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Buenos días, hermanos, bienvenidos
sean todos a la casa del Señor. Vamos a buscar nuestras Biblias,
el libro de primera de Corintios, el capítulo 7. Vamos a leer unos
versículos comenzando en el versículo 26 primera de Corintios, el capítulo
7 y puestos de pie. Escuchen la lectura de la palabra
de Dios y permanezcan de pie para una oración. Primera Corintios, el capítulo
7. Dice el Apóstol Pablo en el versículo
26. Primera de Corintios 7, 26. Tengo pues esto por bueno a causa
de la necesidad que apremia, que hará bien el hombre en quedarse
como está. Estás ligado a mujer, no preocupes
soltarte, no procures soltarte. Estás libre de mujer, no procures
casarte. Mas también si te casas, no pecas.
Y si la doncella se casa, no peca. Pero los tales tendrán
afición de la carne, y yo os la quisiera evitar. Pero esto
digo, hermanos, que el tiempo es corto. Resta pues que los
que tienen esposa sean como si no la tuviesen, y los que lloran
como si no llorasen, y los que se alegran como si no se alegrasen,
y los que compran como si no poseyesen, y los que disfrutan
de este mundo como si no lo disfrutasen, porque la apariencia de este
mundo se pasa. Quisiera pues que estuviese sin
congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo
agradar al Señor. Pero el casado tiene cuidado
de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. Hay asimismo
diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado
de las cosas del Señor, para ser santa, sin cuerpo, como en
espíritu. Pero la casada tiene cuidado
de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Eso lo digo
para vuestro provecho, no para tenderos lazos, sino para lo
honesto y decente, y para que sin impedimentos acerquéis al
Señor. Pero si alguno piensa que es
impropio para su hija virgen que pase ya de edad y es necesario
que así sea, haga lo que quiera. No peca. Que se case. Pero el
que está firme en su corazón sin tener necesidad, sino que
es dueño de su propia voluntad y ha resuelto en su corazón guardar
a su hija virgen, bien hace. De manera que el que da en casamiento
hace bien, el que no la da en casamiento hace mejor. La mujer
casada está ligada por la ley mientras su marido vive, pero
si su marido muriese, libre es para casarse con quien quiera,
con tal que sea en el Señor. Pero a mi juicio, más dichosa
esa será si se quedaría así. Y pienso que también yo tengo
el Espíritu de Dios. Vamos a orar todos juntos el
Salmo 23, muy conocido, el Salmo 23. Especialmente notemos las
primeras promesas de este Salmo. Jehová es mi pastor, nada me
faltará. En lugares delicados pastos me
hará descansar. Junto a vos al reposo me pastoreará,
confortará mi alma, me guiará por sendas de justicia, por amor
de su nombre. Y al orar, especialmente en nuestro
corazón y nuestra mente, pensemos y pidamos por estas promesas.
Pero todo el salmo y al final digamos en nombre de Cristo Jesús.
Amén. Jehová es mi pastor. Nada me
faltará. En lugares de delicados pastos
me hará descansar. Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma. Me guiará
por sendas de justicia por amor de su nombre. aunque ande en
valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú
estarás conmigo. Tu vara y tu callado me infundirán
miento. Aderezas mesa delante de mí en
presencia de mis angustiadores. unjes mi cabeza con aceite, mi
copa está rebozando. Ciertamente el bien y la misericordia
me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová
moraré por largos días. En nombre de Cristo Jesús. Amén. Sentémonos, hermanos. Hace mucho, probablemente ya
más de un año, que no tenemos un sermón súper práctico. Un
sermón súper práctico. Y también me recordaron que les
de un sermón sobre las congojas del matrimonio. Las congojas
del matrimonio. Y aprovechando que nuestra hermana
Julia no está entre nosotros, pensé, bueno, ver ese tema. Y el versículo clave es 1 Corintios
7, 32. Quisiera pues que estuvieses
sin congoja. Quisiera pues que estuviese sin
congoja. El soltero tiene cuidado de las
cosas del señor, de cómo agradar al señor. Pero el casado tiene
cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. El apóstol Pablo, muy realista,
aquí menciona, dirigido por Dios, inspirado por Dios, las congojas
en el matrimonio. Para estar casados o por estar
casados, hay ciertas ansiedades, ciertas preocupaciones, ciertas
estreses, angustias. No hay matrimonio sin congojas,
como vamos a ver. Y es utópico, verdad, idealista,
que esperemos, como en los cuentos de Disney, que nos casemos y
seamos muy felices el resto de nuestras vidas. Eso nada más
pasa en los cuentos. El problema es que si las congojas
no se resuelven bíblicamente, hay peligro de enojos, hay peligro
de odios, contiendas, rencores, depresiones. Preparaciones, y
a lo último, también divorcios. Entonces, es esencial solucionar
las congojas del matrimonio, y esto bíblicamente, y es lo
que vamos a ver. El plan de estudio es sencillo.
