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Muy bien. Primera de Samuel,
capítulo 13. Vamos a ver si Dios nos permite
el capítulo 13 y parte del capítulo 14. Y lo que este pasaje nos indica es que
ninguna situación es desesperada cuando confías en Dios. Ninguna
situación es desesperada cuando confías en Dios. ¡Sí puedes! Ayer estábamos caminando
en un caminito de estos de arena por ahí en el campo y entonces
vemos a un niño más o menos de cuatro o cinco años que estaba
yendo en su bicicleta y de repente se mete en un bache, se mete
en un sitio, en una... en un hundimiento ahí en la carretera
donde había piedras y donde había... donde antes había un charco pero
ya se había secado entonces la tierra misma estaba ya seca y
estaba agrietada entonces este niño de 4 o 5 años que iba en
la bicicleta cuando llegó a ese punto no pudo desviarse porque
no tenía la capacidad pero cuando llega a ese punto de repente
¡pum! se paró y se quedó casi inmóvil ¿no? se quedó ahí como
que ¡oh oh! me he metido en problemas Y esos
problemas son demasiado grandes. Este problema es demasiado grande
para mí. Y el niño dice, ¡papá! Y el padre, que estaba unos metros
detrás, dice, ¿tú puedes? ¡No, no puedo, papá, te necesito! ¿No? Entonces el padre dice,
¡sí puedes! Pero el niño, fue interesante
porque el niño estaba como paralizado, sin moverse, era como que si
se movía se le iba a derrumbar el mundo encima ¿no? al pobre
niño. Porque se había metido en un
lugar donde no estaba cómodo, un lugar donde para él era una
angustia, era una montaña demasiado grande para sobrepasar. Y a veces
eso es lo que nos pasa a nosotros. Vamos en nuestra bicicleta y
nos encontramos con algo que parece imposible de sobrellevar. Algo que... una angustia, una
dificultad, un bache o un hundimiento que parece que nos va a tragar
y es imposible que nos podamos salir. Y en esas situaciones,
es cuando debemos de pedir ayuda de Dios. En esas situaciones
es cuando, en vez de enfocarnos en las circunstancias, en vez
de enfocarnos en los problemas, en vez de enfocarnos en todas
las dificultades alrededor nuestras, y decir, wow, esto es demasiado
grande, esto es imposible, y quedarnos inmóviles, debemos de recordar
que ninguna situación es desesperada cuando confías en Dios. Entonces,
no pierdas la esperanza. No pierdas tu enfoque, sino busca
a Dios. Deja que Él gobierne tu vida. Y cuando dejas que Él gobierne
tu vida, entonces puedes confiar en Él, porque tú conoces que
Él es soberano y te puede sacar de esos problemas. Para el niño
necesitaba a su padre. Y el padre viene y le da un empujoncito
y le lleva al camino ya, el lado del camino que estaba liso, donde
podía manejar bien. pero a veces nosotros nos encontramos
en situaciones así y necesitamos mantener nuestro enfoque en Dios
y no desesperarnos porque a veces el creyente se desespera pero
se desespera por no mirar a Dios por no enfocarse en lo que se
debe enfocar Este pasaje, si Dios lo permite, vamos a ver
que realmente ninguna situación es desesperada cuando confías
en Dios. Ahora, lo que este pasaje... vemos es la, realmente la situación
desesperada en la que se encuentra Israel. Ahora, el trasfondo,
en el capítulo 8, desde 1 Samuel, Israel ha rechazado a Yahweh,
su Dios, lo han rechazado como rey sobre ellos, y han pedido
un rey, queremos un rey, que gobierne sobre nosotros porque
queremos ser como las otras naciones, ¿no? Desechan a Dios y entonces
Dios les da un rey, es elegido rey en capítulo 9 y luego vemos
en capítulo 10 el ungimiento y luego en capítulo 11 de 1 Samuel
vemos como Dios llena, en versículo 6 dice que Dios llena del Espíritu
Santo a Saúl y entonces viene con poder y entonces vencen a
sus enemigos y ahí es cuando básicamente toma el reino Y entonces
al final del capítulo 12, en versículo 24, 1 Samuel 12, 24,
la exhortación de Samuel les dice, solamente temed a Jehová
y servidle, servidle de verdad con todo vuestro corazón. pues
considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros. La exhortación ahí es que se
mantengan firmes, que teman a Dios, que le busquen, que le sirvan.
Pero es fácil decirlo, es fácil decir que lo vas a hacer, es
fácil decir, sí, yo confío en Dios, mientras no haya algo que
lo ponga a prueba, ¿no? Es fácil decir, sí, sí, yo confío
en los frenos de este coche, cuando estás conduciendo alrededor
del parking o del estacionamiento, ¿no? Es fácil decir, sí, sí,
yo confío. Pero donde se va a demostrar, si confías en los frenos, es
si los sacas a la autopista. Y si estás dispuesto a ir a 120
por la carretera cuando hay otras cosas alrededor. A ver si confías
en el freno o no. Cuando realmente viene la prueba. Ahí es cuando se va a demostrar
tu confianza en Dios. Y este pasaje lo que nos recuerda
es que sí puedes confiar en Dios. Nos recuerda que sólo hay un
Dios y que Dios es el que determina la victoria. Nos hace recordar
que Dios sí puede salvar con muchos o con pocos. Lo ha hecho
en la historia, lo ha hecho en el pasado y lo puede hacer hoy.
y que realmente Yahweh, nuestro Dios, es el que controla todo,
y por eso Él quiere lealtad. Él no quiere lealtad dividida.
Él quiere que cumplamos su palabra, que la obedezcamos. Él quiere
un corazón dedicado a Él, que le temamos únicamente a Él, no
a las circunstancias, no al enemigo, no a los problemas, sino confiar
y temerle a Él. Que realmente pongamos en práctica
su palabra, porque Nadie puede frustrar el plan de Dios. Dios
quiere obediencia a su palabra. Y entonces lo que vamos a ver
es que realmente no hay una situación desesperada cuando confías en
Dios. Porque toda oportunidad, toda
dificultad realmente es una oportunidad para demostrar tu confianza en
Dios. demostrar tu esperanza en Dios.
