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I. Escuchemos la palabra del
Señor primera de Pedro capítulo tres, comenzando con el versículo
uno, y leyendo hasta el versículo siete. Asimismo vosotras, mujeres,
estáis sujetas a vuestros maridos, para que también los que no creen
a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus
mujeres. Considerando vuestra conducta
casta y con reverencia, el adorno de las cuales no sea el exterior,
con cabellos ostentosos y atavío de oro, o en vestir ropa lujosa,
sino el interior, el del corazón, en el incorruptible adorno de
un espíritu manso y pacífico, que es de gran estima delante
de Dios. porque así también se ataviaban
en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios
estando sujetas a sus maridos, como Sara obedecía a Abraham,
llamándolo Señor, de quien vosotras sois hechas hijas, haciendo bien
y no teniendo ningún temor. Igualmente vosotros, maridos,
Habitad con ellas con entendimiento, dando honor a la mujer como a
vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para
que vuestras oraciones no sean impedidas. Amén, hermanos, hasta
ahí la lectura de la Palabra del Señor. Vamos a pedir la iluminación
de Dios en la predicación. Nuestro Dios y Padre, Ahora,
al acercarnos a este gran texto de Tu Palabra, pedimos que nos
des paciencia para escuchar, para prestar atención y así poco
a poco ir aprendiendo. Pedimos que nos des entendimiento
para que podamos observar, captar bien qué es lo que el Espíritu
Santo nos dice a través del apóstol Pedro. pero Señor pedimos también
una disposición para escuchar con el fin de obedecer, una disposición
de corregirnos si encontramos que estamos mal. Pero, Señor,
pedimos también que la predicación no sea solamente, únicamente,
de reprensión no corrección, pero que también nos apunte hacia
nuestro Señor Jesucristo, que nos sintamos animados con mayor
vigor para seguirlo, con mayor aprecio para la magnitud de Su
obra a nuestro favor y de la belleza de Su persona gloriosa. Esto, Señor, no se puede lograr
por el mero esfuerzo humano. Necesitamos que Tu Espíritu Santo
acompañe al predicador y a la palabra predicada, para que sirva
para el bien de Tu pueblo. Lo pedimos a través de nuestro
Señor Jesucristo. Amén. Bueno, hermanos, al comienzo
de considerar primera de Pedro tres, siete, quiero repetir una
amonestación, una exhortación que he dado anteriormente. Y eso es doble, ¿verdad? Primero es que cuando Pedro se
dirige a los maridos, a los esposos, a los varones, eso no quiere
decir que no hay nada que las señoras, las esposas, o incluso
que los niños puedan aprender. El texto se dirige en primer
lugar a los esposos, pero sirve para todos. La segunda exhortación
que les recordaría es que a veces cuando estamos estudiando la
Biblia y escuchamos lo que se aplica a otra persona, ahora
sí prestamos atención con la motivación de llamar la atención
de la pareja, o de los padres, o de los niños, o de lo que sea.
Bueno, se enciende en un sentido, hermanos, pero sería mejor, y
yo les animo, que escuchen esta predicación, este versículo,
primero pensando, yo, cómo puedo implementar, cómo puedo poner
en la práctica la verdad que está aquí. Si las esposas salen
pensando, ahora sí tengo buena herramienta para darle duro a
mi esposo, no es la actitud correcta, ¿verdad? Y lo mismo, ¿verdad?,
hubiera sido cierto de las predicaciones pasadas. No sé, hermanas, ustedes
me tendrán que comentar, si sus esposos aprovecharon esas predicaciones
para corregirlas, para gritarles, pues lo siento, ¿verdad?, no
era la intención y no era la manera correcta para los esposos
escuchar esas predicaciones. Entonces, aunque se dirije en
primer lugar a esposos, que todos escuchemos, y que todos escuchemos
esperando aprender algo para nosotros mismos. Ahora, a lo
mejor observaron cómo dice al principio del versículo 7, igualmente. Bueno, ¿igualmente con quién?
