00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Gracias y paz hermanos, gracias
a Dios estamos continuando con el tema del tabernáculo. Vamos
a meditar, ya estuvimos meditando en la mesa de los pues de los
panes y esta mesa tan importante donde vimos que solamente los
sacerdotes eran los únicos que tenían permiso para poder pasar
dentro del lugar santo. Y ellos entraban y lo que meditábamos
es que ellos entraban y estuvieron alrededor de una mesa. comiendo
pan, disfrutando la presencia de Dios y alimentándose en figuras
sobre Cristo. También es nuestra dicha, es
nuestra gran bendición que tenemos, no solamente estar en la y este
es interesante que no lo mencioné hace ocho días, pero yo sí veo
una diferencia entre la cena del Señor y la mesa del Señor. Eso no lo mencioné hace ocho
días, pero la cena del Señor es lo que celebramos el primer
día de la semana cuando venimos para hacer memoria del bendito
Señor Jesús. La mesa del Señor es disfrutar
su comunión con él en cualquier momento de la semana, en cualquier
hora, en cualquier tiempo, si estamos solos, si estamos con
otros. Y el Antiguo Testamento menciona
mucho acerca de la mesa del Señor, pero la cena del Señor es algo
único en el Nuevo Testamento. Muy interesante. Pero en el lugar
santo no solamente estaba la mesa de los panes, sino también
había un candelero y había un altar de incienso. Y eso es lo
que vamos a meditar, si el Señor lo permite, en esta mañana. Vamos a ver, Éxodo 25, 25 verso 31 al 40. Éxodo 25 verso
31 al 40. Dice así, harás además un candelero
de oro puro. Labrado a martillo se hará el
candelero. Su pie, su caña, sus copas, sus
manzanas, sus flores serán de lo mismo. Y saldrán seis brazos
de sus lados. Tres brazos del candelero a un
lado y tres brazos al otro lado. Tres copas en forma de flor de
almendro en un brazo. Una manzana y una flor. Y tres
copas en forma de flor de almendro en otro brazo. Una manzana y
una flor. Y así en los seis brazos que
salen del candelero. y en la caña central del candelero
cuatro copas en forma de flor de almendro y sus manzanas y
sus flores. Verso 37. Y le harás siete lamparillas,
las cuales encenderás para que alumbren hacia adelante también
sus despabiladeras y sus platillos de oro puro. De un talento de
oro fino lo harás con todos estos utensilios. Mira y hazlos conforme
al modelo que te ha sido mostrado en el monte, dice la palabra
del Señor. Entonces de nuevo el candelero,
primeramente entramos en la puerta del atrio que tiene muchos colores
y entrando lo primero que encontramos enfrente es el altar de bronce. También es conocido como el altar
de holocausto. Pasando ahí es donde el pecador
podía llegar pero con un sacrificio en su mano. Se degollaba el sacrificio
ahí. y la ofrenda y ahí se quedaba. Solamente los sacerdotes podían
pasar más adelante. Ellos pasaban más adelante a
la fuente. Ya estando en la fuente, ellos
tenían que lavarse para poder ofrecer en el altar de holocausto
de bronce y también para poder entrar en el tabernáculo. Al
entrar con sus manos y pies lavadas, ellos tenían permiso de comer
en la mesa de los panes. Pero también vemos que hay un
candelero, y este candelero está al entrar ellos a la mano izquierda
hacia el sur, y en frente de ellos estaba el altar de incienso. Entonces, esto es lo que ellos
veían. Primeramente, el candelero, como
todo lo que hemos visto, es primeramente figura de Cristo. El candelero
nos habla mucho de la persona de Cristo, de la obra de Cristo,
pero también el candelero nos habla de la iglesia. Y personas
dicen, ¿pero cuál es? ¿Cristo o la iglesia? Es que
son las dos cosas, porque la iglesia es su cuerpo. Así somos
