00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
y dejar por la hora nos vamos
a cantar entonces vamos a abrir nuestras vidas por favor a Hebreos
12 Hebreos 12 y vamos a leer los versitos 1
hasta 13 Y el texto empieza en versículo
cuatro hasta versículo ocho. Pero, para leer el contexto,
aquí tenemos la palabra del Señor. Por tanto, nosotros también,
teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos,
desbojémonos de todo peso y del pecado que nos asedía, y corramos
con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos
los ojos en Jesús. el autor y consuador de la fe,
el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando
él propio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad
aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo,
para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque
aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra
el pecado, y habéis ya olvidado la exhortación de cómo a hijos
se os dirigen, diciendo, Hijo mío, no menosprecies la disciplina
del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por ella. Porque el Señor al que ama disciplina,
y asalta a todo el que recibe por él. Si soportáis la disciplina,
Dios os trata como a hijos. Porque qué hijo es aquel a quien
el padre no disciplina. Pero si se os deja sin disciplina,
de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos y no
hay Por otra parte tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban
y los venerábamos, porque no obedeceremos mucho mejor al padre
de los espíritus y viviremos. y aquellos ciertamente por pocos
días nos disciplinaba como a ellos les parecía, pero este para lo
que nos es provechoso para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina
al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza. para después dar fruto apacible
de justicia a los que en ella han sido ejercitados. Por lo
cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas, y
haced sendas derechas para vuestros pies, para que el locojo no se
salga del camino, sino que sea sonado. Queridos amigos, la semana pasada
pensamos en el versículo 4 un poquito. Pero no hablamos del
punto aquí principal en el versículo 4. Otra vez dice 4 porque aún
no habéis resistido hasta la sangre combatiendo contra el
pecado. Y hablamos en el contexto nuestra
buena confesión de ser seguidores de Cristo Jesús. Hablamos en este contexto de
mártires, los que perdieron su vida siendo seguidores de Cristo. Solo por confesar a Cristo públicamente,
varios de nuestros hermanos en Cristo perdieron sus vidas. Podemos hablar de Esteban en
el libro de Hechos. Es excelente para nosotros recordar
esta historia y leerla historia vez tras vez, sabiendo que posiblemente
tenemos una sola predicación que tenemos que hacer y después
de esto morir. Pero si es el plan de Dios, Dios
sabe utilizar la predicación nuestra como Él utilizó la predicación
de Esteban aquel día que tuvo que morir. Y queridos amigos,
quiero mencionar algo de frente aquí en versículo cuatro que
tiene que ver con la última palabra. Dice aquí, recalo, en el contexto
nosotros sabemos que los de que sufrir, tuvieron que sufrir porque
no podían confirmar bien su esperanza, y muchos de ellos quisieron regresar
al Antiguo Testamento, a los ritos del Antiguo Testamento
y de la ley. Y Él que escribió a ellos esta
carta muy corta, quiso confirmarles en la doctrina de Cristo Jesús,
que Cristo es el último sacrificio, que Cristo es el cumplimiento
de toda la expectativa de la ley, y que no hay manera de regresar,
que no hay salvación aparte de Él, que no hay otro Mediador,
que no hay otro que puede ser Sumo Sacerdote. ofreciendo a
su cuerpo mismo en expiación por nuestros pecados. Amén. Entonces,
ahora en contexto tenemos que decir que el vertículo cuatro
tiene que ver con el pecado de negar. El pecado de negar la
verdad en Cristo Jesús. El pecado de confesar por un
rato que soy cristiano y luego decir, no quiero ser cristiano. El pecado de tomar la buena confesión
de Cristo como mi salvador y luego decir, no quiero a Cristo, quiero
guardar en usted, en vez de esto, mi pecado. Entonces, queridos
amigos, Ellos estaban combatiendo contra el pecado de negar la
verdad en Cristo Jesús. Pero no tuvieron que derramar
su sangre en su guerra. No tuvieron que morir hasta aquel
momento. Tampoco nadie de nosotros le
fue necesario morir. de todos ustedes oyendo mi voz. Dile. ¿No han sufrido ustedes
hasta el punto de morir por su fe? ¿No han sufrido hasta el
punto de sufrir tanto oprobio o dificultad de ir en contra
de otros para morir? Entonces, queridos amigos, debemos
