00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Gracia y paz, vamos a abrir nuestras
Biblias a Éxodo capítulo 17. Éxodo capítulo 17 y vamos a seguir
con el verso 8 en adelante. Lo que hemos estado viendo en
el libro de Éxodo es que Faraón es figura del diablo. También vimos que Egipto es figura
del mundo. La esclavitud que ellos tenían
con sus cargas pesadas nos habla de la esclavitud del pecado y
las consecuencias de vivir una vida de pecado. Aquí encontramos
una sección única donde enfoca el mensaje en el pueblo de Amalek. Y aquí podemos ver a Amalek como
figura de la carne. Es interesante aquí, si consideramos
Faraón, Egipto y Amalek, pues tenemos las tres cosas mencionadas
en Efesios capítulo 2. que habla acerca del príncipe
del aire, del mundo que nos asedia y nos ataca, y también termina
hablando acerca de la carne que quiere destruirnos. Es algo muy
importante que estudiamos este pasaje y que vemos también su
contexto. En el verso 1 al 7 debemos recordar
que fue cuando ellos bebieron del agua espiritual. Debemos
ver que fue en ese momento la roca que es figura de Cristo
también fue golpeada. El agua fue dada en abundancia
y ellos tomaron. Y fue en ese momento después
de tomar que ellos son atacados por Amalek. Entonces, a mí es
muy interesante porque como en conversos, aunque el mundo lo
dice mucho, no, pues estoy luchando, estoy luchando, así siempre dicen,
no, pues aquí en la lucha estoy luchando, pero no están luchando porque Gálatas Es muy, muy claro. Capítulo 5, verso 16, dice así,
a los creyentes. Dice, digo, pues, andad en el
espíritu y no satisfagan los deseos de la carne, porque el
deseo de la carne es contra el espíritu. Y del espíritu es contra
la carne. Y estos se oponen entre sí para
que no hagan Lo que quisieran. Ahora, esto es muy importante
que se explica bien. El que no ha nacido de nuevo
no tiene el Espíritu de Cristo. El Espíritu de Dios no mora en
él, él no ha nacido de nuevo, y aunque de una manera reconocemos
que sí tiene tal vez el deseo de dejar algunos vicios porque
le hace daño, pues quiere dejar el alcohol y va al Alcoholics
Anonymous, o quiere dejar de fumar y se pone una parche o
algo así. Pero realmente, como no tiene
el Espíritu de Dios, no hay esa lucha interna dentro de él. Cuando uno nace de nuevo, es
cuando el Espíritu de Dios mora en él, y ahí es cuando ya su
vida es cambiada, y ahora sí tiene libertad por el Espíritu
de Dios, porque dice, ¿dónde está el Espíritu de Dios? Libertad. Entonces, ahí sí tiene la libertad
para renunciar al pecado. Y no solamente tiene libertad
para renunciar al pecado, sino también es libre para ser siervo
de Dios. Un inconverso no tiene el Espíritu
de Dios. No puede servir a Dios. Él es
esclavo del pecado. Él practica el pecado y no lo
deja porque eso es lo que está en su corazón. No desea a Cristo
ni desea su voluntad, aunque oye, aunque escuche, aunque crezca
en un hogar donde la palabra de Dios es enseñado. No es así
porque en su naturaleza muerta sigue deseando y sigue viviendo
en el pecado y sigue en esa esclavitud. y necesita ser libertado por
Cristo. Solamente por fe en su sangre
puede romper las cadenas que lo esclaviza a su pecado. Pero, y este es un gran pero,
cuando el Señor salva a su pueblo, Aunque el hombre viejo muere,
como dice Romanos 6, así el viejo Marcos, el antiguo Marcos que
vivía antes, él ya murió con Cristo, ya fue crucificado con
Cristo, sepultado con él, resucitado para andar en vida nueva. Es
lo que enseña Romanos 6. Pero la palabra de Dios es muy,
muy clara, diciendo que no es hasta el día de la glorificación,
no es hasta el día de la resurrección, la venida de Cristo, que Dios
quita del creyente la carne. Y la carne también es conocida
como la naturaleza pecaminosa. Entonces, el creyente tiene una
doble naturaleza. Él ha recibido el Espíritu de
Dios, que es su nuevo amo, y que le enseña y que le instruye y
le guía toda la verdad, le da poder para renunciar al pecado
y para vivir en justicia y santidad, pero a la vez sigue dentro de
él la naturaleza pecaminosa, y lo he dicho muchas veces, pero
nosotros hablamos mucho de libre albedrío. Pero libre albedrío
realmente describe al creyente. Porque él sí está libre, ya no
es esclavo. Él en cualquier momento dice,
voy a seguir al Señor. Pero también es capaz de decir,
hoy no te escucho, no te obedezco, no te sigo. Y esa es una realidad
triste, pero el Señor no ha terminado con nosotros, así todavía no
estamos perfeccionados. Y por eso Gálatas 5, verso 16, voy a repetir, digo pues anden
en el espíritu y no satisfagan los deseos de la carne. Porque
el deseo de la carne es contra el espíritu, y el del espíritu
es contra la carne. Así, dentro del creyente, él
sí tiene esa lucha. El espíritu está contra su carne. Y la carne no se somete a la
ley de Dios, ni tampoco puede. El hombre ha aprendido cómo domar
a leones. que ya no lo permiten en el país,
¿verdad? Ya no hay de eso. Pero, la verdad,
siempre me acuerdo antes cuando se permitían que mis niños decían,
pero ¿cómo es un león? ¿Y cómo lo puede domar? El creyente
no puede domar la carne. No puede. Entonces, la pregunta
es, ¿qué debe hacer? ¿Qué se debe hacer si dentro
de nosotros, como dijo Pablo, dentro de mí, Romano 7, no mora
el bien? Esa es una realidad muy importante.
