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Colosenses 3, leyendo los versículos
23 a 24. Y todo lo que hagáis, hacedlo
de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo
que en el Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque
a Cristo el Señor servís. Vamos a orar. Damos muchas gracias
por tu palabra que ya tenemos abierta en nuestras manos. Damos
gracias Señor por la oportunidad de estudiarla y te pedimos que
hoy el mensaje puede ser claro y que puede ser lo que necesitamos
para nuestros corazones. Te pedimos en el nombre de Cristo.
Amén. Aunque ya ha pasado la fecha
exacta cuando celebramos los 500 años desde el inicio de la
Reforma, seguimos aquí en la Iglesia estudiando algunos temas
bíblicos relacionados con la Reforma, que siguen afectándonos
hoy en día. Quiero que recordemos muy bien
que la Reforma protestante afectó cada área de la vida, no solamente
los cultos en la Iglesia y los domingos. es decir, las verdades
bíblicas que fueron redescubiertas hace 500 años, no eran solamente
principios intelectuales, no solamente eran las cinco solas
de cómo entendemos la salvación, sino que cuando la Iglesia de
Cristo regresó a la Biblia como la única autoridad de fe y práctica,
cuando la Iglesia regresó a ver la Biblia como la base de toda
la vida, Lo que cambió no solamente era la iglesia, sino también
la cultura del país, el sistema de la educación y hasta el idioma
mismo. Esos fueron los resultados de
la Reforma. Todo esto fue un resultado del hecho de que los
reformadores estaban muy interesados en no solamente ver a sus congregaciones
en la iglesia los domingos, aprendiendo de la sana doctrina, la doctrina
bíblica, sino que también los reformadores quisieron que los
que sus congregaciones estaban aprendiendo de Dios, afectaran
sus vidas diarias. que afectaba sus vidas fuera
de las cuatro paredes de la iglesia. Y eso es lo que pasó. En el tiempo
de la Reforma, lo que la gente aprendió en la iglesia, lo aplicó
en sus vidas diarias, y el cambio era inmenso. Uno de esos temas
que fue enfatizado mucho durante el tiempo de la Reforma, era
el tema del trabajo. Los reformadores creyeron que
la Iglesia Católica Romana había cometido un error. en distinguir
entre el trabajo santo o sagrado, entre comillas, de los sacerdotes
y obispos y carnales y el Papa, y el trabajo secular, otra vez
entre comillas, el de los demás. Es decir, en esos tiempos, hace
500 años, una persona que trabajaba en la Iglesia fue considerada
más santa, más cerca de Dios, que una persona con cualquier
otro tipo de trabajo. La idea era que si tú quisieras
trabajar para la gloria de Dios, si quisieras trabajar como persona
consagrada y hacer un servicio y glorificar a Dios, tienes que
trabajar en la iglesia. Tienes que tener un trabajo santo
y sagrado. Pero los reformadores empezaron
a darse cuenta de que este tipo de distinción no era válido.
Que sí, cada cristiano es un sacerdote ante Dios. Entonces
no hay ninguna diferencia en mérito y validez entre una persona
que trabaja el tiempo completo en la iglesia y una persona que
trabaja en el campo. Es lo mismo ante los ojos de
Dios. Los dos pueden trabajar para la gloria de Dios y Dios
está igualmente complacido con los dos tipos de trabajo. Entonces,
nuestro tema de hoy, de la Reforma y la Teología del Trabajo, está
muy relacionado con el tema que estudiamos hace ocho días. El
sacerdote, los creentes, que cada cristiano es un sacerdote
ante Dios, que cada cristiano tiene el mismo acceso a Dios,
que tiene la misma alta posesión ante los ojos de Dios como cualquier
otro cristiano. Porque de hecho, cuando Lutero
habló del sacerdocio de los creyentes, se enfocó mucho en esta parte
del trabajo. Lutero dijo que el campesino,
la lechera, eran también sacerdotes ante Dios, y por eso su trabajo
era de igual importancia ante Dios como lo de un sacerdote
en la iglesia. Eso, por supuesto, enfureció
a la iglesia católica romana, enfureció a ellos. Pero es la
verdad. Cada cristiano es llamado a trabajar.
