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Vamos a orar. Amén. Oh Padre,
gracias por la libertad que en el Evangelio tú has traído a
nuestros corazones al librarnos del poder y las consecuencias
del pecado. Gracias por darnos libertad aún
en este país-nación para predicar y proclamar el Evangelio. Te
damos gracias por tu iglesia, por todos los dones que tú has
concedido a la misma. Te damos gracias por la enseñanza
que hemos recibido durante estos días. Queremos suplicarte ahora
que nos des la capacitación que sólo el Espíritu da para que
podamos nosotros entender recibir y hacer esto una realidad en
nuestras vidas. Ven, pues, ayuda nuestra frágil
constitución humana para que podamos recibir tu palabra en
Cristo. Amén. Mientras estudiamos los medios
provistos por Dios para el crecimiento y la renovación de nuestro hombre
interior o para mantener una familiaridad real, expansiva,
variada y original con Dios y sus caminos, recordemos que cada
uno de estos medios depende de los otros, que todos estos medios
son fundamentales y que se Si los descuidamos, ponemos en peligro
nuestra vida espiritual, es decir, nos hacemos vulnerables al ataque
de la carne del diablo y del mundo. Además, recordemos que
estos medios no reemplazan en forma alguna a Cristo. Estos
son simples simplemente canales mediante los cuales Cristo en
parte sostiene, fortalece, renueve y conserva nuestra vida espiritual. La vida que Él, que Dios nos
impartió a través de Cristo, el Evangelio y la obra del Espíritu
Santo. Recuerda, estimado hombre de
Dios, las palabras que Pablo dijo a los ancianos de Éfeso.
Tened cuidado de vosotros y de toda la grey. Prestad una constante
y minuciosa atención a vuestro ser redimido. Vosotros sois los
instrumentos que Dios escogió para cuidar, santificar, madurar
y conservar a su rebaño. para que ellos puedan hacerlo,
no deben olvidar las palabras de Pablo. En lo que respecta
a nosotros, no debemos olvidar las palabras de nuestro siervo
de Dios sobre este mismo asunto. Vuestra obra será proporcional, vuestra obra pastoral
será proporcional al estado del instrumento. Por tanto, por encima
de todos los demás Cuidad de vosotros mismos. Sólo así estaréis
en forma para ocuparos del rebaño, sobre el cual el Señor Jesucristo
os ha hecho obispos para pastorear su grey. Dios no ha cambiado
ni cambiará el orden de prioridades en este versículo en cuanto a
las responsabilidades fundamentales del hombre de Dios. A pesar de
esta advertencia y exhortación, la trágica realidad es que con
frecuencia permitimos que el cumplimiento concienzudo de nuestros
deberes ministeriales para con el rebaño se conviertan en la
ocasión de descuidar la nutrición de nuestra propia alma. Esto
no sucede necesariamente de la noche a la mañana. Es un proceso
de erosión muy sutil. Como otro señaló, un pequeño
descuido por aquí y otro por allá, el progreso, el proceso
sigue hasta que, por desgracia, tiene que ocurrir un desvío espiritual
seguido por una caída dolorosa para llevar al hombre de Dios
a preguntarse a sí mismo, ¿cómo he llegado a este estado que
me ha llevado a cometer este horrible pecado. Al mirar atrás se dio cuenta que ha habido
un sutil, casi imperceptible proceso de erosión debido al
descuido de la nutrición y el cuidado de su propia alma. Estimado pastor, no descuides
por nada del mundo los medios ordenados por Dios para el cuidado,
renovación y conservación de tu vida interior y mantener esa
relación espiritual con Cristo tan necesaria para el guardar
tu propia alma y a la misma vez el pueblo de Dios. El primer
medio para el cuidado de nuestra alma es la asimilación devocional,
práctica y continua de la palabra de Dios. La asimilación devocional,
práctica y continua, devocional, tiene que ver conmigo, tener
comunión, ¿con quién? Yo con Dios. ¿Me alimento para qué? para aplicar
esto primero a mi vida a fin de agradar a mi Dios. Me alimento
de la palabra para poder oír la voz de Cristo hablando a mi
propia alma. Nada es más vital para el alma
que esta disciplina espiritual. Esta es una asimilación no sólo
devocional, es práctica, tiene que ver con nosotros, tiene que
ver con lo que hacemos, lo que somos y aplicar las escrituras
a la situación en que vivimos. Es continua, debe ser un hábito
en nosotros leer diariamente la palabra del Señor. Lamentablemente,
aquí es donde muchos fallan. Y si fallamos aquí, todo lo demás
sufrirá. Esta asimilación, como otro dijo,
implica siempre un autoexamen sincero, pero de tipo que el
David expresa en su oración final en el Salmo 139, versículos 23
y 24. Estamos leyendo las Escrituras
como deberíamos hacerlo, con este mismo espíritu, con el deseo
de examinar nuestras vidas o que Dios mediante su palabra examine
nuestras vidas y él por su percepción de lo que conoce hay en nosotros,
