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y muy buenos días amados hermanos
siempre alegre de verles vamos a abrirle en Romanos capítulo
ocho y todavía seguiremos en este capítulo de Romanos ocho
puesto que es muy central y muy importante en todas las cosas
el capítulo ocho de Romanos esta vez vamos a hablar de tres gemidos
del espíritu aunque no son del espíritu hay uno de la creación
son generados por el Espíritu Santo, la tercera y bendita persona
de la Trinidad, y luego vamos a hablar de dos, vamos a dejar
el tercer gemido para la próxima semana. Entonces, si tienen sus
Biblias en Romanos, el capítulo ocho, vamos a leer desde el versículo
dieciocho, dice, pues considero que los sufrimientos de este
tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria
que nos ha de ser revelada. Porque el anhelo profundo de
la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de
Dios. Porque la creación fue sometida
a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la
sometió en la esperanza de que la creación misma será también
liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de
la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación
entera gime y sufre hasta ahora dolores de parto, y no sólo ella
sino que también nosotros mismos que tenemos la primicia del espíritu,
aún nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando
ansiosamente la adopción como hijos. la redención de nuestro
cuerpo, porque en esperanza hemos sido salvados, pero la esperanza
que se ve no es esperanza. Pues, ¿por qué esperar lo que
uno ve? Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos. De la misma manera, también el
Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como
debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros
con gemidos indecibles. Y aquel que escudriña los corazones
sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque Él intercede por los santos
conforme a la voluntad de Dios. Y sabemos que para los que aman
a Dios todas las cosas cooperan para bien. Esto es para los que
son llamados conforme a su propósito, porque a los que de antemano
conoció también lo predestinó a ser hechos conforme a la imagen
de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.
A los que predestinó, a esos también llamó. A los que llamó,
a esos también justificó. A los que justificó, a esos también
glorificó. Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién
estará contra nosotros? El que no negó ni a su propio
Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará también junto con Él todas las cosas? ¿Quién acusará a los
escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condena? Cristo Jesús es el que murió.
Sí, más aún el que resucitó, el que además está a la diestra
de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como está escrito. Por causa tuya somos puestos
a muerte todo el día. Somos considerados como ovejas
para el matadero. Pero en todas estas cosas somos
más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Porque
estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni lo presente, ni lo porvenir, ni los poderes,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios, que es el Cristo Jesús Señor
nuestro. aunque no vamos a estudiar todo el capítulo pero es bueno
leerlo una y otra vez así que durante la semana vuelvan a leerlo
porque mientras más leemos la escritura más fácil se nos hace
la comprensión de aquello que en la mente carnal es incomprensible
vamos a dar gracias al señor por la palabra gracias señor
por ser tus hijos por ser salvos por estar congregados aquí al
unísono como un solo hombre para escuchar tu palabra, y queremos
que la misma pueda hallar cabida en nuestro corazón, consolándonos.
En este mundo tan lleno de dolor, llanto y desolación, que tu palabra
nos pueda dar aliento para seguir adelante, y sobre todo, como
dice aquí, esperanza, que nos corrija de aquello que se sale
del camino, que nos instruyes en nuestra ignorancia, porque
siempre tratamos de poner mucho de nosotros mismos y poco del
Espíritu. Oramos pues que nos guíe el Señor.
En este valle de lágrimas, como muchos lo manifiestan, pero nosotros
lo llamamos un valle de esperanza, porque nuestra redención y nuestra
glorificación está cercana. En el nombre de Jesús oramos
por la salvación de aquellos que no te conocen. Amén. Muy
bien, nos quedamos nosotros donde hablábamos de los tres gemidos
que encontramos nosotros en la escritura. El gemido de la creación,
luego el gemido de la iglesia, tu gemido como cristiano y el
gemido del espíritu. Pero estos tres son generados
por el espíritu que mora, que habita en nosotros. Y creo que
eso es lo que hemos tratado de enseñar o poner la base en este
capítulo es que todo cambia porque el Espíritu Santo viene a morar
en nosotros una vez que somos salvos. tenemos que esperar y
probablemente ustedes que tienen un trasfondo pentecostal o que
piensan que el Espíritu Santo viene en otra ocasión, en otro
momento, lo que realmente vemos es que una vez que tú eres salvo,
el espíritu mora, el espíritu habita, porque de lo contrario,
no sería de él. O sea, en el nuevo pacto, el
Señor ha hecho las cosas de tal manera que el centro religioso
no está externo a ti. no es en un templo, no es en
nada, es en el cuerpo mismo, en tu templo mismo, o sea, que
Dios viene a morar contigo. De modo que dondequiera que tú
vayas y peques, también llevas a Dios. Pero en dondequiera que
tú vayas, si el Espíritu de Dios mora en ti, te anhela y te celosamente,
entonces también llevamos la bendición dondequiera que vayamos,
llevamos la bendición de la presencia del Señor. Pero noten cómo el
apóstol cambia aquí en cuanto a entrar a este primer gemido
de la creación. Vamos a leer del versículo anterior
porque habla de coherederos. Dice, y si somos hijos, somos
también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo,
si en verdad padecemos con Él a fin de que también seamos glorificados
con Él. Pablo lo que tiene en mente cuando
habla de esto es la glorificación final. Pero nos pone en la tierra
ahora. ¿Qué hay de nosotros que estamos
viviendo aquí en la tierra? Que todavía sí tenemos la primicia
del espíritu, estamos sellados por el espíritu, pero vivimos
en un mundo caído, en un mundo maldito por el pecado, Maldecido
por la caída de Adán y Eva. ¿Recuerdan el pasaje que está
ahí escrito en Génesis 3? Que el Señor le dijo a Adán,
por causa tuya, porque obedeciste la voz de tu mujer, maldita será
la tierra. Maldice la tierra, maldice al
hombre, maldice a la mujer, no en el sentido de esa maldición
de Dios de exterminio, sino que cuesta trabajo producir el fruto. en que yo no sé usted, pero los
únicos que no trabajan son los vagos, ociosos. Pero nadie está
aquí de paseo. Tenemos que trabajar en alguna
manera u otra. Aún el ladrón se especializa.
