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Vamos a abrir nuestras Biblias
a Hebreos 12, Hebreos 12, y voy a empezar en 18 y leer hasta
el fin del capítulo, y el texto es 25 hasta 29, el mismo. Me da tristeza pensar que solo
hay un capítulo más de esta carta corta para predicar. Y quiero animarles, si no han
estado con nosotros durante todas las predicaciones de Hebreos,
que lean muchas veces el libro. Y que lean muchos años seguidos. Hebreos, ves tras ves, porque
tienen un mensaje fuerte para animarnos. Y es un placer recordar
que Dios hizo todo esto para causarnos estar firmes y fuertes
en Cristo Jesús. 18. Porque no os habéis acercado
al monte, que se podía pausar y que ardía en fuego a la oscuridad,
a las tinieblas y a la tempestad. al sonido de la trompeta y a
la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogar que no se
les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba si
aún una bestia tocara el monte, será apedreada o pasada con daño. Y tan terrible era lo que se
veía que Moisés dijo, estoy espantado y temblando, sino que vos habéis
acercado al monte de Sion, a la ciudad de Dios vivo. Jerusalén
la celestial, a la compañía de muchos millones de ángeles, a
la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos. Adiós, el juez de todos. el Mediador del Nuevo Pacto,
y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. Mirad que
no desechéis al que habla, porque si no escaparon aquellos que
desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros
si desecharemos al que amonesta desde los cielos. La voz del
cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido diciendo,
aún una vez, y conmoverá, conmoveré, no solamente la tierra, sino
también el cielo. Y esta frase, aún una vez, indica
la remoción de las cosas moviles como cosas hechas. para que queden
las incomovibles. Así que, recibiendo nosotros
un reino incomovible, tengamos gratitud, y mediante ella servamos
a Dios, agradándole con temor y reverencia, porque nuestro
Dios es fuego consumidor. Amén. Queridos amigos, no quiero mandamiento
en veinticinco pero con las palabras de veintiocho y veintinueve porque
aquí tenemos la promesa y aquí tenemos una explicación de la
promesa con la promesa y nosotros debemos prestar atención cuando
dice que vamos a recibir un reino inconmovible eso quiere decir
queridos amigos que Dios en su plan de salvación no solamente
da a nosotros, no solamente da a nosotros algo que va a durar
pocos años, no solamente da a nosotros el gozo y placer de conocernos,
no solamente da a nosotros el placer de ser perdonado por la
sangre de Cristo Jesús, pero da a nosotros la recompensa de
ser creente. La herencia de ser nombrado entre
los escogidos de Dios. La gran bendición de heredar
algo que no hay en este mundo. La herencia no tiene que ver
con tierras, es la tierra renovada. La herencia no tiene que ver
con casas, es la eternidad en la casa de Dios, morando con
nuestro Dios, hablando con nuestro Dios, viendo a nuestro Jesús,
sirviendo a nuestro Dios, viviendo para siempre en su reino. Y queridos amigos, eso es algo
que debemos guardar cuando pensamos en nuestro tiempo aquí. Y creo
que por eso dice él, y mediante ellas sirvamos a Dios, agradándole
con temor y reverencia. Entonces, muchas veces nosotros
sabemos cómo son los hijos. Saben que en dos o tres días
viene su cumpleaños. Y saben que mamá y papá están
preparando algo, a lo mejor regalos, a lo mejor una boca de fiesta,
a lo mejor algo de visitas de la familia o que sea. Y saben
que cuando pasa su cumpleaños, hay algo que esperar. Y por dos
o tres días, los niños chiquitos están pensando, ¿qué voy a recibir? ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué voy
a tener? Porque viene muy pronto mi cumpleaños.
