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Nuevamente, buenas tardes a todos
y bienvenido a nuestro servicio. Estuvimos estudiando el libro
de Filipenses, pero hoy quiero hacer una pausa en el libro de
Filipenses y quiero hablar sobre un tema que ha estado en mi mente
por un tiempo, un tema de gran importancia. Y quiero decir al
principio que mucho de lo que quiero compartir fue influenciado
por un libro que se llama Depresión Espiritual. Y fue escrito este
libro por un pastor que ya murió hace tiempo que se llama Martin
Lloyd-Jones, un pastor en Inglaterra. Y es un libro que ha tenido un
impacto tremendo en mi vida y se los recomiendo. Bueno, ¿cuál
es el tema que quiero predicar hoy? El tema es el pasado. El pasado. Todos aquí esta tarde,
todos los que escuchan este mensaje, tenemos algo en común. Todos
tenemos un pasado. Un pasado lleno de memorias,
algunas buenas, algunas no tan buenas. Un pasado lleno de experiencias,
algunas agradables y otras no tan agradables. Y parte de tener
un pasado significa que todos tenemos lo que se llama en inglés
baggage, equipaje. No sé si en español es lo mismo,
cargas. cargas, las cargas que son momentos oscuros en nuestras
vidas, cosas que no han pasado, cosas que nos han hecho, momentos
que no nos gusta recordar. Pero muchos de esos, si somos
honestos, son como resultado de nuestro propio pecado, de
cosas que hemos hecho, cosas que hemos dicho y cosas que hemos
pensado. Y hay un espectro, ¿no? No todos
tenemos el mismo tipo de pasado, no todos tenemos las mismas experiencias
en la vida, y eso es natural, eso es obvio. Porque nuestro
pasado depende, por ejemplo, de la cultura en cual nos criamos,
en la familia en cual nos criamos, en nuestras amistades, en nuestro
temperamento como gente, ¿no? Todo eso tiene una parte en lo
que forma nuestro pasado. Entonces, por ejemplo, una persona
que fue criada en una casa, un hogar cristiano, con dos padres
cristianos, va a tener un pasado muy diferente, experiencias muy
diferentes, que una persona que fue criada, por ejemplo, en un
hogar con un solo padre, y ese padre soltero, incrédulo, y aún
quizás alcohólico, algo que es muy común en nuestros días, lamentablemente. Esas dos personas van a tener
un pasado muy distinto y incluso van a ser propensas a diferentes
tipos de pecados. Todos tenemos un pasado diferente,
pero el punto es este, todos tenemos un pasado y todos tenemos
cargas. Ahora bien, eso es obvio, ¿no?
¿Por qué le estoy diciendo esto? Le estoy diciendo esto porque
para el cristiano el pasado a menudo es un problema. Para el cristiano
el pasado puede ser un problema. Es el pasado de una persona,
de un cristiano que a menudo le impide de crecer espiritualmente. Es el pasado que a menudo hace
que el cristiano sea ineficaz en su fe. El pasado a menudo
nos mantiene despiertos a la noche y nos llena de temor y
de dudas. El pasado. ¿Qué es lo que impide
que innumerables cristianos puedan disfrutar de su salvación, disfrutar
de la paz y del gozo que Jesús Cristo nos prometió? A menudo
es el pasado. Para algunas personas es el futuro,
lo que puede pasar, lo que quizás pase, que los congela, los paraliza
con preocupación y ansiedad. Pero para mucha gente es el pasado,
es lo que ya pasó, es lo que sucedió, que los congela. Y para algunas almas pobres son
ambas, gente que vive siempre preocupada por el futuro y atormentada
por el pasado. Pero esta tarde, Yo quiero hablar
sobre el pasado. Quiero ocuparme de este ladrón
de alegría, de este asesino de la paz. Y en mi esperanza es
que ustedes sean liberados de su pasado para poder vivir en
el presente como Dios quiere que vivan, como cristianos, como
hijos de Dios. Entonces es un mensaje muy simple,
pero a veces lo simple es bueno. Mucha de la palabra es fácil
de entender. Es difícil de aplicar. Amense
los unos a los otros. Fácil mensaje ese de entender,
más difícil. Es más difícil de obedecer eso.
