahora
dice, con los de afuera. Es la vida pública del creyente. Y el punto clave aquí es que
las acciones de un creyente tienen un Y los de afuera no se está refiriendo
necesariamente a las personas que no viven en su casa, más
bien están hablando los que están afuera del reino de Dios. Esos
son los de afuera. Entonces la vida del creyente
tiene un impacto en la vida de ellos y su manera de andar va
a tener un efecto. sobre ellos, y el propósito de
la vida del creyente es ser bendición, ser luz en medio de las tinieblas,
ganar a otros para Cristo, predicar el Evangelio. Y este principio,
cuando Pablo dice, anden sabiamente con los de afuera, es ignorado
cuando no se tiene en cuenta que los de afuera están perdidos
y condenados en sus pecados sin Cristo. Y siendo así, si esto
se ignora, Este principio se pone a un lado, entonces no importa
cómo viva el creyente. Si esto fuera verdad, si no fuera
importante la salvación del que no está en Cristo, entonces el
creyente puede vivir como quiera, pero no es así. La palabra llama
al creyente a hacer luz porque ellos necesitan la salvación.
La obra de Cristo que Cristo ha hecho en la vida del creyente
al salvarle es algo milagroso, es un nacimiento de nuevo, es
una obra creativa que Dios ha hecho en el Espíritu, el milagro
de la salvación y ser transformado a una nueva persona. Ahora, este
milagro maravilloso No es un beneficio personal. Por eso cuando
predicamos el Evangelio no decimos ven a Cristo para que se acaben
tus problemas. Ven a Cristo para que se arregle
tu matrimonio. Ven a Cristo para que tengas
un buen trabajo. No, ese no es el Evangelio. El Evangelio es
presentar a Cristo para que la persona tenga el acceso a este
sacerdote que le permite que sus pecados sean perdonados delante
de Dios, que reciba la vida eterna, pero no como un beneficio personal
para que pueda adorar a Dios y su vida refleje la gloria de
Dios. Entonces el creyente No vive
enfrascado en un beneficio personal. Soy salvo, Dios me ama, qué bueno
como estoy, Dios me bendice, Dios me guarda, Dios me protege,
Dios me defiende. No. Esos son todos los beneficios
que se reciben, pero la razón de la salvación tiene que ver
estar aquí en la tierra para hacer bendición para otros. Por
eso decimos, somos gente de bien. Somos gente de bien. Los creyentes
somos gente de bien. Somos agentes de luz. Somos agentes
de bondad. Reflejamos la gloria de Dios
a un mundo que está en la oscuridad. Entonces la salvación va más
allá de un beneficio personal. Tiene que ver con la gloria de
Dios. Por eso Pablo dice, anden sabiamente con los de afuera. Jesús le dijo a sus discípulos,
vayan y hagan discípulos de todas las naciones. ¿De qué está hablando?
De los de afuera. Está mostrando el alcance que
la salvación tiene. ¿Cuál es? La vida del creyente
está definida en Mateo 28, eh, 19 y 20. Vayan y hagan discípulos
a todas las naciones. Ahí está. Para eso nos salvó
el Señor, para hacer luz, para alcanzar a otros. Obviamente,
principalmente para que lo adoremos a él, hay un alcance en la salvación. Mateo 5.16 dice, así brille la
luz de ustedes delante de los hombres para que vean sus buenas
acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos. ¿Dónde
está esa luz? No es una linterna, no es algo
que usted tiene que prender de vez en cuando. El Señor afirma
que somos luz. Entonces, cuando dice la luz
que hay en ustedes, donde quiera que estemos somos luz. ¿Qué es
lo que vamos a reflejar? Es lo que importa allí. Y nuestras
acciones, si andamos sabiamente, van a provocar que el nombre
de Dios sea exaltado. Pero si las acciones son malas,
y cuando un cristiano obra mal, déjeme decirle que se nota. Se
nota. Más que cualquier otra persona,
eso provoca que el nombre de Dios sea blasfemado. Entonces,
dejamos claro que los de afuera necesitan ver el testimonio de
los hijos de Dios. Su comportamiento dice mucho. Y ese mandamiento que está dando
dice, anden sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien
el tiempo. La palabra que usó Pablo para
tiempo, la palabra Kairos, y se refiere a un momento oportuno.