Enlistaremos unas causas y soluciones de las congojas del matrimonio. Causas y soluciones de las congojas
del matrimonio. Ahora, sé, obviamente, no todos
los que estamos aquí estamos casados. Pero veremos lecciones
que se aplican a todos. O también lecciones con las cuales
podemos aconsejar a otros, especialmente a nuestros amigos jóvenes, los
novios, etc. Pero antes de comenzar esta lista,
hay que notar tres razones por las que te debe interesar mucho
resolver los problemas de las congojas en tu matrimonio. Tres
razones por las cuales te debe interesar mucho este sermón.
¿Cómo resolver las congojas en tu matrimonio? La primera razón
es que el matrimonio es un pacto ante Dios. El matrimonio es un
pacto ante Dios. Hoy en día, sobre todo, hay muchos
que ni siquiera van al registro civil, no van a una iglesia,
no hacen ningún voto matrimonial de ninguna manera. Para muchos,
casarse es un juego. Y si con el tiempo no les gusta
seguir en el juego, se salen. Te pueden conseguir otro esposo,
te pueden conseguir otra esposa. Es un juego para muchos hoy en
día. Pero la Biblia se refiere al matrimonio como un pacto,
una promesa muy solemne ante Dios. Por ejemplo, vean en sus
Biblias el último libro del Antiguo Testamento, Malaquías capítulo
2 y versículo 8. Malaquías capítulo 2 y el versículo
8. El último libro del Antiguo Testamento,
es decir, 1 antes de Mateo, tenemos estas palabras, capítulo 2 y
el versículo 8, Malaquías 2, 8. Más vosotros os habéis apartado
del camino. Habéis hecho tropezar a muchos
en la ley. Habéis corrompido el pacto de Levi, dice Jehová
de los Gallitos. Por tanto, yo también os he hecho
viles y bajos ante todo el pueblo. Así como vosotros no habéis guardado
mis caminos, en la ley hacéis acepción de personas. No tenemos
todos un mismo Padre. No nos ha creado un mismo Dios.
¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el
otro, profanando el pacto de nuestros padres? Pero evaricó
Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación, porque
Judá ha profanado el santuario de Jehová, que él amó. Se casó
con hija de Dios extraño. Jehová cortará de las tiendas
de Jacob al hombre que hiciera esto, al que vela y al que responde
y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos. Y esta otra
vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto
y de clamor. Así que no miraré más a la ofrenda para aceptarla
con gusto de vuestra mano. Más diréis, ¿por qué? Porque
Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud contra
la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera y la mujer
de tu pacto. ¿No quiso él uno, habiendo en
él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba
una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu
y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Para la Biblia, el matrimonio
es un pacto, una promesa solemne que hacemos delante de Dios. Y esto es lo que lo hace lo más
solemne y lo más importante. Es la promesa más importante
que puedas hacer delante de Dios. Y como nos explica Ecclesiastes
capítulo 5, una promesa ante Dios que tú quebrantas, que no
cumples, es un gran pecado. Muy grave entonces, muy pero
muy grave olvidarte del pacto matrimonial, por supuesto. No
sé por qué, no sé si ustedes lo han notado, lo noto yo probablemente
más que ustedes, porque yo estoy al frente cuando hay un matrimonio,
un casamiento, y noto que la gente a la hora de los votos
matrimoniales, y especialmente las mujeres, comienzan a estar
muy sentimentales, algunas a llorar con lágrimas. ¿Por qué? ¿Por
qué será esto? Creo que parte de la razón esto
es esto y se acuerdan, se acuerdan de sus votos matrimoniales, lo
que les prometió el esposo y lo que ellas prometieron a su esposo. Una amiga me contó, tiene una
hermana ya que tiene todo listo, casi todo listo para la boda,
casi todo. Pero me dijo, todavía no le dan
el anillo de compromiso. Todavía no le dan el anillo de
compromiso. Bueno, a lo mejor se espera un
diamante o algo, ¿verdad? Pero a lo último, el anillo en
sí, el oro, el diamante o el esmeralda, no sé qué, Eso en
sí no es lo más importante. Se le puede dar una... ¿Cómo
se llaman esas cosas no colchonatas con que se destapa una soda?
