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Marcos capítulo ocho, versos
catorce al veintiuno. Guardaos de la levadura de los
fariseos y de Herodes. Guardaos de la levadura de los
fariseos y de Herodes. Marcos capítulo ocho, verso catorce. Nos dice aquí la palabra Habían olvidado de traer pan. Verso 14. No tenían sino un pan
consigo en la barca. Y Él les mandó diciendo, mirad,
guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de
Herodes. Y discutían entre sí diciendo,
es porque no trajimos pan. Y entendiéndolo Jesús les dijo,
¿qué discutís vosotros? ¿Por qué no tenéis pan? ¿No entendéis
ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro
corazón? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo
oídos no oís y no recordáis? Cuando partí los cinco panes
entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron doce. Y cuando los siete panes entre
cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron, siete. Y les dijo, ¿cómo aún no entendéis? Vino luego Abed-Saida, y le trajeron
un ciego, y le rogaron que lo tocase. Amén. En los versículos
anteriores, vimos a los fariseos pidiéndole señal a Nuestro Señor
y Salvador Jesucristo. Muchas señales habían sido hechas
por Nuestro Salvador en las cuales, sin lugar a duda, Él podía certificar
que era el Mesías, el enviado de Dios. Milagros tras milagros
lo acreditaban a Él como aquello que él proclamaba ser el enviado
de Dios, a quien Dios designó para venir a este mundo para
expiar el pecado y para salvar a su pueblo. Sin embargo, A pesar
de la gran cantidad de milagros que nuestro Señor hacía para
certificar su ministerio, su obra, y sobre todo su persona,
su deidad, a pesar de ello, los fariseos, los líderes judíos, no creían de manera absoluta
en nuestro Salvador, pero tampoco creían ni siquiera mínimamente
que Él fuera el Salvador, el Redentor, el Mesías, el Enviado. Para ellos no bastaba ese milagro
de multiplicación de panes y de peces que previamente había hecho, donde Él había alimentado cuatro
mil hombres con una porción de panes muy pequeña. Para ello
no bastaba este milagro, ni ningún milagro que Cristo realizase
era suficiente para convencerles de su mesianismo. Por ello, fueron
un poco más lejos pidieron un milagro de la misma categoría
de aquel milagro llevado a cabo por Moisés en el desierto, en
donde pudo orar a Dios para que Dios le enviara pan suficiente
para alimentar a aquella multitud de alrededor de tres millones
de personas en el desierto. Ellos pedían un milagro semejante.
donde cayera un verdadero aguacero de panes para alimentar a todo
Israel. Esa sería una prueba irrefutable
para ellos. Estarían dispuestos a creer en
Cristo si Él hacía un milagro tan espectacular como ese que
hizo Moisés. Y aún más, ellos estarían dispuestos
a creer en el Señor si el Señor hiciese un milagro tan espectacular
como aquel que hizo Josué, el cual Mediante una obra extraordinaria,
clamó a Dios, y Dios le concedió la oración de parar el sol durante
el día, de parar la luna durante la noche, y así mostrar sus credenciales
como el Mesía. Si Él hacía eso, ya estaban dispuestos
a creer, a confiar en Él. Ahora, ¿cuál fue la respuesta
del Señor a la pretensión de estos fariseos? Dice el versículo
13, y dejándolos volvió a entrar en la barca y cruzó la otra orilla. De esa manera fueron abandonados
por el Señor en el hoyo que ellos mismos habían cavado. Renunciaron al Salvador. porque
no creían en él, no veían las evidencias, no estaban dispuestos
a renunciar a sus tradiciones antidíblicas. Cristo es presentado
en la Biblia como el Mesía, como el Salvador, y no habrá otro, no hubo otro,
No hay otro en el cual el hombre pueda ser salvo. Todo aquel que
lo rechace, como lo hicieron los fariseos, caerán en el mismo
hoyo donde cayeron aquellos. Mateo 1.21 dice, dice el ángel
aquí en este pasaje a su pueblo, ella dará a luz un
hijo y llamará su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo
de sus pecados. No creer en Jesús era rechazar
la salvación que Dios a través de él traía y ponía a disposición
del pueblo. Primero Timoteo 1.15, fiel es
esta palabra y digna de toda aceptación, que Cristo Jesús
vino al mundo para salvar a los pecadores. Dice Pablo de los
cuales, yo soy el primero. Los fariseos rechazaron ese salvador
y con ello la salvación que él vino a traer. Lucas 5.31 y 32, Nos dice, los sanos no tienen
necesidad de médico, sino los que están enfermos. No he venido
a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Cuando los
fariseos rechazaban a Cristo, estaban rechazando al médico
provisto por Dios para sanar la enfermedad que solamente él
podía sanar. Nadie más tenía capacidad, nadie
más tenía la medicina para tratar y curar la enfermedad del pecado
original con la cual ellos estaban enfermos y todos aquellos de
la raza humana, descendientes de Adán, de la misma manera.