No es como el tiempo cuando miramos la hora, sino el momento oportuno,
a eso se refiere. O sea, que lo pudiéramos decir,
anden sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien
las oportunidades. Y el enfoque está en que si el
creyente anda sabiamente, el resultado estará que va a ser
listo, va a estar listo en todo momento para usar bien cada oportunidad
que se presenta con los de afuera. William Hendrickson en su comentario
a los colosenses dice, los de afuera, en el tiempo que se escribió
la carta, acusaban a los cristianos de ser ateos porque no servían
a dioses disibles, los acusaban de ser antipatriotas porque no
quemaban incienso delante de la imagen del emperador, esto
todo es en el siglo I, y también los llamaban inmorales, porque
por la necesidad a menudo se reunían tras puertas cerradas.
Entonces, en el siglo I, cuando Pablo está diciendo, anden sabiamente
con los de afuera, todas estas acusaciones, esas calumnias,
se dicen contra los cristianos. Otra calumnia que decían es que
los cristianos eran carnívoros, eran no carnívoros. Cuando una persona se come a
otra persona, olvidé esa palabra. Caníbales, no carnívoros, sino
carnívoros que comen carne asada y sus hamburguesas. Caníbales. Porque cuando celebraban
la cena del Señor, decían, comemos el cuerpo de Cristo, tomamos
la sangre de Cristo, que son símbolos. Entonces, todas estas
acusaciones están contra los cristianos en el siglo I. Y Pablo
les dice, anden sabiamente para con los de afuera. aprovechando
bien el tiempo o la ocasión. Así que, ¿cómo podían los cristianos
contradecir las calumnias que se levantaban contra ellos? No
tenían que salir a defenderse. No tenían que salir a decir,
no, no es verdad. Tenían que vivir una vida sabia. Eso es lo que tenían que hacer.
Vivir sabiamente para con los de afuera. Eso es lo que tenían
que hacer. de una manera digna del llamamiento
que tenían como cristianos. Es decir, una conducta virtuosa
en lugar de vivir de la manera corrupta como vivían los incrédulos
a su alrededor. Tenían que vivir sabios en lugar
de vivir tontamente como vivía mucha gente a su alrededor. Y
hoy en día, entre sabiduría Y ser tonto o necio, créame, que es
súper notable hoy en día. Y todos somos tentados con eso.
Somos tentados. Yo esta semana hice algo en mi
teléfono. Soy muy cuidadoso como lo uso. Tengo parte de mi biblioteca
allí, lo uso con mi Biblia, la escucho mucho. Pero también a
veces entro a Facebook. No es mucho lo que entro allí,
pero me doy cuenta, empecé a notar que mi tiempo en Facebook era
un poco largo. Y dije, esto es una distracción.
Esto es una tontería. Si me pongo a mirar cada post,
no tiene fin. No tiene fin. Un día miré y dije,
cuando llegué abajo ya había otra lista de post. Entonces
decidí quitar esa aplicación de mi teléfono y dije, esta es
una distracción. Y no me hace sabio para vivir como debo vivir
la vida que Dios me pide que viva. Usted tiene que distinguir
cuáles son esas cosas que le están distrayendo. que son tonterías,
niñerías, que no ameritan que una persona que recibió la obra
de Cristo, la obra maravillosa de Cristo en su vida, esté usando
o esté gastando su vida así, porque entonces no va a tener
la sabiduría. para andar de una manera digna
y aprovechar las ocasiones que se presentan para dar testimonio
de quien es Cristo Jesús. El mundo vive así. El mundo se
mueve en eso. El mundo se alimenta de allí.
Pero no el creyente. El creyente no necesita vivir
así. El tiempo es valioso y hay que
saberlo usar y saber distinguir cuáles son esas distracciones. Una palabra que he adoptado,
que un amigo me enseñó, es la palabra distracción. Y lo digo
en voz alta o lo digo en mi mente, esto es una distracción, lo hago
a un lado. Esto es una distracción y lo
hago a un lado. Seleccionar cuándo, todos los
días hay que hacer esto. Pablo dice, anden sabiamente
para con los de afuera aprovechando bien el tiempo. Los de afuera no leen las escrituras.
