00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
levantó a Jesucristo de los muertos.
Entonces mis hermanos, como pudimos ver ahí los reportes misioneros,
son una bendición para cada uno de nosotros y que sea el Señor
el que nos siga colocando en el corazón el deseo de crecer
en el apoyo a las misiones y claro está la iglesia local, en la
cual nosotros somos parte de ella. ahí en Mateo 9, el señor
habla acerca de que la mies es mucha pero los obreros son pocos. Y nosotros seguimos enseñando
acerca de la unidad de la iglesia, si nosotros no conocemos ni entendemos
lo que es la unidad de la iglesia, no podemos ser iglesia, podemos
llamarnos iglesia, podemos tener un título, Pero en realidad,
la pregunta que debemos hacernos es si somos iglesia. Si realmente
lo somos. Cuando vamos nosotros a las epístolas,
cuando vamos nosotros al libro de los hechos, podemos ver lo
que es la historia de la iglesia. Y cómo el Señor la ha sostenido
y la ha mantenido a través de los años. Porque ese es el plan
de Dios. Ese es el precioso plan de Dios. Vamos a ir a Filipenses 2, vamos a leer del versículo 14
al 18 y vamos a seguir exponiendo la
unidad de la iglesia. Dice la palabra del Señor en
Filipenses 2, versículo 14, Haced todo sin murmuraciones
y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos
de Dios, sin mancha en medio de una generación maligna y perversa,
en medio de la cual resplandeceis como luminares en el mundo. para que en el día de Cristo
yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano
he trabajado. Y aunque sea derramado en libación
sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo
con todos vosotros. Y asimismo gozaos y regocijaos
también vosotros conmigo. Amén. Oremos Padre nuestro te
damos gracias por la bendición tan grande Señor que es estar
unidos como tu cuerpo como tu iglesia Señor concedenos Padre
el deseo el anhelo de escuchar tu palabra Señor pero ante todo
de obedecer tu palabra de vivir tu palabra de proclamar tu palabra
de una manera genuina, honesta, delante de ti. Todo esto te lo
pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Ilumínanos, Señor,
para entender las verdades que Tú nos hablas. Para Tu honra,
para Tu gloria. En Cristo Jesús oramos. Amén. Hermanos, imaginemos una orquesta
tocando una hermosa sinfonía. Cada músico tiene un instrumento. Violines, trompetas, flautas,
tambores, pianos, todos siguen una partitura específica bajo
la dirección del director. Esa es la orquesta. La unidad
de la orquesta produce una música armoniosa, poderosa, nos sensibiliza. ¿Pero qué pasa si un solo músico
decide no seguir la partitura? Tal vez un pianista toca más
rápido que el resto, o tal vez un trompetista se equivoca en
las notas porque no las practicó lo suficiente. Aunque sea solo una persona.
de la orquesta, un solo músico, su error va a distraer y afectar
toda la presentación. ¿Qué tal si no es un solo músico,
sino varios músicos? Esa orquesta va a ser un desorden
total. Mi hermano Israel está aquí asintiendo
conmigo. Yo no sé mucho de música. Pero
la realidad es que cada uno de nosotros podemos darnos cuenta
claramente cuando esa orquesta esté desafinada. Porque no están
en unidad. Tienen la partitura, pero no
la estan qué, siguiendo. Esta ilustración tiene sentido
total a nivel de la iglesia local. porque todos los miembros tenemos
un papel todos los miembros de la iglesia tenemos un don tenemos
una función que finalmente refleja la unidad en Cristo una armonía
espiritual que testifica del Señor quien es cabeza de su iglesia
Nosotros pudimos estudiar, gracias al Señor, en nuestro mensaje
anterior, cómo se ve el testimonio de nuestra salvación reflejado
en nuestra santidad dentro de la iglesia, dentro del cuerpo
de Cristo. El genuino creyente, si ustedes
recuerdan, persevera a diario en la santidad, a diario Y Dios cumple el propósito preservándolo
de principio a fin, hasta cuando estemos juntos con Él en el reino
de los cielos. Por eso es fundamental que nuestra
obediencia se vea reflejada en la forma en la cual la unidad
de la Iglesia funciona, la manera armoniosa en la que debe tocar
la unidad de la Iglesia para glorificar a nuestro Señor. tengamos en mente cómo lucimos
nosotros en la ilustración de la orquesta. Esta, la Iglesia
del Señor, es la orquesta. ¿Cómo lucimos nosotros? ¿Somos
ese parche, esa mancha allí? ¿Somos quienes estamos siguiendo
de manera desordenada la partitura? Desde el punto de vista de la
armonía, acá en nuestra iglesia del Valle Central. Nuestro mensaje del día de hoy
se llama el ejemplo personal en la unidad de la iglesia. El
ejemplo personal en la unidad de la iglesia. Usted debe mirarse
a sí mismo en este momento y examinar cómo es su ejemplo en la unidad
de la iglesia. Y en esta sección del texto El
texto nos habla acerca de dos prioridades del creyente como
ejemplo en la unidad de la iglesia, dos prioridades. La primera de
ellas es practicar, vamos a ver qué tenemos que hacer, practicar.
