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Es un privilegio estar aquí con
ustedes. También es un privilegio ver amigos aquí que son sordos. Yo tengo una hija que es sorda. Y allá en la iglesia de Trinity
tenemos tres personas sordas que vienen a la iglesia los domingos.
Y yo tengo un lenguaje de señas
fluido. Pero no soy fluido en el español. pero me gustaría aprender español,
así que ustedes me pueden ayudar. Ya hemos orado, pero volvamos
a hacerlo pidiendo la bendición de Dios sobre este tiempo de
predicación. Señor, pedimos por la presencia
de tu Espíritu Santo. Necesitamos la ayuda de tu Espíritu. necesitamos la ayuda de Tu Santo
Espíritu. para ambos el predicador y el
traductor, y también por cada uno que está
aquí para escuchar la Palabra de Dios, y por nuestros hermanos sordos
para ver la Palabra de Dios. Así que pedimos por la presencia
de tu Santo Espíritu, que el Señor Jesucristo sea conocido
y que le amemos por su misericordia y gracia para pecadores. Y te
pedimos esta bendición en su santo nombre. Amén. Quiero que leamos en nuestras
Biblias en Marcos capítulo 4. Y vamos a leer en los versículos,
versículos, 35 al 41. Marcos capítulo 4. voy a leer desde el versículo
35 al 41 aquel día cuando llegó la noche les dijo pasemos al
otro lado y despidiendo a la multitud le tomaron como estaba
en la barca y había también con él otras barcas. Pero se levantó
una gran tempestad de viento y echaba las olas en la barca
de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa durmiendo
sobre un cabezal. Y le despertaron y le dijeron,
Maestro, no tienes cuidado que perecemos. Y levantándose reprendió
al viento, y dijo al mar, Calla, enmudece. Y cesó el viento, y
se hizo grande bonanza. Y les dijo, ¿Por qué estáis así
amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces
temieron con gran temor, y se decían el uno al otro, ¿Quién
es éste que aún el viento y el mar le obedecen? Quiero que ustedes vean conmigo
cuatro cosas de este pasaje. Vamos a ver primero un gran propósito,
una gran tormenta, un gran contraste y una gran calma. Así que veamos primeramente en
el pasaje un gran propósito. Noten hermanos, que en el pasaje
se nos muestra un embarque y un destino. Mientras estuvo en la tierra,
nuestro Señor Jesucristo estuvo continuamente ocupado con su
deber de llevar el Evangelio y predicar el Evangelio a los
pecadores. Y en esta ocasión ya él había
predicado a una gran multitud de pecadores. Y sus discípulos
también estaban allí. Él había enseñado la parábola
del sembrador. Y también la parábola de la semilla
de mostaza. Y ahora el Señor luego de esto
se propone dejar a toda esta gente y moverse a otro lugar. Porque el Señor sabía que también
otras personas necesitaban también escuchar el Evangelio. Todos necesitaban escuchar esa
noticia de que hay perdón completo y gratis por la fe en el Señor
Jesucristo. Y eso es lo que cada uno de ustedes
aquí esta mañana necesita escuchar. Y eso es lo que cada uno de ustedes
aquí en esta mañana necesita escuchar. No importa cuáles han sido tus
pecados. No importa qué tan negros han
sido tus pecados. No importa si actualmente eres
cristiano o no eres cristiano. Jesucristo vino a este mundo
a rescatar pecadores como tú. Así que su gran propósito era
llevar el evangelio a cada uno, a todo el mundo. Por eso en esta
ocasión, él dijo, bueno, necesito ya irme de este lugar e ir a
