Voy a invitarles ahora para que
vayamos al libro de los Salmos. Y vamos a abrir nuestras Biblias
en el Salmo número 84. Vamos a analizarlo todo, no en
detalle, pero vamos a analizar tres principios que este Salmo
nos presenta en relación a la casa de Dios, a la asistencia
a la casa de Dios. Salmo número 84, verso 1 en adelante,
dice, Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos. Anhela
mi alma y aún ardientemente desea los atrios de Jehová. Mi corazón
y mi carne cantan al Dios vivo. Aún el gorrión haya casa, y la
golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, cerca de
tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. Bienaventurados los que habitan
en tu casa. perpetuamente te alabarán. Bienaventurado el hombre
que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos.
Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente cuando la
lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder, verán
a Dios en Sion. ¡Jehová, Dios de los ejércitos,
oye mi oración! ¡Escucha, oh Dios de Jacob! ¡Mira, oh Dios, escudo nuestro,
y pon los ojos en el rostro de tu ungido! Porque mejor es un
día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar
a la puerta de la casa de mi Dios que habitar en las moradas
de maldad. Porque sol y escudo es Jehová
Dios. Gracia y gloria dará Jehová.
No quitará el bien a los que andan en integridad. Jehová de
los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía. Amén. Una iglesia en los Estados Unidos,
no voy a decir la ciudad ni voy a dar los detalles, pero esto
es cierto, publica este anuncio. Venga a nuestro servicio. Aquí
todos vestimos de una manera casual y lo vamos a recibir con
un café de Starbucks. Ahora, esta iglesia hace este
anuncio por una razón y es que un estudio de una empresa encuestadora
llamada Barna entrevistó a 700 posibles asistentes a la iglesia,
es decir, no eran miembros ni eran cristianos, y encontró que
el 72% de los encuestados pensaban que las iglesias sirven
café de mala calidad. Un entrevistado dijo lo siguiente,
he probado varias iglesias y en todas el café era malo. Va a
ser difícil que yo vuelva a visitar otra iglesia, porque si el café
que dan es malo, ¿qué se puede esperar de las demás cosas que
ofrecen? Ahora, esta iglesia tomó en serio esta encuesta,
¿no? Y entonces, están ofreciendo un café de Starbucks, invitando
a la gente que venga vestida, pues casualmente. Ahora, yo no
tengo nada en contra del café de Starbucks, nada más que me
parece un poco caro. Pero si me invitan, yo lo acepto.
Ni tengo nada contra vestirme casualmente. Eso no es un problema
en sí. Pero este asunto, hermanos, es
una tendencia. No es la manera de vestirse,
ni es el café el problema. Es la tendencia. La semana pasada
yo les mencionaba a ustedes que esta empresa, Starbucks, que
ustedes saben es una tienda de café, especializada en café,
una cafetería con una atmósfera muy particular, pues esta empresa
reportó que el 80% de sus ganancias lo reciben de personas que visitan
la cafetería 18 veces al mes, es decir, Los visitantes a Starbucks son
fieles. Algunos son más fieles que los
miembros de sus iglesias. Dieciocho veces al mes. No sé
cuántos de ustedes vienen dieciocho veces al mes a la iglesia. Pero
esta gente de Starbucks dice eso. Así que como ustedes pueden
ver, este es un asunto más bien de estrategia. Tanto de parte
de Starbucks como de iglesias como esta que acabo de mencionar.
Y es una estrategia, en el caso de las iglesias, motivada por
la adicción que existe en las iglesias o por la preocupación
por traer gente a la iglesia a toda costa, haciendo uso de
técnicas de mercadeo de todo tipo. Esto es algo crítico, hermanos,
de verdad. Quizás nosotros no estamos muy
conscientes, pero allá afuera se ve. En Inglaterra, uno de
los ministros de una iglesia en una ciudad llamada Birmingham,
Ese ministro está encargado del departamento de hospitalidad
y bienvenida de la iglesia. Él propuso un plan para traer
gente a la iglesia. Y el plan que propuso es abrir
bares en la ciudad y ofrecer vino en esos bares, decorarlos
con los colores de la iglesia, poner ahí los horarios de la
iglesia, versículos bíblicos. Y a la gente que llegue a la
iglesia le dan una tarjetita de asistente frecuente y le dan
descuentos en el bar. Eso tiene que ver con la cosa
europea, ¿no? A nosotros nos parece muy escandaloso, a ellos
no. Pero como quiera que sea, hermanos, es una tendencia de
las iglesias por traer gente a la iglesia. Ahora, ¿qué es
lo que nos presenta la Biblia respecto a los motivos y a la
forma de ir a la iglesia o de venir a la iglesia? Porque realmente,
hermanos, el problema acá no es tanto de los inconversos,
sino el problema es de la iglesia, el concepto que la iglesia está
enseñándole a la gente respecto a lo que es ir a la iglesia.