¿Qué debo hacer con lo terrenal dentro de nosotros, según Colosenses
3? Pues, siguiendo aquí lo que vemos
en Éxodo capítulo 17 verso 8 dice, entonces vino Amalek y peleó
contra Israel en Rephidim y dijo Moisés a Josué, escógenos varones
y sal a pelear. Esto es muy importante, sal a
pelear. Esta es una orden completamente
diferente de lo que escucharon antes. Cuando ellos estaban en
Egipto y iban a salir de Egipto, Dios los redimió con brazo fuerte
y Dios les dio una orden muy importante. Y Dios les dijo,
está quietos. ¿Cómo que están quietos? Pues,
¿qué debemos hacer? Dios dijo, nada. Entonces, ¿cómo salieron de Egipto?
¿Sin hacer nada? Absolutamente nada. Moisés levantó
la vara en alto. Y cuando Moisés levantó la vara
en alto, Dios hizo que viniera el viento que pasó sobre el mar
toda la noche y se abrió el mar, el camino. Y ellos caminaron
en seco. ¿Qué hicieron ellos? Nada. Porque eso es para describirnos
y enseñarnos. Y de hecho, en ese capítulo se
dice, la salvación es del Señor. La salvación es del Señor. Esa es la enseñanza. No tenían
que hacer nada. El Señor hizo todo. Y incluso
derrotó a sus enemigos y ellos quedaron En el mar, tanto, pues
ahí describe todo el ejército de Faraón, y ellos quedaron inundados. ¿Qué hicieron ellos, los de Israel? Nada. Para destruirlos, ¿qué hicieron?
Nada. Pero aquí, en este capítulo,
es algo completamente diferente. Porque aquí Dios no está hablando
de cómo podemos ser salvos. Aquí no está enseñándonos acerca
de la justificación. La justificación, la salvación,
es por gracia, por medio de la fe, es sin obras. No tenemos
que hacer nada para ser salvos. sino solamente creer en lo que
hizo Jesucristo cuando Él dio su vida por nosotros en la cruz.
Fue crucificado, murió en lugar del pecador, derramó su sangre
preciosa y resucitó al tercer día. Bendito sea su nombre. Eso
es, Cristo hizo todo. No hay más que añadir, no hay
más que hacer, solo hay que creer. Pero aquí no dice eso. Aquí sí
dice, el Señor ahora viene a maletrear a ustedes. Ahora sí, ustedes
escogen, ¿a quiénes? ¿A varones? ¿Y qué tenían que
hacer? Sal a pelear. Esto no está hablando
de la justificación, está hablando de la santificación. Hay una palabra muy avanzada,
la ocupan en los libros de teología y se los voy a explicar, no está
muy complicado, pero hay algo ¿Qué se llama? Déjame buscarlo,
por favor. Monergismo. Y monergismo, la
palabra griega ergos habla de obra o trabajo. Entonces, monergismo
es que trabaja uno solo. En la justificación, creemos
en monergismo porque Dios hizo todo para salvarnos. No hay mérito,
no hay obras, no hay nada que podamos hacer para ser, no podemos
hacer algo para recibir esa salvación. Es por gracia, Dios todo lo hizo.
