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puestos de pie así vamos a tener
una lectura del libro de Gálatas si tienen sus biblias o pueden
compartir a su alrededor en Gálatas tres el versículo diecinueve
vamos a comenzar a leer ahí ustedes sigan con sus vistas Gálatas
tres diecinueve del capítulo hasta el capítulo cuatro del
versículo siete ustedes siguen con sus vistas y leamos con reverencia
la escritura El apóstol Pablo escribe en Galatas 3, 19. Entonces, ¿para qué sirve la
ley? Fue añadida a causa de las transgresiones hasta que viniese
a la simiente quien fue hecha la promesa y fue ordenada por
medio de ángeles en mano de un mediador. Y el mediador no lo
es de uno solo, pero Dios es uno. Luego, ¿la ley es contraria
a las promesas de Dios? En ninguna manera, porque si
la ley dada pudiera verificar la justicia fuera verdaderamente
por la ley, mas la escritura lo encerró todo bajo pecado para
que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a
los creyentes. Pero antes que veniese la fe,
estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella
fe que iba a ser revelada, de manera que la ley ha sido nuestro
hallo para llevarnos a Cristo a fin de que fuésemos justificados
por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos
bajo hallo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo
estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego, no
hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos
vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo,
ciertamente el linaje de Abraham sois herederos según la promesa.
Pero también digo, entre tanto que el heredero es niño y nada
difiere del esclavo, aunque es señor de todo, sino que está
bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el Padre.
Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud
bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su hijo, nacido de mujer y nacido bajo
la ley, para que rdimiese a los que estaban bajo la ley, a fin
de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos,
Dios envió a vuestros corazones el espíritu de su hijo, el cual
clama Abba Padre. Así que ya no eres esclavo, sino
hijo. Y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. Es muy fácil escoger de qué se
va a tratar el sermón para esta tarde. Tiene que ser de Navidad,
por supuesto. Lo que es difícil es escoger
el versículo para el sermón. Hay muchos versículos que nos
enseñan sobre la verdad de la Navidad. Como mencionábamos en
esta mañana, toda la Biblia nos habla de la Navidad. Cristo vino
al mundo a salvar a pecadores. Esta tarde estudiaremos de este
pasaje de Galatas, especialmente el versículo 4, Galatas 4, 4
y 5, donde se nos explica algo súper importante sobre la Navidad. Estudiaremos este versículo según
el orden de sus frases y terminaremos con unas lecciones prácticas,
como generalmente lo hacemos. Pero antes, Un comentario sobre
su contexto, sobre su contexto histórico, para que sepan por
qué Pablo dice aquí en Galatas 4.4, pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su hijo, nacido de mujer y nacido bajo
la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin
de que recibiésemos la adopción de hijos. Y lo que había pasado,
un virus espiritual mucho más peligroso que el SIDA, había
contaminado a los cristianos en Galacia. Infectados por unos
judíos, los gálatas creían que para ser salvos tenían que cumplir
con la ley judía. Y en esta epístola el apóstol
les enseña que Cristo es el que nos salva. No nuestros méritos,
no nuestra obediencia, no nuestras acciones, pero como escribe al
principio del libro, Cristo es el que se dio a sí mismo por
nuestros pecados. Entonces, para ser perdonados
de nuestros pecados, para poder ir al cielo con Dios, los gálatas,
y nosotros, no necesitamos cumplir con los mandamientos de la ley,
algo que realmente es imposible que nosotros podamos cumplir.
Lo que necesitamos hacer es creer en Cristo, el que Dios envió,
creer la promesa del Evangelio, que somos salvos por la fe en
su Hijo. Entonces, lógicamente, los Gálatas
se preguntarían, como leímos en el versículo 19, Gálatas 3,
19, entonces, ¿para qué sirve la ley? ¿Por qué Dios nos dio
la ley? En este pasaje que leímos, el
apóstol les explica que la ley no es contraria. las promesas
del evangelio. Niños, no sé si a ustedes les
pasó. Yo estuve en la escuela primaria de Iberto Aja y pasó
varias veces, que teníamos unos maestros muy estrictos y cuando
nos portábamos mal no nos dejaban salir a la hora de recreo. ¿Les
pasó a ustedes? Sí, hay varios. Muy bien, entonces sí entienden
lo que quiero decir aquí. La ley fue dada como una maestra
muy estricta que no dejó salir a la hora de
recreo para enseñarnos que somos malos, que hemos fallado y que
merecemos ser castigados porque pecamos contra Dios. Y así convencernos
que necesitamos ser salvos de esos pecados, rescatados de esa
maldad por Cristo nuestro Salvador. Y para ilustrar Esta verdad,
el apóstol nos da el ejemplo precisamente de un niño aquí.