Algunos en la iglesia, algunos en la casa, algunos en un negocio,
y todos esos trabajos son importantes y valiosos ante Dios. Podemos
ejercer nuestras responsabilidades en lo que sea nuestro trabajo
para la gloria de Dios. En cierto sentido, todo trabajo
es santo. Todo trabajo es sagrado, porque
todos los cristianos son sacerdotes. Todos nosotros hemos sido consagrados
a Dios por el agua de la regeneración y la sangre de Jesucristo. Todo
trabajo se hace delante de Dios. Es decir, Dios es testigo a todo
nuestro trabajo. Y Dios no considera el trabajo
de un pastor o un líder espiritual como más importante o más espiritual
que el trabajo de un taxista, o mecánico, o maestro, o hombre
de casa, o lo que sea. Lo que quiero que entendamos
aquí es que todo nuestro trabajo, sea lo que sea, es valioso ante
Dios. Es importante ante Dios y se
puede hacer para su gloria. Espero que podamos ver que la
aplicación de esta verdad es increíble. Hermanos, si podemos
captar esta verdad, que todo trabajo es valioso ante Dios,
que todo trabajo es sagrado porque lo hacemos ante Dios y habiendo
sido sagrados, consagrados por Dios. Si podemos captar eso,
va a cambiar todo. va a cambiar la manera en la
cual trabajamos, va a cambiar nuestra actitud en cuanto a nuestros
trabajos, va a darnos una nueva motivación para trabajar, no
solamente para ganar y sobrevivir, sino vivir y trabajar como sacerdotes
ante Dios. Los reformadores redescubrieron
esta verdad, la teología del trabajo, y es precisamente lo
que nosotros necesitamos aquí hoy en día también. Necesitamos
redescubrir la teología del trabajo porque lo hemos perdido en nuestro
mundo, en nuestra cultura y tal vez en nuestra iglesia. Cada
cristiano es llamado a trabajar para la gloria de Dios, no importa
lo que haga. En primer lugar, quiero que aprendamos
que el trabajo es algo bueno. es el primer principio, es la
base de todo. El trabajo es algo bueno. El problema en el mundo
de hoy es que el trabajo se ve como algo malo, ¿verdad? El trabajo se ve como una maldición.
Esta perspectiva es entendible con el bien de aquellos que no
conocen a Dios, completamente entendible. Pero desafortunadamente
es una perspectiva compartida también por la Iglesia de Cristo.
Necesitamos entender que eso no está bien porque no estamos
pensando bíblicamente. El trabajo es algo bueno. Yo
creo que la razón por la cual malentendemos esto es porque
malentendemos o malinterpretamos lo que pasó en Génesis 3. Vamos
a buscar juntos, por favor, en Génesis 3, versículos 17 y 19. ¿Qué tenemos en Génesis 3? La
caída, la entrada del pecado al mundo, el primer pecado y
sus consecuencias. Y después del primer pecado,
Dios desciende y maldice al hombre, a la mujer y a la serpiente. Son maldiciones fuertes y son
consecuencias con las cuales todavía luchamos hasta hoy en
día. Y creo que es de este pasaje que malinterpretamos este término
del trabajo. Vamos a leer cuidadosamente versículos
17 a 19 de Génesis 3. Génesis 3, 17 a 19. Y el hombre dijo, Dios le dijo,
¿Por cuánto obedeciste a la voz de tu mujer y comiste del árbol
de que te mandé diciendo no comerás de él? Maldita será la tierra
por tu causa. Con dolor comerás de ella todas
las vidas de tu vida. Espinos y carros te producirán
y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás
el pan hasta que vuelvas a la tierra. Porque de ella fuiste
tomado, pues polvo eres y al polvo volverás. Yo creo, hermanos,
que malentendemos este pasaje, y que pensamos que el trabajo
era parte de la maldición, que en el momento cuando Dios maldijo
a la tierra y a Adán por su pecado, el trabajo fue inventado, y por
eso sufrimos hasta hoy, porque el trabajo es parte de la maldición
del pecado. Así pensamos, pero no es así. No es así, no es lo que dice
aquí. Lo que pasó es que la maldición es que el trabajo iba a convertirse
en algo ya difícil, que la tierra ya iba a producir cardos y espinos,
que la tierra ya no nos iba a ayudar, en la tierra que con el sudor
del rostro, con el dolor, íbamos a trabajar. Pero hermanos, el
trabajo existía antes de la entrada del pecado al mundo. Si vemos
el capítulo anterior, en Genesis 2, y el capítulo 15, vemos que
antes de la caída, cuando todo estaba perfecto y bueno, que
Dios puso al hombre, dice, en el huerto de Edén, para que lo
labrada y lo guardase. Es decir, el trabajo existía
antes de la caída. Por eso el trabajo, en sí mismo,
no es algo malo, es algo bueno. Porque si regresamos un capítulo
más a Génesis 1, al primer capítulo de la Biblia, vemos esto más
claramente. ¿Qué es el tema de Génesis 1?
