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El título del semón es La Dedicación
del Templo, Escritura a Primeras Reyes, Capítulo 8, serie El Reino
Eterno. Entonces Salomón reunió a los
ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los príncipes
de las casas paternas de los israelitas ante él en Jerusalén,
para hacer subir el arca del pacto del Señor de la ciudad
de David, el cual es Sion. Todos los hombres de Israel se
reunieron ante el Rey Salamón en la fiesta, en el mes de Eitanim,
que es el mes séptimo. Cuando llegaron todos los ancianos
de Israel, los sacerdotes alzaron el arca. Subieron el arca del
Señor, la tienda de reunión y todos sus utensilios sagrados que estaban
en la tienda, los sacerdotes y los levitas los subieron. El
Rey Salamón y toda la congregación de Israel que estaba reunida
ante él, estaban con él delante del arca sacrificando tantas
ovejas y bueyes que no se podían contar ni numerar. Versículo
6. Entonces los sacerdotes trajeron
el arca del pacto del Señor a su lugar, al santario interior de
la casa, el lugar santísimo, bajo las alas de los dos querubines.
Porque los querubines existían las alas sobre el lugar del arca
y los querubines cubrían el arca y sus varas por encima. Pero
las varas eran tan largas que los extremos de las varas se
podían ver desde el lugar santo que estaba delante del sontario
interior, pero no se podían ver desde afuera y allí están hasta
hoy. En el arca no había más que las
dos tablas de piedra que Moisés puso allí en Heroreb, donde el
Señor hizo pacto con los israelitas cuando salieron de la tierra
de Egipto. Y sucedió que cuando los sacerdotes salieron del lugar
santo, la nube llenó la casa del Señor. Así que los sacerdotes
no pudieron quedarse a ministrar por causa de la nube, porque
la gloria del Señor llenaba la casa del Señor. Entonces, Salomón
dijo, el Señor ha dicho Entonces Salomón dijo, el Señor
ha dicho que él moraría en la densa nube. Ciertamente yo te
he edificado una casa majestuosa, un lugar para tu morada para
siempre. Después el Rey se volvió y bendijo a toda la Asamblea
de Israel, mientras toda la Asamblea de Israel estaba de pie. Les digo, bendito sea el Señor,
Dios de Israel, que habló por su boca a mi padre David, y por
su mano lo ha cumplido. Cuando dijo, Desde el día en
que saqué a mi pueblo de Israel de Egipto, no escogí ninguna
ciudad entre todas las tribus de Israel en la cual edificar
una casa para que mi nombre estuviera allí, pero escogí a David para
que estuviera sobre mi pueblo Israel. Y mi padre David tuvo
en su corazón edificar una casa al nombre del Señor, Dios de
Israel. Pero el Señor dijo a mi padre
David, por cuanto tuviste en tu corazón edificar una casa
a mi nombre, bien hiciste, sin desearlo en tu corazón. Sin embargo,
tú no edificarás la casa, sino que tu hijo que te nacerá, él
edificará la casa a mi nombre. Ahora el Señor ha cumplido la
palabra que había dicho, pues yo me he levantado a un lugar
de mi padre David y me he sentado en el trono de Israel como el
Señor prometió. Y he edificado la casa en nombre
del Señor, Dios de Israel. Y he puesto allí un lugar para
el arco en el cual está el pacto del Señor que Él hizo con nosotros,
con nuestros padres cuando los trajo de la tierra de Egipto.
Entonces Salomón se puso delante del altar del Señor en presencia
de toda la asamblea de Israel y extendió las manos al cielo
y dijo, oh Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba
en los cielos, ni abajo en la tierra, que guardes el pacto
y muestres misericordia a tus siervos que andan delante de
ti con todo su corazón. Que has cumplido con tu siervo
David, mi padre, lo que le prometiste. Ciertamente has hablado con tu
boca, y lo has cumplido con tu mano, como sucede hoy. Ahora
pues, oh Señor, Dios de Israel cumple con tu siervo David, mi
padre, lo que le prometiste, diciendo, no te faltará quien
se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden
su camino para andar delante de mí, como tú has andado delante
de mí. Ahora pues, oh Dios de Israel,
te ruego que se cumpla tu palabra, que hablaste a tu siervo, mi
padre, David. Pero, ¿morará verdaderamente
Dios sobre la tierra? Si los cielos y los cielos de
los cielos no te pueden contener, cuánto menos esta casa que yo
he edificado. No obstante, atiende a la oración
de tu siervo y su súplica, oh Señor Dios mío, para que oigas
el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti. Que tus ojos estén abiertos noche
y día hacia esta casa, hacia el lugar en el cual has hecho.
Mi nombre estará allí, has dicho, perdón, mi nombre estará allí,
pero que oigas la oración que tu siervo haga hacia este lugar. Y escucha la súplica de tu siervo
y de tu pueblo Israel cuando oren hacia este lugar. Escucha
tú en el lugar de tu morada, en los cielos, escucha y perdona. Si alguien peca contra su prójimo
y se le exige juramento y viene y jura delante de tu altar, en
esta casa. Escucha tú desde los cielos y
obra y juzga a tus siervos, condenado a limpio, haciendo recaer su
conducta sobre su cabeza y justificando el justo, dando conforme a su
justicia. Cuando tu pueblo Israel sea derrotado
delante de un enemigo por haber pecado contra ti, si se vuelve
a ti y confiesa tu nombre y ora y te hacen súplica en esta casa,
escucha tú desde los cielos y perdona el pecado de tu pueblo Israel.
y hazlo volver a la tierra que distes a su Padre. Cuando los
cielos estén cerrados y no haya lluvia por haber hecho pecado
contra ti, lloren así hacia este lugar y confiesa en tu nombre,
y se vuelvan en su pecado cuando tú los aflijas. Escucha tú desde los cielos y
perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel. Si enseñalas
el buen camino por el que deben andar, y envía lluvia sobre tu
tierra, la que vistes a tu pueblo por heredad. Si hay hambre en
la tierra, si hay pestilencia, si hay pestes o plagas, langostas
o saltamontes, si su enemigo los sitia en la tierra de sus
ciudades, cualquier plaga, cualquier enfermedad que haya, toda oración
o todas súplicas que sea hecha por cualquier hombre o por todo
tu pueblo de Israel, conociendo cada cual la aflicción de su
corazón, y extendiendo sus manos hacia esta casa, escucha tú desde
los cielos el lugar de tu morada, y perdona, actúa y da a cada
uno conforme a todos sus caminos, ya que conoces sus corazones,
su corazón, porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos
de los hombres. para que te teman todos los días
que vivan sobre la superficie de la tierra que dices a nuestros
padres. También en cuanto al extranjero
que no es de tu pueblo Israel, que no es de tu pueblo Israel,
cuando venga de una tierra lejana a causa de tu nombre, porque
oirán de tu gran nombre, de tu mano poderosa y de tu brazo extendido,
cuando vengan a orar a esta casa, escucha tú desde los cielos el
lugar de tu morada. y haz conforme a todo lo que
el extranjero te pida, para que todos los pueblos de la tierra
conozcan tu nombre, para que te teman como te teme tu pueblo
Israel, y para que sepan que tu nombre es invocado sobre esta
casa que he edificado. Cuando tu pueblo salga a la batalla
contra su enemigo, por cualquier camino que tú los envíes, y oren
al Señor, vueltos hacia la ciudad que tú has escogido, y hacia
la casa que te he edificado a tu nombre, escucha desde los cielos
su oración y su súplica, y hazle justicia. Cuando pequen contra
ti, pues no hay hombre que no peque, y estés lleno de ira contra
ellos y los entregues delante del enemigo, y éstos los lleven
cautivos a la tierra del enemigo, lejos o cerca, si recapacitan
en la tierra donde hayan sido llevados cautivos, y se arrepienten
y te hacen súplica en la tierra de los que los llevan cautivos,
diciendo, hemos pecado y hemos cometido iniquidad, hemos obrado
perversamente. Si se vuelven a ti con todo su
corazón y con toda su alma en la tierra de sus enemigos que
los llevaron cautivos y oran a ti vueltos hacia la tierra
que diste a sus padres, hacia la ciudad que has escogido y
hacia la casa que he edificado a tu nombre. Entonces escucha
tú desde los cielos el lugar de tu morada en su oración y
su súplica y hazle justicia. perdona a tu pueblo que ha pecado
contra ti todas las transgresiones que hayan cometido contra ti
y hazlo objeto de compasión ante los que los llevaron cautivos
para que tengan compasión de ellos porque ellos son tu pueblo
y tu heredad que sacaste de Egipto de en medio del horno de hierro
que tus ojos estén abiertos a la súplica de tus siervos a la súplica
de tu pueblo Israel para escucharlos siempre que te invoquen Pues
Tú los has separado de entre todos los pueblos de la tierra
como Tu heredad, como lo dijiste por medio de Tu siervo Moisés
cuando sacaste a nuestros padres y dijiste, ¡Oh Señor Dios! Cuando
Salomón terminó de decir toda esta oración y súplica al Señor,
se levantó de delante del altar del Señor, de estar de rodillas
con sus manos extendidas hacia el cielo, Y se puso de pie y
bendijo a toda la asamblea de Israel en alta voz diciendo,
bendito sea el Señor que ha dado reposo a su pueblo Israel. conforme
a todo lo que prometió. Ninguna palabra ha fallado de
toda su buena promesa que hizo por medio de su siervo Moisés.
