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El asistir a la Iglesia no es
un accesorio, un mandamiento de Dios, un mandato de Dios. Vamos a Romanos capítulo 8. y
entrar de nuevo en toda la parte final de este capítulo en la
que hemos visto temáticamente algunos de los temas doctrinales
que allí se hablaron, algunos de ellos profundos. El capítulo
9 todavía es un poquito más complicado porque hay mucha gente que interpreta
el capítulo 9 en diferentes formas y maneras. Pero vamos a continuar
con la línea de lo que hemos venido hablando, predicando,
el hilo del capítulo 8 y de lo que es el pueblo de Dios. Recuerden
que fue Pablo, él no fue el fundador de la iglesia en Roma, pero él
amaba a los hermanos y por lo tanto trata de unir estos dos
pueblos, tanto gentil como judío. Entonces hemos visto el propósito
de la ley, hemos visto el propósito de la gracia y cómo ahora el
Señor nos pide que vivamos la vida cristiana. Y entonces llegamos
así a esta parte final del capítulo 8 en que hemos puesto el título
de la super-invencibilidad del creyente, es decir, que el creyente
es invencible, no es una persona que debe estar derrotada. A veces
pueden parecer las circunstancias de la vida que nos derrotan,
pero no. Somos creyentes en Cristo, en que Él nos amó de antemano,
nos predestinó, nos justificó, y la parte de glorificación no
la vamos a ver a detalle hoy. pero a veces cantamos signos
como este, con Cristo al cielo yo voy, en realidad Él nos lleva,
ya nos ve glorificados. Es la parte final de lo que todos
los creyentes tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento nos
hablan y permiten que nosotros tengamos esa misma esperanza.
Entonces nos quedamos que la unión vital con Cristo produce
frutos de justicia, produce frutos abundantes, y uno de esos frutos
es que nosotros somos más que vencedores. Entonces el pecado
no nos debe dominar. El pecado no domina en nosotros. Todavía está la presencia del
pecado, pero está como un esclavo, como un servidor. Entonces nosotros
tenemos ahora el Espíritu de Dios, no como los campeones,
el Capitán América, Superman, la Mujer Maravilla. ¿Recuerdan
todos esos héroes que América quiere tener y que nosotros vemos
continuamente? Cuando te miras a ti mismo, aunque
tú no tengas capa, no queremos mucho menos antifaz, tú eres
una persona invencible. O sea, a ti nadie te puede vencer
cuando estamos en Cristo. Puede venir sobre nosotros todo,
mira a Job todo lo que le vino en horas, sin embargo permaneció
fiel a Dios. Porque no era en nuestras fuerzas,
no es en nuestras fuerzas, es en las fuerzas de Dios. Y eso
no quiere decir que cada uno de nosotros no llegue a un punto
en estar exánime. O sea, que uno dice, ya no puedo
más. Puede ser el momento cuando nos
damos cuenta que somos impensibles. Porque su gracia es suficiente.
Su gracia nos sostiene. Entonces, el versículo 29 nos
habla diciendo de que a los que de antemano conoció también los
predestinó a ser hechos conformes a la imagen de su hijo, para
que él sea el primogenito entre muchos hermanos. A los que predestinó
a esos también llamó, a los que llamó a esos también justificó,
y a los que justificó a esos también glorificó. Entonces,
¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién
estará contra nosotros? El que no negó ni a su propio
Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará también junto con Él todas las cosas? ¿Quién acusará a los
escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condena? Cristo Jesús es el que murió.
Sí, más aún el que resucitó, el que además está a la diestra
de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo, tribulación o angustia o persecución o hambre,
o desnudez o peligro o espada? Tal como está escrito, por causa
tuya somos puestos a muerte todo el día. Somos considerados como
ovejas para el matadero. Pero en todas estas cosas somos
más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Porque
estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principado, ni lo presente, ni lo porvenir, ni los poderes,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada, nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor
nuestro. No hay nada que haya sido creado
que nos pueda separar de Ti, oh Dios, a Ti que nos has amado
antes de la fundación del mundo, antes que fuéramos. Reconocemos
que Tú eres Dios y no hay otro como Tú. No hay otro que pueda
pensar, amar, de todo corazón, de tal manera que aún no somos,
antes que fuéramos. Eso pasa por nuestra mente como
algo que no lo podemos comprender. Es inevitable pensarlo de esa
forma. Es inefable. Pero tú no nos mandas
a entender o comprenderte a ti, sino a creer en ti, a tener fe
en ti. A reconocer que estamos en un
mundo caído donde las cosas muchas veces nos distraen del mundo.
Las cosas que no solamente nos gustan sino
que aún son necesidades que necesitan ser satisfechas. Por eso al empezar
este año entendemos que es tu amor quien nos debe guiar. Es
tu paz y tu gracia que deben mantenerse en nosotros hoy. Sabemos
que ha sido un año difícil el anterior y a lo mejor este también
para algunos, pero que nos quede el consuelo de que sea por alguna
enfermedad, sea por algún problema familiar o lo que sea, tú estás
con nosotros. Y no hay nada ni nadie que nos
pueda separar de ese amor, de tu consuelo, de tu aliento, de
tu abrazo, de saber que somos tus hijos, somos tuyos. Y eso
es lo que tú nos quieres decir desde un comienzo a fin en este
epístolo. Somos tuyos. y en el amor de Cristo, que ese
amor se manifieste en aquellos que no te conocen y en aquellos
que ya somos tus hijos, que se manifieste en frutos de justicia.