sí, por medio de su palabra nos lleva a entender dónde realmente
estamos espiritualmente, dónde estamos delante de él. David
dice, escudriñame, oh Dios, y conoce mi corazón, pruébame y conoce
mis inquietudes y ve si hay en mí camino malo. y guíame en el
camino eterno. Oh, que el Espíritu de Dios me
dé tal iluminación mientras estudio, entiendo, medito sobre la palabra
del Señor donde se me señale el camino malo. ¿Para qué? Para
enmendar mis caminos, para ir a la fuente de la cual recibiré
perdón y limpieza para mi alma, para que pueda ministrar con
una buena conciencia necesaria para poder tener la autoridad
del cielo para llevar a cabo la obra del Señor. Ve si hay
en mí camino malo y guíame por el camino eterno. ¡Oh Señor,
yo no quiero vivir engañado! Oh, Señor, no quiero caer en
tratar de promover lo que yo pienso que es para el bien del
pueblo de Dios o de mi persona, familia o la iglesia. Sin embargo,
no lo es porque no he entendido la palabra o porque no he estado
buscando al Señor en oración o porque me he entregado a hacer
ciertas cosas que no benefician al alma. El salmista en el Salmo
119 ve la necesidad vital de la lectura, la meditación y la
aplicación de la palabra de Dios para guardar su alma. El Salmo
119, versículo 9 dice, ¿Cómo puede el joven guardar puro su
camino? ¿Cómo puede el joven huir de
las pasiones juveniles que van más allá de lo inmoral, sino
de otras cosas? ¿Cómo puede guardar el joven
su camino? Guardando tu palabra en mi corazón,
he atesorado tu palabra, he asimilado tu palabra para no pecar contra
ti. Josué capítulo 1, versículo 8.
Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás. En el día y noche, al final del
versículo. Dice, porque entonces harás prosperar
tu camino y tendrás éxito. Entonces, después de estar haciendo
esto, aquello, lo otro, aquí, allá, etcétera. No, no, no, no. Primero la asimilación de la
palabra de Dios. Salmo 1, versículo 2. habla del
hombre bienaventurado y podríamos decir del ministro pastor bienaventurado
dice y en la ley del señor está su deleite has perdido tú el
deleite lees tú simplemente la palabra sin deleite hay algo
que no está bien En la ley del Señor está su deleite. Y hay que decirle al Señor, Señor,
perdóname porque no me estoy deleitando aquí como yo tengo
que deleitarme. Ayúdame, administrame, dame luz
por tu palabra, haz de este corazón que se ha endurecido un corazón
dócil, tierno. Y en su ley medita día y de noche
y sigue, y sigue leyendo, y sigue leyendo. Este hombre medita en la ley
del Señor de día y de noche. Ese es el hombre que según los
versículos dice, será como el árbol firmemente plantado junto
a corrientes de agua que da su fruto a su tiempo y su hoja no
se marchita y en todo lo que hace prospera. las raíces de
la vida espiritual se extienden hacia las corrientes de agua
que es la ley del Señor. Meditando en esta ley, el hombre
bienaventurado sigue recibiendo vida de Cristo, nutrición, alimentación,
al asimilar la palabra su follaje no se marchita sino que florece
la vida espiritual del hombre prospera en Juan capítulo 17 versículo
17 Jesús ora por sus discípulos por aquellos que el Padre le
dio Santificalos, dice Jesús, esa es su oración. Y como en
la verdad y donde encontramos la verdad que santifica, que
restaura, que aviva el alma, tu palabra es verdad. Primera
de Pedro 2.2, desead como niños recién nacidos la leche pura
de la palabra para que por ella crezcáis para salvación. En primera de Juan 2.14, los
fuertes se describen como aquellos en quienes la palabra de Dios
permanece. Thomas Murphy comenta sobre esta
verdad bíblica, dice, La palabra es el gran instrumento por el
cual el espíritu aumenta la santidad en los corazones de los creyentes.
Los hombres han de ser santificados en la fe en aquella palabra. El alma ha de ser nutrida por
Cristo el pan de vida y Cristo se encuentra principalmente en
las escrituras. De las escrituras viene luz y
calor, fuerza, impulso, motivación y todos estos son elementos importantes
de la verdad o de la verdadera piedad en el alma. el estudio
devoto y la aplicación personal de las escrituras enriquecen
el alma, nos traen gozo. Cuando estamos perplejos, elevamos
nuestra oración. Señor, ayúdame, ilumíname, dame
sabiduría para entender y aplicar correctamente tu palabra y qué
bendición. Si hemos estado acumulando la
enseñanza de la palabra de Dios en nuestras mentes y corazones,
el Espíritu Santo que está obrando en nosotros nos recuerda, nos
hace recordar aquello que es pertinente, aquello que se aplica
a esta situación. Y qué alegría, hermanos. Es como
si encontráramos una perla perdida. Qué alegría trae. Sabemos qué
hacer. No estamos perdidos. no estamos
desorientados como otros. Dios nos ha dado su palabra.
