00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
muy importante que debemos tratar
a todos como trataríamos a Cristo. En Genesis 18, versículo 1, dice,
Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando
él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y
alzó sus ojos y miró, y aquí tres varones que estaban junto
a él. Y cuando los vio, salió corriendo
de la puerta de su tienda a recibirlos. Y se postró en tierra, y dijo,
Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no
pases de tu siervo. Que se traiga ahora un poco de
agua y lavad vuestros pies, y recostaos debajo de un árbol, y traeré
un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis,
pues por eso habéis pasado cerca de vuestro Cielo. Y ellos dijeron,
Haz así como has dicho. Entonces Abraham fue de prisa
a la tienda asada y le dijo, Toma pronto tres medidas de flor
de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo. Y corrió Abraham a las vacas,
y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se
dio prisa a prepararlo. Tomó también mantequilla y leche,
y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos, y
él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron. Ahora,
es un poco difícil saber exactamente qué pasó, qué pensó Abraham aquí. Sabemos más luego, al final del
capítulo, que Abraham luego reconoce que esas personas vienen del
cielo, que uno es una aparición de Jehová y los otros dos son
ángeles. Pero al principio no sabemos
si él sabía que era el señor o no. Algunos dicen que sí, algunos
dicen que no. Hay algunas cosas que parecen
apuntar al hecho de que él sí sabía que era Jehová. Por ejemplo,
en el siglo 2 dice que se postró en tierra y dijo Señor, si ha
hallado gracia en tus ojos y habla como él es su siervo. Pero esa
palabra Señor se pudiera ser usado por solamente un título
de honor o por el Señor Jehová. Sabemos que, como mencioné más
luego, al final del capítulo, sí reconoce que es Jehová. Pero
hay otras cosas que parece que él no sabía. Por ejemplo, al
principio sólo dice que habían tres varones y habla de que les
da comida y no dice algo acerca de que era Jehová. De cualquier
manera, si él sabía o no sabía, trata a esos tres hombres de
una manera muy especial. Y yo creo que parece que él a
lo mejor al principio no estaba seguro de quiénes eran. Y es
increíble si piensas en cuán bueno trata a esas personas.
Y vemos al principio habla ahí que estaba sentado en el calor
del día. Sabemos que allí en Israel hay
tiempos muy calurosos. Algunos de ustedes vienen de
países donde por la tarde casi ni puedes salir porque hace tanto
calor y a veces solamente se toma una siesta porque nadie
quiere salir con un calor así. Pero él está ahí sentado, acostado.
en un tiempo de mucho calor, y ve a esas tres personas, y
es interesante lo que hace. Para la mayoría de nosotros,
acostados, tomando una siesta en el calor del día, y miramos
a unas personas pasar, no nos importaría mucho. Pero a él,
no solamente le importa, pero dice allí en versículo 2 que
salió como. corriendo de la puerta de su
tienda a recibirlos y se postró a tierra. Entonces, no solamente
miró y dijo, oh, a lo mejor en cinco minutos, si todavía están
ahí, me levanto de mi siesta para ver qué quieren. No, él
ve a unas personas pasando y él corre para ayudarles, corre para
servirles y y se postró en tierra. Y como dice allí en versículo
tres, él les trata con mayor respeto. A lo mejor si sabían
que era Jehová, a lo mejor no, pero les trata de todos modos
como son más importantes que él. Dice Señor, si hay hallado
gracia, te ruego que no pases a de tu siervo. Y les trata con
mucho honor. Si él no sabía que era Jehová,
él, Abraham, era un hombre muy rico. Esos tres hombres parece
que no tenían nada. Por eso está ofreciéndoles comida
y agua. Parece que no tenían nada en
sus manos. Podría haber pensado bueno, eso
solamente son mendigos o extranjeros muy pobres. No no llevan nada. Están en medio del desierto.