Bueno, al comienzo del capítulo 3 viene la palabra asimismo. En griego, asimismo e igualmente
son la misma palabra. Quieren decir de la misma manera. Entonces, las esposas y los esposos,
de la misma manera, tienen sus deberes. Bueno, de la misma manera,
¿con qué o con quién? Bueno, recordemos que Pedro ha
estado explicando cómo vivimos como extranjeros y peregrinos
en este mundo, ¿verdad? Había tomado ese tema en el capítulo
dos, versículo once. Amados, yo ruego, como extranjeros
y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan
contra el alma, manteniendo vuestra manera de vivir honesta entre
los gentiles." Entonces ese es el gran tema, cómo debemos de
vivir en este mundo, y da varios ejemplos, no para decir todo
lo que se puede decir, pero para darnos algunas prácticas para
darnos algunos puntos de los cuales podemos extender la aplicación,
podemos entender cómo comportarnos en otras situaciones además. Entonces, en el versículo trece
del capítulo dos dice, están pues sujetos a toda ordenación
humana por causa del Señor, y sigue a hablar de nuestra relación
con el gobierno. Luego habla ya en la espera doméstica
de los esclavos, porque recuerdan que en el tiempo del imperio
romano muchos eran dueños de esclavos, pero los esclavos vivían
en casa se consideraban como una extensión de la familia. Claro, no eran considerados como
hijos, muchas veces eran maltratados, ¿verdad? Pero el padre de familia
era responsable por todos, incluyendo por los esclavos, y entonces
dice, siervos, está sujetos con todo temor a vuestros amos, no
solamente a los buenos, pero también a los malos. Y luego
en el capítulo tres dice que aun las esposas de esposos inconversos
tienen que someterse a sus maridos. Bueno, aquí en el versículo siete
dice, igualmente vosotros, maridos. Bueno, los maridos culturalmente
estaban en una situación más fácil, ¿verdad? Ellos tenían
la autoridad, mandaban en casa y entonces era más difícil que
el esposo fuera afligido por la esposa que viceversa. Es más
factible que el dueño maltrate a los esclavos que viceversa,
¿verdad?, por la diferencia en su autoridad que tiene. Pero
aun así, aun cuando el esposo en esa cultura estaba en una
posición más privilegiada, El esposo también tiene que pensar
cómo mantener una conducta honesta, una conducta que agrada a Dios
en el mundo. Y eso nos lleva a observar, hermanos,
que en todas las exhortaciones que da Pedro en esta porción
de su Epístola, hay una gran neta. La meta es
que agrademos al Señor. O sea, lo más importante en todas
estas exhortaciones no es el amo, el esclavo, el esposo, la
esposa, el ciudadano y el gobierno, lo más importante es el creyente
y su Señor, y todo lo demás fluye de ese punto principal, fundamental. Y se nota también en el versículo
siete, ¿verdad? Vayamos al final del versículo.
Pedro nos da un gran motivo para que cumplamos con su exhortación. Dice, para que vuestras oraciones
no sean impedidas. Bueno, eso nos enseña dos puntos
muy grandes. nos enseña que nuestra conducta
en el mundo puede apoyar a o puede impedir nuestras oraciones. Pero al mismo tiempo como Pedro
da esto como la motivación de obedecer sus exhortaciones, también
nos dice que para el verdadero creyente su relación con el Señor
es fundamental y es más importante que cualquier otra relación. Hermanos, esto es muy importante.