Pero si lo pueden leer a usted y lo van a leer. Lo van a leer
en su trabajo, lo van a leer en su vecindario en cuanto sepan
que usted es un cristiano. Lo van a leer y van a observar
cómo es su manera de vivir, cómo es su manera de comportarse,
cómo usa su tiempo. Muchas iglesias hoy en día se
esfuerzan Se esfuerzan por parecerse al mundo, se esfuerzan por hacer
muchas cosas con luces y música especial y cosas bonitas para
atraer a las personas de afuera, que no se sientan colvidas cuando
entran allí. Dejan de andar sabiamente. Ya
no son luz, porque si la iglesia se parece al mundo, ¿para qué
venir a la iglesia? Mejor en el mundo hay muchos
entretenimientos, hay muchas avenidas. La iglesia no es así,
la iglesia es diferente. Es el pueblo de Dios, es la familia
de Dios, donde se refleja la gloria de Dios. ¿Que viene de
dónde? Del conocimiento de las escrituras. Entonces hay una
distinción muy grande. Pablo está hablando de esto aquí. Así que el creyente debe aprovechar
bien el tiempo y literalmente se puede traducir comprando la
oportunidad. Es decir, que no anda esperando
a ver si de repente sale por allí una oportunidad. El sentido
que le da Pablo en la manera como está escrito es buscar esas
oportunidades. Buscar esas oportunidades. No
se fije en el precio. Compre la oportunidad. Estamos
hablando del tiempo, el uso del tiempo. Hágalo. Más bien fíjese
en el propósito. Un alma vale mucho más. Un alma
vale mucho más. Compre cada oportunidad. Toda
la oportunidad Si es andar una milla extra, hágalo por esa persona. Mira lo que dice Efesios 5, 15
al 16 cerca, se regresa dos libros y está Efesios en el capítulo
5, versos 15 y 16. Es un texto paralelo. Por tanto,
tengan cuidado como andan, no como insensatos. sino como sabios. Y fíjense que la insensatez y
la sabiduría tienen que ser puestas en una contra otra. Verso 16,
aprovechando bien el tiempo, está la definición de cómo vivir
sabiamente, porque los días son malos. Y estamos en días tan
malos, estamos en días tan diferentes, y hay gente que se toma ciertas
libertades en estos tiempos que yo digo parece que no notaron
lo que está sucediendo parece que no se dieron cuenta que la
necesidad todavía ha crecido más porque tenemos más oposición
a la comunión más oposición a estar cerca más oposición a lo que
Dios dice que hagamos y parece que hay tantas distracciones
Pablo dice, sean sabios, aprovechen bien el tiempo porque los días
son malos, así pues no sean necios, otra vez lo pone, si no entiendan
cuál es la voluntad del Señor. Y en todo tiempo, bueno enseguida
habla de no embriagarse con vino con lo cual es disolución, sino
sean llenos del Espíritu. Entonces poder aprovechar bien
el tiempo, ser sabios viene de aquí, mira lo que dice el verso
19, el que aprovecha bien el tiempo y vive sabiamente porque
está lleno del Espíritu, versos 19 y 20. Hablen entre ustedes
con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alamando en su corazón
al Señor, den siempre gracias por todo en el nombre de nuestro
Señor Jesucristo a Dios, el Padre. Hay una vida manifiesta Viva,
valga la redundancia, de lo que Cristo ha puesto en esa persona.
Una vida sabia. Una vida sabia, pero viene de
estar lleno del Espíritu. ¿Y cómo está lleno del Espíritu?
