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Les pido abrir en el libro de
Hechos capítulo 9. Y vamos a estudiar en los versículos
1 a 18 y vamos a considerar la conversión de Saulo. Saulo es el mismo apóstol Pablo,
pero Saulo es un nombre en hebreo. Yo decía hace años, yo pensaba
que su nombre fue cambiado. No fue cambiado. Saulo es su
nombre hebreo, pero Pablo es su nombre griego. común en aquellos
días que tenían dos nombres especialmente si eran ciudadanos romanos tenían
su nombre hebreo pero también además tenían segundo nombre
Pablo entonces él tenía los dos. Y por eso cuando lo miramos andando
entre los judíos, él siempre usaba el nombre Saulo. Pero cuando
sale de Israel y va al mundo de los gentiles en el imperio
romano, él usa su nombre Pablo porque era su nombre griego.
Pero no fue que cambió su nombre. Él siempre tenía esos dos nombres. Pero la conversión de Saulo,
cuando Era inconverso, odiaba al Señor, odiaba al Evangelio,
odiaba a los creyentes, pero el Señor lo salvó. Y vamos a mirar en él. la maravilla que fue su conversión,
el día de su regeneración, el día cuando recibió el Evangelio,
nació de nuevo. Pero nos muestra cosas maravillosas
acerca de nuestra propia conversión. Porque vamos a ver cosas semejantes
y cosas muy diferentes también, las dos cosas en su conversión. El libro de Hechos nos cuenta
su conversión tres veces. Aquí en Hechos 9, 1 a 18, Lucas
escribe y describe la conversión. Pero en Hechos 22, 4 a 16, lo
pueden apuntar si quieren, pero no lo vamos a leer. Pablo mismo,
delante de los judíos, cuenta el día de su conversión, la experiencia. Y en 26, capítulo 26, 9 a 18,
Pablo mismo cuenta su conversión delante de Agripa, Herodes Agripa. Entonces, tres veces encontramos,
y hay unos detalles diferentes en los tres pasajes, palabras
o detalles interesantes y útiles. Es incorrecto, hermanos, pensar
que que la conversión de cada persona
es exactamente o se manifiesta exactamente igual. Todos somos
diferentes, tenemos una historia diferente, fuimos creados en
diferentes lugares, con diferentes experiencias, tenemos diferentes
personalidades y no somos sacados de un solo molde y todos duplicados
y todos exactamente iguales en todo lo que experimentamos. Algunos
fueron creados en una familia creyente. Yo, pues, a los 15
días, yo ya iba a la escuela dominical, a los 15 días. Entonces, toda mi niñez estaba
en la iglesia y me enseñaba la palabra. Entonces, yo nunca tuve
una vida muy mundana siendo así enseñada y criada así en la iglesia
entre creyentes. Y el Señor me salvó a una edad
muy tierna, muy joven. Otras personas son criados en
una familia que no sabe nada del Evangelio. Entonces en esa
casa hay tantas cosas horribles ocurriendo todos los días y esos
niños son criados en una forma muy mundana y su experiencia
es Es algo con pecado abierto y vicios aún desde su niñez y
su experiencia va a ser muy diferente. Cuando oyen el evangelio y tienen
que comprender el evangelio y son transformados por el evangelio. Algunas personas, podemos decir, tienen una vida
muy breve a la fe. Algunos son muy pocos que creen
la primera vez que escuchan el evangelio. No son muchos. Pero
algunos, nada más oyendo algunas pocas veces, llegan a la fe. Hay otras personas que oyen el evangelio y por años
resisten, por años rechazan. No sabemos, no nos damos cuenta
que el martillo de la palabra de Dios está haciendo una obra
en su corazón durante todos esos años. Pero ellos pasan años resistiendo,
odiando y a veces pues su corazón empieza a a recibir pero poco
a poquito pero no han sido convertidos todavía y tal vez aún hay algunos
que están luchando quieren creer pero se dan cuenta que no entienden
todavía y no hay paz en su corazón y están luchando contra su pecado
y pues es una experiencia muy larga cuando para otros es muy
corto Algunos comprenden rápidamente,
otros están confundidos por años. He visto en México hombres que
vienen a los cultos por años y son simpatizantes por años y aún tal vez hacen profesión
de fe. muy simpatizantes pero no hay ningún cambio en realidad
en su corazón y pasando varios años se dan cuenta de su condición
y se arrepienten por la gracia de Dios y dan confesión legítima,
genuina de su fe. Hay muchas diferencias, todos
somos diferentes. Insistir que una persona necesita
Tener ciertas semanas o meses de lucha con
su pecado y de lamentación y tristeza o llegar a cierta profundidad
de dolor por su pecado. Algunos dicen, pues así fue para
mí. Si tú no pasaste por eso, pues
no eres cristiano genuino. No, no es cierto. Algunos sienten
menos dolor, se dan cuenta, ¿cierto? Y rechazan, es cierto, el pecado,
pero tal vez no llegan a la misma profundidad de lamentación. Todos somos diferentes. No podemos
exigir que sean todos iguales. Y hay personas, honestamente
personas que si confían en Cristo, pero tienen miedo de confiar
en su fe. Si me entienden, pues ellos tienen
miedo que no son salvos porque desconfían en su propia fe. Yo
se que somos salvos por fe, pero yo no. Y yo confío en Cristo,
pero temo que mi confianza no es confianza legítima. Entonces,
desconfían en sí mismos aunque sí confían en Cristo. Y no somos
salvos por confiar en nuestra fe. Pero la verdad es cuando
confían en Cristo son salvos. Pero por cierta confusión todavía,
no sienten paz, tranquilidad en su corazón por largo tiempo.