Pero sin energismo, Sinergismo habla de que dos personas o más
están trabajando en conjunto. La santificación, Dios está llamando
a nosotros a participar. y tenemos que salir y tenemos
que pelear como varones de guerra si queremos ver santidad. Dios hace la obra en nosotros,
eso sí, eso lo vamos a ver en unos momentos. Pero Dios llama
a la persona y Él dice que también está responsable también de ver
su santidad, su crecimiento, su madurez, Y todos en la salvación
se puede decir que todos estamos iguales, lo tenemos o no lo tenemos. Pero la santificación, la santidad, todos somos diferentes. Aunque seamos de la misma iglesia,
aunque seamos de la misma familia, aunque somos hermanos gemelos,
la santidad cambia completamente, la madurez de cada uno, porque
depende de la manera que nosotros estamos peleando y nosotros estamos
luchando para estar cerca del Señor. Entonces aquí dice En
el verso 9, escogen los varones y salen a pelear, pero ¿en qué
manera debo salir a pelear? Yo hice la pregunta, si lo terrenal
está dentro de mí, si esta naturaleza pecaminosa está dentro de mí. Y dijo Pablo, en mí no mora el
bien. No dijo en mí no moraba el bien,
dijo no mora en el presente. ¿Qué es lo que se nos queda?
¿Qué debemos hacer si todavía mora en nosotros esta naturaleza
caída? Dice Colosenses, capítulo 3,
verso 5, ¡Hagan morir! Haced morir, hagan morir pues
lo terrenal en ustedes, fornicación, impureza, pasiones desordenadas,
malos deseos, avaricia que es idolatría. Nosotros cada vez
que un pensamiento se levanta en contra de Cristo tenemos que
hacerlo morir. Y la manera práctica que nosotros
hagamos morir al pecado en nosotros y esos pensamientos impíos es
que cuando llega a levantarse tenemos que confesarlo a Dios.
¿Qué es confesar? Muchos piensan que confesar es
decir, señor, mentí. Señor, pues vi algo inapropiado. Señor, Tuvo este malo pensamiento. Hermanos, eso no es confesión.
Eso no es confesión. Decir lo que decimos no es confesión. Confesión, la confesión bíblica
es decir a Dios lo que hemos hecho, pero diciendo lo que Dios
dice de esa obra. es reconocer su santidad, es
admitir y decir qué es lo que Dios piensa de eso. Para ti esto
es abominable. Tú odias esto. Señor, yo sé que
este pecado ha destruido la mente de muchos. Este pensamiento degrada
a las mujeres que tú hiciste a tu imagen. Este pensamiento,
Señor, ha destruido familias. y muchos otros pecados. ¿Pero qué es lo que Dios dice? Háganlo morir, destruye, crucifica
la carne. Gálatas 5, 24 dice así, pero
los que son de Cristo, vean esto, muy importante, no deja ningún
creyente fuera. Todos los creyentes están incluidos
aquí. Gálatas 5, 24. Pero los que son de Cristo han
crucificado la carne con sus pasiones y deseos. No dice los
cristianos espirituales lo han hecho. No, todos. Todos los creyentes
verdaderos han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Ahora, lo que sí es importante
saber es que en griego hay ciertos verbos complicados que no existen
de la misma manera que están en español. Tienen diferentes
tipos de verbos pretéritos y hay uno que habla de una acción en
el pasado, de una acción en el tiempo pasado, pero esa acción
en el tiempo pasado sigue ocurriendo en el tiempo presente y en el
futuro. Déjeme dar un ejemplo, ¿no? Déjeme
dar un ejemplo. Si yo puedo decir, yo Tengo 10 años reuniéndome en
esta iglesia local, ¿no? Eso es tiempo presente. Pero
en griego ellos pueden decir, me reuní en esta iglesia hace
10 años, pero si lo doy con esa conjugación, se entiende que
sigo reuniéndome todo el tiempo hasta el día de hoy y pienso
seguir reuniéndome en el futuro. Eso es lo que esto describe.