Cristo era la medicina, pero ellos la rechazaron. Los dejó
porque nada se puede hacer. Nada se puede hacer para convencer
a quienes no quieren convencerse. Oiga, nada se puede hacer para
convencer a quien no quiere convencerse. sobre todo que no quieren convencerse
con aquello que es evidente, con aquello que es indiscutible,
con aquello que es cierto, con aquello que es innegable. Pero nada se podrá hacer para
convencer a alguien de ello, si esta persona está resuelta
a no creer. No importa la cantidad y lo abrumadora
que sean las pruebas que usted le presente, si decidieron no
creer, no habrá modo de convencerle. Ellos estaban resueltos a no
creer que Cristo era El Salvador, enviado por el cielo para salvar
a los pecadores. No estaban dispuestos a creer
que Cristo fuese el Salvador, enviado para salvar a todos aquellos
que se arrepintiesen de sus pecados. Estaban resueltos a no creer,
a pesar de la abrumadora cantidad de pruebas y de evidencias Cristo
le ofrecía y ponía delante de sus ojos para que la vieran ahora
hermano notemos que aquí en el pasaje que hemos leído el señor
aprovecha el pecado de los fariseos para enseñar a sus discípulos
y en ellos a cada uno de nosotros acerca de quiénes son nuestros
enemigos y de quienes debemos de cuidarnos. Él aquí aprovecha
esa actitud de los fariseos para decir a sus discípulos quiénes
eran sus enemigos y de quiénes y de qué debían de cuidarse. Y mis amados hermanos, esta enseñanza
derivada de la actitud de los fariseos con la cual nuestro
Señor advirtió a los discípulos, es muy atinada, muy oportuna
y puntual para nosotros en el día de hoy. Observemos que primero
les advierte de la levadura de los fariseos, de la cual ellos
debían de cuidarse. ellos debían de aprender de la
experiencia ajena y no pasar por la misma experiencia
devastadora de incredulidad por donde los fariseos estaban caminando. dice el Señor y les mandó diciendo
mirad guardaos de la levadura de los fariseos mirad guardaos
de la levadura de Herodes de ambas levaduras ellos debían
de tener cuidado porque estaban expuestos a esa misma levadura
que había leudado a los fariseos y que había leudado a Herodes
y los Herodianos. Ambas escuelas estaban allí y
ellos debían de cuidarse de la levadura que propagaba y regaban
ambas escuelas. El término levadura, en el contexto
que se usa aquí en este pasaje, representa la corrupción, representa
el pecado, representa la falsa doctrina, representa las tradiciones
y prácticas antibíblicas con la cual los fariseos habían corrompido
la religión verdadera. La religión antiguo testamentaria en la que
ellos estaban llamados primero a adorar a Dios y segundo a entrenar
al pueblo para que le adorara también ellos los fariseos habían plagado
de corrupción la adoración a Dios la habían plagado de corrupción
con sus pecados, con sus falsas doctrinas y con sus tradiciones
antibíblicas. Ellos habían leudad y corrompido
la vida del pueblo de Israel. Habían leudad y corrompido la
adoración del pueblo de Israel. Ellos habían vuelto una masa
inútil la religión que Dios estableció en Israel para que fuesen la
sal de la tierra y la luz del mundo. Y mis amados hermanos,
asimismo como la levadura altera la masa de harina con que se
fabrica el pan, por medio del fenómeno de la fermentación,
asimismo también la incredulidad, la falsa doctrina, las malas
compañías, las malas influencias, las tradiciones antibíblicas
fermentan y corrompen nuestra vida espiritual, fermentan y
corrompen nuestra comunión con Dios, fermentan y corrompen nuestra
comunión con su pueblo, fermentan y corrompen nuestra vida moral,
fermentan y corrompen la iglesia, fermentan y corrompen la adoración
a Dios. Esto fue una realidad en los
días de los fariseos, y mis amados hermanos, esta realidad se manifiesta
y encuentra latente entre nosotros en el día de hoy. Los fariseos
habían sido fermentados de pies a cabeza, y cuando el Señor vio
esa enorme masa de harina fermentada, llamada fariseos, le dijo a sus
discípulos, manteneos en guardia frente a la mala influencia de
esos hombres. Manténganse despiertos, manténganse
velando, abran sus ojos ante esa mala influencia. No sigan
por el camino por donde ellos van, porque esos hombres como
una masa de pan leudada, así mismo también ellos se hayan
fermentado y corrompido con las tradiciones antibíblicas en las
que han caído. como lo expresa Marcos 7, 12.