Que el Señor nuestro Dios esté con nosotros como estuvo con
nuestros padres, que no nos deje ni nos abandone, para que incline
nuestro corazón hacia Él, para que andemos en todos sus caminos
y para que guardemos sus mandamientos, sus estatutos, sus preceptos
que ordenó a nuestros padres. que estas palabras mías con las
que he suplicado delante del Señor estén cerca del Señor nuestro
Dios día y noche para que Él haga justicia a sus siervos y
justicia a su pueblo de Israel según las necesidades de cada
día, a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que el Señor
es Dios. No hay otro estén pues los corazones
de ustedes enteramente dedicados al Señor nuestro Dios para que
andemos en sus estatutos y guardemos sus mandamientos como en este
día entonces el Rey y todo Israel con él ofrecieron sacrificios
delante del Señor y Salomón ofreció al Señor como sacrificio de los
ofrendas de paz 22.000 bueyes y 120.000 ovejas así dedicaron
la casa al Señor el Rey y todos los israelitas aquel día el Rey
consagró la parte central del Altio que estaba delante de la
Casa del Señor, pues allí ofreció el holocausto, la ofrenda del
cereal y la grasa de las ofrendas de paz, porque el altar de bronce
que estaba delante del Señor era demasiado pequeño para contener
el holocausto, la ofrenda del cereal y la grasa de las ofrendas
de paz. Así Salomón celebró la fiesta
en aquella ocasión y todo Israel con él. Una gran asemblea desde
la entrada de Hamad hasta el torrente de Egipto delante del
Señor nuestro Dios por siete días y siete días más, o sea,
catorce días. Al octavo día despidió al pueblo. Ellos bendijaron al rey y se
fueron a sus tiendas gozosos y alegres de corazón porque todo
el bien que el Señor había mostrado a su siervo David. y a su pueblo
Israel. Amén. Dios, te damos gracias
por esta larga poción de la Escritura que está tan llena de tu gran
bendición. Pedimos que tú hables por medio de ella, que nos bendigas.
Padre, realmente es tan profunda que realmente el tiempo se nos
escapa para hablar de todo lo que se contiene en ella. Pedimos
que los puntos que estemos resumiendo, Padre, que sean de gran bendición
a tu pueblo. Habla, Señor, tu pueblo escucha. Pidimos en el
nombre de Jesús y para tu gloria. Amén, y amén. Pueden tomar asiento
sanado. Primera Reyes 8. En este capítulo somos testigos
de la alegre celebración y dedicación del Templo El momento de este
evento es significativo porque tuvo lugar en el séptimo mes
que cae entre nuestro calendario siempre septiembre y octubre.
Y cae, coincide con la fiesta de los tabernáculos, una celebración
en la que Israel recordaba su tiempo vagando por el desierto.
No sé si usted está familiar con esta celebración. Por un
tiempo, Israel dejaba sus casas, construía tiendas y vivían en
tiendas para recordarse cómo fue la situación cuando estaban
vagando por el desierto. Sin embargo, lo que hace este
momento tan especial es que ahora, con el templo finalmente construido,
el peregrinaje de Israel había terminado oficialmente. El templo
era un poderoso símbolo del descanso y la paz que Dios le daba a su
pueblo. representaba un nuevo capítulo
de la historia de Israel, donde Dios había dado a Israel un lugar
permanente de adoración, significando su presencia y su seguridad en
sus promesas. Hemos hablado de esto anteriormente,
se recuerda en Primera de Reyes, Dios prometió que él no iba a
descansar hasta que su pueblo descansara. Y ahora su pueblo
está descansando, está el rey que Dios apuntó, el templo está
construido y ahora con este templo Dios viene y su presencia se
hace permanentes mientras ellos busquen al Señor. Dios va a estar
en un lugar, no en una tienda. Antes el Señor estaba en una
tienda y la tienda se movía de lugar en lugar donde se movía
Israel. Pero ahora permanente están aquí
para adorar al Señor. El tiempo de vagar ha terminado
Israel. Finalmente puede decir hemos
conquistado, estamos en la tierra permanentemente. Si mantenían
su fidelidad a Dios. Bueno, con esto dicho, entonces,
nuestra atención va a ir a los versículos 1 al 13, donde miramos
el misterio de Dios y la claridad de Dios. en estos versículos. Miremos primero en 1 Reyes 8,
1 al 13, vemos dos verdades importantes acerca de Dios, su misterio y
su claridad. Hablemos primero del misterio. El misterio se
muestra en el versículo 10, cuando una nube llena el templo mientras
los sacerdotes traían el arca del pacto. Amado, esta nube es
una señal de la presencia de Dios, pero también ocultaba a
Dios. Vemos que Dios está allí en la
nube, pero no es completamente visible. Dios es cubrido por
esta nube gruesa y oscura para que el israelita común no pueda
mirar hacia adentro y no muera delante de la presencia de Dios.
Dios está santo, tan perfecto que cuando Él viene, cuando Él
habita este templo, Él viene pero se cubre en esta nube para
que Israel no pueda verlo. Así que la nube representa a
Dios, pero también oculta a Dios. Hay un misterio aquí. No podemos
ver pasado de las nubes, no podemos ver adentro de las nubes, no
podemos ver a Dios cara a cara, pero sabemos que Dios está presente.