Es igual con esto. La palabra clave que quiero que
tengan ustedes en mente es la palabra olvidar. Olvidar. Y ahora, para ser muy preciso,
estamos hablando con cristianos. Estoy hablando a cristianos,
gente que fue perdonada, que nació de nuevo, que arrepintió
de sus pecados, que ha puesto su fe en Jesucristo, que no está
viviendo en el pecado. Estoy hablando con la iglesia. Y como iglesia les digo esto,
cristiano, cristiana, necesitas olvidar tu pasado. Necesitas
olvidar tu pasado. Y bueno, eso inmediatamente plantea
unas preguntas, ¿no? Y no quiero ofender a nadie.
Entonces, para empezar, quiero decir esto. No estoy hablando
sobre momentos lindos en nuestro pasado, que disfrutamos con familiares
y amigos, ¿no? Esas cosas sí, acuérdense de
eso. Cualquier cosa que promueve el
gozo, acción de gracias y alabanza a Dios, piensen sobre esas cosas. No las dejen ir. Esos son dones
de Dios, regalos de Dios. Bueno, por segunda parte, te
estarías preguntando, ¿es posible olvidar el pasado? ¿Es posible
eso? Y bueno, la respuesta es ésta.
Depende de cómo uno define la palabra olvidar. Cómo definimos
la palabra olvidar. Todo es cuestión de definiciones.
Si cuando decimos que olvidemos algo, tenemos en mente que por
nuestra propia voluntad podemos borrar lo que está en nuestra
memoria, eso no es posible. No es posible. Ahora, ¿hay cosas
que no nos acordamos? Sí, claro. Yo no me acuerdo lo
que comí hace tres semanas el lunes. No me acuerdo. Pero hay
cosas en nuestro pasado que no se borran de la mente, que viven
con nosotros y se van a quedar ahí hasta que moramos. Entonces, no estamos hablando
sobre momentos lindos, estamos hablando sobre memorias del pasado
que son detrimental a nuestro camino en Jesús. cosas que nos
hacen daño. No es posible borrar voluntariamente
de la memoria, ni tampoco es bíblico. Ni tampoco es bíblico. A no ser que estemos hablando
sobre una enfermedad, un accidente que altera la mente, ¿no? No
es posible olvidar. Y por tercera parte, no estamos
hablando sobre esforzarnos mucho de no pensar en algo en el pasado,
porque como sabemos todos, si nos esforzamos a no pensar en
algo, ¿qué pasa? Lo pensamos más, lo pensamos
aún más, ¿no? Entonces, esta es la clave. Cuando
las Escrituras hablan de olvidar, la idea principal que transmite
la Biblia es un cambio en perspectiva. Un cambio en perspectiva. Es
cómo vemos el pasado. Cómo lo percibimos. Entonces,
en vez de decir que necesitamos olvidar nuestro pasado, lo podríamos
poner así. Cristianos, tenemos que poner
nuestro pasado en perspectiva. Tenemos que poner nuestro pasado
en perspectiva. Y van a entender lo que significa
eso a medida que avancemos esta tarde. Hay muchos aspectos de
nuestro pasado que necesitamos olvidar, poner en perspectiva. Pero yo quiero enfocarme en solamente
uno esta tarde, el más grande, el más grande. Y es este. Estamos hablando con cristianos.
Cristianos necesitan olvidar su pecado. Necesitan olvidar
su pecado. ¿Por qué innumerables cristianos
sufren ansiedad, depresión, miedo, duda, preocupación? Por lo que han hecho en el pasado. Por cómo han vivido. Por su pecado. Y en su libro Depresión Espiritual,
Martin Lloyd-Jones señala esto. Él dice que los cristianos a
menudo son miserables. lo llama cristianos miserables,
cristianos que siempre se ven así muy tristes en la vida. ¿Por qué? ¿Por qué son miserables?