Así invalidáis la palabra de Dios mediante vuestra tradición
que habéis transmitido, y hacéis muchas cosas semejantes a estas. ¿De esa levadura se debían de
cuidar los discípulos del Señor Jesucristo? ¿Estos fariseos se
habían leudado con la levadura de la corrupción moral? porque
habían convertido el judaísmo en una religión de apariencia
y no de corazón. Por eso, reiteradamente, Cristo
le llama a ellos hipócritas. Hipócritas. En Marcos 7, 18 al
23, Cristo allí describe la condición moral en que ellos se encontraban
como un sepulcro blanqueado, lleno por dentro de toda pestilencia. Sin embargo, guardaban su apariencia
mediante las leyes ceremoniales de lavamiento de las manos, etcétera,
etcétera. cultivaban una religión de apariencia
y no de corazón, y de esa levadura Cristo les advierte a sus discípulos,
guárdense de no practicar una religión de apariencia, guárdense
de no practicar una religión simple y llanamente de moralidad,
no, guárdense sus corazones de esa clase de levadura que corrompe
y que daña la verdadera vida de piedad. Los fariseos ejercían
su oficio como maestro de las escrituras, no para promover
el bienestar del pueblo, sino para buscar méritos personales,
para comprar aplausos y así ganar un papel social que lo mantuviera
incumbrado, pero no para servir al pueblo, sino para servirse
del pueblo, de esa levadura, se debían de cuidar también los
discípulos. Así también vosotros, cuando
hayáis hecho todo lo que os he mandado, decir, siervos inútiles
somos, porque sólo hicimos lo que debíamos de hacer. le advirtió
el Señor a sus discípulos. ¿Por qué? Porque ellos debían
de cuidarse de esa apariencia de piedad con la cual ellos buscaban
un rango social en la sociedad judía para servirse de ella y
no para servirle al pueblo. De esa levadura los discípulos
se debían de cuidar. Se debían de cuidar de la hipocresía
religiosa en lo tocante a la adoración, como prece a Mateo
23, 13, hay de vosotros, escriba si fariseo o hipócrita, porque
cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues
vosotros no entráis ni dejáis entrar a los que entran a lo
que están entrando. Hermanos, de esa levadura los
discípulos se debían de cuidar, pero también nosotros debemos
de cuidarnos de esa misma levadura. Los fariseos estaban arropados
por la levadura del orgullo y la jactancia religiosa. como lo
expresa Lucas 18, 9 al 14. Digo también esta parábola a
unos que confiaban en sí mismos como que eran justos y menopreciaban
a los demás. Dos hombres subieron al templo
a orar, Uno era fariseo y el otro publicano, el fariseo de
pie oraba consigo mismo de esta manera, Dios, te doy gracia,
que no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros,
ni aún como este publicano. Ayuno dos veces a la semana,
doy diezmo de todo lo que poseo, pero el publicano, de pie a cierta
distancia, no quería ni alzar los ojos al cielo, sino que se
golpeaba el pecho, diciendo, Dios, sé propicio a mí que soy
pecador. os digo que éste descendió a
su casa justificado en lugar del primero porque cualquiera
que se enaltece será humillado y que se humilla será enaltecido. Hermano, de esa levadura se debían
de cuidar los discípulos del Señor Jesucristo. Y esta advertencia
para aquellos discípulos es una advertencia para nosotros. porque
estamos expuestos a esos mismos pecados, estamos expuestos a
esa misma levadura que corrompe y que daña la piedad personal,
nuestra relación con Dios, nuestra relación con su pueblo, nuestra
vida devocional, nuestra fe evangélica, todo ello puede ser corrompido
con la levadura con que se corrompieron aquellos fariseos Pero sabemos también que nuestro
Señor no solamente advierte a los discípulos de la levadura de
los fariseos, también les advierte acerca del peligro de la levadura
de Herodes. La levadura de Herodes representa
la filosofía secular que controla y gobierna la vida del hombre
sin Dios. representa esa filosofía pagana,
profana del mundo y de la época en la cual vivían aquellos y
en la cual vivimos nosotros de la misma manera. Herórez representa
esa filosofía y modo de vida que arrastra y conduce a la gente
a edificar su bienestar, que arrastra y conduce a la gente
a edificar su felicidad, su fortuna y su suerte adquiriendo poder
adquiriendo dominio, adquiriendo riquezas, adquiriendo influencia,
adquiriendo prestigio, adquiriendo gloria, sin que Dios cuente para
nada en su vida. Esa es la levadura que representa
Herodes. Y de esa levadura, mis amados
hermanos, de manera muy especial, también debemos de cuidarnos. Porque esa levadura no se ha
agotado en este mundo. El mundo tiene sacos, sacos y
más sacos de esa levadura que procura edificar el bienestar,
que procura edificar la felicidad, el confort, la prosperidad en
la vida sin Dios, o en una vida sin Dios. Así vivió Herodes. Y hermano de esa levadura, yo
creo que como nunca en el día de hoy debemos de cuidarnos. Debemos de cuidarnos de manera
particular de esa levadura que nos narra Santiago 4, 3 al 17. Vamos, pues, ahora lo que decís,
hoy o mañana iremos a tal ciudad, estaremos allá un año, y haremos
negocios y ganaremos. Vosotros, los que no sabéis lo
que será mañana, ¿qué es vuestra vida? Porque sois un vapor que
aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. más bien
deberías decir, si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello,
pero ahora os jactáis en vuestra soberbia. Toda jactancia de esta
clase es mala, por tanto, al que sabe hacerlo bueno y no lo
hace, le es pecado. ¿No es esta la cosmovisión que
gobierna el mundo de hoy que nos rodea? Es la misma cosmovisión
que gobernaba el mundo donde habitaba Herodes. De esa levadura
de una vida sin Dios, donde la gente vive sin tomar en cuenta
a Dios para nada, como lo expresa Santiago, de esa cosmovisión,
hermanos, debemos de cuidarnos. De esa levadura debemos tener
especial cuidado porque el mundo que nos rodea tiene toneladas
de ella. Tiene toneladas de ella. De esa
levadura que permeó el corazón de Herodes y lo corrompió. Mis amados hermanos, aquí estamos
hablando nada más y nada menos. que de la levadura del secularismo,
que corrompió a Herodes y los llevó a vivir su vida como si
Dios no existiera en el panorama, como si Dios no existiera en
el universo, como si Dios no existiera en su vida. Ese mismo secularismo nos presiona
para que vivamos la vida según la época, según la moda, y no según Dios. ¿Qué es lo que está de moda?