Porque la realidad es que la grandeza de tus problemas demuestra
cuán grande es tu Dios. Porque si tus problemas son grandes,
entonces tú crees que tu Dios es pequeñito y no puede ayudarte
en tus problemas. Pero, si tú crees que tu Dios
es grande, cualquier problema va a ser pequeñito. ¿Por qué? Porque Dios es suficiente. porque
Dios está en control. Entonces, por eso, en tus problemas
debes de acercarte a Dios. Deben de acrecentar tu fe. Entonces, no te debes de desesperar
en tus circunstancias, sino debes dejar todo en las manos de Dios,
porque Dios realmente puede ayudar. Dios realmente es confiable. Y eso es lo que vamos a ver,
porque aquí Israel se encuentra, bueno, el pueblo de Dios se encuentra
en una situación muy difícil. Se encuentran en angustia, porque
aquí en 1 Samuel 13, versículo Uno dice, había ya reinado Saúl
un año y cuando hubo reinado dos años sobre Israel, escogió
luego a tres mil hombres de Israel, de los cuales estaba con Saúl
dos mil en Mikmás y en el monte de Betel y mil estaban con Jonatán
en Gabá de Benjamín y envió al resto del pueblo cada uno a sus
tiendas. Entonces, básicamente vemos aquí
que está reinando Saúl. Ahora, en el primer versículo
hay un problema textual, pero lo que aparenta ser que está
ocurriendo ahí es que están enfatizando que, a este punto, Saúl ha reinado
dos años. Entonces, están enfatizando de
que, mira, sólo ha pasado dos años y Saúl ya se está desviando. ¿Vale? Porque ahora nos va a demostrar
que Saúl realmente no es un líder espiritual, no es un buen líder
espiritual, porque no guía a la gente a Dios, sino que él mismo
quebranta la ley de Dios. Pero entonces vemos aquí en versículo
3, dice que Jonatán atacó a la guarnición de los filisteos que
había en el collado, y los yeron los filisteos, e hizo a Saúl
tocar trompeta por todo el país, diciendo, oigan los hebreos. ¿Vale? Entonces vemos a Jonatán,
que seguramente ataca la guarnición porque la situación presente
es difícil, ¿no? Los Filisteos son enemigos de
Israel y entonces a veces los tienen en servidumbre, a veces
tienen las fortalezas cerca del uno al otro, también los las torres o las protecciones
y entonces seguramente habían tomado una ciudad de Israel y
entonces Jonatán ataca para conseguirla de vuelta y entonces vemos que
se hacen odiosos porque aquí dice en versículo 3 que los Filisteos
lo oyen y entonces se preparan para la guerra Bueno, en versículo
4 dice, y todo Israel oyó que se decía, Saúl ha atacado la
guarnición de los filisteos y también que Israel se había hecho abominable
a los filisteos. Y se juntó el pueblo en pos de
Saúl en Gilgal. Entonces los filisteos se juntaron
para pelear contra Israel. ¿Vale? Entonces Israel automáticamente
se da cuenta, oh oh. Los filisteos no están muy contentos
con nosotros. Seguramente había sido un... una... una guerra, bueno, un
pleito grande, entonces, pero se molestaron los filisteos.
Y entonces, se preparan, los hijos de Israel ya se preparan
para la guerra, dicen, ya estos vienen contra nosotros, y entonces
los filisteos también se preparan. Pero los de Israel no estaban
preparados para la cantidad de ejército que iba a venir de
los filisteos. De lo mucho que se habían preparado, porque aquí
nos dice, en versículo 5, Primero Samuel 13.5 dice... Entonces
los filisteros se juntaron para pelear contra Israel. ¡30.000
carros! ¡6.000 hombres de a caballo! Y pueblo numeroso como la arena
que está a la orilla del mar. Y subieron y acamparon en Mismas,
al oriente de Betabén. Entonces... Ahí lo que vemos es que ellos
demostrando su poder, ahí en los Filisteos, ellos mismos van
y acampan donde estaba Saúl. Porque Saúl, si ves, en versículo
2, nos dicen que estaba en Nismas. Pero, de repente, Saúl, ahí nos
dice en versículo 2, y eso lo tenía 2.000 personas, 2.000 soldados,
en Nismas, de repente viene un gran ejército de los Filisteos,
y básicamente diciendo, mira, nosotros controlamos esto. o
vamos a destruir y llegan ahí a versículo 5 y acampan en Mikmas
al oriente de Betabén y en todo el versículo 6 vemos la angustia
en la que se encuentran porque dicen, oh oh dice cuando los
hombres de Israel vieron que estaban en estrecho porque el
pueblo estaba en aprieto se escondieron en cuevas, en fosos, en peñascos,
en rocas y en cisternas. Incluso el versículo 7 dice,
y algunos de los hebreos pasaron el Jordán de la tierra de Gad
y de Galad, pero Saúl permanecía aún en Gilgal, y todo el pueblo
iba tras él temblando. Entonces, cuando los hijos de
Israel ven la cantidad de ejército que traen los filisteos, el poder
que tienen, tienen tanto temor que muchos se van de la tierra
prometida, algunos se esconden en cuevas, se esconden donde
puedan encontrar, se esconden porque tienen miedo, tienen temor,
dicen En el versículo 7 al final dice, y todo el pueblo que iba
tras él, tras Saúl, iba temblando, estaba temblando porque tenían
miedo. Versículo 8 dice, y él esperó siete días conforme al
plazo que Samuel había dicho, pero Samuel no venía a Gisrael
y el pueblo se le desertaba. Entonces realmente lo que vemos
aquí en estos primeros ocho versículos es que Debes confiar en Dios
sin temor. Debes confiar en Dios sin temor. Porque ninguna situación es desesperada
cuando confías en Dios. Entonces, confía en Dios sin
temor. Porque lo que tendrían que haber
hecho es recordar las grandes maravillas, las grandes hazañas,
las obras de Dios, como por ejemplo el pueblo de Israel cuando sale
de Egipto, ¿no? las maravillas o recordar que
su Dios es el Dios Creador. O quizás recordar cómo Dios realmente
se glorifica, por ejemplo, cuando los Filisteos en el capítulo
4 al capítulo 6 de I Samuel, cuando los Filisteos toman el
Arca de Jehová, Y entonces el Arca de Jehová no necesita un
ejército, sino que los destruye con tumores, ¿no? Pero deberían
de haber recordado que Dios tiene el poder. Pero en vez de recordar
y enfocarse en Dios cuando están en angustia, cuando están en
ese aprieto, nos dice, cuando están en ese estrecho, nos dice
el versículo 6, ¿qué es lo que hacen? Se esconden. No confían
en Dios, sino temen y y se enfocan en las circunstancias, se enfocan
en los problemas que tienen, en vez de enfocarse en Dios. Entonces, por ello, debes de
confiar en Dios, sin temor, porque Él está en control, Él te va
a ayudar en tus circunstancias. Entonces, en vez de descuidar
tu relación con Dios, fortálezela al pasar más tiempo de calidad
con Él. En vez de enfocarte en ti mismo y en tus problemas,
enfócate en Dios. En vez de olvidarte de las maravillosas
obras de Dios, tenlas siempre presentes. En vez de confiar en tu propia
fuerza para salir de tu apuro, confía en Dios. Porque realmente
Él es el único que es confiable, Él es el único que puede ayudar.