La meditación devota de un pasaje bíblico mejora el corazón el
crecimiento en piedad que se produce no es esfímero ni falso
es saludable y sus resultados serán permanentes pero pastor
sabemos esto pero hay que volverlo a repetir porque nos olvidamos
tenemos un corazón que no nos ayuda muchas veces nos arrastra
otras cosas y empezamos a tener un deleite en cosas que realmente
no debieran ser nuestra delicia principal todos los libros sobre la piedad
personal, por más bueno que sean, y muchos de ellos lo son, no
se puede comparar, no se pueden comparar con la Biblia misma
en sabiduría, autoridad y eficacia. Ahora bien, hay una necesidad
especial de que el pastor estudie la Biblia para su propia alimentación,
nutrición del alma y su devoción y comunión con Dios. Tú no lees la Biblia, tú no quieres
que Dios te hable, tú no quieres que Cristo te hable. Entonces,
¿qué comunión tú tienes con Cristo? Es tan fácil y sencillo, pero
volvemos a lo básico ahí. ¿Dónde fallamos? Estamos buscando
algo grande, algo por allá arriba, esto, lo otro. Estamos como en
los Estados Unidos, buscando ver dónde en el universo se encuentra
la respuesta al origen del hombre. Y por más lejos que vayan, ¿qué
encuentran? Oscuridad, oscuridad, oscuridad. Están perdidos. Cuando la respuesta
está en sus manos, está aquí, es la Biblia. Nosotros los pastores estamos
perdidos, a veces perplejos y confundidos. ¿Por qué? Porque la respuesta
está en la Biblia. Estamos buscando otros sitios,
otras fuentes, fuentes rotas o secas que no tienen la palabra
de Dios. La piedad del ministro debe ser
de una categoría más elevada. Las necesidades suyas como también
las necesidades de la gente al cual él ministra requieren que
su piedad sea progresiva, que continuamente vaya ampliándose,
especialmente mientras que su trabajo llega a ser más solemne. La única clase de piedad que
sirve para aquel cuyo ejemplo da forma a la religión de muchas
personas es la piedad que es obrada por la palabra de Dios. Cuanto más el ministro estudie
la Biblia para su propia edificación, mejor entenderá cómo aplicarla
a los demás. Ninguna espiritualidad preparará
a los pastores en su gran obra para Dios, para las almas y para
la eternidad, sino es la espiritualidad que el espíritu produce por medio
de la asimilación devocional de la palabra de Dios. Sobre
la base de estas perspectivas bíblicas, Thomas Murphy exhorta
a los pastores. Estudia la Biblia con una aplicación
cuidadosa para ti mismo. Conoce sus capítulos y versículos
no solo para entenderlos intelectualmente, sino para el consuelo bendito
que ellos te darán a tu propia alma. Ayer mismo. mientras medito en diferentes
cosas. Señor, ayúdame. Abro las escrituras
en la lectura consecutiva de las mismas y que encuentro una
palabra que animó mi corazón. es mediante lo que Dios nos dice
en su palabra, que Él nos sostiene, Él es nuestro refugio, no estamos
solos. Él nos va a sostener, no importa
cuáles sean nuestras circunstancias, por más difíciles y tristes que
sean. Oh hermano, Adopta alguna regla
de lectura sistemática para aumentar la devoción de tu corazón hacia
Dios. No permitas que esta lectura
sea interrumpida por ninguna cosa trivial. Profundice en tu
estudio de la Biblia como para llegar a su meollo y su dulzura. Sean tus meditaciones constantes
para que a través de todo el día tengas alguna porción bíblica
presente en tu mente. Sigue el ejemplo de McShane que
se alimentaba de la palabra no para prepararse para su pueblo,
sino para su edificación personal. Para él esto no fue un impulso,
ni un capricho, sino una costumbre regular, una disciplina espiritual. Y si nuestra comunión, nuestra
vida de comunión con Dios ha de ser real, expansiva, variada
y original, esto sucederá a través de mantener la disciplina de
la asimilación de la palabra para el beneficio de nuestra
propia alma. Ahora bien, Esto no significa
que nuestro trato oficial con la palabra como ministros debería
carecer de este espíritu de devoción a Dios. Al contrario, todos nuestros
tratos con la palabra de Dios deben caracterizarse por ese
espíritu de devoción a Dios. Estudiamos con temor y temblor
o estudiamos conscientes de que es Dios que nos habla en su palabra. Lo sintamos o no lo sintamos
en su palabra. Nuestros estudios más altos en
nuestra preparación ministerial deben ser algunos de nuestros
momentos más preciosos de comunión con Cristo. Es decir, usted está
haciendo la exegesis de un pasaje bíblico hermano, deténgase, cuidado,
esta es la palabra de Dios, es la palabra de Dios. Sin embargo, si hemos de experimentar
ese tipo de progreso en nuestra comunión con Dios del cual hemos
hablado, nos es imprescindible apartar tiempos regulares en
los cuales enfocaremos conscientemente no la de alimentarnos para poder
alimentar a los demás, sino alimentarnos para nutrir nuestra propia alma. Durante estos tiempos no usaremos
la palabra con el propósito de prepararnos para hablar a otras
personas acerca de Dios, sino que consideraremos la palabra