Hemos orado en el nombre de Jesús. Amén. Muy bien, en el versículo
31 vamos a ir versículo por versículo, paso por paso, esto de que produce
la superinvencibilidad del creyente, nos da ganas de decir la superinvencibilidad
de algunos, y es un término médico, no es un término de insulto,
pero sí hay en el diccionario que es diferente de la ignorancia
invencible, o sea, hay una ignorancia que es invencible. Hay gente
que tiene una ignorancia invencible, y es interesante, porque el diccionario
define la ignorancia invencible como alguien que tiene a alguien
o a algo como una religión, pero que no haya motivo o razón para
desconfiar en ello. O sea, que se entregan en su
fanatismo religioso, se entregan en un fanatismo también familiar,
personal, de un líder, de un liderazgo. A veces hay personas
que se entregan así a un liderazgo simplemente económico o un liderazgo
de un líder religioso espiritual o un líder político. Y tú ves
ese afán, tú ves cómo la gente se entrega a aquello. Es una
ignorancia impensible cuando tú le muestras a muchas personas
la realidad de la salvación y no quieren creer. O sea, no ven
ellos razón o motivo para dejar aquello. Eso se le llama una
ignorancia invencible. ¿Conoces algunos así? Claro,
hay muchos que, por no creer en Cristo, porque la idea no
es que tú cambies meramente de religión, es la persona de Cristo.
Es lo que todos nosotros hemos venido oyendo y hablando de lo
que Él ha hecho antes de la fundación del mundo. De que Él es el Salvador. Entonces tiene una ignorancia
invencible que sólo el Espíritu de Dios puede apartarlos de esa
ignorancia. Por lo tanto no es el pusilánime,
no es el falta de ánimo o valor para tomar decisiones o situaciones
comprometidas, sino es el hecho de saber que Dios está con nosotros. Eso es lo que produce el fruto
primero de la invencibilidad. ¿Por qué es que somos invencibles?
Dios está con nosotros. Y si Dios está con nosotros,
¿quién contra nosotros? Cuando uno lee todo el Antiguo
Testamento se da cuenta cómo Dios estuvo con su pueblo a pesar
de que el pueblo estaba mal y estaba en pecado. Sin embargo, Dios
les ayudó, ¿verdad?, a vencer a tantos obstáculos Y ellos trataban
de defender algo material, de defender algo que era simplemente
mundano, terrenal. Pero nosotros estamos hablando
de cosas que son eternas y celestiales. Por ejemplo, en Isaías capítulo
54, y sabemos que a través del exilio, en Isaías 54, que sí
hubo un tiempo en que el pueblo pensaba que Dios los había abandonado. Cuando ellos dejaban la tierra,
y fueron a Babilonia, fueron a Egipto, fueron llevados del
clau. Cualquiera se hubiera sentido que Dios no estaba con ellos
porque eso fue la parte de la promesa. Pero la parte de la
promesa incluía que ellos fueran fieles. Y ellos no fueron fieles,
por lo tanto, la tierra que fluía leche y miel no fue para ellos. Fueron esas generaciones que
fueron abandonadas por Dios. Entonces, en el capítulo 54,
versículo 15, el profeta Isaías está hablando. Si alguien te
ataca ferozmente, no será de mi parte. Cualquiera que te ataque
por causa de ti caerá. Yo he creado al herrero que sopla
las brasas en el fuego y saca una herramienta para su trabajo.