estar animados verdad aquí que Dios quiere comunicar
que es fuerte, que es fuerte en la lucha contra el pecado. Tenemos que recordar que estamos
bajo de las manos de Dios vivo. En la lucha contra el pecado
tenemos que recordar que estamos bajo las manos del Dios vivo. No hay un solo versículo aquí
que enseña exactamente estas palabras, pero es el punto aquí. Entre el versículo cinco y más
o menos once tenemos al Espíritu Santo hablando a nosotros acerca
de disciplina. El punto aquí es disciplina viene
a nosotros de las manos de Dios. De las manos de Dios. Disciplina
aquí en México muchas veces tiene que ver con las galas para niños. Y estando aquí hace ocho años
hablamos de disciplina y muchos entendieron más. Porque oyen
la palabra muchos aquí en México y piensan, oh, eso es castigar
a la niña cuando hace berinche, ¿no? No. No es así. Algo diferente, ¿verdad? Disciplina
tiene que ver con corregir. Disciplina tiene que ver con
causarnos ver el rumbo correcto de nuestra vida. De hecho, debemos
abrir nuestras Biblias a segundo de Timoteo. Segundo de Timoteo
3. Y aquí podemos decir en pocas
palabras, es el rumbo de disciplina. O es un resumen de lo que es
disciplina. Dice 16 de 2 Timoteo 3. Toda la Escritura es inspirada
por Dios, y útil para enseñar, para pregatuir, para corregir,
para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Y claro,
regocijamos en ese versículo para decir, claro, toda la vida
es inspirada. Pero el punto del reciclo es
causarnos reconocer que estamos en el negocio de Dios, estamos
bajo su control, estamos bajo su mano, y estando bajo su mano
estamos en disciplina que nos lleva a la corrección. Primeramente reprendernos, luego
causarnos reconocer el rumbo correcto y saber cómo seguir
o quedar en el rumbo correcto. Queridos amigos, cuando decimos
que Hebreos 12 se trata de la lucha de disciplina, nosotros
debemos reconocer que el contexto quiere decir que todo esto está
en las manos de Dios. Versículo 7. Si soportáis la
disciplina, Dios os trata como a hijos. Versículo nueve, la
segunda parte. Por eso obedeceremos mucho mejor
al Padre de los espíritus. Y viviremos. Y pueden ver que
el punto es causarnos reconocer que estamos en las manos de Dios
durante el tiempo de estar aquí en disciplina. La Palabra de
Dios entonces hace enlace entre disciplina y la lucha contra
el pecado. La Palabra hace esta conexión,
es un vínculo. Hay disciplina porque estamos
en la lucha contra el pecado. Hay disciplina porque tenemos
que dejar el pecado. Hay disciplina porque Dios es
santo y tenemos la bendición, iba a decir responsabilidad,
pero voy a decir la bendición de compartir versículo 10 en
su santidad. Es interesante que Dios escribió
así su palabra, versículo 10. Y aquellos ciertamente por pocos
días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo
que nos es provechoso para que participemos en su santidad. Entonces podemos regocijar en
esto. Estamos en las manos de Dios.
Y cuando Él nos viera, es para nuestro bien. Y cuando Él hace
algo que es contra nuestro plan, contra nuestra idea de nuestra
vida, Mi vida debe ser así, decimos, pero Dios pone su mano y ¡pum! De repente tenemos otro plan. Muchas veces no es agradable. De hecho, decimos más fuerte,
nunca es agradable. Porque nosotros no podemos anticipar
el plan de Dios, ¿verdad? Pero podemos anticipar Y su plan
es disciplinar. Y el creente es sabio cuando
él sabe día tras día, Dios tiene derecho disciplinar. Dios tiene
responsabilidad disciplinar. Dios tiene plan disciplinar. Dios tiene plan causarme compartir
un poco de su santidad. Dios quiere causarme, después
de ser disciplinado, ser una reflexión de su santidad. Dios
quiere causarme ser reconocido como un santo creyente en su
nombre. Entonces me disciplino para evitar
el pecado de mi vida. Es, muchas veces, la gran diferencia
entre nosotros y los que no son creyentes. Las mismas tribulaciones
caen a nosotros que caen a los incrédulos. Las mismas dificultades,
la escasez en la casa, la enfermedad, muerte de nuestros amados, luego
siendo desamparados, luego con nada en la vida. luego con nada
de consuelo alrededor de nosotros. Y muchas veces el cliente tiene
que reconocer que no hay alrededor de consuelo en otras personas,
ni en otras cosas, hay solamente la palabra de Dios y sus promesas. Y así Dios nos deja muchas veces,
¿verdad? Y no es fácil. Y es muy agradable,
queridos amigos. Muchas veces nosotros pensamos
en esto y decimos gracias, pero no gracias. Llega la persona
en la puerta y dice estoy vendiendo yakuza, estoy vendiendo libros.