unidos, unos con Cristo. Entonces, claro, ¿quién es la
luz del mundo? El Señor Jesucristo. ¿La iglesia? También. Él dijo, vosotros sois. Entonces,
en esa unión matrimonial a que hemos estado Unidos con Cristo
debemos esperar compartir también su imagen, su semejanza. Entonces, los usos del candelero
también vamos a hablar un poco de cuál es el trabajo del sumo
sacerdote y algo que solamente él hacía. Entonces, en Éxodo
25 vemos que el candelero era de un talento de oro, así cuánto
pesa un talento, pues 56 kilos. Entonces, si estamos hablando
de algo puro, a diferencia de la mesa, pues esto no es madera
forrado, este es oro puro. Oro puro y describe esto, tenía
su caña central con sus seis brazos, Entonces, es muy importante
entender que la caña central pues llega hasta cierto punto
y después hay seis brazos, pero en medio hay otro brazo que sigue
hacia arriba. Eso es lo que lo hace siete brazos. Por eso el libro de Apocalipsis
dice que Cristo estaba en medio de los siete candeleros, porque
tenemos que contar los seis brazos más el otro brazo que extiende
hacia arriba, y estos son los siete brazos. Entonces, esto
es algo muy interesante, porque otra vez, como en todo el tabernáculo,
vemos el mensaje que Cristo está en medio. Cristo es central,
así como debe ser en nuestras vidas, en nuestro hogar. Ya deberíamos hasta sentir mal
decir, yo soy la cabeza de esta familia. Debemos enseñar, Cristo
es. Yo también, yo soy cabeza de
los niños y de mi mujer, claro. Pero la cabeza de nuestro hogar
es Cristo. Yo tengo que estar sujeto a Él. Y esto es muy importante, pero
Cristo es cabeza de nuestras vidas, cabeza de nuestro hogar,
pero es cabeza de la iglesia. Todos tenemos que estar sujetos
a Cristo. Él es la cabeza de la iglesia. Y aquí dice, además de sus seis
brazos, está su brazo central, que son siete lámparas. Cada
brazo tenía tres copas en forma de flor de almendro, en un brazo
una manzana y una flor. Y aquí podemos estudiar un poco
más a detalle. De nuevo, cuando pensamos en
Juan, el Evangelio de Juan, capítulo uno, dice él es la luz verdadera. Y Juan el Bautista sí fue enviado
para dar testimonio de él y dice, él no es la luz verdadera. Él
vino a dar testimonio de la luz verdadera. Cristo es la luz verdadera. También podemos pensar en Juan
8, 12. Cristo dijo, yo soy la luz del
mundo. El oro puro nos habla de Cristo
en su deidad, Cristo en su pureza, Cristo sin impurezas y él es
el que es de más alto valor. Ahora ellos tenían que tomar
este talento de oro. ¿Cómo se encontraba? Este talento
de oro, pues, primeramente, pues, lo tenían que calentar, ¿no?
Lo tenían que calentar y ya tenía, por decirlo así, su molde, donde
ya empezó a enfriarse. Entonces, este oro tenía que
pasar por fuego. Y después de pasar por fuego,
lo que ocurrió es que se tomaba el martillo, ¿y qué se hacía? Se golpeaba y se golpeaba y se
golpeaba, ¿para qué? Para darle su forma. Hermanos,
lo que tenemos que entender es que cuando ellos empezaron a
golpear ese oro que ya pasó por el fuego, ¿qué empezaron a formar
con esos golpes? se empezó a formar esos brazos
y los brazos de que nos habla de la iglesia. Hermanos, la iglesia
fue formada porque Cristo fue golpeado a martillazos. Esto
nos habla de los sufrimientos de Cristo. Y Cristo recibió tantos
golpes, tanto sufrimiento y padecimiento a manos de pecadores y todavía
más después de haber sido entregado en manos de pecadores Cristo. Así él ofreció a sí mismo en
el altar que es Golgotha y en la cruz. Y qué pasó? La ira de
Dios, el juicio de Dios, el fuego de Dios cayó sobre Cristo y él
dijo Eli, Eli, la más abatani. Él fue dejado, él fue desemparado. por nuestros pecados. ¿Para qué? Para que podamos estar unidos.