Es efecto de su personalidad también. Somos todos diferentes,
confiamos, pero la verdad es que hay ciertas cosas que ocurren
en todos nosotros. Tal vez no en el mismo tiempo comprimido que vamos a ver aquí
en Pablo. Pero todas las mismas cosas sí
ocurren. Eso sí vamos a ver. Pero hay ciertas cosas en él
que son muy diferentes de nosotros. Y eso vamos a mirar también. Entonces en Hechos 9 vamos a
leer ver la historia, el testimonio de su conversión y entonces explicar. Después vamos a hacer aplicaciones,
pero sí voy a hacer comentarios también. Empezando en versículo
1, Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos
del Señor, al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas
de Damasco a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres en
este camino los trajese presos a Jerusalén. respirando aún amenazas
pues es como si fuera el aire entonces cada vez que inhala
o exhala pues es como el ambiente en que está entonces él está
motivado, animado, controlado con su odio por su odio hacia
el Señor y el Evangelio entonces él aún respira amenazas Eso es
todo su mente, todo su pensamiento. ¡Y muerte! Eso es su deseo. Así pensaba y así actuaba Saulo. Él ha oído que lo hace ahí en
Jerusalén, pero ha oído que allá en Damasco, otra ciudad distante,
pues hay creyentes allá también. Entonces, donde quiera que estén,
yo tengo que ir y hallarlos y traerlos y castigarlos. Eso es lo que
él está pensando. Pidió cartas. Quiere traerlos. Está lleno de
odio. Muerte. Eso es su motivación. Muerte de esos creyentes en el
Señor Jesucristo. Entonces él sale. Versículo 3
dice Magiendo. Por el camino, aconteció que
al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz
del cielo. pues es casi como, es repentinamente,
es casi como un relámpago. Hay un alumbrado, hay un resplandor,
luz del cielo que cae instantáneamente. Algo brillante, algo fuerte. Es tan fuerte que el versículo
4 dice que cayendo en tierra, entonces los los hace caer a él y a todos,
porque dice en los otros pasajes que cayeron todos, no solamente
Pablo. Otros vieron la luz también,
no solamente él. Cuando Pablo lo explica en otros
lugares, él dice que es mucha luz del cielo, o dice que fue
una luz que sobrepasaba el resplandor del sol. Algo pues fuerte. luz del cielo. No es luz natural. Y todos caen. Y oyó una voz que le decía, Saulo,
Saulo, ¿por qué me persigues? Jesús le habla. ¿Por qué me persigues? Eso nos muestra nuestra unión
con Cristo. Es una bendición mirar eso en
esas palabras, porque Jesús no estaba en la tierra. Cuando Él
persigue a los creyentes, persigue a Cristo. Y Cristo reconoce esa unión. Pero dice, ¿por qué me persigues,
Saulo? Y él dijo en versículo 5, ¿Quién
eres, Señor? Sabemos que ellos usaban la palabra
Señor en una manera respetuosa. Pero él está viendo a alguien
en el cielo. Él sabe que es una visión celestial,
es luz del cielo que está viendo, y no sabe qué pensar, pero es
un ser glorioso. Y entonces dice, ¿Quién eres,
Señor? Todavía no sabe quién está mirando. Y le dijo, yo soy Jesús, a quien
tú persigues. Dura cosa te es dar coces contra
el aguijón. Jesús se identifica. Soy Jesús, el que tú odias. Y cuando persigues a los míos,
me persigues a mí. Pero aún esa persecución Es motivado
en parte por el dolor que tú sientes en el corazón. ¿Sabes
que cuando ellos andaban en carreta? traído por un buey, pues tenían
un aguijón, una vara afilada, y si tenían que guiar el buey,