Lo mismo ocurrió también, se recuerdan, en la dedicación del
antiguo tabernáculo. Ese tabernáculo que caminaba
con Israel. Miramos y leemos en esta porción
de escritura de Éxodos 40, 34 al 35, donde dice la palabra
lo siguiente, Entonces la nube cubrió la tienda
de reunión y la gloria del Señor llenó el tabernáculo. Moisés
no podía entrar a la tienda de reunión porque la nube estaba
sobre ella y la gloria del Señor llenaba el tabernáculo. Bueno,
se oye muy familiar de lo que acabamos de leer, ¿verdad que
sí? Aquí miramos, la tienda es el dedicado, el templo es el
dedicado. Miramos que viene la presencia
de Dios tan gruesa sobre ambos lugares que en un instante Moisés
no podía entrar porque ahí estaba Dios. la gloria de dios escondida
tras este humo pero estaba la gloria de dios y era imposible
para él entrar y miramos aquí que los sacerdotes no podían
entrar porque la gloria de dios esta nube estaba sobre el templo
es la misma cosa es algo increíble de verlo Salomón entonces se
refiere a ambas casos en el versículo 12 cuando él dice que Dios elige
morar en la nube espesa o gruesa. Esto nos muestra que ningún ser
humano puede captar o ver completamente a Dios en toda su gloria. Dios
a propósito se esconde en esta nube para que el hombre no muera
porque el hombre que mirará a Dios cara a cara que morirá, dice
la palabra del Señor. ¿Qué santo es Dios? que grandemente
santo y inmenso es Dios que se tiene que esconder en una nube
porque nuestros ojos no lo pueden ver tal y como es o moriríamos
este es el Dios que usted sirve, este es el Dios que yo sirvo
pero al mismo tiempo miramos si Dios es misterio no podemos
verlo está oculto solo podemos ver parte de lo que nos deja
ver pero no podemos verlo en totalidad miramos que si Dios
es misterioso pero también Dios trae claridad El versículo 9
nos recuerda que dentro del arca del pacto estaban las dos tablas
de piedra con los mandamientos de Dios. Estas eran las instrucciones
claras y escritas que Dios dio a su pueblo para que ellos pudieran
vivir. El arca simboliza que aunque
Dios puede estar oculto en la nube, en algunos aspectos Dios
es oculto, pero Él ha dejado clara Su voluntad a través de
Su palabra. ¿Pueden verlo? Y esto es algo importante que
usted mira. Sí, Dios. Hay partes de Dios que yo no
puedo entender. Hay partes de Dios que son ocultas.
Hay partes de Dios que son nubes gruesas y espesas y oscuras que
yo no puedo percibir. Hay un misterio con Dios que
no hombre humano puede entender. Porque si la mente del humano
puede comprender todo lo que es Dios, entonces Dios no es
Dios. Dios tiene que ser más alto que nosotros, más grande
que nosotros, más perfecto que nosotros, más santo que nosotros.
Se tiene que ocultar, de cierta manera, para no verlo cara a
cara, para que no moriramos. Pero eso no significa que está
lejos de nosotros. Él nos da su palabra. La claridad
de su palabra. La palabra de Dios es suficiente
para conocer todo lo que Dios quiera que nosotros conozcamos,
ver. Así que vemos tanto el misterio
como la claridad de Dios en acción. Aunque no entendemos todo acerca
de Dios, y no lo podemos ver completamente, Él nos ha dado
lo necesario para conocer Su voluntad y seguirlo. No vivimos
viendo a Dios cara a cara, sino confiando en siguiendo Su clara
dirección en Su Palabra. Así que como cristianos a menudo
encontramos que muchas cosas acerca de Dios son misteriosas
y difíciles de entender. Una de ellas, por ejemplo, es
la Trinidad. Y hay aquellos que se quejan, que no son cristianos,
que dicen, bueno, enséñame la palabra Trinidad, en la palabra,
y nosotros tenemos que confesar, no encontramos la palabra Trinidad.
La palabra Trinidad no se encuentra en ninguna página de la Palabra
de Dios. Es una palabra que nosotros usamos para describir una doctrina
que sí está presente en cada parte de la Palabra de Dios.
Sabemos que hay un Dios y que ese Dios se revela en tres personas,
el Padre, Dios y el Espíritu Santo. Sabemos que el Padre no
es el Hijo, que el Hijo no es el Padre, que el Santo Espíritu
no es ninguno de ellos y ninguno de ellos es el Santo Espíritu.
Son tres personas distintas, pero son co-iguales con Dios.
Y siendo co-iguales con Dios, se sometieron a una relación
donde el Padre es primero, el Hijo es segundo y el Espíritu
Santo es tercero. eso lo miramos en todas las partes
de la pre-escritura, en la palabra trinidad no, pero en la doctrina
si, se ve en todas las partes de la escritura, entonces esos
que se quejan dicen, bueno si no esta la palabra de trinidad
explícame a mi con lengua humana como es posible que tres personas
sean un solo Dios, que decimos a las personas cuando dicen algo
así, bueno la realidad que no podemos usar palabras humanas
para describir un misterio grande del Señor El Señor nos revela
que hay una Trinidad, pero no nos revela cómo esto funciona.
Nosotros aceptamos que hay una Trinidad, pero no podemos explicar
con lengua humana cómo es posible que tres personas sean un Dios.
No hay ningún instante en la historia humana donde tengamos
algo que podemos relacionar con esa realidad del que enseña la
Palabra del Señor. Aceptamos la Trinidad porque
se encuentra donde Amados? En la Escritura. Y eso es lo
que podemos ver, aunque cosas son difíciles, sin embargo, Dios
no ha dado todo lo que necesitamos para vivir piadosamente a través
de Jesucristo. Aunque no comprendemos todo,
podemos confiar en que Él ha dejado clara Su voluntad mediante
Su Palabra, guiándonos a vivir para Él. O como dice uno de mis
favoritos versículos, de otro en 1 Nov. 29, 29, que dice lo
siguiente, las cosas secretas, miren qué dice, hay cosas secretas
con Dios. cosas que Él no te ha revelado
a usted ni a mí. Dios no nos puede revelar todo lo que Él
es, porque si nos revela todo lo que Él es y nosotros podemos
comprenderlo, como es Dios. Dios tiene que ser tan gran,
mejor que nosotros, que hay profundidades de Dios que la mente humana no
puede captar mientras estemos aquí, pero que vamos a explorar
por el resto de la eternidad, cuando lleguemos en el estado
de gloria. ¿Qué dice Teotronomo 29.9? Las cosas secretas les pertenecen
a quién. al Señor nuestro Dios. Pero las
cosas reveladas, reveladas a dónde, en la palabra, vamos a ver, nos
pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de
que guardemos todas las palabras de esta ley, la palabra de Dios.
¿Qué dice aquí Moisés cuando habla? Él dice, mira, hay cosas
secretas de Dios que usted no va a entender, no puede entenderlas,
es imposible que la mente finita pueda entender lo infinito que
es Dios. Pero hay cosas que Dios se ha revelado en su ley, Con
esas te pertenecen a usted y a su familia para qué? Para toda la
eternidad. Entonces la Biblia es suficiente, ¿verdad que sí?
Siempre he dicho que la Biblia no contiene todo lo que es Dios,
pero contiene todo lo que Dios revela a nosotros. Usa palabras
humanas, usa símbolos humanos para tratar de comprender algo
de la majestad y la grandeza de Dios. Y es suficiente para
estudiar el resto de nuestras vidas y no entender todo lo que
contiene en ella. Pero no es todo lo que es Dios,
es lo que Dios permite en su gloria que nosotros sepamos lo
que revela de sí a una humanidad limitada. Glóriese a Dios. El
versículo 10 al 11 entonces también nos enseña la temible santidad
de Dios. En el versículo 10 y 11 vemos
una verdad poderosa. Dice la palabra de Dios, sus
sacerdotes no pudieron quedarse a ministrar por causa de la nube
porque la gloria del Señor llenaba la casa del Señor. como seres
humanos no podemos estar de pie ante este Dios Santo. Incluso
la nube que ocultaba su presencia para proteger a Israel era tan
llena de la gloria de Dios que los sacerdotes no podían cumplir
con sus deberes. Imagínense. No es que ellos corrieron
de la presencia de Dios, sino corrieron de la nube que contenía
la presencia de Dios, la nube que ocultaba la presencia de
Dios. A una nube que oculta la presencia de Dios radiaba con
tanta gloria que los sacerdotes dijeron, no podemos entrar, igual
que Moisés. Ahí está Dios, el hombre nos atreve a acercarle.