con la preocupación de que Dios hable a nosotros de nuestra relación
con Él. Una cosa es estudiar el texto
para prepararnos para predicar, Y cuando lo hacemos, recordemos
es la palabra de Dios, debemos leer y estudiar con un espíritu
de devoción, con un espíritu de oración, pidiendo abre mis
ojos para contemplar las maravillas de tu ley. Pero no estamos hablando de eso,
ahora estamos hablando de la enseñanza para nuestras propias
almas. Quiero mencionar seis cosas que
deben caracterizar la disciplina de asimilar la palabra de Dios
para nuestro propio corazón. Estas seis cosas las mencionaré
en parejas. En primer lugar, respecto al
tiempo, debería haber estructura y consistencia. Estructura y
consistencia, cuando hablo de consistencia estoy hablando de
uniformidad o de una continuación. No deberíamos leer la Biblia
caprichosamente de vez en cuando, más bien tenemos que apartar
un tiempo para este ejercicio y guardarlo celosamente. así
como la salud física principalmente se establece por nuestra dieta
diaria y no por lo que comemos aquí y allá, nuestra salud espiritual
se determina principalmente por nuestra asimilación diaria continua
de la palabra de Dios. Si vamos a crecer espiritualmente,
Debemos tener en cuenta que los ejercicios ordinarios de las
disciplinas espirituales son más importantes que los extraordinarios,
es decir, el crecer en nuestra lectura bíblica, devocional y
oración diaria tendrá un efecto más duradero que dedicarnos,
por ejemplo, a un día de oración y de ayuno en una ocasión especial. El ejercicio extraordinario puede
ser de gran ayuda en un momento de crisis, pero el crecimiento
de nuestra vida de comunión con Dios en un sentido general y
permanente dependerá más de nuestro crecimiento en el ejercicio regular
y continuo de apropiarnos. de estos medios de asimilar la
palabra, de orar, y esto día tras día, semana tras semana,
año tras año. Necesitamos estructura, algún
plan definido de lectura de la Biblia. Para poner por obra esta
clase de disciplina con estructura y consistencia es necesario que
tengamos la convicción que nuestra negligencia en este aspecto conducirá
a un arma seca. y marchita. Yo entiendo, hermanos,
que a veces estamos tan cansados, las presiones, los sufrimientos,
etcétera, nuestra alma está gastada y no es por el descuido de la
Biblia. Esa cosa sucede. Pero, hermanos, muchas veces
estamos secos porque no estamos asimilando la palabra de Dios
devocionalmente. a mí me paz. Y en esos momentos
no debemos de tratar de justificar lo que no se puede ni se debería
justificar. Ahí lo que hay que hacer es,
te agarró el espíritu, humíllate y pide perdón. Entonces, entonces, seguir adelante
leyendo la palabra del Señor, comprometiéndote a esta estructura,
comprometiéndote a este tiempo de lectura devocional de la palabra
de Dios. En cuanto al tiempo, nuestra
asimilación de la palabra tiene que caracterizarse por estructura
y consistencia. Respecto al contenido, nuestra
asimilación de la palabra de Dios debe ser sistemática y comprensiva. Comprensiva, es decir, que incluye,
incluye todo. Necesitamos toda la palabra,
necesitamos toda la Biblia para hacernos hombres maduros, y enteramente
preparados para toda buena obra. Miremos de cerca lo que Pablo
le dice a Timoteo en su segunda carta, capítulo 3, versículo
14 al 17. En el versículo 14 él comienza
exhortando a Timoteo a persistir en las cosas que había aprendido. ¿Cuáles son estas cosas? Versículo
15. Desde la niñez ha sabido las
santas sagradas escrituras. ¿Cuál es el beneficio que dan
las escrituras? Da sabiduría que lleva a la salvación. Nos da la sabiduría para aplicar
correctamente la palabra de Dios a nuestra condición espiritual. o a las circunstancias en las
cuales nos encontramos. Pero no solo esto, las Escrituras
son útiles para que más, versículo 16, son útiles para enseñar,
reprender, corregir, instruir en justicia. ¿A quién? Al hombre de Dios, a fin de que
el hombre de Dios sea perfecto, un hombre maduro, un hombre que
no le falta nada, completo, equipado completamente para toda buena
obra, toda buena obra en lo que respecta a qué? A perseverar
en lo que él ha aprendido, a perseverar en lo que tiene que ver con su
ministerio, a perseverar en enseñar la palabra de Dios, Timoteo,
quiero decirte que en los postreros días, los últimos días, van a
venir tiempos difíciles, peligrosos. ¿Por qué? Debido a hombres que
se han entregado a la maldad, como vemos nosotros en nuestra
sociedad. A lo malo lo llaman requete bueno,
y a lo bueno, oiga, es infernal para ellos. Yo nunca había visto una cosa
como esa. que nuestros líderes estén promoyendo
la inmoralidad delante de nuestros niños pequeños y les llamen educación. Hermano,
qué triste. Pero Pablo le dice a Timoteo,
un momento, no te desplomes. Dios te ha dado su palabra, y
su palabra contiene todo lo que tú necesitas para madurar, para
saber cómo tratar los diferentes asuntos y las diferentes situaciones
que vienen al ministro del evangelio en una iglesia y en la vida.