que indica que todos los que han nacido de nuevo han crucificado
su carne con sus pasiones, deseos, pero lo siguen practicando y
lo van a seguir haciendo. Es una práctica de su vida. Entonces,
no podemos decir que somos creyentes verdaderos yendo al cielo si
seguimos practicando el pecado. Si seguimos acariciándolo y no
nos duele y decimos, pues ya ni modo, estamos, soy hombre,
estamos en la carne, pues ya, ya qué hacemos. Eso no es un
creyente. Un creyente dice, es mi deber
crucificarlo. Por eso Dios me dio su espíritu,
por eso nací de nuevo, para que yo pueda estar libre, para que
yo pueda ser siervo de Dios y seguir la santidad. Entonces, Romanos
8, 13, esto sí lo tenemos que ver. Y este verso es algo que Tenemos que leerlo. En mi opinión,
el mejor libro que yo he leído acerca de la santificación fácilmente
es, aparte de la Biblia, ¿verdad? Porque Romanos 6, 7 y 8 ya es
la palabra de Dios. Pero un comentario, un libro
comentado por John Owen, acerca de Romanos 8, 13. Se los puedo
conseguir, se lo puedo pasar en PDF o en libro. Pero Romanos, él escribió un
libro completo, nada más de este versículo. Un solo versículo y divide cada
frase en cada capítulo. Pero dice esto, porque si viven
conforme la carne, morirán. Mas si por el espíritu hacen
morir las obras de la carne, vivirán. Esto es muy, muy importante. Los que viven y practican el
pecado y hasta es un gusto, se deleitan en ello. No han nacido
de nuevo, no han recibido el Espíritu de Dios. Pero veamos,
por favor, esta parte en la segunda mitad de 8.13, 13b, dice aquí, más sí, ¿qué significa
sí? No tiene acento. Es una condición. Es una condición. Más si. Ahora, nada más quiero comentar
que la siguiente palabra es en griego o en inglés, por ejemplo,
más si ustedes. Así es muy importante, dice más
si por si ustedes. Nosotros, Dios está diciendo que nosotros tenemos una responsabilidad. Es algo que nosotros tenemos
que hacer. Santificación no es solamente
Dios y nosotros no tenemos nada que ver. Eso sí, la justificación,
claro que sí. Pero la santificación no. La
santificación, nosotros somos responsables a pelear y a crucificar
la carne y a hacer morir lo terrenal en nosotros. Nosotros somos responsables
de matarlo, de crucificarlo. Y lo malo es que ya se toma la
espada del espíritu y uno lo mata y al otro día vuelve a vivir
y vuelve a venir tras nosotros. Por eso es tan importante que
nosotros hagamos devocionales todos los días, porque cada día
lo matas y al otro día cobra aliento de nuevo. Lo hemos visto con los que hacen
ejercicio físico, corporal, que ellos están haciendo ejercicio
y ya pues uno los ve y están fuertes. ¿Cuánto tiempo tienes
haciendo ejercicio? No, pues ya llevo tres años.
y se ve por su físico, y después pues muestran unas fotos de su
transformación, después de dos meses, después de seis meses,
después de un año, después, y se ve. Pero yo les pregunto, ¿se
tarda? Y es una disciplina diaria para
que estén en condiciones óptimas, pero ¿cuánto tiempo se tarda
para que vuelvan a estar sin condición, gordos, no se toma
nada. ¿Cuánto esfuerzo se necesita
para tener esa condición? Muchísimo. ¿Cuánto esfuerzo necesita
para estar fuera de condición? Nada, nada más estás ahí sentado
haciendo nada. También, hermanos, Para estar cerca del Señor, para permanecer en la vida, para estar
fuerte espiritualmente, se requiere disciplina, se requiere mucho
estudio, mucha oración. Y vamos a ver que la oración
también se requiere mucho, hasta esfuerzo físico. Pero para ser débil, nada más
hay que dejar de orar, dejar de leer y en unos, tal vez en
un día ya eres dominado por la carne y susceptible a todo tipo
de tentación. Romanos 8, 13 dice así, más si,
si es la condición, ustedes, es nuestra responsabilidad Y
mira la siguiente frase, por el Espíritu. No me estoy contradiciendo,
aunque así parece, pero quiero decir algo muy importante. Hermanos,
yo no puedo. Ustedes no pueden crucificar
la carne solas. Yo no puedo. Soy yo en la palabra, en oración,
permaneciendo en Cristo, y lo que estoy haciendo es que estoy
dando lugar al Espíritu Santo. Por eso el mandamiento es que
no lo debemos contristar, que no debemos, como dice 1 Tesonicenses
5, dice, no apaguéis al Espíritu. No debemos quitarles de su lugar. Él es nuestro dueño. Tenemos
que dejarle el lugar que le corresponde como Señor y tomando el liderazgo
de nuestra vida, no contristándolo, no apagándolo. Y Él es el que,
el que, no puedo pensar en la palabra, Él es el que realmente
crucifica la carne. Dios dice, mas si ustedes, pero
después dice esto, por el espíritu. Así la fuerza en Dios. Yo no soy fuerte sin sin el Señor. Yo no tengo la fuerza para crucificar
el pecado, pero al dar el lugar al Espíritu Santo y si él y si
yo estoy siguiendo su liderazgo y su guía, él es el que crucifica
la carne por mí. Cuando estamos dependientes del
Señor, diciendo... Es claro, en Juan 15, separados
de mí, nada, hermanos, nada podemos hacer. Pero permaneciendo en
Cristo, el Espíritu Santo crucifica nuestra carne y lo hace morir.