Pero no solamente debes confiar en Dios sin temer, sin tener
temor, sino que también debes de confiar en Dios obedeciendo
su palabra. Debes de confiar en Dios obedeciendo
su palabra porque ninguna situación es desesperada cuando confías
en Dios. Entonces debes de confiar en
Dios obedeciendo su palabra y eso lo vemos en el resto del capítulo
13 del versículo 9 al versículo 23 porque vemos que Saúl está
en tanta angustia que no obedece a Dios. O sea, quiere
implorar el favor de Dios, quiere que Dios escuche y que le ayude,
pero no está dispuesto a obedecer la Palabra de Dios. Porque aquí
en versículo 8 nos dice que estaba esperando a Samuel, y Samuel
le había dicho que vendría en 7 días, ¿no? Y dice, pero Samuel
no venía a Gilgar y el pueblo se le desertaba. Versículo 9, entonces dijo Saúl,
traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto. No era su parte, él no podía
ofrecer. el holocausto, incluso nos dice
que solamente ofreció el holocausto porque llegó Samuel en versículos
10 dice y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, o sea
no le dio tiempo a hacer las ofrendas de paz dice cuando ofreció
el holocausto, he aquí Samuel que venía a Saúl y Saúl salió
a recibirle para saludarle como que no ha pasado nada, ¿no? Yo estaba buscando a Dios y no
he hecho nada malo, pero vemos la desobediencia, está desobedeciendo
a Dios, porque solamente lo tocaban los sacerdotes. Y en el versículo
11 dice Samuel, ¿qué has hecho? Y Saúl respondió, porque vi,
y entonces vemos aquí la excusa que Saúl trae, porque Samuel
va al grano, ¿no? Él no está pensando, bueno, este
es el rey, hay que tratarle bien, no, no, no. No has desobedecido
la Palabra de Dios. ¿Qué has hecho? ¿Por qué has
quebrantado la Palabra de Dios? Eso era lo importante. Entonces
va directo al grano y dice, ¿qué has hecho? Y entonces, Saúl le
echa la culpa a tres grupos de personas, ¿no? Primero al pueblo,
dice, porque vi al pueblo se me desertaba. Y entonces dice,
y que tú no venías dentro del plazo señalado. Y que los filisteos
estaban reunidos en Igmas. Y lo que hay que conocer es que
Mi'kmaq era un sitio bastante céntrico para la defensa de ese
sitio. Realmente, ellos haber tomado
ese lugar, estaban cerca de Israel, podían atacar y no se podían
defender. Era una situación muy apretada
para Israel. Y entonces dice, versículo 12,
y me dije, ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal,
y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé pues, y
ofrecí holocausto. Y entonces, lo que vemos aquí
es la falta espiritual de Saúl. Vemos el nivel, el nivel que
tiene, que realmente el nivel espiritual de Saúl no es muy
alto. Y es irónico que Saúl piensa que va a agradar a Dios con un
sacrificio cuando le está desobedeciendo, está desobedeciendo su palabra.
Entonces él va y trae una ofrenda cuando es exactamente lo opuesto
a lo que Dios quiere. Y entonces vemos la falta espiritual
de Saúl y por eso le dice, Samuel, básicamente le dice, has actuado
como un necio. ¡Has hecho una locura! ¡Has hecho
locamente! Es decir, locamente has hecho.
No guardaste, esto es versículo 13, no guardaste el mandamiento
de Jehová tu Dios, que te había ordenado. Y entonces vemos que
ningún razonamiento justifica la desobediencia a Dios. Ningún
razonamiento. Aquí está Saúl y está en un aprieto,
ve que el ejército suyo se está escondiendo, se va, está temblando.
Ve el ejército de los Filisteos que es enorme, es muy grande,
muy poderoso, y dentro de unos versículos nos va a describir
que tenían armas de metal, o sea, que tenían espadas, tenían lanzas,
tenían... ya nos han dicho que tenían carros,
tenían caballos, venían un montón como la arena del mar. Eran los
soldados, ¿no? Los que estaban de a pie. Eso
es el versículo 5. Y entonces, este gran ejército
y... Samuel no había llegado aún,
entonces es la persona por la cual tenía acceso a Dios, la
persona que podía ofrecer los sacrificios y obtener la bendición
de Dios, entonces está razonando todo esto y está diciendo, espérate,
yo necesito la bendición de Dios, entonces yo lo voy a hacer de
mi forma, a mi tiempo, cuando yo quiero, a mi manera, Y ya
está, se va a tener que conformar conmigo. Pero no, no es lo que
Dios quiere. Dios quiere obediencia sobre
todo. Entonces, ¿qué es lo que ocurre? En el siglo XIV dice,
más ahora, porque al final del siglo XIII dice, ahora Jehová
hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Más ahora,
tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón
conforme a su corazón. al cual Jehová ha designado para
que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado
lo que Jehová te mandó. Es un castigo por no obedecer,
por no obedecer la Palabra de Dios, por no confiar en la Palabra
de Dios. Entonces aquí en versículo 15
dice, levantándose Samuel subió a Gilgal Agabá de Benjamín y
Saúl contó a la gente que se hallaba con él como 600 hombres.
