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Que Dios nos bendiga en este
hermoso día que el Señor nos regala. Una vez más estamos aquí
en este tiempo de lectura, meditación y oración. Hoy nos corresponde
leer el libro de Eclesiastes, específicamente sus capítulos
3 y 4. Así que le invito por favor a
que preste atención a esta lectura. leamos conmigo, si usted tiene
una Biblia a su alcance, estamos leyendo en la Nueva Biblia de
las Américas, si no pues escuche con atención, luego tendremos
lo que son los pensamientos para el culto personal y familiar
correspondientes a estos dos capítulos, así que tampoco se
separe, no piense que la lectura termina, con los dos capítulos,
sino que también tendremos otra lectura basada precisamente en
esos dos capítulos. Comenzamos con el capítulo 3,
el libro de Eclesiastes, nos dice así la palabra del Señor. Hay un tiempo señalado para todo
y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo, tiempo de nacer
y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arrancar
lo plantado, Tiempo de matar y tiempo de curar. Tiempo de
derribar y tiempo de edificar. Tiempo de llorar y tiempo de
reír. Tiempo de lamentarse y tiempo
de bailar. Tiempo de lanzar piedras y tiempo
de recoger piedras. Tiempo de abrazar y tiempo de
rechazar el abrazo. Tiempo de buscar y tiempo de
dar por perdido. Tiempo de guardar y tiempo de
desechar. Tiempo de rasgar y tiempo de
coser. Tiempo de callar y tiempo de
hablar. tiempo de amar y tiempo de odiar,
tiempo de guerra y tiempo de paz. ¿Qué saca el trabajador
de aquello en que se afana? He visto la tarea que Dios ha
dado a los hijos de los hombres para que en ella se ocupen. Él
ha hecho todo apropiado a su tiempo. También ha puesto la
eternidad en sus corazones. Sin embargo, el hombre no descubre
la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin. Sé
que no hay nada mejor para ellos que regocijarse y hacer el bien
en su vida. Además, sé que todo hombre que
coma y beba y vea lo bueno en todo su trabajo, que eso es don
de Dios. Sé que todo lo que Dios hace
será perpetuo. No hay nada que añadirle y no
hay nada que quitarle. Dios ha obrado así para que delante
de Él teman los hombres. Lo que es ya ha sido, y lo que
será ya fue, porque Dios busca lo que ha pasado. Aún he visto
más bajo el sol, que en el lugar del derecho está la impiedad,
y en el lugar de la justicia está la iniquidad. Yo me dije,
al justo como al impío juzgará Dios, porque hay un tiempo para
cada cosa y para cada obra. Me dije también en cuanto a los
hijos de los hombres, ciertamente Dios los ha probado para que
vean que son como los animales. Porque la suerte de los hijos
de los hombres y la suerte de los animales es la misma. Como
muere el uno, así muere el otro. Todos tienen un mismo aliento
de vida. El hombre no tiene ventaja sobre
los animales porque todo es vanidad. Todos van a un mismo lugar. Todos
han salido del polvo y todos vuelven al polvo. ¿Quién sabe
si el aliento de vida del hombre asciende hacia arriba y el aliento
de vida del animal desciende hacia abajo a la tierra? He visto
que no hay nada mejor para el hombre que gozarse en sus obras,
porque esa es su suerte. Porque, ¿quién le hará ver lo
que ha de suceder después de él? Capítulo 4 Entonces yo me
volví y observé todas las opresiones que se cometen bajo el sol. Y
vi las lágrimas de los oprimidos, y no tenían quien los consolara. En mano de sus opresores estaba
el poder, y no tenían quien los consolara. Así que felicité a
los muertos, los que ya murieron, más que a los vivos, los que
aún viven. Pero mejor que ambos está el
que nunca ha existido, que nunca ha visto las malas obras que
se cometen bajo el sol. He visto que todo trabajo y toda
obra hábil que se hace es el resultado de la rivalidad entre
el hombre y su prójimo. También esto es vanidad y correr
tras el viento. El necio se cruza de manos y
devora su propia carne. Más vale una mano llena de descanso
que dos puños llenos de trabajo y correr tras el viento. Entonces
yo me volví y observé la vanidad bajo el sol. Había un hombre
solo, sin sucesor, que no tenía hijo ni hermano. Sin embargo,
no había fin a todo su trabajo. En verdad, sus ojos no se saciaban
de las riquezas y nunca se preguntó, ¿para quién trabajo yo y privo
a mi vida del placer? También esto es vanidad y tarea
penosa. Más valen dos que uno solo, pues
tiene mejor pago por su trabajo. Porque si uno de ellos cae, el
otro levantará a su compañero. Pero hay del que cae cuando no
hay otro que lo levante. Además, si dos se acuestan juntos,
se mantienen calientes. Pero uno solo, ¿cómo se calentará? Y si alguien puede prevalecer