Yo he creado al devastador para destruir. Ninguna arma forjada
contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se alce contra
ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos
del Señor, y su justificación procede de mí, declara el Señor. ¿Por qué? Porque Dios está con
su pueblo. Ninguna arma forjada contra nosotros
puede prosperar. El que te maldice a ti, me maldice
a mí. Por lo tanto, el que te bendice,
nos bendice a nosotros. Y por ejemplo, mucha gente lo
pone eso para el pueblo de Dios. Dice a Israel hay que orar que
le vaya bien. El Israel nuevo lo veremos en
el capítulo 9 de Romanos somos nosotros. El que me maldice,
no puede prosperar. El que nos trata mal, no puede
ir adelante. El que nos insulta no puede ir
adelante. Jehová atalaya sobre nosotros. Y cuando digo el atalaya, él
mira los frutos de justicia. Él mira, este es su pueblo, este
es su hijo. Entonces, hay gente que puede decidir hacernos el
mal, hacernos la guerra. Hay persona y el diablo nos ataca
porque no quiere nuestra paz. Pero Dios está con nosotros. Y no solo está con nosotros,
está por nosotros. Él es el que da la cara. Él es
el que sale adelante. Y por eso es que mantenemos esa
actitud humilde, porque realmente el Señor es el que pelea por
nosotros. Mira lo que dice el Salmo 118,
versículo 6, en el Libro de los Salmos, que es el tema de las
noches. Parece como los nenes, no encuentro
el Libro de los Salmos. ¿Dónde está ese libro aquí, tan
grande que es? Salmo 118. El versículo 6, vamos a buscar, así que vamos
a quitar las páginas nuevas de la Biblia. 118 en el versículo
6 dice, el Señor está a mi favor, no temeré. ¿Qué puede hacerme
el hombre? No puede planear en sus fuerzas,
pero Dios está con nosotros. Nuestro deber es preguntarle
a Dios cuál es su voluntad para con nosotros. Entonces, ¿qué
te puede hacer alguien? Nada. Hay gente que puede declararte
la guerra, pero nadie puede estar contra ti, porque Dios está por
ti. Amén. Y eso es una realidad. Mateo capítulo 1, versículo 23,
que hemos terminado de celebrar el tiempo de la Navidad. ¿Qué
dice Mateo capítulo 1, versículo 23? Dice desde el versículo 21,
Y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Jesús, porque él salvará
a su pueblo de sus pecados. Todo esto sucedió para que se
cumpliera lo que el Señor había hablado por media del profeta,
diciendo, He aquí la Virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y le pondrán
por nombre Emanuel. En Emanuel, que traducido significa
Dios con nosotros. Entonces la aplicación del nombre
es importante. ¿Por qué Cristo vino a la Tierra? Porque es Dios con nosotros. Así que lo que está diciendo
el apóstol Pablo es la corroboración de lo que los profetas hablaron.
Donde quiera que el creyente va, Dios está por ti. Amén. Dios está con y por nosotros. Él es el que dirige cada etapa,
cada segundo de nuestra vida y no queremos que sea de otra
manera. Entonces recuerda esto, amado
hermano, Dios está por ti. En el momento que nosotros confesamos
al Señor como Salvador, todo lo que le recibieron le dio la
potestad de ser hechos sus hijos, y como hijos, entonces Él es
nuestro Padre, Él responde por nosotros. Él tiene la potestad
sobre nosotros, cualquier cosa que nos venga, buena o aparentemente
no tan buena, a lo mejor agradable o no, Él tiene potestad. Y el
creyente se humilla delante de Dios diciéndole, sí Señor, gracias
por lo que me mandas, yo sé que Tú estás conmigo y superaremos
cualquier trance que tengamos. Ahora, en el versículo 32 de
Romanos dice, para avanzar, el que no negó ni a su propio hijo,
sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también
junto con él todas las cosas? O sea, ¿tenemos la confianza
de esta superinvencibilidad en que si Dios nos dio a su hijo
lo más preciado, ¿Cómo Él nos negará cuando tú hablas de negación
de las cosas que a lo mejor tú esperas o tú quieres? No es porque
Dios es mezquino, es porque no te conviene. Cuando Dios nos
dice no y nos permite pasar por aflicciones o problemas, uno
tiene que comparar la bondad de Dios. la bienalganza de Dios. Cuando no se suple para alguna
necesidad económica, cuando hay algún problema que pueda ser
familiar o personal, uno mira la bondad de Dios en que lo dio
todo por nosotros. ¿Recuerdas Romano 6? ¿Cómo podemos
mezquinar a Dios alguna parte de nuestros miembros para Él?
¿Es todo o nada? Entonces, al comparar y hacer
el contraste en que Dios el Padre dio todo por nosotros, no lo
escatimó, no es que dio una partecita de su vida, no es que fue un
pedacito del cielo que vino y murió, o medio murió, no, lo entregó
por todos nosotros. No escatimó, no fue mezquino,
si él lo dio todo, ¿cómo no nos va a dar todas las cosas que
necesitamos? Pero muchas veces humanamente solamente vemos una
visión parcial de las cosas. No lo vemos como una visión eterna. No de que el Señor está con nosotros
y si hay algo que Él no nos da todavía es por algún motivo.
Si hay algo que el Señor lo quita es por algún motivo. Si hay algo
que el Señor demora en darnos una esperanza que se demora es
por algún motivo y lo que debemos pensar es Negar lo que el diablo
trata de acusar, de decir, ¿dónde está tu Dios? Al contrario, lo
dice, mira lo que ha hecho Dios. Ha dado a su propio Hijo. Así
que venga lo que venga, yo soy un ganador. Soy un vencedor. ¿Verdad? Porque Él lo entregó
todo por mí. Lo dio todo por mí, solamente
tengo que esperar. Mira lo que dice, o podemos recordar
de memoria lo que dice Juan 3,16. De tal manera amó Dios al mundo
que ha dado aquí a su Hijo Unigénito. Para que todo aquel que en él
crea no se pierda más tenga ¿qué? Vida eterna. Entonces el gran
amor de Dios se manifiesta en que él dio a su Hijo. No es que
él te ama y tiene un mensaje para ti. Y que él te ama tal
como tú eres. El amor de Dios se comprueba,
mires al Calvario, mires al Golgotha. en que ahí su hijo murió. Y no
solamente es eso para nosotros, sino que valoramos la vida cristiana.