Lo vamos a ver en los versículos del 14 al 16. Y participar, lo
vamos a estudiar en los versículos 17 y 18. hermanos, si ustedes se dan cuenta
el apóstol Pablo nos ha venido hablando del testimonio y ejemplo
de Cristo como cabeza de la iglesia el cual siendo en forma de Dios
que? no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse Cristo
Jesús es nuestro ejemplo máximo Pero sabemos que nuestro Señor
dejó su Espíritu Santo y que Él ascendió al cielo, el sello
de la promesa, el consolador para todos nosotros. Y ahora
nosotros estamos obligados a servir a la iglesia, a trabajar por
la iglesia, a amar la iglesia. Pablo nos dice, tenemos este
máximo ejemplo a seguir para beneficio del cuerpo. Y si ustedes
miran, lo leímos anteriormente ahí en Filipenses 2, cuando lo
estudiamos, Filipenses 2.2 Dice, teniendo el mismo amor, unanimes,
está hablando de una unidad, sintiendo una misma cosa, una
misma mente. ¿Cuál mente debe ser? La mente
de Cristo. Un mismo sentir. Son palabras
que deben estar allí presentes en nuestra vida, examinándonos,
recuérdelo, hoy usted está examinándose acerca de cómo es su función
dentro del cuerpo de Cristo, dentro de la iglesia. Un genuino
creyente se identifica claramente porque su vida refleja a Cristo. Es decir, lleva prácticas piadosas
como ejemplo de la obra del Señor en su vida. Practica las obras de Dios constantemente,
cuando hablo de practicar es algo constante, no es algo que
usted hace hoy, pero mañana no lo hace. Lo hizo anoche, pero
no lo hizo hoy en la mañana. No, no funciona así, esa no es
la vida del creyente, inconsistente, no puede ser. no está siguiendo
la partitura y está desentonando en la iglesia del señor no es partícipe de la unidad
del cuerpo piensa que lo es pero no lo está haciendo. Un genuino
creyente se identifica claramente porque su vida refleja a Cristo. Una de las cosas más tristes
en la iglesia es ver claramente afectada la unidad por el individualismo,
por el egoísmo, por el celo, por el orgullo, la envidia, la
murmuración. Todos estos pecados afectan a
la iglesia y no podemos ni normalizarlos, ni aceptarlos, ni tolerarlos. Mucho menos aceptarlos. No puede ser posible. Porque
esa no es la iglesia del Señor. Recuerden, no es un rótulo, no
es un título, es una vida misma de entrega total, de sumisión
total, de renuncia total a nuestros derechos que supuestamente pensamos
que tenemos. Pero ni el aire que respiramos
lo merecemos y si no fuera por él no estaríamos hoy acá. La primera prioridad del creyente
como ejemplo en la unidad de la iglesia es practicar, debe
practicar ¿qué debe practicar? la piedad, el amor, la honestidad,
la compasión, la hospitalidad, el dominio propio y la lista
es sumamente extendida hermanos no es exhaustiva y para esto
hay un orden, unas prioridades que el apóstol Pablo nos está
mostrando acá en esta sección Recuérdelo. Ninguno de nosotros puede venir
y pararse acá sin exponer el texto. Es el texto el que nos
está hablando acerca de la unidad de la iglesia y de cómo funciona
y de cómo se debe ver y de cómo glorifica al Señor. Ese versículo 14 nos dice, haced
todo sin murmuraciones y contiendas. Examinémonos. Hacet todo sin
murmuraciones ni contiendas. Es un verbo imperativo. Hacet. Volvemos a las palabras imperativas
que Pablo nos venía instruyendo desde la sección anterior. Es
decir, una obediencia inminente. Un mandato de Dios, como hablábamos
anoche, un mandato de Dios es una orden divina. ¿Cuántos de
nosotros nos esforzamos por obedecer a nuestros jefes? Pero hay un
jefe de jefes, un señor de señores, un Dios soberano que nos manda
que le obedezcamos. ¿Y saben qué es lo más lindo?
Que lo hace por nuestro bien, por nuestro bien. Es precioso
lo que el Señor hace. Hace todo, dice el texto. No
perdamos la mirada ahí en el texto. Filipenses 2, versículo
14. Acá está abarcando todo lo que
podemos hacer en nuestra vida, todos los días, desde que nos
levantamos hasta que nos acostamos, no hay excepciones. Piense qué
hizo esta mañana cuando se levantó. ¿Qué fue lo primero que hizo? Piense cómo se comportó desde
que se levantó esta mañana. Cómo fue su vida piadosa esta
mañana. Porque eso refleja la obediencia
a Cristo en su vida, en mi vida. No hay un periodo de tiempo o
un lugar en el que cambio mi forma de actuar. Recuerdo un hermano pastor que
compartía con nosotros acerca del parqueadero que tuvo un inconveniente
con otro hermano pero el hermano no sabía que era el pastor, que
iba a enseñar ese día, y lo insultaba por el parqueadero.
Hermano, cómo fue nuestra reacción el
día de hoy, pronto en una situación que no esperábamos. ¿Recuerdan
ustedes las preguntas que sugerimos hacernos a diario como parte
de nuestra vida de fe práctica? que dije en la enseñanza pasada
fueron cuatro preguntas de uno de los puritanos que en realidad
escribió como unas veinticinco pero yo solamente mencioné cuatro
preguntas y la primera de ellas es me he acercado a Dios esta
mañana en oración como lo primero que he hecho al levantarme o
he dado lugar a la pereza espiritual a la falta de dominio propio
al pecado es saludable examinarnos mis hermanos Es precioso poder
hacerlo. La pregunta de examen nos la
está dando el apóstol Pablo acá. Él está diciendo, ¿hacemos todo
sin murmuraciones? ¿Hacemos todo sin contiendas? Las murmuraciones encierran también
las quejas, hermanos. ¿Cuándo fue la última vez que
te quejaste o que murmuraste? ¿Cuándo fue? La queja es pecado de insatisfacción. Es el pecado de insatisfacción.
Nada te llena. Carencia de contentamiento es
la queja. Porque no obtenemos lo que queremos.