pues podían dar piquetes, ¿verdad?, con el aguijón. Y si no le gusta,
da coses, cosea contra el aguijón y le duele cuando lo hace. Y la Palabra le daba esos piquetes. Él había escuchado el Evangelio,
pero en vez de recibir, en vez de hacer caso, él se endurecía
y él resistía. Él daba coces contra el Evangelio,
contra la Palabra de Dios, que funcionaba como aguijón en su
corazón. Yo soy Jesús y tú estás resistiendo
la palabra y ahora es algo maravilloso. Algo maravilloso ha ocurrido
entre versículos 5 y versículos 6 o perdón entre Sí, entre 5 y 6. Versículo 6. Él, solo, temblando y temeroso,
dijo, Señor, ¿qué quieres que yo haga? Esta vez, cuando Él dice Señor,
tiene otro sentido por completo. Él mismo. Recuerden, es el apóstol
Pablo quien escribió Romanos 10, donde dice él que uno tiene
que confesar que Jesús es Señor. Y él está citando versículos
del Antiguo Testamento donde dice Jehová. Cuando el Nuevo
Testamento dice, citando la Septuaginta, dice Señor. Uno tiene que confesar
que Jesús es Jehová. Él ha reconocido que Jesús es
el Señor, Jehová Dios, Jehová Salvador, Jehová Creador. Tú eres el Señor. Él ha reconocido
quién es el Señor Jesucristo. En un instante, ¿qué vemos? ¿Qué
quieres que yo haga? Su corazón que antes resistía,
que odiaba, que daba cosas, ya está completamente rendido al
Señor en el cielo. Aunque no miramos aquí la palabra,
vemos un corazón transformado y vemos que es un hombre arrepentido,
un hombre que ya tiene fe, un hombre ya sumiso a Jesucristo,
Dios salvador, glorioso en el cielo. Gran transformación en un instante. Nació de nuevo. Había escuchado
el evangelio antes y ahora su corazón se abre por la gracia
de Dios y él es convertido en un instante. ¿Qué quieres que
yo haga? Y el Señor le dijo, levántate,
entre en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer. El Señor,
como vemos aquí, nada más lo envió a la ciudad. Pero vamos
a mirar al ratito que Jesús le dijo un poco más de eso. Lo vamos
a mirar al rato. Y fíjense, ahí dice en versículo
7, los hombres que iban con Salo separaron Se pararon atónitos,
oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. Habían caído,
se pararon atónitos, y oyeron la voz, dice, mas sin ver a nadie. Pablo miraba a Jesús, Saulo. Ellos no miraban a nadie. Oían
la voz, dice. Es interesante que en capítulo
22 dice que no entendieron la voz. Oyeron el sonido, pero no
entendían. Parece que se daban cuenta que
era un hombre que hablaba, pero no entendían palabras, no entendieron
la voz. Ellos vieron la luz, pero no
vieron a Jesús. Oyeron el sonido, pero no entendieron
la voz. Fue algo dirigido a Saulo. No tuvo el mismo efecto en los
demás. Entonces Saulo, versículo 8,
se levantó de tierra y abriendo los ojos no veía a nadie. Así
que llevándole por la mano le metieron en Damasco. Entonces
estuvo ciego por un tiempo. No pudo ver. Lo tenían que llevar
por la mano. Lo metieron en Damasco. Y 9 dice,
donde estuvo tres días sin ver y no comió ni bebió. Entonces
ayunaba, estaba ciego tres días. En 10 a 16 vemos que el señor
envió a Ananias hablar con él y no vamos
a leer todo. Pero él recibió el ánimo, el
mensaje de Ananías. Y en el siglo XVII vemos que
fue entonces Ananías y entró en la casa y poniendo sobre él
las manos dijo, hermano Saulo, El Señor Jesús, entonces Él ya
reconoce que Él es hermano y que Él cree en el Señor, el Salvador
Jesucristo que se te apareció en el camino por donde venías.