La creación. ¿Quién creó? Dios. Entonces vemos, hermanos, el
primer tema de toda la Biblia es el trabajo de Dios en crear
el Universo. Y si dices, no, pero Dios no
tiene que trabajar nada más, habló, no era difícil. No, no
dije que era difícil, dije que trabajó. Y sabemos que trabajó
porque el séptimo día, ¿qué hizo? Descansó de su trabajo. La Biblia
dice, Dios trabajó para creer. No, no era difícil, por supuesto,
pero vemos Génesis 2, 3. Dios reposó de toda la obra que
había hecho en la creación. Entonces, si Dios trabajó, Significa
que el trabajo en sí mismo no puede ser malo. ¿Verdad? ¿Estamos de acuerdo? El trabajo
es algo bueno. Fuimos creados para trabajar. Esta verdad es increíblemente
importante, porque tenemos que empezar con una perspectiva bíblica
del trabajo, o vamos a vivir mucha frustración cuando tenemos
que salir cada día de la casa a trabajar. Si pensamos que el
trabajo es una maldición, no vamos a tener ganas de hacerlo.
Nos va a costar muchísimo trabajo hacerlo para la gloria de Dios. Por supuesto, eso no es un problema
nuevo. Esta perspectiva equivocada no
es un problema nuevo. Desde el mundo antiguo, con los
griegos y aún antes, El trabajo fue considerado algo malo, algo
que solamente los esclavos y personas de una clase baja tenían que
hacer, mientras los intelectuales y famosos y ricos pudieron pasar
todo su tiempo pensando, imaginando, filosofando, contemplando la
belleza de sus... quién sabe. Entonces, eso no
es nuevo. Esta perspectiva es muy antigua.
De todos modos, está equivocada. no es bíblica. Y necesitamos
reconocer eso, necesitamos reconocer que es una perspectiva que ha
infiltrado nuestra cultura y tal vez nuestras propias mentes.
Tú tienes que preguntarte si tú has cedido a la mentira de
que el trabajo es algo malo y el tiempo libre es lo bueno. ¿Has cedido a esta mentira? El
trabajo es malo, trabajo para mi tiempo libre. Vivimos en un
mundo donde generalmente la gente trabaja duro, duro, muchísimo,
para que se puedan jubilar tan pronto como posible y vivir en
comodidad para siempre. Y mientras la mayoría de nosotros aquí no
tenemos este problema, porque ni es la más remota posibilidad
jubilarnos con mucho dinero y vivir en comodidad para siempre sin
tener que trabajar, aunque no tenemos este problema, hacemos
lo mismo semana tras semana tras semana tras semana porque vivimos
para el fin de semana vivimos para el fin de semana
vivimos para los 10 festivos como mañana vivimos para las
vacaciones y maldecimos, odiamos los lunes los malditos lunes
Es chistoso decir el sentido, pero también es equivocado. No es bíblico. Demuestra que
nuestra perspectiva de trabajo ha sido deformada, que no estamos
pensando bíblicamente en cuanto a la teología del trabajo. Y
vemos, nos ha afectado a todos nosotros. ¿Por qué pensamos así? ¿Por qué vivimos para el tiempo
libre? ¿Por qué nos quejamos de tener
que trabajar? Porque hemos aceptado una mentira.
Hemos aceptado la mentira de que el trabajo es algo malo,
que es parte de la maldición, que lo que realmente puedo disfrutar
es mi tiempo libre, o por lo menos mi tiempo de hacer otras
cosas que no sea mi trabajo normal. Hermanos, por supuesto, la maldición
hizo que el trabajo sea difícil. El pecado arruinó todo. Pero
el trabajo todavía es algo bueno y necesitamos cambiar nuestras
perspectivas. Dios nos ha llamado a nuestros trabajos. Y no me
refiero aquí solamente a los pastores y ancianos. Sí, Dios
nos ha llamado a nosotros a predicar y ser pastores el tiempo completo.
