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Marcos 11.12 nos dice, Al día
siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo
de lejos una higuera, que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba
en ella algo. Pero cuando llegó a ella, nada
halló sino hojas, pues no era tiempo de hijos. Entonces Jesús
dijo a la higuera, Nunca jamás coma nadie fruto de ti. y lo
oyeron sus discípulos. Y pasando por la mañana, vieron
que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro,
acordándose, le dijo, Maestro, mira, la higuera que maldijiste
se ha secado. Respondiendo Jesús, le dijo,
tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que
cualquiera que digere a este monte, quítate y échate en el
mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo
que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que
todo lo que pidieréis orando, creed que lo recibiréis, y os
vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad
si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre
que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.
Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está
en los cielos os perdonará vuestras ofensas. Amén. Desde el capítulo
uno hasta el capítulo diez marcos cubre los tres años y medios
que más o menos duró el ministerio terrenal de nuestro Señor Jesucristo. Y desde el capítulo once hasta
el capítulo dieciséis, Marcos cubre los últimos ocho días que
vivió el Señor Jesucristo hasta su ascensión a los cielos. Al entrar en Jerusalén, montado
sobre un pollino, vimos el domingo pasado que nuestro
Salvador no vino como un conquistador militar, ni vino como un político
revolucionario para derrocar la tiranía que Roma había instaurado
en todo el mundo conocido hasta entonces. Cristo vino a Jerusalén
como un príncipe de paz para derrocar el príncipe de este
mundo, el príncipe de las tinieblas, a Satanás. Él vino para quebrar
el poder del mal. Por eso cuando llegó a la capital
de Israel, a Jerusalén, él no fue a una guarnición militar
para iniciar una revolución social, política, militar, para tumbar
al imperio romano o para sacar sus pies, sus botas, del Israel,
que se hallaba convertido no en un reino, sino en una provincia,
una provincia más del imperio romano. Él llegó a Jerusalén,
no llegó a una guarnición, sino que llegó al templo. Él vino al templo porque su obra
no era una obra militar, era una obra religiosa. Él por eso fue al templo, porque
su trabajo no tenía que ver con la política y los reinos de este
mundo, sino que su obra tenía que ver con la religión. Y recuerden que el término religión
es una palabra latina compuesta del prefijo re, que significa
volver, y la palabra legion, que significa atar. ¿A qué fue que vino Cristo? Él
vino a volver a atar al hombre a Dios. el cual se había desligado
y separado de su Creador. Por eso, Él vino a Jerusalén
para buscar y para salvar lo que se había perdido. Él no vino
en calidad de un soldado militar del ejército israelí, sino que
vino en calidad de un soldado militar, pero de los ejércitos
celestiales. Por eso, después de su entrada
a Jerusalén, siendo proclamado como rey, él dedicó las horas
de ese domingo a impensionar a Jerusalén, a impensionar el
templo. Como bien lo expresa el versículo
once, que el Señor entró en Jerusalén y en el templo, y habiendo mirado
todo alrededor, salió a Betania con los doce, porque ya era tarde. ¿Qué miraba y qué buscaba encontrar
el Señor Jesucristo en esa inspección que él hizo del templo y sus
alrededores en ese día domingo me imagino que cristo en ese
recorrido de inspección que hizo al templo se habrá hecho preguntas
como la siguiente en qué condición se haya la casa de mi padre ¿Se
hace en ella aquello para lo cual fue construida? ¿Se está cumpliendo con la voluntad
de mi padre, punto por punto? en las obras y actividades que
se llevan a cabo en aquel lugar, designado por Dios como el lugar
de su presencia, donde su pueblo se habría de encontrar con su
Dios para ofrendarle a él los sacrificios que Dios demanda
y requiere de su pueblo? ¿Qué hay dentro de las paredes
de este lugar? Serían las preguntas que el Señor
se estaba haciendo mientras recorría el templo y sus alrededores. Es obvio que en ese recorrido
durante el domingo, sus ojos penetrantes recorrieron cada
rincón de aquel edificio del templo, ¿Y qué fue lo que descubrió el
Señor? ¿Qué hallazgo hizo el Señor mientras
escudriñaba el templo y sus prácticas? ¿El templo y lo que allí sucedía? ¿Qué fue lo que descubrió el