Me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu
Santo. Y al momento le cayeron de los
ojos como escamas. Ya recobró la vista y recibió
al instante la vista y levantándose fue bautizado. Dio testimonio
de su fe en el Señor Jesucristo. Obediencia, fe, testimonio en
el Señor Jesucristo. Él antes perseguía a los cristianos
y ahora él se identifica como cristiano él mismo. Algo maravilloso. Miramos aquí
su conversión, su nuevo nacimiento. Antes había escuchado el evangelio. Ahora Cristo hace una obra eficaz
en su corazón. Vemos aquí cosas, ciertas cosas
que son totalmente, absolutamente únicas, distintas. Nadie experimenta
estas cosas. Pero hay otras cosas muy comunes
que todos nosotros también experimentamos. Y eso es lo que vamos a analizar
viendo a esto. Nos ayuda, hermanos, comprender
que hay dos cosas ocurriendo al mismo tiempo. Aquí cuando
él nace de nuevo. Voy a dar una ilustración antes
de ir a otro pasaje. Imaginamos un niño con su mamá
y la madre dice a su hijito, hijito, ¿quieres palomitas? Y él dice,
sí mamá, quiero comer palomitas. Y ella dice, pues vámonos, vamos
a hacer palomitas. Y van a la cocina, y allí ella
se arrima allí en una silla y el niño sube en la silla para mirar. Y ella saca el sartén y ella
pone el maíz para hacer palomitas. Y entonces ella echa el maíz
y al mismo tiempo ella agarra pues una taza y toma un poquito
de agua. y toma un poquito de agua y en
ese momento empieza a hacer palomitas. Abre la primera palomita allí
en el sartén. Y el niño está mirando todo,
maravillado, encantado viendo lo que ocurre allí. Y ella está
parado allí, ellos empiezan, y ella está tomando su agua,
y las palomitas están, pues, haciendo su cosa, ¿verdad? Haciendo
palomitas. Y el niño contento. Y come sus
palomitas. Él está razonando. Él sabe cómo
funciona esto. Entonces, la semana que entra,
ella dice otra vez, hijito, ¿quieres palomitas? Y él dice, sí mamá,
quiero palomitas. Entonces, otra vez van a la cocina,
ella saca el sartén, pone el maíz, y entonces empieza a calentar
el sartén, y el niño está parado ahí mirando, y dice, y mirando
a su mamá, y mirando el sartén, y no pasa nada, y dice, mamá,
¿dónde está tu agua? Y ella dice, ¿qué hijo? Dice,
pues, si no tomas agua, no va a haber palomitas. Eso vi la última vez, cuando
tomabas agua, entonces hacían las palomitas. Y mira, no hay todavía. Y ahí tiene
que explicar, no, son dos cosas que ocurrieron al mismo tiempo,
pero no se relacionan las dos cosas. Son dos cosas independientes,
cosas distintas, cosas que no son relacionadas. Eso nos ayuda, pues es algo aún
en el campo científico tienen que darse cuenta muchas veces.
Miren, dos cosas ocurriendo al mismo tiempo, pero no hay conexión,
no hay relación entre las dos cosas. Y tienen que poder distinguir. En lo espiritual es igual. Y
aquí vemos en la conversión de Pablo, hubo dos cosas ocurriendo
que no se relacionaban. Eran completamente independientes,
distintas, y no El uno era diferente, separado del otro, pero ocurrieron
al mismo tiempo. Para interpretar el pasaje tenemos
que comprender eso. Si buscamos, por favor, en Gálatas
1. Gálatas 1, 13 a 16. Gálatas 1,
13 a 16. Porque ya habéis oído acerca
de mí, así dice Pablo a los cáratas, habéis oído acerca de mí conducta
en otro tiempo en el judaísmo que perseguía sobremanera la
iglesia de Dios y la asolaba. Él está recordando, ¿verdad?,
lo que hemos leído. Sí, antes en el judaísmo yo perseguía
sobremanera, él dice, la asolaba. y en el judaísmo aventajaba a
muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más
celoso de las tradiciones de mis padres. Él reconoce lo que era. Y quince,
él dice, pero cuando agradó a Dios que me apartó desde el vientre
de mi madre y me llamó por su gracia revelar a su hijo en mí
para que yo le predicase entre los gentiles, no confundí enseguida
con carne y sangre. Él está recordando que agradó a
Dios hacer que pues tenemos que poner el paréntesis ahí porque
pero cuando agradó a dios que me apartó no hay paréntesis ahí
cuando agradó dios que cuando agradó a dios revelar a su hijo
en mí versículo 6 agradó a dios revelar su hijo en mí el que
me Apartó desde el vientre de mi
madre y me llamó por su gracia, cuando le agradó revelar su hijo
en mí. Él me había apartado desde, como
