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bien de manera especial en esta
mañana queremos tratar el tema el llamado de dios a la mujer
a la madre el llamado de dios dios llama a cada mujer a cada
madre a honrarle a adorarle a vivir una vida diferente diferente en todos los sentidos,
diferente a la vida que el hombre tiene en el mundo, una vida de
pecado, diferente a una soltera, diferente. La mujer que Dios
llama para que sea madre es una bendición, se convierte en un
testimonio de Dios para los hombres y mujeres de la tierra. y yo
quiero que hermanos nosotros meditemos vamos a ver dos pasajes
y trataré de ser lo más claro posible para que me puedan comprender
cuál es el llamado de Dios a una madre y Génesis capítulo 2 versículo
18 Génesis 2 18 Versículos 21 y 22, también vamos
a leer. Génesis capítulo 2, versículo
18. Y el Señor Dios dijo, no es bueno
que el hombre esté solo, le haré una ayuda idónea. versículo 21
entonces el señor dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre
y este se durmió y dios tomó una de sus costillas y cerró
la carne en su lugar y de la costilla que el señor dios había
tomado del hombre formó una mujer y la trajo al hombre ahora voy
a leer brevemente en efesios capítulo 5 Versículo 21 al 24. Sometiendo unos a otros en el
temor de Cristo, las mujeres estén sometidas a sus propios
maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer,
así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo el mismo el
Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está
sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos
en todo. Y en estos pasajes que nosotros
leímos encontramos el llamado de Dios a la mujer. ¿Cómo Dios llama a la mujer? Dios llama a la mujer a reconocer,
en primer lugar, a reconocer el orden que Dios estableció. Dios estableció un orden en el
hogar en el que el hombre tiene que guardar, proteger, animar,
cuidar, proveer a su familia, a su esposa, a sus hijos. Y donde Dios llama a la mujer
a reconocer a ese hombre como la cabeza en su hogar. respetando
a este hombre sometiéndose y la palabra someterse y es un término
en el que se hace referencia a alguien que de forma libre
sin que se le obligue de forma libre reconoce la autoridad del
otro y se somete esa autoridad. Y es esa frase que está utilizando
el apóstol Pablo en Efesios capítulo 5. Dios llama a la mujer a reconocer
el orden que Dios ha colocado en el hogar. Ahora, Dios llama
al hombre a amar a su mujer, a cuidar a su mujer, a atender
a su mujer, a luchar por su mujer, y hasta como Cristo, a morir
por su mujer. Como Cristo. Es decir, que hay
un equilibrio perfecto. Hoy no voy a poder ver ambas
responsabilidades, sino que me voy a concentrar en esta mañana
en la mujer. ¿Por qué razón Dios ha dado este
lugar y este orden? ¿Por qué causa? En primer lugar, podemos decir
que Dios llama a la mujer a reconocer esa autoridad del esposo, a someterse
a su esposo, en primer lugar, porque Dios le ha dado a la mujer
el llamado de ser una madre que vele, que cuide, que alimente,
que atienda su hogar. Para poder cumplir con su rol,
la mujer tiene que entender el orden de Dios. Cuando no hay
un orden, ¿qué tenemos? Un desorden. Pero cuando vemos
la forma en que Dios hace las cosas, Dios ha colocado orden
en todo lugar. Usted no va a encontrar el agua
y el aceite mezclado, no se mezclan. su propia naturaleza impide que
se mezcle. Eso sucede en el matrimonio.