otro lugar. Esto no era el Señor siendo desconsiderado,
más bien era siendo, teniendo bondad para con todos, para con
otros también. Noten, en segundo lugar, a un
compañero esencial. Los discípulos dejaron a esta
multitud siguiendo las instrucciones del Señor Jesucristo. Y Marco nos dice que los discípulos
tomaron a Jesús con ellos hacia la barca tal como él estaba. Lo tomaron aún así como estaba. ¿Cómo estaba? Él estaba físicamente
exhausto. Estaba exhausto en su mente. de sus labores de predicación
del Evangelio, desde temprano de la mañana hasta la tarde. Él estaba gastado emocionalmente, porque él es verdadero hombre,
como es también verdadero Dios. Y los discípulos no dejarían
a Jesús atrás, Y obviamente los discípulos no iban a dejar al
Señor atrás. Él era su compañero absolutamente
esencial. Aunque estaba cansado tenía que
ir con ellos. Ahora el Señor Jesucristo en
los cielos, en estos momentos, Él sigue siendo hombre, verdadero
Dios, verdadero hombre y una sola persona, el único Dios hombre. Pero ahora en los cielos ya Él
no se cansa físicamente y Él no está físicamente con nosotros
ahora. Pero siempre está con su pueblo
a través de su Espíritu Santo. Y nosotros debemos de verlo también
como nuestro compañero esencial. Sin Cristo tú no puedes hacer
nada. Así que como los discípulos,
nosotros debemos tener a Cristo con nosotros. Y Él está con nosotros por su espíritu
y su palabra. Notemos, en segundo lugar, una
gran tormenta. Esta historia también nos la
narra Mateo. Y Mateo utilizó en su evangelio
una palabra griega para describir esta tormenta. Él usó la palabra
griega sismos. Regularmente se traduce como
terremoto. Hay una máquina que se llama
sismógrafo que se usa para medir los terremotos, la magnitud de
los terremotos. Pero esto no era un terremoto, porque fue
en el mar de Galilea. Así que pudiéramos decir entonces
que fue como un maremoto. Así que Marcos quiere que nosotros
entendamos que este mar de Galilea estaba como si tuviera un terremoto
adentro y se estaba moviendo de arriba para abajo el mar. Y debemos entender que el mar
de Galilea era muy grande. Veintiún kilómetros de largo.
Y once kilómetros de ancho. Y estaba rodeado de grandes montañas. Y la superficie del lago estaba
a seiscientos ochenta pies por debajo del nivel del mar. Todo ese mar de Galilea estaba
siendo removido por los vientos y la tormenta. Y Marco nos dice
sobre el viento. Él usó una palabra en griego
que se traduce como huracán. Ustedes han vivido huracanes
aquí en la República Dominicana. Ustedes saben cómo son los vientos
en un huracán. Así era que estaba el viento
en el Mar de Galilea, dice Marcos. Así que todo este vasto lago
está como si fuera un terremoto. Y también combinado con el huracán.
Así que esto no era una tormenta ordinaria. De hecho, Marcos la llama una
mega-tormenta. Una tormenta muy grande. Y luego
nos dice sobre las ondas del agua. y nos dice también de los
movimientos del agua. Estaban chocando con violencia
contra la barca. La barca se estaba llenando de
agua. Y ese barco probablemente tenía algunos 27 pies de largo,
8 pies de ancho y 4 pies de altura. y era hecho de madera. Tenía
trece hombres dentro. El Señor Jesús y los doce discípulos. Y estos hombres estaban siendo
empapados por las olas que estaban golpeando la barca. Ahora, piensen en eso, hermanos.