Pero todo cristiano, sin excepción, ha sido llamado por Dios para
trabajar y para darle la gloria a Dios en su trabajo. Pues necesitamos
mucho trabajo cuando quejamos de nuestros trabajos. Porque
no es solamente un trabajo. No es solamente algo que haces
porque tienes que comer y sobrevivir. Sea lo que sea que hagas en tu
trabajo, es porque Dios te ha llamado a ese trabajo específico,
y necesitas hacerlo a la mejor de tu capacidad, porque es Dios
quien te ha llamado a servirle de esta manera. Dios te ha llamado
a una vocación específica, que es el trabajo. Es tu trabajo. Es lo que vimos, de hecho, un
poco hace unas semanas, en cuanto a la quinta sola. Solo a Dios
la gloria. Todo lo que hagamos, estudiamos
para la gloria de Dios. Estudiamos, 1 Corintios 10, 31.
Si pues comamos, o bebamos, o hagamos otra cosa, hagámoslo todo para
la gloria de Dios. Empezamos este mensaje con Colosensis
3.23, y todo lo que hagamos, hagamos lo de corazón, como paga
el Señor, y no paga los hombres. Fíjense, hermanos. Tú no trabajas para tu jefe,
ante todo. No trabajas para tu sueldo. No
trabajas para que puedas comer. Si eres cristiano, trabajas para
el Señor. Trabajas para dar la gloria a
Dios. Dios te ha llamado a tu trabajo, y tu trabajo es tan
importante y tan valioso como el trabajo de cualquier otra
persona. Una perspectiva así, hermanos,
nos va a ayudar muchísimo. Nos va a ayudar no vivir y no
trabajar solamente para los resultados. Porque si fuera así, si trabajáramos
solamente para los resultados, la mayoría de nosotros estaríamos
deprimidos constantemente porque no logramos todo lo que queremos.
No cumplimos todas nuestras metas y no cumplimos todos nuestros
sueños. Esa es la vida. Pero no trabajamos
para cumplir nuestros sueños. No trabajamos para cumplir nuestros
deseos. No trabajamos para los resultados. Trabajamos para el Señor. Todo
lo que hagamos es para el Señor. Trabajamos para glorificar a
Dios con nuestro sudor, con nuestro ejemplo, con nuestras palabras,
con nuestra luz. Trabajamos para ser buenos administradores
de lo que Dios nos ha dado. Buenos administradores de su
creación, de sus talentos, de sus recursos, de su familia.
Todo lo que hagamos es pálago de Dios. Todo nuestro trabajo
es para el Señor. Hermano o hermana, tu trabajo
no es un mal necesario. Es lo que el mundo enseña y es
lo que muchos cristianos creen. Tu trabajo no es un mal necesario,
es una vocación, es un llamado de Dios. Tu trabajo tiene un
significado espiritual, porque es Dios quien te ha llamado a
ese trabajo. Todo lo que hagas, sea lo que
sea, es para Dios y para Su gloria. El trabajo es algo bueno. En segundo lugar, necesitamos
entender que todo trabajo es de igual importancia ante Dios.
Esto lo hemos visto un poco, pero para profundizarnos más,
todo trabajo es de igual importancia ante Dios. Todo el trabajo sagrado
o secular, otra vez de comillas, es de igual importancia ante
Dios. Fíjense hermanos, escúchame muy bien. Yo no glorifico a Dios
más predicando la palabra los domingos que tú haciendo tu trabajo
entre semana. Es decir, tu trabajo de arreglar
coches, de enseñar inglés, de manejar un taxi, de pintar, de
vender productos, de cuidar tu casa y tus hijos. Sé lo que sea
tu trabajo. Cuando se hace con un enfoque
en Dios, cuando se hace de manera que brilla los gloriosos atributos
de nuestro Dios, tú glorificas a Dios tanto como cuando yo predico
la palabra de Dios aquí los domingos. No hay ninguna diferencia ante
los ojos de Dios, hermano. mi trabajo no es más importante
que el tuyo. Un trabajo santo, de tiempo completo
en la iglesia, no es más importante ni más valioso ante los ojos
de Dios que un trabajo secular. Todo es para la gloria de Dios
y todo vale de igual manera ante los ojos de nuestro Dios. ¿Por qué piensas que en 1 Corintios
10.31 y en Colossenses 3.23 es tan general? ¿Por qué piensas
que dice aquí todo? Todo lo que hagamos, hagámoslo
todo, todo. ¿Por qué es tan general? ¿A propósito? Literalmente todo
lo que hacemos. Ya sea que comamos, o bebamos,
o vendamos, o limpiemos, o arreglemos, o estudiemos, o enseñemos, o
hagamos cualquier otra cosa. Todo es para el gloria de Dios.