Si ya saben de qué estoy hablando, ese... que antes los niños usábamos
como anillos, ¿verdad? Si saben de cuando las botas,
las botellas de soda que se... ¿Cómo se llama? Esa argollita.
Bueno, ya saben de qué estoy hablando, ¿verdad? Le puedes
dar a una de esas a tu novia y así comprometerte. En sí el
anillo y el coso no es importante, pero lo importante es el compromiso. estaba leyendo, investigando
para este sermón en una de las noticias que leí en el internet
en agosto del dos mil veintitrés hicieron una encuesta y descubrieron
que el setenta y cinco por ciento de los divorcios en Estados Unidos
y me imagino que también aquí en México, pero la encuesta de
Estados Unidos, el setenta y cinco por ciento de los divorcios en
Estados Unidos sucedieron por falta de compromiso de la pareja. falta de compromiso de la pareja,
no el anillo en sí, pero comprometerse el uno para el otro. Ahora, claro,
te debes de esforzar en tu matrimonio por el compromiso que haces para
con la novia, para con la familia, en la iglesia, por supuesto,
pero más por el compromiso que hiciste ante Dios mismo. Porque eso es lo que cuenta en
la eternidad, el compromiso, esa promesa, ese pacto ante Dios. Ahora, por supuesto, aquí todo
depende de quién es Dios para ti. Si Dios es un Diosito, si
Dios es un tatita Dios, entonces al último no te va a importar
la promesa que hiciste ante Él. No te va a importar cómo tratas
a la esposa que Él te dio. No te va a importar abandonar
al compañero de tu juventud, como dice en Proverbios, quebrantando
así tu pacto. Pero si tu Dios es tu Creador,
el que te ha salvado del infierno a costo de la sangre de su Hijo,
si tu Dios es Santísimo con D mayúscula y mayúscula o mayúscula S mayúscula
y es un Dios justísimo, entonces De seguro que harás todo lo posible
por honrarlo. Harás todo lo posible por cumplir
tus promesas a él. Porque tienes un Dios de verdad. Bueno, en resumen. Una razón
por la que te debe interesar mucho resolver el problema de
las congojas en tu matrimonio es que al casarte hiciste un
pacto ante Dios. Y según el Señor, esto no se
puede disolver a menos que sea por adulterio o por deserción
obstinada. Otra razón es que el propósito
final de tu matrimonio es la gloria de Dios. El propósito
final de tu matrimonio es la gloria de Dios. Aquí se aplica
el famoso versículo de 1 Corintios 10. Ustedes lo pueden repetir. Si pues coméis o bebéis o hacéis
cualquier otra cosa, hacerlo todo para la gloria de Dios. Si las cosas menores de la comida
se deben de hacer para la gloria de Dios, cuanto más las cosas
mayores. Y no hay mayor cosa en la vida
que el matrimonio. Entonces, todo el matrimonio
y toda tu pareja lo debes de hacer para la gloria de Dios. Es cierto, y se menciona al casar
a las personas, y se puede leer en Génesis, te debes casar porque
necesitas una ayuda idónea. Y lo dice Dios. Necesitas una
ayuda idónea. No es bueno que el hombre esté
solo. ¿Pero una ayuda idónea para qué? ¿En qué te va a ayudar
en la vida? ¿Para que te lave los trastes?
¿Para que te lave la ropa? ¿Para que limpie tu casa? ¿Para
que te cuide a los niños? ¿Para que te cuide en la enfermedad?
¿Para eso nada más? No, no, no, por supuesto que
no. La ayuda idónea es para que tú y tu esposa puedan honrar
a Dios cumpliendo con su profesión, cumpliendo con tu llamado, el
cual ha hecho para ti, cualquiera que sea tu llamado en la vida.