pero también para equiparte de aquello que es la esperanza del
pueblo de Dios, que es la luz, que es la instrucción y el conocimiento
que da la palabra de Dios. ¿Quién es este hombre? Cuando
la Biblia dice, ¿a quién se pasa hombre de Dios? En su primera
carta, Timoteo capítulo 6, versículo 11, Pablo habla a Timoteo y le
dice, o hombre de Dios. El hombre de Dios no se refiere
a cada persona en el pueblo de Dios en general, sino a Timoteo
como líder en la iglesia, tu hombre de Dios, a ti que te corresponde
predicar el evangelio y enseñar la palabra de Dios, a predicar
a tiempo fuera de tiempo. En su segunda epístola, capítulo
4, Pablo le dice a Timoteo, te encargo solemnemente, predica
la palabra, redargulla, reprende, exhorta. Timoteo tenía la responsabilidad
de hacer estas cosas, de aplicar la palabra de Dios, pero cómo
lo iba a hacer, pues él no tenía que inventárselas, no tenía que
ir de seminario en seminario, conferencia en conferencia, de
aquí, de allá, por todo el Internet, a ver qué hay de nuevo. horas
se malgastan en esto. El YouTube, no, no, el Internet
se ha convertido en la Biblia de muchos ministros. Oiga, y
no es porque no vayamos a encontrar muchas cosas buenas en el Internet
que nos ayudan. Es más, hasta entender la palabra
de Dios si usted va al sitio que tiene que ir. Pero eso no
es absurdo, hermano. ¿Cómo es eso? Este es el problema... ¿Dios no te llamó a predicar
el Internet? ¿Dios te llamó a predicar su
palabra? ¡Hombre de Dios! Tienes lo que
necesitas. ¿Cómo vas a redarguir, a reprender
y a exhortar Cuando no lees la Palabra de Dios, cuando tú no
tomas la Palabra para que ésta te enseñe, te redarguya, para
que te enseñe cómo corregir tu maldad y tu pecado, para instruirte
en justicia, entonces, ¿qué esperas? ¿Cómo vas a poder hacer tu obra? Antes de decir, predica la Palabra,
le dice, Timoteo, oye bien, persiste en esto. sino no podrás hacer
lo otro, predicación, y lo que eso significa e implica y demanda. Ah, pero que usted pastor habla
tanto de pecado. Yo no sé el problema. El problema,
si es como tú quieres expresarlo o insinúas, tu problema es la
Biblia. Y en último caso, Dios. Porque
Dios es el que habla en la Biblia. Y no hay quien hable más del
pecado en la Biblia que Dios y Cristo. Además, la Biblia te dice que
el propósito por el cual te la dio es para redargüir, es para
tratar con el pecado. ¿Qué estás diciendo? No te servirá
de nada el versículo 15 si la Biblia no te redargüe. Porque
si tú no eres redargüido de pecado, entonces cómo verás en Cristo
lo que tú necesitas, un glorioso y poderoso Salvador que perdona
y limpia de toda maldad. No podemos apreciar el evangelio
y la gracia de Dios en Cristo si dejamos afuera uno de los
propósitos por los cuales Dios nos dio su palabra. Ahora, predicar
el pecado y no predicar la gracia o el evangelio, ahí entonces
nos encontramos en un desequilibrio antibíblico. Tú quieres Ser lo que debes ser,
como hombre delante de Dios, delante de tu esposa, delante
de tus hijos, delante de la iglesia, como hombre cristiano. Tú quieres
ser el ministro que deberías ser según las Escrituras, entonces,
mi amigo, tú necesitas y yo necesito, y gracias al Señor por convencernos
de pecado cuando no lo hacemos, necesitamos leer las Escrituras. Y teniendo en cuenta estas cosas. Timoteo, como el hombre de Dios
tenía que asimilar las Escrituras para el beneficio de su alma,
para que él mismo sea un hombre que llegue a la madurez, que
siga madurando. Hermanos, ¿cómo vas a llevar
a la Iglesia a la madurez cristiana si tú continúas en lo elemental
del Evangelio? porque no lees, no profundizas. Con razón muchas de nuestras
ovejas están en la condición espiritual en que están. Esto
no se debe a que no hay con qué llevarlas, es que no hay con
quién llevarlas a ese conocimiento que producirá en ellas madurez
espiritual. Nosotros queremos que nuestros
hermanos se sientan libres de venir a nosotros y preguntarnos
y pedirnos un consejo. Pero hermanos, nosotros también
queremos enseñarle a nuestra gente a leer su Biblia, a estudiar
su Biblia, a aplicar su Biblia. Para hacerlo, tenemos nosotros
que subir el nivel espiritual en madurez, y la capacidad para
estar completamente equipado para aplicar como se debe la
palabra de Dios. Nuestra gente va a crecer, nuestra
gente va a alcanzar madurez espiritual para esto dio Jesucristo dones
a su iglesia, Efesios capítulo 4, para que creciéramos a la
altura y la medida de un varón perfecto, el Señor Jesucristo. Si nosotros Tratamos las escrituras
principalmente como el instrumento de cumplir con ciertas responsabilidades
ministeriales o aún cumplir lo que nos dice el capítulo 4 de
la segunda epístola a Timoteo, cometeremos un gran error, un
grave error. Vamos a omitir nuestras obligaciones
y privilegios. Si lo hacemos, hemos faltado. Necesitamos la Biblia entera.