No lo debe hacer, no estamos diciendo, pero tiene un oficio
que lo ha sofisticado, aún está en el pie de la cruz porque el
ladrón no ha arrepentido, pereció por su pecado y el otro ladrón
que le llamamos buen ladrón, no sabemos por qué si era un
buen ladrón o porque se arrepintió, yo creo que es esto último. O
sea que estamos en esta vida y pasamos trabajo. pero algunos
tienen una idea en nuestra cultura en que si se ganan la loto entonces
ya no vamos a trabajar entonces vemos el trabajo como una maldición
pero el trabajo no es una maldición cuando viene de Dios o sea Dios
hubiera sido algo triste para el hombre vivir en un mundo caído
y estar ocioso en la mente del diablo o sea nos dio la ocupación
igual a la mujer igual a todos los animales del campo Entonces,
¿qué hay de nosotros que ya somos redimidos, que esperamos la glorificación
final? Y entonces Pablo comienza a hablar
a nosotros que somos herederos, y estaba hablándoles de que somos
herederos en Cristo, pero también añade coherederos con Cristo. O sea, realmente toda la herencia
viene de Cristo, porque él es el que murió y resucitó para
darnos esa herencia espiritual, pero falta todavía la glorificación
final. entonces por eso pone coherederos,
quiere decir que coheredero es que tú heredas con él la parte
del dolor y sufrimiento aquí en la tierra. Entonces Pablo
está hablando, el espíritu nos dirige ahora a nosotros, es que
estamos en esta tierra, somos hijos de Dios, no somos del mundo,
el mundo tiene su manera de ser y su manera de vivir, Por eso
es importante cuando nos congregamos y no despreciamos la congregación,
porque ustedes son los que son llamados fuera. ¿Fuera de qué? Fuera del mundo. Son la congregación
de los primogénitos hijos de Dios. Si lo ponemos en el Antiguo
Testamento, mirábamos a Sion, la ciudad celestial, el lugar
de la bendición de Dios. Entonces nosotros queremos la
bendición de Dios. O sea, el creyente busca, anhela
la bendición de Dios. Dios está con él. No queremos
ninguna otra bendición. No queremos la bendición de que
calma los nervios, de la religión, que te produce a lo mejor cierta
satisfacción a tu conciencia. No, no, no. En la vida del cristiano,
que está lleno del espíritu, tenemos otra manera de mirar
las cosas en el mundo. Tenemos otra cosmovisión. ¿Por
qué? Porque es una agonía vivir en
este planeta. es una lucha continua, es una
lucha constante entre miserable de mí, quién me librará de este
cuerpo de muerte, con la nefanda conducta que nos rodea y que
hemos estado nosotros mirando. Entonces, ¿qué es lo que a ti
y a mí nos toca cuando estamos en esta tierra? Sufrir. No es un sufrimiento en que nos
gusta, somos masoquistas, en que a lo mejor Dios se divierte
en que sufrimos por aquello. No. son dolores de parto y es
interesante la comparación que él hace y aquí apelo a las mujeres
en que sienten un dolor indudablemente es parte de la caída pero es
un dolor con esperanza es un dolor que se pasa y por eso tienen
2, 3, 5, 6, 7 hijos es con esperanza es un dolor es un sufrimiento porque hay esperanza y todos
nos regocijamos porque la vida continúa y nos entristecemos
cuando la vida termina entonces el creyente sabe que está en
una tierra temporal y aún la creación que ha caído gime y
eso es donde nos introduce Pablo cuando nos dice en el espíritu
pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son
dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada
porque el anhelo profundo de la creación, ahí está el gemido,
es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. O sea,
nosotros que ya somos creyentes, la creación inanimada y la creación
animada está esperando en algún momento que Cristo de gloria
se manifieste en nosotros, donde haya cielo nuevo y tierra nueva.
porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad,
sino por causa de aquel que la sometió en la esperanza de que
la creación misma será también liberada de la esclavitud, de
la corrupción, a la libertad, de la gloria de los hijos de
Dios. Pues sabemos que la creación
entera gime y sufre hasta ahora dolores de parto, no solo ella
sino que también nosotros mismos que tenemos las primicias del
espíritu aún nosotros mismos gemimos en nuestro interior.