Esa fue la forma que fuimos unidos. Esos brazos que se formaron ahí
a martillazos para poder dar cada forma de cada brazo. Y esto nos habla de los sufrimientos
de Cristo. Se empezó con una caña central
La caña central es Jesucristo en el libro de Apocalipsis. Dice
la palabra de Dios, yo en el día del Señor estaba yo en el
espíritu y miré atrás y vi al hijo del hombre. ¿Y qué dice? En medio de los siete candeleros. Cristo es la caña central. Cristo es el que está en medio
de los siete candeleros. Los siete candeleros es muy interesante
la enseñanza, pero aquí dice que estaba adornado con cuatro
copas en forma de flor de almendro con sus manzanas. El almendro
es, pues en la primavera, el primer árbol que da su fruto. Así, de la misma manera, Cristo,
después de morir, él resucitó, él fue el primero que entró en
el cielo, y así porque él vive, tenemos la promesa también de
que nosotros viviremos con él. Él es el primero que entró en
el cielo. La Biblia lo llama el precursor,
y como precursor, él es el primero que entró, traspasó los cielos,
y ahí glorificado, y eso es lo que nosotros esperamos. Es el primer árbol que muestra
su botón, su fruto. También podemos pensar en 1 Corintios
15, 20 al 22, donde dice, más ahora Cristo ha resucitado de
los muertos, primicias también por un hombre, la resurrección
de los muertos. Él es primicias y nosotros somos
los que seguiremos también. También podemos pensar lo que
dice aquí en Éxodo 25, 37, y harás siete lámparas, los cuales encenderás
para alumbrar hacia adelante. Es muy interesante. En ocho días, si el Señor permite,
estaremos meditando. Las cubiertas son cuatro para
el techo del tabernáculo. No había luz. No había algo para
poder, pues un switch para prender y apagar la luz, la única luz
que había en todo el tabernáculo. Por fuera, la gloria de Dios
de noche que descendía por dentro, la única luz era el candelero. Dice este versículo para que
brille hacia adelante. Entonces me encanta eso porque
primeramente la luz mostraba el candelero mismo, pero también
mostraba la mesa. y el altar, estos tres muebles,
era la manera en que los sacerdotes podían ver adentro. Entonces,
alumbraba hacia delante de Jehová, alumbraba el tabernáculo, pero
también daba luz para los sacerdotes. La luz, algo que es interesante
también, si podemos pensar en el candelero, ¿Cuántos candeleros son? Es un
solo candelero. La iglesia de Cristo es una. No debemos dividirnos la pregunta
que hizo Pablo cuando vio que los de Corinto estaban siendo
sectarios, diciendo, yo soy de Apolos, yo soy de Pablo, y estaban
siguiendo a los hombres. Él hace la pregunta, ¿está dividido
el cuerpo de Cristo? Y la respuesta es no. Y yo sé
que hay muchas personas que dicen no, pero es bueno porque así
podemos identificarnos y así podemos mostrar a los demás que
somos diferentes. Hermanos, ser sectarios no es
bíblico. Hay una sola iglesia y es la
verdadera iglesia de Cristo. Sí hay siete brazos que nos habla
de iglesias locales, así como en el libro de Apocalipsis también
dice la iglesia que está en y menciona. Claro que hay iglesias locales,
pero en sí es un solo candelero y el candelero nos da una enseñanza
tan importante acerca de la iglesia que enseña primeramente lo que
éramos y también lo que ahora somos. Entonces, apóyanme por
favor al vamos a ver unos versículos todos juntos. Mateo capítulo
cuatro verso dieciséis Mateo cuatro dieciséis Qué precioso es lo que nos enseña
la palabra del Señor acerca de nuestra vida pasada. Y nuestra
vida en Cristo, pero si usted no ha nacido de nuevo. Usted
sigue. Siendo. Estando en tinieblas,
mira lo que dice Mateo 4 y el verso es 16, dice el pueblo. Asentado en tinieblas. Habla de esa moralidad pecaminosa. Asentado, depravado, hombres
viles. Pero gracias al Señor, ¿qué vieron? Ellos vieron gran luz. ¿Quién
es la luz? Nuestro bendito Señor Jesús.
También podemos pensar en Juan 12.35, por favor. Vamos a verlo. Juan 12. No es. Sí es. Entonces Jesús les dijo
aún en poco, aún por un poco está la luz entre ustedes. Anden
entre tanto que tienen luz para que no. Les sorprenden las tinieblas,
porque el que anda en tinieblas no sabe. A dónde vas? Aquí hay una exhortación que
no sean sorprendidos. estando en las tinieblas. Si
Cristo viene y todavía anda en tinieblas, estará lanzado a donde
está el lloro y el crujir de dientes, un lugar de tinieblas
donde no está. Manifestado la gloria de Dios.
