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Marcos capítulo 11, versos 27
al 33. Volvieron entonces a Jerusalén,
y andando él por el templo, vinieron a él los principales sacerdotes,
los escribas y los ancianos, y le dijeron, ¿Con qué autoridad
hace estas cosas? ¿Y quién te dio autoridad para
hacer estas cosas? Jesús respondiendo les dijo,
os haré yo también una pregunta, respondedme, y os diré con qué
autoridad hago estas cosas. El bautismo de Juan, ¿era del
cielo o de los hombres? Respondedme. Entonces ellos discutían
entre sí, diciendo, si decimos del cielo, dirá, ¿por qué pues? No le creísteis. Y si decimos
de los hombres, pero temían al pueblo, pues todo, tenían a Juan
como un verdadero profeta. Así que, respondiendo, dijeron
a Jesús, no sabemos. Entonces, respondiendo Jesús,
les dijo, tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas
cosas. Oremos. Señor, nosotros Rogamos
especialmente también por esta escuela bíblica de verano. Rogamos
por las almas de los niños que estarán presente, por los maestros
que estarán comunicando el Evangelio durante esa semana de una manera
intensiva a estos niños. Le pedimos por la salvación de
sus almas, que en tu tiempo le conceda conocer a Jesús como
Señor y Salvador. Oramos también por esas familias,
cuyos niños estarán aquí, para que también tu Evangelio alcance
a sus padres y les traiga los pies del Señor Jesucristo. Tu
palabra, ahora que vamos a estudiar, bendícela en nuestros corazones,
limpia nuestro corazón y a través de ella, de toda la escoria del
pecado que aún permanece en nosotros. Concédenos ordenar tus caminos,
según tus mandamientos, para caminar por ellos. en una vida
agradable a ti de honra y honor y alabanza. Te lo rogamos en
el nombre de Jesús. Amén. Esta mañana pudimos observar
lo que sucedió cuando el Señor llegó el lunes por la mañana
al templo. Vimos allí cómo el Señor empezó
a echar a los que vendían y compraban en el lugar santo. Cómo el Señor
volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían
palomas. Y dice, y no permitía que nadie
llevase mercancía por el templo. Como ya pudimos observar, los
líderes judíos responsables del mantenimiento y la preservación
del orden bíblico dentro del templo habían sacado ese departamento
creado por Dios para los gentiles de la esfera de los santos dentro
del templo y lo habían convertido en un mercado, en un negocio
lucrativo en donde ellos sacerdotes, escribas y ancianos se beneficiaban. Habían hecho de la religión un
mercado para lucrarse a través de ello. Habían convertido a
los peregrinos en una fuente de ganancia deshonesta. Habían hecho del mundo, de la
religión de Israel, su propio negocio, su propia fuente de
ganancia, un mercado para cebarse, financieramente hablando. Ante
esa realidad, el Señor tomó la escoba y empezó a limpiar, a
limpiar aquello que ellos habían secularizado, inmundanalizado,
aquello que Dios había creado para la bendición de los gentiles,
había sido totalmente arruinado. El atrio de los gentiles era
un puro mercado. Por eso, el Señor tomó la escoba y limpió ese lugar. Ahora, en este pasaje que hemos
leído, ahí encontramos la reacción de los líderes judíos ante la
actitud del Señor de cara al pecado de ellos. Esta fue la
manera en que ellos reaccionaron cuando el Señor tomó la iniciativa
de retornar el templo a lo que era el plan original de Dios. ¿Cuál fue la razón básica por
la cual los líderes judíos buscaban la manera de eliminar al Señor
Observemos lo que nos dice Marco, los principales sacerdotes y
los maestros de la ley le oyeron, y se pusieron a buscar la manera
de eliminarle, pero tenían miedo de él, porque toda la concurrencia
estaba alucinada, vuelta loca, con su enseñanza. y cuando llegó
la tarde, él salió de la ciudad. Ellos habían hecho de ese lugar
un mercado donde ganaban millones de pesos al año. Cristo se metió en rojo cuando intentó cerrar esa llave que
le generaba tan pingües beneficios. Cristo intentó clausurar esa
fuente de ganancia y con esto se metió en rojo. Y obviamente en ese contexto no podían echarle
el guante porque, como bien dice aquí el pasaje, tenían miedo