Volvemos a la creación, o sea la creación está gimiendo cada
vez que tú sales a tu trabajo cada vez que tú ves un problema
familiar que ves una tortura familiar o prende las malas noticias
porque son malas noticias que nos dan siempre ¿Qué encuentras? Miseria, sufrimiento, dolor,
o sea, este mundo no mejora, todo lo que hemos leído en Romanos
capítulo uno, te das cuenta tú que este mundo en su perversión
se sigue hundiendo, y la gente misma dice en algún momento,
oye, esto se tiene que acabar en algún momento, ciertamente,
pero Pablo nos está hablando, mira, hace casi dos mil años,
diciendo, no, la creación gime, la creación sufre, ¿Desde cuándo? Desde que Adán y Eva pecaron
y cayeron en el huerto del Edén. Por lo tanto, cuando tú y yo
vemos el gemido de la creación podemos poner estos tres puntos
de lo que vemos. Ustedes saben la lucha que hay
del calentamiento global, la política y los gobiernos siempre
tratan de poner algo mundano en esto de que tenemos que cuidar
la creación o la naturaleza porque qué mundo van a heredar nuestros
nietos. Bueno, nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos disfrutaron
de esta creación. ahora nos mandan y obligan y
nuestro presidente Biden y podemos hablar de aquí de lo que estamos
viviendo en los Estados Unidos de Norteamérica, él cree que
para el año tal los carros eléctricos son la solución pero la electricidad
la produce el petróleo igual, no sé cuál es la idea detrás
de esto pero la gente se sigue enriqueciendo de aquello y qué
casualidad que somos nosotros los únicos que producimos el
calentamiento, nosotros y tenemos que poner dinero para arreglar
aquello y se hace político y no es que lo vemos desde la caída
porque eso no es religioso, no es inclusivo en el lenguaje que
estamos hablando y por eso hablamos en el capítulo 1 del L, B, G,
T, Q, V, etcétera como tú quieras ponerlo. Entonces la creación
entera se deteriora y gime a pesar de que la vemos que trata de
florecer pero no puede pero es por causa de la caída. es por
causa de la caída, está sujeta a vanidad, futilidad, por más
que se fuerza. Hoy en día nosotros aún tú mismo
puedes tomar con tu cámara tu celular foto bellísima de la
creación. te levantas temprano del cielo
diáfano que disfrutamos aquí en la Florida de una de las mejores
paisajes o ambiente en ese aspecto donde Dios nos ha permitido vivir
de una de las mejores aguas potables en ese aspecto no que no tenga
sus químicos pero cosas que el Señor nos permite disfrutar de
la creación y claro que hay que cuidar una de las cosas que podemos
hacer diferencia entre tu país y nuestro país aquí o el país
acá es la limpieza por ejemplo uno de los choques, hay muchos
cambios culturales, uno no es solamente el respeto de la ley,
pero tú ves en países más avanzados y desarrollados el control de
la basura. O sea, ¿cómo es que se prohíbe
o se multa a la gente que tira la basura por las puertas o la
ventana de los carros o en la calle? mal olor. Entonces, vemos
que hay un decaimiento, tú y yo producimos inmundicia, tú y yo
producimos basura, sino no pasar a la basura por tu casa cada
cierto tiempo. Porque así como nos alimentamos,
nos sostenemos, imagínate la creación, ¿cuánto produce para
sostener a este mundo? Eso se le llama la gracia y la
providencia de Dios. El sol sale sobre buenos y malos.
Sin sol no hay vida. La noche que nos refresca y la
luna que también mueve el mar y lo mantiene vivo, eso sale
para malos y buenos. El Señor Jesucristo, cuando estuvo
aquí en la tierra, él habló de que había un hombre insensato
que construyó sobre la arena y había un hombre sabio que construyó
sobre la roca. ¿Recuerdan? Él dijo, al que oye
mis palabras y la guarda, lo compararé a un hombre que construye
sobre la roca. que vienen lluvias, suben los
ríos, vienen desastres naturales y dan con ímpetu contra aquella
casa pero no caen. Eso dijo el señor del hombre
sabio. No que no le vayan a pasar desastres. Del insensato dijo, vienen los
ríos, vienen las lluvias, da con ímpetu contra aquella casa
y hay una gran ruina porque cae. entonces estamos viviendo en
un mundo nosotros donde Pablo está diciéndonos no es que estamos
en una burbuja en que los desastres naturales no nos afectan uno
puede orar y y gracias a Dios que no ha pasado huracán por
Miami para afectarnos muy cerquita quizá la Florida no se ha librado
uno del oeste otro del este pero no dice bueno fueron otros los
que pasaron qué pena pero hay creyentes ahí. Hay personas que
perecieron o perdieron cosas materiales, lo material es lo
de menos. Cuando tú pierdes la vida es
lo triste, porque ya no hay nada más que hacer. Los recuerdos,
la vida, todo pasa. Y el mundo entero sufre esas
cosas del mundo en la caída. La gente dice, ¿dónde está Dios?
En el mismo sitio. en el mismo lugar, y quizá ellos
no ven el propósito de Dios, pero el creyente sí lo mira con
otros ojos. El creyente mira que, como dijo
el predicador, vanidad de vanidad es todo eso. Tu vida misma es como una nube.