Para eso es la ayuda idónea. Entonces, ¿el cristiano no se
casa por conveniencia personal? ¿Para tener una sirvienta personal? No, no, no, no, no. ¿O para tener
Uber gratis? Espero que el esposo no le cobre
a usted si le da ride a alguna parte. No, no, no, por supuesto
que no. Se casa para ayudar a la otra
persona a vivir la cristiandad para que juntos honren y glorifiquen
a Dios. Y es por eso, por cierto, que
al final del capítulo de 1 Corintios 7 dice que debemos de casarnos
solo en el Señor, es decir, con cristianos, porque es la única
manera entonces que podemos glorificar y honrar a Dios juntos. Una vez
más, una vez más, te esforzarás en esto dependiendo de quién
es tu Dios, quién es el Señor para ti. Si lo has reconocido
como tu creador, que existes por él, que lo has reconocido
como tu salvador, que existirás para siempre con él en gloria
por lo que Cristo ha hecho por ti, entonces vas a querer tener
un matrimonio que lo honre, que lo glorifique. Él es tu Dios,
tu creador, tu gran salvador. Claro que sí. En resumen, una
razón por la que te debe interesar mucho resolver el problema de
las congojas matrimoniales es que quieres que tu matrimonio
cumpla con el propósito final de glorificar a Dios hoy y en
la eternidad. La última razón, la última razón
es que tu matrimonio representa la unión de Cristo y la iglesia. Tu matrimonio representa, simboliza
la unión de Cristo y la iglesia. Esto es directamente de Efesios
5, la palabra de Dios. Veanlo, por favor, Efesios 5,
22, Efesios capítulo 5 y el versículo 22. las casadas estén sujetas a sus
propios maridos como al Señor. ¿Por qué? Porque el marido es
cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia,
la cual es su cuerpo, y Él es su Salvador. Así que como la
iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén
a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres. Así como Cristo amó a la iglesia,
se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola
purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de
presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese
mancha, ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Así también los maridos. Deben amar a sus mujeres como
a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo
se ama. Porque nadie aborreció jamás
a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también
Cristo a la iglesia. porque somos miembros de su cuerpo,
de su carne y de sus huesos. Por eso dejará el hombre a su
padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una
sola carne. ¡Grande es este misterio! Mas
yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás,
cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y
la mujer respete a su marido. Entonces, ¿cómo cristiano te
debe de motivar mucho que tu matrimonio es una pequeña representación
de la relación de Cristo y la iglesia? Así como los arquitectos,
los ingenieros tienen maquetas, ¿verdad? De los edificios, de
las casas que están construyendo, son unas pequeñas representaciones.
Así el matrimonio cristiano es una pequeña maqueta, una pequeña
representación de lo que último es la relación de Cristo y la
iglesia. Entonces, la esposa debe de ser
sumisa, como la iglesia, y el esposo debe de amar a su esposo,
a su esposa, como Cristo ama a la iglesia. Es de lo más paradójico. Es ilógico, por supuesto, ser
un matrimonio en el cual la esposa le grita insumisa al esposo. Claro que no. Y el esposo maltrata
a su esposa con palabras ásperas, como dicen con los ancestres.
No, no, no, debe ser todo lo contrario. Debe hablarle como
a Cristo habla la iglesia y la esposa debe tratar al esposo
como la iglesia debe tratar a Cristo y ser sumisa y obediente y honrarlo
y respetarlo. Entonces, Y esto, porque la gente
debe de ver en tu matrimonio un ejemplo de amor, de humildad,
de obediencia, de bondad, y esas virtudes de Cristo con las cuales
podemos vencer las congojas, los problemas que vamos a ver.
Muy importante esto, porque será un ejemplo para que tus amigas,
tus amigos, quieran conocer a Cristo. Esto marca la diferencia en la
familia, en la colonia. Si tu matrimonio es diferente,
si tienes un buen matrimonio, si eres una buena esposa, un
buen esposo, va a marcar la diferencia. Y los demás van a preguntar,
¿cómo puedo yo ser así? ¿Cómo puedo tener yo una familia
así? ¿Cómo puedo tener un matrimonio
así? Y esto lo haces entonces pensando,
y esta es una gran razón, mi matrimonio, yo lo que hago como
esposa, lo que hago como esposo representa la unión de Cristo
y la iglesia. Y a lo último así, tu matrimonio
va a glorificar a Dios. Y extenderás tu reino en este
mundo. Y de eso se trata la cristiandad. Y de eso se trata tu vida como
cristiana, como cristiano. Muy bien, con esto en mente,
comencemos la lista de causas y soluciones de las congojas
del matrimonio. Causas y soluciones de las congojas
del matrimonio. Volvamos a 1 Corintios 7. 1 Corintios,
el capítulo 7. En primer lugar, vamos a enlistar
lo que menciona el apóstol en este contexto. Nos dice en el
versículo 32. Primero de Corintios, el capítulo
7, y voy a comenzar a leer en el versículo veintiséis. Tengo pues esto por bueno a causa
de la necesidad que apremia. Había algo, un problema cercano. Había algo y en el versículo
veintiocho se extiende más. Más también si te casas no pecas
y si la doncella se casa no peca. Pero los tales tendrán aflicción
de la carne, tendrán congojas, tendrán aflicción, presiones,
preocupaciones en la Entonces, nos dice el texto,
hiciera pues que estuviese sin congoja. El soltero tiene cuidado
de las cosas del señor, de cómo agradar al señor. Pero el casado
tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer.