Señor? Cristo descubrió que sus compatriotas
judíos habían estado violentando a Isaías 56, versos 6 al 7, que
dice, a los hijos de los extranjeros que se han adherido a Jehová
para servirle, y que aman el nombre de Jehová para ser sus
siervos, a todos los que guardan el sábado no profanándolo, y
que abrazan mi pacto, a éstos yo los traeré al monte de mi
santidad, y les llenaré de alegría en mi casa de oración." No hay
la menor duda de que éste fue el patético hallazgo que Cristo
encontró cuando impensionó el templo. encontró según lo que
nos dice marcos 11 17 que aquel lugar designado por dios como
casa de oración para su pueblo había sido convertido en que
en una cueva de ladrones o se ve su reacción y les enseñaba diciendo, no está
escrito, mi casa será llamada casa de oración para todas las
naciones, mas vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones. Eso fue lo que Cristo encontró
cuando Él recorrió aquel lugar y encontró que cada cuarto de
aquel lugar había sido convertido nada más y nada menos que en
una cueva de ladrones. Oiga bien, la casa residencia
de Dios, el lugar designado por Dios como su lugar de cita con
su pueblo, había sido transformado nada más y nada menos que en
una aflamante casa de ladrones, una cueva. ¿Y sabemos para qué los ladrones
usan las cuevas? Las usan para esconderse, para
sellar y desde allí atacar a sus víctimas. Él descubrió que el templo y
el día de reposo habían sido profanado, mancillado, desacreditado
y despreciado por aquel pueblo que Dios le había asignado la
custodia reverente de ese lugar. Descubrió que la casa de oración
había sido convertida en un lugar donde los ladrones encontraban
cobijos, no liberación, sino cobijos para sus malos hechos,
no redención sino refugio. O sea, habían convertido el templo
en todo lo opuesto al propósito para el cual ese templo había
sido diseñado, construido y edificado por generaciones. Mi hermano,
es terrible, es terrible. que el lugar que Dios destinó
para que allí se llevara a cabo la obra de redimir pecadores,
fuese convertido, no en lugar de redención, sino en un lugar
para perdición de los mismos pecadores. como rey que había sido proclamado,
no tenía otra alternativa que responder al clamor de quienes
gritaban osagna. Bendito es aquel que viene en
el nombre del Señor. Bendito es el reino que viene
de nuestro padre David. Osagna en las alturas. En nuestro mensaje anterior, Decíamos
que estas expresiones no son expresiones de alabanza a Jesús,
sino que más bien son un clamor a Jehová. Son oraciones. El término osagna literalmente
significa salva ahora, oh Dios. Redime ahora, oh Señor. ¡Libértanos ahora, oh Salvador! Eso es lo que ellos están clamando,
lo que están pidiendo. Cuando dicen, bendito es aquel
que viene en el nombre del Señor. ¿Porque a qué viene aquel que
viene en el nombre del Señor? A salvar y a buscar lo que estaba
perdido. bendito es el reino que viene
en nombre de nuestro padre David, porque es un reino bendito, porque
es un reino que traerá liberación de todos aquellos que se hallan
bajo el reino y la potestad de las tinieblas. De modo que cuando
esta gente estaba exclamando con voz Suplicante, lo que estaban
diciendo es, te pedimos, oh Señor, salva ahora, dasnos ahora la
victoria y la prosperidad, porque por tu bondad la hora esperada
ha llegado. Señor, ¿cuánto tiempo transcurrirá
antes de que nosotros mismos seamos liberados de la opresión
extranjera? Este es el clamor que el Señor
empezó a responder a partir del ruego y la oración que esta gente
hacía. Por eso lo vemos haciendo una
inspección a lo interior del Templo de Israel y de aquello
que se practicaba en el Templo. porque ciertamente la hora de
la liberación a partir de allí iba a empezar. La oración que
esta gente hacía iba a ser respondida al pie de la letra. Ahora, obviamente,
antes de comenzar una obra, ¿qué es lo primero que hace el constructor? Lo primero que hace es reconocer
el terreno, inspeccionar el terreno, ver cuál es la condición y el
estado del terreno. ¿Para qué? Para poder hacer los
cimientos sobre la cual la obra va a ser construida. Eso fue
exactamente lo que el Señor hizo ese domingo, en donde Él iba
a empezar ya la obra de salvar. Ahora, el templo y lo que se
hacía allí en el templo, a Israel espiritual, esa cueva de ladrones
iba a ser eliminada y para ello el Señor iba a llenar esa cueva
y a sacar de allí a los que se encontraban prisioneros. dentro
de esa cueva. Te suplicamos, oh Señor, salva
ahora, dadnos la victoria y la prosperidad. ¿Cuándo vendrá,
