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Dios le bendiga, amados hermanos,
¿cómo están? Espero en el Señor que se encuentren
bien y agradecemos al Señor también por las visitas que tenemos el
día de hoy. Vamos a iniciar con la predicación del día de hoy,
siempre en el libro de Éxodo. Ahora estaremos en un nuevo capítulo,
en el capítulo número 8, y vamos a leer del versículo 1 hasta
el versículo número 15. Así que les invito a que me sigan
con la lectura. podemos leer la palabra del señor
ya que los versículos ya están proyectados y dice así la palabra
del señor de la siguiente manera entonces el señor dijo a moisés
ve a faraón y dile así dice el señor deja ir a mi pueblo para
que me sirva pero si te niegas a dejarlos ir entonces heriré
todo tu territorio con ranas El Nilo se llenará de ranas,
que subirán y entrarán en tu casa, en tu alcoba y sobre tu
cama, en las casas de tus siervos, y en tu pueblo, y en tus hornos,
y en tus artesas. Subirán las ranas sobre ti, sobre
tu pueblo y sobre todos tus siervos. Dijo además el Señor a Moisés,
dile a Aarón, extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, sobre
los arroyos y sobre los estanques, y haz que suban ranas sobre la
tierra de Egipto. Aarón extendió su mano sobre
las aguas de Egipto y las ranas subieron y cubrieron la tierra
de Egipto. Los magos hicieron lo mismo con
sus encantamientos e hicieron subir ranas sobre la tierra de
Egipto. Entonces Faraón llamó a Moisés
y Aarón y dijo, «Rueguen al Señor para que quite las ranas de mí
y de mi pueblo, y yo dejaré ir al pueblo para que ofrezcan sacrificios
al Señor». Moisés dijo a Faraón, dígnate
decirme cuándo he de rogar por ti, por tus siervos y por tu
pueblo para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas
y queden solamente en el río. Mañana, respondió Faraón. Entonces
Moisés dijo, sea conforme a tu palabra para que sepas que no
hay nadie como el Señor nuestro Dios. Las ranas se alejarán de
ti, de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo. Sólo quedarán
en el río. Entonces Moisés y Arón salieron
de la presencia de Faraón. Y Moisés clamó al Señor acerca
de las ranas que él había puesto sobre Faraón. Y el Señor hizo
conforme a la palabra de Moisés. Y murieron las ranas en las casas,
en los patios y en los campos. Las juntaron en montones y la
tierra se corrompió. Pero al ver Faraón, que había
alivio, endureció su corazón y no los escuchó tal como el
Señor había dicho. Amén. Amados hermanos, yo creo
que todos nosotros estamos de acuerdo con esta afirmación.
Nadie es como nuestro Dios y Señor. Él y sólo Él es el único Dios
verdadero y vivo. Amados hermanos, existen una
infinidad de hechos que podrían declararse acerca de Dios. Iniciando por nosotros, sus hijos,
los cuales hemos sido libertados de la esclavitud del pecado y
con gozo proclamamos su persona y obra. Él es el único y no existe
nadie como nuestro Dios. No hay persona, no hay hombre
ni espíritu como nuestro Señor. No existe nadie excepto el Señor
el cual puede perdonar nuestros pecados realmente. No existe
nadie excepto el Señor que pueda asegurarnos vivir por siempre
en la tierra prometida del cielo. No existe nadie excepto el Señor
el cual pudo morir por nuestros pecados y pagar el precio perfecto
que cubriera el castigo por nuestros pecados. ¡Gloria a Dios! No existe
nadie excepto el Señor que pueda levantarse de los muertos y conquistar
la muerte. No existe nadie excepto el Señor
que podría darnos la victoria día tras día sobre todos los
padecimientos y las tentaciones que padecemos en esta vida. En
nuestro pasaje de hoy vemos lo mismo, amada iglesia. No existe
nadie excepto el Señor el cual pueda tener misericordia y traer
libertad al pueblo de Israel. En este momento de la historia,
Él está reclamando su legítimo derecho de que Israel y cada