Y por eso es mi responsabilidad enseñarles a ustedes qué es lo
que la Biblia nos dice respecto a nuestra asistencia a la iglesia. La semana pasada, para hacer
un resumen, hablamos sobre la diferencia entre un miembro y
un no miembro de la iglesia. Y dijimos que el asunto de la
asistencia a la iglesia está directamente relacionado con
los miembros en particular. porque es de los miembros de
quienes se espera una asistencia consistente y espiritual a la
iglesia. Ahora, los simpatizantes, los
aspirantes, los curiosos, los oyentes, los interesados, los
admiradores, los entusiasmados, o los visitantes, aunque sean
frecuentes, es otro el caso, pero los miembros de las iglesias
tienen en la Biblia instrucciones que debemos conocer, hermanos,
respecto a nuestra vida y a nuestra relación con la congregación
local. Así que veamos nuestro Salmo
hermano, veamos que nos enseña este Salmo y en particular tres
principios que nos enseña este Salmo con respecto a la relación
que los miembros de la iglesia debemos tener bíblicamente hablando
con nuestra iglesia local. En primer lugar, este Salmo nos
habla de el amor de los miembros a su iglesia. La Biblia nos presenta
a los miembros de las iglesias, a los cristianos, como personas
que tienen un amor sincero de corazón a la casa de Dios. Vean cómo lo expresa el Salmo.
¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! anhela
mi alma y aún ardientemente desea los atrios de Jehová. Mi corazón
y mi carne cantan al Dios vivo. Este es el miembro de una iglesia,
es David el que está hablando acá, pero él es prototipo, representante
de lo que el miembro de una iglesia siente respecto a la casa de
Dios. Él está ilustrando con su propia vida lo que la Biblia
enseña respecto a la relación del miembro con su iglesia y
la manera en que lo ilustra es expresando lo que él siente cuando
dice, cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos anhela
mi alma y ardientemente desea los átrios de Jehová mi corazón
y mi carne cantan al Dios vivo incluso él nos habla de las observaciones
que él hace sobre el atractivo que la casa de Dios tiene no
sólo para él como miembro sino para las criaturas de la naturaleza
porque en el versículo número 3 dice aún el gorrión haya casa
y la golondrina nido para sí en donde ponga sus polluelos
cerca de tus altares oh Jehová de los ejércitos lo que estos
versículos nos muestran es que los miembros de las iglesias
aman su iglesia la aman con el corazón. Es porque Él dice, mi
alma anhela y desea ardientemente los átrios de Jehová. Mi corazón
y mi carne cantan al Dios vivo. Hermano, lo que tenemos aquí
son las palabras de una persona regenerada, de una persona cuya
visión acerca de la iglesia es real y es profunda y es intensa. cuyo sentimiento acerca de la
casa del Señor es deleitoso. Con el corazón mi alma anhela,
mi corazón y mi carne cantan. Y ese es un amor que no sólo
brota del corazón, pero es un amor que es motivado por la presencia
de Dios en la iglesia. Mi corazón y mi carne cantan
al Dios vivo, Quiere decir que este hombre iba a la iglesia
para encontrarse con Dios, para cantarle a Dios con el corazón
y con su carne. Es interesante eso, hermanos,
de que el salmista expresa su amor como algo del corazón y
como algo de su carne también. O sea que ese amor se manifiesta
físicamente y se manifiesta espiritualmente. No es un amor místico o un amor
emocional. Es un amor que toma pasos concretos. Por ejemplo, cuando nosotros
cantamos al Señor, una manera de expresar físicamente el amor
a nuestro Dios es usar nuestra garganta con toda la potencia
que nos es posible. O cuando estamos escuchando la
predicación de la palabra es usar nuestra mente con todo el
enfoque que nos es posible y la inteligencia que es posible de
modo que nuestro corazón y nuestra carne, nuestra mente, nuestra
garganta, nuestro cuerpo entero, esté involucrado en la adoración
a Dios. Eso es lo que nos está presentando este Salmo. Que los
miembros de las iglesias se relacionan con su iglesia con un amor verdadero
por la iglesia. un amor que brota del corazón
un amor motivado por la presencia de Dios y un amor que reconoce
la integración que existe entre la presencia de Dios y no sólo
la iglesia sino la creación entera porque cuando el salmista dice
acá que aún el gorrión hay a casa y la golondrina pone nido para
sus polluelos cerca de los altares Hermano, en realidad lo que nos
está diciendo el salmista acá es que Dios no es adorado sólo
por la gente de la iglesia, Dios es adorado también por su creación.