¿Cómo se llena una persona del Espíritu? ¿Qué tiene que suceder
para ser lleno del Espíritu? la lectura de la palabra primordialmente,
la fidelidad en congregarse con la iglesia, la oración y la súplica
delante del Señor, la negación a sí mismo y tomar mejor la palabra
que quede establecida en el corazón. ¿Cuánto toma para llenar su alma
plenamente del Espíritu? 24 horas al día, diría yo. Porque si se fija la carne, una
vez que usted expone su carne a las distracciones que mencioné,
y hay muchos otros tipos de distracciones, no tiene llenadero. Y el ejemplo... gráfico puede ser facebook no
tiene llenadero cuando se acaba no tiene llenadero y cuando se
sacia la vista de mirar no tiene llenadero entonces usted para
y dice no mejor la escritura mejor la palabra mejor a cada
momento busco lo que Dios dice en su palabra Demanda una dedicación. Cuando Pablo dice, anden sabiamente
con los de afuera, no es algo casual lo que él está diciendo
aquí. Está hablando de la vida del creyente. Mire, Pablo definió
su andar en la vida cuando dijo, para mí el vivir es Cristo, y
el morir es ganancia. El vivir es Cristo, ¿en qué estaba
ocupado Pablo? Viviendo para Cristo, predicando
a Cristo. Filipenses 191 dice eso. También dijo, todo lo puedo
en Cristo que me fortalece. ¿Qué cosa? Todo. ¿Quién es el
que lo fortalece? Cristo. Es en su fuerza. No es
en el poder del Señor. Eso está en Filipenses 413. También dijo, con Cristo he sido
crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive
en mí. Para Pablo, Cristo era todo,
al punto que dice, ya no soy yo, es Cristo. Es Cristo, esa
es una vida llena del Espíritu. Es una persona que está andando
sabiamente, aprovechando bien el tiempo en relación con los
de afuera. Si usted lee la vida del apóstol
Pablo en el libro de los Hechos, cuando escribió el libro de Colosenses
en Hechos capítulo 21, dice que a él lo apresaron. Fue dos años
a la cárcel. Y que es la petición que leímos
que Pablo pedía en el capítulo 3 la semana pasada. ¿Qué pidió
Pablo si está en la cárcel? Oren para que me saquen de esta
cárcel que huele feo, miren. O sea, que me saquen de aquí,
que me tienen encadenado con este soldado. Él no pide nada de eso. ¿Se acuerdan
que fue lo que pidió? Verso 3 Colosenses 4, oren al
mismo tiempo también por nosotros para que Dios nos abra una puerta
para la palabra a fin de dar a conocer el misterio de Cristo
por el cual también he sido encarcelado. Tanto predicaba Pablo, tanto
daba a conocer el nombre del Señor Jesucristo que lo metieron
a la cárcel. Lo amenazaban y le decían, ya
no prediques más. Él decía, voy a obedecer a los
hombres o a Dios. Lo metían a la cárcel y en la
cárcel predicaba el evangelio. Lo azotaban y se ponía a cantar
y a darle gracias a Dios y a orar. Lo golpearon en una de esas y
lo dejaron como muerto porque estaba predicando el evangelio.
El Señor le permitió que se levantara. ¿Qué hizo? Predicar el evangelio.
Los amenazan de muerte y ¿qué dice? Señor, danos de nuevo para
seguir predicando el evangelio. Y le dice, te vamos a matar,
y dice, para mí vivir es Cristo, morir es ganancia. No hay manera
de deshacerse de un cristiano, no hay manera. Estoy hablando
de un cristiano fiel. Estoy hablando de uno que anda
sabiamente, que aprovecha bien el tiempo, que dedica su vida
para lo que fue salvado por el Señor Jesucristo. Y sabe Que
en Cristo es en donde están escondidos todos los tesoros de la sabiduría
y del conocimiento. Entonces, de ahí se alimenta
su fuente. Colosenses 2, 3 dice eso. Andar
sabiamente es andar en Cristo. Cuando las personas miren su
vida, que miren el carácter de Cristo manifestado en usted.
Que los de afuera no sean atraídos a usted, sino a Cristo. Yo recuerdo al pastor que me
discipuló cuando el Señor me salvó. Y me decía, mira Enrique,
yo estaba en la universidad en ese tiempo, me decía, cuando
se te acerque una muchacha y esa muchacha es coqueta contigo,
tú párate, dale la mano, míralo a los ojos y le dices, mi nombre
es Enrique Sardia, soy cristiano, predico el Evangelio de Cristo.
Establece primero quién eres tú. No des espacios. No pierdas
el tiempo. Aprovecha la ocasión para que
des a conocer quién eres tú. Ellos tienen que lidiar con eso.
Tú te identificas como lo que eres. Pero te muestras como lo
que eres para aprovechar cada oportunidad. Colosenses 2, 6
dice, Por tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús
el Señor, así anden en él. Así anden en él. Entonces, de
acuerdo con el propósito de Dios, muchas personas han de conocer
acerca de la salvación a través del testimonio suyo. La pregunta
es, ¿cuántos? han venido a las aguas del bautismo
por su testimonio. ¿Cuántos han venido a los pies
de Cristo por su testimonio? Anden sabiamente, aprovechando
bien el tiempo con los de afuera, porque hay mucha gente necesitada
de la salvación, y usted es un mensaje andando, y si su vida
coincide con lo que Dios dice, entonces le van a escuchar, pero
si no coincide, Mejor ni hable. Y ese es el siguiente punto que
sigue. Entonces, usted vive andando sabiamente. Usted aprovecha el
tiempo, aprovechando cada oportunidad. Y Dios le usa. ¿Cuándo? Ya. Ya. Y eso está desde el corazón.