uno de sus escogidos salgan libre para servirle y adorarle solamente
a Él. ¿Pero cuál es la actitud del
faraón? El faraón no quiere reconocer
los derechos de Jehová Dios sobre él y sobre su pueblo, ni quiere
servirle. El faraón preguntó a Moisés,
si ustedes recuerdan en Éxodo capítulo 5, versículo 2, ¿Quién
es el Señor para que yo escuche su voz y deje ir a Israel? No conozco a tal Señor, además
no dejaré ir a Israel. Las 10 plagas, amados hermanos,
son la respuesta del Señor a Faraón. Recordemos lo que leímos la semana
pasada. Dios envió la primera plaga con
este propósito. El Señor le dijo a Faraón por
medio de Moisés, en esto conocerás que yo soy Jehová, y aquí yo
golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en
el río y se convertirá en sangre. La primera plaga ya había sido
lanzada. Pero el faraón continúa rechazando
el llamado de Dios de arrepentimiento y aún se negaba a dejar libre
al pueblo de Israel para que viniera, le adorara y le sirviera
a Dios en libertad. En este momento, ya Dios está
preparado para lanzar la segunda plaga, el segundo azote. Y este es mi primer punto de
la prédica. Los versículos 1 hasta el versículo
7 y lo he titulado un llamado al arrepentimiento. Han pasado
siete días y al parecer Dios no le da respiro a Faraón y también
a su pueblo, al pueblo de Egipto. No se habían todavía recuperado
del desastre del Nilo cuando Dios humilló a los ídolos de
Egipto trayendo muerte y hediondez por medio de este río y demostrando
que sólo Él es el autor y sustentador de la vida y no hay nadie más. Ahora Dios envía a Moisés para
manifestar su autoridad una vez más por medio de una segunda
plaga, las ranas. y no lo hace sin antes darle
una advertencia a Faraón y es lo que encontramos en los versículos
2 hasta el versículo 4 si usted puede notar Dios se revela a
Faraón reclamando su autoridad sobre él y ordenándole a Faraón
que deje ir libre a los hijos de Israel y luego le explica
si observamos el texto que de no hacerlo le dará una señal
golpeará azotará a egipto con una plaga de ranas para que él
entienda quién es el dios de todas las cosas quién es el dios
verdadero quién es el dios real de egipto entonces harón obedece
el mandato del señor y ocurre de nuevo otro milagro asombroso
la tierra se inunda de rana y es curioso en lo que pude encontrar
en algunos comentarios que dicen que esto era normal en egipto
cada año cuando el río nilo se inundaba Otros comentaristas
afirmaban que la proliferación de rana fue la consecuencia natural
por la muerte de peces por causa de las algas rojas tóxicas que
inundaron al río Nilo. Pude observar que muchos de los
comentaristas buscan una causa natural. a lo que la Biblia afirma
que fueron eventos extraordinarios y sobrenaturales que vinieron
como resultado del juicio de Dios sobre Faraón y sobre la
población egipcia tal como nosotros podemos confirmarlo con las mismas
escrituras lo que ocurrió en el diluvio universal y en el
juicio a Sodoma y Gomorra. Amados hermanos, el Dios que
creó todo lo que existe en seis días es el mismo Dios que ha
intervenido en la historia para traer juicios reales y sobrenaturales. Es el mismo que levantó a Jesucristo
de entre los muertos y es el mismo que nos reunirá con cuerpos
glorificados para que estemos con él eternamente. Si le atribuyes
causas naturales a los milagros bíblicos, te quedarás con la
idea de que naturalmente venimos de un mono y terminarás en la
misma condición que Faraón resistiendo al Dios Creador y Juez de todos
los hombres. de manera que las ranas que inundaron
Egipto fue por el poder soberano y sobrenatural de Dios. Es difícil, amados hermanos,
yo sé que es difícil poder imaginarnos esta plaga, pero fue así como
las escrituras lo describen. Te puedes imaginar las molestas
ranas desagradables subiendo por tus piernas, en tu cama,