de él, porque toda la concurrencia estaba alucinada con su enseñanza. Y obviamente, no solamente con
la enseñanza, sino que la La asistencia que allí estaba, la
concurrencia que allí estaba, también estaba contenta y alegre
de ver que por fin alguien tomó la iniciativa de limpiar el templo
de toda aquella inmundicia con que los líderes judíos lo habían
contaminado. Al día siguiente, el martes,
el Señor llegó de nuevo al templo y ahí vemos el Sanedrín que lo
estaba esperando. Los versos 27 al 33 nos narran las diferentes actitudes que
gobernaban el corazón de esos líderes que estaban allí ya listos,
preparados, esperando al Señor el marte en la mañana. Ese grupo
de hombres que integraba el Sanedrín, formado por sacerdotes, ancianos
y escriba, eran los responsables de velar, cuidar y proteger el
edificio del templo. Y obviamente esta gente era bien
pagada, bien pagada, bien sobornada por parte de los comerciantes. Por eso, el que alguien no fuera de ese
cuerpo de vigilancia en el templo, de ese grupo de oficiales, y
que hiciera lo que hizo el Señor, estaba loco, estaba loco. No quería su vida. ¿Quién osara
desafiar a ese grupo de hombres y señalarle que lo que estaban
haciendo estaba mal? ¿Era simple y llanamente comprarse
un grave problema? lo que estaba buscando esa persona
que se entremetiera con el comercio que allí se llevaba a cabo. Y pienso, mis amados hermanos,
que esta fue una de las razones por las cuales a Él le llevaron
a la cruz. Esta fue una de las razones obvia
por la cual a él le llevaron a la cruz. Esto fue parte del
expediente que le hicieron. Le tocó la niña de sus ojos. Le tocó al dios mamón. De ahí la reacción que ellos
experimentaron. De ahí su pregunta, ¿con qué
clase de autoridad actúa de esta manera? ¿Quién eres tú? ¿Quién te ha nombrado fiscal
o juez o soldado para que tú lleves a cabo esa acción? Muéstranos
tus credenciales. ¿Cuáles son tus credenciales?
¿Quién te invistió de esa autoridad para tú hacer lo que tú estás
haciendo? ¿Por qué tú haces eso? ¿Quién tú eres para meterte en
los asuntos del templo? ¿Quién te dio ese derecho? Estas
preguntas, obviamente, abordaban un tema de gran importancia para
estos hombres. porque el Señor había puesto
el dedo en la llaga por donde ellos supuraban. De ahí la rabia,
el dolor, el odio y la actitud de muerte que se había apoderado
de sus corazones en contra del Señor Jesucristo. Con estas preguntas
ellos querían avergonzar al señor, lo querían humillar, y mostrar
que él era un impostor usurpador de funciones. que no había nada de qué preocuparse
por lo que estaba allí sucediendo en el Atrio de los Sentiles,
porque ese señor no tenía calidad moral ni autoridad religiosa
para hacer ese trabajo de limpieza. ¿Quién era él? Con esta pregunta ellos buscaron
meter al Señor en un callejón sin salida. Porque obviamente
Cristo ni era sacerdote. Cristo no pertenecía a la clase
sacerdotal. Ni era un escriba. Él no había
estado en ninguna escuela de los maestros judíos. donde habría sacado un título
como escriba de la ley el señor tampoco era un anciano no era
reconocido en ningún poblado de israel como un anciano un
hombre de cana a quienes ellos respetaban con capacidad para
juzgar en una de esas regiones donde habitaban los judíos. En
otras palabras, él no era nadie. ¿Quién era Jesús? Un don nadie,
a los ojos de ese sanedrín. Y obviamente, si el Señor le
respondía que él estaba actuando bajo su propia autoridad, bajo
su propia cuenta, podrían muy bien arrestarle, acusado de ser
un sedicioso, acusado de ser un presuntuoso usurpador de funciones. Pues, obvio, si él ni es sacerdote,
si él ni es un escriba, y mucho menos un anciano, ¿Con qué potestad
el Señor se metía en ese asunto del negocio en el atrio de los
gentiles? Si Él decía que estaba actuando
bajo la autoridad de Dios, podría también ser arrestado bajo el
cargo de blasfemia. sobre la base de que Dios nunca
le daría autoridad a una persona para crear un disturbio dentro
del templo. ¿Ven que lo metieron en un callejón
sin salida? Si respondía, yo actúo bajo mi
propio peculio, por mi propia autoridad. ¿Y quién duele? ¿Cuáles son tus credenciales?