Hablando de las relaciones entre seres humanos, es muy importante
que sepamos, que entendamos, y que practiquemos esto. Nuestra relación con el Señor
Jesucristo es más importante que nuestra relación con otra
persona, aunque sean nuestros padres, aunque sean nuestros
hijos, aunque sea el cónyuge, no importa quién es, la relación
con Cristo es más fundamental, más importante. lo había dicho,
¿verdad?, en cuanto a las esposas que deben de valorar lo que es
de gran estima delante de Dios, que deben anhelar ser hijas de
Sara, ¿verdad?, que deben de seguir ese ejemplo de la fe antes
que nada. Pero ya lo había dicho, capítulo
dos, versículo trece, estás pues sujetos a toda ordenanza humana
por causa del Señor. Bueno, aplicándolo al matrimonio,
¿por qué el esposo debe de amar a y cuidar a su esposa? Bueno,
uno podría poner varias respuestas, ¿verdad? Pero la respuesta más
fundamental, más básica, es porque eso agrada al Señor. Ahora, ya me imagino, ¿verdad? Pueden haber esposos, digamos
un poquito fanáticos, que escuchan algo así y entonces, saliendo
de la predicación, van a la casa y le dicen a su esposa, mira,
me caes mal, no me agradas, ya casi no te aguanto, pero por
causa del Señor. Aquí vamos a seguir. No es lo
que estoy diciendo, hermanos. Eso es simplemente convertir
al Señor en un pretexto para reprender, para hablar mal de
tu esposa, y no está bien. Y claro, una esposa podría hacer
lo mismo también, ¿verdad? Diciendo, bueno, te desprecio,
no te respeto, no te valoro, pero el Señor me ha dicho que
aquí debo de permanecer, así que a duras penas, ¿verdad?,
pero aquí estoy. Y claro, uno también podría hacerlo
con los niños, ¿verdad? Decirles, mira, qué enfadado
eres, ¿verdad? Ya quisiera botarte de la casa,
pero Dios me dice, ni entonces te voy a tolerar unos años más.
O viceversa, ¿verdad? Un hijo podría decirle a su mamá,
a su papá, ay, ya estoy harto, completamente harto de ti. Pero
por causa del Señor todavía se va a decir papá o mamá. Pero
es solamente por Dios, ¿eh? Tú no tienes nada que ver. Bueno,
si así lo manejamos, estamos distorsionando la verdad. Pero
si no voy a eso, ¿a qué voy? Bueno, se puede explicar de varias
maneras, pero comencemos por este lado. Las personas que queremos, ¿siempre
nos tratan bien? ¿Siempre son amables? ¿Siempre
es fácil convivir con ellos? No, claro que no. Si nuestro
único punto de referencia, si nuestro único compromiso con
otra persona, sea en la familia, entre esposos o lo que sea, es
ellos mismos, ¿qué pasa cuando ellos cambian? ¿Qué pasa cuando nosotros cambiamos?
Pues somos capaces de perder por completo la relación original. Y se puede observar en muchos
matrimonios, ¿verdad?, hay un dicho, no es cierto en todos
los casos, pero generalmente tiene cierta validez. Dice que
los hombres se casan con las mujeres esperando que nunca vayan
a cambiar. y quedan desilusionados, ¿verdad? Porque las mujeres sí cambian.
Y las mujeres se casan con los hombres esperando que el hombre
vaya a cambiar y también quedan desilusionadas porque el hombre
difícilmente cambia, ¿verdad? Bueno, si me caso con esa expectativa,
yo no quiero que mi esposa cambie, y sí cambia, y ella se casa conmigo
esperando que vaya a mejorar y no mejoro, se podría perder
toda la relación. Pero si nos casamos en el temor
del Señor, si entendemos que ese compromiso tiene que ver
antes que nada con Dios, pues ya no agarramos y no salimos
cuando hay un conflicto, cuando hay un desacuerdo, cuando hay
una dificultad. Ya el compromiso con el Señor
nos ayuda a seguir adelante. Aunque las cosas hayan cambiado
y es difícil, uno puede cultivar el amor, el respeto, las otras
características, ¿verdad? En, digamos, en el primer fiebre
del enamoramiento, uno puede pasar por alto, por muchos defectos,
pero cuando se acaba la fiebre, necesitamos un punto estable. Y hermanos, esto no es cierto
solamente en el matrimonio, también es cierto entre padres e hijos.