¡Ah, eso es lo que hay que seguir! No importa si la moda contradice
la palabra de Dios. No importa si la moda corrompe
las buenas costumbres. Eso es lo que hay que seguir,
porque eso es lo que está de moda. Si lo que está de moda
es una falda corta, pues hay que ponerse la falda corta, porque
eso es lo que está de moda. No importa que eso corrompa las
buenas costumbres del pudor y de la modestia. Ese secularismo
que presionaba a la gente en los días de Herodes para que
vivieran la vida según la época y no según Dios, hoy nos presiona
a través de medios poderosos para influir y cambiar el corazón
y la mente de la gente. Hace 18 años, una de las cosas
que me sorprendió grandemente en Haití, fue ver a las mujeres creyentes
e impías por las calles, con las blusas todas, con las mangas
por aquí abajo, y las faldas casi al tobillo, pero, o sea,
todo el mundo. Usted no veía un pantalón ni
masculino ni femenino en el cuerpo de ninguna mujer. Ahora, en esos
años allá no había luz y por ende no había televisión en ninguna
casa. En ninguna casa de esa región
por allá había una televisión. Ahora, ¿qué ha pasado? El presidente
Chávez donó una planta eléctrica de 8,000 kilos puso tendido eléctrico
desde Juanamenda a Cahuaitiano. Todo el mundo tiene televisión.
Y, hermanos, me sorprende ver el cambio que ha habido en la
cosmovisión de las mujeres. Ahora es raro ver una mujer que
no tenga pantalones y bien ajustado a su cuerpo, bien cortito, que
se le ve hasta lo que no se debe de decir. Hermanos, los medios
cambian la cosmovisión de la gente e impregnan la levadura
del secularismo hasta lo tuétano y cambian los valores con que
la gente valora y mide los asuntos cotidianos de la vida en cosas
tan simples como esa. Amados hermanos, lo que fue real
en los días de Herodes sigue siendo real en el día de hoy.
La cosmovisión secular es un poder anticristo que se opone
a todo lo establecido por Dios. Y hoy tiene medios en sus manos
poderosos para producir inversión cerebral y no estamos inmunes
a esa realidad. Nos presiona para que vivamos
nuestras vidas como si el orden de las cosas materiales fuera
lo supremo en esta vida y no la vida espiritual consagrada
para conocer, para amar, para servir, para adorar a Dios en
espíritu y en verdad. Eso no es relevante, dicen ellos.
Eso no es importante. Lo importante es el orden de
las cosas materiales, tal y como se ven ahora. Eso es importante.