¡Gloria a Dios! ¡Qué grande es Dios también!
¡Qué santo es Dios! La santidad de Dios es tan grande
que los sacerdotes, los ministros de Dios dijeron, no podemos entrar.
Sólo es una nube, pero la nube radia la gloria de Dios, no podemos
entrar. Así de santo es nuestro Dios.
Y creo que en la iglesia moderna hemos hecho un gran error en
equivilar a Jesús con un gran amigo solamente. Si es nuestro
amigo, si Dios es nuestro Padre, si somos los hijos de Dios, si
tenemos acceso al trono por lo que Cristo ha hecho, pero también
tenemos que reconocer que este es el Dios santo de todo el universo.
El grande santísimo, el temible Dios. y debemos entrar a su presencia
como hijos, sin miedo que nos mate o que nos castigue por estar
en su presencia, pero también con un corazón reconociendo que
nuestro Padre es el Dios Santísimo de todo el universo, que es contenido
en la nube para que su gloria no destruya la humanidad. Ese
es el Dios que nosotros servimos. Los ministros no pueden entrar,
dice la Palabra de Dios. Aunque es cierto que Dios es
nuestro Salvador y amigo, nunca debemos olvidar su santidad.
Debemos reconocer y respetar su naturaleza asombrosa. Recordemos
que acercarnos a Dios con reverencia es lo que se pide en la Palabra
de Dios. Acercarnos a Dios con un temor saludable es algo bueno.
Mirar quién a quién. O ese es el Dios del Universo,
ese es el Dios Santo, el Dios al que huyó Moisés, el Dios al
que huyó los ministros porque no podían entrar porque Dios
estaba ahí. Ese es el Dios que me invita a entrar al trono de
santidad donde está sentado y hablar con Él y conversar con Él. ¡Qué
grande es Dios! Es algo increíble. Entremos con
reverencia delante de Su presencia. Los recículos 14 a 26 nos enseñan
dos cosas. La feabilidad de Dios. Segundo,
que esa feabilidad nos da expectativa en Dios o confianza en Dios. Salomón comienza proclamando
en el versículo 14-26 lo siguiente, que no hay Dios como tú, ni arriba
en los cielos, ni abajo en la tierra. Imagínense. Esto es algo
asombroso lo que él dice. Dice, no hay otro Dios como tú.
Todos los dioses de este mundo son falsos. No hay Dios como
tú, arriba ni abajo. No hay Dios en todo el universo
como tú. Tú eres el único Dios. Es algo asombroso. Está diciendo
que todas las naciones alrededor que alaban a sus propios dioses
están equivocadas. Está diciendo que todas las otras
religiones están equivocadas. No hay otro Dios como este Dios
al que servimos. Él es el único Dios. Pero, ¿qué hace a Dios incomparable
a todos los demás supuestos dioses? Bueno, Saramón nos dice, la fidelidad
de Dios. la fidelidad de Dios en guardar
el pacto y mostrar misericordia a sus siervos que andan delante
de él con todo su corazón. En el mundo pagano, en el instante
de Salomón y en el mundo pagano que vivimos nosotros, los dioses
de esta época eran indignos de confianza, prometían pero no
cumplían, prometen pero no pueden hacer. Pero el Dios de la Biblia
promete que cumple todas sus promesas. Dios es diferente,
siempre cumple sus promesas. Salomón destaca la fidelidad
de Dios señalando dos promesas específicas que Él hizo y que
Él cumplió en el versículo 20. La primera de ellas es que Dios
prometió que el hijo de David lo sucedería como rey. Salomón
ahora testifica, mira, yo estoy aquí sentado en el trono de David,
Dios ha cumplido lo que le prometió a David. Y era más de sólo suceder
a un padre, sino que Dios le prometió a David que de él entraría
el rey eterno que se sentaría sobre el trono para siempre.
Y si la línea de David paraba o fuera destruida, entonces Dios
era un qué, mentiroso o un impotente. Y dice, no, Dios es poderoso,
Dios es potente. Prometió, y aquí estoy yo calentando
el asiento del Rey verdadero que está por venir. Dios ha cumplido,
¿qué? Sus promesas. La segunda promesa
de que él destaca es que Dios prometió que el hijo de David
construiría un templo. Y Salomón, ahora mira y dice,
mira, aquí está, lo he construido. Salomón celebra esto en el versículo
24 cuando él dice, Tú has cumplido con tu siervo David, mi padre,
lo que le has prometido. Ciertamente has hablado con tu
boca y lo has cumplido con tus manos. En otras palabras, con
Dios no hay distancia entre lo que Él dice y lo que Él hace.
Lo que Él dice, lo hace con su brazo. Lo que Él dice, lo hace
con su mano. Dios promete y tiene el poder,
eso es lo que significa el brazo, para hacer y lo hace. Dios nunca
dice una cosa y hace otra. Dios no dice algo, promete algo
y se lo olvida, o no tiene la capacidad o la potestad para
hacerlo. Lo que Dios dice, lo que Él promesa,
Él tiene la mano para hacer y lo hace. Increíble para nosotros
considerar, porque eso nos lleva a nosotros a poner nuestra expectativa
en la fidelidad de Dios. El punto principal de Salomón
es este. Dios, como has sido tú fiel a
tus promesas hasta este punto, ahora pido que continúes siendo
fiel en el futuro. Como los has sido en el pasado,
mi expectativa ahora está en ti para mi hoy y para mi mañana.
Amados, la fidelidad pasada de Dios nos da confianza, expectativa
para esperar la misma fidelidad en el futuro. En Dios, la fidelidad
y la expectativa siempre van juntas para el pueblo de Dios.
Porque Él ha sido fiel, podemos confiar en que Él será siempre
fiel. Y aquí déjeme darle una palabra
como pastor a sus corazones. En los tiempos difíciles es cuando
nosotros tenemos la tendencia de decir, Dios, ¿dónde estás?
¿O te has olvidado de mí? ¿O por qué está ocurriendo esto? Pensaba que tú me amabas. Creo
que te olvidaste de mí. No, no deje que esa blasfemia
entre en sus corazones. Usted tiene que mirar hacia atrás
y decir, mira, como Dios fue fiel al pasado, Él dijo que prometió
al Mesías, ¿y lo miramos en qué? ¿En Mateo? ¿Lo miramos en Lucas? ¿Lo miramos en Marcos? ¿Lo miramos en qué? ¿En Juan? Él prometió al Mesías en el Viejo
Testamento, en el Antiguo Testamento y aquí lo miramos y Él prometió
que haría algo para expiar nuestro pecado y miramos a la cruz y
Él prometió que lo iba a resucitar y lo miramos resucitado y el
Señor ha cumplido con todas sus grandes promesas en el pasado
y ahora sí tenemos grandes promesas en el futuro y si Dios ha cumplido
con las promesas en el pasado entonces Dios va a cumplir con
las promesas en el que hay futuro y aún más personalmente para
usted decir lo siguiente ¿Por qué voy a dudar al Dios que nunca
me ha fallado en el pasado? Cuenten sus manos cuántas veces
el Señor le ha fallado a usted. ¿Cuántas? ¿Cuántas veces usted dudó de
Dios y Él provoqué que era fiel y que su duda era que blasfemia?