¿Quién te nombró oficial en este lugar? Y obviamente el Señor vio con
toda claridad ese callejón sin salida en donde
lo querían meter, donde trataron de meterlo. Por eso los tomó de las manos
y le dio a beber de su propia medicina. Los tomó de la mano
y les dio a tomar de su propia medicina. También los colocó
en una encrucijada peor. Yo también os plantearé Una cuestión,
le contestó Jesús, y si me la resolvéis, os diré con qué clase
de autoridad hago estas cosas. Y aquí viene la que no se devuelve. ¿Era el bautismo de Juan cosa
del cielo o cosa de los hombres. ¿Fue la obra de Juan el Bautista,
en vuestra opinión, una obra de carácter meramente humano
o era una obra que tenía una etiqueta y un carácter divino? Esa fue la preguntita que le
soltó. Esa fue la preguntita que le soltó. Con esto el Señor
los colocó literalmente entre la espada y la pared. Ellos lo sabían, lo entendieron
perfectamente. Por eso buscaron un hoyo en la
pared por donde poder escabullirse. ellos se pusieron a discutir
el asunto entre sí. Hicieron una reunión aparte y
particular para buscar entre ellos cuál sería el bajadero
para lidiar y tratar con el asunto de la pregunta del Señor. De ahí que En su análisis, ellos llegaron
a las siguientes conclusiones. Si decimos del cielo, él dirá. Y es interesante esto. Ellos
estaban pensando en la respuesta del Señor. Estaban pensando en
la respuesta del Señor. ¿Qué el Señor le podría a ellos
responder? ante la respuesta que ellos le
dieran. Si decimos del cielo, Él dirá, entonces,
¿por qué no le creíste? Pero si decimos de los hombres,
¿por qué le tenían miedo a la gente? porque todos creían sinceramente
que Juan era un profeta, o sea, un enviado por Dios, con un mensaje
de Dios que ellos debían de haber prestado oído y atención, lo
cual ciertamente no hicieron. ¿Por qué? Porque ellos no creían
que Juan fuera un profeta de Dios. Así es que le contestaron a Jesús,
pues no lo sabemos. Y entonces Jesús le dijo también
a ellos, pues tampoco yo os digo con qué clase de autoridad hago
estas cosas. Ahora, mis hermanos, ¿por qué
el Señor trajo a Juan al ruedo? ¿Por qué el Señor trajo a Juan el Bautista a esta encendida
discusión entre ellos? ¿Por qué razón? ¿Por qué no trajo
a otro profeta? ¿Por qué a Juan el Bautista? Bueno, pienso que el señor trajo
a Juan el Bautista en este contexto para responder su pregunta. ¿Con qué clase de autoridad haces
tú estas cosas? ¿O quién te autorizó para hacer
estas cosas? Para responder a esa pregunta,
Juan el Bautista era la clave. Por eso le trajo a Juan. Por
eso le trajo a Juan el Bautista. Juan el Bautista, como profeta
de Dios, había dicho reiteradamente y en muchas ocasiones, he aquí
el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Y obviamente,
¿Quién sino el Mesía, el Hijo de Dios, podía lograr y hacer
tal cosa como quitar el pecado del mundo? Entonces, si el Hijo de Dios
tenía potestad para quitar el pecado del mundo, ¿dónde debía
comenzar a quitar el pecado? ¿Dónde? En el templo. tenía potestad para hacer tal
cosa, porque a él señaló Dios como el cordero que habría de
quitar el pecado. Cuando él llegó al templo, cogió
la escoba y empezó a barrer, la escoba no, el fuete, porque