De por sí, vivimos en un mundo insatisfecho. Este es un mundo
insatisfecho. Muchas cosas las hacemos porque
nos toca, no porque queremos, no porque anhelamos, no porque
deseamos. Pero recuerde algo. Este mundo
es un mundo insatisfecho, pero el mundo no conoce a quién? A
Dios. El mundo afuera está sin Dios. Nosotros los creyentes sí conocemos
a Dios por su gracia soberana. Es decir, nosotros no tenemos
excusa. Cuando el creyente se queja por la razón que sea, está
quejándose directamente de Dios. Está quejándose de la providencia
de Dios y está quejándose de la soberanía de Dios. Cualquiera
que sea la queja. Yo sé. Hermanos, créanme, yo
también lo he vivido. Pensamos que tenemos derecho
a quejarnos. Eso pensamos. Pero delante del Señor no tenemos
ese derecho. No lo tenemos. Vamos a ver el libro de Éxodo,
en Éxodo 16. Hemos estado leyendo el libro
de Éxodo con mi esposa en las noches. Éxodo 16, el versículo
8. Dice la palabra del Señor en
Éxodo 16, 8. Dijo también Moisés, Jehová os dará en la tarde carne
para comer y en la mañana pan hasta saciaros porque Jehová
ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra
Él porque que somos nosotros vuestras murmuraciones no son
contra nosotros sino contra el Señor dijo Moisés Este pasaje muestra como la murmuración
del pueblo contra Aarón y Moisés era en realidad una queja directa
contra quién? Contra Dios. Contra Dios. Esto realmente ofende al Señor
y el Señor les dio el alimento hasta que se saciaron. Hasta
que se saciaron. Mostrándole su poder, que ya
lo habían visto cuando lo sacó con mano poderosa de la tierra
de esclavitud en Egipto. Todo lo que debemos hacer, lo
debemos hacer para la gloria de Dios. Murmurar y tener contiendas
no agrada a quién? A Dios. ¿Por qué murmuró ayer? ¿Por qué murmuró anoche? ¿Por
qué murmuró esta mañana? No, yo no murmuro tanto. O tal
vez sí. Hermanos, murmurar también es
hablar mal de alguien. Eso también es murmurar. ¿Como
lo vimos en dónde? En Éxodo. ¿Estaban hablando mal
de quién? De Aarón y de Moisés. ¿Y directamente
de quién? De Dios mismo. O comentar de manera negativa
acerca de alguien. Esto es más común de lo que imaginamos,
pero que sea común no significa que esté bien. Es pecado delante
de Dios. Cuando tu esposa te pide un favor
y tú le respondes de pronto de una manera áspera. Estoy ocupado, estoy haciendo
otra cosa, voy a hacer tal cosa. Estás quejándote, estás murmurando. Tal vez murmuraste de tu hermano
en la fe. Esto crea división, esto afecta
a la iglesia del Señor. Ahí en Proverbios 16, el versículo
28 dice, el hombre perverso levanta contienda. Y el chismoso aparta
a los mejores amigos. ¿Se dan cuenta de lo que puede
hacer la murmuración? Se dan cuenta porque Pablo está
diciendo, hace todo sin murmuraciones y con tiendas. Él sabía lo peligroso que era
para la iglesia del Señor esos pecados. La murmuración puede causar división
incluso entre las personas más cercanas. Por esto Pablo está resaltando
y exhortando a la Iglesia, ahí en Filipo, como los receptores
originales, a evitar cualquier tipo de pecado que afecte la
unidad de la Iglesia. Y hoy nos está llamando a nosotros,
aquí en la Iglesia del Valle Central, a que nos examinemos
a ver cómo estamos nosotros viviendo. Si estamos haciendo todo sin
murmuraciones ni contiendas. Esto es confrontante, hermanos.
Pero es necesario, es la manera en la que la Palabra de Dios
nos confronta. Es la Palabra de Dios la que
nos exhorta. Es Dios mismo hablando, ¿a través
de quién? De su Palabra. ¿Cuándo fue la
última vez que murmuró? Hermano, hermana, ¿cuándo fue
la última vez que lo hizo? Arrepiéntase de ese pecado. Y
no podemos decir que no lo hemos hecho, porque Dios todo lo ve. Pero lo que sí podemos hacer
es arrepentirnos de ese pecado y no caer más en él. Porque yo sé que ninguno de nosotros,
por voluntad propia, si es un genuino creyente, quiere tener
un altercado con Dios. Ninguno de nosotros quiere eso. Queremos es honrarlo, ¿cierto?
Queremos es amarlo, queremos es obedecerle. Queremos colocar
nuestro corazón delante de él. Y eso lo vamos a ver acá. El
apóstol Pablo lo hizo. El apóstol Pablo era una persona
como tú y como yo, de carne y hueso. y él lo hizo, él se ofreció en
libación, lo dice más adelante y lo vamos a ver el resultado de las murmuraciones
son las contiendas crea conflicto, guerra, disensión
y hace mucho, mucho daño tanto a la persona como a la iglesia. Y recuerde, cuando hablamos de
la iglesia, imagínese, trate de imaginarse, es un cuerpo,
es un cuerpo. Debemos desechar esa práctica
pecaminosa para poder practicar la obediencia al Señor. Precisamente ese es nuestro primer
punto, practicar como testimonio y ejemplo de la unidad Pablo
nos está diciendo que hagamos todo sin murmuraciones ni contiendas
y estamos entendiendo lo que es la murmuración estamos entendiendo
lo que es la contienda mi deseo hermanos es que temamos de manera
santa y reverente al Señor y que realmente caminemos por ese camino
angosto libre de murmuraciones sin ser contenciosos sin buscar
causar división El resultado de hacer todo sin
murmuraciones ni contiendas es una clara evidencia de obediencia
y de testimonio de Cristo en una generación que es maligna
y perversa. Esa es la generación en la que
estamos viviendo. Y así lo está describiendo ¿Quién? El apóstol
Pablo ahí en el versículo 15 ¿Por qué creen ustedes que él
está pensando y escribiendo inspirado por el Espíritu Santo de Dios
acerca de esta necesidad en la vida del creyente? Porque alrededor
todos nos miran Usted sale aquí del edificio y la gente que lo
ve afuera sabe que usted salió de la iglesia Pero ¿saben algo? Nosotros no
servimos a Dios, al Señor, al ojo. Pero la manera en la que
vivimos testifica de la obra del Señor en nuestra vida. Y podemos ser piedra de tropiezo
para otros. Hasta para los de nuestra propia
casa, hermanos. Mira lo que dice el versículo
15. Debes hacer todo sin murmuraciones
ni contiendas. Y mira lo que dice el versículo
15. ¿Para qué seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios, sin
mancha, en medio de una generación maligna y perversa, en medio
de la cual resplandecéis como luminares en el mundo? ¿Qué nos
está diciendo ahí el apóstol Pablo? Tal como nos dimos cuenta, Pablo
viene ilustrando y mostrando lo que deben ser los distintivos
de un genuino creyente. De eso está hablando Pablo. Que con su ejemplo se diferencian
claramente de las personas que están afuera en el mundo. Menciona tres adjetivos calificativos.