Hay mucha gente que desprecia la vida cristiana. Tiene un menosprecio
por las cosas de Dios. Y recuerda que cada cosa que
hacemos en la iglesia o que queremos hacer es valorar el sacrificio
de Cristo en la cruz. Y por lo tanto es importante
que entendamos que nosotros le damos todo a nuestro Dios porque
Él lo dio todo. Él nos dio lo más preciado, nos
dio a su Hijo Jesucristo. ¿Y por quítame esta paja o por
aquellas cosas pelearemos? ¿Por estas cosas pelearemos en
nuestro hogar? ¿Qué es el testimonio que estamos
dando para el Señor Jesucristo? ¿Qué es lo que estamos haciendo
para agradarle a Él, sea como padre, como madre? sea como empleado
de algún lugar, como un trabajador. ¿Qué es lo que estamos haciendo
para agradar a nuestro Dios? Y lo que vemos en Romanos capítulo
5, versículo 8, en que hemos sido justificados por la fe,
pero que el amor de Dios ha sido derramado en nuestro corazón. O sea, que Dios ha demostrado
su amor en que tú y yo hemos experimentado el amor de Cristo. como pecadores, que a pesar de
que lo que merecíamos era el infierno, Él nos lleva al cielo,
nos ha glorificado. ¿Y qué más podemos decir en el
versículo 33? Dice, Dios es el que justifica. ¿Quién puede acusarnos? O sea,
¿por qué somos invencibles? El Señor está con nosotros y
por nosotros. Consideramos el gran sacrificio
de Cristo en la cruz, pero al mismo tiempo sabemos que Él nos
ha justificado sin que nosotros lo merezcamos, porque es por
gracia. Por eso el apóstol está hablándonos
a nosotros en este versículo 33, diciéndonos, ¿quién acusará
a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condena? Cristo Jesús es el que murió.
Sí, más aún el que resucitó el que además está a la diestra
de Dios, el que también intercede por nosotros. Perdón. 8.33, entonces. Si Dios es el que justifica,
¿quién condena? ¿Quién puede acusar a los escogidos
de Dios? ¿El diablo? ¿Otra persona? Es una ridiculez
que te suene así cuando el necio y el insensato siempre te dice
a ti por alguna otra razón, de algo que yo continuamente escucho,
no me refiero necesariamente a alguno de ustedes aquí. Dicen,
¿qué clase de cristiano son? ¿Ha oído eso? Probablemente no
sea cristiano, porque el cristiano entiende la vida cristiana. Comprende
que no somos perfectos, pero que Dios nos ha justificado.
Dios ha perdonado nuestros pecados. Cuando la gente critica nuestra
manera de ser como creyentes, o el Evangelio, es porque no
son salvos. Aunque nos duela o no nos duela
si es un ser querido o no, Dios es el que justifica. Y acusan,
muchas veces, la cabeza, el chivo expiatorio es el pastor. Mira
a todos esos pastores. Y es verdad que hay mucha gente
que se llama pastor ahí, que no son pastores. O gente que
está preocupada por su salario, por la empresa que pueden hacer
ellos y cómo mantenerse materialmente. Y se ve por su economía, se ve
por la manera inmoral en la cual viven, pero la gente no discrimina. ¿Sabes quién me justifica? Es
Dios. Pregúntale a Él. Si tú vas a levantar el dedo
acusador contra alguno de los hijos de Dios, recuerda que hay
tres dedos que te apuntan. Pero eso no es lo importante
en el hecho de que tú puedas tirar la primera piedra. Porque
estamos hablando de justificación. Cuando tú criticas mi vida cristiana,
o como quiera que seas creyente o no, no estás entendiendo la
justificación por la fe. Porque Dios nos justificó a nosotros,
no por nuestras obras. no por nuestros hechos, sino
por la obra justa de Jesucristo. Entonces ellos están criticando
la obra justa de Cristo que ha hecho en ti. ¿Quién acusará a
los escogidos de Dios? ¿A qué te suena eso? Es a cualquier
queja y murmuración que Jesucristo mismo profetizó. Vendrán días
en que la gente murmurará de ustedes. Vendrán días en que
aun cuando vos maten dirán que lo hacen en nombre de Dios. Vendrán
personas que aun los tratarán de echar de las sinagogas. Entonces,
la respetabilidad del creyente, su economía cristiana en cuanto
a su conducta, es algo que siempre estará puesta en estrecho por
los que no son salvos. Será puesta en balanza, la gente
tratará de criticarnos, que buscará algún pretexto o alguna excusa.
Es verdad, nosotros no somos perfectos, pero Dios me ha justificado. ¿De qué me acusas? ¿Qué me puedes acusarme a mí?