Tú puedes haber trabajado y luchado por tener tu casa lo mejor posible,
la mantienes limpia, seada, arreglada, pero viene un huracán y se va.
Tú puedes trabajar noche y día tratando de disfrutar de aquellas
cosas que es la labor de tu trabajo, pero en cinco segundos se acaba. Vemos un mundo que lucha, pero
es sutil, es vanidad. tú puedes disfrutar o hablo a
las hermanas cuando eran jovencita y señorita es de una juventud
y todo el mundo las miraba en su juventud no que no las miren
ahora lo que digo es van es la belleza van a la hermosura porque
se acaba igual con los jóvenes igual con todo el mundo o sea
vivimos en un mundo que se deteriora está sujeto a la entropía y el
creyente sufre con eso Mira no sólo el deterioro moral, sino
el deterioro material y espiritual de mucha gente. Las pestes que
hay en la agricultura, las plagas que hay en el mundo, como la
plaga que acabamos de pasar del COVID donde mucha gente nuestra
falleció. O sea, el mundo gime. La creación gime. No son los
presidentes. ni el grupo de parís que está
clamando por el calentamiento ni porque el glaciar fulano de
tal se está derritiendo esta tierra es de dios no es de la
gente cuando yo creo que dios creó el mundo es que él creó
el mundo y los que en él habitan aún los animales, la creación
animada o la creación inanimada dan gloria a Dios y algún día
lo vamos a encontrar en una plenitud completa en la redención y la
glorificación final. Hay un lenguaje literario en
la Biblia que se habla y dice que es el lenguaje de la personificación. Cuando tú lees los Salmos dice
que los árboles aplauden, los árboles se regocijan, personificación. Ves cuando un niño agarra un
palo de escoba y lo monte y dice es un caballito y dice pucutún
pucutún le está dando personificación a algo inanimado pero en la creación
de Dios el hábitat que él creó y que él hizo para nuestro bien
para poder subsistir las generaciones tras generaciones también se
regocijan no solamente los ríos aplauden el lenguaje de la personificación
en la Biblia es amplio y empieza con el huerto y el jardín de
Dios en el Edén, que algún día recuperaremos. Entonces, algún
día esa creación no estará sujeta a esta vanidad, sino será liberada
a una libertad gloriosa, como hemos leído. pero mientras tanto
sufre dolores de parto y por eso dice ahí con esperanza ahora
cuando leímos en segunda de pedro vamos a leer los versículos anteriores
porque casi casi coinciden con este versículo que quiero mostrar
en segunda de pedro capítulo tres cómo va a determinar este
mundo cuáles son los dolores de parto que nosotros estamos
viendo y es pedro ahora el que habla y comienza a decirnos en
segunda de pedro lo siguiente vamos a leer versículo diez al trece dice pero el día del
señor vendrá como ladrón en el cual los cielos pasarán
con gran estruendo y los elementos serán destruidos con fuego intenso
y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas Puesto
que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera,
¿qué clase de personas no deben ser ustedes en santa conducta
y en piedad? Esperando y apresurando la venida
del día de Dios en el cual los cielos serán destruidos por fuego
y los elementos se fundirán con intenso calor. Pero según su
promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra en las
cuales mora la justicia. ese es el nuevo cielo y la nueva
tierra que el señor nos traerá estaba profetizado eso si opinamos
en Isaías capítulo 11 vemos que este gemido de la creación estaba
obviamente el señor creó primero el cielo y la tierra y después
puso al hombre en el último día recuerdan la creación de dios
ahora no fue el sexto día de seis milenios o algo de una edad
en cuanto a la evolución En Isaías, el capítulo 11, está hablando
de una armonía en cuanto a la creación, que algunos interpretan
mal para un tipo de reino milenial. Pero en Isaías 11, el versículo
6, dice, el lobo morará con el cordero y el leopardo se echará
con el cabrito. El becerro, el leoncillo y el
animal doméstico andarán juntos, y un niño los conducirá. La vaca con la osa pastará, sus
crías se echarán juntas, y el león, como el buey, comerá paja.
El niño de pecho jugará junto a la cueva de la cobra, y el
niño destetado extenderá su mano sobre la guarida de la víbora.
no dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra
estará llena del conocimiento del Señor, como las aguas cubren
el mar. naturaleza es amiga nuestra que
nos sostiene pero hay muchos enemigos ahí que nos pueden matar
en instantes también sobre todo en el frío o el calor excesivo
por eso siempre hay avisos sea que haya mucho calor o que haya
mucho frío siempre eso es un enemigo del ser humano igual
con los animales salvajes y la gente hoy en día quiere tener
animales que son salvajes como si fueran animales domésticos
y después se mueren. Pero aquí está hablando el profeta
otra vez de volver a la armonía de la creación original antes
de la maldición de Dios. Y por último leamos capítulo
21 de Apocalipsis donde nuestro apóstol Juan está viendo un cielo
nuevo y una tierra nueva entonces él ve este nuevo cielo y una
tierra nueva porque este primer cielo y esta primera tierra pasarán
ese es el gemido o sea tú y yo entendemos que esta tierra sufre
la caída y algún momento pasará en algún momento no habrá electricidad
no habrá internet No habrá nada de las modernidades. Todo el
cielo será realmente conmovido y la tierra. Y ve el apóstol
Juan, un cielo nuevo y una tierra nueva. porque el primer cielo
y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. Y vi la
ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo de Dios,
preparada como una novia ataviada para su esposo. Entonces oí una
gran voz que decía desde el trono, El tabernáculo de Dios está entre
los hombres, y él habitará entre ellos, y ellos serán su pueblo,
y Dios mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus
ojos y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni
dolor, porque las primeras cosas han pasado. El día que comieres,
ciertamente morirás. En el nuevo cielo y en la nueva
tierra no hay más muerte. Hoy padecemos todo el sufrimiento
y el dolor de las enfermedades, la muerte de nuestros seres queridos,
las muertes objetales, el dolor emocional de que alguien nos
deje o nos diga que no nos quieren. Hay dolor y sufrimiento por doquier.