Cuenten sus manos si puede. ¿Cuántas veces el Señor le ha
fallado a su pueblo Israel? ¿O cuántas veces le ha fallado
a la iglesia? ¿O cuántas veces personalmente le ha fallado a
usted? Y usted va a llegar a la conclusión, Dios nunca nos que
ha fallado. Entonces, ¿por qué dudamos de
Él? No seamos como Israel, que rápidamente
se le olvidó lo que Dios había hecho por ellos. Dios mandó 10
plagas, destruyó todo Egipto, los sacó con manos fuertes, llegaron
al mar, se le olvidó todo lo que Dios había dicho y dieron
a Egipto, os traísteis para morir. Mejor que nos hubiéramos quedado
en Egipto. No habían tumbas en Egipto para
nosotros morir. El Señor abre el agua, ellos
pasan en seco, le dan gloria a Dios, cantan la canción de
redención, mira lo que Dios ha hecho. Y unos días después, nos
estamos muriendo de sed. ¿Dónde estaba? Mejor que hubiéramos
regresado, ¿dónde? A Israel. La fidelidad de Dios
en el pasado no impactó la expectativa de ellos en su presente. En otras
palabras, no estaban agradecidos. El corazón, y me han oído decir
esto, el corazón agradecido nunca peca contra Dios. Cada vez que
usted ha pecado contra Dios es porque está mal agradecido. El
corazón agradecido dice, mira lo que Dios ha hecho y yo no
puedo hacer esta barbaridad. ¿Cómo le voy a fallar al Dios
que nunca me ha fallado a mí? Como dijo José, ¿cómo voy a cometer
esta grosería sabiendo que Dios ha sido tan bien y tan fiel conmigo?
Y además nosotros tenemos que mirar el pasado debe dictar nuestra
fidelidad en el futuro. Amén. Amén. Bueno, en Dios la
fidelidad y la expectativa siempre van juntas. Miremos los versículos
27 al 30. Y aquí miramos dos cosas acerca
del Señor, el carácter de Dios, su inmensidad y su intimidad. Su inmensidad y su intimidad. El versículo 13, Salmón se refiere
al templo como el lugar donde Dios habitará para siempre. Pero
unos versículos después, en el versículo 27, Salomón pregunta
lo siguiente, ¿pero morará verdaderamente Dios sobre la tierra? Si los
cielos y los cielos de los cielos no pueden contener a Dios, ¿cuánto
menos esta casa que yo he edificado? Hay dos aquí, ¿verdad? Mira la
casa que construí para el Señor. Dios, Tú vas a morar aquí en
la tierra con nosotros. y el versículo 27 es imposible
que tu mores aquí en la tierra con nosotros porque el universo
está tan chico para ti ese universo que usted mira las estrellas
y usted se siente chiquito este universo tan inmenso tan grande
dice el no es que Dios está en el universo sino que Dios está
fuera del universo porque Dios creó el universo así que el universo
tan grande tan expanso tan tan tan tan imaginable para nosotros
en espacio y lugar dice es muy chico para contener a quién? A Dios. Imagínense. ¿Pueden ver
la inmensidad de Dios? Dice, todo el universo que va
por todo este tiempo, que no podemos ni comprender nosotros
en su inmensidad, dice, todo eso es un lugar chico para Dios
habitar. El universo, los cielos de los cielos de los cielos,
no pueden contener a quién. a Dios. Entonces dice, ¿y cómo
entonces va a contener este templo que creé yo en este planeta de
tierra llamado la tierra? ¿Cómo es que Dios puede habitar
con el hombre? Es imposible que Dios habite
con el hombre, ¿verdad que sí? Que Dios mire a lombrices como
usted y yo y piense algo en nosotros, que Él tenga amor por nosotros
o afección por nosotros o preocupación por nosotros. Es imposible, dice
Salomón. Construye el templo para que
tú vivas en él, pero ahora puede entender que el universo no te
puede contener como te va a contener este templo. Es una tontería
pensar que este templo puede tener el significado, que Dios
habite con nosotros. Si el universo no lo puede contener,
¿cómo se va a contener toda esa majestad, toda esa gloria, todo
ese poder, toda esa santidad, toda la presencia de Dios en
estas cuatro paredes? No importa que lujoso sea el
templo, no importa que grande sea el templo, no importa que
hermoso sea el templo, está en un planeta en ese universo tan
expanso y el universo no es suficiente. ¿Amén? ¿Pueden ver lo que él
está diciendo? Si uno para de pensar y mirar la grandeza de
Dios, qué chiquitos nos sentimos, insignificantes lombrices, como
dice Job, ¿verdad? Una lombriz como yo. Algo que
el Señor debe destruir con su pie y sin pensar en ello, seguir
caminando. El universo es muy chico para
Dios. ¿Tendrá Dios preocupación por
el hermano o la hermana aquí en este planeta tan chiquito
en ese universo? ¿Estará Dios en este templo que
construí? Dice, es imposible. Pero, ¿morará verdaderamente
Dios sobre la tierra? Él es tan vasto, tan poderoso,
que desafía cualquier intento de ser comprendido o contenido
plenamente. Dios está mucho más allá de lo
que podemos imaginar. Así que Salomón hace la pregunta,
¿morará verdaderamente Dios sobre la tierra? Y nosotros podemos
presuponer la respuesta, absolutamente Dios. Es imposible que Dios mora
en la tierra con los hombres, ¿verdad que sí? Si el universo,
si los cielos de los cielos de los cielos no lo pueden contener,
no lo va a contener este templo. Es imposible que este Dios viva
con los hombres. Esa es la respuesta correcta.
La respuesta que tenemos, la única conclusión razonable que
puede llegar el alma. Pero la respuesta parece imposible. Los cielos, ni siquiera los cielos
de los cielos pueden contener a Dios. Sin embargo, el misterio
del grande misterio de otro en eneómeno 29-29, las cosas secretas
le pertenecen a Dios. El grande misterio, el cual debemos
temblar ante Él. es el misterio del Evangelio. La respuesta a la pregunta de
Salomón es un rotundo sí. Este Dios que no puede ser contenido
en todo el universo, este Dios que no puede ser contenido en
este templo, el Dios que no puede ser contenido en ninguna parte,
este Dios de gran inmensidad, se contendrá a sí mismo en forma
humana. Pueden ver la inmensidad de esto,
la grandeza. Este Dios que el universo no
puede contener, contener este, este templo que no puede con
la presencia de Dios porque es un templo hecho con manos, manos
humanas que no puede contener. ¿Cómo va a contener a Dios? ¿Cómo
que este Dios se va a limitar a este lugar tan chiquito en
este planeta? Y miramos a Jesús, al Dios hecho
hombre. y se contiene, no en un templo,
pero en un cuerpo humano. ¿Cómo es posible? De otro enanovio
29-29, las cosas secretas les pertenecen a quién? A Dios. ¿Cómo es que el cuerpo de Cristo
no explotó con la gloria de Dios? Amén. ¿Cómo es que Dios se hizo
un bebé y nació de una y tuvo que aprender a caminar, y tuvo
que aprender a comer, y a llorar, y a usar el baño, a correr. Si el templo no puede contener
a Dios, si el universo no puede contener a Dios, ¿cómo es que
este cuerpo puede contener a Dios? Cristo es el templo. Amén. ¿Ese templo representa quién?
a Jesús, el lugar donde el hombre puede venir a buscar a Dios y
tener relación con Dios por medio del qué, del templo, Cristo es
el templo. Y para que usted miren la grandeza
de todo esto, por favor miren a Juan capítulo 1, versículo
14. Este es uno de los más impactosos versículos en toda la Biblia.
sea que usted lo conoce ya de memoria y a veces las cosas familiares
hacen comunes, pero no deje que este versículo sea común en su
entendimiento. Y el verbo, ¿quién es el verbo? Cristo se hizo carne. y habitó entre nosotros y esa
palabra habitar es insignificante aquí no es correcta no hay palabra
humana para captar lo que este versículo está diciendo palabra
en inglés o en español humana que pueda contener lo que está
diciendo ese versículo esa palabra no es habitar esa palabra es
tabernáculo con nosotros se refiere a qué al tabernáculo donde la
presencia de Dios primero estaba con quien el hombre, donde Dios
y su gloria entra y se arropa con el tabernáculo para que el
pueblo pueda venir ¿qué? y alabarlo a Dios. Y esa es la
palabra que se usa aquí, y Él tabernaculó con nosotros. Su
cuerpo contenía ¿quién? A Dios. Su cuerpo era el tabernáculo
donde Dios, la presencia de Dios estaba adentro. ¡Qué cosa más
increíble! Dice este versículo. y el verbo
se hizo carne y tabernáculo entre nosotros y vivimos su qué? Gloria. ¿Dónde se vio la gloria?