Y los padres están dando pistas. Ah, mija. Ah, mijo. Quiere tu cumpleaños. Y tenemos
sorpresas para ti. ¿Y cómo es el niño? anda con
su pizza, anda con mucho gozo, habla con todos, tiene mi cumpleaños. Y esa es la palabra aquí, que
tengamos gratitud y que sirvamos a nuestro Dios. Ah, entonces
sabemos que bien. Sabemos que vamos a tener, entonces,
por el momento, cómo vamos a vivir, cómo vamos a esperar. ¿Y qué
es esperar? Es servirle con gratitud. Es entender que debemos vivir
frente de él con temor y reverencia. Nuestro Dios es juez. Nuestro
Dios es el juez que puede quitar de nosotros, puede quitar de
nosotros todo nuestro pecado. y su consecuencia de muerte eterna. Entonces, queridos amigos, cuando
hablaba así, el apóstol quiso darnos algo de esperanza y causarnos
no querer lo que el mundo ofrece. Y cuando dice todo esto, pone
en el fin aquí 29, y debemos recordar que Separaciones de
capítulos no son parte de la obra del Espíritu Santo. Dice
aquí una explicación de nuestro Dios. Dios es fuego consumidor. Y nosotros en oír estas palabras
pensamos, bueno sabemos que Dios es luz. Y cuando decimos que
Dios es luz, queremos enfatizar que Dios es santo. No hace nada
mal. No tiene pecado, no tiene tentación. Él puede vivir en la santidad
viendo todo lo que pasa entre los seres humanos y ni una vez
tiene tentación a hacer mal. Dios es luz. También decimos
Dios es amor. Dios es amor. No podemos decir
amor es Dios. ¿Verdad? Cuidado. que el mundo
hoy en día quiere decir, amor es Dios. Pero no es así. En otras palabras, decimos, si
hablamos de nuestro Dios, vamos a incluir la idea que Dios es
amor. Piensas en tus pecados. Como
es Dios, es amor. Y por eso, a misericordia. Piensas en tu vida, que siempre
quieres desviar un poquito, desobedecer. Y Dios es amor. Y el amor siempre
nos atrae o nos jala hacia él. Dios es amor. Y ahora otra cosa
que dice Dios es fuego. Consumidor es palabra de Deuteronomio
4. Y también hay otras citas de
Deuteronomio y también de capítulo 4 en el libro de Hebreus. Pero
aquí podemos decir, ¿por qué dijo esto? Bueno, porque sabemos
que viene el juicio. Y tenemos que recordar algo que
aprendimos muchas veces en este libro. Siempre, siempre hay tentación
de perder la vista de Cristo Jesús. siempre hay la tentación de olvidar
que no hay otro camino. Y siempre hay la tentación, como
los judíos, hebreos, tuvieron tentación de regresar a las ceremonias,
regresar al templo, regresar a los holocaustos y sacrificios,
regresar a la idea de ganar su salvación por medio de ser bueno
o por Y por tener esta tentación, tenemos
que recordar cómo es nuestro Dios. Es fuego consumidor. Y por eso, si es así, no hay
regreso. No hay regreso. No podemos marchar
atrás y pensar, mejor es. Mejor es el sacrificio. Mejor
es la ceremonia. Mejor es guardar la ley como
mi esperanza. No podemos pensar así. Dios es
fuego, consumidor, y los que tienen tal esperanza no tienen
salvación en Cristo Jesús. Queridos amigos, vamos a recibir
algo que no se puede perder, el reino inconmovible. Entonces,
queremos ahora regresar a veinticinco. El versículo veinticinco, Y especialmente
el mandamiento es mi segundo punto aquí. Mirad que no desechéis
al que habla. Y primeramente queremos decir,
¿quién es al que habla? ¿Quién es él? Y claro, en el
contexto, el que habla aquí es Cristo Jesús. Cristo Jesús es
al que habla. Cristo es, en el libro de Hebreos,
el sumo sacerdote, el último sacrificio. Cristo es la seguridad
del parto de Dios con nosotros. Cristo es fiel en todo de la
casa de su padre hasta la muerte. Entonces, es Cristo, Jesús que
habla. Entonces, el mandamiento dice
a nosotros, mirad que no desechéis al que habla. Entonces, es un
aviso. Pero como decimos muchas veces,
aviso no es tan fuerte como palabra. Más bien es advertencia. Es una
palabra más fuerte. Y es como bofetada en la mejilla
para causarnos despertar y ver que hay gran peligro. Y tenemos que pensar un momentito. Cuando el Espíritu Santo habla,
dice cosas que no son importantes. Hay cosas en la Biblia que podemos
decir, no es necesario, vamos a echar esta página. No. Nunca. Entonces, tenemos que
pensar en el mandamiento aquí, que dice, mirar que no deseches
al que habla. Y tenemos que recordar que el
Espíritu Santo así hablaba a la iglesia a los que toman la confesión
de Cristo Jesús por lo menos fuera por su boca y habla a ellos
de la gran posibilidad de no escuchar a Jesús, de no al final
de cuentas recibir su mensaje. Hay gran posibilidad queridos
amigos y hemos visto esto también Hebreos, de nada más decir con
la boca y no creer. Y decimos que unos pierden los
cielos por los 20 centímetros entre la boca y el corazón. Y
hay muchos que tienen en su boca la confesión, pero está en el
corazón. Hemos recibido el mensaje de
Cristo, y no es solamente religión, pero es vida. No es solamente
otra ceremonia, pero es conocimiento de Dios vivo. Y su salvación
en Cristo Jesús, mirad, que no desechéis al que habla. Y claro,
cuando pensamos en estas palabras y la posibilidad, tenemos que
pensar un momentito al que habla. ¿Qué dijo? ¿Qué dijo? Cristo dijo, yo soy la luz del
mundo. Cristo dijo, yo soy el camino.