cuándo nos sacará tú de la oscuridad de esta cueva de ladrones en
que han convertido el templo, tu residencia, tu lugar de reunión
con tu pueblo. Ese clamor empezó a ser respondido
desde el momento en que el Señor empezó a inspeccionar el lugar
para reconocer su estado y su condición. Vemos que después
de haber concluido su inspección, ya el domingo por la tarde, salió
a Betania con los doce, porque ya era tarde, dice Marcos. ¿Ven
qué hizo el señor el domingo? Inspeccionó el lugar de la escena
de su obra. Habiendo concluida su inspección,
domingo por la tarde, retornó con los doce a Betania, una ciudad
aledaña a Jerusalén. Y es interesante, hermanos, él
no se quedó allí a dormir en Jerusalén, sino que se fue a
ese lugar, a esa aldea, un lugar tranquilo y apacible, donde él
podría encontrarse con Dios en oración, meditar y seguir compartiendo
con sus discípulos, porque él sabía muy bien que ya su tiempo
en la tierra estaba llegando a su final. Yo me imagino que
esa noche del domingo para amanecer el lunes, Cristo dedicó muy poco
tiempo a dormir. Se habrá dedicado a meditar en
todo aquello que Él había descubierto. Se habría dedicado a meditar
en todas aquellas escenas en las cuales Él podía ver la casa
de Dios convertida en una cueva de ladrones. imagino que él allí
se habría puesto a meditar en el costo que él debía de pagar
para reformar el templo y sacar de allí aquellos ladrones que
habían convertido en cueva la casa de dios segundo lugar marco
nos dice en el verso 12 que al siguiente día cuando salieron
de betania tuvo hambre Y esto implica que el Señor no se desayunó
con sus discípulos antes de salir de Betania. Esto nos da una clara
revelación de la humanidad a que estaba sujeta el Señor Jesucristo. Él estaba sujeto a necesidades
iguales que las nuestras. ¿Por qué? Porque era un ser humano
de carne y de hueso, cuya carne y cuyo hueso necesitaban alimentos
para el sustento cotidiano. Fue una experiencia que Cristo
la experimentó a lo largo y ancho de su humanidad. Se alimentó
de leche materna cuando era un bebé. y comió todo lo que necesitaba
comer todo el resto de la humanidad para el sustento de su cuerpo
físico. Mateo 4.2. Y después de haber
ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 2 Corintios
8-9, porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo,
que siendo rico por amor de vosotros se hizo pobre, para que vosotros
con su pobreza fueseis enriquecidos. Cristo era pobre, posiblemente
esa fue la razón por la que no tenía dinero para comprar un
buen desayuno para doce, y los agregados antes de salir de Betania. Lo siento, no hay dinero. Vámonos
en ayunas para allá, a ver qué aparece en el camino. Era pobre. En ese momento no había fondo
en la famosa bolsa que administraba Don Judas Iscariote. Quizás Judas
había acabado con lo que había ahí. ¿Queda algo, Judas, para
un desayuno? No, mira, no hay nada. Volteó
el bolso así. Mira, no hay nada. Bueno, lo
siento, pero nos fuimos. Enayuna. ¿Y qué pasó en el camino? mientras ellos iban rumbo a Jerusalén,
de retorno a Jerusalén desde Betania, ¿qué sucedió en el camino? Bueno, todos sabemos que cuando
usted camina un largo trecho, sobre todo por caminos inhóspitos,
como eran aquellos caminos en esos días, no había asfalto,
no habían bolas, en el camino para que me den un empujón hasta
llegar allí, montado en una buena carreta. Era un grupo de doce,
más el señor trece. Hallar montura para trece personas,
eso tenía un costo. Podían haber alquilado un grupo
de caballos, dos por caballo por lo menos. Podían llegar montados
y rápidos, pero no había un fondo para alquilar caballos ni para
alquilar carreta. para llegar a Jerusalén. De ahí
que se fueron a pie y en ayunas. Por esa razón, después de caminar
dos o tres horas a pies, subiendo cueta y bajando cueta, Es natural
que el cuerpo, al sudar, experimentara hambre y experimentara sed. Es natural que eso suceda en
un cuerpo humano. Por eso, en el camino, como no
había para comprar, ni dónde comprar, el Señor empezó a marotear. Usted sabe lo que es marotear,
¿verdad? empezó a marotear. Es común que se haga. En nuestros
caminos hay mata de guayaba. Sabemos de eso. Hay mata de mango
en tiempos de mango. Es común que sí. Óigame, si usted
va caminando de un lugar cuatro o cinco kilómetros y usted se
fecha con una buena mata de guayaba o de mango llena de frutos maduros,
¿qué es lo más que usted haga? Que usted vaya y marotee sus
mango y sus guayabas sin costo alguno. O vaya donde
un vecino, mira vecina, déjeme tumbar un par de mangos ahí.