Hay asimismo diferencias entre la casada y la doncella. La doncella
tiene cuidado de las cosas del señor para ser santa sin cuerpo
como en espíritu. Pero la casada tiene cuidado
de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Los solteros
se dedican a agradar al Señor en todo lo que hacen. Los casados
también tienen que agradar a sus esposas. Entonces, la congoja
aquí, esto es muy importante, la congoja aquí no es por haber
escogido a una esposa en vez de al Señor. La congoja aquí
no es por haber escogido a un esposo en vez de al Señor. No,
no, no, no, no. No es que en el matrimonio nos
olvidamos de las cosas del Señor. Por supuesto que no. Casarse
no es pecado. El matrimonio es honorable, instituido
por Dios. La congoja en este pasaje es
provocada por las responsabilidades extras del matrimonio. El apóstol sabía, vienen tiempos
de tribulación, de angustia, alguna necesidad que apremia.
Los casados entonces van a tener muchas congojas. ¿Se imaginan
a una esposa llorando, gritando, porque se llevan al esposo cristiano
a ser torturado por ser cristiano? Porque se llevan a la esposa
cristiana por ser cristiana, a que sea devorada por los leones
en el círculo, perdón, en el circo de los romanos. ¿Se imaginan
qué congoja, qué preocupación, qué ansiedad, qué estrés de la
esposa, qué estrés del esposo? no saber tu esposa va a la tienda
y no saber si va a volver porque tal vez la secuestran los malos
y la van a llevar al tribunal romano y van a decir esta mujer
es cristiana a los leones imagina la angustia del esposo cómo va
a vivir así de esto se trata este pasaje entonces El matrimonio
causa congojas porque tomamos responsabilidades extras de ayudar
a nuestra pareja en sus necesidades de compañerismo, sus necesidades
de protección, sus necesidades de salud, sus necesidades de
alimentación, necesidad del uso de sus dones y sobre todo su
gran necesidad de crecer, de crecer en la gracia y conocimiento
de nuestro Señor Jesucristo. Estuve hace poco en la Ciudad
de México y hay allá un joven que me cae muy bien. Me cae muy
bien porque sabe teología y por su familia también y es un diácono,
ayuda mucho en la iglesia. Y yo hablé con su padre y le
dije, Necesitamos conseguirle una esposa a mi amigo, ¿verdad? Hablé con su padre. Y pensando, por supuesto, que
me dejara invitarlo a que viniera a Hermosillo a que conociera
a alguna de las doncellas solteras de la iglesia. Pero me contestó,
para las noticias, hermanas doncellas, me contestó su padre, no está
listo. No está listo. No está listo, es cristiano,
sabe teología. Me dijo, es que le falta trabajo,
responsabilidad financiera, y no está listo para casarse. Y
es cierto, es mucha responsabilidad. mucha responsabilidad casarse. Toma tiempo, toma dinero, toma
trabajo, toma esfuerzo, toma virtudes y muchas oraciones. Entonces, si usted no está listo
para cumplir con esas responsabilidades, mejor no se case, por supuesto.
Y el padre de este joven lo dijo muy bien y lo acepto, claro,
y lo entiendo. Pero supongamos, supongamos que usted ya se casó. Supongamos que usted vive en
Ucrania. Supongamos que usted vive en Israel en estos tiempos
o en Corea del Norte o en China donde hay mucha persecución y
guerra y presiones y problemas. ¿Qué puede hacer usted con esa
congoja al no poder cumplir con sus responsabilidades matrimoniales
por cosas fuera de su control? o como un huracán en Guerrero
o un accidente aquí. Y usted no puede cumplir con
ciertas responsabilidades con su esposa. ¿Qué puede hacer con
esa congoja, con esa preocupación, con ese estrés? Pasan cosas y
la esposa se pone muy nerviosa, hasta demandante. Usted se queda
sin trabajo. Los niños no tienen con qué comer.
¿Qué hace con esa congoja? Y un problema de salud. Su niño está mal. Y no sé por qué se me hace tan
increíble y cruel que muchas veces cuando hay problemas de
salud, especialmente en un niño, en un bebé o algo, hay más congojas
y problemas en el matrimonio. Y el esposo, especialmente el
esposo, se vuelve cruel. y no atiende a sus grandes responsabilidades
como esposo en ese tiempo tan crítico. Bueno, ¿qué haces como
esposo cristiano? ¿Cuál es tu responsabilidad ahí?