Yo soy la vida. Yo soy la verdad. Cristo dijo,
nadie viene al Padre sino por mí. Y cuando a los que andan
en las calles quieren decir que toda religión es igual, no. Cuando
quieren decir que hay muchos caminos que llegan a Dios, no.
Eso pasó a mí miércoles pasado, hablando con un hombre en silla
de ruedas, esperando el culto de los budistas aquí a nuestro
lado. Ustedes sabían que hay budistas
a nuestro lado, ¿verdad? Budistas hay. Entonces, bueno. Nosotros tenemos que evangelizar
a ellos y ser amables a ellos porque están en la oscuridad.
Y este hombre, hablando conmigo, nació en los Estados Unidos,
vivió 20 o 30 años en Miami antes de llegar aquí en México. Y me
dijo, pues todo es igual, ¿verdad? Todos nosotros creemos algo para
buscar algo de Dios. Y le dije, ah, perdóname, pero
no. No le creo. Y él nació en iglesia cristiana. Y él tuvo padres que eran fieles
en llevarle a la iglesia. Y él tuvo la oportunidad de ir
a la escuela dominical durante su niñez y juventud. Y después
de ser adulto, siguió asistiendo una iglesia cristiana. Y luego
sabemos que rechazó desechó la verdad. Y Cristo hablaba a él, y él no
quiso risa. Hay gran posibilidad. Y luego
quiero brincar a la segunda parte de 25, donde tenemos otra vez
un juego de palabras. Porque si no escaparon aquellos
que desecharon alquilados, Pero los amonestaba en la tierra. Mucho menos nosotros si desechamos
al que amonesta desde los cielos. En otras palabras, ¿quién es
el que los amonestaba en la tierra? Y el juego de palabras aquí en
contexto es Dios. Cuando Dios hablaba desde el
ceniz del monte Sinaí dando sus diez mandamientos, con terremoto
toda la tierra sacudiendo, oyendo la voz de Dios. Dios les amonestaba desde la
tierra en los diez mandamientos para causarles entender y conocer
su pecado. Pero luego, mucho menos nosotros,
Porque hay otro que nos amanece desde la tierra, perdón, desde
los cielos. Y el juego de palabras, eso es
Cristo. Cristo llegó de los cielos para
pisar la tierra donde pisamos y para conocer nuestra vida y
para vivir entre nosotros y mostrarnos. Mostrarnos. el camino que llega
con nuestro Dios. En otras palabras, queridos amigos,
para los que están bajo la ley, no hay, no hay rescate si no
van a acudir a nuestro Dios. Y para los que han oído el Evangelio,
no hay, no hay rescate, no hay salvación si no van a escuchar
el mensaje de la cruz. y la salvación en Cristo Jesús. No hay otro camino. No hay otra
salvación. En 26 y 27, entonces, Él da a
nosotros una explicación en ejemplo. La voz del cual conmovió entonces
la tierra. Entonces, eso es cuando Dios
dio los diez mandamientos. Pero nosotros sabemos que luego
brincó a una palabra de profecía, de profecía, y pueden ver en
sus propias notas, allá abajo en sus Biblias, que eso es una
cita, una cita de luego otro lugar en la Biblia. Y nunca pronunció el nombre de
ese profeta bien. Agheo, perdón, Agheo. Y dice
la segunda parte de 26, aún una vez, y con moveré, no solamente
la tierra, sino también el cielo. Y nosotros tenemos que recordar
que cuando los profetas hablaban, muchas veces su trabajo era entender
la revelación de Dios en los libros de Moisés. y entender
su aplicación para poner el pueblo en recuerdo de obedecer y regresar
a su Dios. Y cuando él hablaba así, está
pensando en las palabras de Dios que dijo allá en Dar la ley,
que la tierra sacudió como Dios, por la voz de Dios. Pero ahora sabemos que no solo
la tierra es profecía, sino también el cielo va a experimentar terremoto,
algo similar. Y el punto es convencernos que
todo esto es creado, es creado por la mano de Dios por un tiempo,
por su propósito, por su plan. Y su plan es su plan eternal
como aprendimos esta mañana en la lección acerca del parto de