Si ustedes se dan cuenta en el versículo, sigámoslo juntos. Tres adjetivos calificativos
del carácter de un genio no creyente. Algo interesante es que en el
idioma original los tres empiezan con la primera letra del alfabeto
griego, alfa, para dar esa tonalidad de prioridad. Irreprensible. Para que seáis
irreprensibles. Después más adelante dice, y
sencillos. Y más adelante dice, en el mismo
versículo, y sin mancha, esos tres adjetivos calificativos
se escriben en el idioma original, inspirados por el Espíritu Santo
de Dios, con la primera letra del alfabeto. En el español lo vemos diferente,
totalmente. Pero esto tiene una razón de
ser, es la manera en la que el Espíritu Santo de Dios inspiró
a Pablo para resaltar la prioridad, la primicia de la familia cristiana
y su práctica de fe frente a un mundo apartado de Dios. Por esto nos debe doler el corazón
cuando representamos mal al Señor por causa de nuestra falta de
dominio propio o de orgullo queriendo ganar un argumento y perdiendo
un hermano o una oportunidad de evangelizar. Una oportunidad
de testificar de la obra perfecta que el Señor ha hecho en cada
corazón de aquel que dice ser creyente. Está diciendo el apóstol Pablo,
para que seáis irreprensibles. Ser irreprensible es un término
que significa no tener tacha. Desde el punto de vista práctico
como creyentes, está incluyendo una vida moral, una ética cristiana. Pero ante todo una vida espiritual.
yo sé que son términos que muchas veces nosotros escuchamos fácilmente
y en realidad son muy extensos hermanos cuando hablamos de una
ética cristiana podemos imaginarnos una ética moral y aunque la moral
tiene mucho que ver la ética cristiana es como nuestro pensamiento
está dirigido por la partitura por la palabra de Dios y no por
la contaminación exterior del mundo La palabra irreprensible, amemtoi,
en el idioma original, una connotación de ser sin defecto. ¿Quién quiere ser irreprensible?
Levante la mano. Todos queremos ser irreprensibles
y amamos al Señor. Todos lo queremos ser. Por eso, ¿estamos practicando
qué? Las obras del Señor. ¿Queremos practicar qué? La palabra
de Dios. Queremos estar entrenados. en
esa sinfonía para no desentonar esforzándonos, perseverando en
la santidad con la mirada puesta en el ejemplo de todos los ejemplos
que es nuestro Señor Jesucristo y la palabra irreprensible es
comúnmente usada en la palabra de Dios como una característica
esencial de un nombre de Dios, de un verdadero creyente, de
un siervo fiel, de un obrero que sirve nuevamente no al ojo de un anciano esclavo y digno
de Dios es uno de los requerimientos inclusive de todo varón que desea
ser pastor o que desea liderar debe ser irreprensible Ustedes lo pueden leer en sus
casas ahí en Primera de Timoteo capítulo 3 la siguiente palabra
que usa el apóstol Pablo allí es sencillo ¿Qué es ser sencillo? Yo sé que uno siempre dice, no,
yo soy muy sencillo. ¿Pero qué es eso? ¿Qué es ser sencillo? Es no ser mezclado, no ser adulterado,
no aparentar lo que no eres. ¿Sabes? Yo sé dónde tú eres sencillo.
En las cuatro paredes de tu casa. Ahí eres sencillo, o en las cuatro
paredes de tu cuarto, ahí eres sencillo, ahí eres lo que tú
eres. ¿Sabes quién te ve? Dios. ¿Sabes quién te ve? Posiblemente tu esposa, tus hijos. La palabra original, que empieza
también con la letra alfa, se traduce intacto, que se mantiene
puro de contaminación, ¿Cómo nos mantenemos puros de
contaminación si nos la pasamos pegados al Facebook o a las redes
sociales? Viendo lo que el mundo publica,
deseando vivir la vida de otros. ¿Cómo lo podemos hacer? Si utilizáramos
ese tiempo en la palabra de Dios, ¿cuánto podríamos realmente crecer
en la semejanza a Cristo? Sí, el conocimiento es importante,
pero el conocimiento puede ser vano, muy vano, hermanos. Esto habla de aquellos creyentes
que no andan en tinieblas. El creyente sencillo es imitador
de Cristo, no tiene un pie en la iglesia y el otro pie en el
mundo. No se acomoda, no se mimetiza. Cuando está con los del mundo,
es del mundo. Cuando está con su familia religiosa,
es religioso. Cuando está en la iglesia, es cristiano. Se mantiene contaminado. Esto habla de aquellos creyentes
que realmente quieren ser imitadores del Señor. Practicar esas enseñanzas
es fundamental y Pablo lo describe como genuinos hijos de Dios. Ustedes se dan cuenta ahí en
el texto, ¿cierto? En el versículo 15 estamos. Para que seáis irreprensibles
y sencillos hijos de Dios sin mancha en medio de una generación
maligna y perversa. Ese es el tercer adjetivo calificativo,
sin mancha. Que describe precisamente como
mencionamos anteriormente, en ser sencillo, no estar contaminado
y no buscar contaminarse. La forma de hablar, la forma
de pensar, está inclinada hacia la honra al Señor. Así no genera contiendas, así
no genera conflictos, Esto es ser sin mancha. Sin pecado,
¿recuerdan ustedes? ¿El Señor es quién? Sin pecado,
sin mancha, el Cordero sin mancha. Nosotros estamos en un proceso
de santificación, pero nosotros podemos aplicar estas verdades,
porque si no las pudiéramos aplicar, no nos las estarían siendo enseñadas.