él dice aquí, el vientre de su madre, o siempre. Él me llamó por su gracia. Y
cuando le agradó, ¿qué hizo? Reveló su Hijo en mí para que
predicara. Reveló su Hijo en mí para que
creyera y para que predicara. Dos cosas. Él me llamó por su gracia. Eso es
su llamado a la fe. cuando le reveló al hijo en él,
pero al mismo tiempo lo hizo para que predicase entre los
gentiles. Ven que junto con su regeneración,
al mismo tiempo de su regeneración, algo más ocurrió. Al mismo tiempo,
el Señor le llamó a predicar, le llamó a ser apóstol, le llamó
a llevar el evangelio a los gentiles. Las dos cosas al mismo tiempo. En realidad, en ese día hubo
dos llamados. en Pablo, el llamado a la fe
y el llamado al apostolado o el llamado al ministerio. Tuvo que revelar su hijo en él y lo llamó, pero le dio dos llamadas
a la fe y a predicar el evangelio. Es Interesante, cuando él dice
en Corintios, 1 Corintios 15, cuando Cristo apareció a él,
dice, apareció a mí como un, ¿recuerdan la palabra? Abortivo. Abortivo. Eso, ¿a qué refiere? El nacimiento de un bebé. Pero
un, el nacimiento de un bebé, a tiempo fuera de lo normal. Un bebé prematuro, un bebé que
nace antes del tiempo normal, antes de los nueve meses. Fuera
del tiempo normal. Entonces él está recordando,
cuando yo nací de nuevo, también me apareció a mí. Entonces
él está recordando que su nacimiento fue algo extraordinario en un
sentido fuera completamente fuera de normal. como un abortivo porque yo, muy
antes de lo normal, recibí un llamado también. No solamente
nací, pero recibí un llamado y por eso el Señor me apareció
a mí para llamarme a la predicación del evangelio al apostolado. Viendo en Hechos 2, no vamos
a ir allí a buscar, pero vemos que cuando escogieron el nuevo
apóstol para tomar lugar de Judas, mencionaron ciertos requisitos,
cosas necesarias. Tuvo que ser personalmente escogido
por Cristo, comisionado por Cristo. Tuvo que ver a Cristo y ser enseñado
por Cristo. Y que vemos aquí cuando en Hechos
9 el escogido a ser apóstol. El mira a Cristo y Jesús le habla
personalmente y no solamente eso, dice que no fui inmediatamente
a Jerusalén o a estar con otros, sino que fue en Galatas. Galatas
no se explica que fue a Arabia. Fue enseñado por Jesús. Entonces
eso fue un llamado a ser apóstol. Por eso él vio con sus ojos a
Jesús. Fue llamado por la voz de Jesús. Fue instruido con la enseñanza
de Jesús personalmente. Eso fue parte de su llamada a
ser apóstol. Y en Hechos 22, Él nos muestra
eso cuando Él da testimonio a Agripa. Hechos 26, perdón, Hechos 26.
Miren 16 y 17. Hechos 26, 17. Vimos allí en Nueve, el Señor
le dijo levántate, vete allí a Damasco. Pero aquí, Él añade
un poco más, 26, 16 y 17. Pero levántate y ponte sobre
tus pies, porque para esto te he aparecido. El aparecer no
fue para hacerlo nacer de nuevo. El aparecer fue para su ministerio,
porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro
y testigo de las cosas que has visto y de aquellas en que me
apareceré a ti, librándote de tu pueblo y de los gentiles a
quienes ahora te envío. Al mismo tiempo de nacer de nuevo
es llamado a ser apóstol. Y Jesús le dice, para esto he
aparecido a ti, para llamarte al apostolado, para enviarte. Y en aquellos que apareceré a
ti, iba a instruirlo más todavía. Y ahora te envío. En 22, Hechos
22, 14, Vemos ahí que Ananíes da testimonio
del mismo o confirma el mismo. Hechos 22, Ananíes dice, y él
dijo, el Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas
su voluntad y veas al justo y oigas la voz de su boca. Él está confirmando
algo especial, escogido para conocer su voluntad, ver el justo
y oír la voz como ocurrió. Entonces, todo eso, esas cosas
tan impresionantes, fueron parte de su llamado a ser apóstol. Cosas extraordinarias. No vuelvan
a repetirse. Vio la luz, vio al Señor, resucitado, ascendido,
oyó la voz de Jesucristo, tuvo conversación personal con Él,
fue hecho ciego en el momento, fue algo solamente relacionado
con su llamado a ser apóstol. No es algo que se repite con
todo pecador. Pero ahora consideramos su conversión. No podemos permitir que esas
cosas nos hacen perder la vista de su nuevo nacimiento, o malentender
su nuevo nacimiento. Porque en su nuevo nacimiento,
en todo, Él nos demuestra lo que es completamente común, normal,
para toda persona. Su llamado fue extraordinario.