Porque no pueden dejar a lado algo que han hecho en el pasado. Y también, en lo general, típicamente
es algo que hicieron antes de conocer a Cristo, antes de ser
cristianos, y típicamente es algo específico. Martyn Lloyd-Jones
lo llama ese único pecado. Es algo que te mantiene despierto,
algo que no puedes dejar pasar. Lo pensás a menudo, te mantiene
despierto por la noche, te persigue, te atormenta, te paraliza espiritualmente,
ese único pecado. Y puede ser cualquier cosa. Puede
ser algo que hiciste, algo que dijiste, algo que pensaste en
tu pasado y no lo puedes dejar. No lo puedes dejar. ¿Y qué pasa? Te llena de miedo y duda. Y te empezás a preguntar si sos
cristiano. Quizás no soy salvo. Quizás este
pecado no fue perdonado. Todos mis otros pecados, sí,
amén, cubiertos por la sangre de Jesús. Amén. Pero este pecado
es tan grave que no creo que Dios pueda perdonarlo. Hay muchos
cristianos que piensan así. Es verdad. ¿Qué se llama esto? Se llama la culpa. Se llama culpa. Muchos cristianos caen en este
tipo de pensamiento, especialmente cristianos que quizás son más
introspectivos. Hay gente que siempre vive en
su propia cabeza, siempre pensando, analizando todo. También gente
más pesimista piensa así, de vez en cuando. Constantemente
miran el pasado, lo reviven y caen en esta depresión, caen en la
duda, caen en la desesperación. Y les digo la verdad, por experiencia,
que se pone muy oscuro muy rápido. se puede poner muy oscuro, muy
rápido, este tipo de pensamiento. Entonces les pregunto, ¿han estado
allí? ¿Van allí en su mente? ¿O quizás
que estén ahí ahora? Porque mucha gente, mucha gente
lucha con esto y nunca le dice a nadie, nunca le dice a nadie,
y sufre, sufre. Tal vez que no, no sufrís así
con el pasado. Si ese es el caso en tu vida,
¿qué tenés que hacer? Darle gracias a Dios. Darle gracias
a Dios, que no sufrís así. Pero si sufrís con esto, quiero
ayudarte. Porque tenés culpa, pero te digo,
es una culpa falsa. Es una culpa falsa. Y hay muchos
cristianos que piensan que esto es humildad, que es humilde pensar
lo malo que era, y lo malo que mi pecado era, todo esto, y sentirse
culpable en todo tiempo. Piensan que eso es humildad.
No es humildad. Es falsa humildad. Es falsa humildad. Y les quiero mostrar eso. Les
quiero mostrar eso. Los incrédulos tienen toda razón
para sufrir con la culpa. De hecho, tengo entendido que
una de las razones principales por las cuales personas buscan
ayuda psiquiátrica es la culpa. La culpa. Porque la gente, ¿qué
pasa? Es un peso aplastante de convicción
sobre su conciencia por el pecado. La palabra conciencia significa
con entendimiento. Dios le dio conciencia a todo
ser humano. Entonces, cuando una persona
peca contra Dios, lo hace con entendimiento. sabe que está
mal y lo hace. Y durante todo el tiempo, en
el tiempo de la vida de la persona, ¿qué pasa? Todo esto se acumula
y le pesa la conciencia. Entonces, ¿qué pasa? Va al psiquiátrica
y ¿qué pasa? Lo medican. Medican a la persona,
¿no? Pero eso no resuelve la causa
raíz. ¿Cuál es qué? El pecado. el pecado. Pero tú cristiano, tú cristiana,
no están en esa categoría. No estamos en esa categoría nosotros. Nos colocamos en esa categoría,
nos sentimos culpable, pensamos así, pero ese es el punto. Es
una forma errónea de pensamiento. Es culpa falsa, es humildad falsa. Entonces, tratemos con esto.
Con este problema. Les quiero dar tres puntos. Tres
puntos esta tarde, si toman notas. ¿Por qué deben olvidar su pecado?
El primer punto es este. La culpa por el pecado pasado
viene por causa de no entender la cruz. La culpa por el pasado
viene por causa de no entender la cruz. de no entender el perdón
de Dios. Dios no es como nosotros. Nosotros, cuando perdonamos,
perdonamos a medias, ¿no? Perdonamos a medias. A menudo
desenterramos cosas de nuevo y las usamos como munición, ¿no? Con amigos, en nuestros matrimonios,
todos hicimos eso. Decimos perdono y olvido y luego
retractamos nuestra palabra. Y lo traemos de vuelta, ¿no?