en la mesa donde estás comiendo, Imagínate ranas subiéndose en
el cuerpo del faraón. Recordemos que el faraón se consideraba
un dios en Egipto. Era un hombre intocable y poderoso. Y ahora las ranas están saltando
sobre el autoproclamado dios. Las ranas no tenían sólo el propósito
o el objetivo de hacer ver ridículo a faraón. No, en el arte egipcio
existen evidencias históricas de que ellos en los tiempos de
Moisés adoraban a la diosa Jequet, el cual fue representada en esculturas
y papiros como una mujer con la cabeza de una rana. Esta diosa
según la imaginación de los egipcios era la esposa del dios creador
Kunu Este Dios creaba y la Dios infundía aliento de vida a su
creación. Era la diosa de la fertilidad
que ayudaba a las mujeres durante el parto para que sus hijos no
murieran. Además, esta diosa era la encargada
de controlar la población de ranas para mantener alimentado
a los cocodrilos del Nilo. ¡Qué tremenda imaginación! Dios
da justo en el blanco. ordenando esta plaga para que
los egipcios y el faraón consideren la impotencia de su diosa para
realizar su tarea con las ranas y de nuevo la falsedad de los
dioses de egipto queda exhibida y dios nuestro señor único y
verdadero se revela como el soberano y es nuestro señor el que provee
vida y quita la vida. Es nuestro señor el que provee
hijos y mantiene controlada su creación, la población de rana
en este caso. Una palabra suya y fue suficiente
para que las ranas se multiplicaran hasta ser un fastidio. Sólo Jehová,
amada iglesia, sólo nuestro señor es soberano y todo poderoso y
tiene el control sobre todas las cosas. Bueno, para nosotros
nos podría parecer atrasado el pensamiento de los egipcios con
su creencia en una diosa de la fertilidad que ayudaba a las
parteras. Pero hoy sucede lo mismo, amados
hermanos, de manera literal. Esto no solamente sucedía en
los tiempos antiguos. y que esto era solamente propio
de un momento histórico de la humanidad. No hermanos, hoy día
pasa de manera literal, no hay que ser ingenuos, ni tampoco
ser ciegos. Hoy sucede lo mismo, muchos tienen
sus propios ídolos de manera literal para que supuestamente
los proteja de ciertas circunstancias. Por otro lado, amados hermanos,
es una realidad que no podemos también nosotros obviar que para
las mujeres dar a luz después de la caída de Adán y Eva es
un acto doloroso y no solamente es doloroso sino también peligroso
tanto para el bebé como para la madre. Recordemos que Dios
le dijo a Eva luego de su rebelión Génesis capítulo 3 versículo
16. Aumentaré en gran medida el dolor de tus embarazos. Con
dolor darás a luz tus hijos. No es así. Yo creo que nuestras
hermanas que están aquí son testigos vivos de que esto es real. Esta maldición se refiere no
sólo al acto físico del parto, el cual es muy doloroso, sino
a todas las pérdidas y frustraciones que se asocian con este proceso
del parto. Tuve la oportunidad de estar
con mi esposa a su lado en los nacimientos de mis hijos. Con
nuestro primer hijo Isaac fue un parto normal, pero con nuestra
hija Elizabeth fue una cesárea. Pero recuerdo el día en que nació
mi hijo Isaac. Acompañé por supuesto a mi esposa
al hospital y estuve con ella todo el tiempo. Pero cuando llegó
el tiempo de pasar a la sala de partos, recuerdo cuando a
mi esposa le iniciaron los dolores. Y cómo estos dolores iban de
aumento en aumento a medida que avanzaba el tiempo. Y llegó un
momento en que mi esposa gritaba desesperadamente por los dolores.
Pero gracias a Dios llegó el tiempo en que salió el bebé.
Fue algo increíble. Fue un gran alivio y por supuesto
para mi esposa. Amados hermanos, no sé si a ustedes
les pasó lo mismo pero al ver el parto también pude ver lo
peligroso que podría ser esto y cómo podría también complicarse
un embarazo. Gabriel y yo sentimos temor.