Este es un mundo injusto. No hay manera en que tú y yo
nos libremos de aquello. Sólo que el impío, el no creyente,
no entiende. pero el creyente entiende, yo
soy coheredero con Cristo. No importa cómo yo vaya a salir
de esta tierra, no importa cómo el señor firme o el doctor firme
mi certificado de defunción, mi lugar es seguro en el cielo. No importa qué dolores pasen
en esta tierra, son dolores de parto. Son dolores de alivio
en que el Señor me liberará de esta carga de muerte, de este
cuerpo miserable de pecado y me llevará a su reino de justicia.
Algún día todo el mundo pasará por aquello, pero los que son
del Señor morirán, vivirán con él para siempre, mientras que
los que no creen morirán eternamente en el infierno. Y tú viste, es
el cielo que viene a nosotros. La gente dice, no, yo voy a ir
al cielo. Muy bien, mientras tanto, en el lugar intermedio.
Pero según Juan, según cómo terminan las cosas, es en esta tierra.
Hay un cielo nuevo y hay una tierra nueva. Este mundo como
lo vemos es futil, es superficial, tiene grandes cosas, pero nunca
termina. Nunca se acaba. No logra, al
contrario, vemos una entropía, un detrimento en todas las cosas,
aún en nuestro cuerpo físico. porque el Señor dijo el día que
tú desobedecieres. Pero tú y yo sabemos quién nos
trae la esperanza, quién es el que venció la muerte con poder,
y no es otro más que el Señor Jesucristo. Y entonces pasa ahora
a hablarnos a nosotros de nuestro gemido. Tú y yo que tenemos las
primicias del Espíritu, en el versículo 23, en el capítulo
8 de Romanos, Entonces entendemos que ahora
son dolores de parto porque hay una alegría después que una mujer
da a luz sus hijos y dice vale la pena. Y no solo ella sino
que también nosotros mismos que tenemos las primicias del espíritu
aún nosotros mismos gemimos en nuestro interior aguardando ansiosamente
la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo. ¿Pero ya nos
hemos adoptado? ¿No hemos leído eso anteriormente?
Dios nos ve glorificados. O sea, cuando Dios te salva a
ti y perdona tus pecados, no es que tú estás trabajando y
trabajando por tu salvación, no. Estamos viviendo en el espíritu. Pero Dios hace las cosas bien,
ya nos ve glorificado. Pero como todavía vives en esta
tierra, estás sujeto a la luz solar, estás sujeto a la entropía
y al sufrimiento de nuestra vejez, entonces padecemos las cosas
que hay en la cara. O sea que es imposible lo que
predican algunos falsamente de que no te duela la rodilla, de
que no sufras de artritis, de reumatismo, no tengas problemas
de colesterol, triglicéridos. Es imposible que no sufras del
corazón o que no mueras de algún cáncer. Pero no es malo, Dios,
por eso, que vivimos en un mundo sujeto al pecado y a la maldad.