Si ustedes solamente cuidan de sus hijos, cuando sus hijos les
caen bien, va a haber grandes problemas, ¿verdad? Va a haber
muchos días cuando no cuidan de los hijos, porque los hijos
no siempre les caen bien a los padres. A veces dan mucha plata,
a veces son sumamente frustrantes. Pero viceversa también, ¿verdad?
Imagínense una hija, un hijo que dice, bueno, ya, me salvo
porque te equivocaste como mamá, como papá, y ya no aguanto esto. Ni modo, me voy. Hasta luego.
Nos vemos nunca. O imagínense, hermanos, en la
iglesia. ¿Qué tal si los hermanos solamente llegan cuando la iglesia
es perfecta y hace todo bien? ¿Quién de nosotros estaría aquí
esta mañana, verdad? O imagínense al revés. Si yo
hubiera renunciado como pastor la primera vez que uno de los
hermanos de la iglesia me hiciera enojar, no hubiera durado ni
un año como pastor, ¿verdad? Pero en el Señor tenemos un punto
de compromiso estable. Tenemos algo que nos motiva en
las buenas y en las malas. Si mi amor, mi cariño, mi cuidado,
mi respeto depende cien por ciento de la otra persona, no hay reserva
para los momentos difíciles. Pero si depende del Señor, pues
siempre puedo acudir a Él cuando me siento frustrado. Y puede
ser que yo estoy mal, puede ser que mi esposa esté mal, ¿verdad?
se dan en todas las variaciones posibles, ¿verdad?, en las relaciones
humanas. Si le damos tiempo suficiente, ¿verdad?, hay cada clase de provocación
y dificultad. La relación con el Señor es fundamental,
es lo más importante para cada creyente. Los niños pueden llevarse
en familia no porque los hermanos siempre se portan bien, no porque
las hermanas nunca nos dan lata y nunca nos irritan, pero por
el Señor, porque estamos comprometidos con Cristo. Igual amistades,
¿verdad?, pueden sobrevivir altas y bajas en el Señor. Bueno, entonces ese es La primera
enseñanza enorme, ¿verdad? La relación con el Señor es fundamental,
y eso se ve en que pone como motivación que nuestras oraciones
no sean estorbadas. Bueno, ¿de qué manera no vivir
bien con la esposa o con otra persona podría estorbar nuestras
oraciones? Bueno, podría estorbar nuestras
oraciones en que cuando hay conflicto, a veces es difícil orar, ¿verdad?,
estamos exaltados, estamos temblando, quién sabe, ¿verdad?, cómo nos
sentimos, y es difícil tranquilamente comenzar a orar. podría estorbar
nuestras oraciones en el sentido de que, como estamos guardando
rencor y amargura, como estamos dando alojamiento al pecado,
a la iniquidad de resentimiento contra otra persona en nuestro
corazón, eso puede causar que Dios no nos escuche cuando oramos. y también puede poner un obstáculo
en el lugar de la oración, o en el camino de la oración, de esta
manera que ya no estamos en disposición de orar juntos, de orar como
familia. Bueno, pongamos el caso, ¿verdad?,
que esta mañana sale un conflicto entre alguno de nosotros, ¿verdad?,
nos gritamos, nos decimos malas palabras, ¿verdad? Enseguida
queremos centrarnos y queremos orar juntos, ¿Quiero escuchar
al hermano que me acaba de gritar dirigir en la oración? ¿O después
de yo haberle gritado a alguien, me siento digno de dirigir en
la oración? No, ¿verdad? Hay obstáculos. Y entonces, hermanos, de esta
manera nos dice que la oración es un punto de suma importancia
en la vida cristiana. Pedro puede tomar por hecho que
sus lectores van a decir, bueno, no quiero hacer nada que me vaya
a estorbar en la oración, y entonces si vivir de esta manera me estorba
en la oración, lo voy a dejar, me voy a arrepentir y me voy
a salir. Bueno, esa es la primera pregunta para nosotros. ¿Valoramos
la oración de esa manera? ¿Estamos dispuestos a sacrificar
otras cosas para salir adelante en la oración? ¿O la oración
es lo de menos, lo último, lo que siempre se deja hasta que
tenemos mucho sueño? No debe de ser así, ¿verdad?