La Escritura no nos las enseñaría. nosotros podemos vivir estas
verdades hermanos y cuidado con algo este sin mancha no es como
tú te percibes no es como tú piensas que tú eres jamás es
como te ven a ti es como te ve a ti la iglesia es como te ve
a ti tu esposa es como te ve a ti tu familia no como yo pienso que soy Como tú te ves, es orgullo y
vanidad. Como te ve Dios y las demás personas,
es lo que tú realmente eres. Mis hermanos, no estamos hablando
de tomar a la ligera estos términos que nos enseña la Escritura.
El ser irreprensible, sencillo, sin mancha. Debemos practicar
las enseñanzas de Dios contenidas en la Biblia y saber que por
el Espíritu Santo de Dios podemos vivir estas verdades prácticas. Es decir, son una realidad en
la vida de todo genuino creyente, porque es más poderoso el que
está en nosotros que el que está, ¿en dónde? En el mundo. El creyente está en medio de una
generación maligna y perversa. Pablo está diciendo a los hermanos
de Filipo que su generación es perversa, es maligna, odia a
Dios, odia a los creyentes porque aman más su pecado. ¿Creen ustedes mis hermanos que
eso ha cambiado en el tiempo? ¿Que esa generación era más maligna
y perversa que la de ahora? ¡No! ¡Claro que no! Esta generación
no es mejor que la generación de la iglesia del primer siglo. Todo lo contrario, puede ser
peor. Seguimos viviendo en medio de una generación maligna y perversa. Por eso el apóstol Pablo nos
da esta prioridad de comunidad como creyentes en la iglesia,
en la vida práctica y nos distingue del mundo incrédulo. Muchos incrédulos piensan que
este mundo va a mejorar porque el mundo y sus deleites
les atraen. Su corazón está inclinado hacia
el mal. Anhelan estar acá. Pero el creyente
no. El creyente tiene su mirada puesta
en el galardón. El creyente está anhelando estar
en su verdadera tierra, en su verdadera ciudadanía. Eso estamos
anhelando. Los no creyentes no pueden vivir
una vida práctica, piadosa. ¿Por qué? porque el Espíritu
de Dios no mora en ellos y es importante que tengamos presente
esto no puede ser posible que una persona no creyente parezca
más creyente que el creyente no tiene sentido hermano y nos
estamos examinando todos colocándonos el dedo en el corazón y preguntándonos
¿soy yo el que estoy desentonando acá en la iglesia? ¿Soy yo el
que estoy aparentando ser lo que no soy? Porque la palabra de la cruz
es locura para los que se pierden. Pero para los que se salvan,
esto es a nosotros, es poder de Dios. Por esto hermanos, nuestra
vida de práctica es un ejemplo de nuestra salvación y se ve
representada en la unidad práctica de la Iglesia. Esto es importante, porque la
Iglesia es un solo cuerpo, pero es un solo cuerpo que practica
las bondades de Dios. No es un cuerpo muerto, es un
cuerpo vivo, vivificado. ¿Por qué creen que Pablo nos
está diciendo que debemos resplandecer como luminares en el mundo? Para hacer alusión. ¿Cuáles son los luminares? Las
estrellas, el sol, la luna. Todos ellos cumplen su función
desde el principio. Es una orden dada por Dios. O
la estrella no salió hoy. Que usted no la vea, no es que
no esté ahí. O el sol no salió hoy. O la luna no está presente. ¡No! Porque se sujetan a su Creador.
Quien no se sujeta a su Creador es usted y yo. Porque queremos
hacer nuestra voluntad. Eso es triste, hermanos. Pero
Pablo nos está enseñando claramente. Ustedes deben ser y resplandecer
como luminares en el mundo. Adornando, impactando. Eso es lo que somos los creyentes
y lo que debemos ser para el mundo. Pero vamos a un sitio,
tenemos problemas. No nos sirve la comida en el
restaurante como la queremos, nos quejamos. No diga que no,
porque a mí también me ha pasado. ¿Sí? Y harto que vamos a tener
nosotros la capacidad para poder, o la autoridad más bien, para
poder proclamar el Evangelio, ¿no es cierto? Hermanos, nos falta mucha sabiduría. La manera en la que vivimos es
esencial. Y de esto es lo que nos está
hablando el apóstol Pablo. mire lo que dice el libro de
Daniel, una referencia de Daniel 12 versículo 3 dice los entendidos
resplandecerán como el resplandor del firmamento y los que enseñan
la justicia a la multitud como las estrellas a perpetua eternidad
para hacer referencia a lo que es la iglesia el creyente es
la luz en medio de la oscuridad de este mundo caído un mundo
sin dios está oscuro espiritualmente Piensa cuando usted entra a algún
lugar en el que está completamente oscuro, ¿qué siente? Es incómodo. Así sea su propia casa, usted
ahí como que quiere prender la luz rápido. Es incómodo. Pero nosotros tenemos una función,
resplandecer como luminares en el mundo. No somos del mundo,
no pertenecemos al mundo, pero testificamos de Cristo al mundo. en todo lo que hacemos, vemos
por qué el apóstol Pablo está diciendo practicar estas verdades,
testifica de la obra de Cristo frente a una generación maligna
y perversa, es una responsabilidad pero también es un privilegio,
es un precioso privilegio hermanos Y este privilegio es el que está
haciendo referencia el apóstol Pablo en el siguiente versículo.