Esa situación era tranquila. No era tranquila para nada. Era bastante bullosa esa situación. Así que este bote y todas las
personas que estaban en él estaban a punto de hundirse en el mar
de Galilea. Hundirse 140 pies hasta el fondo
del mar de Galilea. Así que esa es la gran tormenta
que vemos aquí. Pero ahora veamos del capítulo
4 también un gran contraste, un marcado contraste. Notemos un profundo sueño. Puede parecer increíble que el
Señor Jesucristo estuviera durmiendo en esas circunstancias. ¿Cómo
puede estar durmiendo en un huracán? ¿Cómo puede estar durmiendo con
un mar chocando contra la barca? Pero si alguna vez tú has hecho
lo que hacía el Señor Jesucristo, día tras día, día tras día, tú
vas a estar exhausto. Anoche dormí excelente, dormí
muy bien, porque prediqué cuatro veces. dormí como un bebé y tuvo la
alarma que despertarme. Si no hubiera estado en el techo
no lo hubiera oído. Piensen entonces ahora en el
Señor Jesucristo. Desde la mañana temprano hasta
tarde de la noche, estaba predicando, enseñando, sanando personas,
haciendo milagros para los necesitados. Hablando con las personas una
a una. Hablando también a grandes multitudes. Otra vez, hermanos,
él era verdadero hombre. Sí, verdadero Dios. Pero él usaba
toda su energía física para predicar la palabra de Dios. Él no era
como los que dan las noticias en la televisión que solamente
dicen palabras y dicen palabras. Él predicaba lo que él sabía
y sentía. Él usaba sus emociones. Usaba su energía espiritual.
Y lo hacía día tras día por más
de catorce horas o más. Y muy a menudo comenzaba orando
temprano en la mañana cuando no había nadie más despierto. Así que vemos que el Señor Jesucristo
estaba en un profundo sueño en medio de esta tormenta. Ahora, notemos el contraste con
los discípulos. El miedo paralizante de los discípulos. Jesús está durmiendo y ellos están aterrorizados.
Y vemos eso en las palabras que
le dijeron al Señor Jesús. De hecho, ellos amonestaron al
Señor Jesús. Le dijeron, maestro, no te importa que perezcamos. Los discípulos vemos que pensaban
que todos estaban a punto de morir y hundirse. Ellos estaban verdaderamente
atemorizados. Ahora, recordemos que por lo
menos cuatro de ellos eran pescadores expertos en ese
mismo lago. Pedro, Andrés, Juan y Santiago. Y como quiera estaban atemorizados. Y recuerden también que el sonido
en esa tormenta era tan fuerte que ellos tuvieron que vocearle
al Señor Jesús. Así que Marcos quiere, hermanos,
que nosotros notemos ese marcado contraste entre el sueño tranquilo
del Señor Jesús y este temor terrorífico de los discípulos. ¿Por qué Marcos nos da todos
estos detalles? Porque él quiere que cada uno
de ustedes, de nosotros, aprendamos de esta historia. Él quiere que
los niños que están aquí, que puedan escuchar, aprendan. y también los más mayores y experimentados
cristianos o cristianos de mayor experiencia, también que aprendan. Yo no creo que estuviera mal
que los discípulos estuvieran atemorizados. Si tú alguna vez te vieras en
una de esas tormentas, tú estuvieras atemorizado. Si yo estuviera haciendo senderismo
en el bosque, Yo solo. Y veo un lobo. Y el lobo me ve.
Y comienza a correr para donde a mí. ¿Debería tener miedo? Yo
debería tener miedo. Así que no estaba mal que los discípulos
tuvieran miedo. Pero sí había algo mal. ¿Qué era lo que estaba mal con
ellos? Estaban siendo controlados por ese miedo. Y les hizo olvidar que el Señor
Jesucristo estaba con ellos. Y les hizo olvidar todas las
verdades que ellos ya habían aprendido del Señor Jesucristo. Su miedo estaba controlando su
mente y su corazón. Se olvidaron del constante amor
del Señor para con ellos. Se olvidaron del poder del Señor
y su provisión para con ellos. Se olvidaron de la misma presencia
del Señor con ellos. El Señor estaba justo ahí con
ellos en el bote. ¿Iba a dejar que se ahogaran?