La palabra congoja en el original, en el Nuevo Testamento, también
se traduce ansiedad. También se traduce, se puede
traducir preocupación. Podemos aplicar aquí la promesa
de 1 Pedro 5. Echen toda su ansiedad sobre
Dios, porque Él cuida de ustedes. Echen toda su ansiedad, todas
sus congojas, de ese tipo de congojas, fuera de nuestro control. sobre Dios, porque Él cuida a
nosotros. Y eso es lo primero. Y muchas
veces no podemos hacer nada más que orar y pedirle a Dios por
esa situación. Y orar es lo mejor que podemos
hacer, orar basados en las promesas de Dios. Entonces, hacemos lo
que podemos, por supuesto, pero pedimos la ayuda de Dios. Otra
cosa que nos va a ayudar mucho con esas congojas es confiar
totalmente en la providencia de Dios. Orar, sí, pero también
confiar totalmente en la providencia de Dios. Su providencia al dejarnos
casar con esa persona. Su providencia al dejarnos vivir
en Ucrania. Por cierto, entre paréntesis,
descubrí, no sabía yo, hay personas que nos escuchan los sermones
en Ucrania. cerrando el paréntesis y qué
bueno que los hermanos nos escuchen allá, allá y saben que oramos
por ellos. Confiar en la providencia de
Dios totalmente, en que Él permitió tan accidente, tal huracán. Saber y confiar. Dios está en
el trono controlando todas las circunstancias, todas las guerras,
todos los huracanes de todo el mundo. Y lo más maravilloso de
esto es que tenemos un Dios tan, tan sabio que hace que todo nos
ayude para bien. Romanos 8, 28. Tan sabio es Dios. Todo lo que nos pasa en la vida,
bueno o malo, Dios lo usa para nuestro bien, para que se cumplan
sus propósitos en nuestra vida. ¿Lo crees? ¿Lo crees? Eso es lo que te ayuda en la
congoja. Acabamos de estudiar Primera
de Pedro y que trata de estos temas, así que sigamos a la siguiente
causa. ¿Cuáles son las causas y soluciones
de las congojas en el matrimonio? Una causa entonces son las responsabilidades
extras que nos agregamos al casarnos. Segunda causa, el pecado que
mora en nosotros por nuestra naturaleza pecaminosa. El pecado
que mora en nosotros por nuestra naturaleza pecaminosa. El pasaje
clásico aquí es Romano 7. Romano 7, nada más les voy a
leer el versículo 20 y 21, pero apunten Romano 7, 14 al 25. y nada más le voy a leer el versículo
20 y el versículo 21. Es el apóstol Pablo quien dice
esto, lo confiesa, lo dice, está dirigido por Dios, inspirado
por Dios, dice esto. Romanos 7, 20 y 21. Muy transparente y sincero. Si
hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que
mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el
bien, hallo esta ley, que el mal está en mí. El pecado mora en él. Hay un libro, no sé si está en
español, en inglés se titula When Two Persons Say I Do, cuando
dos personas dicen sí. Refiriéndose a la pregunta clásica
de los votos matrimoniales, ¿acepta usted, hermana, tomar por esposo
al hermano Tiburcio? Sí, lo acepto. Y luego se le
pregunta, ¿verdad?, al esposo, hermano, al novio, ¿acepta usted
por esposa a la hermana Tiburcia? Sí, lo acepto. Es por eso del título de este
libro. Y por así decirlo, para usar otra expresión en inglés,
ese título le da en la cabeza al clavo. Nos casamos como pecadores. Aunque no lo creas, tu novia
no es un ángel. ¿Una ángel o un ángel? Una ángela. Tu novio no es un ángel que ha
llegado a la perfección. Al casarnos seguimos siendo pecadores. que nosotros, aún como excelentes
cristianos, si fuéramos apóstoles, como apóstol para el romano siete,
siguiéramos siendo pecadores, y el pecado seguirá morando a
nosotros, porque no dejamos el pecado, no dejamos de pecar hasta
que lleguemos al cielo. Y muchas de las congojas del
matrimonio, yo diría el noventa por ciento. Muchas de las congojas
del matrimonio son causadas por el pecado que mora en nosotros. el enojo, la codicia, el egoísmo. Según un experto, curiosamente
me lo dijeron sin saber que yo iba a predicar este sermón. Ayer
me lo dijeron. Según un experto en matrimonio,
si cometes un pecado en tu matrimonio, cancelas 20 cosas buenas que
haces con tu esposa. Si cometes un pecado, cancelas
20 cosas buenas que has hecho por tu esposa. Bueno, para mí
depende del pecado, obviamente. Pero es cierto que una falla,
una palabra áspera, puede cancelar todas las palabras bonitas y
románticas que le dijiste a tu esposa por todo un año. ¡Una
sola palabra! Y la puedes matar con esa palabra.