Un heredero que tiene sus maestros, tiene su nana, por así decirlo.
Hasta el tiempo, dice el versículo, señalado por el padre. Es lo que leímos en los primeros
versículos del capítulo 4. Y aplicando esta ilustración,
el apóstol nos enseña que eso es lo que pasó en la venida de
Cristo. Y por eso comienza el versículo
4. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo. Bien, aquí comenzamos nuestro
estudio. Esa es la primera frase. Pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su hijo. Hay algunos que creen que fue
el cumplimiento del tiempo, puesto que, por así decirlo, geográficamente,
culturalmente, ya estaba todo listo. Los romanos habían conquistado
el mundo conocido y ellos habían enseñado el lenguaje griego a
muchas naciones, muchos lo podían entender. Habían construido buenas
carreteras. Entonces, habían influido de
tal manera que los discípulos, los apóstoles, podían salir a
otras partes a explicar acerca de Cristo. Había sinagogas en
muchas partes ahora y los discípulos podían comenzar ahí a predicar. Los filósofos griegos ya habían
existido, ya habían muerto, comprobando así que las filosofías más sabias
de la humanidad, de Sócrates y Platón y Aristóteles, realmente
no nos ayudan en nuestro gran problema del pecado. Bueno, eso
es cierto, definitivamente es cierto, eso pasó. Pero también
podríamos pensar que no, que hubiera sido mejor que Cristo
hubiera nacido en nuestros días. Porque si Cristo hubiera nacido
en el 2017, entonces todos con nuestros celulares, nuestros
teléfonos inteligentes, pudiéramos grabar cuando Cristo hiciera
milagros o cuando Él predicaba, pudiéramos grabar las predicaciones
y pasarlas por YouTube y todo el mundo en el Internet pudiera
ver a Cristo. Podíamos pensar que hubiera sido
mejor que él hubiera nacido en nuestros días. Pero si le preguntáramos
a Abraham, Abraham no se hubiera dicho, fuera mejor que él hubiera
nacido en mis días. O si le preguntáramos a David
o a Salomón, ellos también nos hubieran dicho, hubiera sido
mejor que hubiera nacido en nuestros días. El tiempo era perfecto
para Abraham en sus días y el tiempo era perfecto para David
o para Salomón. Bueno, el cumplimiento del tiempo
aquí se refiere al tiempo del calendario divino, el calendario
de Dios. Fue el tiempo perfecto, porque
así se cumplían los propósitos eternos de Dios, que conoce el
pasado, el presente y el futuro mejor que nosotros, obviamente.
Él sabe todas las cosas. Y la verdad que el cumplimiento,
el tiempo, no tiene que ver con cultura o educación o tecnología. El tiempo perfecto fue el tiempo
señalado por el Padre, de acuerdo a su providencia perfecta para
lo más le daba la gloria. Lo que más le daba la gloria
fue que Cristo naciera en los días de Héroes, en los días de
Pedro. Y por eso nació ese día. Ese
fue el día, el cumplimiento del tiempo. Ahora, las siguientes
palabras nos dan el corazón de la Navidad, el corazón del Evangelio.
Nos dice Galatas 4, 4. Pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su Hijo. Dios envió a su Hijo, ¿a dónde?
Al mundo. Entonces, por así decirlo, Juan
3,16 es un versículo de Navidad. ¿Se sabe en Juan 3,16? A ver,
ayúdenme, repítelo en todos en voz alta. Porque de tal manera
amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito. para que
todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna. Dios dio a su hijo. Dios envió
a su hijo. De eso se trata la Navidad. Y
esta es una frase que implica muchísimo. Por ejemplo, esta
frase implica y nos enseña que la Navidad es algo de Dios. Hay Navidad porque Dios envió
a su hijo. Cristo nació porque Dios envió
a su hijo a este mundo. Entonces la iniciativa, la idea
de la Navidad, de mandar a su hijo y salvarnos fue de Dios. Nosotros no pedimos que hubiera
una Navidad. Dios planeó la Navidad. Fue el plan de Dios y por eso
tenemos la Navidad. Y teólogos, piensen. Si Dios
envió a su hijo, Entonces quiere decir que su hijo existía antes
de la Navidad, antes de Belén de Judea. Si él lo envió, entonces
ya existía. Claro que sí. El hijo de Dios
no nació en Belén. Él es eterno. Él es el Dios fuerte,
el Padre eterno, como nos dice Isaías 9 6. Otra cosa dice Dios
envió a su hijo y aquí a la mejor me meto en algo peligroso y místico.