¿Quién no lo ha hecho? Ahora, el señor observó, chequeó
en su alrededor, y encontró una frondosa mata de higuera. Me imagino al señor sobándose
la mano, por fin, por fin vamos a guisar aquí una
frondosa hermosa mata de higo dice el versículo 13 viviendo
desde lejos o sea había hambre estaba chequeando lo todo desde
lejos una higuera que tenía hojas se acercó para ver si hallara
en ella algo cuando vino a ella no encontró sino hojas porque
no era tiempo de higos entonces Jesús dijo a la higuera nunca
jamás coma nadie de tu fruto lo oyeron sus discípulos Hermanos,
esta reacción es interesante. Esta reacción es interesante.
Dice un comentarista llamado William McDonald, este pasaje
nos presenta una aparente dificultad porque nos dice Marcos que cuando
vino a ella no encontró nada sino hojas. Y él da la razón. ¿Por qué razón? Porque no era
tiempo de higos. Ven acá. Se enmarca dentro de
lo justo que el Señor maldijera a esta mata por no tener fruto
si no era tiempo. ¿Qué usted cree? ¿Se enmarca
dentro de lo justo, de lo correcto, de lo sensato? Aparentemente no. Ahora dice
el autor, esta escena parece presentar al Salvador como irrazonable
e irritable. Sabemos que no es así, pero ¿cómo
podemos explicar esta curiosa circunstancia? Dice, las higueras
en las tierras bíblicas producen un fruto comestible antes de
que aparezcan las hojas, llamado breba. Eso era lo que Cristo
estaba buscando en la mata, breba. Se trataba de un adelanto que
anunciaba la cosecha normal. Aquí le llamamos a eso frutos
entre año. Frutos entre año. Bueno, actualmente
se encuentra aguacate ya. Aguacate criollo. No hay tiempo
de aguacate todavía. También hay mangos. La madre
se queda en casa y está llena de mangos maduros, no verdes,
maduros. No hay tiempo de mango. Ahora,
¿qué es eso? Breva. O sea, una cosecha adelantada,
a destiempo de esos frutos. Dice aquí el autor, se trata
de un adelanto que anunciaba la cosecha normal, fruto entre
años. Si no había brevas, era señal
de que no habría cosecha de higos a su tiempo. Toma y nota, eh. Esta mata es cosa segura, que
si no tenía breva, tampoco tendría frutos normales cuando fuera
el tiempo de la cosecha. Cuando Jesús llegó a Israel había
hojas, lo que habla de profesión, pero no había frutos para Dios. ¿En qué estaba convertido el
templo? En cueva de ladrones. ¿Ven que ni breva había? Jesús tenía hambre de fruto de
la nación de Israel. Debido a que no había fruto temprano,
sabía que no habría fruto en la cosecha normal que debió producir
aquel pueblo. Incrédulo. Por eso maldijo la
higuera. Esto era una premonición del
juicio que iba a caer sobre Israel en el año 70 después de Cristo. Termina la cita. Una premonición
es una profecía anunciada, una profecía de juicio, anunciada
de antemano. Ahora, mis hermanos, debemos
de decir que este es el único milagro en el que el señor aparece
maldiciendo en vez de bendecir el único milagro en todo el nuevo
testamento en el que vemos en el que vemos al señor profiriendo
una maldición en lugar de bendecir es ahí en ese pasaje el único
texto que nos ofrece ese cuadro ahora Aquí lo vemos a él maldiciendo
para destruir en lugar de bendecir para restaurar. Él pudo haber
puesto ese árbol a producir frutos abundantes, brevas abundantes
hasta en las hojas. ¿Sí o no? ¿Qué usted cree? Él pudo haberlo hecho. él pudo
haber usado su omnipotencia para poner ese árbol a producir, no
meramente brevas, algunas brevas entre años, él pudo haberla puesto
a producir desde las raíces y hasta la punta de las hojas, pudo haberlo
hecho. Sin embargo, él no hizo eso,
todo lo contrario, lo que hizo fue que secó la mata, la secó,
y sabemos que un árbol seco no produce sino leña para quemarse
y nada más ahora hermano porque el señor no hizo aquí un milagro
semejante a aquel milagro que hizo al comenzar su ministerio
donde se acabó el vino en una boda y su mamá le pidió que convirtiera
el agua en vino. Y él accedió. Se acabó el vino. Ahora, el Señor tenía poder para
convertir esa agua, simple y llanamente agua, en un poderoso vino, en
un fermentado licor de uva, sin que hubiera uva de por medio.