Entonces podemos ver aquí, en Éxodo 17, Dice aquí, mañana, sigo en el
9c o 9b, dependiendo cómo lo divides. Dice, mañana yo estaré
sobre la cumbre del collado y la vara de Dios en mi mano. ¿Se
acuerda que había dos usos de la vara de Dios en el libro de
Éxodo? Hay veces que se tomó la vara
para golpear y cuando se golpea, como lo que vimos en las plagas,
se golpeó el río Nilo y se convirtió en sangre. Cuando la vara golpea,
es juicio. Por eso la roca fue golpeada,
porque Cristo padeció y murió por nuestros pecados. Pero había
otros momentos cuando la vara no se ocupó para golpear, sino
que la vara de Dios se levantó en alto, como en el mar rojo. Y cuando la vara de Dios se levanta
en alto, es no para juicio, es para salvación. Y el mar se abrió
y ellos fueron liberados. Hermanos, lo que vemos aquí dice
Moisés, mañana yo estaré sobre la cumbre del collado y la vara
de Dios en su mano. Él lo levantó en alto, ¿por qué? ¿Qué va a hacer? Va a salvar.
No es para juzgarles, es para salvarlos, es para darles libertad
en Cristo. Y cuando dice que Moisés estaba
sobre la cumbre, es figura de que para nosotros Cristo es resucitado
y ascendió a la diestra de Dios. ¿Y qué hace Cristo a la diestra
de Dios? Dice Hebreos 7, 25. Por lo cual,
Él también es poderoso para salvar. para siempre a los que por él,
por medio de él, se acercan a Dios, puesto que hace Cristo la diésela
de Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos. Moisés subió a la cumbre. ¿A
qué iba? Fue a orar con la vara de Dios
en su mano. Cristo cuando ascendió y se sentó
a la diestra de Dios, ¿qué hace? Ora por nosotros, intercede por
nosotros. ¿Para qué? para que seamos santificados,
librados y para que ya no seamos esclavos del pecado. Bendita
sea su nombre. Romanos 8, 34 también lo resume
de una forma majestuosa cuando dice, ¿Quién es el que condena
Cristo Jesús es el que murió, más sí, más aún, el que resucitó
y el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede
por nosotros. Hermanos, con razón Pablo dijo,
por la gracia de Dios soy lo que soy. Porque si se basara
en nosotros, nunca iba a haber madurez. Nunca vamos a cambiar. La verdad, muchas veces dudamos
del poder de Dios cuando no lo deberíamos. Pero yo lo he hecho,
lo he escuchado de otros hermanos. Y, ah, pues vamos a predicar
a tu esposo. Vamos a predicar a tu papá. Ay,
no, ese nunca cambia. Nunca, no, ese no, no. Y ya con
él, no, ¿cuándo? Años, hermano, años. ¿Qué están
haciendo? Están viendo a la persona. Pero
si fuéramos honestos y realistas, lo mismo se puede decir de nosotros. Que si no fuera por Cristo, a
la diestra de Dios, ninguno de nosotros estaríamos aquí. No
solamente salvos, pero ninguno hubiéramos madurado. Y si somos
honestos, algunos de nosotros hemos madurado muy poco, en crecimiento
poco. ¿Dónde estarían nuestros matrimonios,
nuestros hijos, nuestra iglesia local? Por la gracia de Dios
somos lo que somos. Todo porque Cristo está a la
diestra de Dios intercediendo. Y vamos a ser honestos también. Estamos haciendo todo lo posible
para arruinarla. Pero aún así su gracia basta.
Es suficiente porque podemos decir como los que dijeron evanescer
hemos llegado hasta aquí porque el Señor nos ha ayudado. Por eso hemos llegado hasta aquí. Entonces, dice en el verso 11,
y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía y
más cuando él bajaba su mano, prevalecía a Malek. Y las manos de Moisés se cansaban,
por lo que tomaron una piedra y la pusieron debajo de él y
se sentó sobre ella. Y Aarón y Ur sostenían sus manos,
el uno de un lado y el otro de otro. Así hubo en sus manos firmeza
hasta que se puso el sol. Veamos que la victoria se basaba
en las manos levantadas de Moisés. No estoy diciendo que es malo,
hermanos. No estoy diciendo que es malo
levantar sus manos cuando están adorando. Porque... Bueno, déjenme decir