Hay un orden. Cuando el hombre no cumple con
su responsabilidad, cuando la mujer no cumple con su responsabilidad,
eso es un desorden. Y no trae bien, no trae felicidad. ¿Cuándo hay felicidad? Cuando
el hombre ama, trabaja, se esfuerza, protege, cuida, alimenta a su
esposa y a sus hijos. Ahí hay orden. Ese es el orden
de Dios. ¿Cuándo hay orden? Cuando la
mujer se esfuerza, de respetar a ese hombre, de amar a ese hombre,
y como vamos a ver más adelante también, de ser una madre que
vele por su familia. Vaya conmigo a Génesis capítulo
3, versículo 20. Génesis 3, 20. Y el hombre le
puso por nombre Eva a su mujer, porque ella era madre de todos
los vivientes. Observe esto. Adán observó a
la mujer en su fuerza, en su sabiduría, en su gracia, y entendió
que Dios la había hecho madre de todos los vivientes, madre
de todos los vivientes. Es decir, que aquí encontramos
que para la mujer poder cumplir Con esa importante responsabilidad
de ser una ayuda idónea del hombre, ella debe de entender tu llamado. Como mujer, Dios te ha llamado
a ser madre, dadora de vida, cuidadora de la vida, de tus
hijos, velando, atendiendo y entendiendo que esto es un llamado de Dios
especial para ti. Es que nadie puede hacerlo como
tú. Es que es imposible que el hombre haga esto solo. Cuando Dios vio al hombre solo
para enfrentar una familia, para enfrentar un mundo, para enfrentar
un trabajo, para enfrentar un negocio, para enfrentar muchas
responsabilidades, Dios dijo, no, no, no, no, no. Esto no va
a funcionar. No es bueno que el hombre esté
solo. Esto no va a funcionar. le haré una ayuda idónea. Una ayuda idónea para que él
pueda cumplir con su responsabilidad, con su rol. Y amado hermano,
amada hermana, Dios te ha hecho una ayuda idónea. Una poseedora
de vida, pero también hacedora, cuidadora de la vida de tus hijos. Dios espera que tú como mujer
ames a tu marido, a tus hijos. Dios espera que tú estés atenta
a tu casa, velando y apoyando a tu marido para que él cumpla
con su responsabilidad. Porque, oiga bien, la mujer tampoco
puede tomar la responsabilidad del hombre. El hombre tiene que cumplir con
su rol. Y cuando el hombre cumple con su responsabilidad y trabaja
y se esfuerza, ese hombre, uno, va a ser un hombre feliz, se
va a sentir satisfecho, se va a sentir dichoso, pero también,
en segundo lugar, va a ser un hombre que va a ser feliz a su
esposa, a su compañera, y va a ser feliz a sus hijos. Cuando
el hombre cumple con su responsabilidad y la mujer cumple con su responsabilidad,
usted va a encontrar una familia feliz, dichosa, alegre. Pero cada uno tiene que cumplir
con su parte. Cada uno tiene que cumplir con
su parte. La mujer debe de amar a sus hijos, como dice el apóstol
Pablo en Tito capítulo 2. Voy a leer allí brevemente Tito
capítulo 2. versículo 3 y 4 que enseñen a las jóvenes a que
amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes,
puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos
para que la palabra de Dios no sea blafemada. Observe allí qué
importante cuando una mujer cumple con su parte, con su rol, Estas
mujeres amarán, cuidarán, se esforzarán, serán prudentes,
puras y enseñarán a otras mujeres a hacer así. Su ejemplo es un
ejemplo de santidad práctica. De lo que hemos estado hablando
en algunos domingos atrás, una santidad práctica en el hogar. Enseñen a las jóvenes a que amen,
a que sean prudentes, hacendosas, amables, sujetas, para que la
palabra de Dios no sea blasfemada. Observen allí a la mujer actuando,
trabajando. Mi hermana, ¿consideras tú el
llamado que Dios te ha dado como madre? ¿A levantar una familia
en santidad y pureza? Entiendes ese llamado? Entiendes
el llamado a ser una protectora de la vida, a cuidar a tus hijos,
a atenderlos, a amar a tu esposo. Y es importante que los hombres
escuchen esto. Es muy importante que cada hombre
aquí entienda el llamado que Dios le hace a la mujer. Es imposible
que ella cumpla con ese rol si tú y yo como hombres no la protegemos, no la amamos, no la cuidamos. Si tú y yo cumplimos con nuestro
deber como hombre de proveer económicamente todo lo que se
necesita en el hogar, esa mujer se va a poder entregar a su trabajo
con todas sus fuerzas. Tú vas a ser un hombre dichoso
y feliz cuando tú cumplas con tu deber de amar, proteger y
cuidar a tu esposa y a tus hijos, a tu compañera. ¿Qué tenemos
en el día de hoy? Hombres que no trabajan, proveyendo
todo lo necesario para la familia. Hombres que no atienden las necesidades
de su esposa, que no cuidan a sus hijos y que después se quejan
de que la mujer no quiere estar con ellos, no los atiende. Entonces hay un problema allí.