Porque la Biblia dice que, de Jehová en la tierra y su plenitud,
el mundo y los que en él habitan, la Biblia dice que en el principio
creó Dios los cielos y la tierra, y la Biblia nos enseña cómo Dios,
no solamente es el creador de todo lo que existe, pero es el
que cuida de todo lo que existe, y es el que sustenta su creación,
y la creación adora a Dios, y Dios se deleita en sus obras. Y una
cosa, hermanos, que nosotros aprendemos de la Biblia y debemos
de ponerla en nuestra conciencia es que cuando estamos adorando
a Dios en su casa, nos estamos haciendo partícipes, nos estamos
haciéndonos parte de un coro universal en donde millones de
ángeles y la creación misma adora a Dios. Por eso creo yo que el
salmista menciona aquí al gorrión, a la golondrina, dándonos a entender
que el Dios que nosotros adoramos es el Dios de la creación. Hermanos,
este es uno de los motivos supremos para asistir a la iglesia, el
amor a Dios, a la presencia de Dios, el amor a su iglesia. Pero claro, hay motivos equivocados
también para ir a la iglesia, y nosotros debemos de aprender
a distinguir los motivos equivocados para no enfocarnos en ellos,
para no dejarnos engañar por esos motivos y para enfocarnos
en los verdaderos motivos para estar en la casa de Dios. Algunas
personas vienen a la casa de Dios o van a la casa de Dios
porque piensan que van a ser más cristianos estando en la
casa de Dios, estando en la iglesia. Pero uno no puede ser más cristiano
estando en la casa de Dios. Como dijo alguien, uno no se
convierte en carro si va a un parqueadero de carros. Tampoco
nadie se convierte en cristiano si viene a un lugar donde se
reúnen los cristianos. Los motivos para estar en la
casa de Dios tienen que ser los motivos correctos, pero hay motivos
equivocados. Uno de ellos es pensar que el
venir a la iglesia nos hace cristianos y eso no es así. O pensar que
el venir a la iglesia nos hace salvos. Tampoco es así. Yo hablé
con una madre hace muchísimos años atrás, nunca se me olvidó
porque me dio una lección lo que esta madre me decía acerca
de su hijo. porque él estaba dando problemas
y me dice yo quiero que ustedes por favor reciban a mi hijo en
la iglesia porque me está dando problemas y quiero que me lo
cambien y yo le dije señora nosotros no podemos cambiar a su hijo
solo el señor lo puede cambiar nosotros lo vamos a recibir aquí
con amor y lo vamos a ayudar pero no podemos cambiarlo es
el señor el único que lo cambia y ella me dice pero no puede
ser porque ni en el ejército me lo pudieron cambiar y yo digo
en la iglesia me lo tienen que cambiar Y yo sé, hermanos, yo
sé 100% que eso no es así. Yo lo aprendí cuando estudiaba
en un colegio privado evangélico. Yo estudiaba interno en el colegio.
Y todos los días teníamos devocionales, teníamos devocionales en la mañana,
teníamos devocionales en la noche, orábamos en cada comida, el martes
clase de Biblia, el miércoles servicio general, y el domingo
nos llevaban a la iglesia si nos portábamos mal. Y yo les
he dicho a ustedes que siempre procurar portarme bien para que
no me llevaran a la iglesia. Pero la mayoría de los jóvenes
que estaban allí, estaban porque sus padres los inscribían en
ese colegio con la idea de que al estar en ese colegio evangélico
con tanta religión, con tanta Biblia, ellos iban a cambiar.
Y lo que sucedía era que los más perversos, los peores, se
juntaban en ese lugar. Porque los padres que tenían
problemas con sus hijos los llevaban ahí y ahí se juntaba la mafia.
Y aquello era tremendo. Pero bien tremendo. Porque no
cambiaban. El solo asistir a la iglesia
no lo cambia a uno. Es el Señor el que nos cambia.
Y cuando nos cambia, nos hace expresar lo que el Salmo 84 nos
enseña. Cuán amables son tus moradas,
oh Jehová de los ejércitos. Nos hace anhelar con el alma
ardientemente los atrios del Señor. Nos hace cantar con el
corazón y con el alma al Dios vivo. Nos hace contemplar que
la adoración en la casa del Señor no es una cuestión aislada, sino
que es parte de un coro universal donde Dios es adorado, pero Él
nos da el privilegio de acercarnos de una manera muy especial a
Él en su casa. Así que hermanos, el primer principio
que nos enseña este Salmo es el de venir a la casa de Dios
por amor. Eso, si nosotros lo aprendemos,
lo hacemos y lo cultivamos, hermanos, no va a permitir que seamos estorbados
por ciertas cosas que hacen que ciertas personas dejen de venir
a la iglesia. Hay personas que dicen, yo no
voy a la iglesia porque allá hay muchos hipócritas. Yo tengo
la sospecha de que allá hay unos cuantos hipócritas y yo ya no
quiero ir a la iglesia. Algunos dicen, yo no quiero ir
a la iglesia porque yo adoro mejor solito en mi casa. Y ahora
que el pastor está poniendo, la iglesia está poniendo los
sermones en el internet, pues allí los voy a escuchar. No necesito
estar en la iglesia. O algunos dicen, yo no voy a
la iglesia porque tengo compromisos y a Dios le agrada más que yo
cumpla mis compromisos a que esté allí en la iglesia. O algunos
piensan, a Dios no le importa realmente si yo voy a la iglesia,
yo voy a ir a la iglesia cuando yo pueda, yo no quiero ser legalista,
yo voy a ir cuando yo pueda y cuando yo desee hacerlo. Hermanos, el
comprender lo que la Biblia nos enseña sobre las razones para
venir a la iglesia nos va a evitar que caigamos en esos errores. Porque es cierto, todas esas
cosas, hermanos, pero son solamente ciertas en un pequeño porcentaje. Es cierto que hay hipócritas
en la iglesia. Eso es cierto. También en la
Biblia hay hipócritas. En todas partes hay hipócritas.