Para condenar a esa persona. Pero Dios no es así. El perdón
de Dios es un perdón completo, perfecto y final. Eso es lo que
dice la palabra. Cuando Dios nos perdona, nos
perdona completamente, finalmente y perfectamente. Es decir, ¿qué
piensan que quiso decir Jesús en Juan 19.30 cuando dijo, consumado
es, consumado es? ¿Qué quiere decir eso? Quiere
decir esto, pagado en su totalidad, cada pecado, todo pecado, sin
distinción, si aún ese único pecado, el que te molesta a ti. Jesús murió por eso. Todo pecado,
sin distinción. Y alguien diría esto, pastor
usted no sabe cómo viví, no sabe mi pecado, no sabe lo que hice
en mi vida pasada, no necesito saber. Lo que yo necesito saber
es lo que dice Colosenses 2.13, que Él ha perdonado todas nuestras
transgresiones. Todas, no algunas, todas. Lo que yo necesito saber es lo
que Dios dice en 1 Juan 1, 7, que la sangre de Jesús, el Hijo,
limpia de todo pecado. Todo pecado. Tus pecados, cristianos,
fueron clavados a la cruz. Él los quitó a todos, no dejó
ninguno sin pagar. Dios no vuelve a desenterrar
cosas. Dios no hace eso. En Salmo 103,
versículo 12, Dios dice, tan lejos como el este al oeste,
así ha quitado de nosotros nuestras rebeliones. ¿Qué quiere decir
este o este? Una distancia infinita. No se
pueden encontrar más. Ya fueron, ya fueron. Entonces,
no hagamos distinciones que Dios ni siquiera hace con nuestros
pecados. Estamos recordando pecados aislados
y luego condenándonos a nosotros mismos. Dios, por otro lado,
dice esto, no me acordaré más de sus pecados y de sus iniquidades. Hebreos 10, 17. Hebreos 10, 17. Les pregunto esto entonces. Si
Dios no se acuerda de tus pecados, ¿por qué te acordás vos? ¿Por qué se acuerdan? ¿Por qué regresas y desenterras
cosas que Dios ha olvidado? A veces somos más duros con nosotros
mismos que Dios es con nosotros. ¿No? Eres perdonado. Eres perdonada. Perdonada. Ahora, ¿qué quiere decir que
Dios se olvida del pecado? Que Dios no se acuerda del pecado. Pensé que Dios es omnisciente.
No estamos estudiando las características de Dios. Dios es omnisciente.
Dios no se olvida, no aprende. ¿Qué significa? Solamente significa
esto, que Dios no va a traer a tus pecados a cuenta. No los
va a tener en cuenta, ¿no? Para condenarte. no los tiene en cuenta. ¿Por
qué no los tiene en cuenta Dios? Porque ya los juzgó en la cruz. Ya los juzgó en la cruz. Y si
Dios te castiga por un pecado que Jesús ya pagó en la cruz,
bueno, y Él pagó a todo pecado, Eso diría que Dios te está castigando
por el mismo pecado que Jesús ya pagó. Sería doble juicio. Y eso significaría que Dios vendría
a ser injusto, porque está castigando dos veces al mismo pecado. Pero
si eso pasa, Dios dejaría de ser justo y Dios no puede cambiar. Así que nuestro perdón, nuestra
salvación, no está descansando solamente sobre el trabajo de
Jesucristo en la cruz, pero también en el carácter de Dios. El carácter
de Dios. Y di esta ilustración esta mañana.