Saúl, pues, y Juanatán, su hijo, y el pueblo que con ellos se
hallaba, se quedaron en Gabá de Benjamín, pero los filisteos
habían acampado en Micmas, y salieron merodeadores del campamento de
los filisteos en tres escuadrones. Y entonces ahora lo que nos va
a describir es que los filisteos están básicamente controlando
todo el área, están controlando las carreteras, para que... bueno, primero para proteger
su situación, para proteger su ejército, pero también para evitar
que los hijos de Israel puedan llamar a aliados. Entonces ahora
dice en el siglo XVII, y salieron merodeadores del campamento de
los filisteos en tres escuadrones. Un escuadrón marchaba por el
camino de Ofra hacia la tierra de Shual, otro escuadrón marchaba
hacia Bet-Horon, y el tercero escuadrón marchaba hacia la región
que mira al valle de Zeborim hacia el desierto. Y en toda
la tierra de Israel no se hallaba herrero. ¿Vale? Entonces, en
esos... del versículo... Bueno, el versículo 17 y 18 nos
menciona esa idea de que los filisteos están controlando las
carreteras con sus escuadrones para protegerse y para limitar
la ayuda que pueda recibir los hijos de Israel, incluso de las
tribus del norte. ¿No? Entonces, la situación está
llegando al clímax, ¿no? Porque la situación para Israel
va para abajo. ¡Va para abajo! Porque realmente
están en una situación muy difícil, y luego aquí en versículo 19 aumenta la tensión, porque en
versículo 19 dice, y en toda la tierra de Israel no se hallaba
herrero. Porque los filisteos habían dicho
para que los hebreos no hagan espada o lanza. Por lo cual todos
los de Israel tenían que descender a los filisteos para afilar cada
uno la reja de su arado, su azadón, su hacha o su hoz. Y el precio
era un pin por las rejas de arado y por los azadones. Y la tercera
parte de un ciclo para afilar las hachas y por componerlas
aguijadas. Así aconteció que en el día de
la batalla no se halló espada ni lanza en mano de ninguno del
pueblo, que estaba con Saúl y con Jonatán, excepto Saúl y Jonatán
su hijo que las tenían, y la guarnición de los filisteos avanzó
hasta el paso de Micmas. Entonces, vemos que realmente
los filisteos ya habían realmente oprimido a Israel y tomado el
control del mercado del hierro, se podría decir, en el sentido
de que no había ni siquiera trabajadores que trabajasen, no había herreros
que trabajasen el hierro. Entonces, ¿qué es lo que implica
eso? No hay espadas, no hay lanzas. Incluso vemos la opresión porque
tenían que descender a los filisteos para incluso afilar las cosas
del campo, para trabajar. Y el plan de los filisteos funciona. Funciona porque en el día de
la batalla nos dice que solamente hay espada y lanza en las manos
de Saúl y Jonatán, solamente los que ellos tenían, en todo
el pueblo. Realmente es algo grande, porque aquí viene un
ejército que es numeroso como la arena del mar. Tienen 30.000 carros, 6.000 hombres
de caballo, nos dice versículo 5, y pueblo numeroso como la
arena que está a la orilla del mar. ¿Qué es lo que ocurre? ¡Ellos
sí tienen espadas! ¡Ellos sí tienen lanzas! Ellos
sí están súper preparados, seguramente incluso tienen armadura. Los
hijos de Israel, no. Eso es un punto bastante importante,
porque para alguien que no tiene armadura, para alguien que no
tiene espada, para alguien que no... Claro, tendrían sus palos
afilados, ¿no? Tendrían sus bates de béisbol,
¿no? Podría decir. Tenían sus cuchillos
seguramente hechos de hueso, o de piedra. Tenían armas, pero... Eso, comparado con armadura,
comparado con espadas de hierro, es muy
difícil. Realmente te quita el ánimo,
un poquito. Y entonces vemos la situación
desesperada de Israel. Vemos que llega... Todo el capítulo
nos ha estado diciendo que realmente Israel es como que va para abajo.
y la situación desesperada de Israel. ¿Por qué? ¿Qué es lo
que se encuentran? Ellos tienen un ejército reducido comparado
con un enemigo extremadamente numeroso. Pues aparenta ser que
es imposible vencer. Tienen un ejército temeroso,
escondido y que se están escapando. Están cruzando el río, se están
yendo. Entonces su ánimo está destruido. no viene Samuel. Están ahí y
no llega Samuel a tiempo. Entonces, ni siquiera tenemos
la ayuda de Dios, aparenta ser, ¿no? Y entonces, el que se supone
que es el líder espiritual, quebranta la ley, quebranta la palabra
de Dios al él ofrecerle el sacrificio. Incluso, si habéis notado, no
dice que Samuel ofrece sacrificio, sino que dice que se va. Eso
es en versículo Versículo 15 dice, levantamos
a Samuel, subió, ¿no? Se fue. No dice que imploró a
Jehová, no dice que buscó la bendición de Dios. También vemos que ni siquiera
tienen espadas, no hay ni siquiera un herrero, entonces no pueden
hacer armas de calidad. Ahora, no hay espadas ni lanzas,
entonces no están preparados para la guerra. Especialmente
contra un enemigo que está tan cerca, un enemigo que tiene mejor
armamento, Un enemigo que es mayor en número y un enemigo
que controla acceso incluso a los aliados. No puedes pedir ayuda.