El malvado pecado de la incredulidad temporalmente se apoderó de sus
mentes y sus corazones. Cuando yo le pregunto a jóvenes
que son cristianos, ¿cuáles son los pecados con los
que tú luchas? A los jóvenes, cristianos, ¿con
qué pecados tú estás batallando, luchando? Nunca les escucho hablar
del pecado de la incredulidad. es un terrible pecado. Básicamente la incredulidad le
llama a Dios mentiroso. Es no creer en su verdad. No
es no creer lo que la verdad nos dice acerca de Dios. Y ese fue el pecado que rasgó
el corazón de estos discípulos. Pero notemos también de nuestro
pasaje una gran calma Notemos las palabras omnipotentes
del Señor Jesucristo. Lo vemos en el versículo 39.
Mark nos dice que el Señor despertó y rechazó el viento y le dijo
al mar, paz, estén tranquilos. En medio de esta furiosa tormenta,
el Señor calmamente afirmó su soberana autoridad Y en medio de esta furiosa tormenta
el Señor calmadamente afirmó su autoridad sobre todo lo creado,
sobre toda la creación. Él habló y todo se calmó. El resultado inmediato fue que
el mar de Galilea se puso tranquilito como un cristal. No sé si tienen
grandes lagos aquí en la República Dominicana. Y no sé si han estado
en un bote en uno de esos lagos. Pero yo he estado. Allá en Estados
Unidos. Y si hay una gran tormenta y la tormenta se detiene, Y si hay una tormenta y la tormenta
para, el man no se tranquiliza inmediatamente, él todavía se
sigue moviendo un poco. Pero el Señor Jesús habló, el
huracán se detuvo, el maremoto se detuvo y el mar se puso como
cristal. Ya no había más ruido. Perfectamente
pacífico. Así que ¿qué aprendemos de eso? El Señor Jesucristo es Dios el
Creador. Y Él no solamente crea el Universo,
Él sigue siendo Todopoderoso sobre su Universo. Sigue siendo el Creador Todopoderoso
Omnipotente que puede librar a su pueblo de sus luchas, de
sus pruebas. Jesús es el mismo ayer, hoy y
por siempre. Y así como Él libró a los discípulos
de esa tormenta, Él puede librarte a ti de las tormentas de tu vida. Él te puede librar y mantenerte
a salvo de problemas físicos en este mundo. Y, por supuesto, Él te puede
librar de tu mayor problema de esta vida, que es el pecado.
¿Qué es el pecado? Alguien aquí puede ser nuevo
en la iglesia. Alguien aquí pudiera ser nuevo.
Puede ser que ni sepas lo que significa esa palabra. Pecar o pecado es violentar o
romper la ley de Dios. Cuando tú mientes. Pecas contra
Dios. Porque Dios manda a que no se
mienta. Cuando tú odias a alguien. Rompes
la ley de Dios. Pecas. Porque Dios manda, no matarás. Y cuando tú odias a alguien en
tu corazón, lo estás matando. Así que cuando vemos a Cristo
en esta situación, lo vemos que es todopoderoso, omnipotente
sobre lo creado. Y cada uno de ustedes son creación
de Dios. Él es todopoderoso también sobre
ti. Él te da vida y aliento. Te da
toda cosa buena. Y no hay pecado en tu corazón
que el omnipotente Señor Jesucristo no pueda conquistar. Cuando pecas, Tienes una tormenta en tu alma,
en tu corazón. Tú tienes una conciencia que
está inquietada como el mar de Galilea. Y algunos pecados en
el corazón de algunas personas son todavía peores que esa tormenta
que estaba en el mar de Galilea. Pero el Señor Jesucristo puede
conquistar todo pecado en tu vida. Así como él trajo calma
al mar de Galilea, puede traer calma a tu vida. Tú no debemos decirle al Señor,
como los discípulos, no te importa que perezcamos. No, debemos decirle, Señor, por
favor, ten misericordia de mí. Nadie necesita estar sin esperanza. Si tú vienes a Él como un pecador
y le clamas por misericordia. Notemos ahora unas palabras de
búsqueda inquisitivas. Palabras omnipotentes. Y en el versículo 40 hay unas