Pero el creyente ya está adoptado por Dios. ¿Cómo sabe? Porque
hemos probado un poquito del cielo. somos las primicias del
espíritu. O sea, tú sabes también, como
yo, en que a la hora que nos pusimos al monte Calvario y nuestros
pecados fueron perdonados, la esperanza que renació en nosotros.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es la
misma palabra de cielos nueva y nueva tierra. Eres una nueva
criatura. Las cosas viejas pasaron, todas
son hechas nuevas. Si el Señor ha hecho morar su
naturaleza divina en nosotros, el Espíritu nos anhela celosamente
y nuestra actitud es como Lod. O sea, vemos la nefanta conducta
de los demás viviendo en este mundo. No me digas que no te
molesta cómo viven otros. muchos cristianos como quieren
vivir, tratando de salirse con la suya, ¿no? Vivir en los dos
mundos, tratando de agradar a Dios y agradar al mundo, o al diablo,
a la carne, y piensan que está dando gloria a Dios. No, la lucha
que tú y yo tenemos en la agonía es como agradar al Señor, como
vivir en el Espíritu para él, y para ello el Señor dice, tú
has sido sellado con el Espíritu, eres primicias del Espíritu. La primicia es la primera masa,
o sea el señor o sea cuando uno habla y mira y lee el antiguo
testamento el señor decía tráeme la ofrenda y las primicias lo
mejor es para Dios no lo peor por eso siempre me afectará lo
que que ustedes dan ofrecen a Dios es lo que le sobra o le dan lo
mejor a Dios porque Dios te da lo mejor a ti. Aquí en este mismo
capítulo acabamos de leer que Dios no escatimonia a su propio
Hijo. Él no nos ha negado todas las
bendiciones. El hecho que tú y yo ahora seamos
primicias del Espíritu es que disfrutamos de la bendición de
Dios, de los deleites del cielo aquí en la tierra. Tus oraciones
son contestadas. Somos hijos de Dios, somos coherederos
de todas las bendiciones de Dios, pero nos damos cuenta del sufrimiento
y del dolor que hay alrededor de nosotros por la nefanda conducta
de otros. Este mundo no es nuestro hogar. ¿Recuerdas a Jesús en el cenáculo
con sus discípulos que no entendían todavía todas las cosas de por
qué él tenía que ascender al cielo? el Señor le dijo yo le
voy a dar otro consolador porque yo tengo muchas cosas que deciros
pero ahora no las pueden sobrellevar igual ocurre con la vida del
creyente a veces pasan cosas en tu vida que te van enseñando
lo que viene no porque sea peor sino porque es mejor te preparan
o sea el señor va haciendo camino a nosotros porque vamos a pasar
por diferentes pruebas o problemas o sufrimientos es porque somos
las primicias somos los primeros obviamente la iglesia primitiva
ven esas primicias pero uno piensa y dice bueno Pedro no tenía la
madurez que tenemos nosotros, él miraba aquello. Era un apóstol
del Señor, pero tú y yo en este tiempo podemos mirar aún con
mayor razón, no sólo lo que Pablo y Pedro decían, sino que realmente
la venida del Señor está cerca. Y me puedo regocijar en que soy
las primicias del Espíritu. ¿Cómo primicias? Porque el Espíritu
muere en ti. a ti Dios te ha revelado las
cosas del reino que tú puedes abrir la Biblia y entender la
gente menosprecia eso no entiende como por eso que les decía cuando
la gente habla de sus asuntos religiosos cree que sabe más
que nosotros de la Biblia o que este es servidor puede hablar
de su carro pueden hablar de sus casas pueden hablar de muchas
otras cosas y profesión y hobbies que tienen pero ojalá te quites
de la mente en el hecho de que tú crees que sabes más de Dios
no sólo los que tienen las primicias podemos entender este mundo y
harías bien en cómo nosotros como creyente oramos por tu salvación
porque tenemos las primicias del espíritu nota no solamente
aquí en el capítulo 8 sino en el capítulo 11 el versículo 16
dice si el primer pedazo de masa es
santo, también lo es toda la masa, y si la raíz es santa,
también lo son las ramas. O sea que está hablando del primero,
o sea, ¿quién fue el primero en tu casa en conocer el evangelio?
Muchas veces yo pienso, fulano, fulana, sultana, mengana, son
los únicos que están en su casa, como Pero recuerda, muchas veces podemos
desanimarnos de que estamos solos, pero quizá tú eres las primicias.
Tú eres el primero. En como la masa restante es santa. A lo mejor fue tu mamá, fueron
tus abuelos, fueron alguien que fueron las primicias del evangelio
y ellos oraron para que tú en este tiempo estés oyendo la palabra
del Señor. Entonces el creyente entiende
que su dolor, su sufrimiento, cómo vive y cómo muere es importante
porque justo ha de vivir por la fe para que cuando tú mires
alrededor tuyo ellos sepan tú eres las primicias. Ellos son
salvos. Ellos miraron. Por eso Hebreos
cuando habla de la gran nube de testigos está hablando de
aquellos que vivieron la fe antes que nosotros. Tú no eres el único.
Tú eres de los postreros. nosotros somos de los últimos
que podemos mirar hacia atrás a toda una playa de testigos
que vivieron por la fe que creyeron a Dios y obedecieron a Dios más
bien sería una pena y una vergüenza que tú y yo viendo tanta gente
que fueron primicias no le demos el ejemplo no no no más importante es ir
a la playa mi adoración a Dios. Mira qué clase de primicia eres.
Recuerda que tú eres la esperanza para tu gente. ¿Cómo vives el
evangelio? ¿Cómo ellos lo miran? ¿Cómo tu
cónyuga o tus hijos o tus nietos van a creer en el evangelio cuando
tú tratas el evangelio a menos? No como primicias. Y lo que Pablo
está diciéndome y enseñándome a mí, no, no, yo soy la primicia.
ustedes son las primicias y hay muchos otros pasajes más en el
capítulo dieciséis de Romano en el versículo cinco para no
salirnos de Romano él estaba hablando igual de estos hermanos
que estaban en Roma y aunque él no había ido la gente que
se había convertido dice saluden también a la iglesia que está
en su casa saluden a mi querido hermano Epeneto que es el primer
convertido a Cristo en Asia Primicia Pablo estaba predicando y hay
alguien, un pastor a veces recuerda, cuando esta iglesia inició, quiénes
son los primeros que comenzaron a venir, quiénes son los que
apoyan la obra del Señor. Entonces es la primicia de por
qué la realidad del Evangelio se predica. Así que no solamente
cuando alguien inicia una obra o una iglesia organizada o no,
sino también si eres el primero en tu familia. Y en el mundo
cultural hispano creo que hay muchos que son los primeros.