Todo es valioso. Todo es de igual importancia
ante los ojos de Dios. Porque eres un sacerdote. Eres
un sacerdote de Dios. Él te ha llamado a tu trabajo
específico y por eso tu trabajo específico es importante y valioso
ante los ojos de tu Dios. Dios ha dado a este mundo tantos
dones, personas involucradas en crear arte y escribir y darnos
una cultura bonita, personas que pueden hacer cosas increíbles
con sus manos, que pueden arreglar cualquier cosa, que pueden diseñar,
personas que pueden proveer la comida que necesitamos para vivir,
que empiecen negocios para que otros puedan trabajar, que arreglen
las cosas en los edificios que nosotros no sabemos qué hacer.
Tenemos personas que trabajan en la iglesia el tiempo completo
también. Tenemos personas que sanan, que cuidan, que usan sus
dones para el bien de otras personas. Todos esos dones son importantes. Todos esos trabajos son de igual
importancia y igualmente valiosos ante los ojos de nuestro Dios.
Aprendan eso, hermanos. Tu trabajo es importante para
Dios. Todos los dones que Dios nos
ha dado podemos y debemos usar para su gloria. Esta verdad nos
puede animar si la entendemos, si la creemos, porque posiblemente
tampoco la creemos. Pues una persona aquí que piensa,
ah, qué bonito pastor, pero la verdad es que tu trabajo sí es
más importante, pues estás predicando y salvando almas y todo eso.
No, no crees eso, no es la verdad. Todos los trabajos de igual importancia.
Esto puede levantar nuestro concepto tan bajo de nuestro trabajo.
No nada más soy taxista. Yo nada más soy vendedor. Yo
nada más soy maestro. Yo nada más soy sea lo que sea.
Pero tu trabajo es tan importante y tan valioso ante Dios que el
trabajo de cualquier predicador de la Palabra. Créenlo, hermanos. Créenlo. Puede cambiar todo en
tu perspectiva en cuanto al trabajo. Hay un punto más, que tal vez
no parece tener parte en este estudio del trabajo, pero yo
creo que es una parte esencial, es el tema del descanso. El tercer
punto es, necesitamos un equilibrio entre trabajar y descansar. Hermanos, el descanso es una
parte esencial del trabajo. No sé si tiene sentido, o si
parece tener sentido. El descanso es una parte esencial
del trabajo. Necesitamos descansar. No ser
perezosos, pero tampoco matarnos con el trabajo. Por eso dije,
necesitamos un equilibrio entre trabajar y descansar. Obviamente,
si naturalmente tú sabes que eres una persona perezosa, Y
por esa razón te cuesta tanto trabajo trabajar, porque siempre
vienes tarde al trabajo y no te gusta hacerlo, y te cuesta
trabajo levantarte. Bueno, tienes otro problema.
Necesitas pedirle a Dios por su perdón y por su poder de no
ser perezoso. El libro de Proverbios habla
muy fuertemente en contra de este pecado. Pero hay otro extremo. Y de lo que yo he visto en mi
ministerio, es el extremo más común. Es el extremo de no saber
cómo descansar. Hay personas que honestamente
no saben cómo descansar. Están matándose a sí mismos.
Pero hermanos, Dios es glorificado cuando descansamos de nuestro
trabajo. Dios es glorificado cuando descansamos
de nuestro trabajo. Dios no te ha llamado a trabajar
tanto que te matas. Dios no te ha llamado a trabajar
tanto que no puedes disfrutar tiempo con tu familia. Dios no
te ha llamado a trabajar tanto que no puedes disfrutar lo que
has ganado. Dios es glorificado cuando descansamos del trabajo.
¿Cómo sabemos? ¿Con qué autoridad puedo yo decir
esto? Con la autoridad de la Palabra
de Dios. Porque si regresamos a Génesis 2 y leemos los versículos
1 a 3, otra vez vemos el ejemplo de Dios. Otra vez en el libro de Génesis
y el capítulo 2, leyendo los versículos 1 a 3. Énesis 2, 1 a 3. Fueron pues
acabados los cielos y la tierra y todo el ejército de ellos.