¿Tú delante de Dios eres justificado? Porque a mí Dios me ha justificado,
me dice justo. Estoy en el proceso de santificación,
gloria a Dios. ¿Quién es impecable? ¿Quién no le ha fallado como
padre a los hijos? Uno trata, pero siempre en algún
momento u otro tú vas a ser un padre que le has fallado a tus
hijos. Eso es parte de la vida. ni hablar que los hijos nos fallen
a nosotros, eso es lo más común, ¿no? Pero, ciertamente, ¿acaso
tú has tratado a todo el mundo justo y respetablemente, o en
algún momento en tu vida tú has sido una persona que has tratado
mal a otro? O sea, muchas veces nos ocurre,
porque no somos perfectos, a veces nos desahogamos. con quien no
es y los que somos de generaciones anteriores muchas veces nuestros
padres nos castigaban y disciplinaban para desahogarse de sus propias
frustraciones o nos ignoraban en ese aspecto. Entonces esto
cuando Dios, Pablo dice Dios es el que justifica debe ser
un aliento para nosotros porque tú y yo sabemos que no hay otra
manera que podamos mirarle la cara a Dios. Tú eres el que me
ha justificado. Si vinieramos tú y yo ante el
trono de Dios y su justicia, y Dios nos preguntara a ti, o
sea, te debo dejar de entrar al cielo, ¿por qué debo dejarte
entrar al cielo? O sea, ¿qué clase de justo eres?
Lo cual el Señor no va a ser, pero estamos hablando hipotéticamente.
Nosotros tenemos que mirar a Cristo. Ahí está tu Hijo. Nosotros venimos
ante ti por la propiciación de Jesús, por la justicia de Jesús,
por la obra de Jesús, Él es el que me cubre con su manto de
justicia, no hay otra manera. Y Pablo está diciendo lo mismo,
no lo trataron de matar, no hablaron de él. Dice, Dios es el que justifica,
¿quién puede acusar? Entonces más bien volvemos la
medalla o la vuelta a la moneda y decimos, ¿quién te justifica
a ti? ¿Cómo justificas tú tus hechos? ¿Cómo justificas tú tu
manera de ser? O sea, ¿te sientes un poco tranquilo
acusándonos a nosotros? La justicia no es nuestra. Cuando
tú criticas la justicia que nosotros tenemos, mira el Calvario, de
ahí viene. Mi justicia es de Jesús. Para
cualquiera que pueda poner en tela de juicio aquello, la justicia
es nuestra, pero el Jesús. Y luego dice, por eso el apóstol
aquí, ¿quién es el que condena? Todo el juicio, el Dios, el Padre,
se lo ha dado a Cristo, porque Él es el que murió. Es más, el
que también resucitó. ¿Tú no oíste a Jesús cuando en
la tierra Él puso a los cabritos a un lado y las ovejas a otro?
El juicio le pertenece a Él. Porque Él dijo, mis ovejas oyen
mi voz y me siguen. Los cabritos no le siguen. No
son ovejas. Así que aquí se trata de ser
o no ser en la vida cristiana. Y entonces, cuando vamos a esta
parte y esta porción de la Escritura que es lo que produce la superinvencibilidad
del creyente, es eso. Él es el que nos justifica, él
es el que resucitó y el que además está a la diestra de Dios, el
que también intercede por nosotros. ¿Recuerdan que hace un tiempo
mencionaba yo a Judas y Pedro? Judas le entregó y fue y se ahorcó. Y Jesús, sus palabras hacia Judas
fueron las siguientes. Lo que vas a hacer a lo más pronto.
Pero también tomó a Pedro. O sea, Judas era del diablo. Fue un reprobado, vamos a ponerlo
así, desde el principio. Pero a Pedro, Dios le dijo, tú
vas a ser zarandeado por el diablo. Pero confía, yo he orado por
ti. Cuando la Biblia dice que Él
intercede por nosotros, tú le recuerdas que esta es toda la
intercesión del Espíritu Santo aquí en la tierra, pero Él intercede
por nosotros en los cielos. O sea, no hay un solo instante
en que Él no esté rogando por nosotros, ¡aun cuando pecamos! Porque él sabe el derrotero que
vamos a seguir en la vida. Y esa es la diferencia. Cuando
el creyente peca tiene el perdón de Dios, tiene la intercesión
de Dios. Abogado tenemos para con el Padre,
oímos al hermano leer. Y es un abogado que más bien
ha pagado por nuestro pecado, no como los abogados de aquí,
que te cobran por segundo y por llamada. Bueno, es su trabajo.
Cada quien tiene derecho a ganar lo que ha estudiado, lo que trabaja.
No estoy criticando aquello. Pero en comparación, él es nuestro
abogado que está continuamente intercediendo por nosotros. ¿Por
qué? Porque él es el que nos ha justificado
y que intercede por nosotros. Porque entiende una cosa. ¿Recuerdas
cuando Adán fue tentado y cayó y él no tuvo, vamos a decir,
excusa? Pero él entiende la necesidad de nuestro cuerpo. La mente es
débil. Él lo vio en el huerto de Gexemani.
La mente es débil, el espíritu está pronto, pero la carne es
débil. Y no nos ha sobrevenido ninguna
tentación que no sea humana, pero tu Cristo está rogando por
ti en tu momento de mayor debilidad, cuando pecas contra Dios y Él
debiera darte la espalda. Pero entonces, voltealo en el
polo, en el punto de tu necesidad moral, emocional, en que muchas
veces nuestro cuerpo nos aflige, nos deprime, hay un detrimento
en nuestra fe, hay un detrimento en nuestro ánimo. Y el diablo
viene con sus acechanzas, viene con sus flechas atacándonos.