El segundo punto es hablar con gracias. Son sólo dos puntos.
Hablar con gracia, en el verso 6 de Colosenses 4 dice que su
conversación sea siempre con gracia, sazonada con sal, para
que sepan cómo deben responder a cada persona. Este es el hablar
en público, el hablar con otras personas en toda ocasión. Pablo
no está hablando aquí necesariamente de predicar el Evangelio, está
hablando de hablar. Todo tipo de conversación, a
eso se está refiriendo aquí. Entonces, la manera de vivir
está ligada con la manera de hablar. Señor Jesucristo enseñó
que de la abundancia del corazón habla la boca. Así que lo que
usted sabe de Cristo va a ser el fundamento de su fe y eso
va a ser lo que usted va a hablar, la manera como usted se comporta
y la manera como usted habla. Entonces, la vida de Cristo que
usted vive es lo que llena su corazón. siendo un creyente. Por tanto, lo que sale de su
boca debe ser vida, no muerte. Bendición, no maldición. Aprecio,
no menosprecio. Agradecimiento, no arrogancia. Sabiduría, no necedad. Pureza,
no inmundicia. Verdad, no mentira. Porque usted
es una persona que pertenece al Señor y su corazón debe estar
lleno de esto. Entonces, la orden de Pablo es
que su conversación sea, ¿cuándo? Siempre. Con gracia. Ese es un
absoluto. Siempre. Siempre es un absoluto. Quiere decir que cada palabra
que sale de sus labios, cada palabra que sale de sus labios
debe ser una palabra con gracia. Mire, Colosenses 3, del 8 al
10. Porque Pablo si se fija, Pablo
dice anden con sabiduría y hablen con gracia, pero no dan los detalles.
¿Por qué no dan los detalles? Porque ya los estudiamos. Ustedes
son expertos en esto, ustedes ya conocen esto. Mira lo que
dice Colosenses 3, del 8 al 10. Pero ahora desechen también todo
esto, ira, enojo, malicia, insultos, lenguaje ofensivo de su boca.
Dejen de mentirse los unos a los otros, puesto que han desechado
al viejo hombre con sus malos hábitos. Y se han vestido del
nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento
conforme a la imagen de aquel que lo creó. Entonces el conocimiento
que se va creciendo es el conocimiento de Cristo. El hablar es un desechar
lo que era antes y un adoptar lo que es nuevo. Cuando Pablo
dice hablar siempre con gracia, está hablando de perfección.
Es decir que en usted como creyente tiene que haber un lenguaje perfecto.
Tiene que haber un lenguaje perfecto. Es una orden de parte de Pablo
a los colosenses y la aplicamos nosotros. ¿Cuál es el lenguaje
perfecto? El lenguaje de la palabra. Entonces
se llena su corazón de la Palabra, vive de acuerdo a la Palabra,
y cuando habla va a salir de su corazón lo que está allí,
que tiene que ser la Palabra del Señor. Miren versos 16 y
17, de ahí de Colosenses 3. Que la Palabra de Cristo habite
en abundancia en ustedes, con toda sabiduría, enseñándose y
amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales,
cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones y todo
lo que hagan de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre
del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre. Entonces está hablando de una
vida continua, permanente, de una vida perfecta a lo que está
hablando Él aquí. Ese es el estándar de Dios. Y esa es la base del
hablar definido aquí, la palabra de Cristo. Miro que Pablo ordena
en Efesios 5, 19 al 20. Efesios es un texto, un libro
bastante paralelo con Colosenses. Que lo leímos ahora, pero este
es el hablar. Hablen entre ustedes con salmos. Una pausa allí. ¿Cómo hablamos con salmos? Piensen
esto. ¿Qué significa esto? ¿Por qué
Pablo le está diciendo hablen entre ustedes con salmos? Después
dice himnos, cantos espirituales. ¿De qué está hablando? ¿Para
qué está dedicado un salmo? ¿Para orar? ¿Para aclamar? ¿Para
exaltar? ¿Para bendecir? ¿Para glorificar?