Su conversión es completamente ordinario. Lo que todos experimentamos
es útil. Su conversión es útil para enfatizar
estas cosas y hacerlos sobresalir a nuestra atención. Ocurren en
todos. Pues pregunto, ¿quién le hizo convertirse. ¿Se convirtió Saulo a sí mismo? Muy al contrario, no se convirtió
a sí mismo, Saulo. Fue Cristo mismo, fue Dios Salvador
quien convirtió a Saulo. Vemos, ya vimos bien el pasaje
que él daba coces contra el aguijón, resistía el evangelio, le dolía
y estaba destruyéndolo. Pero él no se sometía al evangelio,
resistía, rechazaba el evangelio. Estaba lleno de furia contra
el Señor y contra las ovejas del Señor. Ahí vimos en Hechos
9, 1 Ahí dice, Saulo respirando aún
amenazas, no está cambiando. Él sigue con sus amenazas, sigue
con su furia, con su coraje. Hechos 26, 11. nos muestra su actitud en forma
tan clara, Hechos 26, 11, y muchas veces, dice Pablo, castigándolos,
los creyentes, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé
a blasfemar, y enfurecidos sobremanera contra ellos, los perseguí hasta
en ciudades extranjeras. enfurecido sobremanera. Son palabras
que casi indigen que él estaba fuera de su mente. Estaba volviendo
loco con su odio contra el evangelio y contra el Señor. ¿Qué nos muestra
eso? Saulo no buscaba al Señor Jesucristo
de ninguna forma. Resistía. odiaba, perseguía y
eso no cambiaba. Entonces su conversión, su nuevo
nacimiento no fue producto de su corazón. Oh, yo necesito ser
salvado y necesito venir a Cristo y recibirlo. No fue nada de eso. Él perseguía a Cristo, no buscaba
a Cristo. Estaba sobremanera enfurecido
y todo cambió por la obra de Dios en su corazón solamente. ¿Qué fue su problema? Estaba
perdido, como todos nosotros. Depravado, como todos nosotros. Hemos leído muchos pasajes, muchas
veces acerca de la condición. Romanos 3 nos muestra que nadie
entiende, nadie busca. Efecios 2, que estamos muertos,
estábamos muertos en pecados. Salmo 51, David explicó que fue
engendrado en pecado, así era su naturaleza. Hermes 13 dice
que como el leopardo o como el etíope no se puede cambiar, no
tiene capacidad de hacerlo. Esa ilustración tan Claro, ahí en Isaías 1, 4 a 6,
donde dice, el bue conoce, el as no conoce, pero mi pueblo
no. Otro pasaje, pues interesante
comparando con eso, Jeremías. Me gusta leerlo, Jeremías 8,
7. Cuando el Señor dice a un, La cigüeña en el cielo. ¡Aun
la cigüeña en el cielo conoce su tiempo! fue creado con cierta
naturaleza y sabe ciertas cosas. Aun la cigüeña en el cielo conoce
su tiempo y la tórtula y la grulla y la golondrina guardan el tiempo
de su venida. El Señor les ha dado cierta naturaleza
y comprensión de cómo vivir y dice, pero mi pueblo no conoce el juicio
de Jehová. Fueron creados con cierta naturaleza
y ellos viven conforme a esa naturaleza. Pero el hombre nacido
creado con cierta naturaleza pero cayó y se cambió por completo
su naturaleza. La creación natural mantiene
su naturaleza y sigue conforme a lo que fue creado pero el hombre
no conoce. Contra su naturaleza origen a
su naturaleza creada, vive. Eso es depravación. Efesios,
por favor, Efesios 4, 17. Pablo menciona lo que éramos
antes de ser salvos. Efesios 4, 17 a 19. Esto pues digo y requiero en
el Señor, que ya no, hermanos en la fe, cristianos, ya no andéis
como los otros gentiles que andan. que no son salvos. ¿Cómo andan
ellos? ¿Que andan en la vanidad de su
mente, teniendo el entendimiento entenebrecido? Así es el pecador
perdido. ¿Ajenos de la vida de Dios por
la ignorancia que en ellos hay y por la dureza de su corazón? los cuales, después que perdieron
toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con
avidez toda clase de impureza. Otra descripción tan clara de
la depravación. Ignorancia, dureza, lascivia,
impureza, insensibilidad, entenebrecido, Así es el pecador. Eso fue el
problema de Saúl y él no puede cambiar su condición. Pero que vemos en un instante