En el tabernáculo, cuando primero se dedicó. ¿Dónde se vio la gloria?
En el templo, donde primero se qué? Dedicó. ¿Y en Cristo qué
está? La gloria de Dios, no en una
nube espesa, no en una nube oscura, sino cubrida la gloria de Dios,
¿qué? En carne humana. ¡Wow! vimos su gloria, la gloria como
el unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad, lo vimos,
pudimos tocarlo y muere por nosotros Dios que no puede ser contenido
por el universo, Dios que no puede ser contenido por el templo,
Dios mismo se contiene en un cuerpo humano. Este es el gran
misterio, amados. Esta es la inmensidad de Dios.
Dios es inmenso. Es un misterio como su cuerpo
no explotó con su gloria. Pero en el siguiente versículo,
el versículo 28, Salomón dice algo increíble. No obstante,
atiende a la oración de tu siervo y a su súplica. Oh Señor Dios
mío, para que oigas el clamor y la oración que tu siervo hace
hoy delante de ti. ¿Cómo se atreve orar Salomón
tal cosa? El cielo, el universo es tan
grande, no es suficiente para contener a Dios. Este templo
es insignificante, no puede contener a Dios. Dios no va a habitar
con los hombres. Es imposible que Dios habite con los hombres.
Ahora, Señor, te pido que por favor escuche mi oración, el
que tú bendigas. ¿Cómo se atreve él a hablarle a este Dios tan
inmenso, tan perfecto, tan grande, y pedirle algo? ¿Cómo es que
la lombriz atreve tener tanto coraje delante del Señor? Es
algo increíble. Aunque Dios es inmenso, también
es íntimo. Eso es lo que sabe Salomón y
está dispuesto a escuchar nuestras oraciones y nuestras súplicas
por gracias. Salomón nos enseña algo sorprendente. La inmensidad de Dios no lo mantiene
lejos de nosotros. Su grandeza no crea distancia
entre nosotros y Él. Dios nos invita a una relación
en la que podemos hablarle a Él directamente por medio de Jesucristo. Dios es trascendente, pero también
accesible. Nos escucha con su oído, versículo
28. Nos cuida con su ojo, versículo 29. Y está con nosotros día y
noche, versículo 29 y hacia adelante. Este Dios que no puede ser contenido
por todo el universo, te escucha con su oído. Este Dios, que es
más grande de toda la creación, te mira y te cuida con su qué? Con su ojo. Y este Dios, que
es más santo que cualquier santidad podemos imaginar, está con nosotros
día y noche. Oh, qué beneficiados son ustedes
como el pueblo del Señor. Amén. Estoy seguro que ninguno
de ustedes piensa en Dios 24 horas al día, 7 días a la semana,
365 días al año, año por año. ¿Cuántas veces nos olvidamos
de Dios? Pues seguro que cuando duerme usted no está pensando
en Dios, está dormido. Pero la Palabra dice que día
y noche su ojo y su oído están dispuestos a nosotros. ¡Cómo
ama Él a Su pueblo! ¡Qué íntimo es esta relación
que tenemos con este Dios inmenso! Es algo increíble considerar.
Él dice en Su Palabra, como ejemplo, que él conoce cuántos cabellos
tenemos en nuestras cabezas. ¿Sabe qué, hermanos? Yo lo amo
a ustedes, pero nunca lo he amado tanto que quiero saber cuántos
cabellos están en su cabeza. No me importa y no me va a importar
nunca jamás. Para algunos de ustedes es más
fácil contar que otros, pero sabemos que no voy a estar
ahí yo con el hermano Jacob, con ese pelazo que él tiene contando,
pero no me importa. el número, voy a perder cuenta,
pero así nos ama Dios a nosotros. Este Dios tan inmenso, tan increíble,
sabe todo de mí, hasta las cosas que realmente para mí no me importan. Sabe cuántas células, sabe cuándo
voy a caminar, sabe cuándo, no sabe, predestinó cuándo voy a
nacer, predestinó cuándo voy a morir. Me amó desde la eternidad. Es más, Dios me ha amado a mí
tanto, ha pensado en mí tanto. Esa es la palabra de Dios, que
me amó antes que yo existiera. Con un amor eterno te he amado.
Eterno, imagínense. Ese Dios inmenso se hace menos
para tener relación con usted y conmigo. Estas son dos grandes
verdades que realmente nos sorprenden. El versículo 30 muestra ambos
aspectos de esta verdad. Escucha la súplica, dice él,
de tus siervos y de tu pueblo y dirá que cuando oren hacia
este lugar, escucha, tú en el lugar de tu morada en los cielos,
escucha y perdona. Salomón y el pueblo van a orar
hacia el templo, un símbolo de la presencia de Dios, pero Dios
escucha, no desde el templo, pero Dios escucha en su verdadera
morada en el cielo. Salomón tiene razón, ese templo
no lo puede contener. Dice, cuando nosotros oremos
a este, ¿a este qué? A este templo, ¿tú escuchas de
dónde? Del cielo, tu morada. Yo entiendo
que tú, este templo no puede contener a Dios. Escucha, ¿desde
qué? El cielo. ¿Y cuántas veces repite
eso él en este capítulo? Cuando tu pueblo peque y oren
hacia este templo, escucha tú, ¿desde qué? desde el cielo y
cuando no haya lluvia porque han pecado y oren a este templo
escucha tu desde que desde el cielo y cuando se van cautivos
señor por su pecado y se arrepienten sea uno sea mucho y oren para
este lugar tu escuchas desde que desde el cielo Dios atiende
a este lugar en la tierra donde nosotros podemos tener un símbolo
de tu presencia pero sabemos que tu escuchas desde donde desde
el cielo porque tu eres muy grande Ese es el Dios que tenemos, amados.
Salomón y el pueblo oran hacia el templo, un símbolo de la presencia
de Dios, pero Dios escucha sus oraciones desde el cielo, su
verdadera morada. El templo representa que Dios
está cerca, pero su majestad se extiende mucho más allá de
cualquier edificio o lugar aquí en la tierra. Y es difícil mantener
ambas ideas juntas, la inmensidad de Dios y su intimidad, su relación
íntima con lo humano, A menudo nos enfocamos en una u otra,
pero Dios es ambas al mismo tiempo. Su majestad está más allá de
nuestra comprensión, pero su gracia es cercana y personal. Nos ama, nos conoce. Esta verdad
nos trae tanto temor como gozo. Tal vez nunca comprendamos completamente
la grandeza de Dios, pero podemos experimentar su cercanía a través
de la oración. aunque no podamos abarcar la
totalidad de su grandeza, podemos relacionarnos personalmente con
él. Su majestad empequeñece el universo, pero su oído siempre
está abierto a nuestro amor y nos ayuda. Este es el Dios bíblico. Incomprensible. Y el versículo
31 a 53, aquí miramos el realismo de la severidad de Dios y la
esperanza de su misericordia. Realismo es la severidad de Dios
y la esperanza de su misericordia. La oración de Salomón revela
una verdad sobria que él conocía y él sabía. Israel está en constante
necesidad de perdón. Siempre se encuentran en situaciones
de pecado. Versículo 31, versículo 33 al
36, versículo 38 al 39, versículo 46, si tu pueblo peca, si tu
pueblo peca, si tu pueblo peca, si tu pueblo peca, porque no
hay nadie, dice él, que no peque contra ti. Él no está hablando
del pecador afuera, está hablando del pueblo de Dios, dice, cuando
tu pueblo peque. ¿Qué sabe Salomón de usted y
de yo? ¿Qué pecadores todavía somos? que remanente de pecado
todavía queda en nuestros cuerpos. Yo sé algo de ustedes, hermanos.