¿Para declarar la grandeza del Señor? Himnos, cánticos espirituales,
está hablando de gozo en el corazón, expresiones de gozo, de confianza
en Dios, confianza continua en Él, cantando y alamando con su
corazón al Señor. Y después dice de él, siempre
gracias. Es un estilo de vida que se manifiesta
en el hablar de una manera que está inundada por el conocimiento
de la palabra que le lleva a conocer quién es Cristo. Es una actitud sumisa ante la
voluntad de Dios. El estar lleno de alabanzas,
con acción de gracias por todo a Dios. Y eso se deriva de lo
que dicen los versos 15 a 18, que es la llenura del espíritu.
Ya lo leí ahora. Entonces, andar sabiamente va
de la mano con hablar con gracia. Y el énfasis de Pablo es que
su conversación sea siempre. Está usando un absoluto. Siempre
con gracia. ¿Cuándo debe hablar sabiamente?
¿Cuándo debe hablar con gracia? Siempre, acuérdese, siempre. Cuando habla con un amigo, habla
con gracia. Cuando habla con su cónyuge,
habla con gracia. Cuando habla con sus hijos, habla
con gracia. Fíjese que está hablando con
gracia. Cuando habla con una persona que le insulta, Usted
responde con gracia, no responde insulto por insulto, mar por
mar, ni maldición por maldición. Habla con gracia. Las circunstancias
no cambian. La manera como el creyente vive
cuando va en el freeway y alguien le insulta. Y es verano y tiene
la ventana afuera y la velocidad no es tan alta y puede hablar.
Usted responde con gracia, si hay que responder o se queda
callado, si eso indica más gracia y sabiduría. Que su conversación
sea siempre con gracia, porque usted siempre está frente a la
persona que Dios quiere hablarle a través de usted. Usted es un
mensajero del Señor. Cuando usted habla, si usted
está en Cristo, cuando usted habla, lo que debe notarse es
la vida de Cristo en usted. Aún cuando habla de la manera
como lava los platos o como hace la ropa, está bien. Pero la manera
como lo hace debe indicar que apunta a traer gloria a Dios. No en algunas ocasiones, sino
siempre. Que su conversación sea siempre
con gracia. es lo que se decía de Jesús en
Lucas 4, 22 dice y todos hablaban bien de él y se maravillaban
de las palabras llenas de gracia que salían de su boca y decían,
¿no es este el hijo de José? ¿Qué tipo de palabras salían
de la boca del Señor Jesús cuando él hablaba? Él dice, no digo
lo que yo quiero decir sino lo que oigo a mi padre hablar, eso
digo, eso hablo Así el creyente habla de lo que el Señor dice
en su palabra. Jesucristo hablaba siempre la
verdad. Primera de Corintios 15, 33,
voy rápido por cuestión de tiempo, dice, las malas conversaciones
corrompen las buenas costumbres. En un capítulo donde Pablo está
hablando de la resurrección de los muertos, se dice que tiene
que ver las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Porque justo antes de ese verso está diciendo Si se niega la
resurrección del Señor Jesucristo, entonces los impíos, los incrédulos
dicen, comamos y bebamos porque mañana moriremos. Lo que dicen
las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Hablar
tan ligeramente de la vida. va a corromper las buenas costumbres,
es decir, el aceptar conversaciones no edificantes es un medio que
va a llevar a la persona a cambiar sus costumbres y va a empezar
a vivir y a moverse en una ruta que es necia. Entonces hay un
abismo impasable entre lo que es la sabiduría y la necedad.
Y el creyente, cuando aparece, cuando habla, Habla sabiamente,
con palabras con gracia, siempre. Y la fuente en su vida es la
verdad de Dios, la palabra del Señor. Debe estar lleno de ella.
Ustedes saben cuál es el capítulo más largo de la Biblia, ¿cierto?
Es el Salmo 119, tiene 176 versículos. ¿Sabe que ese capítulo es más
largo que el libro de Colosenses? ¿Es más largo que el primera
de Salonicenses? Es más largo que 1ª de Juan,
2ª de Juan, 3ª de Juan. Es más largo que 1ª de Pedro,
que 2ª de Pedro. ¿Y de qué habla? 176 versículos. La palabra del Señor, la palabra
del Señor, los mandamientos del Señor, los decretos del Señor. Es lo más importante. Es uno
de los libros más importantes de la Biblia, que es el libro
de los Salmos. Y lo que salta es la palabra del Señor. El capítulo
más largo de la Biblia, el creyente tiene que conocer mucho de la
palabra del Señor. Y hay un énfasis marcado porque
yo creo que el asunto de la lengua es un asunto no fácil, es difícil.