Ahora, ¿por qué no hizo un milagro semejante ahí en eso? ¿Por qué
no dobló como allí en la conversión del agua en vino? ¿Por qué no? Mis amados hermanos, porque el
Creador tiene el derecho soberano de destruir una mata para enseñar
una importante lección espiritual, y a través de ello, para salvar
pecadores de la condenación eterna. ¿Sí o no? ¿Tú te crees? Por supuesto que sí. ¿Cuántas
almas no se han salvado al ver y oír de este milagro? ¿A cuántos creyentes no les ha
sido abonada su fe a través de su confianza en el Señor multiplicada
por el hecho de conocer de ese milagro extraordinario que Cristo
llevó a cabo aquí? Ahora hermano, notemos las lesiones
importantes en los versos 20 al 26 que nos da el Señor en
este pasaje, en esta historia. Dice, por la mañana pasando por
allí vieron que la higuera se había secado, oiga bien, desde
las raíces. Desde las raíces. Entonces Pedro,
acordándose, le dijo, ¡Raví, he aquí la higuera que maldijiste
se ha secado! Respondiendo Jesús les dijo, ¿De cierto? os digo que cualquiera
que diga a este monte quítate y arrójate al mar y que no dude
en su corazón sino que crea que será hecho lo que dice le será
hecho la primera lesión que el señor
toma de ese milagro y se la aplica al corazón de sus discípulos
y en ellos a nosotros, es acerca de la fe. Acerca de la fe. Cristo le dice
simple y llanamente, tened, tened que, fe en Dios. La expresión griega es Echete
Pistin Theus, significa, tened una fe que descanse en Dios. Tened una fe que descanse en
Dios. Cuando el Señor pronunció esta
oración imprecatoria sobre esta mata, Con ello, puso en evidencia
que él poseía una fe que descansaba en la Omnipotencia de Dios. Y él dice, si tenéis una fe que
descansa en la Omnipotencia de Dios, ustedes podrán no simplemente
secar una matita como esta, pues se lo hace cualquiera. cualquiera
hace eso podrán hacer cosas aún más espectaculares como por ejemplo
darle orden a un monte para que se mueva y se vaya a otro lugar
eso sí es espectacular eso sí es extraordinario y aún ese tipo
de eventos Ustedes podréis llevar a cabo, si poseéis una fe que
descanse sobre Dios. Ellos se admiraron del poder
que la palabra de Cristo tenía para hacer maravillas. Y Cristo
le afirma que una fe viva, una fe viva es capaz de poner en
nuestras oraciones el mismo poder de Dios, que es capaz no sólo
de secar matas, sino también de trasladar montañas al mar. este milagro el señor nos enseña
la inmensa importancia que tiene la fe hermanos esa es la lesión
número uno que tú y yo debemos de aprender de este milagro la
suma importancia, la extraordinaria importancia que tiene la fe,
porque ella capacita nuestras almas para hacer las grandes
o pequeñas obras que Dios nos encomienda para que llevemos
a cabo. nos capacita para superar las
dificultades, la fe nos capacita para superar los problemas, para
superar los apuros, para superar los peligros que enfrentemos,
aunque sean tan grandes como montañas. Por tanto, os digo que todo lo
que pidierais orando, creed que lo recibiréis y os vendrá. Santiago 1, 5 al 6 nos dice que
debemos despedir con fe, no dudando nada, porque el que dude es semejante
a una ola del mar movida por el viento echada de un lado para
otro. Ese es el problema. de no tener
fe. ¿Esa es la clave para tener frutos
en el verano? ¿La fe es la clave para ser fructíferos
y tener frutos en la primavera? ¿Esa es la clave para tener frutos
en el otoño? ¿Y es la clave para tener fruto
en el invierno? en las cuatro estaciones de nuestras
vidas, el Señor puede llegar hasta nosotros y encontrar frutos
abundantes. No simplemente follajes, no meramente
brevas, sino una cosecha completa. Obviamente, hay que distinguir
entre la fe salvadora la fe inicial, como se le llama, y la fe de
la que habla Cristo aquí. Porque hay una diferencia entre
la fe esencial o la fe salvadora, la fe inicial, por la que un
pecador experimenta el nuevo nacimiento y la justificación
de sus pecados, y la fe que se ejerce a partir del ejercicio
de esa fe salvadora. de esa fe regeneradora, de esa
fe que justifica, esa fe que produce el nuevo nacimiento y
justificación de la esclavitud del pecado, habrá de mantenerse
continuamente creciendo y desarrollándose. Y, mis amados hermanos, debemos
de entender claramente que la fe salvadora, la que proporciona
la salvación inicial, es aquel acto mediante el cual alguien
se aferra a Cristo y tiene paz para con Dios por medio de la
justificación de la esclavitud de sus pecados. El objetivo esencial
de esa fe es buscar y obtener el perdón de Dios. de todos y
de cada uno de nuestros pecados. Esa es la fe que se aferra a
Cristo como el único y suficiente Salvador para el alma y para
el cuerpo. Ahora bien, quien tiene esa fe
salvadora que descansa en Dios como su Salvador personal, producirá
frutos tendrá frutos en verano, frutos en primavera,
frutos en otoño y frutos en invierno. No habrán periodos de su vida
que estén como esa mata, mucha hoja y poca fruta. Habrá fruto
en enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre,
octubre, noviembre, enero, febrero. Faltó diciembre. Diciembre, hermano. Qué bueno que el cielo estaba...