Ahora, básicamente, estás rodeado y tu situación realmente es desesperada. Y es fácil, cuando te enfocas
en las circunstancias, cuando te enfocas en las situaciones
de alrededor, es fácil perder esperanza. Pero... Ninguna situación es desesperada
cuando confías en Dios. Ninguna. Y por ello debes de
confiar en Dios sin temor y debes de confiar en Dios obedeciendo
su palabra. Pues en vez de rechazar la palabra
de Dios, estúdiala para ponerla en práctica. En vez de creer
que sabes mejor que Dios, confía en su sabiduría. En vez de planear
todo tu futuro por ti mismo, considera a Dios en tus caminos,
en tus planes. En vez de hacer las cosas a tu
manera, pon en práctica los principios de la Escritura. En vez de ser
un oidor olvidadizo, sé un hacedor de la Palabra. Porque ninguna
situación es desesperada cuando confías en Dios. Por eso debes
de confiar en Dios sin temor, debes de confiar en Dios obedeciendo
su Palabra, y por último lo que vamos a ver aquí en capítulo
14 de 1 Samuel capítulo 14 versículo 1 al versículo 23 es que debes
de confiar en Dios reconociendo su poder debes de confiar en
Dios reconociendo su poder porque vemos lo que la escritura aquí
hace un contraste entre la fe de Saúl y la fe de Jonatán porque
Jonatán tiene confianza en Dios. Realmente no tiene temor y no
está desobedeciendo la Palabra de Dios, sino que la está obedeciendo
y está enfocado en darle gloria a Dios, porque él reconoce que
Dios tiene el poder, reconoce que Yahweh es soberano y que
realmente se puede confiar en Él. y por eso cuando llegamos
aquí en 1 Samuel capítulo 14 vemos la fe de Jonatán, la confianza
que tiene en Dios y de que él sabe que Dios puede, como nos
dice ahí versículo 6 al final dice, pues no es difícil para
Jehová salvar con muchos o con pocos ¿no? Dios no necesita un ejército
grande Dios no necesita espadas, no necesita lanzas, no necesita
caballos, no necesita carros. Él puede actuar en su tiempo,
de su forma, ¡con su poder! Por eso hay que reconocer el
poder de Dios. Porque ninguna situación es desesperada
cuando confías en Dios. Y entonces vemos aquí en capítulo
14, versículo 1, dice, aconteció un día Entonces, no nos dice
cuánto tiempo ha pasado, pero dice, aconteció un día, que Jonatán,
hijo de Saúl, dijo a su criado, que le traía las armas, ven,
y pasemos a la guarnición de los filisteos, que está de aquel
lado. Y no lo hizo saber a su padre. Entonces, vemos esta misión secreta,
¿no? Van dos personas, y dicen, oye,
vamos a pasar a la guarnición. humanamente dices, eso es una
locura, ¿no? Ellos... ya hemos visto la situación
desesperada en la que se encuentra Israel y entonces van dos y dicen,
oye, vamos a pasar a la guarnición de los liceos, vamos a visitarles,
a ver cómo están, ¿no? Y entonces... y no es un sitio... El plan no es hacerlo a escondidas,
sino es ir a la luz del día, presentarse ahí, y ver la mano
de Dios. ¿No? Porque vemos a Jonatán, vemos la fe
de Jonatán, vemos la confianza, vemos que realmente él sabe que
Dios puede salvar. Y él se quiere hacer disponible.
Y dice, Dios me puede usar a mí. Yo quiero que Dios me use. Vamos
a la guarnición, ¿no? Y entonces vemos el plan. Versículo 2 dice, y Saúl se hallaba
al extremo de Gabá, debajo de un granado que hay en Migrón,
y la gente que estaba con él era como 600 hombres. y Agías,
hijo de Aitob, hermano de Icabod, hijo de Finés, hijo de Elí, sacerdote
de Jehová en Silo, llevaba el El-Ezod, y no sabía el pueblo
que Jonatán se había ido. Entonces vemos que... Bueno,
básicamente, ahí está Saúl con su consejo, incluso aparenta
ser que realmente quiere agradar a Dios, porque tiene, aquí hay
un sacerdote de Jehová, un sacerdote de Yahweh que está cumpliendo
la ley, tiene el efod y tiene en Éxodo 28.4 nos dice que eso
es lo que debían de llevar Éxodo 28.4 donde dice y las vestiduras que harán son
estas, el pectoral, el fod, el manto, la túnica, bordada, la
mitra y el cinturón. Hagan pues las vestiduras sagradas
para Arón tu hermano y para sus hijos, para que sean mis sacerdotes. ¿Vale? Pues, ¿qué es lo que está
ocurriendo? Aquí está Saúl y él está esperando. Él ya no sabe qué hacer, pero
él está esperando y tiene como su consejo, ¿no? Ahí debajo de
un árbol. Y entonces nos acaba de decir versículo 1 que Jonatán
se va con su paje de armas y no lo hace saber a nadie, y nadie
lo sabe. Y entonces versículo 4 dice y entre los desfiladeros
por donde Jonatán procuraba pasar a la guarnición y básicamente
ahora en versículo 4 y versículo 5 nos describe el terreno, ¿no? y parece ser que el terreno era
bastante conocido porque tenían nombres, ¿no? lo conocían por
sus nombres. El siglo IV dice, entre los desfiladeros
por donde Jonatán procuraba pasar a la guarnición de los filisteos
había un peñasco agudo de un lado y otro del otro lado. El
uno se llamaba Bosés y el otro Sene. Uno de los peñascos estaba
situado al norte, hacia Migmas, y el otro hacia el otro al sur,
hacia Gaba, ¿vale? Pues básicamente, aquí hay una
guarnición de los Filisteos y ellos tienen una fortaleza. Ellos están
protegidos, ¿no? Ellos están observando para saber
si Israel viene a atacarnos, damos la llamada y ya está, el
ejército está aquí al lado. Está seguramente a un par de
kilómetros de distancia, no está muy lejos, pero ellos estaban
puestos ahí en una fortaleza. para poder protegerse, incluso
si viene el ejército, ellos mismos podrían dar la alarma y protegerse
mientras que el ejército venga. ¿Cuál es el plan? El plan de
Jonathan. Vamos allí a esa fortaleza donde
están los filisteos, hay una guarnición ahí arriba, nosotros
somos dos, ellos son muchos más. Vamos allí arriba y vamos a ver
lo que el Señor puede hacer. La mano poderosa de Dios. Y entonces
en el versículo 6 dijo pues Jonatán a su paje de armas, ven, pasamos
a la guarnición de estos incircuncisos. Quizás haga algo Jehová por nosotros. Pues aquí vemos esta frase de
fe, ¿no? Pues no es difícil para Jehová
salvar con muchos o con pocos. Y entonces realmente vemos esta
confianza, que no es una confianza vana, Porque no es lo mismo confiar
en una cuerda para colgar la ropa, ¿no? ¿Pones una cuerda
para colgar la ropa? Bueno, vale. Confío en que esa
cuerda va a sostener la ropa que pongo. Pero... ¿qué de usarla para escalar?
¿No? ¿O qué? ¿Tú pondrías esa misma
cuerda para escalar? Pues... Demuestra más confianza,
¿no? Demuestra que estás dispuesto,
incluso, a poner tu vida a riesgo. Y es lo que está haciendo Jonatán.
Ahora está poniendo lo que él cree en Dios, lo está poniendo
por obra. Está diciendo, yo confío en que
Dios puede salvar por pocos o por muchos. Entonces, vamos, tú y
yo, vamos a la guarnición. Y entonces, vemos esta fe, Incluso
vemos como los llaman incircuncisos, identificando que están fuera
del pacto, no son parte del pueblo de Dios. Porque ahí en Génesis
17 vemos que los hijos de Israel debían de ser incircuncisos.