Segundo, segunda pregunta, en nuestras relaciones con las otras
personas, en la iglesia, en la familia sobre todo, ¿verdad?,
¿Nuestro trato de ellos es algo que apoya a la oración, o es
algo que estorba a la oración? Sea que se haga, sea que se haga
bien, sea que se haga en conjunto con otras personas. Mi manera
de hablar con mi esposa es tal que después de platicar de un
tema, podemos orar juntos, sino yo me debo de corregir, ¿verdad?,
para que no haya estorbo ahí. Y también, hermanos, entonces
sale la aplicación, la expectativa. Según Pedro, lo que es normal
es que las familias oren entre sí, pero la práctica de la oración
familiar muchas veces tristemente no se ha convertido en un hábito
para los creyentes. Pero debe de ser así como individuos
debemos de orar cada uno por su propia cuenta, ¿no? En la
iglesia obviamente todos debemos de unir nuestros corazones en
la oración congregacional, la oración de invocación, las otras
oraciones que se hacen. Una persona dirige, pero debe
de ser la oración de toda la iglesia. Pero muchas veces falta
la oración en familia. Pues, ¿cómo es en sus hogares?
¿Tienen la práctica de orar con sus familiares, con su cónyuge,
con sus padres, con sus hijos, con todos? Eso debe de ser una
práctica diaria, ¿verdad? Pedro lo pone como un desastre,
que las oraciones sean estorbadas. Pero, sin embargo, hay familias
donde ni siquiera intentan practicarlo. Están fabricando el desastre
para ellos mismos. La oración es indispensable. La oración en familia es indispensable. Ahora, eso ya nos trae al punto
donde Pedro comienza, ¿verdad? Hablando a los maridos, hablando
a los esposos, les exige que vivan con sus esposas de una
manera que no estorbe la oración. Bueno, ¿cómo es vivir con alguien
de una manera que no estorbe la oración? Pues, lo divide en
dos puntos. lo divide en conocimiento, o
entendimiento o comprensión, y le agrega honor. Es otra forma
de decir respeto. Bueno, ¿qué dice? Dice, habitad
con ellas, o sea, estén bajo el mismo techo, compartan la
vida con entendimiento o con comprensión. Hermanos, en mi
opinión, bueno, en mi experiencia, este es uno de los puntos donde
más frecuentemente fallan los esposos. Muchos de los conflictos
matrimoniales que las personas me han comentado llegan a esto
como raíz. El esposo no entiende a su esposa. Bueno, ¿por qué no la entiende?
Bueno, ha habido casos en que no la entiende porque tiene una
enfermedad mental y es sumamente difícil. Bueno, eso quizás es
un caso extremo, ¿verdad? Pero no es lo más común. Fuera de esa situación, ¿verdad?,
donde tiene un tumor cerebral que le está cambiando las percepciones
y las reacciones, ¿verdad?, fuera de casos extremos así, ¿por qué
no la entiende? porque no escucha y porque no
observa. Es tan sencillo, ¿verdad? ¿Cómo
puedo entender a mi esposa? Pues puedo escuchar cuando me
habla. Si no la escucho cuando me habla,
¿cómo puedo esperar que la vaya a entender? Yo no sé lo que ella
piensa, yo no sé lo que ella siente, si no me lo comenta.
Ahora, si ella simplemente no dice nada, ok, quizás compartimos
la responsabilidad de que yo no la entiendo. Pero si ella
me comenta y yo no escucho, ¿quién tiene la responsabilidad de que
no la entiendo? Pues soy yo, ¿verdad? Yo tengo la culpa en
esa circunstancia. Ahora, lo que se aplica aquí
a las esposas, pues también las esposas lo pueden aplicar a sus
esposos. Si no entienden al esposo, puede
ser que es porque no escuchan o porque no preguntan, ¿verdad?