En el hombre hay un problema. El hombre tiene que cumplir con
su rol y responsabilidad. La mujer, eso es lo que ella
necesita. La mujer, por su lado también,
debe de cumplir con su rol y con su responsabilidad. Eso es lo
que el hombre necesita. No necesita otra cosa. Por eso,
mis queridas hermanas y hermanos, preste oído a esto. Las grandes
aflicciones, problemas en el hogar es el fruto o de un hombre
que no cumple su responsabilidad o es el fruto de una mujer que
no cumple con su responsabilidad. Porque mire, eso sí es bonito.
Usted tener la casa como si fuera un hotel en el que usted va varios
días y se desaparece los fines de semana y está gozando su vida
solo por ahí y después vuelve otro día, hay comida. ¿Y tú dejaste
algo para la comida? ¿Y mi ropa? Está limpia. ¿Y tú dejaste dinero
para el detergente? ¿Para el jabón? ¿Tú pagaste la
casa? Entonces, algunos hombres, lamentablemente,
no cumplen con su responsabilidad y tristemente, ¿qué es lo que
encuentran? Una casa descuidada y tirada. una casa, una mujer descuidada,
triste, cargada, cargada, cargada y cargada. Hay que entender lo
que realmente está sucediendo. Hay que entender la realidad
de nuestra vida. Queridos hermanos y amigos, la
mujer debe de trabajar y esforzarse en su hogar. Como dice el proverbio
3197, ella vigila la marcha de su casa y no come el pan de la
ociosidad. Cuando te encuentras una casa
bien ordenada, arregladita, cuando te ve una casa, una comida hecha,
eso no es el trabajo de una vaga, es el trabajo de una mujer que
trabaja, valga la redundancia. Hay algunos hombres que nada
más abren su boca para quejas, pero ellos no lavan la ropa y su ropa
siempre está limpia. Ellos no cocinan y su comida
siempre está ahí. Sus hijos siempre están arregladitos y cuidaditos
y ellos no hacen nada en ese sentido. Entonces, ¿de qué te
quejas? ¿De qué te quejas? No te quejes
tanto. Es un problema en el corazón
nuestro la queja. Hombre que se quejan, pero tú
no haces nada. Quédate tú en la casa a trabajar, a mantener
la casa ordenada, a que tus hijas e hijos anden bien para que tú
veas lo que es trabajo. Realmente, cuando nosotros no
valoramos el esfuerzo que hace la mujer, nosotros nos quejamos y tenemos
una familia triste y amargada. nosotros no podemos darnos el
lujo de despreciar lo que es el trabajo de la mujer porque
miren aquí descrito en tito capítulo 2 así mismo las ancianas deben
ser reverentes en su conducta no calumniadora ni esclava de
mucho vino que enseñen lo bueno que enseñan a las jóvenes a que
amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes,
puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos
para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Tienes tú una
mujer así, ¿y por qué te queja? Tienes tú una mujer hacendosa
que cuida a sus hijas, a sus hijos, ¿de qué te está quejando? Mira lo que es la demanda de
Dios, no la demanda del mundo. En el mundo, ¿sabe lo que sucede?
Que el hombre trabaja como un burro y la mujer también. Y la
casa, manga por hombro. Eso es un decir, ¿verdad? Donde
está cada cosa como caiga. El desorden hay. Los hijos, por
ahí andan. ¿Quién los cría? No se sabe.
Pero ese no es el orden. Y es importante que los hombres
de aquí cambien esa mentalidad. Esa mentalidad del mundo por
la de Dios, porque es la de Dios la que va a traer bendición a
tu vida. Es la de Dios la mentalidad de Dios. Y es importante que
las mujeres aquí entiendan que es la mentalidad de Dios, la
mente de Dios lo que va a traer bendición. Entender esto. mis queridas hermanas y amigas
que me escuchan, Dios te ha llamado a ser una mujer en el hogar,
en primer lugar, en la casa, en primer lugar. Pero en segundo
lugar, Dios te ha llamado a modelar a Cristo con un carácter que
agrade a Dios. Dios te manda a que tú agradez
a Dios con un carácter Como dice la palabra en Tito capítulo 2
versículo 3 al 5. Miren como se describe esta mujer.