Primero, nutrición a nuestra propia alma para ser hombres
enteros, maduros, preparados para enseñar al pueblo de Dios
y predicarles la palabra de tal forma que lleguen a la madurez
espiritual. Si vamos a predicar las escrituras
como nuestro hermano enseñó, necesitamos nosotros asimilar
la palabra de Dios primero para nuestra propia bendición, para la nutrición
del alma. Cuán a menudo necesitamos la
reprensión de Mateo 22-29, estáis equivocados por no comprender
o saber las Escrituras ni el poder de Dios. ¡Cuánta falta
de discernimiento en pastores! No pueden ministrar a las almas,
ministran a miles, pero no pueden ver lo que es tan obvio en sus
propias ovejas o en aquellas que vienen a buscar su ayuda. No ve más allá del cuadro que
estas personas presentan, sino simples. Se beben lo que oyen
o lo que ven, y esas almas continúan desviadas aunque parece que tienen
el celo por Dios. No es así, el pastor está llamado
a mirar mucho más allá y no podrá hacerlo si no ha aprendido a
ir más allá de su exterior y eso se logra con la asimilación devota
personal de la palabra. Aprendes tú a conocer tu propio
corazón según la palabra de Dios y te darás cuenta cuando estás
viendo que una oveja viene a ti y te presenta una cosa cuando
realmente es otra. Nosotros somos nuestros propios
doctores, sabemos de qué mal padecemos muchas veces y hay
hermanos en la iglesia que son unos doctores y unas doctoras
enfermeras frustrados. Llega uno enfermo, es lo que
le falta al pastor, es una dosis de este elipsis. Esto es una maravilla, yo lo
usé y como le funcionó a él, tiene que funcionarle al pastor.
mira esta medicina, mira esta otra cosa, aquí y allá. Hermano,
yo no quiero un doctor de esa categoría que solamente mira
mi exterior y sin aún tocarme me dice, tómese esto. Y así hay pastores que no van
más allá de lo que ven con sus ojos. Se olvidan de lo que dice
la palabra de Dios. ¿Qué dice? Que no miremos las
apariencias. Porque Dios no ve las apariencias,
sino el corazón. Miren lo que le pasó a Samuel
cuando vio a los hermanos de David. Llegaron como si fueran
Rambo. Ojos verdes, hermosos. ¡Wow! Este... Después viene el otro. No, ese
no es. ¡Ese! Oye, si yo tenía mala puntería
porque mataba dos pájaros o un pájaro con dos tiros, Samuel
ahí me ganó. Porque pasaron por delante de
él varias personas y no dio en el blanco. y el Señor le tuvo
que decir lo que dice a los pastores hoy apunta bien es lo que yo
he escogido para ti y para Israel y cuando entró David dijo ese
es ese es ve más allá de la apariencia Pastor, ve más allá de la apariencia
de tus ovejas por amor a ellas y por amor a Cristo. Pero no podrás hacerlo si tú
no tienes la palabra de Dios, si tus pensamientos son superficiales,
si tu discernimiento se ha embotado. Si un hombre como Samuel se puede
equivocar, es si se equivocó. Entonces, ¿qué de nosotros? ¿Cuánto discernimiento nos faltan
estos días a unos más que otros? Uno de los problemas de los líderes
religiosos en los tiempos en que Jesús vivía en la tierra
era que colocaban las Escrituras perdón, era que colaban las escrituras. Atendían ciertas cosas y dejaban
afuera otras, otras cosas importantes de las escrituras. Estos líderes
no podían ver cuán abatidas estaban sus ovejas. Ese abatimiento no
era porque estaban pecando, necesariamente. tenían líderes, tenían pastores,
pero las ovejas estaban descarriadas como ovejas sin pastor. ¿Y por qué? Porque colaban, tenían
un proceso para colar las escrituras. Tomaban lo que les convenía y
dejaban lo otro, pero lo otro era muy importante. No, hermanos, para que eso no
nos pase a nosotros, nos conviene tener un sistema que nos permita
exponernos a toda la verdad revelada dentro de cierto tiempo, sea
un año, dos años o tres. No amarro tu conciencia por un
plan que te lleve al Antiguo Nuevo Testamento. Sal de los
salmos, no los dejes. Oye, pero no te quedes ahí. Sal
de los proverbios, pero no te quedes ahí. Yo he tenido que
evaluar, ok, estoy en el Antiguo Testamento, los salmos son importantes
para esa devoción, etc. El proverbio es importantísimo
por asuntos prácticos. El Nuevo Testamento, bien, pero
yo pensé, un momentito, estoy leyendo con mi esposa, estamos
leyendo Lucas, y entonces, en lo que respecta a mis marcos,
porque quiero estar en el Evangelio, quiero ver más. los que dicen, sí, acerca de
Jesús, yo quiero ser más como Jesús. Y a usted, en una forma