Pero también puede entrar que no observan. Y esto va para todos,
¿verdad? Y se aplica también con hijos,
¿verdad? ¿Por qué es que no entendemos?
Oye, ¿por qué eso le afectó tanto? ¿Por qué se molestó tanto? ¿Por
qué comenzó a llorar de esa manera? Pues a veces los padres no comprenden
lo que experimentó el hijo. Y claro, los hijos muchas veces
no entienden a los padres. Pero hasta cierto punto eso se
espera, ¿por qué? Porque son pequeños, no tienen
mucha experiencia, no han terminado su desarrollo. y no pueden imaginar
lo que es ser un adulto y tener esas presiones de la responsabilidad,
¿verdad? De los niños no exigimos comprensión
perfecta, exigimos que vayan avanzando en la comprensión,
pero es más entendible si un niño no comprende a su mamá que
su mamá no le comprende al niño, ¿verdad? Pero bueno, hablando
de la comprensión entonces, una de las herramientas más importantes
que tenemos es escuchar. Pero la otra herramienta es observar,
fijarse con cuidado. Bueno, no me malentiendan, ¿verdad?,
pero hay mucha gente que tiene mascotas y llegan a entender
lo que quiere su mascota, lo que necesita su mascota, pero
su mascota no puede hablar. Y entonces, ¿cómo llegan a entenderlo?
Observan, se fijan, ¿verdad? Ven que al perro le agrada esto
y no le agrada aquello, o al gato o lo que sea, ¿no? No estoy
diciendo que la pareja es como mascota, la pareja es infinitamente
más importante que cualquier mascota, ¿verdad? Pero si podemos
fijarnos en el perico, el perro, el gato, o lo que sea, los ratones,
la víbora, para saber qué les agrada y qué no les agrada, ¿cómo
no podemos fijarnos en otra persona? ¿Cómo podemos no darnos cuenta
de cómo son ellos? Ahora, eso, hermanos, requiere
que entendamos que las otras personas no son iguales. que
nosotras, como yo percibo, como yo siento, como yo recibo algo,
puede ser muy diferente de cómo lo siente o lo recibe mi esposa. Y entonces yo no puedo decir,
bueno, eso a mí no me hubiera afectado, eso a mí no me hubiera
molestado, ella no tiene ningún motivo para sentirse mal por
eso. Bueno, pero ella es distinta que yo. No tienen las mismas
experiencias, no tienen el mismo trasfondo, y entonces hay cosas
que le dan duro a ella que apenas yo ni cuenta me doy, ¿verdad?,
y viceversa, hay cosas que sí me molestan, sí me irritan, sí
me agravan, y mi esposa las acepta tranquilamente. Hay que entender
Y entender no es decir, bueno, yo cómo reaccionaría, yo qué
diría, yo cómo me sentiría, es cómo se siente ella, cómo se
siente él, cómo lo reciben, lo perciben, lo manejan ellos, porque
no todos somos iguales. Y entonces esto de entendimiento
exige que haya comunicación. Y cuando viene una pareja con
problemas matrimoniales, casi siempre la queja tiene que ver
con una falta de comunicación, y casi siempre la respuesta,
no, quizás no la respuesta completa, pero el primer paso es restablecer
comunicación para que se puedan solucionar los problemas. Todo
eso es lógico, ¿verdad? Es sencillo. Pero es difícil. ¿Por qué es tan difícil para
nosotros? Bueno, puede haber muchos motivos,
pero un motivo es el egoísmo. Yo me valoro más a mí que a la
otra persona. Mis reacciones son válidas y
las de ella no. No digo que eso sea el caso,
¿verdad? Pero en nuestro egoísmo, en nuestro orgullo, así nos sentimos. Yo soy importante. Pensamos en
nuestra vida como si fuera una película, ¿verdad?, y yo soy
el personaje principal, y los demás están nada más para apoyarme
a mí. Pero nuestras vidas no son una obra de teatro, no son
una película. Estamos enredados con los demás,
y las otras personas importan igualmente que yo. Entonces,
si eso pienso, voy a escuchar, voy a fijarme, voy a por lo menos
intentar entender. Hay casos en que es bien difícil
entender, no lo niego. pero por lo menos puedo intentar.