Y acabó Dios en el diez séptimo la obra que hizo y reposó el
diez séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al diez
séptimo y lo santificó porque en él reposó de toda la obra
que había hecho en la creación. Después de la creación, Dios
descansó. Dios mismo descansó. ¿Eres tú más fuerte que Dios
y no necesitas descansar? Bueno, ya sabemos, Dios no necesitaba
descansar. Eso debería impactarnos aún más.
¿Por qué descansó si no tenía que trabajar? ¿Por qué descansó
si no estaba casado? Cansado. como ejemplo para nosotros, como ejemplo para nosotros. Podemos
decir que uno de los primeros principios que aprendemos en
toda la Biblia es que necesitamos descansar, necesitamos un día
de reposo. Y en caso de que no lo entendamos
bien este pasaje, podemos leer en Éxodo 20 y ver lo que Dios
dijo cuando dio su ley a Moisés. Éxodo 20, versículos 8 a 11,
que es el cuarto mandamiento. Y casi todos aquí en nuestra
ciudad, en nuestro país, dicen que creen en los diez mandamientos,
pero vamos a leer el cuarto y vamos a ver si aún nosotros lo creemos. Éxodo y el capítulo 20, versículos
8 a 11. Acuérdate del día de reposo para
santificarlo. Seis días trabajarás y harás
toda tu obra. Más el séptimo día es reposo
para Jehová tu Dios. No hagas en él obra alguna. Tú,
ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criado, ni tu bestia,
ni tu extranjero que está adentro de las puertas. ¿Por qué en seis
días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas
que en ellos hay? Y reposó en el séptimo día. Por
tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. Y como
yo he dicho muchas veces aquí en esta iglesia, esto es un mandamiento,
no es una opción. Es un mandamiento de igual importancia
como no matarás o no cometerás adulterio. Yo estaba pensando,
preparando este mensaje, es un poquito chistoso, de que Dios
tenía que mandarnos descansar. Deberíamos saber que necesitamos,
¿verdad? Pero Dios sabe que somos tan necios, que sin un mandamiento
para apartar un día, no lo haríamos. porque aún con el mandamiento,
muchas veces no lo hacemos. A veces menospreciamos este mandamiento
como que sea menos importante que los demás, y no lo es. Si
te gusta o no, no lo es. También en Salmos 127, 2 dice,
A su amado dará Dios el sueño. A su amado dará Dios el sueño. Eso me dice, el dormir es un
don de Dios. Otra vez, podemos usarlo mal,
podemos dormir demasiado, podemos ser dormilones. Eso nos correcta. Pero también necesitamos reconocer
que Dios es más salvo que nosotros y Él nos ha dado el sueño. Dios inventó el sueño. No aquí,
en la iglesia, no. Despiértense. En las noches. Una tercera parte de nuestras
vidas pasamos durmiendo. o deberíamos. Hoy en día creo
que dormimos no suficiente, es un pecado, pero es tal vez otro
tema. ¿Por qué? Para mostrarnos que no somos
todos poderosos, necesitamos descansar. Para mí esa aplicación
es muy importante. ¿Qué es lo que pensemos en aplicación
a nuestras vidas? De Génesis 2, versículo 20. Hermanos,
¿necesitamos un día de reposo o vamos a destruir nuestras vidas? Si tú intentas trabajar siete
días a la semana, te vas a matar. Vas a destruir todo lo que tienes
en este mundo. Si estás tan ocupado los domingos como cualquier otro
día de la semana, te vas a destruir. El cuerpo humano y el espíritu
humano no fueron creados para trabajar por continuidad sin
parar. No me digas que no es posible.