No cayó en el gancho el cielo. Muchos en diciembre sueltan,
se acaban los frutos. Ahora voy a buscar otro fruto,
lo de la carne. Muchos dejan de dar los frutos
del espíritu y empiezan a dar los frutos de la carne en ese
último mes del año. Y, amados hermanos, esa fe que
salva produce fruto los doce meses del año, las cuatro etaciones,
por siempre. darán como fruto una vida de
fe y arrepentimiento continuo, lo que experimentan esa fe salvadora,
experimentarán una vida que busca la voluntad de Dios, una vida
de confianza en el poder de Dios, una vida de obediencia a la ley
de Dios, una vida que busca estar unida a la membresía de la iglesia
local, es uno de los frutos que produce esa fe salvadora no venga no me venga con el cuento
de Dios, yo estoy salvo si tú no andas buscando y no sientes
la imperiosa necesidad de pertenecer a una iglesia local entrando
a ella por el camino que estableció cristo para ese fin disipulado,
bautismo, membresía. Los tres golpes. Los tres golpes. Trujillo tenía tres golpes, ¿se
acuerdan? Cédula, palmita, ¿y cuál era el otro? El carné del
partido dominicano. Los tres golpes. El cristiano
tiene los tres golpes. disipulado membresía, disipulado
bautismo y membresía. Los tres golpes. Esos son los
tres golpes que produce la fe salvadora. Eso es un fruto de
la fe salvadora. Habrá una vida de esperanza en
las promesas de Dios. Habrá una vida de devoción a
Dios y a su palabra. Habrá una vida de oración sin
cesar. Hermanos, esos son frutos ¿De
qué? De la fe salvadora, de la fe
inicial, de la fe regeneradora. Veremos allí una vida de temor
amante y reverente al Señor, una vida rendida a Cristo, una
vida de deseo de servir al Señor y a su pueblo. Son frutos que hay que producirlo. y se
producen los 12 meses del año, fruto de deseo y de anhelo de
guardar el día de reposo desde la mañana hasta la noche, caminando
y andando en los caminos del Señor, no en la francachera de
este mundo, Habrá en su corazón un continuo
deseo y pasión por la adoración pública y privada al Señor. Por eso, para un creyente que
posee esa fe viva y vital, que trae salvación y vida eterna,
no será un peso, una cruz, insoportable congregarse en la mañana y en
la tarde para estar en la presencia de Dios. tener comunión con Él y alabarle
y glorificarle. Esos son los frutos que el Señor
busca en el día de hoy, en la higuera de tu vida. Hay circunstancias que muchas veces impiden que
un creyente no se pueda congregar en ambas tandas. Circunstancias especiales, providenciales,
Pero esa no es la nota distintiva de su vida. Su anhelo es que
las cosas cambien para poder llegar al templo del Señor y
adorarle junto a su pueblo, guardando con reverencia, temor y amor
al Señor, su santo día. da lo que nos manda a cristo
tener una fe que descanse en dios porque bueno porque ese
es el secreto para alcanzar el éxito en todas nuestras empresas
ese es el secreto para alcanzar el éxito en todos nuestros negocios
en esta vida sean personales esclesiásticos familiares y laborales
conforme a vuestra fe que será hecho. Si por ella alcanzaron
buen testimonio los antiguos creyentes, nosotros también podremos
alcanzar ese mismo buen testimonio que aquellos en el pasado alcanzaron,
porque tenían una fe que descansaba en Dios. Nosotros ¿En quién reposa
nuestra fe? ¿No es en los méritos del Señor
Jesucristo? ¿No es en la persona del Señor
Jesucristo? ¿No es en la obra del Señor Jesucristo? ¿No es ahí donde reposa nuestra
fe? Ellos dieron buen testimonio.