contra el que está solo, dos lo resistirán. Un cordel de tres
hilos no se rompe fácilmente. Mejor es un joven pobre y sabio
que un rey viejo y necio que ya no sabe recibir consejos,
porque ha salido de la cárcel para reinar, aunque nació pobre
en su reino. He visto a todos los vivientes
bajo el sol apresurarse a ir junto al joven sucesor que los
reemplaza. No tenía fin la multitud de todos
los que lo seguían, y ni aún los que vendrán después estarán
contentos con él, pues también esto es vanidad y correr tras
el viento. Amén y Amén. La lectura del día de hoy. Libro de Eclesiastes y sus capítulos
3 y 4. Vamos a considerar entonces los
pensamientos para el culto personal y familiar correspondientes a
estos dos capítulos. Comencemos con el capítulo 3. Nos dicen así. Reconocer que
todos los tiempos y las circunstancias de la vida están ordenados por
un Dios sabio, bueno y soberano, debería animarnos a usar correctamente
los momentos que Él ha dispuesto. Por ejemplo, Dios trae momentos
de llanto y de risa a la vida. Por lo tanto, Él espera de nosotros
que lloremos en tiempo de llanto. Como creyentes no pasamos por
el dolor como el mundo que no tiene esperanza, pero ciertamente
en tiempo de aflicción experimentamos sufrimiento. Hacerlo no es desconfiar
de Dios, sino expresar una confianza que tiene contentamiento en su
soberanía. Saber que todos los tiempos de
Dios son apropiados para nuestro bien definitivo nos permite aprovecharlos
confiadamente. El versículo 11 de este capítulo
3 de Eclesiastes es la clave para explicar por qué todas las
cosas temporales de la vida debajo del sol no pueden traer satisfacción
definitiva. Dado que Dios puso la eternidad
en nuestros corazones, sólo un Dios eterno nos puede satisfacer. Vivir el presente con la vista
en la eternidad es la esencia de la cosmovisión cristiana. Las referencias del predicador
a la muerte no intentan ser pesimistas, sino realistas. la muerte segura
hace que la vida sea temporal no debemos ser morbosos sino
que debemos vivir debajo del sol con la vista en la vida más
allá del sol hermosa lectura mis hermanos que podemos ver
en estos pensamientos que son esas enseñanzas prácticas que
extraemos de ese famoso capítulo 3 del libro de Eclesiastes. Seguimos leyendo los pensamientos
correspondientes al capítulo 4. Nos dicen así. La diligencia
en el trabajo es una virtud. La pereza es autodestructiva. Dios nos ha dado la capacidad
de trabajar tanto para su disfrute inherente como para provisión
para vivir. Sin embargo, trabajar para ser
más que otro como dice el verso 4, o trabajar para amontonar
lo que se gana, como dice el verso 8, es un abuso de lo que
Dios ha dado para bien. Estar motivado a trabajar por
envidia o codicia es un quebrantamiento de la ley de Dios, específicamente
el décimo mandamiento. Los cristianos deberían trabajar
duro, pero no con la tensión o la presión de intentar ser
mejores que otra persona. Se puede lograr la moderación
y el contentamiento con lo que uno tiene, pero luchar siempre
por conseguir más es perseguir el viento. Dios nos ha hecho
para ser criaturas sociables, como podemos ver en los versos
9 al 12. Hay bendición y provecho en el
compañerismo, incluyendo el matrimonio la familia y los amigos, los
cuales apuntan a Dios. Deberíamos estar agradecidos
por aquellos a quienes Dios ha traído a nuestras vidas y dejar
que nuestra familia y amigos conozcan nuestra gratitud. pensar
en amigos y familia debería ser también, o debería también pensar
en amigos y familia debería también dirigir nuestros corazones a
Cristo, quien es nuestro esposo, nuestro hermano mayor y un amigo
que está más unido que un hermano, como dice esta porción del libro
de Eclesiastes. Vamos a orar entonces, pidiéndole
al Señor que nos dé esa gracia para poder tener en alta estima
lo que el Señor valora y siempre que nos esforcemos en trabajar,
en ganarnos el sustento, nunca lo hagamos con el fin de sobre
pisar al otro o tratar de pavonearnos delante de los demás y decir
mira yo tengo dinero yo conseguí dinero porque esa no es la meta
del creyente el creyente todo lo que hace su trabajo su esfuerzo
sus estudios su vida todo debe apuntar a buscar la gloria de
Dios entonces debemos de trabajar duro siempre poniendo la vista
en dar esa gloria y honra al Señor y mirando también hacia
la eternidad porque no todo termina con la muerte hay vida después
de la muerte y si y claro está claro está si usted no se ha
puesto a cuentas con Dios si usted no ha venido delante del
Señor en arrepentimiento y fe pues Es real y efectivamente
como dice aquí en este libro de Iglesia. ¿A usted de qué le
sirve a usted afanarse? ¿De qué le sirve a usted cansarse?