Y pero les trata, aunque él es príncipe delante de Dios, aunque
Dios le ha hecho tantas promesas y le ha escogido para hacer una
gran nación por medio de él, les trata como más importante
de sí mismo. Se postre delante de ellos, dice
Señor a ellos y le dice que yo soy tu siervo. Entonces, la primera
cosa que quiero compartir con ustedes esta noche simplemente
es si queremos tratar o todos como trataríamos a Cristo, tenemos
que ver el servicio a otros como un honor. Abraham ve el servicio
a esas personas, aunque él es rico, aunque él es escogido por
Dios, honrado. Y eso solamente son tres extranjeros
ve. El poder servir a esos hombres,
aun cuando tiene que quitarse de su comodidad y salir al calor
y trabajar como un honor, corre para hacerlo. Dice a ellos, es
un honor poder servirles. Y así debe ser con nosotros.
Aunque Abraham era, él pensó a lo mejor, de mayor importancia
de esos hombres, él se humilló a sí mismo y les sirvió como
eran muy importantes. Yo recuerdo cuando yo estaba
en la universidad, cada cuatro años tuvimos un día muy especial
de descanso y de juegos y de otras cosas. Y una de las razones
por qué fue ese día tan especial fue porque no tuvimos clases
y siempre nos gustó eso. Pero también en ese día, por
la mañana, todos los maestros, todos nuestros profesores con
sus doctorados y todo eso, vinieron a nuestros cuartos ahí en la
universidad y nos trajeron donuts. Ellos mismos y aún el presidente
de la universidad vino y nos trajo donuts allí a nuestras
camas y nos dieron ahí en nuestras camas donuts y café y nos sentimos
muy especiales porque los doctores y los profesores y aún el presidente
de la universidad estaba viniendo a nuestro cuarto para servirnos
a nosotros. Y eso es algo que no ves mucho,
que un profesor sirve al estudiante, que el presidente sirve a un
joven muy pequeño. Pero eso debe ser la actitud
de cada cristiano. Demasiadas veces nosotros siempre
estamos buscando ser servido. ¿Qué pueden hacer otros por mí?
Pero nosotros como cristianos debemos mirar el servicio no
como una carga, no como una cosa que tenemos que hacer eso, pero
como un honor. Es un honor poder servir a otros. Eso es lo que vemos en el ejemplo
de Cristo mismo. cuando en Juan capítulo 13 muestra
una historia muy conocida pero muy importante para recordar.
En Juan capítulo 13 vemos la historia de Jesús y nos dice
en versículo uno, antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo
Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo
al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo,
los amó hasta el fin. Entonces, versículo 4, se levantó
de la cena y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ceñió. Luego puso agua en un lebrillo
y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a enjuagarlos
con la toalla con que estaba ceñido. Bajando a versículo 12,
dice, Así que después que les hubo lavado los pies, tomó su
manto, volvió a la mesa y les dijo, ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y
Señor, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el
Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros
los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para
que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de
cierto os digo, el siervo no es mayor que su señor, ni el
enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas,
bienaventurados seréis si las hicierais". Entonces, Cristo,
el creador de todos, el señor de todos, el que más que cualquier
otro merecía el servicio, hace el trabajo más ungido, de lavar
los pies. ¿Y qué dice? Dice, mira, si yo,
el mayor que todos, o sirvo a ustedes, entonces, ¿cuánto más ustedes
deben servir los unos a los otros? Y así debe ser con cada uno de
nosotros. Es fácil, especialmente para los que son, en nuestra
opinión, de menor importancia a nosotros, de menos preciados. Sea los niños, sea personas con
menos talentos o capacidades que nosotros, sea personas pobres
o cosas así. Y podemos mirar a otros así,
a lo mejor en el trabajo, personas que están debajo de nosotros
en el trabajo y despreciarlas. Sin pensar, es su trabajo servirme
a mí. Pero si en verdad tenemos el
Espíritu de Cristo, vamos a servir a todos, aún los que son menores
en nuestra opinión de importancia de nosotros. Abraham, no sabiendo
quiénes eran esos hombres, él siendo el príncipe delante de
Dios, escogido por Dios, muy rico, Él mismo corre a ellos,
no solamente manda a un siervo, pero Él mismo corre para ayudar,
para servir. Se postra delante de ellos. ¿Por
qué? Porque piensa que eso es un honor
poder servir a otros. Cristo dice en Mateo capítulo
25, que la verdad es que debemos mirar a cada persona como Cristo
mismo. Debemos tratar a otros como trataríamos
a Cristo, porque dice el Mateo capítulo 25 y versículo 31. Cuando el hijo del hombre venga
en su gloria y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará
en su trono de gloria y serán reunidos delante de él todas
las naciones. y apartará a los unos de los
otros, como aparta el pastor de las ovejas de los cabritos,
y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los de su derecha, venid, benditos de
mi Padre, heredad del reino preparado para vosotros desde la fundación
del mundo, porque tuve hambre. y me diste de comer. Tuve sed
y me diste de beber. Fui forastero y me recogiste. Estuve desnudo y me cubriste. Enfermo y me visitaste. En la cárcel y viniste a mí".