Vive para eso, pero no tome en cuenta para nada los valores
espirituales. Eso no cuenta. Nos presionan para que vivamos
despreocupados de las necesidades espirituales del alma, pero muy
afanados por la apariencia física, pero muy afanados por las cosas
materiales. Y, hermanos, no es que no seamos
diligentes, responsables y serios en prosperar materialmente y
en buscar el confort y el bienestar material. Pero cuando esas cosas
suplantan nuestra búsqueda primeramente del reino de Dios y su justicia,
eso se convierte automáticamente en aquella levadura de la cual
el Señor nos advierte. porque ella leudó a Herodes y
es una plaga, es una plaga que corrompe y daña. Nos presionan
para que no despreocupemos de las necesidades espirituales,
pero que pongamos todo nuestro mejor esfuerzo y empeño en afanes,
afanes y más afanes, porque el zapato que tú tienes ya no está
a la moda. porque el vestido que tú tienes
ya no está a la moda, porque el carro que tú tienes ya no
está a la moda, porque el sector donde tú vives está muy salta
para atrás para la clase de personas que tú eres. Tienes que mudarte a Río Hondo,
a Naco, a una torre de esas donde están los encopetados. con guachimanes y cosas por el
estilo. Y mis hermanos, si Dios le da
la aventura de vivir en Caramau allá en un penjao, en una torre
de esas, si Dios se lo da, ¡Gloria a Dios! ¡Qué bueno! Iremos allá
y nos comeremos un pica-pollo con usted. Y lo celebraremos. Bueno, el problema está cuando
usted, por cambiar su estatus social, se pone una guillotina
bancaria en su cuello o un lazo bancario en su cuello
para cambiar su estatus social. Cuando las cosas cambian, cuando
las mareas bajan, porque bajan en este mundo, las mareas económicas,
usted está allá arriba, la marea subió, su marea económica está
allá arriba, en el tope de sus ganancias, hermano. Todo lo que
sube baja en esta vida. Tantos creyentes conocemos, hermanos. Tantos creyentes conocemos. que tuvieron su tiempo de marea
alta en su vida económica y bajaron de repente al piso, a la arena. Y hoy, hoy, andan por ahí divorciados,
andan por ahí hechos trapos y recomendados para hilachas. ¿Saben por qué? Porque se dejaron
leudar de la masa, de la levadura de la vanidad. De la levadura del orgullo y
la altivez. Y hoy pagan un precio muy caro. Se arruinaron ¿Perdieron el confort
que pudieron haber tenido en su clase media, socialmente hablando,
viviendo allí en ese sector que no es de clase alta y no de clase
baja media? ¿Perdieron? ¿Dónde no pagaban
tanta luz? ¿Eh? ¿O tanto alquiler? Porque vivían
en un contexto de, de prudencia. Y, hermano, yo
no estoy en cuenta de que usted progrese y de que usted viva
donde usted pueda vivir. Si usted puede vivir en un sector
de clase alta, rodeado de pescuesos largos, no hay ningún problema. Si Dios se lo concede, amén,
hermano, eso es bueno, gloria a Dios. Pero cuidado, cuidado
con la levadura, con la levadura. del secularismo, con la levadura
en la cual Dios no cuenta para nada en nuestros planes, proyectos
y cambios que hacemos en esta vida sin tomar en cuenta a Dios. Debemos cuidarnos el secularismo
porque su énfasis en la vida es la búsqueda de la felicidad,
el bienestar, la paz y la seguridad, adquiriendo poder, dominio, riquezas,
influencia, prestigio y gloria terrenal, apartados y alejados
de Dios, su palabra y la iglesia. De ese secularismo hay que cuidarse.
Y hermanos, estamos expuestos a eso, 24 horas al día. Si te examina a ti mismo, va
a ver que tú fuiste leudado por la levadura desde el vientre
mismo de tu madre, viviendo tu vida sin Dios. Y hermanos, esa es una realidad
universal. ¿Cuándo fuimos leudados con la
levadura de la incredulidad? Desde el vientre de nuestra madre. ¿Nacimos como si Dios no existiera? ¿Vivimos la totalidad de nuestra
vida como si Dios no existiera? ¿Vivimos fuera de los ámbitos
del Señorío de Dios en nuestras vidas? porque pretendíamos que
éramos amos, dueños y señores de nuestras vidas hasta el día
en que nosotros tuvimos un encuentro personal con el Señor Jesucristo,
y su sangre preciosa nos limpió de esa levadura del ateísmo,
del secularismo, con la cual nacimos y con la
cual vivimos como si Dios no existiera, como si Dios no fuera
el creador, amo y señor de nuestras vidas. Cristo está aquí en esta mañana
para limpiarte de esa levadura que te ha hecho vivir una vida
infeliz, una vida miserable, turbulenta e insegura. Porque eso es lo que produce
la levadura del secularismo de la vida atea, impía y sin Dios. Porque el verdadero poder que
tu alma apetece para vencer sus enemigos, el verdadero dominio
que tu alma necesita para señorear sobre los enemigos de tu alma
y de tu vida, porque la verdadera riqueza, prestigio y gloria que
tú quieres y anhelas, sueña tener para el disfrute de tu vida, solamente en Cristo lo podrá
obtener. poder, verdadera riqueza, auténtico
prestigio, auténtica gloria, verdadero dominio, solamente
lo tendrás en la vida tuya como un tesoro para ti, viniendo a
Cristo en arrepentimiento y en fe. Solamente en Cristo tú podrás
obtener el poder para lidiar y vencer los enemigos que batallan
en tu alma y que procuran arruinar tu alma y tu vida y todo tu haber
personal. Solamente en Cristo tú podrás
obtener verdadero dominio sobre esos enemigos que hoy están arruinando
tu vida y que la arruinarán hasta el final llevándote al infierno
y perdición eterna. Solamente en Cristo tú podrás
obtener verdadera riqueza la espiritual primera, primero para
que a través de ella pueda administrar la riqueza material y disfrutar
cada centavo que produce la riqueza material, que brinda la riqueza
material. No es verdad que tú vas a disfrutar
la riqueza material apartado de la riqueza espiritual que
se encuentra en Cristo Jesús. Entiendan esos niños y jóvenes. Porque el diablo le vende a ustedes.