Hay en Génesis 17, versículo 10. Génesis 17, versículo 10. nos dice, está hablando Dios
con Abraham, dice, este es mi pacto que guardaréis entre mí
y vosotros y tu descendencia después de ti. Será circuncidado
todo varón de entre vosotros. Circuncidareis pues la carne
de vuestro prepucio y será por señal del pacto entre mí y vosotros. Y de edad de 8 días será circuncidado
todo varón entre vosotros por vuestras generaciones. El nacido
en casa y el comprado por dinero. a cualquier extranjero que no
fuere de tu linaje debe ser circuncidado el nacido en tu casa y el comprado
por tu dinero y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo
y el varón incircunciso el que no hubiera circuncidado la carne
de su prepucio aquella persona será cortada de su pueblo ha
violado mi pacto que vemos que los filisteos no eran parte del
pueblo de Dios. Pero vemos aquí la fe de Jonatán,
porque él confía, incluso en Deuteronomio, capítulo 20, versículo
1. Deuteronomio, capítulo 20, versículo
1. Dice, cuando salgas a la guerra
contra tus enemigos y vieres caballos y carros y un pueblo
más grande que tú, no tengas temor de ellos. ¿Vale? Entonces
Conatán realmente está poniendo en práctica la palabra de Dios,
realmente conoce a Dios y dice, mira, no tengo que tener temor
de ellos. Aquí de Deuteronomio 20, versículo 1, al final dice,
porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de
Egipto. Capítulo 28, versículo 7 De Deuteronomio
28, 7 dice Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaran contra
ti por un camino saldrán contra ti y por siete caminos huirán
delante de ti y por la fe de Jonatán vamos a ver que eso es
exactamente lo que ocurre de que Dios pelea por su pueblo
y el los enemigos de Dios salen corriendo
para escapar porque se dan cuenta de que Dios es el que está peleando
pero vemos aquí la iniciativa de fe la iniciativa de fe de
Jonatán que realmente provee una entrada para la salvación
de Dios y aquí en versículo 7 algo también que es interesante es
ver la fe del traje de armas en Jonatán Y en Dios. ¿No? Porque cuando Jonathan le
dice, oye, vamos a la guarnición de los filisteos, ahí están en
la puerta de esa de ahí arriba, vamos a presentarnos y vamos a ver la salvación de Dios.
Y el Paje de Armas dice, vale, vamos. Así de fácil. En el siglo VII dice, 1 Samuel
14, 7. Y su Paje de Armas le respondió,
haz todo lo que tienes en tu corazón. Ve, pues estoy contigo,
a tu voluntad. Entonces, básicamente, De la
misma forma que tu corazón está contigo, yo estoy contigo. ¿No? Porque realmente Dios es el Dios
de lo imposible. Yahweh es confiable. Entonces en vez de confiar en
tu fuerza y en tus habilidades, confía en Dios. En vez de buscar
tu seguridad, busca la gloria de Dios. Porque Jonatán se da
cuenta de que realmente no es en su fuerza, no es en la fuerza
de números, no es en la sorpresa, porque si piensas en el plan,
dice, mira, vamos a presentarnos delante de ellos, que nos vean,
y entonces aquí nos dice, en versículo 8, dice, dijo entonces
Jonatán, y describe el plan, vamos a pasar a estos hombres
y nos mostraremos a ellos. Entonces, el ataque no va a ser
de sorpresa. Versículo 9 dice, si nos digeren
así, esperad hasta que lleguemos a vosotros, entonces nos estaremos
en nuestro lugar y no subiremos a ellos. Entonces, básicamente,
si ellos nos ven y dicen esperad hasta que bajemos, pues entonces
no vamos a pelear con ellos. Porque ellos van a estar cansados
y entonces... No va a ser... va a ser más fácil
para nosotros. El punto es que sea difícil para
ver la mano de Dios. Porque dice en el siglo X, más
si nos dijeran, ¡subid a nosotros! Vale, hay que recordar, estarán
en un peñasco, estarán en una fortaleza, y son más. Entonces
tienen que subir. Y de la forma que tienen que
subir, luego nos dicen, tienen que usar las manos y los pies
para poder subir. Pero dice más, versículo 10,
más si nos dijeran así, subid a nosotros, entonces subiremos,
porque Jehová lo ha entregado en nuestra mano. Y eso nos será
por señal. Entonces básicamente el plan
de ataque no es muy... No es muy lógico, por lo menos
de una forma militar, no es muy lógico. Vamos a presentarnos,
somos menos. Nos vamos a presentar para que
nos vean y entonces si nos dicen subir a donde estamos nosotros,
iremos. Nosotros vamos a estar cansados,
ellos van a estar fresquitos, ellos van a estar preparados.
Incluso en la subida quizás les están tirando flechas, quizás
les están tirando piedras en la subida. Pero aún así, no pasa
nada. Porque si Dios quiere, nos va
a entregar nuestra mano. ¿Cómo vamos a saber? Si ellos
dicen supir a nosotros. Entonces ya, la guerra es del
Señor. Porque nosotros somos débiles,
vamos a llegar cansados, son más, pero da igual. Porque Dios
puede. Ahí está la confianza en Dios. Y entonces vemos lo que... vemos
este plan que no es lógico pero vemos como Dios lo usa porque
en el versículo 11 dice se mostraron pues ambos a la guarnición de
los filisteos y los filisteos dijeron He aquí los hebreos,
que salen de las cavernas donde se han escondido, ¿no? Les están
igualando a unas bestias salvajes, ¿no? Como, mira estos, básicamente
nos están despreciando. Mira, son como animales. Mira,
aquí hay dos, se presentan aquí delante de nosotros. Y lo ven
cómico, dicen, venir, venir, versículo 12. Y los hombres de
la guarnición respondieron a Juanatán y a su paje de armas, y dijeron,
¡subid a nosotros! ¿Sabemos saber una cosa? Entonces
Jonatán dijo a su paje de armas, sube tras mí, porque Jehová los
ha entregado en manos de Israel. Viendo la fe de Jonatán. Y eso a lo mejor te hace recordar
a unos capítulos después, cuando en David, en capítulo 17, versículo
45, Entonces dijo David al Filisteo.