También podemos pensar en Juan 3, 19, que dice que los hombres
no quieren arrepentirse, no quieren dejar de practicar sus obras
en tinieblas porque es triste. Ahí dice que aman las tinieblas. Vamos a verlo también. Unas hojas
atrás, ahí en Juan 3. Y esta es la condenación. que
la luz vino al mundo. ¿Y los hombres qué? Amaron más
las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas. No quieren cambiar, no quieren
arrepentirse. ¿Y cuál es la razón? Aman más las tinieblas que la
luz, por eso no cambian. Se les puede hablar y se les
puede decir, por favor, deje ese camino, vuelve a Cristo y
te van a decir, es que pues ya lo estoy pensando, lo estoy considerando,
yo sé, lo voy a hacer, necesito tiempo, necesito espacio, todo
eso es pretexto. ¿Cuál es la verdadera razón por
la cual no cambian? Aman más su pecado que a Cristo. Van a abrazar su pecado hasta
que ya están, pues ya las llamas estarían abrazando a ellos. Ese es cuando ya van a soltar.
Y es triste, pero que dice la palabra del Señor que aman los
hombres están asentado en tinieblas, andan en tinieblas, pero también
aman las tinieblas. Y por eso Judas verso 13 nos
dice que para ellos está reservado el lugar de las tinieblas. El infierno es un lugar verdadero. Hay muchos que no les gusta el
tema. Es muy importante que se predique. Hay personas que dicen, no, no
predicas así. Y todavía dicen, prediquen el
amor como Cristo. El que más predicó del infierno
fue Cristo, más que cualquier otro. Pero gracias a Dios, la iglesia,
después de ser salvo y rescatado por gracia, pues ellos tienen
un cambio tan grande en su vida. En Mateo 5, 14, Cristo dice Ustedes
son la luz del mundo. Ya no están en tinieblas. Ellos son la luz del mundo. También en Filipenses 2, 15,
vamos a verlo, por favor. Es un versículo precioso. Filipenses 2, 15. Dice para que sean irreprensibles
y sencillos. hijos de Dios sin mancha, en
medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual,
¿qué dice? resplandecen como luminares en
el mundo. Esto es nuestro deber. No podemos quedar callados, hermanos. Ya hay muchos, es que no quiero
ofender. Es que no quiero tener problemas
con mi familia. Es que es que esto se trata de
vida y muerte. Es una eternidad en el en la
presencia de Dios o en el infierno. Es nuestro deber brillar y brillar. Muchas veces quiere decir hablar
el evangelio. A pesar de que sean ofendidos. Efesios 5-8 nos da tanto nuestro
antes como nuestro después. Y unas hojas atrás, unas dos
hojas atrás en Efesios 5-8, dice porque en otro tiempo, ¿qué éramos
en otro tiempo? Éramos tinieblas, era parte de
nuestra naturaleza. oscurecido, tinieblas, amando
y andando en la maldad, abrazando el pecado. Esto éramos. Pero gracias a Dios. Aquí dice. Mas ahora son luz en el Señor. Eso es nuestro cambio, el Señor
Jesucristo fue golpeado a martillazos. para que seamos luz en el Señor. Luz para la iglesia, luz para
los perdidos. A eso nos llamó el Señor. Aquí dice en Éxodo 25, 35 y 36,
los brazos que salen del candelero y sus manzanas y sus brazos serán De una pieza, hay que enfatizar
mucho la manera en que estamos unidos a Cristo. Una sola pieza, inseparables. Los que enseñan que la salvación
se pierde es porque no han entendido ni la gracia ni la salvación,
ni mucho menos que Cristo se ha unido de una sola pieza con
su iglesia. Dice, sus manzanas en sus brazos,
sus almendras. ¿Y por qué menciona manzanas
y almendras? Porque es fruto. Es fruto de
Cristo, dice Isaías 53, que verá el fruto de su aflicción y quedará
satisfecho. Somos parte del fruto de la obra
de Cristo. y Cristo ve a su iglesia gloriosa,
sin mancha, sin arruga, ve a su iglesia y cómo queda, satisfecho. Hermanos, es tan fácil, muy fácil
ver los errores de nuestros hermanos, ver sus deficiencias y decir,
ay, con estos hermanitos. Pero Cristo Vea su iglesia gloriosa,
con fruto. No negamos. En la práctica, ¿dónde tenemos
que cambiar? ¿Dónde tenemos que esforzarnos?