pero creo que ustedes tienen la madurez para entenderlo. Al
hablar de Dios padre y Dios hijo que él envió a su hijo, no pensemos,
no nos imaginemos en la relación de padres e hijos de este mundo. De ninguna manera se imaginen
a un padre y a un niño como que Cristo fuera un niño, un hijo
de Dios, como tú tienes un hijo, como tú tienes un niño. No, no,
no, no, no. Cristo no nació de Dios. Él es eterno. Por supuesto, Cristo no fue creado. Cristo es Dios. Cristo es tan Dios como Dios
Padre es Dios. Ahora, creo que todos los que
estamos aquí creemos en la Trinidad, así que esto no debe de ser algo
nuevo para ustedes. Pero el punto es, es que es súper
maravilloso el hecho de que Dios haya enviado a su Hijo. Por ejemplo, Cuando nosotros
enviamos una carta o una tarjeta, a lo mejor eso ya no se usa,
¿verdad? Puros correos electrónicos. Pero
antes los, iba a decir los hombres primitivos, pero suena muy feo.
Los de antes, ¿se acuerdan cuando mandábamos cartas? Enviábamos
tarjetas de Navidad, ¿se acuerdan? Mandábamos un papel, una hoja,
y ya te envié la tarjeta, ¿verdad? recibí la tarjeta que me enviaste,
muchas gracias. Ese es un tipo de envío. Pero
el tipo de envío aquí no es así. El tipo de envío aquí es como
si nosotros estuviéramos en el Hospital General, tuviéramos
un amigo muy querido en el Hospital del Seguro Social en Obregón,
y le llamáramos y le dijéramos, ya te envié mi riñón para el
trasplante. El envío del riñón para el trasplante
es un envío de algo personal, algo de nosotros. Y aquí de la
misma manera, cuando dice que Dios envió a su hijo, no se imaginen
algo separado como algo, un objeto o algo diferente a Dios. Cuando
dice que Dios envió a su hijo como parte de la trinidad, Él
nos envió algo de sí mismo. Divinidad envió divinidad, parte
de sí mismo y a sí mismo Dios envió. Entonces Dios envió al
ser más valioso, más poderoso, para usar las palabras de San
Pedro, más precioso. no hay nadie mejor que él porque
él es Dios no hay nadie arriba de él o a un lado de él porque
él es Dios otro pensamiento aquí Dios envió a su hijo Dios no
envió un arcángel o un ángel o un espíritu Dios envió a su
hijo tenía que ser su hijo pues un ángel no nos podía rescatar
de nuestros pecados las cosas malas que hacemos las desobediencias,
por ejemplo, o las muecas que les pudieras hacer a tus padres,
o el grito que le pudieras hacer a tu esposa o a tu esposo. Todas
esas cosas malas son mucho más graves de las que nos imaginamos.
Y el Redentor, entonces, tenía que ser alguien divino, que podía
resistir el castigo de la ira de la justicia de Dios a nuestra
cuenta. Entonces, si cancelamos la deidad
de Cristo, es decir, si pensamos, Cristo no fue Dios, La cruz no
tiene nada de poder. La cristiandad es vana. Si Cristo no fue más que un hombre
bueno, un filósofo, un rabí, su muerte no nos sirve de nada. Sí, tal vez fuera como un mártir
muy sabio, pero su muerte no nos salva, no nos rescata de
nuestros pecados. Tenía que ser Dios. Él es Dios. Jesús de Belén es Dios, entonces
su sangre, su sacrificio tiene un poder infinito para cancelar
nuestros pecados. Su intercesión es eficaz, es
poderosa, es Dios, pero también tenía que ser humano. O como
dice la siguiente frase, véanla, Galatas 4,4. Pero cuando vino
el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo, nacido de mujer,
y nacido bajo la ley. Nacido de mujer, es decir, ¿cómo
nacemos nosotros? Todos nacemos de mujer. Pero
hay algo más aquí. Nació sí de mujer, de carne y
sangre como nosotros, pero nos explica Hebreos por qué. Vean
Hebreos capítulo 2. Si tienen sus Biblias, un poquito
después de Galatas está Hebreos, y vamos a leer del capítulo 2,
otro texto de Navidad, de seguro, nos explica aquí el escritor
de Hebreos. El hermano Francisco dice que
fue Pablo. Yo sospecho que fue Apolos. En el cielo vamos a saber
y vamos a confirmar que fue Apolos. Vamos a leer de Hebreos 2.14
lo que escribió ahí. Así que, por cuanto los hijos
participaron de carne y sangre, es decir, que fueron humanos,
Él, hablando de Cristo, Él también participó de lo mismo, para destruir
por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte,
esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor
de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió
a la descendencia de Abraham, por lo cual debía ser en todo
semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y
fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere. para expiar
los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció
siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados. Por eso tenía que ser nacido
de mujer, con un cuerpo como el de nosotros. Ahora, lo que
el apóstol nos enseña en Galatas 4.4 es que tuvo que nacer de
mujer y nos dice en la siguiente frase, nacido bajo la ley. Es decir, al nacer como hombre,
y para esto nació como hombre, Cristo tuvo que nacer bajo la
ley que Dios le había dado a los hombres. La ley que nos dice,
amarás a tu Dios sobre todas las cosas, con todo tu corazón,
con toda tu mente, con todas tus fuerzas. La ley que nos dice,
ustedes saben, no te harás dioses ajenos, ídolos. Tienes que santificar
el día del Señor. No tomarás el nombre del Señor
en vano. Honra a tu padre y a tu madre.