Que no podrán gozar las riquezas materiales si ustedes están en
Cristo. ¿Es eso verdad? Por supuesto
que no. ¿Quién podrá gozar las riquezas
materiales si no posee las riquezas espirituales? ¿En qué se convertirán
las riquezas materiales? en instrumento de bendición,
prosperidad y felicidad para tu vida? ¡No! Ve las estadísticas,
¡no seas bruto! Ve a ellas, ellas hablan con
claridad. Solamente podrá disfrutar la
vida espiritual estando en Cristo. Y solamente podrá disfrutar los
bienes materiales si tiene los bienes espirituales como una
realidad en tu corazón. Recuerda que llegará el tiempo
cuando será demasiado tarde para poder limpiarte del poder deformador
de la levadura del pecado original que ha hecho de tu vida una chatarra
hasta ahora. Porque qué es tu vida sin Cristo? Una chatarra un cueco viejo,
una guarida de ratas y de cucarachas. Esa es tu vida, así ha sido hasta
hoy, examínate. Pero Cristo puede convertir esa
chatarra vieja de tu vida en una vida nueva, próspera, rica
y bendecida. Esa chatarra vieja que tú eres, porque eso es lo que tú eres,
una chatarra, sí, chatarra. Nada más que eso, porque el pecado
convierte al hombre en eso, en una chatarra, inútil. Donde habitan ya sus anchas,
las ratas y las cucarachas y demás bichos como es. La exhortación bíblica es, si
oyeres hoy su voz, no endurezca vuestros corazones. No te endurezca. Entrégale tu vida a Cristo ahora. ¡Ahora! No mañana, ahora, porque
hoy es el día de salvación. Hoy es el día aceptable para
ti. Los discípulos entendieron mal
la enseñanza que les dio el Señor de guardarse de la levadura de
los fariseos y de Herodes. Porque según nos dice Marco,
se habían olvidado de llevar pan y no tenían consigo en la
barca sino un solo pan, y Él les mandó diciendo, mirad, guardaos
de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.
Aquí los vemos acusándose unos a otros, echándose la culpa los
unos a los otros. No fuiste tú, no. Que fuiste
tú, no. Que fuiste tú, no. Usted es el culpable. No, usted
es el culpable. Usted no es el culpable. ¿Por
qué le saco lata? Porque tú no lo hiciste. Pleito entre ellos. Echándose la culpa por esa gran
falla, por ese gran error de no haber recogido no cuanto pan
y guardado para el futuro. Ahora, observemos aquí, es interesante
observar esto, hermano, la reacción del Señor al pleito que ellos
armaron, acusándose unos a otros por no traer pan. ¿Cómo reaccionó
el Señor? ¿Cómo Jesús lo entendió? Les
dijo, ¿por qué discutís? ¿Por qué no tenéis pan? ¿Todavía
no entendéis ni comprendéis tener endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis? ¿Teniendo
oídos no oís? ¿No os acordáis cuando partí
los cinco panes entre cinco mil? ¿Cuánta canasta llena de pedazos
recogisteis? Hermano, con esta pregunta que
les hace el Señor, les está mostrando en la práctica que ellos, oiga
bien, que ellos habían sido leudado con la levadura, ¿de quién? ¿Eh? De los fariseos, de los
fariseos. Los fariseos eran víctima de
la levadura, del descuido, de la enseñanza del Señor que a
través de los milagros les estaba presentando, les estaba dando. Sin embargo, cerraron sus oídos
y sus ojos a esas lesiones prácticas que él le había dado a través
de los milagros en el pasado. Su discusión reveló tres cosas. Primero, su estado de ceguera
espiritual. Tenían ojos, pero no veían las
realidades espirituales que el Señor les mostraba a través de
sus milagros. No la veían. Pero también revela
su estado de sordera espiritual. Tenían oído, pero no oían la
voz de Dios en el interior de sus corazones a través de esos
milagros con los cuales él procuraba revelarle su deidad, su soberanía,
su omnipotencia. No la veían, estaban ciego. También tenían sus corazones
endurecidos. y por supuesto, por eso no entendían,
no comprendían y no creían de manera absoluta y total en
el Señor Jesucristo como proveedor de nuestras necesidades. Ahora
es interesante observar el método que usó el Señor para tratar
con ese problema, para sacarle esa levadura con la cual habían
sido leudados. Dicen, ¿no os acordáis cuando
partí los cinco panes entre cinco mil? ¿Cuántas canastas llenas
de pedazos recogisteis? Ellos le dijeron doce. ¿Y cuando