Prediqué este mensaje la mañana en inglés. Había una señora,
una cristiana, muy vieja, a punto de morir en su cama. Y vino alguien
a visitarla y le preguntó a esta señora, ¿qué si en fin Dios no
te perdona? ¿Qué si en fin Dios sí te juzga
por los pecados? Y ella le respondió a este hombre,
si él hace eso, Dios perdería más que yo. Y el hombre le preguntó,
¿cómo? ¿Por qué? Él se dijo, porque
yo perdería mi alma eternamente. Pero Dios perdería su carácter. Él perdería su reputación. Dios no puede cambiar. Si Él perdonó, ya está. Pero
hay que creerlo. Hay que creer. Hay que creer. Dios realmente perdona a aquellos
que ponen su fe en su Hijo Jesús y olvida definitivamente. Hay
que creer. Segundo punto que les quiero
dar. Que la culpa por el pecado pasado proviene de una falla
de entender la unión que tenemos en Cristo, con Cristo. La culpa
por el pecado pasado proviene de una falla en entender nuestra
unión con Cristo. Bueno, la Biblia nos enseña que
el cristiano es una persona que ha muerto y que ha resucitado. No en el futuro, ahora. El cristiano
por el nuevo nacimiento y la fe en Jesucristo ha sido unido
en Cristo y participó espiritualmente en su muerte, enterramiento y
resucitación. Eso es lo que dice Pablo en Romanos
6, versículos 5 a 7. Romanos 6, versículos 5 a 7. Les quiero leer esto. Romanos
6, 5 a 7. Pablo dice esto. Porque así como
hemos sido identificados con él en la semejanza de su muerte,
también lo seremos en la semejanza de su resurrección. Y sabemos
que nuestro viejo hombre fue crucificado justamente con él,
juntamente con él. para que el cuerpo del pecado
sea destruido a fin de que ya no seamos esclavos del pecado,
porque el que ha muerto ha sido justificado del pecado. Para poner eso en términos muy
simples, es así, cristiano, tu viejo ser está muerto. Ya morimos. Fuimos enterrados. no somos la misma persona que
éramos antes. Y cuando yo me senté a empezar
este mensaje, entré a la internet y busqué cómo es que los incrédulos,
cómo es que ellos tratan de resolver este problema de la culpa y del
pasado. Y hay tantas opciones, tanta
sabiduría mundana que me di por vencido. ¿De cómo? Pero una palabra clave que vi
seguidamente es la palabra sobrellevar. ¿Entienden esa palabra? Porque
me la tradujo así la computadora. ¿Cómo sobrellevar, no? ¿Cómo
sobrellevar tu culpa? ¿Cómo sobrellevar tu pasado?
En otras palabras, ¿cómo poder vivir con eso? Eso es lo único que te puede
ofrecer el mundo. Pero lo que ofrece Jesús a la
persona que arrepiente y cree en él es matarlo, enterrarlo
y dejarlo atrás por siempre. Ninguna otra religión hace eso. No hay religión que trata con
el pecado. Toda otra religión es otra forma
de sobrellevar el pasado, sobrellevar la culpa. ¿Cómo vivir mejor? Porque la persona que está en
religión, ¿qué hace? Hace cosas buenas, cosas lindas,
y piensa que eso le agrada a Dios, y pacifica su mente, pacifica
su conciencia. pero el evangelio te quita el
pecado. Y si quitas la raíz, cuál es
el pecado, quitas la fruta, cuál es la culpa. No hay pecado, no
hay culpa. ¿No? ¿Se entiende? Entonces,
para un cristiano que ha nacido de nuevo, sentir culpa y peso
sobre pecados de la vida pasada no está bien, no es bíblico.
Porque Dios dijo, no, ya se fue. Ya los enterré. No se ven más. Ahora vivan en esa libertad.