esto primero. En la Biblia, el tiempo cuando
más levantaban las manos era durante la oración. Moisés levantaba
sus manos porque estaba orando. Ahora, ¿por qué no lo veo mal
cuando estamos adorando? Porque adoramos orando también,
estamos hablando con Dios, estamos atribuyendo y estamos dando a
Dios la gloria y adoración y oración están tan ligados que no se los
puede separar. Entonces, sí es apropiado, es
correcto. Pero aquí, La victoria se basaba en dos
cosas, con Moisés arriba en la cumbre con sus manos levantadas,
pero también Josué estaba abajo. Esta es la primera vez, y no
estoy refiriendo a este versículo, sino al versículo 9. La primera vez en toda la Biblia
que se menciona a Josué. Josué, que ya tiene también figura
de Cristo. Pero en este capítulo lo considero
más como figura del Espíritu Santo. Dice, hermano, ¿por qué
figura del Espíritu Santo? Eso no lo entiendo. Bueno, es
que sobre la cumbre, la cumbre lo entiendo como figura de la
diestra de Dios. Y el que está ahí intercediendo
es Moisés. Entonces, Cristo está arriba
a la diestra de Dios intercediendo, orando, y junto a Moisés estaban
Ur y Arón. Moisés era profeta, Arón era
sumo sacerdote, Ur era familia de Judá. Entonces, cuando combinamos
a los tres, tenemos al profeta, sumo sacerdote y rey. Y los tres
juntos nos habla de nuestro bendito Señor Jesucristo, rey de reyes,
sumo sacerdotes y profeta de Dios. Y él está a la diestra
de Dios, intercediendo por los suyos. Y mientras que él está
arriba, hay alguien guiando al pueblo abajo. ¿Quién es? El Espíritu Santo. El Espíritu
Santo. ¿Y qué es lo que Josué tiene? Dice, perdón, déjeme mencionar
algo muy importante, que las manos de Moisés En hebreo dicen que estaban pesadas,
aquí en español lo tradujeron que se cansaron por el peso,
¿no? Pero hermanos, gracias a Dios,
gracias a Dios que Cristo nunca se cansa. Algo que se me hizo muy raro
cuando llegué hace ya son décadas ya. Llegué a Orizaba y estaba
ya aprendiendo español y muchas palabras raras que yo dije, ¿y
eso en el diccionario dónde está? Y escuché a las personas ocupar
la palabra harto, harto de esto, harto de que.
Y yo dije, harto, ¿dónde está eso? Busqué k'yubelé en el diccionario
y no, tampoco, nada de eso. Y yo vi la forma que lo ocupaban,
¿no? Y yo dije, estoy harto de tal
persona y de lo que hace. Yo doy gracias a Dios que Cristo
no se cansa de orar por nosotros. Si nosotros fácilmente somos frustrados
y decimos, no, ya estoy harto de él, de ella, ya, ya, ya. Pero
Cristo no. Él es un sumo sacerdote maravilloso
y nos debe asombrar su gracia porque no se cansa de nosotros. Moisés sí se cansó, pues es limitado
en poder, es limitado en todos los sentidos, igual que nosotros.
La Biblia nos insta, nos anima y nos dice que no debemos desmayar
en la oración. Pero a todos nosotros nos ha
pasado cuando decimos ya, ya, ya no puedo más. ¿Y qué pasa? Nos desmayamos. La oración es
muy importante, hermanos. Estamos muy, muy equivocados.
Muy equivocados porque la mayoría de nosotros calificamos a hermanos como fuertes
y como excelentes creyentes, etc. No, ese hermano es un varón
de Dios. ¿Sabes cómo lo calificamos? La
mayoría califican en base de su conocimiento. Ese sabe mucho. Hermanos, no es así. Eso no puede
ser lo más lejos de la verdad. La fuerza, la fuerza espiritual
viene de un hombre que pasa tiempo con Dios. Un hombre que sabe
humillarse delante de Dios y decir, Señor, no puedo, no tengo fuerzas,
no entiendo, no sé. Así, perdóname hermanos, si yo
les he dado la impresión de que yo tengo gran conocimiento de
la Biblia. No es así. Lo que sí puedo confesar es que
he dicho al Señor, Señor, Este día del Señor voy a estar delante
de tu pueblo. Esta es tu palabra. No lo entiendas. Ilumíname para poder hablarles
correctamente. ¿Me apoyas? Y es importante. Aquí hay, gracias. Es muy importante, hermanos.