Pero Dios está aquí. Nosotros venimos por Él. Es cierto
también que nosotros podemos adorar solos en nuestra casa.
Es cierto que muchas veces nos podemos concentrar mejor en ciertos
momentos en nuestra casa para buscar al Señor. Pero eso es
solamente un porcentaje mínimo, ¿cierto? La verdad es que Dios
ha prometido bendición en su iglesia, en su congregación,
cuando estamos juntos. Él dice que allí envía bendición
y vida eterna. Y que cuando están los hermanos
juntos en armonía, el Señor derrama el rocío y derrama el aceite
de su presencia sobre nosotros. Y que donde están dos o tres
congregados en su nombre, allí está Él. Hermanos, no podemos
nosotros adorar solos en nuestra casa y crecer espiritualmente. Necesitamos orar juntos porque
el Señor dijo, mi casa, casa de oración será llamada. Necesitamos
adorar juntos porque el Señor nos invita a que adoremos en
congregación, en medio de la gran congregación. La Santa Cena
no la podemos tomar solos, es algo para hacerlo en congregación.
La predicación es algo para la congregación. La comunión espiritual
con el pueblo de Dios tiene que ser en la congregación. Dios
estableció la vida congregacional. La Biblia nos enseña esto, que
Dios es exaltado más cuando se le exalta en público que cuando
se le exalta en privado. Dios espera que nosotros lo confesemos
públicamente, que cantemos con el pueblo de Dios, que participemos
de la Santa Cena, que oremos juntos, y Él es más exaltado
en público que en privado. En cuanto a que asistir a la
iglesia no sea un mandamiento del Señor, déjenme leerles algunos
breves pasajes rápidamente. En el Terrenomio, capítulo 12,
verso 5, está hablándole Dios al pueblo de Israel y dice, el
lugar que Jehová vuestro Dios escogiere entre todas vuestras
tribus para poner ahí su nombre para habitación, ese buscaréis
y allí iréis. Eso le está diciendo Dios a su
pueblo. Busquen el lugar que yo escojo y váyanla. Verso 6. Allí llevaréis vuestros holocaustos,
vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada
de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias,
y las primicias de vuestras vacas y vuestras ovejas, y comeréis
allí delante de Jehová vuestro Dios, y os alegraréis vosotros
y vuestras familias en toda obra de vuestras manos en la cual
Jehová tu Dios te hubiere bendecido. No haréis como todo lo que hacemos
nosotros aquí ahora. Cada uno lo que bien le parece.
Aquí Dios le está hablando al pueblo de Israel antes de entrar
a la tierra prometida. Y les está diciendo, en Egipto,
cuando vivían en Egipto, cada quien hacía lo que quería. Pero
cuando entremos a la tierra prometida, yo, dice el Señor, voy a escoger
un lugar, y yo quiero que ustedes lo busquen, y quiero que ustedes
vayan ahí, y que lleven ahí sus ofrendas, que lleven ahí sus
diezmos, que lleven ahí su familia, y que ahí se alegren todos juntos.
Verso número 11. Y el lugar que Jehová vuestro
Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis
todas las cosas que yo os mando. Verso 13. Cuídate de no ofrecer
tus holocaustos en cualquier lugar que vieres, sino que en
el lugar que Jehová escogiere en una de tus tribos, allí ofreceréis
tus holocaustos y ahí harás todo lo que yo te mando. Es decir,
el Señor es muy explícito respecto a esto. Pero el salmista en el
Salmo 84, hermano, no está tomando esto simplemente como una imposición.
Él está diciendo, ¡cuán amables son tus moradas, Señor! Yo he
encontrado el deleite en esto. Yo lo estoy haciendo por el amor
que tú has puesto en mi corazón respecto a esto. La iglesia en
el Nuevo Testamento practicó esto, hermano. Dice que ellos
perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión
unos con otros, en el partimiento del pan, o sea, la Santa Cena,
y en las oraciones. O sea, ellos asistían a los servicios
de oración, asistían a los servicios de Santa Cena, tenían comunión
los unos con los otros, se buscaban, se preferían los unos a los otros,
y perseveraban en la palabra. Y esas son marcas bien claras,
hermanos, de un miembro de una iglesia. Un miembro de una iglesia
es una persona que acude a la iglesia a escuchar la palabra,
que reconoce las autoridades a su pastor en la iglesia, que
trae sus dienmos a la iglesia, que trae sus dones a la iglesia,
que se compromete con el Señor. Y eso es lo que el Salmo 84 nos
está presentando. Amor por la casa de Dios. En segundo lugar, el Salmo 84
nos muestra que la relación de un miembro con su iglesia es
que el miembro es fortalecido en la iglesia, en la congregación.