Ah bueno, pero eso. Dios llega y dice estoy dando
disciplina. No queremos. Como un amigo mío
solía decir a ti, tu quieres paciencia, de una manera recibir
paciencia, y eso es la dificultad. Nada más eso. Te sigas borrando
sacrilegios, pero viene la dificultad. Es cierto. Entonces es una confesión
bastante fuerte pensar en esos versículos. Pero debemos brincar
a versículo 5 y entender la perspectiva de la Biblia donde dice que hay
algo que no debemos olvidar. Son estas palabras de Proverbios.
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor. No desmayes
cuando eres reprendido por él, porque el Señor, al que ha disciplina,
el solta a todo Él que recibe por Hijo. Azote es una palabra
fuerte. ¿Sí? ¿Quién quiere salir de aquí
y ser azotado? No veo nada de manos arriba,
¿verdad? Pero es casi promesa, querido
amigo. Cuando Dios habla así, lo tiene
reservado para nosotros. ¿Es algo agradable? No. ¿Es del Señor? Sí. ¿Es algo agradable? Pues, querido amigo, si somos
entrenados por la disciplina, cambiados, corregidos, sí es
algo agradable. Deben abrir sus libras de Salmo
119. Salmo 119. A mí no es difícil recordar estos
versículos, porque siempre me es difícil borrar de acuerdo
con estos versículos. Salmo 119, 67. 67. Antes que fuera yo humillado,
descarriado, andado. Mas ahora guardo tu palabra.
Y setenta y uno. Bueno me has haber sido humillado
para que aprenda tus estatutos. Y no es fácil repetir estas palabras. Pero estas palabras están de
acuerdo con Hebreos doce y las palabras que tenemos aquí de
los proverbios cuando dicen que disciplina es la mano del señor
y estamos bajo esto por nuestro bien y como dice aquí en 5 y
6 que eso es reflexión del amor de Dios para con nosotros cuando
quieres huir en tu pecado Cuando quieres fingir que no tengas
pecado. Cuando quieres pensar que nos
molestia a Dios para ti guardar tu pecado. Cuando quieres pensar
que Dios no va a hacer nada contra tu pecado. El amor de Dios viene. En aquel momento. Y muchas veces
nosotros queremos reconocer el amor de Dios. Un auto. Oh, el amor de Dios.
Ah, pude comprar casa. Oh, el amor de Dios. Ah, tengo
bastante para comer esta semana. El amor de Dios. Es cierto. Ah, hay disciplina. El amor de Dios. El amor de Dios. Amén. Amén.
Y cuando hablamos de amor, Nosotros que somos padres sabemos que
muchas veces el amor significa disciplina a nuestros hijos.
Y significa hacer cosas que son difíciles hacer. Y significa
hacer estas cosas hasta el punto de estar gobiados disciplinando. Pero por amor de nuestros hijos. Así es. si nosotros pudimos reconocer
el amor de nuestros padres en la disciplina que hicieron a
nosotros. Cuanto más debemos reconocer
el amor de Dios cuando hay peligros, dificultades, tribulaciones,
persecuciones, enfermedades en nuestras vidas. Y eso es muy fuerte, yo sé, deben
ver otra vez 5 y 6. Primeramente, el mandamiento
de no menospreciar la disciplina del Señor. Muchos quieren no
pensar en esto. Y la idea aquí es causarnos reflexionar,
meditar en la disciplina. ¿Qué quiere decir Dios con esta
enfermedad? ¿Qué quiere decir Dios con la
muerte de un amado? ¿Qué quiere decir Dios dejándome
sin nada de apoyo en mi vida, que quería ser mi vida. Y muchas
veces es causarnos querer acudir a Él y buscar en Él nuestro único
consuelo, nuestra única fortaleza. Y eso es cierto. Y versículo
cinco también, ni desmayes cuando eres reprendido por él. Disciplina
es reprendernos. Disciplina es decir que estamos
mal, que hemos hecho mal. Y queridos amigos, algo que tenemos
que hacer con nuestros hijos es enseñarles cómo recibir la
palabra en reprendernos. El hijo no tiene derecho a negar
nuestra palabra cuando es tiempo de arrepentirnos. Y tenemos que
enseñar a nuestros hijos cómo recibir corrección y ser arrepentidos. Pero también eso es lo que Dios
hace. Él nos arrepiente y dice que
no debemos desmayar. Desmayar es darnos por vencido
en el momento y decir, pues si eso es el cristianismo, no quiero