No me digas que no es posible. que estás tan ocupado que no
puedes descansar. Dios te creyó para que tengas
que descansar. Por eso creo que hay tantas enfermedades
en el mundo de hoy, tanto estrés, porque pensamos que sabemos mejor
que Dios lo que nuestro ser puede aguantar. Necesitas descansar. Y la manera para empezar, la
manera para formar el hábito, es primero apartando un día de
siete como día completo de reposo. Reposo espiritual aquí en la
casa de Dios, y después reposo en tu casa. Eso significa, por ejemplo, no
hacer tareas los domingos, jóvenes y niños. No lo hagan. Y padres, no lo permita. Porque
leemos aquí en Exodo 20, versículo 10. El día séptimo es reposo
para Jehová tu Dios. No hagas en él obra alguna tú,
ni tu hijo, ni tu hija. no hagan tareas los domingos porque necesitamos descansar
el domingo no es el día para limpiar toda casa y terminar
exhausto domingo no es el día para eso yo digo que no puedes
hacer nada, no por supuesto puede ser que tienes que preparar una
comida hay cosas que tienes que preparar para el lunes pero siempre
tomando en cuenta Es el día para mi descanso. Yo sé que hay personas que piensan
que yo vivo en un mundo de fantasía. Yo sé, lo sé muy bien. Que en
tu vida, en el mundo real, eso simplemente no es posible. Sí
es posible. Sí es posible porque Dios te
creó con la necesidad de descansar, te dio un ejemplo de cómo descansar
y te dio un día completo para descansar. ¿Sí? ¿Otra vez? Dios te creó con la
necesidad de descansar, te dio un ejemplo de cómo descansar,
y te dio un día completo para descansar. Sí, estoy seguro que eso va a
significar que vas a tener que cambiar toda tu rutina de la
semana para que tengas un día en verdad de reposo. Sí, eso
es lo que vas a tener que hacer. Pero vale la pena. Te prometo,
vale la pena. Porque Dios sabe mejor que tú
lo que necesitas, lo que tu cuerpo necesita, y lo que tus emociones
necesitan. Es decir, en todo esto no quiero
imponer mis creencias personales sobre ustedes y atar sus conciencias
y todo eso. No quiero que tengan miedo de
hacer una cosa el domingo. No es eso. No es eso. Voy a ser
honesto. A veces estoy aquí, veo a ustedes,
mis amadas ovejas, los veo saliendo, corriendo de la iglesia después
a la mente final y me dicen tengo que hacer tal
cosa para la semana, tengo que preparar eso, tengo que hacer
eso, tengo que visitar a la prima de la compañía de trabajo que
está en Polanco mi corazón rompe para ti mi corazón rompe porque te veo
agotado te veo abrumado Y quiero rogarte, quédate aquí para descansar. Quédate aquí en la casa de Dios
para descansar. Porque no puedes. No es como que la comida después
del servicio es algo tan sagrado que no lo puedes faltar o estás
en pecado. No. Pero lo hacemos para ayudarnos. Lo hacemos para ayudarnos a guardar
el día de reposo y descansar. Pues salimos corriendo para hacer
otra cosa, para regresar a la casa y estamos haciendo tantas
cosas y no estamos descansando. Espero que me entiendan, no les
estoy regañando. Pero veo tu cansancio, hermano.
Veo tu cansancio, hermano. Lo veo en tu cara, en tus ojos. Yo sé que la vida está complicada
y ocupada, y a veces pensamos que simplemente no tenemos tiempo
para descansar los domingos. No tienes tiempo para no descansar
los domingos. No tienes tiempo para no descansar
los domingos. Entonces sí, tenemos que aprender
cómo trabajar, para la gloria de Dios. Pero aparte de saber
cómo trabajar, es también saber aprender bíblicamente cómo descansar. Dios es nuestro ejemplo, Él mismo
lo hizo. Cristo también dormió cuando
estaba aquí en la tierra y Cristo dijo algo increíble en Mateo
once veintiocho veintinueve. Vamos a leerlo. Mateo once versículos
veintiocho a veintinueve. Mateo once veintiocho veintinueve. Voy a leerlo más como español
mexicano, ¿no? Cristo dijo, tengan a mí todos
los que están cansados y cargados y yo los haré descansar. Tal vez tú estás aquí y necesitas
el descanso de la salvación antes de cualquier otra cosa. Tal vez
estás aquí tan cargado por tus pecados y tus rebeldías en contra
de Dios, que ya no puedes continuar con la vida. Ven a Cristo. Ven a Cristo con todos tus pecados,
con todos tus vicios, con todos tus cuidados, echa tu carga a
sus pies, crea en Cristo y solamente en Cristo para tu salvación.
Hoy puede ser el día de tu descanso en la salvación que solamente
Cristo puede proveer. Pero esas palabras de Cristo
son también para los cristianos. Dios ya ha quitado nuestra carga
de los pecados. Nuestros pecados ya son quitados
y lavados con la sangre de Cristo. Pero cada día necesitamos echar
nuestras cargas otra vez sobre Él. el Dios que nos cuida. Necesitamos correr cada día a
Cristo para descansar. Y unas maneras en las cuales
lo haces es aquí en la iglesia los domingos. Así fuimos el hábito. Un día de siete es completamente
para Dios, porque tienes que descansar. Tú no puedes continuar
en tu vida como es ahora. No puedes. Haz caso a Dios. Descansa en Cristo. Sus hermanos,
entiendan, por favor. Necesitamos a cristianos en casi
todo tipo de trabajo en el mundo. Si algunos son llamados a ser
pastor de tiempo completo, necesitamos a personas así. Oramos que Dios
hable con algunos jóvenes aquí para llamarles a ser pastor de
tiempo completo. La iglesia los necesita, pero
también necesitamos a todos en casi cualquier tipo de trabajo.