Leamos hermano el verso número 5. Dice, Bienaventurado el hombre
que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas
lo cambian en fuente. Cuando la lluvia llena los estanques,
irán de poder en poder, verán a Dios en Sion. Jehová, Dios
de los ejércitos, oye mi oración. Escucha, oh Dios de Jacob. Estos versos del 4 al 8 nos hablan
de la fortaleza que obtiene el miembro de su iglesia, el cristiano,
en su iglesia. El verso 4 nos habla de una bienaventuranza.
Dice, bienaventurado, los que habitan en tu casa Esta misa
aquí se refiere a los sacerdotes que vivían en la casa de Dios,
que trabajaban en la casa de Dios. Pero ahora en el Nuevo
Testamento todos nosotros somos sacerdotes, y aunque no vivimos
aquí literalmente, esta no es nuestra casa, cada uno de nosotros
tenemos nuestra casa, pero esta es la casa de nuestro Padre.
y nosotros aquí venimos y aquí vivimos espiritualmente, en el
sentido de que es aquí donde tenemos nuestra familia, es aquí
donde nuestro padre nos invita a venir, es aquí donde comemos
con él la cena santa, donde nos alimentamos de su palabra, es
aquí donde tenemos fiesta espiritual con el pueblo de Dios. Esta es
nuestra casa. Y el Salmista dice, bienaventurados
los que habitan en tu casa, perpetuamente te alabarán. O sea que aquí habitar
en la casa de Dios no se refiere a vivir literalmente, se refiere
a una habitación espiritual a integrarnos, a ser parte nosotros de la familia
local de una iglesia y noten ustedes que habla de fortaleza,
en el verso 5 dice bienaventurado el hombre que tiene en sí sus
fuerzas las fuerzas aquí están conectadas con habitar en la
casa de Dios porque Dios nos fortalece a través de la iglesia
en el verso 6 Nos habla de la realidad que todos nosotros tenemos
que vivir como hijos de Adán, como seres humanos limitados,
débiles que somos. El verso 6 nos habla de esa realidad,
dice, atravesando el valle de lágrimas. O sea, está hablando
de una experiencia común a todos nosotros, hermanos. Está hablando
del valle de lágrimas. Y dice que todos nosotros atravesamos
el valle de lágrimas. Los miembros de las iglesias
atravesamos el Valle de Lágrimas, enfrentamos dificultades, enfrentamos
problemas. No es fácil la vida que nosotros
vivimos, para nadie es fácil. Todos tenemos dificultades. Pero
el salmista está diciendo, atravesando el Valle de Lágrimas, estoy leyendo
el verso 6, los cambian en fuente. Pero no es de que está hablando
de los que son bienaventurados porque habitan en la casa del
Señor. De los que son tan bienaventurados
porque encuentran en el Señor su fuerza. Dice que estos atraviesan
el Valle del Lágrima, pero lo cambian en fuente. Cuando la
lluvia llena los estanques, en lugar de ser un valle de lágrimas,
de lamento, de fracaso, de depresión, de estrés, de excusas para no
servir, para no adorar a Dios, para no amar al prójimo, dice,
lo cambian en fuente. Hay lágrimas, hay un valle. Los valles, ustedes saben, son
esas regiones geográficas bajas. Los valles usualmente son fríos,
húmedos, solitarios y peligrosos, y oscuros. Y aquí está hablando
de un valle de lágrimas, pero dice que los que tienen su fuerza
en el Señor, los que habitan en la casa del Señor, convierten
esos valles en fuentes, como cuando la lluvia llena los estanques. Ustedes saben que no hay mejor
agua que el agua que desciende del cielo, ese es mejor que el
agua potable que se produce en las ciudades, el agua del cielo,
el agua que baja y llena los estanques. Lo que eso nos está
diciendo, hermanos, es que un miembro de la iglesia encuentra
fortaleza en la iglesia. En la casa del Señor hay fortaleza,
dice el versículo número 7, irán de poder en poder, verán a Dios
en sí. Para el miembro de la iglesia,
para el cristiano que ama la casa del Señor, que viene a adorar
a Dios con el corazón, en la iglesia hay fortaleza. Cuando hay lágrimas, hay consuelo. Las lágrimas se convierten en
fuente. Eso es una realidad, hermanos.
Las cosas pueden cambiar, no literal, no explícitamente en
nuestras vidas. Muchas veces las circunstancias
siguen igual, pero algo cambia adentro de nosotros cuando estamos
en la casa del Señor. Tienes que probarlo, y cultivarlo,
y buscarlo, y estar seguro, hermano. Cada vez que nos reunimos a orar,
los miércoles nos reunimos a orar en este lugar. Y algunos de ustedes,
hermano, que podrían tener la fortaleza que el Señor nos brinde
ese día, se la están perdiendo probablemente por razones que
no son justificadas bíblicamente. Ahora, hermanos, hay diferentes
razones para no venir a la iglesia, y algunas de ellas son claramente
justificables, otras no. Pero nosotros, hermano, perdemos
la fortaleza que el Señor nos brinda y el consuelo que el Señor
nos brinda cuando nos ausentamos de la iglesia. El versículo número
7 dice, irán de poder en poder. Eso lo que está mostrándonos
es que en la iglesia hay crecimiento espiritual. El poder que el Señor
nos otorga como hijos suyos se incrementa en la iglesia. Y el
habitar en la casa de Dios, el tener en él nuestra fortaleza,
hace que nosotros recibamos más fortaleza. Y también el versículo
siete habla no sólo de fortaleza, pero habla de visión espiritual.