repartí los siete panes entre los cuatro mil? ¿Cuántas cestas
llenas de pedazos recogisteis? Ellos dijeron siete. Notemos
que el primero los puso a razonar, a meditar en los milagros pasados
con sus detalles. Los puso a razonar en los milagros
pasados con sus detalles. Y es bueno observar, hermano, que
cuando vemos a los milagros del Señor, por lo menos hay tres
grandes categorías de milagros. Tres grandes categorías de milagros. Primero tenemos los que tienen
que ver con la esfera del mundo, de lo humano y la necesidad de
física. Segundo, observemos los milagros
que tienen que ver con la esfera del mundo espiritual, Satanás
y los demonios. Pero también tenemos los milagros
que tienen que ver con la esfera del mundo de la muerte, lo que
tiene que ver con la resurrección de entre los muertos. tres grandes
de categoría, tres grandes tipos de milagros Cristo había llevado
a cabo. Pero hermanos, ellos no habían
prestado atención a esos milagros. Por eso estaban allí titubeando,
por eso estaban allí en ese contexto, dudando, por lo cual fueron duramente
reprendidos por el Señor. Cada una de esas esferas de milagro
estaban ahí para que aprendamos, para que ellos aprendieran ayer
y para que nosotros aprendamos en el día de hoy, que nuestro
Salvador es Dios, es Señor y es el amo en cada una de esas esferas. Por ende, Él es digno de confianza
para que dependamos de Él y para que vivamos a cuenta de Él, cosa
que debieron hacer sus discípulos desde el principio. Debieron
aprender a depender de Él en todo y para todo. Debieron aprender
a vivir a cuenta del Señor, no a cuenta de ellos, sino a cuenta
del Señor en la esfera de lo humano, en la esfera de lo espiritual,
y en la esfera del valle de sombra de muerte, ellos debían de depender
de Cristo en todo. Y mis amados hermanos, mis amados
hermanos, De Cristo debemos aprender a
depender y a vivir a cuenta de Él en la esfera del mundo espiritual,
en la esfera del mundo material, en la esfera del valle de la
muerte. De Él debemos aprender a depender
absolutamente en todo. debían de mirar y recordar el
pasado milagro? Y mis amados hermanos, si él
pudo alimentar a siete mil con cinco panes, si pudo alimentar
a cuatro mil con dos o tres panecitos, ¿sería para él difícil alimentar
trece hombres con un pan? ¿Qué usted cree? Se alimentó
siete con cinco. Se alimentó cuatro mil con dos
o tres. Para él iba a ser difícil alimentar
trece hombres con un pan. Ven que su incredulidad era crasa. oye habían
visto hace hacía poco tiempo un milagro espectacular sin embargo
no veían todavía que ese milagro se lo podían también aplicar
a ellos para satisfacer sus necesidades temporales mis hermanos el que se ocupó
de las necesidades temporales ayer para con esas multitudes
hoy está entre nosotros y está tan preocupado de nuestras necesidades
como lo estuvo ayer. Si él alimentó cuatro mil con
siete panes, ¿no alimentará a trescientas cincuenta personas, chicos y
grandes, que hay aquí? ¿Qué usted cree? ¿Cree usted
que le faltará poder a él para alimentar doscientas personas? ¿Cree usted que le faltará poder
para alimentar su familia de cinco o seis personas? ¿Qué usted
piensa? Entonces, ¿por qué usted está temblando? Porque los chelitos
no le dan. ¿Por qué? ¿Cree usted que los chelitos
suyos son poco para que él pueda mantener su familia? ¿Pagar su
factura eléctrica? ¿Cree usted que son poco para
irse a un mercado y comprar su comida de la quincena y del mes?
¿Cree que le serán poco para comprar la medicina cuando se
enferma? ¿Para pagar el colegio de los muchachos? ¿Cree que serán
poco en las manos del Señor? Ahora, ¿en manos de quién están?
¿En manos de quién están los chelitos que usted se gana? ¿En
la suya o en la del Señor? ¿A quién usted se los depositó?
¿En el Banco Popular o en el Banco del Señor Jesucristo? porque aquí está el punto. ¿Qué debieron decir ellos? Señor,
tenemos un pan, pero ese pan en la mano tuya equivale a cuatro
mil panes, a cien mil panes, a todo el pan que la humanidad
necesita para comer. Eso fue lo que debieron decir,
pero se quemaron Lo que se pusieron fue a pelear
uno con otro, a garatear uno con otro, a echarse la culpa
el uno al otro. No, tú eres el culpable, no recogelo.