fue con un fuete que le entró. Para limpiar aquello, estaba
llenando ese propósito, cumpliendo literalmente lo que Juan había
dicho de él. Por eso, mis hermanos, Juan,
el Señor citó a Juan, trajo a Juan a colación en medio de esa discusión. Se ve claramente en los evangelios,
Juan el Bautista había aclamado reiteradamente a Jesús como el
Cristo, el Mesía, el enviado de Dios, que venía aquí con una
misión especial, quitar el pecado del mundo. Y donde él comenzó
esa obra, limpiando el templo, y de manera particular, interesante,
el atrio de los gentiles. El atrio de los gentiles. Ese
lugar de los gentiles habrían de recibir el mensaje de la gracia
de Dios. Debía ser debidamente limpiado
y restaurado a su propósito original. ¿Para qué? Para que desde allí
el mundo gentil pudiese escuchar la voz sonora del Evangelio. lo cual había sido ahogado cuando ese lugar se convirtió
en un mercado, en un sitio donde vendían palomas y demás objetos para
sacrificios. Si él era el Cordero de Dios
que quitaba el pecado del mundo y de manera particular de ese
lugar asignado por Dios para la adoración, entonces él tenía
autoridad para hacer lo que estaba haciendo. Si ellos reconocían que Juan
era divino en el mensaje que traía, se ponían la soga en el
cuello. Por eso su respuesta fue, yo
no sé. Ah, yo no sé. Una salida fácil,
¿verdad? Una manera fácil de escabullirse,
alegar ignorancia, alegar ignorancia. Juan 1.33. Yo no le conocía, pero el que
me envió a bautizar en agua me dijo, aquel sobre quien veas
descender el Espíritu y posar sobre él, éste es el que bautiza
en él Espíritu Santo. Yo le he visto y he dado testimonio
de que éste es el Hijo de Dios. ¿Quién está hablando ahí? Juan
el Bautista. Juan el Bautista. De modo que
si ellos reconocían que Juan el Bautista era un profeta de
Dios, no tenían más que reconocer que Cristo tenía autoridad de
sobra, de sobra, para limpiar el templo. Cristo le puso bajo sus pies
tierra movediza. Por eso buscaron un atajo para
salir de esa tierra movediza donde fueron colocados. De ahí su respuesta. No lo sabemos. Él es divino. Yo no sé. Él es humano. Yo tampoco lo sé. O sea, que ellos estaban en la
inopia. No sabían nada de nada. Era divina obra humana. Yo no
sé. Yo no sabía. Ahora, obviamente, si ellos se estaban oponiendo a la obra
de Cristo, ¿Qué revelaba eso? Que no creían
que Juan fuera profeta. Es obvio. Porque si ellos hubiesen
creído que Juan era un profeta de Dios, estaban compelidos a
aceptar la autoridad que Juan le dio al Señor Jesucristo desde
el principio. Señor trató con estos hombres
y les puso el punto sobre el aire. Ahora, mis amados hermanos, el cuadro que nos presenta este
pasaje tiene algunas lecciones que creo que son importantes
para nosotros. Primero, necesidad cuando miramos
la vida de esos hombres con autoridad en el templo debemos de llenarnos hermanos de compasión y misericordia por
los líderes que nos presiden en la iglesia del señor con qué propósito para que oremos
por ellos para que intercedamos por ellos para que clamemos al señor por
ellos porque ciertamente mis amados
hermanos ¿quiénes son los líderes? hombres de carne y hueso que