saber que la oración es lo que, juntamente con la lectura de
la Biblia, es lo que nos hace madurar, crecer fuerte en el
Señor. Me gustaría dar un ejemplo de
un hombre piadoso. y es epáfras. En Colosenses 4.2 dice así, perseverar
en la oración. ¿Sabe qué dice perseverar? Porque
muchos de nosotros desmayamos. Dice perseverar en la oración. velando en ella con acción de
gracias. Pero en el verso 12 habla de
Epafras y dice así, les saluda Epafras, el cual es uno de ustedes,
siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por ustedes en
sus oraciones. Esta palabra griega, rogando
encarecidamente, Esta palabra en griego es algo maravilloso. La traducción hasta se les va
a hacer algo conocido, porque la forma que suena en griego
es igual como lo dicen en español. Dice así. Gracias, hermano. Gracias. Muy amable. Dice así en griego. Voy lento. Agonizomai. ¿A qué suena? Agonizar. La traducción, mi traducción preferida es así. Epáfras. que oraba agonizándose, luchando
vigorosamente. Otra vez, agonizándose, luchando
vigorosamente. ¿Pero qué hacía cuando se agonizaba? ¿Qué hacía? Oraba. ¿Qué hacía
cuando luchaba? Oraba. ¿Qué hacía vigorosamente? Oraba. Yo me imagino a Epáfrasa
ahí. La razón por qué muchos de nosotros
oramos muy poco tiempo es porque no tenemos esa disciplina. Así,
Epáfras tuvo que aprenderlo, estar ahí y tener esa disciplina
como si fuera ejercicio y creció en la oración y se agonizaba
y luchaba en la oración. Yo conozco a personas que que ponen hasta alarma en medio
de la noche, todos los días, con el fin de poder orar con
ese propósito. Otros que ya muy noche, ya terminó
su día, ya los niños están dormidos, ya es noche, tienen sueño, pero
van de rodillas, van de pie, y oran. Hay otros que se levantan
muy temprano porque saben que en el día no hay tiempo y se
levantan muy temprano con el fin de orar. Este es el ejemplo
que tenemos. Este es lo que podemos ver si
queremos ver la santidad, la madurez, el crecimiento en nuestras
vidas. Me gustaría También que nosotros veamos Santiago
1.5. Voy a leer el verso 5 hasta el verso
8. Oramos porque sabemos que somos,
que flaqueamos, que desconocemos, que nos falta sabiduría, que
nos falta fuerza. Oramos porque hay cosas que incluso, esto es algo importante,
Pero si nuestra carne está, si no hay dominio propio y están
entrando pensamientos malos, tenemos que crucificar la carne
por el espíritu. Yo no les recomiendo, por ejemplo,
una persona, es que soñé esto. Y algunos dicen, pues fue un
sueño. No pasa nada. No, sí pasa algo,
porque, ¿por qué te llegan tales pensamientos? El espíritu no
está controlando, la carne se está haciendo fuerte, hay que
crucificarlo. No deberían estar, no deberíamos
estar soñando cosas, pues, Cosas de terror o cosas
de matanzas o cosas de inmoralidad sexual. No, pero nada más había
dormido, ¿no? Santiago 1.5 dice así. Si alguno
de ustedes tiene falta de sabiduría, pídale a Dios, el cual da a todos
abundantemente y sin reproche. Y le será dada, pero pida con
fe, no dudando nada. Porque el que duda es semejante
a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una
parte a otra. Este verso 7 es el versículo
que quería yo enfatizar. No piense, pues, que quien tal
haga que recibirá cosa alguna del Señor. Si no estamos orando, no debemos
esperar nada del Señor. Si estamos viendo en nuestra
vida malos pensamientos, pecados, que el mundo acechándonos, la
carne atacándonos, ¿qué debemos hacer? Pedir al Señor sabiduría,
pedir al Señor ayuda, quita de mí estos pensamientos, Señor.
No tiene mucho que el hermano El hermano Chucho hizo unos devocionales
preciosos acerca de odiarse a sí mismo. Y dice, ¿cómo voy a odiar
a mí mismo? Pues en el contexto que cuando
vemos el pecado dentro de nosotros, debemos decir como los profetas
de antes, ¡ay de mí! Pablo dijo lo mismo. Hay de mí
y aborrecer ese malo dentro de nosotros. Señor, no te quiero
fallar. Señor, no te quiero ser infiel.
Quiero agradarte. Proverbios 10, 1. Quiero agradar
a mi padre. Dice el verso 8, el hombre de
doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Que no espera
él nada. Si no oras, no lees, no esperas
nada de Dios. Mateo 5, 29, estamos hablando. Él dice, salgan, que debemos
salir a pelear. ¿Qué es pelear? Dice Mateo 5,
29, y sí tiene que ver con el contexto de adulterio, de divorcio,
ahí está en toda esta porción. Dice, por tanto, si tu ojo derecho
te es ocasión de caer, sácalo. échalo de ti pues mejor te es
que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo se ha
echado al infierno. Si tu mano derecha te es ocasión
de caer, córtala y échala de ti pues es mejor que se te pierda
uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo se ha echado al
infierno. Hermanos, hay veces que reconocemos
que estamos mal con lo que hacemos con nuestras manos, que decimos,
sé que es malo lo que estoy haciendo con mis ojos, no debe ver tal
cosa, pero nada más nos da tantito comezón y nada más así, rascando
tantito. O así con la mano diciendo, ya
no hagas eso. Pero Cristo no dijo eso. Él dijo,
sácatelo. Corta tu mano. Necesitamos ser
guerreros. Él dijo, sal a pelear. Y por
el Espíritu de Dios debemos cortar a tajo todo lo que amenaza que
estemos cerca al Señor con oración y en su palabra. Pero muchos
dicen, pues juegan con el pecado. Y así uno siempre sale perdiendo.
Dice el verso 13, y Josué deshizo a Malek y a su pueblo, ¿cómo?