Entonces los justos le responderán diciendo, Señor, ¿cuándo te vimos
hambriento y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber?
¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te
cubrimos? o cuando te vimos enfermo en
la cárcel y vinimos a ti. Y respondiendo, el rey les dirá,
de cierto os digo, en cuanto lo hiciste a uno de esos mis
hermanos más pequeños, a mí lo hiciste." Entonces, es cierto
decir que en la manera en que tratamos a otros, Cristo lo toma
personalmente. Y sigue el pasaje y dice lo opuesto. Y dice a los que maltrataron
a otros, Cristo también toma eso personalmente. Entonces,
cada día, aún esta semana, yendo al trabajo mañana o hablando
con nuestros familiares, tenemos que pensar si esa persona fuera
Cristo, ¿cómo le trataría? Aún si es más pequeño que yo,
aunque si yo pienso, él no tiene mucha capacidad, él no tiene
mucho talento, él es muy pobre o es un niño o algo así. Pero si eso fue Cristo, ¿cómo
hablaría esa persona? cómo trataría esa persona. Yo
creo que para todos nosotros que somos cristianos pensaríamos,
bueno, sería un honor para mí servir a Cristo, decir una palabra
buena a Cristo, traer comida a Cristo, ayudar a Cristo. Sería
un honor poder hacer algo para Cristo. Y lo podemos hacer cada
día en la manera que tratas a otras personas, especialmente las personas
más despreciadas. las personas que muchos otros
no aprecian, que no sirven. Y debe ser un honor para cada
uno de nosotros servir a otras personas. Abraham, siendo un
rico, siendo escogido de Dios, corrió para servir y dijo, es
un honor ser su siervo. Y esa debe ser nuestra actitud.
Debemos tratar a todos como trataríamos a Cristo. Pero no solamente eso. Regresando a Génesis, capítulo
18, Génesis 18, versículo 4, dice que se traiga ahora un poco
de agua. y lavad vuestros pies, y recostaos
debajo de un árbol, y traeré un bocado de pan, y sustentad
vuestro corazón. Y después pasaréis, pues por
eso habéis pasado cerca de vuestro Cielo. Y ellos dijeron, Haz así
como has dicho." Recuerda que Abraham era un peregrino. Abraham sabía lo que era dejar
su casa y viajar lejos a un lugar que él no conocía, llegar a una
tierra que no conocía a nadie, que estaba sola. Él entendía
lo que era mudarse de un lugar a otro, de tener que vivir en
tiendas. Él entendía lo que era viajar
y ser peregrino y extranjero. Entonces, cuando él ve a esos
tres extranjeros peregrinos pasar, él siente compasión por ellos. Él entiende lo que están sufriendo. Él entiende lo que es caminar
larga distancia en el sol y en el calor, de sentir necesidad
de sentarse y lavar los pies y comer un poco y tener un poco
de agua. Y él dice, yo voy a tratar a
otros como yo quiero ser tratado. Yo tengo compasión por ellos.