palabras inquisitivas. Véanlo en sus Biblias lo que
Cristo les dice a sus discípulos, versículo 40. ¿Por qué estáis amedrentados,
temerosos? ¿No tienen fe? ¿Por qué el Señor hizo esas preguntas? Siempre que el Señor pregunta
algo, lo hace con un propósito. Él quiere que examinemos nuestros
corazones y nuestras vidas. Quiere que aprendamos de Él,
el Señor Jesucristo. Y quiere que nos arrepentamos
de nuestros pecados cuando es necesario. y que confiemos en
el Señor. Así que esas preguntas que buscan
el corazón en la Biblia son muy buenas. No las rechacen, escúchenlas. Así que dice el Señor, ¿por qué
estáis amedrentados? El Señor quería que se examinaran
su corazón. Como ya les dije, había un miedo
que era legítimo en esa situación en el mar de Galilea. El Señor entendía eso. Pero el
Señor también entendía que había un pecado de no creer. Pero el
Señor también entendía que ahí estaba el pecado de la incredulidad. Y para eso no había justificación,
para esa incredulidad. Como ya dije, el Señor estaba
ahí con ellos en el bote. Y como los discípulos actuaron,
fue como si el Señor no estuviera en el bote, sino como si estuviera
a millas de distancia. Se olvidaron de tanto que habían
aprendido del Señor Jesús. Y si ellos no hubieran olvidado
todas esas cosas que el Señor les había enseñado, ellos no
hubieran estado así, con ese tipo de temor. Su Omnipotente
y Fiel Salvador estaba con ellos. Pero notemos la segunda pregunta.
¿No tienen fe ustedes? El Señor estaba sondeando el
corazón de sus discípulos. Él era un doctor espiritual,
sondeando sus corazones con esta pregunta. Él sabía que 11 de esos 12 discípulos
realmente tenían fe verdadera. Él sabía que Judas no tenía fe
verdadera. Pero él quería que ellos volvieran
a renovar su fe en él, en Cristo. Ahí en el bote ellos no estaban
viviendo por fe, estaban viviendo por vista. Todo lo que ellos vieron fue
los problemas y la tormenta que estaba alrededor de ellos. Y estuvo bien por ellos que despertaran
al Señor Jesucristo. Pero como ya dije, ellos pecaminosamente
lo acusaron. No te importamos. No te importa
que perezcamos. ¿Dónde estaba la confianza de
ellos en su omnipotente Señor Jesucristo? ¿Dónde estaba la
confianza de ellos en su omnipotente Señor Jesucristo? ¿Dónde estaba su confianza en
su amor incondicional? ¿Dónde estaba su creer en sus
fieles promesas? ¿Dónde estaba? Ahora hermano, aplica esa pregunta
a tu corazón. Quiero que cada individuo en
particular aquí en este salón. Desde el más joven hasta el más
adulto. Escuche esa pregunta de Jesús.
¿Dónde está tu fe? ¿Dónde está tu fe? ¿Está tu fe en tu cuenta de banco? ¿Está tu fe en tu buena salud? ¿Está tu fe en tus amigos? ¿Está
tu fe en esta mentira de que tú nunca vas a morir? ¿Dónde
está tu fe? Tu fe debe estar puesta solamente
en Cristo. en su omnipotencia, su fidelidad,
su amor incondicional que no cambia. Quiero hablarle a los cristianos
aquí. ¿Tú pecas como cristiano, siendo
cristiano pecas? Claro que sí. Y cuando pecas debes de arrepentirte
y volver a Cristo. Pero tu culpa puede mantenerte
alejado o no dejarte volver a Cristo. Y Satanás Él hará que te detengas
de volver al Señor Jesucristo. Y entonces piensas que el pecado
que cometiste fue el mismo que cometiste ayer. Y el mismo que cometiste la semana
pasada. Y el mismo que cometiste el mes
pasado. Y es el mismo pecado que has estado cometiendo cada
día por años y meses. y comienzas a vacilar y a dudar. ¿Me va a perdonar el Señor otra
vez? No seas incrédulo. No seas incrédulo. Pero recuerda
la verdad of the unchanging love of Jesus
Christ. Recuerda la verdad del amor incambiante,
incondicional del Señor Jesucristo. Es una maravillosa realidad.