más de eso. Yo recuerdo que hace unos años
oí la opinión de un joven de 18 años. Cuando él podía escuchar
pláticas acerca de la soberanía de Dios, él dijo, enojado, si
eso es Dios, yo no quiero nada de un Dios así. Es difícil. Porque nació en casa donde leyeron
la Biblia. Nació en casa donde hablaron
de la Biblia. Pero él rechazó el Dios de la
Biblia. En rechazar la soberanía de Dios. Sobre su vida. Entonces eso es
desmayar. Eso es decir que no está de acuerdo. Con lo que Dios dice. Versículo
seis. El Señor ama, al que ama disciplina
y es solto con lo que es recibido por Hijo. Entonces, hay aquí
palabra de ánimo. Muchos pasaron por alto lo que
dice aquí. ¿Pero qué es la palabra de ánimo? Soy Hijo. Soy Hijo de Dios. Dios no va a dejarme pecar, no
va a dejarme seguir el rumbo que llega al infierno. Él quita
este rumbo, este camino de mí para causarme estar en otro rumbo. Amén. Eso no. Entonces, si no tenemos esta
disciplina, estamos diciendo, no queremos ser hijos de Dios. No queremos ser sus criaturas,
recién nacidos en Cristo Jesús. Pero como dice siempre, eso es
para nosotros consuelo y paz. Querido amigo, ¿necesita tu vida
un poco de consuelo? Aquí están. Aquí están. Y deben recordar que estamos
en el contexto Capítulo 11 todavía, más o menos, los capítulos no
son del Espíritu Santo, ¿verdad? Y capítulo 11 tiene que ver con
capítulo 12, y toda la Libra es un conjunto, ¿verdad?, de
una sola enseñanza para causarnos querer Querer, vencer, querer, seguir
en la lucha. Y cuando dice en siete somos
hijos, nosotros tenemos que decir, hijos, ¿quién más es hijo? Pues, en versículo cuatro del
capítulo once, Abel es hijo. Cinco, Enoch es hijo. Siete,
Noé es hijo. Abraham, ocho, es hijo. Y luego,
Jacob y Isaac son hijos. Y luego Moisés, y luego David,
y luego todos los demás son hijos. Y yo también soy hijo. Por medio de Cristo Jesús y pedir
su nombre, soy hijo. Y el punto es causarnos poner
nuestro consuelo aquí y decir que soy hijo. Si hay peligros,
si hay dificultades, Si hay cualquier tribulación para nosotros, somos
hijos, ¿verdad? Gracias a Dios, Dios no anuncia
de antemano lo que tenemos que sufrir o lo que tenemos que tener
en la vida. Yo puedo reflexionar en lo que
pasó en mi vida. Ustedes pueden reflexionar en
lo que pasó en sus vidas. Y decir, si Dios habla de antemano
lo que tuvimos que sufrir, ¿vamos a querer seguirle? Simplemente
no. Pero es su amor no mostrar lo
que tenemos que sufrir. Es su amor causarnos en el momento
reconocer bajo disciplina que estamos en sus manos. Somos sus hermanos. Bueno. Entonces, versículo ocho,
claro, es un punto que nadie quiere recibir en su vida. No ser hijo es ser ilegítimo,
o bastardo es la palabra. En inglés, no sé de español,
pero en inglés la palabra bastardo es grosería. No usamos. No usamos esta palabra a menos
que estamos bastante enojados. Hay contextos donde es correcto
usar la palabra bastardo. Pero en español creo que es nada
más una palabra antigua que no usamos mucho hoy en día, ¿verdad? Pero entienden su significado.
No somos legítimos si estamos así. Y la gran bendición de Versículo
8 es calzarnos y decir, pero sí, tenemos disciplina. Sí, no somos bastardos. Somos hijos de Dios. Querido
amigo, quiero decir con una voz muy fuerte, hay disciplina para
los que confiesen en el nombre de Jesús. Hay disciplina. Y viene de la mano de nuestro
Padre. Y siempre es. Siempre es. Amén. Gracias Dios, porque en tu amor
y disciplina queremos seguirte y seguimos contigo. No queremos
otro Dios. No queremos otro Salvador. No hay. No queremos otra salvación. No hay. Queremos la salvación
que has preparado para nosotros desde antes de la fundación del
mundo. Con tu amor queremos gozar en
lo que has hecho. Queremos participar en tu santidad. Entonces ayúdanos a responder
con fe cuando somos disciplinados. Amén.
La disciplina del Señor
Series Hebreos
| Sermon ID | 111151554369 |
| Duration | 31:05 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.