podemos errar como erraron esos líderes de los días del Señor
Jesucristo. Por eso necesitamos orar por
nuestros líderes porque cuenta cuánta ceguera espiritual puede
haber en ellos si Dios el Espíritu Santo no los ilumina para evitar
que el Dios mamón los arruine como arruinó a ese grupo de sacerdotes, ancianos y escribas
que gobernaban al pueblo de Israel, aquella iglesia del Antiguo Testamento. Esos hombres eran maestros acreditados,
eran dirigentes de la iglesia judía, estaban ordenados para
trabajar en el templo. Sin embargo, estaban llenos de
prejuicios en contra de la verdad y eran enemigos del Mesías. Y ningún líder está exento de
caer en esos pecados. Ningún líder. por más encopetado
que esté, por más lleno de conocimiento que esté, por más bien montado
que esté, por más bien vestido y apuesto que se vea, por más
gloria y laureles que haya cosechado. Hermanos, ningún líder está exento de caer
en esos mismos pecados. La historia está ahí detrás de
nosotros. La historia está ahí detrás de nosotros y ella nos
habla de las caídas estrepitosas que muchos líderes eminentes
que han desgollado en el pasado en la iglesia evangélica han
experimentado y traído gran ruina y desgracia a la iglesia. Estos individuos estaban ordenados
para trabajar en el templo, para mantener ese templo brillante
y glorioso, para servirle a los de su generación, y ¿en qué lo
convirtieron? En un vulgar negocio. convirtieron los medios de gracia
en un vulgar negocio para llenarse los bolsillos. Aquello que debió
de ser de bendición para el mundo gentil, para los paganos e impíos
del mundo que se iban al infierno por montones, lo convirtieron en una fuente
de ganancia terrible. Hermanos, necesitamos orar por
nuestros líderes. En lo particular, yo necesito
mucha oración. Soy gracias a Dios por la oración
de muchos de ustedes, o de la mayoría, sino de todos. Porque
por 30 años ya que llevamos cogiendo la carrera, el Señor nos ha guardado
por su misericordia y su gracia. Pero mientras más viejo me pongo,
más veo mis debilidades y flaquezas. más veo la necesidad de que la
oración intercesora que Pablo pedía por sí mismo también sea
hecha por mi persona. Esto nos enseña, amados hermanos,
que no debemos depender demasiado de los hombres. no debemos depender
demasiado de los hombres y no debemos ver los pastores y los
diáconos y demás líderes como si fueran personas infalibles
ángeles sin pecado cometemos tenemos la tendencia
natural de deificar a los líderes Sobre
todo si hablan bien, tienen muchos dones, tienen gran experiencia,
son personas con cierta integridad, sirven con desinterés, y lo natural
es que nosotros los coloquemos en un pedetal bien alto. Y hablemos de ellos, y de ellos,
y de ellos, y ellos son como si ellos fueran Jesucristo. Y
hermanos, de mí no hable, hable de Cristo. A mí no me recomiende, recomiende
a Cristo. Porque ¿quién soy yo? ¡Siervo inútil! No más de ahí. Los pastores, los diáconos y
miembros son de carne y de hueso, y deben ser seguidos en la medida
que ellos y sus vidas se amolden, conformen y sigan el modelo del
Señor Jesucristo. La palabra encarnada y la palabra
escrita es en esa medida que debemos de seguir sus pisadas.