Una mujer prudente. Eso es carácter. Una mujer prudente. Ese es el tipo de mujer que Dios
quiere que tú seas. Prudente. No una loca alborotadora. Que de eso están llenas las cantinas. y las calles de muchachitas locas
y alborotadoras. Ese no es el tipo de mujer que
tú debes de ser. Una mujer amable, no una mujer boca suelta, que no duda en decir mala palabra
y en acabar con los demás. Amable. Una mujer pura. Estoy leyendo el versículo 5.
Hacendosa en el hogar. ¿Cómo está su casa? Limpia, ordenada,
arreglada su casa. Una mujer cristiana no puede
tener un carácter diferente a este. Y hermanas, es muy importante
que nosotros lo entendamos. La vida desordenada de los hijos Es comúnmente la vida desordenada
de mamá. La vida destruida de hijos. Es que mamá no hizo su trabajo. Y obviamente papá tampoco. Y obviamente
papá tampoco. Ahora, mi queridas hermanas,
Dios quiere que tú seas una mujer sabia, una mujer sabia que sabe mantener
su hogar ordenado. Y con esto yo no estoy refiriéndome
a una esclava. No, no, no, no. No es una esclava. Es una mujer que sabe ponerle
régimen y orden a sus muchachos, que los pone a barrer a esos
muchachos. que lo pone a fregar, que lo pone a trabajar, a ordenar
su cuarto. Una mujer ordenada, tiene a sus
hijos en orden. Venga, Rafael, póngase a arreglar
su cuarto. Terminó de jugar. Ay, qué bonito.
Ahora vamos a recoger todos los juguetes. Y usted me va a ayudar
a limpiar. Ven a ayudarme a hacer lo que
hacer en el hogar. Porque los hijos tienen que entender, ¿sabe
qué? Lo que es responsabilidad y orden.
Eso no se aprende en la escuela. Es en la casa que se aprende. En la escuela, la escuela es
una academia. Usted aprende a sumar, a leer.
Y a veces con mucha lucha. Porque hay profesores malos,
como hay buenos, ¿verdad? Pero en la casa es educación. Es carácter, es orden, es respeto,
es autoridad. Eso es lo que se aprende en la
casa. Y más veces, hermanas, usted no puede tener un gallinero
en su casa. No, así no. Eso es lo que dice
aquí la palabra de Dios. Mujeres que estén sujetas a sus
maridos a sendosas. Eso es lo que Dios espera de
nosotros. y en especial de la mujer. Si queremos glorificar
a Dios en nuestra vida, la mujer debe entender su rol. Para que
le pueda decir al hombre, oye papá, cumple con tu responsabilidad,
porque yo estoy cumpliendo con la mía. Cumpla con su responsabilidad,
porque yo soy una mujer que se respeta y que cumple con su deber. Y usted lo ve cada día. Esta
casa está ordenada. Esos muchachos andan bien. Eso
no fue tu mamá, ni tu tía, ni tu abuela que vino aquí a hacer
eso. Eso soy yo. Es importante que la mujer tenga
un testimonio. ¿Cuál es el testimonio de una
mujer piadosa? Su vida, sus actos, su carácter. Dios quiere un carácter
que sea conforme al de Él, reverente. ¿Qué es la reverencia? Una conducta
santa, piadosa, consagrada a la santidad y al Señor. Una mujer
reverente es una mujer temerosa de Dios, consagrada a Dios. Dios quiere que tú seas mujer
reverente. Una mujer que tome en cuenta
a Dios, Dios esté en mi casa. Yo oro invitando a Dios a mi
hogar, a mi familia. Yo busco a Dios. Yo leo la Biblia. En esta casa se lee la Biblia
cada día. En esta casa se ora. Eso es lo
que es piedad. Andar con Dios, caminar con Dios,
buscar al Señor. Dios quiere que usted sea una
maestra del bien. Una maestra. Oiga bien, una maestra,
una educadora del bien. que le dé a sus hijos la instrucción
mejor, la mejor enseñanza. Dios quiere que usted use la
faja con sus hijos cuando son desobedientes, pero de una forma
amable y tierna, no maltratándolo, no dándole galletas, no, venga,
usted se obedeció, búsqueme la faja, ponga la nalguita, obedezca
para que le vaya bien. Dios quiere eso para usted. Dios
quiere que usted sea una mujer que ame a sus hijos, que le enseñe,
le enseña a bañarse, le enseña a vestirse limpio, le enseña
a tener su cosa ordenada en su casa. Hermano, ¿eso es lo que
Dios quiere para nosotros? Una mujer prudente es una mujer
sana de mente, sana de mente, cuerda, que puede frenar sus
deseos, sus impulsos, tiene control de sí misma, es una mujer sobria
que puede controlar, frenar los deseos, puede amonestar, exhortar,
sinceramente, eso es lo que Dios quiere. ¿Pero qué cosa Dios no
quiere de una mujer? Dios no quiere una calumniadora.