A filo de espada. Es, Efesios 6, 17, la espada
del Espíritu es la palabra de Dios. Hebreos 4, 12, porque la
palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante. La palabra de Dios,
¿por qué corta? Pues para Echar de nosotros el
pecado. El Espíritu de Dios siempre ocupa
la palabra de Dios para crucificar nuestra carne. ¿Cuántas veces hemos escuchado,
si saben cómo soy, por qué me invitan? ¿Se han escuchado eso? ¿Qué están diciendo? Pues así
soy, pues apréndete a estar a gusto. ¿Qué más están diciendo? No pienso,
no pienso cambiar. Ese es el corazón de un creyente. Un creyente toma la palabra de
Dios y admite. Señor, Estas son mis
faltas. Confieso esto. Esto es lo que
tú dices de lo que tú has visto en mí. Espíritu de Dios, córtalo
de mi vida. Sácalo. Cámbiame, transfórmame. Necesitamos ser transformados
de gloria en gloria. Hazme más como el Señor Jesucristo. Padre, hazme más como tu hijo
amado. Eso es la oración. Apocalipsis 1 16 dice que de
su boca salió una aguda espada de dos filos. Apocalipsis 2,
16 dice, por tanto arrepiéntate, si no vendré a ti y pelearé contra
ellos con la espada de mi boca. Escuchen, escuchemos esto. Debemos
escuchar que Dios dice que con la espada del espíritu debemos
crucificar la carne y dice Cristo, si no, yo voy a venir con mi
boca, mi espada y yo voy a estar contra ti. Verso catorce, Jehová dijo a
Moisés, escribe esto para memoria en un libro. Y di a Josué que
raeré del todo la memoria de Amalek de debajo del cielo. Y
Moisés edificó un altar y llamó su nombre Jehová Nisi. Y dijo,
por cuanto la mano de Amalek se levantó contra el trono de
Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalek de generación en generación. Hay una promesa a futuro. ¿Cuál
es la promesa de futuro? Dice Dios, vendrá el día cuando
jamás tendrán que pelear contra Malek. Hermanos, eso me da consuelo. Porque después de Romano 6, 7
hasta el 8, 17, que es la doctrina de la santificación, del 8, 18
en adelante es la doctrina de la glorificación. Y lo que explica
es que viene ese día cuando seremos transformados por completos,
ya no tendremos la naturaleza pecaminosa. Jamás tendremos que
pelear contra la carne y estaremos en su presencia sin pecar jamás. Y Romanos 8 dice que nuestros
cuerpos gimen, claman a Dios y pide a Dios, por favor, líbrame
de este cuerpo caído. Líbrame. Pero el creyente también
siente lo mismo. Y él dice, Señor, ya no te quiero
fallar. Te quiero obedecer, quiero ser fiel. Fortaléceme. Por tu espíritu, crucifica mi
carne. Esa es la promesa que tenemos.
Sí vendrá ese día. Y cuando Moisés escuchó eso,
edificó un altar lo llamó Jehová Nisi, Jehová mi estandarte, Jehová
mi bandera. Hay un verso precioso ahí en
Isaías 11 donde dice que Jehová pondrá un pendón ese pendón es
Cristo y dice que va a llamar a su pueblo, lo pueden estudiar
y compartirlo en la cena del señor, pero dice que va a llamar
su pueblo de todas las naciones y dice y yo les daré un pendón
y ese pendón es Cristo. Es que la bandera que Dios nos
ha dado es que Cristo es mi victoria, mi bandera, el que me libra. Pablo hizo la pregunta, ¿qué
hay de mí? ¿Quién me librará de este cuerpo
de muerte? Jesucristo. Pero hay otra promesa. Verso
16, y dijo, por cuanto la mano de Amalek se levantó contra el
trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalek de generación
en generación. Y creyente, tenemos la confianza
con Dios. Podemos llegar a su trono de
gracia y hallar misericordia y hallar gracia. Y bendito sea
Dios que sus misericordias son nuevas cada mañana, porque Porque
la batalla, Dios no es uno que dice, a ver cómo lo haces. Pues
ten cuidado porque está duro allá afuera en el mundo. No.
Dice, ten mi espíritu. Pondré mi espíritu dentro de
ti. Y él escribirá su ley sobre nuestras mentes y corazones.
Y Dios es el que no dice el creyente es contra la carne y la carne
contra el creyente. Así dice. Nos ha dado su espíritu
y él es el que pelea por nosotros. Por eso nosotros decimos bendito
sea Jehová Nisi.
Guerra contra Amalec
Series Exodo
Guerra contra amalec y el creyente que mata su pecado (la carne)
| Sermon ID | 10824124532722 |
| Duration | 1:02:50 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Exodus 13 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.