es en esa medida que debemos de imitar su conducta, es en
esa medida que debemos de recomendarlos, en función de cuán parecidos
son ellos al Señor Jesucristo. ¿Por qué? Solamente Cristo es
infalible y de una vida inmaculada. Aprendemos de aquí cómo la incredulidad
y la envidia aún de hombres religiosos, como lo eran aquellos, pueden oponerse a la obra de
Dios, como sucedió con esos individuos. ¿Ellos no podían negar la autenticidad
de los milagros del Señor? ¿No podían decir que su enseñanza
tuviera alguna contradicción con la doctrina del Antiguo Testamento? ¿No podían tampoco renegar de la vida sin pecado que el
Señor hasta ese día había experimentado en este mundo delante de sus
ojos? Por eso se fueron del lado de
la autoridad. Por ahí se fueron. ¿Quién te dio credenciales? ¿Quién
te dio autoridad? ¿Quién eres tú? La pregunta que debemos hacer
es, ¿está este hombre a favor de Cristo o en contra del Señor
Jesucristo? ¿Qué enseña este individuo? ¿Su
enseñanza es apegada a las doctrinas bíblicas del Evangelio? ¿Cómo
vive esa persona? ¿Su vida es una vida de piedad
consistente con lo que él enseña con la vida del Señor Jesucristo?
¿Es una persona dedicada a buscar y a promover el bien, el bienestar
del pueblo de Dios? ¿Usa la religión como una mercancía
para llenarse en los bolsillos o para promover la felicidad
de los hombres? Y obviamente si cada respuesta
que da a una de esas preguntas es satisfactoria, entonces debemos
de estar contentos, debemos darle gracias a Dios que ha levantado
a un siervo de ese calibre entre nosotros para servirle a su pueblo. ¿Qué debemos de hacer? Lo que
decía Salvador Rivera, démole a pollo, pollo y repollo. Los tres golpes. Démole a pollo,
pollo y repollo para que ese individuo tenga las manos bien
libre, bien disponible para que siga haciendo bien, promoviendo
el bienestar entre los demás. Necesitamos que Dios siga levantando
gente con hombres, con dones, capacidad de servir, como bien
hablaba hace un momento José Manuel. Cristo Rey necesita ¿qué? ¿Qué? Un pastor con apoyo, pollo y
repollo. ¿Payaguana qué necesita? Pastor. Con apoyo, pollo y repollo. ¿Pantoja
necesita? Pastor. Con apoyo, pollo y repollo. Hermanos, eso es lo que necesitamos
en estos días. Aprendemos también, mis hermanos,
de este triste episodio que vemos como un incidente con la vida
del Señor Jesucristo que debemos de evitar traer y
hacer de este edificio donde nos reunimos todo aquello que
Dios prohíbe en su palabra debemos evitar lo que Dios nos
llama a que evitemos y debemos de dejar de hacer aquí lo que
Dios no nos da aprobación para que lo hagamos porque si lo hacemos Estaremos
cometiendo el mismo delito que cometieron aquellos. Debemos de evitar hacer negocios
de los objetos sagrados que Dios ha destinado para la edificación
de su pueblo. Este fue el pecado que cometió Israel en los días
del Señor Jesucristo. Hicieron mercadería de los objetos
sagrados que Dios había destinado para la bendición de su pueblo. Hicieron de esto una fuente de
enriquecimiento con una etiqueta ilícita. Una paloma que un pobre peregrino
podía conseguir en el camino por siete por siete miserable
peso, se la vendían por 150 dentro
del templo. Y si la traían de afuera, los
inspectores encargados de revisar la condición del animal, por
algún lado le encontraban un defecto y la descalificaban. Entonces perdían los siete. y de toda manera tenía que comprar
la de 150. Entonces el negocio como que así no va. Porque entonces
eran 7 más 150, ¿cuántos son? 157. En ningún momento esta conducta podía ser apropiada
para un líder del pueblo de Israel, de ahí la severa, la severa reprimenda
que recibieron de los labios y el látigo del Señor. Debemos de evitar todo lo que
sea distrayente del propósito para el cual venimos a este lugar
para adorar. Y en este sentido, mis amados
hermanos y hermanas, debemos... evitar todo lo que sea distrayente