Tenemos que confiar, el Señor está allí intercediendo por nosotros.
y orado que tu fe no falte. Lo que yo he hecho no es algo
que se va a acabar porque hay unos problemitas aquí en la vida.
Es algo eterno, nunca te dejaré. He venido para hacer una obra
perfecta y completa. Yo soy el que te justifico. No
hagas caso de lo que otra gente, otras personas, ni aun los poderes
de este siglo puedan tratar de hacer. Él intercede por mí. Él
es el que me justifica. Mira cómo el apóstol Juan lo
pone en Apocalipsis, capítulo 12. En Apocalipsis, el capítulo
12, es interesante y hemos aprendido
cómo va y viene el libro de Apocalipsis en círculos, círculos concéntricos. Entonces este es un capítulo
que él vuelve otra vez a la historia, vuelve al nacimiento de Jesús
y vuelve al final y mira la obra de Iniquidad. Porque el misterio
de la iniquidad está desde que Adán y Eva cayeron en el huerto
del Enem. Les voy a leer desde el versículo
7 del capítulo 12. Entonces hubo guerra en el cielo.
Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. Y el dragón
y sus ángeles lucharon, pero no pudieron vencer, ni se halló
ya lugar para ellos en el cielo. Y fue arrojado el gran dragón,
la serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña
al mundo entero. Fue arrojado a la tierra, y sus
ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz
en el cielo que decía, Ahora ha venido la salvación, el poder
y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo, porque
el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro
Dios, día y noche ha sido arrojado. Ellos lo vencieron por medio
de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de
ellos, y no amaron sus vidas. llegando hasta sufrir la muerte. Por eso es que el creyente ha
creado el martirologio. Vamos a morir por nuestra fe
en Cristo. Porque hay alguien que nos acusa. Hay alguien que
siempre está detrás del pueblo de Dios. Y vemos esa mano del
diablo tratando de acusarnos. O sea, de que él no puede ver
la obra de Dios en nosotros. El momento de la gran derrota
de Satanás es cuando tú proclamas la fe en Cristo. porque deja
de ser de él. Nota la batalla que mucha gente
tiene que le hemos hablado. Ellos no quieren ser de Cristo.
Son súper invencibles, a lo mejor se creen en su ignorancia invencible,
pero en el momento en que tus cadenas caen, en el momento en
que tú clamas al Señor por salvación, los poderes de las tinieblas
no tienen nada que ver contigo y Satanás llora esa derrota,
si acaso se puede conmover. Porque lo que él quiere es tu
dolor y tu sufrimiento. Es que seas condenado tú como
él va a ser condenado en el infierno. Satanás es un padre malo. No,
él es hijo de ira, lo mismo que los demás. Él no da nada gratis. Y todo aquel que se comporta
así, que no da puntadas sin hilo, es del diablo. Él solamente quiere
tu bienestar. Él es malicioso. Es un padre
que si pudiera te comiera los ojos, te llevaría hasta lo profundo
del infierno. Ese es lo que él quiere. y la
manera de rechazar al diablo y la obra del diablo es cuando
tú crees en Cristo. ¿Qué puede decir él? Tú ves aquí,
Juan el apóstol está diciendo, el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusa de día y de noche, él no quiere nada bueno
para ti, nunca lo ha querido, jamás, y después se ríe. ¿Se burla de ti pastor? ¿Usted
ha visto la maldad? Claro que yo he visto la maldad de cerca.
Tú ves la maldad que hay, pero a todos nos gusta un buen final.
Y la Biblia lo que te dice es el final del mal. Para estar
con Cristo, con Él, ¿por qué somos súper invencibles? El diablo
no puede hacernos nada. Podemos sentir, y algún día puedes
sentir tú sus ataques, puedes sentir su aliento. ¿verdad? Tú puedes sentir que hay una
mala presencia y no necesariamente es algo mental, un problema mental
que tenga, pero así es el diablo de astuto, no ignoramos sus maquinaciones,
él es un ángel de luz y mira cuánta gente se cautiva por medio
de la religión y en las cosas que ocurren en el mundo y murió
un papa y murió este otro y la gente admira el deporte y tiene
sus ídolos en el deporte y como sacan a lo mejor hinchan su pecho
de orgullo, pero no quieren a Dios. Ese es lo que el diablo quiere,
que Dios no sea primero en tu vida, en el que tú dobles tus
rodillas y digo, Cristo, ¡sálvame! ¡Oh, ahí gozo en los cielos por
un pecador que se arrepiente! Y no puedo decir si hay tristeza
en el diablo, porque esa es su labor, él endurece el corazón
de la gente, para que no oigan la verdad de la Evangelia, que
si no hubieran sido escogido antes de la fundación del mundo,
que si Cristo no hubiera provisto una salvación tan grande para
ellos, nunca hubiésemos creído. Él ha sido arrojado aquí a la
tierra. Pero hay de los impíos en las
manos del impío, de las manos del diablo. Hay de aquellos que
no creen. Serán apartados para el día de
la ira del justo juicio de Dios. Así empieza Pablo en Romano. No pienses en ningún momento
que la ira de Dios no vendrá por la injusticia de la gente.