Yo entiendo lo que están pasando. Entonces dice, mira, toma agua,
lavad sus pies, descansar un tiempo. Voy a darles comida. Y es interesante lo que dice
en versículo 5. Dice, pues por eso habéis pasado
cerca de vuestro siervo. Él está diciendo, mira, usted
pasó por delante de mi tienda, no por coincidencia. Dios te
trajo aquí para que yo pudiera tener el privilegio de servirte.
porque yo entiendo lo que necesitas. Entonces, es un placer poder
servirle y estás aquí por la gracia de Dios, por la soberanía
de Dios. Entonces, si queremos tratar
a otros como trataríamos a Cristo, tenemos que ver el servicio a
otros como un honor. Pero en segundo lugar, tenemos
que sentir las necesidades de otros como nuestras necesidades. Tenemos que sentir las necesidades
de otros como nuestras necesidades. Hace unas semanas, como muchos
de ustedes saben, tomamos un viaje a visitar a los parientes,
la familia de Allison en Chicago. Tuvimos un poco de miedo porque
fue el primer La primera vez que íbamos a llevar a Corban
en un avión. Iba a ser un viaje muy largo
y tuvimos mucho temor de eso. Gracias a Dios se comportó bien,
no lloró demasiado y no fue demasiado difícil. Pero antes de tener
un hijo, siempre cuando íbamos en viajes, siempre me molestó
un poco escuchar a los niños llorando. No tenía mucha compasión. Hasta tenía mi propio bebé. Y
ya tengo mucha más compasión para los padres que llevan hijos
en el avión. Ya en vez de enojarme o frustrarme
cuando sus niños lloran, yo pienso, eso podría haber sido mi niño.
Y tengo compasión. Y si puedo ayudar en algo, quiero
ayudar en algo. ¿Por qué? Porque ya me he puesto
en sus zapatos. Ya entiendo qué es. Y eso es
lo que debemos hacer siempre. Cuando estamos en el trabajo
y el jefe no está haciendo lo que nosotros queremos hacer y
queremos enojarnos con él, pensar cómo sería tener esa responsabilidad
de ser el jefe. A lo mejor él está pasando por
tiempos difíciles en su casa. A lo mejor él no es cristiano
y no tiene la paz que nosotros tenemos en Dios. Y tener compasión
por él. Y tenemos que pensar en lo que
otros se sienten cuando estamos en un restaurante y el mesero
no está tratándonos como quisiéramos. Pensar cómo sería estar en su
lugar y tener que trabajar con personas difíciles todo el día
y no sabemos lo que está pasando. Tenemos que pensar en las necesidades
de otros. En la carretera, cuando alguien
no está manejando muy bien, en vez de enojarnos con él, pensar
qué es su situación. A lo mejor hay algunas cosas
pasando en su vida que no entiendo. Compañeros de trabajo, vecinos.
En vez de enojarnos y frustrarnos con otros, ponernos en sus zapatos
y tener compasión de ellos, igual como Cristo ha tenido con nosotros. Romanos 12, versículo 15 dice, Mateo 7, versículo 12, dice así
que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros,
así también haced vosotros con ellos. Porque esto es la ley
y los profetas. Todos nosotros hemos tenido días
difíciles, cuando a lo mejor no hemos sido muy buenos los
unos con los otros. Y si queremos que otros nos perdonen
a nosotros y sean pacientes con nosotros, nosotros también debemos
hacerlo con ellos. Debemos pensar cómo sería estar
en su posición. En Hebreos capítulo 13 nos habla
del hecho de que, como Abraham, Nosotros también tenemos que
tener cuidado con cómo tratamos a otros. Dice en Hebreos 3 y
1, permanezca labor fraternal, no os olvidéis de la hospitalidad,
porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Acordaos de los presos, como
si estuvierais presos juntamente con ellos. Y de los maltratados,
como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo. Entonces,
es posible que ese compañero de trabajo, esa persona a su
lado en el tren, otra misionera que pasa por aquí, una visita
a la iglesia, es posible que son mensajeros de Dios. Ánales,
sin saberlo. Y tenemos que tener mucho cuidado
cómo tratamos a otros. Tenemos que tener esa compasión
de sentir lo que ellos están sintiendo, de pensar cómo sería
estar en su lugar. Entonces, debemos tratar a todos
como trataríamos a Cristo, ver el servicio a otros como un honor,
sentir las necesidades de otros como nuestras. Y para terminar,
regresando a Génesis 18, versículo 6, dice, Entonces Abraham fue
de prisa a la tienda a Sara y le dijo, toma pronto tres medidas
de flor de harina y amasa y aspanes cocidos debajo del resguardo.