Dice, verán a Dios en sí. Hay algo muy especial, hermanos,
en la congregación de los santos, en la congregación de la iglesia,
en las reuniones de la iglesia. Dios se manifiesta de una manera
especial y nos permite verlo. Verlo de una forma que muy raramente
nosotros podemos experimentar a solas. Por eso el salmista
en el Salmo 27 verso 4 dice, una cosa he demandado al Señor
y esta buscaré que esté yo en la casa del Señor para contemplar
la hermosura del Señor y para inquirir en su santo templo.
O sea, en la casa de Dios, la palabra de Dios nos incrementa
la visión, la comunión con el pueblo de Dios nos incrementa
la visión, la oración juntos. Y la presencia del Espíritu Santo
incrementa la visión en nosotros. Por el contrario, hermanos y
hermanas, si nosotros, por supuesto, hablamos de que el miembro de
la iglesia es fortalecido en asistir a la iglesia, en estar
en la iglesia, lo contrario es verdadero también, que el ausentarse
de la iglesia debilita al cristiano, debilita al miembro. Para comenzar
debilita la iglesia. La ausencia de cualquiera de
los miembros de la iglesia en los servicios debilita la iglesia
definitivamente. Su presencia enriquece nuestra
vida. La presencia de cada uno de ustedes
enriquece a los demás. Y si nosotros aprendemos a venir
con el amor con que este salmista nos habla hermano, nosotros le
agregamos riqueza. a la casa del Señor, traemos
nuestros dones, nuestra adoración, nuestra voz, nuestro trabajo,
nuestro dinero, nuestros talentos, y fortalecemos la iglesia. En ese sentido todos somos siervos
de Dios. Pero lo contrario sucede. Si
no estamos aquí, debilitamos la iglesia. le quitamos a la
iglesia nuestros dones, nuestra presencia, nuestra adoración,
nuestras oraciones, nuestra comunión se la quitamos hay menos oportunidad
de amar, menos oportunidad de crecer, además la ausencia de
un miembro de la iglesia desanima a los fieles a los que siempre
están aquí, hermanos, les causa tristeza ver la ausencia de los
que no están presentes eso es una reacción natural Le da mal
ejemplo a los nuevos, a los que comienzan a venir a la iglesia
y ven ausencia crónica en cualquiera de nosotros, hermano. Ese es
un mal ejemplo y es un motivo de desánimo. Y no sólo eso, existe
el peligro del acomodo, el peligro de la debilidad espiritual, de
la tibieza espiritual y aún el peligro de la apostasía. Una
persona que se ausenta crónicamente de la iglesia corre peligro de
aceptar doctrinas falsas, doctrinas de demonios, espíritus engañosos,
de caer en el pecado, de aceptar una forma mundana de vivir, de
vivir una vida mundana y de desconectarse con el Señor y seguir siendo
cristiano, pero un cristiano tibio. ¿Usted sabe lo que el
Señor dice acerca de los cristianos tibios? Él le dice a la iglesia
de la odisea, tengo contra ti que no eres frío, ni eres caliente,
eres tibio. Y por cuanto no eres frío, ni
eres caliente, sino que eres tibio, te vomitaré en mi boca. Yo reprendo y castigo, dice el
Señor, a todos los que amo. O sea, esas palabras, aunque
son tan severas, hermanos, son palabras de amor. Porque Él sabe
que esa tibieza Es peligrosa, y él le dice a los tibios en
su iglesia, por cuanto eres tibio y no eres frío ni caliente, te
voy a vomitar de mi boca. Y él lo hace porque él sabe los
peligros que existen, hermano, de caer en ese estado de tibieza
espiritual. Por eso, hermano, le digo que
este Salmo nos habla de la fortaleza que nos brinda el estar en la
casa de Dios. Su presencia, hermano, fortalece
a la iglesia. Enriquece nuestros servicios.