Y ahí el diablo se reirá de ellos. Porque ese es lo que él quiere. Es más, el diablo te ofrece religión,
te vilumbra con el deporte y con todas esas cosas con tal de que
tú no sigas a Cristo. Con tal de que tú no seas fiel
a él. Piedra de tropiezo. va a poner siempre, pero él intercede. ¿Quién puede contra la intercesión
de Cristo? Y he orado que tu fe no falte,
pero tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos, apacienta a mis
ovejas. Y aunque él pasó el trago amargo
de dolor y se miraron el uno al otro cuando él lo negó y lloró
amargamente, Pedro, lo importante es que la restauración del creyente
es lo más grande. porque comprendemos su amor y
seguimos adelante. Siete veces cae justo y vuelve
a levantarse, no para seguir practicando el pecado. pero sabemos
que tenemos el gran gozo de que somos fieles al Señor porque
Él es fiel. ¿Quién es el que nos acusará
si Dios es el que justifica? Y sobre todo si es el Hijo el
que intercede por nosotros. Entonces sigue diciendo, ¿Quién
nos separará de este amor de Cristo? ¿La tribulación o la
aflicción? más bien genera una humildad
en nosotros. Nada nos puede separar del amor
de Dios en Cristo. ¿Por qué somos súper invencibles? Porque nos ha hecho humiles el
Señor. Somos contados como ovejas de
matadero. en el hecho de que no buscamos venganza. Es interesante
el tema este que algún día podemos desarrollar. Por causa tuya somos
puestos a muerte todo el día, somos considerados como ovejas
para el matadero. ¿Por qué el creyente asume esa
actitud? ¿No es que estamos buscando venganza
de aquel que nos hace mal? Es la misma actitud que tuvieron
con Jesucristo y Jesucristo tuvo esa misma decisión. No les tomes
en cuenta este pecado. No les tomes en cuenta este pecado,
volvió a repetir Esteban cuando lo apedreaban. Somos más que
vencedores por medio de su amor. O sea que, ¿quiénes somos nosotros
para que no venga alguien y nos insulte? Nos menosprecie, nos
trate mal. Sabemos que pueden ser simplemente
una artimaña del enemigo. ¿Quién nos puede separar de este
amor de Cristo? ¿La tribulación? ¿La persecución?
¿La angustia? Y es interesante que tribulación,
angustia... La angustia es que tienes eso
en tu alma, en tu ser, en que no sabes qué vas a hacer. Tribulación
te lo pueden afligir otras personas a ti. Persecución. o hambre,
o desnudez, o peligro, o espada. ¿Hay alguna de estas cosas que
nos puede inturbar a nosotros? La respuesta es no. No sólo de
pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca
de Dios. A lo que le podemos temer es
al hambre espiritual. Cuando el diablo genera eso,
todas las situaciones es para que tú no mires la Escritura,
no nos acerquemos más al Señor. Pero por la experiencia que tenemos
en la vida cristiana, querido hermano, tengo que decirte, eso
es muy breve. Es muy temporal lo que tú pasas. No hay mal que dure 100 años.
Ni cuerpo que lo resista. Aunque hay algunos que están
viviendo mucho más de 100 años, ¿no? Pero a lo que voy es que
realmente es temporal cualquier prueba o aflicción que pasemos
en la vida. Son los dolores del crecimiento.
Me refiero a todas estas aflicciones y tribulaciones, al menosprecio
del mundo, de la gente y aún del mismo en medio del pueblo
de Dios que no entienden nuestra fe, no entienden nuestro ministerio,
no entienden lo que Dios quiere hacer con ellos y con nosotros.
Por lo tanto, generemos esta humildad. Todo lo que venga es
bienvenido porque Dios lo manda por algo. Soy más que vencedor.
Soy más que vencedor y soy más que vencedor por medio de su
amor. Así que cuando las cosas vengan
y quieran quebrarnos un poquito y nosotros nos sentimos afligidos
y podemos sentirnos turbados, recordemos, somos más que vencedores
por medio de su amor. Pero en todas estas cosas somos
más que vencedores por medio de aquel que nos amó. de aquel
que nos compró con su sangre preciosa. Y yo lo sé, tienes
tú la certidumbre, lo sé, lo sé, como cantábamos, he sido
comprado por la sangre de Cristo, he sido justificado por Él. Por eso estoy convencido, decía
Pablo, de que ni la muerte ni la vida... Nota cómo él habla. La muerte me puede separar de
Dios, al contrario, la muerte es un vínculo para acercarme
a Dios. Ni las cosas que yo paso en la vida, que Él ha prometido
suplir, tampoco me separarán de este amor de Cristo. Ni lo
porvenir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna
otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo
Jesús. Ni lo presente, ni lo porvenir,
ni los poderes. Tuviste las noticias esta semana,
como hay una letra que salió. No sabía que los santeros hacen
su letra para los horóscopos también, los que te van a profetizar
en el año. Nos reímos, riámonos. Mi vida está en las manos de
Jesús. Lo presente me va a turbar. Alguna
gente se enoja con la guerra de Ucrania y esto, lo que hay
en el mundo, ni lo presente, ni lo que va a venir, me turbará. Yo estoy seguro en las manos
de Dios. Y no quiere decir que tú estás
exento de no sufrir aquello. Lo que sabemos es que Dios estará
con nosotros. Y eso es lo que interesa. en
el hecho de que el Señor está con nosotros. No importa que
el diablo vaya ante la presencia de Dios como un fiscal. Mira
lo que al Zafá ha hecho. Porque la gente siempre dice,
mira al pastor. Pues Dios me justifica. Pregúntale
a él. Amén. Preguntémosle al Señor.