Our love for the Lord Jesus, sometimes it goes up, sometimes
it goes down. Nuestro amor por el Señor Jesucristo
a veces sube y a veces baja. But the Lord Jesus Christ's love
for His people Pero el amor incondicional de Cristo por su pueblo nunca
cambia. Nunca se detiene. Esa es la maravilla del amor
de Cristo. Que aunque nosotros no somos
fieles a menudo, Él siempre permanece fiel. Él es el Salvador incambiable.
Y Su amor por Su pueblo nunca cambia. Así que no seas incrédulo, sé
creyente. Notemos ahora las palabras inquirientes,
inquisitivas en el versículo 41. Los discípulos se dijeron,
¿quién es este que aún el viento y el mar le obedecen? They did know, of course, who
he was. Ellos, por supuesto, sabían quién era el Señor, pero
no sabían a plenitud quién Él era. Y con cada día que pasaba, ellos
aprendían más y más sobre el Señor Jesucristo. Y a través de esta terrible tormenta
y la calma del Señor Jesucristo en medio de ella, ellos aprendieron
más acerca de Él. Y cuando se preguntaron esto,
¿Quién es este? Vemos que ellos estaban sobrecogidos
en su corazón, viendo la omnipotencia de su Salvador, viendo su majestad desplegada,
viendo su gloria desplegada. Es la pregunta que debemos hacernos.
¿Quién es este que aun los vientos y el mar le obedecen? Él es el único salvador de los
pecadores. Es Dios omnipotente en carne. Es el Salvador que puede salvarnos
a cada uno de nuestros pecados. Así que hemos visto un gran propósito,
una gran tormenta, un gran contraste y una gran calma. Ahora quiero darles unas cuantas
lecciones prácticas. La primera es esta. Aprendamos de esta historia. Los cristianos no están exentos
de las pruebas de esta vida y de los temores o miedos conectados
a esas pruebas. Once discípulos eran verdaderos
creyentes. Y fueron llevados a esa terrible
tormenta. Y tú vas a ser llevado a terribles
tormentas en tu vida. Y muchas veces cuando esas tormentas
vienen a mi vida, yo digo, ¿qué es esto? ¿Qué está pasando? Y
yo, sí, yo pregunto eso a pesar de que soy un pastor. Yo he sido
cristiano por muchos años. Y a veces me sorprendo. ¿Pero por qué está pasando esto?
Esta terrible prueba. Es que lo olvidamos tan rápido. Que no estamos exentos de pruebas. El hombre nace para la prueba
como las chispas vuelan hacia arriba. Jacob le dijo a Faraón en Egipto. Los días de los años de mi peregrinación
han sido 130 años. Pocos y malos han sido los días
de mi peregrinación. Jacob pasó por muchas pruebas. Piensen en las palabras del Señor
Jesús en otra ocasión. En este mundo tendréis aflicción. No se sorprendan. La tribulación puede venir de
personas no creyentes. De no creyentes en el trabajo. No creyentes en tu propia familia. Los problemas pueden estar relacionados
con tu salud. Cáncer es un gran problema, es una prueba grande.