Si no intento, ¿qué clase de convención se espera, verdad?
Si intento, quizás no comprenda perfectamente, pero quizás comprenda
lo suficientemente para salir adelante. Y eso nos lleva al
segundo paso aquí. Pedro dice, dando honor, honrando
a la mujer como abazo más frágil. Bueno, aquí, hermanos, también
hay una plenitud de enseñanza. Noten la expresión más frágil. ¿Más frágil que quién? Pues más
frágil que el esposo. Pero Pedro está dando a entender
que todos nosotros somos frágiles hasta cierto punto. O sea, yo
no puedo decir, bueno, yo soy hombre, yo soy fuerte, yo soy
robusto, yo puedo con todo. Yo también soy bien frágil, ¿verdad?
Cualquier virus me derrota completamente y me deja agotado. En comparación con el Señor,
en comparación con las dificultades de la vida, yo también soy débil,
¿verdad? Soy vulnerable. Puedo ser quebrantado. Y no requiere tanto. Pero comparativamente,
entre hombres y mujeres, hablando de manera promedia, ¿verdad?,
si tomamos al azar una mujer y un hombre del mismo pueblo,
de la misma edad, pues probablemente el hombre es más fuerte que esa
mujer individual. Hay casos, ¿verdad?, en que una
mujer puede ser más fuerte que cierto hombre, pero no es lo
que suele suceder cotidianamente, ¿verdad?, constantemente. Ahora,
la respuesta mundana a eso muchas veces es decir, bueno, los fuertes
se van a hacer de todo lo que puedan, y los débiles van a tener
que aguantar lo que se les imponga. Así sucede muchas veces en el
mundo, ¿verdad? Y eso puede suceder también en
culturas machistas, ¿verdad? Bueno, porque yo soy hombre,
porque yo me puedo imponer Porque yo te puedo pegar más duro de
lo que tú me puedes pegar a mí, entonces tú me vas a obedecer,
entonces tú vas a ver. Pero no es una actitud cristiana,
¿verdad? Pedro no dice, aprovechense de
las mujeres porque son más débiles. Pedro dice, dando honor a la
mujer como abazo más frágil. Ahora, no dice como vaso menos
útil, no dice como vaso menos hermoso, dice vaso más frágil. Bueno, hay envases de muchas
clases, ¿verdad? Y aquí está hablando del ser
humano como una vasija, como un instrumento quizás hasta se
podría ampliar, ¿verdad? O sea, está hablando del ser
humano como seres quienes tenemos una función, ¿verdad?, servimos
para un propósito. Bueno, en nuestras casas tenemos
herramientas, vasijas, que son más decoradas, más lujosas, más
hermosas, Y muchas veces, si son de cristal, ¿verdad?, son
más frágiles. Entonces pongamos el caso, ¿verdad?,
hay un plato. Bueno, el plato de lujo, ¿verdad?,
que sacamos solamente en días festivos, suele ser más frágil
que el plato que usamos constantemente, ¿verdad?, que se puede meter
en el microondas. Pero el plato más frágil suele costar más que
el otro, ¿verdad? Suele tener mayor valor, en un
sentido por lo menos. Bueno, el varón debe de ver a
la mujer, debe de ver. Ella es más frágil que yo en
algunos sentidos. ¿Y cuál es su respuesta? ¿Entonces
me puedo apoderar de ella? ¿Entonces puedo aprovechar? ¿Entonces
me puedo...? No, no, no, no, no, no, no. Es
todo lo contrario a lo que dice la Biblia. Entonces, la debo
de honrar, la debo de respetar. Mi cortesía, mi cuidado debe
ser todavía mayor. Bueno, aquí, hermanos, se aplica
entre esposos y esposas, pero es un principio general. ¿Qué
deben de hacer los fuertes? Pues lo han estudiado en el libro