No, fuiste tú. Este cabezón siempre estaba olvidándose
y dejándole las cosas a los otros. Mis hermanos, para terminar, Recordad que mientras estemos
en este mundo estaremos expuestos a la levadura que afectó a los
fariseos, que afectó a Herodes, pero que también afectó a los
discípulos, porque ellos fueron igualmente también afectados,
fueron afectados. Su pleito uno con otro ahí reveló
que estaban leudados por esa misma levadura de incredulidad,
Por eso, hermanos, guardémonos de esa levadura, guardémonos
de esa levadura. Guárdate de la levadura de aquellos tus hermanos en la fe,
de aquellos que son como aquellos discípulos del Señor, también
discípulos o con discípulos tuyos. Guárdate, mi hermano, de la levadura
especialmente de esa levadura dañina, arruinante, de esa levadura
que aún producen aquellos que no toman en serio el día del
Señor. Guárdate de esa levadura. No
sigas su mal ejemplo. Guárdate de esa levadura de aquellos
que no toman en serio el culto de oración Guárdate de esa levadura,
porque es dañina. Guárdate de esa levadura, que
no toman en serio el pecado y sus consecuencias. Guárdate de esa levadura, porque
hace daño, te arruinará, te llevará al piso de la derrota, a la lona
de la derrota. Guárdate de ese terrible mal,
de esa terrible levadura de aquellos que no toman en serio la escuela
dominical para venir aquí temprano el domingo a sentarse a los pies
del Señor para ser enseñado y ministrado por Él. Guárdate de esa levadura
de los que no toman en serio el ministerio de enseñanza de
esta iglesia. Guárdate de esa levadura, porque
está aquí entre nosotros y la vemos todos los días. Guárdate
de la levadura de aquellos que quieren vivir su vida cristiana
sin compromiso con el Señor, con la iglesia, con su pueblo.
De esos que quieren los privilegios y las bendiciones, pero no quieren
las cruces. que implican esas bendiciones
y esos privilegios. ¿Quieren las bendiciones, pero
sin cruz? Guárdate de esa levadura, de esa levadura. que daña y corrompe
la piedad, que daña y corrompe la fe, que daña y corrompe la
adoración, que daña y corrompe la iglesia, que daña y corrompe
tu alma. Guárdate de esa elevadora, porque
es dañina. Guárdate de la levadura de aquellos
que son indiferentes a las almas perdidas y que no predican el
Evangelio, que no abren sus bocas para hablar de Cristo y la salvación
que le ofrece. Guárdate también de esa levadura,
porque te robará el gozo que nace de predicar y de enseñar
a los perdidos el Evangelio. Te robarán ese gozo también. Guárdate de esa levadura. Cuáldate
de esa levadura, porque si la sigue, te convertirás en un apóstata
disfrazado de evangélico. Cuáldate también
de manera especial de la levadura de aquellos que no ofrendan ni
diezman, porque te convertirás en una masa de pobreza y de precariedades
materiales, porque no le roba a hombre, le roba a Dios, a Dios. Créele a Dios en Proverbios 3,
9, que dice, honra a Jehová con tus riquezas y con la primicia
de todos tus frutos. Así, así, así tus graneros estarán
llenos con abundancia y tus lagares rebosarán de vino nuevo. Esa es palabra de Dios, promesa
para premiar la fidelidad de lo que le honran. Guárdate de
la levadura de aquellos que desprecian la disciplina del Señor para
andar en una vida desordenada y sin rumbo. Créele a Dios, quien te habla
en Proverbio 3.11, no deseches, hijo mío, la disciplina de Jehová,
ni te resistas por su reprensión, porque Jehová disciplina al que
ama como el Padre al Hijo a quien quiere. a los amigos aquí sentados,
guárdense de la levadura de Herodes, guárdense de la levadura de Edores,
guárdense de esa clase de levadura que te lleva a vivir tu vida
como si Dios no existiera sobre la faz de la tierra. Esa fue
la filosofía que gobernó a Herodes. Es la misma que te gobierna a
ti en el día de hoy Cristo está aquí en esta mañana y Él desea
limpiarte de esa terrible, nociva y arruinante levadura que corrompió
a Herodes, la levadura del secularismo. Tú has oído ahora la palabra
de Dios, Usa tu boca para clamar, Señor, sé propicio a mí, que
soy un pecador. Crea dentro de mí, oh Dios, un
corazón nuevo. Hazme una nueva criatura, oh
Dios, ten misericordia de mí. Clama a Dios en esta hora. Para que Cristo venga a ser el
centro de tu vida, donde gire tu vida en su totalidad, y de
esta manera así podrás sacar del interior de tu corazón toda
aquella levadura con la que ha sido leudado tu corazón, con
la levadura del pecado original. Cristo en su sangre preciosa
te puede limpiar de pie a cabeza de la levadura del pecado original.
convertíos y arrepentíos, y serán borrados vuestros pecados, y
vendrán de parte de Dios, de parte de Dios, tiempos de refrigerio. Es la oferta del Señor para ti,
no la deseches. Quiere limpiarte de esa levadura
que te ha hecho miserable, una masa de miseria y de ruinas sin
fin. Quiere limpiar y dar una vida
nueva. libre de salivadura del pecado y todas sus consecuencias. No te vayas de aquí sin reconciliarte
con tu Señor y Salvador, el Señor Jesucristo. Ven a Él. Él tiene
para ti Su sangre preciosa que limpia de la levadura del pecado.
A Él sea la gloria por siempre. Amén.
Guardaos de la levadura de los fariseos y de herodes
Series Evangelio Marcos
Guardaos de la levadura de los fariseos y de herodes
| Sermon ID | 11224531206307 |
| Duration | 1:04:34 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Mark 8:14-21 |
| Language | Spanish |
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