Y no porque yo haya hecho algo injusto en ese sentido, sino
en el hecho de que la comparación humana. Tú has sido justificado,
tampoco nadie tiene que acusarte de nada. No vas a ir al infierno
por eso, porque ya Dios te justificó. Dios te levanta, Dios es el que
nos restaura en la imagen del Señor Jesucristo. Estamos convencidos
de que nada ni nadie nos puede separar de ese amor de Cristo.
Estamos convencidos que la salvación que Él nos ha dado y nos ha hecho,
que fue forjada antes de la fundación del mundo, es lo que nos seguirá
hacia adelante, nos servirá hacia adelante. Y por eso tenemos este
pensamiento final como una aplicación. Nada creado nos puede separar
de nuestro buen Dios, porque nos conoció antes de todo lo
creado. El diablo podrá intentar, pues
recuerda que él fue lucero, fue creado. El tiempo, lo alto, lo
profundo. Entonces, si tenemos un amor
sin fin y un amor infinito, ¿cómo el creyente no puede levantar
su frente y decir esto es que soy invencible? No por mí, no
en mis fuerzas. sino que las cosas que pasan
en el tiempo presente mirarás a tu aflicción como aguas que
pasaron. Eso se lo dijo Dios a Job o uno
de los amigos de Job. Porque en un solo día vino hasta
el diablo. El acusador de nuestros hermanos
lo es en acción ahí en Job. En cada cosa que hay, que el
trama trata de desanimar. No pienses tú. Lee los evangelios
y dice, el diablo lo dejó por un tiempo. Hablamos de la tentación
de Jesús como un solo evento, no, hubo varios eventos. Pero
muchas veces él enfila su artillería hacia ti y hacia mí en ciertas
circunstancias. ¿Dónde y cuándo? Cuando tú piensas
que no puedes más. Cuando tú piensas que esto ya
es inaguantable, que eso no puede seguir más. es cuando Dios te
muestra a ti la salida de que tú humildemente dices Señor,
es tiempo que tú obres. Así que no sé cuál es la circunstancia
ni los problemas que puedan venir porque en este país vivimos muy
sosegadamente, muy felizmente. No, el problema económico es
un problema ligero realmente cuando tú lo vienes a ver. Pero
hay gente que lucha con enfermedades, con problemas familiares. Hay
personas que pueden drenarse a causa de esto. Y no solo eso,
sino que también tenemos el ataque de las religiones, la manera
como el mundo vive. Pedro nos dice que Lot vivía
afligido por la manera nefasta en la que vivía Sodom y Gomorra.
Y tú y yo no podemos estar contentos de la manera nefasta en que mucha
gente vive. Pero tenemos esperanza en el
Señor. Así que en este súper año 2023 somos súper invencibles.
Somos más que vencedores. Y cuando el Señor venga con gran
poder y gloria, somos más que vencedores. Se llevará a cabo
la glorificación completa y total. Señor nos guarde. Que el consuelo
del Espíritu Santo sea con nosotros en esta mañana, Señor. Es Ruega. Ruega intercede por nosotros
con gemidos indecibles. Y es lo que ha generado toda
esta serie de mensajes, Señor, en este capítulo que tú conoces
bien de Romanos, que permitiste que tu siervo escribiera para
darnos ánimo y aliento en esta época. No hay nada, arriba en
los cielos ni abajo en la tierra, que nos pueda separar de este
amor. Un amor invencible. Un amor que no se acaba. Un amor
que nos arropa. Un amor que aunque tú y yo no
hayamos experimentado, amigo y hermano, a lo mejor en esta
tierra es el amor divino. Es el amor que debemos aceptar
y creer. Es el amor que nos ha dado el
arrepentimiento y la fe. Nos hace humildes para seguir
adelante. No para decir, ah, ¿por qué, Dios mío, me pasan
estas cosas? Sino porque son bienvenidas, porque nada me puede
separar de Tu amor. Son muestras de Tu amor para
conmigo, que Tú estás ahí. En el nombre de Jesucristo hemos
orado.
La súper invencibilidad del creyente
-Justicia que se manifiesta. Unión con Cristo produce frutos.
-Produce la súper invencibilidad del creyente. Dios está por nosotros.
-Nada nos puede separar de Él. Humildad, victoria, convencimiento.
-Dios nos conoció antes de todo lo creado.
| Sermon ID | 110231646141845 |
| Duration | 48:47 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Philippians 1:11; Romans 8:31-39 |
| Language | Spanish |
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