¿Cuál Filisteo? A Goliat. Sabemos la fe que David
tiene. Entonces en 1 Samuel 17, 45 la
fe es similar a la de Jonatán. Dice, tú vienes a mí con espada
y lanza y jabalina, mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de
los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien
tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi
mano y yo te venceré y te cortaré la cabeza y daré hoy los cuerpos
de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra
y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel del siglo 47 y
sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada
y con lanza porque Jehová Porque de Jehová es la batalla y Él
os entregará en nuestras manos. Tengo esa fe de que Dios es el
que pelea y cuando Dios pelea, no hay nadie que resista. Yahweh
es el Dios guerrero. Es la misma fe que demuestra
aquí Jonatán en 1 Samuel 14 Versículo 12, donde dice, sube
tras de mí, y Jehová los ha entregado. Ya, ya está, los ha entregado
en nuestras manos. Y versículo 13, vemos como Dios
realmente actúa y Dios pelea, porque dice 1 Samuel 14, 13 Y
subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies. ¿Vale? No era fácil la subida. Y mientras
están subiendo, dice, y tras él su paje de armas, y los que
caían delante de Jonatán, su paje de armas, que iba tras él,
los mataba. ¿Vale? Entonces ahí están, mientras
están subiendo, con las manos, con los pies, vemos a una fortaleza,
incluso nos dice el siguiente versículo, que había 20 hombres
en el siglo XIV y XVI fue esta primera matanza que hicieron
Jonatán y su paje de armas como 20 hombres en el espacio de una
media yugada de tierra. Esta idea de media yugada de
tierra indica que el terreno básicamente que se podía arar
en medio día, ¿no? Entonces en medio día de trabajo. Ahora, Esto es algo maravilloso
y es algo que realmente demuestra que Dios es el que está peleando. Porque era imposible para dos
hombres que solamente tienen, seguramente, una espada, o sea,
solamente tienen las armas de Jonatán, se presentan a una guarnición
de 20 hombres que están en una fortaleza, suben a la fortaleza,
y matan a los 20 y salen victoriosos. Ahora, es algo maravilloso porque
incluso el ejército de los filisteos se da cuenta de lo maravilloso
que es y les entra pánico. En versículo 15, dice, y hubo
pánico en el campamento, y por el campo, y entre toda la gente
de la guarnición y los que habían ido a merodear, también ellos
tuvieron pánico, y la tierra tembló. Hubo, pues, gran consternación. ¿Vale? Entonces, ahora mismo,
toda esa multitud que nos acaba... que nos... que describió ahí
en... en 1 Samuel 13, versículo 5,
dice que había 30.000 carros, 6.000 hombres de a caballo, un
pueblo numeroso como la arena, que está a la orilla del mar,
ellos se dan cuenta de que hay algo divino, algo acaba de ocurrir
que no es natural. Dos hombres sin armas, o sea,
sin preparación, dos hombres que hayan podido básicamente
destruir por completo esa fortaleza eso es algo que solamente Dios
puede hacer y entonces estas noticias de esta gran victoria
no tardan mucho en como hacerse porque por la imposibilidad,
la imposibilidad de la victoria realmente demuestra que Dios
está peleando. Entonces, esta masacre de soldados,
bien entrenados, bien equipados, en una fortaleza, hace que los
filisteos tengan pánico. Tengan pánico. Porque Dios es
el que manda el pánico. Ahora, eso nos hace recordar
también en II de Reyes, II de Reyes 7, versículo 6 al 7, cuando Dios hace hace lo mismo,
esto es en II de Reyes 7.6 Dice, porque Jehová había hecho
que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros,
ruido de caballos y estrépido del gran ejército. Y se dijeron
unos a otros, he aquí, el rey de Israel ha tomado sueldo contra
nosotros, a los reyes de los eteos y a los reyes de los egipcios,
para que vengan contra nosotros. Y así se levantaron y huyeron
al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos
y el campamento como estaba. Y habían huido para salvar sus
vidas. Y entonces llegan estos dos leprosos,
¿no? Llegan estos dos leprosos y dicen
¡Wow! ¡Qué maravilla! Viendo que realmente Dios es
el que pelea, aunque había este... esta presión contra Samaria,
en este caso, en el sitio de Samaria por los Sirios, aquí
en II de Reyes, bueno, la historia ahí con Eliseo del capítulo 6
y 7, pero viendo cómo Dios realmente actúa. Y Él no necesita ejército,
Él tiene el poder, Él es soberano y por eso debemos confiar en
Él. Entonces vemos la confusión incluso
de todos. El ejército filisteo, aquí volviendo
a 1 Samuel, capítulo 14, versículo 15, nos dice que los filisteos
están en pánico. Hay una confusión. ¿Cómo puede
ser esto? El pueblo de Israel también empieza
a decir, ve el pánico en los que están los finisteos
y en versículo 16 dice, y los tentinelas de Saúl vieron desde
Gabá, de Benjamín, como la multitud estaba turbada e iba de un lado
a otro y era desecha. Entonces Saúl dijo al pueblo
que estaba con él, pasad ahora revista y ve quién se haya ido
de los nuestros. Pasaron de vista a Iaquí que
faltaba a Jonatán y su parque de armas. Entonces ahí es cuando
se dan cuenta de que esa es la causa. Algo ha ocurrido. No saben el qué aún. Versículo
18 dice, Saúl dijo a Aías, trae el arca de Dios, porque el arca
de Dios estaba entonces con los hijos de Israel. Ahora, eso era
importante porque en Deuteronomio 20, versículo 4 al 5, nos dice
que el pueblo de Israel no podía ir a la guerra al menos que los
cacerdotes les hablasen. Saúl dice, trae el arca, vamos,
tenemos que tomar este tiempo para ir a atacar, que están en
consternación, están en pánico, seguramente están corriendo de
lado a lado, entonces vamos a actuar, pero primero trae el arca, y
en Deuteronomio 20 versículo 4 dice, porque Jehová vuestro
Dios va con vosotros, esa es la razón. para pelear por vosotros
contra vuestros enemigos, para salvaros. Y los oficiales hablarán
al pueblo diciendo, ¿Quién ha explicado Casa Nueva y la ha
exprimado? Perdón, ¿y no la ha exprimado?
Vaya y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla y
algún otro la exprime. ¿Y quién ha plantado viña y no
ha disfrutado de ella? Vaya y vuélvase a su casa, no
sea que muera en la batalla y algún otro la disfrute. ¿Y quién se
ha desposado con mujer y no la ha tomado? Vaya y vuélvase a
su casa, no sea que muera en la batalla y algún otro la tome. Y volverán los oficiales a hablar
al pueblo y dirán ¿Quién es hombre medroso e impusilánime? Vaya
y vuélvase a su casa y no te apoque el corazón de sus hermanos
como el corazón suyo. Entonces, y cuando los oficiales
acaben de hablar al pueblo, entonces los capitanes del ejército tomarán
el mando de la cabeza del pueblo. Entonces los líderes espirituales
se dirigen al pueblo y después de ello, el punto es que reconozcan
que Dios es el que pelea, entonces lo primero es lo espiritual y
luego los jefes del ejército tomaban
el cargo, ¿vale? Entonces, por eso, aquí Saúl
llama y dice, venga, rápido, rápido, trae el arca de Dios.