Ahí en el versículo 16, leámoslo juntos. Mira lo que está diciendo
el apóstol Pablo, Filipenses 2, 16, dice. Así dos de la palabra
de vida para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de
que no he corrido en vano ni en vano he trabajado. Vuelve Pablo a recordarnos la
importancia de estar firmes en la fe que vivimos. ¡Ojo con esto! Nosotros vivimos la fe, porque
no es una fe ciega. Es una fe que ha sido implantada
por el Espíritu Santo de Dios en nuestra vida. Todo el consejo de Dios nos está
instruyendo a ser asidos. ¿Qué es ser asido? Es ser retenedor
de la Palabra de Dios. eso es hacernos retenedores de
la palabra de Dios por la cual un genuino creyente
puede vivir en santidad personal apartándose del pecado en dependencia
del Señor y testificando al mundo por eso es importante examinarnos
desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Que el Señor nos libre de pensar
que estamos bien o caemos en pecados deliberados,
repetitivos y seguimos igual. ¿Saben qué? Sentimos remordimiento,
pero no arrepentimiento genuino. Esto no puede ser la vida práctica
de un genuino creyente. No puede serlo, hermanos. Miren lo que dice Juan 6, 63.
El Espíritu es el que da vida. La carne para nada aprovecha.
Las palabras que yo he hablado son Espíritu y son vida. Por eso necesitamos el consejo
de Dios, porque las palabras que Él nos da son Espíritu y
son vida. ¿Qué habló Jesús? El Evangelio
de salvación, por gracia, por medio de la fe, el arrepentimiento
de pecados. Esas fueron sus palabras. Entonces, estar asidos, como
está diciendo Pablo en el versículo 16 de la palabra de vida, muestra
la unidad de la iglesia y el amor por la iglesia. Porque en
lugar de estar quejándose, turbado, murmurando, la iglesia está predicando
la palabra de vida. Y es lo que está queriendo, Pablo,
instarnos, exhortarnos. Es la manera en la que la iglesia
transmite, ¿qué? La verdad de Dios. Por eso nosotros nos reunimos
únicamente para tener almuerzos, cenas, desayunos. Sí, eso hace
parte del amor del Señor. Necesitamos la Palabra de Dios
en cada reunión. Necesitamos ser expuestos a la
Palabra de Dios y al Consejo de Dios. Y Pablo ahí en el versículo 16
hace una referencia acerca para que en el día de Cristo Yo pueda gloriarme de que no
he corrido en vano, ni en vano he trabajado. Si uno mira rápidamente ese versículo,
uno como que puede decir, Pablo como que está un poquito creído,
¿no es cierto? Pero no. Es todo lo opuesto,
hermanos. El día de Cristo llegará. Y lo
estamos anhelando. Para los creyentes, como Pablo
les está hablando acá, es para vida eterna. Pero también para perdición perpetua
a los no creyentes. Pero Pablo hace referencia a
los creyentes. Mira lo que dice 2 Corintios 5, versículo 10. 2 Corintios 5, versículo 10. Segunda de Corintios 5, versículo
10 dice lo siguiente, porque es necesario que todos nosotros
comparezcamos ante quién, ante el tribunal de Cristo, para que
cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en
el cuerpo, sea bueno o sea malo. Pablo se incluye a sí mismo y
a todos los creyentes en este juicio, no para determinar la
salvación, porque los creyentes ya han sido salvos, por gracia, por medio de la fe,
sino para evaluar las obras realizadas después de la salvación. Esto es muy importante. Esto
es fundamental en nuestra vida de creyentes. El Señor sigue
intercediendo por nosotros en el reino de los cielos y la manera
en la que vivimos, práctica, cuenta para Él. Cuenta para Él. Por eso crecemos en santidad
a diario. Pablo en el versículo ahí 16
en la última parte dice yo pueda gloriarme de que no he corrido
en vano ni en vano he trabajado Pablo no está queriendo ser orgulloso
acá todo lo opuesto está hablando de gloriarse de no haber trabajado
en vano ¿saben por qué? porque su anhelo en el corazón
es ver a la iglesia de Filipo que llegó a la meta en aquel día, el día de Cristo,
como lo leímos ahí en 2 Corintios 5. Hermanos, practicar las verdades
bíblicas en nuestras vidas no sólo es un privilegio, sino que
es un gozo y corona nuestra. cuando veamos que el sacrificio,
la persecución en la obra jamás fue en vano. Y ojo con esto,
porque Pablo tiene toda la autoridad, no hace uso de ella, apostólica,
pero tiene toda la autoridad para hacerlo. Pablo comía la
mesa, con los fariseos de fariseos,
con los más prestantes de la iglesia de aquella época, en
el judaísmo. ¿Pero qué hizo él cuando fue
llamado a salvación? Su vida cambió por completo.
Él no, yo voy a seguir aquí un pie con los fariseos, el otro
pie con la iglesia del Señor. ¡No! ¿Y eso le costó qué? Él lo dio todo, por eso nos llama
a nosotros a hacer exactamente lo mismo. Mira lo que dice el
versículo, capítulo 1. Ahí Filipenses 1, el versículo 29. Dice la palabra del Señor, Filipenses
1.29, porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo,
no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él. Esa segunda parte como que nos
puede desconcertarnos, ¿cierto? No sólo que creáis en él, sino
que padezcáis por él. Y dice, les es concedido. La
palabra concedido en el idioma original es gracia. O sea, por
gracia nos es concedido que padezcamos por Cristo. Y recibimos esa gracia. ¿Y qué del padecimiento? No,
de ese padecimiento no me hable, Pablo. Es lo que la palabra del Señor
nos está diciendo. ¿Cómo es tu ejemplo práctico
en la unidad de la Iglesia del Valle Central? Es la pregunta
para todos nosotros. ¿Cómo es nuestro ejemplo práctico? La segunda prioridad del creyente,
como ejemplo en la unidad de la Iglesia, recuerde lo hermano,
nosotros somos el ejemplo de la unidad de la Iglesia. Por
eso nos estamos cuestionando cómo estamos siendo ese ejemplo. Es participar Participar, ¿pero
participar de qué? Hermanos, poder servir a la iglesia
del Señor no solo es un privilegio, sino es una ofrenda para el Señor
Es una ofrenda para el Señor Esto es participar de la obra
Yo ruego a Dios que lo entendamos Porque lo necesitamos abrazar
Necesitamos creerlo El Señor en su soberanía decide
usarnos para su obra. Él así lo ha decidido, porque
Él es Dios soberano. No nos necesita, pero Él ha decidido
usar vasos de barro para honra. ¿Recuerdan ustedes ese versículo?