especial, encuentra a Jesús en el Evangelio, en los Evangelios,
en toda la Biblia, pero especialmente la humanidad del Señor en los
Evangelios. Pero ven acá, Piñero, te faltan
las epístolas. Ahora, ¿qué vas a hacer? Porque
tienes que ir leyendo poco a poco las epístolas. Y porque usted
haya leído la Biblia tantas veces la haya leído, usted no piense
que todavía a usted no le falta nada. Yo no sé cuál es vuestra
experiencia, pero la mía es que cuando usted ha leído, oye, pero
ven acá, yo no había visto esto. Yo no había visto esto antes. Probablemente lo leí, pero ya
no me acuerdo. Y eso bien, mira esto. A mí me gusta leer, en cierta
forma, no se lo digan ellas, la palabra con mi esposa. Porque
esa mujer, cuando yo estoy leyendo, oye, le saca cosas que yo no
veo. Yo no le digo nada porque estoy
aprendiendo de ella. Ese es mi secreto. Va más allá de lo que... Y después,
no se ponga. No porque el griego dice. Mira,
esta mujer en el griego. sino porque esto, aquello y esta
versión lo... Estamos hablando de tiempo devocional. ¡Con ella! Y uno aprende. Hermanos, nos conviene tener
un sistema. Porque si no es así, vamos a
dejar porciones de la escritura que tenemos que leer para exponer
nuestra alma a cosas que tenemos que tratar con nuestras vidas. ¿Cuándo tú lees, querido Pastor?
Y ahora estamos entre nosotros aquí, ¿verdad? ¿Usted sabe? ¿Usted
lee Efesios 5? ¿Cómo usted lee Efesios 5? Ah,
Pastor Cristo amó la iglesia y se entregó por ella. ¡Qué maravilla! Sí, pero eso no es lo principal
del texto. El texto es que tú tienes que
tratar a tu esposa como Cristo amó la iglesia. Le pasamos por incimente, cuando
usted está leyendo y la esposa está ahí, y vienen esos pasajes
así, como que uno quisiera salir. Hoy es el día de las confesiones
porque, oye, esto es lo que hay. Tenemos que ser abiertos, por
lo menos entre nosotros. como que usted quisiera que haga
así, o lo lea más rapidito, o se busca de momento otro texto.
¡Es el espíritu! Usted ve, nosotros naturalmente,
cuando nos pica algo, no queremos pasar por ahí, ¡pero tenemos
que pasar por ahí! Oh, hermanos, nos conviene un
sistema que nos permite exponernos a toda la verdad revelada dentro
de cierto tiempo. Tenemos que seguir algún sistema
o plan para exponernos a toda la Biblia. No dependamos de nuestra
memoria, sino que mantengamos algún registro escrito que nos
recuerde lo que hemos leído para que podamos leer toda la Biblia. En tercer lugar, nuestra asimilación
de la palabra debe ser acompañada de oración y meditación. Oración
y meditación. Salmo 119, versículo 8, dice,
abre mis ojos para ver las maravillas de tu ley. ¿Cómo tú empiezas
a leer tu Biblia? Va, venga. Hermano, ¿y qué es la oración? ¿Y qué es decir, Señor, ayúdame
a entender esto? Bendito tú, oh Señor, enséñame
tus estatutos. Versículo 12, 27, hazme entender
el camino de tus preceptos. 125, yo soy tu siervo, dame entendimiento
para que conozca tus testimonios. Peticiones como esta deberían
acompañar nuestra lectura de la palabra de Dios. Otro ejemplo
de este tipo de peticiones que debemos hacer al leer la Biblia
se encuentra en el Salmo 119, versículos 23 y 24. Escudriñame, oh Dios, y conoce
mi corazón, pruébame y conoce mis inquietudes y ve si hay en
mí camino malo y guíame en el camino eterno. Debemos asimilar
la palabra de Dios, oh Señor, ayúdame, que no estoy viendo. Ante esta situación, Señor, yo
no quiero llegar a ser una persona introspectiva, morbosa, pero
¿qué no estoy viendo en este texto? ¿Qué lagunas hay en mi
vida? Señor, ayúdame a entender Tu
Palabra. No me dejes, ilumíname, que ningún
pecado se inseñore de mí. Eso es leer la Biblia. Debemos asimilar la palabra con
oración y con meditación. Algunas personas oran para que
Dios les abre a través de la palabra y luego se quedan pasivas
dejando pasar las palabras por sus ojos esperando que algún
relámpago espiritual les ilumine. Pero Dios nos enseña a meditar
en su palabra. Esto requiere usar la cabeza,
usar esta facultad intelectual que Dios nos ha dado para meditar,
para reflexionar, para tratar de entender. Es verdad que Dios dice en el
Salmo 81.10, abre bien tu boca y yo la llenaré. Debemos tener
una actitud receptiva para las bendiciones de Dios, pero esto
no significa que hemos de estar pasivos en la recepción de su
palabra. Jeremías 15.16 dice, cuando se
presentaban tus palabras, yo las comía. Jeremías usa esta