tu familia disfuncional vivió en el engaño, la mentira y el
error. Pero ahora tú puedes llevarle la verdad en el hombre. O puedes contemplar a aquellos
que fueron primicias delante de ti primero. O sea que nosotros
gemimos por la condición como está el mundo. Por eso ustedes
oran por la conversión de sus hijos, de sus hijas, de su familia. Es el espíritu. ¿Dónde van a
ir? El mundo se va a acabar. ¿O no? Como ellos viven, tienen que
vivir con el resultado de sus decisiones. Y nosotros nos damos
cuenta que corren en pos de su propia destrucción, pero el creyente
quiere más. Es un dolor con esperanza, es
un dolor, un sufrimiento ver a otros que viven en una manera
en que no glorifican al Señor. ¿Quién es el primero de la resurrección?
Cristo o Jesús. Es la primicia de la resurrección. dice que él que resucitó fue
por el poder del espíritu según Hebreos nueve ¿Quién te resucitó
a ti de entre los muertos? El espíritu de Dios que mora
ahora en ti. Entonces vivir en el espíritu
no es solamente vivir en un estado estático de una experiencia en
que uy qué bien estoy puedo hablar en cierta manera y me siento
como la bendición de Dios ¿no? Es que tú sufres el vivir en
este mundo que es antagónico Y a eso iba cuando mencionaba
a Cristo en el aposento alto. Tengo muchas cosas que deciros,
pero aún no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Consolador,
el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad. En el
mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. El mundo os va a aborrecer. El
mundo no entiende la manera como nosotros vivimos. pero nos toca
a nosotros producir los frutos de la primicia de nuestro buen
Dios. Porque esto acabará algún día.
Tú y yo vamos a experimentar el dolor, pero hemos degustado
las cosas de Dios. Noten conmigo en Hebreos, capítulo
6. Hebreos, el capítulo 6. 19 al 20. Hebreos, capítulo 6. Los versículos 19 al 20 nos dicen
lo siguiente. Tenemos como ancla del alma una
esperanza segura y firme y que penetra hasta detrás del velo,
a donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho según el
orden de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre. Dice que con el
Señor tenemos un ancla, una esperanza segura y firme. Este mundo vive
un mundo en vanidad. Pero tú y yo tenemos esperanza.
¿Cuál es tu esperanza? ¿Trabajar, trabajar, trabajar?
Sí, claro, hay que trabajar. ¿Para qué? ¿Buscar primeramente
el reino de Dios y qué? Su justicia. Y todas estas cosas
os serán añadidas. La gente piensa que a lo mejor
parte de su economía va a ayudarles a solucionar el problema. Pero
este mundo es caído que llega un momento en que no hay nada
que te pueda ayudar. Pero el creyente sí tiene esperanza. Aún para la muerte hay solución.
Amén. Cuando morimos en el Señor. Porque
todos los que estamos acá algún día pasaremos por el trance de
la muerte terrenal. Experimentamos el dolor de un
mundo caído con sus enfermedades y frustraciones. Nuestros cuerpos
están sujetos al dolor y a la muerte, pero eso acabará algún
día. Una nota en lo que dice, no solamente
en las primicias, sino en este de Hebreos, sino Santiago, capítulo
1, versículo 18, antes de buscar Primera de Juan. Santiago Santiago nos dice también y nos
habla de las primicias y del dolor y sufrimiento y la esperanza
que debemos tener. Capítulo uno, el versículo dieciocho
de Santiago, dice, en el ejercicio de su voluntad, él nos hizo nacer
por la palabra de verdad para que fuéramos las primicias de
sus criaturas. O sea que el convertido es una
nueva creación, Esto es importante, así como
Dios creó a Dan y Eva, Santiago, el apóstol, el hermano menor
del Señor, está diciéndonos, él de su voluntad por el Espíritu
Santo nos hizo nacer por la palabra de verdad para que fuéramos las
primicias de sus criaturas, ser verdadero hijo de Dios. El verdadero
Hijo de Dios manifiesta la vida de Dios. Y por eso 1 de Juan,
capítulo 3, los versículos 1 al 3 dicen, miren cuán gran amor
nos ha otorgado el Padre que seamos llamados Hijo de Dios.
Y eso somos, por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció
a Él. Amado, ahora somos hijos de Dios,
y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos
que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a Él, porque
lo veremos como Él es. Y todo el que tiene esta esperanza
puesta en él se purifica así como él es puro. Así que la esperanza
nos lleva a la purificación. El creyente vive en esta tierra
en santificación. pureza, buscando ser como él
es, a pesar que las pruebas, dolores, y sufrimientos no lo
arredan, no lo intimidan, no lo llevan atrás en la vida cristiana. Las cosas que ocurren en el mundo
hacen que nuestros ojos estén cada vez más firmes y fuertes
en Cristo Jesús. ¿Dónde pones tu mirada? ¿Cuál
es tu esperanza? No me digas que en tu vida, en
tu juventud, y en tus fuerzas. Hoy estás aquí, mañana estás
¿En qué pones tu esperanza? ¿O sea, te centras en el dolor
y el sufrimiento? ¿O en la esperanza de vida eterna
que el Señor nos ha dado en Jesucristo? Así que cuando Pablo está hablándonos,
redondeando en Romanos capítulo 8, nos dice, nosotros gemimos
en nuestro interior aguardando ansiosamente la adopción como
hijos, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza hemos
sido salvados. Pero la esperanza que se ve no
es esperanza. Pues, ¿por qué esperar lo que
uno ve? Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos. Y no es que esté hablando como
algo escondido. Es que tú y yo tenemos esperanza del cielo.