¿Qué es una calumniadora? Una calumniadora es una mujer
que habla mal de otros. Comúnmente cuando el otro no
está. Chismosa. Dios no quiere de ti eso. Dios no quiere de ti una mujer
chismosa que forma a niñas chismosas. Dios no quiere eso. Dios no quiere
que tú seas una falsa acusadora, calumniadora. Alguien que está
en oposición al otro. Eso Dios no lo quiere para ti.
Dios no quiere que tú seas esclava de tus pasiones y deseos. Dios
no quiere eso. Dios quiere una mujer de control,
fuerte y valiente, para hacerlo bueno. porque eso es más difícil. Entregarse a la maldad, eso es
fácil. Dios quiere que tú tengas su
palabra en tu corazón y la guardes. Cuando tú eres una mujer así,
que te cuidas del mal y haces el bien, Dios es alabado. Dios es alabado. En primer lugar,
Dios es alabado. Pero en segundo lugar, la gente
habla bien de ti y de tu familia. La gente habla bien de ti y de
tu familia. El fin es que la palabra de Dios no se habla afemado. Hablar con reproche, insultar,
calumniar, blasfemar, insultar, injuriar, criticar, tira al piso
a Dios y su palabra. Por eso dice, no seas una mujer
así. Dios quiere que seas una mujer
reverente, maestra del bien, prudente, práctica en lo bueno,
sabia y justa. Ese es el tipo de mujer que tú
tienes que ser. Y mis queridas niñas y jovencitas,
abran sus oídos. Abran sus oídos y miren lo que
Dios pide en su palabra. Porque si tú eres una joven así,
una jovencita así, cuando seas madre, cuando tengas familia,
qué dichoso será ese hombre y qué dichoso serán esos niños. Qué
feliz, porque tú habrás entendido tu rol y responsabilidad aquí
encontramos en primera de pedro y con esto voy a concluir primera
de pedro capítulo 3 una hermosa y breve descripción primera de
pedro capítulo 3 versículo 1 nos dice la palabra así mismo vosotras
mujeres está sujetas a vuestros maridos de modo que si alguno
de ellos son desobedientes a la palabra puedan ser ganados sin
palabra alguna por la conducta de sus mujeres versículo 2 al
observar vuestra conducta casta y respetuosa Versículo 3. Y que vuestro adorno no sea el
externo, peinados, ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos,
sino que sea el yo interno con el adorno incorruptible de un
espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Miren lo que es precioso delante
de Dios. un adorno interno, el del corazón,
un espíritu tierno y sereno. Mi querida hermana, a veces uno
puede tener ese tipo, ese corazón cuando todo va bien, pero Dios
espera que tú tengas ese corazón en todo momento, un espíritu
tierno y sereno. que gobierna su corazón y sus
emociones. Este tipo de mujer agrada en
primer lugar a Dios. Agrada en primer lugar a Dios. Es un adorno que a Dios le satisface
y le llena de gozo y de alegría. Queridas hermanas, yo pienso
que cuando uno va a la palabra de Dios y uno dice, Señor, yo
sinceramente quiero ser como Tú me digas, yo quiero que Tú
me bendigas, entonces el Señor nos responde, ¿Tú quieres que
yo te bendiga? Sé de esta manera y estaré contigo. Si tú le dijeras al señor, señor,
yo quiero ser tan hermosa como tú quieres que yo sea. ¿Ah, tú
quieres ser hermosa como yo quiero? Ten un corazón así. Señor, pero
y mi peinado? Sí, sí, sí, eso va después. Ten
un corazón así. Ten este corazón. Señor, un carro? Sí, sí, eso
viene después. Ten este corazón. Señor, y si yo estudio y me voy
a estudiar a la universidad? Todo eso viene después. Ten este
carácter, este corazón. Amada hermana, usted no necesita
la universidad para tener este corazón. Si puede estudiar, qué bueno,
hágalo, prepárese. Pero nada de eso te promete este
carácter que agrada a Dios. Por eso, en este día, podíamos
hablar de lo dichosa que es la mujer. Y lo es. Podíamos hablar de las bendiciones
espirituales para las mujeres. Y están en la palabra. Pero yo
te muestro el espejo de lo que Dios espera que tú seas. Ora,
pídele a Dios por esto. para que te haga una mujer bellísima,
preciosa, como dice Dios. Como dice Dios. Y, mis queridos
hermanos, ayuden a su mujer a esto. Ayuden a su mujer. ¿Cómo tú puedes
ayudar a tu mujer para que sea una mujer así, como Dios dice?