No negamos que no hemos alcanzado la perfección. Dice Pablo que
proseguimos hacia la meta, vamos hacia adelante. Pero a la vez,
por la obra de Cristo, por sus padecimientos y por su sacrificio,
La luz del mundo somos ya no tinieblas, sino luz en el Señor. Ahí cuando pensamos en la oración
del Señor ahí en Juan 17. Qué hermoso es cuando dice para
muchos suena extraño, no? Padre. Yo no pido por los del
mundo, Yo pido por estos los que me diste. Y pensar de la
manera que Cristo está comprometido por su iglesia y él orando para
que seamos santificados y cambiados. Hay una unión vital entre la
caña central y los brazos inseparables. Nada nos puede separar ¿De qué? Del amor de Cristo. Nada. Y aquí podemos ver tanto la iglesia
universal, una sola iglesia, santa, amada, pero también podemos
ver las iglesias locales en sus brazos, unidos con él en su muerte,
unidos con él en su supultura, y también unidos con él en su
resurrección. Entonces esto es muy interesante
y ahí disfrutaban el lugar santo, los sacerdotes. Pero cuando se
trataba del cuidado, era un trabajo muy específico solamente del
sumo sacerdote. No cualquier persona podía llegar
para trabajar el candelero. El sumo sacerdote llegaba y él
tenía dos responsabilidades mayores que él tenía que hacer. La primera era en añadir aceite. Era muy importante que esta luz,
que no se apague. Igual como vimos en el altar,
así como vimos, podemos ver aquí, es que esta luz no se debe apagar. Es prendido por la misma gloria
de Dios. Entonces, no se debe apagar y
ser prendido por el hombre. Entonces, para que se siga prendiendo
y siendo consumido, ¿qué se tiene que hacer? Pues el sumo sacerdote
tenía que añadir aceite. ¿Lo pueden ayudar, por favor? Entonces, hay que añadir aceite. Y al añadir aceite, el fuego
podía seguir consumiéndose, pero ustedes que han trabajado, ustedes
que han trabajado en hacer velas y trabajado en lo que se han
dado cuenta es que al estar siendo pues quemado el aceite, luego
está líquido, pero luego se amontona mucha cera y ¿qué hace? La luz empieza a ponerse bien
poquito, menos y menos hasta que se apague. Y luego ahí estamos
con una cuchara tratando de sacar todo lo malo, pero eso es lo
que hacía el sumo sacerdote. Añadía aceite y limpiaba la cera. Esto nos habla de la obra del
Señor Jesucristo en nuestras vidas. Él es sumo sacerdote de
la iglesia. Y, hermanos, gracias a Dios,
Él añade el aceite. Lo que hace nuestro bendito Señor
Jesucristo es que tenemos el Espíritu Santo o no lo tenemos.
Pero para los que tienen el Espíritu Santo, no es algo que se les
acaba. No es algo que termina. Dice
1 de Juan, capítulo 2, verso 20. Dice, y ustedes que recibieron
la unción permanece en ustedes, permanece en vosotros. Es algo
que sigue en nosotros, enseñándonos y guiándonos a toda la verdad. y no es algo que se acaba. Nuestro
bendito Redentor, el Señor Jesús, siempre añade el aceite y no
es algo que se nos acaba para su iglesia. Ahora, también hay
que limpiar la cera. Son los residuos que van quedando
después de que es quemado. Hermanos, hay muchas cosas en
nuestras vidas que estorban que seamos luz. Pecado, acciones,
malas actitudes, mal carácter, orgullo. Hay cosas que practicamos
que estorban nuestro crecimiento. malas amistades. ¿Qué hace el Señor Jesús? Él
ora al Padre. Él intercede por nosotros y Él
ora de tal forma para que se cumple la voluntad de Dios, que
es nuestra santificación. Y Él orando. Dice la Biblia que no sabemos
cómo orar. Mucho menos sabemos cómo actuar,
pero el Señor Jesús está pidiendo por nosotros. ¿Y qué hace? Quita la cera. Le va quitando,
va quitando todo eso que impide que nosotros produzcamos más
luz. Es algo muy preocupante. Si ya tenemos tiempo en el Señor,
y estamos produciendo la misma cantidad de luz, especialmente
si es poca. ¿Qué hace? Limpia la cera, quita
eso que impide que nosotros brillemos más. Es muy importante. Yo sé, lo he vivido en carne
propia, que Jesucristo dijo que no hay profeta, pues en su propio