el señor ha de venir, se ha de manifestar, pero ves alrededor
y a lo mejor en tu carne piensas que no es, no va a pasar, no
va a ocurrir, te deprimes, te deterioras, suspiras, pero en
desesperanza, el creyente no, el creyente mira con esperanza.
En esto, por ejemplo, comentarista Hendricks, y lo voy a citar literalmente,
tú y yo que tenemos las primicias del espíritu, valoramos las cosas
de otra manera. Vemos este mundo de otra forma.
Y cito, así como la fe es necesaria para apropiarse de la salvación
que Cristo ha obtenido para vosotros en el pasado, del mismo modo
la esperanza, es necesaria para hacer propias las bendiciones
futuras. Fin de la cita. ¿Qué esperas
tú y yo? ¿Qué esperamos tú y yo para mañana? ¿Cuál es nuestra esperanza de
mañana? ¿Sabes cuál es nuestra esperanza
de mañana? ¿Qué ocurrió en ti en el pasado? Eres primicia del
Entonces el creyente no se desespera, porque si Dios sobró así en el
pasado en mi vida, me ha dado esas primicias, yo he vivido
por la fe, el Señor me ha sostenido hasta aquí, ¿por qué en el futuro
me voy a desesperar? Eso es del impío, del incrédulo,
que él busca una solución a todo su problema, por las cartas,
la bujería, la cartomancia, ¿Quiere saber más de su futuro? El creyente
aguarda y dice, mira, la creación gime. Hay dolores, pero son dolores
de parto. Tengo esperanza en mí, porque
aunque el Señor me permite pasar por estas pruebas y tribulaciones,
en este mundo caído es con esperanza. Esa esperanza ancla mi fe. Esa
esperanza es que el cielo se abre, es que Cristo está oyendo
mi intercesión, es que el espíritu que él ha hecho morar como primicia
que me ha dado a probar un poquito del cielo será una realidad mañana,
será una realidad en el futuro, sea que el Señor me quite de
esta tierra y me lleve a su presencia y esté en ese estado intermedio
o que mañana el universo entero caiga. se conmuevan las estrellas
del cielo, que la tierra se abra y haya terremotos y todo esto
se acabe. Veré en gloria el rostro de mi
Cristo. Veremos en gloria el rostro del Señor que quiso nuestras
almas redimidas. Sé la esperanza que tú y yo tenemos.
¿Las aflicciones de esta tierra quitarán nuestros ojos de fe
en Cristo? sufrimiento que tenemos opacarán
la gloria de la primicia, las glorias de Cristo que hay en
mi vida? Querido hermano, tenemos que reafirmarnos en cuanto a
nuestra fe, porque es la esperanza para hacer propias las bendiciones
del futuro. No son en nada comparable a las
glorias que vienen, querido hermano. Le amo lo una y otra vez. Los
sufrimientos de la era presente no son en nada comparables a
las glorias venideras que Cristo traerá a nuestra vida. Amén. Oh Señor, ¿cuánto aguardamos
y anhelamos más del Cielo? Más de Ti. Y Tú lo has hecho
una realidad en nosotros. Es algo que hemos experimentado.
Te damos las gracias por comprender Tu Palabra, Tu Escritura, por
comprender los dolores y los sufrimientos que padecemos en
esta tierra caída. le damos las gracias porque tú
no nos has dejado sin esperanza. Es una esperanza que no avergüenza
porque nos has dado a tu hijo Jesucristo. El espíritu nos ha
sellado y todo esto terminará en la consumación final. Oramos
por nuestros seres queridos. Apresuras los señor que salgan
de Sodoma y Gomorra. Que sean liberados de la esclavitud
de su pecado. Que vengan a ti fuente de agua
viva. Que crean Esa es su esperanza. Oh Señor, en este mundo todo
acabará y todo pasará, pero los que creen en Ti permanecerán
a vida eterna. Oh Señor, gracias por la paciencia
y la perseverancia de los santos, porque aunque ahora todavía no
somos lo que debemos de ser, nos purificamos. Purifícanos,
santifícanos, Señor, hasta la venida gloriosa en que Tú has
de aparecer sobre esta tierra. Bendice a cada hermano, cada
hermana en su vida cristiana, que sean buenas primicias para
su casa, para su gente. Te lo suplicamos en el nombre
de Jesús.
Tres gemidos del Espíritu
Series La iglesia
-Creación: vanidad, libertad, dolores.
-Nosotros: Primicias, esperanza.
| Sermon ID | 1113222155327580 |
| Duration | 51:32 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 2 Peter 3:10-13; Romans 8:17-27 |
| Language | Spanish |
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