Si el Señor le da vida a ustedes, sé que van a pecar contra Dios.
Oro que nunca lo hagan. Oro que vivan en satisfacción.
Pero la realidad es que sé que ustedes van a pecar contra Dios.
Es posible que no sea un pecado grave, pero por lo menos en su mente,
en su corazón, sé que van a pecar contra Dios. mala, un pensamiento
falso, sé que vamos a pecar contra Dios. Y Salomón entonces empieza
a orar proféticamente por Israel, proféticamente. Oh Señor, cuando
hagan esto y se arrepientan, perdónalos. Y cuando hagan lo
otro y se arrepienten, perdónalos. Y si llegan al extremo y están
en captividad y oran, ahí por favor, perdónalos y tráenlos
para atrás. Oh Señor, yo conozco, sé algo
de tu pueblo, porque sé cómo es el hombre, porque sé cómo
soy yo. Amén. Esa es una realidad sobria, ¿verdad
que sí? Aún como santos todavía queda el remanente y somos, ¿qué?,
pecadores. Éramos pecadores no perdonados,
ahora somos pecadores, ¿qué?, perdonados, pero todavía continuamos
a veces y no debemos pecando contra Dios. El pueblo de Dios
entonces necesita constantemente la misericordia de Dios. Oye
y perdona, versículo 30. Oye y perdona, versículo 34.
Oye y perdona, versículo 36. Oye y perdona, versículo 39.
Oye y perdona, versículo 50. ¿Qué dice Salomón al Padre siempre? Siempre oye y perdona, ¿qué?
A tu pueblo. La oración de Salomón es realista
acerca de la pecaminosidad humana pero no está desprovista de la
esperanza. Miremos el peor escenario posible
en los versículos 46 al 53. Imagina que debido a su pecado,
Dios permite que Israel sea derrotado y llevado al exilio. Incluso
en esta situación, Salomón ora para que si el pueblo se vuelve
a Dios, sea uno o sean muchos, y confiesen sus pecados y supliquen
por su gracia, aún habrá un camino hacia el perdón y la restauración.
Esto no es meramente un deseo de Salomón, es una oración basada
en la palabra de Dios. Salomón era un estudiante de
la palabra y sabía lo que decía Levíticos 26, 44 y 45. ¿Qué dice Dios en estos versículos?
Sin embargo, a pesar de esto, cuando estén en la tierra de
sus enemigos, no los desecharé ni los aborreceré tanto como
para destruirlos, quebrantando mi pacto con ellos, porque yo
soy el Señor su Dios, sino que por ellos me acordaré del pacto
con sus antepasados, que yo saqué de la tierra de Egipto a la vista
de las naciones para ser su Dios. Yo soy el Señor. ¿Qué es lo que
Dios promete? Aún cuando vayan cautivos, ahí
seré que su Dios. Si tengo que poner mi mano severa
sobre ellos, aún ahí seré que su Dios. Porque ya que son mi
pueblo, nunca pararán de ser mi pueblo. Aquí dice la palabra
de Dios, que Cristo no pierde ninguna de sus ovejas que están
en sus manos, fija, que son de Él. Y esto es lo que miramos
aquí. En otras palabras, Dios ya había
prometido que si su pueblo se arrepentía, Él los restauraría. La oración de Salomón en Primera
de Reyes, capítulo 8, une tanto las advertencias como la promesa
de Dios, mostrando que incluso ante el juicio siempre hay un
camino de regreso a Dios. ¿Escucharon lo que acabo de decir?
Aun cuando usted peque contra Dios y crea que es imposible,
hay un camino para atrás a la familia de Dios. Es algo que necesitamos oír.
Como me han oído decir, no hay una diferencia grande entre Pedro
y Judás. Ambos dieron la espalda a Cristo.
Ambos lo negaron. Ambos se fueron a la oscuridad.
Ambos se sintieron terribles por lo que habían hecho. Ambos
lloraron delante del Señor. Ambos hicieron algo completamente
ofenso. Pero uno oyó la voz de convicción.
Pedro, mira, el Espíritu Santo lo que tú hiciste es terrible.
¿Cómo hiciste tal cosa? No lo puedo comprender, pero
sí lo hiciste. Pues sabes que arrepiéntete y regresa ¿a quién?
Al Dios tuyo. ¿Habrá consecuencias? ¿Tomará
las consecuencias? Tiene que haber consecuencias,
pero ve para atrás a casa. Ahí te espera tu Padre. Esa es
la voz que oyó Pedro, pero Judás oyó la voz de condenación. Mira
lo que tú hiciste, es terrible lo que hiciste. Empieza igual,
pero hay una gran diferencia. La voz de convicción te dice,
qué terrible eres, mira lo que hiciste. Corre para atrás a casa
donde está tu padre listo a perdonarte. Él nunca se movió, el que se
movió fuiste tú. Pero la voz de condenación te dice, mira
lo que hiciste, es terrible lo que hiciste. ¿Sabes qué? ¿Por
qué no te vas, te ahorcas? Ya no hay esperanza para ti.
Tú nunca puedes ser perdonado. Lo que tú hiciste es tan severo
que antes ni a un Dios puede perdonarlo. ¿Por qué te llamas
cristiano? ¿Por qué te llamas hijo de Dios?
¿Un cristiano nunca haría algo así? Mejor vete y órgate, o abandona
esto de cristianismo, porque para ti ya no hay esperanza.
¿Pueden ver la diferencia en la voz? Ambos te dicen lo que
hiciste es terrible, ambos te dicen que debes sentir una gran
vergüenza por lo que hiciste, pero una te llama a regresar
a quién? A Cristo, convicción. y otra te llama a que te horque,
que te mate, que abandones el camino, la voz de condenación.
Y la próxima vez que usted oiga esa voz, y la va a oír una vez
en su vida, si Dios le da largo tiempo en esta tierra, usted
va a oír esa voz y te llama a ser cristiano. Un cristiano no haría
lo que tú acabas de hacer. Eres falso, para ti no hay esperanza,
vas a ir al infierno. Cuando oiga la voz de la esposa
de Job, ¿Por qué no blasfemas a Dios, maldices a Dios y te
vas y te mueres? Esa es la voz de qué? De Satanás, la voz de condenación.
Recuerde este pasaje. Oh Señor, si tu pueblo te ofende
tan terriblemente que después de cuatrocientos, casi setenta años, noventa años,
no se arrepiente y tú lo mandas al exilio, exactamente lo que
ocurrió. y de allá se arrepiente uno o todos. Daniel capítulo
9, leanlo para tarea. Daniel se arrepiente por el pueblo.