No matarás. No cometerás adulterio, no mentirás. Ustedes la conocen. Entonces,
eso quiere decir que Cristo tuvo que cumplir con todos esos mandamientos
que los hombres teníamos que obedecer. Pero además, y aquí
quiero que escuchen bien. Además, al estar bajo la ley
significa que tenía que cumplir con los mandamientos. Sí, claro.
Pero además, Cristo tuvo que sufrir todos los castigos que
la ley exigía. Estar bajo la ley. Tenía que
estar condicionado, castigado bajo la ley. Cristo tuvo que
sufrir el gran castigo de la muerte. Es por eso el gólgota,
porque estaba bajo la ley. Por eso, Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has desamparado? Por la ley, el castigo de la
ley. Él no pecó, por supuesto. Él
fue totalmente inocente. Él nunca pecó. Hasta Herodes
y Pilato reconocieron, este hombre es inocente. Pero bajo la ley
sufrió ese castigo. Como nos dice la siguiente frase,
por esto lo sufrió bajo la ley. Para que redimiese a los que
estaban bajo la ley. Entonces, esto quiere decir que
Cristo nació y murió bajo la ley para rescatarnos a nosotros. Porque nosotros estamos bajo
la ley. Todos nosotros, judíos o no, estamos bajo la ley de
Dios. Romanos capítulo 1, léalo, 2,
3. Todos somos pecadores, todos estamos bajo la ley de Dios,
nos explica el apóstol Pablo. A lo mejor unos no la tuvieron
escrita como la tenían los judíos en tablas de piedra, pero la
tenían escrita, la tenemos escrita en nuestros corazones, en nuestra
conciencia. Entonces, niños, jóvenes sean
todos, verdad, por supuesto. La Navidad se trata de que Dios
envió a su Hijo para rescatarnos, para salvarnos. La ley nos acusaba,
la ley nos condenaba a la muerte eterna, el castigo eterno, pero
Cristo nació, cumplió con todo lo que la ley de Dios requería,
aún el castigo que merecíamos nosotros. Es por eso que nos
explica aquí el mismo apóstol en Galatas 3.13, véanlo. Galatas
capítulo 3 y el versículo 13. Cristo nos redimió de la maldición
de la ley. ¿Cómo? Eso por nosotros, maldición. porque está escrito maldito el
que es colgado en un madero es decir en la cruz por eso estuvo
en la cruz porque estaba bajo la maldición de la ley bajo la
ley en nuestro lugar para que en cristo jesús la bendición
de abraham alcanzase a los gentiles a fin de que por la fe recibiésemos
la promesa del espíritu entonces es por eso que dios nos puede
perdonar es por eso que dios nos puede declarar inocentes
justificados Cristo cumplió en nuestro lugar toda la ley. En su vida y en su muerte, entonces,
Él nos representó. Y de eso se trata la Navidad.
Que Dios nos perdona por la vida perfecta de Cristo. Desde bebé,
desde niño, desde joven, como adulto. Todo, todo, todo lo hizo
en nuestro lugar. Y hermanos, algo que quisiera
enfatizar aquí es que la intención de Dios se cumplió. Nos dice
el versículo, pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios
envió a su hijo nacido de mujer y nacido bajo la ley para que
redimiese a los que estábamos bajo la ley. Esa fue la intención
y el plan de Dios y esa intención y ese plan de Dios se cumplió.