Necesitamos mecánicos cristianos, taxistas cristianos, vendedores
cristianos, jefes cristianos, maestros cristianos, alumnos
cristianos, para cambiar el mundo con el Evangelio. No quiero que
nadie piense que su trabajo es menos importante o menos valioso
ante los ojos de Dios, solamente porque no está en el ministerio
el tiempo completo, o porque no está predicando la Palabra
el tiempo completo. Es una mentira. Necesitamos a
todos. Dios nos llama a casi todo tipo
de trabajo conforme a nuestros dones. Tú puedes glorificar a
Dios mañana en tu trabajo exactamente como yo pude glorificar a Dios
hoy predicando este mensaje. Entonces acércate al lunes con
gozo, animados, con ganas, lleno de gozo, de la oportunidad de
servir a Dios otra vez en la manera en la cual Él te ha llamado.
La vida no se vive en dos esferas, una sagrada y otra secular. La vida no es algo santo cuando
estamos aquí en esas cuatro paredes, y secular cuando estamos en el
trabajo. No, para nada. Todo lo que hagamos,
lo hagamos como cristianos. Todo lo que hagamos es parte
del llamado de Dios. Todo lo que hagamos es para su
gloria. El trabajo es algo bueno, instituido
por Dios, y por eso podemos disfrutarlo. y hacer nuestro trabajo a la
mejor de nuestra capacidad para la gloria de Dios. Al mismo tiempo,
estamos a aprender cómo descansar. El trabajo es bueno, pero ¿tú
crees que Dios es glorificado cuando trabajas tanto que no
puedes ver a tu familia? Cuando trabajas tanto que no
tienes tiempo que pasar con tu esposo, esposa o hijos, cuando
regresas tan tarde del trabajo y estás tan cansado que nada
más quieres ir y dormir, ¿tú crees que eso glorifica a Dios?
Necesitamos un equilibrio entre el trabajar y el descansar. Cada cristiano, sin excepción,
es llamado a trabajar para la gloria de Dios, no importa lo
que haga. Que Dios nos enseñe esta verdad
que nos anime con su palabra. Vamos ahora. Señor, gracias por este tema
tan importante, por esta verdad tan importante para nuestras
vidas, y te pedimos que en verdad podamos entender lo que Tú quieres
decirnos. Señor, es demasiado fácil para
nosotros ser engañados por el mundo y pensar que el trabajo
es una maldición, es un mal necesario. Señor, ayúdenos a pensar y trabajar
como cristianos, diferentes que los demás. Ayúdanos a ver el
trabajo como una oportunidad de glorificarte, como algo valioso
ante tus ojos, algo que podemos usar para tu gloria. Realmente
pedimos que nos enseñes cómo descansar, como iglesia individualmente,
para que podamos servirte con muchos años, para que esta iglesia
pueda estar llena los domingos. Señor, para que no estemos haciendo
tantas cosas en la mañana que venimos tarde en la iglesia,
que no salimos corriendo de aquí porque tengamos que hacer tantas
cosas en la tarde. Señor, ayúdnos a aprender cómo
descansar en tu casa. Ayúdnos a entender que si necesitamos
a veces pensar en lo que nuestro espíritu y nuestro cuerpo necesita.
Que estar en tu presencia, aquí en tu casa, junto con los hermanos,
descansando espiritualmente. Enséñennos cómo hacer lo que
pedimos, Señor. Enséñennos cómo vivir, cómo trabajar como cristianos,
sea lo que sea que hagamos. Le pedimos el nombre de Cristo.
Amén.
La Reforma y la teología del trabajo
Series 500° aniversario de la Reforma
Cada cristiano es llamado a trabajar para la gloria de Dios, no importa lo que haga.
I. El trabajo es algo bueno
II. Todo trabajo es de igual importancia ante Dios
III. Necesitamos un equilibrio entre trabajar y descansar
| Sermon ID | 1119171745177 |
| Duration | 43:09 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Colossians 3:23 |
| Language | Spanish |
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