Edifica a otros. Hace que la obra de Dios siga
adelante. ¡Anima a sus pastores, a los predicadores! ¿Sabe que
la Biblia cuando habla de los pastores dice que ellos tienen
la responsabilidad de velar por el alma de los creyentes y dice
sujetaos, obedecedlos para que ellos no se desanimen? Es interesante
que la Biblia habla en esos términos. Eso del desánimo, hermano, la
Biblia lo presenta de esa manera porque es una realidad en la
vida de los predicadores en la vida de los pastores y no solo
de los pastores pero como ya lo dije de los nuevos en la iglesia
o de los que hacen el esfuerzo por ser fieles en la iglesia
estar en la iglesia hermanos fortalece a la iglesia y no fortalece
a nosotros por eso dice este salmista irán de poder en poder
verán a Dios en Sion bienaventurado el que tiene en ti su fuerza
Y por último, este Salmo nos habla de la relación del cristiano
del miembro de su iglesia, no sólo por el amor que le tiene
la iglesia, no sólo por la fortaleza que recibe de la iglesia, pero
nos habla también del compromiso con la iglesia. Un miembro, un
cristiano bíblico verdadero, se compromete con la iglesia
por ese amor que Dios ha puesto en su corazón y por esa fortaleza
que recibe y que brinda a la iglesia con su presencia veamos
algo de ese compromiso hermano lo encontramos aquí en este salmo
también en el verso número 9 dice mira oh Dios escudo nuestro y
pon los ojos en el rostro de tu ungido porque mejor es un
día en tus atrios que mil fuera de ellos escogería antes estar
a la puerta de la casa de mi Dios que habitar en la morada
de maldad". Ahora, aquí lo que resalta, hermanos,
es la palabra escogería, escogería, o la palabra mejor. O sea, él
está haciendo una evaluación y está diciendo, yo podría estar
en este momento fuera de la casa de Dios. Podría estar en mi casa,
podría haber quedado durmiéndome hasta tarde, o podría haber ido
a hacer mis compras, o a despejarme al mall o a la playa, o podría
quedarme en mi casa haciendo cualquier cosa, pero Él dice,
mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. O sea,
está haciendo una evaluación. Es mejor. Cuando tú tengas esa
disyuntiva, hermano, esa duda, acuérdate de este versículo y
piensa lo que es mejor. Y el sanminsta hizo esa evaluación
y dijo, es mejor estar en la casa del Señor que estar fuera
de ella. Cualquiera que sea la razón que
te ponga la tentación de estar fuera de ella. Y luego en el
mismo verso número 10 dice, escogería, escogería, yo escojo, esta es
mi decisión, este es mi compromiso, esto es lo que yo escojo. O sea,
nos está hablando de un compromiso, de una decisión. escogería antes
estar a la puerta de la casa de mi Dios que habitar en las
muradas de maldad. Y esto nos habla, hermanos y
hermanas, del peligro de ser arrastrados por la maldad del
mundo cuando nos alejamos de la iglesia. El salmista dice,
si es necesario, aunque sea en la puerta, pero no en los lugares
de maldad. Claro, cuando él habla aquí,
no está hablando de una iglesia como la nuestra, está hablando
del Templo de Israel, ¿no? La puerta en el Templo de Israel
no era una puerta como esta, era una puerta bien simbólica
y también muy animada y activa, porque ahí en la puerta se reunían
todos los judíos y ellos estaban preparándose para los sacrificios.
Era una cosa diferente. Pero el sentido es, hermano,
que hay una elección que nosotros hacemos, que el miembro de la
iglesia hace. ¿Qué es mejor? ¿Qué es lo que tú escoges? Y
en el verso número 11 da una razón, dice, porque sol y escudo
es Jehová, gracia y gloria dará Jehová. Pero como está hablando
en relación a la casa, lo que está diciendo es que en la casa
del Señor nosotros encontramos la luz y la protección del Señor,
encontramos la gracia, la misericordia y la gloria de Cristo en su iglesia. Y Él no le va a quitar el bien
a los que andan en integridad, dice el verso número 12, Jehová
de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía. hermanos
ese compromiso del que nos habla este salmo para con la iglesia
es un compromiso que brota por el entendimiento que un miembro
tiene de lo que es la iglesia cuando él dice mejor estar es
estar un día en tus sátiros que mil fuera de ellos escogería
antes estar a la puerta de la casa de mi Dios él está expresando
allí que él entiende que esta es la casa de Dios es por el
entendimiento que uno toma esa determinación Cuando uno entiende
lo que es la casa de Dios, y cuando uno entiende también el mandamiento
del Señor, que no solamente es algo glorioso la casa de Dios,
pero además es un mandato que Él nos da. Lo leímos hace un
momento en Deuteronomio número 12. El lugar que el Señor escogiere
para poner allí su nombre, allí tú irás, ese lugar buscarás,
allí irás, ahí traerás tus ofrendas, ahí traerás tu holocausto, tu
adoración, ahí te alegrarás con tu familia y con el pueblo de
Dios. Es un mandamiento. El cuarto mandamiento de los
diez mandamientos dice, seis días trabajarás, pero el séptimo
día hay reposo para el Señor. No harás en él ninguna obra.
Será un día de santa convocación, dice la Biblia. Convocación quiere
decir reunirse, reunirse con el pueblo de Dios. Entonces el
compromiso, hermanos, viene por el entendimiento de lo que es
la iglesia, por la obediencia al mandamiento del Señor y también
por el amor a los hermanos. Pero, hermanos, el amor a los
hermanos es algo que se cultiva, que se debe cultivar. Y el compromiso
también viene, no sólo por el amor a los hermanos, por la obediencia
al mandamiento, por el entendimiento de lo que es la iglesia, pero
viene también por las promesas que el Señor nos da. Él nos promete
que nos va a bendecir en su casa. Así que el Samo 84 hermano nos
presenta estos tres principios de la relación de un miembro
con su iglesia. Un miembro ama a su iglesia local,
un miembro se fortalece en la iglesia y se compromete con la
iglesia. Hermanos, esto debemos de usarlo para cosas prácticas
en nuestra relación con la iglesia. Usarlo para resistir la tentación
de dejar de venir a la iglesia cada vez que pueden. Si pueden,
no dejen de venir a la iglesia. úsenlo para no hacer compromisos
que les impidan venir a la iglesia cuando esos compromisos no son
más importantes que el Señor acuérdense de lo que dice el
salmista ¡Mejor! es un día en tu casa que mil
fuera de ellos acuérdense de eso cuando tengan esa disyuntiva
¿Qué es mejor? estas visitas que me están haciendo
no ir a tu casa o esta invitación que me está haciendo no ir a
tu casa o este deseo que tengo de no ir a tu casa ¿Qué es mejor?