figura de dicción y con ella nos dice lo que pasaba cuando
él escuchaba la palabra de Dios. Él trabajaba y ese trabajo consistía
de masticar y de tragar. Tus palabras eran para mí el
gozo y la alegría de mi corazón. ¿Cuándo? Después que las comí,
las mastiqué, las digerí, las entendí. hubo una actividad espiritual. En la meditación reflexionamos
sobre lo que hemos leído y nos esforzamos por poner nuestros
pensamientos, motivos, estilo de vida y los patrones de nuestra
conducta bajo el escrutinio de lo que hemos leído. Bridges en
su libro dice sobre el ministerio cristiano, dice Él cita a un hombre que describe
su propia meditación sobre las escrituras. Él dice que algunas
veces, este hombre dice que algunas veces preparaba el sermón mentalmente
sobre el pasaje que lee o que estaba leyendo. Después se viraba
y se aplicaba el mismo, el sermón a sí mismo. Lo aplicaba a su
propia situación, a su propio carácter, a su propia experiencia
y conducta. Otras veces él leía el pasaje
en un sentido más general. y trataba de buscar dos o tres
de las observaciones más importantes que se encuentran en este pasaje
y meditaba sobre esas observaciones. Él consideraba cómo esas observaciones
se relacionaban al estado de su corazón o de su vida actual. o lo que sucedía en el mundo
o en la iglesia. Algunos han sugerido que podemos
sacar beneficios de las escrituras al hacer y responder preguntas
como, ¿qué me enseña este pasaje bíblico acerca de Dios? Al reflexionar sobre alguna dimensión
de su carácter, seremos llevados a qué? A alabar a Dios, a temerle,
o a maravillarnos de su grandeza, o a examinarnos a nosotros mismos,
o a humillarnos delante de él, o a arrepentirnos de nuestros
pecados. Esto es lectura devocional. Semejantemente podemos hacer
la pregunta, ¿qué me enseña este pasaje acerca de los caminos
de Dios con su pueblo? Acerca de mi corazón, acerca
de mi deber, acerca de mis responsabilidades con los demás. Cuando te acerques
a considerar la palabra de Dios, dependiendo del Espíritu Santo,
determina que vas a aplicar la palabra para que haga el efecto
que debería tener en tu corazón. ¿De manera? ¿O de esta manera? ¿De esta manera? Podrás asimilar
la palabra para que llegue a cada parte del alma y transforme tu
carácter. ¡Oh, qué tipo de personas seremos
en 10, 15, 20 o 30 años si estamos estudiando la palabra de esa
manera! Lo que seremos como cristianos,
lo que seremos como pastores, lo que seremos como predicadores
depende, en gran manera, de que nosotros procuremos este grado
de asimilación de la palabra de Dios para nutrir nuestro propio
corazón. Es nuestro deber asimilar las
escrituras de un modo devocional práctico continuo para que nos beneficie personal
y espiritualmente. Esto nos capacitará para cumplir
lo que Pablo mandó a Timoteo hacer como ministro del Evangelio. Aún más aumentará la fe y la
confianza en Dios. Confiaremos más en sus promesas. porque conocemos en nuestra propia
experiencia el poder de la verdad divina, obrando y transformando
y sosteniendo nuestras vidas. Y no serás tentado a dar a tu
gente lo que te pide, lo que le gusta, lo que prefiere, sino
lo que realmente necesitas. Oh, que el Señor nos ayude, veamos
en estas cosas la importancia y necesidad de usar este medio,
la asimilación devocional, práctica y continua de la palabra de Dios. Oremos. Oh Dios que das fuerza al cansado,
que nos has dicho que tu palabra no volverá a ti vacía. Te rogamos
y te imploramos que esa palabra transforme, cambie nuestras almas. Oh, Señor Dios de los ejércitos,
ven y manifiesta tu poder en nosotros, tus siervos, porque
sin ti, sin tu palabra, y las operaciones de tu espíritu
sin Cristo no podemos hacer nada. Te damos gracias por esta oportunidad
que en la providencia tú nos has concedido para obligarnos
a tratar pensar en estas cosas que sea para bien de tu iglesia
y para nuestros queridos pastores y líderes cristianos en este
lugar en esta hora y aquellos que nos han oído mediante las
mediante el internet te pedimos esto en cristo amén
Los medios para que el pastor cuide de su alma #6
Series Conferencia pastoral 2022
Los medios para que el pastor cuide de su alma
| Sermon ID | 11722518233791 |
| Duration | 1:02:20 |
| Date | |
| Category | Conference |
| Bible Text | Psalm 139:3-4 |
| Language | Spanish |
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