todo cambió. En un instante vio, comprendió
y rindió al Señor Jesucristo. En un instante. Dios reveló a su Hijo, Cristo,
en su corazón. En un instante, cuando no buscaba,
de repente sí entendió, fue traído por el Espíritu Santo, entendió
la verdad en el Señor Jesucristo, se arrepintió de su pecado, confió
en el Señor Jesucristo, reconoció a Cristo como Señor de su vida. ¿Por qué? No miramos aquí el retrato que
tantas personas quieren pintar de la conversión. Ahí pintan
la puerta en el corazón del pecador y Cristo tocando la puerta pidiendo
entrada. Ábreme la puerta y entraré en
tu corazón salvándote. ¿Han oído el dicho? Jesucristo
es caballero y nunca entra donde no tiene la bienvenida. Nada
más está tocando la puerta esperando que el pecador abriera el corazón. Eso no lo miramos en Saulo. Y eso no es lo que ocurre. Muy
al contrario, si hay fuerza en el corazón, pues cuando alguien
oye a Jesús tocando, ¿qué hace? Abre y ve ahí a Cristo y lo cierra
con fuerza, pone la llave, entonces busca muebles para mover a la
puerta, para asegurarlo, entonces pone su hombro para mantenerlo
cerrado. No abre su corazón. Cristo tumba la fuerza. Y cuando
esa puerta abre, el pecador cae rendido. Eso es lo que miramos
en Saulo. Cristo le aparece, se revela,
y él cae rendido. Señor, ¿qué quieres que yo haga? Resistí hacia el momento del
poder de Cristo obrando en su corazón. y Cristo lo transforma. Él no pudo venir por su propia
fuerza. Fue traído por el Espíritu. Él recibió el llamado poderoso
de Cristo. El llamado que siempre termina
en justificación. Si miramos en Romanos 8, sabemos
que el Evangelio, la predicación del Evangelio es una invitación,
¿verdad? El predicador llama a pecadores
a venir a Cristo y recibir salvación por la fe. Y eso es un llamado
general que hace todo pecador o predicador, perdón, pero cuando
el Espíritu Santo hace el llamado es diferente. Porque miramos
ahí en Romanos 8, Ustedes conocen 28 a 30 y pues 28 dice, sabemos
que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Un versículo tan precioso. Pero
¿a quién se aplica ese versículo? Esto es, a los que conforme a
su propósito son llamados. ¿Qué llamado es este llamado?
El evangelio que predica el predicador han oído el evangelio y para
ellos todo es bien. No es un llamado diferente de
eso. No es el llamado general. Es el llamado divino interior
en el corazón que hace Dios mismo. 20 o 30 dice a los que predestinó
a estos también llamó. Dios llamó y a los que llamó
a estos también justificó. Este llamado siempre, 100% del
tiempo termina en justificación. La invitación, el llamado del
predicador no termina 100% en fe y justificación. Pero el llamado
del Espíritu siempre a los que llamó a estos, los mismos, los
llamados, Él los justifica. Es un llamado eficaz, un llamado
que nunca falta. Es un llamado con poder. Primero Corintios 1.24 dice,
Primero Corintios 1.24, más para los llamados. No los llamados del predicador,
los llamados por el Espíritu. Más para los llamados, así judíos
como griegos, Cristo, poder de Dios y sabiduría de Dios. Ese es el llamado de poder. El llamado del predicador es
sincero y el llamado dado al mundo por la palabra es sincero,
genuino. Pero es solamente el llamado
del Espíritu Santo en el corazón que produce fe y arrepentimiento. Es el llamado de poder. Es el
llamado que siempre termina en justificación. El pecador no quiere. ¿Pero por qué se salvan algunos? Porque Cristo quiere. Cuando
el pecador no quiere, Cristo quiere. Juan 5, 21. Porque como el Padre levanta
a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que
quiere da vida. Es la voluntad soberana. y eficaz
del Salvador Jesucristo a los que quiere la vida. Vimos ese día las circunstancias
de cuando fue cuando fue regenerado cuando nació y en ese día las
circunstancias afectaron a los demás personas verdad. Los otros hombres vieron luz,