Vivan en esa libertad, con esa paz, con ese gozo. Jesús, cuando invita a alguien
a creer en él, como lo dijo un pastor, los invita a venir y
a morir a su viejo ser. Y les da una vida completamente
nueva. y a quien el Hijo libera es verdaderamente libre. No eres quien solías ser. La Biblia dice que somos nuevas
creaciones en Cristo. Segundo Corintios 5.17. Segundo
Corintios 5.17 dice, así que si alguno Está en Cristo, unido
a Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron y aquí
han venido cosas nuevas. Parte de las cosas viejas es
nuestro pecado. Parte de las cosas viejas es
la culpa por esos pecados. Ya pasó. Entonces lo que tenemos que entender
como cristianos es lo que hicimos en nuestra vida pasada es irrevelante. Irrelevante, así se dice, ¿no? Es irrelevante. Lo que éramos
delante de Dios ahora es irrelevante. Es quién sos ahora. ¿Quién somos
en Cristo? ¿Qué somos en Cristo? Somos hijos
de Dios. hijos de Dios, absueltos de todos
cargos. Romanos 8, 1 a 2 dice eso. Romanos 8, versículo 1 a 2. Pablo dice, por tanto, ya no
hay condenación para los que están unidos a Cristo Jesús,
porque la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús os ha liberado,
librado de la ley del pecado, de la muerte. Entonces, ¿por qué te condenas
a ti mismo, a ti misma, si ni siquiera sos la misma persona?
Estás condenando a la vieja persona. Y esa persona, sus pecados ya
fueron condenados en la cruz. No tiene sentido. No tiene sentido. Necesitamos realizar con Pablo,
como dice él en Galatas 2.20. Galatas 2.20. Pablo entendió. Él puso su pasado
en perspectiva. Dijo, con Cristo he sido crucificado
y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Y lo que ahora vivo
en la carne, lo vivo en la fe en el Hijo de Dios, el cual me
amó y se entregó a sí mismo por mí. Yo no vivo, no soy yo. Yo fui crucificado. El viejo
Pablo murió. Y la vida que vivo ahora es una
vida completamente nueva. en Cristo. Cristo vive en mí. Entonces, Cristo es tu identidad,
no el pasado, no tus pecados. Cristo es nuestra identidad. Y no sé si en español se encuentra
este dicho, pero en inglés se escucha esto, una vez alcohólico,
siempre alcohólico. ¿Escucharon eso alguna vez? Una
vez alcohólico, siempre alcohólico. Es decir, que una vez que fuiste
alcohólico, aunque no estés tomando más, siempre vas a ser un alcohólico. No en Cristo. En Cristo, nueva
persona, nueva criatura, nueva vida. No más culpa, no más condenación. Así piensa el mundo. Una vez
que sos algo, sos eso, ¿no? Pero como di un ejemplo esta
mañana, María Magdalena, era prostituta. Después de creer
en Cristo, ¿piensan ustedes que ella pensaba, una vez prostituta,
siempre prostituta? No. Soy nueva criatura. Soy nueva criatura. Entendamos la unión en Cristo.
Tercer punto. Tercer punto. Culpa por el pecado
pasado proviene de la ignorancia a los planes del diablo. Culpa
por el pecado pasado proviene de la ignorancia a los planes
del diablo. La Biblia dice en Apocalipsis
12, versículo 10, que Satanás es el acusador de los hermanos,
de los cristianos, que los acusa delante de Dios día y noche. Satanás acusa. Él quiere que
te sientas culpable. Él quiere que te sientas condenado. Quiere hacerte miserable desenterrando
tu pasado. ¿Por qué? Porque él sabe que
no te puede quitar la salvación, pero sí te puede hacer miserable. Sí te puede hacer miserable.