de nuestra mente y corazones de aquello que venimos a hacer
y a practicar en este lugar. Aquí venimos a encontrarnos con
el Señor para adorarle en espíritu y en verdad. Y todo lo que nos
distraiga la mente y el corazón de ese propósito debemos de evitar. Debemos de evitar. Y es interesante,
hermano, que hasta la vestimenta para venir al culto a adorar
a Dios, en su palabra, Dios la tomó en cuenta. Y si tú vienes para acá a adorar,
hermano, hermana, observe lo que enseña la Biblia y póngase su vestimenta conforme
a lo requerido por Dios. ¿Cuáles son las dos cualidades
principales de la vetimenta de un adorador? ¿Pudor? ¿Modestia? Pudor y modestia son
dos cualidades que van a evitar que usted se convierta en un
objeto distrayente de la mente de aquel que vino aquí con el
fin de encontrarse con el Señor, no con la desfachatez suya, sino
con el Señor. Evite una vetimenta que provoque
miradas indecentes y codiciosas de lo ajeno, de lo que no le pertenece. Venga vestida con rescato, Con rescate o rescate, ¿cómo
es? Rescato. Ah, recato. Venga con recato. Recatada. Recatado. Porque a veces llegan
los hombres aquí, sobre todo los jóvenes, con unos polochecitos. Y usted ve la abundancia de cuerpo. en muy pocas ropas. Mucho cuerpo
y pocas ropas. Y así no fue que hablamos. Si hay mucho cuerpo, debería
haber, ¿qué? Muchas ropas. Para evitar que se destaque esa
figura que llama la atención. Debemos evitar todo lo que sea
distrayente del propósito por el cual venimos aquí para adorar
a Dios, y eso debemos de aplicarlo, mis amados hermanos, en todo
lo concerniente a nuestras vidas. ¿Es distrayente que lleguemos
tarde a un culto? ¿Tú te crees? ¿Sí o no? ¿Tú te piensas? ¿Es distrayente o no es distrayente? ¿Es distrayente que usted, mientras
está sentado en el culto, empiece a cuchuchear con lo que está
a su lado? ¿Cree usted que eso distrae a
otros? ¿Que usted empieza a chuchuchu con el que está a su lado? Hermano, eso distrae. la mente, el corazón, los ojos,
el que está sentado a tu lado, que vino aquí para encontrarse
con el Señor, adorar, glorificarle, exaltarle, orar, tener comunión
con Él, ¿cómo se puede concentrar en su oración, posiblemente intercediendo
por ti mismo, por tu problema y necesidades? Si tú Mientras él ora, tú estás
estorbándole. Mis amados hermanos, debemos
de procurar que este edificio esté debidamente ordenado y arreglado
para que cuando aquí nos reunamos, esto no parezca un gallinero. Desorden, caos. Hombres. ¡Ocúpense! No sean meros espectadores, ¡ocúpense! De que este lugar esté con el
ribete aprobado por Dios de que es un lugar donde su presencia
es indiscutible. a fin de que, como dice Pablo
los Corintios, lo que vengan entre vosotros concluyan diciendo
verdaderamente Dios está entre vosotros. Por eso, mis hermanos, que Dios
nos ayude a poder lograr que el lugar de reunión donde nosotros nos constituimos como
un templo para Dios sea un lugar en donde la gloria de Dios pueda
descender sin ningún tipo de contratiempos por causa de nuestros
pecados y muchas veces por causa de nuestras impertinencias indignidades. Necesitamos aprender de qué somos
Según lo que enseña I Corintios 3, 16 y 17, el templo donde Dios
mora y habita. No sabéis que soy templo de Dios
y que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Si alguno destruye
el templo de Dios, Dios le destruirá a él, porque santo es el templo
de Dios, el cual... ¿Qué es lo que sigue ahí? ¿Sois
quiénes? los vecinos. Dice ahí, ¿el cual
sois vosotros? ¿Qué somos cuando nos congregamos
en este lugar? ¿Qué cosa? El Templo de Dios. ¿Quién habita en nosotros cuando
nos reunimos aquí como templo? El Espíritu de Dios, dice Pablo
aquí. ¿Qué hicieron los judíos cuando
convirtieron el atrio de los gentiles en un mercado? ¿Lo convirtieron en qué? En cueva
de ladrones. Y eso es interesante, hermanos.