O tú puedes tener otro tipo de problemas físicos. O puedes ser un padre que tiene
un hijo o hija que ha rechazado el Evangelio de Jesucristo. Si
eres como yo, quieres una vida fácil. Quiero alegría, paz y
confort. paz y comodidad. ¿No es eso lo que quieres? ¿Quieres
gozo? ¿Paz? ¿Comodidad? ¿Sin pruebas? ¿Sin problemas? ¿Sin enfermedades? Eso es para el cielo. Y por eso debes anhelar al Cielo. La fe en Cristo Jesús te traerá
al Cielo. En el Cielo ya no hay más pecado. esa será una maravillosa realidad. Y como no hay pecado en el cielo,
no hay sordera, ni hay muerte, no hay enfermedad, en el cielo hay gozo perfecto. no como aquí en la tierra que
está mezclado. Y en el cielo veremos al Señor
Jesucristo cara a cara. Eso será lo mejor. Mirar a los ojos del Señor Jesucristo
resucitado. Tener un corazón y una mente
sin pecado. Y ver en sus ojos su fiel y incambiable
amor. Necesitamos pensar en el cielo. Y también debes de recordar,
tener en cuenta que en esta vida tendrás aflicción. Cree la palabra de Dios. Empapa tu mente y tu corazón
de sus verdades. Cuando vengan problemas, recuerda
otras Escrituras. Fear not, I have redeemed you,
the Lord declares. When you pass through the waters, I will be with you.
When you pass through the rivers, they will not overflow you. When
you walk through the fire, you shall not be burned. For I, Jehovah,
am your Savior, the Holy One of Israel. el santo de Israel. Así que esa
es la primera lección. La segunda lección es esta. Es
a través de estas pruebas que el Señor Jesucristo les enseña
a sus discípulos muchas lecciones que ellos no aprenderían de otra
manera. tales pruebas, tiempos de temor,
tiempos de confusión, tiempos de ansiedad, tiempos de verdadera perplejidad, ellos alancean nuestro corazón
y los rasgan. Y es así con tu corazón rasgado
que como cristiano vas a aprender algunas lecciones que si no es
así no las aprendes. Vas a aprender acerca de tu insuficiencia. Aprenderás acerca de lo vulnerable
que eres. También verás lo malvado que
es el pecado de tu incredulidad. Pero ahí vas a aclamar a tu omnipotente
Salvador. A tu gracioso Salvador. a tu
Salvador lleno de gracia. Y le dirás ahí, Señor, ayúdame
no solamente en esta prueba, sino también ayúdame a aprender
más de tu gran poder y tu gran amor. Tu corazón puede estar roto por
un hijo adulto no convertido o una hija adulta no convertida. Y mientras más horas por ese
hijo inconverso, peor se pone. Y a veces tú piensas, Señor,
pero yo te estoy orando que tengas misericordia de este hijo mío. de este hijo adulto. Pero este hijo se está poniendo
cada vez más peor, peor, con el pecado, en el pecado. Y tú clamas al Señor, ¿por qué? Y el Señor no te habla de manera
audible, pero a través de la Biblia aprendemos que Él usa estas pruebas para
hacerte más parecido a Cristo. El Señor Jesucristo tiene un
corazón sincero y de amor para con los pecadores. Nunca te debes avergonzar por
Juan 3.16. Yo soy un calvinista. Pero Juan 3.16 es un maravilloso
versículo. Dios tiene un corazón maravilloso
y sincero de amor para con los pecadores. Y a través de esa prueba de tu
hijo adulto no convertido, tú sabes y sientes que Dios está
cambiando tu corazón. Así que es más como el corazón
de Cristo Jesús. para que tu corazón sea más parecido
al corazón de Cristo. Un corazón que va a tener un
amor más profundo por ese hijo o hija que está perdido. Así
que no desprecies las pruebas que Dios trae a tu vida. Es ahí
que ves la bondad y la fidelidad de tu Salvador. Y Él dice, nunca
te dejaré ni te desampararé. Y Jesús dijo, le doy a mis cazadores
la vida eterna. El Señor dice, yo le doy a mis
ovejas vida eterna. Y no perecerán jamás. Y nadie las arrebatará de mi
mano. La tercera lección. Yo he estado
diciendo esta verdad a través de todo el mensaje, pero la diré
aquí. El Señor Jesucristo es el salvador, omnipotente, amante,
lleno de gracia, bondadoso de los pecadores. Y ahora hablándole aquí no a
los cristianos sino a aquellos que todavía no se han convertido
y aún están perdidos en sus pecados. ¿Cuáles son tus pecados? ¿Cómo has quebrantado la ley
de Dios? ¿Cuántas veces has quebrantado
la ley de Dios? ¿Te molesta romper la ley de
Dios? Y te sientas ahí y dices, realmente
no me importa. Y a la verdad que estoy algo
aburrido. Bueno, eso es muy triste. Necesitas clamarle al Señor aún
ahí mismo donde estás sentado. Y decirle, Señor, no me importa.