pero permanecieron en oscuridad espiritual. Saulo vio la luz
de Jesucristo. Los demás oyeron el sonido, pero no entendieron la voz. Solamente
Saulo oyó la voz de Jesucristo. Los demás cayeron, se pararon
sin ser cambiados. Saulo cayó e inmediatamente creyó,
Señor, ¿qué quieres que yo haga? ¿Qué diferencia? No es la predicación
que se dirige al razonamiento del predicador que salva. La carne no. Responde, no recibe,
es el Espíritu que da vida, Juan 6, 63. La obra del Espíritu da
vida, no la mente del pecador, no el comprensión o el entendimiento
del pecador. Dios tiene que hacer brillar
la luz en el corazón ciego. Y cuando eso ocurre, hay fe,
siempre. Segundo Corintios 4, 6 Segundo Corintios 4, 6 Segundo
Corintios 3 y 4 habla de que el pecador está ciego, su entendimiento
está cubierto, está en tinieblas. Pero en 4.6 dice, porque Dios
que mandó que de las tinieblos resplandeciese la luz, es el
que resplandeció en nuestros corazones para iluminación del
conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Él en el corazón entenebrecido hizo
resplandecer la luz divina. para iluminación del conocimiento
de la gloria de Dios. Todos andábamos ciegos. No penetraba
la luz hasta el día que Dios mandó que resplandeciese la luz
en nuestro corazón. Este llamado nunca falla. Siempre
tiene éxito. Jesús mismo dijo en Juan 6, 37,
no vamos a buscarlo, pero Él dijo, todo lo que el Padre me
da, vendrá a mí. Todo lo que el Padre me da, vendrá
a mí. No falla. Todos podemos decir, si somos
creyentes ahora, podemos decir, pues yo recuerdo cuando yo vine
a Cristo. Yo vine a Cristo. Sí, viniste
a Cristo. Pero, ¿por qué? Porque Él te
trajo. Y solamente por eso, de otro
modo, hubiera permanecido en el camino hacia la perdición.
Pero yo quise venir a Cristo. Pero Él cambió tu querer. Tu
voluntad, Él produjo el querer en ti. Pero yo cumplí, yo hice
lo que debía hacer, me arrepentí, creí. Sí, pero Él te dio esa
fe y arrepentimiento. Él produjo el hacer en ti. Ah, yo vine de acuerdo con mi
libre albedrío. No, amigo, tú viniste conforme
a tu albedrío renovado. tu voluntad cambiada, transformada
por la gracia de Dios según el puro efecto de su voluntad. En un momento tú seguías rebelde,
pero en otro momento cayó rendido. Eso es lo que ocurre en todos.
No todos sienten la manifestación en un instante como fue en Pablo,
pero todos pasamos por las mismas experiencias. Así es que hemos
nacido de nuevo. Entonces ahí miramos su llamado,
pero al mismo tiempo llamado a predicar, pero al mismo tiempo
su llamado a creer, su regeneración. Dos cosas no relacionadas, pero
que ocurren al mismo tiempo y no deben ser mezclados o confundidos. Tenemos que separarlos para comprender
el pasaje. Es glorioso mirar que esto nos
muestra algo importante. Nadie es demasiado duro para
ser salvado. Todo es posible para Dios. ¿Cómo pudo ser salvado un hombre
sobremanera enfurecido? Solamente por la gracia de Dios. Entonces tú mismo o tus amigos
tus hijos, otros seres queridos, ese marido perdido o esposa perdida. El Señor los puede salvar. Él es poderoso. Ver a Cristo fue un milagro que
no se repite. Pero hubo otro milagro ese día en su conversión. Y eso se repite
cada vez que un pecador se arrepiente. Y Dios es poderoso para salvar
al peor de los peores, peor de los pecadores. Así como hizo
con Pablo, lo puede hacer con las personas alrededor de nosotros.
La conversión de Saulo
Iglesia Bautista Todo Por Gracia
1139 SW 48th St
Oklahoma City, Oklahoma 73109
Nos reunimos en un salón prestado de la Sunnyside Baptist Church.
En esta página hay opciones para hacer contacto con nosotros, y también para compartir el mensaje con otras personas.
| Sermon ID | 1127234230154 |
| Duration | 59:44 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Acts 9:1-18; Galatians 1:13-16 |
| Language | Spanish |
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