también supe de personas que sufrieron y perdieron a sus hijos
en este proceso pero aún así confiábamos ciegamente en el
personal médico y en los avances de la ciencia médica y todo lo
que nos habían dicho en cuanto a este hospital y quiero confesarles
amados hermanos que en todo ese día yo no me acordé del señor
y me tuve que arrepentir porque lo normal era que primero yo
me debería de humillar y de rendirme delante del señor y poner en
las manos en su cuido a mi esposa y a mi hijo y aceptar la voluntad
de él en el momento de los dolores cuando más fuertes estaban y
mi esposa estaba desesperada y decía que ya no podía más que
ya no aguantaba hasta en ese momento al ver la angustia de
mi esposa que me apretaba fuertemente mi mano por su gracia por la
gracia del señor me acordé que tengo un señor y padre a quien
puedo acudir y hasta en ese momento inicié a orar mentalmente y lo
primero que le pedí al señor fue que me perdonara porque en
todo ese tiempo en todo ese día yo no me acordé de él estaba
confiando ciegamente en los doctores en la ciencia le pedí perdón
al señor y puse en sus manos lo que debería de haber hecho
desde un inicio a mi esposa y a mi hijo. Mi esposa me decía ayer
de que yo estaba orando en voz alta, la verdad que yo no me
acuerdo, yo pensé que estaba orando mentalmente, quizás por
la misma adrenalina que tenía, no me acuerdo bien. Como les
decía, amados hermanos, confieso que tuve que arrepentirme ante
Dios. No me acordé del Señor en todo ese día, en todo el proceso
del parto. Solo deseaba que la partera y
el doctor hicieran bien su trabajo, su tarea. Estaba confiando más
en el personal médico, en las recomendaciones que nos habían
incluso dado sobre el hospital, y no en el dador de la vida,
en nuestro pronto auxilio en los momentos difíciles. Por otro lado están aquellos
que no reconocen al Señor como su Criador y Salvador de su vida
y que también levantan sus propios ídolos para tener algo de consuelo
en estos momentos, algo en quien confiar, un amuleto. Ustedes
saben que literalmente hay muchas personas que confían en estas
cosas, en amuleto, en tratamientos, en el médico. Y está bien, yo
no estoy diciendo lo contrario. Yo no quiero lastimar a nadie.
Está bien tener y buscar la ayuda de los doctores. Son personas
que han sido dotadas de conocimiento en la medicina. Pero cuidado,
amados hermanos y amigos, con hacerlos dioses. No son Dios. También son personas imperfectas
que pueden hacer una mala práctica, amados hermanos. otros depositan
su confianza en un ídolo de yeso y ustedes saben que esto es literal
aquí no es ningún invento eso que hicieron los egipcios hace
miles de años atrás no es un hecho histórico hermano que solamente
es para contar la historia que pasó en antigüedad son cosas
que también se pueden aplicar literalmente hoy día hay muchas
personas que depositan su confianza en la patrona de la salud, Santa
Lucía, o en la patrona de la esterilidad femenina como Santa
Ana. Es que es la misma cosa solamente
con otro nombre. Ninguna de estas cosas pueden
traerte consuelo como lo hace nuestro único Dios verdadero
en medio de la adversidad y el temor. Los ídolos en los que
este mundo confía fallarán en ofrecer su consuelo, fallarán
en su supuesta tarea. Sólo Dios puede consolar y asegurar
nuestros corazones para no temer en las adversidades de este mundo
caído. Sólo Dios es soberano para decidir
sobre la vida de un bebé, de una madre y de cualquier ser
humano. Pero volvamos a nuestro texto.
El faraón estaba fastidiado con las ranas. Y en el versículo
7 nos dice que él acudió, ¿a dónde? Él acudió a sus hechiceros
para que le den solución al problema. Y de nuevo, En lugar de frenar
la plaga de ranas, Dios les permite colaborar con su plan soberano. Lo único que ellos pueden hacer
es multiplicar más el problema. Vemos, amados hermanos, vemos
de nuevo cómo el poder de las tinieblas sirven a los propósitos
soberanos de Dios. esta plaga es claramente un llamado
al arrepentimiento un llamado a humillarse ante un dios a reconocer
su señorío a reconocerlo como el juez y a glorificarlo como
al único dios verdadero pero ahora veamos la respuesta de
faraón Podemos observar que su respuesta es un aparente arrepentimiento. Y este es el segundo punto de
mi predicación. Los versículos 8 hasta el versículo
14. Y este segundo punto de mi predicación
lo he titulado una respuesta aparente de arrepentimiento. faraón ahora está desesperado
por la plaga de ranas y ahora faraón reconoce que esta plaga
vino de la mano de dios y que sólo él tiene el poder para quitarla
entonces llama a moisés y ruega que ore a jehová dios para que
le quite la plaga y luego hace un voto de obediencia si la plaga
desaparece. Versículo 8 del capítulo 8. Leámoslo,
amado hermano. Y dice así, Entonces Faraón llamó
a Moisés y Aarón y dijo, Rueguen al Señor para que quite las ranas
de mí y de mi pueblo, y yo dejaré ir al pueblo para que ofrezcan
sacrificios al Señor. Uno podría hasta este punto de