Y corrió a Abram a las vacas y tomó un becerro tierno y bueno
y lo dio al criado y éste se dio prisa a prepararlo. Tomó
también mantequilla y leche y el becerro que había preparado y
lo puso delante de ellos y él estuvo con ellos debajo del árbol
y comieron. Vemos que para muchos de nosotros,
un extranjero pasando, a lo mejor pensamos, bueno, le damos un
agua, si tenemos algo allí en la mesa, un pedazo de pan, le
damos un pedazo de pan y ya somos muy generosos. Le doy un agua
y un pedazo de pan. Pero Abraham no hace eso. Él
va y primeramente pide a su esposa hacer pan. Entonces él mismo
va y escoja el mejor becerro que está allí, lo prepara, prepara
mantequilla y todas esas cosas para hacerles una cena muy, muy
rica, lo mejor posible para ellos. Y él trata a ellos de la mejor
manera. Y no solamente eso, pero es interesante.
Él no solamente les da la comida, entonces les dice adiós. ¿Qué
hace? Les da la comida, entonces dice
que estuvo con ellos debajo del árbol. Él es un hombre rico,
tiene muchas responsabilidades. Seguramente él podría haber estado
haciendo muchas cosas, pero él toma de su tiempo para sentarse
con ellos y comer con ellos. y pasar tiempo con ellos. Y eso
es lo que nosotros también debemos hacer. Si vamos a tratar a otros
como trataríamos a Cristo, tenemos que ver el servicio a otros como
un honor. Tenemos que sentir las necesidades de otros como
nuestras. Pero para terminar, tenemos que
regocijar en dar lo mejor posible a otros. Tenemos que regocijar
en dar lo mejor posible a otros. Recuerdo, creo que les he contado
antes para los que han estado aquí, pero cuando me gradué de
la universidad, viajé por un semestre por una parte de los
Estados Unidos. Y casi cada noche estuvimos en
una casa de una persona u otra casa. Entonces, muchas veces
Nosotros fuimos a muchas escuelas cristianas e iglesias e hicimos
un teatro, un drama para ellos. Cantamos y hacíamos otras cosas. Entonces, cada noche una persona
de la escuela o de la iglesia nos dieron una cama en su casa. Y
en algunas de las casas quedamos en unas casas muy bonitas, algunas
casas humildes, donde las personas nos dieron lo mejor que tenían,
y quedamos en unas casas donde no siempre nos dieron lo mejor.
Yo recuerdo especialmente una casa donde fuimos, creo que A
lo mejor les he contado eso antes, pero en una casa donde fuimos,
llegamos a la casa y era una pareja con niños pequeños y sentí
compasión por ellos, pero la casa era un desastre de cosas
por todos lados. Pero la madre nos llevó al cuarto
y Y eran muy amables en darnos el cuarto de su hijo y dijo,
aquí vas a dormir. Pero el cuarto tenía muchas cosas
encima de la cama y se nota que el niño acaba de. Creo que ya
recuerdo que en una de las camas quitó el niño. Ya estaba durmiendo
en su cama y quitó el niño de su cama. Aquí vas a dormir. Y
otro hogar donde fuimos, nos dieron un cuarto en una casa muy, muy
vieja y era en el segundo piso. como un ático y arriba arriba
nos dijeron que aquí está su cuarto. Era yo y otro amigo que
estaba conmigo ahí y me dijeron Ustedes van a dormir aquí y era
un cuarto muy, muy pequeño y la única cosas que estaban en ese
cuarto era un colchón inflable. Y dijimos, bueno, no queremos
los dos dormir juntos, los dos hombres en ese colchón. Entonces
yo dije, bueno, yo voy a dormir en el suelo y tú puedes dormir
en el colchón. Y entonces, como después de una
hora, nos dimos cuenta que no importaba porque él también estaba
durmiendo en el suelo, porque el colchón no aguantaba el aire. Entonces, después de como ya
finalmente, también hacía mucho frío. Era en Illinois y era como
10 grados debajo de cero, muy, muy frío y no había mucha calefacción
en esa casa. Pero era una casa muy vieja y
después de como una hora ya acabamos de dormir un poco y en medio
de la noche se prendió la luz así de nada. Y entonces dijo,
ok, no sé qué está pasando aquí. Y entonces, después de como media
hora, se apagó. Entonces se prendió otra vez.