¡Oh, qué testimonio espectacular dio Daniel, cuando durante tres
días estuvo en el foso de los leones, y allí los leones mantuvieron
su boca cerrada y muertos de hambre! Lo normal es que el hambre
abra la boca de un león. Y sobre todo, cuando hay un filete
como Daniel, que se lo pusieron como banquete para que lo desgustaran. No es lo normal que esa fiera
muerta de hambre irracional haga un festín de carne de Daniel. Ahora, ¿qué pasó con ese animal
salvaje, con ese brutus? ¿Qué pasó? ¡Ah, Daniel debía dar un buen
testimonio! ¿De qué manera? Creyéndole a
Dios que era todopoderoso para taparle la boca a esos animales
salvajes. ¡Ah, qué buen testimonio eso
fue! Dieron sadrad merced y albenego
en medio de las llamas de ese horno. ¿Qué es lo normal? Que el fuego queme y que devore
aquello que le ponen como leña, porque el ser humano es como
una leña seca que arde como la estopa. Por eso es tan difícil apagar
un ser humano cuando se prende, porque eso arde como una estopa.
Estamos llenos de agua, pero es un agua como que arde. ¿Usted ha visto una cosa como
esa? ¿Como una gasolina? Yo no me explico por qué la gente
arde tan fácil y se quema tan fácil si su cuerpo un 70% está
lleno de agua. Ahora, Estos tres individuos que metieron
en ese horno, su cuerpo, por la gracia de Dios, fueron dotados
de esos mismos materiales que usan los extinguidores para apagar
el fuego. Sobre ese material el fuego no tiene poder, por
eso lo apaga. Por esa razón estos hombres alcanzaron
un buen testimonio, un testimonio porque su fe descansaba en el
poder de Dios. ¿Es cierto? os digo que cualquiera
que diga este monte quítate y arroja del mar y que no duden su corazón
sino que creyere será hecho lo que dice hermanos cuál es la estatura
de nuestra fe tenemos fe suficiente para ¿Dar un buen testimonio creyéndole
a Dios y a sus promesas? Amados hermanos, debemos de trabajar
cada día sin cesar para que esa fe en nuestros corazones sea
fortalecida. ¿Y cómo la podemos fortalecer? Haciendo un uso presto y diligente
de los medios públicos de gracia. Su fe no podrá crecer si tú no
lees la palabra de Dios. Jamás. Así como su cuerpo no
podrá fortalecerse si no se alimenta adecuadamente, tampoco su alma
se podrá fortalecer en fe si usted no lee la Palabra de Dios.
Si usted no toma tiempo, tiempo, para leer desde Génesis al Apocalipsis,
usted no podrá crecer y fortalecerse en una fe vigorosa, robusta,
que traiga buen testimonio del poder de Dios en esta generación
incrédula. Debemos por ello de alimentar
nuestra fe con la comida provista por Dios, para que ella crezca
y dé frutos los doce meses del año, las cuatro estaciones del
año, hasta que el Señor retorne por segunda vez a esta tierra.
Amados hermanos, según nuestra fe, Según la naturaleza,
la consistencia, la salud y el vigor de nuestra fe, será nuestra
esperanza. Oiga bien, su esperanza será
del tamaño y tendrá las mismas dimensiones que tiene su fe. Una gente de poca esperanza nos
habla de una gente que tiene una fe pobre. Una fe pobre. Créame, mis amados hermanos,
el grado de esperanza, pero también el grado de gozo y de paz que
experimentemos en esta vida presente está indisolublemente ligado
a nuestro crecimiento en la fe. en las promesas del Señor. ¡Poco
gozo en el sufrimiento, poco gozo en medio de las pruebas! Nos habla, nos indica lo débil
que es nuestra esperanza, y en el susuelo de esa debilidad se
halla la poca fe o ninguna fe, o una fe que no descansa en el
Señor, que no reposa en el Señor. Según tu fe será el tamaño de
las montañas de pruebas que logre remover de tu vida, de tu familia,
de tu vida financiera, de tu vida laboral. Recuérdalo. Recuérdalo. Por eso, mis amados
hermanos, debemos ser diligentes en alimentar nuestra fe con la
comida provista por Dios, con el agua provista por Dios, porque
en ello descansa nuestra esperanza, nuestra esperanza de gozo y de
paz en este mundo de turbulencias, de pruebas, de grandes montañas,
de dificultades que a diario debemos de remover. Montaña de
enfermedades y a veces no llega una. Llega una cadena montañosa. Ahí usted encuentra problemas
cardíacos, problemas renales, la montaña de un problema del
corazón, la montaña del corazón está grande, la montaña y la
montaña. Una cadena. Hay gente que tiene la cordillera
central, que andan con la cordillera central a cuesta, para arriba
y para abajo, hermanos. Diferente tipo de montañas. Montaña
de problemas económicos, montaña de problemas de salud, montaña
de problemas familiares, montaña de problemas laborales, montañas
y montañas. Cordilleras. El carro se le daña. Otra montaña
que se le agrega, la que ya tenía. Las cordilleras siguen creciendo.