Es uno de sus esquemas. Tienes que ser consciente de
eso. Falsa culpa, falsa condena, ¿no? Entonces, tenemos que recordar
que delante de Dios está el diablo y señala un dedo a ti y le dice
a Dios, y le recuerda a Dios de todo lo que hiciste, aún como
cristiano, por lo que necesitas pagar. Pero Dios, el Padre, señala
la cruz y le dice, ya fue pago. No hay condenación. No hay condenación. Entonces no podemos dejar que
el diablo nos haga esto. Pero Dios dice, pagado en su
totalidad. Romanos 8.33. Romanos 8.33. Por eso dice Pablo. ¿Quién acusará
a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. Es una pregunta retórica, no
necesita respuesta. Nadie, nadie puede acusar a los
escogidos de Dios de manera que gane. Entonces si creen la Biblia,
si en verdad creemos en la Biblia, somos cristianos, creemos en
la Biblia, creemos que tenemos un enemigo de nuestro espíritu,
de nuestra alma. y que este enemigo usa la acusación
por lo que ya fue pago como uno de sus métodos, para aplastarnos,
para haciéndonos pensar que seguimos siendo culpables. Pero si creemos
la Biblia, también vamos a creer esto. Esto es lo que dice Martyn
Lloyd-Jones, esto es muy bueno, escuchen esto. Martyn Lloyd-Jones dice, La sangre
de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado y de toda maldad. Cree en la palabra de Dios, amigo
mío. No sigas orando frenéticamente
para ser perdonado por ese pecado. Cree en la palabra de Dios. No
le pidas un mensaje de perdón a Dios. Él ya te lo ha dado. Su oración bien puede ser una
forma, una expresión de incredulidad en ese momento. Créanle a él
y a su palabra. Interesante. Lo que dice Martyn
Lloyd-Jones es que llega un momento que nuestras oraciones son una
expresión de incredulidad. ¿Por qué? Porque vamos en oración
a Dios, arrepentimos el pecado, se lo confesamos, la palabra
Dios nos dice, te perdono. Entonces, si volvemos a Dios
a pedirle perdón por el mismo pecado, es porque no le creemos. ¿Entienden? Nuestras oraciones
llegan a ser expresiones de incredulidad. Es incredulidad permitir que
nuestro pasado nos condeme y nos llene de miedo. Es devaluar la
obra de Cristo en la cruz. ¿No? Es lindo esto. Es lindo. Nos libera. Nos libera del pasado. Entonces te preguntarás, ¿tengo
derecho yo a olvidarme de mis pecados pasados? del sentido que no permitís que
esos pecados te condenen. Tengo ese derecho. No solamente
tenés el derecho, tenés la responsabilidad de creerle a Dios que te perdono. Es más que un derecho. Es más
que un derecho. Tenemos que creerle a Dios. Es
falsa humildad decir, no Dios, soy tan gran pecador. Tu hijo
no pudo pagar por esto. Es basura eso. Glorificamos a Dios más que nada
cuando creemos su palabra. Cuando creemos su palabra. Pon
tu pasado pecaminoso en perspectiva. Todo está perdonado. El viejo
tú está muerto. ¿Bueno? Entonces, con un poquito
de tiempo, quiero darles unos ejemplos bíblicos, muy rápidamente.
¿Bueno? Unos ejemplos bíblicos del Antiguo
y Nuevo Testamento. Pregúntense, después de que Moisés
sacó Israel de Egipto, él estaba caminando con culpa sobre su
pecado, ¿no? Siempre triste, miserable. Él mató a alguien. Él mató a alguien. Pero no hay
evidencia de eso. Él habló con Dios cara a cara. Pregúntense, ¿Pensó David que
perdió su salvación o que no era un verdadero creyente después
de cometer adulterio, engaño, asesinato, mentira y llevar a
la muerte de cientos de personas en Israel? No. En sus salmos de arrepentimiento,
en Salmo 51, por ejemplo, David estaba bastante seguro de que
Dios perdonaba incluso a esas cosas. ¿Sos peor que David? Pregúntate, ¿estaba Pedro caminando
abatido después de negar a Cristo tres veces? No. ¿Por qué? Porque Pedro entendió el perdón
de Dios. Pedro fue quebrantado por su
pecado, se arrepintió y fue restaurado por Jesús. ¿Sos peor que Pedro?
No, no sos peor que Pedro. Finalmente, Pablo, el apóstol
Pablo, ¿no? Antes de conocer a Cristo, él
persiguió a la iglesia de Jesucristo, encarceló a santos y trató de
hacer a cristianos blasfemar contra Dios. También fue cómplice a la muerte
de Esteban. ¿No? Después de su encuentro
con Cristo, encontramos a Pablo golpeándose a sí mismo, dudando
de su salvación, deprimido. ¿No? ¿Culpable? No. ¿Por qué? Pablo entendió el perdón de Dios.