¡Claro! Bueno, muchos pecados no se notan
durante el noviazgo, lo sé. El novio es súper paciente. Hasta
ayuda con los trastos, ¿verdad? Llega y ahí, ah, déjame ayudarte
a lavar los trastos. ¿Quieres que saque la basura? La novia nunca grita, por supuesto
que no, no, no, no. No codicia los vestidos de Liverpool,
no, no, no. El novio quiere más a su novia
que a su carro. y a casados, ¿qué pasa? Ya casados. No te solamente descubre que
el novio ronca y la novia ronca también más, pero descubren sus
pecados. Ahora tienen la confianza, la
libertad, y el pecado que mora en ellos, que antes no salía
a la vista, resale, sin vergüenza y sin pena, ¿sí o no? Claro que
sí. Si no pecaramos contra nuestra
esposa, contra nuestro esposo, no tuviéramos estas congojas,
ninguna congoja. Pero también pasa que los pecados
que cometemos contra otros afectan nuestro matrimonio. Claro, si
pecas contra tu suegra, las amigas de tu esposa, habrá muchos problemas
y muchas congojas. Pero también si robas en el trabajo,
si chismeas con la vecina, causará problemas y congojas en tu matrimonio. Bueno, el punto es, al casarnos
hay que ser realistas y recordar que nos casamos como pecadores
y seguimos siendo pecadores. Eso causa muchísimas congojas. ¿Solución? ¿Solución? ¿Cómo resolvemos
la congoja por nuestros pecados contra Dios y los demás, especialmente
nuestros pecados contra nuestra esposa, nuestra esposa? Muy bien. En primer lugar, hay que solucionar
el pecado en nuestras vidas. Luego, ayudar a la pareja con
sus pecados y ser mutuamente pacientes, misericordiosos, perdonadores. Noten que primero hay que resolver
el problema del pecado en nuestras vidas. La regla del sermón del
monte se aplica. Voy a cambiar una palabra, si
me permiten. ¿Por qué miras a la paja que está en el ojo de tu
esposa y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O
cómo dirás a tu esposo, déjame sacar la paja de tu ojo y he
aquí la viga en el ojo tuyo? Hipócrita. Saca primero la viga
de tu propio ojo y entonces verás bien para sacar la paja del ojo
de tu esposa. Hermanos, tenemos que cumplir
con esta regla. Si no, como dijo Cristo, somos
unos hipócritas. Pero también, por supuesto, vamos
a provocar a ir a nuestra pareja. se burlará de ti. Si tú le dices,
mira qué cochineo tienes en el lado de tu clóset, él te va a
contestar, cuando menos en su mente, mira, tu cocina es un
trochil. Hipócrita. Claro, es obvio. Entonces, primero tienes que
resolver tus propios pecados. tus propios pecados, arrepentirte,
confesarlos a Dios y creer sus promesas evangélicas, que Él
te perdona a ti. Ahora, si no sabes cuáles son
tus pecados, pregúntale a tu conciencia. Tu conciencia te
va a decir. Pero si eres muy valiente y muy humilde, Y quieres
saber tus pecados, pregúntale a tu esposa. O a tus hijos. Entonces, eso es lo primero.
Y mortificando, luchando contra tus pecados personales, entonces
ayuda a tu esposa, ayuda a tu esposa con sus pecados, con mucha
sabiduría y compasión. O como dice el apóstol Pablo,
con conocimiento y con bondad. Claro, por supuesto, no exhortes
al esposo, llega de su trabajo todo malhumorado, todo sudado,
y tú quieres exhortarlo en cuanto llega. No, no, no, no, no. No
exhortes a tu esposa delante de sus amigas. No, no, no, no,
no, nunca, nunca. Y nunca delante de los hijos.
Nunca, nunca, nunca, nunca, nunca. Nunca haces eso. Y de ser necesario, por eso leímos
Mateo 18 aquí, tienes que resolver esos pecados. tus pecados y los
pecados de tu esposa. Y de ser necesario, sigue el
proceso de arrepentimiento y reconciliación de Mateo 18. ¿Se lo saben? El
proceso de arrepentimiento y reconciliación de Mateo 18. Por ejemplo, si
tu esposo se dice ser cristiano y se emborracha, entonces tú
habla con él en privado, en privado. No delante de los hijos, no delante
del vecino, no delante del jefe, no delante de nadie. En privado,
ve con tu esposo. Si se arrepiente, has ganado
a tu esposo. Pero si no se arrepiente, entonces
lleva testigos. Y si se arrepiente, has ganado
a tu esposo. Pero si no se arrepiente, nuestro
Señor Jesucristo dice, lleva el caso a la iglesia. Pero no como venganza. No, no,
no, no, no. Porque quieres que tu esposo
se arrepienta. Tú quieres que tu esposo se arrepienta. Tú no quieres que tu esposo se
vaya al infierno. Tú quieres que tu esposo vaya
a la gloria contigo a glorificar a Dios por toda la eternidad. Tú quieres que hoy en este mundo
juntos honren a Dios y extiendan su reino. Ahora, gran parte de
la solución aquí es que los dos se perdonen y no se queden con
rencores y se perdonen de verdad y no se vuelvan a repetir esos
pecados. Ah, tú en 1985 me dijiste una mala palabra. Yo me acuerdo.