Mira lo que dice Santiago, capítulo 3, versos 1 al 12. Hermanos míos, que no se hagan
maestros muchos de ustedes, sabiendo que recibiremos un juicio más
severo, porque todos fallamos de muchas maneras. Si alguien
no falla en lo que dice, está hablando del hablar, es un hombre
perfecto, capaz también de referenar todo el cuerpo. Ahora bien, si
ponemos el freno en la boca de los caballos para que no obedezcan,
dirigimos también todo el cuerpo. También habla de las naves, los
barcos, que tienen un timón que maneja lo que mueve todo el barco,
es algo pequeño. Verso 5, así también la lengua
es un miembro pequeño y sin embargo se jacta de grandes cosas, pues
qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego, con la lengua. con una mentira, con una calumnia,
con una expresión dicha fuera de lugar, con una frase dicha
fuera de lugar. También la lengua es un fuego,
un mundo de iniquidad. Verso seis. La lengua está puesta
entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es
encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida. ¿Cuánto
dolor se causa con palabras dichas fuera de lugar? ¿Cuánto dolor
se causa a otra persona? Más que los golpes, las palabras
hieren y se quedan adentro del corazón. Entonces el creyente
tiene que considerar cómo habla, cómo es su conversación, para
que sea con gracia, con sabiduría. Después habla de cómo se doman
las fieras a los reptiles y animales grandísimos. Pero el hombre necesita
domar todo su cuerpo si aprende a domar su lengua. porque dice
que todos fallamos. Dice en el verso nueve, con ella
bendecimos a nuestro señor y padre, con ella maldecimos a los hombres,
que ha sido hecho a la imagen de Dios. Pablo nos, Santiago
nos está diciendo que está establecido así, pero que sigue diciendo,
de la misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto
no debe ser así. ¿Acaso una fuente hecha agua
dulce y amarga por la misma abertura? ¿Acaso, hermanos míos, puede
una higuera producir aceitunas o una vidrigos? Tampoco la fuente
de agua salada puede producir agua dulce. ¿Qué es lo que está
diciendo Santiago aquí? La lengua es un problema cuando
la fuente es la equivocada. Es la solución del problema,
tiene que ver con la fuente. Por eso Jesucristo dijo, yo no
hablo lo que quiero hablar, sino lo que oigo a mi padre hablar.
Por eso la palabra indica que su conversación sea siempre con
gracia. ¿De dónde viene este siempre?
Viene de que la fuente es inagotable. Allí está. Entonces el creyente
se llena de la palabra y cuando habla, su fuente va a manifestar
esa gracia, esa sabiduría. Y sus palabras van a ser sazonadas. En Efesios 4, 29, no salga de
la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena
para la edificación según la necesidad del momento. Entonces
usted se pregunta, ¿va a edificar lo que voy a decir o me quedo
callado? Mire, tenga cuidado con esto. A veces alguien escucha
algo, Que no es bueno, que no es edificante. Y dicen, si sabe
lo que escuché. Y mira lo que estaban diciendo.
¿Para qué lo dice? Lo está promoviendo. ¿Para qué lo dice? ¿En qué edifica? Si es algo que no debería repetirse
más. Entonces no lo dice. Mejor se queda callado. Dice
que cada palabra, Pablo dice, sea sazonada como con sal. La sal es un preservativo, también
da sabor. Su conversación puede cambiar
el ambiente a su alrededor. Y si usted es conocido por una
persona que habla con sabiduría, cuando usted llega a ciertos
lugares, hay un cambio en el ambiente. Pero si usted es una
persona que no se nota el testimonio, igual sigue todo como si nada. Pero cuando usted llega, debe
notarse. que usted llega no porque usted
se está imponiendo, sino porque usted vive diferente y porque
habla diferente. La boca del creyente ha sido
santificada para Dios y así debe de hablar. Pero eso va a estar
determinado por la fuente de donde se alimenta. Mira lo que
dice Jesús en Mateo 12, 31-37. Voy a ir rápido. Por eso os digo,
todo pecado Y blasfemia será perdonada a
los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.