Sabía que Saulo ya murió. Yo no soy el que vive, Cristo
vive en mí. Escuchen su propio testimonio
en 1 Timoteo 1, 12 a 16. 1 Timoteo 1, 12 a 16. Este es el testimonio del apóstol
Pablo. Doy gracias al que me fortaleció
a Cristo Jesús nuestro Señor. porque me tuvo por fiel al ponerme
en el ministerio, a pesar de que antes fui blásfemo, perseguidor
e insolente. Sin embargo, recibí misericordia
porque siendo ignorante lo hice en incredulidad. Pero la gracia
de nuestro Señor fue más que abundante con la fe y el amor
que hay en Cristo Jesús. Fiel es esta palabra, y digna
de toda aceptación, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar
a los pecadores de los cuales yo soy el primero, No obstante,
por esta razón recibí misericordia, para que Cristo Jesús mostrase
en mí, el primero, toda su clemencia para el ejemplo de los que habían
de creer en él para vida eterna." Lo que Pablo dice ahí es esto.
Esto es lo que yo era. Y si Dios me perdonó a mí, y
yo soy el peor pecador, el ejemplo que Él te puede perdonar a ti.
Soy un ejemplo de la gracia de Dios. Es por eso que Él pudo decir
en Filipenses 3, 13 a 14, Filipenses 3, 13 a 14, hermanos, no me considero
a mí mismo como si me hubiera apoderado de aquella todavía,
pero una cosa hago, olvidando lo que queda atrás y extendiéndome
a lo que está adelante, prosigo hacia la meta el premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Parte de lo que se olvidó,
Pablo, era cuando perseguía la Iglesia de Jesucristo. ¿Por qué? Porque no podemos avanzar en
la vida cristiana si estamos mirando para atrás. Dios nos
libró del pasado para poder avanzar, para poder avanzar. Entonces,
cerremos con cuatro razones por las cuales tenemos que recordar
nuestro pecado. Recordar, ¿no? Porque cuando
leemos el Nuevo Testamento, Pablo recordó su vida antigua, su pecado,
pero no en forma en cual estaba culpable, ¿no? Cuatro razones para recordar
tu pasado pecaminoso. Número uno, para deleitarse en la gracia
de Dios. Para deleitarse en la gracia
de Dios. Para decir con Pablo, mira lo
que yo era, pero mira lo que Dios hizo en mi vida. Número
dos, ser un ejemplo para los demás. decir con Pablo, si él
me salvó a mí, él te puede salvar a ti. Tres, para ministrar a
los demás y advertir a los demás que pueden estar en esa misma
dirección en la vida. Para decirle a esas personas,
yo estuve ahí, no querés ir ahí. Y finalmente, Dios nos deja recordar
nuestros pecados para no volver a cometer esos errores. Esas son formas apropiadas de
recordar incluso tu pecado pecaminoso. Pero en el momento en que tu
pasado se convierte en una fuente de condena, culpa, miedo, has
cruzado una línea y necesitas arrepentir de eso. porque Jesús
no murió en la cruz para que vivamos con culpa del pecado. Oremos. Padre, gracias por este
mensaje, gracias por tu palabra, por tu verdad, que nos has librado
del pecado, nos has librado de la condenación, de la culpa.
Te pido que por el poder del Espíritu nos ayudes a vivir una
vida santa, agradeciéndote a ti por lo que
hiciste en nuestras vidas. Gracias por todos los que están
aquí, todos los que escucharon el mensaje, y te pido que lo
uses en sus vidas. Para tu gloria, en el nombre
de tu hijo Jesús. Amén.
Dejando el Pasado Atras
El sermón dominical de la Iglesia City of Faith Christian Fellowship del 19 de noviembre de 2023, pronunciado por el pastor Frank Bertossi, titulado "Dejando atrás su pasado", utilizando escrituras seleccionadas.
¿Ha estado lidiando con una vida llena de culpa y arrepentimiento por sus elecciones de vidas pasadas? Aprenda cómo Jesús puede liberarlo.
Hebreos 10:17, Romanos 6:13, 2 Corintios 5:17, Romanos 8:1-2, Galatas 2:20, Apocalipsis 12:10, Romanos 8:33, 1 Juan 1:8-9, Filipenses 3:13-14
| Sermon ID | 112123045374216 |
| Duration | 44:59 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Hebrews 10:17; Romans 6:13 |
| Language | Spanish |
© Copyright
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