1985. Antes de la pandemia, yo no me
acuerdo qué pasó antes de la pandemia. Y ahí está la mujer
repitiendo pecados de hace décadas. Pecados que supuestamente ya
había perdonado. El perdón cristiano es como el
perdón de Dios. Que entierre sus pecados en lo
profundo del mar y no se acuerde de ellos nunca, no lo repite. Por eso podemos llegar a la gloria
con Dios, porque Él no se acuerda de nuestros pecados. De la misma
manera, tú perdonas a tu esposo, él se arrepiente, tú lo perdonas.
¿No puedes volver a repetirle y tener rencores por eso? Claro
que no. Muy importante que los dos se
perdonen de verdad. Y también muy importante aquí,
es parte de la solución, es progresar en las virtudes cristianas, ayudarse
a matar los pecados que los excedían, pero también ayudarse a progresar
en las virtudes opuestas. Por ejemplo, si el esposo es
muy enojón, ayudarlo a desarrollar su paciencia, su templanza, su
humildad. Si la esposa es codiciosa, si
la esposa es gastalona, existe esa palabra gastalona, ayudarla
a desarrollar su contentamiento cristiano, ayudarla a desarrollar
su generosidad. El tiempo se nos acabó. Pero
a manera de conclusión, les leo los versículos que comprueban
estas lecciones en Efesios 4. Con eso termino. Efesios capítulo
4. No termino el sermón. Dios mediante después vamos a
terminar estos estudios. Termino leyendo esta mañana Efesios
capítulo 4. Voy a comenzar a leer en el versículo 22. Bueno, mejor
el versículo Versículo 20, Efesios 4, 20.
Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le
habéis oído y habéis sido por él enseñados conforme a la verdad
que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera
de vivir, desbojaos del viejo hombre que está viciado conforme
a los deseos engañosos y renovaos en el espíritu de vuestra mente
y vestíos del nuevo hombre creado según Dios en la justicia y santidad
de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira,
hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros
los unos de los otros. Airaos, pero no peguéis. No se
ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que
hurtaba no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que
es bueno, para que tenga que compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga
de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación,
a fin de dar gracia a los oyentes. ¿No contristeis al Espíritu Santo
de Dios con el cual fuiste sellados para el día de la redención?
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia
y toda malicia. Antes, sed benignos unos con
otros, misericordiosos, perdonándonos unos a otros, como Dios también
os perdonó a vosotros en Cristo. Oremos. Padre Celestial, nuestro Padre
Celestial. Pedimos por los méritos de Cristo
que tú nos ayudes en nuestros matrimonios, en nuestras familias,
en nuestras vidas como cristianos. Que hagamos todo para tu gloria. Cumplamos nuestras promesas.
Que pensemos, Señor, en nuestro testimonio, en nuestro ministerio,
en nuestro llamado en nuestras ayudas idóneas que Tú nos has
dado. Te pedimos por los méritos de
Cristo que inyectes estas lecciones. Tú nos ilumines con Tu Espíritu. Nos ayudes, Señor, a estar convencidos
de nuestros pecados si nos arrepentimos. Vivamos una vida santa justo
delante de ti, delante de nuestra familia. Señor, te pedimos para
esta iglesia que formes familias realmente cristianas, que glorifiquen
tu nombre en todo lo que hacen. Ayuda a nuestros hijos, los niños
en la Escuela Omnical a aprender del Evangelio. Sálvalos en tu
buena voluntad, por tu misericordia. Ten compasión de ellos y de nosotros.
Te pedimos por este día que tú nos des descanso y paz en Cristo,
en cuerpo y alma. En su bendito y santísimo nombre
te lo pedimos. Amén.
Congojas del matrimonio 1
Series Sermones super-practicos
Estudiamos algunas causas y soluciones biblicas de las congojas del matrimonio.
| Sermon ID | 1031231015252124 |
| Duration | 46:39 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 Corinthians 7 |
| Language | Spanish |
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