Y hay situaciones en que ciertamente parece que el Pico Duarte lo
subieron, lo doblaron al doble. Queda chiquito el Pico Duarte.
Hay situaciones de situaciones. Montañas de montañas. Y mis amados
hermanos, Según tu fe será el tamaño de la montaña de problemas
y necesidades que tú podrás remover para arrancarla de tu vida y
lanzarla al fondo del mar, como prometió el Señor Jesucristo
aquí en su palabra. Hay un segundo fruto, ya no tenemos
tiempo para hablar de él, el amor. fraterno, es un fruto de
ese amor, es un fruto de esa fe inicial, esa fe salvadora.
Finalmente, hermanos, Dios espera de nosotros una vida fructífera
en cada estación del año. A los amigos deben de pensar
en esto. Dios creó tu vida, creó tu vida, como creó esa mata de uva, con
ramas y hojas, esa mata, perdón, de higuera, con ramas y con hojas. ¿Hay fruto en tu vida? ¿Hay fruto de un amor a Dios
sobre todas las cosas en tu vida? ¿Hay fruto de una devoción a
Dios en tu vida? ¿Hay frutos de una rendición
de tu vida a Cristo para que Él sea tu Salvador y Señor? ¿Hay fruto de una vida de obediencia
a Él, de servicio fiel a Él? ¿Hay frutos en tu vida, lo que
Él espera de ti? recuerda el versículo 14 donde
aparece la maldición sobre la higuera porque ella, esa higuera
representa tu propia vida, tu existencia aquí en la tierra
entonces Jesús dijo a la higuera nunca jamás nadie coma de tu
fruto ¡Qué maldición! ¡Qué oración imprecatoria pronunciaron los
labios del Señor en este contexto! Amados hermanos, ¿y qué pasó
con ese árbol después de esa terrible maldición? Vean lo que
dice el versículo 20. Miren lo que pasó. Por la mañana,
pasando por allí, Vieron que la higuera se había secado desde
las raíces. Un árbol secarse le puede tomar
meses. Yo tengo ahí una mata de guayaba
que se está secando. Y cada vez se va secando más y más. La mata
se va a secar la mata. Todos los días encuentro más
y más y más marichitas. Meses tienen eso. Meses. Esta mata, horas para secarse, horas para
secarse duró esta mata. Por la mañana pasando por allí
vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Amigo, viene el día cuando tus
oídos escucharán los labios del Señor Jesucristo pronunciar otra
maldición sobre tu vida, que retumbará, no como el eco de
los truenos que pronto se desvanecen, sino que retumbará a perpetua
eternidad. ¡Apartaos de mí! ¡Apartaos de
mí! ¡Apartaos de mí, maldito, al
fuego eterno preparado para el diablo, sus ángeles, y lo que
han vivido como el diablo y como sus ángeles, sin frutos para
Dios en esta tierra! Tus oídos oirán esa imprecaria declaración del Señor. ¿A dónde te van a despachar?
Al infierno. ¿Qué debes tú hacer en esta mañana?
Cristo está aquí entre nosotros y Él quiere injertarte en su
propia vida, para que tu vida a partir de allí empieza a producir
los frutos de una vida de arrepentimiento y de fe salvadora, mediante la
cual tu alma será capacitada para mover montañas de problemas,
para secar árboles inútiles que hoy están desgraciando tu vida, empobreciendo tu vida, haciendo
infructífera tu vida, esos árboles infernales, por la gracia de Dios en Cristo
Jesús tú podrás erradicarlo con esa yervicida de la gracia de
Dios. No sé cómo no se han inventado.
No fue que el Señor le echó yerbicida al tronco de la mata, por eso
se secó. No fue yerbicida que Cristo le echó esa mata. Se secó
porque su palabra, cuando riega una maldición, riega
yerbicida y seca. Por eso se secó esa mata. Porque
su palabra es yerbicida Tú quieres vida, Él es la vida. Tú no quieres vida, tendrás yerbicida. Que Dios te ayude a recibir la
vida que Cristo ofrece.
Jesús y la higuera
Series Evangelio Marcos
Jesús y la higuera
| Sermon ID | 11224522386073 |
| Duration | 1:03:09 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Mark 11:12-19 |
| Language | Spanish |
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