la historia, de la narrativa, pensar que Faraón está arrepentido. Él ahora conocía el nombre de
Dios, reconoce que Jehová es poderoso y hasta sabe un poco
más que muchos comentaristas bíblicos modernos, que la plaga
no es causa de algún hecho natural, sino que la plaga vino a causa
de Jehová. Supo que era un prodigio asombroso. Entonces ahora el faraón rogó
que Dios las quitara. Faraón estaba reconociendo el
poder soberano de Dios sobre su creación. Además, reconocía
que se podía tener una relación con Dios por medio de la oración
humilde o la súplica. Él le pide a Moisés que suplique
a su Dios por él y además sabía que Dios podía responder a la
súplica. Él dijo, rueguen. Por último,
él reconoce que Dios es el Señor y admite haber entendido sus
exigencias al prometer dejar ir a Israel para servir a Jehová. Pero lo que no hizo Faraón fue
humillarse ante el Dios que él mismo reconoce. Esto, amados
hermanos, nos da una gran lección. Una persona puede saber mucho
de Dios, incluso puede llegar a ser un teólogo, un defensor
del cristianismo, pero aún así nunca reconocer al Señor en su
corazón como el salvador de su propia vida. Son demasiados orgullosos
para inclinarse ante su Criador y entregar por completo su vida. Lo máximo que harán es pedir
a otros que intercedan. Pero ellos, por supuesto, no
doblegan su corazón, no se humillan delante de él, no les ruega al
Señor que limpie sus pecados y los transformen, y que le adoren
a él solamente a él. ¿Ellos quieren seguir en su maldad? ¿Ellos quieren seguir gobernando
su vida? ¿Ellos quieren seguir haciendo
lo que a ellos le plazcan y solo se acercan a Dios? ¿O solo le
piden a otros que oren por ellos para que les quite ciertas circunstancias
molestas que les son desfavorables? El faraón quería alivio del castigo
por su pecado, pero sin estar dispuesto a arrepentirse del
pecado mismo. Faraón lamentablemente endureció
su corazón y no se arrepintió, nos dice la palabra del Señor.
No quiso humillarse ante Dios y pidió que alguien más lo hiciera
por él. Bueno, Dios mejoraría las circunstancias,
pero lo hizo para vindicar a Moisés y darnos una lección a quienes
le servimos. Lo curioso es que Moisés le da
a Faraón libertad de escoger en qué momento quiere que la
plaga cese para demostrar cuán poderoso es Jehová para responder
a las súplicas de sus hijos cuando claman a él. ¿Y Faraón qué respondió? Mañana, inmediatamente responde
él. El punto importante, amados hermanos,
para nosotros es que Moisés confió absolutamente en el poder de
Jehová Dios. Para terminar con esta plaga,
la Biblia nos dice que Moisés clamó al Señor en el versículo
12. Su intercesión delante del Señor
fue ferviente, desesperada. Podría parecer algo extraño que
Moisés clamara en nombre del faraón, pero Moisés no estaba
orando por el bien del faraón, él estaba orando por la gloria
de Dios. Así que le suplicó a Dios que
mostrara su poder poniendo fin a esta plaga. Al ruego de Moisés,
nuestro Dios ordena a algunas ranas que regresen al río y le
quita la vida a las demás. Los egipcios hacen montones con
las ranas muertas y el territorio egipcio, nos dice la palabra
del Señor, olía horrible. Pero Dios libremente escogió
quitar la plaga e hizo de Egipto una cloaca malolienta. amada
iglesia ahora imagínate a un judío de estos que había sido
impotente ante el poder del faraón que no había sido tratado con
dignidad en una tierra extraña y que estaba siendo explotado
laboralmente como como esclavo y que todo el pueblo de israel
estaban presos en esta tierra extraña ahora contándole esta
historia a la nueva generación, a sus hijos en medio del desierto. Hablemos luego cuando ellos fueron
liberados por el Señor. Imagínate que ahora este padre
judío le dice a su hijo las siguientes palabras, hijo el hombre más
poderoso que jamás haya existido sobre la tierra estaba tan desesperado
con las ranas que nuestro Dios multiplicó y ahora el faraón
se humilla hasta el punto de ir a Moisés, nuestro líder, para
pedirle que ore a Dios. Hijo, el futuro de Egipto estaba
ahora no en las manos del faraón, sino en las manos del enviado
de Dios, de Moisés, quien ahora intercedería a Jehová por esta
nación. ¿No es increíble que la oración
del ungido de Dios que era un humilde pastor de oveja, un anciano
sin fuerzas, que no podía expresarse bien, menospreciado por su pueblo
y por Egipto, determinó el rumbo de la nación más poderosa sobre
la tierra? Mis hermanos, esta ilustración
que acabo de compartir con ustedes nos lleva a considerar a Cristo,
el carpintero humilde que fue menospreciado por su pueblo y
por el mundo y que murió en una cruz. Sin embargo, como el ungido
de Dios fue escuchado por su Padre y sigue siendo escuchado
de manera que es Él y no los poderosos de la tierra quien
determina el curso de la historia de las naciones. Toda potestad,
nos dice la palabra del Señor, ha sido dada en el cielo y en
la tierra. La oración y la intercesión del
Señor ha sido y seguirá siendo respondida. Lo grandioso es que
Él está intercediendo por ti, por mí, por cada uno de nosotros.