Para honra, frágiles y comunes, pero que contienen un tesoro
precioso, el Evangelio y el poder de Dios. Si quieren, vamos ahí
a 2 Corintios. Segunda de Corintios 4 Segunda de Corintios 4, versículo
7 Dice la palabra del Señor Pero tenemos este tesoro en vasos
de barro para que la excelencia del poder sea de Dios y no de
nosotros Es Él el que es glorificado O tristemente vasos de barro
para deshonra". Esto es confrontante también
hermanos, también hay vasos de barro para deshonra, miremoslo
ahí en Romanos capítulo 9, Romanos 9 versículo 21, mira lo que dice el versículo
21, dice o no tiene potestad el alfarero sobre el barro para
hacer de la misma masa un barro para honra y otro para deshonra, qué si Dios queriendo mostrar
su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los
vasos de ira preparados para destrucción y para hacer notoria las riquezas
de su gloria, los mostró para con los vasos de misericordia
que él preparó de antemano para la gloria. Vaso de honra o vaso
de deshonra hermanos, Por eso es un privilegio participar de
la obra, servir al Señor, sirviendo a su iglesia. Y eso hace parte
del testimonio de nuestra vida. Y Pablo ahí en el versículo 17
de Filipenses nos dice, aunque sea derramado en libación sobre
el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos
vosotros. Estas palabras deben de tener
un eco firme en nuestro corazón, en nuestra mente. Pablo, una
vez más, no estima su vida, sino que reafirma a estar dispuesto
a soportar, ¿qué? La penalidad. A soportar su destino,
a aceptarlo. Por eso dice que se entrega como
una ofrenda. Por causa de la iglesia del Señor. ¿Estamos nosotros dispuestos,
hermanos, a aceptar lo que sea por la obra del Señor? ¿Estamos dispuestos realmente?
El hombre que está preso, encarcelado por la obra del Señor, el asesino
y perseguidor de la iglesia del Señor, por gracia pasó a ser
perseguido y sufrido por la iglesia que antes él perseguía y deseaba
asolar. Y pasó él a ser el perseguido. Nosotros sabemos el fin de Pablo.
Lo sabemos. Pero jamás, mis hermanos, el
Señor lo dejó avergonzado como tampoco dejará a ninguno de los
suyos avergonzados. Cuando Pablo usa la analogía
de la libación, Pablo la usa para recordarnos el olor grato
de la ofrenda. Allí en el libro de Éxodo, en
Levítico también, la ofrenda fragante subía al Señor. La libación
era una ofrenda cuando se derramaba un líquido, que normalmente era
vino, sobre el animal y se consumía el vapor y subía como una ofrenda
grata y agradable al Señor. Pablo está diciendo que él está
agradecido con el Señor por la oportunidad de servirle cualquiera
que sea su situación y nosotros por el contexto de la carta sabemos
en dónde se encontraba el apóstol Pablo Examinémonos por favor Por favor ¿Cómo estamos nosotros
anhelando dar verdaderamente la vida por la Iglesia del Señor? Hay un precio, hay un precio
hermanos que se paga en el servicio a Cristo que genera algo que no puede
ser maquillado ni disfrazado y es el contentamiento y gozo
genuino que proporciona servir al Señor sirviendo a su preciosa
iglesia sirviendo a los hermanos sirviendo al cuerpo recuerde
el vaso de honra que Dios tiene preparado para la gloria es hermoso es precioso poder ver
esta verdad que el Señor nos está hablando el día de hoy No
hay nadie, ninguna persona que pueda decir que sirve al Señor
si no sirve a su iglesia. Sin un propósito específico,
individual. Sin una agenda personal. Porque participar en la obra
del Señor testifica claramente de la unidad que posee el cuerpo. Porque está unido por el mismo
Espíritu. Cualquier costo que nosotros
podamos vivir, hermanos, está testificando de la obra que ya
el Señor ha hecho en nuestros corazones. Recuérdenlo, por su causa, ¿no
es cierto? Por su causa. No porque estamos murmurando,
no porque estamos quedando con tiendas. A veces confundimos,
¿no es cierto? ¿Recuerdan cuando Pablo decía
que él fue perseguidor de la iglesia por celo en incredulidad? Era un incrédulo y perseguía
a la iglesia por celo a su religión. Nosotros podemos ser iguales. Podemos tener un celo no sano. Podemos pensar que estamos bien
porque tenemos celo de la palabra de Dios. Pero queremos coger
agarrote a todo el mundo. A bibliazos, dicen algunas personas.