Este lugar se puede convertir exactamente en eso mismo, en
una cueva de ladrones. Ahora, ¿cuándo se convierte en
cueva de ladrones? Cuando dejamos que este lugar se convierta en
qué. en todo excepto lugar donde se
hace la voluntad de Dios por eso primera de Pedro dos
cuatro al cinco nos manda acercaos a él la piedra viva que fue ciertamente
rechazada por los hombres pero delante de Dios es elegida y
preciosa también vosotros sed edificados como piedras vivas
en casa espiritual para ser un sacerdocio santo, a fin de ofrecer
sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo. Hermano, ¿para qué nos reunimos
aquí cada domingo por la mañana, cada domingo por la tarde, cada
miércoles? ¿Para qué? para ofrecer sacrificios espirituales
agradables a Dios por medio de Jesucristo. Y para lograr ese
fino propósito, nuestras vidas y nuestro templo como iglesia
local deben de estar alineado con la voluntad revelada de Dios
plasmada en la Biblia. Y hay un pasaje que se halla
en Abacut, capítulo 2, verso 20, que cada vez que lo leo me
llena de pavor. Jehová está en su santo templo. ¿Quién está en su santo templo? Jehová está ahí. Está aquí en su santo templo,
dice Abacut. Sacaría 2.13, calle todo mortal
delante de Jehová, porque Él se ha despertado en su santa
morada. ¿Y cuál es la santa morada donde
el Señor se haya presente? Su templo, la iglesia, reunida,
congregada. Ahora, mis hermanos, creemos
estos pasajes de la Biblia. Los creemos. ¿Los creemos o no lo creemos? Porque si lo creemos, entonces debemos de revisarnos
en las cosas que podemos estar fallando. Y ese pasaje de 1 Coríntios,
que el que destruye el templo de Dios Dios se ocupará de pagarle
con la misma moneda. Dios le destruirá a él. Debe
llenarlo de miedo y de pavor. Que Dios nos haga hermanos esos
adoradores que él quiere que seamos que le adoran conforme
a su voluntad. Que seamos guardianes de este
templo. Guardianes de este templo hermano.
Que con celo guardemos este templo. Con celo y con amor. amor a Dios
y amor a las almas que Dios nos ayude a ser fieles en todo mientras estamos aquí en la tierra
en el cielo no tendremos problemas de los problemas que tenemos
aquí y de seguro que allí podremos alabar a Dios por siempre por
habernos dado el privilegio de formar parte de su templo una
piedra viva por la gracia de Dios. Te damos gracias, oh Dios,
por tu palabra. Por ella te alabamos y te bendecimos. Te rogamos que nos conceda, oh
Padre, que ella sea una palabra de vida, de gracia, de verdad
para nuestras almas. Concedenos atesorarla y más que
nada te rogamos que ilumine nuestra mente para que podamos apreciar
y valorar el lugar singular del templo, tu lugar, tu morada,
designado en este mundo para darnos tu presencia. Concédenos
que nuestras almas sean piedras vivas relucientes, que engalanen
y embellezcan ese templo donde tú moras en estos días. Prosperanos
en esto, te lo rogamos en el nombre de Jesús. Amén.
Jesús y los fariseos en el templo
Series Evangelio Marcos
Jesús y los fariseos en el templo
| Sermon ID | 11224519237608 |
| Duration | 57:58 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Matthew 11:27-30 |
| Language | Spanish |
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