de Romanos, ¿verdad? Los fuertes deben de recibir
a los débiles, deben de abrigarlos, deben de apoyarlos. Y entonces
este mismo principio se podría aplicar entre padres e hijos,
¿verdad? Cuando uno es adulto y el niño
o la niña es chiquita, pues no hay que despreciarlos por ser
chiquitos, por ser débiles, hay que respetar sus limitaciones
y apoyarlos. Ahora también los hijos pueden
aplicarlo, ¿verdad? Ya llega cierto punto de vejez,
ya los padres se han enfermado y ya no pueden como antes. Ese
momento dice, bueno papá, ahora sí que ya eres débil y que no
te puedes levantar, te voy a decir todo lo que pienso. Ahora sí
te voy a reclamar por como me trataste. Es el momento de honrarlos
más a la luz de su debilidad, ¿verdad? Entonces nosotros, ¿cómo
respondemos? Y esto nos lleva al corazón de
Cristo. ¿En nuestro pecado merecíamos
ser honrados? ¿En nuestro pecado éramos fuertes? No, ¿verdad? De hecho, Romanos
5 enseña que estábamos desprovisto de fuerza, y en esa condición
de debilidad, cuando no podíamos ofrecerle nada, Cristo murió
por nosotros. Todas las relaciones humanas
las debemos de llevar a cabo por causa de Cristo, Él es la
meta, Él es la motivación, es por Él que debo amar a mi esposa
y cuidar a mis hijos y obedecer a los gobernantes y todo lo demás,
es por Cristo. Pero también siguiendo el ejemplo
de Cristo, reconociendo el corazón de Cristo hacia mí, que yo no
tengo nada para ofrecerlo, Yo no tengo nada para aportar a
Cristo, y sin embargo, ¿cómo me valoró? Pues me valoró de
manera que murió en mi lugar. Y entonces, ¿cómo reacciono ante
la debilidad de las otras personas? ¿Cómo reacciono ante cuando son
frustrantes, ante cuando no se portan bien, con amargura, con
desprecio, con enojo, con rencor? Claro, a veces se tiene que reprender,
¿verdad? Los padres tienen que corregir
a los hijos, y etc. ¿Pero eso quiere decir rechazarlos? No, ¿verdad? Cristo no nos trató
así. En mi debilidad, en tu debilidad,
Cristo te buscó, puso todo por ti. ¿Cómo vas a tratar entonces
a los más débiles en tu vida? ¿Como el mundo, aprovechándote
de ellos? o como Cristo, sirviéndolos constantemente
con comprensión y en amor, honrándolos. Para terminar, hermanos, déjenme
decir esto, que sin honor, sin respeto para otra persona, aun
el amor se puede convertir en algo tóxico. Es curioso como
sucede, pero el amor no es suficiente por su propia cuenta. El amor
tiene que ser informado por el honor. Cuando consideramos a
nuestros familiares, a nuestros hermanos en la iglesia, no es
suficiente amar. Hay que amar con honor o con
respeto. De esta manera, seguimos verdaderamente
el ejemplo de Cristo, ¿verdad? Él nos ha amado, pero también
nos ha honrado con una posición elevada, con ser Sus co-herederos,
con sentarnos en Su trono a final de cuentas, ¿verdad? Como Él
dice en el libro de Hipocalipsis. Mirando a Cristo, hermanos, honrémonos,
amémonos, aguantémonos con paciencia, por causa del Señor.
Vasos frágiles
Series 1 Pedro
El apóstol Pedro apela a esposos cristianos a comprender y honrar a sus esposas, en el contexto de quere sobre todo mantener comunión con el Señor en la oración.
| Sermon ID | 1117242141216592 |
| Duration | 40:40 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | 1 Peter 3:7 |
| Language | Spanish |
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