Él nos redimió, él nos salvó. Todos los propósitos de Dios
se cumplen. Cristo no redimió. Como dice
un himno, el rescate fue eficaz. Sólo de Jesús la sangre, ¿se
acuerdan? Entonces, no es que Cristo vino para ver si podía
salvarnos. No es que Cristo vino para ver
si podía redimirnos de nuestro pecado atroz. Para ver si podía
contra nuestra rebeldía. No es que Cristo vino para ver
si podía contra nuestra libre albedrío. Isaías 53 nos dice,
Él vio el fruto de la aflicción de su alma y quedó satisfecho. Él de verdad nos redimió a su
pueblo. Pero hay más, hay más, otra súper
bendición. Leemos en la última frase, a
fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Pero cuando vino el
cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo, nacido de mujer
y nacido bajo la ley, para que redimiese los que estaban bajo
ley a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Entonces,
Dios no tan solo nos salva, Dios nos adopta como sus hijos. Hay muchas cosas, por supuesto,
de que se trata la salvación, pero aquí menciona esto porque
esto se trata del contexto. Y el punto es que nosotros éramos
pecadores, rebeldes, Y en este mundo seguimos fallándole mucho,
aún como cristianos. Pero ahora en Cristo, por la
Navidad, nosotros somos hijos de Dios, herederos de Dios, coherederos
con Cristo. Es como si un juez muy rico le
presentan a un ladrón y el juez paga la multa del ladrón y le
dice al ladrón, estás libre. pago la multa todo lo que tú
debes yo lo he pagado pero además le dice al ladrón yo quiero que
te vengas a mi casa y le muestra amor y le dice yo quiero que
tú seas mi hijo y lo adopta y lo hace su heredero y eso es lo
que hizo Dios leemos en los últimos versículos el versículo 6 Galatas
4, 6. Por cuanto sois hijos, Dios envió
a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama Abba
Padre. Así que ya no eres esclavo, sino hijo. Y si hijo, también
heredero de Dios por medio de Cristo. Entonces, la Navidad
no se trata de que Cristo vino al mundo para rescatarnos del
infierno. Es mucho más que eso. Cristo
vino al mundo para rescatarnos de nuestros pecados, rescatarnos
del infierno, pero también para llevarnos a Dios, para llevarnos
al cielo, ser adoptados como hijos de Dios, para que tuviéramos
esa comunión, esa armonía lo más cercana posible a Dios, como
sus hijos, para su gloria. De eso se trata la Navidad. Ahora,
aquí nos podríamos pasar el resto de la tarde de que se trata esto
de ser adoptados hijos de Dios. Pero les voy a leer el capítulo
de una confesión cristiana y es un capítulo favorito mío. Dice
la confesión, los cristianos gozan de las libertades y privilegios
de los hijos de Dios. Están marcados con su nombre,
reciben el espíritu de adopción, tienen acceso confiadamente al
trono de la gracia, Están capacitados para aclamar Abba Padre. Son
compadecidos, protegidos y proveídos, y corregidos por Él como un Padre. Sin embargo, nunca desechados,
sino sellados para el día de la redención. Y heredan las promesas
como herederos de la salvación eterna. De eso se trata. Muy bien, eso es lo que nos dicen
los textos que estudiamos esta tarde. Vamos a terminar con otras
lecciones de lo que hemos aprendido. de Galatas 4, 4 y 5. Si lo que hemos visto es verdad,
si lo que dice el versículo es verdad, entonces reconoce que
el tiempo, la historia está en las manos de Dios. Pero cuando
vino el cumplimiento del tiempo, el tiempo señalado por el Padre,
quiere decir entonces que el tiempo no es independiente, el
tiempo no es autónomo. El tiempo marca el paso que Dios
le da. Y si Dios dice que el tiempo
pare, el tiempo para. Y si Dios dice que el sol pare,
el sol para. El tiempo está en las manos de
Dios. El salmista no exagera, no exagera. Entonces, cuando
dice que nuestros tiempos están en las manos de Dios y algo muy
práctico, entonces aquí parafraseando el himno. todo lo que pasa en
mi tiempo aquí Dios lo prepara para bien de mí Dios sabe Dios
sabe lo que va a pasar mañana en tu vida lo tiene preparado
señalado lo que va a pasar el año que entra Dios sabe lo tiene
señalado tú estás aquí porque Dios señaló que tú estuvieras
aquí lo crees es cuando crees que
Dios controla el tiempo, tu tiempo, todo lo que te pasa, que te calmas,
cuando el doctor te dice, tengo unas malas noticias. Esas no son sorpresas para Dios.