No me importas tú. No me importa tu amor. No me
importa esta iglesia. Deseo no haber venido aquí. El Señor ya lo sabe, Él conoce
tu corazón. Así que sé honesto con Él, díselo. y ten el valor de decir, Señor, si eres real, sálvame de mis pecados. Convénceme. Ponme convicción. A mí no me importa que yo miento.
De hecho, me encanta mentir. I don't care that I view pornography
on the computer. I enjoy it. I want it. I don't care that
I use drugs. I enjoy it. Have the courage
to confess those realities to God through Jesus Christ. Y dile Señor, muéstrame que tú
eres real. Sálvame de esos pecados. Ten el valor de hacer eso. Y el Señor Jesucristo te salvará. Él se deleita en mostrar misericordia
a pecadores justo como tú. Lo hizo conmigo. Los cristianos
que me conocen allá en Estados Unidos, en Trinity, me conocen
como el Pastor Smith. Ellos creen que yo nací con la
corbata puesta. Ellos creen que yo nací como
un pastor. Ellos creen que yo nací con cabello
gris. Yo nací pecador. No nací en un hogar cristiano.
Mis padres odiaban el Evangelio. Mis hermanos mayores también
odiaban el Evangelio. Y yo odiaba el Evangelio. Hasta que Dios me trajo a entender
y conocer la realidad de mi pecado. Y Él tuvo misericordia de mí.
Hará lo mismo contigo. No importa que tan profundo tú
estés en tus pecados. Yo me estaba ahogando en mis
pecados. Pero Él me rescató y me sacó
fuera. Hará lo mismo por ti. Clama al Señor mientras Él está
cercano. Abandona tus caminos malvados.
Confía solo en Cristo. Cree en el Señor Jesucristo y
serás salvo. Y queridos cristianos, sigan creyendo,
sigamos creyendo en el Señor Jesucristo. Debemos perseverar
hasta el mismo final de nuestros días o hasta que el Señor Jesucristo
regrese y Él estará contigo a través
de todas tus pruebas. Agradecele por su amor y su fidelidad. Amén. Eterno Dios, te agradecemos de
inmediato por tu gran amor y tu fidelidad, como acabamos de declarar.
Gracias, Señor Dios, por tu amor en enviarnos a Cristo para salvarnos
de nuestros pecados. y gracias señor jesús amado de
nuestro corazón por perdonarnos tantas veces por estar con nosotros
por no dejarnos ni desampararnos gracias por habernos salvado
y gracias señor por preservar nuestra salvación bendito sea
tu nombre para siempre grande señores este tesoro te amamos
con nuestras debilidades, ayúdanos a perseverar como también hemos
declarado hasta el final de nuestros días o hasta que tú vengas. Y
tenga bien, Señor, salvar a alguno en este día, aquí en este lugar,
o a cualquiera que nos esté escuchando por cualquier otro medio. Glorifícate
en esto, Señor. Gracias por tu palabra. Gracias
por tu salvación. Gracias por tu iglesia. Gracias
por ser Dios. En el nombre glorioso de Jesús.
Amén.
Un gran propósito en nuestras tormentas
Un gran propósito en nuestras tormentas
| Sermon ID | 121024042542375 |
| Duration | 58:05 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Mark 4:35-41 |
| Language | Spanish |
© Copyright
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