¿Pero qué es lo que ocurre? En versículo 19 dice, pero aconteció que mientras
aún hablaba Saúl con el sacerdote, el alboroto que había en el campamento
de los filisteos aumentaba e iba creciendo en gran manera. Entonces
vemos otra vez, la falta espiritual de Saúl. Porque dice Saúl al
sacerdote, ¡detén tu mano! Entonces, básicamente, va, déjalo,
déjalo, esto no es importante, vamos a pelear. Otra vez, quebrantando
la palabra de Dios. Y viendo la falta espiritual,
viendo que realmente no es un líder espiritual a seguir, no
es un ejemplo espiritual. Pero aún así vemos que por la
fe de Jonatán y su page de armas, Dios salva y Dios trae esta salvación
de sus enemigos porque en el siglo XX, juntando a Saúl a todo
el pueblo que con él estaba, llegaron hasta el lugar de la
batalla y es aquí que la espada de cada uno estaba vuelta contra
su compañero y había gran confusión y los hebreos que habían estado
con los filisteos de tiempo atrás y habían venido con ellos de
los alrededores al campamento, se pusieron también del lado
de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán. Asimismo, todos los israelitas
que se habían escondido en el monte de Efraín, oyendo que los
filisteos huían, también ellos los persiguieron en aquella batalla. Saúl básicamente reúne a su ejército,
van a ir a ver qué está ocurriendo y a pelear, y de repente más
ejército se le va añadiendo. Los israelitas que vivían con
los filisteos dicen, Jehová es más grande, Yahuá es más grande,
vamos a pelear por Israel en vez de por los filisteos. Los
que estaban escondidos en las montañas están saliendo. Y entonces
se va aumentando el ejército Pero ¿sabes qué? Aunque se aumenta
el ejército, la batalla no es del ejército. La victoria no
es del ejército. No es de la fuerza del hombre.
Porque nos dice ahí el versículo 23. Así salvó Jehová a Israel
aquel día, y llegó la batalla hasta Betabén. Y entonces lo que vemos ahí es
que Dios es el que pelea por su pueblo. Dios es el que puede
salvar. Dios es el que da esperanza. Porque ninguna situación es desesperada
cuando confías en Dios. Y vemos que realmente Dios puede
actuar. Dios tiene el poder. Dios no
necesita un ejército. Incluso en segundo de Reyes,
19.35, 2 Reyes 19 versículo 35 vemos aquí con Senaquerib tiene
un ejército súper grande que está básicamente aniquilando
todo el mundo en medio y viene contra Ezequías, Ezequías ora
a Jehová y en versículo 35 dice, aconteció que aquella misma noche
salió el ángel de Jehová y mató en el campamento de los asirios,
a 185.000. Y cuando se levantaron por la
mañana, y aquí, que todo era cuerpos de muertos. Entonces,
Dios no necesita un ejército, Dios lo puede hacer de su forma,
en su tiempo. Eso era el segundo de Reyes,
1935. Incluso, podemos también pensar en Jueces 7, 16, cuando hay un ejército grande y aquí en Jueces 7, versículo 16
Jueces 7, 16 aquí con Gedeón y los 300 soldados,
¿no? y y se va reduciendo el ejército
hasta que llegan hasta que llegan a 300 soldados y entonces Dios
es el que pelea porque en jueces 7 versículos 16 dice y repartieron los 300 hombres en
tres escuadrones dio a todos ellos trompetas en sus manos
y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros entonces
en vez de darles espadas en vez de prepararles para una guerra
física ¿qué es lo que les da? les dan trompetas, les dan cántaros
vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros y entonces vemos
esta preparación para la guerra un poquito ilógica porque dice,
lo único que vais a hacer es tocar las trompetas y romper estos cántaros vacíos y vais
a ver el poder de Dios y entonces eso es exactamente lo que vemos
en esta historia y viendo el poder de Dios que Dios
realmente puede salvar con pocos o con muchos porque aquí en esta
historia de 1 Samuel en capítulo 14 realmente la frase clave es
esa confianza de Jonatán en 1 Samuel 14.6 donde dice pues no es difícil para Jehová
salvar con muchos o con pocos. Entonces, en vez de dudar si
Dios lo tiene controlado, reconoce su soberanía. En vez de confiar
en otras cosas para tu protección, confía en la mano protectora
de Dios. En vez de buscar satisfacción
en otras cosas, reconoce que Cristo es el único que sacia.
en vez de buscar gloria para ti mismo, da gloria a Dios en
tu vida. En vez de intentar engañar a
Dios por tu hipocresía espiritual, arrepiéntete y búscale de veras. Esta situación de Jonatán realmente
nos recuerda a cuando los hijos de Israel salen de Egipto en
Éxodo 14, versículo 30 nos indica que Dios pelea por
su pueblo al destruir el ejército de Faraón, el ejército de Egipto. Israel no tiene que levantar
espada, sino Dios obra un milagro, les hace pasar por el mar rojo
en seco y luego les cierra el mar encima del ejército. y en
éxodo 14 versículo 30 dice así salvó Jehová aquel día a Israel
de mano de los egipcios e Israel vio a los egipcios muertos a
la orilla del mar y vio a Israel aquel grande hecho que Jehová
ejecutó contra los egipcios y el pueblo temió a Jehová y creyeron
a Jehová y a Moisés su siervo Y esa en realidad, al estudiar
historias así, realmente esa debe ser nuestra respuesta. Temer
a Dios y confiar en Él. Porque ninguna situación es desesperada
cuando confías en Dios. Por eso debes de confiar en Dios
sin temor, sino únicamente temerle a Él. Debes de confiar en Dios
obedeciendo su palabra. y reconociendo su poder para
actuar. Vamos a terminar en oración.
Ninguna Situación es Desesperada
Series 1 Samuel
| Sermon ID | 11314546483 |
| Duration | 1:06:10 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 Samuel 13 |
| Language | Spanish |
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