Dios sabía desde la eternidad. Es cuando conoces esto y lo aplicas
a tu vida, que no vas a tener nada de ansiedad en cuanto al
año que entra, en tu escuela, en tu hogar, con tus hijos, Todo
está señalado por Dios. Número 2. Reconozco que el tiempo
y la historia están en las manos de Dios. Número 2. Confía que
Cristo se compadece de nosotros. Cristo se compadece de nosotros. Es increíble, pero es cierto.
De esto se trata la Navidad. Cristo es Dios hombre. 100% Dios, 100% hombre. Entonces, como dice el autor
de Hebreos en el capítulo 4, Teniendo pues un gran sumo sacerdote
que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra
fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote
que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno
que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por
tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia, para que
recibamos misericordia y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Hermana, hermano, concientízate que Cristo entiende tus tristezas,
tus tentaciones, tus deseos, tus dolores, tus dudas. Porque Él fue de carne y sangre
como nosotros, con los órganos, los músculos, los nervios, las
hormonas que tenemos nosotros y comprende cuando tenemos sed,
cuando tenemos hambre, cuando tenemos dolor. Y no tan solamente
nos comprende, pero tiene compasión eficaz, se intercede por nosotros. Entonces confía en sus promesas. Ora a él, acércate a él y él
te ayudará. Número tres. Aplica el hecho
que la ley ya no nos puede condenar. Ya no estamos, ya no estamos
sujetos a la ley a condenación. la ley ya no nos puede condenar
porque Cristo vivió bajo la ley cristiano y quiero hablar a cristianos
aquí en especial porque si eres cristiano tu conciencia tu corazón
y aquí el diablo te va a atacar mucho si la ley te acusa cristiano
entonces Contéstale con el Evangelio, con las verdades de este texto.
Si tu conciencia te dice, dijiste una mentira a la hermana, le
gritaste a tu hijo, codiciaste a esa mujer. Eres un incrédulo. No amas a Dios como debieras.
No leíste la Biblia la semana pasada. Si la ley te dice eso,
Tú contéstale, ¿es cierto? Ley, conciencia, lo que me estás
diciendo, es cierto. Pero yo me arrepiento y creo
la promesa de Dios que Cristo nació bajo la ley y la cumplió
en mi lugar. Y yo me aferro a su vida perfecta. Esa es mi defensa. Yo soy débil,
yo soy pecador, pero Cristo es perfecto. Y a lo último, en el
juicio, no seré yo el que conteste, pero Cristo contestará por mí,
su justicia. Y amigo, amiga, de eso se trata. La buena noticia es de Navidad.
La promesa de Dios cree en esta verdad que Cristo nació bajo
la ley, vivió bajo la ley en nuestro lugar. Él cumplió con
la ley, sufrió toda la ley en nuestro lugar para que nosotros
fuéramos rescatados por nuestra fe en él. Y eso es lo que te
hace cristiano. En último lugar, esta Navidad
da gracias a Dios que envió a su propio hijo. Dios envió a su
hijo. Nosotros no merecíamos una salvación
tan grande. Ninguno de nosotros. Una salvación
tan costosa y con tanta bendición. Pero Dios fue el que tomó la
iniciativa de salvarnos. Si alguien te da un regalo en
esta Navidad, un regalo muy costoso, estarás muy agradecido. Entre más precioso, entre más
costoso, más agradecido, por supuesto. Pero Dios nos dio el
regalo más caro, más precioso del universo. Nos dio su propio
Hijo. Entonces, demostremos nuestra
gratitud. honrándole en esta Navidad, alamándole,
dándole gracias. Y por esa gratitud, obedeciéndole
a él. Obedeciéndole todos los días
del próximo año. De eso se trata nuestro texto. Pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo
la ley, para que ardimiese los que estaban bajo la ley, a fin
de que recibiésemos la adopción de hijos. adiós
¿Por qué Cristo tuvo que ser un hombre?
Series Navidad
Sermon de Navidad. Meditación en Gálatas 4:4-5 Se explica que tan esencial era que Cristo naciera de mujer y bajo la ley para poder redimirnos.
| Sermon ID | 1201802522 |
| Duration | 33:54 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Galatians 4:4 |
| Language | Spanish |
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