Siendo tú un hombre, como Dios dice. Un hombre que cuida, que
ama, que respeta, que atiende, que valora a su mujer. Dale eso y vas a tener una mujer
feliz, enfocada todo el tiempo en ser como el Señor le manda. Que Dios nos ayude, hermanos
y amigos. Voy a tener esta meditación un
poquito más breve. y esperando en el Señor que pueda
ser de esperanza. Amada hermana, si tienes un esposo,
un compañero difícil, que no te ayuda para tú ser así, recuerda
estas palabras. Dios quiere que tú seas una mujer
conforme a su corazón. Dios quiere que tú seas una mujer
conforme a su corazón. Busca obedecer a Dios. Aunque
tú, tal vez tú no estás casada. Busca ser una mujer conforme
al corazón de Dios. Tal vez tienes un esposo difícil.
Busca ser una mujer conforme al corazón de Dios. Porque es
la bendición de Dios lo que te va a hacer una mujer rica y feliz,
dichosa. esfuérzate no en ser como las
mujeres del mundo o como la mujer impía que tiene la como la mujer
impía que tiene la mente tu esposo sea una mujer piadosa busca ser
una mujer como la mujer que aquí se describe en tito capítulo
2 y en primera de pedro capítulo 3 sea una mujer así y tendrás
abundantemente el cuidado, la protección y bendición de Dios. Pero también quiero exhortarte
a ti, mi querida hermana, que también ves en tu esposo el anhelo
de ayudarte. Si tú estás casado con un hombre
que te cuida, que te atiende, que te ama, que te valora, que
no te desprecia, que está ahí al lado tuyo, en la buena y en
la mala, en primer lugar, dale gracias a Dios. Dale gracias
a Dios porque tan difícil es así. Y sobre todo, también, esfuérzate
en ser una mujer conforme al corazón de Dios. Porque si tú
eres una mujer piadosa, tú le vas a dar a ese hombre lo que
Dios dice en su palabra. Si tú eres una mujer que cuida,
tú vas a ser una mujer que le dará a ese hombre ese cuidado
y atención. Amada hermana, esfuérzate por ser una mujer conforme a
este corazón. Ya sea que tú estés en un desierto,
con un compañero malo, inicio, o ya sea que estés en un paraíso,
con un compañero amable, gentil, que está atento a ti. Pídele
a Dios que cambie, que transforme el corazón de ese hombre. Pero
tú esfuérzate y sé valiente para ser una mujer conforme al corazón
de Dios. Esfuérzate y sé valiente porque lo vas a necesitar. Toda
bendición y edad viva del cielo viene del Señor. Viene del Señor. Así que, amadas madres, esforcémonos
queremos una buena crianza, queremos buenos hijos, sean ustedes más
bien madres conforme a la voluntad de Dios para su gloria y para
el gozo nuestro. Vamos a orar. Señor y Dios y
Padre, queremos darte gracias por tu palabra Y queremos rogarte
que tú nos ayudes y nos guíes. Guíanos, Señor, para esforzarnos,
para hacernos valiente. Concede que cada mujer aquí sea
valiente para hacer tu voluntad. Sea valiente y esforzada para
tener un corazón conforme al tuyo. Cuida a cada mujer aquí
presente. Protégela del mal. Y aún cambie
el corazón de sus esposos. Si estos corazones no son amables,
respetuosos, trabajadores y diligentes, ten misericordia de nosotros.
Es en el nombre de Cristo que te lo pedimos. Amén.
El llamado de Dios a la mujer
El llamado de Dios a la mujer
| Sermon ID | 1030232027296887 |
| Duration | 39:02 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Genesis 2:18 |
| Language | Spanish |
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