país, en su propia casa. Somos rechazados por nuestros
familiares y a veces es necesario que llegue a otro hermano y que
les hable y de repente dicen, ah, y se les prende el foco. Lo he vivido en carne propia. Pero, hermanos, eso no tiene
que ver con que seamos mal testimonio para nuestros familiares. Tristemente,
tristemente, muchos vecinos y familiares dicen, ¿y yo por qué quiero seguir
a Cristo? Mi primo, mi hermano, mi hermana. Ellos dicen que son cristianos
y mira cómo hacen. Mira cómo... Y yo sé que muchas
veces son pretextos, pero vamos a ser sinceros. A veces sí somos
los culpables. Rocas de tropiezo. mal ejemplos. Y por eso es necesario que nuestro
bendito Señor, nuestro sumo sacerdote quite la acera de nuestras vidas
para que brillemos más. Que el Señor conceda eso. Entonces,
por eso Cristo intercede. ¿Y qué hace el Señor Jesús en
Apocalipsis cuando está en medio de los siete candeleros? ¿Qué
hace? Él les habla, Él les exhorta. ¿Y qué dice? Yo conozco tus obras. Y Él les dice tal como son. No lo cambia. No solamente les
dice lo que les gusta, porque siempre después que dice yo conozco
tus obras, los sigue por decir, pero tengo algo contra ti. Hermanos, cuando Cristo quita
la cera, duele. Cuando Cristo, nuestro bendito
sumo sacerdote, quita la cera, es algo doloroso porque no nos
gusta admitir cuando estamos mal. Pero tenemos que humillarnos. Tenemos que orar y tenemos que
pedir al Señor, por favor, limpiame para que brilla yo más para el
Señor Jesús. Mira lo que dice Levítico. Capítulo
veinticuatro. Uno al cuatro dice Jehová a Moisés
diciendo manda a los hijos de Israel que te traigan para el
alumbrado, aceite puro de olivas machacadas. Vamos a verlo por
todos, por favor. Vamos a pasar en sus biblias. Ábrenlo porque sí, es precioso
esta porción Levítico 24 dice, paralelumbrado, aceite
puro de olivos, machacadas. ¿Qué es esto? Otra vez, para
que se puede salir El aceite, ¿qué se tenía que hacer a los
olivos? Se tenía que machacar. Hermanos,
para que usted y yo podamos tener el Espíritu Santo. Él es el que
nos limpia desde adentro hacia afuera. Él es el que nos santifica,
el que renueva nuestra mente, el que nos cambia y transforma
de gloria en gloria. Pero primeramente, Cristo tenía
que ser, perdón la expresión, pero machacado. Cristo tenía
que sufrir. Y dice, puros delirios machacados
para hacer arder las lámparas. continuamente, fuera del velo
del testimonio, en el tabernáculo de reunión, las dispondrá, ¿quién? Arón, el sumo sacerdote, desde
la tarde hasta la mañana delante de Jehová. Es estatuto perpetuo
por vuestras generaciones. Es la responsabilidad del Señor
Jesucristo, hermanos. Es importante que nosotros nos
exhortemos unos a otros. Es importante que nosotros buscamos
la mutua edificación, pero ¿saben qué? El único que va a cambiar
corazones es el Señor. Tenemos que esperar en Él, esperar
con paciencia la obra del Espíritu Santo. Él hará la obra y busquemos
ese crecimiento. ¿Y cuál es el fin, hermanos?
¿Cuál es el fin para que brillemos más? dice Mateo cinco que ustedes
son la luz del mundo y que por medio de nuestras buenas obras
debemos mostrarlas al mundo ¿para qué? Para que glorifiquen a nuestro
Dios y Padre que está en los cielos. Hermanos, no debemos
hacer las cosas para ser vistos. No es una competencia de que,
no, pues yo puedo hacer más que tú y mira lo que yo hago. Pero
a la vez, hermanos, dijo el Señor Jesucristo que nuestra luz no
debe estar debajo del tamud, debajo de la cama. Nuestras buenas
obras debemos salir al mundo y debemos brillar la luz de Cristo. No escondidos aquí, no escondidos
en nuestra casa. Tenemos que salir a los perdidos
y la iglesia y tenemos que brillar nuestra luz para la gloria de
Dios. Que Dios bendiga su palabra.
el lugar santo: el candelero
Series Exodo
el lugar santo: el candelero
| Sermon ID | 1082415944104 |
| Duration | 42:44 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.