Dice, de ahí óenlos. Y por favor, dale misericordia
y tráelos para atrás. ¿Y qué hace Dios? ¿Qué miramos
en el Antiguo Testamento? Irán regresa a la tierra. Porque
Dios es fiel, aun cuando nosotros no somos fieles. Amados, El pecado trae consecuencias
y Israel enfrentaría la realidad de la disciplina de Dios. Sin
embargo, esta severidad no es sin propósito. La severidad de
Dios puede llevar al pueblo al arrepentimiento y finalmente
a la restauración. Miremos el versículo 49 y 50. Entonces, escucha tú desde los
cielos, en lugar de tu morada, su oración y su súplica, y hazle
justicia. a tu pueblo que ha pecado contra
ti. Todas las transgresiones, todas
que hayan cometido contra ti y hazlo objeto de compasión ante
los que los llevaron cautivos para que tengan compasión de
ellos y los dejan ir. ¿Y qué ocurrió? Los mismos que
los llevaron cautivos le dijeron, usted puede regresar. Váyanse
y le dieron oro y le dieron todo para que puedan construir el
templo, el nuevo templo del Señor. Lo que Salomón oró, Dios lo cumplió. Bendito sea el Señor. Los pecados
del pueblo de Dios. No los dejan sin esperanza, es
lo que aprendemos. Incluso en sus fracasos aún hay
un futuro y una esperanza. La disciplina de Dios tiene como
propósito traernos de vuelta a su misericordia. Su severidad
lleva al arrepentimiento y su misericordia conduce a la restauración. Este es el corazón de Dios, siempre
dispuesto a perdonar, siempre dispuesto a traer a su pueblo
de regreso a su gracia. ¿Qué decimos como un pueblo? Miremos los versículos 41 a 43,
donde miramos la invitación global de Dios. En la oración de Salomón
durante la dedicación del templo, la mayoría de su enfoque está
en Israel, sus luchas, pecados y necesidades. Sin embargo, en
los versículos 41 al 43, Salomón amplía su oración para incluir
a un grupo inesperado, al extranjero, al forastero, al gentil, que
se siente atraído a Dios desde tierras lejanas. Salomón ora
para que ellos más para que aquellos más allá de las fronteras de
Iraél, por personas que son atraídas a Dios por su gran nombre, su
mano poderosa y sus hechos potentosos, que ellos puedan venir y que
si ellos oran, que el Señor escuche. Le pide a Dios que escuche y
responda a las oraciones de los extranjeros. No solo para su
beneficio, sino para que todos los pueblos de la tierra conozcan
tu nombre, para que te teman como te teme tu pueblo Israel.
Yo quiero que todas las naciones te amen, Dios. ¿Pueden ver el
Salamón? Él está apuntando al templo.
Que ese templo sea el lugar donde todas las naciones te conozcan.
Y en el Nuevo Testamento tenemos a Cristo tabernaculando con nosotros
en el templo. y por medio de él todas las naciones
conocen a Dios. La oración de Salomón se cumplió
en Cristo Jesús. Salomón ve más allá de Israel,
entendiendo que el templo no estaba destinado a ser un secreto
solamente para Israel. En lugar de eso, lo ve como un
faro que atrae a personas de todo el mundo para experimentar
el gozo de conocer a Dios. La oración de Salomón por el
extranjero es un vistazo profético. El templo, aunque un regalo especial
para él, siempre estuvo destinado a extender la invitación de Dios
a todas las naciones. Estaba destinado a traer a aquellos
que estaban lejos al gozo de la expiación, la oración y una
relación con el Dios vivo. A través de la oración de Salomón,
Vemos que el amor particular de Dios por Israel nunca estuvo
destinado a ser exclusivo solamente para ellos. Fue a través de Israel
que Dios tenía la intención de bendecir al mundo entero. El temblor simboliza esto, la
presencia de Dios habitando con Israel. Su corazón y su invitación
se extendía a todas las personas, independientemente de su origen
o de su nacionalidad. ¡Qué grande es Dios! Y lo vemos
en el codo cumplido en Cristo. Bueno, me gustaría terminar,
si me permiten, con los versículos 54 al 61, donde miramos que Dios
guía al futuro, pero también al presente. Salomón es consciente
del gran plan de redención de Dios, especialmente a través
del pacto davídico. Salomón también ve un futuro
donde las personas, en el versículo 60, sabrán que el Señor es Dios
y no hay otro. Está mirando el reino, el reino
del Mesías, a Cristo sentado, gobernando el universo, a todas
las naciones, alabando al Señor y lo llena de anticipación y
lo llena de gozo y Él dice, gloria sea a Dios, viene el día donde
todo será bajo el Mesías. Y esas promesas nos llevan a
nosotros a lugares altos de emocionalismo y gozo, saber que todo esto un
día terminará con Cristo sentado en el trono. o la que ese sea
el deseo de su corazón. Pero no podemos olvidarnos de
vivir por Dios hoy. No estar mirando solamente el
futuro y olvidarnos del hoy, no mirarlo solamente hoy y olvidarnos
del futuro. Mientras Salomón mira hacia adelante
al cumplimiento final de las promesas de Dios, él no pierde
de vista las realidades cotidianas de la vida aquí en la tierra.
En el versículo 59, Él pide con fervor que estas palabras mías,
con las que he suplicado delante del Señor, estén cerca del Señor
nuestro Dios, día y noche, para que Él haga justicia a sus siervos,
justicia a su pueblo de Israel según las necesidades de cada
día. Te necesitamos, Dios, cada día. No podemos solamente vivir en
anticipación al futuro. Tenemos que vivir diariamente
contigo. Te necesitamos. cada día. Amados,
necesitamos de Cristo cada día. Vivir con expectativa es algo
increíble. Vivan con expectativa. Miren hacia el futuro. Gócesen
las promesas que ya van por venir. Asegúrense que son verdad y amén.
Gloria sea a Dios, pero Dios te necesita hoy. Salomón quiere
que sus oraciones sean recordadas. Entiende la importancia de la
devoción diaria y la conexión con Dios. Este doble enfoque
es importante para nosotros también. Aunque a menudo pensamos en los
grandes planes de Dios para el futuro y la esperanza de la vida
eterna, también debemos considerar cómo estas promesas impactan
nuestra vida diaria aquí en la tierra. Salomón nos muestra que
nuestras oraciones y nuestra relación con Dios son importantes,
no sólo por el futuro, sino también para nuestro caminar diario con
Él. Amados, necesitamos de Cristo cada día en nuestras vidas. Este
será mi vivir de ahora para delante de Dios. Me gozo en las promesas
del futuro, pero te necesito hoy para hablarle al vecino,
para tratar bien con mi esposa, para ser un padre digno a mis
hijos, para ser un pastor que pueda liderar un grupo que ama
al Señor. Amén. Te necesito hoy. Escucha mis
oraciones hoy. Necesito gracia hoy. Y ayúdame
en gozar en lo que está por venir. Amén. Bueno, esta es la oración
de Salomón. Es una oración bendita, una oración
digna de que ustedes la vayan, la lean, la realean y la sigan
leyendo. Porque en ella se contiene la
grandeza de Dios. Amén. Oremos, Padre. Te damos
gracias por lo que acabamos de leer. Tu bendición, Padre. Y pedimos que Tú, a través de
ellas, nos enseñe nuestra necesidad por Cristo. Pidimos, oh Padre,
que nos guíes, que nuestra mente piense en la inmensidad y la
grandeza, la severidad, la cercanía de Dios, la relación íntima que
podemos tener con el Padre, con todos los aspectos que hemos
estudiado. Enséñenos a mirar a Dios y estar con bocas abrumadas,
pero corazón dispuesto a amarte. Pidimos esto en el nombre de
Jesús. a tu gloria.
La Dedicación del Templo
Series El Reino Eterno
La dedicación del Templo es un capítulo maravilloso lleno de rica teología práctica para el creyente. En él vemos la santidad, la severidad, el misterio, la claridad, la fidelidad y el amor de Dios.
| Sermon ID | 106242057405361 |
| Duration | 1:06:19 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 Kings 8 |
| Language | Spanish |
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