Y creo que lo que estaba pasando es que los que estaban abajo,
había un switch que estaba controlando nuestra luz y estaban prendiendo
y apagándolo. Y nos dieron un baño, pero el
baño era muy, muy, muy viejo. Solamente tenían una bañera allí,
muy vieja, y era tan sucia que dijimos, no, creo que vamos a
bañarnos en esa bañera. Y también tenía una suegra allí
que tenía solamente dos diferentes fuentes. Una fuente con solamente
agua caliente y el otro con agua fría. El agua caliente era muy,
muy caliente y el agua fría era muy, muy fría. Entonces no pudimos
escoger cuál era. Pero muchas veces había un corrito
que cantábamos de niños o escuchábamos de niños acerca de los misioneros.
Y dijo solamente solamente lo mejor para ustedes
y dice a lo mejor una ropa usada o una comida a la mitad comida
y habla que muchas veces los misioneros reciben solamente
los restos de lo que las personas tenían. Pero no debe ser así
con los que somos cristianos, ¿verdad? No debemos solamente
darles los restos, lo peor. Debemos dar a otros lo mejor
que tenemos. Y gracias a Dios por muchos de
ustedes que nos han dado a nosotros y a otros lo mejor que puedan. En Filipenses capítulo 4 habla
de que los filipenses, eso es lo que hicieron con Pablo. Muchas
de las otras iglesias maltrataron a Pablo o ignoraron a Pablo cuando
tenían necesidad. Pero nos dice en Filipenses capítulo
4, empezando a leer en versículo
14, dice, Sin embargo, bien hiciste en participar conmigo en mi tribulación.
Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio
de la predicación del Evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna
iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir. sino
vosotros solos. Pues aún en Tesalónica me enviasteis
una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino
que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo
he recibido, y tengo abundancia. Estoy lleno, habiendo recibido
de Epafrodito lo que enviasteis, olor fragante. Sacrificio acepto,
agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá todo lo
que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Al
Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos.
Amén. Cada vez que servimos a otros,
Dios lo mira como un olor fragrante, un sacrificio a Él. Y otra vez,
vamos a tratar a otros como trataríamos a Cristo. Y si fuera Cristo,
le daríamos lo mejor. Y así debemos ser los unos con
los otros. Cuando tenemos esa oportunidad, dar a otros lo mejor
que tenemos. Debemos tratar a todos como trataríamos
a Cristo. Entonces les animo hermanos esta
semana, mañana al ir al trabajo, jóvenes a ir a la escuela, cuando
estamos con nuestros familiares o vecinos o hablando con personas
en la tienda, pensar en esas personas no como solamente personas,
pero pensar cómo trataría a Cristo si estuviera en su lugar y tratar
a esas personas como trataría a Cristo. Y no sabemos cómo Abraham,
a lo mejor no sabía al principio que sí estaba sirviendo a Jehová. Imagínate si Abraham solamente
hubiera dicho, bueno, solamente es un extranjero, voy a dejarle
pasar o voy a darle, tirar un agua a él y decir hasta luego.
No, él los trató lo mejor y luego se dio cuenta si eso es Jehová
con dos ánimes. Y nosotros, como leímos en Hebreos
13, no sabemos si estamos sirviendo a ángeles. Entonces, sabemos
por seguro que cada persona que servimos, Cristo lo toma personalmente. Entonces, esta semana que pedimos
la gracia de Dios para tratar a otros como trataríamos a Cristo
mismo. Vamos a orar. Padre, gracias
por tu palabra. Gracias por el recuerdo que todos
necesitamos de que debemos tratar a otros como trataríamos a Cristo.
Señor, ayúdanos a hacer como habrá y mirar al servicio como
un honor, no como una carga, no como algo que solamente lo
hagamos por deber, pero como un honor que podamos servir a
otros.
Hospitalidad real
Series Génesis
Iglesia Bíblica Bautista Antioquia
| Sermon ID | 11825149537276 |
| Duration | 32:01 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Genesis 18 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.