¿De qué le sirve a usted vivir esta vida? Si de todas formas
después de esta vida le va a ir peor. Una vida separada de Dios
es el peor mal que le puede venir a alguien luego de esta vida. y en esta vida también claro
está, pero la otra vida en el más allá es eterna, esta es temporal. Así que yo le invito por favor
a que se una conmigo, vamos a orar, vamos a aclamar al Señor para
que Él nos dé esa gracia, nosotros podamos priorizar los asuntos
de Dios por encima de las cosas temporales de esta vida y que
todo lo que hagamos en esta tierra siempre busque, glorificar y
exaltar el nombre del Señor. Oremos. Padre bueno y Dios, tú
que moras en las alturas de los cielos, en este día nosotros
te alabamos, nosotros te glorificamos y te exaltamos. Te damos las
gracias, Señor, por esta bella oportunidad que tú nos das para
nosotros acercarnos a ti. en oración señor luego de tener
la lectura de esta porción de las escrituras gracias padre
por este libro gracias señor por estas máximas que están allí
escritas que nos desafían a recomponer nuestra vida cuando no estamos
teniendo en primer lugar lo que es nuestro servicio a ti o cuando
tratamos de hacer las cosas para ser vistos por los hombres Padre
te perdón, te pedimos perdón, te suplicamos que tú perdones
cualquier espíritu de altanería, de vanagloria que pueda haber
ocurrido en nosotros a través del esfuerzo constante y sistemático
que tú nos mandas a tener en nuestros trabajos regulares sabemos
señor que tu palabra es clara en cuanto a que lo que buscamos
al esforzarnos y trabajar luego de proveer para nuestras casas
nuestras familias nuestro sustento personal debe de buscar darte
a ti la gloria y la honra no para pisotear no para aprovecharnos
de nuestro prójimo Señor al contrario si tú nos bendice con riquezas
y prosperidad pues debemos de ser instrumentos en tus manos
para que otras vidas que están en situaciones más deprimidas
que nosotros pues puedan ser bendecidas de nuestras manos
Señor. Padre danos esa sabiduría para
poder ser buenos administradores de lo que tú nos has dado y que
a través de esas sabias administraciones pues también demos logremos,
alcancemos, darte la gloria y la honra que sólo tú mereces, Señor.
Gracias, Padre, una vez más por estas lecturas. Concédenos, oh
Dios, el finalizar este plan de estudios y al llegar al fin
de estos estudios, podamos real y efectivamente afirmar con hechos
prácticos de que tú has ido moldeando nuestras vidas hasta ser conformados
a esta ley divina que tú has establecido en tus santas Escrituras. Esto te lo pedimos Señor en el
nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. amén y amén. Que Dios nos bendiga mis hermanos,
que Dios nos guarde, será hasta el día de mañana. Cualquier pregunta,
cualquier inquietud que usted tenga con respecto a estos temas,
a estas lecturas, algo que no esté claro o algo en lo cual
usted no esté de acuerdo, yo espero de que usted se comunique
conmigo. Trate de hacerlo porque me gustaría mantener esa comunión
esa comunión que es característica a través de socializar nuestras
propias ideas. Que Dios se les bendiga y nos
veremos mañana, si Dios quiere.
306-(Eclesiastés 3-4) tiempo de lectura, meditación y oración
Series Leamos la BIBLIA
Dios determina el tiempo y las circunstancias de la vida, así como el momento para un juicio futuro, de manera que los hombres lo teman. El predicador identifica problemas que parecen ser incongruentes con la providencia divina y ofrece consejos prácticos.
Lee, medita y ora conmigo la BIBLIA en 52 semanas; en la versión Nueva Biblia de Las Américas (NBLA).
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| Sermon ID | 111221936347943 |
| Duration | 16:46 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Bible Text | Ecclesiastes 3-4 |
| Language | Spanish |
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