Este es el hablar. Y cualquiera que diga, mire lo
que dice el 32, cualquiera que diga una palabra contra el Hijo
del Hombre, se le perdonará pero al que hable, la diferencia está
entre una palabra y hablar. Una palabra parece que es un
pecado en la ignorancia, una persona que habla sin saber y
dice una palabra por allí. Pero cuando el Señor Jesucristo
cambia aquí el verso 32, dice, pero el que habla contra el Espíritu
Santo, es una persona que enseña y habla y dice contra el Espíritu
Santo, no se le perdonará ni en este siglo ni en el venidero.
Verso 33, o haced bueno el árbol y bueno el fruto, O hace malo
el árbol, malo el fruto. Lo mismo que habla Santiago también,
porque fruto, por el fruto se conoce el árbol. El árbol, treinta
y cuatro camadas de víboras. ¿Cómo podéis hablar cosas buenas
siendo malos? Porque de la abundancia del corazón
habla la boca. El hombre bueno, de su buen tesoro,
si la fuente es la palabra, saca cosas buenas. El hombre malo,
que no tiene la fuente, De su mal tesoro saca cosas malas.
Y yo os digo, versos 36 y 37, miren lo que dice. Que de toda la palabra vana que
hablen los hombres, toda la palabra, Jesucristo está contando todas,
darán cuenta de ella en el día del juicio. Porque por tus palabras
serás justificado y por tus palabras serás condenado. Porque de la
abundancia del corazón habla la boca, no puede negar lo que
usted dijo es lo que estaba en su corazón. Y Pablo dice que
hablemos con sabiduría, con gracia, con palabras como sazonadas,
con sal, para la edificación, para que sepan cómo de responder
a cada persona, dice la última parte del texto que estamos estudiando.
Y esto se refiere en todo momento poder responder de la fe, como
dice Primera de Pedro 3.15. santificada a Cristo como Señor
en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar
defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay
en vosotros, pero hacerlo con mansedumbre y reverencia. Entonces, ¿cómo debo responder?
El creyente, el creyente debe saber siempre cómo responder. Si es que su fuente viene de
la palabra de Dios, que su conversación sea siempre con gracia, sazonada
como con sal para que sepan cómo deben responder a cada persona. Entonces el andar del creyente,
estoy cerrando ya con esto, Debe ser con sabiduría, aprovechando
bien el tiempo. Y su conversación debe ser con
gracia, sazonada como con sal. Hay una consistencia entre el
uno y el otro. El andar y el hablar van de la
mano. Así concluimos entonces la instrucción
que Pablo da en cuanto a la vida del creyente. La semana entrante,
si Dios quiere, nos vamos a mover al agradecimiento que él da y
la descripción de hombres fieles que están en esa lista. Pero
pongámonos de pie, oramos que el Señor nos ayude a ser sabios
como caminamos, aprovechando bien el tiempo con los de afuera
y hablando Que nuestra conversación sea con gracia, siempre, con
palabras sazonadas, para que sepamos cómo responder. Siempre, para que sepamos cómo
responder. Señor, gracias por la obra que
has hecho, y porque esto que estudiamos es posible debido
a la obra que tú has hecho. Oramos, Señor, que manifestemos
esta obra en nuestra manera como andamos y como aprovechamos el
tiempo, en la manera como hablamos cuando estamos hablando con otras
personas. Señor, pedimos perdón por todo
pecado en el habla, todo chisme, toda calumnia, todo comentario,
toda palabra no edificante, toda palabra fuera de lugar, toda
conversación que nos lleva a la edificación, del oyente pedimos
perdón por esto y rogamos sabiduría, gracia, entendimiento y una pasión
mayor por tu palabra para estar alimentados de la fuente que
nos llena para que del corazón al hablar salga un buen tesoro
para edificar y que nuestra vida refleje en gloria para que muchos
vengan a ti Señor te lo pedimos en el nombre de Jesucristo y
te damos las gracias
Una Conducta Sabia y Un Andar Lleno de Gracia
Series COLOSENSES
Colosenses 4:5-6
Esta es la parte final de la conducta del creyente. Aqui el apostol Pablo enseña como es la vida efectiva de un creyente en relacion con los de afuera, tambien cubre el hablar con gracia.
La vida del creyente de manera efectiva tiene un impacto en las personas que le conocen, le ven y le escuchan como habla.
| Sermon ID | 12120225871064 |
| Duration | 47:33 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Colossians 4:5-6 |
| Language | Spanish |
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