No, no. Misericordia quiero, no sacrificio. Esto es importante que nosotros
lo entendamos. ¿Cómo eres tú en tu servicio
al Señor en la iglesia del Valle Central? Y ten por seguro que
jamás será en vano. Pablo lo está diciendo, jamás
será en vano. Es un privilegio tanto para ti
como para mí. Para todos los que anhelan servir
al Señor fielmente. No desprecies este privilegio,
no seas rebelde al Señor. Todo lo contrario. Evalúate a
la luz de la palabra. Y anhela hacer ese vaso de honra. Algo importante, hermanos, es
no anhele el don más excelente. no anhelen una posición porque eso no es sabio ni es
lo que el Señor quiere de nosotros finalmente el mayor de todos
es el amor es el amor la unidad del cuerpo de Cristo el que quiere
ser el mayor se hace el menor es el que más sirve todos somos
parte del cuerpo y todos cumplimos una función unos enseñan otros atienden las mesas pero
todos cumplimos una función y somos parte del mismo cuerpo y la única
cabeza es ¿quién? Cristo la iglesia no es piramidal esa
no es la iglesia del señor esa es la iglesia que usted ha inventado
en su cabeza y es importante que nosotros
entendamos esto el versículo 18 mis hermanos
nos dice y así mismo gozados y regocijados también vosotros
conmigo Pablo es partícipe en el gozo
por la obra de Cristo en la vida de cada uno de los creyentes
en cada una de las iglesias nosotros lo podemos ver a través de las
cartas por eso nosotros podemos colocar
nuestra vida misma como una ofrenda al Señor muchas veces pensamos que no
tenemos nada para ofrecer pero tenemos lo más valioso que el
Señor nos ha dado, la vida misma el Señor cuida realmente de su
preciosa iglesia De manera que la vida del creyente, mis hermanos,
no puede ser una vida sin sacrificios. No puede ser una vida sin frutos.
No puede ser una vida sin amor. No puede ser. Por eso Pablo está
usando en el último versículo, en el versículo 18, dice gozaos
y regocijaos. En el versículo 17 está hablando
también del gozo y del regocijo. ¿Como fruto de qué? De la unidad.
La invitación de Pablo a los creyentes en Filipo es clara.
Gozarse y regocijarse es un privilegio, aunque las situaciones sean adversas. Porque no vemos la situación
que vivimos, sino a Cristo, el autor y consumador de nuestra
fe. Yo recuerdo hablar con personas
que alguna vez me decían. Usted no se imagina cuán feliz
era yo cuando no tenía nada. cuando vivía el día a día, cuando
servía al Señor con todo mi corazón. Y ahora que el Señor me ha prosperado,
estoy tan ocupado en mis negocios, que no tengo tiempo para el Señor. ¿Cómo nosotros estamos viviendo
a la luz de esta realidad? todos los que quieren vivir piadosamente
en Cristo Jesús padecerán persecución, hermanos. Esa es la realidad. De diferente tipo, muchas veces
la persecución, ¿sabes cuál es? Contigo mismo. Porque tú sabes
lo que quieres hacer, pero no lo haces. No haces el bien que
quieres, sino el mal que no quieres. Hay una batalla interior. Y nos puede costar reconocerla,
pero si nos sometemos al Señor, si nos sometemos a su palabra,
podemos hacerlo. Podemos realmente hacerlo. Porque
no hay nadie, como dice el apóstol Pablo, que ya lo haya alcanzado.
Estamos en la meta, corriendo hacia la meta. Por eso la vida
del creyente es una vida de práctica y de participación de la obra
del Señor. Constantemente. Imagínate tú
decirle a tu esposa que la amas, pero la estás tratando mal. Imagínate
tú decirle a tus hijos que los amas, pero no estás proveyendo
para ellos. No puede ser posible, ¿cierto?
No hay una consistencia. Y de esto nos está hablando el
Señor. No podemos decirle al Señor que lo amamos, pero no
vivimos para Él. Por eso hoy los ejemplos prácticos
de la familia, lo más cercano que tenemos ahí, al lado nuestro Nos dolemos por esas situaciones,
incómodas de pecado entre nosotros Pero cuánto nos dolemos cuando
nos estamos siendo irreverentes al Señor Una vida de creyente que da la
vida por practicar la palabra de Dios Eso debemos ser Una vida
de creyentes que se goza y regocija en participar en su iglesia Preguntémonos eso ¿Cuántas veces
nosotros estamos deseosos de participar en la iglesia? De
servir al Señor en la iglesia Y recuérdelo, estamos en medio
de una generación maligna y perversa. Mis amados hermanos, mi deseo,
mi anhelo al servicio de ustedes hoy es ver que estas dos prioridades,
practicar y participar de manera individual, cada uno de nosotros
de manera individual, sean un ejemplo en cada uno de ustedes
para la unidad de la Iglesia del Valle Central. para que así
como la armonía del sonido de los instrumentos de la orquesta
bien afinada, se adulce la armonía en la unidad de nuestra iglesia
local. Meditemos en estas verdades y
que el Señor nos ayude para que las podamos vivir. Demos gracias
al Señor, hermanos. Padre amado te damos gracias
te damos gracias porque podemos decir Señor que nuestra iglesia
es nuestra iglesia favorita Señor porque tú la compraste Señor
que no sea solamente un nombre que no seamos amadores de ti
de labios no Señor ayúdanos a que demos la vida realmente por tu
iglesia que demos la vida Señor por la obra tuya Y Señor, gracias
por recordarnos que Tú nos has concedido, Señor, que creamos
en Ti y que padezcamos por Ti, Señor. Gloria a Ti te damos,
Señor, por la obra que Tú haces en nuestra mente, porque reargulles
nuestros corazones, nuestros pecados, Señor, nos los muestras
de manera latente. Y ayúdanos para tener la humildad,
Señor, para reconocer esto, pedirte perdón, Señor, y vivir practicando
Señor, participando Señor de tu preciosa obra. Bendecimos los corazones y las
mentes de cada una de las personas que estamos aquí presentes Señor,
por amor de tu nombre lo hacemos para que vivamos el propósito
al cual tú nos has llamado, en el nombre de Jesús oramos, Amén.
Señor les bendiga hermanos. Los invito a que se pongan de
pie.
El Ejemplo Personal En La Unidad De La Iglesia
Series Filipenses
Filipenses 2:14-18
- Practicar v. 14-16
- Participar v. 17-18
| Sermon ID | 1210242052558008 |
| Duration | 1:08:55 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Philippians 2:14-18 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.