La respuesta de Dios a la oración de Moisés debería ministrarnos
y enseñarnos esta gran verdad. de que todo lo que pidamos en
oración creyendo lo recibiremos si pedimos, amada iglesia, si
pedimos conforme a la voluntad de nuestro Dios. Podemos extender
nuestras manos a Dios en oración, mirando a Cristo, y Él nos escuchará
desde el cielo. Hemos visto cómo Dios llama al
arrepentimiento. Vimos la respuesta aparente del
arrepentimiento de Faraón. Ahora veamos el versículo 15
y lo he titulado una muestra real del falso arrepentimiento. Moisés oró. Nuestro Señor respondió
y luego el faraón rompió su promesa. El faraón era el tipo de hombre
que dice cualquier cosa para salir del problema. Pero tan
pronto como sus problemas terminan, vuelven a sus viejas costumbres
egoístas. Lo único que realmente le importaba
al faraón era su propia comodidad personal. Cuando vio que había
alivio, una vez más nos dice la palabra del Señor, endureció
su corazón contra Dios y siguió viviendo según su agenda y olvidó
los votos que hizo de someterse a la voluntad de Dios. pobre
ejemplo de faraón muestra el peligro de hacer un compromiso
temporal con dios que no lleva a una fe salvadora. Amados hermanos
el faraón era como el segundo hijo de la parábola de jesús
que se encuentra en el evangelio de mateo capítulo 21 versículo
28 al 31 donde esta parábola nos dice
que el segundo hijo, el que no cumplió su promesa en esta parábola,
encontramos que Jesús termina su parábola con una advertencia
de que la salvación es sólo para aquellos que siguen arrepintiéndose
y creyendo. Una falsa promesa de obediencia
no conducirá a la vida eterna. No es suficiente decir simplemente
que somos cristianos. Si queremos que Dios nos salve,
debemos acercarnos real y verdaderamente a Jesucristo en arrepentimiento
y fe. Para terminar, vemos a los egipcios
amontonando ranas. muertas por todo Egipto en los
versículos 13 y 14. Estas ranas muertas solamente
son un anticipo de cómo Dios amontonará los cuerpos de los
egipcios en el Mar Rojo. Antes que este juicio venga,
Dios está advirtiendo una y otra vez y una y otra vez a Faraón
y a los egipcios mediante juicios temporales que su fin vendrá
a menos que se arrepientan. Esta plaga de rana también es
usada por Juan en Apocalipsis capítulo 16 versículo 13 al 14
para hablar de espíritus de demonios que saldrán a engañar al mundo
con señales milagrosas y harán guerra contra Dios. Pero la palabra
del Señor nos dice de que Dios los destruirá a ellos y a los
que le sirven. Las únicas personas que serán
rescatadas del día de Jehová son las que pertenecen a Cristo,
las que no necesitan que otros medien por ellos. porque han
rendido sus vidas al único mediador entre Dios y los hombres. Estos
clamarán a Dios y serán escuchados, consolados, liberados y glorificados
como Dios lo prometió. Dios te bendiga, Madre Hermano.
La Segunda Plaga
Series Serie de Éxodo
Han pasado 7 días y al parecer Dios no le da respiro a
Faraón y a su pueblo, no se habían recuperado del desastre del Nilo cuando Dios humillo a los ídolos de Egipto trayendo muerte y hediondez por medio de este rio, Y demostrando que solo él, es el autor y sustentador de la vida.
Ahora Dios envía a Moisés para manifestar su autoridad una
vez más por medio de una segunda plaga "LAS RANAS", y no lo hace sin antes darle una advertencia a Faraón.
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| Sermon ID | 1092418362129 |
| Duration | 31:34 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Exodus 8:1-15 |
| Language | Spanish |
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