Dios entre el padre y el hijo. Pero su plan también incluye
un fin de esta tierra. Hay muerte para todos y después
juicio. Pero viene el tiempo cuando todo
se acabará Y eso quiere decir todo. Y nosotros no debemos tener
miedo. Puede pasar cuando estamos dentro
de un edificio grande. Y el edificio puede caer alrededor
de nosotros. Pero queridos amigos, sabemos
que el cuerpo no es el total de nuestro ser. Porque nosotros
decimos que somos los que viven eternalmente. tenemos un alma. Eso es nuestro ser real, decimos,
y todo puede caer alrededor de nosotros. Pero, queridos amigos,
¿qué es la esperanza del creyente? ¿Qué es lo que el creyente quiere? La resurrección del cuerpo, sí,
y la vida eterna. Pero hay una parte de nosotros
que va a sobrevivir el juicio, va a sobrevivir todo lo que puede
ser destruido. Por el creyente es el gran gozo
reconocer que hay algo de nosotros y es el ser espiritual que va
a sobrevivir todo esto y va a pasar el juicio Eso quiere decir ni estrella,
ni sol, ni luna. El que cree en aquel momento
sabe que va a estar con su Dios. Porque hay unas cosas que tienen
que desvanecer. Desvanecer y nunca ser vistos
de nuevo. Y Dios hace todas las cosas de
nuevo. una nueva tierra, un nuevo cielo. Y nosotros sabemos que Dios tiene
que causar esto pasar porque el corruptible no puede heredar
el incorruptible. Entonces, nuestro cuerpo, como
es hoy, es corruptible. Tiene que morir. Tiene su fin. Y también decimos que cuando
hablaba así el apóstol en decirnos tan fuerte como advertencia las
palabras de 25, mirad que no desechéis al que habla. Es para causarnos no querer lo
que tenemos hoy para tener lo que tendremos luego. Entonces, la explicación de 28
hemos entendido fácilmente, ¿verdad? Porque nosotros sabemos que hay
unas cosas que no se pueden perder, y es la vida que hay en Cristo
Jesús. Queridos amigos, yo sé que estas
palabras son fuertes. Yo sé que todo lo de Hebreos
12 es fuerte, realmente oímos en los versículos uno hasta diecisiete
más o menos de Dios y de disciplina y de la necesidad de no ser como
el mundo es, quitando de entre nosotros todo pecado, y luego
entender que hemos llegado no a Montesina y para tener los
mandamientos de nuevo, como nuestro plan de salvación o algo así.
Pero la gran posibilidad también de perder, no llegar. Y nosotros decimos en pocas palabras,
no es solamente probar la religión, no es solamente tener un trago
de una bebida y decir, oh, eso fue agradable. ¿Es todo o es
nada? ¿O tienes todo de Cristo o no?
¿Tienes Cristo en nada? Porque podemos ver que no solo
es una opción y no es solamente conocimiento de unas verdades,
es reconocer que esto Y por eso Cristo podía decir, el que no
sale de su casa, dejando todo por mi casa, no es digno de mí. Yo digo a ustedes otra vez, el
Evangelio dice, tenemos que dejar todo, o no vamos a tener Cristo. Querido amigo, has dejado todo,
has dejado toda otra opción. para tener Cristo Jesús. Ya has
reconocido que no hay otro plan, no hay otro camino, sólo hay
Cristo y nada más. Es el punto otra vez. Podemos
decir otra vez las palabras del 29. Dios es fuego consumidor. Fueron escritos para causarnos
temblor, sí, temer, sí, Quizás regresar a nuestros cuartos,
llorar y otra vez confirmar que no hay otro, solo Cristo, y no
debemos desecharnos. Amén. Padre celestial, en todo
tu plan de salvarnos en Cristo Jesús, podemos ver la belleza
de su persona, la grandeza de tu sabiduría, No se trae a Cristo a sí mismo
pensar en él.
Una advertencia
Series Hebreos
| Sermon ID | 112915148247 |
| Duration | 29:35 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Language | Spanish |
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