Apliquen eso, hermanos. Apliquémoslo también para que
cuando nosotros vengamos a la casa de Dios, vengamos con una
actitud correcta de amor, de reverencia, de enfoque en Dios. Enfócate en Dios. Haz lo que
hacía el salmista. Dile, Señor, mi corazón, mi carne
te quiere encantar yo quiero contemplar tu hermosura sin lo
prender en tu santo templo y eso te va a librar hermano de la
tentación de estar juzgando y de estar viendo los defectos de
las demás personas que los hay en la iglesia usa esto hermano
amado y hermana para prepararte cuando vengas a la casa del señor
como el domingo en la mañana tenemos servicio y comienza a
las nueve la escuela dominical entonces no mires películas el
sábado en la noche Porque si te acuestas a la 1, 2 de la mañana
viendo películas o haciendo cualquier otra cosa, el domingo no vas
a tener ánimo para levantarte. Y si te levantas y haces el esfuerzo
vas a venir a cabecear a la iglesia. Es decir, nosotros debemos prepararnos
para la casa del Señor. El domingo a la tarde hay que
descansar. Si tú te vas por ahí a pasear
toda la tarde y dices, yo voy a ir a la tarde a la iglesia,
pero después estás cansado, no vas a querer venir. O el miércoles,
uno tiene que planificar esos días, hermano, para estar en
la casa de Dios. Es una cuestión de planificación,
de preparación. Uno debe descansar, uno debe
ajustar su mente y debe procurar ser consistente por los principios
que la Palabra de Dios nos enseña. Y eso es tan aplicable, hermano,
a cosas básicas como, por ejemplo, venir temprano a la iglesia.
Estar temprano acá, antes de que comience el servicio, por
lo menos cinco minutos antes. meditar y prepararnos y buscar
la comunión con el pueblo de Dios. Y así podremos decir todos
juntos cuán amables son tus muradas, o Jehová de los ejércitos. Sabes
que hay gente, algunos cristianos que dicen, que aburrida estuvo
la iglesia. David hermano decía, cuan amables
son tus maravillas. Pero sabes que hermano, es una
cuestión de actitud, de enfoque, de preparación. ¿Ves? De entender. Y ciertamente hay
días en que el pastor no predica bien. Hay días en que los que
dirigen también, con el perdón de ellos, no dirigen bien. Pero
hermano, hermana, nosotros venimos a contemplar la hermosura del
Señor. Venimos a edificarnos, venimos
a fortalecernos, venimos por el compromiso. Como un esposo
se casa con su esposa, y cuando ya no es la jovencita de veintidós
años con la que se casó, sino que ya es una mujer que ha vivido
y ha sufrido mucho y ya no luce como lucía antes, va a decir,
oh no, a mí me gustan las jovencitas. No podemos decir nosotros, bueno
yo vine a esta iglesia porque yo me recuerdo que daban buen
café cuando yo vine, ahora están del café y quedan el malo. O
que había buena música, buenos músicos y que alegre era y ahora
se puso aburrido. Hermanos, ¿a qué venimos a la
casa de Dios? El Salmo 84 tiene mucho que enseñarte.
Léelo. Tómalo en tu corazón y aplícalo,
hermano. Vamos a verlo. Padre amado, cuán
amables son tus moradas. Nuestra alma anhela y aún ardientemente
desea, desea desear, desea anhelar tus atrios. Y nuestro corazón
y nuestra carne cantarse a ti como el Dios vivo, no cantar
por nuestro placer, para nuestro deleite, sino cantar para tu
gloria, cantar para la comunión contigo, Señor. Si aún los gorriones,
si aún la naturaleza, si aún la creación te alaba, ¿cómo no
te vamos a alabar nosotros, Señor? Si además cuando venimos a Tu
casa Tú nos fortaleces y cambias los valles de lágrimas en fuentes,
Padre, y nos fortaleces día tras día cuando estamos en Tu casa.
Si es mejor estar en Tus atrios que fuera de ellos, si es, Señor,
una determinación que Tú nos invitas a tomar. de habitar en
tus moradas antes que habitar en la morada de maldad, Padre
Santo, permite que nosotros aprendamos a dedicarnos en eso, en Tu majestad
y en Tu gloria, en el nombre de Jesucristo. Gracias, Señor. Amén. Amén.